SOMOS LA SAL DE LA TIERRA
Texto Base
San Mateo 5: 13
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más
para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.”
Introducción
Venimos aprendiendo qué significa las bienaventuranzas: “felices" o "dichosos", y que promete
una recompensa divina a quienes las practican. Ahora Jesús nos lleva a aprender algo nuevo y es
ser sal de la tierra.
Vamos a dividir en 2 esta frase” La sal de la Tierra”
La Sal
Podemos empezar preguntándonos porque Jesús uso una metáfora para referirse que nosotros
somos la sal de la tierra.
Ahora bien, La metáfora es una comparación entre dos cosas esencialmente distintas. Nosotros
los seguidores de cristo representamos la sal. Y la tierra representa al mundo.
Él quería enseñarnos que al igual que la sal realza el sabor de los alimentos, los creyentes deben
realzar y enriquecer el mundo con su fe y con sus acciones. Esta metáfora nos dice que tenemos
una gran responsabilidad como hijos suyos y es influir positivamente en la vida de quien está a
nuestro alrededor.
En los tiempos de Jesús no se conseguía la sal tan fácilmente. Era tan valiosa que se usaba para
pagar el sueldo de los soldados romanos, recibiendo una porción de sal como parte de pago para
mantenerse hidratados en largas jornadas de trabajo.
El término que utilizaron en latín para esta porción de sal era «salarium», del cual proviene la
palabra en español «salario». Es por ello que también se utilizaba como pago en la compra y venta
de esclavos. Los discípulos comprendían el valor que se le daba a la sal, por eso entendieron
cuando Jesús les dijo: “Vosotros sois la sal de la Tierra” (Mateo 5:13).
La Tierra
Significa el mundo, un mundo sin Dios y sin Cristo. Un mundo que por causa del pecado no puede
hacer otra cosa que arruinarse. El mundo sin Cristo es como una carne muerta cuyo resultado
natural es podrirse, es descomponerse, es dañarse. Y ella misma es incapaz de evitarlo.
Dios nos ha dejado en este mundo con un propósito y es el de impactar o transformar con
nuestras acciones a la humanidad y está en nuestras manos querer hacerlo.
Con todo eso, ¿qué quiere Jesús enseñar por medio de esta metáfora? La sal en aquellos tiempos
como hoy día, era usada como sazonador y también como preservativo, evitando así la corrupción
natural de las cosas. En una época en donde no existía la refrigeración, el uso de la sal como
preservativo era y es muy importante. Eso es lo que somos nosotros. Nosotros somos la sal. Somos
el medio que Dios utiliza para preservar la tierra.
Pero Jesús va más allá de lo físico para enseñarnos una lección profunda.
Ya vimos la metáfora de la sal, la metáfora del mundo, ahora vamos a mirar el propósito de la sal
El Propósito de la sal
Los creyentes somos como la sal en este mundo. Somos apartados (Juan 17:15-16) 15“No ruego
que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo
soy del mundo“. Pero al igual que la sal cambia todo lo que toca, Eso también debería aplicarse a
nosotros. (Marcos 16:15). “15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda
criatura“.
La sal, como mineral, tiene diversas propiedades que coinciden con las características que se
esperan de los seguidores de Dios.
Daba sabor a las comidas, preserva, y permanece pura.
1. La sal da sabor
En la actualidad todos sabemos que la característica más importante de la sal es para dar sabor a
las comidas. Es un condimento muy utilizado en la cocina, haciéndola apetecible ya que si no se le
coloca sal a los alimentos saben insípidos y sin gusto.
Dice la palabra de Dios en Colosenses 4:5-6
“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. 6 Sea vuestra palabra siempre
con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”
Por lo tanto, nosotros, los que hemos creído en él, tenemos que hablar amablemente y con
sabiduría, colocándole ese toque especial a la palabra, para que todo aquel que escuche, Dios les
abra su corazón y ellos también puedan descubrir la alegría de conocer a Cristo como Señor y
Salvador
2. La sal preserva
En los tiempos del Nuevo Testamento para refrigerar los alimentos como carnes y peces era
utilizada la sal como preservativo, ya que la sal impedía que estos alimentos se dañen o pudrieran.
Esta era la razón principal por la que la sal era tan valiosa.
Nosotros como el cuerpo de cristo, somos los enviados a este mundo para evitar que se deteriore,
corrompa o se arruine la humanidad. Debemos ser esa influencia de santidad, amor y fidelidad,
deteniendo el proceso de descomposición de la humanidad y trayendo una palabra de salvación
con mensajes puros y limpios. Así combatiendo la corrupción del mundo. (2 Pedro 1:4) 4 “por
medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a
ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a
causa de la concupiscencia“.
3. la sal debe permanecer pura para ser útil
Para ello es importante conocer algo de la geografía y vida de los habitantes de Israel. En aquellos
tiempos la sal se extraía del Mar Muerto o Mar Salado. Pero esta sal era una mezcla. Era
polvorienta. Y en ese polvo había nitrato de sodio, es decir, sal. Pero esa mezcla se podía separar y
el nitrato de sodio perderse y lo que quedaba era un polvo sin valor alguno. Jesús advirtió a sus
discípulos de este potencial en sus vidas, diciendo: “si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?
No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13).
Esta parte de la palabra hace referencia al cristiano que no se esfuerza por impactar al mundo que
lo rodea, sino que termina mezclándose con las cosas del mundo, volviéndose de poca utilidad
para Dios. Por eso el apóstol Pablo dijo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).
En 2 Pedro 2:20-21 nos dice “ Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones
del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son
vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no
haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo
mandamiento que les fue dado. “
Los cristianos estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Así que, podemos también como
la sal, perder el sabor. No dejemos que la influencia mundana nos contamine.
No te olvides tú eres la sal de la tierra. Eso es lo que eres. Y debes serlo en primer lugar para ti
mismo, en tu propia familia, en la iglesia y en donde quiera que estés.
En conclusión
El pecado es como la suciedad en la sal. Corrompe nuestras vidas, arruina el sabor del cristianismo
para todos los que nos conocen y nos hace inútiles para Dios.
Recuerda: ¡somos la sal de la tierra y la luz del mundo!