ORGANIZACIÓN FEDERAL
Se entiende que el Estado se conforma por tres elementos: territorio, población y
gobierno. Entendiéndose a la población como conjunto de habitantes que existen en un
determinado territorio; al territorio: que incluye el suelo, subsuelo, espacio aéreo, plataforma
submarina; aguas jurisdiccionales (mar territorial, zona contigua, zona económica exclusiva),
aguas interiores; Y al gobierno como manifestación de poder o soberanía, si nos referimos al
Estado nacional.
Sabemos que el fin del Estado es el bien común y que para cumplirlo el Estado cumple
funciones, así la legislativa, la ejecutiva, y la judicial, a cargo de los respectivos poderes
constituidos.
Conforme al art.1º de la Constitución, la Nación Argentina adopta a la democracia
indirecta y el sistema republicano como forma de gobierno. Entonces nuestra República se
debe basar en la división de funciones, la rendición de cuentas, contrapeso de poderes,
responsabilidades de los funcionarios, periodicidad de sus funciones y la publicidad de los
actos de gobierno, basados en el principio de soberanía del pueblo y garantizados por la
independencia del poder judicial.
Debemos destacar que la Constitución de l853 no menciona la palabra “democracia”.
La misma es incorporada en la Reforma de l957 en el art. 14 bis.
El gobierno y el poder se descentralizan territorialmente, adhiriendo así al federalismo.
En el estado unitario, existe un sólo gobierno central y no hay autoridades locales autónomas,
son sólo delegaciones administrativas. Existe otra forma de Estado, que es la Confederación.
La Confederación surge de un acuerdo tratado entre los miembros que son soberanos e
independientes, siendo por lo tanto sujetos de Derecho Internacional, retienen el derecho de
secesión y el derecho de nulificación, poder separarse o negarse a aplicar las decisiones del
órgano confederal.
El Estado federal argentino, reconoce autonomía a las provincias y a la ciudad de Bs.As.
La autonomía implica la potestad de dictar sus propias normas y elegir sus autoridades.
El art. 13º, admite la posibilidad de nuevas provincias y atribuye al Congreso la facultad de
crearlas en el art. 75º inc. 15. El art.121º, admite la posibilidad de incorporación de una nueva
provincia mediante un pacto. La referencia era la provincia de Bs. As, que se incorporó en
1860. En esta norma, existiría un crecimiento territorial, en el art. 13º el crecimiento es
institucional, dentro del territorio consolidado de la Nación. La incorporación de Bs. As afianzó
el federalismo, como se advierte con la inclusión del art. 32º referido a la libertad de imprenta,
el 33º, que contempla los derechos implícitos, la cuestión capital y la eliminación de la facultad
del poder legislativo de examinar las constituciones provinciales y reprobarlas.
En la organización federal argentina, las provincias pueden sancionar su propia
constitución, pero en los art.5º y 123º se les obliga a respetar el principio de supremacía
constitucional establecido en el art.31º. Las provincias se dan sus propias instituciones y eligen
sus autoridades. Si los actos realizados por las autoridades locales desconocen a la
Constitución Nacional, la justicia federal puede declarar su inconstitucionalidad.
ATRIBUCIONES DE LAS PROVINCIAS:
Cabe mencionar las de:
Sancionar su legislación interna y códigos de procedimiento y la de poder establecer impuesto
directos, y también indirectos en forma concurrente con el Gobierno Federal.
El fondo de coparticipación tributaria debe ser distribuido entre nación y provincias y está
integrado por los impuestos indirectos nacionales y los excepcionalmente directos de la
Nación; excepto aquéllos que tengan una asignación específica. La Reforma de 1994, que
constitucionaliza la ley convenio, confiere a las provincias:
- Ejercer el dominio originario de los recursos naturales
- Poder crear regiones para el desarrollo económico y social.
- Poder celebrar convenios internacionales, en tanto no sean incompatibles con la política
exterior nacional, no afecten las facultades delegadas ni el crédito público de la Nación.
- Poder someter a la Corte Suprema de Justicia, las cuestiones que se susciten entre ellas.
- Poder exigir la extradición de criminales a otras provincias.
- Poder indultar penas por delitos comunes, aplicando el derecho común cuando las cosas y o
las personas, estén en su jurisdicción.
Las provincias son autónomas y conservan el poder no delegado a través de la Constitución
al poder federal, conforme lo establece el art. 121.
El gobierno federal, ejerce la soberanía, las provincias conservan la autonomía.
La organización federal argentina, está conformada por el gobierno nacional y los gobiernos
provinciales y locales, y el de la ciudad de Bs. As, que a partir de 1994, es autónomo.
El gobierno federal es sujeto de derecho internacional, no lo son las provincias. Estas, ejercen
su poder en sus respectivos territorios y sus atribuciones se dirigen a atender, las cuestiones
locales.
Además de los anteriormente mencionados refuerzos federalistas, la reforma de 1994, avanzó
en ese sentido al reconocer la autonomía municipal, al aumentar el número de senadores por
distrito, al dar iniciativa al senado en determinadas leyes federales, al atribuir a las provincias
poderes de policía e inspección en los establecimientos de utilidad nacional, mientras no
obstaculicen sus fines. También cuando reconoce a los gobiernos locales el derecho a
conservar organismos de seguridad social para empleados públicos y profesionales
RELACIONES ENTRE LAS PROVINCIAS Y EL GOBIERNO FEDERAL. Rasgos de la
estructura federal.
Es un rasgo del federalismo la relación de subordinación, conforme al art.5º, 31º y 128º de la
Constitución nacional. Ello se establece en la Constitución Nacional a partir de la subordinación
de lo local o provincial a lo federal, la supremacía constitucional y los tratados incorporados a
la misma. Finalmente se afirma esta relación cuando se establece que los gobernadores son
agentes naturales del gobierno federal para hacer cumplir la Constitución y las leyes de la
Nación.
Otro rasgo es el de una relación de participación, mediante una representación igualitaria, en
Cámara de Senadores, independientemente de la cantidad de habitantes o la importancia
económica de las mismas.
Por su parte, el art. 121º, instituye el reparto de competencias, estableciendo como regla la
competencia provincial, siendo la competencia federal lo excepcional.
De la normativa constitucional surge que:
Son poderes exclusivos del gobierno federal, entre otros, sostener el culto católico, legislar
sobre la aduana y establecer impuestos aduaneros, intervenir en el territorio de las provincias,
declarar el estado de sitio, reglamentar la navegación de los ríos interiores, manejar las
relaciones exteriores, declarar la guerra y la paz, establecer la ley de presupuesto y su
ejecución, dictar los Códigos de Fondo, organizar las fuerzas armadas, arreglar los límites de
la Nación y fijar los provinciales, declarar la necesidad de la reforma constitucional, arreglar el
pago de la deuda interna y externa de la Nación, aprobar tratados de integración que deleguen
competencias y jurisdicción a organizaciones supra estatales, indultar y conmutar penas por
delitos federales, nombrar y remover embajadores (art. 2º, 9º, 4º , 6º, 23º, 26º, 27º, 45º, 13º,
30º, y algunos incisos del art. 75º y del 99º).
Son poderes exclusivos de las provincias, dictar su propia constitución y sancionar sus códigos
procesales (art. 5º y 123º), elegir sus autoridades (art.122º) imponer contribuciones directas
(art. 75º inc. 2), elegir sus senadores (art. 54º) crear regiones (art. 124º), celebrar convenios
internacionales (124º) poseer dominio originario de los recursos naturales en su jurisdicción
territorial (art. 124º). Sin embargo, tiene prohibiciones que están establecidas en el art. 126º y
127º de la Constitución Nacional.
También existen prohibiciones al gobierno federal, y surgen del art. 25º, 29º, 32º y a 122º
INTERVENCIÓN FEDERAL
Es una medida excepcional que tiene la finalidad de garantizar la preeminencia de la
Constitución Nacional, sobre las provinciales en beneficio del estado y de las propias
provincias, conservando, defendiendo o restaurando la Constitución nacional. Actúa como un
instituto de emergencia que tiene por finalidad restablecer el orden institucional en una
provincia, que se ha visto vulnerado por conflictos internos o ataque exterior.
Es una medida que debe ser utilizada para restablecer el orden jurídico político o para
mantenerlo si se viera en peligro inminente.
De acuerdo al art. 6º, puede intervenir el gobierno federal, por sí solo, para: garantizar la forma
republicana, bien para preservar la subordinación institucional o bien para obligar a las
provincias a cumplir con la manda del art. 5º, también lo puede hacer a requisitoria de las
autoridades locales, para sostenerlas o restablecerlas si hubiesen sido depuestas por la
sedición o invasión de otra provincia. Se entiende por autoridades constituidas cualquiera de
los tres poderes.
Artículo 6 El Gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para
garantir la forma republicana de gobierno, o repeler invasiones exteriores, y a
requisición de sus autoridades constituidas para sostenerlas o restablecerlas, si
hubiesen sido depuestas por la sedición, o por invasión de otra provincia.
Cabe interpretar que puede tomar la decisión el gobierno federal para garantizar la forma
republicana o para actuar en el rechazo de una invasión o ataque exterior. Las autoridades
provinciales pueden solicitarla para que se las sostenga o se restablezca el orden institucional
en caso de peligrar su estabilidad, en caso de sedición o por invasión de otra provincia.
Este instituto debería ser aplicado cuando por razones internas o externas peligre la estabilidad
institucional de la provincia, que por si sola no pueda resolver. Estando en juego la integridad
territorial de la Nación, en el caso de la invasión exterior, no es necesario el requerimiento de
la Provincia.
La declaración de la intervención federal es una cuestión política no judiciable (CSJN, CULLEN
c/ LLERENA). Es una atribución del Congreso, el disponer la intervención de una provincia o
de la ciudad Autónoma de Buenos Aires; y la de aprobar o reconocer la intervención decretada
durante su receso por el poder ejecutivo nacional (art. 75ºinc.31.).Esta cláusula debe
relacionarse con el art. 99 inciso 20, que le permite al Poder Ejecutivo disponer la intervención
sólo en caso en que el Congreso se encuentre en receso, debiendo en forma simultánea
convocarlo para el tratamiento de aquélla.
El interventor es designado y puede ser removido por el Poder Ejecutivo, siendo un
representante directo del presidente, que ejecuta y cumple una ley del Congreso. El art. 99º
inc.7 autoriza al poder Ejecutivo a nombrar los funcionarios para los que la Constitución no
estableciera otra forma de designación. El ejecutivo, solo decreta la intervención, cuando el
congreso está en receso pero debe convocarlo simultáneamente para su tratamiento y es en
el acto declarativo que debe nominar a quien se hará cargo de esta medida excepcional.
(Art.99º inc. 20). Es un funcionario transitorio y sus facultades deben sujetarse al marco de
necesidad de los actos que motivaron la intervención. Tienen una autoridad como delegados
del gobierno federal, y deben limitarse a realizar todos los actos necesarios y que no vayan
más allá del objeto de su misión. Conforme lo enseña Bielsa la extensión de los poderes del
interventor debe ser interpretado restrictivamente. Debemos insistir que su mandato no emana
del cuerpo electoral de la provincia intervenida. De aquí se extrae la mayoría de las críticas a
la institución cuanto es dirigida al poder judicial provincial, la que debe ser cuidadosa en
extremo ya que priva a la provincia de interpretar el derecho local con independencia de los
criterios que fije el gobierno nacional.
La excepcional concentración de facultades conferida a las intervenciones federales no puede
ser atacada de inconstitucionalidad, pues tal acumulación de atribuciones no se produce en la
persona del titular de la intervención sino en el gobierno federal, del cual aquél es un simple
comisionado que gobierna transitoriamente a un estado provincial sometido a las directivas y
al contralor de los órganos federales de gobierno.
La Constitución no establece plazo de la intervención, ni las consecuencias sobre el derecho
público provincial, y a que no hay seguimiento por parte del Congreso de la marcha de la
intervención. La Constitución tampoco fija el alcance de la intervención y sus efectos sobre la
justicia local.
La ley determina los alcances de la intervención y el interventor, puede hacer las veces de
gobernador, puede reemplazar a la legislatura en la actividad legisferante, dictando decretos
leyes, ya que si la intervención es al legislativo la legislatura local es clausurada, cesando los
mandatos de los legisladores. Si se interviene el poder judicial, puede remover a los jueces
que pierden su inamovilidad ya que son puestos en comisión, pero no puede ejercer funciones
judiciales por sí mismo. Los actos de gestión administrativa del interventor deben ser
realizados de acuerdo con la Constitución y las leyes locales.
Las leyes de intervención recientes han utilizados fórmulas tales como, reorganización de los
poderes públicos o de un poder en particular, garantizar el funcionamiento de la legislatura,
restablecer el orden público.