Comunicación y convivencia en la familia
La comunicación y la convivencia en la familia son fundamentales para el
desarrollo de las relaciones entre sus integrantes.
La comunicación familiar es un puente entre padres e hijos que conecta sus
sentimientos de forma mutua. Es esencial para ayudar a los niños y niñas a
desarrollar una personalidad sana, una autoestima fuerte y buenas relaciones
interpersonales.
La comunicación asertiva en el núcleo familiar se basa en el respeto, la confianza,
escuchar activamente demostrando interés y la expresión sincera de los
sentimientos, las necesidades y las opiniones.
La convivencia familiar se fortalece con una comunicación asertiva, cooperación y
resolución saludable de conflictos.
Algunas cosas que podemos hacer para mantener una buena convivencia familiar
son:
Mantener la calma
Ser pacientes
Tener la casa ordenada y limpia
Escuchar a todos los miembros de la familia
Evitar discusiones innecesarias
Algunos consejos para mejorar la convivencia familiar son:
Favorecer la comunicación
Respetar el tiempo del otro
Tolerar los gustos diferentes
Mantener el orden
Pasar tiempo en familia
Algunas actividades para mejorar la convivencia familiar son:
Hacer de las comidas espacios más amenos
Decorar la casa entre todos
Juegos de mesa en familia
Leer juntos
Disfrutar de momentos artísticos
Hacer manualidades
Compartir tardes de película
La comunicación familiar es un puente entre padres e hijos que conecta sus
sentimientos de forma mutua. Es totalmente esencial para ayudar a los niños y
niñas a desarrollar una personalidad sana, una autoestima fuerte y buenas
relaciones interpersonales.
Por otro lado están las familias disfuncionales no tienen una buena comunicación
asertiva. Es posible que eviten los problemas, no busquen soluciones o recurran a
la agresión verbal para expresar sus sentimientos.
La falta de comunicación en familia puede tener que ver con problemas
psicológicos en niños y adolescentes de carácter emocional y comportamiento.
Estos problemas se pueden extender fuera de la familia afectando en el trabajo,
escuela y otros entornos sociales.
La terapia familiar puede contribuir a cambiar patrones de comunicación y
reconducir aquellas conductas disfuncionales.
Las familias disfuncionales pueden tener muchas desventajas, entre ellas:
Divorcio o separación de los padres
Hijos que abandonan el hogar a una edad temprana
Hijos que pueden caer en el alcohol, las drogas y la delincuencia
Interferencia en el rendimiento escolar de los hijos
Ambiente caótico e inseguro
Desarrollo de conductas poco saludables en niños, jóvenes y adolescentes
Falta de privacidad
Problemas psicológicos en niños y adultos
Estrés, ansiedad o miedo en los escolares
Carencia de la capacidad de juego o de ser infantil
Miembros de la familia que no son empáticos ni sensibles entre ellos
Desgaste emocional que puede perdurar toda la vida
Se concluye que la disfuncionalidad familiar es un factor que predispone el
desarrollo de conductas poco saludables en niños, jóvenes y adolescentes, las
mismas que se agravan según la edad, escolaridad, ocupación, rendimiento y
comportamiento académico entre otros factores negativos para la sociedad.