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“Cuerpos en soledad, resabios de discursos que resisten”

Psicoanálisis y Diversidad

Perez Juan Cruz


34905079
[email protected]
2023
Fragmentos de “La Chacho”, novela de Juan Solá.
C a p. 2 - nenas no se les pega, había dicho la señorita
una vez, pero se ve que yo era parte deun
-Sosa, Sergio David grupo de nenas a las que sí se les podía
-Presente pegar.
-¿Quién es Sosa? Una mañana de domingo, desnuda
-La chica que está sentada allá, frente al espejo, osé esconderme el pene
señora- dijo Castro y me señaló. Todos entre los muslos y ponerme la bata de seda
comenzaron a reír… de mamá. Qué bonita me quedaba.
La mujer no le prestó atención y me No recuerdo muy bien qué pasó
observó, severa. después.
-¿Vos sos Sosa, Sergio David? Ellos estaban en misa, pero habían
Dudé. No estaba seguro. No me llegado antes. Papá entró al dormitorio y me
gustaba mucho ser Sosa, Sergio David. No con sorprendió jugando. Apretó los dientes, se
esta voz suavecita. No con ese Castro, arrojó sobre mí y los puños de los chicos de la
senalándome. escuela ya no eran tan poderosos
-Sí Señora -dije, despacito. comparados con los suyos.
Sentada en la ducha, llorando, veía la
- C a p. 3 – sangre y el agua tibia arremolinándose en el
desagüe. Las chicas de la escuela decíam que
Solía pasar largas horas mirándome al la primera vez que sangrías duele, pero nunca
espejo. Me acariciaba el rostro y el cuello, me me imaginé que tanto.
pasaba los dedos por los labios, me rozaba
los pezones y, despacito, iba bajando por el - C a p. 16 -
vientre hasta encontrarme con eso.
“Ya se va a caer”, pensaba, El topo la agarró del pelo y le gritó
mirándome el pene. que se sacara la peluca. El corazón le dolió
Mis compañeros de clase me decían mucho más que el cuero cabelludo y como la
mujercita y aquello me entusiasmaba. peluca no salí, el Topo le dio un codazo en la
Nenita, nenita, cantaban, pero no boca. Cuando vio sangre se relamió y siguió
alcanzaba para que la maestra me diera pegando. Pegó hasta que se aburrió. Nadie
permiso de ir al baño con las otras nenas, o hizo nada.
para evitar la tormenta de puños que dos o Nadie hace nada cuando le pegan a
tres veces por semana me alcanzaba para que un trava.
la maestra me diera permiso de ir al baño con Galaxi se fue de Ramos, desfigurada,
las otras nenas, o para evitar las tormentas dos días después.
de puños que dos o tres veces por semana El Oreja se ahorcó a la semana.
me alcanzaba a la salida de la escuela. A las

“¿Qué oposición podría ofrecer el ámbito de los excluidos y abyectos a la hegemonía simbólica que
obligara a rearticular radicalmente aquello que determina qué cuerpos importan, qué estilos de vida se
consideran "vida", qué vidas vale la pena proteger, qué vidas vale la pena salvar, qué vidas merecen
que se llore su pérdida?”

Judith Butler, 2002


El presente trabajo corresponde a la materia “Psicoanálisis y Diversidad”. Si
bien se ha hecho un recorrido por distintos conceptos y autores durante la
cursada, fue compleja la elección de los mismos para la articulación del
presente.
El interés de esta elaboración surge luego de escuchar un caso clínico que fue
presentado en clase donde, si bien el sujeto pudo ser alojado por la
transferencia que se montó en el espacio de análisis, se pudo escuchar un
cambio de posición en los padres de este paciente alojando de igual modo, los
cambios de apariencia que se suscitaron a raíz del tratamiento analítico. El
alojamiento por parte de estos, hizo recordar algunos capítulos del libro de
Juan Solá “La Chaco”. En este el auto describe la situación de Ximena (Sergio
Sosa, su nombre de nacimiento), describiendo el lugar que dieron las primeras
instituciones que habitó, lugares que no admitían sus formas, sus hábitos y su
cuerpo. La ideología de la diferencia sexual opera en nuestra cultura como una
censura, en la medida en que oculta la oposición que existe en el plano social
entre los hombres y las mujeres poniendo a la naturaleza como su causa. La
categoría de sexo es una categoría política que funda la sociedad en cuanto
heterosexual: “no se trata de una cuestión de ser, sino de relaciones (ya que
las «mujeres» y los «hombres» son el resultado de relaciones) aunque los dos
aspectos son confundidos siempre cuando se discuten. La categoría de sexo
es la categoría que establece como «natural» la relación que está en la base
de la sociedad (heterosexual).” (Wittig, 1992). En este sentido podemos pensar
que la heterosexualidad, define al menos dos aspectos en sí misma: en primer
lugar que la categoría “sexo” es una convención social y no algo del orden
natural; por otro lado plantea un binomio de posibilidades para esta categoría:
hombre o mujer. Estas posibilidades, históricamente, se daban en relación a la
anatomía de los cuerpos cuerpos. Es por ello que es fundamental los aspectos
que introduce J. Buttler con el concepto de performatividad plantenado que la
construcción del sexo no es un acto único, sino una repetición y un ritual que
logra su efecto mediante su naturalización en el contexto del cuerpo.
Según la autora, la categoría sexual y natural "mujer", paradójicamente, es
construida a partir y a través de un dispositivo de relaciones sociales dadas. Es
el otro el que participa en la construcción del sexo como algo natural y dado de
antemano; sin el otro, esta categoría "natural" no sería posible:
“Si se impugna el carácter inmutable del sexo, quizá esta construcción llamada
“sexo” esté tan culturalmente construida como el género; de hecho, tal vez
siempre fue género, con la consecuencia de que la distinción entre sexo y
género no existe como tal. (…) Cómo resultado, el género no es a la cultura lo
que el sexo es a la naturaleza; el género también es el medio discursivo/natural
mediante el cual la “naturaleza sexuada” o “un sexo natural” se produce y
establece como “prediscursivo”, previo a la cultura, una superficie políticamente
neutral sobre la cual actúa la cultura.” (Butler, 1990, p. 40).
Si el sexo y el género son dos categorías sociales, habilita a pensar que tienen
un discurso como correlato. Este sería el discurso heterosexual el cual moldea
los cuerpos de manera anticipatoria. En este punto, y en este trabajo, surge la
pregunta respecto a la operatoria de la identificación que plantea Lacan en el
Estadio del Espejo: el niño anticipa su unidad corporal mediante una
identificación con la imagen del semejante. Lacan comprende el estadio del
espejo como una identificación, o sea, “la transformación producida en el sujeto
cuando asume una imagen”. El sujeto se adelanta a su maduración, le es dado
siempre en una exterioridad. Si bien esta identificación, provoca la unidad
corporal (de manera prematura), y la misma es sentenciada por otro, un agente
externo y en este momento el autor no habla del orden simbólico/signifacante,
la pregunta que se presenta es por la incidencia que los discursos
normativizantes, los que encarnan las leyes: ¿no tienen cierta influencia a la
hora de pensar esta constitución yoica? Solo podríamos afirmar que esta
imagen corporal anticipatoria ya es pensada en un binarismo corporal:
hombre / mujer. Se entiende que la unidad corporal no define la sexualidad del
mismo, pero la pregunta por las implicancias de estos discursos se hace
presente igual, respecto a lo anterior plantea Butler: “la esfera simbólica que
obligaba a asumir una posición sexuada dentro del lenguaje era más decisiva
que cualquier organización específica de parentesco. De modo tal que uno
podría reacomodar las relaciones de parentesco fuera del escenario familiar y
aún así descubrir que la propia sexualidad está construida en virtud de
demandas simbólicas apremiantes y constitutivas más profundamente
instaladas. ¿Cuáles son esas demandas? ¿Son anteriores a lo social, al
parentesco, a lo político?” (J.Butler 2022, pp. 146-147). Respecto a la
constitución del cuerpo unificado, Lacan plantea en un primer momento una
etapa que parece ubicarse en un momento específico del desarrollo infantil
(principio y final). Sin embargo, más tarde lo entiende como una estructura
permanente, atribuyéndole dos valores: a) uno histórico, que señala un punto
del devenir, y b) otro estructural. En este punto se puede pensar un punto de
encuentro con lo planteado por Butler respecto a la performatividad, ya que
esta también plantea una continuidad en la constitución del sexo, del género,
del cuerpo sexuado y no como una acción dada por única vez.
Igualmente es importante llevar a la reflexionar hasta que punto se construyen
y hasta que punto no se construyen los cuerpos: ”interrogarse acerca del modo
en que los cuerpos no llegan a materializar la norma "'les ofrece el "exterior"
necesario, si no ya el apoyo necesario, a los cuerpos que, al materializar la
norma, alcanzan la categoría de cuerpos que importan.” (Butler, 1990, p. 73).
¿Qué sucede con aquellos individuos en los que las características de sexo y
género no son correspondidas? Dado el fuerte dispositivo de poder que supone
dicha consistencia entre el sexo y el género, éstos serán sin duda etiquetados
como desviados por si mismos y/o por los demás, y sentirán seguramente que
o bien su cuerpo o bien sus deseos no son como debieran. Todo aquella
persona que ha leído “Metamorfosis de la Pubertad”, quizá recuerde que Freud
en el mismo ha planteado que no hay objeto un objeto determinado, que este
va variando y que sería contingente. Sin embargo, en este escrito también
plantea que estas serían personas “invertidas”. Es válido aclarar que en la
época que fue escrito (y aún hoy), el modelo médico hegemónico era el
discurso dominante y entendiendo que la teoría psicoanalítica estaba en
construcción, quizá algunos términos empleados por el autor debían ser
moderados para poder ser trabajados, pensados e incluidos en la práctica
terapéutica.
Bibliografía

BUTLER, J. Cuerpos que Importan: Sobre los límites materiales y discursivos


del sexo. Buenos Aires: Paidos, 2002.

FREUD, S. Las aberraciones sexuales. En: Tres ensayos para una teoría
sexual. Buenos Aires: Hyspamérica, 1993.

LACAN, J. El estadio del espejo como formador del yo (je) tal como se nos
revela en la experiencia psicoanalítica. En: Escritos 1. Madrid: Siglo XXI, 1997.

SOLA, J. La Chaco. Buenos Aires: Hojas del sur, 2016

WITTIG, M. El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Barcelona: Egales,


2006

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