LECCÓN 005
EL BAUTISMO EN AGUA Y DEL ESPÍRITU SANTO.
1. Determinar la función básica e importancia del bautismo en agua
y del Espíritu.
2. Mirar la absoluta necesidad de obedecer el mandamiento de
Dios de ―bautícese cada uno‖ y ―recibiréis el don del Espíritu Santo‖
3. Determinar quién debe ser bautizado; cómo, dónde, por qué y
cuándo debemos ser bautizados.
4. Examinar a quién le da Dios de su Espíritu Santo y cómo se
recibe.
SABERES
¿Por qué es indispensable y necesario el bautismo en agua?
¿Cuál es la importancia de recibir y ser llenos del Espíritu Santo?
EL BAUTISMO EN AGUA
El Bautismo en agua es la semejanza de la sepultura de Cristo
(romanos 6.3-5). Y no el nacimiento de agua, porque la sepultura es
para muertos. Las personas mediante la fe, el arrepentimiento, la
conversión y el Bautismo han muerto y han sido sepultadas a la
descendencia Adánica, a su vida pecaminosa y al mundo, haciéndola
apta para recibir el Bautismo del Espíritu Santo. En el Bautismo somos
plantados con El en la semejanza de su muerte para que así también
lo seamos en su resurrección.
EL NACIMIENTO DE AGUA ES EL NACER DE LA PALABRA DE
DIOS; Uno nace de lo que ha sido engendrado, así como una planta
nace de la semilla, y en el reino animal cada especie nace de la que
ha sido engendrada; así Él de su voluntad, nos ha engendrado y
nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos
primicias de sus criaturas. (Santiago 1.18)
Siendo renacidos (nacidos por segunda vez), no de simiente
corruptible sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y
permanece para siempre‖. (1. Pedro 1.23)
El Espíritu y el agua siempre están juntos, ―…y el Espíritu de Dios se
movía sobre la faz de las aguas‖. (Génesis 1.2); Jesús dijo: ―Ya
vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (Juan 15.3).
Para santificarla habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la
palabra. (Efesios 5.26). ―Habiendo purificado vuestras almas, por la
obediencia a la verdad mediante el Espíritu para el amor fraternal no
fingido, amaos unos a otros entrañablemente de corazón puro‖ (1
Pedro 1.22).
El nacimiento de agua y de Espíritu, es un solo nacimiento y no dos,
ya que el mandato de Jesús a Nicodemo es nacer otra vez, o de
nuevo, lo que implica que el hombre nació una vez de sus
progenitores de carne, de sangre y de voluntad de varón, y Cristo vino
al mundo para darnos la potestad, el privilegio de nacer otra vez, ya no
de carne y sangre y de voluntad humana, si no de Dios, recibiendo a
Jesucristo, creyendo en su Nombre.
Este nacimiento al ser de Dios es del Espíritu, es de arriba y al ser por
la palabra es de agua. Si el nacimiento del agua fuera uno y el del
Espíritu otro, habría tres nacimientos con el de la carne y sangre, lo
cual no se ajusta a las escrituras.
EL BAUTISMO DEL ESPIRITU SANTO
El Bautismo del Espíritu Santo, según la promesa del Señor en Juan
14.15-16 es:
• Para los que le aman (Verso 15)
• Los que guardan sus mandamientos. ―guardad mis
mandamientos‖
• Los que le conocen: ―pero vosotros le conocéis, porque mora
en vosotros y estará en vosotros‖ (verso 17)
• Para los Hijos: ―No os dejaré huérfanos‖ (verso 18) (Gálatas
4.6)
• Los que son el templo o la iglesia ―… el que me ama mi
palabra la guardará y vendremos a él y haremos morada con él‖
(verso 23) (1. Corintios 3.17)
También el apóstol Pedro ratifica esto, al informar a la iglesia en
Jerusalén de lo acontecido en la casa de Cornelio, con estas palabras:
―varones hermanos… y creyesen‖ (Hechos 15. 7-9).
El apóstol Pablo al recordarle a los Efesios su conversión registrada
en el capítulo 19 de los Hechos les dice: ―también vosotros habiendo
oído la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación y
habiendo creído en el, fuiste sellados con el Espíritu Santo…‖
(Efesios 1. 13-14).
El apóstol Pablo recuerda a los Gálatas diciéndoles: ―Pero cuando
vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo… Y por cuanto
sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su hijo‖
(Gálatas 4.4-7).
Por la palabra del Señor Jesús y de los apóstoles se comprueba que
el Bautismo del Espíritu Santo, es el testimonio de Dios de que hemos
sido: lavados (Tito 3.5), purificados (Hechos 15.9), santificados y
justificados (1 Corintios 6.11). Es también el testimonio de que somos
sus hijos (Gálatas 4.6) (Romanos 8. 14- 17).
También podemos verle en el modelo que es Cristo, el hijo de Dios. El
vino a ser el hijo cuando fue engendrado ―Entonces el ángel dijo a
María: no temas porque has hallado gracia delante de Dios…‖ (Lucas
1.30-33) (Salmos 2.7) (Gálatas 4.4); así queda demostrado por las
escrituras, que llego a ser el hijo cuando fue engendrado y nacido de
mujer, por lo tanto, lo acontecido en el Jordán fue el testimonio que
Dios dio de su hijo a la edad de 30 años.
A eso se refiere el apóstol Juan cuando dice: ―Este es Jesucristo, que
vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino
mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque
el Espíritu es la verdad‖ (1. Juan 5.6).
Además de lo expuesto y demostrado en el Nuevo Testamento; así
también en el Antiguo Testamento, Dios dio testimonio a todos
aquellos que creyeron a su mandato: ―Por la fe Abel ofreció más
excelente sacrificio...‖ (Hebreos 11.4).
Así mismo Noé y Abraham recibieron testimonio Dios. Moisés erigió el
tabernáculo tal como se lo había ordenado en el monte
―entonces una nube cubrió el tabernáculo del testimonio y la gloria de
Jehová llenó el tabernáculo‖ (Éxodo 40.33-38).
De igual modo el templo que construyó Salomón por mandato divino
fue confirmado por el testimonio de Dios, al venir la gloria de Jehová
sobre él ―cuando sonaban, pues las trompetas, cantaban todos a una
para alabar y dar gracias a Dios…‖ (2 Crónicas 5.13- 14).
RESUMEN
«El que no naciere del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino
de Dios.» (Juan 3:5.)
Es importante entender y recordar que el bautismo bíblico es un ritual
que tipifica la 'purificación' de la persona (o cosa) que es bautizada.
Solamente puede ser "asociado" o "unido" a una relación con Dios por
medio de Cristo alguien que sea "purificado", "lavado" o "limpiado" de
sus pecados. Por eso tanto en el Antiguo Testamento como en el
Nuevo el bautismo con agua 'tipifica' o 'representa' externamente ese
lavamiento o purificación espiritual que permite al individuo (o
instrumento) ser útil para Dios y libre de suciedad pecaminosa y
terrenal.
Cuando Juan el bautista bautizaba en el río Jordán, lo hacía para
arrepentimiento (Mateo 3:1).
Aquellos que obedecían a su llamado sabían lo que significaba el
bautismo. Al aceptar ser bautizados por Juan el Bautista, lo hacían
para quedar identificados con su mensaje.
Juan utilizaba el medio más común que existe para administrar el
bautismo, el agua. Aunque ellos eran sumergidos, rociados o cubiertos
con el agua, en realidad no quedaban en el agua, sino que quedaban
simbólicamente, pero públicamente identificados con el mensaje de
arrepentimiento (y purificación de pecados) que Juan predicaba.
"Yo en verdad os bautizo con agua para arrepentimiento;
pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de
llevar, es más poderoso que yo; él os bautizara en Espíritu
Santo y fuego" Mateo 3:11.
Juan estaba hablando de Jesucristo y del bautismo que él había de
hacer. En contraste, cuando Juan bautizaba "con agua", Jesús
bautizaría "con el Espíritu Santo".
La Biblia dice que cuando llegó el Día de Pentecostés, aquellos que
fueron bautizados con el Espíritu Santo "comenzaron a hablar en
otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran."
Hechos 2:4
Esto significa que ellos hablaron las palabras que el Espíritu les daba.
El Espíritu Santo le dio las palabras, pero los apóstoles y TODOS los
demás que se encontraban en el Aposento Alto, incluyendo a María, la
madre de Jesús, voluntariamente respondieron.
Ellos actuaron basados en la fe. No se resignaron a pasivamente
aceptar la bendición, sino que inmediatamente pusieron a funcionar el
regalo que Dios les había dado.
ACTIVIDADES
La Biblia enseña en Efesios 4:5 que hay un solo bautismo, y en
Hebreos 6:2 habla de ―la doctrina de los bautismos‖. Esto nos deja
entender que hay un solo bautismo con diferentes facetas en las que
el cristiano debe ser sumergido para ser regenerado y limpio, hasta
que en él se forme la imagen de Cristo (Ro. 8:29; 2 Co. 3:18).
¿Cuáles son esas facetas? Explíquelas minuciosamente y elabore con
ellas un ensayo de cuatro páginas.