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iNFRAMUNDO 2

información completa sobre el inframundo
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El Inframundo en la mitología griega es el reino subterráneo donde van las almas de los

muertos tras su fallecimiento. Gobernado por Hades, este lugar está separado del mundo
de los vivos y está compuesto por diferentes áreas que reciben a las almas según sus
acciones en vida. No es exclusivamente un lugar de castigo, sino un reino amplio que
incluye zonas como los Campos Elíseos para los virtuosos, los Prados Asfódelos para las
almas comunes, y el Tártaro, un lugar de tormento para los malvados. El Inframundo es
vigilado por el perro Cerbero, que impide que las almas escapen o que los vivos entren sin
permiso.

La función del Inframundo en la mitología griega era servir como el reino de los muertos,
donde las almas iban después de la muerte. Su propósito principal era proporcionar un
lugar de descanso o castigo según los actos en vida de cada persona. También garantizaba
el equilibrio entre la vida y la muerte en el universo, manteniendo separadas a las almas
de los muertos y protegiendo el ciclo natural de la existencia.
Dependiendo de su comportamiento en vida, las almas eran enviadas a diferentes partes
del Inframundo: los Campos Elíseos para los virtuosos, el Tártaro para los malvados, y los
Prados Asfódelos para los comunes. Era el lugar donde las almas eran juzgadas y recibían
su destino final, asegurando que el orden cósmico se mantuviera estable.

Destino final de las almas. Lugar de descanso para


algunas, lugar de castigo para otras:
En la mitología griega, el Inframundo es el destino final y el lugar de descanso para todas
las almas después de la muerte. A diferencia de algunas concepciones modernas de un
"infierno" o "paraíso", el Inframundo griego no era exclusivamente un lugar de castigo o
recompensa, sino un reino donde todas las almas, independientemente de su
comportamiento en vida, tenían su morada final. Sin embargo, dentro de este vasto reino
subterráneo, las almas se distribuían en diferentes regiones, cada una adecuada al
carácter y las acciones del difunto durante su vida.

La concepción griega del descanso eterno


Para los griegos, la muerte era un paso inevitable y definitivo. El alma, una vez separada
del cuerpo, emprendía un viaje hacia el Inframundo, donde encontraría su lugar de
descanso. Aunque el término "descanso" puede sugerir paz, no todas las almas
experimentaban el mismo tipo de descanso, ya que este dependía de cómo habían vivido.
Las distintas secciones del Inframundo estaban diseñadas para proporcionar
recompensas, castigos o simplemente una existencia sin mucho propósito.
División del Inframundo como lugar de descanso
El concepto de "descanso" en el Inframundo varía según el tipo de vida que una persona
haya llevado, y esto se reflejaba en la geografía mítica del Inframundo. Se podía acceder a
diferentes áreas dependiendo de los méritos o pecados acumulados en vida. Cada sección
del Inframundo ofrecía un tipo diferente de "descanso":

Campos Elíseos: Los Campos Elíseos eran un lugar reservado para los virtuosos, héroes
y aquellos que habían sido favorecidos por los dioses. Se consideraban el lugar más
prestigioso del Inframundo, un paraíso de paz y gozo eterno. Aquí las almas podían
disfrutar de una existencia libre de preocupaciones, comparable a una vida celestial. Este
lugar representaba el descanso ideal para las almas más elevadas, un destino deseado que
ofrecía una recompensa por las acciones virtuosas realizadas en vida.
En los Campos Elíseos, las almas continuaban una vida placentera y activa. Podían
disfrutar de las mismas actividades que amaban en la Tierra, pero sin el sufrimiento, el
dolor o las limitaciones físicas que tenían en vida. El ambiente en los mitos que describen
los Campos Elíseos es de belleza y armonía, un paraíso lleno de luz, verde, y serenidad.
Prados Asfódelos: La mayoría de las almas, sin embargo, no vivían una vida
excepcionalmente virtuosa ni malvada, por lo que eran enviadas a los Prados Asfódelos.
Este lugar estaba reservado para las almas comunes, aquellas que no habían destacado ni
en el bien ni en el mal. Era un área neutra, donde las almas experimentaban una
existencia sin emociones fuertes, ni placeres ni dolores. El asfódelo, una flor relacionada
con la muerte, cubría estos prados, simbolizando la monotonía y la indiferencia que
caracterizaba este estado.
Aunque no era un lugar de sufrimiento, tampoco ofrecía las recompensas de los Campos
Elíseos. Las almas allí vagaban sin un propósito claro, sin remordimientos ni placeres, en
un estado perpetuo de inactividad. El Prados Asfódelos representaba un "descanso" en el
sentido de que las almas ya no experimentaban los desafíos de la vida terrenal, pero
también una existencia vacía, sin grandes emociones.

Tártaro: En contraste con los Campos Elíseos y los Prados Asfódelos, el Tártaro era el lugar
donde se enviaba a las almas más malvadas, las que habían cometido crímenes terribles o habían
ofendido gravemente a los dioses, tales como: Desafío o traición a los dioses, Homicidio familiar,
Sacrilegio o robo divino, Perjurio y engaño ante los dioses. Aquí, el "descanso" no existía, ya que el
Tártaro era el lugar de castigo eterno. Este sector del Inframundo estaba reservado para los
pecadores condenados a sufrir horribles tormentos para toda la eternidad, como Sísifo, y Tántalo.

En el Tártaro, las almas experimentaban un tipo de sufrimiento sin fin, en castigo por sus crímenes
cometidos en vida. El tormento era continuo y a menudo estaba relacionado con el pecado que
habían cometido. Aunque el Tártaro era técnicamente parte del Inframundo, ofrecía el opuesto
absoluto de lo que se podría entender como un lugar de descanso.
Tántalo:

Crimen: Mató a su hijo y lo ofreció en un banquete a los dioses, además de robar néctar y
ambrosía.
Castigo: Fue condenado a sufrir un hambre y sed eternos en el Tártaro. Estaba sumergido
en un lago de agua clara, pero cada vez que intentaba beber, el agua se retiraba. También
había frutas colgando sobre su cabeza, pero cuando intentaba comerlas, el viento las
alejaba. Este castigo reflejaba su traición al concepto de hospitalidad divina.

Sísifo:
Crimen: Engañó a los dioses al escapar de la muerte y desafiar su poder.
Castigo: Fue condenado a empujar una roca gigante por una colina, pero cada vez que
llegaba a la cima, la roca rodaba de vuelta al fondo, obligándolo a comenzar de nuevo.
Este castigo eterno de esfuerzo inútil representaba su astucia y su intento de escapar del
destino.

Simbolismo del poder divino y del temor a la muerte:

El Inframundo, bajo la autoridad de Hades, también simbolizaba el poder y el dominio de


los dioses sobre todas las cosas, incluso la muerte. Hades, aunque no era un dios malvado,
representaba la inevitable realidad de la muerte y el temor que inspiraba entre los
mortales. Su reino aseguraba que incluso después de la vida, los dioses mantenían el
control sobre las almas, mostrando la omnipresencia del poder divino.
En la mitología griega, el inframundo, gobernado por Hades, era el lugar donde iban las
almas después de la muerte. Estaba compuesto por varias partes y regiones que servían
diferentes propósitos.

Partes del inframundo


Ríos:
1) Río Estigia.
El río es un lugar sagrado para los dioses y los mortales. Simboliza el odio y el juramento.
Las almas que ingresaban, cruzaban este río con la ayuda del barquero Caronte, si tenían
una moneda para pagarle. Da la vuelta al Inframundo nueve veces, y finalmente converge
en un gran pantano en el centro del Inframundo con los ríos Flegetonte, Aqueronte, y
Cocito. Según Percy (Hijo de poseidon), las aguas del río son oscuras y aceitosas, y en ellas
flotan todo tipo de cosas, como huesos, peces muertos, claveles aplastados, y diplomas
empapados. Caronte explicó que el río estaba muy contaminado con las miserias
humanas, ya que es el lugar donde los humanos desechaban sus esperanzas, sueños rotos,
y deseos que jamás se cumplieron.

2) Río Aqueronte.
el río Aqueronte, o también conocido como el Río del Dolor o río de Aflicción, es un ancho
río de aproximadamente seis metros, que comienza en el mundo de los mortales, que
serpentea a lo largo hasta que luego se hunde bajo tierra, hacía el Inframundo. Sus aguas
son oscuras, vaporosas y pantanosas, mientras que su corriente tiene miles de voces
gritando, chillando de dolor y suplicando clemencia. Cualquiera que se atreva a tocar sus
aguas o siquiera escuchar su corriente, se verá afectado por las malévolas voces,
culpándolo de pecados atroces que nunca cometió, y mostrándole sus peores recuerdos,
tratando de convencerlo de saltar al río. El Aqueronte finalmente se divide en dos
pequeños ríos - el Cocito y el Estigia - que fluyen en direcciones opuestas hasta que caen
en el Tártaro.

3) Río Lete.
El Río Lete, también conocido como el Río del Olvido, es uno de los ríos que fluyen en el
Inframundo, con el poder de borrar la memoria a cualquiera que toque o entre en sus
aguas. Sus aguas son de color blanco lechoso que corren a través de un lecho de piedras
de poca profundidad, y su suave gorgoteo hace sentir sueño. Una sola gota de sus aguas
es capaz de borrar los recuerdos más recientes de una persona, aproximadamente las
memorias de toda una semana, mientras que bañarse en él borrará absolutamente todos
los recuerdos. A lo largo de los bordes del río crecen amapolas, y en un punto el río se
curva alrededor de una oscura cueva donde vive Hipnos, el dios del sueño. El río también
es utilizado por algunos espíritus para poder olvidar sus vidas, ya que de esa manera no
pueden extrañar algo que no recuerdan. Ocasionalmente, a algunos espíritus se les
permite reencarnar y volver al mundo de los mortales para vivir otra vida, por lo que
primero deben bañarse en el río para olvidar su vieja vida y así renacer.
4) Río Flegetonte
El Río Flegetonte, también conocido como el Río de Curación o el Río de Fuego, es un río
que fluye desde el inframundo hasta el Tártaro, y se utiliza para castigar a las almas
malvadas debido a que tiene el poder de mantenerlas intactas para que puedan soportar
las torturas de los Campos de Castigo. El Flegetonte es un río de fuego que se abre camino
a través de una grieta de obsidiana irregular en un acantilado del Tártaro. Su reluciente
corriente roja proyecta horribles sombras en las caras de los acantilados, y el calor que
emana es muy intenso, casi sofocante. Fluye desde el reino de Hades y se utiliza para
castigar a las almas malvadas, debido a que las mantiene intactas para que puedan
soportar las torturas de los Campos de Castigo. A pesar de ser de fuego, el fuego está frío
y no resulta doloroso al tacto, pero tiene un sabor muy picante, Al beber del río, este cura
las heridas pero no calma la sed ni el hambre.

5) Río Cocito
Conocido como "el río de las lamentaciones", debido a que está hecho de tristeza pura. El
Cocito es descrito como un río de aguas negras que fluye dentro del Tártaro. Sus aguas
son muy frías, y están llenas de millones de voces desoladas, como si el río mismo
estuviese hecho de tristeza pura, cosa que de hecho lo está. Si alguien está cerca del río, o
peor, se sumerge en él, lo envolverán pensamientos tristes y miserables, similar a un
estado de depresión, que le harán pensar que no tiene ningún propósito vivir, y
posteriormente harán que se hunda en el río invadido por la tristeza. Por sus orillas
vagaban los que no podían pagar a Caronte, según la mayoría de las fuentes, durante 100
años.

Lugares de castigo:
7) Los Campos de Asfódelos
Los Campos Asfódelos, son el lugar al cual van las almas ordinarias al morir; a su vez, son
una de las tres subsecciones del Hades (las otras dos son los Campos Elíseos y el Tártaro).
Son llamados así por las flores Asfódelas que moran allí, que resultan ser la comida
favorita de los muertos; aunque los Campos pueden recibir también la descripción de
tierra neutral. Se dice que antes de entrar, se debe beber de las aguas del río Lete para así
olvidar cualquier recuerdo o identidad, convirtiendo a las almas en poco menos que una
sombra.

8) El Tártaro
El Tártaro, es el profundo abismo usado como mazmorra de tormento y sufrimiento para
los malvados y como prisión para los titanes. Tan por debajo de Hades como el cielo sobre
la Tierra, el Tártaro es un lugar donde, según Platón en Gorgias, las almas eran juzgadas
después de la muerte y donde los malvados recibían castigo. Como otras entidades
primitivas (como la tierra y el tiempo), el Tártaro también se consideraba una fuerza o
deidad primordial.
9) Los Campos Elíseos
Los Campos Elíseos eran una sección subterránea sagrada de los Infiernos. Los Campos
Elíseos, o a veces mencionados como las Llanuras Eliseanas, eran el lugar sagrado donde
las sombras de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos llevaban una existencia
dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y floridos. Era lo contrario al Tártaro y a
menudo se ha asociado con el Cielo cristiano.

10) La Isla de los Bienaventurados


Era una Sub parte de los Campos Elíseos, reservada para los héroes y aquellos que han
reencarnado tres veces y han vivido vidas justas en cada ocasión. Es un lugar de descanso
eterno, equivalente al Paraíso de otras tradiciones escatológicas

11) El Campo de Castigo


Era uno de los muchos territorios del Tártaro, Es ahí, donde después de su juicio, son
enviadas aquellas almas que fueron malvadas y tiranas en vida a pasar un eterno
sufrimiento. sus castigos no eran tan extremos como los del Tártaro, pero aún eran
severos.

12) Los Campos de los Castigos Menores


Además de las almas que sufrían en el Tártaro, algunas versiones de los mitos griegos
mencionan áreas donde las almas que no cometieron crímenes atroces pero tampoco
llevaron vidas ejemplares eran sometidas a castigos menores. Estos campos no son
descritos en detalle, pero se sabe que no se comparaban con los tormentos del Tártaro o
de los campos de castigo.

13) La Prisión de las Almas Inquietas


Aunque no es tan famosa como las demás regiones, algunas versiones de mitos
mencionan un lugar donde las almas de aquellos que no habían recibido ritos funerarios
correctos vagaban inquietas, sin poder encontrar paz o descanso.

Otras Partes:
14) El Erebo
Es una de las primeras regiones a las que llegan las almas después de cruzar el río Estigia.
El Erebo es una región sombría y oscura que sirve de antesala al inframundo.

15) La Laguna Estigia


A veces descrita como una parte del río Estigio, esta laguna era un lugar donde se
realizaban juramentos sagrados. Los dioses mismos realizaban juramentos invocando a la
Estigia, y romper estos juramentos traía terribles consecuencias.

16) Las Cuevas del Hades


Existen diversas cuevas en la tierra que se consideraban entradas al inframundo, como la
cueva de Ténaro o la de Aqueronte en Epiro. Estas cuevas se veían como puntos de
conexión entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
17) La Caverna de Hypnos
Se mencionaba a veces que Hypnos vivía en una cueva en el inframundo, donde fluía el río
Lete y la oscuridad era eterna. De esta cueva, Hypnos enviaba sueños al mundo de los
vivos.

18) Las Puertas del Hades


El Hades tenía múltiples puertas que separaban el inframundo del mundo de los vivos.
Estas puertas eran vigiladas por Cerbero y, en algunos mitos, también estaban protegidas
por encantamientos o hechizos divinos que impedían la salida de las almas sin permiso
divino.

Otros:
19) El Árbol de la Mente
Algunos relatos hablan de un árbol especial que se encontraba cerca de la entrada al
inframundo, el cual ofrecía frutos que podían restaurar la memoria perdida de las almas.

20) El Árbol de las Hespérides


Aunque su ubicación exacta varía en los mitos, el Jardín de las Hespérides, que contenía el
árbol de las manzanas doradas, a veces se asocia con el inframundo o una región cercana,
debido a su relación con la inmortalidad y los dioses.

21) La Rueda de Ixión


Ixión, otro mortal condenado por desafiar a los dioses, fue atado a una rueda en llamas
que giraba sin cesar en el Tártaro. Este es otro ejemplo de castigos individuales en el
inframundo, lo que destaca la variedad de tormentos que sufrían los condenados.

22) La Torre de los Vientos


Aunque no es mencionada frecuentemente, algunos relatos míticos sugieren que existía
una Torre de los Vientos en las profundidades del inframundo. Esta torre era el lugar
donde los vientos de los diferentes rincones de la tierra convergían, lo que simbolizaba el
final del viaje del alma.

23) Las Aguas de Mnemósine (Contraparte del Lete)


En algunas versiones órficas, existía una fuente de agua llamada Mnemósine, que permitía
a las almas recordar sus vidas pasadas, en contraste con el río Lete que provocaba el
olvido. Esta agua se encontraba en el inframundo y era accesible solo para las almas de
iniciados en los misterios órficos, lo que les permitía escapar del ciclo de reencarnación.

24) Las Anclas de Cronos


En versiones más oscuras de la mitología griega, se mencionaba que Cronos (el Titán
padre de Zeus) estaba encadenado en los rincones más profundos del Tártaro, donde
sufría su castigo eterno después de ser derrotado por Zeus. A veces, sus cadenas o
"anclas" se describían como partes fundamentales del equilibrio del inframundo.

Personajes que lo habitan:


Dioses y gobernantes del inframundo:
Hades: Hades es el dios del inframundo y regente de los muertos. Hermano de Zeus y
Poseidón, gobierna el reino subterráneo donde residen las almas de los fallecidos. Aunque
temido, Hades no es malvado, sino justo, y garantiza que las almas permanezcan en su
lugar. Esposo de Perséfone, rara vez sale de su reino.
Función: Gobernaba el inframundo y presidía sobre los muertos, asegurando el orden y
equilibrio entre la vida y la muerte.

Perséfone: Perséfone es la reina del inframundo y esposa de Hades. Fue secuestrada por
él, lo que provocó que su madre, Deméter, causara el invierno. Perséfone pasa parte del
año en el inframundo y la otra parte con su madre, simbolizando el ciclo de las estaciones
y el renacimiento.
Función: Reina del inframundo, compartía el poder con Hades y supervisaba el ciclo de las
estaciones, representando el renacimiento y la muerte.

Hécate: Hécate es la diosa de la magia, las encrucijadas y los fantasmas, vinculada al


inframundo. Tiene el poder de moverse entre los mundos de los vivos y los muertos. Se la
invoca en rituales mágicos y es una guía para las almas que cruzan al inframundo.
Función: Actuaba como guía de las almas, conectaba el mundo de los vivos con los
muertos y era la diosa de la magia y las encrucijadas.

Habitantes y guardianes:
Caronte: Caronte es el barquero del inframundo encargado de transportar las almas de los
muertos a través del río Estigia, siempre que hayan sido enterradas correctamente con un
pago (óbolo).

Cerbero: Cerbero es el perro de tres cabezas que guarda la entrada del inframundo,
impidiendo que las almas escapen y que los vivos entren sin autorización.

Tánatos: Tánatos es la personificación de la muerte pacífica. Su función es llevar las almas


de quienes mueren de manera natural y tranquila al inframundo.

Hipnos: Hipnos es el dios del sueño, hermano de Tánatos. Vive en el inframundo y


proporciona descanso a los mortales, facilitando la transición hacia la muerte.
Las Erinias (Furias): Las Erinias son diosas vengadoras que castigan a las almas de los
culpables de crímenes graves, especialmente relacionados con el asesinato de familiares.

Las Keres: Las Keres son espíritus de la muerte violenta, encargadas de llevar las almas de
aquellos que mueren trágicamente o en combate al inframundo.

Moros: Moros es la personificación del destino trágico e inevitable, guiando a las almas
hacia su fin predeterminado en el inframundo.

Nix: Nix es la diosa primordial de la noche y madre de varias deidades del inframundo,
representando la oscuridad que envuelve el reino de los muertos.

Erebo: Erebo es el dios de la oscuridad profunda y las sombras, personificando la


penumbra que habita en los rincones del inframundo.

Estigia (Styx): Estigia es la diosa personificación del río Estigia, la frontera entre el mundo
de los vivos y los muertos, sobre cuyas aguas los dioses hacían juramentos inviolables.

Jueces del inframundo:

Radamantis: Radamantis, hijo de Zeus y Europa, es uno de los jueces del inframundo. Es
conocido por su sabiduría y justicia, y se encarga de juzgar las almas provenientes del este,
asegurando que reciban su castigo o recompensa justa.

Minos: Minos, rey de Creta y hijo de Zeus, es el juez supremo del inframundo. Toma las
decisiones finales sobre el destino de las almas y resuelve disputas entre los otros jueces.

Éaco (Eaco): Éaco, hijo de Zeus y la ninfa Egina, es conocido por su piedad y justicia. Juzga
las almas provenientes del norte y occidente, y es responsable de decidir su destino en el
inframundo.

Personajes castigados en el inframundo:

Tántalo: Tántalo era un rey de Lidia, hijo de Zeus. Fue castigado en el inframundo por
haber intentado engañar a los dioses al servirles la carne de su hijo en una cena. Su castigo
consiste en estar eternamente hambriento y sediento, con comida y agua al alcance de su
mano, pero siempre inalcanzables.

Sísifo: Sísifo, rey de Corinto, fue castigado por su astucia para engañar a los dioses y por su
tentativa de evadir la muerte. Su castigo es empujar una enorme roca cuesta arriba por
una colina; la roca siempre rueda de vuelta al pie de la colina antes de que llegue a la
cima, obligándolo a repetir la tarea eternamente.
Ixión: Ixión era un rey que cometió el pecado de intentar seducir a Hera. Como castigo,
fue atado a una rueda de fuego que gira eternamente en el inframundo, sufriendo una
tortura interminable en la que el fuego nunca cesa.

Las Danaides: Las Danaides eran las 50 hijas de Dánao, quienes asesinaron a sus esposos
en su noche de bodas. Su castigo en el inframundo es llenar un tonel sin fondo con agua; a
pesar de sus esfuerzos eternos, el tonel nunca se llena.

Espíritus y almas:

Sombras (psicai): Las sombras, o psicai, son las almas de los muertos que vagan por el
inframundo. Representan a las almas de aquellos que han fallecido, sin importar su
estatus o acciones en vida. En el inframundo, las sombras carecen de cuerpo físico y son
meras apariciones etéreas, a menudo descritas como difusas y sin forma definida.

Melínoe: Melínoe es una de las deidades vinculadas a los fantasmas y las almas inquietas.
Hija de Persefone y Zeus, Melínoe está asociada con los espectros que vagan por la tierra y
el inframundo. Se la considera una figura que puede influir en los sueños y los estados de
ánimo de los vivos, trayendo visiones inquietantes o perturbadoras.

Macaria: Macaria es la diosa de la muerte bienaventurada y la hija de Hades y Perséfone.


Representa la muerte en un aspecto más positivo y pacífico, en contraste con otras
deidades del inframundo. Su papel en el más allá es guiar a las almas hacia un estado de
paz y serenidad, siendo una figura benevolente en el proceso de muerte.

Como llegar al inframundo


Llegar al Inframundo en la mitología griega era un proceso que seguía una serie de pasos
rituales y simbólicos que aseguraban la transición adecuada del alma desde el mundo de
los vivos hacia el reino de los muertos, gobernado por Hades. Este viaje estaba lleno de
desafíos y reglas que tanto los vivos como los muertos debían respetar para mantener el
equilibrio entre los dos mundos.

Muerte y separación del alma:


El viaje comenzaba cuando la persona moría. En ese momento, su alma (psique) se
separaba del cuerpo para iniciar su viaje al inframundo. Era acompañada por la presencia
de Tánatos (para muertes pacíficas) o las Keres (para muertes violentas). Según la creencia
griega, el alma mantenía su identidad personal y vagaba temporalmente por la Tierra
hasta que los ritos funerarios apropiados se llevaban a cabo.
Ritos funerarios y el pago a Caronte:
Los ritos funerarios eran esenciales para que el alma pudiera cruzar al Inframundo. Se
colocaba una moneda (óbolo) en la boca del difunto para pagarle a Caronte, el barquero
encargado de llevar las almas a través del río Estigio, que separaba el mundo de los vivos
del Inframundo. Sin este pago, el alma quedaba atrapada en la orilla, sin poder cruzar al
reino de Hades.
Si no se realizaban los ritos funerarios, el alma quedaba vagando, sin descanso, como un
espíritu perdido, incapaz de completar su viaje.
El río Estigio (Estigia):
El río Estigio es una de las barreras principales para entrar en el Inframundo. Simboliza la
frontera definitiva entre la vida y la muerte. Caronte, el barquero, solo permitía que las
almas que tenían un entierro adecuado y el óbolo pasaran en su barca.
Las almas que no podían pagarle a Caronte o que no habían recibido los ritos adecuados
quedaban varadas en la orilla de este río. Estas almas vagaban sin rumbo, incapaces de
cruzar y encontrar paz en el Inframundo.
Llegada al inframundo:
Después de cruzar el Estigio, las almas debían pasar frente a Cerbero, el perro de tres
cabezas que custodiaba la entrada del Inframundo. Cerbero permitía que las almas
entraran sin problema, pero impedía que salieran, asegurando que el reino de los muertos
permaneciera cerrado para los vivos y las almas que intentaran escapar.

Los jueces del Inframundo:


Una vez dentro del Inframundo, las almas se encontraban con los jueces: Minos,
Radamantis y Éaco. Estos jueces decidían el destino final de cada alma según las acciones
que había realizado en vida.
Dependiendo de sus decisiones, las almas eran enviadas a distintos lugares:
Campos Elíseos: Un paraíso para las almas virtuosas, donde disfrutaban de paz y felicidad
eterna.
Prados Asfódelos: Un lugar neutro para las almas comunes que no habían hecho ni
grandes hazañas ni grandes pecados.
Tártaro: El sitio más profundo del Inframundo, donde las almas de los malvados sufrían
castigos eternos por sus crímenes, como desobediencia a los dioses o traiciones graves.
El río Leteo y el olvido:
Algunas almas que llegaban al Prado de Asfódelos bebían del río Leteo, el río del olvido, lo
que las hacía olvidar su vida pasada. Esto les permitía vagar sin recordar sus sufrimientos o
placeres, sumidas en una especie de existencia vacía y sin conciencia.
Este paso era importante para las almas que no alcanzaban los Campos Elíseos ni el
Tártaro, ya que la falta de memoria las mantenía en un estado neutral.

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