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Consumo Problemático Abordaje AT

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El acompañamiento terapéutico de una persona con consumo

problemático de sustancias y adicciones implica un enfoque integral que


considera tanto los aspectos psicológicos y emocionales como las
circunstancias sociales y de apoyo. Aquí se destacan algunos
lineamientos para abordar esta situación:

1. Construcción de un Vínculo de Confianza

Establecer una relación de confianza es clave, ya que el paciente


necesita sentir seguridad para poder compartir sus experiencias sin ser
juzgado. Este vínculo permite abrir un espacio de escucha activa y
empatía, en el cual la persona pueda expresar sus pensamientos y
emociones sobre su consumo y la adicción.

2. Motivación y Refuerzo Positivo

Utilizar el modelo de "Entrevista Motivacional" es muy efectivo en el


acompañamiento de personas con problemas de consumo, ya que ayuda
a explorar y resolver ambivalencias que puedan existir respecto al
cambio. Esta técnica permite al acompañante promover un discurso que
incentive al cambio, reforzando los logros, por más pequeños que sean,
y alentando a la persona a identificar y valorar los aspectos positivos de
avanzar hacia una vida sin sustancias.

3. Establecimiento de Metas Realistas y Personalizadas

Definir objetivos que sean alcanzables y progresivos es fundamental. Las


metas pueden incluir reducción del consumo, incorporación de
actividades saludables, y mejora en las rutinas diarias. Esto permite que
el paciente vea un avance y fortalezca su compromiso con el proceso.

4. Reforzar el Autocuidado y la Planificación Diaria


El acompañante puede ayudar a la persona a mejorar sus hábitos de
autocuidado y a estructurar una planificación semanal. Esto incluye
fomentar rutinas de sueño, higiene y alimentación. Ayudar al paciente a
organizar su tiempo y reducir el ocio improductivo puede ser crucial para
disminuir los momentos de recaída o consumo impulsivo.

5. Apoyo en la Identificación de Factores de Riesgo y de Protección

El acompañante puede ayudar al paciente a identificar factores que


desencadenan el consumo y alternativas que actúan como factores de
protección. Esto puede incluir trabajar en la evitación de situaciones o
personas relacionadas con el consumo y reforzar actividades
alternativas, como el deporte, hobbies o grupos de apoyo.

6. Gestión Emocional y Reducción del Estrés

Muchas personas recurren al consumo como una forma de regular


emociones o reducir el estrés. El acompañante puede trabajar técnicas
de manejo emocional, como ejercicios de respiración, mindfulness o
técnicas de relajación, que le permitan al paciente afrontar el malestar
sin recurrir a sustancias.

7. Red de Apoyo y Vinculación con Recursos Terapéuticos

Es importante involucrar a la red de apoyo del paciente, incluyendo


familia y amigos, si es posible. También, el acompañante puede ayudar a
la persona a acceder a otros recursos de tratamiento, como grupos de
ayuda (p. ej., Narcóticos Anónimos), centros de salud o terapia
psicológica, para que reciba un abordaje multidisciplinario y constante.

8. Prevención de Recaídas
Trabajar en conjunto para anticipar situaciones de riesgo y preparar un
plan para afrontar la tentación del consumo es clave en la prevención de
recaídas. Identificar estrategias que ayuden al paciente a mantenerse
firme y a buscar apoyo en momentos críticos puede marcar una
diferencia en su proceso de recuperación.

9. Fomentar el Desarrollo de Nuevas Habilidades y Propósitos

Es fundamental acompañar a la persona en la búsqueda de actividades


que le proporcionen satisfacción y un propósito de vida, como estudiar,
trabajar o participar en actividades recreativas. La adquisición de nuevas
habilidades y la participación en actividades significativas ayudan a
construir una identidad que no dependa del consumo.

Este abordaje debe adaptarse a cada individuo, respetando sus tiempos


y sus necesidades particulares. La clave está en brindar un
acompañamiento constante y motivador, donde la persona sienta que
puede encontrar apoyo y comprensión en su proceso hacia una vida
libre de adicciones.

Acompañamiento Terapéutico en Personas con Consumo Problemático


de Sustancias

El tema que abordaremos es cómo acompañar a una persona con


consumo problemático de sustancias desde el rol de un acompañante
terapéutico. Esta tarea implica varios enfoques y métodos, ya que el
consumo de sustancias afecta tanto en lo psicológico como en lo social.

Primero, establecer una relación de confianza es clave. Para que la


persona pueda compartir sus experiencias y emociones, tiene que
sentirse segura y no juzgada. Este vínculo es la base del
acompañamiento; sin confianza, es difícil trabajar en aspectos más
profundos.
La motivación es otra herramienta esencial. Una técnica efectiva es la
Entrevista Motivacional, que busca explorar y resolver la ambivalencia
respecto al cambio. Se trata de hacerle ver a la persona los aspectos
positivos de reducir el consumo, y de ir construyendo poco a poco esa
motivación interna que necesita para cambiar.

Luego están las metas. Aquí es importante plantear objetivos


alcanzables y a corto plazo, como reducir el consumo o mejorar la
higiene y las rutinas diarias. Las metas pequeñas permiten que la
persona vea avances y se sienta motivada a seguir.

Un aspecto fundamental es el autocuidado y la organización del día a


día. Muchos pacientes necesitan reforzar rutinas básicas, como la hora
de despertarse, la higiene, y el descanso. Como acompañantes,
podemos ayudar a que la persona planifique su semana, de forma que
se mantenga ocupada y se reduzcan los momentos de ocio que podrían
llevar a una recaída.

Por otro lado, identificar factores de riesgo y protección ayuda mucho.


Esto significa analizar junto a la persona las situaciones o personas que
pueden desencadenar el consumo y proponerle alternativas saludables.
Esto podría incluir sugerir actividades recreativas como el deporte o la
participación en grupos de apoyo.

Otro punto importante es enseñar herramientas de manejo emocional.


Muchas personas recurren a las sustancias para regular sus emociones,
entonces trabajar en técnicas de relajación o de manejo del estrés
puede ser clave para que enfrenten su malestar sin recurrir a estas
conductas.

Además, la red de apoyo juega un rol fundamental. Involucrar a amigos,


familiares o grupos de ayuda, como Narcóticos Anónimos, proporciona
un apoyo más amplio y constante. Como acompañantes, también
podemos facilitar el acceso a otros recursos de salud mental para que el
paciente reciba una atención integral.
Finalmente, es clave prevenir recaídas. Esto se hace anticipando
situaciones de riesgo y preparando un plan de acción, que puede incluir
estrategias para resistir la tentación o buscar apoyo en momentos
críticos. Ayudar a la persona a encontrar actividades y metas
significativas, como estudiar o trabajar, también le da un propósito más
allá del consumo.

En resumen, el acompañamiento de una persona con consumo


problemático es complejo y multidimensional. Requiere empatía,
paciencia y un trabajo constante para que la persona se sienta apoyada
y motivada en su camino hacia la recuperación.

Este enfoque permite presentar los puntos más importantes de manera


clara, accesible y en un tono adecuado para una audiencia universitaria.

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