TEMA 1: SOCIEDADES MERCANTILES
TIPOS DE EMPRESARIOS
Empresario Mercantil: puede definirse como la persona física o jurídica de naturaleza
privada que en nombre propio, y por sí o por medio de otros, ejerce organizada y
profesionalmente una actividad comercial, industrial o de servicios.
El empresario mercantil así definido, queda sometido a un estatuto jurídico especial,
exclusivo para él.
Dicho estatuto implica:
- La facultad o el deber de inscribirse en el Registro Mercantil (RM)
- La obligación de llevanza de una contabilidad ordenada
- El sometimiento al régimen concursal en caso de insolvencia
Se excluyen del concepto de empresario mercantil:
- Algunos pequeños empresarios: no disponen de una verdadera empresa ([Link].
artesanos)
- Algunos empresarios por el carácter civil de la actividad ([Link]. sector agrícola)
- Ciertos empresarios públicos
- Profesionales liberales
Los empresarios mercantiles pueden ser:
1. Empresarios individuales y sociales
El empresario mercantil individual aparece cuando una persona física realiza en
nombre propio y por medio de una empresa una actividad económica comercial,
industrial o de servicios. No constituye patrimonio separando la persona física y la
empresa (responsabilidad art. 1911 Código civil “Del cumplimiento de las obligaciones
responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros”)
El empresario social o persona jurídica existe cuando dos o más personas acuerdan
poner en común dinero, bienes o trabajo para explotar una actividad económica
comercial o industrial con el fin de distribuir entre sí las ganancias que obtengan.
La persona jurídica tiene un patrimonio separado del propio de los socios. Los socios
pueden responder también de las deudas sociales según sea el tipo social
2. Pequeños y grandes empresarios
Aunque el Ccom estableció un estatuto jurídico único para el comerciante, sin tener en
cuenta su dimensión, hay un conjunto de disposiciones especiales en las que se pone
de manifiesto, la distinción entre empresarios, según sean titulares de grandes,
medianas o pequeñas empresas (en materia contable, fiscal o laboral)
3. Empresarios privados y públicos
Privado: iniciativa económica de los particulares
Público: iniciativa económica de la Administración. Formas de intervención
- Servicio administrativo sin personalidad jurídica
- Organismo autónomo y agencias estatales
- Entidades públicas empresariales
- Sociedades mercantiles estatales (mas del 50%del capital es público)
- Fundaciones
El art. 128.2 de la CE reconoce la iniciativa pública en la actividad económica.
Se ha producido una progresiva privatización de empresas públicas, lo cual guarda
relación con la desaparición de los monopolios estatales y la necesidad de buscar
cauces eficientes de gestión (Repsol, telefónica, Iberia, Ensidesa…)
4. Empresarios comerciantes, empresarios de servicios y empresarios industriales
o fabriles
Tradicionalmente se consideraba empresario comerciante o mercantil en función de la
concreta actividad a la que el empresario o la empresa se dedique. Es el objeto social
en suma la que marca la actividad y desarrollo de la empresa y por tanto se erige en
presupuesto clasificatorio. El objeto social tenía que ser mercantil para considerar al
empresario como mercantil.
Con la entrada en vigor de la Ley de Sociedades de Capital, se reputa sociedad
mercantil toda sociedad que adopte una de las formas específicas por ley
(mercantilidad por razón de la forma). Se confiere automáticamente su carácter
mercantil y con independencia de la concreta actividad o actividades que desempeñen.
El desarrollo económico va haciendo cada vez más difícil que los empresarios
individuales acometan grandes negocios
La mayor dimensión de las empresas hace que el empresario individual se vea
imposibilitado de montar, organizar y dirigir el conjunto de los elementos heterogéneos
que integran la empresa, así como para asumir los riesgos que día a día en mayor
medida implica el ejercicio del comercio a gran escala.
Este proceso asociativo de las fuerzas individuales que da nacimiento a las sociedades
mercantiles como entes jurídicos ha ido desarrollándose constantemente con la
aparición de nuevas formas societarias y la reglamentación de las mismas que cada vez
se hace más rigurosa
Hoy día, el mediano y el gran comercio está en manos del empresario social, e incluso
existen ramos de comercio que están reservados exclusivamente a las sociedades por
expresa prescripción del legislador
ACTIVIDADES DEL EMPRESARIO
Industria, Comercio, Prestación de servicios, Empresario industrial, Comerciante y
Prestador de servicios
CONCEPTO DE SOCIEDAD
Junto al empresario individual, el otro gran protagonista es la sociedad mercantil
Formas sociales mercantiles tradicionales. Podemos enmarcar los tipos sociales en las
siguientes categorías:
- Sociedades de personas (o personalistas)
Sociedad colectiva
Sociedad comanditaria simple
- Sociedades de capital (reguladas en el Real Decreto Legislativo 1/2010, por el que se
aprueba la Ley de Sociedades de Capital)
Sociedades de responsabilidad limitada
Sociedad anónima
Sociedad comanditaria por acciones (de uso residual)
En el ordenamiento jurídico español nos encontramos con un desdoblamiento en la
regulación y definición del concepto de sociedad, pues aparece regulada en el Código
Civil y en el Código de Comercio
Sociedades de personas: las características personales de los socios que las
constituyen, tiene una influencia más directa en su organización y, por tanto, la forma
de separación entre el ente creado (es decir, la persona jurídica creada legalmente) y el
grupo de socios (es menor que en las sociedades de capital).
Sociedades de capitales: Las características personales de los socios son irrelevantes a
los efectos de la organización social. Se establece una separación patrimonial entre el
patrimonio social y el de los socios más acusado que en las sociedades de personas.
Esto hace que en estas sociedades, por regla general, los socios no respondan por las
deudas sociales y que de no rigen a una organización más compleja.
Sociedad civil
(Artículo 1665 CC) “La sociedad es un contrato por el cual dos o más personas se
obligan a poner en común dinero, bienes o industria, con ánimo de partir entre sí las
ganancias”
(Artículo 1670 CC) “Las sociedades civiles, por el objeto a que se consagren, pueden
revestir todas las formas reconocidas por el Código de Comercio. En tal caso, les serán
aplicables sus disposiciones en cuanto no se opongan a las del presente Código”
Sociedad mercantil
(Artículo 116 C de Comercio) “El contrato de compañías, por el cual dos o mas
personas se obligan a poner en fondo común bienes, industria o alguna de estas cosas,
para obtener lucro, será mercantil, cualquiera que fuese su clase, siempre que se haya
constituido con arreglo a las disposiciones de este Código”
Una vez constituida la compañía mercantil, tendrá personalidad jurídica en todos sus
actos y contratos
Puede decirse que el empresario social surge de un contrato (el de sociedad) que
tiende precisamente a crear una organización de esas personas a la que, por regla
general, se reconoce por el Derecho positivo personalidad jurídica.
Esta persona jurídica nacida del contrato adquiere la condición de empresario, que no
tienen los socios (en cuanto tales), una vez que han sido cumplidos los requisitos
formales de cada tipo social (escritura pública + inscripción en el Registro Mercantil
(según tipo))
Inicialmente el elemento del lucro (obtención de ganancias) se consideraba un
elemento esencial del contrato de sociedad
Hoy en día, gracias a una interpretación renovada del concepto de sociedad podemos
afirmar que los elementos esenciales de este concepto (el denominado concepto de
sociedad) son:
- Origen negocial
- Fin común perseguido por los socios (típicamente será el ánimo de lucro,
aunque no necesariamente)
- Contribuciones efectuadas por los socios en aras a conseguir el fin común
perseguido por la sociedad
Delimitado el concepto de sociedad que aparece en los textos de Derecho positivo, la
doble regulación que se da en nuestro Derecho respecto de la sociedad (C.C y [Link])
suscita la cuestión relativa a la mercantilidad de las sociedades:
- Las sociedades de capital son mercantiles por razón de la forma,
independientemente del objeto al que se consagren.
- Por lo tanto, las SA, SRL y comanditarias por acciones, al calificarse como
sociedades de capital, necesariamente son sociedades mercantiles.
- De este modo, la cuestión se reduce respecto de las llamadas sociedades
personalistas. En estas sociedades personalistas (sociedad colectiva y sociedad
comanditaria simple) el criterio que determina su mercantilidad es un criterio
material; esto es, en razón de su objeto. Cuando desarrollen una actividad
mercantil. Tradicionalmente se excluyen del concepto “mercantil” las
actividades agrícolas, ganaderas, forestales, mineras y de carácter profesional
(ejercicio de profesiones liberales: abogacía, medicina, dentista…)…
Causas de la difusión del fenómeno societario:
- Se genera un patrimonio independiente del propio de los socios, que en las
sociedades capitalistas va acompañada de la ausencia de responsabilidad por
las deudas sociales
- La transmisión de la empresa se facilita a través de la venta de acciones o
participaciones
- Cuando se desarrollan diversas actividades, permite constituir diversos
patrimonios dedicados cada uno a un objeto diferente
- En ocasiones es más ventajoso el régimen fiscal
- La creación de sociedades facilita la acumulación de capitales.
Diferenciación de la sociedad con figuras afines:
ASOCIACIÓN
La ley 1/2002, que desarrolla el derecho de asociación regulado en el art. 22 de la CE,
define en su art. 3 el fenómeno asociativo como la constitución mediante acuerdo de
tres o más personas físicas o jurídicas legalmente constituidas, que se comprometen a
poner en común conocimientos, medios y actividades para conseguir unas finalidades
lícitas, comunes, de interés general o particular, y para ello se dotan de los estatutos
que rigen el funcionamiento de la asociación.
Supone la realización directa del derecho fundamental reconocido en el artículo 22 CE.
El Tribunal Constitucional viene manifestando que la doctrina, la propia jurisprudencia
y el artículo 1.2 de la Ley Orgánica 1/2002 excluyen del ámbito asociativo la actividad
de las sociedades con ánimo de lucro (artículos 1665 del Código Civil y 116 del Código
de Comercio) que en puridad también se encuadrarían en la actividad humana
organizada por la libre voluntad de las personas y enderezada a un fin determinado.
Quedan, sin embargo, excluidas y fuera de la cobertura del artículo 22 de la
Constitución y de su desarrollo legal para encajar más bien en la esfera de la libertad de
empresa
FUNDACIÓN
Regulada en la ley 50/2002, de 20 de diciembre, de Fundaciones, se perfila como una
organización sin ánimo de lucro, pero que por voluntad de sus creadores, disponen de
un fondo patrimonial afecto a la consecución de un fin.
COMUNIDAD DE BIENES
El art. 392 del CC establece que existe una comunidad cuando la propiedad de una
cosa o de un derecho pertenece proindiviso a varias personas.
Por lo tanto, la diferencia fundamental respecto de la sociedad es que en las
sociedades la titularidad de las cosas o derechos pertenecen a la propia sociedad, a la
persona jurídica, mientras que en la comunidad la titularidad es de los comuneros.
Asimismo, cabe resaltar que la comunidad no tiene personalidad jurídica.
Además, en la comunidad la finalidad es el mantenimiento y aprovechamiento de los
bienes comunes, mientras que la sociedad orienta su patrimonio hacia la actividad
comercial con el fin de obtener ganancias del mismo.
COOPERATIVA
La Ley 27/1999, reguladora del régimen aplicable a las cooperativas, define
cooperativa, en su artículo 1, como una sociedad constituida por personas que se
asocian, en régimen de libre adhesión y baja voluntaria, para la realización de
actividades empresariales, encaminadas a satisfacer sus necesidades y aspiraciones
económicas y sociales, con una estructura y funcionamiento democrático, conforme a
los principios formulados por la alianza cooperativa internacional , y en los términos
resultantes de la citada Ley.
De dicha definición, se deduce que la cooperativa es un fenómeno asociativo en el cual
gracias al régimen de libre adhesión y baja voluntaria, el número de socios resulta
variable, y por ende posee un capital variable en contraposición al carácter fijo del
capital de las sociedades.
Asimismo, cabe resaltar que no persigue fines lucrativos directos
Elementos del contrato de sociedad
CONSENTIMIENTO
- La sociedad se constituye mediante la estipulación de un contrato o, si es
unipersonal, a través de un negocio jurídico unilateral.
- Capacidad: mayor de edad y no incapacitado.
- El contrato de sociedad puede manifestarse de cualquier forma; pero la regular
constitución de las sociedades mercantiles exige escritura pública e inscripción
en el Registro Mercantil.
OBJETO
- Objeto del contrato de sociedad: obligaciones que surgen del contrato para los
socios.
- Objeto de las obligaciones de los socios: aportaciones de los socios.
- Objeto social: actividad económica a la que se dedica la sociedad
CAUSA
- Obtener beneficios repartibles
La mayor parte de los códigos europeos consideran que el acto constitutivo se
configura en base a la firma y nacimiento de este contrato -en este caso denominado
“contrato fundacional”-, que implica la agrupación de trabajo y/o capital para ejercer
una actividad comercial (que no podría normalmente realizarse individualmente),
como tal contrato de colaboración.
También es un contrato “de organización”, que conlleva la creación de una estructura
jurídica y funcional destinada precisamente a conseguir un beneficio en el mercado, a
través de la utilización de un cuerpo patrimonial autónomo y separado del de los
socios
- Se trata de un contrato plurilateral (con excepción de la S.A y la S.R.L
unipersonal
- Los socios se obligan a hacer aportaciones que constituirán un fondo común
- Se crea una organización, completado con los pactos y condiciones acordados
por los socios
- La agrupación de los socios tiene la finalidad de repartir los beneficios
obtenidos por la sociedad.
Los arts. 116 y 119 CdC exigen para regular la constitución de la sociedad:
1. Requisito de forma: escritura pública.
2. Requisito de publicidad: inscripción en el Registro Mercantil.
Cumplidos estos requisitos la sociedad mercantil adquiere personalidad jurídica.
Con ello se produce el “nacimiento” de la sociedad y la persona jurídica puede dar
comienzo a sus actividades.
Sociedad irregular: Se entiende por tal, aquella que no cumple con la obligación de
constituirse en escritura pública e inscribirse en el Registro Mercantil, tal como se
establece en el artículo 119 del Código de Comercio.
La mayoría acepta que la inscripción de la sociedad es obligatoria para su regularidad,
pero el contrato surge desde la existencia de un acuerdo de voluntades.
La consecuencia de la falta de inscripción es su calificación como irregular:
- No podrá ampararse a los efectos que produce la inscripción
- No podrá inscribir ningún acto o contrato relativo a ella
- Pese a que el Tribunal Supremo ha admitido cierto grado de personificación, no
tiene personalidad jurídica
En realidad, la no inscripción en el Registro Mercantil de una sociedad sólo plantea un
problema de falta de publicidad;
a) La consecuencia fundamental de la no inscripción es la inoponibilidad de los pactos
sociales. En el caso concreto de las sociedades irregulares, no serán oponibles a los
terceros de buena fe los contenidos del contrato que se desvíen del régimen
dispositivo del tipo social.
b) También el régimen de responsabilidad de los gestores se hace más riguroso en las
sociedades irregulares. Responsabilidad solidaria de los administradores. Esta
responsabilidad no es sustitutiva de la correspondiente a la sociedad, sino añadida o
adicional respecto de la que asumen la propia sociedad y sus socios.
Objeto social civil
El contrato es válido si cumple los requisitos generales de validez de los contratos (Art.
1261 Código Civil).
Relaciones internas:
- El contrato produce todos los efectos.
- En lo no previsto: régimen de la sociedad civil.
Relaciones externas:
- Son válidos los contratos celebrados en nombre de la sociedad por los
administradores.
- Responden solidariamente los encargados de la gestión social (Art. 120 Código
de comercio).
- Se aplican las normas de la sociedad civil, por lo que los socios responden
subsidiaria, ilimitadamente, pero mancomunadamente.
Objeto social mercantil
El contrato es válido si cumple los requisitos generales de validez de los contratos (Art.
1261 Código Civil)
Relaciones internas:
- El contrato produce todos los efectos.
- En lo no previsto: régimen de la sociedad colectiva.
Relaciones externas:
- Son válidos los contratos celebrados en nombre de la sociedad por los
administradores.
- Responden solidariamente los encargados de la gestión social (Art. 120 Código
de comercio).
- Se aplican las normas de la sociedad colectiva, por lo que los socios responden
solidaria e ilimitadamente.
La personalidad jurídica de las sociedades nace con la perfección del contrato.
Todas las sociedades mercantiles están dotadas de personalidad jurídica, si bien en
grados distintos:
Rasgos comunes:
- Surge un ente dotado de individualidad:
Denominación social.
Nacionalidad.
Domicilio.
- El ente es el sujeto de derechos y obligaciones:
Plena capacidad jurídica en relaciones internas y externas
- El ente, y no los socios, adquiere la condición de empresario mercantil.
- El ente, en cuanto empresario mercantil, está sometido a su estatuto.
- El ente tiene un patrimonio propio.
Personalidad jurídica de las sociedades mercantiles
Sociedades personalistas:
- Mayor trascendencia de las condiciones de los socios:
Los socios están llamados a la gestión social.
Los socios pueden aportar trabajo.
Los socios responden subsidiariamente de las deudas sociales.
Sociedades capitalistas:
- Mayor importancia al capital social:
Los socios no están llamados a la gestión social.
Los socios solo pueden aportar dinero o bienes susceptibles de valoración
económica.
Los socios no responden de las deudas sociales.
La concesión de personalidad jurídica es un mero instrumento técnico. Determinados
usos no pueden ser amparados por el ordenamiento jurídico. Si se abusa de la
personalidad jurídica hay que penetrar en el substrato (=Doctrina del levantamiento
del velo)
ATRIBUTOS DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA
1. Denominación social: tiene una función identificadora y habilitadora. Permite
identificar al grupo y le permite actuar como tal en el tráfico externo. La regulación
detallada de los requisitos formales y materiales que han de reunir las denominaciones
sociales se encuentra en la norma de cada tipo social específico.
La sociedad solo puede tener un nombre o denominación, formado por letras o
números susceptible de expresión en el lenguaje oral o escrito.
Podemos encontrar denominaciones objetivas o subjetivas (hacen referencia a
nombres de persona, ej.: González e Hijos). En caso de denominación subjetiva es
necesario el consentimiento de la persona a la que se refiere la denominación. El
consentimiento se presume si esa persona es miembro de la sociedad.
2. Nacionalidad: en el ámbito de las personas jurídicas la nacionalidad actúa como
mecanismo de selección de normas aplicables al contrato de sociedad. Tanto en su
dimensión obligatoria como en su dimensión organizativa. Así, decir que una sociedad
es española no es sino decir que esa sociedad se rige por el Derecho español.
El criterio para la atribución de la nacionalidad a las sociedades es el de la constitución,
la sujeción a la ley española viene determinada por la constitución de la sociedad con
arreglo a las normas españolas (art. 28 CC y 15 CdC). Exige que su domicilio formal o
estatutario esté en España.
3. Domicilio: lugar elegido contractualmente por las partes para localizar su actividad
jurídica. El ordenamiento anuda determinadas funciones al domicilio: es el lugar de
cumplimiento de las obligaciones, el lugar de asamblea de los órganos sociales… etc.
El domicilio estatutario de una sociedad española ha de estar localizado en España.
La sociedad tiene prohibido establecer varios domicilios.
Los socios pueden fijar el domicilio social en función de su conveniencia y sin estar
vinculados por la necesidad de coincidencia del domicilio social con un centro de
intereses efectivos de la sociedad (domicilio real). No obstante, en caso de divergencia
entre el domicilio real u operativo y el domicilio estatutario “los terceros podrán
considerar como domicilio cualquiera de ellos (art. 10 LSC).
RESPONSABILIDAD DEL EMPRESARIO
El empresario (persona natural o jurídica) queda sometido al principio de la
responsabilidad patrimonial universal. El empresario responde del cumplimiento de las
obligaciones legales, contractuales, cuasicontractuales o extracontractuales (art. 1089
CC) con todos sus bienes presentes y futuros (art. 1911 CC). El empresario individual
responde con todo su patrimonio, sea este civil o mercantil, sin posibilidad de
constituir un patrimonio separado.
Cuando nos encontramos ante sociedades mercantiles, la sociedad y los socios
responderán de las deudas sociales en función de las reglas del tipo social ante el que
nos encontremos. Ej: en la sociedad colectiva a la responsabilidad de la propia
sociedad se añade la responsabilidad personal de los socios personas físicas; en las
sociedades de capital, los socios ven su responsabilidad limitada a aquel importe que
se comprometieron a aportar al capital social.
TEMA 2: LA SOCIEDAD COLECTIVA. LA SOCIEDAD
COMANDITARIA SIMPLE
Sociedad Colectiva
La sociedad colectiva es el prototipo de las sociedades personalistas. Es la forma
societaria heredada de la sociedad general de los mercaderes.
Nace en la Edad Media y en principio agrupa exclusivamente a personas ligadas por
lazos de sangre.
En la actualidad está en declive. A principios del s. XX, el 85% de las sociedades eran
colectivas; a mediados del s. XX, el 15% y, actualmente, el 0,1 %.
Sus normas se aplican también a las contraídas tácitamente sin elegir tipo o forma
concretos (p. ej., dos amigos que montan un bar a medias sin preocuparse de darle una
forma legal) y a las sociedades de capital devenidas irregulares.
Notas características de la sociedad colectiva:
- No aparece definida en el C de c.
- La nota esencial es su carácter personalista.
- La dedicación de todos los socios a la gestión social.
- Responsabilidad ilimitada de los socios
Para que la sociedad tenga personalidad jurídica es necesario, según pone en la
Constitución, que exista un contrato de sociedad en Escritura Pública y una inscripción
en el Registro Mercantil
Las aportaciones de los socios pueden ser bienes dinerarios, bienes no dinerarios
(bienes muebles e inmuebles, títulos de crédito, derechos de propiedad intelectual o
industrial…) e industria (trabajo-sociedad colectiva)
Concepto: sociedad con personalidad jurídica que tiene por objeto la explotación de
una actividad mercantil bajo una razón social unificada y en la que los socios
responden de modo ilimitado de las deudas sociales. Notas características:
- Explota una actividad mercantil que deberá ser duradera o permanente. Las
sociedades ocasionales no tienen cabida en la sociedad colectiva.
- Tiene un nombre o razón social común bajo la que se produce la explotación de
la actividad desarrollada. Esa razón social constituye una manifestación del
carácter externo de la sociedad, es decir, de su capacidad y personalidad
jurídica propias.
- Los socios responden ilimitadamente por las deudas sociales. Esta
responsabilidad, es subsidiaria frente a terceros (beneficio de exclusión con
respecto a la sociedad). Esta responsabilidad se impone de manera imperativa
por la ley y no puede ser limitada frente a terceros en el contrato de sociedad.
- La responsabilidad de los socios es personal, solidaria e ilimitada con respecto a
las deudas sociales.
- Es una sociedad personalista. Esto supone que su régimen de funcionamiento,
adopción de decisiones, cambio de socios, se basa en una relación de confianza
y colaboración estrecha entre los socios, los cuales participan en la sociedad en
atención a sus cualidades personales propias.
Notas distintivas:
- Objeto social: actividad mercantil.
- Personalidad jurídica: se obtiene a partir de cumplir los requisitos formales à
escritura pública (art. 125 CdC) + inscripción en el Registro Mercantil
- Razón social o común: art. 126 CdC: la compañía colectiva habrá de girar bajo el
nombre de todos sus socios.
- Responsabilidad ilimitada de sus socios: art. 127 CdC.
- Pueden existir socios capitalistas (que aportan capital) e industriales (aportan
trabajo).
- Todos los socios tienen la facultad de ser administradores (art. 129 CdC).
- La sociedad tiene su patrimonio, pero los socios responden de las deudas de la
sociedad (arts. 127 y 237 CdC).
Razón social: la función de la denominación social es proporcionar un nombre a la
sociedad que permita identificarla como persona jurídica y, por tanto, como sujeto
responsable. En la sociedad colectiva la denominación tiene una finalidad adicional:
facilitar la identificación de los socios.
La razón social es de tipo subjetivo: se configura con el nombre de todos los socios, de
algunos de ellos o de uno solo. (art. 126 CdC)
La razón social debe ser exacta y veraz. Se prohíbe que se incluye o se siga incluyendo
el nombre de la persona que no pertenezca a la sociedad (art. 401 RRM).
Quienes no perteneciendo a la compañía permitan ser incluidos en la razón social,
quedarán sujetos a responsabilidad solidaria por las deudas sociales, sin perjuicio de la
penal que pueda derivarse de dicha práctica.
La sociedad se beneficia del crédito de que gozan sus socios, y los terceros que cuentan
con la responsabilidad ilimitada de estos resultarían defraudados si, girando la
sociedad bajo el nombre de personas extrañas a ella, no se les impusiera la
responsabilidad peculiar del socio.
Posición de socio
Existen supuestos en que las decisiones a adoptar reclaman la colaboración de los
socios, aunque no existe procedimiento preestablecido para la formación de la
voluntad social, se admite cualquier forma de agregación de voluntades individuales,
ya sea por declaración verbal o escrita. A falta de previsión en el contrato, los acuerdos
habrán de adoptarse por unanimidad (1 socio 1 voto).
Derecho de información del socio (arts. 133 y 173 CdC), equivale a un derecho de
inspección o examen. Pueden comprobar el estado de la administración y de la
contabilidad.
La participación en una sociedad colectiva limita en alguna medida las actividades que
cada socio puede realizar fuera de la sociedad. El deber de fidelidad a la sociedad
prohíbe obtener ventajas propias a costa del sacrificio de la sociedad y, más
concretamente, les obliga a abstenerse de competir con la sociedad (arts. 137 y 138
CdC). Este deber de abstención ha de entenderse limitado al mercado material y
geográficamente relevante para la sociedad.
Sanciones por infracción de la obligación de no competencia: exclusión del socio (art.
218.5 CdC); devolución del enriquecimiento injusto (art. 144 CdC).
La posición del socio en la sociedad depende de su parte o participación: salvo pacto
en contrario, las participaciones sociales se configuran en función de cada socio, son
divisibles y no acumulables. La función de la participación social es determinar la
posición relativa de cada socio dentro de la sociedad y, en esa medida, refleja el grado
de influencia de cada socio en la determinación de la vida social (derechos
administrativos) y la cuota que le corresponde en sus rendimientos (derechos
económicos).
El CdC establece la distribución igualitaria o “por cabezas” de los derechos
administrativos (todos tienen derecho a administrar o votar) y una capitalista, en
función de la parte de capital, de los económicos: el reparto de los beneficios y cuota
de liquidación. Pero contractualmente se puede establecer un régimen distinto.
La parte de capital se representa mediante una cifra expresiva del valor que
corresponde a cada socio en el capital formado por aportaciones. En la sociedad
colectiva las partes son libres de asignarle el valor que tengan por conveniente a las
partes del capital, dentro de los límites derivados de la contabilidad.
Distribución de pérdidas y ganancias
El CdC establece los criterios, pero no un procedimiento para la distribución de
pérdidas y ganancias en la sociedad. La regla coherente con la buena fe y los usos
resulta ser el reparto por ejercicios económicos. La determinación del resultado se
hace de manera anual a partir de un balance y una cuenta de explotación.
El balance se prepara por los administradores y los socios están obligados a aprobarlo.
El balance mostrará si hay beneficios o pérdidas.
La distribución del beneficio no requiere de ulterior acuerdo de aplicación del
resultado, sino que la simple aprobación del balance genera el nacimiento a favor de
los socios de su derecho concreto al beneficio de inmediata exigibilidad
Las pérdidas solo se distribuyen en el momento final de liquidación de la sociedad. Es
decir, los socios no vienen obligados a cubrirlas periódicamente.
El beneficio: se distribuye entre los socios de capital a prorrata de la porción de interés
que cada cual tuviere en la compañía. Se consagra así el principio de proporcionalidad
entre beneficios y participación en el capital (arts. 140 CdC y [Link] CC).
El socio industrial, que aporta solo su trabajo, se sujeta a un régimen especial: salvo
pacto en contrario se le asigna una cuota de participación equivalente a la del socio
capitalista que menos haya aportado. Si toda la sociedad estuviera integrada por socios
industriales, a falta de pacto, el conflicto será resuelto por el juez, quien tendrá que
fijar un criterio de reparto (art. 1258 CC).
La distribución de las pérdidas: entre los socios de capital se rige por los mismos
patrones que la distribución de los beneficios (art. 141 CdC). Los socios industriales no
participan en las pérdidas, no están obligados frente a sus consocios en sus relaciones
internas a cubrirlas. No quiere decir que no respondan ilimitadamente frente a
terceros. Los socios industriales pierden la renta que podrían haber obtenido. Si las
pérdidas en la sociedad son mayores que el capital, surge un deber de nivelación o
contribución para los socios capitalistas, excluidos los industriales.
El límite para el reparto de beneficios es el pacto leonino: aquel que excluye
injustificadamente de las pérdidas o de las ganancias a alguno de sus socios. (art. 1691
CC).
Se prevé por el CdC la posibilidad de que en el contrato exista la asignación a los socios
de una cantidad para sus gastos particulares, que se detraerá de la caja social a lo largo
del ejercicio (art. 125 VI y 139 CdC).
Art. 127 CdC: es una responsabilidad ilimitada: no está circunscrita a la aportación, sino
que puede hacerse efectiva sobre todos los bienes presentes y futuros del socio (art.
1911 CC). Es una responsabilidad que recae sobre todos los socios, incluido el industrial
(diferencia con la asignación de pérdidas).
Responsabilidad socios entrantes-salientes: los socios entrantes responden por las
deudas anteriores a su ingreso en la sociedad, pues la estructura de este tipo social no
permite separar relaciones jurídicas para anudarlas a socios determinados. Los socios
salientes responden en todo caso de las deudas anteriores al momento en que se
produce su cese. También responden de las deudas posteriores cuando hayan sido
contraídos por terceros de buena fe (desconocedores de su cese), en el periodo que va
desde su baja hasta que esa circunstancia sea oponible con su inscripción en el Registro
Mercantil.
La responsabilidad de los socios colectivos es subsidiaria, provisional y solidaria:
- Subsidiaria: los acreedores no pueden proceder contra el socio sin haberlo
hecho antes contra la sociedad y acreditado su insuficiencia patrimonial para
hacer frente a la obligación. Goza, pues, el socio del llamado así beneficio de
excusión.
- Provisional: la responsabilidad corresponde exclusivamente a la sociedad. El
socio que satisface las obligaciones sociales goza de un derecho propio de
regreso frente a la sociedad (art. 142 CdC). Asimismo, podría subrogarse en la
posición del acreedor para reclamar el pago a la sociedad. También puede, el
socio que ha respondido, reclamar la parte correspondiente a los otros socios.
- Solidaria: el acreedor puede reclamar a cada socio el cumplimiento íntegro de
toda la deuda social (art. 1137 CC). En el ejercicio de su reclamación, el
acreedor puede dirigir su acción contra todos los socios simultáneamente o
contra alguno o algunos de ellos.
Transmisión de la posición de socio
Las vías de ingreso de nuevos socios en la sociedad colectiva son:
- Inter vivos: el ingreso de nuevos socios requiere el consentimiento de los
antiguos (art. 149 CdC). Normalmente se expresará en el contrato de admisión,
celebrado entre el socio entrante y los demás. El contrato de sociedad puede
prever condiciones más flexibles para el ingreso de nuevos socios.
- Sucesión hereditaria: si el contrato de sociedad ha previsto que en caso de
muerte de uno de los socios, la sociedad continúe con sus herederos (art. 222.1
CdC). En tal caso los herederos ingresan automáticamente en la sociedad sin
declaración de voluntad de ellos ni de los anteriores socios.
En ambos casos, el nuevo socio ingresa con todos los derechos y obligaciones que le
corresponden como tal. Los derechos que no se distribuyen por cabezas, se calcularán
en función de su aportación.
Administración de la sociedad
La administración comprende tanto la celebración de negocios con terceros (actuación
en la esfera externa), como la realización de operaciones con relevancia meramente
interna (dirección de la organización, llevanza de la contabilidad…).
La administración puede encomendarse a todos los socios o reservarse a una parte de
ellos. Si el contrato guarda silencio, la administración corresponderá a todos, incluidos
los socios industriales. Art. 138 CdC.
La administración confiada a una pluralidad de socios puede organizarse de forma
conjunta o separada. La administración conjunta tiene que pactarse expresamente y
exige que los socios se pongan de acuerdo para todo acto o contrato que interese a la
compañía (requiere unanimidad). Si nada se pacta, la administración será separada o
solidaria: cada administrador tendrá competencia para gestionar sin más limitaciones
que el derecho de oposición de los demás socios administradores. El ejercicio del
derecho de oposición presupone la información.
La administración puede ser privativa (nombramiento de personas), no privativa
(nombramiento para cargos) o legal (administradores natos). La administración
privativa atribuye mediante pacto expreso a uno o varios socios el derecho de
administrar la sociedad. Esto se hace en el contrato de sociedad por lo general. En la
administración privativa se atribuye al socio designado un monopolio o derecho de
exclusiva sobre la administración, que excluye al resto de socios sobre la gestión social
y les prohíbe de toda injerencia.
La administración funcional o no privativa configura la gestión de la sociedad como un
cargo o función para cuyo cumplimiento los socios se reservan la facultad de libre
designación. Habrá que entender que la administración es funcional cuando los
administradores se nombren con posterioridad al otorgamiento del contrato de
sociedad. Los administradores pueden ser revocados en cualquier momento.
La administración legal constituye el régimen supletorio: a falta de pacto, todos los
socios son administradores (art. 129 CdC). Al igual que la administración privativa, la
administración legal nace de la constitución.
Las normas del CdC en materia de administración son dispositivas: pueden ser
alteradas por los contratantes (art. 121 CdC).
Los poderes de los administradores son, en principio, ilimitados dentro del objeto
social, pero no pueden traspasar este en su actuación. No pueden realizar actos ajenos
o contrarios al mismo. Los poderes de los administradores son limitables cuantitativa y
cualitativamente, siempre que ello no entrañe vaciarlos prácticamente de contenido.
Los límites solo tienen eficacia interna, y no frente a terceros.
La administración debe desempeñarse personalmente, aunque los administradores
pueden servirse de auxiliares. Los administradores deben rendir cuentas a los socios
(art. 1720 CC analógicamente)
Los administradores deben desempeñar su cargo con la diligencia de un ordenado
empresario (art. 225 LSC). Los administradores no se responsabilizan por los actos
cometidos mediando culpa leve o normal.
Todos los administradores a los que sea imputable la actuación reprochable (un daño a
la sociedad + una conducta dolosa o culposa) responden solidariamente ante la
sociedad. Ahora bien, los administradores a los que no sea imputable el acto no
responden. Para ejercitar la acción de responsabilidad están legitimados tanto los
administradores inocentes, como los propios socios que actúen en interés de la
sociedad.
La retribución a los administradores se fijará en el contrato. Si nada se dice, se habrá de
distinguir entre administradores constitucionales y funcionales. Los constitucionales no
recibirán en principio retribución, pues su actuación forma parte de su deber de
aportación
Puede haber otros motivos de disolución, como, el acuerdo unánime de todos los
socios o la reunión en una sola mano de todas las participaciones sociales que hace
desaparecer un elemento esencial de la sociedad colectiva, la pluralidad de socios.
Las causas de disolución se agrupan en dos categorías: objetivas y subjetivas.
- Objetivas: aquellas que el artículo 221 califica de comunes a todos los tipos
societarios: el vencimiento del plazo, la conclusión de la empresa que
constituya su objeto y el concurso de la sociedad.
- Subjetivas: las incluidas en los artículos 222 y 224: la muerte del socio, la
incapacidad del socio administrador, la insolvencia del socio colectivo y la
denuncia unilateral de un socio
Liquidación
La aparición de una causa de disolución determina la apertura de la liquidación de la
sociedad.
La liquidación es el proceso en el que la sociedad realiza cuantos actos sean necesarios
para fijar el haber social que, en su caso, se distribuirá entre los socios. Se regirá por las
reglas establecidas en la escritura y, en su defecto, por las contenidas en los arts. 228 a
237 Ccom. y en los arts. 243 y 245 del RRM
Salvo disposición contraria del contrato, desempeñarán la función de liquidadores los
administradores
Tras la liquidación, que no podrá entenderse concluida mientras no se hallen
extinguidas todas las deudas y obligaciones de la compañía, se procederá a dividir
entre los socios el haber social resultante, en la forma propuesta por los liquidadores o
determinada, en su caso, por los socios
Extinción
La extinción de la sociedad se produce cuando, concluido el proceso liquidatario y el
reparto del haber social, se cancelan sus asientos en el Registro Mercantil (art. 241.1
RRM)
Esta cancelación carece de eficacia constitutiva, de tal forma que de no haberse
ultimado efectivamente el proceso de liquidación, puede ser solicitada su reapertura
por vía judicial (art. 248 RRM)
Sociedad Comanditaria Simple
Regulada en los arts. 145 a 150 Ccom. Sus orígenes están en la Edad media, a través de
la denominada “comenda”, que es un contrato mediante el cual una persona entrega a
otros determinados bienes de distinto tipo con el propósito de que comercie con ellos
y, posteriormente, participar en los beneficios.
Concepto: sociedad de tipo personalista que ejercita una actividad mercantil y se
caracteriza por la coexistencia de socios colectivos que responden ilimitadamente de
las deudas y socios cuya responsabilidad es limitada, que se denominan comanditarios.
Analogías y diferencias con la sociedad colectiva:
- Analogías:
Ambas sociedades son personalistas
Tienen plena autonomía patrimonial
Funcionan bajo una razón social
- Diferencias:
La sociedad en comandita tiene dos tipos de socios con diferencia en cuanto a
su responsabilidad
Los socios comanditarios no participan en la gestión social
En la razón social no aparecen los nombres de los socios comanditarios
Formalidades constitutivas
Son las propias de las sociedades colectivas, si bien en la escritura de constitución ha
de hacerse constar (además de las circunstancias exigidas en los arts. 125 Ccom. Y 209
RRM) las menciones siguientes:
- La identidad de los socios comanditarios
- Las aportaciones que cada socio comanditario haga o se obligue hacer a la
sociedad, con expresión de su valor, conforme a lo dispuesto en el art. 172
Ccom, cuando no sean dinerarias
- El régimen de adopción de los acuerdos sociales (art. 210 RRM)
La compañía en comandita girará bajo el nombre de todos los socios colectivos, de
algunos de ellos o de uno sólo, debiendo añadirse, en estos dos últimos casos, al
nombre o nombres que se expresen, la palabra «y Compañía», y en todos, las de
«Sociedad en comandita».
Este nombre colectivo constituirá la razón social, en la que nunca podrán incluirse los
nombres de los socios comanditarios
Todos los socios colectivos, sean o no gestores de la compañía en comandita, quedarán
obligados personal y solidariamente a las resultas de las operaciones de ésta, en los
propios términos y con igual extensión que los de la colectiva, según dispone el artículo
127 Ccom.
Tendrán, además, los mismos derechos y obligaciones que respecto a los socios de la
compañía colectiva
La responsabilidad de los socios comanditarios por las obligaciones y pérdidas de la
compañía quedará limitada a los fondos que pusieren o se obligaren a poner en la
comandita, excepto en el caso previsto en el artículo 147.
Los socios comanditarios no podrán hacer acto alguno de administración de los
intereses de la compañía, ni aun en calidad de apoderado de los socios gestores.
Los socios comanditarios no podrán examinar el estado y situación de la administración
social sino en las épocas y bajo las penas que se hallen prescritas en el contrato de
constitución o sus adicionales.
Si el contrato no contuviese tal prescripción, se comunicará necesariamente a los
socios comanditarios el balance de la sociedad a fin de año, poniéndoles de manifiesto,
durante un plazo que no podrá bajar de quince días, los antecedentes y documentos
precisos para comprobarlo y juzgar de las operaciones.
Relaciones Internas
Salvo prescripción en contrario del contrato, todos los socios, sean colectivos o
comanditarios, comanditario, participan en las ganancias y en la cuota de liquidación a
prorrata de la porción de interés que tenga en la sociedad (art. 140 C. de C.).
El comanditario también participa en la distribución de las pérdidas que de soportarlas
en la forma prevista en el contrato y, en su defecto, a prorrata de su participación en el
capital (art. 141 C. de C.).
Los socios comanditarios están excluidos de la gestión y de la representación de la
sociedad
En materia de cambio de socios, disolución y liquidación rigen, por regla general, las
mismas normas aplicables a la sociedad colectiva. Las especialidades en este punto son
mínimas.
Relaciones Externas
La sociedad en comandita, como la colectiva, gira en el tráfico bajo una denominación
subjetiva o razón social.
Como en la sociedad colectiva, la facultad de representación implica la de usar la firma
social y corresponde, en principio, a todos los socios gestores.
La sociedad en comandita y sus socios colectivos están sujetos al régimen de
responsabilidad que estudiamos para las sociedades colectivas (art. 148.I C. de C.). La
especialidad comanditaria reside en la limitación de responsabilidad de los socios
comanditarios.
La responsabilidad del socio comanditario desaparece cuando realiza la aportación
debida a la sociedad y ésta queda integrada en el patrimonio de la sociedad.
Transmisión de las partes sociales:
- Ningún socio podrá transmitir a otra persona el interés que tenga en la
compañía, ni sustituirla en su lugar para que desempeñe los oficios que a él le
tocaren en la administración social, sin que preceda el consentimiento de los
socios.
- A los socios comanditarios deberá aplicarse la misma regla, excepto que en la
escritura social se establezca otra cosa
Comandita Simple
Socios colectivos Socios comanditarios
Carácter personalista. Aportaciones dinerarias
Aportaciones (dinero y trabajo). Responsabilidad limitada
Firma Social
TEMA 3-4: INTRODUCCIÓN A LAS SOCIEDADES DE
CAPITAL. CONSTITUCIÓN
LAS SOCIEDADES DE CAPITAL
Con la expresión “sociedades de capital” se hace referencia a tres clases de sociedades
mercantiles que, no obstante poseer cada una una identidad propia derivada de
peculiaridades tipológicas y de régimen jurídico, responden todas ellas a una
caracterización común frente a las sociedades personalistas.
Todas son sociedades capitalistas: en principio no interesan en ellas las condiciones
personales de los socios, sino las aportaciones que estos hagan a la sociedad en
función de las cuales se determina el grado de su participación en el capital social.
La configuración legal de estas sociedades descansa por ello en la noción de capital
social: reflejo estatutario de la suma de los valores nominales de la participación de
cada socio en la sociedad y representativa de sus aportaciones. Una noción que es
distinta de patrimonio, como veremos.
Tienen el capital dividido en partes alícuotas que atribuyen a su titular la condición de
socio. Según la clase de sociedad reciben una denominación –acciones o
participaciones sociales- y tendrán un régimen jurídico u otro.
Son sociedades de responsabilidad limitada: el socio se obliga a aportar el importe de
las partes alícuotas del capital social que le correspondan, pero sin asumir ninguna
responsabilidad personal por las deudas sociales.
Se trata de sociedades mercantiles cualquiera que sea el objeto al que se dediquen,
pues son mercantiles por razón de la forma (art. 2 LSC).
Hay distintos tipos de sociedades de capital:
- Sociedad Anónima
- Sociedad Colectiva
- Sociedad Comanditaria por acciones
Cada una tiene su particular régimen jurídico. Interesará constituir una u otra sociedad
mercantil en función de diversas circunstancias:
- Número de socios
- Actividad social (objeto social)
- Capital requerido para el ejercicio de la actividad (ej. Actividad bancaria
regulada requiere un capital social mínimo).
SOCIEDAD ANÓNIMA
La sociedad anónima ha sido el modelo de sociedad de capital con mayor presencia en
la actividad económica por su especial aptitud para canalizar recursos hacia iniciativas
empresariales de una cierta dimensión y su mayor tradición jurídica. Debido a la
exigencia de un capital social mínimo para su constitución (60.000€), el grado de
difusión de este tipo social se ha visto disminuido, y la sociedad de responsabilidad
limitada se ha convertida en el modelo más utilizado en el tráfico.
La SA es la forma característica de las sociedades cotizadas o bursátiles, que agrupan
en su seno a grandes cantidades de accionistas y que por lo general comprenden a las
empresas de mayor tamaño y relevancia económica. Pero esto no quiere decir que en
nuestro sistema la SA no pueda ser empleada para acoger a otro tipo de empresas de
distinto tamaño o base personal, ya que la flexibilidad de su régimen jurídico la
convierten en un tipo societario de gran polivalencia. Así, se adapta a sociedades en
que existan pocos socios también.
La definición que aporta el legislador es: en la sociedad anónima el capital, que estará
dividido en acciones, se integrará por las aportaciones de todos los socios, quienes no
responderán personalmente de las deudas sociales. (art. 1.3 LSC).
Particularidad: las partes alícuotas de su capital social se denominan acciones,
susceptibles de representación por medio de títulos o por medio de anotaciones en
cuenta, o mediante sistemas basados en tecnología de registros retribuidos (art. 92.1 y
23.d LSC). Tienen la consideración de valores mobiliarios o negociables, diferencia con
respecto a las participaciones de la SL.
SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA
Sociedad nacida esencialmente orientada a proporcionar a las empresas de pequeña o
mediana dimensión económica un modelo societario alternativo a la SA, en el que con
una mayor simplicidad y flexibilidad organizativa se mantuviera inalterado el principio
de responsabilidad limitada de los socios.
La ley la define como: en la sociedad de responsabilidad limitada, el capital, que estará
dividido en participaciones sociales, se integrará por las aportaciones de todos los
socios, quienes no responderán personalmente de las deudas sociales (art. 1.2 LSC).
Comparte las características de las sociedades de capital. En su configuración se
advierte una mayor consideración de la figura del socio, manifestada en la presencia o
influencia de algunas reglas o principios característicos de sociedades personalistas, y
que permiten situar a la SL en posición intermedia entre estas y la SA. Ej. El capital se
divide en partes alícuotas denominadas participaciones sociales, que no tienen la
condición de valores mobiliarios y que no pueden estar representadas por medio de
título o anotaciones en cuenta. Las participaciones carecen de la aptitud para ser
negociadas en mercados secundarios de valores (la Bolsa).
Se caracteriza por ser una sociedad esencialmente cerrada y con un régimen jurídico
flexible (sus normas se configuran mayoritariamente como dispositivas- pudiendo
modificarse por estatutos).
En cualquier caso las empresas pueden decantarse por la constitución de uno u otro
tipo social (SA-SL), dependiendo de las necesidades que concurran en cada caso.
SOCIEDAD UNIPERSONAL (arts. 12-17 LSC)
Se denomina así a la sociedad que tiene un solo socio, bien porque desde su
constitución la titularidad de todo el capital corresponde a una sola persona (el
fundador único o un tercero posteriormente adquirente), bien porque teniendo varios
socios (desde su constitución o con posterioridad a ella) una sola persona llega a
adquirir la participación de todos y cada uno de ellos en el capital social.
Con ella se atiende una vieja aspiración de los empresarios individuales para poder
ejercitar su actividad profesional con responsabilidad limitada frente a sus acreedores,
ya que podrán lograrlo constituyendo por sí solos una sociedad limitada o anónima y
desarrollando su actividad por medio de una sociedad de esta naturaleza de cuyas
participaciones o acciones sean los únicos titulares.
Aporta un instrumento efectivo de limitación de responsabilidad. Permite que puedan
albergarse en él iniciativas de mayores dimensiones (como los grupos societarios).
Art. 12 LSC se considera unipersonal la constituida por un único socio, sea persona
natural o jurídica y también la constituida por dos o más socios cuando todas las
participaciones o acciones hayan pasado a ser propiedad de un único socio.
Personalidad originaria vs. Personalidad sobrevenida.
El socio único puede ser persona natural o jurídica. La unipersonalidad es una situación
de hecho. Ello no determina el nacimiento de un tipo específico de sociedad de capital,
solo comporta determinadas particularidades de su régimen jurídico para la sociedad
en que concurra esta situación.
La sociedad unipersonal no tiene un régimen jurídico propio y diferenciado del
establecido para las sociedades de capital. Su régimen jurídico especial:
- Especial régimen de publicidad: más amplio y puntual que el general. Art. 13
LSC.
- Funcionamiento de los órganos sociales: art. 15 LSC: el socio único ejercerá las
competencias de la junta general, a través de las oportunas decisiones que
habrán de consignarse en acta.
La unipersonalidad no afecta a las exigencias legales relativas a la constancia en la
escritura de constitución y estatutos sociales del nombramiento de los primeros
administradores y de la estructura del órgano de administración (Art. 22 y 23 LSC).
Relaciones contractuales entre sociedad-socio único: el socio único responderá frente a
la sociedad de las ventajas que directa o indirectamente hubiera obtenido en perjuicio
de esta como consecuencia de los contratos que hubiera celebrado con ella, durante
un plazo de 2 años a contar desde la fecha de su celebración (art. 16.3 LSC). Se exige
que los contratos consten por escrito o en la forma documental propia de su
naturaleza, serán transcritos a un libro-registro de la sociedad y en la memoria
integrante de las cuentas anuales se hará referencia individualizada a ellos con
indicación de su naturaleza y condiciones (art. 16.1 LSC).
CONSTITUCIÓN DE SOCIEDADES DE CAPITAL
La constitución de una sociedad de capital exige el cumplimiento de unos requisitos
formales imperativos: escritura pública e inscripción en el Registro Mercantil (art. 20
LSC). No obstante, antes de acudir a la Notaría a formalizar la escritura pública deben
darse determinados pasos previos:
- [Link] de socios. Que puede estar plasmado en un contrato (de sociedad) o
realizarse de forma verbal. Este acuerdo incluirá el tipo de sociedad que se
quiera constituir, la actividad, aportaciones de cada socio…
- [Link] de certificación negativa de denominación social. Solicitud que
efectuarán los socios fundadores en el Registro Mercantil Central. Se trata de un
documento que informa de que la denominación social elegida por los socios
está disponible para ser utilizada y cumple los requisitos legales de
denominación. Ej: Coca-Cola España, S.A.,
- [Link] la certificación negativa de denominación social los socios pueden
solicitar la apertura de una cuenta bancaria provisional.
- [Link]ón de aportaciones dinerarias a la cuenta bancaria de la sociedad
(formación del capital social). La entidad bancaria emitirá los correspondientes
certificados de aportación a la cuenta bancaria provisional.
- [Link] los certificados anteriores los socios podrán acudir a la notaría para
formalizar la escritura pública de constitución de sociedad y correspondiente
inscripción en el Registro Mercantil.
Escritura pública: constituye el primer acto jurídico fundacional en toda clase de
sociedades mercantiles. Es la forma solemne y necesaria del negocio constitutivo de las
sociedades de capital (art. 19.1 LSC). Las sociedades se constituyen mediante contrato
o por acto unilateral.
Siendo un auténtico requisito de forma del negocio, el contrato de sociedad que no
conste en escritura solamente podría valer como contrato preparatorio o compromiso
preliminar de constituir aquella sociedad de capital a la que se refiera (SA, SL), o en su
caso, como sociedad de hecho.
La escritura pública, una vez otorgada ha de ser objeto de inscripción en el Registro
Mercantil: acto posterior que completa el proceso fundacional y da nacimiento a una
verdadera sociedad de capital con la personalidad jurídica que corresponda al tipo
social elegido. Una vez perfeccionado el proceso fundacional en escritura pública y
antes de la inscripción registral, la Ley reconoce ya la aptitud de la organización creada
para actuar en el tráfico y mantener relaciones jurídicas propias, ya sea durante el
proceso normal de fundación (sociedad en formación) ya sea en caso de ausencia
efectiva de inscripción (sociedad devenida irregular).
Art. 19.2 LSC: particularidad de la SA: se pueden constituir en forma sucesiva o por
suscripción pública de acciones. En ambos casos, el negocio constitutivo requiere (art.
20 LSC) el otorgamiento de escritura pública que posteriormente deberá inscribirse en
el RM.
CONSTITUCIÓN -PARTICULARIDADES-
Fundación simultánea: medio previsto para todas las sociedades de capital, sean SA o
SL. En el caso de la SL solamente se pueden constituir por este proceso. Se verifica
cuando los socios fundadores (o el socio fundador) concurren, por sí o por medio de
representante, al otorgamiento de la escritura y en ese mismo acto asumen la totalidad
de las participaciones sociales o suscriben la totalidad de las acciones en que esté
dividido el capital social (art. 21 LSC).
Los fundadores comparten con los administradores la obligación de presentar la
sociedad a inscripción en el RM en un plazo de dos meses desde la fecha de
otorgamiento (art. 32.1 LSC). La ley hace solidariamente responsables a los fundadores
frente a la sociedad, los socios y los terceros de la constancia en la escritura de las
menciones exigidas por la Ley, de la exactitud de las declaraciones contenidas en ella y
la adecuada inversión de los fondos destinados a los gastos de constitución (art. 30
LSC).
En el procedimiento habitual los socios fundadores concurren al otorgamiento de la
escritura de constitución, que posteriormente debe presentarse por aquellos o por los
administradores al RM para su inscripción. En los últimos años, es un proceso que se
facilita por medios telemáticos.
Ley 14/2013, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización: arts. 15 y 16. El
instrumento esencial a estos efectos es el Documento Único Electrónico (DUE), que
permite la realización y cumplimiento simultáneo de todos los trámites relacionados
con la constitución de la sociedad.
Fundación sucesiva o por suscripción pública de acciones: únicamente disponible para
la SA. Este sistema está ideado para la constitución de grandes sociedades, cuando no
es posible suscribir inicialmente la totalidad del capital social por un número reducido
de socios y se realiza una apelación o llamamiento público a los inversores con el fin de
lograr la suscripción de las acciones. La ley obliga a utilizar este procedimiento siempre
que se realice una promoción pública de la suscripción de las acciones a través de
cualquier medio publicitario o de intermediarios financieros con anterioridad al
otorgamiento de la escritura de constitución (art. 41 LSC). En la práctica es de nula
vigencia.
Se trata de un procedimiento largo y complejo, regulado en la ley de forma minuciosa
(arts. 41 y ss. LSC) que debe completarse con el régimen general de ofertas públicas de
suscripción de valores (arts. 34 y ss. Ley Mercado de Valores).
ESCRITURA DE CONSTITUCIÓN -CONTENIDO- art 22LSC
1. En la escritura de constitución de cualquier sociedad de capital se incluirán, al
menos, las siguientes menciones:
a) La identidad del socio o socios.
b) La voluntad de constituir una sociedad de capital, con elección de un tipo
social determinado.
c) Las aportaciones que cada socio realice o, en el caso de las anónimas, se haya
obligado a realizar, y la numeración de las participaciones o de las acciones
atribuidas a cambio.
d) Los estatutos de la sociedad.
e) La identidad de la persona o personas que se encarguen inicialmente de la
administración y de la representación de la sociedad.
2. Si la sociedad fuera de responsabilidad limitada, la escritura de constitución
determinará el modo concreto en que inicialmente se organice la administración, si los
estatutos prevén diferentes alternativas.
3. Si la sociedad fuera anónima, la escritura de constitución expresará, además, la
cuantía total, al menos aproximada, de los gastos de constitución, tanto de los ya
satisfechos como de los meramente previstos hasta la inscripción.
Las menciones necesarias de la escritura que, esencialmente, se refieren a los
elementos esenciales del negocio jurídico que está en el origen de toda sociedad, son
las del art. 22 LSC.
En la escritura también han de figurar incluidos, como hemos visto, los estatutos de la
sociedad, que recogen las normas de organización y funcionamiento por las que va a
regirse la sociedad y delimitan al propio tiempo la posición jurídica de los socios,
dentro de los límites permitidos por la Ley.
La escritura da forma al negocio jurídico de constitución e incorpora como parte del
contenido de este los estatutos, que vienen a ser una especie de norma constitucional
ordenadora de la vida de la sociedad. Es precisamente por esta función constitucional
por lo que se exige que el acuerdo inicial de los socios fundadores recaiga también
sobre los estatutos, como parte integrante de la escritura.
Los estatutos tienen un contenido obligatorio establecido por la ley (art. 23 LSC),
aunque este contenido tiene carácter mínimo pues el legislador deja libertad a los
fundadores para incorporar en ellos todas las demás menciones que estimen
convenientes. El contenido de los estatutos sociales se completa por lo dispuesto en el
Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprueba el Reglamento del
Registro Mercantil.
ESTATUTOS SOCIALES ART. 23 LSC
En los estatutos, que han de regir el funcionamiento de las sociedades de capital, se
hará constar:
a) La denominación de la sociedad.
b) El objeto social, determinando las actividades que lo integran.
c) El domicilio social.
d) El capital social, las participaciones o las acciones en que se divida, su valor nominal
y su numeración correlativa. En el caso de las sociedades de responsabilidad limitada
en régimen de formación sucesiva, en tanto la cifra de capital sea inferior al mínimo
fijado en el artículo 4, los estatutos contendrán una expresa declaración de sujeción de
la sociedad a dicho régimen. Los Registradores Mercantiles harán constar, de oficio,
esta circunstancia en las notas de despacho de cualquier documento inscribible
relativo a la sociedad, así como en las certificaciones que expidan.
- Si la sociedad fuera de responsabilidad limitada expresará el número de
participaciones en que se divida el capital social, el valor nominal de las
mismas, su numeración correlativa y, si fueran desiguales, los derechos que
cada una atribuya a los socios y la cuantía o la extensión de estos.
- Si la sociedad fuera anónima expresará las clases de acciones y las series, en
caso de que existieran; la parte del valor nominal pendiente de desembolso, así
como la forma y el plazo máximo en que satisfacerlo; y si las acciones están
representadas por medio de títulos, o por medio de anotaciones en cuenta o
mediante sistemas basados en tecnología de registros distribuidos. En caso de
que se representen por medio de títulos, deberá indicarse si son las acciones
nominativas o al portador y si se prevé la emisión de títulos múltiples.
e) El modo o modos de organizar la administración de la sociedad, el número de
administradores o, al menos, el número máximo y el mínimo, así como el plazo de
duración del cargo y el sistema de retribución, si la tuvieren.
En las sociedades comanditarias por acciones se expresará, además, la identidad de los
socios colectivos.
f) El modo de deliberar y adoptar sus acuerdos los órganos colegiados de la sociedad.
Además, también pueden incluirse en la escritura y en los estatutos aquellos pactos y
condiciones que los socios juzguen convenientes, siempre y cuando no se opongan a
las leyes ni contradigan los principios configuradores del tipo social elegido (art. 28
LSC). Normalmente, la libertad de pactos se hará expresiva en el contenido de los
estatutos con el objetivo de singularizar las normas de organización y de
funcionamiento de la sociedad y de adaptarlas a las características concretas de esta.
Los “principios configuradores del tipo elegido” operan como un instrumento puesto a
disposición de los operadores jurídicos (notarios, registradores) para rechazar posibles
innovaciones estatutarias que, sin estar prohibidas por norma alguna, resulten de difícil
concordancia con la naturaleza y configuración legal del tipo social de que se trate.
Pactos reservados o pactos parasociales (Acuerdos de socios): se trata de acuerdos o
pactos que no se recogen ni en la escritura ni en los estatutos y que afectan
directamente a materias relacionadas con el funcionamiento y operativa de la
sociedad. Generalmente se emplean para regular cuestiones que la ley no permite
incluir en los estatutos y que sirven para prevenir o eliminar posibles elementos de
conflictividad dentro de la organización social. Estos pactos permiten sustraer de los
efectos de la publicidad registral reglas de organización y funcionamiento que por
cualquier motivo no interese divulgar a terceros. En tal caso, no serán oponibles a la
sociedad (art. 29 LSC). Estos acuerdos quedan sujetos al límite de la autonomía de la
voluntad, quedarían circunscritos a las relaciones de los socios.
SOCIEDAD EN FORMACIÓN
Sociedad en formación: una vez otorgada la escritura y antes de la inscripción de la
sociedad en el RM. Se establece un régimen jurídico para los actos y contratos que se
puedan celebrar en este periodo en nombre de la sociedad, intentando conciliar el
habitual interés de la sociedad en comenzar sus actividades y la tutela de terceros que
contratan con la sociedad.
Regla general: responsabilidad solidaria de quienes celebren actos y contratos en
nombre de la sociedad antes de su inscripción en el RM. Cuando los administradores o
cualquier apoderado de la sociedad actúe de hecho en nombre de esta con
anterioridad a la inscripción, concertando relaciones con terceros, la responsabilidad
corresponde en principio únicamente y a título personal a quienes hayan intervenido
en el acto o negocio, sin comprometer a la sociedad ni al patrimonio de esta (art. 36
LSC). Una vez inscrita la sociedad, esta podrá asumir y aceptar voluntariamente esos
actos y contratos celebrados en su nombre durante la fase fundacional (art. 38.1 LSC),
quedando extinguida la responsabilidad personal y solidaria de los celebrantes.
Excepciones en las que la sociedad asume los efectos de tales actos o contratos:
obligaciones que resulten jurídicamente indispensables para la inscripción de la
sociedad (gastos de escritura, liquidación de impuestos, etc), todos aquellos actos y
contratos que puedan realizar los administradores o apoderados cuando sean
expresamente habilitados para ello.
En caso de pérdidas anteriores a la inscripción: art. 38.3 LSC --> responsabilidad de los
fundadores.
SOCIEDAD IRREGULAR
Sociedad que no se inscribe en el RM por no existir la intención de inscribirla. Concurre
esta situación cuando se verifica la voluntad de no inscribir la sociedad y, en todo caso,
dada la dificultad de probar esa voluntad por su carácter subjetivo, siempre que
transcurra un año desde el otorgamiento de la escritura sin que se solicite la inscripción
(art. 39.1 LSC).
La falta de inscripción impide la existencia de una sociedad de capital con la
personalidad jurídica correspondiente al tipo social elegido en cada caso y, con ello, la
realización del propósito negocial perseguido por los socios. La Ley faculta a los socios
para instar en este caso la disolución de la sociedad no inscrita y obtener así, tras la
liquidación del patrimonio común, la cuota que les corresponda que se satisfará
siempre que sea posible, con la restitución de sus aportaciones (art. 40 LSC).
Al no poder descartarse que la sociedad devenida irregular o no inscrita pueda
intervenir en el tráfico contratando con terceros y manteniendo relaciones jurídicas
externas, se dispone que le sean aplicadas las normas de la sociedad colectiva o, en su
caso, de la sociedad civil (art. 39.1 LSC), en función de la naturaleza civil o mercantil de
su objeto social.
Supone que la sociedad irregular es una sociedad personificada, con capacidad para
intervenir en el tráfico y para obligarse por sí misma, pero que no se rige como tal por
la disciplina propia de las sociedades de capital, dado que la falta de inscripción le priva
de uno de los requisitos constitutivos de estas.
NULIDAD DE LA SOCIEDAD
A pesar del control preventivo que desempeñan los notarios y registradores en la
constitución de las sociedades, siempre es posible que el proceso fundacional de una
sociedad de capital debidamente inscrita en el Registro Mercantil adolezca de vicios o
defectos que afecten a su validez y respecto de los que la inscripción registral no posee
efectos sanatorios o convalidantes.
El art. 56 LSC enumera siete causas tasadas de nulidad (solo por esas causas se podrá
instar la nulidad, y no por otras).
a) Por no haber concurrido en el acto constitutivo la voluntad efectiva de, al
menos, dos socios fundadores, en el caso de pluralidad de éstos o del socio
fundador cuando se trate de sociedad unipersonal.
b) Por la incapacidad de todos los socios fundadores.
c) Por no expresarse en la escritura de constitución las aportaciones de los
socios.
d) Por no expresarse en los estatutos la denominación de la sociedad.
e) Por no expresarse en los estatutos el objeto social o ser éste ilícito o
contrario al orden público.
f) Por no expresarse en los estatutos la cifra del capital social.
g) Por no haberse desembolsado íntegramente el capital social, en las
sociedades de responsabilidad limitada; y por no haberse realizado el
desembolso mínimo exigido por la ley, en las sociedades anónimas.
EFECTOS DE LA DECLARACIÓN DE NULIDAD ART.57 efectos de la declaración de nulidad
1. La sentencia que declare la nulidad de la sociedad abre su liquidación, que se seguirá
por el procedimiento previsto en la presente ley para los casos de disolución.
2. La nulidad no afectará a la validez de las obligaciones o de los créditos de la sociedad
frente a terceros, ni a la de los contraídos por éstos frente a la sociedad, sometiéndose
unas y otros al régimen propio de la liquidación.
3. En las sociedades de responsabilidad limitada, cuando la sociedad sea declarada
nula por no haberse desembolsado íntegramente el capital social, los socios estarán
obligados a desembolsar la parte que hubiera quedado pendiente. En las sociedades
anónimas, cuando el pago a terceros de las obligaciones contraídas por la sociedad
declarada nula así lo exija, los socios estarán obligados a desembolsar la parte que
hubiera quedado pendiente.
TEMA 5-6: LAS APORTACIONES SOCIALES. ACCIONES
Y PARTICIPACIONES
EL CAPITAL SOCIAL
La ordenación jurídica de las sociedades de capital descansa en gran medida sobre la
noción del capital social. Todas ellas han de constituirse con una cifra de capital que, en
principio, puede ser fijada libremente por los socios (siempre bajo el respeto de los
mínimos establecidos por ley) y que debe venir recogido necesariamente en los
estatutos de la sociedad (art. 23.d) LSC).
El capital social representa la suma de los valores nominales de las acciones o
participaciones sociales en que está dividido. Despliega un importante papel de orden
jurídico y organizativo en el funcionamiento de la sociedad (ej. La participación de los
socios en el capital social es la medida normalmente empleada, salvo excepciones,
para la determinación de sus respectivos derechos en el seno de la sociedad).
Función de garantía del capital social: el capital social desempeña una importante
función de garantía de los acreedores sociales (contrapartida por la limitación de
responsabilidad de los socios). El legislador procura por medio de una serie de medidas
que la cifra del capital social cuente en todo momento con una cobertura patrimonial
adecuada, lo que explica que aquella cumpla una importante función de retención de
bienes y activos dentro de la sociedad.
Capital social y patrimonio social son nociones distintas, que no deben confundirse.
El capital social es una categoría jurídica que alude a esa cifra fija y convencional
recogida en los estatutos, suma de los valores nominales de las acciones o
participaciones sociales en que se divide.
El patrimonio se refiere al conjunto de bienes, derechos y obligaciones de contenido
económico que pertenecen a la sociedad en cada momento.
La cifra de capital tiene un carácter estable y constante. Sólo mediante un acuerdo
formal de la sociedad de aumento o reducción de esa cifra (siguiendo el procedimiento
legal establecido) puede ser incrementado o reducido el capital.
El patrimonio, como concepto eminentemente económico que comprende todos los
bienes y obligaciones de los que en un momento dado es titular una persona, oscila en
función de los resultados de la actividad social, porque las vicisitudes de esta tienen
lógicamente una incidencia directa y permanente sobre la situación patrimonial y
financiera de la sociedad.
La relación entre el capital y el patrimonio es normalmente reveladora del estado
económico en que se encuentra una sociedad: a medida que el valor del patrimonio
rebase la cifra del capital la situación será más sólida, mientras que los contrario
significará que las pérdidas generadas por la actividad social han ido mermando los
fondos propios aportados por los socios en concepto de capital.
Capital y patrimonio suelen coincidir en el momento de constitución de la sociedad,
cuando esta no cuenta más que con las aportaciones realizadas por los socios, pero
dicha equivalencia suele desaparecer con el comienzo de la actividad social, pues el
patrimonio irá oscilando en función de los resultados positivos o negativos de los
distintos actos y operaciones que se vayan realizando.
Cifra de capital social mínimo: (art. 4 LSC)
Sociedades anónimas: (Art. 4.2 LSC) no puede ser inferior a 60.000€
Sociedades limitadas (art. 4.1. LSC): Tienen unas reglas especiales:
- Regla general: el capital social no puede ser inferior a 1€.
- Regla especial: Si el capital social tiene una cifra que se encuentra en el margen
de 1€ a 3.000€ (es decir, menos de 3.000€) las sociedades quedan sujetas a las
siguientes restricciones (que se aplican de forma cumulativa):
1. Restricción en el beneficio: los socios deben destinar a la
reserva legal una cifra al menos igual al 20% del beneficio hasta
que, junto con la cifra del capital social, se alcance una cifra de
3.000€.
2. En caso de liquidación de la sociedad y de insuficiencia
patrimonial de esta para atender el pago de sus obligaciones, los
socios responderán solidariamente por la diferencia que exista
entre la cifra de capital social y hasta 3.000€.
3. Mientras el capital no alcance la cifra de 3.000€, se exige que
los estatutos incluyan una declaración expresa de que se sujetan
a las anteriores restricciones. Las notas simples o certificaciones
que puedan expedirse de la sociedad por el Registro Mercantil
expresarán esta cuestión.
Nota: Es decir, aunque la Ley establece como regla general un capital social de 1€, las
SL van a quedar sometidas a restricciones hasta que no alcancen la cifra de 3.000€ su
capital social.
PERSONALIDAD JURÍDICA
Las sociedades de capital dan nacimiento a una persona jurídica, con capacidad para
mantener sus propias relaciones jurídicas y para operar en el tráfico como sujeto de
derecho. La sociedad se constituye mediante escritura pública, que debe inscribirse en
el Registro Mercantil (art. 20 LSC) y con esta inscripción (art. 33 LSC) adquirirá la
personalidad jurídica que corresponda al tipo social elegido (SA, SL…).
La personificación jurídica de las sociedades de capital, y la consiguiente imputación a
ellas de las relaciones jurídicas que se generen con ocasión del desarrollo de las
actividades propias de su objeto social, determina que tengan atribuida en nuestro
ordenamiento la consideración legal de empresarios y que queden sometidas al
conjunto de deberes y obligaciones que conforman el estatuto jurídico de los
empresarios
ATRIBUTOS DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA
Denominación social: en principio de libre elección por los socios (en el momento
fundacional o posterior). Puede consistir tanto en una denominación subjetiva o razón
social, como en una denominación objetiva (nombre de mera fantasía o alusivo a la
actividad económica de la sociedad).
En la denominación debe figurar necesariamente en cada caso las indicaciones de
“sociedad anónima” o su abreviatura “SA”, “ sociedad de responsabilidad limitada”,
“sociedad limitada” o sus abreviaturas “SRL” o “SL”.
Se prohíbe la adopción de una denominación idéntica a la de otra preexistente.
Desarrollo legislativo de las reglas de denominación social: arts. 407 y ss RRM.
La denominación social cumple la función de identificar e individual a la sociedad en el
tráfico jurídico, en relación con todos sus actos con trascendencia jurídica que generen
como tales derechos u obligaciones.
Nacionalidad: (art. 8 LSC) son españolas y se regirán por dicha Ley todas las sociedades
de capital que tengan su domicilio en territorio español cualquiera que sea el lugar en
el que se hubieran constituido.
Domicilio: (art. 9.2 LSC) las sociedades de capital deben tener su domicilio en territorio
español, cuando tengan en él su principal establecimiento o explotación. En caso de
discordancia entre el domicilio registral y el centro de principal explotación de la
sociedad, se podrá tomar como domicilio cualquiera de estos dos (art. 10 LSC).
APORTACIONES SOCIALES Régimen general arts.58 y ss. LSC
La suscripción o asunción de acciones o participaciones sociales, ya sea en el momento
de su constitución de la sociedad (suscripción/asunción originaria) o en momentos
posteriores (en virtud de operación de aumento de capital o transmisión de la posición
de socio) implica una contrapartida: la aportación al capital social por parte de los
socios. Es decir, la suscripción de participaciones implica para el socio la obligación de
realizar aportación a la sociedad. Cuando esa aportación se realiza a cambio de
participaciones sociales o acciones, la aportación se realiza al capital social.
Suscribir acciones vs. Asunción de participaciones.
Las aportaciones que cada socio realice, o bien se hayan obligado a realizar (para las
sociedades anónimas) constituye una mención obligatoria de la escritura pública (art.
22.1.c) LSC).
La Ley exige que las acciones en que se divida el capital social de una SA estén
íntegramente suscritas. Y que las participaciones de la SL estén íntegramente asumidas.
Excepción con respecto al desembolso:
- Para la SL la Ley exige que las participaciones estén íntegramente
desembolsadas (pagadas) (art. 78 LSC).
- Para la SA la Ley exige que los socios desembolsen (paguen) al menos una
cuarta parte del valor nominal de cada una de las acciones en el momento de
constitución de la sociedad (art. 79 LSC).
En el caso de la SA, la Ley exige que todas las acciones estén suscritas (atribuidas a un
socio), pero permite que el importe esté pagado al menos en un 25 %. En tal caso, al
verificarse un aplazamiento parcial de la obligación de aportación que contraen los
socios al suscribir sus acciones, los accionistas quedan obligados a aportar
posteriormente a la sociedad “la porción de capital que hubiera quedado pendiente de
desembolso” (art. [Link]).
Esta porción de capital se denomina por la Ley “desembolsos pendientes”, también se
puede denominar “dividendos pasivos”, viene a ser la obligación fundamental del socio
en una sociedad anónima. Estas aportaciones pendientes deberán ser aportadas “en la
forma y dentro del plazo máximo que prevean los estatutos” (art. 81.1 LSC). La decisión
de la sociedad de exigir su pago, bien en la totalidad o bien en pagos fraccionados,
habrá de ser comunicada a los afectados con una antelación mínima de un mes (art. 81
LSC).
El sistema de los desembolsos pendientes es de aplicación tanto para aportaciones
dinerarias como no dinerarias. En caso de desembolsos pendientes no dinerarios, su
plazo para el pago no podrá exceder de 5 años desde la constitución de la sociedad, o
desde el acuerdo de aumento de capital (art. 80 LSC).
Los desembolsos pendientes constituyen una deuda del socio que no puede ser
condonada por la sociedad (perdonada), pues la integridad del capital social cumple
una función de garantía de los acreedores sociales.
(Desembolsos Pendientes) Debido a la función de garantía del capital social, la ley
prevé un conjunto de medidas frente a los accionistas que estén en mora, situación
que se verifica de forma automática una vez vencido el plazo fijado para el pago por los
estatutos o por los administradores (art. 82 LSC).
El accionista moroso queda queda sujeto a un conjunto de sanciones (art. 83 LSC):
- No puede ejercer el derecho de voto. El importe de sus acciones será deducido
del capital social para el cómputo del quórum.
- No tiene derecho a percibir dividendos ni a la suscripción preferente de nuevas
acciones.
La Ley faculta a la sociedad para poner remedio a esta situación (art. 84 LSC):
- 1. La sociedad podrá reclamar el cumplimiento de la obligación de desembolso,
con el interés legal y de los daños y perjuicios causados por la morosidad.
- 2. Proceder a la enajenación (venta) de las acciones por cuenta y riesgo del
socio moroso.
El desembolso de las aportaciones a las sociedades de capital se realiza mediante la
entrega a la sociedad de (art. 58.1 LSC):
a) Dinero (art.61 LSC): deben realizarse en euros. Si se realizan en otra moneda, se
determinará su equivalencia en euros.
b) Otros bienes o derechos susceptibles de valoración económica. (aportación in
natura).
En ningún caso podrán ser objeto de aportación el trabajo o los servicios (art. 58. 2
LSC).En cualquier caso, las aportaciones tienen que cubrir el valor nominal de la acción
o participación social que cada socio suscriba o asuma.
En principio, salvo que expresamente se estipule de otro modo, las aportaciones se
entienden realizadas a título de propiedad (art. 60), de tal forma que el socio
aportante transmite a la sociedad –que adquiere- la plena titularidad del bien o
derecho de que se trate.
- Aportaciones no dinerarias: (art. 63 LSC) pueden resultar convenientes en
atención a la actividad económica a desarrollar por la sociedad. En la escritura
de constitución deberán describirse con sus datos registrales, así como expresar
en euros la valoración que se les atribuya, así como la numeración de las
acciones o participaciones asignadas en contrapartida de ese valor.
- Régimen de obligaciones y responsabilidades del aportante: para la aportación
de bienes muebles o inmuebles, la entrega y el saneamiento se rigen por las
reglas del CC para la compraventa y por las del código de Comercio para la
transferencia de riesgo.
APORTACIONES NO DINERARIAS
Responsabilidad por la realidad y valoración de las aportaciones no dinerarias: la
cuestión fundamental que suscitan las aportaciones no dinerarias es la de su
valoración por la necesidad de determinar su auténtico valor económico de forma
segura y objetiva. De esta valoración dependerá la fijación de la cuota de participación
que ha de corresponder al socio que efectúa la aportación, sino también la correcta
integración de la cifra del capital social y la adecuación de esta al patrimonio realmente
aportado.
En la sociedad anónima: la Ley exige que las aportaciones no dinerarias, cualquiera que
sea su naturaleza e importancia económica, sean objeto de valoración por uno o varios
expertos independientes con competencia profesional, que han de ser designados por
el registrador mercantil del domicilio social; los expertos han de elaborar un informe
que contendrá la descripción de la aportación y su valoración, con indicación de los
criterios seguidos para realizar, en el que habrán de expresar si esa valoración se
corresponde con el valor nominal. De este régimen general quedan exceptuadas ciertas
aportaciones, como las que consistan en valores mobiliarios cotizados en un mercado
oficial o regulado, las aportaciones que ya hubieran sido valoradas por experto
independiente no designado por las partes dentro de los seis meses anteriores a la
fecha de realización efectiva de la aportación. En los casos en los que no se exige el
informe de un experto independiente designado por el Registro Mercantil, los
administradores de la sociedad deberán elaborar un informe describiendo y valorando
la aportación en los términos que exige la Ley (art. 70 LSC).
Sociedad de responsabilidad limitada: el tratamiento legal de la cuestión relativa a la
valoración de las aportaciones no dinerarias es diferente. Para asegurar la plena
cobertura patrimonial de la porción de capital desembolsada se dispone una
responsabilidad por la realidad y valoración de esta clase de aportaciones que por su
rigor puede propiciar una adecuada fijación del valor de los bienes aportados y, en su
caso, debe permitir la subsanación de las insuficiencias patrimoniales inherentes a una
excesiva valoración de estos bienes, de modo que se alcance la necesaria integridad del
capital que con ellos se desembolsa.
La Ley hace solidariamente responsables frente a la sociedad y los acreedores sociales
de la realidad de las aportaciones sociales, y del valor que se les haya atribuido en la
escritura pública, a los fundadores, a las personas que tuvieran la condición de socio en
el momento de acordarse un aumento de capital a desembolsar con esa clase de
aportaciones y a quienes adquieran alguna participación que hubiera sido
desembolsada con ellas (art. 73.1 LSC).
Así el sistema establecido para velar por la correcta valoración de las aportaciones in
natura descansa sobre la imposición a ese triple conjunto de sujetos de un especial
deber de diligencia en la verificación de que esas aportaciones llegan a ser
efectivamente realizadas y de que el valor que se les atribuye en la escritura queda
cubierto por el valor patrimonial de lo que se aporta.
La responsabilidad de todos los fundadores, incluidos aquellos que no hayan realizado
esa clase de aportación se explica porque todos ellos han de prestar su consentimiento
al contenido de la escritura fundacional y, al prestarlo, manifiestan también su
conformidad con la valoración atribuida en ella a las aportaciones in natura y con la
efectividad de su realización.
PRESTACIONES ACCESORIAS
Además de las aportaciones sociales que necesariamente han de hacer los socios, en
los estatutos de las sociedades de capital se pueden establecer prestaciones accesorias
o, lo que es lo mismo, obligaciones a cargo de todos o algunos de los socios que son
distintas de la principal de realizar las aportaciones comprometidas por cada uno de
ellos.
No constituyen una aportación en sentido jurídico, ni pueden integrar el capital social.
Tienen carácter accesorio, al tratarse de prestaciones que solo pueden ser asumidas
por los socios, en conexión con la obligación esencial e inderogable de realizar una
aportación al capital social.
Se trata de obligaciones de naturaleza social y origen estatutario que se amparan en el
principio de libertad de pactos sociales reconocido por la propia ley, lo que implica que,
cuando menos, su condición de tales ha de poder deducirse con claridad del contenido
de los estatutos.
Por razón de su carácter estatutario (art. 86.1 LSC) su creación, modificación y extinción
anticipada han de ser acordadas con los requisitos previstos para las modificaciones
estatutarias pero, además, en atención a su carácter obligacional, requieren el
consentimiento individual de los obligados (art. 89.1 y 291 LSC).
Podrán afectar a todos los socios o solo a algunos de ellos, o bien anudarlas a las
acciones o participaciones que sean específicamente determinadas, cualquiera que sea
el titular de ellas.
Contenido: abierto a amplia gama de posibilidades. Pueden consistir en cualquier
obligación de dar, hacer o no hacer alguna cosa (art. 1088 CC). Dar dinero, bienes a la
sociedad, hacer algún servicio para la sociedad (trabajos), no hacer competencia a la
sociedad.
En los estatutos debe establecerse el contenido concreto y determinado de la
prestación debida.
Pueden ser gratuitas o remuneradas, debiendo establecerse esta cuestión en los
estatutos (art. 187.1 RRM).
El incumplimiento de esta obligación es una de las causas legales que permiten
acordar la exclusión de los socios en la sociedad de responsabilidad limitada (art. 350
LSC). En la anónima no se prevé la exclusión de los socios por este motivo.
LAS ACCIONES Y LAS PARTICIPACIONES
Definición: Las acciones y participaciones constituyen partes alícuotas del capital
social, indivisibles y acumulables, representativas de un valor nominal determinado en
los estatutos sociales, que atribuyen la condición de socio a su titular y determinan, a
su vez, la medida de sus derechos dentro de la sociedad.
Mientras que en la sociedad anónima el capital social se divide en acciones (Art. 1.3
LSC) en las sociedades limitadas se divide en participaciones sociales (art. 1.2 LSC).
Tanto las acciones como las participaciones representan por ello partes alícuotas del
capital social (art. 90 LSC). La parte que corresponde a cada acción o participación en el
capital constituye el denominado valor nominal que se refleja en un importe
aritmético –expresado en euros- que debe recogerse necesariamente en los estatutos
(Art. 23.d LSC).
El valor nominal es de libre determinación por cada sociedad al no establecer la ley
ningún importe máximo ni mínimo y al no exigirse tampoco que el valor nominal
represente un múltiplo o divisor de una determinada cantidad. En la práctica lo usual
es fijar el valor nominal en importes relativamente reducidos (1 €, 2 €…), con el fin de
facilitar las posibilidades de transmisión de las acciones y participaciones.
Lo más habitual es que todas las acciones y participaciones de una sociedad tengan el
mismo valor nominal, pero no necesariamente ha de ser así. Dentro de una misma
sociedad pueden existir acciones y participaciones con distinto valor nominal, que por
tanto atribuirían a sus titulares cuotas o intereses distintos en el capital social. Pero en
todo caso, y por definición, siempre ha de existir una correlación entre la suma de los
valores nominales de las acciones o participaciones en que se divide el capital y el
importe de este.
El valor nominal – al tener el mismo carácter fijo y convencional que la cifra de capital-
no suele coincidir con el valor real o valor razonable, que suele ser el único valor
relevante a efectos de la transmisión de las acciones o participaciones. Este valor real o
razonable representa el mejor indicador del auténtico valor económico de las acciones
o participaciones, al reflejar los derechos o expectativas que indirectamente
corresponden a cada acción o participación sobre el patrimonio de la sociedad, en
función, no solo del valor contable de este, sino también de las reservas latentes y de
las expectativas o rendimientos esperados de la actividad social. De ahí que el valor
real o razonable tampoco suela coincidir con el valor contable o valor neto patrimonial,
que al atender solamente a los valores contables o teóricos del patrimonio social tiene
una naturaleza convencional y no valora a la sociedad como empresa en
funcionamiento con capacidad para generar ganancias en el futuro.
La relación entre el valor razonable y el valor nominal viene determinada por su
distinto significado: el primero será superior al segundo cuando el valor económico de
la sociedad sea superior al capital, e inferior en caso contrario. El valor razonable es así
una categoría esencialmente económica.
Una sociedad nunca puede emitir acciones o crear participaciones por debajo de su
valor nominal. El valor nominal marca así la aportación mínima que puede exigirse por
la suscripción o asunción; en caso contrario, como el valor nominal refleja la porción
que corresponde a cada acción o participación dentro del capital, una parte de este
quedaría al descubierto y sin la debida cobertura patrimonial.
Sí es posible emitir las acciones o participaciones con prima, es decir, con la obligación
de pagar por ellas un precio superior al importe nominal. Se utiliza para ajustar el
precio entre el valor nominal y el de mercado. Es básicamente una contraprestación
para el socio que transmite la acción o participación con prima.
Tanto las participaciones como las acciones son indivisibles (art. 90 LSC).El socio no
puede fraccionar sus acciones o participaciones en otras de menor valor nominal.
Tampoco puede reagruparlas.
El valor nominal y la determinación del número de acciones o participaciones en que
se divide el capital son menciones obligatorias de los estatutos sociales, por lo que solo
mediante un acuerdo de modificación de estatutos puede una sociedad realizar tales
modificaciones en el capital.
Las acciones y participaciones son acumulables (art. 90 LSC). Sin perjuicio de la
individualidad y la autonomía jurídica de las acciones y participaciones en que se divida
el capital social, un socio puede ser titular de varias e, incluso de todas ellas (sociedad
unipersonal). Esta acumulación puede verificarse tanto en el momento de constitución
como en otro momento posterior mediante la adquisición por el socio de nuevas
acciones o participaciones.
El número de acciones o participaciones, el valor conjunto de esas acciones o
participaciones, determinan la medida o extensión de los derechos de un socio dentro
de la sociedad.
CONDICIÓN DE SOCIO
La acción y la participación determinan la condición de socio, lo que conlleva la
asunción de obligaciones y la concesión de derechos a los socios titulares de las
mismas.
La condición de socio va indisolublemente unida a la titularidad de la acción en la
sociedad anónima y de la participación en la sociedad limitada. La acción y la
participación, además de encarnar el singular vínculo o relación jurídica que se deriva
del contrato de sociedad y de la pertenencia a esta, refleja también un derecho
subjetivo de naturaleza compleja, pues atribuye a su titular una posición jurídica (la
condición de socio) con un determinado contenido patrimonial y personal que puede
ser objeto de negocios jurídicos (compraventa, prenda, permuta…).
El art. 93 LSC formula una enumeración expresa de los derechos del socio: participar
en el reparto de las ganancias sociales; participar en el patrimonio resultante de la
liquidación; derecho de suscripción preferente de nuevas acciones o asunción de
nuevas participaciones; asistir y votar en las juntas generales; impugnar los acuerdos
sociales; derecho de información.
Diferencia derechos de naturaleza económico-patrimonial vs. Derechos políticos.
La enumeración del art. 93 LSC debe ser relativizada pues expresa los derechos
mínimos, hay otros artículos que reconocen otros derechos sustanciales que también
integran el contenido jurídico-económico de las acciones y participaciones. Los
derechos enumerados tampoco son absolutos: su alcance y condiciones de ejercicio
han de determinarse de acuerdo con lo previsto en la ley y en los estatutos de la
sociedad.
POSIBLES DESIGUALDADES DE DERECHOS
Aunque tanto la acción como la participación confieren un conjunto de derechos, ello
no significa que estos tengan que ser necesariamente iguales dentro de una misma
sociedad, en el sentido de guardar una rigurosa equivalencia proporcional con el valor
nominal de la acción o la participación. Lo más habitual es que en una sociedad todas
las acciones o participaciones atribuyan unos mismos derechos, sin que haya
diferencias entre los socios titulares en la misma proporción. Pero la Ley permite que
los estatutos sociales puedan crear acciones o participaciones con un diverso
contenido de derechos.
En la SA, el legislador denomina “clase” a las acciones que atribuyan los mismos
derechos (art. 94.1LSC). Ello permite distinguir entre acciones ordinarias o comunes,
aquellas que atribuyen a sus titulares el régimen normal de derechos y obligaciones
integrantes de la condición de socio; y las acciones privilegiadas o preferentes, cuando
otorgan ventajas o privilegios.
En la SL los socios también pueden optar por crear participaciones con un distinto
contenido de derechos.
Las ventajas (tanto en SA como en SL) pueden ir referidas al derecho de participación
en las ganancias (dividendo), o derecho de participación del patrimonio resultante de
la liquidación. La configuración precisa de estos derechos corresponde a los estatutos,
que deben determinar su alcance y contenido dentro de los márgenes legales que en
su caso resulten aplicables.
En ningún caso el privilegio puede consistir en el derecho a percibir un interés.
REPRESENTACIÓN DE ACCIONES Y PARTICIPACIONES
Una de las principales diferencias entre acciones y participaciones, uno de los más
importantes rasgos tipológicos que distinguen a la SA y a la SL, radica en la forma de
representación de unas y otras.
En la SA las acciones pueden estar representadas por medio de títulos o anotaciones
en cuenta, teniendo en ambos casos la consideración de valores mobiliarios (art. 92.1
LSC) también llamados valores negociables. En las SL se prohíbe expresamente que las
participaciones sociales puedan estar representadas mediante títulos o anotaciones en
cuenta, o denominarse acciones y no tienen el carácter de valores.
Esta diferencia se corresponde con el carácter abierto que estructural o naturalmente
caracteriza a la sociedad anónima. Y con la naturaleza esencialmente cerrada que
define a las sociedades de responsabilidad limitada.
La representación de acciones en títulos o anotaciones es un instrumento que sirve
para facilitar la transición de aquellas y el ejercicio de los derechos de socio frente a la
sociedad. La consideración de las acciones como valores mobiliarios o negociables
determina que solo las SA pueden cotizar en Bolsa. Las participaciones, al no ser
valores, carecen de la aptitud necesaria para ser objeto de negociación en los
mercados de valores, lo que refuerza el carácter cerrado de las sociedades limitadas.
Representación mediante títulos: la acción se incorpora a un título o documento.
Anotación en cuenta: apunte o anotación en un sistema informático.
REPRESENTACION DE ACCIONES
La incorporación de las acciones a títulos, forma tradicional de presentación, permite
atender a una doble finalidad. De un lado, desempeña una función probatoria en la
medida en que la posesión del título opera como elemento de legitimación para el
ejercicio de los derechos de accionista frente a la sociedad. De otro lado, se permite
que la transmisión de la condición de socio se produzca con la simple entrega del
documento.
Los títulos representativos de las acciones pueden ser nominativos o al portador. Los
primeros expresan directamente el nombre de la persona a quien corresponde la
acción; los segundos no designan titular alguno, indican como titular del derecho de
participación en la sociedad al simple “tenedor” o poseedor del documento.
La Ley permite que los socios decidan el modo de representación de las acciones
(nominativas o al portador). No obstante, deberán revestir obligatoriamente la forma
nominativa (art. 113.1 LSC) mientras no haya sido enteramente desembolsado su
importe, cuando su transmisibilidad esté sujeta a restricciones, cuando lleven
aparejadas restricciones accesorias o cuando así lo exijan disposiciones especiales (ej.
En caso de sociedades de bancos o aseguradoras).
Las acciones representadas por títulos nominativos deben figurar en un libro-registro
llevado por la sociedad, en el que se inscribirán las sucesivas transferencias y la
constitución de derechos reales u otros gravámenes sobre ellas (art. 116 LSC). La
inscripción no tiene efectos constitutivos, no se exige la inscripción en el libro para la
válida transmisión de las acciones.
REPRESENTACIÓN DE PARTICIPACIONES
En las SL se prohíbe expresamente que las participaciones puedan estar representadas
por medio de títulos o de anotaciones en cuenta o denominarse acciones, tampoco
tienen el carácter de valores.
En materia de transmisión de las participaciones rige el régimen general de cesión de
créditos y demás derechos incorporales (arts. 1256 CC; 347 y 348 CdC).
TEMA 7: TRANSMISIÓN DE PARTICIPACIONES Y
ACCIONES. AUTOCARTERA Y DERECHOS REALES
LAS PARTICIPACIONES SOCIALES
a) Libro de registro de los socios (arts. 104 y 105 LSC)
El art. 92.2 LSC dispone que “las participaciones sociales no podrán estar representadas
por medio de títulos o de anotaciones en cuenta, ni denominarse acciones, y en ningún
caso tendrán el carácter de valores”.
Así, la titularidad de las mismas, debe hacerse por medio del libro de registro de socios,
que es un libro de llevanza obligatoria para la SRL. El libro registro de socios supone un
registro privado que ha de ser legalizado ante el Registro Mercantil competente en los
términos dispuestos por el artículo 27.1 RRM.
El objeto del libro registro de socios es reflejar la titularidad originaria y las sucesivas
transmisiones, voluntarias o forzosas, de las participaciones sociales, así como la
constitución de derechos reales y otros gravámenes sobre las mismas (art. 104.1 LSC).
El libro registro de socios encierra una presunción de titularidad sobre la participación
o los derechos constituidos sobre ella (art. 104.2 LSC).
b) La transmisión de las participaciones sociales (arts. 106-112 LSC)
El régimen de TP responde a dos principios:
- La TP ha de estar restringida, en cuanto que viene a actuarse en una sociedad
cerrada (SRL).
- Las participaciones no pueden representarse en instrumentos que faciliten su
circulación, por lo que, junto a las reglas de la LSC, su régimen de transmisión
vendrá a sustanciarse de conformidad con las normas generales que disciplina
la transmisión de los créditos y derechos incorporales (arts. 347 y 348 [Link]. y
arts. 1526 y ss. C.c.).
En todo caso, el artículo 106.1 dispone que, tanto para la transmisión de la titularidad
como para la constitución de derechos sobre las participaciones, se exige su constancia
en documento público. Así, el adquirente de las participaciones sociales podrá ejercer
los derechos de socio frente a la sociedad desde que ésta tenga conocimiento de la
transmisión o constitución del gravamen.
Esta previsión del artículo 106.2 LSC parece contradecir la función legitimadora que
tiene atribuido el libro registro de socios. (art. 104.2 LSC).
Dado el carácter de sociedad cerrada que supone el tipo de la SRL, toda TP ha de
quedar sujeta a las restricciones previstas por la propia Ley (arts. 107, 109 y 110 LSC).
Junto con la afirmación de la libertad de transmisión a favor de ciertos sujetos, el texto
legal sanciona la sujeción a ciertas restricciones de cualquier otra TP.
Ello no impide que la autonomía de la voluntad, a través de los oportunos pactos en
estatutos, pueda incidir en el régimen de TP y en el alcance de las restricciones a que
ésta se sujeta.
El legislador no solo reconoce la procedencia de tales pactos estatutarios sino que,
también, advierte de la improcedencia de algunos de ellos. (art. 108)
En concreto, sanciona la prohibición de determinadas cláusulas estatutarias, a la vez
que permite ciertos pactos estatutarios que prohíben la TP bajo ciertas condiciones.
El art. 112 LSC, dispone que “Las TP que no se ajusten a lo previsto en la ley o, en su
caso, a lo establecido en los estatutos no producirán efecto alguno frente a la
sociedad”.
La restricción legal supone un límite a la autonomía de la voluntad (art. 1255 C.c.) y su
falta de respeto es causa de invalidez, por lo que la transmisión deberá considerarse
nula (art. 6.3 C.c.).
Si la restricción que no se respeta derivara de un pacto estatutario, la transmisión no
surtirá efecto alguno frente a la sociedad, pero ello no afectará a la validez del negocio
de transmisión.
Régimen de la transmisión voluntaria por actos «inter vivos» Art. 107.1 y 2 LSC Y 108
LSC.
Régimen de la transmisión «mortis causa» Art. 110 1 y 2 LSC.
Transmisión forzosa de participaciones. Art. 109 LSC
Transmisión limitada: Copropiedad y derechos reales sobre participaciones sociales o
acciones (arts. 126-132 LSC)
c)Negocios sobre las participaciones propias
c.1 Adquisición originaria (arts. 134-139)
El primer tipo de adquisición de las propias participaciones que contempla la LSC es la
autoasunción de éstas por la sociedad de responsabilidad limitada. En tal caso, la regla
a seguir es la de la prohibición de que la sociedad pueda asumir las participaciones que
emita, tanto en el momento fundacional (si es que ello fuera posible) como cuando se
crearan como consecuencia de un aumento del capital social (art. 134 LSC).
La sanción que dispone el texto legal para la infracción de tal prohibición es la de la
nulidad radical del negocio de adquisición (art. 135 LSC).
La ratio en la que descansa esta prohibición no es otra que la función económica que
ha de cumplir el aumento de capital de carácter efectivo.
c.2 Adquisición derivativa (arts. 140-143)
En este caso, la regla general respecto de la autocartera derivativa de la SRL es doble:
- Licitud de la adquisición derivativa en ciertos supuestos (art. 140 LSC)
- Se sanciona la prohibición, y consiguiente nulidad radical, en cualquier otro
caso.
- La LSC sanciona el carácter necesariamente claudicante de la autocartera
derivativa que hubiera constituido la SRL (art. 141.1 LSC).
Así, la SRL deberá amortizar esas participaciones propias o, bien, enajenarlas a favor de
tercero, socio o no, en el plazo de tres años.
c.3 Otros supuestos (arts. 149 y 150 LSC)
La LSC contempla, igualmente, otros negocios sobre las participaciones sociales que, en
atención a sus riesgos, sujeta a un régimen próximo a lo dispuesto para la adquisición
de las propias participaciones.
En concreto, se trata de los supuestos de aceptación por la sociedad de una garantía
constituida sobre sus propias participaciones y, de otro lado, los casos en que la SRL
prestara asistencia financiera para que por un tercero, socio o no, pudiera adquirir sus
participaciones.
LAS ACCIONES
a) La acción como valor mobiliario
Una de las causas del éxito de la SA radicaba en la incorporación de la participación del
socio en un soporte documental que, como título transmisible que llevaba aparejada la
enajenación de aquélla, venía a denominarse también como acción.
Ahora bien, como ha sucedido con numerosas instituciones típicas del Derecho
Mercantil, el éxito de la representación documental de las acciones —el título acción—
fue, a su vez, el causante de su fracaso. En efecto, ese éxito vino a conducir al resultado
que se denominara como masificación del papel, de modo que era tal el número de
títulos acciones emitidos que su transmisión —y, por lo tanto, la transmisión de las
posiciones de accionista— quedaba enormemente dificultada.
Esta calificación como tal título valor derivaba de la finalidad perseguida y que no era
otra que la de facilitar la circulación de los derechos —o de la posición jurídica de
accionista— que aparecía representada en el propio título.
Por ello, se optó por un instrumento de representación de las acciones en donde se
conservaran las ventajas que había procurado el papel pero, a la vez, se evitaran las
dificultades que implicaba el empleo de títulos en orden a la transmisión de aquéllas.
La vigente LSC, a fin de concretar las formas de representación de las acciones ofrece
dos posibilidades (art. 23.d] LSC).
- Las acciones podrán representarse mediante un soporte documental, en cuyo
caso las acciones quedarán configuradas como títulos valores, admitiéndose la
posibilidad de que su giro —esto es, su modo de transmisión— se actúe con
carácter nominativo o, bien, al portador.
- La SA podrá rechazar la representación documental de las acciones, viniendo a
acudir a un sistema de representación tabular o registral, en cuyo caso las
acciones estarán representadas mediante anotaciones en cuenta.
En la práctica, las grandes SA, con capital disperso y con acciones sujetas a la cotización
en un mercado secundario oficial, representan sus acciones mediante anotaciones en
cuenta.
En el resto de los supuestos, donde la frecuencia de la transmisión de las acciones es
muy inferior, la modalidad de representación por la que se opta es la de títulos.
En la práctica, es inusual la emisión de los títulos acción, sin perjuicio del derecho del
accionista a exigir su emisión. En estos casos, y a fin de lograr la transmisión de las
acciones, se acude a los denominados resguardos provisionales (art. 115 LSC) o a la
mención que se haga de éstas en las escrituras de constitución de la sociedad anónima
o de la ampliación de su capital social.
b) La representación de las acciones
b.1 La representación mediante títulos (arts. 113-117)
La representación de las acciones mediante títulos obedece a la finalidad de facilitar y
asegurar la transmisión de las acciones.
La emisión de los títulos acción procederá cuando la SA así hubiera manifestado su
opción en los estatutos sociales.
Podrán ser emitidos al portador o nominativos (en algunos casos se obliga a que sean
nominativos).
Cuando las acciones se emitieran con giro nominativo, la LSC impone la necesidad de
que éstas tengan su reflejo en un libro registro de acciones nominativas (art. 116 LSC).
La Ley dispone ciertas reglas dirigidas a atender el aspecto formal de estos documentos
(art. 114.1 LSC).
b.2 La representación mediante anotaciones en cuenta (arts. 118-119)
Si la SA no cotizara en Bolsa, la llevanza del registro de anotaciones en cuenta con las
que se representaran sus acciones habrá de encomendarse a una empresa de servicios
de inversión o a una entidad de crédito autorizadas para tal cometido (art. 8.2 LMV).
Si las acciones cotizaran en una Bolsa de valores, necesariamente la llevanza del
registro de anotaciones en cuenta corresponde a la denominada Sociedad de Gestión
de los Sistemas de Registro, Compensación y Liquidación de Valores (art. 8.3 LMV).
Se trata de una inscripción constitutiva. Así, no cabe hablar de acciones representadas
mediante anotaciones en cuenta en tanto en cuanto no se formalice la inscripción de
las mismas en tal registro (art. 8 LMV). La inscripción habrá de formalizarse haciendo
constar un contenido mínimo que concreta el texto legal (art. 7 LMV).
c) La transmisión de las acciones
c.1 Transmisión de las acciones representadas mediante títulos (120-125)
La transmisión de las acciones requiere de una justa causa; esto es, de un anterior
negocio o título jurídico que tenga anudado el efecto traslativo (ad ex. compraventa,
sucesión hereditaria, etc.). Además, al tratarse de un título-valor, resulta necesaria la
disposición de tales documentos, de modo que éstos han de ser entregados (traditio)
al adquirente, a fin de que se produzca la transmisión buscada.
El art. 120 LSC establece que “Mientras no se hayan impreso y entregado los títulos, la
transmisión de acciones procederá de acuerdo con las normas sobre la cesión de
créditos y demás derechos incorporales”. En tal caso, será precisa una causa de la
transmisión, viniendo ésta a regirse por cuanto disponen los arts 347 y 348 [Link]. y
arts 1526 y ssC.c. En su virtud, el transmitente responderá de la existencia y legitimidad
de lo transmitido (acciones) frente al adquirente (art. 348 [Link] y art. 1529 C.c.).
Si se transmiten acciones representadas por títulos al portador, la regla general que ha
de seguirse la encontramos en el artículo 120.2 LSC, conforme a la cual una vez
impresos y entregados los títulos, la transmisión de las acciones al portador se sujetará
a lo dispuesto en el artículo 545 del [Link], que dispone que los títulos al portador serán
transmisibles por la simple tradición del documento.
La transmisión de las acciones con giro nominativo requiere, junto con una causa de la
transmisión (negocio o título jurídico), que el adquirente venga a ser poseedor del
documento y que, también, venga mencionado en el propio documento como su
titular. Además, se requiere que sea objeto de inscripción en el libro registro de
acciones nominativas (art. 120.1 LSC).
Ahora bien, la satisfacción de estas exigencias en orden a lograr la transmisión de las
acciones con giro nominativo puede actuarse de dos modos distintos, según que se
sujete al régimen de cesión de créditos o, bien, se actúe a través de endoso.
c.2 Transmisión de las acciones representadas mediante anotaciones en cuenta (120-
125)
La representación de las acciones mediante anotaciones en cuenta no se logra en tanto
en cuanto no se cause la pertinente inscripción en tal registro, que tendrá carácter
constitutivo respecto de la representación de las acciones.
La transmisión de las acciones representadas mediante anotaciones, a diferencia de
cuanto sucediera respecto de los títulos acción, no es posible, no hay desplazamiento
posesorio, puesto que no hay documento que entregarse.
La transmisión de los valores representados por medio de anotaciones en cuenta
tendrá lugar por transferencia contable (inscripción) (art. 11.1 LMV). Así, la inscripción
de la transmisión a favor del adquirente producirá los mismos efectos que la tradición
de los títulos.
c.3 La transmisión limitada de acciones (126-133 LSC)
Al igual que sucedía con las participaciones, las acciones, en cuanto realidades
económicas, son susceptibles de ser objeto en la constitución de derechos reales.
Cuando se tratara de acciones nominativas deberá reflejarse la constitución de un
derecho real en el libro registro de acciones nominativas, pudiendo formalizarse tal
derecho mediante la constancia en el propio título de un endoso que especifique
aquél.
Si las acciones estuvieran representadas mediante anotaciones en cuenta, deberá
causarse la pertinente inscripción del derecho real de que se trate en el registro de
tales anotaciones en cuenta (art. 12 LMV).
Deberán aplicarse las normas dispuestas respecto de la constitución de derechos reales
sobre las participaciones sociales (arts. 126 a 133 LSC).
No obstante, hay ciertas particularidades en el régimen al que se sujetan los derechos
reales constituidos sobre las acciones y que van referidos sobre todo al usufructo y, en
menor medida, a la prenda.
Respecto del usufructo, cabe destacar dos reglas particulares:
- Los derechos que corresponden al usufructuario en relación con el derecho de
preferencia en la suscripción de nuevas acciones se extienden a los casos en
que la SA emita obligaciones convertibles en aquéllas (art. 129.6 LSC).
- Si el usufructo se constituyera sobre acciones no liberadas, el texto legal ordena
las relaciones entre el nudo propietario y el usufructuario a fin de no queden
defraudados los derechos de éste (art. 130 LSC).
-
En lo que hace a la prenda de acciones, ésta se sujetará al régimen antes estudiado. La
única particularidad que se da hace referencia al supuesto en que la prenda se
constituya sobre acciones no liberadas (art. 132.3 LSC).
c.4 Las restricciones estatutarias a la libre transmisibilidad de acciones
La SA se caracteriza por la libre transmisibilidad de las acciones en que se divide su
capital. Ello no significa la imposibilidad de que se pueda impedir o restringir la
transmisión de tales acciones.
Estas restricciones pueden ser por imperativo legal o porque los propios accionistas
desean evitar o limitar la posibilidad de la transmisión de sus acciones.
Con tal finalidad, pueden celebrar los convenios que tengan por oportunos, adoptando
los pactos con los que alcanzar tal finalidad. Sin embargo, en estos supuestos deberá
aplicarse normas contractuales (art. 1257 C.c.):
- Solo han de surtir efecto entre las partes —accionistas— y sus causahabientes,
por lo que el tercero que adquiriera las acciones en demérito de tales pactos
resulta ser ajeno a los mismos y, en consecuencia, su adquisición no se verá
afectada por ellos.
El Derecho de SA tradicionalmente ha admitido una última posibilidad, permitiendo la
adopción de pactos en estatutos que, en virtud de la publicidad legal que deriva de su
inscripción registral, surten efectos erga omnes.
En estos casos se busca una estabilidad en su base accionarial por motivos de
cualificación o cualquier otro.
La vigente LSC se hace eco de todos estos intereses y permite la posibilidad de que en
los estatutos sociales se incorporen pactos con los que se restringa la libre
transmisibilidad de las acciones. Ahora bien, las restricciones estatutarias han de
satisfacer ciertas exigencias que legalmente quedan configuradas como requisitos de
validez y licitud de los pactos estatutarios que se dieran con tal finalidad.
El primer requisito que determina la licitud y validez de los pactos estatutarios
restrictivos es la necesidad de que éstos recaigan sobre acciones nominativas y sean
expresamente dispuestos en el texto estatutario (art. 123.1 LSC).
No hay que olvidar que la autorización legal es la de poder restringir pero no impedir la
libre circulación de las acciones. Por ello, el legislador advierte que no están permitidos
aquellos pactos estatutarios que supongan la práctica intransmisibilidad de las acciones
(art. 123.2 LSC).
Tampoco son lícitas aquellas restricciones estatutarias que impidieran al accionista
obtener el valor real de sus acciones (art. 123.6 RRM).
También deben considerarse como cláusulas ilícitas y, por tanto, inválidas, aquéllas que
alteren cuantitativamente el número de acciones que se quieren transmitir, de manera
que el accionista viniera obligado a desprenderse de un número diferente a aquél que
quisiera realizar (art. 123.5 RRM).
Respecto de las transmisiones mortis causa de las acciones, el texto legal acoge una
previsión particular (art. 124 LSC).
La sociedad anónima sólo podrá rechazar la transmisión en estos casos cuando se
satisfagan dos requisitos particulares:
- Es necesario que los estatutos sociales especifiquen la aplicabilidad de tales
restricciones a los supuestos en que el potencial adquirente lo hiciera como
heredero o legatario.
- También es necesario que, a fin de negar la transmisión, la sociedad presente
un adquirente al heredero o legatario o, bien, se ofrezca ella misma a adquirir
tales acciones, dentro de los límites dispuestos en el artículo 146 LSC.
d)Negocios sobre las propias acciones
d.1 Adquisición originaria de las acciones propias (arts. 134 y [Link])
La norma se ocupa de la adquisición originaria de las propias acciones sancionando una
regla general de prohibición (art. 134 LSC).
Al igual que sucedía respecto de la SRL, se prohíbe la autosuscripción de las acciones
propias, al igual que la suscripción de las acciones o participaciones que emitiera o
creara su sociedad dominante.
Para la SA las consecuencias anudadas a la infracción de la prohibición de autocartera
originaria se concretan en la afirmación de la validez del negocio de adquisición y la
atribución a la propia sociedad de la titularidad de los valores así suscritos, pero con la
particularidad de que la obligación de desembolsar recaerá solidariamente sobre los
fundadores o los promotores y, si se tratara de un aumento de capital social, sobre los
administradores (art. 136 LSC).
Estamos ante una responsabilidad personal, ilimitada, legal, solidaria y acumulativa.
En tales casos, la sociedad está obligada a enajenar en el plazo máximo de un año las
propias acciones autosuscritas (art. 139 LSC).
d.2 Adquisición derivativa de las acciones propias (arts. 134 y [Link])
La constitución de la autocartera por la SA también puede alcanzarse mediante
adquisiciones derivativas de las acciones propias: adquiriendo tales acciones de un
tercero que era titular de las mismas. Así lo contempla expresamente el texto legal,
diferenciando dos supuestos.
La norma recoge distintos supuestos que califica como supuestos de libre adquisición
(art. 144 LSC). Las acciones propias adquiridas en cualquiera de estos supuestos de
libre adquisición deberán ser enajenadas en un plazo de tres años (art. 145 LSC).
d.3 Régimen de tenencia por la SA de sus propias acciones
El régimen dispuesto para la autocartera constituida por la SA se conforma con cuatro
grandes reglas (art. 148 LSC):
- a) Quedará en suspenso el ejercicio del derecho de voto y de los demás
derechos políticos incorporados a las acciones propias y a las participaciones o
acciones de la sociedad dominante. Los derechos económicos inherentes a las
acciones propias, excepción hecha del derecho a la asignación gratuita de
nuevas acciones, serán atribuidos proporcionalmente al resto de las acciones.
- b) Las acciones propias se computarán en el capital a efectos de calcular las
cuotas necesarias para la constitución y adopción de acuerdos en la junta.
- c) Se establecerá en el patrimonio neto una reserva indisponible equivalente al
importe de las participaciones o acciones de la sociedad dominante computado
en el activo. Esta reserva deberá mantenerse en tanto las participaciones o
acciones no sean enajenadas.
- d) El informe de gestión de la sociedad adquirente y, en su caso, el de la
sociedad dominante, deberán mencionar como mínimo:
d.4 Aceptación en garantía de las acciones propias
El artículo 149 LSC sanciona la prohibición de que la sociedad, en aquellos supuestos
en que resulte ser acreedora de un socio o de un tercero, pueda aceptar en garantía
sus propias acciones. Acertadamente, el precepto no se limita a la interdicción de la
prenda de las propias acciones pues extiende la misma regla prohibitiva a cualquier
otra forma en que la garantía se constituye sobre tales valores
TEMA 8: LA JUNTA GENERAL
CONSIDERACIONES GENERALES
Las sociedades de capital tienen una organización a través de la cual la persona jurídica
puede desarrollar su propia actividad.
Las sociedades de capital tienen dos órganos:
- La Junta General: órgano soberano donde se adoptan los acuerdos sociales y
nombra a los administradores y auditores.
- Administradores: órgano de gestión y representación.
Las competencias de los órganos, están recogidas en la LSC, por lo que los estatutos
pueden perfilar las competencias de los órganos, pero siempre dentro del marco
legal.
No se pueden invadir competencias de otros órganos ni mediante acuerdo de junta
general ni modificando los estatutos.
La sociedad de capital supone la creación de una organización objetivada, en más o en
menos, y de carácter corporativo. Esa caracterización de la sociedad de capital como
una organización objetivada arrastra la consecuencia de la atribución de la
personalidad jurídica a favor de la propia Sociedad.
La atribución de personalidad jurídica a las sociedades de capital plantea el problema
de quién forma la llamada voluntad social. La voluntad social vendrá determinada por
la decisión de personas naturales que, conforme al Derecho vigente (órganos sociales),
puedan adoptar las decisiones oportunas con las que actuar en el tráfico y relacionarse
con terceros.
Los órganos sociales, en cuanto estructuras de decisión, encierran un particular
procedimiento que ha de seguirse a fin de conformar la voluntad social. La pluralidad
de órganos que caracteriza a las sociedades de capital, exige la determinación de los
ámbitos de actuación que a cada uno de ellos se confía.
Cuando un órgano social adopte una decisión por la sociedad, bajo el respeto de los
límites a que se sujeta la autonomía de la voluntad, de conformidad con el
procedimiento previsto y exigible, y bajo la cobertura de la competencia que tiene
atribuida, habrá formado la voluntad social, de modo que esa decisión, el acto
derivado de ella y la responsabilidad que pudiera exigirse, recaerán sobre la sociedad y
el patrimonio social, sin que ello suponga afección, de por sí, de las personas naturales
que participaran en el órgano.
Los órganos no representan a la sociedad sino que, antes bien, cuando se respetan las
exigencias antes señaladas (límites de la autonomía de la voluntad, procedimiento, y
competencia) esos órganos son la sociedad.
LA JUNTA GENERAL. CONCEPTO Y CLASES DE JUNTAS
a) Concepto de junta general
La junta general se define como la reunión de socios, en la localidad en la que tenga su
domicilio la sociedad, debidamente convocada para deliberar y decidir por mayoría
sobre los asuntos propios de su competencia.
¿Reunión de socios?:
- Sociedades unipersonales
- Más bien debería ser, reunión de capitales.
- Parece suponer la presencia física de los asistentes a ella (presencia virtual. Art.
182 LSC)
El artículo 178.2 LSC dispensa del requisito espacial (junta universal). El artículo 159
LSC pone de manifiesto que la junta general no es una reunión espontánea, sino que,
con carácter necesario, resulta imprescindible que la asamblea sea convocada.
La JG tiene carácter esporádico y no permanente, debiendo sujetarse a las exigencias
del procedimiento colegial a fin de poder adoptar sus decisiones. Debe advertirse una
excepción a la exigencia de previa convocatoria para que la junta general pueda
constituirse y adoptar sus acuerdos, como así sucedería con la llamada junta universal.
La realidad de la junta general no sólo requiere su previa convocatoria sino que,
también, y en razón del tipo social de que se trate, puede resultar exigible la presencia
de un número mínimo de socios —en realidad, de capital— conforme con las
exigencias dispuestas legalmente (quórum de constitución ex arts. 193 y 194 LSC).
La JG se constituye para atender una particular finalidad, pues los socios se reúnen y
comparecen para deliberar y decidir (art. 160 LSC).
b) La junta general como órgano social
La JG es un órgano social y, por lo tanto, mediante sus decisiones expresa la voluntad
de la propia sociedad. La posibilidad de alcanzar una decisión de este tipo —esto es, el
acuerdo— por parte de la JG requiere que sea adoptada conforme al procedimiento
exigible y, de igual modo, que la materia sobre la que se decide pertenezca a la
competencia atribuida a la JG.
La soberanía de la JG se ha de ver sujeta, al menos, a dos límites:
- La existencia de otros órganos sociales.
- La JG sólo podrá adoptar sus decisiones en aquellas materias respecto de las
cuáles tenga atribuida la oportuna competencia.
La formación y expresión de la voluntad social por la JG requiere el respeto de las
exigencias de convocatoria (173 y 174 LSC) y constitución (193 LSC) del órgano, de la
deliberación en su seno por sus integrantes (160 LSC), y de la expresión de la voluntad
de éstos a través de su voto a fin de formar aquella (93 c, 188, 198 y 201 LSC)
c) Características de la junta general
La Junta General:
- Es un órgano social que tiene carácter necesario.
- Es un órgano de funcionamiento esporádico y discontinuo. (arts. 167, 168 y 169
LSC).
- Es el órgano social soberano.
- Es un órgano social sujeto a las exigencias del método colegial.
Los acuerdos de la JG carecen de toda eficacia ad extra, requiriendo el auxilio de
otro órgano social —los administradores— al que la Ley confía la representación
social; esto es, la posibilidad de vincular directamente a la sociedad con terceros
(art. 233.1 LSC): “En la sociedad de capital la representación de la sociedad, en
juicio o fuera de él, corresponde a los administradores en la forma determinada por
los estatutos…”
d) Acuerdo social y principio mayoritario
La JG decidirá por la mayoría legal o estatutariamente establecida. 159
Todos los socios, incluso los disidentes y los que no hayan participado en la reunión,
quedan vinculados por el acuerdo.
El juego de la autonomía de la voluntad pueda llevar a exigir un mayor grado de
personalización mediante la adopción de pactos estatutarios que, en tal sentido,
modulen el alcance de la mayoría requerida.
- La afirmación legal del principio mayoritario excluye toda posibilidad de un
pacto estatutario por el que se requiera la unanimidad de los socios a fin de
alcanzar el acuerdo de la junta general (vid. art. 200.1 LSC).
- El distinto grado de personalización entre los diferentes tipos sociales
capitalistas parece que también ha de estar llamado a tener consecuencias
importantes en lo que hace a la modulación de la mayoría requerida a través de
los oportunos pactos estatutarios.
e) La competencia de la junta general
Los arts. 160 y 161 establecen las competencias de la JG.
Art. 160: son competencia de la JG:
- a) La aprobación de las cuentas anuales, la aplicación del resultado y la
aprobación de la gestión social.
- b) El nombramiento y separación de los administradores, de los liquidadores y,
en su caso, de los auditores de cuentas, así como el ejercicio de la acción social
de responsabilidad contra cualquiera de ellos.
- c) La modificación de los estatutos sociales.
- d) El aumento y la reducción del capital social.
- e) La supresión o limitación del derecho de suscripción preferente y de asunción
preferente.
- f) La adquisición, la enajenación o la aportación a otra sociedad de activos
esenciales. Se presume el carácter esencial del activo cuando el importe de la
operación supere el veinticinco por ciento del valor de los activos que figuren
en el último balance aprobado.
- g) La transformación, la fusión, la escisión o la cesión global de activo y pasivo y
el traslado de domicilio al extranjero.
- h) La disolución de la sociedad.
- i) La aprobación del balance final de liquidación.
- j) Cualesquiera otros asuntos que determinen la ley o los estatutos.
Art. 161: Salvo disposición contraria de los estatutos, la JG de las sociedades de capital
podrá impartir instrucciones al órgano de administración o someter a su autorización la
adopción por dicho órgano de decisiones o acuerdos sobre determinados asuntos de
gestión, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 234.
A lo largo del texto legal se sancionan otras reglas que inciden en esa distribución
competencial, admitiéndose que la JG pueda delegar algunas de sus competencias en
el órgano de administración (art. 297.1.b] LSC) o, bien, que comparta con éste la
posibilidad de adoptar decisiones en ciertas materias (art. 277 LSC).
La intervención de la junta en materia de gestión no puede implicar el vaciamiento de
la competencia de gestión que, con carácter necesario por así imponerlo la Ley, se
atribuye a los administradores sociales.
El ejercicio de esta competencia de la junta para intervenir en asuntos de gestión
manifiesta sus consecuencias en las relaciones internas, pero no respecto de terceros.
f) Clases de juntas generales
El artículo 163 LSC diferencia dos clases de juntas, según se califique la asamblea como
ordinaria o extraordinaria.
JG ordinaria: art. 164:
- La junta general ordinaria, previamente convocada al efecto, se reunirá
necesariamente dentro de los seis primeros meses de cada ejercicio, para, en su
caso, aprobar la gestión social, las cuentas del ejercicio anterior y resolver sobre
la aplicación del resultado.
- La junta general ordinaria será válida, aunque haya sido convocada o se celebre
fuera de plazo.
- La JG ordinaria se caracteriza por las materias que, siendo de su competencia,
se someten a su consideración.
JG extraordinaria. Art. 165:
- Toda junta que no sea la prevista en el artículo anterior tendrá la consideración
de junta general extraordinaria.
LA CONVOCATORIA DE LA JUNTA GENERAL
a) Facultad de convocatoria de la junta general
Regla general: art. 166: La junta general será convocada por los administradores y, en
su caso, por los liquidadores de la sociedad.
La convocatoria no encierra una mera potestad de los administradores sino que, antes
bien, sobre ellos recae un deber de convocar la JG.
Así, el artículo 167: Los administradores convocarán la junta general siempre que lo
consideren necesario o conveniente para los intereses sociales, y en todo caso, en las
fechas o períodos que determinen la ley y los estatutos.
Art. 168: Los administradores deberán convocar la junta general cuando lo soliciten
uno o varios socios que representen, al menos, el cinco por ciento del capital social,
expresando en la solicitud los asuntos a tratar.
¿Puede la JG convocar la junta general?
La junta podrá haber adoptado tal decisión e, incluso, los administradores vendrán
vinculados por ella. Pero, en todo caso, dada su propia competencia, siempre sería
imprescindible un acto de convocatoria que, revistiendo las exigencias dispuestas,
fuera realizada por los administradores sociales.
b) La convocatoria de la JG por el secretario judicial o el registro mercantil
Art. 169: 1. Si la junta general ordinaria o las juntas generales previstas en los
estatutos, no fueran convocadas dentro del correspondiente plazo legal o
estatutariamente establecido, podrá serlo, a solicitud de cualquier socio, previa
audiencia de los administradores, por el Secretario judicial o Registrador mercantil del
domicilio social.
2. Si los administradores no atienden oportunamente la solicitud de convocatoria de la
junta general efectuada por la minoría, podrá realizarse la convocatoria, previa
audiencia de los administradores, por el Secretario judicial o por el Registrador
mercantil del domicilio social.
Art. 171: En caso de muerte o de cese del administrador único, de todos los
administradores solidarios, de alguno de los administradores mancomunados, o de la
mayoría de los miembros del consejo de administración, sin que existan suplentes,
cualquier socio podrá solicitar del Secretario judicial y del Registrador mercantil del
domicilio social la convocatoria de JG para el nombramiento de los administradores.
c) Forma, contenido y requisitos de la convocatoria
Art. 173. 1. La junta general será convocada mediante anuncio publicado en la página
web de la sociedad si ésta hubiera sido creada, inscrita y publicada en los términos
previstos en el artículo 11 bis.
Cuando la sociedad no hubiere acordado la creación de su página web o todavía no
estuviera ésta debidamente inscrita y publicada, la convocatoria se publicará en el
"Boletín Oficial del Registro Mercantil" y en uno de los diarios de mayor circulación en
la provincia en que esté situado el domicilio social.
En sustitución de la forma de convocatoria prevista en el párrafo anterior, los estatutos
podrán establecer que la convocatoria se realice por cualquier procedimiento de
comunicación individual y escrita, que asegure la recepción del anuncio por todos los
socios en el domicilio designado al efecto o en el que conste en la documentación de la
sociedad. En el caso de socios que residan en el extranjero, los estatutos podrán prever
que sólo serán individualmente convocados si hubieran designado un lugar del
territorio nacional para notificaciones.
Art. 176: Entre la convocatoria y la fecha prevista para la celebración de la reunión
deberá existir un plazo de, al menos, un mes en las SA y quince días en las SRL. Queda a
salvo lo establecido para el complemento de convocatoria.
En cuanto al dies a quo para computar el plazo, en principio, por tal habrá que
considerar la fecha de la publicación del anuncio en la página web corporativa o, en
otro caso, la fecha de la última de las publicaciones del anuncio (BORME o diario de
gran circulación en la provincia) que se hubiera dado.
En cuanto al contenido de la convocatoria, el art. 174 dispone que En todo caso, la
convocatoria expresará:
- El nombre de la sociedad,
- La fecha y hora de la reunión,
- El orden del día, en el que figurarán los asuntos a tratar, y
- El cargo de la persona o personas que realicen la convocatoria.
El art. 175 dispone que, salvo disposición contraria de los estatutos, la JG se celebrará
en el término municipal donde la sociedad tenga su domicilio. Si en la convocatoria no
figurase el lugar de celebración, se entenderá que la junta ha sido convocada para su
celebración en el domicilio social.
La exigencia de que la junta se celebre en la localidad en que se asiente el domicilio
social responde a la finalidad de facilitar la asistencia de los socios.
Por ello, se entenderá que tal exigencia quede dispensada en dos supuestos. Así, la
jurisprudencia ha advertido la licitud de celebrar la JG en una localidad distinta a la del
domicilio social cuando:
- En este término municipal resultare imposible celebrar tal reunión.
- De otra parte, cuando la junta se celebrara con el carácter de universal, el
artículo 178.2 LSC dispensa expresamente de tal exigencia, pudiendo
constituirse la junta en cualquier otro lugar.
El orden del día de la JG vendrá determinado por la voluntad de quiénes la
convocaran; esto es, los administradores sociales. Ante tal realidad, surge la duda de si
los socios no pueden incidir o determinar el contenido de ese orden del día.
Con tal finalidad, la LSC acoge dos instrumentos a favor de los socios, como son:
- El derecho de la minoría a solicitar la convocatoria de la JG ex artículo 168 LSC y
- El denominado complemento de convocatoria. Dado que el derecho de minoría
previsto en el artículo 168 LSC, habrá que atender ahora a este complemento
de la convocatoria.
El artículo 172 LSC reconoce a los socios que, por sí o en unión con otros, tengan una
participación en el capital social de, al menos, el cinco por ciento, el derecho a solicitar
que se publique un complemento de la convocatoria ya publicada y en el que se
incluyan uno o más asuntos a tratar en el orden del día. (solo para las SA)
Segunda convocatoria. Art. 177. En el anuncio de la convocatoria de las SA, podrá
hacerse constar, asimismo, la fecha en la que, si procediera, se reunirá la junta en
segunda convocatoria.
2. Entre la primera y la segunda reunión deberá mediar, por lo menos, un plazo de
veinticuatro horas.
3. Si la junta general debidamente convocada, cualquiera que sea su clase, no pudiera
celebrarse en primera convocatoria ni se hubiere previsto en el anuncio la fecha de la
segunda, la celebración de ésta deberá ser anunciada, con el mismo orden del día y los
mismos requisitos de publicidad que la primera, dentro de los quince días siguientes a
la fecha de la junta no celebrada y con al menos diez días de antelación a la fecha fijada
para la reunión.
d) La junta universal
El art. 178 señala que la JG quedará válidamente constituida para tratar cualquier
asunto, sin necesidad de previa convocatoria, siempre que esté presente o
representada la totalidad del capital social y los concurrentes acepten por unanimidad
la celebración de la reunión.
La junta universal podrá reunirse en cualquier lugar del territorio nacional o del
extranjero
El elemento que caracteriza a la JU radica en el hecho de tratarse de una junta que no
fue objeto de convocatoria alguna, en la que sin embargo, se considera que ésta es
innecesaria, dada la particularidad de que se encontraba presente todo el capital
social.
La constitución de la junta general como junta universal requiere no solo de la
presencia unánime, por sí o mediante representación, de los socios sino, también su
voluntad unánime de constituirse en junta y la aceptación por todos ellos del orden del
día de la junta universal.
LA CONSTITUCIÓN DE LA JUNTA GENERAL
La convocatoria de la JG persigue que los socios se reúnan. Para ello:
- Deberá respetarse un requisito espacial.
- Deberá constituirse el día señalado en la convocatoria. Esto no impide la
posibilidad de que se prorroguen las sesiones de la JG (art. 195)
Una vez que los socios comparezcan, por sí o por representación, en el lugar, fecha y
hora que constaran en el anuncio de convocatoria, es necesario nombrar la
denominada mesa de la junta, debiéndose nombrar un presidente y un secretario.
La jurisprudencia ha advertido que su omisión impide la validez de la junta.
El art. 191 establece que, salvo disposición contraria de los estatutos, el presidente y el
secretario de la junta general serán los del consejo de administración y, en su defecto,
los designados por los socios concurrentes al comienzo de la reunión.
Al presidente de la junta general se le encomiendan las funciones necesarias para
cuidar del desarrollo de la JG. De este modo, cuidará de la redacción de la lista de
asistentes y declarará constituida la junta, dirigirá y ordenará las deliberaciones y en las
votaciones proclamará su resultado, con la consecuencia, en su caso, de manifestar si
se han alcanzado los acuerdos.
El secretario deberá asistir al presidente y, sobre todo, en la elaboración del acta de la
junta (art. 97 RRM), en la que incorporará —tras su aprobación— su firma con el visto
bueno del presidente.
Tras la designación de la mesa de la junta será preciso elaborar la lista de asistentes
(art. 192 LSC).
Art. 192:
- 1. Antes de entrar en el orden del día se formará la lista de los asistentes,
expresando el carácter o representación de cada uno y el número de
participaciones o de acciones propias o ajenas con que concurran.
- 2. Al final de la lista se determinará el número de socios presentes o
representados, así como el importe del capital del que sean titulares,
especificando el que corresponde a los socios con derecho de voto.
- 3. En las SRL la lista de asistentes se incluirá necesariamente en el acta.
- Con este documento se viene a concretar el quórum de asistencia de la junta, la
legitimación de cada asistente para poder participar y votar en la junta, así
como se acredita la presencia del socio —por sí o por representación— en la
junta que se celebre.
En SA, la lista de asistentes puede formar parte del acta de la junta general o podrá
constituir un documento separado (art. 98.1 RRM). Sin embargo, en la SRL esta lista de
asistentes habrá de incluirse necesariamente en el acta de la junta que se celebrara.
El art. 193 LSC establece que:
- 1. En las SA la JG de accionistas quedará válidamente constituida en primera
convocatoria cuando los accionistas presentes o representados posean, al
menos, el veinticinco por ciento del capital suscrito con derecho de voto. Los
estatutos podrán fijar un quórum superior.
- 2. En segunda convocatoria, será válida la constitución de la junta cualquiera
que sea el capital concurrente a la misma, salvo que los estatutos fijen un
quórum determinado, el cual, necesariamente, habrá de ser inferior al que
aquéllos hayan establecido o exija la ley para la primera convocatoria.
El art. 194 requiere un quorum reforzado para las SA en casos especiales, a los efectos
de la constitución de la JG.
DELIBERACIÓN Y VOTACIÓN EN LA JUNTA GENERAL
Constituida la junta general, los socios deliberarán sobre los distintos asuntos que
constaran en el orden del día. En tal contexto podrán ejercitar su derecho de
información que, como derecho de pregunta, les reconoce el texto legal (arts. 196.1 y
197.2 LSC).
Tras las deliberaciones, los socios expresarán su voluntad mediante el voto a fin de
formar —o rechazar— la adopción de un acuerdo social.
En relación con la emisión del voto, hay que destacar dos exigencias:
- El socio en conflicto de intereses debe abstenerse de votar en los supuestos
enumerados en el artículo 190.
- El texto legal acoge una norma que obliga a la votación separada por asuntos
que sean sustancialmente independientes (art. 197 bis LSC).
LOS ACUERDOS SOCIALES
a)El acuerdo social
El acuerdo social es un acto unilateral de la sociedad, que se expresa como decisión de
un órgano social —la JG— y que, por tanto, constituye una manifestación de la
voluntad social.
Un acuerdo social se alcanza como resultado del voto emitido por los socios.
Los acuerdos de la JG necesariamente habrán de ejecutarse por otro órgano como son
los administradores sociales.
Para la determinación de la base de cálculo de la mayoría, hay que considerar, como
regla general y a salvo de lo que dispongan los pactos estatutarios, que tal base de
cálculo viene determinada por el capital presente en la junta y no por la totalidad del
capital social.
Es necesario excluir de la base de cómputo aquellas acciones y participaciones sin voto,
al igual que, en el caso de las SA, las acciones cuyo voto se encuentre en suspenso por
hallarse en mora el accionista.
En sentido contrario, la base de cómputo ha de incrementarse en las situaciones de
autocartera, pues tales acciones y participaciones propias deberán incrementar la cifra
del capital presente, aun cuando el voto que a ellas correspondiera queda en suspenso,
dado el mandato legal en tal sentido (arts. 142.1 y 148.b] LSC).
b) Las mayorías
La regla de mayoría supone la vinculación del disidente por la decisión mayoritaria.
La mayoría, para ser tal, requiere siempre y necesariamente un número de votos
favorables que sea superior a los votos contrarios
En la SRL, la regla general se encuentra en el artículo 198 LSC, que acoge una regla de
mayoría ordinaria: mayoría de los votos válidamente emitidos.
Esa mayoría de los votos válidamente emitidos ha de satisfacer una condición en las
SRL, pues es necesario que el número de votos favorables represente, al menos, un
tercio del que corresponda a las participaciones en que se divida el capital social. De
otro lado, los votos en blanco y las abstenciones no se han de computar en sentido
alguno.
En las SRL se requiere una mayoría legal reforzada cuando la junta general vaya a
adoptar acuerdos sobre determinadas materias (art. 199 LSC).
Junto con estas reglas de mayoría ordinaria y, en su caso, de mayoría legal reforzada,
no habrá que olvidar la posibilidad de que los estatutos acojan un pacto reforzando la
mayoría necesaria.
El texto legal declara la licitud de tales pactos de mayoría estatutaria reforzada, pero
también advierte de sus límites y posibilidades (art. 200 LSC).
En la SA, la regla general es la de mayoría simple (art. 201.1 LSC): cuando el acuerdo
obtenga un número de votos favorables que sea superior a los que se emitieran en
contra, sin que las abstenciones y votos en blanco deban computarse en uno u otro
sentido.
Esta regla, admite dos excepciones:
- En relación con determinadas materias, los acuerdos, para ser alcanzados,
deben tener una mayoría reforzada (art. 201.2 LSC).
- Posibilidad de que en estatutos se hubiera pactado una cláusula de quórum
reforzado. Este tipo de pactos estatutarios son absolutamente lícitos en la SA
(art. 201.3 LSC), pero no podrán suponer una exigencia de unanimidad.
LA FORMALIZACIÓN DE LOS ACUERDOS DE LA JUNTA GENERAL
Todo acuerdo de la JG debe formalizarse en acta (art. 202.1 LSC) Estas actas, además,
deberán incorporarse en el libro de actas que necesariamente ha de llevar la sociedad
(art. 26.1 [Link].).
Si no concurren circunstancias particulares, su aprobación podrá lograrse a través de
un doble procedimiento (art. 202.2 LSC):
- El acta deberá ser aprobada por la propia junta al final de la reunión o, en su
defecto, y dentro del plazo de quince días, por el presidente de la junta general
y dos socios interventores, uno en representación de la mayoría y otro por la
minoría.
A partir de la fecha de aprobación del acta por cualquiera de estos dos procedimientos,
podrán ejecutarse los acuerdos adoptados por la junta general (art. 202.3 LSC).
También hay que considerar un segundo supuesto, ya que el acta de la junta puede ser
notarial (art. 203 LSC).
IMPUGNACIÓN DE LOS ACUERDOS SOCIALES
a) Causas de impugnación
Cuando el acuerdo social traspase los límites que circunscriben la autonomía de la
voluntad, se alcance con infracción del procedimiento dispuesto para la JG, y cuando
exceda la competencia atribuida a tal órgano social, la Ley dispone la posibilidad de
que tales acuerdos puedan ser impugnados judicialmente.
La LSC acoge una norma general en el primer inciso del artículo 204.1 a cuyo tenor son
impugnables los acuerdos sociales que sean contrarios a la Ley, se opongan a los
estatutos o al reglamento de la junta de la sociedad o lesionen el interés social en
beneficio de uno o varios socios o de terceros.
La lesión del interés social se produce también cuando el acuerdo, aun no causando
daño al patrimonio social, se impone de manera abusiva por la mayoría. Se entiende
que el acuerdo se impone de forma abusiva cuando, sin responder a una necesidad
razonable de la sociedad, se adopta por la mayoría en interés propio y en detrimento
injustificado de los demás socios.
La LSC dispone una doble exclusión respecto de la posibilidad de impugnar los
acuerdos sociales, tanto como consecuencia de una actuación posterior de la propia
sociedad como mediante la fijación ministerio legis de ciertos casos en que se excluye
la acción impugnatoria. (art. 204.2 y 3).
b) Legitimación para impugnar los acuerdos sociales
Se atribuye a cualquiera de los administradores sociales, los terceros que acreditaran
un interés legítimo y, por último, a los socios que hubieran adquirido tal condición
antes de la adopción del acuerdo, siempre que representen, individual o
conjuntamente, al menos el uno por ciento del capital (art. 206.1 LSC).
La legitimada pasivamente es la propia sociedad (206.3).
Para la impugnación de los acuerdos sociales, se seguirán los trámites del juicio
ordinario y las disposiciones contenidas en la Ley de Enjuiciamiento Civil.
En el caso de que fuera posible eliminar la causa de impugnación, el juez, a solicitud de
la sociedad demandada, otorgará un plazo razonable para que aquélla pueda ser
subsanada.
La sentencia firme que declare la nulidad de un acuerdo inscribible habrá de inscribirse
en el Registro Mercantil. El «BORME» publicará un extracto.
En el caso de que el acuerdo impugnado estuviese inscrito en el Registro Mercantil, la
sentencia determinará además la cancelación de su inscripción, así como la de los
asientos posteriores que resulten contradictorios con ella.