0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas7 páginas

Via Crucis

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas7 páginas

Via Crucis

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

liturgiapapal.

org|BENDICIONAL | TERCERA PARTE

Capítulo XL.
BENDICIÓN DE LAS ESTACIONES DEL VÍA CRUCIS

1279. Cuando en una iglesia u oratorio se erigen las estaciones del vía crucis, conviene que la
bendición y erección se haga con la celebración instituida para este fin, y que esta celebración la
realice el rector de la iglesia u otro presbítero, con participación del pueblo, y de tal manera que
dicha celebración preceda inmediatamente al piadoso ejercicio del vía crucis. Si las estaciones del
vía crucis están ya colocadas en la iglesia que se ha de dedicar o bendecir, no necesitan ningún
rito especial de erección.

1280. Las imágenes de las estaciones con las cruces, o las cruces solas, se dispondrán
adecuadamente a la vista de los fieles o estarán ya colocadas en su lugar propio.

1281. Con el fin de acomodar la celebración a las circunstancias del lugar y de los presentes,
pueden adaptarse algunos de los elementos de este rito, respetando siempre la estructura de la
celebración y sus elementos principales.

RITO DE LA BENDICIÓN

Ritos iniciales

1282. Reunida la comunidad, puede cantarse el himno Vexilla Regís prodeunt u otro canto
adecuado.

1283. Terminado el canto, el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

1284. Luego el celebrante saluda a los presentes, diciendo:

Jesús, el Señor, que murió por nosotros y nos redimió por su misterio
pascual, esté con todos vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la sagrada Escritura.


liturgiapapal.org|BENDICIONAL | TERCERA PARTE

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

1285. El celebrante dispone a los presentes para la bendición y para realizar el piadoso
ejercicio, con estas palabras u otras semejantes:

Dios misericordioso ha salvado a los hombres por la muerte y


resurrección de su Hijo. Él se anonadó a sí mismo y tomó la condición
de esclavo, rebajándose hasta someterse incluso a la muerte, y una
muerte de cruz. Al recordar este inmenso amor de Cristo, nos sentimos
movidos a recorrer con la mente y el corazón el camino de la cruz,llenos
de agradecimiento, hacia el Señor, que murió por nosotros en la cruz, y
con el propósito de morir también nosotros al pecado y andar en una
vida nueva.

Lectura de la Palabra de Dios

1286. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo celebrante, lee un texto de la sagrada
Escritura, seleccionado principalmente entre los que propone el Leccionario del Misal romano
para las Misas del misterio de la santa Cruz (32) o los que se proponen a continuación.

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pedro: 1P 2, 19-25:
Cristo padeció por vosotros, dejándoos un ejemplo

Queridos hermanos: Es cosa hermosa si, por la experiencia que cada uno
tiene de Dios, soporta que lo maltraten injustamente. Vamos a ver ¿qué
hazaña supone aguantar que os peguen, si os portáis mal? En cambio, si,
obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante
Dios. Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo padeció
liturgiapapal.org|BENDICIONAL | TERCERA PARTE

su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo
insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al
contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con
nuestros pecados, subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos
para la justicia. Sus heridas os han curado. Andabais descarriados como
ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.

Palabra de Dios.

1287. Pueden también leerse: 1P 3, 18—4, 2; Mt 5, l-12a; Lc 18, 31-34.

1288. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto
adecuado.

Salmo responsorial
Sal 21 (22), 8-9. 17-18a. 23-24 (R.: 2a)

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí,


hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto lo quiere.» R.

Me acorrala una jauría de mastines,


me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R.

Contaré tu fama a mis hermanos,


en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R.
liturgiapapal.org|BENDICIONAL | TERCERA PARTE

1289. O bien: Sal 30 (31), 2 y 6. 12-13. 15-16

R. (Lc 23, 46) Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

1290. El celebrante, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles
la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

Preces

1291. Sigue la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el celebrante puede
seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con
las circunstancias de los presentes o del momento.

Glorifiquemos a Cristo, que nos ama y nos ha redimido con su sangre,


y a él, que por nosotros murió y resucitó, démosle gracias, diciendo:

R. Con tu sangre, Señor, nos compraste para Dios.

Tú que, al hacerte hombre, nos mostraste en la cruz el camino de


salvación,
-haz que, unidos a tu cruz, muramos contigo para poder vivir también
contigo. R.

Tú que mandaste a tus discípulos cargar cada día con su cruz,


–ayúdanos a seguirte por el camino del dolor, para que podamos un día
contemplarte glorioso. R.

Tú que, en el camino del calvario, no rechazaste la ayuda del Cirineo para


que llevara tu cruz,
–haz que seamos generosos en sufrir contigo por el bien de la Iglesia. R.

Tú que, caminando con la cruz a cuestas, te compadeciste de las mujeres


que se lamentaban por ti y las consolaste,
–haz que sepamos confortar a los hermanos con nuestro consuelo. R.

Tú que por la sangre de tu cruz hiciste la paz con todos los seres,
liturgiapapal.org|BENDICIONAL | TERCERA PARTE

–reúne junto a ti a todos los hombres, para que, superada toda división,
formen un solo rebaño y te reconozcan como único pastor. R.

Tú que prometiste que al ser elevado sobre la tierra atraerías a todos


hacia ti,
–haz que todos los hombres se conviertan a tu amor. R.

Tú que quisiste padecer en el camino de la cruz para ayudar a todos los


que sufren alguna prueba,
–enséñanos la ciencia de la cruz, para que, compartiendo tus
padecimientos, rebosemos de gozo cuando se manifieste tu gloria. R.

Tú que desde la cruz prometiste el paraíso al ladrón crucificado contigo,


–asístenos en los sufrimientos de esta vida, para que, sufriendo contigo
en la tierra, seamos glorificados contigo en el cielo. R.

Tú que desde la cruz nos encomendaste a María, tu Madre, en la persona


del discípulo Juan,
–haz que, imitándola a ella, tengamos parte en tu pasión y en tu gloria.R.
Oración de bendición

1292. El celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Oh, Dios, cuyo Hijo murió y resucitó por nosotros para que, muertos al
pecado, vivamos para la justicia, ayuda con la gracia de tu bendición a
tus fieles que recuerdan devotamente los misterios de su pasión, para
que los que siguen a Cristo llevando con paciencia su cruz rebosen de
gozo cuando se manifieste su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

1293. O bien:

Señor, Padre santo, tú dispusiste que la cruz de tu Hijo fuera origen de


toda bendición y causa de todas las gracias, haz que, adhiriéndonos en la
liturgiapapal.org|BENDICIONAL | TERCERA PARTE

tierra a la pasión de Cristo, alcancemos el gozo eterno de la resurrección.


Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

1294. Después de la oración de bendición, el celebrante, según las circunstancias, pone incienso
e inciensa todas las cruces o imágenes, mientras se canta la antífona:

Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos; por el


madero ha venido la alegría al mundo entero.

U otra antífona o canto adecuado, por ejemplo, La Madre piadosa estaba.

1295. Luego sigue el piadoso ejercicio del Vía Crucis, según las costumbres del lugar.

Conclusión del rito

1296. Es conveniente entonar un canto adecuado, por ejemplo, el himno Ad cenam Agni
próvidi, en recuerdo de la resurrección.

Después el celebrante bendice al pueblo, diciendo:

Dios, que por la muerte y resurrección de su Hijo se dignó redimir al


género humano, os conceda que, recordando con piedad la pasión de
Cristo, sigáis al Señor crucificado, y así, en el cielo, gocéis de su presencia
gloriosa.

Amén.

Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios


todopoderoso, Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo.

R. Amén.

1297. O bien:
liturgiapapal.org|BENDICIONAL | TERCERA PARTE

La bendición de Dios, que por la cruz y la sangre de su Hijo se ha


dignado redimirnos y salvarnos, descienda sobre vosotros.

R. Amén.

Él os conceda que, con todos los santos, logréis abarcar lo alto y lo


profundo del amor de Cristo manifestado en la cruz.

R. Amén.

Que acoja complacido vuestras piadosas acciones y se digne atender


benignamente nuestras peticiones.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo,


descienda sobre vosotros.

R. Amén.

También podría gustarte