El arte egipcio es una forma de expresión que se desarrolló a lo largo de varios periodos diferentes.
Comenzando en el Neolítico alrededor del 5300 a.C. y continuando hasta el Imperio Nuevo en el
1070 a.C. A lo largo de estos períodos, el arte egipcio mantuvo características distintivas que lo
separaban de otras culturas.
Una de las principales características del arte egipcio es su invariabilidad. Debido a su ubicación
geográfica, el arte egipcio se mantuvo cerrado e impermeable a la influencia de otras culturas. A lo
largo de 3000 años, el arte egipcio apenas evolucionó, excepto durante el reinado del faraón
Akenatón, cuando se volvió más naturalista. El arte egipcio también se caracterizó por su
durabilidad. Debido a la creencia en la vida después de la muerte, los egipcios querían conservar el
cuerpo y las posesiones del difunto para la eternidad, por lo que preferían utilizar materiales
duraderos como la piedra.
El arte egipcio también era altamente oficial. Los artistas estaban al servicio del poder absoluto de
los faraones, los sacerdotes y otros miembros de la clase alta. No tenían autonomía y estaban
sujetos a normas de representación inalterables, lo que llevaba a un arte monótono, repetitivo y
carente de originalidad.
Los cánones idealizados también eran una característica prominente en la pintura y escultura
egipcia. La iconografía estaba supeditada a la representación de ideas, similar a los jeroglíficos, y
rara vez se utilizaban formas naturalistas. El carácter religioso del arte egipcio también era
evidente, ya que estaba determinado por las creencias religiosas y tenía un carácter mágico y
simbólico.
El gigantismo también era una característica distintiva del arte egipcio. Para demostrar el poder del
faraón, se emprendieron obras monumentales y ambiciosas, como las grandes pirámides y la
esfinge de Guiza.
En cuanto a la pintura, esta era utilizada con fines simbólicos, funerarios o religiosos. Se utilizaban
colores como el azul, verde, blanco, rojo, amarillo y negro, diluidos con agua o clara de huevo. Las
pinturas solían representar figuras en planos superpuestos y se encontraban en papiros y paredes
de tumbas. La pintura egipcia se caracterizaba por su rigidez, falta de perspectiva, ausencia de
volumen, idealización, escala de tamaños y linealidad.
En cuanto a la arquitectura egipcia, la arquitectura religiosa se caracterizaba por su
monumentalidad, utilizando grandes bloques de piedra a partir del Imperio Antiguo. Por otro lado,
la arquitectura civil empleaba ampliamente el adobe en viviendas, palacios, fortalezas y murallas.
Las pirámides de Egipto son ejemplos icónicos de la arquitectura egipcia. Construidas como criptas
reales a partir del año 2700 a.C, las pirámides eran grandes construcciones de color blanco y se
utilizaron bloques de piedra revestidos de caliza. Las pirámides más famosas son Keops, Kefrén y
Micerinos.
Además del arte y la arquitectura, los egipcios también utilizaban diversos símbolos para
representar conceptos e ideas de su mitología. Algunos de los símbolos egipcios más conocidos
incluyen la cruz Anj, el ojo de Horus, el escarabajo y el pilar Djed. Cada uno de estos símbolos tenía
un significado especial y se utilizaban en templos, inscripciones y amuletos.