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Problema Axiológico en Filosofía del Derecho

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Unidad Nº5

EL PROBLEMA AXIOLÓGICO
Son tres los problemas fundamentales de la Filosofía del Derecho: el ontológico, el lógico y el axiológico.
El problema axiológico o valorativo es objeto de una parte de la filosofía jurídica: la denominada Axiología Jurídica
o Teoría de los Valores Jurídicos.

DENOMINACIONES
El problema axiológico también es llamado problema valorativo, estimativo, deontológico, etc. A su vez, la parte de
la filosofía jurídica que estudia la estructura valorativa del derecho, se denomina Axiología Jurídica, Teoría de los
Valores Jurídicos, Estimativa Jurídica, Deontología Jurídica, etc.

Punto 1
LOS VALORES EN GENERAL
Los valores son cualidades o esencias objetivas y a priori, que se encuentran en los objetos de la realidad cultural.
Caracteres:
1. No independientes: siempre se los halla encarnados en objetos culturales.
2. Son objetivos: existen con independencia de nuestra particular subjetividad.
3. Son a priori: porque existen independientemente de la experiencia de los objetos reales.
4. Bipolaridad: esto significa que cualquier valor puede aparecer son signo positivo, o bien con signo negativo
(como desvalor).
5. Jerarquía: en cuanto se comparan los valores entre sí, surge la posibilidad de ordenarlos jerárquicamente y es
por ello que se habla de preeminencia de tales o cuales valores, subversión de valores, tabla de valores, etc. La
vida (individual y social) está en constante cambio, aunque a veces pueda ser lento e imperceptible y con esa
transformación, cambian también los valores.

Punto 2
LOS VALORES JURÍDICOS
Todo objeto cultural es valioso positiva o negativamente, por lo tanto, el derecho, que pertenece al mundo de la
cultura, no ha de escapar a tal carácter.
El derecho como valoración de conductas: frente a cualquier norma o institución jurídica, el hombre puede
apreciarla valorativamente en función de la justicia. Esto nos revela que esa norma o institución jurídica encarna una
cierta concepción de ese valor.
Carácter particular de los valores jurídicos: la bilateralidad: Los valores jurídicos presentan los caracteres genéricos
de todos los valores. Un carácter propio de todos los valores inmanentes al fenómeno jurídico: la bilateralidad (o
alteridad o intersubjetividad). Todo valor jurídico tiene estructura bilateral, razón por la cual en cuanto
pretendemos conceptuarlos, forzosamente habremos de hacer referencia a la conducta de dos o más seres humanos,
conductas que deberán ser de cierta manera, para materializar en la realidad de la vida social, determinados ideales
jurídicos.
Valores positivos y valores puros: la existencia de valores positivos (o reales, o contingentes, o relativos, etc.,) es
algo evidente y no necesita por lo tanto explicación alguna. La posesión de los conceptos puros, nos permitirá
estimar o valorar con objetividad, los valores jurídicos positivos.
Enumeración de los valores jurídicos: la filosofía actual ha establecido de manera indudable, que la justicia no es el
único valor jurídico, sino que, en realidad, existe un grupo de valores inmanentes al derecho, que constituyen un
verdadero plexo valorativo. Por lo tanto, el derecho puede ser valorado con relación a diversos valores.
No hay uniformidad entre los autores respecto de cuáles y cuántos son los valores jurídicos, siendo muchos los
filósofos que niegan la existencia de valores absolutos, así como otros niegan la veracidad de una tabla cerrada de
valores, afirmando por el contrario que se trata de una serie abierta y que, la investigación irá añadiendo nuevos
valores jurídicos.
Cossio, enumera siete valores jurídicos: ORDEN, SEGURIDAD, PAZ, PODER, COOPERACIÓN, SOLIDARIDAD y
JUSTICIA.
Esta escala valorativa tiene la particularidad de que, considerándola de abajo hacia arriba, se pasa de los valores
menos valiosos a los más valiosos.
La libertad (espiritual) no es un valor jurídico: la libertad no aparece en la tabla de valores y ello se debe a que no
es un valor jurídico. La libertad es el presupuesto de la conducta y del derecho, se comprenderá la imposibilidad de
que sea, al mismo tiempo, un valor jurídico.
Libertad y libertad política: la libertad, así a secas, la libertad en sentido metafísico o espiritual, es consustancial al
hombre, al punto de que para quitársela totalmente es necesario darle muerte. La libertad política, por su parte, es
una especificación de la libertad jurídica, la libertad en el orden político.
Enfoque filosófico del problema valorativo: cualquier norma jurídica es una forma de realización, del orden, la
seguridad, la paz y la justicia, etc. Estos valores que concreta todo régimen jurídico, se denominan valores
positivos (o reales o históricos). Además, existe el problema de los valores puros (o absolutos o ideales), la
cuestión de saber qué es en esencia la justicia, la solidaridad, etc., cuál es la verdadera justicia, la verdadera
solidaridad, etc.
Mientras el filósofo solo se ocupa de los valores puros, al científico del derecho le toca considerar los valores
positivos.
Los valores no son algo extrajurídico, sino algo inmanente al derecho y, por lo tanto, de gran importancia
práctica para el jurista, sobre todo en la interpretación de la ley y demás normas jurídicas.
La Axiología Jurídica y el problema de la Justicia: el problema de la Justicia es solo una parte de la Axiología
Jurídica, ésta comprende la teoría de todos los valores jurídicos. La consideración integral del problema axiológico,
pertenece a la Filosofía del Derecho.

Punto 3

LA JUSTICIA
Una concepción muy generalizada distingue al Derecho de la Justica y considera a esta última como un ideal que
orienta al primero. Se habla así de “derecho justo” (voto femenino) y de “derecho injusto” (la esclavitud).
Distintos usos o sentidos de la justicia:
Justicia legal o positiva, con referencia a la justicia concretada en las leyes y el derecho en general y que, por
lo tanto, varia de un derecho a otro y aun en las distintas instituciones pertenecientes a un derecho estatal
determinado.
Justicia social, como ideal de una más igualitaria distribución de la riqueza social obtenida con el trabajo de
todos. Este concepto hace referencia no solo a los derechos económicos, sino también a los culturales, etc.
Sentimiento de justicia, se denomina así a la facultad que tienen todos los hombres de valorar el derecho
vigente, distinguiendo la justicia o injusticia de un acto o norma jurídica cualquiera. Esto es algo subjetivo,
que puede variar de una persona a otra. La realidad es que en este caso estamos frente a una valoración
intuitiva (intuición emocional).
Problema: el interrogante que se nos plantea es el de saber si existe un criterio o principio universalmente válido
que nos permita evaluar el derecho político, para establecer si es o no justo.
Denominaciones: El problema de la justicia, es llamado también del “criterio ideal del derecho”, “derecho ideal”,
“derecho justo”, “derecho racional”, “principios generales del derecho”, etc.
Soluciones: el problema valorativo del derecho es el primero que se planteó en la historia del pensamiento
filosófico, mucho antes que los problemas ontológicos y lógicos.

Punto 4
LA JUSTICIA PARA PLATÓN
IV a.C.
En su obra La Republica o Dialogo sobre la Justicia, sostiene que la justicia es la virtud universal y que consiste en
una armonía entre las diversas partes, por la cual cada uno debe hacer lo que le corresponde.
En su Republica ideal, los ciudadanos están divididos en tres clases rígidamente estratificadas (magistrados, guerreros
y artesanos), cada uno con su función propia y una virtud particular:
Los magistrados, la sabiduría.
Los guerreros, el valor.
Los artesanos, el templo o laboriosidad.
El Estado es entonces realmente justo, cuando cada uno y cada clase cumple estrictamente con su función,
reinando así la armonía entre ellas.
Para Platón, la justicia es un concepto fundamental en su filosofía y se encuentra relacionada con el orden y
armonía en la sociedad. La justicia consiste en cada persona cumpliendo con su papel o función específica dentro
de la sociedad.
Platón argumenta que una sociedad justa debe estar estructurada de acuerdo a un modelo ideal llamado "estado
ideal" o "república". En este modelo, los individuos se dividen en tres clases: gobernantes (filósofos-reyes),
guardianes (soldados) y productores (trabajadores). Cada clase tiene una función específica y debe desempeñarla
correctamente para mantener el equilibrio y la armonía social.
Además, considera que la justicia individual está intrínsecamente vinculada a la justicia social. Según él, una persona
es justa cuando todas sus partes o facultades están equilibradas y cada aspecto de su ser cumple con su función
adecuada. La razón debe gobernar sobre los deseos irracionales del individuo para alcanzar el auténtico bienestar
personal.
En resumen, para Platón, la justicia implica tanto el cumplimiento de roles adecuados por parte de los miembros de
una sociedad como el equilibrio entre las distintas partes del individuo. La armonía social y personal son esenciales
para alcanzar una vida virtuosa y plena.

LA JUSTICIA PARA RODOLFO STAMMLER


(1856-1938)
Figura cumbre de la filosofía del derecho. De posición filosófica kantiana, llevó el criticismo al campo de la
filosofía jurídica y por eso se ha dicho que es el Kant de la filosofía del derecho.
Kant, en lo que se refiere al problema de la fuente del conocimiento (como se origina nuestro saber), sostuvo que
todo conocimiento se compone de dos elementos: el empírico que nos da el contenido, y el racional, que nos da
la forma, por eso, la razón sola, no nos da un auténtico conocimiento, pasando lo mismo con la sola experiencia.
La solución de Stammler al problema de la justicia, resulta de aplicar el método crítico.
Estado del problema: Stammler, se encuentra frente al problema de la justicia, con el viejo pleito entre razón e
historia pugnando por excluirse mutuamente: el racionalismo, afirmando la posibilidad de lograr un criterio ideal de
válidez absoluta y reivindicando para la razón el derecho absoluto de construirlo. El empirismo, negando seriedad
científica a ese problema y sosteniendo que solo hay ideales de justicia, variables en el tiempo y en el espacio.
Método de la solución: aplicando el método criticista, razón e historia, se complementan, pues siendo el derecho
una ordenación de la vida colectiva, es menester distinguir, como en toda labor de ordenación, dos cosas: la
materia que se ordena y la forma o método según la cual se ordena esa materia.
1. La forma o método de ordenación: es la idea de la justicia, el criterio ideal absoluto que me sirve de principio
orientador para ordenar jurídicamente cualquier situación real de la vida colectiva. Ese criterio existe y
podemos establecerlo por la razón.
2. La materia o contenido de cada derecho: es proporcionada por la historia, por la realidad histórico-social y,
cada derecho positivo, implica la cristalización de determinados ideales jurídicos.
Denominación: esta solución al problema de la justicia fue calificada por el mismo Stammler, como “derecho natural
de contenido variable”.
Solución: Stammler dice que la justicia es una idea, idea que consideró como el pensamiento de una armonía
absoluta de los fines humanos en todas sus posibilidades habidas y por haber. Esta armonía absoluta la denominó
comunidad pura, entendiendo más propiamente por tal, la imagen de una absoluta armonía entre las voluntades
vinculadas de los individuos, prescindiendo de aspiraciones meramente subjetivas o, en otros términos, una
comunidad de hombres libres o librevolentes, para lo cual es necesario que éstos conserven en todo momento el
carácter de fines autónomos, o sea, nunca considerados como medios al servicio de fines de otros hombres.
La justicia es entonces esa idea de una armonía absoluta conforme a la cual ordenamos la materia jurídica. Un
derecho será justo “cuando sus normas se hallen especialmente orientadas en el sentido de la comunidad pura”.
Principios de un derecho justo: la justicia intrínsecamente considerada no es, según Stammler, algo material y, por
lo tanto, no puede ser traducida en una formula concreta, prácticamente realizable, es decir, con un contenido
históricos concreto para regir la vida social.
Lo que si puede hacerse es establecer principios “formales”, de contenido abstracto y general, que nos sirvan frente
a un derecho positivo determinado, para establecer si es o no justo. Estos principios de justicia, insiste repetidas
veces Stammler, no pueden consistir en ningún contenido concreto o histórico, sino que deben ser necesariamente
formales -una guía o método orientador- para que tengan validez absoluta y universal.
Enuncia Stammler lo que llama principios de un derecho justo:
Principios de respeto
1. Una voluntad no debe quedar nunca a merced de lo que otro arbitrariamente disponga.
2. Toda exigencia jurídica deberá ser de tal modo que en el obligado se siga viendo al prójimo.
Principios de solidaridad
1. Un individuo jurídicamente vinculado no debe nunca ser excluido de la comunidad por la arbitrariedad de otro.
2. Todo poder de disposición otorgado por el Derecho, solo podrá excluir a los demás, de tal modo que en el
excluido se siga viendo al prójimo.
Conclusión sobre el problema de la justicia: la justicia es entendida casi siempre como una medida armónica de
cambio y de distribución. La esencia de la justicia es la igualdad, pero toda igualdad, se establece entre dos
términos por lo menos y, esos términos, consisten en conductas humanas.
Para establecer esa igualdad, es evidente que debo proceder primero a una valoración de ambos términos de esa
igualdad, para decir que A es igual a B, debo valorar primero los términos A y B.

LA JUSTICIA SEGÚN RONALD DWORKIN


Según el filósofo del derecho Ronald Dworkin, la justicia es un concepto complejo que se basa en la idea de tratar
a las personas como individuos libres e iguales. Sostiene que la justicia implica tratar a cada persona con dignidad y
respeto, reconociendo su individualidad y sus derechos.
Para Dworkin, la justicia no consiste solo en aplicar reglas o leyes preestablecidas de manera mecánica, sino en
tomar decisiones que tengan en cuenta los valores fundamentales de equidad, igualdad y libertad. Según su teoría
del "imperio de la coherencia", las decisiones judiciales deben ser coherentes con los principios morales y políticos
que sustentan el sistema legal.
Dworkin también enfatiza la importancia de considerar el contexto histórico y social al interpretar las leyes y tomar
decisiones judiciales. Para él, el objetivo principal de la justicia es garantizar que todas las personas sean tratadas
con igual consideración y respeto por parte del sistema legal.
En resumen, para Ronald Dworkin, la justicia implica tratar a todas las personas como individuos libres e iguales,
tomando decisiones coherentes con los principios morales fundamentales y teniendo en cuenta el contexto social e
histórico.
Punto 5

LA EQUIDAD
Para juzgar, es decir, para resolver conflictos interhumanos, se puede proceder de dos maneras desde el punto de
vista de la menor o mayor libertad que tenga el juzgador.
Juzgar “conforme a derecho” o “según derecho”
Con este método, el juzgador debe resolver el conflicto ajustándose a una norma o normas preestablecidas. Tal
sistema es sin duda el mejor para lograr justicia verdadera y seguridad jurídica, pero como toda norma es un marco
de posibilidades, dentro del cual el juzgador decido optando por una de las soluciones posibles, conviene advertir
que la solución elegida debe fundarse no sólo en ineludibles razones lógicas (adecuarse a la norma), sino también en
una valoración, se elige habitualmente la solución más justa. Juzgando conforme a derecho, intervienen también
diversos valores jurídicos, entre los cuales se destaca la justicia como valor supremo, pero actuando siempre dentro
del correspondiente marco normativo.
Juzgar “por equidad” o “según equidad” o “según su leal saber y entender” o “a ciencia y conciencia” o “a
verdad sabida y buena fe guardada”
Según este método, el juzgador no está sometido a una norma predeterminada, sino que resuelve de acuerdo a su
personal criterio de justicia, siempre y cuando dicho criterio sea reconocido por la comunidad, como susceptible
de constituir una norma general para la solución de casos semejantes al resuelto. Esto implica sostener que no será
equitativa cualquier decisión arbitraria del juzgador, cualquier criterio puramente subjetivo, sino que ese criterio
nacido de una subjetividad, tiene que ostentar para ser equitativo, diversos aspectos que le den carácter de
objetivamente justo, lo que implica decir que también deberá ser reconocido como justo por la comunidad en
general.
Quien juzga por equidad, crea con posterioridad al caso a resolver, la pertinente norma individual que contiene la
solución.

CONCEPTO
La equidad no es simplemente la justicia del caso particular, cabría definirla como la justicia del caso particular,
inspiradora de una decisión que la comunidad acepta como norma general válida para solucionar casos semejantes
al resuelto. La equidad no es algo esencialmente distinto de la justicia, sino una modalidad de la misma, un fallo no
puede ser equitativo e injusto al mismo tiempo, porque si es equitativo es justo y, si es injusto, no puede ser
equitativo.
Vinculando la equidad con las fuentes del derecho, cabe afirmar que es una fuente material.

DOBLE FUNCIÓN DE LA EQUIDAD


Para juzgar por equidad es indistinto que haya norma que prevea el caso o que no la haya. Estas dos situaciones
diferentes permiten distinguir las dos funciones que puede cumplir la equidad: integradora o supletoria cuando no
la hay, y humanitaria o morigeradora cuando hay norma.
1. Integradora o supletoria: si no hay prescripción que prevea el caso, la cuestión es más simple, no hay
obstáculo alguno, y entonces el juzgador suple la falta de previsión legislativa, suple la ausencia de fuentes
formales del derecho, creando una norma individual para resolver el caso. Por eso la equidad funciona aquí
como integradora del ordenamiento jurídico.
2. Humanitaria o morigeradora: si hay norma que prevea el caso, pueden plantearse a su vez dos situaciones, en
cualquiera de las cuales la equidad cumplirá una función humanizadora o morigeradora de la norma o normas
aplicables.
A. Que el juzgador esté autorizado por el ordenamiento jurídico para apartarse de él en ciertos casos. Esto suele
suceder cuando la aplicación estricta de la ley provocaría una gran injusticia, como en asuntos civiles y comerciales
de menor cuantía, en ciertos delitos penales. En situaciones como esta dice Legaz y Lacambra “la misma justicia
exige la práctica de la equidad, es decir, el no aplicar el esquema lógico y abstracto de la norma, sino una medida
adecuada a esos elementos individuales; lo contrario sería faltar a la equidad, y faltar a la equidad seria faltar a la
justicia, seria tratar igualmente lo desigual, y lo desigual ha de tratarse desigualmente”.
B. Que el juzgador no esté autorizado por el ordenamiento jurídico para apartarse de él: conviene referirse a esta
posibilidad, porque aún en esta situación, los jueces fallan a veces contra lo dispuesto por “la ley”, fundándose en
razones de equidad.

EQUIDAD Y TRIBUNALES DE EQUIDAD


No es necesario para juzgar por equidad, que haya tribunales de derecho por un lado y tribunales de equidad por
otro. Lo mejor es que lo tribunales de derecho estén autorizados en ciertos casos, a juzgar por equidad.

LA EQUIDAD EN NUESTRO DERECHO


Dentro de nuestro régimen jurídico, los jueces no pueden aplicar la equidad para mitigar el posible rigorismo de las
leyes: estas deben ser aplicadas tal como disponen, por severas que sean. Hay ciertas instituciones que contemplan
la aplicación de la equidad.

LA EQUIDAD EN EL COMMON LAW


En el derecho angloamericano, la equidad tiene un papel destacado, porque la jurisprudencia es, en general, la
fuente más importante del derecho.

DATOS HISTÓRICOS
En la Antigua Grecia, Aristóteles consideró a la equidad como una modalidad de la justicia, refiriendo su concepto a
la función humanizadora en la hermenéutica de algunas leyes, que pueden provocar graves injusticias al ser aplicadas
a ciertos casos concretos.
Como consecuencia lógica de esta tesis, el genial Aristóteles asignaba al juez un relevante papel, podía apartarse de
la ley dentro de ciertos límites. Por eso dijo acertadamente que “ir al juez es ir a la justicia, la naturaleza del juez
es ser una especie de justicia viviente”.
En la Antigua Roma, la equidad, desempeñó un papel importantísimo en el progreso del Derecho Romano, si bien
cumplió en el desarrollo histórico del mismo, dos funciones diferentes:
a) En las épocas preclásica y clásica se la consideraba en su función integradora del ordenamiento jurídico.
b) En la época justinianea, se utilizó el vocablo para designar la función humanizadora de la equidad en la
aplicación del ius (del derecho).

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