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Benito 2010

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Esta edición presenta un completo estudio de amenaza sísmica en America

Central, realizado en el marco del proyecto RESIS II, financiado por el Gobierno

VV.AA. Mª Belén Benito Oterino y Yolanda Torres Fernández (eds.)


de Noruega bajo la gestión del Centro de Coordinación para la Prevención de
los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC). Los autores son
expertos sismólogos de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa
Amenaza sísmica
Rica, Panamá, Noruega y España, que han trabajado conjuntamente durante
un taller celebrado en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en abril de en América Central
2008, en el transcurso del cual se realizó gran parte de la evaluación. Éste es
el primer estudio de amenaza desarrollado para toda la región centroamerica -
na en la primera década de 2000, con participación de especialistas de todos
los países del área y con información local actualizada de los bancos de datos
sismológicos y de movimiento fuerte. Los mapas resultantes tienen carácter VV.AA.
regional, sin discontinuidades en las fronteras. La edición incluye también resul- Mª Belén Benito Oterino
tados a escala nacional para los seis países de América Central que han par-
ticipado en el estudio. Yolanda Torres Fernández (eds.)
La presente edición ha sido cofinanciada por la Universidad Politécnica de
Madrid, a través del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales, el Gobierno
de Noruega y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desa-
rrollo (AECID).

Amenaza sísmica en América Central •

GOBIERNO
DE ESPAÑA

Gobierno
de Noruega
▲e ▲entinema
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entinema
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Amenaza sísmica en América Central

Mª Belén Benito Oterino

y Yolanda Torres Fernández (eds.)


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© De la obra: XXX

© Del texto:
Las editoras: Mª Belén Benito Oterino y Yolanda Torres Fernández
Los autores:
De los primeros 5 capítulos: Mª Belén Benito, Conrad Lindholm, Eduardo Camacho, Álvaro Climent,
Griselda Marroquín, Enrique Molina, Wilfredo Rojas, Emilio Talavera, José Jorge Escobar,
Guillermo Alvarado y Mercedes Pérez Escalante
Del capítulo 6: Enrique Molina y Mª Belén Benito
Del capítulo 7: José Jorge Escobar, Eduardo Camacho y Belén Benito
Del capítulo 8: Griselda Marroquín y Mª Belén Benito
Del capítulo 9: Emilio Talavera y Mª Belén Benito
Del capítulo 10: Álvaro Climent, Wilfredo Rojas, Guillermo Alvarado y Mª Belén Benito
Del capítulo 11: Eduardo Camacho y Belén Benito
De la cartografía: Yolanda Torres Fernández

© Entimema, 2009
Fuencarral, 70
28004 Madrid
Tel. 91 532 05 04
Fax 91 532 43 34
www.entimema.com

Amenaza sísmica en América Central

ISBN: 978-84-8319-474-4
Depósito legal:
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A los profesores Agustín Udías,


que fue maestro en Sismología,
y John Cortina, in memorian, que enseño y dio
su vida en Centroamérica.
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PRESENTACIÓN

El Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central


(CEPREDENAC) es la instancia especializada del Sistema de Integración Centroamerica-
na (SICA), cuyo objetivo general es contribuir a la reducción de la vulnerabilidad y el
impacto de desastres, como parte integral del proceso de transformación y desarrollo sos-
tenible de la región (en el marco del SICA), a través de la promoción, apoyo y desarrollo
de políticas y medidas de prevención, mitigación, preparación y gestión de emergencias.
La promoción y desarrollo de una cultura centroamericana de prevención y mitigación
de desastres, a través de la educación, la preparación y la organización de los diferentes fac-
tores sociales y económicos de la región, es uno de los objetivos institucionales que acom-
pañan al presente libro titulado Amenaza sísmica en América Central.
En ese orden y cumplimiento de objetivos, es que se contribuye al diseño y promoción
de la información técnica y científica para la Gestión Integral del Riesgo a Desastres, por
medio del Proyecto Reducción del Riesgo Sísmico en Guatemala, El Salvador y Nicara-
gua, con Cooperación Regional para Honduras, Costa Rica y Panamá (RESIS II) con el
apoyo técnico y financiero del Ministerio Noruego de Asuntos Exteriores (NORAD).
La vulnerabilidad física, social y ambiental en América Central lleva un marcado incre-
mento, aunado al alto riesgo de terremotos, por lo que las herramientas e instrumentos que
apunten a disminuir las pérdidas humanas y materiales son de vital importancia.
Esta evaluación espera constituirse en una herramienta de consulta y referencia para las
instituciones nacionales, regionales, de cooperación de inversión pública y privada, y para
los actores en general de la sociedad interesados en la utilización de la información, en el
marco sismotectónico regional y metodología de cálculo, en los parámetros y modelos de
entrada para el cálculo de la amenaza, la zonificación sísmica, para contribuir desde los pro-
cesos de planificación y dotando de los insumos científicos y técnicos para la creación e
implementación de las acciones y medidas que garanticen el desarrollo integral de las socie-
dades, con seguridad y sostenibilidad.

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Presentación

Esta evaluación, además, cuenta con el soporte y apoyo de expertos e instituciones aca-
démicas y científicas de reconocida trayectoria y calidad a nivel internacional y se pone con
ese rigor, a la disposición de la región y de sus países.

Ing. Alejandro Maldonado Lic. Iván Morales


Secretario Secretario Ejecutivo
CONRED CEPREDENAC
Presidente CEPREDENAC

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AGRADECIMIENTOS

El trabajo que se presenta en esta edición se ha desarrollado dentro del proyecto regio-
nal RESIS II, financiado por el Gobierno de Noruega bajo la gestión del Centro de
Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central
(CEPREDENAC). Los expertos sismólogos han trabajado conjuntamente en el marco
de un taller celebrado en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en abril de
2008, durante el cual se realizó gran parte de la evaluación de amenaza sísmica en Amé-
rica Central. Los autores agradecemos el soporte prestado por esta universidad, así
como la ayuda inestimable de Jorge M. Gaspar Escribano, Raquel M. Gómez Hernán-
dez, Alicia Rivas Medina y M. José García Rodríguez del grupo de Ingeniería Sísmica
de la UPM, dirigido por María Belén Benito. También agradecemos a Mario Ordaz,
del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
quien facilitó generosamente el programa de cálculo empleado en el estudio. Al Insti-
tuto Colombiano de Geología y Minería por facilitar el catálogo de la región fronteri-
za con Panamá, al Centro Sismológico de América Central (CASC), con sede en la
Universidad de Costa Rica, que facilitó el banco de datos sismológico para complemen-
tar el catálogo sísmico de cada país, y a Alberto Vargas por su ayuda con el manejo del
Sistema de Información Geográfica que ha dado soporte a parte del trabajo realizado.
Agradecemos igualmente la financiación adicional de Risk Management Solutions
(RMS), California, Estados Unidos, que permitió la participación de los seis países de
América Central en el estudio.

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Agradecimientos

La presente publicación ha sido cofinanciada por la Universidad Politécnica de


Madrid, a través del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales, el Gobierno de No-
ruega y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Agradecemos particularmente al Vicerrector de Relaciones Internacionales de la UPM,
José Manuel Páez y a la Adjunta al Vicerrector de Relaciones Internacionales con Lati-
noamérica, Mª Teresa Arredondo, por la gran ayuda y apoyo facilitados siempre en
relación con nuestras investigaciones de amenaza sísmica en América Central.

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ÍNDICE

Prólogo de Conrad Lindholm . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21

PARTE I. ESTUDIO REGIONAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23


por Mª Belén Benito, Conrad Lindholm, Eduardo Camacho, Álvaro Climent,
Griselda Marroquín, Enrique Molina, Wilfredo Rojas, Emilio Talavera, José Jorge
Escobar, Guillermo Alvarado y Mercedes Pérez Escalante. Edición cartográfica:
Yolanda Torres Fernández

CAPÍTULO 1. Antecedentes de estudios de amenaza


sísmica en América Central . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25

CAPÍTULO 2. Marco sismotectónico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27


2.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
2.2. Zona de subducción (Fosa Mesoamericana) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
2.3. Arco Volcánico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
2.4. Límite de placas Norteamérica-Caribe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
2.5. Otras estructuras de deformación interna de la Placa Caribe (Norte) . . . . . 33
2.5.1. Provincia de grabenes de Guatemala y Honduras . . . . . . . . . . . . . . . . 34
2.5.2. Sistema de Falla del Guayape . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
2.5.3. Depresión de Nicaragua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
2.5.4. Escarpe de Hess . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
2.6. Zona de Fractura de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
2.7. Cinturón Deformado del Sur de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
2.8. Zona de Sutura Atrato-Murindo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
2.9. Cinturón Deformado del Norte de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
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2.10. Otras estructuras de deformación interna de la Placa Caribe (Sur) . . . . . . . 37


2.10.1. Zona de deformación interna del Bloque de Panamá . . . . . . . . . . . . . 37
2.10.2. Zona de Talamanca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
2.10.3. Extremo norte de la Fosa del Pacífico colombiano . . . . . . . . . . . . . . . 38

CAPÍTULO 3. Metodología de cálculo (aspectos teóricos) . . . . . . . . . . . . . . . . . 40


3.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
3.2. Definición de la amenaza sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
3.3. Métodos de cálculo. Perspectiva histórica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
3.4. Análisis probabilista de amenaza sísmica (PSHA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
3.4.1. Introducción. Fases del PSHA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
3.4.2. Determinación de la amenaza representativa
de un emplazamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
3.4.2.1. Fase I: modelos de sismicidad y recurrencia . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
3.4.2.2. Fase II: modelos de predicción del movimiento fuerte del suelo . . 51
3.4.2.3. Fase III: resolución de la integral de peligrosidad . . . . . . . . . . . . . 53
3.4.2.4. Fase IV: representación de resultados: curva de amenaza . . . . . . . 58
3.4.3. Análisis de incertidumbres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
3.4.4. Árbol lógico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
3.4.4.1. Presentación de los resultados: mapas de peligrosidad
e incertidumbre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
3.4.5. Desagregación de la peligrosidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64
3.4.6. Juicio de expertos y análisis de sensibilidad en los resultados . . . . . . . . . 65

CAPÍTULO 4. Evaluación de la amenaza sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69


4.1. Parámetros y modelos de entrada para el cálculo de la amenaza . . . . . . . . . 69
4.1.1. Catálogo sísmico regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
4.1.2. Zonificación sismogenética . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
4.1.2.1. Zonas corticales o superficiales (profundidad hasta 25 km) . . . . . 81
4.1.2.2. Zonas sísmicas de la región de subducción interplaca . . . . . . . . . . 93
4.1.2.3. Zonas sísmicas de la región de subducción intraplaca . . . . . . . . . 96
4.1.3. Atenuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
4.1.3.1. Metodología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
4.1.3.2. Base de datos para calibración de modelos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
4.1.3.3. Modelos de atenuación incluidos en el análisis . . . . . . . . . . . . . . . . 102
4.1.3.4. Análisis y selección de los modelos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
4.2. Cálculo de la amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
4.2.1. Generalidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
4.2.2. Cálculo de los parámetros sísmicos de las zonas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
4.2.3. Configuración del árbol lógico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120
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CAPÍTULO 5. Resultados. Discusión e interpretación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123


5.1. Mapas de amenaza sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
5.2. Discusión de resultados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134
5.3. Resumen y conclusiones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 136

PARTE II. ESTUDIOS NACIONALES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141

CAPÍTULO 6. Guatemala, por Enrique Molina y Mª Belén Benito.


Edición cartográfica: Yolanda Torres Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
6.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
6.2. Antecedentes de estudios de amenaza sísmica
en Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146
6.3. Actividad sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
6.3.1. Catálogo sísmico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
6.3.2. Principales terremotos históricos de Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
6.4. Resultados del nuevo estudio de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158
6.4.1. Mapas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158
6.4.2. Resultados específicos para Ciudad de Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . 162
6.4.2.1. Curvas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 162
6.4.2.2. Espectros de amenaza uniforme . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
6.4.2.3. Resultados de la desagregación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 164
6.5. Conclusiones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166

CAPÍTULO 7. Honduras, por José Jorge Escobar,


Eduardo Camacho y Mª Belén Benito.
Edición cartográfica: Yolanda Torres Fernández y Alberto Vargas . . . . . . . . . . . . 171
7.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171
7.2. Antecedentes de estudios de amenaza sísmica en Honduras . . . . . . . . . . . . 172
7.3. Actividad sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 172
7.3.1. Catálogo sísmico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 172
7.3.2. Principales terremotos históricos de Honduras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173
7.4. Resultados del nuevo estudio de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
7.4.1. Mapas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
7.4.2. Resultados específicos para Tegucigalpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
7.4.2.1. Curvas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
7.4.2.2. Espectros de amenaza uniforme . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 182
7.4.2.3. Resultados de la desagregación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
7.5. Conclusiones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
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CAPÍTULO 8. El Salvador, por Griselda Marroquín y Mª Belén Benito.


Edición cartográfica: Yolanda Torres Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
8.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
8.2. Antecedentes de estudios de amenaza sísmica en El Salvador . . . . . . . . . . . 190
8.3. Actividad sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
8.3.1. Catálogo sísmico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
8.3.2. Principales terremotos históricos de El Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
8.4. Resultados del nuevo estudio de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
8.4.1. Mapas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
8.4.2. Resultados específicos para San Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 206
8.4.2.1. Curvas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 206
8.4.2.2. Espectros de amenaza uniforme . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
8.4.2.3. Resultados de la desagregación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208
8.5. Conclusiones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210

CAPÍTULO 9. Nicaragua, por Emilio Talavera y Mª Belén Benito.


Edición cartográfica: Yolanda Torres Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
9.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
9.2. Antecedentes de estudios de amenaza sísmica en Nicaragua . . . . . . . . . . . . 214
9.3. Actividad sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
9.3.1. Catálogo sísmico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
9.3.2. Principales terremotos históricos de Nicaragua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 216
9.4. Resultados del nuevo estudio de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220
9.4.1. Mapas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220
9.4.2. Resultados específicos para Managua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224
9.4.2.1. Curvas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224
9.4.2.2. Espectros de amenaza uniforme . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225
9.4.2.3. Resultados de la desagregación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 226
9.5. Conclusiones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 228

CAPÍTULO 10. Costa Rica, por Álvaro Climent, Wilfredo Rojas,


Guillermo Alvarado y Mª Belén Benito.
Edición cartográfica: Yolanda Torres Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
10.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
10.2. Antecedentes de estudios de amenaza sísmica en Costa Rica . . . . . . . . . . . . 232
10.3. Actividad sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233
10.3.1. Catálogo sísmico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233
10.3.2. Principales terremotos históricos de Costa Rica . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234
10.4. Resultados del nuevo estudio de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241
10.4.1. Mapas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241
10.4.2. Resultados específicos para San José . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 245
10.4.2.1. Curvas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 245
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10.4.2.2. Espectros de amenaza uniforme . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 246


10.4.2.3. Resultados de la desagregación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247
10.5. Conclusiones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 249

CAPÍTULO 11. Panamá, por Eduardo Camacho y Mª Belén Benito.


Edición cartográfica: Yolanda Torres Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255
11.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255
11.2. Antecedentes de estudios de amenaza sísmica en Panamá . . . . . . . . . . . . . . 256
11.3. Actividad sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
11.3.1. Catálogo sísmico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
11.3.1. Principales terremotos históricos de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 258
11.4. Resultados del nuevo estudio de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 263
11.4.1. Mapas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 263
11.4.2. Resultados específicos para Ciudad de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . 258
11.4.2.1. Curvas de amenaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 258
11.4.2.2. Espectros de amenaza uniforme . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 268
11.4.2.3. Resultados de la desagregación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269
11.5. Conclusiones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271

PARTE III. REFERENCIAS, ANEXOS, GLOSARIO DE TÉRMINOS,


LISTADO DE ACRÓNIMOS E ÍNDICES DE FIGURAS
Y TABLAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 273

REFERENCIAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 277

ANEXOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 297
Anexo A (Capítulo 3) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
Anexo B (Capítulo 4) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 305
Anexo C (Capítulo 4) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 341

GLOSARIO DE TÉRMINOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 351

LISTADO DE ACRÓNIMOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 357

ÍNDICES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 361
Índice de figuras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363
Índice de tablas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 369
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PRÓLOGO

Este libro presenta los últimos desarrollos referentes a la estimación de la amenaza sís-
mica en América Central. No obstante, como la amenaza por su propia naturaleza
incorpora y cuantifica el conocimiento de los terremotos pasados y su distribución en
tiempo y espacio, el tema requiere empezar revisando el estado del conocimiento y
cómo éste ha ido completándose a través de un continuo monitoreo de la sismicidad.
Ha sido un privilegio seguir los desarrollos de la sismología en América Central
durante prácticamente dos décadas. A finales de los años ochenta y aun en los noventa
muchos países estuvieron luchando con un régimen político y económico inestable que
dificultó los desarrollos de la ciencia en general y de la sismología en particular. Ni
siquiera las duras experiencias de graves catástrofes sísmicas pudieron aportar argumen-
tos suficientes como para recabar la necesaria financiación que permitiera mantener las
redes de monitoreo sísmico. Desde comienzos de los años noventa esta situación empe-
zó a cambiar ligeramente. Aún era necesario luchar por cada dólar de fondos naciona-
les para mantener operativas las redes, sin embargo fueron donados otros fondos pro-
cedentes de organizaciones internacionales, contribuyendo así al fortalecimiento de las
redes locales existentes.
La sismología es, por naturaleza, una ciencia internacional. En cada país es típica-
mente abordada por un pequeño grupo de científicos entusiastas e idealistas que deben
interactuar para permitir el intercambio de datos relevantes entre los países limítrofes.
La colección de datos a través de redes sísmicas es habitualmente costosa y también es
crítica, si se quiere comprender la sismicidad regional y local, llegando al conocimien-
to detallado de la magnitud, localización, profundidad y dependencia temporal de los
terremotos en cuestión. Si un sismo no es registrado, una valiosa información se pier-
de para siempre. Y precisamente por esta razón es tan importante mantener las redes
nacionales operativas: esas redes pueden recolectar datos para generaciones futuras de
la misma forma que ahora dependemos de los datos registrados por los predecesores
de nuestro trabajo. Y podemos observar con gran entusiasmo cómo las redes naciona-
les en América Central se han expandido y sofisticado durante los últimos 20 años.

17
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Prólogo

Sin embargo, no todos los países han participado de esos avances y es todo un reto para
la comunidad sismológica saber explicar a las agencias proveedoras de fondos que el
monitoreo de los pequeños terremotos a lo largo del tiempo genera un conocimiento
que también contribuye a combatir los efectos de los grandes terremotos menos fre-
cuentes.
Con gran satisfacción podemos introducir este libro, en el que por primera vez se
presentan resultados, tanto nacionales como regionales, de un estudio de amenaza sís-
mica desarrollado de forma homogénea para todos los países de la región.
En el fondo de este estudio subyace la combinación de una base de financiación y
de un compromiso científico: la base de financiación fue establecida a través de proyec-
tos de colaboración auspiciados por los Gobiernos de Noruega y de España. Las bases
y el compromiso científico tienen un origen mucho más amplio: los múltiples proyec-
tos de cooperación financiados a través de Naciones Unidas, el Banco Mundial, SICA,
Noruega, España, Estados Unidos y otros países que han contribuido al necesario
conocimiento y a la competencia básica que se requieren en un estudio de amenaza sís-
mica del carácter y dimensiones del que aquí se presenta.
Por ello, aún mayor que el orgullo de presentar el trabajo de este libro es nuestro
agradecimiento por el hecho de estar “cosechando de una tierra que ha sido cultivada”
por muchos colegas contemporáneos y predecesores.
Un mapa de amenaza sísmica es un mapa que predice el movimiento o sacudida
sísmica. Esas predicciones son típicamente dadas para bajas probabilidades anuales de
excedencia (por ejemplo, 10-3), pero están basadas en cortos periodos de registro histó-
rico, a menudo incompletos e imprecisos. Para tener en cuenta las incertidumbres inhe-
rentes al cuándo, dónde y qué tamaño tendrá el próximo terremoto, una rama científica
de la sismología ha desarrollado técnicas de computación. La estimación probabilista
de la amenaza sísmica hace uso de métodos estadísticos para elaborar los mapas predic-
tivos del movimiento en un cierto rango de frecuencias y de probabilidades anuales
de excedencia. Un aspecto fundamental de la estimación concierne a la propagación de
incertidumbres (que necesariamente es inherente a cualquier modelo de actividad sís-
mica) en los resultados finales.
Los resultados presentados en este libro pudieron ser alcanzados con éxito única-
mente porque un número de sismólogos de cada país de América Central habían adqui-
rido el nivel necesario de experiencia y comprensión de los principios de computación
de la amenaza sísmica. Más aún, fue necesario disponer de un espacio común para rea-
lizar el trabajo. Ese espacio (físico, pero fundamentalmente mental) fue facilitado a tra-
vés de una sesión de trabajo de un mes de duración celebrada en Madrid, en abril de
2008. Dentro de las instalaciones de la Universidad Politécnica de Madrid y bajo la
guía de la profesora Mª Belén Benito, siete sismólogos de los seis países de América Cen-
tral trabajaron colectivamente de forma exhaustiva: Enrique Molina, Griselda Marro-
quín, José Jorge Escobar, Emilio Talavera, Álvaro Climent, Wilfredo Rojas y Eduardo
Camacho. Durante este mes los catálogos sísmicos fueron reexaminados y los grandes
sismos históricos fueron discutidos en detalle, en lo referente a su tamaño y localización.

18
14381 Amenaza (13).qxp 21/12/09 12:37 Página 19

Prólogo

Las magnitudes fueron homogeneizadas a una escala de magnitud momento MW, por
medio de regresiones entre las escalas usadas por las diferentes agencias nacionales. Se
intercambiaron los datos, se discutieron las zonas de actividad frente a las zonas de cal-
ma y se prestó una atención especial al tema de las relaciones de movimiento fuerte,
que fueron revisadas y evaluadas a la luz de los datos acelerométricos registrados en los
últimos años correspondientes a los fuertes terremotos ocurridos en la región. Como
resultado, por primera vez en la historia de América Central, un modelo unificado de
actividad cubriendo toda la región fue propuesto y establecido por científicos naciona-
les, como base para el cálculo de la amenaza. Los resultados contenidos en este libro son
fruto directo de este trabajo.
Estos resultados de amenaza no son un mero ejercicio académico: en cada país la
construcción de edificios es regulada por medio de un número de códigos o normati-
vas que tienen en cuenta los resultados de amenaza, de modo que éstos influyen de for-
ma directa, a través de los códigos, en el diseño y calidad de nuevas estructuras y con-
secuentemente en la resistencia sísmica ante futuros terremotos.
Los estudios nacionales que siguieron al regional de amenaza han sido llevados a
cabo por expertos nacionales. Estos estudios, incluidos también en este libro, son pio-
neros para algunos países, mientras que para otros son “la última rama de un viejo
árbol”. Sabemos ya que para alguno de estos países los resultados de este libro se inclui-
rán en las futuras revisiones de los códigos sismorresistentes, y creemos y esperamos que
así sea también para los demás países. De hecho, éste es el último objetivo con el que
fueron concebidos los estudios incluidos en este libro: que sus resultados fueran usados
como base para los códigos de construcción.
Al tiempo que está justificado tomar un descanso y disfrutar de los logros que este
libro representa, no podemos olvidar que, al igual que las demás ciencias, la amenaza
sísmica está en continuo desarrollo y evolución. Así pues, cabe esperar que nos encon-
tremos con nuevos desafíos en el desempeño de investigaciones futuras y, desde una
perspectiva histórica, lo mejor que podemos imaginar es que, al mirar atrás, este libro
haya dejado una importante huella en la materia.

Dr. Conrad Lindholm

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INTRODUCCIÓN

La presente edición incluye un estudio completo de amenaza sísmica en América Central,


realizado con carácter regional, con participación de sismólogos de seis países centroame-
ricanos: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Una nue-
va generación de mapas de amenaza se ha desarrollado para toda la región, para varios
periodos de retorno y expresados en función de diferentes parámetros de movimiento
fuerte, siendo éste el primer estudio en América Central en el que se generan mapas en
términos de aceleraciones espectrales. El estudio se ha realizado en el marco del proyecto
RESIS II, y supone una continuidad del proyecto RESIS I llevado a cabo en la década de
los noventa.
Por su conformación sismotectónica y proximidad a límites convergentes de placas,
América Central se caracteriza por poseer una alta sismicidad evidenciada por los nume-
rosos sismos destructivos ocurridos a lo largo de su historia. En 1972 un sismo superfi-
cial de magnitud momento MW 6,2 devastó el centro de la Ciudad de Managua, Nica-
ragua, muriendo alrededor de 10.000 personas. Sin embargo, el sismo más destructivo
en la historia de América Central ocurrió en Guatemala en 1976, cuando la Falla Mota-
gua-Polochic causó un sismo con una magnitud de niveles superficiales MS 7,5, dejan-
do un saldo de más de 22.700 personas fallecidas y cerca de 76.000 heridos y generan-
do pérdidas de alrededor de 1,1 billones de dólares, que representaron un 18% del PNB
de esa época (Davis, 1978; Espinoza, 1976). En abril de 1991 un sismo de MW 7,7
devastó la región Caribe de Costa Rica y Panamá y en septiembre de 1992 un sismo en
las costas de Nicaragua causó el peor tsunami en la región. Más recientemente, El Salva-
dor fue afectado por dos sismos ocurridos el 13 de enero y el 13 de febrero de 2001, en
los cuales perdieron la vida más de 1.000 personas (Rose et al., 2004).
Y ya en la etapa de la edición y revisión de este libro ocurrió el terremoto de Cin-
chona en Costa Rica (MW 6,2) el 8 de enero de 2009, afectando seriamente a pobla-
ciones rurales y a obras hidroeléctricas (Barquero, 2009).
La mayoría de los sismos en América Central ocurren, principalmente, a lo largo de
la zona de subducción y del Arco Volcánico. Otras zonas con actividad sísmica importante

21
14381 Amenaza (13).qxp 21/12/09 12:37 Página 22

Introducción

incluyen el sistema de Fallas de Motagua-Polochic, en Guatemala, el Cinturón Deforma-


do del Norte de Panamá y la Zona de Fractura de Panamá. El potencial de daños de los
sismos de la cadena volcánica es mayor que el de sismos de la zona de subducción, debi-
do a su foco somero y proximidad a centros poblados importantes.
La base para la reducción de la vulnerabilidad física o estructural a los terremotos
radica en las buenas prácticas de diseño y construcción y en el cumplimiento de las nor-
mas de diseño sismorresistente. A su vez, el fundamento de todo código o reglamento
estructural sismorresistente reside en evaluaciones confiables de la amenaza sísmica. En
América Central se cuenta con códigos y normas de construcción sismorresistente desde
hace varias décadas: El Salvador fue el primero en establecer sus normas en 1966, y éstas
han sido revisadas en 1989 y 1994; Costa Rica tiene su código desde 1974, con revisio-
nes en 1986 y 2002; Nicaragua desde 1983 y Panamá desde 1984, con revisiones en 1994
y 2004. En Guatemala, la Asociación Guatemalteca de Ingeniería Estructural y Sísmica
(AGIES), propuso en 1996 la Norma Recomendada para la Construcción.
Los resultados de la evaluación de la amenaza sísmica regional deducidos en el pre-
sente estudio podrán ser utilizados para la mejora de las normas y los códigos sísmicos
existentes en los países de América Central, serán de gran utilidad para las instituciones
financieras y de seguros, y permitirán que las autoridades nacionales y locales cuenten con
una herramienta que facilite la gestión del riesgo sísmico y el ordenamiento territorial.
Esta edición se estructura en dos partes, destinadas a presentar el estudio regional
(Parte I) y los resultados específicos obtenidos para cada uno de los países (Parte II).
La Parte I se estructura a su vez en cinco capítulos, donde se presentan los antece-
dentes o estudios previos de amenaza sísmica en la región, el marco sismotectónico, los
aspectos teóricos de la metodología empleada en la evaluación, los aspectos prácticos del
cálculo propiamente dicho y los resultados y conclusiones del estudio a nivel regional.
Estos resultados son esencialmente mapas de amenaza para toda el área centroamerica-
na expresados en términos de aceleración pico PGA y aceleraciones espectrales de corto
y largo periodo, SA (0,1 s) y SA (1 s) para tres periodos de retorno.
La Parte II se estructura en seis capítulos que contienen cada uno los resultados del
cálculo de la amenaza para cada país de la región. Éstos son esencialmente mapas de ame-
naza a escala nacional en términos de PGA para tres periodos de retorno y resultados espe-
cíficos para las capitales. En éstas se representan las curvas de amenaza, los espectros de
amenaza uniforme UHS (del inglés, Uniform Hazard Spectra) y los resultados de la desa-
gregación que permiten establecer cuáles son los sismos que más contribuyen a la amena-
za caracterizados por los pares magnitud-distancia (sismos de control) para cada periodo
de retorno en que se ha hecho la evaluación.

22
Parte 1
ESTUDIO

REGIONAL
CAPÍTULO 1.
ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA
EN CENTROAMÉRICA

Los primeros estudios de Amenaza Sísmica en Centroamérica fueron realizados a esca-


la nacional en los laboratorios del John Blume Earthquake Engineering Center, de la
Universidad de Stanford (California) a mediados de la década de los años setenta, moti-
vados por los terremotos de Managua de 1972 y Guatemala de 1976. Sin embargo,
pocos son los estudios realizados a nivel regional. Entre ellos podemos citar los de Grá-
ses (1975) y Hattori (1979), quienes publicaron una serie de mapas de amenaza sísmi-
ca a nivel global que incluían Centroamérica. Posteriormente, Rojas et al. (1993) desa-
rrollaron un mapa de amenaza específico para Centroamérica. El Instituto
Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) patrocinó en 1997 un estudio de ame-
naza sísmica que incluía México, el Caribe, Centro y Suramérica, y que fue publicado
siete años después (Tanner y Shedlock, 2004). En 1999, el Global Seismic Hazard
Assessment Program (GSHAP) publicó un mapa del mundo en el cual se muestran los
niveles de amenaza en Centroamérica. Shedlock (1999) fue más específica al escribir un
artículo científico sobre la amenaza sísmica en Centroamérica y el Caribe. Igualmente,
Chen et al. (2002) desarrollaron para Centroamérica mapas probabilistas de amenaza
sísmica en términos de intensidad macrosísmica y aceleración pico (PGA) con un 10%
de probabilidad de excedencia en cincuenta años.
Los estudios realizados entre 1990 y 2000 fueron motivados por “La Década Inter-
nacional para la Reducción de los Desastres Naturales”, declarada por las Naciones
Unidas. Ésta dio origen al Centro de Coordinación para la Reducción de Desastres en
América Central (en adelante CEPREDENAC), a través del cual la Agencia Noruega
para el Desarrollo (NORAD), financió el proyecto RESIS I. Entre los principales resul-
tados de este proyecto cabe citar: una base de datos regional de registros de movimien-
to fuerte (Taylor et al., 1994), varias leyes espectrales de atenuación (Climent et
al.,1994; Dahle et al., 1995; Schmidt et al., 1997), un catálogo regional de eventos sís-
micos con información macrosísmica e instrumental (Rojas et al., 1993), algunas rela-
ciones empíricas para homogeneizar la magnitud a MW (Rojas et al., 1993b), la crea-
ción del Centro Sismológico de América Central (CASC) y las estimaciones de la

23
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

amenaza sísmica para todos los países de Centroamérica y para varias capitales de la
región. En todas las evaluaciones de amenaza se usó el programa NPRISK (Dahle,
1994) basado en la metodología planteada por Cornell (1968) y Esteva (1967, 1968),
que incorpora además el algoritmo de árbol lógico para considerar las incertidumbres
en los parámetros del modelo.

24
CAPÍTULO 2.
MARCO SISMOTECTÓNICO

2.1. INTRODUCCIÓN

Se describen en este capítulo las principales unidades tectónicas de la región centroa-


mericana, que son responsables de la sismicidad observada.
Los países de América Central están ubicados en un área de contacto entre límites
de las placas Caribe, Norteamérica, Coco y Nazca, una región donde los movimientos
relativos de dichas placas varían de 2 a 9 cm/año y están acompañados por vulcanismo
activo y alta sismicidad superficial e intermedia. Durante los últimos 500 años se han
registrado numerosos sismos destructivos con magnitudes moderadas y grandes (5,5
≤M ≤8,0), que están asociados tanto a fuentes interplaca como intraplaca. La tectóni-
ca regional, caracterizada por la interacción de los grandes bloques que conforman Cen-
troamérica, permite explicar la intensa actividad que se registra en la región.
Un mapa tectónico de Centroamérica se muestra en la Figura 2.1
Como se puede observar en la Figura 2.1, Centroamérica está localizada en el extre-
mo oeste de la placa Caribe. Esta placa está rodeada por las placas de Norteamérica y
del Coco al Suroeste, la de Nazca al Sur y la de Sudamérica al Este. El contacto Coco-
Caribe es un margen de convergencia o subducción. Las placas de Nazca y Caribe están
limitadas por el Cinturón Deformado del Sur de Panamá (CDSP). Las fallas de rum-
bo de Polochic-Motagua-Chamelecón (ZFPMCH), Zona de Fractura de Panamá
(ZFP) y la Zona de Sutura del Atrato (ZSA) forman respectivamente los límites de pla-
cas Norteamérica-Caribe, Coco-Nazca y Caribe-Sudamérica.
Las estructuras intraplaca de interés sismotectónico son el Escarpe de Hess, la
Depresión de Nicaragua y la Zona de Falla del Sur de Panamá. Recientemente se pos-
tula que la mitad sur de Costa Rica, Panamá y el Noroccidente de Colombia forman
parte de una microplaca a la cual se ha denominado microplaca de Panamá.
En la Figura 2.2 se muestra un mapa con los mecanismos focales de los eventos con
magnitudes mayores a MW 6,0 ocurridos en América Central Septentrional desde 1976
(Global CMT, 2008). En la Figura 2.3 aparecen los mecanismos focales para sismos en

25
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 2.1. Mapa tectónico de Centroamérica

26
Estudio Regional

América Central Meridional. En ellas se pueden apreciar los mecanismos de generación


de sismos en las principales estructuras tectónicas de la región.

Figura 2.2. Mecanismos focales de eventos con Mw > 6,0 ocurridos en América Central
Septentrional durante el período 1976-2007 (Global CMT, 2008). Las líneas en negro
indican los límites de placas tectónicas. Los mecanismos son normales en la Depresión
de Honduras y transcurrentes sinestrales en la fallas del Cisne y de Motagua

Figura 2.3. Mecanismos focales de eventos con Mw > 6,0 ocurridos en América Central
Septentrional durante el período 1976-2007. (Global CMT, 2008). Las líneas en negro
indican los límites de placas tectónicas. En el caso de Panamá se utilizaron los sismos
con Mw > 5.5, para delimitar mejor los límites de la microplaca de Panamá

27
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Los principales elementos estructurales y sismotectónicos de la región de América


Central se describen en las siguientes secciones. Estas estructuras se han definido de
acuerdo a su entorno tectónico o extensión geográfica dentro de la región y conside-
rando su geomorfología, sismicidad histórica y sismicidad instrumental. Proporcionan
así la base para la selección de zonas sismotectónicas y posterior definición de zonas sis-
mogenéticas que se incluirán en la evaluación de la amenaza o peligrosidad sísmica a
nivel regional.

2.2. LA ZONA DE SUBDUCCIÓN (FOSA MESOAMERICANA)

Esta zona de subducción se extiende a lo largo de la costa pacífica de América Central


y está sísmicamente bien definida. La zona de Wadati-Benioff bajo el arco volcánico de
América Central buza hacia el NE, con ángulos en el rango 60°-80° y con sismos has-
ta una profundidad de 200 km.
En el extremo sur de la Fosa Mesoamericana, la placa del Coco subduce con un
ángulo más bajo y la zona de Wadati-Benioff se hace más superficial y con una morfo-
logía difusa a partir de las serranías y montes oceánicos conformados por los montes
Fisher y la Cresta del Coco. Estas estructuras forman zonas de asperezas que se subdu-
cen con la placa oceánica del Coco, produciendo cambios en el plano de subducción
(Fisher et al., 2003; Husen et al., 2003). Así, entre Costa Rica y Panamá, la sismicidad
registrada tiene lugar a profundidades menores de 70 km (Sallarès et al., 1999). Tierra
adentro, en esta misma región, la placa del Coco buza con un ángulo de 60° hasta
alcanzar dicha profundidad (Arroyo, 2000).
Al este de la Cresta del Coco, la Zona de Fractura de Panamá separa la placas del
Coco y Nazca. Esta última subduce en la Fosa o Trinchera de Panamá de forma obli-
cua y con un ángulo pequeño, bajo el Bloque de Panamá (Moore et al., 1985; Heil y
Silver, 1987; Silver et al., 1990).
La fosa Mesoamericana, donde subduce la placa del Coco, comprende segmentos
de 100-300 km de largo que están definidos por diferencias en el rumbo y buzamien-
to de la subducción (Burbach et al., 1984). Los mecanismos focales indican fallamien-
to normal en los 10 primeros kilómetros de la zona de subducción —desde la fosa, en
dirección a la costa— y fallamiento inverso a profundidades entre los 15 y 50 km
(Dean y Drake, 1978; Quintero y Guendell, 2000; De Shon et al., 2003; Norabuena
et al., 2004). A profundidades entre 60 y 280 km suceden los sismos intraplaca (Guen-
del y Protti, 1998), que generalmente son de fallamiento normal con planos subverti-
cales y que dependen, además de las características tectónicas, de las altas presiones y
temperaturas generadas al introducirse la placa oceánica dentro del manto superior
(Warren et al., 2008). Los resultados de varios estudios proponen un acoplamiento
débil entre las placas del Coco y Caribe (Pacheco et al., 1992; McNally y Minster,
1981; Guzmán-Speziale y Gómez-Gonzáles, 2006; Lyon-Caen et al., 2006; Álvarez-
Gómez et al., 2008).

28
Estudio Regional

A partir de la fosa, hasta la proximidad de la costa centroamericana y directamen-


te sobre la placa cabalgante (Placa Caribe), se presenta una importante sismicidad dis-
tribuida entre los 5 y 25 km de profundidad, capaz de producir daños, como en el caso
del terremoto de 2004 en Damas, Costa Rica, con MW 6,4 (Pacheco et al., 2004).
La ocurrencia de sismos en la zona de subducción de América Central en tiempos
históricos ha sido bien documentada por Peraldo y Montero (1999) y White et al.
(2004). Los sismos de subducción más grandes han ocurrido en los segmentos de la
trinchera frente a las costas de Guatemala, El Salvador y Nicaragua. El segmento de la
trinchera frente a las costas de Costa Rica no genera tanta actividad y los sismos no son
tan grandes debido a una subducción a menor ángulo, un acoplamiento débil y una
corteza continental más frágil. El sismo de El Salvador de 2001 es el más reciente ocu-
rrido en esta zona, pero presenta la particularidad de tener un mecanismo focal de falla
normal y una profundidad de 60 km, por lo que se trata más bien de un sismo intra-
placa.
A partir del análisis de la sismicidad histórica es sabido que en Centroamérica, y en
especial en la zona de subducción, pueden ocurrir sismos con magnitudes de hasta MW
8,0. Sólo en el siglo XX se originaron 51 sismos grandes en esa zona (Ambraseys y
Adams, 1996). Adicionalmente, Pacheco y Sykes (1992) han encontrado que los sis-
mos de subducción superficiales contribuyeron con un 90% al momento sísmico libe-
rado a nivel mundial en el periodo comprendido entre 1900 y 1989.

2.3. EL ARCO VOLCÁNICO

El arco volcánico se extiende desde Guatemala, a partir del volcán Tacaná, hasta el vol-
cán La Yeguada, en el oeste de Panamá, y es interrumpido por la cadena de Intrusivos
de la Cordillera de Talamanca, ubicada entre los volcanes Turrialba, en Costa Rica, y
Barú, en Panamá. Desde el año 1900 han ocurrido en esta fuente 32 sismos destructi-
vos con magnitudes que van desde MW 5,7 hasta MW 6,9, a distancias de hasta 10 km
del eje del arco volcánico. En esta zona han tenido lugar sismos superficiales con mag-
nitudes tan pequeñas como MW 5,7, que han causado intensidades de hasta I MM VII a
pocos kilómetros del epicentro, mientras que sismos de subducción del orden de Mw
7,0 no produjeron intensidades mayores a IMM VI. Alrededor del volcán Barú, provin-
cia de Chiriquí, se han registrado desde 1930 episodios de enjambres sísmicos, con
intervalos de aproximadamente 30 años, que duran de 4 a 6 semanas, con magnitudes
menores a 4,5 y mecanismos focales transcurrentes. El último episodio de este tipo ocu-
rrió en mayo de 2006.
El intervalo de recurrencia para sismos superficiales desde 1700 d.C., cerca de San
Salvador, tiene un promedio de 30 años y el sismo más grande en el registro local (MS
6,6) ocurrió en 1854 (Harlow et al., 1993). Según estos mismos autores, esta magni-
tud podía representar el límite máximo para sismos superficiales, porque la estructura
geológica es compleja y heterogénea, sin fallas capaces de romper en largas extensiones.

29
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Los sismos destructivos más recientes ocurridos en esta región son el sismo de San Sal-
vador de 1986 (MS 5,4, MW 5,7) y el sismo de San Vicente del 13 de febrero de 2001
(MW 6,6). Éste tuvo lugar en el segmento Ilopango-San Vicente, de la Zona de Falla de
El Salvador (Martínez-Díaz et al., 2004), en una falla de desgarre de dirección E-W con
movimiento lateral derecho. La longitud de rotura máxima obtenida a partir de la nube
de réplicas se estima en unos 40 km, rompiendo toda la corteza sismogenética, unos 12
km (Martínez-Díaz et al., 2004). La magnitud de este sismo alcanzó el límite máximo
apuntado por Harlow et al., 1993.
En Panamá, el arco volcánico se extiende desde el complejo volcánico Colorado-
Tisingal, en la provincia de Chiriquí hasta el Cerro Trinidad, en la provincia de Pana-
má, y a unos pocos kilómetros al este del volcán El Valle, en la provincia de Coclé.
En Guatemala, el evento más grande con este origen ocurrió en 1930 en el Sures-
te con M 6,9-6,8 (White y Harlow, 1993; Ambraseys, 1995). Sólo durante el siglo XX
ocurrieron al menos cinco eventos que generaron intensidad IMM ≥ VII. Los que más
daños causaron fueron los de la serie de cinco sismos con 5,1 ≤ MS ≤ 6,2, entre diciem-
bre de 1917 y enero de 1918, que destruyeron Ciudad de Guatemala.
En Nicaragua, el estilo de fallamiento asociado a los sismos históricos es similar al
de El Salvador. Sismos destructivos bajo Managua ocurrieron en 1931, dos en 1951
(MS 6,0) y uno en 1972, en una zona de falla de rumbo NE que tiene un ancho de
entre 5 y 10 km (Brown et al., 1973). Este sismo fue de magnitud M 6,5 y sus réplicas
definieron una zona de ruptura de rumbo NE, de 15 km de longitud por 7 km de pro-
fundidad.
En Costa Rica, las ciudades de San José y Cartago han sufrido daños repetidos cau-
sados por sismos locales de magnitud moderada, una vez en 1841 y dos veces en 1910.
Otras localidades han experimentado sismos similares en 1852, 1988, 1911, 1912,
1952 y 1955 (Rojas et al., 1993). Las magnitudes muchas veces son inciertas. Sin
embargo, el sismo de 1952 fue registrado telesísmicamente, lo que sugiere una magni-
tud probable alrededor de MW 6,0 (Montero y Dewey, 1982). En el noroeste de Cos-
ta Rica ocurrió en 1973 un sismo de magnitud MS 6,5, pero el catálogo de sismos his-
tóricos indica que desde el año 1660 ha habido una sismicidad baja en el norte del país.
Estudios de mecanismos focales de microsismos en las tierras altas del Occidente de
Panamá (Cowan et al., 1996; Camacho et al., 2008) indican la existencia de fallamiento
transcurrente con planos nodales muy pronunciados, con rumbo ENE-WSW y corri-
miento lateral izquierdo o rumbo NW-SE y corrimiento lateral derecho, similares a los
de las fallas de la cadena volcánica de El Salvador y el centro de Costa Rica.

2.4. LÍMITE DE PLACAS NORTEAMÉRICA-CARIBE

Este límite, en su parte continental, está formado por tres sistemas de fallas con rum-
bos aproximadamente en dirección EW, que de Norte a Sur son: Chixoy-Polochic,
Motagua y Jocotán-Chamelecón. La falla del Motagua se considera la continuación de

30
Estudio Regional

la falla de Swan en el Caribe (Mann et al., 1990; Plafker, 1976), configura la cuenca
del río Motagua y su traza se pierde en el Occidente de Guatemala.
La falla del Polochic tiene una traza continua y clara en la mayor parte de su reco-
rrido, pero en su extensión hacia el Oeste, en el estado de Chiapas (México), parece
dividirse en dos ramales y en su extremo este forma la cuenca del lago de Izabal; su con-
tinuación en esta dirección y la posible conexión con la falla de Motagua no están cla-
ras (Burkart, 1978).
La falla Jocotán se extiende hacia el Sur y es paralela a la falla del Motagua. Su tra-
za es visible desde el Oriente de Guatemala hasta el Noroccidente de Honduras. No
muestra actividad desde el Neógeno y su traza está segmentada por fallas normales con
rumbo casi N-S, por lo cual se considera inactiva (Mann et al., 1990; Plafker, 1976;
Burkart, 1978).
Mediciones con GPS a lo largo de tres perfiles transversales a estos tres sistemas de
fallas indican que el desplazamiento relativo entre las placas Norteamérica-Caribe (NA-
CA) es de 1,7 cm/año en la sección oriente y disminuye gradualmente hacia el Oeste,
donde es casi nulo. Modelos de deformación elástica indican que la falla de Motagua
es la que absorbe la mayor parte de la deformación, mientras que la falla Polochic pare-
ce contribuir con menos del 30% (Lyon-Caen et al., 2006).
Gordon y Muelhberger (1994) consideran que la mayor parte del desplazamiento,
de cientos de kilómetros, en la parte continental del límite NA-CA ha sido acomoda-
do, en forma alterna o simultánea, en los sistemas de fallas de rumbo Polochic-Mota-
gua-Jocotán, quedando algunas decenas de kilómetros acomodados en el sistema de
grabens inmediatamente al sur y otra parte posiblemente en las fallas en el norte y
oriente de Honduras (subparalelas a la falla de Swan o del Cisne y falla Guayape res-
pectivamente).

2.5. FALLAS Y DEFORMACIÓN INTERNA DE LA PLACA CARIBE

Esta fuente sísmica comprende las zonas que están al NE del Arco Volcánico. La parte
occidental de la Placa Caribe sufre deformación, tal como lo evidencian las extensiones
E-W a través de los grabens y las fallas de rumbo en la franja del Arco Volcánico de
América Central.
Varios modelos tectónicos han sido propuestos para explicar estas estructuras en el
interior de la Placa Caribe (Plafker, 1976; Burkart, 1983; Mann y Burke, 1984; Bur-
kart y Self, 1985; Gordon y Muelhberger, 1994; DeMets et al., 2007; Álvarez-Gómez
et al., 2008). Todos ellos suponen que los campos de esfuerzo locales son producto de
desplazamientos diferenciales en esta porción de la Placa Caribe producidos principal-
mente por la interacción interplacas NA-CA. El modelo más aceptado es el que limita
el campo de esfuerzos de tensión a la región con forma de cuña, confinada al norte por
la falla de Motagua y al sur por la franja del AVCA, desde el graben de la Ciudad de
Guatemala hasta el graben de Honduras. El mismo modelo considera la franja del

31
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

AVCA como un límite que separa a la franja costera del Pacífico del resto de la placa
del Caribe (Guzmán-Speciale et al., 2005; Cáceres et al., 2005; Lyon-Caen et al.,
2006).
Los principales rasgos tectónicos en este ambiente se describen a continuación.

2.5.1. La depresión de Honduras

Existe una serie de horst y graben orientados aproximadamente de Norte a Sur desde
las montañas Mayas de Belice hasta el golfo de Fonseca, que se conoce en conjunto
como Depresión de Honduras, a pesar de que no se evidencia una continuidad entre
ellos, sino que se trata más bien de una zona de cuencas extensionales, bordeadas por
fallas normales con rumbo Norte. Gordon y Muehlberger (1994) resumen la trayecto-
ria de la Depresión de Honduras de la forma que se indica a continuación. Comienza
en la zona de la fractura del Cisne en el Caribe. En tierra firme, el valle de Sula con-
forma la cuenca más septentrional de la depresión, la cual reaparece en la cuenca tec-
tónica del lago de Yojoa, que está bordeado por fallas en la rivera occidental (Finch,
1991), apresada en el límite norte por conos volcánicos alcalinos (Mertzman, 1976). Al
sureste del lago, la depresión continúa en otra cuenca tectónica bordeada por fallas, el
valle de Comayagua. Finalmente, la falla normal de Goascorán representa la expresión
más meridional de la Depresión de Honduras, continuando hacia el Sur hasta la depre-
sión volcánica centroamericana. La existencia de esta depresión podría ser una conse-
cuencia directa de la deriva de la placa del Caribe respecto de la norteamericana y de la
geometría de las zonas transcurrentes de Motagua-Polochic-Isla de Swan y del Arco
Volcánico de Centroamérica (Álvarez-Gómez et al., 2008).
La Depresión de Honduras es una zona sísmicamente activa, como lo demuestran
los mapas de sismicidad compilados por la UNAH, CASC, PDE, ISC, etc. Al menos
tres eventos importantes están relacionados con la Depresión de Honduras, los ocurri-
dos en 1774, 1851 y 1982.

2.5.2. Sistema de Falla del Guayape

Aproximadamente a 300 km al oeste de la falla de Motagua y paralela a ésta, en su rum-


bo NE-SW, se extiende la segunda línea tectónica más sobresaliente del bloque Chor-
tís: la falla de Guayape. Esta falla es la estructura continua más larga dentro del terri-
torio de Honduras. Finch y Ritchie (1991) la definen como “una compleja banda de
fallas”, de 2 a 25 km desde la frontera de Honduras y Nicaragua, cerca de El Paraíso,
hasta la costa caribeña cerca de la boca del río Sico. También apuntan que la manifes-
tación más obvia de la falla del Guayape es la alineación de grandes segmentos de los
ríos Guayambre, Tinto, Paulaya y Sico, y que su gran longitud y rectilineabilidad indi-
can que es una falla transcurrente.
Finch y Ritchie (1991) infieren que el desplazamiento de la falla del Guayape ha
tenido una historia de dos fases con al menos 50 km de desplazamiento lateral izquierdo

32
Estudio Regional

durante el Terciario en la primera fase, según se infiere de los desalineamientos de los


ríos y consideraciones estratigráficas, seguida por una fase dextral más modesta, de unos
pocos kilómetros, según se desprende de la fisiografía de las cuencas formadas a lo lar-
go de la falla, de acuerdo también con los análisis de Gordon (1990). Desafortunada-
mente, todavía no se han encontrado escarpes en sedimentos cuaternarios que permi-
tan establecer una edad para su desplazamiento más reciente (Finch y Ritchie, 1991;
Gordon y Muehlberger, 1994).
La actividad en esta falla, hoy en día, está evidenciada únicamente por una pobre
sismicidad en los catálogos a pesar de su clara definición topográfica. La presencia de aguas
termales en varios puntos (Kozuch, 1991) sugiere que el evento del 27 de julio de 1990
(mb 5,4), así como previos temblores reportados en el área de Catacamas en 1989, pueden
estar asociados a esta falla. También adelanta la idea de que ciertas estructuras oblicuas o
perpendiculares a la falla del Guayape sean las causantes de esta sismicidad.

2.5.3. La depresión de Nicaragua

La Depresión de Nicaragua consiste en un graben cuaternario elongado que está en la


región trasarco y se extiende subparalelo a la costa pacífica desde El Salvador hasta el
norte de Costa Rica. La cuenca se ensancha desde 40 km en El Salvador hasta 75 km
en el sureste de Nicaragua. Cerca de Managua la depresión tiene 50 km de ancho y está
ocupada por los lagos de Managua y Nicaragua.
Esta región contiene fallas importantes como la falla de Mateare, que se extiende
paralela a la depresión y fallas perpendiculares al graben, como la de Tizcapa (Mann et
al., 1990). Esta falla, de rumbo NE-SW originó el sismo de Managua de 1972 (MW
6,5). El límite sureste de la depresión lo constituye el escarpe de 900 m de altura de la
falla Mateare. Un desplazamiento de 3 km fue estimado para esta última falla por
Weinberg (1992).

2.5.4. El escarpe de Hess

El escarpe de Hess es un alineamiento batimétrico prominente dentro de la Placa Cari-


be que separa una región con tectónica extensional, al Norte, de otra con tectónica con-
traccional, al Sur, en la Cuenca de Colombia. Esta estructura se extiende por más de
1.000 km desde la costa Caribe de Nicaragua hasta Cuba Meridional, formando el
límite oriental del bloque de Chortís. Hacia el continente, el escarpe termina en los
terrenos bajos de la costa del Caribe de Nicaragua, los que se consideran parte de la
depresión nicaragüense. Por otra parte, el límite sureste de la Depresión de Nicaragua
coincide con la proyección tierra adentro del escarpe de Hess, en la zona limítrofe de
Nicaragua y Costa Rica. Un patrón tan contrastante de regímenes tectónicos puede
indicar que los sismos aquí son poco frecuentes y con largos periodos de recurrencia y
parece conectarse con el paleofallamiento transcurrente de dirección EW que atraviesa
la península de Santa Elena en el norte de Costa Rica.

33
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

2.6. LA ZONA DE FRACTURA DE PANAMÁ

La Zona de Fractura de Panamá (ZFP) es un sistema de fallas transformantes oceáni-


cas muy activo, de rumbo N-S y corrimiento lateral derecho, que hace de límite entre
las placas del Coco, al Oeste, y Nazca, al Este. La ZFP se extiende entre los 82° W y
los 83° W, y desde una latitud 0° N hasta la margen continental pacífica de Panamá.
Al llegar a los 6° N, se bifurca en una serie de fallas transcurrentes paralelas: la Zona de
Fractura de Panamá, la Zona de Fractura de Balboa, y la Zona de Fractura de Mykland.
Todas estas falllas son de corrimiento lateral derecho. La sismicidad en esta zona es muy
superficial y sus mecanismos focales son del tipo lateral derecho (Pennington, 1981;
Wolters, 1986; Adamek et al., 1988; Camacho, 1991).
Al intersectar la Trinchera de Panamá, alrededor de los 7,3° N, la ZFP subduce con
un ángulo menor a 20° y de manera oblicua en dirección NE (Moore et al., 1985; Heil
y Silver, 1987; Silver et al., 1990). El punto triple de Panamá, como se le ha denomi-
nado a esta intersección, está migrando hacia el sureste a una tasa de 55 mm/año (Sitch-
ler et al., 2007; Morell et al., 2008).
Las extensiones de la ZFP se introducen con un rumbo NNW-SSE bajo la micro-
placa de Panamá (Barrit y Berrangé, 1987; Camacho, 1991). En un nivel superior, exis-
ten una serie de fallas paralelas de rumbo sinestral que se extienden tanto en tierra como
debajo del fondo marino con rumbo WNW-ESE (Kolarski y Mann, 1990).
Debido a la subducción de la ZFP, en la placa cabalgante continental se induce la
formación de fallas de tipo igualmente dextral, como son las fallas Canoas y Media. La
falla Canoas tiene un deslizamiento rápido de unos 10 cm/año, un rumbo cercano al
N-S y un movimiento lateral derecho (Cowan et al., 1996). La falla Media, que fue des-
crita por Corrigan et al., 1990, tiene un movimiento horizontal dextral y pertenece al
sistema de fallas N-S. Se ubica del lado oeste de la península de Burica. Al norte de esta
península también hay fallas de rumbo E-W de tipo inverso, que buzan hacia el conti-
nente con una dirección NE. El último sismo importante ocurrido en una de estas fallas
fue el del 26 de mayo de 2008 (MW 6,0), que causó daños en la zona epicentral y nume-
rosos deslizamientos.
En el extremo septentrional de la ZFP han ocurrido sismos mayores a MW 7,0 en
tiempos históricos, como los de 1927, 1934 y 1962 y todos presentan mecanismos
focales laterales derechos. Entre junio de 2002 y enero de 2004, esta zona fue sacudida
por una secuencia de cuatro sismos con magnitudes mayores a MW 6,3.
El sismo del 18 de julio de 1934 se considera el más grande ocurrido en esta zona
en tiempos históricos (Camacho, 1991). A partir del análisis de sismogramas históricos,
se le determinó un mecanismo focal lateral derecho (Camacho, 1991). Este sismo tuvo
seis réplicas mayores a MW 6,0 en un lapso de tres días y causó grandes daños en las ciu-
dades de David y Puerto Armuelles, en la provincia de Chiriquí.
Estudios recientes sugieren que el evento del 21 de julio de 1934 (MS 6,8) parece
estar asociado a otra falla que no es la ZFP, ya que su mecanismo focal tiene una com-
ponente inversa importante. Revisando archivos nacionales y reportes de periódicos de

34
Estudio Regional

Costa Rica, Panamá y Estados Unidos (EE UU), Peraldo et al. (2007) descubrieron un
sismo ocurrido en 1879, en la zona limítrofe entre Panamá y Costa Rica, que causó gra-
ves daños en la Ciudad de David y que parece tener características similares a las del
terremoto de 1934.

2.7. CINTURÓN DEFORMADO DEL SUR DE PANAMÁ

Al este de la Cresta del Coco se encuentra la Fosa o Trinchera de Panamá, que se


extiende paralela al margen pacÍfico de Panamá. En ella, la ZFP y la placa de Nazca
subducen oblicuamente (N 71° E), con un ángulo menor de 20° bajo el Bloque de
Panamá (Moore et al., 1985; Heil y Silver, 1987; McKay y Moore, 1990; Silver et al.,
1990) y a una tasa de 48 mm/año (De Metz, 2001; Bird, 2003; Morel, 2008). Esto ha
sido confirmado por algunos estudios con redes sísmicas temporales locales en Panamá
(Cowan et al., 1996; Camacho et al., 1997).
Un sismo grande asociado a esta convergencia ocurrió al sur del golfo de Panamá
el 20 de enero de 1904 (MW 7,3), y su mecanismo focal ha sido estimado como de tipo
inverso (Selva y Marzocchi, 2004).
Al norte de la Trinchera de Panamá, paralela a las costas de Colombia y Panamá,
hay una falla transcurrente lateral izquierda, conocida como la Zona de Falla del Sur de
Panamá. Al sureste de la península de Azuero, la misma falla se bifurca y continúa en
tierra, atravesando las penínsulas de Azuero y Soná (Zona de Falla de Azuero-Sona),
como parte de una amplia zona de deformación sinestral de 40 km de ancho, con rum-
bo NW-SE (Hardy et al., 1990). Este sistema de fallas siniestrales subparalelas, de rum-
bo NW-SE, también se observa en la isla de Coiba y bajo el piso oceánico de los gol-
fos de Chiriquí y Montijo (Okaya y Ben Avraham, 1987). El 2 de octubre 1913 un
sismo con una magnitud MW 6,9, se originó en la falla de Tonosí, que es un ramal de
la Zona de Falla de Azuero-Sona, causando graves destrozos en el valle de Tonosí y la
península de Azuero.
En esta zona los mecanismos transcurrentes están asociados a la Falla del Sur de
Panamá y a la Zona de Falla de Azuero-Soná y los inversos a la convergencia oblícua
de la placa de Nazca con la microplaca de Panamá.

2.8. ZONA DE SUTURA ATRATO-MURINDO

Esta zona también se conoce como la zona de sutura de Panamá y está asociada a la
convergencia en dirección este de la microplaca de Panamá con respecto a la placa sura-
mericana (Colmenares y Zoback, 2003), a una tasa de 10-22 mm/año (Trenkamp et al.,
2002). Los mecanismos focales de esta zona son del tipo inverso y lateral izquierdo. Aquí
se localizan fallas transcurrentes con rumbo NW-SE y corrimiento lateral izquierdo,
como las de Uramita, Murri-Mutata o la Bahía Solano o Utría, que corren paralelas a la

35
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

costa pacífica de Colombia hasta internarse en Panamá (Toussaint et al., 1987). La falla
más extensa de esta zona es la de Atrato-Murindo, que es una falla transcurrente lateral
izquierda con buzamiento oeste y una componente de transgresión. La misma se extiende
en Colombia a lo largo del flanco oeste de los Andes Occidentales, desde la bahía de Bue-
naventura, en el Pacífico, hasta el golfo de Urabá, en el Caribe. Éste sería el límite entre el
Bloque de Panamá y el Bloque Norandino (Duque-Caro, 1990). Esto parece haber sido
confirmado por el patrón de réplicas del sismo de Murindo de 1992 (MS 7,3) y por su
mecanismo focal transcurrente lateral derecho con una fuerte componente inversa.
Esta zona ha sido la fuente de sismos mayores a MW 7,0 en 1883 y 1992, origina-
dos en la falla del Atrato-Murindo, que es del tipo lateral izquierdo con una compo-
nente inversa.

2.9. EL CINTURÓN DEFORMADO DEL NORTE DE PANAMÁ

El Cinturón Deformado del Norte de Panamá (CDNP) es una amplia zona de defor-
mación originada por la convergencia entre la Placa Caribe y la microplaca de Panamá,
que se extiende en forma de arco paralela al margen Caribe de Panamá, desde la entra-
da del golfo de Urabá, en Colombia, hasta Puerto Limón, en el Caribe de Costa Rica
(Stephan et al., 1988, Silver et al., 1990).
La tasa de convergencia entre la Placa Caribe y la microplaca de Panamá es de (7 ± 2)
mm/año (Trenkamp et al., 2002). Esta tasa ha sido sugerida en base a datos de GPS. En el
extremo oeste la gran mayoría de los mecanismos focales son inversos, pero en el extremo
este, se encuentran inversos y normales, en ambos casos con una componente transcurrente.
Empleando datos telesísmicos, se ha determinado la existencia de una zona de Wada-
ti-Benioff en el extremo este del CDNP, sugieriéndose que frente a la costa Caribe de
Panamá la Placa Caribe se introduce bajo la microplaca de Panamá buzando con un ángu-
lo de 50° (Wolters, 1986; Adamek et al. 1988). La existencia de esta zona de Wadati-
Benioff ha sido también confirmada empleando datos de redes locales (Camacho et al.,
2008). Los sismos de 1914 (MW7,1), 1930 (MW 6,1) y 1935 (MW 6,4) y 2000 (MW 6,3),
por su profundidad y relocalización, están asociados a esta subducción. En esta zona, el sis-
mo más grande en tiempos históricos ocurrió el 7 de septiembre de 1882 (7,7 < MS < 8,0).
Este terremoto causó grandes daños a las obras del canal francés y originó un tsunami que
ahogó a unas 75 personas en el archipiélago de San Blas, al noreste de Panamá. Mendoza
y Nishenko (1989) estiman una recurrencia de 250 años o más para sismos similares a éste.
En la parte oeste del CDNP, a lo largo de la costa Caribe de Costa Rica y el noro-
este de Panamá, se han registrado sismos grandes el 2 de mayo de 1822 (MW 7,5), el 24
de abril de 1916 (MW 7,2), el 26 de abril de 1916 (MW 6,9) y el 22 de abril de 1991
(MW 7,7) (Camacho y Víquez, 1994). Todos estos sismos tienen un mecanismo focal
de tipo inverso de bajo ángulo.
El sismo de 1991 fue somero (h = 20 km) y de fallamiento inverso, producto de
una ruptura de falla inversa de 40 x 80 km buzando a 30°. Se observaron levanta-

36
Estudio Regional

mientos en la costa Caribe de Costa Rica y hundimientos en la costa Caribe de Pana-


má a lo largo de 70 km desde Puerto Limón, Costa Rica, hasta Bocas del Toro, Pana-
má. El análisis de terrazas marinas levantadas sugiere un tiempo de recurrencia para sis-
mos similares al de 1991 entre 200-1.100 años (Plafker y Ward, 1992).

2.10. ZONA DE PANAMÁ ESTE

En la zona de Panamá que se extiende desde el Este a una longitud de 79º W, hasta la
zona fronteriza con Colombia, están comprendidas las cuencas de Bayano, Tuira y
Chucunaque y los macizos de Majé, San Blas-Darién, Sapo, Bagre y Pirre (Coates et
al., 2004). Esta región se caracteriza por la presencia de estructuras tectónicas comple-
jas y por una sismicidad difusa. Esta zona también se conoce como el Cinturón Defor-
mado del este de Panamá (Case y Holcombe, 1980; Kolarski, 1992) y como Terreno
Cuna (Toussaint y Restrepo, 1986; Restrepo y Toussaint, 1989). Esta zona y la región
del Baudó en Colombia constituyen un terreno alóctono que está adherido al Bloque
Norandino (Toussaint et al., 1987; Restrepo y Toussaint, 1988).
El fallamiento en esta zona incluye fallas normales como las de Chucunaque (Tous-
saint, 1987), fallas de rumbo siniestral como las de Sambú, Río Jaqué y Sanson Hills,
que se extienden en tierra con rumbo subparalelo a la costa pacífica y otras con igual
rumbo ENW-ESE que se extienden mar afuera, en la región sureste del golfo de Pana-
má (Toussaint et al., 1987; Mann y Corrigan, 1990; Kolarski, 1992).
Otras fallas son inversas, como las fallas Ungía y del Pirre, que se extienden con
rumbo NE a lo largo de la región montañosa fronteriza con Colombia (Mann y Corri-
gan, 1990) y la de Utría, que corre paralela a la costa pacífica de Colombia hasta inter-
narse en Panamá (Toussaint et al., 1987). Los mecanismos focales de los eventos en esta
zona son de lo más variado, existiendo de tipo inverso, normal y lateral izquierdo (Pen-
nington, 1981; Wolters, 1986). En la Figura 2.12 se muestran los mecanismos focales
típicos de esta zona.
En esta región, localizada en la zona fronteriza entre Panamá y Colombia, ocurrie-
ron dos sismos destructivos el 13 de julio de 1974 (MS 7,3), que se originó en la falla
de Sambú, y el 11 de julio de 1976 (MS 7,0), con origen mar afuera en la falla de Jaqué.
La magnitud máxima para eventos en esta zona está alrededor de MS 7,3. Vergara (1989)
estima para esta zona un tiempo medio de recurrencia para eventos con MS >7,0 de 15,8 años
y una magnitud máxima de MS 7,2, con una probabilidad de excedencia del 90% en 50 años.

2.11. ZONA DE PANAMÁ CENTRAL

Esta zona posee un fallamiento predominantemente transcurrente, siendo las fallas más
importantes, por su longitud, la de Pedro Miguel, lateral derecha con rumbo NNW-SSE
y la Gatún, lateral izquierda con rumbo WSW-ENE. En esta región también existe una

37
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

falla de rumbo sinestral, la falla de Las Perlas o San Miguel, que se extiende con rum-
bo NNW-SSE desde el archipiélago de las Perlas, atravesando la bahía de Panamá.
Recientemente, en la vertiente atlántica de esta zona se han hecho levantamientos
geofísicos que han determinado fallamiento activo de tipo transcurrente en la bahía de
Limón, al noreste de la Ciudad de Colón (Pratt et al. 2002).
La sismicidad en esta zona es muy baja e históricamente sólo ha dado origen a un
evento destructor, el 2 de mayo de 1621, que causó graves daños en la Ciudad de Pana-
má alcanzó una intensidad IMM VIII (Víquez y Camacho, 1993). Sus réplicas se sintie-
ron, de forma casi diaria, desde mayo hasta agosto.
Otros eventos que se han originado en esta zona causando alarma en la población
y daños menores ocurrieron en julio de 1854 cerca de la isla Taboga; el 17 de octubre
de 1921 (MS 5,2), que causó derrumbes en la zona montañosa de Pacora; el 30 de julio
de 1930 (MS 5,4), sentido en la Ciudad de Panamá y Ciudad Colón con intensidad de
IMM VI y originado, tal vez, por la falla de Chame; y el 20 de enero de 1971 (MS 5,6,
PDE), originado en la falla Las Perlas y fue sentido en la Ciudad de Panamá con una
intensidad de IMM VI. La estación sismológica de Balboa (BHP) registró 30 réplicas en
un lapso de 15 días, de las cuales cinco fueron sentidas por la población. Por la longi-
tud de las fallas, se ha estimado que la magnitud máxima para esta zona es MS 7,2.

2.12. ZONA DE TALAMANCA

Esta zona se extiende a lo largo de la cordillera de Talamanca, en el sureste de Costa


Rica, hasta el flanco oeste del complejo volcánico Colorado-Tisingal, en Panamá.
Fisher et al. (2004) proponen que en la parte frontal de la cordillera existe una falla
inversa a lo largo de la cual ha ocurrido el levantamiento de la cordillera. En el sec-
tor del límite sur de esta zona se extiende de Noroeste a Sureste la falla Longitudinal,
que es activa y llega hasta la frontera con Panamá. A lo largo de la misma han ocu-
rrido buena parte de los movimientos de levantamiento e inclinación de capas que
han afectado a la fila costeña durante el Cuaternario (Kolarsky et al., 1995; Fisher et
al., 2004).
La última secuencia sísmica importante en esta zona se dio en 2007, muy cerca de
la frontera con Panamá, a lo largo de las fallas San Vito y Santa Clara, en Coto Brus,
Costa Rica que son fallas transcurrente paralelas que tienen un rumbo N-S y bordean
la población de San Vito, Costa Rica.

2.13. EXTREMO NORTE DE LA FOSA DEL PACÍFICO COLOMBIANO

La zona de subducción del Pacífico colombiano corresponde al límite convergente acti-


vo entre las placas de Nazca y Suramérica. En esta zona se identifican tres segmentos
con características sismotectónicas diferentes: norte, central y sur (Ramos y Prieto,

38
Estudio Regional

2004). En su segmento sur, se originaron los terremotos de 1906 (MW 8,6) y 1979 (MW
8,1), que son los más grandes ocurridos en Colombia durante el siglo XX.
Su segmento norte corresponde a la subducción de la placa de Nazca bajo el extre-
mo noroeste de Colombia, con una longitud de la fosa de 200 km, y orientado con un
azimut de 310°. Al Norte termina contra una pequeña elevación en la zona de Falla de
Jordan, a la entrada del golfo de Panamá y su terminación sur se localiza frente al cabo
Corrientes, lugar donde converge la falla Hey. La sismicidad más cercana a la fosa es de
carácter superficial (h < 60 km), con aumento de profundidad hacia el Noreste y con-
centrada hacia los extremos del segmento. Este segmento ha registrado sismos de mag-
nitud considerable y sus mecanismos focales son predominantemente del tipo inverso
y normal.
El último sismo importante en esta zona ocurrió el 28 de septiembre de 1970,
cuando el municipio de Bahía Solano, en la costa pacífica de Colombia, fue sacudido
por un fuerte sismo (MS 6,5), el cual causó grandes daños, hundimientos de 0,2 m a
0,3 m, licuefacción masiva de suelos y además fue acompañado por un tsunami local
(Ramírez, 1971).

39
CAPÍTULO 3.
METODOLOGÍA DE CÁLCULO (ASPECTOS TEÓRICOS)

3.1. INTRODUCCIÓN

Se presentan en este capítulo los fundamentos teóricos de la metodología seguida en


este nuevo estudio de amenaza sísmica de Centroamérica. Dicha metodología es acor-
de con el estado actual del arte y se enmarca en la línea conocida como PSHA (del
inglés, Probabilistic Seismic Hazard Assessment), que incorpora elementos como el árbol
lógico y el juicio de expertos para contemplar diversas opciones de cálculo y cuantifi-
car las incertidumbres asociadas.
Los distintos aspectos involucrados en el cálculo de la amenaza según la metodolo-
gía adoptada son tratados y estructurados en sucesivos apartados.
En el apartado 3.2 se define la amenaza sísmica como probabilidad de excedencia
de un determinado nivel del movimiento del suelo.
A continuación, en el apartado 3.3, se incluye una perspectiva histórica de los dife-
rentes métodos de cálculo de la amenaza destacando la clasificación y evolución de los
mismos hasta el momento presente.
En el apartado 3.4 se explica exhaustivamente la metodología PSHA, comenzando
por enunciar las fases en las que se estructura un análisis basado en dicha metodología
(punto 3.4.1). Dado que ésta recoge y amplía elementos generales de los estudios de ame-
naza, se ha optado por incluir en el apartado 3.4.2 todo lo referente a la estimación pro-
babilista de la misma para una opción de cálculo determinada, desglosando las fases que se
siguen en la evaluación: determinación del modelo de sismicidad (geometría de fuentes,
modelo de recurrencia temporal, modelo de distribución de magnitudes), la adopción del
modelo (o modelos) del movimiento fuerte del suelo y la resolución de la ecuación de la
amenaza sísmica propiamente dicha. Posteriormente, se desarrollan en profundidad los ele-
mentos característicos del análisis PSHA, como el tratamiento de incertidumbres (punto
3.4.3) incluyendo el árbol lógico (punto 3.4.4), los métodos de desagregación de la ame-
naza sísmica (punto 3.4.5) y el análisis de sensibilidad de los resultados a las diversas opcio-
nes de entrada y procedimiento de licitación de expertos (punto 3.4.6).

41
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

3.2. DEFINICIÓN DE LA AMENAZA SÍSMICA

La amenaza sísmica de un emplazamiento se define como la probabilidad de exceden-


cia de un determinado nivel de movimiento del terreno como resultado de la acción de
terremotos en el área de influencia durante un periodo de tiempo especificado (por
ejemplo, Schenk, 1989). Según esta definición, la amenaza es un concepto probabilis-
ta en el que se debe especificar qué nivel de movimiento del suelo se considera consti-
tutivo de peligro potencial y durante qué periodo de tiempo se espera que ocurra un
sismo que produzca tal movimiento. Para caracterizar dicho movimiento se consideran
generalmente parámetros cinemáticos como la aceleración, velocidad o desplazamien-
to, bien sean los valores máximos de las correspondientes historias temporales o los
valores espectrales.
Si denominamos genéricamente Y al nivel de movimiento cuya probabilidad de
excedencia se quiere determinar en el emplazamiento E y t al tiempo en años durante
el cual se evalúa la amenaza H (del inglés Hazard), entonces ésta queda definida por la
expresión:

Frecuentemente, la amenaza se expresa también como la probabilidad anual de


excedencia del valor del parámetro de movimiento P[y > Y], en lugar de probabilidad
en un tiempo arbitrario t. Dado que en todo el formalismo del cálculo de la amenaza
se utilizan relaciones del movimiento fuerte del suelo expresadas en términos de loga-
ritmo (natural o decimal) de Y, y que las funciones logarítmicas son estrictamente cre-
cientes, es común plantear la probabilidad como la de superación del logaritmo de Y,
es decir, P [ln y ? ln Y].

3.3. MÉTODOS DE CÁLCULO. PERSPECTIVA HISTÓRICA

Existen varios métodos para estimar la amenaza sísmica, que difieren entre ellos funda-
mentalmente en la manera de considerar la sismicidad del área de influencia.
Los primeros propuestos durante la década de los años sesenta son métodos deter-
ministas que dan cuenta del movimiento esperado en el emplazamiento a causa del
escenario sísmico más desfavorable (por ejemplo, ocurrencia del sismo de mayor tama-
ño en la zona-fuente más cercana) y, por tanto, proporcionan la información sísmica
de entrada necesaria en los estudios de zonificación, es decir, el sismo de diseño. Sin
embargo, los métodos deterministas no permiten determinar la probabilidad de exce-
dencia de dicho movimiento, lo que supone un problema desde el punto de vista del
diseño sismorresistente.
Posteriormente, surgieron los métodos probabilistas (Cornell, 1968; Esteva, 1967
y 1968) que tuvieron una amplia aceptación durante los años setenta por su capacidad

42
Estudio Regional

de ofrecer probabilidades anuales de excedencia para el parámetro del movimiento fuer-


te que se considerara representativo de la amenaza. En este periodo, la caracterización
del movimiento fuerte con fines sismorresistentes se realizaba a través de un espectro de
diseño basado en una forma espectral estándar de varios tramos (Newmark y Hall,
1973), construida como promedio de una familia de acelerogramas representativa del
movimiento y escalada al valor de la aceleración máxima o valor de PGA (del inglés
Peak Ground Acceleration) correspondiente al periodo de retorno establecido para el
diseño de la estructura. La amenaza se evaluaba entonces únicamente en términos de
PGA como probabilidad de excedencia de un valor fijado de este parámetro.
Con el desarrollo de leyes de atenuación o modelos de predicción del movimiento
fuerte del suelo para parámetros espectrales (no sólo para valores pico) a lo largo de los
años ochenta se hizo posible la construcción de espectros de diseño en los que se con-
siderara la probabilidad de excedencia de todas las ordenadas espectrales para los perio-
dos de interés en ingeniería sísmica y no sólo la probabilidad asociada a los valores pico.
De este modo surgen los espectros de amenaza uniforme (UHS, del inglés Uniform
Hazard Spectra) que se construyen representando “punto a punto” las ordenadas espec-
trales con una misma probabilidad de excedencia o con un mismo periodo de retorno
(por ejemplo, Trifunac et al., 1987). El espectro UHS es una herramienta especial-
mente útil en Ingeniería Sísmica y, concretamente, en el diseño de estructuras con
varios grados de libertad, para las cuales se demanda un nivel de riesgo uniforme (Bern-
reuter et al., 1989). Uno de sus inconvenientes es el de no proporcionar directamente
un sismo de diseño, para lo cual se han propuesto métodos de desagregación de la ame-
naza (Bernreuter, 1992). Asimismo, la incorporación de procedimientos de cuantifica-
ción de incertidumbres en los que se integran los juicios de expertos procedentes de las
diferentes disciplinas involucradas en el proceso de evaluación de la amenaza (Budnitz
et al., 1997) ha contribuido a ampliar la aceptación de los métodos probabilistas.
Recientemente se han propuesto métodos de evaluación de la amenaza que combi-
nan aspectos probabilistas, como la estimación de probabilidades anuales y las corres-
pondientes incertidumbres, con aspectos deterministas, como el hecho de proporcionar
un escenario de diseño. La mayoría de estos métodos buscan conferir mayor robustez a
los resultados del análisis de amenaza, especialmente en los estudios dirigidos al diseño
sismorresistente de estructuras de importancia en emplazamientos específicos (McGui-
re, 2001; Kochkin y Crandell, 2003).
En este contexto, se ha impuesto en las dos últimas décadas la metodología cono-
cida como PSHA que se desarrollará con detalle en el siguiente apartado. Dicha meto-
dología surge al considerar que el cálculo de la amenaza requiere asumir ciertas hipóte-
sis para cuantificar la influencia de la fuente y de la propagación de ondas en la
evaluación de la amenaza, por lo que el proceso global de cálculo conlleva numerosas
incertidumbres que hacen que los resultados se puedan ver afectados de un alto grado
de dispersión. La subjetividad en la definición de fuentes sísmicas o de modelos de
movimiento del terreno son, por ejemplo, dos de los factores más determinantes en la
incertidumbre final de los resultados. Ante el desconocimiento de los modelos reales,

43
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

la línea PSHA propone introducir distintas opciones sobre la información básica (catá-
logos sísmicos, geometría y caracterización de zonas fuente, distribución temporal,
espacial y de magnitud dentro de cada zona, leyes de atenuación del movimiento del
suelo, etc.) y llevar a cabo un análisis de las incertidumbres asociadas (Bernreuter et al.,
1989; Budnitz et al., 1997). La aplicación de la metodología PSHA hace uso de herra-
mientas como el juicio de expertos y el árbol lógico para fijar las opciones de cálculo y
para evaluar las incertidumbres inherentes al conjunto de resultados.

3.4. ANÁLISIS PROBABILISTA DE AMENAZA SÍSMICA (PSHA)

Para el cálculo de la amenaza sísmica de Centroamérica se han seguido las pautas de la


metodología PSHA cuyas principales líneas se detallan en este apartado. En primer
lugar, se introduce dicha metodología desde el punto de vista histórico y se exponen
las fases que la componen. A continuación, se explican estas fases con detalle, que
esencialmente se desglosan en: cálculo de la amenaza en un punto y con un solo con-
junto de valores de entrada, configuración del árbol lógico ponderado por los pesos
asignados por un comité de expertos, proceso de cálculo de la amenaza para un con-
junto de opciones, presentación de los resultados en curvas de amenaza, espectros y
mapas, análisis de incertidumbres, desagregación de la amenaza y análisis de sensibili-
dad en los resultados.

3.4.1. Introducción. Fases del PSHA

La metodología PSHA constituye una mejora de los métodos convencionales del cál-
culo probabilista de la amenaza sísmica porque incorpora nuevos elementos cuya rele-
vancia se ha venido evidenciando durante los últimos años, como el análisis cuantitati-
vo de incertidumbres y la desagregación de la amenaza.
Los primeros métodos probabilistas, desarrollados en la década de los setenta, no
contenían un análisis concienzudo de la incertidumbre involucrada en los cálculos y
proporcionaban, como único resultado, las curvas de amenaza derivadas de opciones
concretas de cálculo sin incluir ningún tipo de medida de error o de incertidumbre.
Más adelante, y ante la notoria variabilidad de los parámetros y opciones de entrada, se
establecieron procedimientos para la selección consensuada de éstos a través de consul-
tas a comités de expertos.
Uno de los desencadenantes principales del cambio de filosofía en los cálculos de la
amenaza sísmica se produjo a finales de los años ochenta, cuando las estimaciones de la
amenaza sísmica para un emplazamiento en el este de EE UU (destinado a albergar una
estructura crítica) proporcionadas por dos entidades diferentes —i. e., Lawence Liver-
more National (LLNL) y Electric Power Research Institute (EPRI)— presentaron dis-
crepancias significativas (Bernreuter et al., 1989; EPRI, 1989). Los resultados obteni-
dos, tanto por el LLNL como por el EPRI, se basaban en procedimientos igualmente

44
Estudio Regional

rigurosos y las diferencias apreciadas eran debidas únicamente a la variabilidad de las


opciones o parámetros de entrada, incluyendo la geometría de las zonas sismogenéticas
y la definición de la actividad de las fallas.
A raíz de estos resultados, se formó en EE UU, bajo encargo de la Comisión Regu-
ladora Nuclear (USNRC), un comité de expertos con el objetivo de establecer un pro-
cedimiento de evaluación y tratamiento de incertidumbres en PSHA (Budnitz et al.,
1997). Dicho comité redactó un documento, NUREG/CR-6372, donde se describe el
procedimiento de licitación de expertos, cuya función principal es la de obtener solucio-
nes consensuadas sobre aquellos puntos del análisis de la amenaza sujetos a decisiones
subjetivas que reflejen de la mejor manera posible el estado del conocimiento científi-
co. Asimismo, en ese informe se presenta una clasificación de las incertidumbres para
su mejor evaluación y se proponen procedimientos para presentar los resultados de la
metodología PSHA, incluyendo la desagregación de la amenaza para la definición del
sismo de control. Este documento constituye una referencia para la mayor parte de los
estudios de amenaza desarrollados posteriormente, así como la guía para el presente
estudio de amenaza en Centroamérica.
Las fases de un estudio PSHA se resumen en:

1. Determinación de los parámetros y opciones de entrada para el cálculo de la


amenaza sísmica, incluyendo:
 Definición de fuentes sísmicas, diferenciando entre fallas y áreas de sismici-
dad homogénea (métodos zonificados) o zonas de sismicidad distribuida
(métodos no zonificados).
 Definición de los modelos de sismicidad (distribución de magnitud o de
intensidad) y de recurrencia temporal de terremotos.
 Asisgnación de los modelos del movimiento fuerte del suelo asociados a cada
falla y a cada zona sismogenética.
2. Configuración del árbol lógico con todas las opciones y parámetros de entrada
sujetos a variabilidad.
3. Asignación de un conjunto de pesos (o probabilidades) a las diferentes ramas del
árbol lógico (que materializan distintas opciones de entrada) acorde con las opi-
niones de un comité de expertos.
4. Cálculo de la amenaza para todos los conjuntos de opciones de entrada
representadas en el árbol lógico, incluyendo, si ha lugar, simulaciones esto-
cásticas.
5. Presentación de los resultados en curvas, espectros y, si procede, en mapas.
6. Adicionalmente se pueden realizar análisis de sensibilidad de los resultados a los
diferentes nodos del árbol lógico.
7. Desagregación de la amenaza y determinación del sismo de control.

Todas estas fases, que serán seguidas en el presente estudio, se describen en los suce-
sivos apartados.

45
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

3.4.2. Determinación de la amenaza representativa


de un emplazamiento

En la Figura 3.1 se esquematizan las fases en las que típicamente se estructura el cálcu-
lo probabilista de la amenaza en un emplazamiento considerando sólo un conjunto de
opciones de entrada. Dichas fases son:

1. Análisis de la sismicidad y tectónica de la zona. Ello conlleva, en primer lugar,


la adopción del modelo de sismicidad a utilizar, que puede ser zonificado (inclu-
yendo la determinación de la geometría de las zonas sismogenéticas y de las
fallas), o bien, no zonificado. En segundo lugar, se debe elegir el modelo de
recurrencia temporal por el que se establece la relación entre la frecuencia de
ocurrencia de sismos y su magnitud u otros parámetros de sismicidad (magni-
tudes umbrales y máximas esperadas, intensidad, etc.).
2. Determinación del modelo de predicción del movimiento fuerte del suelo o ley
de atenuación para la zona en cuestión. Dependiendo de la extensión de ésta y
de las fuentes consideradas, puede adoptarse más de un modelo.
3. Resolución de la integral de la amenaza.
4. Presentación de los resultados: curvas y mapas de amenaza.

3.4.2.1. Fase 1: modelo de sismicidad

Todo estudio de amenaza sísmica en un cierto emplazamiento debe comenzar con un


detallado análisis de la sismicidad y tectónica del área de influencia alrededor del mis-
mo a fin de determinar qué fuentes sísmicas pueden suponer peligro potencial. De este
análisis se establecerá el marco de referencia para el resto del estudio, delimitando la
extensión de la zona cuyos terremotos pueden tener influencia significativa, así como
las características generales de las fuentes sísmicas englobadas. Ello llevará a establecer
criterios a considerar en la posterior definición de zonas. Por ejemplo, si en la zona exis-
ten fallas de actividad reciente, se deberá evaluar su potencial para generar sismos que
representen un peligro para nuestro emplazamiento y, en su caso, incorporarlas como
fuentes sismogenéticas diferenciadas. Si a cierta distancia del área de estudio se sitúa
una zona donde se generan sismos muy grandes, se deberá investigar si la posible ocu-
rrencia de uno de esos sismos puede presentar peligro potencial en nuestro emplaza-
miento.
El segundo paso a realizar en el estudio es la confección de un catálogo de pro-
yecto que incluya todos los terremotos que potencialmente puedan afectar a nues-
tro emplazamiento. Además, se filtrarán los sismos de muy baja magnitud que no
presenten incidencia significativa. El catálogo de proyecto deberá ser completo y
homogéneo.

46
Estudio Regional

Figura 3.1. Fases del cálculo de la amenaza mediante un método probabilista


(modificado de Benito y Jiménez, 1999)

Tectónica
Actividad Sísmica
de cada fuente
Log N
Zonificación
Curvas de Peligrosidad
Pr

M
Catálogo Sísmico Leyes de atenuación
M
A

Un catálogo sísmico se considera completo en un determinado rango de magnitu-


des si contiene todos los sismos de ese rango que presumiblemente han ocurrido en la
zona de influencia. El problema de los catálogos que incluyen tanto registros instru-
mentales como históricos es su falta de completitud, dado que a medida que disminu-
ye la intensidad o magnitud se pierde información al remontarnos en el tiempo. Para
resolver este problema de falta de completitud en este trabajo se ha adoptado la apro-
ximación introducida por Martín (1984), basada en el método de Stepp et al. (1973),
que consiste en establecer un año de referencia para cada grado de intensidad y/o mag-
nitud, a partir del cual puede considerarse el catálogo completo para dicho intervalo.
La tasa de sismos para cada intervalo de magnitud o intensidad se calcula a partir del
correspondiente año de referencia y se considera constante, extrapolándose a todo el
periodo de estudio. De esta forma, se deduce un número hipotético de sismos en el
correspondiente intervalo que presumiblemente debe haber tenido lugar aunque los sis-
mos no hayan sido documentados. La obtención de años de referencia y definición de
periodos de completitud en este trabajo se describen en el apartado 4.1.1.7.
Por otro lado, un catálogo sísmico es homogéneo en lo referente al tamaño de los sis-
mos, cuando el parámetro que lo define es el mismo para todos los terremotos. Fre-
cuentemente en un mismo catálogo se incluyen medidas de magnitud en diferentes
escalas, o incluso dentro de una misma escala, obtenidas a partir de diferentes fórmu-
las. Es imprescindible realizar las conversiones pertinentes entre las diferentes estima-
ciones de magnitud a fin de obtener un catálogo sísmico homogéneo. En este trabajo
se utiliza la magnitud momento MW como parámetro de tamaño. Para los sismos his-
tóricos datados con intensidad macrosísmica, I, se empleará una correlación I/MW. A

47
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

pesar de la incertidumbre que conlleva esta transformación, dichos sismos no pueden


ser excluidos del análisis por ser en muchos casos responsables de los mayores movi-
mientos ocurridos en la zona y por tanto determinantes a la hora de estimar los mayo-
res movimientos esperados. El procedimiento de homogeneización del catálogo sísmi-
co de Centroamérica se presenta en el apartado 4.1.1.
Una vez completado y homogeneizado el catálogo, se debe elegir el modelo de sis-
micidad a adoptar y, en función de la elección hecha, se calculan los parámetros corres-
pondientes que representarán la sismicidad como entrada de cálculo a la amenaza.

3.4.2.2. Métodos zonificados y no zonificados

Los modelos de sismicidad se pueden dividir en zonificados y no zonificados, en fun-


ción de si se descompone el área que potencialmente constituye un peligro sísmico en
zonas sismogenéticas de geometría bien definida (zonas con sismicidad uniforme o
fallas) o no. Normalmente se adoptan modelos de sismicidad zonificados. Éstos consi-
deran que la sismicidad del área en cuestión puede distribuirse en distintas zonas sis-
mogenéticas, las cuales responden a un mismo patrón de sismicidad que las caracteriza
y distingue. Las zonas sismogenéticas pueden ser, o bien entidades físicas reconocibles
(como fallas tectónicas), o bien zonas amplias en las que la sismicidad se considera dis-
tribuida uniformemente a lo largo y ancho de toda la zona. La inclusión de zonas tipo
falla en los estudios de amenaza requiere un buen conocimiento de la geometría de la
falla (tanto en superficie como en profundidad) y de su capacidad de generar terremo-
tos (expresada normalmente a través de intervalos de recurrencia o de la tasa de desli-
zamiento). Por otra parte, la adopción de zonas sismogenéticas con sismicidad difusa,
no precisa disponer de un conocimiento tan exhaustivo de la fuente sismogenética, ya
que las zonas pueden ser delimitadas a partir de los datos de un catálogo sísmico corre-
gido y completado, incorporando información geofísica o geológica complementaria.
Además de los métodos zonificados, existen los llamados métodos no zonificados
(Frankel, 1995; Kijko y Graham, 1999; Lapajne et al., 2003), en los que se considera
que la sismicidad no está circunscrita a ninguna zona en concreto. Estos métodos son
utilizados sobre todo en zonas de baja sismicidad. Entre los modelos no zonificados
cabe destacar aquellos en los que la distribución de epicentros responde a una geome-
tría fractal, representada mediante un método kernel de suavizado, que incluye una ley
de potencias decreciente con la distancia al epicentro (Woo, 1996).
En el presente estudio de amenaza utilizaremos un método zonificado, por lo que
haremos especial énfasis en las bases teóricas del mismo.

3.4.2.3. Modelos de recurrencia: distribución frecuencia de ocurrencia-tamaño

Cuando se sigue un método zonificado, la sismicidad de cada zona se debe caracterizar


por una ley de recurrencia que relacione el tamaño de sismos albergados en ella con su
frecuencia, expresando así la distribución temporal de magnitudes (o bien de intensi-

48
Estudio Regional

dades). En el análisis PSHA se asume que la ley de recurrencia obtenida para el pasado
es extrapolable para la predicción de la sismicidad en el futuro.
Uno de los modelos o leyes más empleados para tal fin es el modelo de Gutenberg-
Richter (Gutenberg y Richter, 1944) y algunas de sus variantes (modelo doblemente
truncado de Cosentino et al., 1977). La ley Gutenberg-Richter (Figura. 3.2) establece
una proporción constante entre el número de sismos grandes y pequeños para una
determinada zona, asumiendo que el número acumulativo de sismos que superan cada
grado de magnitud varía linealmente con este parámetro. La expresión matemática de
ley de Gutenberg-Richter es:

[3.1]

donde M es la magnitud, N es el número de sismos que tienen igual o mayor magnitud que
M, y a y b son constantes. Dicha ley es invariante con la escala, es decir, que la proporción
entre el número de sismos grandes y pequeños, dentro de un rango especificado de magni-
tudes, es constante. Esta invarianza con la escala es la base para la aplicabilidad de una distri-
bución fractal (o distribución de ley de potencias) a la sismicidad (Turcotte, 1997).
Este modelo es comúnmente usado en la caracterización de zonas sismogenéticas y de
fallas activas, truncando la magnitud en un determinado rango, lo que supone considerar
que la sismicidad se ajusta a una ley de recurrencia de tipo exponencial entre dos valores
extremos de magnitud que son, respectivamente, la mínima, M0, y la máxima de la zona,
MU. Es equivalente a considerar que el modelo de distribución es un modelo de Poisson.
Para el ajuste de la sismicidad de una zona a este modelo se consideran general-
mente los datos de sismicidad histórica e instrumental y se determinan los parámetros
a y b mediante análisis de regresión.

Figura 3.2. Representación típica de la ley de Gutenberg-Richter (1954) para una zona
sismogenética o falla, cuya sismicidad sigue un modelo de Poisson, truncada con un umbral
inferior de magnitud mo y uno superior mu

N(m0)

?
Log N (m)

m0 mu m

49
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Comúnmente, la ecuación anterior se expresa en forma complementaria acumula-


tiva y exponencial, como:

[3.2]

donde m0 es la magnitud mínima de referencia y  = bln(10).


Si bien el modelo de Gutenberg-Richter tiene gran aceptación, para el caso parti-
cular de las fallas activas muchos autores prefieren el modelo del terremoto característi-
co (Schwartz y Coppersmith, 1984). Dicho modelo (Figura. 3.3) establece que una falla
activa da lugar a terremotos de un tamaño relativamente grande y aproximadamente
constante cada cierto intervalo de tiempo. El modelo de sismo característico no respe-
ta la invariabilidad con la escala que caracteriza la relación de Gutenberg-Richter, ya
que los mayores sismos que se repiten cada cierto tiempo tienen una magnitud supe-
rior a la que establece la pendiente de dicha relación.
Es frecuente encontrar en la literatura estudios de amenaza que, o bien adoptan
modelos híbridos que combinan aspectos del modelo característico y de Gutenberg-
Richter (Youngs y Coppersmith, 1985), o bien utilizan ambos modelos en el mismo
análisis (modelo de sismo característico para fallas y Gutenberg-Richter para zonas; por
ejemplo, Frankel et al., 1996).

Figura 3.3. Modelo del terremoto característico


1.000

100
Número de terremotos por año
Magnitudigual o mayor que M

10

0,1

0,01

0,001
3 4 8 6 7 8 9
Magnitud Mmax

Con cualquiera de los modelos adoptados, los parámetros que definen la sis-
micidad en cada zona o falla necesarios para el cálculo de la amenaza son las mag-
nitudes máxima (MU o MMÁX) y mínima (M0), la tasa de sismos por encima de la
magnitud mínima N (M0) y la pendiente de la relación , además de la anchura

50
Estudio Regional

del intervalo de magnitud máxima para el caso del modelo de terremoto caracte-
rístico.
En nuestro caso, la sismicidad de la mayor parte de las zonas será modelizada por
una ley Gutenberg-Richter doblemente truncada, si bien contemplamos la posibilidad
de modelo de terremoto característico especialmente en las zonas de subducción.

3.4.2.4. Modelos de predicción del movimiento fuerte del suelo

Una vez determinado el modelo de sismicidad de la región de interés para el estudio


PSHA, incluyendo los parámetros característicos de cada zona sismogenética, se
debe establecer el modelo de predicción del movimiento fuerte del suelo en el
emplazamiento (también conocido frecuentemente como ley de atenuación). Dicho
modelo relaciona el movimiento del terreno en el emplazamiento (definido por
algún parámetro del movimiento genérico Y, que normalmente es una aceleración o
velocidad) con el parámetro que establece el tamaño del sismo en la fuente (inten-
sidad macrosísmica I o magnitud M), la distancia fuente-emplazamiento r, y una
medida de la dispersión del modelo. Algunos modelos incluyen otros términos
como el factor de suelo, el tipo de falla causante del sismo o el tipo de sismo en fun-
ción de su localización hipocentral.
Generalmente, la ecuación de predicción del movimiento del terreno se formula de
la siguiente forma:

[3.3]

donde:

 ln y es el logaritmo neperiano del parámetro del movimiento en el emplaza-


miento (es habitual también encontrar logaritmo decimal en lugar de neperia-
no). A su vez la variable Y suele representar la aceleración pico, PGA, o alguna
aceleración o velocidad espectral, SA o SV.
  (r,m,...) es una función de la magnitud, de la distancia y eventualmente de
otras variables (factor de suelo, tipo de falla, etc.). Por definición, para  = 0 se
obtiene la media de la distribución normal, es decir:

 El término Lny se denomina término de error del modelo del movimiento y tie-
ne gran importancia en los estudios de amenaza. Consta de dos factores:
1. El parámetro  es un número real que indica el número de desviaciones están-
dar Lny utilizadas para evaluar el movimiento Lny. Por ejemplo, si  = 1, esta-
ríamos prediciendo el movimiento como el valor medio (para cierta m y r)
más una desviación, ln y = 苶 ln y  ln y.

51
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

2. Lny es la desviación estándar del Lny. Normalmente se calcula mediante un


análisis de regresión y por lo general considera que sigue una distribución log-
normal (por ejemplo, Budnitz et al., 1997), si bien algunos autores proponen
truncar dicha distribución en su límite superior para mejorar el ajuste a los
datos (Restrepo-Vélez y Bommer, 2003). El ajuste por mínimos cuadrados de
N observaciones del movimiento fuerte yi (con i = 1...N) a una función del
tipo  (r,m,...) requiere minimizar la ecuación:

[3.4]

Existen varias maneras de definir las variables incluidas en los modelos del movimiento
(por ejemplo, Abrahamson y Shedlock, 1997), lo que se traduce en diferentes definiciones de
magnitud, distancia, etc. (por ejemplo, MS, MW, ML, REP, RHIP, RRUP, etc.). En rigor, esto
impediría la comparación directa de los modelos que usan diferentes definiciones y compli-
caría la elección del modelo que mejor se ajustase a las características específicas de un cierto
emplazamiento. Ante esta situación, se hace necesario establecer los procedimientos adecua-
dos de selección del modelo (Cotton et al., 2004), lo cual implica recurrir al uso de fórmulas
de conversión entre diferentes tipos de variables, que además proporcionen una estimación
de la propagación de la incertidumbre asociada (Sabetta et al., 2005).

Figura 3.4. Modelo del movimiento del suelo (dado mediante la aceleración pico, PGA
medida en g) en función de la distancia (en Km.) para dos valores de magnitud. El modelo
fue deducido mediante regresión de registros de movimiento fuerte correspondientes a
sismos reales (puntos). Las líneas continuas dan la variación de la PGA media y las
discontinuas las de los percentiles del 5% (PGA-95%) y del 95% (PGA+95%). A la izquierda
se ven las distribuciones representativas del movimiento a distancia de 1 Km.

1
8
6
4

2
PGA (g)

PGA (+95%)
8
6
4
PGA

2
PGA (-95%)
0,01
2 4 6 8 2 4 6 8 2
1 10 100
Distancia (Km)

52
Estudio Regional

La Figura 3.4 muestra un ejemplo de ajuste de datos de PGA a una ley de atenua-
ción y representa el modelo promedio para dos magnitudes con los correspondientes
intervalos de confianza del 95%, pudiendo apreciarse la variabilidad de los datos res-
pecto a la media del modelo  (r,m,...).
Una amplia recopilación y discusión general de modelos de movimiento fuerte a
nivel mundial puede encontrarse en Douglas (2003) y algunos de los más utilizados
para EE UU se recogen en un volumen especial de SRL (Abrahamson y Sheldock,
1997a).
En este trabajo se han analizado diversos modelos propuestos para entornos tectó-
nicos afines al de la región centroamericana y se han contrastado con datos locales, para
seleccionar los más idóneos al caso que nos ocupa. En la sección 4.1.3 se describe el
proceso seguido de análisis y contraste de modelos de atenuación.

3.4.2.5. Fase 3: resolución de la integral de la peligrosidad

Una vez establecidos los modelos de recurrencia de terremotos, las zonas sismogenéti-
cas donde éstos ocurren y los modelos de predicción del movimiento fuerte del suelo
en el emplazamiento, se tienen todos los elementos necesarios para resolver la integral
de la amenaza según el planteamiento probabilista de Cornell (1968) y Esteva (1967,
1968). La amenaza se evalúa entonces como la probabilidad de superación de un valor
umbral del parámetro de movimiento en el emplazamiento debido a la actividad de
todas las zonas sismogenéticas que rodean al mismo y que pueden contribuir al movi-
miento esperado.
La forma funcional de la integral de la amenaza debida a un conjunto de N fuen-
tes sísmicas es la siguiente:

[3.5]

donde la triple integral tiene como límites las magnitudes y distancias mínimas y máxi-
mas de la fuente y los valores en los que se trunca la relación de predicción del movi-
miento (proporcionales al número de desviaciones estándar de la ecuación del modelo
del movimiento). Si ésta no se trunca, entonces la integral se evalúa entre  ∞ y  ∞.
En la Ecuación 3.5  (y >Y) representa la tasa anual de excedencia del nivel del
movimiento Y, debida a ocurrencia de terremotos en las N fuentes, que es suma de las
tasas anuales de excedencia i (y >Y) por cada una de las fuentes (las cuales presentan
una tasa anual de ocurrencia de terremotos i).
El término Pi [y>Y兩m,r, ] da la probabilidad de excedencia de Y condicionada a las
variables m, r y . Por último, las funciones fMi (m), fri (r), fi () son las funciones de
densidad de probabilidad (o PDF,s) de magnitud, distancia y épsilon, respectivamente.
Si se considera que la probabilidad de excedencia de Y es función de las variables
m, r y  únicamente, entonces Pi [y>Y兩m,r, ] sólo puede tomar los valores uno o cero
(Abrahamson, 2000). Cuando se produce excedencia del movimiento, es decir, los

53
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

valores de las variables r, m y  usados para evaluar el movimiento y son tales que y >
Y, la probabilidad de excedencia vale uno. En caso de que no se produzca excedencia,
entonces la probabilidad condicionada Pi [y>Y兩m,r, ] toma el valor cero. Matemática-
mente, esta duplicidad de valores que puede tomar Pi [y>Y兩m,r, ] se expresa mediante
la función H(ln y – lnY), donde H( ) es la función de Heaviside o función escalón. Esta
función vale uno cuando ln y – lnY , y cero en caso contrario. Así pues, la ecuación
anterior se puede expresar de la forma:

[3.6]

La resolución de esta triple integral se realiza de forma numérica, bien a través de


las funciones densidad de probabilidad (PDF,s), que en nuestro caso son: f(m), f (r), f
(e), o bien a través de las correspondientes funciones de distribución acumulativa
(CDF,s), es decir: F(m), F (r) y F (). Las diferencias entre las funciones PDF,s y CDF,s
y su relación se encuentran en el Anexo A (Capítulo 3).
A continuación, se muestra cómo se calcula cada término contenido en la inte-
gral de la amenaza (Ecuación 3.6), para más adelante completar la resolución de la
misma.

Función de densidad de probabilidad en magnitud, f m (M)

La función de densidad de probabilidad en magnitudes para la fuente i, fMi (m), se cal-


cula directamente a partir de la ley de recurrencia en magnitudes (Cosentino et al.,
1977). Para el caso de la ley de Gutenberg-Richter doblemente truncada, la expresión
de fMi (m), tiene la forma siguiente:

, con Mo ≤ m ≤ M Mi [3.7]

donde M0I y MMI son las magnitudes mínima y máxima asignadas a la fuente i. Para
más detalles sobre la formulación de esta ecuación, véase CSN (2008). De la fórmula
de la distribución de probabilidad se deriva directamente la expresión para la tasa anual
de ocurrencia de terremotos a magnitud mínima M0I en la fuente i:

i = e ái âi M0i [3.8]

donde i y i son los coeficientes de la relación Gutenberg-Richter para la fuente i.


La correspondiente función de distribución acumulativa (CDF) tiene la expresión:

con M0 ≤ m ≤ MM [3.9]

La deducción de esta ecuación se encuentra en el Anexo A (Capítulo 3).

54
Estudio Regional

Función de densidad de probabilidad en distancia, f r (R)

La amplitud del movimiento del suelo en el emplazamiento depende de la distancia


desde la fuente donde se origina el sismo hasta el propio emplazamiento. En general,
se desconoce el lugar concreto dentro de la zona sismogenética en el que va a ocurrir
un sismo en el futuro. Por tanto, la estimación de la distancia fuente-emplazamiento
debe realizarse recurriendo a planteamientos probabilistas. Esto se realiza a través de la
función de densidad en distancias fR(r) o PDF (r). La manera de diseñar esta función es
la siguiente: para cada distancia r se determina la fracción de área fuente r que se
encuentra a esa distancia del emplazamiento con respecto al área fuente total. Se obtie-
ne así un conjunto de pares (r, r) que conforman la función de densidad de proba-
bilidad en distancias fR(r). Asociada a la función fR(r) se puede obtener la función acu-
mulativa de probabilidad en distancias F(r), o CDF(r). Para más detalle véase CSN
(2008).
Por lo general, la función de densidad de probabilidad en distancias fR(r), no tiene
una expresión analítica y debe ser calculada numéricamente. Tres casos particulares
para los cuales se conocen dichas expresiones analíticas son los siguientes:

 Caso 1: fuente puntual:

 Caso 2: fuente lineal de longitud L, cuyos extremos equidistan del sitio en el que
se calcula la amenaza, siendo Rmin y Rmax las distancias fuente-emplazamiento
mínima y máxima, respectivamente:

[3.10]
Sitio

con Rmax
Rmin

L
[3.11]

 Caso 3: fuente circular de radio Rmax centrada en el punto donde se calcula la


amenaza:

con [3.12]
Rmax
Sitio

[3.13]

55
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Pese a que estos casos representan situaciones poco realistas, tienen gran importan-
cia para calibrar métodos numéricos de cálculo de las PDFs de distancias, como así han
realizado diversos autores (Chapman, 1995; Bazzurro y Cornell, 1999; Benito et al.,
2004; Ordaz, 2004).

Probabilidad de excedencia condicionada P (y> Y / M, R, ) y función de densidad de probabilidad


estándar de épsilon, f  ()

En el cálculo de la amenaza, se considera que el término de probabilidad de exce-


dencia del movimiento del suelo Y condicionada a m, r, y , P[y>Y|M, R, ], sigue
una distribución normal de media 苶 ln y y desviación típica lny (Budnitz et al.,
1997), es decir:

[3.14]

En la práctica, en vez de extender la integración hasta  ∞, ésta se trunca cuando


ln y 冣 es múltiplo de lnY, siendo  la constante de proporcionali-
la diferencia 冢ln y  苶
dad. Matemáticamente, esto se expresa como:

[3.15]

En esta ecuación, el valor de viene directamente dado por el modelo del movi-
miento (Ecuación 3.3).
Así pues, el parámetro  denota el número de desviaciones estándar usadas a la hora
de evaluar el valor del parámetro del movimiento en el sitio mediante la ley de atenua-
ción, y es, por tanto, una medida de la tolerancia admitida a la hora de usar dicha ley.
Luego, si se denota mediante trunc al valor de truncamiento de épsilon, se tiene que:

[3. 16]

y la tolerancia máxima permitida (desviación con respecto a 苶 ln y) es: trunc Ln y. Ello
significa que no se consideran posibles valores de lny predichos con un número de des-
viaciones Ln y superiores en número a trunc. Es decir:

es el límite superior del movimiento predicho.

La Figura 3.5 ilustra cómo estarían representadas las probabilidades de supe-


ración de un cierto valor de movimiento Y haciendo la predicción con una deter-
minada ley de atenuación, para un valor dado de magnitud y diferentes distancias
r1, r2, r3, etc.

56
Estudio Regional

Figura 3.5. Curva de atenuación del movimiento (ln y) para un valor de magnitud
M = m2 a diferentes distancias (trazo negro). Para varias distancias (r1, r2, r3,… rn,) se
indica también la distribución de probabilidad de excedencia del movimiento Y
(representado por la línea roja) condicionada a M = mi y R = ri (i = 1, 2, 3, 4….n),
es decir, P [ y > Y | m= m i, r = ri ]. Las áreas verdes representan la probabilidad de
excedencia (con trunc → ∞) de Y para cada una de las distancias consideradas

P [y > Y | M = m2, R = r1]


In y
M = m2
P [y > Y | M = m2, R = r2]
P [y > Y | M = m2, R = r3]

r1 r2 log R
r3
rN

Recientemente, se ha tomado conciencia de la importancia del valor de trunca-


miento de épsilon en los resultados de la amenaza sísmica (por ejemplo, Bazzurro y
Cornell, 1999; Harmsen, 2001). Esto es especialmente apreciable a periodos de retor-
no muy largos, en los que los altos valores de épsilon posibilitan contribuciones signi-
ficativas a la amenaza que en ocasiones dan como resultado aceleraciones esperadas muy
poco realistas (por ejemplo, Bommer et al., 2004a).

Resolución numérica de la integral

La integral de amenaza se resuelve finalmente introduciendo las funciones de densidad


f (x), o bien las correspondientes funciones de distribución F (x) en la Ecuación 3.6,
siendo x cada una de las variables m, r y .
Si se emplean funciones de distribución, la Ecuación 3.6 se expresa como:

[3. 17]

57
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Generalmente, la triple integral se resuelve numéricamente considerando interva-


los discretos de las variables, denominados genéricamente celdas . La diferencia de las
funciones de distribución de cada variable en los extremos de la correspondiente celda
da el valor de la contribución de la misma a la amenaza.

[3. 18]

[3. 19]

La función de distribución de  sigue una normal estándar:

[3. 20]

Los valores de Fi (W) se toman de tablas, con lo cual no es necesario recurrir a nin-
guna técnica numérica de resolución de la integral indefinida. Sustituyendo en la Ecua-
ción 3.17, la tasa de excedencia del movimiento resulta ser:

[3.21]

Ésta es la ecuación que da la amenaza en el emplazamiento a causa de la acción


de N fuentes como suma de las contribuciones de celdas Δr  Δm  Δ.
La integral de amenaza también se puede resolver a través de las funciones densi-
dad de probabilidad en los puntos medios del intervalo, teniendo en cuenta la siguien-
te aproximación:

F(mu+1) – F(mu) ? fM(mmed)·(mu+1 – mu), con mmed=(mu+1 + mu)/2 [3.22]

F(rv+1) – F(rv) ? fR(rmed)·(rv+1 – rv), con rmed=(rv+1 + rv)/2 [3.23]

F(w+1) – F(w) ? f(med)·(w+1 – w), con med=(w+1 + w)/2 [3.24]

Para más detalle de la formulación véase Anexo A (Capítulo 3).

3.4.2.6. Representación de resultados: curva de amenaza LADILLO 3

El modo de resolución numérica de la ecuación de la amenaza, explicado en el punto


anterior, se refiere a un solo emplazamiento y permite calcular la probabilidad de exce-
dencia de un nivel del movimiento específico. Sin embargo, los estudios de amenaza

58
Estudio Regional

son generalmente más completos y, al menos, dan la probabilidad de excedencia de


varios niveles del movimiento expresada a través de diversos parámetros [PGA,
SA(T), etc.] y, en ocasiones, no en un único emplazamiento, sino en una región más
extensa.
La curva de la amenaza en un cierto sitio (Figura 3.6) proporciona la proba-
bilidad anual de excedencia () o su inversa, el periodo de retorno (TR) (en orde-
nadas) de una serie de valores de un determinado parámetro del movimiento (en
abscisas).

Figura 3.6. Curva de amenaza para un emplazamiento expresada en función del período
de retorno TR (izq) o de la probabilidad anual de excedencia l (dcha)

Para establecer esta curva se requiere resolver la integral de la amenaza para varios
valores del parámetro del movimiento de referencia Y. Los puntos de la Figura 3.6 indi-
can los resultados del estudio. En los tramos continuos de la curva realmente no se han
obtenido resultados y por lo general se determinan mediante interpolación lineal de
pares (T, Y) [o alternativamente (P, Y)] sucesivos en la curva.
Una vez determinado el valor de la probabilidad media anual de excedencia o
periodo de retorno correspondiente a un determinado nivel de movimiento del terre-
no, el cálculo de la probabilidad de excedencia de dicho movimiento en un periodo de
t años es inmediato:

P 冢y > Y en t años冣 = 1 et [3. 25]

donde es la tasa anual media de excedencia del nivel de movimiento, Y, y t es el núme-


ro de años para los que se calcula la amenaza.

59
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

3.4.3. Análisis de incertidumbres

En el apartado precedente se presentaron los fundamentos del estudio de amenaza


considerando tan sólo un conjunto de opciones de cálculo y de valores de los pará-
metros de entrada. Sin embargo, la falta de conocimiento profundo de los procesos
físicos involucrados en las diferentes fases de cálculo de la amenaza introducen gran
incertidumbre en los resultados del análisis probabilista (por ejemplo, Schenk,
1989; Budnitz et al., 1997). Ante la imposibilidad de eliminar por completo estas
incertidumbres, se han desarrollado técnicas de reconocimiento, cuantificación y en
la medida de lo posible, reducción de las mismas. En la actualidad, el análisis de
incertidumbres más o menos exhaustivo es práctica generalizada en las estimaciones
de amenaza y su cuantificación es parte importante de la línea metodológica PSHA.
Además, y debido a que nuestro conocimiento sobre el fenómeno sísmico es incom-
pleto, es muy importante llegar a un consenso científico sobre cuál es la mejor infor-
mación en la que basarse para una estimación fiable de la amenaza sísmica. Uno de los
aspectos relevantes de la metodología PSHA es precisamente que aporta el marco teó-
rico para lograr este consenso.
A continuación, se expondrán las técnicas empleadas para la cuantificación de la
incertidumbre, los métodos de representación de ésta y los análisis de sensibilidad. Para
más información véanse Wen et al. (2003).
Existen diversos modos de clasificar las incertidumbres inherentes a la amenaza sís-
mica, no habiendo un claro acuerdo sobre definiciones y denominaciones relativas al
tema. Quizá la clasificación más utilizada es la que distingue entre incertidumbre epis-
témica e incertidumbre aleatoria, definidas como:

 Incertidumbre epistémica: inherente a los modelos asumidos de sismicidad,


zonificación, predicción del movimiento, etc., que sólo podrían estimarse si se
conociera el modelo real.
 Incertidumbre aleatoria: asociada a errores en la estimación de parámetros de un
determinado modelo. Pueden reducirse aumentando la cantidad y calidad de los
datos existentes para estimar con mayor precisión dichos parámetros.

Ambos tipos de incertidumbres se presentan en las diferentes fases de cálculo de la


amenaza: definición de zonas sismogenéticas y relaciones de recurrencia, leyes de
atenuación y efecto de las condiciones locales del emplazamiento. Para cuantificar
y calibrar dichas incertidumbres se ha propuesto la metodología de árbol lógico
(Cramer, 2001a; Wahlström y Gruntal, 2000) que se empleará en este trabajo y
se describirá a continuación. Asimismo, para suplir la falta de información en la
evaluación es cada vez más generalizado el procedimiento de juicio de expertos
(EPRI, 1986).

60
Estudio Regional

3.4.4. Árbol lógico

El árbol lógico o árbol de decisión es una herramienta usada en estudios de amenaza


sísmica con el fin de contemplar todas las opciones que se pueden incluir en el análisis
y establecer cuáles pueden ocurrir con más probabilidad que otras, proporcionando una
estimación cuantitativa de la incertidumbre epistémica del estudio PSHA.
Su formulación ha sido desarrollada por Coppersmith y Young (1986), EPRI
(1986) y National Research Council (1988). El método ordena la serie de estimacio-
nes a realizar en el análisis de amenaza y dirige la incertidumbre de cada estimación de
una manera secuencial hasta obtener la incertidumbre de los resultados finales.
El razonamiento que da lugar a plantear el árbol lógico es el siguiente: si nuestro
conocimiento sobre un determinado factor que entra en juego en el estudio PSHA es
incompleto, entonces considérense todas las opciones plausibles para explicar el com-
portamiento de dicho factor y pondérense dichas opciones atribuyendo mayor peso a
las más realistas. De esta forma, el resultado obtenido será el más completo y el más
acorde con el estado del arte.
El diseño típico del árbol lógico consta de diversos nodos y ramas (ejemplo en Figu-
ra 3.7). Los nodos representan los elementos del análisis cuya incertidumbre se quiere
cuantificar, por ejemplo, la elección de un modelo de atenuación, de una zonificación
sísmica, etc. Las ramas indican las diferentes opciones consideradas para cada nodo. De
todos los nodos sale al menos una rama. Todas las ramas, excepto la del extremo final,
desembocan en un nodo. A cada rama que parte de un mismo nodo se le atribuye un
peso o probabilidad de ocurrencia del suceso condicionada a esa variable. Así, si un
determinado nodo representa la elección de zonificación y se incluyen tres posibles
zonificaciones como ramas de ese nodo, a cada una se le asignará un peso, que repre-
sentará la probabilidad de esa elección de zonificación, es decir, la probabilidad de que
esa rama represente el valor correcto.
En PSHA se asume generalmente que todos los valores que puede tomar la varia-
ble definida en cada nodo son mutuamente exclusivos y colectivamente exhaustivos,
por lo cual, la suma de todos los pesos de las ramas de un mismo nodo debe ser la
unidad. Es muy importante realizar un diseño de árbol lógico acorde con estas hipó-
tesis, a fin de evitar incongruencias matemáticas. Las ramas del árbol lógico deben
representar opciones alternativas creíbles (ramas o-o, es decir, o una opción u otra
opción, según Abrahamson, 2000) y no opciones que suceden en unas ocasiones y no
en otras.
Un suceso cualquiera del árbol lógico, o dicho de otro modo, la adopción de un
conjunto de opciones de entrada para el cálculo de la amenaza, vendrá definida por una
sucesión de ramas pertenecientes a los sucesivos nodos. La probabilidad de que ocurra
el suceso representado por esta sucesión de ramas en cuestión es el producto de los
pesos (o probabilidades) de cada una de las ramas.
En el caso general, un árbol lógico de n nodos con r1,r2,...,rn ramas respectivamente,
dará lugar a un total de T = r1,r2,...,rn resultados individuales, expresados como tasas

61
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

anuales de excedencia, es decir, a un conjunto de T valores de i (i = 1,...,T). Cada uno


de estos valores será ponderado mediante el producto de los pesos de cada rama consi-
derada.
Frecuentemente se combinan las soluciones de las diferentes ramas a fin de dar un
único resultado del análisis de amenaza. Para ello, se lleva a cabo un tratamiento
estadístico de los resultados parciales relativos a las múltiples opciones de entrada
del árbol lógico, ajustándolos a una distribución normal de la tasa anual de exce-
dencia del movimiento en el sitio, cuya media o mediana es ponderada según los
pesos asignados a las diferentes ramas del árbol. Llamando i (i = 1,...,n) a la tasa
anual de excedencia de la rama i-ésima del árbol lógico y wi al correspondiente peso
que, como se vio anteriormente, es producto de los pesos individuales de las ramas
consideradas, entonces el valor medio (苶 w ) y la desviación típica estándar (w ) de
la distribución de amenaza total vienen dados por las siguientes expresiones
(NIST/SEMATECH, 2005):

[3. 26]

donde n’ indica el número de nodos cuyos pesos son distintos de cero, e es cada
variable con incertidumbre epistémica reflejada en el árbol lógico,  (i / e)la
varianza de i condicionada a la variable e y p( e) la probabilidad asignada a la varia-
ble e.
En la expresión anterior la varianza w se compone de dos términos:

 El primero indica la dispersión de las estimaciones de las diferentes ramas del


árbol lógico respecto a su valor medio.
 El segundo representa la varianza propia de dicho valor dada como la media
ponderada de las varianzas de las diferentes ramas del árbol lógico.

En general, como resultado del análisis de amenaza se presentan varias curvas que
representan, en ordenadas, la tasa o probabilidad anual de excedencia para la media
y diversos niveles de confianza (percentiles) determinados y, en abcisas, el valor del
parámetro del movimiento. La cuantificación de la incertidumbre lleva a establecer
así el intervalo en el cual se encontrará el valor del parámetro de medida de la ame-
naza con una cierta probabilidad, que es fijada en función del nivel de riesgo que se
requiere asumir dependiendo de la aplicación a la que vaya dirigida la estimación.
Es práctica habitual, a la vez que recomendable, acompañar estos resultados de grá-
ficas o mapas que indiquen la variabilidad y/o incertidumbre involucrada en el estu-
dio PSHA, incluyendo análisis de sensibilidad de los resultados a diferentes opcio-
nes de entrada.

62
Estudio Regional

Figura 3.7. a) Estructura general de árbol lógico para la estimación probabilista de la


amenaza sísmica. b) Ejemplo de una parte de árbol lógico correspondiente a la estimación
de la magnitud máxima. Los números entre paréntesis son los pesos asociados a cada opción

A) Atenuación Ley de Catálogo Modelo de Zonas Máxima Distribución


atenuación sísmico zonificación sísmicas magnitud de magnitudes
zona 1
zona 2
modelo 1 zona 3
Ley 1 Catálogo 1 zona 4
Ley 2 modelo 2 zona 5
uniforme
Catálogo 2
Ley 3

variable

B)
Tipo de falla Máximo Magnitud
desplazamiento máxima
por evento

2 m (0,3) 7,1
strike-slip 3 m (0,5) 7,3
4 m (0,2) 7,4
1 m (0,4) 7,0
inversa 1,5 m (0,4) 7,3
2 m (0,2) 7,5

3.4.4.1. Presentación de los resultados: mapas de peligrosidad e incertidumbre

En ocasiones, el objetivo del estudio PSHA es la evaluación de la amenaza en un área


extensa. Para ello se calcula el periodo de retorno (o la probabilidad de excedencia
en t años) de un determinado nivel de movimiento en una serie de sitios, general-
mente en una malla de puntos equi-espaciada cubriendo el área de estudio, y se
genera un mapa de isolíneas mediante interpolación (Frankel, 1995). Éstos son los
mapas de amenaza sísmica que se suelen presentar junto con mapas de algún pará-
metro que indique la incertidumbre y/o la variabilidad de los resultados a diferen-
tes opciones de cálculo.
Cuando se realiza el cálculo de la amenaza en una malla de puntos la incertidumbre
total se suele representar gráficamente a través del coeficiente de variación (en inglés Coeffi-
cient of Variation, COV; McGuire y Shedlock, 1981). El coeficiente de variación en un
punto i en el que se evalúa la amenaza sísmica (aquí denominado COVi) no es más que el
cociente entre la desviación estándar i y la media i en cada punto y da una medida de
la anchura de la distribución relativa al valor medio en ese punto, COVi = i兾 i .

63
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Así, valores bajos de COVi indican que los valores de la distribución están muy
agrupados en torno al valor central (el de la media), de modo que la dispersión o incer-
tidumbre total en el punto considerado es relativamente baja. Recíprocamente, valores
relativamente altos de COVi señalan que la distribución que representa la amenaza pre-
senta gran dispersión de valores con respecto a la media, con lo que la incertidumbre
total en el punto considerado es relativamente alta.
El umbral de significación de COV se sitúa entre el 10 y el 20% (valores de COV
entre 0,1 y 0,2), dependiendo del nivel de movimiento del suelo especificado (Cramer
et al., 2002). Los mapas del COV sirven para dos propósitos: primero, ayudan en la
visualización del efecto de nuestra carencia de información en los resultados finales
(zonas de alta incertidumbre epistémica) y segundo, enfatizan las áreas donde las mejo-
ras en el entendimiento científico pueden tener un impacto en los futuros mapas de
amenaza (Cramer, 2001).
En resumen, el resultado de un análisis de amenaza viene dado por un mapa de la
medida del movimiento del suelo para un periodo de retorno determinado (por ejem-
plo, mapa de valores medios de SA a frecuencia 2 Hz) y por una medida de la incerti-
dumbre asociada (por ejemplo, mapa de COV). Los mapas obtenidos mediante el pro-
cedimiento del árbol lógico ofrecen una medida del movimiento resultante de
promediar la acción de un conjunto de opciones que reflejan el estado del conoci-
miento actual de la manera más consensuada posible (Newman et al., 2001).

3.4.5. Desagregación de la peligrosidad

Los métodos probabilistas de evaluación de la amenaza dan como resultado una curva
que representa las probabilidades de excedencia de diferentes niveles del movimiento
del suelo a causa de la ocurrencia de terremotos en cualquiera de las zonas sismogené-
ticas cercanas al sitio. Dicha curva integra la acción de todas las zonas que puedan tener
influencia en el movimiento esperado del emplazamiento en cuestión. Más concreta-
mente, el cálculo de la amenaza requiere sumar las contribuciones de aquellos conjun-
tos de valores magnitud-distancia-épsilon que efectivamente contribuyen a la exceden-
cia del movimiento.
Sin embargo, la curva de amenaza no da información específica sobre las caracte-
rísticas del sismo (fundamentalmente tamaño y localización) que con mayor probabili-
dad causará la excedencia del movimiento en el emplazamiento, también denominado
terremoto de control para la frecuencia espectral considerada. Determinar las caracterís-
ticas de este sismo requiere encontrar el conjunto de valores de las variables magnitud-
distancia-épsilon [en adelante denominado terna (m, r, )] que presenta mayor contri-
bución a la amenaza. Este proceso de descomposición de la amenaza total en
contribuciones parciales debidas a los sismos caracterizados por una terna (m, r, ) se
conoce como desagregación de la amenaza. En la práctica, la desagregación se lleva a
cabo descomponiendo la amenaza total en contribuciones de sismos cuyos parámetros
magnitud-distancia-épsilon pertenecen a unos intervalos (Δm, Δr, Δ ) previamente

64
Estudio Regional

especificados. Por lo tanto, el resultado del análisis de desagregación depende del esque-
ma de definición de celdas empleado.
La descomposición o desagregación de la amenaza total en contribuciones parcia-
les, de acuerdo con un esquema de celdas dado, da lugar a una distribución de contri-
buciones de amenaza. Precisamente la terna (m  r  ) que presente una mayor con-
tribución a la amenaza representa el sismo de control y puede haber más de uno. En el
caso ideal, la sustitución de los parámetros (mo ro o), correspondientes al sismo de con-
trol, en la ecuación del modelo del movimiento fuerte reproduciría el movimiento de
referencia en el emplazamiento, Y, cuya excedencia se usa para definir la amenaza
(Bazurro y Cornell, 1999).
Los primeros métodos de desagregación aparecidos en la literatura computaban la
contribución relativa a la amenaza sólo por la magnitud y la distancia, mientras que la
otra variable importante, el parámetro , era despreciada. Posteriormente se ha puesto
de manifiesto que este parámetro, que entra en juego en el cálculo a través de la ley de
atenuación, tiene una importancia fundamental en desagregación.
En un principio, se consideraban los valores medios de la distribución (M 苵 , 苵R) para
definir el sismo de control (por ejemplo, McGuire y Shedlock, 1981). Actualmente, los
valores modales son preferidos a los medios (por ejemplo, Chapman, 1995). La venta-
ja estadística de usar valores medios es que son fáciles de interpretar y de calcular, pero
no describen rigurosamente la magnitud más probable ni tampoco la distancia que pue-
de inducir un nivel específico de aceleración en el sitio (Bazurro y Cornell, 1999). Un
ejemplo en el que el par (M 苵 , 苵R) no representa un terremoto físico posible es el caso de
un emplazamiento afectado por dos fuentes igualmente peligrosas, una próxima, capaz
de generar sismos pequeños, y otra distante, capaz de causar sismos de mayor tamaño.
Los sismos que más contribuyen a la amenaza en el sitio por parte de las respectivas
fuentes vendrán definidos por sendos pares (M1 , R1) y (M2 , R2). En este caso, el corres-
pondiente par medio (M 苵 , 苵R), dado por la distancia media entre R1 y R2 y la magnitud
media entre M1 y M2 corresponderá a un evento no generado en ninguna de esas dos
fuentes, lo que hace que adoptar valores medios carezca de sentido físico alguno.
Es de destacar que, en cualquier caso, los valores medios y los modales cambian
para diferentes niveles del movimiento y para diferentes frecuencias espectrales. Cuan-
do la amenaza es dominada por varios eventos, la técnica de la desagregación indica que
existen varias celdas (M, R, ) que presentan contribuciones apreciables y todas ellas
definen diferentes sismos de control. Es conveniente en estos casos identificar las con-
tribuciones multimodales a la amenaza.

3.4.6. Juicio de expertos y análisis de sensibilidad en los resultados

La metodología del árbol lógico contiene un factor fundamental que la diferencia de


otras técnicas analíticas y es que requiere de la intervención subjetiva del analista a la
hora de asignar pesos a las diferentes ramas del árbol (cuando se trata de una distribu-
ción discreta) o de asignar las funciones de probabilidad de las variables representadas

65
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

por funciones continuas (por ejemplo, magnitud máxima esperable en una zona sis-
mogenética). Ésta no es una tarea trivial, en parte porque la naturaleza aleatoria de los
fenómenos asociados impide establecer un modelo preferente con certeza absoluta y,
sobre todo, a causa de la limitación de datos que ayuden a constreñir los rangos de
variabilidad de los parámetros implicados en ese modelo.
La asignación de pesos presenta una importancia decisiva en los resultados del estu-
dio PSHA, cobrando un acento extremo cuando se trata de evaluar la amenaza sísmica
de un emplazamiento donde se asienta una estructura crítica o de características espe-
ciales, como presas y túneles de gran envergadura, centrales nucleares, depósitos de resi-
duos radiactivos, etc. En estas situaciones particulares no se delega toda la responsabi-
lidad en un solo analista, sino que se distribuye entre un comité de especialistas que en
sucesivas reuniones van adoptando una solución consensuada. Si bien la opinión del
comité de expertos tiende a suplir las lagunas del conocimiento, la diversidad de opi-
niones puede causar gran dispersión entre las curvas de peligrosidad para un mismo
emplazamiento. Así pues, el asunto de incluir la opinión de los expertos de una mane-
ra uniformizada y calibrada adquiere una importancia crítica (Reiter, 1990) y para ello
se ha diseñado un proceso formal de juicio estructurado denominado licitación de
expertos. Éste sigue un protocolo dividido en diferentes fases que se ejecutan secuen-
cialmente hasta obtener una interpretación final de los resultados con sus medidas de
dispersión (Budnizt et al., 1997).
Finalmente, la metodología PSHA introduce la posibilidad de efectuar análisis de
sensibilidad de las opciones de entrada o de las opiniones de expertos en los resultados
de amenaza. Esto es importante, ya que el valor que toman diferentes parámetros de
entrada (por ejemplo, magnitud máxima en cada fuente, tasa anual de ocurrencia de
terremotos) así como algunas de las opciones de cálculo (por ejemplo, modelos del
movimiento, zonificaciones, etc.) no están definidos de manera unívoca y por tanto
presentan cierta incertidumbre, bien sea aleatoria o epistémica. A fin de cuantificar la
variabilidad de los resultados finales del estudio en función de los valores de entrada
escogidos para diferentes nodos del árbol lógico y detectar los que son más influyentes
en los resultados, se llevan a cabo estudios de sensibilidad. Una vez reconocidos los
nodos que más influyen en los resultados, se pueden diseñar proyectos destinados a
reducir la incertidumbre asociada a los mismos y, por ende, la incertidumbre total del
estudio.
Por lo general, los análisis de sensibilidad de los resultados finales a un nodo del
árbol lógico se realizan mediante el método de las medias marginales (Rabinowitz et al.,
1998). La media marginal asociada a una de las ramas del nodo bajo consideración se
define como la media de la distribución parcial constituida por los resultados obteni-
dos, teniendo en cuenta todas las opciones que parten de esa rama del árbol lógico en
cuestión. Así pues, un nodo tendrá tantas medias marginales como ramas partan de él.
Si las medias marginales correspondientes a las diferentes ramas de un nodo son simi-
lares, la sensibilidad de los resultados a la variabilidad de opciones para ese nodo será
baja. Recíprocamente, si las medias marginales de un nodo toman valores bastante dife-

66
Estudio Regional

rentes entre sí, entonces los resultados del estudio serán muy sensibles a la variabilidad
de la opción representada por ese nodo. Por lo tanto, el rango de variación de la media
marginal es un indicador de la sensibilidad de los resultados a las diversas opciones
alternativas de un determinado nodo.
El rango de variación de las medias marginales también se puede representar gráfi-
camente, ofreciendo una imagen visual de cómo varía geográficamente la sensibilidad
de los resultados a las diferentes opciones de cálculo. El parámetro que frecuentemen-
te se usa al respecto es el coeficiente de variación individual del nodo considerado (en
inglés, Individual Coefficient of Variation, ICOV), calculado como el cociente de la des-
viación estándar de la distribución resultante (al variar solamente un nodo) y la media
de la misma (Cramer et al., 2002).
La realización de análisis de sensibilidad como complemento a los estudios de peli-
grosidad sísmica es una práctica común, como se recoge en la literatura. Por lo general,
dichos análisis apuntan a que la elección del modelo de atenuación es el factor que pre-
senta mayor impacto en los resultados finales, por encima incluso de los valores de los
pesos asignados a diferentes ramas del árbol lógico en determinadas condiciones.

67
CAPÍTULO 4.
EVALUACIÓN DE LA AMENAZA SÍSMICA

4.1. PARÁMETROS Y MODELOS DE ENTRADA PARA EL CÁLCULO


DE LA AMENAZA

En este capítulo se describe todo lo referente al cálculo de la amenaza sísmica en Cen-


troamérica comenzando por la exposición de los criterios utilizados para definir y esti-
mar los parámetros y modelos de entrada, que se ha realizado mediante un método pro-
babilista zonificado, siguiendo las pautas de la línea PSHA descrita en el Capítulo 3.
Ello ha requerido, en una fase inicial, definir las entradas de cálculo a la amenaza que,
esencialmente, son:

1. Elaboración de un catálogo sísmico completo y homogeneizado a magnitud


momento, MW.
2. Definición de un modelo de zonas sismogenéticas para la región.
3. Selección de las leyes de atenuación o modelos de movimiento fuerte a emple-
ar en el análisis.

A continuación se describe cómo se han preparado cada una de estas entradas de


cálculo.

4.1.1. Catálogo sísmico

Diversos autores han trabajado sobre la sismicidad histórica en América Central (Gra-
ses, Feldaman; White y Harlow, 1993; White et al. 2004; Ambraseys y Adams, 2001;
Peraldo y Montero, 1999).
En el presente trabajo se ha elaborado un catálogo regional y actualizado hasta
diciembre de 2007 abarcando los países de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Hondu-
ras, Costa Rica y Panamá. Para ello se ha partido del catálogo de Rojas et al. (1993), actua-
lizado hasta el año 2007 con los datos del Centro Sismológico para América Central

69
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

(CASC) y de los catálogos nacionales de El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.


Tras la revisión de todos ellos se ha configurado el catálogo regional del proyecto RESIS
II que contiene tanto los datos macrosísmicos reportados desde 1522, como los instru-
mentales registrados en las últimas décadas. El catálogo se confeccionó en formato SEI-
SAN y se ha homogeneizado a magnitud momento MW, incluyendo todos los sismos
de magnitud MW > 3,5. Cada país ha trabajado en su propio catálogo, analizando la sis-
micidad en el cuadrante asignado según una distribución definida para cubrir toda la
región. Dicha distribución es mostrada en la Figura 4.1.
La confección del catálogo de cada país se ha realizado analizando toda la sismici-
dad del área asignada y tomando una única solución para cada evento, siguiendo los crite-
rios adoptados que se describen más adelante. Asimismo, el parámetro de tamaño se ha
homogeneizado a magnitud momento MW, para lo que se han aplicado correlaciones loca-
les cuando este dato no estuviera originalmente calculado. Una vez revisados, depurados y
homogeneizados los catálogos nacionales, se han unido configurando un único catálogo
regional, conformado por 29.918 sismos de magnitudes mayores o iguales a 3,5.
A continuación se describen brevemente los catálogos nacionales de cada uno de los
países de Centroamérica.

Figura 4.1. Zonas asignadas para la confección del catálogo de cada país de Centro
América

70
Estudio Regional

4.1.1.1. Guatemala

La red sísmica de Guatemala opera a partir del año 1977 en el Instituto Nacional de
Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) y está confor-
mada actualmente por 12 estaciones sísmicas permanentes y 12 acelerógrafos, propie-
dad de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).
El catálogo de Rojas (1993) fue actualizado hasta diciembre de 2007 con los datos
del CASC, que incluyen los datos de la Red Sísmica Nacional. Además se utilizaron las
publicaciones existentes para grandes eventos, MW > 7,0, o que generaron intensidades
IMM > VII (Ambraseys y Adams, 1996; Pacheco y Sykes, 1996; White et al., 2004; Whi-
te y Harlow, 1993; White, 1991).
Desde 1992 los datos sismológicos de la Red del INSIVUMEH son enviados perió-
dicamente al CASC, con sede en la Universidad de Costa Rica, donde se integran con
los de las redes vecinas. El total de sismos del área de Guatemala empleados en el pro-
ceso de este estudio, de magnitudes mayores o iguales a 3,5, es de 6.200 eventos hasta
2007.

4.1.1.2. El Salvador

Diversos investigadores han publicado trabajos sobre la sismicidad histórica de El Sal-


vador. Entre ellos, cabe citar los estudios de Harlow y White (1993), Ambraseys y
Adams (1996 y 2001) y White et al. (2004). Asimismo, registros instrumentales de sis-
mos con redes locales datan desde el año 1953 hasta la fecha presente, información que
forma parte del catálogo sísmico configurado para el presente estudio.
El catálogo sísmico de El Salvador proviene principalmente de dos fuentes: el catá-
logo conformado por Bejar et al. (2003) y la base de datos sísmicos del Servicio Nacio-
nal de Estudios Territoriales (SNET).
El catálogo de Bejar et al. (2003) presenta datos para el periodo 1898-1983 y fue
conformado principalmente por el catálogo de Salazar et al. (1997) y la colección de
boletines sismológicos de los extintos Servicio Geológico Nacional (SGN) y Centro de
Investigaciones Geotécnicas (CIG) correspondientes al periodo 1958-1983. Adicional-
mente fue complementado con datos del International Seismological Centre (ISC) y del
Preliminary Determination of Epicenters (PDE).
De la base de datos sísmicos del Servicio Nacional de Estudios Territoriales
(SNET) se seleccionaron los sismos con magnitudes iguales o mayores a 3,5 para el
periodo de 1984 al 2007.
Desde 1984 hasta el presente, en El Salvador se ha calculado de manera rutinaria la
magnitud MC (magnitud calculada en base a la duración del sismo), de manera ocasional
también se ha calculado la magnitud ML (magnitud calculada con la máxima amplitud) y
desde 2002 se han calculado de manera más frecuente magnitudes ML y MW.
Adicionalmente, a más de 4.000 sismos de la base del SNET se les ha incorporado
la magnitud mb reportada en los boletines del National Earthquake Information Center

71
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

(NEIC). De igual manera, se han añadido las magnitudes MW obtenidas de los catálo-
gos de HARVARD-CMT.
Con el objeto de homogenizar el catálogo sísmico a magnitud MW se han analiza-
do una serie de sismos provenientes de la base del SNET para encontrar relaciones
empíricas que permitieran pasar los datos de magnitudes MD, ML y mb a magnitud MW.
Estas relaciones han sido después aplicadas para convertir los datos de las diferentes
magnitudes a MW para todo el catálogo sísmico.

4.1.1.3. Honduras

La información sísmica preinstrumental para Honduras cubre el periodo 1500-1900


para eventos sentidos dentro del territorio y que han causado daños considerables en
varias poblaciones del país, aunque la mayor parte de los sismos reportados se han ori-
ginado en provincias sismotectónicas localizadas fuera de Honduras (Kiremidjian et al.,
1979; Sutch, 1981; Grases, 1990; Rojas et al., 1993).
Para caracterizar la sismicidad histórica de Honduras, en la literatura se describen
35 sismos, los cuales oscilan en un rango de intensidades de IMM V a XI, con magnitud
Richter que oscila de 3,5 hasta 8,5. A un 85% de los sismos se les ha asociado su respec-
tiva provincia sismotectónica o posible zona de origen, encontrándose que los sismos rela-
tivamente bien documentados, alrededor de un 40%, fueron generados a lo largo del sis-
tema de fallas Motagua-Polochic, un 25% tuvo su origen en la depresión de Honduras,
un 26% en la zona de subducción del Pacífico, un 7% en la zona volcánica somera del
Pacífico y un 2% en la zona de subducción intraplaca; asimismo se encuentra que alre-
dedor de 13 sismos han tenido magnitudes mayores o iguales a MS 6,5.
Durante el periodo 1900-2000, tanto la sismicidad regional como la local han sido
caracterizadas, entre otros autores, por Dean y Drake (1978), Molnar y Sykes (1969),
White y Harlow (1993), White (1985), Rojas et al. (1993), Gordon y Muehlberger
(1994) y Cruz (1999). Particularmente importantes son los sismos del 29 de diciembre
de 1915 (MS 6,3) y del 3 de diciembre de 1934 (MS 6,2), que ocurrieron en el occi-
dente de Honduras (White y Harlow, 1993). En el sistema de fallas Motagua-Polochic
se ha generado una cantidad importante de sismos superficiales, que han afectado a la
zona norte de Honduras, como los de septiembre de 1957 (M 6,0), el del 23 de mar-
zo de 1966 (M 6,0) (Molnar y Sykes, 1969), los del 8 de noviembre de 1967 (M 5,4)
y el de febrero de 1969 (Dean y Drake, 1978). Asimismo, el gran terremoto de Gua-
temala del 4 de febrero de 1976 afectó considerablemente al norte y occidente de Hon-
duras. Otros sismos originados en el norte del país son los del 4 de julio de 1976 (M
4,5) y el de agosto de 1980 (MW 5,3).
En la zona central, cerca de Comayagua, se reportó un sismo en abril de 1982 (MW
5,4) y en la zona de subducción del Pacífico, el sismo del 12 de enero de 1982
(Mw=5.4). En el occidente de Honduras, el 29 de septiembre de 1982, se registraron
dos sismos (MW 4,9 y MW 5,6 respectivamente) y otros entre MS 4 y MS 5 a partir de
los años sesenta en las regiones norte, occidental y central del país.

72
Estudio Regional

Desde 1993, el principal archivo de datos de la sismicidad de Honduras es efectuado


en la sede del CASC y estos datos han sido incluidos en el catálogo sísmico de Hondu-
ras, que actualmente contiene unos 2.050 eventos, entre históricos e instrumentales, con
magnitudes mayores o iguales a 3,5. Recientemente se ha detectado una importante acti-
vidad microsísmica asociada al interior y a las fronteras tectónicas de Honduras.

4.1.1.4. Nicaragua

El primer catálogo de sismos históricos de Nicaragua fue presentado por Leeds (1973).
Después del terremoto de Managua en diciembre de 1972, se impulsó la vigilancia sís-
mica en el país. Así la primera red sísmica nacional en Nicaragua se instaló en el año
1975, con 16 estaciones de periodo corto, en el marco de un proyecto conjunto con el
Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).
El primer boletín sísmico se preparó en octubre de 1975, junto con el primer mapa
de epicentros.
Catástrofes naturales que ocurrieron en 1992 en Nicaragua, como la erupción del
volcán Cerro Negro (abril de 1992) y el maremoto en el océano Pacífico (septiembre
de 1992) dieron nuevos impulsos a la sismología en el país, aumentando de nuevo su
red a finales de 1994 hasta un total de 17 estaciones. En 1999 se instaló una red de 16
estaciones acelerográficas digitales, que en 2001 se amplió hasta un total 57 estaciones,
36 de ellas telemétricas. En el año 2004, el Gobierno de Japón efectuó la donación de
12 estaciones sísmicas de banda ancha, las cuales están instaladas en el territorio nacio-
nal, transmitiendo su información en tiempo real mediante un sistema de fibra óptica,
en colaboración con la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (ENATREL).
En el año 2005, se instaló una red de 8 estaciones de periodo corto en el volcán
Cerro Negro con la colaboración de la Comunidad Europea. Estas estaciones transmi-
ten la información sísmica a la central sísmica situada en el Instituto Nicaraguense de
Estudios Territoriales (INETER), utilizando protocolos de comunicación digital en
tiempo real.
Actualmente, la Red Sísmica Nacional cuenta con más de 70 estaciones sísmicas,
contribuyendo de ese modo a una mejor determinación de los parámetros de los even-
tos sísmicos, lo que repercute muy positivamente a la base de datos del catálogo sísmi-
co de Nicaragua.
El catálogo sísmico de Nicaragua incluye dos tipos de información. Desde 1522
hasta marzo de 1975 los datos proceden de las siguientes fuentes: catálogo histórico de
Alfaro et al. (1990), catálogo del Preliminary Determination of Epicenters (PDE), catá-
logo del International Seismological Center (ISC) y catálogo de sismos históricos e ins-
trumentales, presentado por Rojas et al. (1993).
Desde abril de 1975 hasta la fecha presente el catálogo contiene la información
recopilada por la Red Sísmica Nacional de Nicaragua, compuesta por datos contenidos
en los boletines mensuales y anuales, hasta un total de unos 5.100 eventos de magni-
tud mayor de MW 3,5.

73
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

4.1.1.5. Costa Rica

Los temblores utilizados en el análisis de la sismicidad de Costa Rica provienen del


catálogo desarrollado por Rojas (1993), quien revisó e integró en formato de procesa-
miento sísmico SEISAN, hasta 1992, todos los datos históricos de Centroamérica y los
datos instrumentales de las redes centroamericanas. A nivel de Costa Rica, se incluyó la
información de sismos de la Red Sismológica Nacional (RSN) y la del Observatorio
Vulcanológico y Sísmico de Costa Rica (OVSICORI) de 1983 a 1993. Conjuntamen-
te esa base de datos integra los temblores ocurridos desde el tiempo de la colonia hasta
el año 1993.
El registro instrumental de la sismicidad más preciso y confiable se realiza entre
1983 hasta 2007, dada la mejora en cobertura de las redes sismológicas que operan a
nivel nacional (RSN y OVSICORI). Además hay que destacar la implementación de
algunas redes sísmicas locales, como las operadas por el Instituto Costarricense de Elec-
tricidad (ICE), el Observatorio Sismológico y Vulcanológico del Arenal (OSIVAN) y
otras en zonas de desarrollo de proyectos hidroeléctricos, con las que se detectan inclu-
so microsismos. También se incorporan los datos de la CASC, con sede en la Univer-
sidad de Costa Rica desde 1993, que integra todos los datos de las lecturas sísmicas con
las que se relocalizan los eventos regionales. Además se integran los datos de la Univer-
sidad de Panamá, que cuenta con una red permanente de estaciones en la zona fronte-
riza entre ambos países. Todo lo anterior ha contribuido a mejorar la completitud del
catálogo para magnitudes bajas.
El componente de sismos históricos fue también actualizado al incorporarse los
datos de los libros de sismicidad histórica de Víquez (1910), Miyamura (1980), Peral-
do y Montero (1994), y Ambraseys y Adams (2001).
Actualmente, el catálogo sísmico de Costa Rica cuenta con 56.000 eventos, actua-
lizado hasta diciembre de 2007. Para efectos del presente estudio se ha confeccionado
un subcatálogo con los eventos de magnitud MW superior a 3,5, quedando así un ban-
co de datos disponible de unos 10.600 sismos en formato nórdico tipo SEISAN. Éste
se considera completo a partir de 1983, para ese valor mínimo de magnitud MW 3,5
(Fernández y Rojas, 2000; Moya et al., 2000).
De acuerdo con el catálogo sísmico utilizado y teniendo en cuenta investigaciones
anteriores, se considera que los terremotos con magnitudes superiores a 7,0 originados
en la zona de subducción a lo largo de la costa pacífica de Costa Rica, tienden a suce-
der cada 20 a 40 años y, generalmente, acompañados con sismicidad superficial hacia
el interior del país.

4.1.1.6. Panamá

En Panamá existen sismógrafos desde 1882, cuando la Compañía del Canal Francés
instaló un instrumento en el Ateneo de la Ciudad de Panamá, el cual registró el gran
sismo del 7 de septiembre de 1882 (Canneille Alland, 1882).

74
Estudio Regional

A finales del siglo XIX, el cónsul británico, Lord Mallet, reportó los sismos senti-
dos en Ciudad de Panamá y otras partes del país. En 1909, la Compañía del Canal de
Panamá instaló la estación sismológica (BHP), que funcionó hasta 1976. A mediados
de 1932 se instalaron dos Wood-Anderson y en 1933 se instaló el primer acelerógrafo,
que registró el terremoto de Puerto Armuelles del 18 de julio de 1934. En 1960, BHP
se incorporó a la red mundial World Wide Seismic Station Network (WWSSN) y operó
ininterrumpidamente hasta 1976. Durante un lapso de 7 años no hubo sismógrafos en
Panamá, hasta que en 1983 dichos instrumentos fueron reinstalados en el observatorio
sismológico de la Universidad de Panamá (UPA).
Existen varios trabajos sobre sismos históricos de Panamá (Kirpatrick, 1920; Acres,
1982; Víquez y Toral 1987). Además, Camacho (1991) relocalizó los sismos de la serie
sísmica de 1934, que fueron incluidos en el catálogo de Rojas (1993). También se han
relocalizado y estimado los mecanismos focales de sismos históricos en el sur de Pana-
má (Villaseñor, comunicación personal). Se ha continuado recolectando boletines y sis-
mogramas históricos de los eventos más importantes ocurridos en Panamá y alrededo-
res, recalculándose sus magnitudes y parámetros focales.
A partir de 1995 se cuenta con una red sísmica de cobertura nacional y en 2004, la
autoridad del Canal de Panamá, instaló una red sísmica en Panamá Central. Además,
en Ciudad de Panamá existen más de 40 edificios instrumentados con acelerógrafos y
las Universidades de Panamá y Tecnológica de Panamá operan redes de acelerógrafos
en campo libre. Los eventos del catálogo nacional de Panamá son localizados integran-
do los datos de la red sísmica permanente con otras temporales, así como con datos de
las redes nacionales de Costa Rica y Colombia. Además, se han incorporado datos de
las relocalizaciones, mecanismos focales y reevaluación de magnitudes para los sismos
anteriores a 1960.
En diciembre de 2007, mediante el proyecto RESIS II, de cooperación horizontal,
se efectuó un trabajo conjunto entre la RSN de Costa Rica y la UPA en la UPA, don-
de se revisó el catálogo y se integró incluso con el catálogo del noroeste de Colombia
recopilado por la RSN de Colombia, operada por INGEOMINAS. Se actualizaron
entonces los catálogos de ambos países hasta noviembre de 2007, quedando un total de
2.800 sismos de magnitud superior a 3,5.

4.1.1.7. Catálogo regional: análisis de completitud y filtrado de series sísmicas

Con los catálogos de los diferentes países previamente descritos se confeccionó un catá-
logo regional de proyecto, homogeneizado a magnitud MW e integrado por todos los
sismos de MW > 3,5. Para ello, tras incluir los datos de sismicidad de los diferentes catá-
logos nacionales en un único catálogo, se realizó un proceso de revisión y depuración
para asegurar que no existieran sismos repetidos, es decir, diferentes soluciones focales
para un mismo evento, algo que se detectó principalmente en las zonas fronterizas.
Tras esa labor de depuración se procedió al análisis de completitud para el cálculo
probabilista de la amenaza, necesario por la razón que a continuación se expone. Uno

75
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

de los parámetros característicos de la sismicidad de cada zona, cuando el método es


probabilista, es la tasa anual acumulada de eventos por encima de una magnitud míni-
ma. Para determinar este parámetro se requiere corregir la falta de completitud del catá-
logo sísmico debida a la pérdida de información a medida que nos remontamos en el
tiempo. La solución que se adoptó para resolver el problema se basó en establecer los
periodos temporales en los que puede admitirse que el registro sísmico, histórico e ins-
trumental, es completo para cada intervalo de magnitud. Este análisis se realizó sobre
la base del catálogo sísmico regional confeccionado, en el cual se asignó un valor de
magnitud para los sismos históricos.
El análisis consistió en examinar la distribución temporal de la sismicidad agrupa-
da en intervalos de 5 décimas de magnitud, para el rango de magnitudes mayores que
MW 3,5 (Figuras 4.2 y 4.3) (Stepp et al., 1973). Asimismo, se ha distinguido entre sis-
mos con profundidad menor o igual que 34 km, correspondiente a la zona cortical y
sismos con profundidad mayor que 34 km, correspondientes a la zona de subducción
de Centroamérica. Conviene aclarar el motivo por el que se ha elegido esta profundi-
dad de corte a 34 km, cuando tectónicamente las zonas corticales se consideran hasta
profundidad de 25 km, y a partir de ahí comienza la subducción interplaca. Debido a
la dificultad de cálculo de la profundidad en la localización del hipocentro, la mayor
parte de los programas fijan una profundidad de 33 km para eventos superficiales,
cuando no se dispone de suficiente información para ajustar este dato con mayor pre-
cisión. Por ello, en la mayor parte de los casos, los sismos que aparecen en los catálo-
gos con profundidad de 33 km son en realidad eventos superficiales. Teniendo esto en
cuenta se ha preferido en este trabajo incluir los sismos de esa profundidad, en realidad
ficticia, dentro de las zonas corticales, en lugar de asignarlos a la subducción. En la
Tabla 4.1 se muestran los años de inicio del periodo de completitud (año de referen-
cia) estimados para cada rango de magnitudes a partir de la observación de las Figuras
4.2 y 4.3, que representan el número acumulativo de eventos para cada rango de mag-
nitud a partir de 1522 para zonas corticales y de subducción, respectivamente.
El inicio del periodo de completitud viene marcado, idealmente, por una inflexión
en el registro de eventos de cierto rango de magnitud. La determinación exacta de esta
inflexión, sin embargo, no es siempre evidente. Este hecho es especialmente claro en el
caso de los rangos de magnitud mayores (MW > 5,5). Debe tenerse en cuenta que, dado
que la recurrencia de tales eventos puede variar desde centenares a miles de años, sería
necesario disponer de una ventana temporal más extensa que la del catálogo para detec-
tar con claridad el inicio del periodo de completitud. Para subsanar este problema se ha
optado, como solución de compromiso, por situar el inicio del periodo de completitud,
para los mayores rangos de magnitud, próximo al inicio del registro histórico, hacia el
año 1500.
A pesar de todas las incertidumbres posibles sobre la asignación de los periodos de
completitud, ello no constituye un factor crítico en los resultados de amenaza sísmica,
en comparación con otros elementos del cálculo con mayor influencia en los resultados
(por ejemplo, las relaciones de atenuación).

76
Estudio Regional

Figura 4.2. Distribución acumulada de eventos desde 1522 para diferentes rangos de
magnitud, a partir del catálogo sísmico de Centroamérica para profundidades menores que
34 km, homogenizado a magnitud momento (Mw). Se indican los años de referencia
adoptados mediante inspección visual (ver Tabla 4. 1)

Figura 4.3. Distribución acumulada de eventos desde 1522 para diferentes rangos de
magnitud, a partir del catálogo sísmico de Centroamérica para profundidades mayores que
34 km, homogenizado a magnitud momento Mw. Se indican los años de referencia
adoptados mediante inspección visual (ver Tabla 4.1)

77
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Tabla 4.1. Años de referencia a partir de los cuales se considera completo el catálogo
sísmico de Centroamérica para cada intervalo de magnitud, derivado de un análisis
independiente por profundidades

h ≤ 34 km h > 34 km
Magnitud MW Año de referencia Año de referencia
3,5 – 3,9 1984 1983
4,0 – 4,4 1976 1980
4,5 – 4,9 1971 1972
5,0 – 5,4 1957 1965
5,5 – 5,9 1932 1959
6,0 – 6,4 1865 1953
6,5 – 6,9 1745 1850
7,0 – 7,4 1732 1825
7,5 – 7,9 1522 1522
> 8,0 1522 1522

4.1.2. Zonificación sismogenética

Uno de los elementos básicos que involucra un estudio de amenaza sísmica siguiendo
un método zonificado es la adopción de una zonificación adecuada que englobe las
diversas fuentes sismogenéticas que representan una amenaza para una determinada
región. Para definir esta zonificación hemos considerado tanto la zona de subducción
como la región cortical que alberga los sistemas de fallas locales. La zonificación toma
en consideración diversos criterios, como las características geométricas de las zonas
donde se producen los sismos, similitudes en los patrones de fallamiento y sismicidad,
mecanismos de ruptura y tamaño de ésta, etc.
En base a la distribución espacial de la sismicidad y a las principales características
sismotectónicas descritas en la sección anterior, se han propuesto dos zonificaciones
para Centroamérica con diferente grado de detalle: regional y nacional. La primera dis-
tingue grandes zonas sismogenéticas englobando las principales unidades sísmicas y tec-
tónicas de la región, mientras que la segunda supone un aumento de escala diferen-
ciando zonas dentro de cada país. Ambas zonificaciones son coherentes, de modo que
las zonas a nivel nacional encajan dentro de la zonificación regional. A su vez, dentro
de cada zonificación se han clasificado las zonas en tres grandes grupos: corticales, de
subducción interfase o interplaca y de subducción intraplaca. Las Figuras 4.4 a 4.6
muestran estas agrupaciones para la zonificación regional, estando las zonas superpues-
tas al mapa con la batimetría y las principales estructuras tectónicas de la región. Las

78
Estudio Regional

Figuras 4.7 a 4.9 presentan las zonas con la misma agrupación para la zonificación
nacional, superpuestas en este caso a la sismicidad del correspondiente rango de pro-
fundidad. Concretamente, las zonas corticales se representan con los epicentros de sis-
mos superficiales, con profundidad menor de 25 km, las de subducción interfase abar-
can profundidades en el rango de 25 a 60 km, y las de subducción intraplaca
corresponden a la sismicidad profunda, con h > 60 km.
Para la denominación abreviada de las zonas se ha seguido el criterio que a conti-
nuación se expone:

 En el caso de la zonificación regional, se emplean las siglas CA seguidas de las


letras “c” para zonas corticales, “si” para subducción interfase y “sp” para sub-
ducción intraplaca. Después se añade un número correlativo dentro de cada cla-
sificación.
 En el caso de la zonificación nacional, las zonas corticales se nombran con la ini-
cial del país seguida por un número. En el caso de El Salvador, la inicial reser-
vada es “S”. Para zonas de subducción interfase o intraplaca la correspondiente
inicial va seguida de las siglas “si” o “sp”, respectivamente.

La descripción de cada una de las zonas sismogenéticas diferenciadas, en la zonifi-


cación nacional, se presenta más adelante.

79
80
Figura 4.4. Zonificación sísmica regional. Zonas corticales superpuestas a la batimetría y tectónica de la región
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.5. Zonificación sísmica regional. Zonas de subducción interfase superpuestas a la batimetría y tectónica de la región
Estudio Regional

81
82
Figura 4.6. Zonificación sísmica regional. Zonas de subducción intraplaca superpuestas a la batimetría y tectónica de la región
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.7. Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas corticales superpuestas a la sismicidad superficial, con epicentros de sismos
para profundidad h < 25 km
Estudio Regional

83
84
Figura 4.8. Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas de subducción interfase superpuestas a la sismicidad intermedia, con epicentros
de sismos para profundidad 25<h<60 km
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.9. Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas de subducción intraplaca superpuestas a la sismicidad profunda, con epicentros de
sismos para profundidad h > 60 km. Base cartográfica de las figuras 4.4 a 4.9 obtenidas de ArcGIS (ESRI)
Estudio Regional

85
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

4.1.2.1. Zonas corticales o superficiales (0 a 25 km)

Se describen a continuación brevemente las zonas sismogenéticas identificadas dentro


de la zonificación con detalle nacional propuesta para Centroamérica.

Guatemala Pacífico Central (G1)

Comprende la parte superficial de la subducción en el límite Coco-Caribe (CO-CA),


entre la Fosa Mesoamericana y la línea de costa. El evento más grande ocurrido es el de
abril de 1902 en el suroccidente de Guatemala con una MW 7,4 (Pacheco y Sykes,
1992). En esta parte del contacto CO-CA han sido reportados sismos con mecanismos
focales de carácter normal y de rumbo (Dean y Drake, 1978). El periodo medio entre
grandes eventos, en la parte superficial e interplaca de la subducción, ha sido estimado
entre 70 a 150 años (White et al., 2004).

Guatemala-El Salvador Antearco (G2-S2)

Comprende la franja costera entre la cadena volcánica y la línea de costa de Guatema-


la y El Salvador. La sismicidad es baja y espacialmente muy dispersa. Se incluyó con la
sismicidad de fondo localizada en esta zona. No hay información de eventos grandes o
que hayan causado daños importantes con epicentro en esta zona.

Guatemala Arco Volcánico Oeste (G3)

Es la franja de aproximadamente 40 km de ancho que incluye el Arco Volcánico, des-


de el volcán Tacaná, en la frontera con México, hasta el volcán de Atitlán, más o menos
en el centro del Arco. La sismicidad en esta parte del Arco es menor que en la sección
este del mismo.

Guatemala Arco Volcánico este (G4)

Para las fallas en la franja del Arco Volcánico, White y Harlow (1993) encontraron que el
evento de 1930 en el sureste de Guatemala con MW 6,9 es el mayor asociado a este sistema
en toda la región. Durante el siglo XX los eventos destructores originados en este ambiente
tectónico ocurrieron en promedio cada 2,5 años en Centroamérica. Esta sección del Arco
Volcánico también se caracteriza por la ocurrencia de actividad sísmica tipo enjambre.

Depresión de Honduras (G5-S5-H1)

Existe una serie de horst y graben orientados aproximadamente de Norte a Sur, desde
las montañas Mayas de Belice hasta el golfo de Fonseca, que se conoce en conjunto
como Depresión de Honduras, a pesar de que no existe una continuidad entre ellos,

86
Estudio Regional

sino más bien se trata de una zona de cuencas extensionales bordeadas por fallas nor-
males con rumbo Norte. Gordon y Muehlberger (1994) resumen la trayectoria de la
depresión de Honduras de la siguiente manera: comienza en la zona de la fractura del
Cisne en el Caribe. En tierra firme, el valle de Sula conforma la cuenca más septen-
trional de la depresión, la cual reaparece en la cuenca tectónica del lago de Yojoa, que
está bordeado por fallas en la rivera occidental (Finch), apresado en el límite norte por
conos volcánicos alcalinos (Mertzman, 1976). Al sureste del lago, la depresión conti-
núa en otra cuenca tectónica bordeada por fallas, el valle de Comayagua. Finalmente,
la falla normal de Goascorán representa la expresión más meridional de la Depresión
de Honduras, continuando hacia el Sur hasta la depresión volcánica centroamericana.
La Depresión de Honduras es una zona sísmicamente activa, como lo demuestran
mapas de sismicidad compilados por la UNAH, CASC, PDE, ISC, etc. Al menos tres
eventos importantes están relacionados con la depresión de Honduras: el terremoto de
Comayagua de 1774, el evento de noviembre de 1851 y el sismo de abril de 1982.
En el sistema de graben, el evento de mayor magnitud que afectó a Guatemala es
el de 1934 con MW 6,2. El evento más grande, siempre en este ambiente tectónico, ocu-
rrió en Honduras en 1915 con MS 6,4 (White y Harlow, 1993).

Guatemala Polochic Motagua Oeste (G6)

Ésta es una zona de fallas paralelas de rumbo E-W y corrimiento lateral izquierdo: Chi-
xoy-Polochic, Motagua y Jocotan-Chamelecon (Plafker, 1976; Mann et al., 1990).
White (1991) estima un periodo de recurrencia de grandes eventos de 225 ± 50
años. White y Harlow (1993) incluyen, entre los eventos destructivos ocurridos duran-
te el siglo XX y asociados a este límite, dos eventos localizados a, aproximadamente, 50
km al norte de la traza de la falla Polochic. Si bien estos dos eventos son producto de
las deformaciones en el límite NA-CA, claramente ocurren en fallas secundarias que no
necesariamente siguen el rumbo o tipo de mecanismo del sistema Polochic-Motagua.
Como ejemplo, White y Harlow (1993) presentan otro evento en la misma zona con
mecanismo focal de falla normal y planos nodales casi transversales al límite NA-CA.
Todo esto sugiere que se podría pensar en otro ambiente tectónico asociado a la franja
deformada al norte de la falla Polochic.
La continuación hacia el Oeste del sistema de fallas de Motagua y Chixoy-Polochic no
es clara. Unos autores consideran que cruzan el sureste de México hasta llegar a la Trinche-
ra de América Central (Plafker, 1976; Burkart, 1978 y 1983), formando un punto triple.
Otros consideran que este sistema de fallas termina en el occidente de Guatemala y sureste
de México (Guzman-Speziale y Meneses-Rocha, 2000; Guzman-Speziale et al., 1989).
Medidas con GPS a lo largo de tres perfiles transversales a los sistemas de fallas indi-
can que el desplazamiento relativo es de 1,7 cm/año en la sección oriente, disminuyendo
gradualmente hacia el Oeste en donde es prácticamente nulo. Modelos de deformación
estática indican que la falla del Motagua es la que absorbe la mayor parte de la deforma-
ción y la falla Polochic parece contribuir con menos del 20% (Lyon-Caen et al., 2006).

87
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Guatemala Swan Noreste (G7)

Por razones puramente de nomenclatura se utilizó este nombre para la extensión del
límite Norteamérica-Caribe (NA-CA) hacia el Este, que estrictamente corresponde a la
falla de Swan.
Empleando técnicas geológico-geomorfológicas se ha determinado que la tasa de
desplazamiento en este límite de placas es de 1,3 a 20 mm/año (Mann et al., 1990),
mientras que empleando modelos de tectónica global resulta ser de 9 a 34 mm/año
(Heubeck y Mann, 1991; Guzman-Speziale, 2001).

Guatemala Norte (Peten y Belize) (G8)

Ésta es una zona de baja sismicidad y espacialmente muy dispersa, que comprende el
norte de Guatemala y Belice. Se incluyó con sismicidad de fondo localizada dentro de
los límites de la zona.

El Salvador, Pacífico Central (S1)

Comprende la parte superficial de la zona de subducción entre el límite de las placas Coco
y Caribe (CO-CA) y la costa salvadoreña. Según el catálogo instrumental compilado para
el presente informe no se tienen sismos con magnitud grande, el sismo mayor ha sido el
reportado por Ambraseys y Adams (2001) en el año 1900 con magnitud MS 6,9.

El Salvador, Arco Volcánico Central (S3)

Dentro de esta zona hay un graben que atraviesa al país en toda su longitud y se ubica para-
lelamente a la Fosa Mesoamericana. Localmente, a esta estructura se la conoce como Gra-
ben Central y en él se localiza el vulcanismo asociado a la subducción de la placa del Coco
bajo la placa del Caribe. Esta zona está caracterizada por la presencia de fallas de rumbo
tanto derecho como izquierdo. El último sismo relevante en esta zona ocurrió el 13 de
febrero del 2001 con una magnitud de MW 6,6. La historia sísmica muestra que los sismos
con origen en esta zona han generado pérdidas en vidas humanas y cuantiosos daños mate-
riales, aun cuando las magnitudes observadas han sido moderadas, tal como fue el caso del
sismo del 10 de octubre de 1986, con magnitud 5,4 mb. Un aspecto relevante de este fenó-
meno lo constituye el hecho de que este tipo de sismos ocurren a profundidades someras
y en las cercanías de centros de población o infraestructura importante.

El Salvador, Nicaragua, Arco Volcánico (golfo de Fonseca) (S4-N5)

Comprende el golfo de Fonseca y parte oeste del territorio nicaragüense. Dentro del
golfo existen varias islas que se consideran de origen volcánico y tiene un sistema de
fallas en la dirección NNW-SSE. En los últimos años, en esta zona han ocurrido varios

88
Estudio Regional

enjambres sísmicos con magnitudes superiores a 5,0. El sismo más significativo de los
últimos años ocurrió en abril de 1999 con magnitud MW 5,9. Los mecanismos focales
sugieren fallas de rumbo.

Honduras Altiplano Central (H2)

El altiplano de Honduras es una zona estable que no muestra fallamiento transcurren-


te activo y contiene el corazón del altiplano de América Central; su basamento está
constituido por rocas metamórficas del pre Jurásico y rocas plegadas del Cretácico
(Rogers y Mann, 2007).

Sistema de fallas del Guayape (H3-N11)

Este sistema de fallas corresponde a una zona de fallas con desplazamiento lateral
izquierdo y con ancho entre 2 a 20 km de rumbo N 30º E y que se extienden 290 km
desde el límite entre Nicaragua y Honduras hasta el Caribe. La actividad en este siste-
ma de fallas, hoy en día, está evidenciada únicamente por una pobre sismicidad en los
catálogos, a pesar de su clara definición topográfica y de la presencia de aguas termales
en varios puntos. Según Finch y Ritchie (1991), la falla Guayape muestra evidencia de
movimientos recientes en su extremo noreste. Kozuch (1989) sugiere que el evento del
27 de julio de 1990 (mb 5,4), así como previos reportes sobre temblores en el área de
Catacamas en 1989, pueden estar asociados a esta falla. También adelanta la idea de
que ciertas estructuras oblicuas o perpendiculares a la falla del Guayape son las causan-
tes de esta sismicidad.

Depresión de Nicaragua Oeste (N9-10)

Es una estructura en depresión de 50 km de ancho, aproximadamente, que se extiende


a lo largo de 600 km coincidiendo con el frente del arco volcánico a través de El Sal-
vador, Nicaragua y norte de Costa Rica. Se interpreta como un semigraben limitado
por su margen suroeste por fallas transtensionales con rumbo NW. La cuenca es más
pronunciada en Nicaragua, donde contiene los lagos más grandes de Centroamérica:
Cocibolca y Xolotlán. Iniciándose el Plioceno en el frente volcánico en Nicaragua,
migró hacia la Trinchera Mesoamericana. Una extensión perpendicular a la trinchera
dentro de la placa superior abrió la Depresión Nicaragüense.
La apertura del arco volcánico de Nicaragua puede haber significado decrecimien-
to de la velocidad de convergencia y retroceso de la placa del Coco.
Esta región contiene fallas importantes, como la Mateare, que se extiende paralela a la
depresión, y fallas perpendiculares al graben, como la de Tizcapa (Mann et al., 1990). Esta
falla, de rumbo NE-SW, originó el sismo de Managua de 1972 (MW 6,5). El límite sures-
te de la depresión lo constituye el escarpe de 900 m de altura de la falla Mateare. Un des-
plazamiento de 3 km fue estimado para esta última falla por Weinberg (1992).

89
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Nicaragua Caribe Sur (N12)

Ésta es una amplia zona situada en la región central del país y caracterizada por sismos
de magnitud relativamente bajos. Sismos de cierta importancia se han localizado por la
red sísmica nacional en el llamado triángulo minero.

Nicaragua Caribe Norte (N13-14)

Consiste en una amplia y gruesa planicie aluvial con más de 150 km de ancho en la par-
te este de Centroamérica. Es una de las partes más húmedas del mundo. Se formó
durante el Cenozoico encima de una masa de arenas deltaicas y depósitos de gravas pro-
venientes de la erosión de las tierras altas del Oeste. Esos depósitos alcanzaron espeso-
res de 4.500 m en algunas áreas, llegando a ser profundos. El Neógeno elevó las tierras
altas resultando en la incisión profunda del drenaje de los ríos y produciendo un pulso
de sedimentación de clastos gruesos en la llanura el Caribe.
El promontorio de Cabo Gracias a Dios en el límite Nicaragua-Honduras marca el
vértice de un delta masivo de la edad Plioceno-Pleistoceno, formado por grava y arras-
trado por los ríos Patuca-Coco.

Costa Rica Antearco Noroeste (C2)

Incluye la región que se extiende al este de la península de Santa Elena, península de


Nicoya y la cuenca del río Tempisque. En el este de la península de Santa Elena, la
neotectónica ha sido poco estudiada, aunque Bergoeing (1998) propone la existen-
cia de algunas fallas recientes. En el sector noroeste de la península de Nicoya se han
determinado levantamientos neotectónicos (Hare y Gardner, 1985), siendo la falla
Limones-Cañas una de las posibles fallas neotectónicas que se encuentran en esta
zona (Montero et al., 1998). No se cuenta con terremotos históricos en esta fuente,
pero de acuerdo a la extensión de las fallas, podrían esperarse sismos de alrededor de
MW 7,0.

Costa Rica Antearco Pacífico Central (C3)

Se extiende desde el basamento marino de la entrada al golfo de Nicoya hasta Quepos


y Osa. Comprende la zona de Barranca-Orotina, el promontorio de Herradura, la pla-
taforma marina central de Costa Rica y la Península de Osa. En el sector de la entrada
del golfo de Nicoya se han determinado levantamientos y rotaciones recientes de blo-
ques (Fisher et al., 1998; Bergoeing, 1998).
En el sector noroeste de esta zona están las fallas Barranca, Jesús María, Tárcoles,
Herradura y Delicias (Montero, 1999). Uno de los terremotos más destructivos
ocurridos en esta zona fue el del 4 de marzo de 1924 (MW 7,0), que alcanzó inten-
sidades máximas de IMM X, el cual se ha asociado con la falla Tárcoles (Montero,

90
Estudio Regional

1999). También, la sismicidad superficial registrada por la Red Sismológica Nacio-


nal (RSN, ICE-UCR) en esta zona muestra que varias de estas fallas están activas.
En la región central se ubica la falla Parrita. En la península de Osa se han medido
tasas de levantamiento entre 2,1 y 6,5 mm/año, siendo las más altas medidas en
Costa Rica. Varias fallas activas en la región de Osa y Burica, son las fallas Osa y
Golfito (Cowan et al., 1996).
Por lo descrito, la magnitud máxima histórica en esta zona sísmica es de MW 7,0 en
marzo de 1924 y, por la extensión de las fallas, cabría la posibilidad de que tuviese lugar
un evento máximo de MW 7,5.

Zona de Fractura de Panamá y Península Burica (C4-P1)

Esta zona sísmica comprende la zona de Fractura de Panamá y las fallas asociadas de la
península de Burica y muestra una gran actividad sísmica con muchos eventos entre MS
6,0 y 7,0. La zona ha sido sacudida durante el presente siglo por eventos de MS > 7,0:
el 20 de agosto de 1927, el 18 de julio de 1934 y el 18 de septiembre de 1962, así como
en el año 1871. En la década de los treinta sucedieron varios eventos con magnitudes
entre MW 6 y 6,5 alcanzándose, en alguno de ellos, intensidades de hasta IMM VI en
David. Es importante mencionar que desde el sismo de 1934, cuya magnitud ha sido
recalculada como de MW 7,4 (Camacho et al., 2008), esta zona no ha sido sacudida por
un evento tan fuerte como éste. Recientemente, Peraldo et al. (2007) descubrieron un
sismo en 1879 que causó daños graves en David y que podría ser similar a la serie de
2003. El último evento que causó daños en esta zona ocurrió el 1 de julio de 1979 (MS
6,5, PDE). Su foco está localizado a unos 20 km al noroeste de Puerto Armuelles a una
profundidad de 12 km (Adamek, 1988). Este mismo autor obtuvo un mecanismo focal
normal para este evento.
Se considera que el evento máximo probable para esta fuente sísmica es MW 7,7.

Costa Rica, Arco Volcánico de Guanacaste (C5)

Esta zona comprende la cordillera volcánica de Guanacaste y la zona de Tilarán, don-


de la falla Chiripa de rumbo NNW fue la que originó el terremoto del 13 de abril de
1973 (M 6,5). La falla Cote-Arenal se ubica también dentro de esta zona sísmica y con
ella se relacionan los terremotos de octubre de 1911 (M 6,5) y de agosto de 1853.
Ambas fallas definen el graben de Arenal. Hacia el sector noroeste de esta zona se ubi-
ca la falla Caño Negro, donde ocurrió el 27 de enero de 2002 un temblor de magnitud
intermedia (MW 5,4).
En el sector de la ciudad de Bagaces y al este de Liberia existe un sistema de fallas
de rumbo que tiene una extensión de al menos 15 km (Montero y Alvarado, 1988).
Históricamente, dos sismos destructivos ocurrieron en esta zona, afectando a la prime-
ra ciudad y a los pueblos aledaños. Éstos fueron los temblores de agosto de 1935 (MS
6,1) y diciembre de 1941 (MS 5,9).

91
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Por las evidencias históricas y la situación sismotectónica, para esta fuente sísmica
podría considerarse una magnitud máxima esperable de MW 6,8.

Costa Rica, Cordillera Volcánica Central (C6)

Esta zona sísmica incluye una serie de fallas distribuidas a lo largo del eje volcánico cen-
tral de Costa Rica y en diversos sectores del Valle Central, limitando al sur con las estri-
baciones de la cordillera de Talamanca. Al noroeste de esta zona sísmica, existe una serie
de fallas inversas (Montero et al., 1998), entre las que tenemos las fallas Florencia-La
Palmera y San Miguel, así como una serie de fallas normales y de rumbo que incluye
las fallas Zarcero, Gata y Carbonera, que aparecen descritas en Alvarado et al. (1988).
En esta zona sísmica ocurrieron los terremotos destructivos de Toro Amarillo de agos-
to de 1911 (MS 6,0), el de julio de 1912 (MS 6,5) y el de septiembre de 1955 (MS 5,8).
En la parte norte de esta zona sísmica están las fallas Guápiles, Guácimo y Siquirres-
Matina, en las que hubo sismos después del terremoto de Limón del 22 de abril de
1991, uno de los cuales alcanzó magnitud MS 6,0.
En los sectores este y noreste, se localiza el sistema de fallas de Cipreses, con el que
se asocia el terremoto de Tres Ríos de febrero de 1912 (M 5,0). Otro es el sistema de
fallas Lara-Río Sucio, que representa una amenaza para poblaciones del sector oeste y
suroeste de las estribaciones del volcán Irazú. El terremoto del 2 de septiembre de 1841,
que causó una enorme destrucción entre Cartago y San José, puede estar relacionado
con esta falla (Peraldo y Montero, 1999). En esta zona ocurrió el terremoto de Patillos
del 30 de diciembre de 1952 (MW 6,3) (Montero y Alvarado, 1995). En la cima de los
volcanes Irazú y Turrialba se ubican la falla Irazú y la falla Ariete, en las que se han
generado enjambres en los últimos veinte años (Fernández et al., 1998).
En el sector oeste está la falla de Alajuela, propuesta como una falla inversa por Bor-
gia et al. (1990). La falla Ángel, ubicada dentro de esta región, se relaciona con la de
Alajuela. Es posible asociar con estas fallas los terremotos de Barba de 1772 (Peraldo y
Montero, 1994) y de Fraijanes del 30 de diciembre de 1888 (Alvarado et al., 1988).
Sin embargo, otra posibilidad es que dicho evento se relacione con la falla Vara Blan-
ca. En el sector suroeste de la zona están las fallas de San Antonio y Picagres-Jateo, que
se reactivaron durante el enjambre de temblores de Puriscal de mayo y junio de 1990
(Montero et al., 1991). Otra de las fallas que se ubica en dicho sector es la Virilla, que
ha sido relacionada con el terremoto ocurrido el 22 de diciembre de 1990 con MW 6,0.
Hacia el sur y sureste de la zona se ubica un sistema de fallas que pasa al sur de la ciu-
dad de Cartago, la principal de las cuales es la falla Agua Caliente, donde se originó
posiblemente el terremoto que destruyó la ciudad de Cartago el 4 de mayo de 1910 (M
6,4). Esta falla está conectada hacia el Suroeste con el sistema de fallas de Escazú, Belo
Horizonte, Aserrí y Jericó (Montero, 2000; Montero et al., 2007). Otra interconecta-
da con este sistema es la falla Navarro, con la que se asocia el terremoto de Paraíso del
21 de agosto de 1951 (M 5,4). También pertenece a este sector la falla Orosi, de rum-
bo NE.

92
Estudio Regional

La evidencia histórica indica que el sismo máximo ocurrido en esta zona es de 6,5;
sin embargo, considerando el tamaño de las fallas activas presentes, podrían sugerirse
magnitudes esperables cercanas a MW 6,8.

Costa Rica, Talamanca (C7)

Se extiende a lo largo de la cordillera de Talamanca en el sureste del país hasta el flan-


co oeste del volcán Barú (al oeste de Panamá) y se caracteriza por una sismicidad espo-
rádica que no se ha relacionado con fallas específicas. Fisher et al. (2004) proponen que
en la parte frontal de la cordillera existe una falla inversa a lo largo de la cual ha ocu-
rrido el levantamiento de la misma. Sobre el flanco noreste de esta zona sísmica, la falla
más importante, considerando su longitud, es la falla Atirro (Montero, 2003). En esta
falla se localizó la secuencia de temblores de Pejibaye en junio de 1993, donde los tem-
blores más grandes fueron el del 10 de junio (MW 5,6) y el del 13 de junio (MW 5,5),
que causaron daños en Turrialba (Montero et al., 1998). Dentro del sector noroeste de
esta zona, también se incluye la falla Kabéketa, que posiblemente fue reactivada des-
pués del terremoto de Limón de 1991.
En el sector del límite sur de esta zona, se extiende por más de 100 km de Noro-
este a Sureste la falla Longitudinal, que es activa en el sector sur y en ella han ocurrido
buena parte de los movimientos de levantamiento e inclinación de capas que han afec-
tado a la fila montañosa durante el Cuaternario (Kolarsky et al., 1995; Fisher et al.,
2004). En el oeste de esta zona se incluyen las fallas Paquita y Quepos y más al Nores-
te se encuentra la falla de alta Talamanca, entre el cerro de la Muerte y el Chirripó,
donde ocurrió el terremoto de San Isidro del 3 de julio de 1983 (MW 6,3) (Boschini et
al., 1988). Hacia el oriente, esta zona sísmica se extiende hasta terminar al Oeste de la
falla Atirro.
Históricamente, el terremoto mayor registrado en esta fuente sísmica es de MW 6,3,
sin embargo, dado el tamaño de la falla Longitudinal, si se diera una ruptura continua
se podría generar un terremoto de magnitud cercana a MW 7,0.

Cinturón Deformado del norte de Panamá (P8-c8)

Regionalmente, esta zona se extiende desde el golfo de Urabá hasta la región Caribe del
noreste de Costa Rica y Bocas del Toro (Panamá) e incluye el sistema de fallas inversas
del sector oeste del Cinturón Deformado del norte de Panamá (zona C8-P8). El terre-
moto de Limón del 22 de abril de 1991 (MW 7,7) se originó en este sistema de fallas
(Ponce et al., 1994). La falla Río Blanco tuvo un desplazamiento durante este sismo
(Denyer et al., 1994) y se ubicaría en el límite al noroeste de esta zona sísmica. Histó-
ricamente, el terremoto mayor ocurrido en esta zona es el de San Blas al norte de Pana-
má, en 1882, de MW 8,0, que generó un tsunami. El segmento oriental del Cinturón
Deformado del norte de Panamá tiene periodos de recurrencia muy largos para even-
tos mayores a MS 7,0, en el rango de los 250 años o más (Mendoza y Nishenko, 1989)

93
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

y su magnitud máxima esperada podría ser, por los datos históricos y características sis-
motectónicas, de MW 8,1.

Costa Rica, Trasarco Norte (C9)

Comprende las llanuras del norte de Costa Rica además del sur de la depresión de Nica-
ragua. La sismicidad ocurre esporádicamente en fallas no claramente identificadas que
existen en esta zona. Algunos sismos que ocurrieron en esta región durante el siglo pasa-
do alcanzaron intensidad IMM VI y magnitud cercana a MW 6,0. Históricamente, en
Peraldo y Montero (1994) se discuten unos sismos que ocurrieron en 1648, 1651 y
1663, que podrían ubicarse en esta región. Es posible que estos temblores se relacionen
con procesos de extensión asociados con el graben de Nicaragua o con la prolongación
del escarpe de Hess.
Por las evidencias morfológicas del escarpe de Hess y la sismicidad localizada con
la red sismológica integrada de Centroamérica (CASC), se sugiere una magnitud máxi-
ma esperable cercana a MW 7,0 para esta fuente sísmica.

Costa Rica, Caribe Central Parismina (C10)

Esta zona sísmica está ubicada en la región Caribe de Costa Rica. Se caracteriza por
temblores con profundidades entre 15 y 30 km que ocurren bajo la zona de la costa, al
este de la desembocadura del río Parismina (Brenes, 1992). Después del terremoto de
Limón del 22 de abril de 1991, se localizaron algunos eventos sísmicos inducidos en
esta misma zona y el de mayor magnitud (MW 5,5) tuvo un movimiento de falla inver-
sa, sugiriendo que el sistema de fallas compresivas que bordea el litoral caribe al sures-
te de puerto Limón se puede extender al noroeste hasta esta zona. A esta fuente sísmi-
ca puede asociarse una magnitud máxima esperada de MW 6,5.

Panamá Sur (P2)

Esta zona está localizada en la parte sur de la microplaca de Panamá y se extiende des-
de la isla de Coiba, al Oeste, pasando por las penínsulas de Sona y Azuero, hasta la
entrada del golfo de Panamá, al Este. En la misma hay fallas inversas buzantes en
dirección N, desarrolladas en el prisma de acreción de la microplaca de Panamá que
cabalga a la placa de Nazca (Cowan et al., 1995). Asimismo, incorpora una serie de
fallas transcurrentes paralelas con movimiento sinestral de rumbo WNW, entre las
cuales se encuentran las fallas de Coiba Central y sur y de las islas Paridas (Kolarsky
y Mann, 1995), las fallas transcurrentes paralelas con corrimiento lateral izquierdo de
las penínsulas de Azuero y Soná, y el sistema de falla del sur de Panamá. Todos los
mecanismos focales conocidos de esta zona, con excepción del sismo de Montijo del
6 de marzo de 1991, que parece estar relacionado con la zona intraplaca, son del tipo
transcurrente.

94
Estudio Regional

La zona de falla de Azuero-Soná ha sido sacudida por eventos destructivos fuertes


en 1516, 1803, 1845, 1883, 1913, 1943 y 1960. Ésta es la única región sismogenética
de Panamá en la cual se ha podido establecer un valor aproximado de (43 + 8) años
para el tiempo de recurrencia de los sismos mayores a MS > 6,5 (Víquez y toral, 1987).
Vergara (1989) ha estimado este tiempo en 44,70 años.
El último evento grande con epicentro en esta zona tuvo lugar el 2 de mayo de
1943 (MS 7,1, PAS) al sur de Punta Mala y probablemente tuvo origen en la falla trans-
currente que está al sur del golfo de Panamá. El evento más reciente que ha causado daños
en esta zona ocurrió el 12 de mayo de 1960 y tal vez fue causado por la falla de Guánico,
que es una extensión de la falla de transformación al sur del golfo de Panamá.

Antearco de la Trinchera de Colombia Norte (P3)

La zona de subducción del Pacífico colombiano corresponde al límite activo entre las
placas de Nazca y Suramérica, cuyo borde superficial recorre el fondo marino más o menos
paralelo a la costa. El análisis integrado de la sismicidad con la morfología de la zona de
subducción (Zona de Benioff) de Colombia, permite delimitar que en la plataforma del
fondo marino de la placa suramericana, que es la cabalgante, se da un fallamiento predo-
minantemente normal y además permite postular tres segmentos asociados con esa zona
de Benioff, con características diferentes en el occidente de Colombia y en el segmento
norte, que representaría la subducción del bloque Coiba-Malpelo bajo el extremo noroes-
te de Colombia. El último sismo importante en esta zona ocurrió el 15 de noviembre de
2004, con una magnitud MW 6,7 y una profundidad menor a los 30 km.

Atrato-Murindo (P4)

Esta zona está asociada a la convergencia de la microplaca de Panamá y Colombia y en


ella parece estar el límite entre el Bloque de Panamá y el Bloque Norandino. La misma
incluye fallas transcurrentes con rumbo NW-SE y corrimiento lateral izquierdo, como
la del Atrato-Murindo que tiene una extensión de al menos 100 km, o inversas, como
la Murri-Mutata (o la Bahía Solano o Utría, que corren paralelas a la costa pacífica de
Colombia hasta internarse en Panamá (Toussaint et al., 1987). Esta zona ha sido la
fuente de sismos de magnitud mayor a MW 7,0 en 1883 y 1992, originados en la falla
Atrato-Murindo. A esta zona se le ha asignado una magnitud máxima de MW 7,5 (Car-
dona et al., 2002).

Panamá Oeste (P5)

Esta zona es la continuación del arco volcánico de América Central, que es interrumpi-
do por los intrusivos de la zona de Talamanca después del volcán Turrialba y luego con-
tinúa con los volcanes Barú y la Yeguada en Panamá. Se extiende desde la frontera con
Costa Rica y está constituida por fallamientos longitudinales paralelos y transversales a la

95
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

cordillera. Una de estas fallas, la falla de Chiriquí o Celmira, se cree que es una exten-
sión de la falla longitudinal de Costa Rica (Okaya y Ben Avraham, 1987; Corrigan et
al., 1990). Alrededor del 98% de los mecanismos focales para esta zona son del tipo
lateral derecho o lateral izquierdo, algunos con componentes normales o inversos
(Cowan et al., 1996).

Panamá Central (P6)

Esta zona posee, predominantemente, un fallamiento transcurrente, siendo las fallas


más importantes la Pedro Miguel, con rumbo NNW-SSE, y la Gatún, con rumbo SW-
NE. En esta región también existe una falla de rumbo sinestral, la falla de Las Perlas o
San Miguel, que se extiende con rumbo NNW-SSE desde el archipiélago de Las Per-
las, atravesando la bahía de Panamá, y conectando posiblemente con la falla Pedro
Miguel en la cuenca del río Chagres (región del Canal de Panamá).
El único mecanismo focal que se cuenta de esta zona fue calculado por Pennington
(1982) y es el del sismo del 20 de enero de 1971, el cual es de tipo inverso con una
componente lateral izquierda.
La sismicidad en esta zona es muy baja e históricamente sólo ha dado origen a un
evento destructor, en abril de 1621, que causó daños en Ciudad de Panamá, donde la
intensidad llegó a ser de IMM VIII (Víquez y Camacho, 1993) y sus réplicas se sintieron,
de forma casi diaria, desde mayo hasta agosto de ese año. Otros eventos que se han origi-
nado en esta zona, causando alarma en la población y daños menores, ocurrieron en julio
de 1854 cerca de la isla Taboga, el 17 de octubre de 1921 (MS 5,2), que causó derrumbes
en la zona montañosa de Pacora, el 30 de julio de 1930 (MS 5,4), sentido en las ciudades
de Panamá y Colón, con intensidad IMM VI y originado tal vez por la falla de Chame (es
posible que su foco esté un poco más profundo) y, por último, el 20 de enero de 1971 (MS
5,6, PDE), originado por la falla de Las Perlas, sentido en Ciudad de Panamá con una
intensidad de IMM VI y seguido de 30 réplicas registradas por la estación sismológica de Bal-
boa (BHP) en un lapso de 15 días, de las cuales 5 fueron sentidas por la población. Se con-
sidera que la magnitud máxima para esta zona es MS 7,2.

Panamá Este (P7)

La zona de Panamá Este se caracteriza por la presencia de estructuras tectónicas com-


plejas y una sismicidad difusa. Esta zona también se conoce como el Cinturón Defor-
mado del este de Panamá (Case, 1980; Kolarski, 1992) o Terreno Cuna (Toussaint y
Restrepo, 1986; Restrepo y Toussaint, 1989). Comprende la región del istmo de Pana-
má, que se halla al este de los 79º W. Se caracteriza por ser muy compleja y por pose-
er una sismicidad muy difusa. Esta zona y la región del Baudó en Colombia constitu-
yen un terreno alóctono que está adherido al Bloque Norandino (Toussaint et al.,
1987; Restrepo y Toussaint, 1988). El fallamiento en esta zona incluye fallas normales,
como las de Chucunaque y el Atrato (Toussaint, 1987), fallas de rumbo sinestrales,

96
Estudio Regional

como las de Sambú y Jaqué, que se extienden en tierra con rumbo subparalelo a la cos-
ta pacífica y otras fallas con igual rumbo ENW-ESE que se extienden mar afuera, en la
región sureste del golfo de Panamá (Toussaint et al., 1987; Mann y Corrigan, 1990;
Kolarski, 1992). Otras son fallas inversas, como las fallas Ungía y del Pirre, que se
extienden con rumbo NE a lo largo de la región montañosa fronteriza con Colombia
(Mann y Corrigan, 1990) y la de Utría, que corre paralela a la costa pacífica de Colom-
bia hasta internarse en Panamá (Toussaint et al., 1987). Los mecanismos focales de los
eventos en esta zona son de lo más variado, habiendo de tipo inverso, normal y lateral
izquierdo (Pennington, 1981; Wolters, 1986; Adamek, 1988). En 1974 y 1976 ocu-
rrieron sendos sismos con magnitudes de MW 7,1 y MW 7,0 respectivamente, que cau-
saron grandes deslizamientos y gran deforestación en las selvas del Darién (Víquez y
Toral, 1987).
La magnitud máxima para eventos en esta zona debe ser alrededor de MS 7,3. Ver-
gara (1989) estima un tiempo medio de recurrencia para eventos con MS > 7,0 de 15,8
años y una magnitud máxima de MS 7,2, con una probabilidad de excedencia del 90%
en 50 años.

4.1.2.2. Zonas sísmicas de la región interplaca (subducción)

Para la zona de subducción, Pacheco y Sykes (1992) no incluyen en su catálogo el even-


to de 1915 porque consideran que tiene una profundidad mayor a 170 km.

Guatemala, Interplaca (Gsi9)

Esta zona corresponde a la subdución entre 25 y 60 km de profundidad y un ángulo


de inclinación de 30°. En esta parte la mayoría de eventos tienen mecanismos focales
de falla inversa. El mayor evento registrado en esta zona es el de 1942, de MS 7,7
(Pacheco Y Sykes, 1992), que afectó el centro y occidente del altiplano de Guatemala.
El periodo medio entre grandes eventos ha sido estimado entre 70 a 150 años (White
et al., 2004).
En el cálculo final de la amenaza se agregó otra porción de la subducción interpla-
ca para incluir la sismicidad en Chiapas, México. La geometría y actividad de la misma
fueron tomadas de modelos existentes (Mario Ordaz, comunicación personal).

El Salvador, Interplaca (Ssi5)

Hay evidencias que sugieren que el acoplamiento a través de la zona de interfase


entre las placas del Coco y Caribe bajo la costa de El Salvador es suficiente como
para producir sismos en el rango de M ~8 (Dewey et al., 2004). Un sismo impor-
tante dentro de esta zona es el sismo del 7 de septiembre de 1915, para el cual
Ambraseys y Adams (2001) calcularon el hipocentro bajo el oeste de El Salvador y
una magnitud de MS 7,7.

97
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Nicaragua, Interplaca Noroeste (Nsi15)

El cambio de linealidad del litoral con punto de inflexión en Puerto Sandino y la mor-
fología contrastante a partir de ese punto, con cambio significativo de la topografía,
sugiere la búsqueda de contrastes en los segmentos de la subducción frente a estas dos
partes del litoral. Normal a los segmentos rectos mostrados se hicieron sendos cortes
sísmicos usando los sismos con mecanismo focal determinado.
El buzamiento de la zona de subducción frente a Nicaragua es un tanto irregular, con un
cambio significativo a 100 km de profundidad. En su primera parte (0-100 km) el buza-
miento es de 45º y de 75º en su segunda parte (mayor de 100 km). La mayor cantidad de
liberación de esfuerzos está asociada al rango de profundidad que no supera los 40 km.

Nicaragua, Interplaca Sureste (Nsi16)

Comprende, en planta, la región de Masachapa en Nicaragua y Papagayo en Costa Rica y sub-


duce hacia el NE con un ángulo de 45º hasta los 60 km de profundidad. Se ubica entre las
zonas sísmicas del golfo de Fonseca (en Nicaragua) y la de Nicoya (en Costa Rica). Los terre-
motos históricos de mayor magnitud que se han registrado en esta fuente ocurrieron el 27 de
febrero de 1916 (MS 7,5) y el 2 de septiembre de 1992, de MW 7,6, que generó un tsunami.
Morales (1985) definió el límite SE como el segmento adyacente con el área de ruptura del
primer terremoto. Asimismo, en el segmento Papagayo, los datos de sismicidad histórica no
permiten definir la recurrencia de los grandes temblores (M> 7,0 MW), sin embargo según las
características tectónicas y geométricas, podrían esperarse eventos máximos de MW 7,8.

Costa Rica, Interplaca Nicoya (Csi11)

Una mayor parte de la península de Nicoya subduce hacia el NE con un ángulo de 35º
hasta los 50 km de profundidad y está regida por un patrón de esfuerzos predominan-
temente compresivos que da como resultado el predominio de rupturas inversas. En
esta fuente ocurrió el sismo de mayor tamaño del margen convergente de Costa Rica
durante el siglo XX, el cual alcanzó una magnitud MS 7,75 (terremoto del 5 de octu-
bre de 1950). El área de ruptura de este terremoto define el límite con los segmentos
adyacentes. Asimismo, el límite con la zona sísmica de Quepos lo define la subducción
del levantamiento de Fisher, que actúa como una barrera geométrica. Si consideramos
los datos históricos (1800-1999), en la zona sísmica de Nicoya, los grandes sismos pre-
sentan una recurrencia entre 20 y 40 años y pueden generarse sismos hasta de MW 7,9.

Costa Rica, Interplaca de Quepos (Csi12)

Corresponde con la zona donde la placa del Coco subduce diversas montañas subma-
rinas y el plateau de Quepos, los cuales definen asperezas localizadas en la zona de
Beniof donde el ángulo de subducción es de 28º hasta los 45 km de profundidad. Se

98
Estudio Regional

presenta un campo de esfuerzos variado, predominando los compresivos, pero debido


a la presencia de las asperezas por los montes submarinos, se da la combinación con
esfuerzos de tensión y de esa manera ocurren también sismos combinados, de tipo
inverso y normales, pero con componentes de desplazamiento de rumbo (Husen et al.,
2003). El temblor de mayor magnitud que ha sido registrado fue el del 12 de diciem-
bre de 1952 (MS 7,2). En esta zona sísmica, los grandes sismos recurren, en forma varia-
ble, cada 30 a 60 años y dada la presencia de asperezas, tendría menor potencial de
generar grandes sismos, como el caso de la zona sísmica de Nicoya. Se sugieren sismos
máximos esperables hasta de MW 7,2.

Costa Rica, Interplaca de Osa (Csi13)

Corresponde con la zona donde se subduce el levantamiento del Coco y el ángulo


de subducción es de alrededor de 23º hasta los 45 km de profundidad (Arroyo,
2001). En esta fuente el temblor de mayor magnitud registrado fue el del 5 de
diciembre de 1941 (MS 7,4). Los grandes temblores ocurren entre 30 y 60 años, y
de acuerdo con la extensión y características tectónicas, se pueden esperar sismos de
hasta MW 7,7.

Panamá, Interplaca de Panamá Sur. (Psi9)

Corresponde con la zona bajo el golfo de Chiriquí y sur de Panamá, donde la placa de
Nazca se subduce oblicuamente bajo la microplaca de Panamá a un ángulo cercano
a los 20º al Norte hasta los 50 km de profundidad (Moore et al., 1985). Incluye sis-
mos de bajo corrimiento (fallamiento inverso) y fallamiento de desplazamiento de
rumbo dextral relacionados con la subducción de la zona de fractura de Panamá al
oriente de los 83° 05’. Dentro de esta zona sísmica, el sismo histórico más importante
ocurrió el 1 de enero de 1904 (MW 7,4, h = 26 km) y su mecanismo focal es de tipo
inverso (Selva y Warner, 2004). Por la extensión de la zona se podrían dar eventos
máximos de MW 7,7.

Panamá, Interplaca San Blas, Darién, Chocó. (Psi10)

Comprende la zona este de Panamá y noroeste de Colombia, donde los sismos tienen
profundidades mayores a los 33 km y están asociados a la convergencia entre la micro-
placa de Panamá y la placa del Caribe y entre la microplaca de Panamá y el blo-
que Norandino. La profundidad de la mayoría de la sismicidad registrada en esta
zona en los últimos 15 años es mayor a 40 km. Además, en la parte norte de la
fosa de Colombia, ocurre la subducción de la placa de Nazca bajo el extremo
noroeste de Colombia. Este segmento ha registrado sismos de magnitud impor-
tante, siendo el del 20 de enero de 1904 el máximo reportado (MW 7,4) (Ramos
y Prieto, 2004).

99
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

4.1.2.3. Zonas sísmicas de la región intraplaca (subducción)

Guatemala, Intraplaca (Gsp10)

Ésta es la parte de la subducción con profundidad mayor a los 60 km y un ángulo de


inclinación de 60°. Los eventos más profundos alcanzan los 250 km. La mayoría de los
eventos se caracterizan por mecanismos focales de falla normal. El mayor evento regis-
trado en este tipo de zona es el de El Salvador de 2001, MW 7,6 (SNET).

El Salvador, Intraplaca (Ssp6)

Corresponde a la zona de Wadati-Benioff para el área de El Salvador. Dentro de esta zona han
ocurrido 2 sismos que han causado un impacto significativo para El Salvador en años recien-
tes. Dichos sismos ocurrieron el 19 de junio de 1982, de MW 7,3, y el 13 de enero de 2001,
de MW 7,7. Ambos sismos fueron de mecanismo normal. La mayor amenaza sísmica es aso-
ciada a sismos con profundidades menores a 100 km cerca de la costa, sin embargo, algunos
sismos más profundos pueden causar daños, como es el caso del sismo del 21 de mayo de 1932,
el cual causó daños en la parte sureste de El Salvador (Dewey et al., 2004) y según Ambraseys
Y Adams (2001) tuvo una profundidad de unos 150 km y una magnitud de MS 7,1.

Nicaragua, Intraplaca (Nsp17)

Esta zona es una de las más activas en Nicaragua y se encuentra influenciada por la activi-
dad volcánica de la cordillera de los Maribios. En esta zona han ocurrido importantes sis-
mos que han causado efectos significativos a la población nicaragüense, como el más
reciente tsunami ocurrido en Centroamérica, el cual tuvo su epicentro en el océano Pacífi-
co, frente a las costas de Nicaragua, el 2 de septiembre de 1992. Los sismos en esta zona se
encuentran asociados a mecanismos de fallamiento inverso. Sin embargo en algunos casos
se han definido con mecanismos de rumbo en la parte somera (Segura et al., 2003).

Costa Rica, Intraplaca Noroeste (Csp14)

Se ubica bajo el noroeste de Costa Rica, incluyendo la región bajo la cordillera volcá-
nica del Guanacaste. En esta zona sísmica, la subducción de profundidad intermedia
tiene un ángulo de 65º NE, entre los 50 y 200 km de profundidad. Al sureste se
encuentra separada de la zona intraplaca central por la contorsión brusca de Quesada,
la cual marca un cambio en la profundidad de los sismos (Protti et al., 1995). Estos
autores han sugerido que esta frontera se origina debido a que en ambos lados subdu-
ce litosfera de diferentes edades, siendo la intraplaca noroeste más vieja (edad 30 millo-
nes de años), un poco más fría y más densa, lo que permite su mayor profundización
dentro del manto. No se conocen sismos históricos, pero por similitud con las zonas
sísmicas adyacentes, existe potencial capaz de generar eventos máximos de MW 7,5.

100
Estudio Regional

Costa Rica, Intraplaca Central (Csp15)

Se caracteriza por que los temblores alcanzan profundidades máximas de 125 km y sub-
duce a un ángulo de 50º NE entre los 50 y 125 km de profundidad. En recientes inves-
tigaciones se ha observado claramente un cambio en la inclinación del plano subduci-
do, así como que su litosfera es más joven (20 millones de años), más caliente, menos
densa y de menor profundidad que la del lado noroeste. Se ubica bajo la cordillera vol-
cánica central, en el Valle Central, y continúa hacia el sureste hasta los 83º 55’ W. El
límite al Sureste se relaciona con la subducción de una falla transformada fósil de rum-
bo NS que separa dos provincias corticales de la placa del Coco de diferente edad,
teniendo el lado sureste unos 15 millones de años (Protti et al., 1995). Históricamen-
te se conoce un sismo ocurrido en esta fuente, en febrero de 1916 con M 7,3, por lo
que podrían esperarse eventos máximos del orden de MW 7,5.

Costa Rica, Intraplaca Sureste (Csp16)

En esta zona se presenta una subducción entre los 45 hasta los 60 km de profundidad,
con un ángulo de 38’ NNE. En ella misma se define la subducción del levantamiento
del Coco, el cual contribuye a una flotación mayor del bloque litosférico al sureste de
los 83° 55’, dada su corteza de mayor espesor y con rocas menos densas (Arroyo, 2001).
No se conocen terremotos históricos en esta fuente, pero por las condiciones geomé-
tricas y velocidad de la subducción, podrían esperarse eventos máximos del orden de
MW 7,4.

Panamá, Intraplaca Sur (Psp11)

En el oeste de Panamá ocurre la subducción de la placa de Nazca dentro del manto


astenosférico, originando una zona sísmica intraplaca; sin embargo, por la deficiencia
de datos no es posible determinar el ángulo de subducción. De acuerdo con Cowan et
al. (1995) ocurren sismos intraplaca hasta profundidades de 115 km bajo el eje de la
cordillera central de Panamá, pero se conoce poco sobre las características geométricas
de esta zona. Sin embargo, aquí se registró un sismo de magnitud MW 7,1 en 1945, a
una profundidad de 80 km, que causó daños en David, provincia de Chiriquí. Otro
sismo de esta zona ocurrió en 1943, en el golfo de Montijo, al oeste de la península de
Azuero, con profundidad mayor a los 50 km y MW 7,0. Por la extensión de esta zona
podrían esperarse eventos máximos del orden de MW 7,5.

4.1.3. Atenuación

La siguiente fase requerida en todo estudio de amenaza sísmica es la definición o iden-


tificación de los modelos de atenuación o modelos de predicción del movimiento a
incluir en el análisis.

101
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

En Centroamérica se han desarrollado cuatro ecuaciones espectrales de atenuación


del movimiento sísmico (Climent et al., 1994; Bommer et al., 1996; Schmidt et al.,
1997 y Cepeda et al., 2004) y una para PGA (Taylor et al., 1992), a partir de datos ins-
trumentales registrados en la región. Algunas de ellas han sido utilizadas en los dife-
rentes estudios locales o regionales de amenaza sísmica que se han realizado en los últi-
mos 10 años (Laporte et al., 1994; Montero et al., 1997; Rojas et al., 1997; Cáceres y
Kulhanek, 2000). Para solventar algunas deficiencias de estas ecuaciones (clasificación
de los sitios de cada estación, adecuada distribución de la información en magnitud y
distancia para las diferentes fuentes, etc.) se decidió incorporar en el presente análisis
algunas ecuaciones de uso generalizado o que hayan sido desarrolladas recientemente
en regiones de convergencia de placas con condiciones sismo-tectónicas similares a las
de nuestra zona de estudio, caracterizada por ser una zona altamente activa con la ocu-
rrencia periódica de terremotos destructivos. Para ello se seleccionaron 8 modelos de
atenuación, que serán comparados con los registros de un banco de datos acelerográfi-
co recopilado para este estudio, a fin de determinar qué modelos se ajustan mejor a los
datos regionales. Se seleccionarán así los modelos finales de atenuación para las dife-
rentes fuentes sísmicas que participan en el cálculo de la amenaza.
La selección de modelos que reflejen de forma realista la atenuación de Centroa-
mérica, acorde con las observaciones, tiene una notable importancia en la evaluación de
amenaza, ya que, como es sabido, la atenuación suele ser el factor que más impacto pre-
senta en los análisis de sensibilidad en los resultados (por encima de la zonificación
adoptada o de los parámetros de las zonas).
En dicho proceso de selección hay que considerar la variabilidad de la atenuación
con la tectónica, siendo muy diferente la atenuación esperada en zonas corticales en
comparación con la que se presenta en zonas de subducción y, dentro de éstas, también
se encuentran diferencias notables entre zonas interplaca e intraplaca. Por ello se han
diferenciado los tres tipos de zonas, corticales, interplaca e intraplaca, y se han selec-
cionado modelos de atenuación para los correspondientes regímenes tectónicos, que se
han contrastado después clasificando los datos existentes con el mismo criterio.

4.1.3.1. Metodología

La metodología de análisis se basó en la comparación directa de los valores de la acele-


ración pico horizontal (PGA) y amplitud espectral (SA para ciertos periodos estructu-
rales), extraídos de los acelerogramas registrados, con los valores estimados por los dife-
rentes modelos seleccionados, para condiciones de magnitud, distancia y suelo similares
a las de los datos.
La comparación de los valores registrados con los estimados se llevó a cabo en una
hoja electrónica Excel y se realizaron los siguientes análisis:

 Representación de todos los modelos de atenuación junto con los valores PGA
observados para una magnitud y distancia definida.

102
Estudio Regional

 Representación de todos los modelos de atenuación junto con los valores espec-
trales observados para una magnitud y distancia definida.
 Cálculo de los residuos obtenidos entre los valores observados y los valores esti-
mados, tanto correspondientes a los valores de PGA como a las ordenadas espec-
trales de 0,3 y 1,0 segundos. Estos residuos se representaron en función de la dis-
tancia y la magnitud, analizando su desviación (σ) respecto al valor medio (μ).
Teóricamente, si un modelo se ajusta bien a los datos, los residuos deben pre-
sentar media cero y varianza constante. Éste ha sido el principal criterio seguido
a la hora de determinar la bondad de los ajustes, además de considerar el por-
centaje de observaciones dentro de los intervalos de confianza dados por los valo-
res μ± σ y μ ± 2σ.

Todos los modelos fueron comparados para condición de roca y diferenciados


según el tipo de fuente para la cual fueron desarrollados, que de acuerdo a la zonifica-
ción sísmica utilizada en este estudio, distingue fuentes de fallamiento cortical superfi-
cial y fuentes relacionadas con el proceso de subducción interplaca e intraplaca.

4.1.3.2. Base de datos para calibración de modelos

La base de datos de movimiento fuerte utilizada contó con el aporte de información de


la red acelerográfica del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) de El Sal-
vador, la del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) de Nicaragua,
la del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y la del Laboratorio de Ingeniería
Sísmica (LIS-IINI-UCR) de la Universidad de Costa Rica. Esta base incluye eventos
sísmicos con magnitudes entre MW 4,0 y 7,7, distancias epicentrales entre 1 y 480 km,
y profundidades entre 1 y 200 km, registrados en formato digital principalmente entre
los años 2000 y 2007 [véase Anexo B (Cap. 4)]. Debido a la importancia de su mag-
nitud y a la disponibilidad de los registros, se incluyó la información acelerográfica de
algunos eventos de años anteriores con registro analógico, como los de El Salvador de
los años 82, 83, 87, 86, 88 y 89 y los de Costa Rica de los años 90 y 91. En la Figura
4.10 se muestra en forma gráfica la distribución de la información acelerográfica dis-
ponible en la base de datos con la profundidad y la distancia.
La base de datos total recopilada consta de 681 valores observados de PGA (roca y
suelo), relacionados con la ocurrencia de 101 eventos sísmicos y de 268 valores espec-
trales SA registrados para periodos de (0,3) y (1,0 s), relacionados con 64 sismos (Tabla
4.2). Del conjunto total de datos, 313 valores de PGA (41% del total) y 149 (55% del
total) de SA fueron registrados en roca o suelo firme, condición del suelo para la cual
se realizó el análisis de comparación de los modelos de atenuación y para la cual se esti-
ma la amenaza en este trabajo.
La información acelerográfica incluida en esta base de datos fue tabulada incluyen-
do información sismológica de cada evento sísmico y del conjunto de las estaciones ace-
lerográficas, así como los valores de PGA registrados en cada estación, junto con los

103
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

valores espectrales de aceleración SA para los periodos de (0,3) y (1,0 s). Para la obten-
ción de estos valores los acelerogramas fueron corregidos y procesados en cada país, uti-
lizando el programa SMA de Kinemetrics y filtrados entre 0,12 y 45 Hz.

Figura 4.10. Distribución de la magnitud con respecto a la profundidad (dcha.)


y la distancia (izq.) de la base de datos acelerométrica utilizada en el análisis de contraste
de modelos de atenuación

En la Tabla 4.2 se presenta un resumen estadístico de la información disponible


por país, así como por tipo de fuente, y en el Anexo B (Cap. 4) un listado con la prin-
cipal información sismológica de los eventos sísmicos utilizados.
Como las zonas sísmicas fueron clasificadas en tres grupos, para cada uno de
ellos se preparó una subbase de datos, considerando a su vez el tipo de suelo. Los
datos de cada grupo sirvieron para la comparación con los correspondientes mode-
los, cuya selección se describe en el siguiente apartado. Los sitios de registro de cada
estación fueron clasificados de acuerdo a la información geológica y geotécnica dis-
ponible (en cada país) y siguiendo la clasificación del National Earthquake Hazards
Reduction (NERHP). Se consideró condición de roca para todos aquellos que fue-
ron clasificados como B y C.
La clasificación de los eventos y su pertenencia a cada una de las fuentes sísmicas se
realizó con base en lo indicado en los reportes sismológicos o considerando la profun-
didad focal reportada, en la cual, eventos con profundidad menor a 25 km se considera-
ron pertenecientes al fallamiento cortical superficial, entre 25 y 60 km a la fuente de sub-
ducción interplaca, y mayores a esa profundidad pertenecientes a la de subducción
intraplaca de profundidad intermedia. Dicha clasificación de profundidades se justifica por

104
Estudio Regional

Tabla 4.2. Número de eventos sísmicos y registros aportados por país (incluye registros
para condición de roca y suelo). SA corresponde a T = (0,3) y (1 s).

Costa Rica Nicaragua El Salvador


Nº Nº registros Nº Nº registros Nº Nº registros
sismos sismos sismos
PGA SA PGA SA PGA SA
Interplaca 8 54 30 11 45 7 8 75 0
Intraplaca 7 60 18 12 56 8 14 149 12
Superficial 13 107 107 12 61 60 16 74 26

una observación hecha a nivel mundial: los sismos interplaca ocurren a profundidades
menores a 50 km (Tichelaar y Ruff, 1993; Youngs et al., 1997), de observaciones obte-
nidas en Japón (Zhao et al., 2006) y de resultados obtenidos en Costa Rica (Sallares, et
al., 2000; DeShon et al., 2006; Warren, et al., 2008).

4.1.3.3. Modelos de atenuación incluidos en el análisis

Todos los modelos incluidos en este análisis son espectrales, de tal forma que su intro-
ducción en los cálculos de amenaza permitirá expresar los resultados como mapas
de PGA o de ordenadas espectrales SA (T) para diferentes periodos estructurales,
así como a través de curvas de amenaza de cada uno de los parámetros [PGA o SA
(T)] o de espectros de amenaza uniforme (UHS) en emplazamientos selecciona-
dos. En nuestro caso, reservaremos estas últimas representaciones para las 6 capi-
tales de Centroamérica, considerando emplazamientos genéricos en roca en todas
ellas.
En el proceso de selección de atenuaciones se consideraron inicialmente varias
ecuaciones para cada tipo de fuente, de modo que se garantizara la selección de al
menos una para cada régimen tectónico. En la Tabla 4.3 se presentan las características
principales de cada uno de los modelos empíricos de atenuación que fueron analizados
en este estudio. Y aunque en su gran mayoría todos ellos fueron desarrollados para dife-
rentes condiciones de sitio, en este estudio se utilizaron solamente para condición de
roca.

105
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Tabla 4.3. Modelos de atenuación utilizados en el análisis y resumen de sus características:


parámetro del movimiento que se predice en el modelo, fuente de los datos y rango de
aplicabilidad en magnitud y distancia

Ecuación Base de datos Componente Tipo fuentes Dist. (km) MW


utilizada para
(PGA, SA)
Youngs et al. Mundial Media geométrica Interplaca 10-500 5,0-8.2
(1997) Intraplaca
(YOUN97)
Atkinson y Mundial Las dos horizontales Interplaca 10-400 5,0-8,3
Boore 2003 (Aleatoria) Intraplaca
(AYB03)
Garcia et al. México Media cuadrática Intraplaca 4-400 5,2-7,4
(2005) (GAR05)
Cepeda El Salvador Aleatoria Intraplaca 10-400 5,0-8,3
et al.(2004) (ajuste con Media geométrica Corteza 0-100 5,1-7,2
(CEP04) sismos de Superficial
El Salvador)
Climent et al. América Mayor de las Interplaca 5-400 4,0-8,0
1994 (CLI94) Central horizontales Corteza
y México superficial
Zhao et al. Japón Media geométrica Interplaca 10-300 5,0-8,2
(2006) Intraplaca
(ZH06) Corteza
superficial
Spudich et al. Mundial Media geométrica Corteza 0-100 5,1-7,2
(1999) (SEA99) superficial
Schmidt et al. Costa Rica Mayor de las Corteza 6-200 3,7-7,6
(1997) (SCH97) horizontales superficial

4.1.3.4. Análisis y selección de los modelos

Como se indicó anteriormente, la selección de los modelos de atenuación para el cál-


culo final de la amenaza se basó inicialmente en la comparación de diferentes grá-
ficas en las cuales se representan los datos observados del movimiento fuerte con
los estimados por los modelos propuestos. Un problema que se presenta en este
tipo de comparación es la variabilidad en magnitudes de nuestras observaciones,
que hace que si se quieren comparar con las predicciones de un determinado mode-
lo, éste deba representarse para muy distintos intervalos de magnitud, cubriendo
todo el rango de las observaciones. La comparación visual directa entre valores de
PGA o espectrales —predichos y observados— se complica y por ello hemos opta-
do por completar el proceso con un análisis de los residuos, estimando éstos como

106
Estudio Regional

la diferencia entre los valores observados y los predichos con cada modelo, en térmi-
nos de logaritmo natural. Es decir:

Residuo = Ln y – Ln Y*

Siendo y el valor observado instrumentalmente de PGA o SA (T) e Y* el valor pre-


dicho por el modelo para similares condiciones de magnitud, distancia y suelo.
Las gráficas de comparación de residuos por tipo de fuente y ecuación se presentan en
el Anexo C (Cap. 4). A modo de ejemplo, la Figura 4.11 muestra las distribuciones de resi-
duos con la distancia encontradas para distintos modelos correspondientes a zonas de sub-
ducción interfase. Las líneas continuas representan la desviación de cada modelo (μ ± 1σ).
La interpretación de estas gráficas permite establecer ciertas conclusiones sobre la bondad
del ajuste de las observaciones al correspondiente modelo. Por ejemplo, los modelos de
CLI94 y AYB03 presentan una dispersión de los residuos muy grande comparada con la
propia de los modelos, quedando un alto porcentaje de ellos más allá del intervalo dado
por μ ± 1σ (52%). Esto significa que hay grandes diferencias entre los valores observados
y los predichos. Por esta razón se descartan estos modelos del análisis de amenaza que pos-
teriormente se va a realizar. Para esta fuente vemos cómo ZH06 y YOUN97 se ajustan
mejor a las observaciones instrumentales con variaciones más uniformes dentro de los lími-
tes de μ ± 1σ, teniendo la primera un 65% de los residuos dentro de esos límites y la segun-
da un 74% (Tabla 4.4). Al comparar los residuos para la componente espectral de (1,0 s)
[gráficas del Anexo C (Cap. 4)], se denota un comportamiento muy similar al presentado
por los residuos de la PGA. Luego, a la hora de seleccionar un modelo de atenuación para
esta fuente, se recomienda hacerlo entre ZH06 y YOUN97, que son los que mejor ajus-
tan a los datos locales tanto para el corto como para el largo periodo del movimiento.
Para las fuentes superficiales de corteza e interplaca se siguió un procedimiento
similar al anterior, encontrándose que, para la primera, los modelos de ZH06, CLI94,
SCH07 y SEA99, para PGA, presentan un sesgo negativo después de los límites de μ-σ,
por lo que su uso supone una sobrestimación de la amenaza a distancias menores a los 200
km. También se observó que SCH07, ZH06 y CLI94 presentan los porcentajes mayores
de número de residuos ubicándose dentro de los limites de μ± 1σ (Tabla 4.4). La ecua-
ción CEP04 presenta una distribución de residuos más uniforme para la PGA con respec-
to a la media cero, con un 45% de los residuos dentro de los límites de μ± 1σ y que pre-
senta un sesgo mayor positivo, por lo que su uso conlleva subestimar la amenaza. El uso
de CEP04 presenta la limitante de que fue desarrollado solamente para ordenadas espec-
trales de (0,3) y (1,0 s). En el caso de los residuos de SA (1,0 s), los modelos SCH97,
CLI94, ZH06 y SEA99 son los que presentan el mayor número de residuos dentro de los
límites de ? ± 1σ y una distribución más uniforme con respecto a la media cero. Es impor-
tante también indicar que se ha observado que el modelo SCH97 aumenta la amenaza para
periodos mayores a 1.000 años, por lo que su uso podría estar limitado en ese sentido.
Considerando lo anterior y las limitaciones indicadas, se recomienda que para esta fuente
se utilicen las ecuaciones ZH06, CLI94 y SEA99.

107
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 4.11. Distribución de residuos con la distancia correspondientes a los datos de


PGA de Centroamérica respecto a las predicciones con diferentes modelos de movimiento
fuerte para zonas de subducción interplaca. Los puntos representan los residuos (Ln PGA
observada – Ln PGA predicha) y las líneas continuas representan la desviación estándar de
cada modelo (± 1σ). En el caso del modelo AYB03 se utiliza log10.

Youngs et al., 1997 Atkinson y Booure, 2003


3 3
2 2
1 1
Residuos

Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

Climent et al., 1994 Zhao et a., 2006


3 3
2 2
1 1
Residuos

Residuos

0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

En el caso de la fuente de intraplaca (subducción profunda), los modelos de


YOUN97, ZH06 y GAR05 para PGA son los que presentan residuos mejor distribui-
dos, con el 57%, 64% y 50% de los residuos, respectivamente, dentro de μ± 1σ. La
ecuación AYB03 presenta un sesgo positivo en la mayoría de las distancias y CEP04
uno negativo. Para la componente espectral de (1,0 s), los que se ajustan mejor son los
modelos de AYB03 y GA05, con un 68% y un 47% de los residuos dentro del rango
de μ± 1σ, mientras que CEP04, ZH06 y YOUN97 presentan un sesgo negativo. Con-
siderando lo anterior y de acuerdo al banco de datos utilizado, se recomienda que en
esta fuente sísmica se utilicen los modelos de ZH06, YOUN97 y GAR05.

108
Estudio Regional

Tabla 4.4. Distribución del número de residuos (%) correspondientes a los datos de
Centroamérica (respecto a los valores predichos por los modelos) que se encuentran
dentro del intervalo μ ± 1σ propio de cada modelo

PGA SA
Superficial Interplaca Intraplaca Superficial Interplaca Intraplaca
1_ 1_ 1_ 1_ 1_ 1_
CEP04 45 48 37 37
SEA99 36 49
SCH97 60 59
ZH06 50 65 57 51 70 47
CLI94 46 48 55 46
YOUN97 74 64 57 39
AYB03 25 29 22 68
GAR05 50 52

Teniendo en cuenta todos los modelos recomendados y después de realizar un aná-


lisis de sensibilidad de los resultados de amenaza para diferentes combinaciones de
ellos, se ha decido utilizar en el cálculo final los modelos de CLI94 y ZH06 para la
fuentes de fallamiento superficial, YOUN97 para las fuentes de interplaca y ZH06 y
YOUN97 para las de intraplaca. Las distribuciones de éstos se presentan en la Figura
4.12 en función de la distancia y la magnitud. En el caso de las fuentes superficiales de
la corteza y las de intraplaca, para las que se recomienda el uso de dos ecuaciones, vemos
cómo los modelos a partir de cierta distancia y magnitud cambian su comportamiento
de mayor valor a menor valor predicho y viceversa. La combinación de las mismas en
un árbol lógico compensará en alguna medida ese comportamiento particular que ten-
dría el uso de un solo modelo.
El modelo CLI94 fue desarrollado considerando la mayor componente horizontal
y ZH06 para la media geométrica, que es la definición de la componente horizon-
tal más utilizada en la actualidad en las ecuaciones de predicción de los movimien-
tos sísmicos del terreno y los análisis estructurales dinámicos (Beyer y Bommer,
2006). Para tener consistencia entre estos modelos escogidos, a CLI94 se le realiza-
ron las correcciones del caso de acuerdo a lo recomendado por Beyer y Bommer
(2006).

109
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 4.12. Curvas de predicción de PGA para los modelos de atenuación seleccionados
y para las fuentes sísmicas de fallamiento superfical (a), interplaca (b) e intraplaca (c)

4.2. CÁLCULO DE AMENAZA

4.2.1. Generalidades

Una vez concluidos los trabajos para definir los parámetros o modelos de entrada en el
cálculo, se procede a evaluar la amenaza sísmica de toda la región de Centroamérica.
Siguiendo la línea metodológica PSHA, se configura un árbol lógico con un único
nodo para evaluar la incertidumbre epistémica asociada a los modelos de atenuación, si
bien se contempla además la incertidumbre paramétrica asociada a los parámetros sís-
micos de las zonas (valores de ‚ y MMÁX).
Los cálculos se efectúan con el programa CRISIS2007, versión 5.1 (Ordaz et al.,
2007), realizándose una primera ejecución en una malla cubriendo la región con pun-
tos equiespaciados cada medio grado en longitud y latitud, y partiendo del modelo de

110
Estudio Regional

zonas a nivel regional (Figuras 4.4, 4.5 y 4.6). Se efectúa así un análisis preliminar de
sensibilidad de los diferentes modelos de atenuación en los resultados, así como de los
valores de σ asociados a las distribuciones de MMÁX y ‚. Tras este análisis se fijan las com-
binaciones a incluir en el árbol lógico para el cálculo final, que se plantea con mayor
resolución en una malla equiespaciada cada 0,1º en latitud y longitud y partiendo de la
zonificación sismogenética con detalle nacional (Figuras 4.7, 4.8 y 4.9).
En todos los casos se estima la amenaza en términos de PGA y ordenadas espec-
trales SA (T) para periodos T de (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s) y se representan los
mapas de periodos de retorno 500, 1.000 y 2.500 años para PGA, SA (0,2 s) y SA
(1 s). Además, en las 6 capitales de Centroamérica se obtienen las curvas de amena-
za para estos parámetros, así como los espectros de amenaza uniforme para los tres
periodos de retorno mencionados. Finalmente se efectúa la desagregación también
en las capitales, para los movimientos objeto que resultan de las estimaciones de
amenaza para los mismos periodos de retorno, caracterizados por los valores de
PGA, SA (0,2 s) y SA (1 s).
Describimos a continuación cada una de las fases de cálculo.

4.2.2. CÁLCULO DE LOS PARÁMETROS SÍSMICOS DE LAS ZONAS

Se ha realizado el cálculo de los parámetros de sismicidad para las zonas corres-


pondientes a las dos zonificaciones adoptadas. Para ello, en primer lugar se ha depura-
do el catálogo sísmico de réplicas y premonitores a fin de considerar en cada zona úni-
camente los sismos principales, de modo que se pueda verificar la hipótesis de ajuste de
la sismicidad a un modelo de Poisson, acorde con el método probabilista zonificado.
La depuración se ha realizado con el programa Cluster de SEISAN, programa que fue
modificado y adaptado a las necesidades de la presente investigación.
A continuación, se ha explotado el catálogo para el modelo de zonas regional,
extrayendo los sismos englobados en cada zona, teniendo en cuenta la profundidad
asociada:

 Zonas corticales: sismicidad superficial, con h ≤ 25 km.


 Zonas de subducción interfase: sismicidad intermedia, con 25 < h ≤ 60 km.
 Zonas de subducción intraplaca: sismicidad profunda, con h > 60 km.

Para establecer la ley de recurrencia de cada zona se ha adoptado el modelo de


Gutenberg- Richter, por lo que se han realizado ajustes de la sismicidad a la expresión:
Log N = a + b·M.

En todos los casos se ha tomado una magnitud mínima de truncamiento M0 4,5.


Para fijar la magnitud máxima (MMÁX) de cada zona se ha considerado una distribución
Gaussiana con una cierta desviación estándar (tal como requiere el cálculo con CRI-
SIS07) definida por los parámetros:

111
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 M1: magnitud máxima observada en la zona, que corresponde al umbral inferior


de la distribución de MMÁX.
 M2: magnitud máxima acorde con la tectónica de la zona, que corresponde al
umbral superior de la distribución de MMÁX.
 σ (m): magnitud máxima esperada, que corresponde a la MMÁX que se considera
más probable.
 μ: desviación estándar de la distribución de MMÁX.

En la zonificación regional, los valores de M1, M2, y se han fijado para cada tipo de
zona. Las Tablas 4.5, 4.6 y 4.7 recogen los valores adoptados, junto con los parámetros a
y b de la ley Gutenberg-Richter resultante del ajuste de la sismicidad para las zonas corti-
cales, de subducción interfase y de subducción intraplaca, respectivamente. Las Figuras
4.13, 4.14 y 4.15 representan los correspondientes modelos de recurrencia regionales.
A continuación, se han calculado los parámetros sísmicos de las zonas definidas a nivel
nacional siguiendo las mismas pautas que con la zonificación regional, a excepción de la
definición de las distribuciones de MMÁX. En este caso se ha analizado particularmente la
sismicidad y tectónica de cada zona y se han determinando valores específicos de M1, M2,
y . Las Tablas 4.8, 4.9 y 4.10 recogen los parámetros característicos de las zonas a nivel
nacional para zonas corticales, interfase e intraplaca, respectivamente, y las Figuras 4.16,
4.17 y 4.18 representan las correspondientes leyes de Gutenberg-Richter.

Tabla 4.5. Parámetros sísmicos de las zonas corticales. Zonificación regional, siglas (CAc).

Código Nombre de la zona Prof. (km) Mag. máx. Índices sísmicos


E(M) M1 M2 a b N(mo)
CAc 1 Petén-Belice 15 7,0 6,7 7,4 3.368 -0,776 0,749
CAc 2 Polochic-Motagua 15 7,6 7,5 7,9 4.300 -0,855 2,829
CAc 3 Bloque de Honduras 15 6,8 6,8 7,3 4.930 -1,025 2,066
CAc 4 Arco Volc. Norte 15 6,7 7,1 7,0 5,044 -0,962 5,188
CAc 5 Arco Volc. Sur 15 7,0 7,0 7,0 5,548 -1,077 5,012
CAc 6 Ante Arco Am. Central 15 7,6 7,6 7,7 7,113 -1,186 59,411
CAc 7 Zona Frac. Panamá 15 7,4 7,5 7,7 6,092 -1,067 19,608
CAc 8 Bloque de Panamá 15 7,4 7,1 7,7 4,876 -0,925 5,166
CAc 9 Plataforma Caribe Nic. 15 6,5 6,2 7,3 4,956 -1,061 1,513
CAc 10 Cint. Def. N. Panamá 15 7,9 7,7 8,1 4,299 -0,863 2,598
CAc 11 Zona Atrato-Murindo 15 7,3 7,0 7,8 4,891 -0,988 2,791

Nota: N(mo) número anual de sismos de MW ≥ 4,5; M1 es MW máxima observada, M2 es MW máxima


geológica, E(M) es MW máxima probable.

112
Estudio Regional

Tabla 4.6. Parámetros sísmicos de las zonas de subducción interplaca o interfase.


Zonificación regional, siglas (CAsi)

Código Nombre de la zona Prof. (km) Buz Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
CAsi 1 Subd. Interplaca
del NW 34 – 60 30º NE 7,9 7,9 8,1 5,274 -0,939 11,170
CAsi 2 Subd. Interplaca
del SE 34 – 60 30º NE 7,4 7,8 8,0 3,569 -0,743 1,688
CAsi 3 Subd Interplaca.
Bloq Pan. 34 – 60 0º 7,3 7,0 7,6 3,651 -0,797 1,161

Tabla 4.7. Parámetros sísmicos de las zonas de subducción intraplaca de Centro América.
Zonificación regional, siglas (CAsp)

Código Nombre de la zona Prof. (km) Buz Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
CAsp 1 Subduc-Intraplaca-
C.Am 61- 250 65ºNE 7,7 7,4 8,0 6,024 -1,046 20,799
CAsp 2 Subduc-Intrap-Pan-
Ctral 61- 250 0º 7,1 6,6 7,5 1,804 -0,593 0,136

113
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Tabla 4.8. Parámetros sísmicos de las zonas corticales. Zonificación nacional (siglas con
letra inicial del país)

País Nombre de la zona Código Zona (km) Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Guatemala Guat. Pacífico Ctral. G1 20 7,5 7,2 7,7 4,71 0,92 3,51
Guat-El. Salv.
Antearco. Ctrl G2-S2 20 6,3 6,0 6,5 4,83 1,03 1,60
Guat. Acrc.Volc.
Oeste G3 10 6,7 6,5 7,0 2,27 0,67 0,18
Guat. Arc.Volc.Este G4 10 7,0 6,8 7,3 3,03 0,72 0,65
Guat-Sal-Hon.
Depresión ctrl. G5-S5-H1 10 6,8 6,5 7,0 3,95 0,88 0,97
Guat.
Polich-Motagua
Oeste G6 10 7,8 7,5 8,0 3,81 0,82 1,32
Guat. Poloch-
Motagoa NE G7 10 7,8 7,5 8,0 3,47 0,78 0,93
Guat. Norte
(Peten-Belice) G8 10 6,7 6,5 7,0 3,37 0,78 0,75
Honduras Guat-Sal-Hon.
Depres Ctrl. G5-S5-H1 10 6,8 6,5 7,0 3,95 0,88 0,97
Hond. Altiplano
Central H2 10 6,3 6,0 6,5 5,32 1,21 0,73
Hond-Nic.Zona
Gayape H3-N11 10 6,3 6,0 6,5 4,44 1,09 0,36
El Salvador El Salv.Pacífico
Central S1 20 7,5 7,2 7,7 8,03 1,56 9,77
Guat-El.Salv.
Antearco.Ctrl G2-S2 20 6,3 6,0 6,5 4,83 1,03 1,60
El Salv. Arco
Volcánico ctrl. S3 10 7,0 6,8 7,3 4,00 0,87 1,18
Salv.Nic.ArcVolc
(G.Fonsec) S4-N5-H4 10 6,6 6,4 6,9 4,09 0,97 0,52
Guat-Sal-Hon.
Depresión ctrl. G5-S5-H1 10 6,8 6,5 7,0 3,95 0,88 0,97
Nicaragua Nic. Pacífico Oeste N1 10 8,0 7,6 8,3 6,47 1,18 13,73
Nic. Pacíf. SE-
CR Papagayo N2-C1 20 7,4 7,1 7,6 7,73 1,41 25,03
Nic. Antearco
Oeste N3 20 6,8 6,5 7,0 4,09 0,88 1,35
Nic. Antearco Este N4 20 6,8 6,5 7,0 4,06 1,02 1,05
Salv-Nic.ArcVolc
(G.Foncec) S4-N5-H4 10 6,6 6,4 6,9 4,08 0,97 0,52
Nic. Arco Volc.
O-Ctral N6-N7 10 6,5 6,2 6,7 4,50 0,95 1,68
Nic. Arco Volc. SE N8 10 6,8 6,5 7,0 2,50 0,68 0,27

114
Estudio Regional

País Nombre de la zona Código Zona (km) Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Nicaragua Nic. Depres.
Tras Arco N9-N10 10 6,8 6,7 7,0 1,61 0,50 0,24
Hond-Nic.Zona
Gayape H3-N11 10 6,3 6,0 6,5 4,46 1,09 0,36
Nic. Caribe Sur N12 10 6,2 5,9 6,4 5,11 1,21 0,44
Nic. Caribe
Noroeste N13-N14 10 6,2 5,9 6,4 4,64 1,08 0,57
Nic. Pacíf. SE-
CR Papagayo N2-C1 20 8,0 7,7 8,3 7,73 1,40 25,03
Costa Rica CR. Antearco
Noroeste C2 20 7,2 7,0 7,5 4,81 0,993 2,20
CR. Ante Acto
Pac. Ctral. C3 15 7,3 7,1 7,5 4,78 0,917 4,56
Pan-CR.ZFP-Burica P1-C4 5 7,5 7,4 7,6 6,09 1,06 19,61
CR. Arc.Voc.
Guanacaste C5 10 6,6 6,5 7,0 4,19 0,931 1,00
CR. Cord. Volc.
Ctral C6 10 7,1 6,9 7,2 4,04 0,89 1,09
CR-Talamanca. C7 10 7,1 6,9 7,5 5,74 1,18 2,76
Pan.Cint.Def.N.
Pan-Limón P8-C8 15 7,8 7,7 8,0 4,30 0,86 2,60
CR. Trascarco
Norte C9 10 6.3 6,1 7,0 3,77 0,97 0,25
CR. Carib.
Ctral-Parismina C10 20 6,2 6,8 6,6 4,72 1,13 0,44
Panamá Pan-CR.ZFPan-
Burica C4-P1 5 7,5 7,4 7,6 6,09 1,06 19,61
Pan. Cint.Def.
Sur-Pan P2 10 7,1 6,8 7,5 4,63 0,92 2,97
Pan. Antearo
Colombia P3 20 7,0 6,5 7,5 3,78 0,87 0,73
Pan. Zona de
Sutura Atrato P4 10 7,2 7,0 7,5 4,71 0,98 1,93
Pan Occidental P5 10 6,5 6,3 6,7 6,10 1,37 0,89
Pan. Central P6 10 6,7 6,5 7,2 3,68 1,06 0,08
Pan. Este-Darien P7 10 7,4 7,1 7,6 3,35 0,73 1,12
Pan.Cint.Def.N.
Pan-Limón P8-C8 15 7,8 7,7 8,0 4,30 0,86 2,60

115
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Tabla 4.9. Parámetros sísmicos de las zonas de subducción interplaca. Zonificación


nacional, siglas (si) precedidas de la letra inicial del país

Código Nombre de la zona Código Prof. Buz. Mag. máx. Índices sísmicos
(km)
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Guatemala Guat. Interplaca Gsi 9 26 -70 30ºN 7.9 7.7 8.2 4.07 0.83 2.14
El Salvador El Salv. Interplaca Ssi 5 26 -70 30ºNNE 7.9 7.7 8.2 5.11 1.00 3.93
Nicaragua Nic.Interplaca
Noroeste Nsi 15 26 -70 45ºNE 7.9 7.7 8.2 6.61 1.33 4.32
Nic. Interplaca
Sureste Nsi 16 26 -70 45ºNE 7.9 7.7 8.2 3.79 0.78 1.94
Costa Rica CR. Interplaca
Nicoya Csi 11 26 -63 35ºNE 7.8 7.7 8.0 2.03 0.54 0.38
CR. Interplaca
Quepos Csi 12 26 -51 28ºNE 7.0 6.8 7.4 3.87 0.90 0.65
CR. Interplaca Osa Csi 13 26 -52 23ºNE 7.4 7.3 7.6 1.29 0.48 0.14
Panamá Pan. Interplaca
Sur.Pan Psi 9 26 -50 20ºN 7.1 6.7 7.5 3.90 0.92 0.58
Pan.Interp,S.Blas.
Darién -Chocó Psi 10 50 Fijo 0º 7.5 7.0 7.7 3.65 0.79 1.16
México Chiapas interplaca Chsi 1 25-120 35 ºNE 7.0 6.8 7.2 5.30 0.89 18.93

Tabla 4.10. Parámetros sísmicos de las zonas de subducción intraplaca. Zonificación


nacional siglas (sp) precedidas de la letra inicial del país

Código Nombre de la zona Código Prof. Buz. Mag. máx. Índices sísmicos
(km)
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Guatemala Guat. Intraplaca Gsp 10 61- 250 60ºN 7.9 7.7 8.2 4.84 0.92 5.00
El Salvador El Salv. Intraplaca Ssp 6 61- 200 60ºN 7.9 7.7 8.2 5.11 1.00 4.49
Nicaragua Nic. Intraplaca Nsp 17 61- 200 75ºNE 7.3 7.0 7.5 6.53 1.20 13.76
Costa Rica CR. Intraplaca NW Csp 14 40- 177 65ºNE 7.0 6.5 7.4 4.70 1.05 0.98
CR. Intraplaca
Central Csp 15 40- 155 50ºNE 7.4 7.3 7.6 2.94 0.71 0.54
CR. Intraplaca SE Csp 16 40- 82 38ºN 6.8 6.2 7.4 2.19 0.70 0.11
Panamá Pan. Intraplaca Sur Psp 11 50- 100 70ºS 7.1 6.6 7.5 1.81 0.59 0.14

116
Estudio Regional

Nota: En las columnas encabezadas con “código” se indica el nombre de zona sís-
mica, dentro de la correspondiente zonificación. Las demás columnas responden a la
siguiente leyenda:

 Valor “a”: ordenada en el origen de la relación Gutenberg-Richter (normalizado


a un año).
 Valor “b”: índice de sismicidad (pendiente de la relación Gutenberg-Richter).
 N(m0) para las Tablas 4.4, 4.5 y 4.6, indica el número anual de temblores de
magnitud mínima MW 4,5, también denominado Tasa con posible abreviatura
como Á.
 E (M): valor probable de la máxima magnitud esperada en la fuente.
 M1: magnitud máxima observada en la fuente.
 M2: magnitud máxima que establece la geología de la fuente.
 Prof.: profundidad promedio en kilómetros de cada fuente sísmica.
 Buz.: ángulo de buzamiento de la correspondiente zona, para el caso de zonas de
subducción.

Figura 4.13. Leyes de Gutenberg-Richter para zonas corticales. Zonificación regional


Zonas Corticales - Zonificación regional
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5

Cac1 Cac2 Cac3 Cac4 Cac5 Cac6


Cac7 Cac8 Cac9 Cac10 Cac11

Por favor, comprobar estos gráficos, pongo los datos que indican,
pero no me salen igual que en los que envian.

117
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 4.14. Leyes de Gutenberg-Richter para zonas de subducción interfase.


Zonificación regional
Zonas de Subducción Interface - Zonificación regional
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw

CAsi1 CAsi2 CAsi3

Figura 4.15. Leyes de Gutenberg-Richter para zonas de subducción intraplaca.


Zonificación regional
Zonas de Subducción Intraplaca - Zonificación regional
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw

CAsp1 CAsp2

118
Estudio Regional

Figura 4.16 Leyes de Gutenberg-Richter para zonas corticales. Zonificación nacional


Zonas Corticales - Costa Rica
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
C10 C2 C3 C4-P1
C5 C6 C7 C9

Zonas Corticales - Guatemala


2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
GI G2-S2 G3 G4
G5-S5-H1 G6 G7 G8

119
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Zonas Corticales - Honduras y Nicaragua


2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw

N1 N12 N13-14 N2-C1 N3 N4


N6-N7 N8 N9-10 H2 H3-N11

Zonas Corticales - Panamá y El Salvador

2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw

P2 P3 P4 P5 P6
P7 P8-C8 S1 S3 S4-N5

120
Estudio Regional

Figura 4.17. Leyes de Gutenberg-Richter para zonas subducción interfase.


Zonificación nacional
Sonas de Subducción Interfase - Zonificación Nacional
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
Csi11 Csi12 Gsi9 Nsi15
Nsi16 Psi10 Psi9 Ssi5

Figura 4.18. Leyes de Gutenberg-Richter para zonas subducción intraplaca.


Zonificación nacional
Zonas de Subducción Intraplaca - Zonificación Nacional
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)

0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
Csp14 Csp15 Csp16 Gsp10
Nsp17 Psp11 Ssp6

121
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Dependiendo de la distribución espacial y de la profundidad de las zonas se han


encontrado rangos determinados para los valores de “b”. La Figura 4.19 muestra un
perfil en profundidad de las zonas agrupadas según su ubicación sismotectónica. Los
valores de b encontrados para las 53 zonas sísmicas identificadas en la zonificación
nacional quedan distribuidos de la siguiente manera:

 En la zona prearco, donde predominan los esfuerzos tensionales por doblamien-


to de la placa subducente, los valores de “b” oscilan entre 1 y 1,3.
 En la zona trasarco y cinturones deformados (otras zonas en Figura 4.19) don-
de predominan fallamientos inversos, los valores de “b” se distribuyen entre 0,8
y 1,3.
 En el arco volcánico, donde predomina el régimen distensivo, los valores de “b”
se encuentran en el rango de 0,7 a 0,9.
 En la zonas interfase o interplaca los “b” calculados oscilan entre 0,6 y 1,1.
 En las zonas intraplaca de profundidad intermedia, donde predominan los regí-
menes de rupturas normales, los valores de “b” están dentro del rango de 0,6 a
1,00.

Estos valores obtenidos son bastante consistentes si se comparan con los registrados
a nivel mundial, como los de Schorlemmer et al. (2005) para ese tipo de regímenes.

Figura 4.19. Modelo en perfil de zonas sísmicas en profundidad: MW es la magnitud


máxima esperada, NZ es el número de zonas locales asociadas a la región sismotectónica,
b es el índice sísmico característico de la región sismotectónica

122
Estudio Regional

4.2.3. Análisis de sensibilidad para definición de parámetros


y pesos del Árbol lógico

Antes de proceder al cálculo final de la amenaza en Centroamérica, se han realizado


análisis preliminares partiendo del modelo de zonas regionales con diferentes modelos
de atenuación entre los seleccionados previamente (apartadp 4.1.3) y variando las dis-
tribuciones de MMÁX asignadas a las zonas, así como otros parámetros de integración.
De esta forma, se ha examinado la sensibilidad de las diferentes entradas de cálculo en
los resultados, encontrándose, tal como era esperable, que la atenuación resulta el fac-
tor más determinante.
Por las particularidades sismotectónicas de la región de estudio se requiere emple-
ar diferentes modelos de atenuación para las zonas corticales, interfase e intraplaca. Ello
supone que en una misma ejecución deben combinarse tres modelos de atenuación
diferentes, cada uno asignado a un conjunto de zonas.
Tras la discusión efectuada sobre los modelos de atenuación, cuyo resultado ha sido
la selección de los más idóneos, y tras valorar los resultados del análisis de sensibilidad
previo, se ha optado por construir un árbol lógico con un nodo para atenuación y con
cuatro ramas que representan las siguientes combinaciones:

 Rama 1 (CYY)
– Zonas corticales con modelo de atenuación Climent et al., 1994.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Youngs et al., 1997.
 Rama 2 (CYZ):
– Zonas corticales con modelo de atenuación de Climent et al., 1994.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Zhao et al., 2006.
 Rama 3 (ZYY):
– Zonas corticales con modelo de atenuación de Zhao et al., 2006.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Youngs et al., 1997.
 Rama 4 (ZYZ):
– Zonas corticales con modelo de atenuación de Zhao et al., 2006.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Zhao et al., 2006.

Debido a esta combinación de ecuaciones y a la necesidad de tener compatibilidad entre


ellas en la definición de la componente horizontal del movimiento del suelo que caracteriza
la amenaza, el modelo CLI94 debió ser ajustado de acuerdo a las recomendaciones de Beyer
y Bommer (2006) para obtener los resultados en función de la media geométrica.
La ponderación en el árbol lógico debe efectuarse para cada rama, lo que supone
asignar los pesos no a cada modelo, sino a cada combinación de ellos. Como no hay

123
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

una preferencia clara por ninguna de las combinaciones, se opta por ponderar cada una
con un peso de 0,25.
A continuación se calcula la amenaza a partir del modelo de zonas nacionales,
según el árbol lógico formulado. Como parámetros de entrada de cálculo de las zonas
se introducen los parámetros de sismicidad dados en las Tablas 4.8, 4.9 y 4.10. El cál-
culo se efectúa con el programa CRISIS07, en una malla de puntos cubriendo toda la
región, equiespaciados 0,1º en latitud y en longitud. Además de la amenaza total, gene-
rada por todo el conjunto de fuentes, se han efectuado análisis de desagregación en las
capitales. Los resultados se presentan en el siguiente capítulo.

124
CAPÍTULO 5.
RESULTADOS. DISCUSIÓN E INTERPRETACIÓN

5.1. RESULTADOS. MAPAS DE AMENAZA SÍSMICA

Se presentan en este capítulo los resultados finales del cálculo de la amenaza sísmica en
Centroamérica desarrollado en este estudio, que corresponden a mapas de amenaza
para toda la región.
Se han generado mapas para periodos de retorno de PR = 500, 1.000 y 2.500 años,
para la aceleración pico (PGA) y para ordenadas espectrales SA (0,2 s) y SA (1 s). Resul-
tan así un conjunto de 9 mapas, que se muestran en las Figuras 5.1 a 5.3 para los tres
parámetros con PR = 500 años; Figuras 5.4 a 5.6 para PR = 1.000 años y 5.7 a 5.9 para
PR = 2.500 años.
Un primer análisis de estos mapas permite enfatizar los siguientes resultados:

 Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA se pre-
dicen en la zona de la fractura de Panamá y en determinadas regiones de la cade-
na volcánica, donde se suma la influencia de la actividad de fallamiento local
junto con la de la zona de subducción.
 Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA en
torno a 600 gal para la zona de fractura de Panamá y alrededor de 500 gal para
las otras zonas de máxima amenaza de la cadena volcánica ubicadas en Guate-
mala, El Salvador y Nicaragua. Fuera de estas zonas paralelas a la costa, la PGA
decae hacia el interior, presentando valores menores de 300 gal. Una excepción
se presenta al sur de Guatemala, donde las isolíneas dejan de ser paralelas a la
costa y la PGA decae más lentamente que en otros países, acusando la influen-
cia de la falla de Motagua. Como era de esperar, Honduras y el norte de Nica-
ragua presentan la menor amenaza sísmica de la región centroamericana.
 La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de máxima amenaza.

125
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

La diferencia más notable entre la morfología de los mapas de los 3 periodos de


retorno radica en el hecho de que para 2.500 años la mayor amenaza se despla-
za al sur de Guatemala, tal vez debido a la confluencia de tres escenarios sísmi-
cos —subducción, fallamiento local y Motagua— con peso significativo del últi-
mo para los periodos de retorno más largos.
 Los mapas de SA (0,2 s) muestran una forma bastante similar a los de PGA, con
máximos más marcados al sur de Guatemala, llegando a valores del orden de
1.300 gal, 1.600 gal y 2.000 gal para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500
años, respectivamente.
 En los mapas de SA (1 s) desaparecen las concentraciones de máximo en torno
a la cadena volcánica y la mayor amenaza se presenta en las zonas costeras,
poniendo de manifiesto la mayor influencia de la actividad de subducción para
este periodo estructural. Los valores máximos que se alcanzan son de 300 gal
para 500 años de periodo de retorno, 400 gal para 1.000 años y 500 gal para
2.500 años.

126
Figura 5.1. Mapa de amenaza sísmica en términos de PGA (gal) para PR = 500 años
Estudio Regional

127
128
Figura 5.2. Mapa de amenaza sísmica en términos de SA (0,2 s) expresada en gales para PR = 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.3. Mapa de amenaza sísmica en términos de SA (1,0 s) expresada en gales para PR = 500 años
Estudio Regional

129
130
Figura 5.4. Mapa de amenaza en términos de PGA (gal) para PR = 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.5. Mapa de amenaza en términos de SA (0,2 s) expresada en gales para PR = 1.000 años
Estudio Regional

131
132
Figura 5.6. Mapa de amenaza en términos de SA (1,0 s) expresada en gales para PR = 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.7. Mapa de amenaza en términos de PGA (gal) para PR = 2.500 años
Estudio Regional

133
134
Figura 5.8. Mapa de amenaza en términos de SA (0,2 s) expresada en gales para PR = 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.9. Mapa de amenaza en términos de SA (1,0 s) expresada en gales para PR = 2.500 años.
Base cartográfica de las Figuras 5.1 a 5.9 obtenidas de ArcGIS (ESRI).
Estudio Regional

135
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

5.2. DISCUSIÓN DE RESULTADOS

El estudio realizado en el marco del proyecto RESIS II constituye un nuevo avance en


el conocimiento de la amenaza sísmica de Centroamérica y viene a arrojar la tercera
generación de mapas de amenaza con carácter regional.
Tras los resultados presentados en estudios regionales anteriores realizados por
Rojas et al. (1993) y Montero et al. (1997), no se ha desarrollado ningún nuevo estu-
dio específico para toda la región, aunque sí se han realizado trabajos parciales en los
diferentes países o bien estudios de amenaza en áreas más amplias comprendiendo la
región centroamericana, entre otras. Cabe citar, entre estos últimos, los estudios enmar-
cados en el proyecto GSHAP (Shedlock, 1999) o los realizados para México, Caribe y
Centro y Sudamérica, extendiendo los resultados del proyecto anterior (Tanner y Shed-
lock, 2004), ambos siguiendo un método probabilista zonificado. También se realizó
un estudio de amenaza de Centroamérica aplicando el método de Kernel con el que se
obtuvieron mapas aplicables a estimación de pérdidas (Yong et al., 2002).
El estudio cuyos resultados se presentan en este informe supone el primero desa-
rrollado para toda la región centroamericana en la primera década de 2000, con parti-
cipación de especialistas de todos los países del área y con información local actualiza-
da de los bancos de datos sismológicos y de movimiento fuerte. Concretamente, se ha
confeccionado para el estudio un catálogo sísmico regional actualizado hasta diciembre
de 2007 y una base de datos de acelerogramas de la región con la que se han contras-
tado los modelos de atenuación a incluir en el cálculo. Esta base de datos contiene ace-
lerogramas de los últimos sismos ocurridos (El Salvador, 2001; Nicaragua, 2005; Cos-
ta Rica 2003 y 2005) que aportan valiosa información sobre la propagación del
movimiento fuerte en los diferentes entornos tectónicos: cortical, de subducción inter-
placa y de subducción intraplaca. Precisamente para el estudio se han incluido mode-
los de atenuación diferentes y específicos para los tres entornos, lo que supone un avan-
ce respecto a otros estudios previos.
Una de las particularidades del estudio realizado, que merece especial atención, ha
sido el riguroso tratamiento seguido, tanto para contemplar una zonificación específi-
ca para cada uno de los escenarios sísmicos de la región, como para seleccionar y cali-
brar modelos de atenuación para cada uno de ellos. Esta característica, que se presenta
en algunas zonas del mundo afectadas tanto por sismos corticales como de subducción,
supone una complicación en los correspondientes estudios de amenaza. El hecho de
haber diferenciado tres modelos de zonas con sus correspondientes leyes de atenuación
aporta un valor añadido al estudio y permite suponer que los resultados son más rea-
listas que los que se obtienen adoptando otras simplificaciones.
La evaluación se ha realizado siguiendo un método probabilista zonificado acorde
al estado actual del arte en estudios de amenaza (en la línea metodológica PSHA), com-
poniendo un árbol lógico para cuantificar la incertidumbre epistémica inherente a los
modelos de atenuación y empleando cuatro combinaciones de estos modelos en cada
ejecución. Cada combinación consta de un modelo para sismos corticales, otro para

136
Estudio Regional

subducción interplaca y otro para subducción intraplaca. Es importante destacar que el


modelo de zonificación sismogenética adoptado distingue zonas nacionales dentro de
las grandes unidades regionales, por lo que la zonificación empleada es de mayor deta-
lle que la que sirvió de base en estudios previos, aunque ha sido hecha con el consenso
de los especialistas de todos los países y es coherente a nivel regional, sin discontinui-
dades en las fronteras.
Por primera vez la amenaza se ha evaluado en términos de 5 aceleraciones espec-
trales, además de aceleración pico del movimiento, para periodos estructurales de (0,1),
(0,2), (0,5), (1) y (2 s), lo que ha permitido obtener espectros de amenaza uniforme
UHS en las seis capitales centroamericanas, además de curvas de amenaza para los seis
parámetros de movimiento estimados (estos resultados se presentan en la Segunda Par-
te, insertados en el capítulo correspondiente a cada país). En todos los casos, se consi-
deraron emplazamientos genéricos en roca firme, tanto para los mapas como para los
resultados de las capitales, lo que significa que el efecto local no ha sido incluido en esta
fase del estudio.
La evaluación no se ha restringido a un periodo de retorno de 500 años, sino que
se ha ampliado a periodos de 1.000 y 2.500 años, para permitir aplicaciones en gran-
des obras de ingeniería civil. También es de destacar, como nuevo aporte respecto a
otras evaluaciones previas, los resultados de la desagregación 2D realizada en las capi-
tales, con la consiguiente deducción de los pares (M, R) con mayor contribución a la
amenaza, representativos de los sismos de control. Esto se ha hecho tanto para movi-
mientos objeto de corto periodo, caracterizados por la PGA, como para los de largo
periodo representados por SA (1 s), unos y otros resultantes de la evaluación de ame-
naza a 500 y 2.500 años de periodo de retorno.
Los resultados presentados y comentados en el apartado previo han sido compara-
dos con los de otros estudios, pudiendo establecerse lo siguiente:

 Los valores de PGA para periodos de retorno de 500 y 1.000 años obtenidos en
el presente estudio son, en general, más altos que los estimados por Rojas et al.
(1993) y Montero et al. (1997) y los correspondientes mapas presentan una
morfología muy diferente, con isolíneas más irregulares, evidenciando concen-
traciones en torno a las zonas más sísmicas. Esto se explica por la inclusión de
zonas sismogenéticas más pequeñas y con mayor detalle, lo que resulta más rea-
lista.
 La misma diferencia de detalle se encuentra en la comparación con el mapa de
PGA para 475 años del proyecto GSHAP (Shedlock, 1999) y con los de Tanner
y Shedlock (2004), que incluyen además mapas de SA (0,2 s) y SA (1 s). En
éstos, el cálculo se ha desarrollado partiendo de modelos de zonas muy amplias,
reflejando de forma prácticamente uniforme para todo Centroamérica la
influencia de los grandes escenarios de subducción y de cadena volcánica. En
general, los valores dados, tanto para PGA como para SA (0,2 s) y SA (1 s), son
del mismo orden de valores que los obtenidos en nuestro estudio, si bien en

137
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

nuestro caso se presentan mayores variaciones geográficas. Hay otra importante


diferencia en ambas series de mapas y es que, mientras en los de GSHAP y Tan-
ner y Shedlock (2004) los valores máximos se concentran en ciertas zonas coste-
ras, más influenciadas por los sismos en zona límite de placas, en los mapas de
nuestro estudio los máximos valores tienden a agruparse en zonas de elongación
paralela a la trinchera y alineadas con la cadena volcánica, a excepción de dos
núcleos que aparecen en la costa del sur de Guatemala y de Costa Rica.
 Los mapas obtenidos por Yong et al. (2002) empleando el método de Kernel
para estimar los máximos terremotos en celdas de 0,5° de latitud y longitud, pre-
sentan valores de amenaza (expresada por la PGA para 10% de probabilidad de
excedencia en 50 años) mayores que los deducidos en nuestro estudio, con con-
centraciones evidentes en ciertas celdas costeras, reflejo de los mayores sismos en
el límite de placas Coco-Caribe. Las leyes de atenuación empleadas en este estu-
dio fueron desarrolladas por Martin (1990) y Mc Guire (1993) para Chile y
Argentina, sin haber sido calibradas con datos locales.
 Comparando los valores puntuales de amenaza en las capitales, Rojas et al.
(1993) estiman valores considerablemente menores de PGA para 10% de pro-
babilidad de excedencia en 50 años (equivalente a un periodo de retorno de 475
años) que los deducidos en nuestro estudio para periodo de retorno de 500 años.
Las diferencias pueden ser atribuidas al hecho de que Rojas et al. (1993) utilizan
un único modelo de atenuación para todos los entornos, el de Fukushima y
Tanaka (1990) desarrollado a partir de registros de Japón y AUSA, mientras que
en nuestro estudio se usaron combinaciones de diferentes modelos calibrados
con datos locales. Esto hace que, en principio, los valores ahora obtenidos resul-
ten más fiables.

5.3. RESUMEN Y CONCLUSIONES GENERALES

Para finalizar, se presenta un resumen del estudio realizado, destacando las principales
conclusiones que se pueden extraer del cálculo de amenaza en Centroamérica en el mar-
co del proyecto RESIS II.
Se ha elaborado un catálogo sísmico regional, homogeneizado a magnitud momen-
to y actualizado hasta diciembre de 2007, que contiene la sismicidad reportada y/o
registrada desde 1522 con MW > 3,5. Dicho catálogo ha sido confeccionado a partir de
los catálogos nacionales y reúne el consenso de los sismólogos de la región.
El catálogo anterior ha sido filtrado de réplicas y premonitores y dividido en sub-
catálogos para diferentes rangos de profundidad —superficial, intermedia y profun-
da— que han sido asociados a diferentes tipos de zonas para la estimación de las corres-
pondientes leyes de recurrencia.
Se han propuesto dos zonificaciones sismogenéticas combinando criterios sísmicos
y tectónicos. Ambas contienen zonas englobadas en tres grandes grupos: corticales, de

138
Estudio Regional

subducción interfase y de subducción intraplaca. La primera zonificación abarca gran-


des zonas a nivel regional, mientras que la segunda distingue zonas nacionales dentro
de esas grandes unidades, si bien es coherente a nivel regional y no presenta disconti-
nuidades en las fronteras.
Las dos zonificaciones se definieron, en primer lugar, superponiendo la tectónica
de la región con la sismicidad en los correspondientes rangos de profundidad. Los lími-
tes se trazaron tratando de separar zonas con potencial sísmico diferente, atendiendo a
la capacidad de las fallas existentes para generar sismos de cierta magnitud y a la sismi-
cidad observada. Se evitó que los límites de las zonas partieran fallas activas conocidas
y se respetó la hipótesis que debe verificar toda zona sismogenética: la sismicidad es
homogénea y temporal dentro de cada zona.
En una segunda fase, se dedujeron las leyes de recurrencia con la sismicidad de cada
zona y se reajustaron los límites para asegurar que la sismicidad seguía un modelo de
Poisson, tal como establece el método probabilista zonificado.
Se ha llevado a cabo la caracterización de zonas, tanto a nivel regional como a nivel
nacional, modelizando en todos los casos la sismicidad por medio de modelos de Pois-
son y considerando leyes de recurrencia del tipo Gutenberg-Richter. Se ha tomado una
magnitud mínima de truncamiento de MO 4,5 y se ha estimado la tasa anual de sismos
de M ? MO [N (MO)] y la pendiente de la ley Gutenberg-Richter (b o ‚), para caracte-
rizar la recurrencia. Para la magnitud máxima se ha considerado una distribución de
posibles valores, entre el máximo histórico reportado y el máximo posible según la tec-
tónica de la zona, ajustando los valores intermedios (máximos creíbles) a una distribu-
ción gaussiana normalizada. Los parámetros resultantes guardan coherencia entre las
zonificaciones regional y nacional y son consistentes con los de otros estudios realiza-
dos. Los rangos de variación encontrados para los valores de b en las 53 zonas diferen-
ciadas a nivel nacional son los siguientes:

 (1,0-1,3) en la zona prearco, donde predominan los esfuerzos tensionales.


 (0,8-1,3) en las zona trasarco y cinturones deformados, donde predominan falla-
mientos inversos.
 (0,7-0,9) en el arco volcánico, donde predomina el régimen distensivo.
 (0,6-1,1) en las zonas interfase o interplaca.
 (0,6-1,0) en las zonas intraplaca de profundidad intermedia, donde predominan
los regímenes de rupturas normales.

En lo referente a la zonificación, conviene señalar que hubiera sido deseable la


modelización como tal de las mayores fallas de la región, considerando la sismicidad
particularmente asociada a éstas en lugar de incluirla repartida en mayores zonas sis-
mogenéticas. Para un planteamiento de este tipo en el estudio de amenaza hubiera sido
necesario conocer no sólo la magnitud del máximo sismo potencial capaz de ser gene-
rado en la falla, sino también su recurrencia, lo que a su vez requeriría conocer la tasa
de deslizamiento. Desafortunadamente, las grandes fallas de la región, como la falla de

139
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Motagua o la de Panamá, no han sido suficientemente estudiadas por el momento


como para tener una idea fiable de los parámetros requeridos. Ésta es la razón por la
que hemos tenido que abandonar dicho planteamiento, si bien se recomienda para
futuros estudios de amenaza, lo que lleva a sugerir la necesidad de potenciar estudios
de paleosismicidad y medidas de GPS en las grandes estructuras activas de la región.
Ésta es una línea abierta de investigación, que llevaría a obtener resultados más preci-
sos en planteamientos futuros.
Para contemplar la atenuación en el cálculo de la amenaza sísmica, se han seleccio-
nado modelos de movimiento fuerte desarrollados en la región centroamericana y en
otras con regímenes tectónicos afines y terrenos volcánicos. Se han considerado especí-
ficamente modelos para zonas corticales de fallamiento local, modelos para zonas de
subducción interplaca y otros para zonas de subducción intraplaca. Estos modelos han
sido contrastados con datos de una base de datos acelerométrica de Centroamérica,
integrada por registros de movimiento fuerte de Costa Rica, Nicaragua y El Salvador.
Tras un completo y exhaustivo análisis de residuos obtenidos entre los parámetros de
movimiento fuerte registrados y los predichos con los diferentes modelos, se han elegi-
do los que mejor se ajustan a nuestros datos y que resultan más idóneos. Éstos han
resultado ser los modelos de atenuación Climent et al. (1994) para zonas corticales,
Youngs et al. (1997) para subducción interfase e intraplaca, y Zhao et al. (2006) para
zonas corticales y de subducción intraplaca. Para el cálculo posterior de amenaza se han
propuesto cuatro combinaciones de estos modelos que han constituido otras tantas
ramas del árbol lógico configurado para tener en cuenta la incertidumbre epistémica
inherente a la atenuación, dada la gran sensibilidad que ésta presenta en los resultados.
El cálculo de amenaza se ha desarrollado con el programa CRISIS 07 (Ordaz et al.,
2007) en una malla de puntos cubriendo toda Centroamérica, equiespaciados 0,1º en
longitud y latitud y partiendo del modelo de zonas sismogenéticas a nivel nacional. Los
cálculos se han desarrollado en términos de aceleración pico, PGA, y espectrales, SA (T)
para T = (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s), y para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500
años. Se han representado mapas para los tres periodos de retorno y para PGA, SA (0,2
s) y SA (1 s), considerando condiciones de roca, por lo que los 9 mapas resultantes no
incluyen el efecto local o de sitio. Dichos mapas representan valores medios de los obte-
nidos con las cuatro combinaciones de modelos de atenuación ensayados, dado que
cada combinación se ha ponderado con 0,25 en la correspondiente rama del árbol lógi-
co. No obstante se han deducido también los valores de la mediana, comprobando que
la desviación entre unos y otros es menor del 2%.
Las conclusiones más destacables de los mapas obtenidos son:

 Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en la zona de la fractura de Panamá, en el sur de Guatemala y en determinadas
regiones de la cadena volcánica.
 Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA en
torno a 600 gal para la zona de fractura de Panamá y alrededor de 500 gal para

140
Estudio Regional

algunas zonas de la cadena volcánica ubicadas en Nicaragua, El Salvador y Gua-


temala. La PGA decae fuertemente hacia el interior del continente, con excep-
ción del sur de Guatemala, donde el decaimiento es menor que en otros países
y las isolíneas dejan de ser paralelas a la costa, acusando la influencia de la zona
que alberga la falla de Motagua. Honduras y el norte de Nicaragua presentan la
menor amenaza sísmica de la región centroamericana.
 La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de máximos.
 Los mapas de SA (0,2 s) muestran una forma bastante similar a los de PGA, con
máximos más marcados al sur de Guatemala, llegando a valores del orden de
1.300 gal, 1.600 gal y 2.000 gal para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500
años, respectivamente.
 En los mapas de SA (1 s) desaparecen las concentraciones de máximo entorno a
la cadena volcánica. La mayor amenaza se presenta en las zonas costeras, ponien-
do de manifiesto la mayor influencia de la actividad de subducción para este
periodo estructural. Los valores máximos que se alcanzan son de 300 gal para
500 años de periodo de retorno, 400 gal para 1.000 años y 500 gal para 2.500
años.
 Los resultados obtenidos en nuestro estudio proporcionan valores de parámetros
de movimiento superiores a los deducidos en el proyecto RESIS I (Rojas et al.,
1993; Montero et al., 1997), siendo del mismo orden que los encontrados en el
proyecto GSHAP (Shedlock, 1999) y en Tanner y Shedlock (2004). Nuestros
mapas presentan una morfología muy diferente a los demás citados, con isolíne-
as más irregulares, evidenciando concentraciones en torno a las zonas más sís-
micas, lo que se explica por la inclusión de zonas sismogenéticas más pequeñas
y con mayor detalle que las empleadas en los otros estudios. Otra importante
diferencia se encuentra en que los valores máximos de los mapas de GSHAP y
Tanner y Shedlock (2004) se concentran en ciertas zonas costeras, más influen-
ciadas por los sismos en zona límite de placas, mientras que en nuestro estudio
los máximos valores tienden a agruparse en zonas alineadas con la cadena volcá-
nica, a excepción de dos núcleos que aparecen en la costa del sur de Guatemala
y de Costa Rica.

Todos los resultados parciales y finales del estudio de amenaza realizado se han
integrado en un Sistema de Información Geográfica (SIG) que es accesible para todos
los componentes del grupo de trabajo y que previsiblemente facilitará la explotación y
difusión de resultados.

141
Parte I1
ESTUDIO

NACIONALES
Parte I1
GUATEMALA
CAPÍTULO 6.
GUATEMALA

6.1. INTRODUCCIÓN

La amenaza sísmica en Guatemala es producto de la interacción de las placas tectóni-


cas de Norteamérica (NA), Caribe (CA) y Coco (CO). Las principales fuentes sísmicas,
que coinciden con los límites entre placas, son la zona de subducción (CO-CA), los sis-
temas de grandes fallas de Polochic-Motagua (NA-CA), y los sistemas de fallas en el
interior de la placa del Caribe: la franja del Arco Volcánico y la región de grabens entre
la falla de Motagua y el Arco Volcánico.
Históricamente, cada uno de estos sistemas de fallas ha producido sismos destruc-
tores. Sólo en el siglo XX ocurrieron 18 eventos que generaron intensidades mayores o
iguales a VII en la escala Mercalli Modificada, IMM. Los más importantes debido al área
afectada o a los daños causados fueron el de 1902 en la zona sur-occidente (zona de
subducción), los terremotos de 1917-1918 que destruyeron la Ciudad de Guatemala
(graben de la Ciudad de Guatemala), el de 1942 que afectó a gran parte del altiplano
(zona de subducción) y el de 1976, en la falla del Motagua, que dañó principalmente
al altiplano central del país. Este último es el terremoto que más daños causó en Amé-
rica Central durante el siglo XX, dejando un saldo de más de 22.700 personas falleci-
das y cerca de 76.000 heridos, produciendo pérdidas de alrededor de los 1,1 billones
de dólares, que representaron un 18% del PNB de esa época.
En los siguientes apartados se presentan los antecedentes sobre estudios de la ame-
naza sísmica en Guatemala, aspectos generales del catálogo sísmico, la relación de los
eventos que más daños han causado desde 1500 hasta la fecha y por último los resulta-
dos de la nueva evaluación de amenaza sísmica realizada en el marco del proyecto
RESIS II, para todo el país y para la Ciudad de Guatemala.

147
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

6.2. ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA EN GUATEMALA

Fue a raíz del terremoto de 1976 cuando se hicieron los primeros estudios de amenaza
sísmica en Guatemala (Kiremidjian et al., 1977; Monzón, 1984), utilizando el progra-
ma STSHA de Standford Seismic Hazard Assessment para el cálculo de la amenaza.
Monzón (1984) propuso una zonificación sísmica para fines de cálculo estructural que
posteriormente fue incorporada en la Norma Recomendada para la Construcción, ela-
borada por la Asociación Guatemalteca de Ingeniería Estructural y Sísmica, AGIES.
Los estudios realizados entre 1990 y 2000 fueron motivados por “La Década Inter-
nacional para la Reducción de los Desastres Naturales”. Ésta dio origen al Centro de
Coordinación para la Reducción de Desastres en América Central (CEPREDENAC),
a través del cual la Agencia Noruega para el Desarrollo (NORAD) financió el proyec-
to RESIS I. Entre los principales resultados de este proyecto cabe citar las relaciones
espectrales de atenuación que se dedujeron para la región (Climent et al.,1994; Dahle
et al., 1995; Schmidt et al., 1997), el catálogo regional de eventos sísmicos con infor-
mación macrosísmica e instrumental (Rojas et al. 1993), las relaciones empíricas para
homogeneizar la magnitud a MW (Rojas et al., 1993b), la creación del Centro Sismo-
lógico de América Central (CASC), y las estimaciones de la amenaza sísmica para todos
los países y varias ciudades de la región, utilizando el programa NPRISK (Dahle, 1994,
NORSAR). En Guatemala los estudios de amenaza realizados dentro del proyecto
RESIS I fueron los de Villagrán et al. (1994), Ligorría et al. (1995) y Molina et al.
(1999).
Con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y del
Instituto Tecnológico GeoMinero de España (ITGE), Benito (1999) realizó un estu-
dio para la ciudad de Guatemala considerando en forma independiente la contribución
de cada fuente sísmica y aplicando los métodos probabilista (NPRISK) y determinista,
con las relaciones de atenuación de Schmidt et al. (1997) y el modelo de fuentes sís-
micas propuesto por Ligorría et al. (1995). Además, comparó los espectros de respues-
ta obtenidos con los propuestos por la norma de AGIES y la normativa Española.
Otro estudio financiado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón
(JICA) fue realizado para cinco ciudades del país utilizando el método determinista,
con las relaciones de atenuación de Schmidt et al. (1997) y considerando en forma ana-
lítica el efecto del suelo y el potencial de licuefacción.
En la Tabla 6.1 se presenta un sumario de los estudios de amenaza realizados en el
país, indicando los autores, área geográfica abarcada, metodología empleada y los prin-
cipales resultados obtenidos. Junto con los autores se incluyen las siglas de las institu-
ciones involucradas. En la metodología, se indica si la estimación fue probabilista (P),
determinista (D) o ambas, el programa utilizado para el cálculo, la relación de atenua-
ción, el tipo de geometría de las fuentes y si los resultados son para roca y/o consideran
el efecto del suelo.
En la tabla anterior no se incluyeron los estudios realizados a escala regional (Grá-
ses, 1975; Rojas et al., 1994; Tanner, 1997, Tanner y Shedlock 2004), o aquellos que

148
Guatemala

engloban varios países (Tavakoli y Monterroso, 2003), ni los presentados como traba-
jos de tesis o de investigación en varias universidades (Menéndez, 1982; López, et al.,
1993; Chavarría, 1999; Tvedt, 2000).

Tabla 6.1. Antecedentes de estudios de amenaza sísmica realizados en Guatemala

Referencia Área de estudio Metodología (P,D) Productos


Kiremidjian, et al., 1977. Guatemala P: Poisson (STSHA); Mapas PGA para 50, 100, 500
CGC-USAC-BANVI-INDE- Esteva (1973), suelo y 1.000 años; y curvas de
Banco de Guatemala. Fuente: lineas peligrosidad para 8 ciudades.
P: Bayessiana (STSHA) Mapas PGV y duración
para 50, 100, 500 y 1000 años.
Monzón, 1984 Guatemala P: Poisson (STSHA) Mapas, PGA para 475 años
GTZ-INDE OASES (1978), roca por fuentes; y global para 70,
Fuentes: áreas y líneas 475, 950 y 10,000 años.
Mapa Zonificación sísmica.
Villagrán, et al., 1994 Cdad de Guatemala P: Poisson (NPRISK) Curva de peligrosidad para
NORAD-CEPREDNAC- Climent et al. (1994), un punto.
INSIVUMEH roca y suelo
Fuentes: áreas y fallas
Ligorría, et al., 1995. Guatemala P: Poisson (NPRISK) Mapas PGA para 50, 100 y
NORAD-CEPREDNAC- Climent et al. (1994), suelo. 500 años de P.R; y curvas de
INDE Fuentes: areas peligrosidad en 10 lugares.
Molina, et al., 1999. Cdad de Guatemala P: Poisson (NPRISK) Mapas PGA para 50, 100 y
NORAD-CEPREDNAC- Dahle et al. (1995), 500 años, para roca. Curva de
INSIVUMEH Schmidt et al. (1997), peligrosidad, ro; y espectro
roca y 2-tipos de suelo PSV para 100 años.
Fuentes: áreas y fallas
Benito, 1999. Cdad de Guatemala P: Poisson (NPRISK) Curvas peligrosidad para PGA,
AECI-ITGE-INSIVUMEH Schmidt et al. (1997), por fuentes y total; y para las
roca. ordenadas espectral de 0.5, 2,
Fuente: áreas 5 y 10 Hz. Espectros (UHS)
D: Schmidt et al. (1997), para 50, 500 y 10,000 años.
roca. Espectros por fuente.
Compara los espectros de
ambos métodos con los
de la NR-2 y la normativa
Española.
JICA-INSIVUMEH, 2003. Ciudades: D, incluye efecto Mapas de Intensidad
Guatemala, de sitio y potencial de (con los correspondientes
Quetzaltenango, licuación (analítica). rangos de valores de la PGA)
Pto. Barrios, Schmidt et al. (1997) por escenario. Incluyen
Escuintla Para cada Cdad. se el efecto del suelo
y Mazatenango analizaron los posibles y el potencial de licuación,
escenarios o fuentes ambos en forma analítica.
sísmicas

149
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

6.3. ACTIVIDAD SÍSMICA

6.3.1. Catálogo sísmico

Para el presente estudio se utilizó como información de partida el catálogo de Sismici-


dad Histórica y Reciente en Centroamérica (1500-1992) de Rojas (1993). Este catálo-
go fue actualizado hasta diciembre de 2007 con los datos del CASC, que reúne los
eventos relocalizados con datos de las redes locales desde 1992.
El catálogo actualizado fue homogeneizado a magnitud MW utilizando las relacio-
nes empíricas de Rojas et al. (1993) y el análisis de completitud se hizo con el método
de Stepp et al. (1973).
Las relaciones de recurrencia fueron calculadas únicamente con la sismicidad del
periodo instrumental, es decir, de 1900 a 2007. Los parámetros básicos de los eventos
con MW ≥ 7,0 y/o con IMM ≥ VII fueron revisados utilizando los catálogos de White et
al. (2004), Ambraseys y Adams (1996), White y Harlow (1993) y Pacheco y Sykes
(1992).

6.3.2. Principales terremotos históricos de Guatemala

En este apartado se describen los sismos con IMM ≥ VIII en Guatemala ocurridos en el
periodo 1500-2007.
Los eventos fueron seleccionados de los catálogos o estudios específicos recogi-
dos en la Tabla 6.2. Para el periodo anterior a 1900 se parte del catálogo de Peral-
do y Montero (1999), que se prefiere a los demás catálogos por ser resultado de
consultas de fuentes primarias, indicar la calidad de la información y de los pará-
metros macrosísmicos obtenidos y, además, incluir los resultados de catálogos y
estudios publicados antes de 1999. Para los eventos del siglo XX en adelante se uti-
lizan los catálogos que presentan los valores de la magnitud y profundidad revisa-
dos con información instrumental. Hay que recordar que para las primeras déca-
das del siglo XX la localización epicentral es una combinación de información
instrumental y macrosísmica.
Los autores que figuran en la Tabla 6.2, que estudiaron la sismicidad de varios
siglos, concuerdan que el catálogo de sismicidad histórica está completo para even-
tos corticales (h ≤ 25 km) con MS ≥ 7,0 a partir del siglo XVIII y, posiblemente
para eventos más profundos (h > 25 km), en la zona de subducción, a partir del
siglo XIX.
Las magnitudes para los eventos anteriores a 1900 provienen de relaciones empíri-
cas entre distintas escalas de magnitud instrumental y parámetros macrosísmicos,
como, IMM máxima, áreas de IMM VI, VII y VIII, o la longitud mayor del área de IMM
VII (Rojas et al., 1993; Peraldo y Montero, 1999; White, 1985; White y Harlow,
1993). Las magnitudes estimadas con estas relaciones se denotan como MM, indicando
magnitud deducida a partir de datos macrosísmicos.

150
Guatemala

Tabla 6.2. Catálogos o estudios específicos utilizados en la descripción de los sismos


históricos

Autor Periodo o fecha del evento(s) Región


Ambraseys y Adams (1996) 1898-1994 (MS ≥ 7,0) Centroamérica
Ambraseys (1995) 1898-1930 (MS ≥ 5,0) Centroamérica
Del Cid (2007) 21/04/1830; 12/05/1870; Altiplano central
03/09/1874; 18/12/1885 y oriental de Guatemala
González (1987) 24/10/1765 Subducción, Guatemala
Peraldo & Montero (1999) 1500-1900 Centroamérica
Pacheco & Sykes (1992) 1900-1989 Mundial
(MS ≥ 7,0; h < 70 km)
Sutch (1981) 1500-1898 Honduras
White et al. (2004) 1526-2000 Subducción:
SAL-GUA-Chiapas
White & Harlow (1993) 1900-1992 Centroamérica
(destructivos, corticales)
White (1988) 1500-1982 Guatemala, Polochic-
Motagua
White (1985) 1816 0722 Chixoy-Polochic:
Guatemala-Chiapas

Los eventos que se describen a continuación están ordenados cronológicamente y


agrupados según su origen. Para cada uno de ellos se indica la fecha, la intensidad máxi-
ma y la magnitud macrosísmica (en el caso de los eventos del siglo XX se indica la mag-
nitud instrumental, MS). En la descripción se mencionan los lugares más afectados, los
principales tipos de daños, las estimaciones de pérdidas, los efectos secundarios (desli-
zamientos, licuefacción, tsunami, etc.) y la fuente u origen tectónico. Al final se resu-
men en los parámetros básicos de cada evento en la Tabla 6.3.

Terremotos originados en la zona de subducción

 1526 (I VIII, M 7,1). No hay certeza del mes y día en que ocurrió este evento, ya
que en diferentes fuentes se mencionan indistintamente el 20 de julio y el 15 de
agosto. No se tienen reportes de daños. El principal efecto reportado hace alusión al
hecho de que las personas no podían mantenerse de pie. Esto sucedió en un lugar cer-
cano a la actual Ciudad de Antigua Guatemala. También fue sentido sensiblemente
en Tecpán, Chimaltenango y Cuscatlán, en El Salvador. Se considera que tuvo ori-
gen en la zona de subducción (Peraldo y Montero, 1999, y White y Cifuentes,
1988.)

151
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 Septiembre de 1565 (I VIII). En este año tuvieron lugar una serie de eventos en
agosto y septiembre. Como consecuencia, posiblemente se produjo licuefacción en
Almolonga. Se reportaron daños en iglesias y conventos en Santiago de los Caballe-
ros (Antigua Guatemala) y en varias poblaciones en el estado mexicano de Chiapas
(I VIII). Peraldo y Montero (1999) sugieren fueron probablemente varios eventos en
la zona de subducción o un evento en el sistema de fallas Chixoy-Polochic.
 1575 (I VIII). Se produjeron varios temblores con daños en Santiago de los Caba-
lleros. White y Cifuentes (1988) mencionan un terremoto que causó muchos daños
desde Chiapas hasta Nicaragua. Peraldo y Montero (1999) proponen un temblor
grande en la zona de subducción en la sección Guatemala-El Salvador.
 29 de noviembre de 1577 (I VIII, M 7,2). Existen reportes de varios sismos sentidos
en el mes de noviembre, siendo la zona de máxima intensidad la de Sacatepéquez,
en el actual departamento de San Marcos. También hay reportes de daños en Anti-
gua y fue sentido fuertemente en Chiapas. Peraldo y Montero (1999) lo ubican en
la zona de subducción.
 10 de agosto de 1742 (I VIII, M 7,2). Este sismo generó importantes daños en San
Antonio, Suchitepéquez, Cuyotenango y San Francisco Zapotitlán, en el suroeste del
país. Peraldo y Montero (1999) y White et al. (2004) lo asocian a la subducción.
 4 de marzo de 1751 (I VIII, M 7,2). Se registraron temblores de San Casimiro. Los
daños más importantes se produjeron en Comalapa y Antigua (en 19 construccio-
nes, entre edificios públicos, iglesias y conventos) aunque también se generaron
daños en 9 poblaciones ubicadas en el altiplano central y oriental del país. Peraldo y
Montero (1999) y White, Ligorría y Cifuentes (2004) lo asocian a la subducción.
 9 de febrero de 1853 (I VIII, M 7,2). En Quetzaltenango se produjeron los mayo-
res daños: 8 iglesias con daños severos y unas 200 casas destruidas en varios canto-
nes de la ciudad. Se tienen otros reportes de daños en Cantel, Zunil y San Marcos,
en el altiplano occidental, y fue también fuertemente sentido en Guatemala, Anti-
gua Guatemala, El Salvador y Trujillo (Honduras). Peraldo y Montero (1999) y
White et al. (2004) lo asocian a la subducción, y los últimos autores le asignan MM
6,8.
 19 de diciembre de 1862 (I VIII, M 7,2). Los principales daños se registraron en
Tecpán y Santa Catarina Ixtahuacán, en el altiplano occidental. Se produjo agrieta-
miento del terreno y posible licuefacción en San Cristóbal Totonicapán. Afectó al
centro y este de Guatemala y a la zona occidental de El Salvador. Hay reportes de
daños y efectos en 85 poblaciones de ambos países. Las réplicas fueron sentidas has-
ta finales del mes de diciembre. El área estimada de IMM ≥ VII es de 29.400 km2, con
una longitud del eje mayor de 250 km en dirección paralela a la costa del Pacífico
(Peraldo y Montero, 2000). Peraldo y Montero (1999) y White et al. (2204) lo aso-
cian a la subducción, estos últimos con MM 8,1. El día 20 de diciembre del mismo
año ocurrió lo que podría ser una réplica grande o un evento intraplaca en la zona
del altiplano central de Guatemala inducido por cambios en el campo de esfuerzos
(Peraldo y Montero, 1999).

152
Guatemala

 19 de abril de 1902 (I IX, MS 7,5). Este terremoto generó los mayores daños en
Quetzaltenango, San Marcos y San Pedro Sacatepéquez (San Marcos). Hay reportes
de daños en 77 lugares, principalmente en el altiplano y en la franja costera del Pací-
fico que se extiende de Guatemala hasta Chiapas, México. Asimismo, hay reportes
de derrumbes en Cerro Quemado y de licuefacción en Ocós. Hubo un sismo que
afectó a la misma zona el 18 de enero del mismo año (MS 6,3). Se estima que murie-
ron al menos 1.500 personas. Se sintieron un gran número de réplicas, principal-
mente en la zona de la costa. Su origen se asocia a la subducción.
 6 de agosto de 1942 (I VIII, MS 7,9). Los departamentos de Chimaltenango y Saca-
tepéquez, con el 50 o el 60% de las casas destruidas, sufrieron los peores daños. Hay
reportes de intensidad en 65 lugares, incluyendo el sureste de México. Las réplicas
se sintieron hasta el mes de septiembre. A causa de este sismo murieron 38 personas
y las pérdidas fueron estimadas en 1 millón de dólares. Además, se produjeron des-
lizamientos en el altiplano que bloquearon la carretera Interamericana (CA-1). Está
asociado a la subducción.
 23 de octubre de 1950 (I VIII, MS 7,3). Este evento fue acompañado de precurso-
res y réplicas. Los principales daños se produjeron en San Marcos, donde el 20% de
las viviendas quedaron destruidas y el 40% sufrieron daños severos. Hay reportes de
intensidad en 30 lugares. El mareógrafo del puerto de San José registró un pequeño
tsunami de 30 cm de amplitud. Esta serie de sismos se asocia a la subducción, con
profundidad entre 60-100 km.

Terremotos originados en fallas

 23 de diciembre de 1586 (I VIII, M 5,6). Hubo un evento precursor el día 5 de


diciembre. Los daños más importantes se sufrieron en Santiago de los Caballeros. Se
reportaron agrietamientos y deslizamientos. Peraldo y Montero (1999) sugieren que
el epicentro estuvo situado en una falla local.
 14 de marzo de 1591 (I VIII, M 7,2). Afectó a Guatemala y al sureste de México.
Los principales daños se registraron en San Cristóbal las Casas y Chiapa de Corzo,
en Chiapas. Peraldo y Montero (1999) lo relacionan con la falla Chixoy-Polochic.
 9 de octubre de 1607 (I VIII, M 6,0). Santiago de los Caballeros (Antigua Guate-
mala) sufrió los principales daños. Este sismo dejó un saldo de 30 muertos y sus
réplicas duraron de 4 a 6 meses. Peraldo y Montero (1999) lo asocian a una falla
local.
 18 de febrero de 1651 (I VIII, M 6,0). Aunque los mayores daños se produjeron en
Santiago de los Caballeros, White y Cifuentes (1988) también mencionan daños en
Amatitlán. Hubo réplicas hasta el mes de abril y reportes de deslizamientos. Peraldo
y Montero (1999) lo asocian a una falla cortical.
 12 de febrero de 1689 (I VIII, M 6,0). Se trata del terremoto de Santa Olaya. Los
daños más significativos se localizaron en Santiago de los Caballeros y en San Pedro
Las Huertas, ambos del actual departamento de Sacatepéquez. No obstante, también

153
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

se produjeron daños en otras poblaciones vecinas. Murieron algunas personas. Días


después, el 23 de febrero, hubo una réplica grande. Peraldo y Montero (1999) lo aso-
cian a falla local.
 2 de junio de 1765 (I VIII, M 6,5). Es el terremoto conocido como de la Santísima
Trinidad. Se registraron daños importantes en Chiquimula y más de 50 muertos.
Existen reportes para 7 poblaciones ubicadas al este del país. Las réplicas fueron sen-
tidas durante casi dos meses. Peraldo y Montero (1999) y White (1991) lo asocian
al graben de Ipala.
 22 de julio de 1816 (I IX, M 7,5). Este sismo tiene reporte de daños en 61 pobla-
ciones, la mayoría ubicadas a ambos lados de la falla Chixoy-Polochic a lo largo de
aproximadamente 240 km (área con IMM ≥ VII de aproximadamente 13.000 km2).
White (1985) considera que el evento se originó posiblemente en el extremo este de
la falla Chixoy-Polochic. Al menos 23 personas murieron en Soloma, Huehuete-
nango, o en sus aledaños. Hay reportes de deslizamientos en 57 lugares. Este autor
no asignó coordenadas para el epicentro, pero las indicadas por Peraldo y Montero
(1999) corresponden con la zona de intensidades máximas. Por la experiencia del
terremoto de 1976 en la falla Motagua sabemos que esta zona no necesariamente
coincide con el epicentro.
 6 de mayo de 1821 (I VIII, M 6,2). Se mencionan varios temblores asociados a este
sismo. Hay reportes de daños en 9 poblaciones, la mayoría en el noroccidente de
Guatemala. La intensidad máxima se sintió en Sacapulas, San Pedro Jocopilas e Ilo-
tenango, todos ellos municipios del departamento del Quiché. Hay reportes de des-
lizamientos sin ubicación. Peraldo y Montero (1999) consideran que es parte de la
secuencia de réplicas del evento del 22 de julio de 1816 en la falla de Chixoy-Polo-
chic. White (1984) también lo asocia con este sistema de fallas con MM 5,5-6,5.
 21 de abril de 1830 (I VIII, M 6,0). Se menciona también la fecha de 23 de abril
para este terremoto. Hay registros de réplicas correspondientes a un periodo de tiem-
po de dos meses. Se reportaron daños en 8 lugares, incluyendo la Nueva Ciudad de
Guatemala y el sur de la misma. Los mayores daños se reportaron en Amatitlán y
Petapa. Hay reportes de agrietamientos y licuefacción en Santa Inés, Petapa, y des-
lizamientos en el volcán de Pacaya. Peraldo y Montero (1999) lo asocian a fallas cor-
ticales del graben de la Ciudad de Guatemala, pero también pudo haberse origina-
do en el sistema de fallas del Arco Volcánico de Centroamérica (AVCA). Del Cid
(2007) también lo asocia a una falla local.
 3 de mayo de 1830 (I VIII, M 6,0). Ocurrieron 2 temblores ese día, si bien no se
mencionan eventos precursores ni réplicas. Los principales daños se produjeron en
Cuilapa, Santa Rosa. Hay reportes de daños en 4 poblaciones localizadas en el alti-
plano oriental y fue fuertemente sentido en Sonsonate, El Salvador. Peraldo y Mon-
tero (1999) lo asocian al sistema de fallas del AVCA.
 Marzo de 1845 (I VIII, M 6,0). Se registraron temblores desde finales de marzo y
durante todo el mes de abril. Los lugares afectados fueron Amatitlán, Petapa y Palín.
Peraldo y Montero (1999) lo asocian al sistema de fallas del AVCA. La zona afectada

154
Guatemala

y posible localización del epicentro es muy parecida a la del evento del 21 de abril
de 1830. Además, hubo una erupción del volcán de Pacaya el 3 de mayo.
 18 de diciembre de 1885 (I VIII, M 6,0). Se sintieron sismos precursores desde fina-
les de noviembre y réplicas hasta inicios de enero de 1886. Los principales daños se
localizaron en Amatitlán y San Vicente Pacaya, en el altiplano central del país. Hay
reportes de deslizamientos y grietas en los alrededores del volcán de Pacaya, y de
incremento de la actividad hidrotermal en la orilla sur del lago de Amatitlán. Peral-
do y Montero (1999) y Del Cid (2007) lo asocian a fallas de la franja del AVCA.
 8 de marzo de 1913 (I VIII, MS 5,9). Los principales daños se produjeron en Cuila-
pa y Barberena, del departamento de Santa Rosa. Este sismo dejó más de 60 muer-
tos y entre 600 y 900 casas destruidas. Su origen se asocia a las fallas del AVCA.
 25 de enero de 1918 (I VIII, MS 6,2). Éste fue el sismo de mayor magnitud de una
serie de eventos que tuvo lugar desde finales de diciembre de 1917 a finales de ene-
ro de 1918. Los sismos anteriores al del 25 de enero ya habían causado daños graves
en ciudades de Guatemala y Amatitlán. En los catálogos de Ambraseys (1995) y de
White y Harlow (1993) hay reportados 6 y 4 eventos, respectivamente, con magni-
tudes de MS 5,1 a 6,2. Estos sismos están asociados a fallas en el AVCA o al graben
de la Ciudad de Guatemala.
 14 de julio de 1930 (I VIII, MS 6,9). Se produjeron una serie de eventos desde prin-
cipios hasta mediados de julio, siendo el del día 14 el evento de mayor magnitud. En
los catálogos de Ambraseys (1995) y White y Harlow (1993) hay reportados 4 y 3
eventos, respectivamente, con magnitudes de 5,2 a 6,9. Están asociados a fallas en el
AVCA. Los principales daños se produjeron en las poblaciones de San Juan Tecua-
co y Santa María Ixhuatán, en el departamento de Santa Rosa.
 4 de febrero de 1976 (I IX, MS 7,5). Las poblaciones de San Juan y San Pedro Saca-
tepéquez, en el altiplano central, registraron los mayores daños. Este terremoto cau-
só 23.000 muertos y 76.000 heridos y dejó 255.000 casas destruidas. Hubo gran
cantidad de deslizamientos en el altiplano central y licuefacción en el departamento
de Izabal. Afectó a 17 de los 23 departamentos del País. Fue producido por una rup-
tura compleja en la falla del Motagua. La traza de la falla fue observada a lo largo de
220 km, con un desplazamiento promedio, lateral-izquierdo, de 1 m. Un pequeño
tsunami de 45 cm de amplitud fue registrado en el mareógrafo de Puerto Cortéz,
Honduras. Las réplicas duraron varios meses y el evento activó el sistema de fallas de
Mixco, en el extremo oeste del graben de la Ciudad de Guatemela.

Terremotos de origen dudoso o desconocido

 Mayo de 1566 (I VIII). Peraldo y Montero (1999) consideran que es posible que los
reportes se refieran al evento de 1565. White y Cifuentes (1988) estiman IMM VIII en
las poblaciones de Quetzaltenango y Taxisco en Guatemala y Sonsonate en El Salvador.
 29 de septiembre de 1717 (I IX, M 7,4). Se produjeron temblores en San Miguel y
una erupción en el volcán de Fuego el 27 de agosto y los temblores continuaron

155
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

durante septiembre y octubre. Los mayores daños se produjeron en Alotenango,


Antigua y en 21 poblaciones en el altiplano central. En Antigua todas las iglesias,
conventos y 3.000 casas fueron destruidos. Hubo deslizamientos y lahares que baja-
ron desde el volcán de Agua por el río Guacalate. White, Ligorría y Cifuentes (2004)
lo asocian con la subducción, y Peraldo y Montero (2000) con una falla local, casi
con las mismas coordenadas del epicentro y MM 6,5.
 24 de octubre de 1765 (I IX, M 7,6). Es conocido como terremoto de San Rafael.
En San Pedro Sacatepéquez y San Marcos, ambos del departamento de San Marcos,
se produjeron los mayores daños. Hubo 5 eventos precursores y réplicas que se suce-
dieron hasta el 2 de noviembre. Causó deslizamientos y licuefacción en Quetzalte-
nango. También se reportaron daños o efectos en 25 poblaciones ubicadas en el alti-
plano occidental y noroccidental del país. Peraldo y Montero (1999) sugieren que el
evento se originó en la falla del Montagua, con MM 6,7 y asignan coordinadas del
epicentro parecidas a las de White et al. (2004), que lo asocian a la subducción con
MM 7,6-8,2. En los registros no hay información sobre daños en las poblaciones de
la costa sur.
 29 de julio de 1773 (I IX, M 7,5). El terremoto de Santa Marta destruyó totalmen-
te Santiago de los Caballeros (Antigua Guatemala). Cuarenta construcciones, entre
edificios públicos, conventos e iglesias, quedaron seriamente dañadas. Esto motivó
el traslado de la Ciudad de Guatemala al lugar actual. Se registraron sismos precur-
sores desde finales de mayo. Hubo varios sismos fuertes el 11 y 12 de junio. El 29
de julio ocurrieron dos temblores, separados por pocos minutos. Existen reportes de
daños y efectos en 12 poblaciones ubicadas en el altiplano central. No hay reportes
de daños en poblaciones en la costa sur. Las réplicas continuaron de agosto hasta
diciembre. Peraldo y Montero (1999) sugieren que esta secuencia sísmica se originó
en la falla del Motagua con epicentro en el punto de coordenadas 14,90 N y 90,57
W y con una magnitud de MM 6,5. White et al. (2004) lo relacionan con la sub-
ducción y asignan la magnitud MM 7,5.
 17 de mayo de 1851 (I VIII, M 6,0). Los mayores daños se registraron en las pobla-
ciones de Tajumulco y San Marcos, en el actual departamento de San Marcos. Las
5 poblaciones con reportes de intensidad se encuentran en el altiplano central y occi-
dental del país, cubriendo una distancia de 200 km. En Tajumulco, el día 17, se sin-
tieron numerosas réplicas. Peraldo y Montero (2000) lo asocian a la falla de Chixoy-
Polochic, pero ésta se encuentra aproximadamente a una distancia de 40 km al norte
de la población de Tajumulco y no hay reportes de daños en poblaciones más cer-
canas a la falla. White et al. (2004) tampoco lo incluyen en el listado de eventos en
la subducción. Podría tratarse de un evento profundo (h > 60 km) en la zona de sub-
ducción, con una magnitud mayor a la estimada por Peraldo y Montero (1999).
 12 de mayo de 1870 (I VIII, M 6,0). Se registraron eventos precursores desde media-
dos de abril. Los principales daños se produjeron en Cuilapa y Santa María Ixhua-
tán, en el actual departamento de Santa Rosa, en la parte del altiplano oriental del
país. Se registraron deslizamientos en las laderas de los volcanes Tecuamburro y

156
Guatemala

Moyuta, que bloquearon varios caminos. El material arrastrado por los ríos causó
inundaciones en Taxisco, en la planicie de la costa sur. Hay reportes de daños y efec-
tos en 8 poblaciones del sureste del país. Peraldo y Montero (1999) y Del Cid
(2007) lo asocian al sistema de fallas del AVCA. Existen reportes de otro evento ocu-
rrido un mes después, el 12 de junio, que afectó a la misma zona. White et al. (2004)
lo asocian con la subducción y asignan una magnitud MM 7,2. No está claro si se tra-
ta de dos eventos o de uno solo, con confusión en el mes.
 3 de septiembre de 1874 (I VIII, M 6,5). Existen registros de precursores desde ini-
cios de agosto. En San Miguel Dueñas, Acatenango y Parramos, ubicados en el alti-
plano central del país, es donde se localizan los mayores daños. No obstante, hay
informes de daños en otras 13 poblaciones localizadas dentro de un radio de 20 a 30
km alrededor de la zona de intensidad máxima. Hay reportes de grietas y desliza-
mientos en las faldas del volcán de Acatenango y cerros vecinos, y corrientes de lodo
y escombros en varios ríos, que causaron muchos daños. Las réplicas fueron sentidas
hasta el mes de enero de 1985. Peraldo y Montero (1999) y Del Cid (2007) lo aso-
cian a fallas en el AVCA, aunque White, Ligorría y Cifuentes (2004) lo asocian a la
subducción con MM 7,1.

Tabla 6.3. Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ≥7 y/o I ≥ VIII


sentidos en Guatemala

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 Imax MM


(oN) (oW)
1526 13,6 90,24 Subducción V. Panchoy, VIII 7,1
Sacatepéquez
Septiembre Chiapas-Guatemala VIII
de 1565
Mayo Quetzaltenango VIII
de 1566 -Sonsonate
1575 Subducción Antigua Guatemala VIII
29/11/1577 14,00 92,50 Subducción Sacatepéquez, VIII 7,2
San Marcos
23/12/1586 14,60 90,75 Cortical Antigua Guatemala VIII VIII 5,6
14/03/1591 16,00 92,25 Cortical S. Cristóbal VIII VIII 7,2
Las Casas, Chiapas
09/10/1607 14,50 90,50 Cortical Antigua Guatemala VIII VIII 6,0
18/02/1651 14,52 90,68 Cortical Antigua Guatemala VIII VIII 6,0
12/02/1689 14,55 90,75 Cortical Antigua Guatemala VIII VIII 6,0
29/09/1717 14,50 90,75 Subducción Alotenango y Antigua IX 7,4
10/08/1742 13,75 91,50 Subducción S. Antonio Such. VIII 7,2
- Cuyotenango
04/03/1751 13,50 90,50 Subducción Comalapa – VIII 7,2
Antigua Guatemala

157
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 Imax MM


(oN) (oW)
02/06/1765 14,83 89,50 Cortical Chiquimula VIII VIII 6,5
24/10/1765 15,00 91,75 Subducción S. Pedro Sac.
y S. Marcos IX 7,6
29/07/1773 14,66 91,16 Subducción Antigua IX 7,5
22/07/1816 15,45 91,50 Cortical Soloma, Jacaltenango,
Todos Santos IX IX 7,5
06/05/1821 15,33 90,75 Cortical Sacapulas, Quiché. VIII VIII 6,2
21/04/1830 14,47 90,60 Cortical Amatitlán. VIII VIII 6,0
03/05/1830 14,33 90,42 Cortical Cuilapa, Sta. Rosa VIII VIII 6,0
Marzo de 1845 14,42 90,62 Cortical
Amatitlán. VIII VIII 6,0
17/05/1851 15,08 91,78 Tajumulco
y San Marcos. VIII 6,0
09/02/1853 13,50 91,50 Subducción Quetzaltenango VIII 7,2
19/12/1862 14,40 90,20 Subducción Salvador-Guatemala VIII 7,2
12/05/1870 14,20 90,12 Cortical Cuilapa, Sta. Rosa VIII VIII 6,0
03/09/1874 14,50 90,83 Subducción S. Miguel Dueñas,
Sacatepéquez. VIII 6,5
18/12/1885 14,41 90,62 Cortical Amatitlán. VIII VIII 6,0
19/04/1902 02:24 14,00 91,00 Subducción S. Marcos,
Quetzaltenango
y Toto. IX 7,5
08/03/1913 16:05 14,30 90,35 Cortical Cuilapa, Barberena,
Sta. Rosa. VIII VIII 5,9
25/01/1918 01:18 14,60 90,53 Cortical Guatemala,
Amatitlán. VIII VIII 6,2
14/07/1930 22:40 14,20 90,15 Cortical S. Ma. Ixhuatán,
S. Juan Tecuaco. VIII VIII 6,9
06/08/1942 23:36 13,90 90,80 Subducción Sacatepéquez
y Chimaltenango. VIII 7,9
23/10/1950 16:13 14,30 91,70 65 San Marcos. IX 7,3
04/02/1976 09:01 15,30 89,20 5 San Juan
y San Pedro
Sacatepéquez IX 7,5

Los epicentros de los sismos contenidos en la Tabla 6.3 son representados en la Figu-
ra 6.1, con una simbología que diferencia los eventos corticales (h ≤ 25 km), de los
de subducción interfase (25 km < h ≤ 60 km) y subducción intraplaca (h > 60 km).

158
Figura 6.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Guatemala
Guatemala

159
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

6.4. RESULTADOS DEL NUEVO ESTUDIO DE AMENAZA

En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, Ciudad de Gua-
temala. En los siguientes apartados se presentan dichos resultados.

6.4.1. Mapas de amenaza

Para todo el país se representan los mapas de amenaza en términos de aceleración pico
PGA correspondientes a periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la Figura
6.2, en la Figura 6.3 y en la Figura 6.4.
En general, los tres mapas muestran que la amenaza disminuye de Sur a Norte. Los
valores más altos de la PGA se alcanzan a lo largo de la costa sur y en el altiplano cen-
tral y oriental (en la franja del Arco Volcánico), con isolíneas casi paralelas a la costa.
En la parte central del país, la PGA disminuye más lentamente y las isolíneas son para-
lelas al rumbo de las fallas Polochic-Motagua. Al Norte, en el departamento del Petén
es donde se tiene la menor peligrosidad, con valores de la PGA del orden de un tercio
respecto a los de la costa sur y el altiplano.

160
Figura 6.2. Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 500 años
Guatemala

161
162
Figura 6.3. Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 6.4. Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 2.500 años
Guatemala

163
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

6.4.2. Resultados específicos para ciudad de Guatemala

Como resultados específicos para Ciudad de Guatemala se representan las curvas de


amenaza, los espectros de amenaza uniforme UHS para los periodos de retorno de 500,
1.000 y 2.500 años y los sismos de control obtenidos por desagregación 2D de la ame-
naza. Estos últimos son identificados por los pares magnitud-distancia que más contri-
buyen a los movimientos objeto dados por los valores de PGA, SA (0,2 s) y SA (1 s)
para los mismos periodos de retorno antes mencionados.

6.4.2.1. Curva de amenaza

Las curvas de amenaza para la Ciudad de Guatemala, en términos de PGA y aceleraciones


espectrales SA (T) con T = (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s) se muestran en la Figura 6.5.

Figura 6.5. Curvas de amenaza para ciudad de Guatemala

1,E+02

1,E+01
Probabilidad Anual Excedencia

1,E+00

1,E-01

1,E-02

1,E-03

1,E-04

1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)

PGA SA(0.2s) SA(1.0s)


SA(0.1s) SA(0.5s) SA(2.0s)

Como era de esperar, en todos los casos, los mayores valores se predicen para las
aceleraciones espectrales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente
coincidentes. En orden decreciente siguen las curvas de PGA, muy similares a las de SA
(0,5 s), quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).

164
Guatemala

6.4.2.2. Espectros de respuesta uniforme

La Figura 6.6 presenta los espectros de amenaza uniforme para los periodos de retorno
de 500, 1.000 y 2.500 años resultantes del estudio. Los resultados numéricos se inclu-
yen en la Tabla 6.4.

Figura 6.6. Espectros UHS en Ciudad de Guatemala, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500

2000

1500
SA (gal)

1000

500

0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años

Tabla 6.4. Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno


en ciudad de Guatemala

Guatemala Periodo de retorno (años)


Aceleración (gales) 500 1.000 2.500
PGA 524 646 840
SA (0,1 s) 1297 1641 2211
SA (0,2 s) 1234 1555 2070
SA (0,5 s) 646 805 1063
SA (1 s) 353 447 593
SA (2 s) 158 204 279

165
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

6.4.2.3. Resultados de la desagregación

En la Figura 6.7 se representan los resultados de la desagregación por pares magnitud-


distancia, MW-R, correspondientes a los movimientos objeto dados por los valores de
PGA y SA (1,0 s) para periodos de retorno de 500 y 2.500 años respectivamente. Las
gráficas muestran las contribuciones parciales de cada par (Mw-R) y los máximos iden-
tifican los sismos de control en cada caso. Los sismos de control que resultan de la inter-
pretación de los resultados se indican en la Tabla 6.5, correspondientes a la PGA, SA
(0,2 s) y SA (1 s) para los periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años.
Es interesante observar cómo las gráficas de la desagregación presentan distribucio-
nes bimodales, evidenciando dos posibles sismos de control en diferentes intervalos de
distancia, si bien uno de ellos con una mayor contribución a la amenaza sísmica.
Los resultados de la desagregación muestran un sismo de control asociado al par M
6,5 y R = 15 km, que domina para todos los periodos de retorno y para el movimien-
to de corto periodo estructural, representado por la PGA y de largo periodo, dado por
la SA (1 s). Además de ese sismo, aunque con menor densidad de probabilidad, apare-
ce también una importante contribución de un sismo con M [7 a 7,5] a distancias R
[135 y 150 km] para periodo de retorno de 500 años y otro de M [7,25 a 7,5 ] a R
[150 a 180 km] para PR = 2.500 años. Todo parece indicar entonces que, si bien la
amenaza está dominada en todos los casos por un sismo próximo de fallamiento local,
también tiene su contribución un posible sismo de subducción más distante, y dicha
contribución es mayor aún para el largo periodo del movimiento. Para 2.500 años de
periodo de retorno parece evidenciarse la mayor influencia de un sismo en la falla de
Motagua.

166
Guatemala

Figura 6.7. Resultados de desagregación en Ciudad de Guatemala para los movimientos


objeto dados por: a) PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con
PR = 2.500 años; d) SA (1,0 s) con PR = 2.500 años

A) Guatemala PGA, PR = 500 años B) Guatemala SA(1s), PR = 500 años

C) Guatemala PGA, PR = 2500 años D) Guatemala SA(1s), PR = 2500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

167
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Tabla 6.5. Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación


en Ciudad de Guatemala

Ciudad de Guatemala
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,5 15 [7,0-7,5] [135-150]
SA (0,2 s) 500 6,5 15 [7,0-7.5] [135-150]
SA (1,0 s) 500 6,5 15 [7,25-7,5] [135-150]
PGA 1000 6,5 15 [7,0-7,5] [135-180]
SA (0,2 s) 1000 6,5 15 [7,0-7,5] [135-180]
SA (1,0 s) 1000 6,5 15 [7,0-7,5] [135-180]
PGA 2500 6,5 15 [7,25-7,5] [150-180]
SA (0,2 s) 2500 6,5 15 [7,25-7,5] [150-180]
SA (1,0 s) 2500 6,5 15 [7,25-7,5] [135-180]

6.5. CONCLUSIONES GENERALES

Para finalizar se presenta un resumen de las principales conclusiones y productos:

 Mapas de amenaza para la PGA para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500
años. En todos los mapas la mayor amenaza se estima en la costa del Pacífico y
en la franja del altiplano central y oriental del país.
 Además de los mapas, se obtuvieron resultados de amenaza más específicos para
la Ciudad de Guatemala. Concretamente, las curvas de amenaza en términos de
los seis parámetros de movimiento analizados, los espectros de amenaza unifor-
me, UHS, para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años, y la desagrega-
ción para los movimientos objeto a esos periodos de retorno. Las principales
conclusiones de esta parte son:
 La curva de peligrosidad de la PGA en roca muestra valores superiores a las de
los estudios anteriores para periodos de retorno igual o mayor a 100 años y muy
parecidos para periodos de retorno menores.
 Los espectros de amenaza uniforme, UHS, para periodos de retorno de 72 y 475
años se compararon con los correspondientes a los sismos frecuente y básico defi-
nidos en la NR-2 de AGIES. Los UHS tienen valores por encima de los de la
NR-2, para periodos igual o menor a 0,3 segundos y, por debajo, para periodos
mayores a éste.

168
Guatemala

 El resultado de la desagregación por pares magnitud y distancia muestra un cla-


ro sismo de control asociado al par M 6,5 y R = 15 km, que resulta dominante
para todos los periodos de retorno, para los movimientos objeto dados por PGA
y SA (1 s y 0,2 s). Otro sismo de mayor magnitud M (7 y 7,5) y en un rango de
distancias también mayores (135 y 180 km) presenta una importante contribu-
ción especialmente para periodo de retorno de 2.500 años, aunque en un orden
de magnitud menor respecto al primero. La amenaza parece dominada en todos
los casos por un sismo de fallamiento local, con influencia significativa de un
posible sismo de subducción más distante. Para los mayores periodos de retorno
parece evidenciarse la influencia de un sismo en la falla de Motagua.

Los valores espectrales de los dos sismos de control para 500 años de periodo de
retorno están muy por debajo de los valores del espectro de diseño del sismo básico de
la NR-2 de AGIES.

169
Parte I1
HONDURAS
CAPÍTULO 7.
HONDURAS

7.1. INTRODUCCIÓN

De todos los países de Centroamérica Honduras es el que, a lo largo de su historia, ha


sufrido menos desastres por causa de los sismos. A pesar de ello desde los primeros años
de la colonización española se reportaron algunos eventos importantes, como el del 24
de noviembre de 1539, que generó un tsunami en la costa Caribe a la altura del golfo
de Honduras. Asimismo durante los siglos XVIII, XIX y XX ocurrieron algunos sismos
que causaron daños en algunas poblaciones del país. El 28 de mayo de 2009, tuvo lugar
el último sismo fuerte que afectó al país, con epicentro en la falla transformada del Cis-
ne, en la costa del Caribe y con una magnitud de 7,3, produciendo algunos daños en
instalaciones portuarias, viviendas y puentes en la costa Caribe del país y en las islas de
la Bahía.
En Honduras se han realizado varios estudios para evaluar la amenaza sísmica en el
país y en general han concluido que el territorio nacional es propenso a sufrir movi-
mientos fuertes del terreno. En algunas zonas del país, los niveles de amenaza se com-
paran con los de otras zonas de alta actividad sísmica. Esto es así en la zona pacífica pró-
xima a la zona de subducción de América Central, donde la placa del Coco subduce
bajo la placa del Caribe y en la zona del Caribe, próxima al lómite entre las placas del
Caribe y Norteamérica.
Un código de construcción sismorresistente es el instrumento que especifica las
normas técnicas sobre el diseño y edificación de las estructuras para que puedan resis-
tir la sacudida de un terremoto y preservar las vidas humanas. El código es importante
porque proporciona información sobre las cargas que se deben considerar en el diseño
de las edificaciones y sobre los criterios y parámetros que las mismas deben cumplir
para resistir el movimiento esperado en su tiempo de vida útil.
El sismo del 28 de mayo hizo patente la necesidad de que el país cuente con un
código sismorresistente. El Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras ha preparado
una versión revisada del código de la construcción. Este código cuenta con un apartado

173
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

especial para las construcciones con resistencias sísmicas. El código se encuentra en el


Congreso Nacional para su aprobación como Ley de Construcción. El mismo propor-
ciona recomendaciones para niveles de amenaza con 10% de excedencia en 50 años.
Los estudios de amenaza sísmica son la base sobre la cual se fundamentan los códi-
gos de diseño y construcción sismorresistente. Por ello consideramos que los resultados
de evaluación de la amenaza sísmica en Honduras, que presentamos a continuación ser-
virán de base para mejorar las normativas de construcción del país y promover un desa-
rrollo más seguro.

7.2. ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA EN HONDURAS

El primer estudio de amenaza sísmica para Honduras fue realizado por Kiremidjian et
al. (1979), y al igual que estudios posteriores encontró que la amenaza más alta se loca-
liza al suroeste del país, alcanzándose valores de hasta 0,55 g en Choluteca para 475
años de periodo de retorno. En 1998, en la Universidad de Bergen, en Noruega, José
Jorge Escobar presentó un estudio de amenaza sísmica para Honduras. En el año 2000
se realizaron dos estudios independientes de la amenaza sísmica a nivel nacional: uno
por Cáceres y Kulhanek (2000) y otro por Cruz et al. (2000). En el primero se obtu-
vieron, para una probabilidad de excedencia del 10% en 50 años, valores de PGA
mayores a 0,6 y 1,0 g para la zona más próxima a la fosa centroamericana, mientras que
para el mismo sitio e igual periodo de retorno, el segundo estudio obtuvo valores de 0,4
g y además proporcionó un espectro de amenaza probabilista uniforme. Nuevamente,
estas diferencias pueden deberse a las distintas ecuaciones de atenuación utilizadas en
ambos estudios.

7.3. ACTIVIDAD SÍSMICA

7.3.1. Catálogo sísmico

Existen diversos estudios de sismicidad histórica a nivel de América Central y el Cari-


be en los cuales se mencionan sismos ocurridos en Honduras (Grases, 1975, 1994;
Feldman, 1993; Peraldo y Montero, 1999; Ambraseys y Adams, 2001).
En el año 1996, por medio del proyecto RESIS I, se instaló una estación de banda
ancha en el recinto de la UNAH, en Tegucigalpa, que es operada por el Departamen-
to de Física de dicha institución. Posteriormente se instalaron dos estaciones telemétri-
cas de periodo corto en los alrededores de Tegucigalpa. A raíz del sismo del 28 de mayo
de 2009, y contando con la cooperación del INETER de Nicaragua, se han instalado
un par de estaciones en la costa Caribe de Honduras.
En el presente trabajo se ha elaborado un catálogo basado en el desarrollado por
Rojas et al. (1993a), que ha sido actualizado hasta diciembre de 2007, incorporando

174
Honduras

nuevas relocalizaciones de sismos históricos e información de la Red Sismológica de la


Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y las redes nacionales de Gua-
temala, Nicaragua y El Salvador.

7.3.2. Principales terremotos históricos de Honduras

La amenaza sísmica en Honduras se concentra en su mayor parte en las zonas fronteri-


zas con las repúblicas de Guatemala y El Salvador. La prolongación de la falla Polochic-
Motagua, que se extiende desde Guatemala y constituye el límite entre las placas de
Norteamérica y Caribe, hace que en el litoral Caribe de Honduras la amenaza sísmica
sea alta. En el litoral Pacífico, en el golfo de Fonseca, la amenaza asociada a los sismos
que se originan en la zona de subducción de América Central es más moderada. En
tiempos históricos se han reportado varios sismos con intensidades máximas iguales o
mayores a IMM VII en estas zonas, los cuales se describen muy brevemente a continua-
ción.

Terremotos originados en fallas

 Julio de 1764 (IMM VIII, M 6-6,5). El sismo está ubicado en la Depresión de Hon-
duras. Se reportaron 108 casas destruidas y numerosas víctimas en Trujillo.
 1777 (I MM VII). Fue un evento superficial asociado al sistema de fallas Polochic-
Motagua.
 19 de octubre de 1820 (IMM VIII, M 6-6,5). Causó la ruina de Omoa y San Pedro
Sula, con algunas víctimas. Se produjeron deslizamientos, grietas y desprendimien-
to de laderas en los cauces de ríos. Se relaciona con el borde norte de la placa Cari-
be o con la depresión de Honduras.
 14 de noviembre de 1851 (IMM VIII, M 6-6,3). Dejó algunas casas destruidas en
Tegucigalpa. Su epicentro se sitúa en la zona de depresión de Honduras.
 25 de septiembre de 1855 (I VIII, M 6-6,5). Causó daños en Trujillo, movimientos
de ESE a WNW con duración de 15 s, acompañados por destellos de luz y de retum-
bos, en el borde norte de la placa Caribe, al norte de Honduras y también en Roa-
tan. Se observó un tsunami en la costa Caribe, en el golfo de Honduras.
 4 de agosto de 1856 (IMM VIII, M 7-8). Fue un sismo terrible sentido a lo largo de la
costa de Honduras desde Omoa a Belice. Generó grietas y cambio de dirección de los
ríos. Se observó un tsunami en la costa Caribe, en el golfo de Honduras, reportándose
variaciones del nivel del mar de hasta de 5 m. Los sismos continuaron durante 8 días.
 23 de abril de 1881 (IMM VII+, M 5,5-6,5). Sacudidas violentas y continuas a lo lar-
go de la costa Caribe de Honduras y casas dañadas en Belice. Se asocia al borde entre
placas.
 11 de julio de 1999 (IMM VII, M 6,7). Se produjo en las inmediaciones de Puerto
Barrios y fue sentido en casi todo el país, aunque con mayor intensidad en Puerto
Cortés y San Pedro Sula.

175
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 15 de septiembre de 2007 (IMM VII, M 5,5). Se registraron 18 personas lesionadas,


388 familias afectadas, 373 casas destruidas y 306 dañadas. En 15 comunidades, las
viviendas de bahareque y techos de tejas quedaron destruidas o con fisuras por los
efectos del terremoto (Diario CoLatino, 2007). El mismo se originó en una falla
conformada por los graben de El Negrito, Morazán y Yoro (La Tribuna, 2007).
 28 de mayo de 2009 (IMM VII, MW 7,3). El último terremoto destructor ocurrido en
Honduras tuvo lugar la madrugada del 28 de mayo de 2009, a las 2:24 h hora local,
aproximadamente. El sismo, de magnitud momento 7,3, fue sentido en todo el país
con intensidad máxima de I VII. Países como Guatemala, Belice y El Salvador tam-
bién se vieron afectados y fue sentido en otros como México, Costa Rica, Cuba,
Jamaica, Bahamas y las islas Caimán.
Su epicentro se localizó en el mar Caribe, a unos 64 km al noroeste de la isla de Roa-
tán y a 310 km de Tegucigalpa, concretamente, en la latitud 16,73º N y longitud
86,21º W. Tuvo origen a 10 km de profundidad en la falla transformante del Cis-
ne, un segmento del límite entre las placas norteamericana y Caribe (USGS, 2009).
Las réplicas se sintieron durante semanas, agravando los primeros daños. Algunas de
ellas alcanzaron una magnitud entre 4 y 5, y el día 7 de junio, se registró una répli-
ca de magnitud 5,7.
Este evento dejó 7 víctimas, además de 136 heridos y una gran cantidad de daños en
infraestructuras: más de 1.000 viviendas quedaron destruidas y más de 9.000 se vie-
ron afectadas, más de 300 edificios públicos quedaron dañados, así como 44 carre-
teras, 7 parques industriales y 34 puentes (United Nation Disaster Management
Team, UNDMT/United Nation Emergency Technical Team), entre ellos el Puen-
te de La Democracia, que quedó cortado al tráfico al caer su parte central al río Ulúa.
Se estima que los daños materiales ascienden a la cantidad de 100 millones de dóla-
res (El Heraldo).

Terremotos de origen dudoso o desconocido

 13 de diciembre de 1773 (IMM VII, M 7,1). Fue el cuarto evento de una serie de
terremotos de Santa Martha, y el segundo en intensidad. Se traslada la capital de la
Capitanía General de Guatemala a su sitio actual en 1775. Se reportó ruina en la
Antigua y se registró como un sismo fuerte en Chimaltenango.
 12 de julio de 1870 (IMM VIII, M 6,5). Dejó daños en Santa Rosa, al oeste de El Sal-
vador y en Jutiapa (Guatemala).
 1897 (IMM VII, M 5-6). Causó algunos daños en las construcciones, en la parte noro-
este y central de Honduras, que coinciden con reportes de movimientos similares en
Guatemala y El Salvador.

Los parámetros sísmicos de localización y tamaño correspondientes a los sismos


referidos se listan en la Tabla 7.1.

176
Honduras

Tabla 7.1. Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ≥ 7 y/o I ≥ VIII


sentidos en Honduras

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 Imax MM


(oN) (oW)
1764/07 somera Trujillo VIII 6,5
1773/12/13 14,98 91 Sta. Marta VII 7,1
1820/10/19 14,98 88 somera San Pedro VIII 6,5
1851/11/14 14,08 87,21 somera Tegucigalpa VIII 6,3
1855/09/25 16,02 86 somera Trujillo VIII 6,5
1856/08/04 17 87 somera Omoa VIII 7,0
1870/07/12 13,81 89 somera Santa Rosa VIII 6,5
2009/05/28 02:24 16,73 86,21 10 Roatán VII 7,3

Los epicentros de los sismos contenidos en la tabla anterior son representados en la


Figura 7.1 con una simbología que diferencia los eventos corticales (h ≤ 25 km), de los
de subducción interfase (25 km < h ≤ 60 km) y subducción intraplaca (h > 60 km).

177
178
Figura 7.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Honduras
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Honduras

7.4. RESULTADOS DEL NUEVO ESTUDIO DE AMENAZA

Se presentan en este capítulo los resultados finales del cálculo de la amenaza sísmica en
Honduras desarrollado en este estudio, que corresponden a mapas de amenaza para
toda la región y resultados específicos para Tegucigalpa.

7.4.1. MAPAS DE AMENAZA

Se han generado mapas para periodos de retorno de PR = 500, 1.000 y 2.500 años, para
la aceleración pico (PGA). Resultan 3 mapas, que se muestran en la Figura 7.2, en la
Figura 7.3 y en la Figura 7.4.
Un primer análisis de estos mapas resultantes permite enfatizar los siguientes resul-
tados:

 Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico, PGA, se pre-
dicen en la zona norte y occidente, en determinadas regiones de la cadena vol-
cánica, donde se suma la influencia de la actividad de fallamiento local junto con
la de la zona de subducción.
 Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA en
torno a 500 gal para la zona sur.

Los mayores valores de PGA se encuentran en las zonas fronterizas con Guatema-
la y El Salvador. Esto se debe a la cercanía de dichas fronteras a los límites de placa que
se encuentran en dichos países. La zona central de Honduras está bajo la influencia de
la depresión central. El oriente de Honduras presenta los valores más bajos, debido
posiblemente a la poca sismicidad registrada en un área tan extensa. La falla del Gua-
yape, que es una de las estructuras geológicas más notables de América Central, no
parece ejercer una influencia notable en la amenaza sísmica de esta zona. Resulta evi-
dente que la falta de información sobre dicha falla es una importante limitación para el
cálculo de la amenaza sísmica en la zona norte de América Central.
Las Islas de la Bahía, ubicadas en el norte de Honduras, se encuentran muy cerca
de la frontera de las placas de Norteamérica y la placa del Caribe. Debido a esto, estas
islas presentan valores más altos de PGA que la zona central de Honduras.

179
180
Figura 7.2. Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 73. Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 1.000 años
Honduras

181
182
Figura 74. Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Honduras

7.4.2. Resultados especÍficos para Tegucigalpa

Para Tegucigalpa se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de
movimiento fuerte del suelo, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para
periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además se ha efectuado la desagrega-
ción para los movimientos objeto dados por los valores de PGA, y SA (1 s) para cada
uno de los periodos de retorno considerados.

7.4.2.1. CURVA DE AMENAZA

Las curvas de amenaza resultantes para Tegucigalpa se incluyen en la Figura 7.5. Esta
figura contiene las curvas de todos los parámetros de movimiento con los que se ha
caracterizado la amenaza sísmica en nuestro estudio: PGA y ordenadas espectrales de
(0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s).

Figura 7.5. Curvas de amenaza para Tegucigalpa

1,E+02

1,E+01
Probabilidad Anual Excedencia

1,E+00

1,E-01

1,E-02

1,E-03

1,E-04

1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)

PGA SA(0.2s) SA(1.0s)


SA(0.1s) SA(0.5s) SA(2.0s)

Como era de esperar, en todos los casos los mayores valores se predicen para las ace-
leraciones espectrales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente
coincidentes. A éstas les siguen las curvas de PGA, que para valores superiores a 100 gal
se cruzan con las de SA (0,5 s) quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).

183
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

7.4.2.2. Espectros de respuesta uniforme

La Figura 7.6 representa los espectros de amenaza uniforme. Contiene los tres resul-
tantes para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la capital. Los resulta-
dos numéricos se incluyen en la Tabla 7.2.

Figura 7.6. Espectros UHS en Tegucigalpa, para PR =500, 1000 y 2500 años
1000

900

800

700

600
SA (gal)

500

400

300

200

100

0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años

Tabla 7.2. Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno


en ciudad de Tegucigalpa

Tegucigalpa Periodo de retorno (años)


Aceleración (gales) 500 1.000 2.500
PGA 231 283 361
SA(0,1 s) 521 653 869
SA(0,2 s) 506 628 832
SA(0,5 s) 282 347 454
SA(1 s) 157 197 260
SA(2 s) 70 90 125

184
Honduras

7.4.2.3. Resultados de la desagregación

Para Tegucigalpa se representan los resultados de la desagregación para los movimien-


tos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) obtenidos en el cálculo de la peli-
grosidad para periodos de retorno de 500 y 2.500 años. Se tienen así las contribucio-
nes parciales de distintos intervalos de magnitud y distancia a esos movimientos objeto,
resultando un total de cuatro gráficos que componen la figura de desagregación. Con
ello se trata de tener una idea de los sismos de control que más contribuyen a los movi-
mientos de corto y largo periodo, con la mayor y menor probabilidad de excedencia
para las que se ha efectuado el estudio. Los resultados para Tegucigalpa se incluyen en
la Figura 7.7. Los sismos de control, que resultan de la interpretación de los resultados
previos, se indican en la Tabla 7.3, en las que aparecen también los resultados para SA
(0,2 s) y periodo de retorno de 1.000 años.

Figura 7.7. Resultados de desagregación en Tegucigalpa para los movimientos objeto: a)


PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con PR = 2.500 años; d)
SA (1,0 s) con PR = 2.500 años

A) Tegucigalpa, PGA, PR = 500 años B) Tegucigalpa,SA(1s), PR = 500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

185
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

C) Tegucigalpa, PGA, PR = 2500 años D) Tegucigalpa, SA(1s), PR = 2500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

Tabla 7.3. Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación


en Ciudad de Guatemala

Tegucigalpa
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (0,2 s) 500 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (1 s) 500 6,75 210 - -
PGA 1.000 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (0,2 s) 1.000 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (1 s) 1.000 7 210 - -
PGA 2.500 7 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (0,2 s) 2.500 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (1 s) 2.500 7,25 210 - -

186
Honduras

En Tegucigalpa se observa un primer sismo de control con M en el rango [6,75 a


7] y R del orden de 210 km para todos los periodos del movimiento y un segundo sis-
mo, con menor contribución y sólo para los cortos periodos estructurales, a distancias
próximas, R [0-15 km], y barriendo el rango de magnitudes de 4,5 a 5,75. Ello viene
a indicar que, aunque la amenaza está dominada por un sismo lejano, que podría ser de
subducción o bien de la falla de Motagua, los sismos moderados más próximos tienen
también una importante contribución en periodo corto.

7.5. CONCLUSIONES GENERALES

Como resultados de este estudio se generaron mapas para los tres periodos de retorno
de 500, 1.000 y 2.500 años, correspondientes a valores de aceleración máxima (PGA),
considerando condiciones de roca, por lo que los mapas resultantes no incluyen el efec-
to local o de sitio.
Igualmente se produjeron curvas de amenaza para PGA y aceleraciones espectrales
[SA (T)] para T = (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s) y espectros de amenaza uniforme o
UHS para aceleración máxima 500, 1.000 y 2.500 años.
Las conclusiones más destacables del estudio realizado son:

 Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en la zona norte, Islas de la Bahía, Copan, la zona oriental y sur.
 La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de máximos.

Además de los mapas, se han obtenido resultados de amenaza específicos para


Tegucigalpa. Concretamente, en dicha capital se han trazado las curvas de amenaza en
términos de los seis parámetros de movimiento analizados, y espectros de amenaza uni-
forme UHS para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años y se han deducido los
resultados de la desagregación para los movimientos objeto dados por la PGA y SA (1
s) a esos periodos de retorno. Las principales conclusiones de esta parte son:

 Interpretando los resultados de la desagregación para Tegucigalpa, cabe destacar


lo ya manifestado en el correspondiente apartado: en Tegucigalpa se observa un
primer sismo de control, con M en el rango (6,75 a 7) y R del orden de 210 km
para todos los periodos del movimiento, y un segundo sismo con menor contri-
bución y sólo para los cortos periodos estructurales, a distancias próximas R (0-
15 km) y barriendo el rango de magnitudes de 4,5 a 5,75. Ello viene a indicar
que, aunque la amenaza está dominada por un sismo lejano, que podría ser de
subducción o bien de la falla de Motagua, los sismos moderados más próximos
tienen también una importante contribución en corto periodo.

187
Parte I1
EL SALVADOR
CAPÍTULO 8.
EL SALVADOR

8.1. INTRODUCCIÓN

La interacción entre las placas tectónicas Coco y Caribe es la principal causa de la sis-
micidad que afecta al territorio salvadoreño. La placa de Cocos se introduce por
debajo de la placa Caribe, generando sismos de grandes magnitudes, como el ocurri-
do el 13 de enero de 2001 frente a la costa del departamento de Usulután con mag-
nitud MW 7,6.
Los sismos de mayor magnitud ocurren frente a la costa salvadoreña, sin embargo
los sismos con mayor potencial de destrucción son los que ocurren en el eje volcánico,
debido a su cercanía con los centros de población y profundidades focales bastante
superficiales. Un sismo con estas características es el ocurrido el 10 de octubre de 1986,
en San Salvador, con magnitud mb 5,4 y 8 km de profundidad. Causó 1.500 muertos,
10.000 heridos, 100.000 damnificados y pérdidas económicas estimadas entre 1,5 y 2,0
billones de dólares.
Otro aspecto importante a destacar es la ocurrencia de sismos significativos en un
periodo corto de tiempo. Como ejemplo podemos citar los terremotos del 13 de ene-
ro (frente a Usulután) y 13 de febrero de 2001 (en San Vicente) con magnitudes MW
7,6 y 6,6 respectivamente, así como los sismos del 6 de mayo de 1951 en Jucuapa-
Chinameca con magnitudes MS 6,0 y 6,2 y una diferencia en sus tiempos de ocu-
rrencia de 5 minutos. También se tiene el caso de los sismos ocurridos el 7 de junio
de 1917 con magnitudes MS 6,5 y 6,4 y una diferencia temporal de 35 minutos
(Martínez, 1978).
Los antecedentes antes mencionados indican que la amenaza por sismos en El Sal-
vador es bastante alta. Para reducir la vulnerabilidad ante esta amenaza, es fundamen-
tal contar con una norma de diseño sismo-resistente, así como con los instrumentos
legales para su implementación. La primera norma en El Salvador se estableció en 1966
como una respuesta al impacto causado por el terremoto de 1965. La norma de cons-
trucción actualmente vigente fue introducida en 1994.

191
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

La evaluación de la amenaza sísmica es insumo fundamental en el establecimiento


de una norma de diseño sismo-resistente. Mediante la asistencia técnica y financiera del
proyecto RESIS II, se ha logrado realizar una nueva evaluación de la amenaza sísmica
que afecta a El Salvador, que es presentada en este capítulo.
Los resultados de esta nueva evaluación pueden ser de utilidad en futuras revisio-
nes de la norma sismo-resistente, así como contribuir a la gestión del riesgo sísmico y
ordenamiento territorial por parte de las respectivas autoridades locales y nacionales.

8.2. ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA EN EL SALVADOR

El primer estudio de amenaza sísmica para El Salvador fue realizado por Algermissen
et al. (1988). Un estudio más completo lo efectuaron Alfaro et al. (1990). Estos dos
estudios presentaron los resultados en forma de aceleración pico del movimiento del
terreno, PGA. Posteriormente, Singh et al. (1993) realizaron una evaluación que
incluía estimaciones espectrales de los movimientos esperados del terreno, SA (T). En
la Figura 8.1 se muestran los resultados de cada estudio, en términos de PGA, con una
probabilidad del 10% de excedencia en 50 años, equivalente a un periodo d retorno de
475 años.
Una revisión y comparación de los tres estudios arriba mencionados fue hecha por
Bommer et al. (1996), donde se pone de manifiesto las considerables diferencias en tér-
minos de la distribución geográfica de la amenaza y de los niveles de aceleración espe-
rados (Figura 8.1). Las diferencias se deben a las incertidumbres asociadas con los datos
de entrada y a los criterios particulares utilizados en cada trabajo.
Rojas et al. (1993b) y Lindholm et al. (1995) también presentan estimaciones de
PGA para El Salvador. En la Tabla 8.1 se muestran los valores de PGA esperados para
San Salvador según los estudios antes mencionados.
Alvarenga et al. (1997) presenta un análisis de sensibilidad de distintos paráme-
tros en los resultados de la peligrosidad sísmica realizado mediante la formulación
de un árbol lógico, utilizando como datos de entrada los resultados obtenidos por
Algermissen et al. (1988), Alfaro et al. (1990), Singh et al. (1993), Taylor et al.
(1992), Rojas et al. (1993b) y Lindholm et al. (1995). Se identifica que el modelo
de atenuación muestra mayor sensibilidad en los resultados en comparación con la
máxima magnitud. Los valores obtenidos en los diferentes estudios pueden consul-
tarse en la Tabla 8.1.
El actual Código Sísmico de El Salvador determina un periodo de retorno mínimo
de 475 años para las obras civiles y está basado en el estudio de peligrosidad realizado
por Singh et al. (1993).

192
Salvador

Tabla 8.1. Valores de PGA estimados para San Salvador, con una probabilidad del 10% de
excedencia en 50 años (Bommer et al., 1996; Alvarenga et al., 1997)

Estudio de amenaza PGA (g) en San Salvador


Algermissen et al. (1988) 0,50
Alfaro et al. (1990) 1,05
Singh et al. (1993) 1,02
Rojas et al. (1993b) 0,76
Lindolm et al.(1995) 0,30
Alvarenga et al. (1997) 0,48

Figura 8.1. Mapas de amenaza en términos de PGA (g) con una probabilidad del 10% de
excedencia en 50 años, según diversos autores. Fuente: Bommer et al., 1996)

193
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

8.3. ACTIVIDAD SÍSMICA

8.3.1. Catálogo sÍsmico

Los efectos de los sismos en El Salvador y Centroamérica empezaron a documentarse


desde el periodo colonial. Existen diversos documentos que muestran información rele-
vante recopilada desde ese periodo hasta tiempos recientes, entre ellos podemos men-
cionar los de White y Harlow, 1993; Harlow et al., 1993; White et al., 2004; Ambra-
seys y Adams, 1996 y 2001; Peraldo y Montero, 2000; entre otros. Con las redes locales
instaladas en El Salvador se tiene registro instrumental de sismos desde el año 1953 has-
ta la fecha actual, información que forma parte del catálogo sísmico preparado para la
presente evaluación de la amenaza sísmica.
El catálogo sísmico de El Salvador proviene principalmente de dos fuentes: el catá-
logo conformado por Bejar et al., 2003 y la base de datos sísmicos del Servicio Nacio-
nal de Estudios Territoriales (SNET).
El catálogo de Bejar et al. (2003) presenta datos para el periodo 1898-1983 y fue
conformado principalmente por el catálogo de Salazar et al. (1997) y por la colección
de boletines sismológicos de los extintos Servicio Geológico Nacional (SGN) y Centro
de Investigaciones Geotécnicas (CIG) correspondiente al periodo 1958-1983. Adicio-
nalmente fue complementado con datos del International Seismological Centre (ISC)
y PDE Preliminary Determination of Epicenters (PDE).
De la base de datos sísmica del SNET se seleccionaron los sismos con magnitudes
iguales o mayores a 3,5 para el periodo de 1984 a 2007.
Desde 1984, en El Salvador se ha calculado de manera rutinaria la magnitud MC
(magnitud calculada a partir de la duración del sismo), de manera ocasional también
se ha calculado la magnitud Local ML (magnitud calculada con la máxima amplitud)
y, desde el año 2002, se han calculado de manera más frecuente magnitudes ML y
M W.
Adicionalmente, a más de 4.000 sismos de la base del SNET se les ha incorpo-
rado la magnitud mb reportada en los boletines del National Earthquake Information
Center (NEIC). De igual manera se han incorporado las magnitudes MW reportadas en
los catálogos de Harvard-CMT.
Con el objeto de homogenizar el catálogo sísmico a magnitud MW, se analizaron
una serie de sismos provenientes de la base de SNET para encontrar relaciones empíri-
cas que permitieran convertir los datos de magnitudes MD, ML, y mb a magnitud MW,
relaciones que son indicadas en el siguiente párrafo.
Dado que el catálogo inicial tenía hasta 3 tipos de magnitudes reportadas, se utili-
zaron los siguientes criterios de prioridad en la homogenización:

 Si existe cálculo directo de MW este valor es tomado inicialmente.


 Si no existe MW pero existe ML, el valor de ML es convertido a MW, utilizando la
correlación MW = 0,821 Ml + 0,8975.

194
Salvador

 Si no existen MW ni ML, pero existe mb, el valor de mb es convertido a MW utili-


zando la correlación MW = 0,8162 mb + 1,2291.
 Si no existen MW, ML, ni mb, pero existe MC, el valor de MC es convertido a MW
utilizando la ecuación MW = 0,7571 MC + 1,5408.
 Si no existen MW, ML, mb, ni MC, pero existe MS, el valor de MS es convertido a
MW utilizando la correlación MW = 2,25 + 0,66 MS siempre y cuando MS sea
menor a 6,6. En caso contrario MS se asume igual a MW (según Güendel y Bun-
gum, 1995).

Adicionalmente, se realizó una revisión de documentos de sismicidad histórica con


el fin de conocer las características de los sismos en el pasado. De gran importancia para
el análisis de las magnitudes fueron los estudios de Harlow et al., 1993 y White et al.,
2004. De igual forma se tomaron como referencia los trabajos de Rojas et al., 1993a, y
Ambraseys y Adams, 2001, para efecto de ubicación de los sismos.
Es importante destacar que el catálogo fue preparado para hacer un estudio de ame-
naza sísmica conjuntamente con todos los países de América Central, en donde cada
país aportaría datos correspondientes a su zona y así poder conformar un catálogo
regional.

8.3.2. Principales terremotos histÓricos de El Salvador

Diversas poblaciones de El Salvador han sido afectadas en repetidas ocasiones por sis-
mos originados en el proceso de subducción de la placa de Coco bajo la placa del Cari-
be, así como por sismos originados por el movimiento de fallas corticales dentro del
territorio salvadoreño.
Diversos autores han recopilado y/o analizado documentos históricos sobre la ocu-
rrencia de sismos y su impacto hacia la población, ya sea a nivel nacional o regional.
Entre ellos cabe citar los estudios de Larde (1960), Martínez (1978), Harlow et al.
(1993), White y Harlow (1993), Peraldo y Montero (2000), Ambraseys y Adams
(2001), White et al. (2004), entre otros.
La revisión de la documentación existente lleva a concluir que un importante número
de sismos han causado daños de leves a severos en diversas partes de El Salvador. En el
informe de amenaza sísmica para El Salvador (Marroquín y Benito, 2009) se listan más de
80 sismos que han causado algún tipo de daños durante el periodo de 1556 a 2006.
Antes del año 1700, la información sobre las características de los sismos es bastante
limitada, debido a la falta de documentación suficiente para determinar la extensión de
daños o, en algunos casos, para poder diferenciar entre sismos ocurridos en la cadena
volcánica o en la zona de subducción (Harlow et al., 1993).
En el periodo anterior a 1900, los parámetros sísmicos han sido estimados usando
relaciones empíricas basadas en el diámetro de la isosista de intensidad I VII (White et
al., 2004; Harlow et al., 1993). Posteriormente a 1900, los parámetros sísmicos son
obtenidos usando datos registrados instrumentalmente.

195
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

A continuación se describirán sólo aquellos sismos que han alcanzado o superado


la magnitud 7 y/o intensidad IMM VIII con origen en la zona de subducción y los sis-
mos que han alcanzado o superado la magnitud 6 y/o intensidad I VII con origen en
la cadena volcánica. Los datos aquí presentados han sido tomados en su mayoría de
Martínez (1978), Alfaro et al. (1990), Harlow et al. (1993) y White et al. (2004).

Terremotos originados en la zona de subducción

 2 de junio de 1575 (I VIII). Un violento terremoto arruinó San Salvador. En la sie-


rra de Texacuangos se produjeron numerosas grietas y derrumbes. Generó daños de
intensidad IMM VIII en San Salvador y ciudades ubicadas en la sierra de Texacuan-
gos. White et al. (2004) lo asocian a la subducción. En Martínez (1978) este sismo
aparece con fecha 23 de mayo.
 27 de diciembre de 1581 (I VIII). Este sismo provocó la total destrucción de San
Salvador y dejó iglesias dañadas. Fue originado en la zona de subducción según Whi-
te et al. (2004).
 1650 (I VIII). En 1650 un violento sismo arruina nuevamente San Salvador. Whi-
te et al. (2004) lo asocian a la subducción.
 1658 ó 1656 (I VIII). Este terremoto dejó numerosas edificaciones destruidas, sien-
do el causante del mayor impacto en 70 años. Alcanzó intensidad I VIII en las pro-
vincias de San Salvador y Sonsonate. Martínez (1978) hace referencia a terremotos
en 1656 y 1658, y reporta una erupción del volcán de San Salvador paralelamente a
la ocurrencia del sismo de 1658.
 24 de agosto de 1671 (I VIII). En San Salvador quedaron todas las edificaciones caí-
das a causa de este sismo. Se sintieron temblores desde el día 16 de agosto.
 14 de diciembre de 1712 (I VIII, MI 7,1). Varias iglesias quedaron destruidas y las
réplicas se prolongaron durante varios días. Se sintió con intensidad I VIII en las
poblaciones de Costuma, San Pedro Nonualco y San Vicente. Para la misma fecha,
Harlow et al. (1993) reporta un sismo de MI 6,2 con origen en la cadena volcánica,
que probablemente es el mismo sismo reportado con MI 7,1 en White et al. (2004).
 5 de marzo de 1719 (I VIII, MI 7,6). Provocó la ruina de San Salvador, San Vicen-
te y algunos pueblos vecinos, además de serios daños en Sonsonate. Varias iglesias
quedaron destruidas, más de 150 sismos fueron sentidos y se registraron muchas
muertes. Alcanzó intensidad I VIII en Ystepeque, Zacatecoluca y Cojutepeque.
 6 de mayo de 1736 (I VIII, MI 7,2). Varias iglesias quedaron destruidas y arruina-
das. Se registró intensidad I VIII en Tecoluca. Fue originado en la zona de subduc-
ción.
 1742 (I VIII, MI 7,2). Este terremoto dejó iglesias destruidas y generó intensidad I
VIII en Comasagua, Ilopango, Tonacatepeque.
 13 de marzo de 1748 (I VIII, MI 7,1). Numerosas iglesias fueron destruidas y arrui-
nadas. En Olocuilta se sintió con intensidad I VIII. Harlow et al. (1993) reportan
un sismo por fallamiento local el día 3 de marzo con magnitud MI 6,4.

196
Salvador

 30 de mayo de 1776 (I VII-VIII, MI 7,9). Todas las iglesias quedaron arruinadas, en


su mayor parte colapsadas. Se registró intensidad I VII-VIII en las provincias de San-
ta Ana, Ahuachapán, al occidente de La Paz y suroeste de Cuscatlán.
 15 de noviembre de 1776 (I VII +, MI 7,0). Intensidad VII + en San Salvador. Whi-
te et al. (2004) lo asocian a la subducción.
 7 de febrero de 1831 (I VII, MI 7,1). Este sismo causó notables estragos en San Sal-
vador y muchas poblaciones situadas en la costa sur. Alcanzó intensidad I VII en San
Salvador, Comasagua, Jayaque, Armenia, Cacaluta, Izalco.
 25 de agosto de 1859 (I VII, MI 7,1). En el puerto de La Unión este sismo causó
daños sin víctimas que lamentar y fue acompañado de un tsunami, así como de sis-
mos de menor intensidad durante varios días.
 9 de diciembre de 1859 (I VIII, MI 7,3). Esta sacudida dejó destrucción y daños
mayores en casi todas las poblaciones de los departamentos de Sonsonate y Ahua-
chapán, así como algunos daños en Panchimalco y Santa Ana. Se generó un tsuna-
mi que afectó al puerto de Acajutla.
 3 de diciembre de 1860 (I VIII, MI 7,1). Causó daños mayores en Quezaltepeque,
Panchimalco, Santa Tecla, Ateos, Opico, Apopa, Tonacatepeque, Cuscatancingo,
Comasagua, Talnique y daños menores en Texacuangos, Tacachico y Nejapa.
 19 de diciembre de 1862 (I VIII, MI 8,1). Ocasionó grandes daños y réplicas conti-
nuas. Alcanzó intensidad I VIII en Santa Ana, Ahuachapán, Sonsonate y La Libertad.
 30 de junio de 1867 (I VII, MI 7,1). Se registraron daños en La Libertad, San Vicen-
te, Suchitoto y Santa Tecla. Se reportó una intensidad I VII en las provincias de San
Salvador y Cuscatlán.
 19 de marzo de 1873 (I VIII, MI 7,1). Este terremoto causó total destrucción y algu-
nos muertos. Se registró un incremento en la sismicidad desde el día 22 de febrero.
Alcanzó intensidad I VIII en un radio de 10 km alrededor de San Salvador, Alegría
y otras poblaciones del área.
 9 de septiembre de 1891 (I VII, MI 7,1). Causó la ruina parcial de San Salvador y
otras poblaciones. Se registró intensidad I VII entre las poblaciones de Analquito a
Comasagua.
 7 de septiembre de 1915 (I VIII-IX, MS 7,7). Terremoto en el occidente del país que
ocasionó grandes pérdidas materiales. Las poblaciones más afectadas fueron Juayúa
y Salcoatitán. En Santa Ana causó 5 muertos. También produjo daños en la zona
suroriental de Guatemala.
 28 de marzo de 1921 (I VII-VIII, MS 7,4). Causó daños en la parte central y orien-
tal de El Salvador. En San Salvador hubo caída de repellos. Se registró intensidad VI-
VII entre el golfo de Fonseca y Usulután.
 8 de febrero de 1926 (I ¿?, MS 7,1). Al revisar la documentación existente no se
encontró reporte de daños. Datos de este sismo aparecen en Salazar et al. (1997) y
Alfaro et al. (1990).
 21 de mayo de 1932 (I VIII, MS 7,1). Dejó Zacatecoluca arruinada completamente,
además de 5 muertos.

197
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 26 de enero de 1947 (I VIII, MS 6,7). Produjo daños en La Unión, quedando el


puerto prácticamente reducido a escombros y muchas edificaciones desaparecieron,
lamentándose algunas víctimas. Su epicentro se ubica en la costa de Nicaragua.
 19 de junio de 1982 (I VII, MS 7,3). Este terremoto dejó construcciones dañadas en
San Salvador y en poblaciones ubicadas al sur-poniente, en su mayoría de adobe y
bahareque. Según un reporte de Cruz Roja Salvadoreña, 8 personas murieron, 96
quedaron heridas y 5.000 damnificadas.
 13 de enero de 2001 (I VIII, MW 7,7). Según datos del Comité de Emergencia
Nacional (COEN) se reportaron 944 fallecidos, 1.155 edificios públicos dañados,
108.261 viviendas destruidas, 19 hospitales dañados, 405 iglesias dañadas y 445
derrumbes. Gran parte de los fallecimientos tuvieron lugar a raíz del deslizamiento
ocurrido en Las Colinas (Santa Tecla, departamento de La Libertad).

Terremotos originados en fallas

 Abril de 1765 (I VII +, MI 6,1). Arruina Ilopango, San Martín, San Pedro Perula-
pán y San Bartolomé Perulapía.
 29 de noviembre de 1783 (I VII +, MI 6,6). Arruina gran parte de la entonces Villa
de San Vicente de Austria. Harlow et al. (1993) lo reportan con magnitud 5,9 y ori-
ginado por fallamiento local.
 2 de febrero de 1798 (I VII +, MI 6,2). Se reportó destrucción en San Salvador a cau-
sa de este sismo. Las víctimas fueron numerosas, dada la vulnerabilidad de las abun-
dantes construcciones de adobe o ladrillo secado al sol. También se produjeron
daños en Cuscatlán.
 Diciembre de 1838 (I VIII). Arruina completamente Chinameca, en el departa-
mento de San Miguel. Este sismo aparece reportado en Martínez, 1978.
 22 de marzo de 1839 (I VII +, MI 6,2). Este terremoto causó estragos en San Salva-
dor y pueblos vecinos como Quezaltepeque y Nejapa.
 23 de junio de 1847 (I VII +, MI 6,3). Causó daños en los pueblos del Bálsamo, en
particular en Armenia, Cacaluta y Jayaque.
 16 de abril de 1854 (I VII +, MI 6,6). Se registraron una serie de sismos desde la
madrugada del día 14 de abril de 1854 hasta el día 16 en que tuvo lugar el terremoto
principal que causó destrucción en San Salvador y afectó a pueblos vecinos.
 11 de junio de 1854 (I VII +, MI 6,2). A causa de este sismo se registró destrucción
en San Vicente y daños en Chinameca (Texacuangos).
 6 de noviembre de 1857 (I VII +, MI 6,4). Las poblaciones más afectadas por este
terremoto fueron San Juan y San Miguel Tepezontes y muchas otras en las proxi-
midades de la zona oriental del lago de Ilopango.
 21 de junio de 1860 (I VII +, MI 6,1). Se reportaron daños en Santa María Ostu-
ma, Guadalupe, Tepetitán y Verapaz (departamento de San Vicente).
 4 de marzo de 1873 (I VIII, MI 6,4). Este sismo dejó destrucción en los Texacuan-
gos, Santo Tomás, Soyapango, Ilopango, Mejicanos, Aculhuaca (Ciudad Delgado),

198
Salvador

Paleca, etc. Martínez (1978) reporta que la sismicidad incrementó desde el día 22 de
febrero.
 2 de octubre de 1878 (I VIII). Este violento terremoto causó la destrucción total de
Jucuapa, ruina parcial de Chinameca y grandes daños en El Triunfo, Santiago de
María.
 25 de marzo de 1899 (MI 6,1). Causó la ruina de San Vicente, Apastepeque e Izte-
peque.
 8 de junio de 1917 (I VIII, MS 6,5). Este sismo causó la destrucción de Armenia y
graves daños en Ateos, Sacacoyo y San Julián. Dejó 40 muertos y 100 heridos.
 8 de junio de 1917 (I VIII, MS 6,4). Dejó daños en San Salvador, Apopa, Nejapa,
Quezaltepeque, Opico y Santa Tecla. A las 02:11 comenzó la erupción del volcán de
San Salvador. Se reportaron muchos muertos y heridos, además de 1.000 damnifi-
cados.
 28 de abril de 1919 (I VII +, MS 6,0). Afectó severamente a Soyapango, San salva-
dor, San Marcos y los alrededores del Cerro de San Jacinto. Le siguieron varios sis-
mos de menor intensidad, muchos de ellos acompañados de retumbos.
 20 de diciembre de 1936 (I VII-VIII, MS 6,1). A causa de este sismo, la ciudad de
San Vicente y la villa de San Esteban quedaron totalmente destruidas. El sismo cau-
só ruina parcial en Iztepeque, Tepetitán, Santo Domingo y Santa Clara. Dejó entre
100 y 200 muertos, 300 lesionados y 1.000 damnificados.
 25 de diciembre de 1937 (I VIII, MS 5,8). Este sismo causó destrucción en Ahua-
chapán y Atiquizaya, daños en Turín, La Puerta, Junquillo, Palo Pique y Las Chi-
namas, 3 muertos y 50 damnificados.
 6 de mayo de 1951 (I VIII, MS 6,2). Jucuapa quedó completamente destruida a cau-
sa de este terremoto, que además causó daños graves en Chinameca, San Buenaven-
tura, Nueva Guadalupe, Beneficio, San José y Las Marías. Dejó más de 400 muer-
tos, 1.100 heridos y unos 25.000 damnificados. Cinco minutos antes, ocurrió en la
misma zona un sismo con magnitud MS 6,0, dañando un 10% de las edificaciones
de Jucuapa y alrededores. El día 7 ocurrió un sismo de magnitud MS 5,8 que afectó
a Santiago de María y Berlín. Los 3 sismos fueron generados por fallamiento local.
 3 de mayo de 1965 (I VIII, MS 6,0). Las ciudades más afectadas fueron San Salva-
dor, Ilopango, Soyapango, Ciudad Delgado, Cuscatancingo, Mejicanos y Ayutuxte-
peque. Generó numerosos derrumbes en los márgenes del lago de Ilopango. Fue pre-
cedido de premonitores desde principios del mes de febrero y originó una serie
sísmica en la que reportaron más de 11.000 eventos. Causó 125 muertos, 400 heri-
dos y 30.000 damnificados. La serie fue generada por fallamiento local.
 10 de octubre de 1986 (I VIII-IX, mb 5,7). Se registraron graves daños en San Sal-
vador, 1.500 muertos, 10.000 heridos y 100.000 damnificados.
 13 de febrero de 2001 (I VII-VIII, MW 6,5). Se reportan 315 fallecidos, 82 edificios
públicos dañados, 41.302 viviendas destruidas, 5 hospitales dañados, 73 iglesias
dañadas y 71 derrumbes [según datos del Comité de Emergencia Nacional
(COEN)].

199
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Los parámetros sísmicos de localización y tamaño correspondientes a los sismos


referidos se incluyen en la Tabla 8.2. Para los sismos previos a 1900, los valores de lati-
tud y longitud que figuran en la tabla corresponden al centro de la isosista de mayor
intensidad y no necesariamente al epicentro del sismo. Para los sismos posteriores a
1900 los valores de latitud y longitud corresponden al epicentro. Los datos mostrados
han sido tomados de Martínez (1978), Harlow et al. (1993), White y Harlow (1993),
Alfaro et al. (1990), White et al. (2004), Base Sísmica del Servicio Nacional de Estu-
dios Territoriales (SNET).

Tabla 8.2. Parámetros de localización y tamaño de los sismos reportados en El Salvador


con I ≥ VIII y/o M ≥ 7 para los que tienen su origen en la zona de subducción y con I ≥ VII
y/o M ≥ 6 para los asociados a fallamiento local

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 Imax M


(ºN) (ºW)
14/12/1712 - 13,220 –88,900 59 San Pedro Nonualco, - VIII 7,1
San Vicente (MI)
05/03/1719 - 13,300 –89,120 59 Cojutepeque, - VIII 7,6
Zacatecoluca (MI)
06/05/1736 - 13,250 –89,050 59 Tecoluca - VIII 7,2
(MI)
¿?/¿? /1742 - 13,260 –89,200 55 Comasagua, Ilopango - VIII 7,2
(MI)
13/03/1748 - 13,310 –89,200 59 Olocuilta - VIII 7,1
(MI)
¿?/04/1765 - 13,720 –89,066 - Ilopango VII+ - 6,1
(MI)
30/05/1776 - 13,500 –89,950 50 Ahuachapán, - VII- 7,9
Santa Ana VIII (MI)
15/11/1776 - 13,250 –89,150 50 San Salvador VII+ 7,0
(MI)
29/11/1783 - 13,632 –88,783 - San Vicente VII+ 6,6
(MI)
02/02/1798 - 13,702 –89,208 - San Salvador VII+ - 6,2
(MI)
07/02/1831 - 13,400 –89,750 49 Jayaque, Armenia, - VII 7,1
San Salvador (MI)
¿?/12/1838 - 13,517 –88,350 - Chinameca VIII - ¿?
22/03/1839 - 13,762 –89,230 - San Salvador VII+ - 6,2
(MI)
23/06/1847 - 13,708 –89,469 - Armenia, Jayaque VII + - 6,3
(MI)
16/04/1854 - 13,681 –89,135 - San Salvador VII + - 6,6
(MI)

200
Salvador

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 Imax M


(ºN) (ºW)
11/06/1854 20:00 13,672 –89,038 - Chinameca VII+ 6,2
(Texacuangos) (MI)
06/11/1857 - 13,696 –89,009 - San Juan y San VII+ - 6,4
Miguel Tepezontes (MI)
26/08/1859 05:00 12,850 –88,000 59 La Unión - VII 7,1
(MI)
09/12/1859 04:45 13,350 –89,150 59 Ahuachapán, - VIII 7,3
Santa Ana (MI)
21/06/1860 23:00 13,630 –88,887 - Santa María Ostuma, VII+ - 6,1
Guadalupe, (MI)
Tepetitán, Verapaz
03/12/1860 17:00 13,350 –89,450 49 Talnique, Cuscatancingo- VIII 7,1
(MI)
19/12/1862 - 13,400 –89,750 49 Santa Ana, - VIII 8,1
Ahuachapán, (MI)
Sonsonate,
La libertad
30/06/1867 23:30 13,310 –89,200 59 San Salvador, - VII 7,1
Cuscatlán (MI)
04/03/1873 22:30 13,683 –89,117 - San Salvador VIII - 6,4
(MI)
19/03/1873 – 13,300 –89,300 50 San Salvador – VIII 7,1
(MI)
02/10/1878 14:00 13,500 –88,400 – Jucuapa VIII – –
09/09/1891 – 13,250 –89,300 50 San Salvador – VII 7,1
(MI)
25/03/1899 – 13,651 –88,796 – San Vicente VII+ – 6,1
(MI)
07/09/1915 01:20 13,9 –89,6 60 Juayúa, Salcoatitán VIII-IX – 7,7
(MS)
08/06/1917 00:55 13,7 –89,5 – Armenia, Ateos, VIII – 6,5
Sacacoyo (MS)
08/06/1917 01:30 13,75 –89,27 – San Salvador VIII – 6,4
(MS)
28/04/1919 06:45 13.667 –89.167 – Soyapango, VII+ 6.0
San Salvador (MS)
28/03/1921 07:47 12,9 –88,7 100 Golfo de Fonseca, – VI- 7,4
Usulután VII (MS)
08/02/1926 15:17 12,90 –88,7 100 – – – 7,1
(MS)
21/05/1932 10:12 12,8 –88,0 150 Zacatecoluca – VIII 7,1
(MS)
20/12/1936 02:43 13,72 –88,93 10 San Vicente VII- – 6,1
VIII (MS)
25/12/1937 23:50 13,93 –89,78 10 Ahuachapán, VIII – 5,8
Atiquizaya (MS)
06/05/1951 23:08 13,52 –88,40 10 Jucuapa, Chinameca VIII – 6,2
(MS)

201
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 Imax M


(ºN) (ºW)
03/05/1965 10:01 13,70 –89,17 15 San Salvador VIII – 6,0
(MS)
19/06/1982 06:21 13,3 –89,4 80 La Libertad, – VII 7,3
San Salvador (MS)
10/10/1986 17:49 13,67 –89,19 8 San Salvador VIII- – 5,7
IX (MW)
13/01/2001 17:35 13,05 –88,66 60 Usulután, – VIII 7,7
Zacatecoluca (MW)
13/02/2001 14:22 13,62 –88,86 9,8 San Vicente VII- – 6,5
VIII (MW)

Los epicentros de los sismos contenidos en la tabla anterior son representados en la


Figura 8.2 con una simbología que diferencia los eventos corticales (h ≤ 25 km), de los
de subducción interfase (25 km < h ≤ 60 km) y subducción intraplaca (h > 60 km).

202
Figura 8.2. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en El Salvador
Salvador

203
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

8.4. RESULTADOS DEL NUEVO ESTUDIO DE AMENAZA

En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, San Salvador. En
los siguientes apartados se presentan dichos resultados.

8.4.1. Mapas de amenaza

Para todo el país se representan los mapas de amenaza en términos de aceleración pico
PGA correspondientes a periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la Figura 8.3,
en la Figura 8.4 y en la Figura 8.5.
Un primer análisis de estos mapas resultantes permite enfatizar los siguientes resul-
tados:

 Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA se pre-
dicen en la zona de la cadena volcánica, donde se suma la influencia de la acti-
vidad de fallamiento local junto con la de la zona de subducción.
 Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores del orden de los 500
gal., observándose los máximos valores en la parte occidental de la cadena vol-
cánica y en la zona costera limítrofe con Guatemala. Fuera de esta región, la
PGA decae hacia el interior, presentando valores inferiores. La morfología de los
mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500 años es muy similar,
si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser del orden de 700 y
850 gales, respectivamente.

204
Figura 8.3. Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos de PGA (gal) para PR = 500 años
Salvador

205
206
Figura 8.4. Mapa de amenaza sísmica de El salvador en términos de PGA (gal) para PR = 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 8.5. Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos de PGA (gal) para PR = 2.500 años
Salvador

207
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

8.4.2. Resultados específicos para San Salvador

Para San Salvador se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de
movimiento fuerte, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para periodos
de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además, se ha efectuado la desagregación para
los movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) para cada uno de los
periodos de retorno considerados.

8.4.2.1. Curvas de amenaza

Las curvas que representan la amenaza sísmica de San Salvador, en términos de PGA,
y aceleraciones espectrales SA (T) para T= (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s), se incluyen en
la Figura 8.6.

Figura 8.6. Curvas de amenaza para San Salvador

1,E+02

1,E+01
Probabilidad Anual Excedencia

1,E+00

1,E-01

1,E-02

1,E-03

1,E-04

1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)

PGA SA(0.2s) SA(1.0s)


SA(0.1s) SA(0.5s) SA(2.0s)

Como era de esperar, los mayores valores se predicen para las aceleraciones espec-
trales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente coincidentes. A
éstas les sigue la curva de PGA, muy similar a la de SA (0,5 s), quedando por debajo
las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).

208
Salvador

8.4.2.2. Espectros de respuesta uniforme

La Figura 8.7 representa los espectros de amenaza uniforme para periodos de retorno
de 500, 1.000 y 2.500 años en la ciudad de San Salvador. Los resultados numéricos se
incluyen en la Tabla 8.3.

Figura 8.7. Espectros UHS en San Salvador, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500

2000

1500
SA (gal)

1000

500

0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)

PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años

Tabla 8.3. Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno


en San Salvador

San Salvador Periodo de retorno (años)


Aceleración (gales) 500 1.000 2.500
PGA 510 624 810
SA (0,1 s) 1.253 1.576 2.115
SA (0,2 s) 1.180 1.485 1.967
SA (0,5 s) 625 775 1.018
SA (1 s) 331 419 554
SA (2 s) 146 188 258

209
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

8.4.2.3. Resultados de la desagregación

En la Figura 8.8 se representan los resultados de la desagregación en San Salvador para


los movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) obtenidos en el cálcu-
lo de la peligrosidad para periodos de retorno de 500 y 2.500 años. Se tienen así las
contribuciones parciales de distintos intervalos de magnitud y distancia a esos movi-
mientos objeto, resultando un total de cuatro gráficos que componen la figura de desa-
gregación. Con ello se trata de tener una idea de los sismos de control que más contri-
buyen a los movimientos de corto y largo periodo del movimiento, con la mayor y
menor probabilidad de excedencia para las que se ha efectuado el estudio. Los sismos
de control que resultan de la interpretación de los resultados previos se indican en laTa-
bla 8.4 en la que aparecen también los resultados para SA (0,2 s) y periodo de retorno
de 1.000 años.

Figura 8.8. Resultados de desagregación en San Salvador para los movimientos objeto: a)
PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con PR = 2.500 años; d)
SA (1,0 s) con PR = 2.500 años

A) San Salvador, PGA, PR = 500 años B) San Salvador,SA(1s), PR = 500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

210
Salvador

C) San Salvador, PGA, PR = 2500 años D) San Salvador, SA(1s), PR = 2500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

Tabla 8.4. Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación


en Ciudad de Guatemala

San Salvador
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,5 15 - -
SA (0,2 s) 500 6,5 15 7,25 [150-180]
SA (1,0 s) 500 6,5 15 7,25 180
PGA 1.000 6,5 15 - -
SA (0,2 s) 1.000 6,5 15 7,25 [150-180]
SA (1,0 s) 1.000 6,5 15 7,25 180
PGA 2.500 6,5 15 - -
SA (0,2 s) 2.500 6,5 15 7,25 [150-180]
SA (1,0 s) 2.500 6,5 15 7,25 [150-180]

211
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

El análisis de resultados lleva a identificar los sismos de control asociados a los pares
magnitud distancia dominantes (M, R) para los diferentes periodos de retorno. Es inte-
resante observar cómo las gráficas de contribución a la amenaza presentan distribucio-
nes bimodales, evidenciando dos posibles sismos de control en diferentes intervalos de
distancia, si bien generalmente uno de ellos presenta mayor densidad de probabilidad.
Al examinar los resultados, se evidencia que en la ciudad de San Salvador se iden-
tifica un claro sismo de control asociado al par M 6,5 y R = 15 km, que domina para
todos los periodos de retorno y para el movimiento de corto periodo estructural, repre-
sentado por la PGA, y de largo periodo, dado por la SA (1 s). Un segundo sismo con
menor contribución se evidencia, sobre todo en el largo periodo de movimiento, para
M 7,25 y R entre 150 y 180 km, que puede estar representando al sismo de la zona de
subducción. Llama la atención que los resultados no cambian apreciablemente de 500
a 2.500 años de periodo de retorno.

8.5. CONCLUSIONES GENERALES

Los resultados de este estudio constituyen un nuevo avance en el conocimiento de la


amenaza sísmica de El Salvador, habiéndose considerando información actualizada de
los bancos de datos sismológicos y de movimiento fuerte.
Se han generado mapas de amenaza sísmica para todo el país en términos de acele-
ración pico PGA para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años.
Para periodos de retorno de 500 años los mayores valores de PGA aparecen en
regiones de la cadena volcánica y en la zona costera limítrofe con Guatemala, alcan-
zando valores del orden de los 500 gales. La morfología de los mapas de PGA, para
periodos de retorno de 1.000 y 2.500 años, es muy similar, alcanzando valores del
orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de máximo.
Al comparar los valores de PGA con estudios realizados específicamente para El
Salvador encontramos que nuestros resultados son ligeramente mayores a los obtenidos
por Algermissen et al., 1988 e inferiores a los estimados por Alfaro et al., 1990 y Singh
et al., 1993.
Además de los mapas, se han obtenido resultados específicos de amenaza para la ciu-
dad de San Salvador. Concretamente se han trazado las curvas de amenaza para PGA y
ordenadas espectrales de (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s) y el espectro de amenaza uniforme
UHS para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Para San Salvador también se
han deducido los resultados de la desagregación para los movimientos objeto a esos perio-
dos de retorno, identificándose un claro sismo de control para M 6,5 y R = 15 km, domi-
nante en todos los casos. Un segundo sismo de control con menor contribución se manifies-
ta, sobre todo, en el largo periodo de movimiento, para M 7,25 y R entre 150 y 180 km, que
puede estar representando al sismo de la zona de subducción.

212
Parte I1
NICARAGUA
CAPÍTULO 9.
NICARAGUA

9.1. INTRODUCCIÓN

Nicaragua es un país de alta amenaza sísmica debido a su posición cercana al contacto


de las placas tectónicas Coco y Caribe. Varios terremotos destructivos han ocurrido en
el Occidente de Nicaragua (Managua, 1931, 1968 y 1972), todos ellos ubicados en la
Cadena Volcánica con origen asociado a fallamiento local.
El terremoto del 31 de marzo de 1931 destruyó Managua, capital de Nicaragua,
ocasionando casi 2.000 víctimas mortales, en un momento en que la ciudad era poco
poblada.
El 4 de enero de 1968, se produjo otro terremoto moderado en la ciudad de Mana-
gua cuyo mayor daño se reportó en la colonia Centroamérica y en el colegio del mis-
mo nombre. El foco, calculado a partir de los datos de dos acelerógrafos instalados en
el Banco Central y en el Hospicio Zacarías Guerra, estuvo situado a 6 km al sur de la
colonia Centroamérica, con una profundidad menor de 10 km. Se estimó para este
evento una magnitud de 5,5 en la escala de Richter y una intensidad de I VII en la esca-
la Mercalli en el área de la colonia Centroamérica.
El 23 de diciembre de 1972, un fuerte terremoto se produjo nuevamente en la ciu-
dad de Managua que albergaba una población de alrededor de 400.000 habitantes en
esa época, de los cuales más de 10.000 perdieron la vida durante el evento principal.
Las pérdidas económicas ascendieron a varios millones de dólares.
Las fuentes de mayor actividad sísmica en Nicaragua son la cadena volcánica y la
zona de subducción. En ésta se han generado fuertes terremotos frente a las cos-
tas del Pacífico de Nicaragua, siendo el más reciente el ocurrido el 1 de septiem-
bre del año 1992, el cual afectó a todas las poblaciones del Pacífico de Nicaragua
y generó la pérdida de 180 vidas humanas y de millones de dólares en términos
económicos.
Aunque la sismicidad es significativamente baja en la parte central y oriental del
país, sismos de magnitud moderada hasta ML 6,0 han ocurrido en los últimos años en

215
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Nicaragua Nororiental, en la costa caribeña (cerca de las ciudades de Bluefields), en


Puerto Cabezas, en el mar Caribe (cerca de isla del Maíz), en el sur del pueblo El Rama
y, muy recientemente, en el municipio de San Juan de Río Coco.
Las autoridades nacionales y locales, las universidades, los tomadores de decisiones,
y el público en general, demandan cada vez más herramientas y estudios eficaces en el
campo de la amenaza sísmica, a fin de disponer de más conocimiento y recursos para
la reducción del riesgo sísmico.
Los resultados de la evaluación de la amenaza sísmica presentados en este trabajo
servirán de base para mejorar el Reglamento Nacional de la Construcción en Nicara-
gua, así como también serán de gran utilidad para las instituciones financieras, de segu-
ros y turísticas. Igualmente, permitirán que las autoridades nacionales y locales cuenten
con una herramienta que facilite la gestión del riesgo sísmico y el ordenamiento terri-
torial.

9.2. ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA EN NICARAGUA

Los primeros estudios de amenaza sísmica en Nicaragua se realizaron a raíz del


terremoto de Managua, ocurrido el 23 de diciembre de 1972, basándose en datos
sobre la sismicidad obtenidos con la red sísmica mundial y en parámetros de la
atenuación.
Tras el sismo de 1972 que destruyó Managua, se instaló una red sísmica en Nica-
ragua, en el año 1975. Los datos de esta red han hecho posible desarrollar mapas de
amenaza sísmica y estudios locales en ciertas ciudades del territorio nacional. Un pri-
mer estudio de usando datos de la red sísmica de Nicaragua fue realizado por Arellano
(1984) y una evaluación macrosísmica probabilística de la amenaza sísmica fue llevada
a cabo por Espinoza (1996).
Strauch et al. (2000) efectuaron un estudio de amenaza sísmica para Managua, que
presentó valores de PGA mayores a 4 m/s2, para un periodo de retorno de 475 años y
además un espectro de amenaza uniforme UHS.
En el año 2001, en un trabajo de colaboración de MOVIMONDO con fondos de
la Unión Europea, se desarrolló el estudio de vulnerabilidad sísmica para los munici-
pios de Quezalquaque y Momotombo, en el occidente de Nicaragua, incluyendo tam-
bién cálculos de amenaza sísmica para toda Nicaragua, en el marco del proyecto “For-
talecimiento Nacional y Local en Prevención, Mitigación y Atención de Desastres
Naturales en Nicaragua”.
En el periodo 2004-2006, con financiación de la Agencia de Cooperación Inter-
nacional de Japón (JICA), se elaboró el mapa de amenaza sísmica para Managua, a
través del proyecto “Estudio para el establecimiento de mapas básicos y mapas de
amenaza para SIG en la república de Nicaragua”. Se revisaron también el catálogo
de sismos y las leyes de atenuación para sismos en la cadena volcánica y sismos tec-
tónicos.

216
Nicaragua

9.3. ACTIVIDAD SÍSMICA

9.3.1. Catálogo sísmico

El catálogo sísmico de Nicaragua incluye información de diferente procedencia en dos


periodos temporales. Desde 1522 hasta marzo de 1975 contiene información del catá-
logo histórico de Alfaro et al. (1990), del Preliminary Determination of Epicenters
(PDE), del catálogo del International Seismological Center (ISC) y del catálogo de sis-
mos históricos e instrumentales, presentado por Rojas et al. (1993).
Desde abril de 1975 hasta la fecha contiene la información recopilada por la Red
Sísmica Nacional de Nicaragua, incluida en los boletines mensuales y anuales, de don-
de se han extraído unos 5.100 eventos de magnitud momento MW mayor que 3,5.
Estos datos son más confiables y precisos.
Para homogenizar la magnitud a MW, se utilizaron las relaciones de magnitud obte-
nidas en el “Estudio para el establecimiento de mapas básicos y mapas de amenaza para
el SIG de la republica de Nicaragua”, con la ayuda y cooperación de la Agencia de Coo-
peración Internacional del Japón (JICA). Estas correlaciones o expresiones de correla-
ción entre magnitudes son las siguientes:

 MC = ML
 MS = (0,8 ML – 0,01 ML2 – 0,8)/0,63
 MS = 1,74 mb – 3,95
 Si MS ≤ 6,6 entonces: MW= (2/3) MS + 2,43
 Si MS > 6,6 entonces: MW = MS

Si se desconoce el tipo de magnitud, se asume MW como MS.

9.3.2. Principales terremotos históricos de Nicaragua

La amenaza sísmica en Nicaragua se concentra en su mayor parte en la costa pacífica y


está asociada a la zona de subducción de América Central y al fallamiento local en la
Depresión de Nicaragua y el Arco Volcánico (Frez y Gámez, 2008). Los mayores sis-
mos ocurridos con I ? VII de los que se tiene algún reporte se describen a continuación.
Los parámetros focales de los mismos han sido obtenidos del catalogo del International
Seismological Centre (ISC).

Terremotos originados en la zona de subducción

 Mayo de 1844 (IMM VIII). Este mes se reportó un violento terremoto que destruyó
la ciudad de Rivas. Provocó cambios en el nivel de las aguas de los ríos Tipitapa y
San Juan. Las aguas del lago de Nicaragua también experimentaron cambios en su
nivel (Morales, 2008).

217
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 11 de octubre de 1885 (IMM VIII-IX). A las 10 de la noche de este día, domingo, ocu-
rrieron violentas sacudidas sísmicas que causaron serios daños en León, donde todas
las iglesias, los edificios públicos y gran cantidad de casas particulares sufrieron
daños. En Chinandega, las iglesias fueron reducidas a escombros, al igual que casas
particulares. Millares de personas perdieron sus hogares. En Managua, potentes rui-
dos subterráneos acompañaron a los fortísimos sismos, causando pánico general y
obligando a las personas a lanzarse a las calles mientras nubes de polvo de techos y
casas que caían oscurecían la ciudad. En el momento del sismo no se podía caminar.
Muchas casas se vieron caer y algunas personas sentían que el suelo se hundía bajo
sus pies. Todas las iglesias sufrieron daños, así como el Palacio Nacional. Se calculó
que la sacudida más larga duró 30 segundos. En Las Sierras de Managua el sismo se
sintió con mucha violencia. Se abrieron grietas en el suelo. Los caminos fueron obs-
truidos y cayeron muchas casas (Morales, 2008).
 29 de abril de 1898 (IMM VIII). A las 10:45 de la mañana, en Managua, un fuerte y
destructor movimiento de tierra hizo que el suelo se ondulara como la superficie de
un lago durante una tempestad. Los edificios públicos e iglesias sufrieron daños
mayores y todas las casas particulares quedaron dañadas. En León (IMMVIII) fallecie-
ron siete personas al caerles una pared del mercado. Las naves de la iglesia catedral
quedaron cuarteadas. Todas las casas sufrieron daños. Se produjeron derrumbes en
el cráter del volcán Momotombo. En Chinandega (IMMVIII) no quedó una sola casa
en pie. Millares de personas quedaron sin hogar. Las campanas de las iglesias repica-
ron solas a la hora del sismo. En el cementerio, los mausoleos fueron seriamente
dañados. Los edificios públicos e iglesias quedaron completamente destruidos. Se
reportaron gran cantidad de heridos y muertos. Fuertes ruidos subterráneos acom-
pañaban cada sismo (Morales, 2008).
 1 de septiembre de 1992 (M 7,2). Este terremoto ocurrió en el océano Pacífico. Una
ola gigantesca destruyó gran parte de la costa del océano Pacífico de Nicaragua. La
ola alcanzó entre 4 y 10 M de altura y causó 178 muertos (INETER, 2008).

Terremotos originados en fallas

 23 de diciembre de 1972 (IMM VIII-IX, M 6,2). En la madrugada de este día ocurrió


un terremoto por fallamiento local que destruyó totalmente Managua. Dejó 10.000
muertos y gravísimos daños a la economía del país (Rojas et al. 1993).

Terremotos de origen desconocido

 1528. Causó la destrucción de León Viejo (Rojas et al., 1993).


 1663 (IMM VIII). Este fuerte terremoto destruyó completamente la ciudad de León
y en Granada fue sentido con mucha violencia. Se reportaron cambios en el cauce
del río San Juan, obstaculizando la navegación de navíos procedentes de Cádiz
(España), hacia el lago de Nicaragua (Morales, 2008).

218
Nicaragua

 16 de febrero de 1922 (IMM VIII). Violentas sacudidas sísmicas ocasionaron grandes


daños en la ciudad de Granada. Las campanas de las iglesias repicaron solas. Parte de
la torre de la parroquia se vino al suelo y el resto quedó completamente dañado. La
energía eléctrica sufrió interrupción. Desde la cúpula de la iglesia La Merced cayó la
cabeza de la estatua del Buen Pastor. Se derrumbó una parte del hospital. Sufrieron
serios daños las haciendas Veracruz, Mecatepe y Mecatepillo. La tierra se abrió en los
potreros y el ganado balaba desesperadamente. Cercos de piedras fueron destruidos
en su mayor parte. En Nandaime, cayó una cruz de piedra que adornaba el atrio de
la iglesia, la cual también quedó seriamente accidentada, al igual que muchas casas
particulares (Morales, 2008).
 5 de noviembre de 1926 (IMM VII-VIII). En León sufrieron deterioros el 80% de sus
edificios, quedando el resto en completo estado de ruina. En Managua, el 50% de
los edificios fueron dañados. Se observaron ondulaciones en el pavimento a la hora
del sismo. Se notaron serios daños en las paredes del Palacio Nacional, Mercados,
Palacio de Justicia y Banco Nacional. Hubo derrumbes entre las Piedrecitas y Casa
Colorada. En Las Sierras se rompieron muchas pilas de agua y en los caminos se pro-
dujeron grandes grietas. El sismo dejó numerosos muertos y heridos. Los daños
materiales fueron estimados en cuatro millones de dólares (Morales, 2008).
 31 de marzo de 1931 (IMM VIII). Un terremoto fuerte destruyó Managua (I VIII).
La violenta sacudida sísmica conmovería el país entero, viendo sucumbir Managua
en la mañana de ese día, dejando grandes daños materiales, gran cantidad de heridos
y golpeados, y 2.000 muertos (Rojas et al. 1993).
 11 de enero de 1953. Hubo un terremoto en Somoto que dañó y destruyó casas y
tuvo muchas réplicas. Durante casi todo el año de 1953 hubo sismos en Somoto y
Ocotal. Parte de la gente salió de la ciudad para vivir en otros lugares. Hubo derrum-
bes en los cerros y se abrieron manantiales en las montañas. Se abrieron grietas en el
terreno y se escucharon ruidos subterráneos (Morales, 2008).
 4 de abril de 1955 (IMM VIII). Una serie de sismos violentos se sintieron durante abril
y mayo de 1955. Los mismos causaron grandes pérdidas materiales en Mateare (IMM
VIII) y Nagarote. Muchas iglesias y casas particulares se derrumbaron, aunque no se
reportaron pérdidas humanas (Morales, 2008).
 16 de diciembre de 1985 (IMM VII, M 6). El sur de Nicaragua fue violentamente
estremecido por una serie de movimientos telúricos que afectaron a la ciudad de
Rivas y sus alrededores, siendo el pueblo rivense de Buenos Aires el más afectado ya
que hubo algunos golpeados, casas derrumbadas y la iglesia severamente dañada has-
ta tal punto que tuvo que ser demolida en gran parte (Morales, 2008).
 6 de julio de 2000 (IMM VII, M 5,4). Fue una serie de terremotos. El mayor, de M=5,4,
ocurrió en la Laguna de Apoyo y Masaya. Se reportaron 5 muertos y destrucción de
casas en Masaya y otras ciudades cerca de la Laguna de Apoyo (Morales, 2008).

Los parámetros focales de los sismos sentidos en Nicaragua con IMM ≥ VIII, según
el catalogo del International Seismological Centre (ISC), son listados en laTabla 9.1.

219
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Tabla 9.1. Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ≥ 7 y/o I ≥ VIII


sentidos en Nicaragua

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 Imax MM


(oN) (oW)
1528 León Viejo VIII
1663 León VIII
1844/05 130 Rivas VIII 7,1
11/10/1885 60 León IX 7,0
29/04/1898 100 León y Managua VIII 7,4
1931/03/31 16:02 12,3 86,6 5 Managua VIII 5,6
1955/04/04 19:24 13,0 87,0 5 Mateare VIII
1972/12/23 08:00 12,3 86,1 5 Managua X 6,2

Los epicentros de los sismos contenidos en la tabla anterior están representados en


la Figura 9.1 con una simbología que diferencia los eventos corticales (h ≤ 25 km), de
los de subducción interfase (25 km < h ≤ 60 km) y subducción intraplaca (h > 60 km).

220
Figura 9.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Nicaragua
Nicaragua

221
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

9.4. RESULTADOS DEL NUEVO ESTUDIO DE AMENAZA

En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, Managua. En los
siguientes apartados se presentan dichos resultados.

9.4.1. MAPAS DE AMENAZA

Se han generado mapas de amenaza para todo el país, expresada en términos de acele-
ración pico (PGA), a nivel de lecho rocoso, para periodos de retorno PR de 500, 1.000
y 2.500 años. Estos mapas se muestran en la Figura 9.2, en la Figura 9.3 y en la Figu-
ra 9.4. Un primer análisis de los mismos permite enfatizar los siguientes resultados:

 Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en determinadas regiones de la cadena volcánica.
 Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA entor-
no a de 500 gal para algunas zonas de la cadena volcánica ubicadas en Nicara-
gua. La PGA decae fuertemente hacia el interior del país. El norte de Nicaragua
presenta la menor amenaza sísmica.
 La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 800 gal, respectivamente, en las zonas de máximo.

222
Figura 9.2. Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 500 años
Nicaragua

223
224
Figura 9.3. Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 9.4. Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 2.500 años
Nicaragua

225
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

9.4.2. Resultados específicos para Managua

Para Managua se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de movi-
miento fuerte, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para periodos de
retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además, se ha efectuado la desagregación para los
movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) para cada uno de los perio-
dos de retorno considerados.

9.4.2.1. Curvas de amenaza

Las curvas que representan la amenaza sísmica de Managua, en términos de PGA, y


aceleraciones espectrales SA (T) para T = (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s), se incluyen en
la Figura 9.5.

Figura 9.5. Curvas de amenaza para Managua

1,E+02

1,E+01

1,E+00

1,E-01

1,E-02

1,E-03

1,E-04

1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)
PGA SA(0.2s) SA(1.0s)
SA(0.1s) SA(0.5s) SA(2.0s)

Como era de esperar, los mayores valores se predicen para las aceleraciones espec-
trales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente coincidentes. A
éstas le siguen las curvas de PGA, que se cruzan con las de SA (0,5 s), para valores supe-
riores a unos 100 gal, quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).

226
Nicaragua

9.4.2.2. Espectros de respuesta uniforme

La Figura 9.6 representa los espectros de amenaza uniforme resultantes del estudio rea-
lizado para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en Managua. Los resulta-
dos numéricos se incluyen en la Tabla 9.2.

Figura 9.6. Espectros UHS en Managua, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500

2000

1500
SA (gal)

1000

500

0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Period (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años

Tabla 9.2. Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno en


Managua

Managua Periodo de retorno (años)


Aceleración (gales) 500 1.000 2.500
PGA 507 605 763
SA (0,1 s) 1.298 1.584 2.061
SA (0,2 s) 1.138 1.392 1.782
SA (0,5 s) 586 710 903
SA (1 s) 288 351 453
SA (2 s) 122 152 200

227
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

9.4.2.3. Resultados de la desagregación

En la Figura 9.7 se representan los resultados de la desagregación para los movimien-


tos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) obtenidos en el cálculo de la peli-
grosidad para periodos de retorno de 500 y 2.500 años. Se tienen así las contribucio-
nes parciales de distintos intervalos de magnitud y distancia a esos movimientos objeto,
resultando un total de cuatro gráficos que componen la figura de desagregación para la
ciudad de Managua. Con ello se trata de tener una idea de los sismos de control que
más contribuyen a los movimientos de corto y largo periodo del movimiento, con la
mayor y menor probabilidad de excedencia para las que se ha efectuado el estudio. Los
sismos de control que resultan de la interpretación de los resultados previos se indican
en la Tabla 9.3, en la que aparecen también los resultados para SA (0,2 s) y periodo de
retorno de 1.000 años.

Figura 9.7. Resultados de desagregación en Managua para los movimientos objeto dados
por: a) PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con PR = 2.500
años; d) SA (1,0 s) con PR = 2.500 años

A) Managua, PGA, PR = 500 años B) Managua,SA(1s), PR = 500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

228
Nicaragua

C) Managua, PGA, PR = 2500 años D) Managua, SA(1s), PR = 2500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

Tabla 9.3. Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación


en Managua

Managua
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6 15 – –
SA (0,2 s) 500 6 15 – –
SA (1,0 s) 500 6 15 7,25 75
PGA 1.000 6 15 – –
SA (0,2 s) 1.000 6 15 – –
SA (1,0 s) 1.000 6 15 7,25 75
PGA 2.500 6 15 – –
SA (0,2 s) 2.500 6 15 – –
SA (1,0 s) 2.500 6 15 7,25 75

229
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

El análisis de resultados lleva a identificar los sismos de control asociados a los pares
magnitud distancia dominantes (M, R) para los diferentes periodos de retorno. Es inte-
resante observar cómo en muchos casos las graficas de contribución a la amenaza pre-
sentan distribuciones bimodales, evidenciando dos posibles sismos de control en dife-
rentes intervalos de distancia, si bien generalmente uno de ellos presenta mayor
densidad de probabilidad.
Si examinamos los resultados se evidencia que en Managua la amenaza parece
dominada por un sismo local a R = 15 km de magnitud M 6, que estaría representan-
do a un sismo de cadena volcánica. En este caso, sólo para el largo periodo SA (1 s), se
acusa la influencia de un segundo sismo a distancia en torno a 75 km y M 7,25. Éste
podría ser un sismo de subducción.

9.5. CONCLUSIONES GENERALES

Las conclusiones más destacables de los mapas obtenidos son:

 Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en determinadas regiones de la cadena volcánica.
 Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA entor-
no a de 500 gal para algunas zonas de la cadena volcánica ubicadas en Nicara-
gua. La PGA decae fuertemente hacia el interior del país. El norte de Nicaragua
presenta la menor amenaza sísmica.
 La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 800 gal, respectivamente, en las zonas de máximo.
 Además de los mapas, se han obtenido resultados de curvas de amenaza especí-
ficos en Managua, capital del país, donde también se han definido los UHS
correspondientes a periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años.
 Como resultados de la desagregación de peligrosidad en Managua la amenaza
parece también dominada por un sismo local a R = 15 km, aunque de magnitud
menor, M 6, que estaría representando a un sismo de cadena volcánica. En este
caso, sólo para el largo periodo SA (1 s) se acusa la influencia de un segundo sis-
mo, a distancia entorno a 75 km y M 7,25. Éste podría ser un sismo de sub-
ducción, que por la mayor proximidad de la trinchera a la costa, presenta dis-
tancias menores a la capital.

230
Parte I1
COSTA RICA
CAPÍTULO 10.
COSTA RICA

10.1. INTRODUCCIÓN

Costa Rica, por su conformación sismotectónica y proximidad a límites convergentes


de placas, se caracteriza por poseer una alta sismicidad de magnitud intermedia (5,0 <
M < 7,7), que ha sido la causante de la ocurrencia de muchos sismos destructivos a lo
largo de su historia. Uno de los más importantes y de mayor magnitud en tiempos
recientes ocurrió en el año 1991 con una magnitud MW 7,7 (Terremoto de Limón) que
impactó severamente sobre la región Caribe del país, causando daños en un área de
8.000 km2, el 80% de los cuales corresponden al territorio costarricense y el 20% al de
Panamá. Los daños y pérdidas más notables ocurrieron en líneas vitales, incluyendo
carreteras, ferrocarriles, puentes, puertos y acueductos. En el país fue necesario recons-
truir 309 km de carreteras. En total, los daños (en Costa Rica) ascendieron a 21.991,9
millones de colones (Denyer et al., 1994a). El más reciente, con características des-
tructivas, ocurrió el 8 de enero de 2009 con una magnitud MW 6,2, localizándose su
epicentro en la zona de Vara Blanca-Cinchona (región norte del valle central de Costa
Rica), la cual sufrió serios daños en carreteras y caminos, así como en edificaciones y
viviendas, debido tanto al efecto de la sacudida sísmica como a la gran cantidad de des-
lizamientos que sucedieron.
La mayoría de los sismos en el país ocurren principalmente a lo largo de la zona de
subducción y el arco volcánico. Otras zonas con actividad sísmica importante incluyen
el Cinturón Deformado del Norte de Panamá y la Zona de Fractura de Panamá. El
potencial de causar daños de los sismos de la cadena volcánica es mayor que el de la
zona de subducción por su foco somero, proximidad a centros poblados importantes y
ocurrencia cercana a zonas con alta susceptibilidad a los deslizamientos.
La base para la reducción de la vulnerabilidad física o estructural a los terremotos
está en las buenas prácticas de diseño y construcción y en el cumplimiento de las nor-
mas de diseño sismorresistente. A su vez, el fundamento de todo código o reglamento
estructural sismorresistente reside en evaluaciones confiables de la amenaza sísmica.

233
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

La finalidad del presente trabajo es la obtención de mapas actualizados de amena-


za sísmica que incluyan la información más actualizada posible sobre la sismología y
tectónica de Costa Rica. Asimismo, se pretende que los resultados sirvan de base para
mejorar y actualizar el código sísmico nacional y que sean de utilidad para las institu-
ciones financieras y de seguros. De igual modo, permitirán a las autoridades contar con
una herramienta que facilite la gestión del riesgo sísmico y el ordenamiento territorial.
Dada la importancia del objetivo planteado, la Red Sismológica Nacional (RSN:
ICE-UCR) decidió participar en el proyecto RESIS II, de carácter regional, y a nivel de
país asumir los compromisos que el proyecto requiriese. Para el desarrollo de este estu-
dio se participó en diferentes talleres técnicos, donde conjuntamente con especialistas
europeos y de la región centroamericana, se discutieron y definieron aspectos relacio-
nados con los diferentes parámetros que están involucrados en la estimación de la ame-
naza, enriqueciendo de esta manera el cálculo final realizado en la Universidad Politéc-
nica de Madrid.

10.2. ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA EN COSTA RICA

Varios estudios de amenaza sísmica se han realizado en Costa Rica a lo largo de los
años, reflejo del estado del conocimiento de la sismicidad, de la tectónica del país y de
la necesidad de reducir el riego sísmico en ese momento. Dichos estudios contaron con
la participación de reconocidos ingenieros, sismólogos y geólogos, tanto nacionales
como extranjeros.
Los primeros estudios de amenaza sísmica en Centroamérica fueron realizados a
escala nacional en los laboratorios del John Blume Earthquake Engineering Center, de
la Universidad de Stanford, California, a mediados de la década de los setenta. En Cos-
ta Rica el estudio lo realizaron Mortgat et al., 1977, utilizando la metodología proba-
bilística y dando como resultado mapas de isoaceleración e isoduración para periodos
de retorno de 50, 100, 500 y 1.000 años, los cuales fueron incluidos en el Código Sís-
mico de Costa Rica en 1986 (CFIA, 1987). El valor máximo de amenaza estimado en
ese estudio para San José fue de 0,31 g para un periodo de retorno de 500 años.
Laporte et al. (1994) realizaron un nuevo estudio de amenaza probabilístico (utili-
zando árbol lógico) a nivel nacional, en el cual se utilizó un modelo de atenuación de
las ondas sísmicas desarrollado para la región centroamericana (Climent et al., 1994),
cuyos resultados fueron mapas de isoaceleración para periodos de retorno de 50, 100,
500 y 1.000 años, curvas de amenaza para San José y Golfito, así como espectros de
pseudovelocidad de amenaza uniforme para periodos de retorno de 50, 100, 500 y
1.000 años. En este estudio se estimó en San José un valor de PGA de 0,37 g para 500
años de periodo de retorno.
Rojas et al. (1998), siguiendo la metodología probabilista y basados en una zonifi-
cación mixta de 15 áreas fuente y en el modelaje de cinco sistemas de fallas activas, pre-
sentaron tres mapas de isoamenaza para el Valle Central, para periodos de retorno de

234
Costa Rica

50, 100 y 500 años. En este estudio se utilizó la ecuación de atenuación desarrollada
por Schmidt et al. (1997) y se obtuvo un valor de PGA de 0,53 g para San José, para
500 años de periodo de retorno.
Fernández y Rojas (2000) publicaron un mapa de amenaza sísmica de Costa Rica
para un periodo de retorno de 500 años, basados en una zonificación de 21 áreas sís-
micas corticales y 2 intraplaca, aplicando las leyes de atenuación de Schmidt et al.
(1997), en el cual se determinó una PGA de 0,42 g para la ciudad San José.
El estudio nacional más reciente fue realizado por Rojas et al. (2005) como un estu-
dio particular para el Instituto Nacional de Seguros, en el que se incluyeron 36 zonas
sísmicas, entre ellas, 27 superficiales y 9 de subducción (interplaca e intraplaca), com-
binadas con 8 sistemas de fallas locales conocidos. En este estudio se estimó un valor
de PGA de 0,51 g para San José, para 500 años de periodo de retorno.
Los estudios anteriores a 2002 fueron considerados para la actualización del Códi-
go Sísmico de Costa Rica, que empezó a regir a partir de diciembre de 2003 (CFIA,
2003) y en el que se estipula un periodo de retorno de 500 años como mínimo para el
diseño de cualquier obra civil en el país.
Al igual que en otras partes de Centroamérica, en el país se ha realizado una gran
cantidad de estudios de amenaza sísmica para obras vitales, cuyos resultados son de uso
interno o reservado, como los realizados por el Instituto Costarricense de Electricidad
(ICE) desde 1980 utilizando diferentes metodologías y que son aplicados al diseño y
construcción de proyectos de generación eléctrica.
Como un avance importante en el desarrollo de los estudios de amenaza sísmica,
tanto para el país como a nivel centroamericano, destaca el desarrollo, en los años
noventa, de modelos espectrales de atenuación del movimiento fuerte propios para la
región (Taylor et al., 1992; Climent et al., 1994; Dahle et al., 1995; Schmidt et al.,
1997; las tres últimas espectrales) y que han sido utilizados en diversos estudios de ame-
naza a nivel regional en los últimos años.

10.3. ACTIVIDAD SÍSMICA

10.3.1. Catálogo sísmico

Los temblores utilizados en el análisis de la sismicidad de Costa Rica provienen del


catálogo desarrollado por Rojas (1993), quien revisó e integró, en formato de procesa-
miento sísmico SEISAN, todos los datos históricos de Centroamérica y los datos ins-
trumentales de las redes centroamericanas hasta el año 1992. A nivel de Costa Rica, se
incluyó la información de los sismos de la Red Sismológica Nacional (RSN) y del
OVSICORI a partir de 1983.
El registro instrumental más preciso y confiable de la sismicidad se realiza entre
1983 y 2007, dada la mejora en cobertura de las redes sismológicas que operan a nivel
nacional (RSN y OVSICORI), así como la implementación instrumental de redes

235
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

sísmicas locales operadas principalmente por el Instituto Costarricense de Electricidad


(ICE). Más recientemente (1993), se han incorporado los datos del Centro Sismológi-
co de América Central (CASC), con sede en la Universidad de Costa Rica, así como la
información aportada por la red sísmica de la Universidad de Panamá, que opera una
red permanente de estaciones en la zona fronteriza entre ambos países. Todo lo ante-
rior ha contribuido a mejorar la completitud del catálogo, especialmente para magni-
tudes bajas.
El componente de sismos históricos fue también actualizado al incorporarse los
datos de los libros de sismicidad histórica de Víquez (1910), Miyamura (1980), Peral-
do y Montero (1994) y Ambraseys y Adams (2001).
Actualmente, el catálogo sísmico de Costa Rica cuenta con 56.000 eventos y está
actualizado hasta diciembre de 2007. Para efectos del presente estudio, se ha conside-
rado una completitud a partir de magnitud MW superior a 3,5, quedando así el banco
de datos en unos 10.600 sismos (formato nórdico tipo SEISAN), completo a partir de
1983 (Fernández y Rojas, 2000; Moya et al., 2000; Taller Madrid, 2008).
Para uniformizar la magnitud del banco de datos a MW se utilizaron las ecuaciones
de conversión desarrolladas por Rojas (1993) que se presentan a continuación:

 Ms = –5,74 (± 0,19) + 2,08 (± 0,02)mb


 Ms = –4,165 (± 0,22) + 1,783 (± 0,04) ML
 Mw = 2,251 (± 0,19) + 0,655 (± 0,04) Ms

10.3.2. Principales terremotos históricos de Costa Rica

A continuación, se presenta una breve descripción de algunos de los terremotos ocu-


rridos en Costa Rica y que son considerados como los más importantes y representati-
vos, ya que causaron los mayores daños o pérdidas humanas y económicas:

Terremotos relacionados con la Subducción

 27 de febrero de 1916 (IMM IX, MW 7,3). Terremoto de Papagayo, con epicentro en


el golfo de Papagayo. Causó mucho daño en la zona de Santa Cruz, Guanacaste y en
la costa noroeste de la península de Nicoya. En Santa Cruz se cayeron las torres de
la iglesia, y en el Coco se produjeron algunas grietas en el terreno (Tristán, 1916).
 21 de diciembre de 1939 (IMM VIII, MW 7,3). El terremoto intraplaca de mayor
tamaño registrado en el siglo XX fue el del 21 de diciembre de 1939 (MW 7,3), que
fue sentido con intensidad máxima I VIII en la zona del suroeste de San José y Los
Santos. Produjo dos muertes y dejó muchas edificaciones dañadas y casas destruidas
(Rojas, 2004). El epicentro estuvo ubicado en la zona de Puriscal, a unos 60 km de
profundidad.
 5 de diciembre de 1941 (IMM IX, MW 7,4). Terremoto de Golfito, con epicentro en
el Golfo Dulce. Fue sentido en todo el país y causó muchos daños en la zona sur,

236
Costa Rica

especialmente en Golfito donde se reportó la ocurrencia de licuefacción. Boschini


(1989) señala la muerte de dos personas en Palmar Norte y una en Palmar Sur.
Ambraseys y Adams (1996) indican cuatro decesos más en Golfito. Este evento en
Puerto Cortés y alrededores derribó árboles, casas, objetos de establecimientos
comerciales y armarios; destruyó la escuela e inhabilitó la iglesia y el atracadero.
Hubo licuefacción y daños en el andarivel de transporte de banano y en las líneas de
ferrocarril (Arroyo 2001).
 5 de octubre de 1950 (I VIII, MS 7,7). El terremoto de Nicoya del 5 de octubre de
1950 es el sismo de mayor tamaño del margen convergente durante el siglo XX, el
cual alcanzó una intensidad I VIII en la provincia de Guanacaste y tiene una mag-
nitud de MW 7,8 estimada a partir del dato de intensidad. Provocó daños en muchas
edificaciones, así como gran cantidad de deslizamientos y también causó varios heri-
dos (Montero 1984).
 9 de septiembre de 1952 (IMM VIII, MW 7,0). Terremoto de Quepos, asociado al pro-
ceso de subducción y localizado en la región pacífica central del país, al sur de Que-
pos. Causó daños importantes en los poblados de la costa pacífica central, así como
en otros del Valle Central como Grecia, Palmares y Atenas (Montero y Climent,
1990).
 3 de abril de 1983 (IMM VIII, MW 7,3). El terremoto de Golfito del 3 de abril de
1983, de magnitud MW 7,3, es conocido como el terremoto del Sábado Santo. Su
epicentro fue en el Golfo Dulce, y el sismo fue clasificado como de tipo interfase por
subducción de la placa del Coco bajo la Microplaca de Panamá. Éste fue sentido en
todo el país, generó intensidades de I VII y VIII en Golfito y alrededores, y causó
graves daños en la Zona Sur del país, donde se presentaron colapsos totales y par-
ciales de algunas construcciones, en las cuales, por lo general, no se habían respeta-
do las mínimas normas de seguridad o bien se asentaban sobre rellenos insuficiente-
mente compactados. En la región cercana al epicentro causó gran cantidad de
deslizamientos y licuefacción y se reportaron cerca de 300 heridos en la zona sur, el
Pacífico Central y el Valle Central (Montero y Mora, 1985).
 25 de marzo de 1990 (IMM VIII, MW 7,1). El terremoto del Golfo de Nicoya fue par-
te de una serie sísmica caracterizada por la ocurrencia de dos eventos gemelos en una
misma ruptura en la parte superior de la zona de subducción y localizados en la
entrada del Golfo de Nicoya. Se registraron daños importantes en Cóbano, Punta-
renas centro y Mata de Limón, dos personas fallecieron y hubo varios heridos. En las
zonas costeras cercanas al epicentro se presentó el fenómeno de licuefacción y un
pequeño tsunami en Tambor y Montezuma (Barquero y Boschini, 1991).
 20 de agosto de 1999 (IMM VIII, MW 6,9). Es conocido como Terremoto de Domi-
nical. Tuvo su origen en la zona de subducción, al sur de la costa de Dominical. Se
reportaron deslizamientos en Dominical y Tinamaste y el sismo se sintió en todo el
país. Se reportó como sentido por el personal de un barco que se encontraba frente
a la costa oeste de la isla del Caño (Rojas y Redondo, 2002; Bilek y Lithgow-Berte-
lloni, 2005).

237
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Por fallamiento transcurrente entre las placas del Coco y Nazca

 25 de diciembre de 2003 (IMM VIII, MW 6,5). Fue el último terremoto asociado a esta
fuente sísmica y ocurrió en Puerto Armuelles con MW 6,5. Dejó importantes daños,
efectos secundarios como asentamientos diferenciales y licuefacción, así como varios
heridos y el colapso de algunas construcciones en mal estado (Barquero, 2004).

Por fallamiento local (cortical)

 15 de febrero de 1772 (IMM VIII, MW 6,0). En el siglo XVI se reportó en esta fecha
el primer terremoto histórico superficial en Costa Rica asociado a fallamiento local,
con una magnitud estimada de MW 6,0 (Peraldo y Montero 1994), conocido como
el terremoto de Barba de Heredia. Este evento está documentado en los archivos de
La Curia Metropolitana, ya que causó el colapso del convento y la iglesia de Barba.
Además hubo varias casas dañadas y personas heridas, y posiblemente está relacio-
nado con el sistema de falla de Alajuela (Peraldo y Montero, 1999).
 7 de mayo de 1822 (IMM IX, MW 7,6). En el siglo XIX se recuerda este evento cono-
cido como terremoto de San Estanislao, con MW 7,6. Provocó deformaciones per-
manentes a lo largo de la costa atlántica de Costa Rica, Nicaragua y Panamá. Se
reporta en Matina que ningún vecino había sentido un sismo más fuerte que éste y
que se produjeron grietas profundas, licuefacción e inundaciones por tsunami. Se
registró destrucción en los alrededores de Cartago y hubo muertos y heridos. Se cree
que está relacionado con la fuente sísmica del sector oeste del Cinturón Deformado
del Norte de Panamá y Costa Rica (Rojas, 1993).
 2 de septiembre de 1841 (IMM IX, MW 6,4). Éste fue el terremoto que produjo mayor
cantidad de muertes y pérdidas en el siglo XIX, que causó una enorme destrucción
entre Cartago y San José, en el que fallecieron 36 personas y hubo muchos heridos.
Este sismo, conocido como terremoto de Cartago, sirvió de base para que se desa-
rrollaran las primeras normas constructivas en Costa Rica, ya que el presidente de ese
momento, Lic. Braulio Carrillo, decretó fortalecer las construcciones y aumentar el
ancho de las calles para reducir el riesgo. El origen de este sismo puede estar relacio-
nado con el sistema de la falla Lara al norte de Cartago (Peraldo y Montero, 1999).
 24 de agosto de 1853 (IMM VIII, MW 6,0). Conocido como Temblor de Cañas, este
evento afectó a la población de Cañas en el noroeste de Costa Rica. Se menciona que
los estragos en la Villa de Cañas fueron de bastante consideración, destechándose
enteramente todas las casas, cayendo algunas y quedando desplomadas las demás.
También se observó la destrucción de gran parte de la montaña, grandes oquedades
en la tierra y apertura de grietas (Peraldo y Montero, 1999).
 30 de diciembre de 1888 (IMM VIII, MW 6,0). Éste fue uno de los terremotos del siglo
XIX más recordados en el Valle Central del país, conocido como el terremoto de
Fraijanes. Registró una intensidad I VIII en la zona del norte de Alajuela y provocó
muchos daños en las construcciones del Valle Central. Además hubo varios heridos

238
Costa Rica

y una víctima mortal, y fue acompañado de un importante deslizamiento que dio


origen a la actual laguna de Fraijanes. El epicentro se asocia al sistema de falla de Ala-
juela (Alvarado et al., 1988).
 5 de mayo de 1910 (IMM VIII, MW 6,4). Uno de los terremotos más recordados a ini-
cios del siglo XX fue el que destruyó la ciudad de Cartago, conocido como el terre-
moto de Santa Mónica. Fue desastroso, provocó la destrucción del 90% de la infra-
estructura de la ciudad de Cartago y se registraron 800 víctimas, entre muertos y
desaparecidos, y unos 5.000 heridos. Fue sentido en todo el país y también generó
daños en otras ciudades del Valle Central. Fue originado en la falla Agua Caliente,
que pasa justo al sur de Cartago (Montero, 1983).
 29 de agosto de 1911 (IMM IX, MW 6,2). En este sismo se reportó caída de casas y
formación de múltiples grietas y grandes deslizamientos en Toro Amarillo y alrede-
dores. Varias casas resultaron dañadas en Sarapiquí, Naranjo, Grecia y San Ramón.
Alvarado et al. (1988) localizan el epicentro en el área de Toro Amarillo, donde tuvo
una intensidad máxima IMM de IX.
 10 de octubre de 1911 (IMM VIII, MW 6,5). Conocido como el terremoto de Guatu-
so, en la zona epicentral, produjo, según los reportes, árboles arrancados de raíz,
derrumbes en el camino y muchas grietas. En las hornillas de Miravalles, se registró
una sacudida muy fuerte en dirección NE a SW (Tristán, 1912).
 4 de marzo de 1924 (IMM X, MW 7,0). En el siglo XX, éste fue uno de los terremo-
tos de fallamiento local más destructivos ocurridos en Costa Rica. Alcanzó intensi-
dades máximas de IX grados en el oeste del valle central, provocó mucho daño en la
infraestructura, cambios en el relieve, gran cantidad de deslizamientos y varios heri-
dos. Fueron generadas muchas réplicas, que se mantuvieron por más de dos meses y
algunas de ellas de moderada magnitud, que contribuyeron al incremento de daños
y al pánico de la población de aquel entonces. Este evento se ha asociado con la falla
Tárcoles (Montero, 1999).
 30 de diciembre de 1952 (IMM VIII, MW 6,2). Conocido como terremoto de Patillos,
el cual fue originado por una falla local, muy superficial, con epicentro en el flanco
noroeste del macizo del Volcán Irazú. Causó múltiples deslizamientos dejando un
saldo de 23 fallecidos (Montero 1983).
 1 de septiembre de 1955 (IMM VIII, MW 6,1). Terremoto de los Bajos del Toro. Hay
reporte de destrucción de casas en Río Segundo. La ermita de Toro Amarillo colap-
só junto con otras construcciones en los alrededores. Se reportaron daños de consi-
deración en San Juanillo y Grecia y en los comercios de Naranjo. Fue percibido en
Ciudad Quesada, Zarcero, Río Cuarto y San José (Alvarado et al., 1988).
 14 de abril de 1973 (IMM IX, MW 6,5). Fue un terremoto importante de fallamiento
superficial en la cadena volcánica de Costa Rica que causó importantes daños en la
zona de Tilarán, más de 500 viviendas afectadas, 84 totalmente destruidas, 1.537
personas evacuadas y provocó la muerte de 23 personas. Fue originado en la falla
Chiripa, con movimiento predominante de desplazamiento horizontal derecho
(Montero, 1984).

239
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 3 de julio de 1983 (IMM VIII, MW 6,2). Conocido como terremoto de Buena Vista
de Pérez Zeledón. Este evento causó daños en pequeñas edificaciones, caminos y en
la carretera Interamericana, así como deslizamientos y la pérdida de una vida huma-
na, afectando un área de unos 400 km2. Este evento es atribuido a la falla Buenavis-
ta, con rumbo N120W, de tipo dextral con componente vertical y una longitud
mínima de 30 km (Boschini et al., 1988).
 22 de diciembre de 1990 (IMM VIII, MW 6,0). Éste fue el terremoto de Piedras
Negras, asociado también a fallamiento local. Tanto este sismo como los dos ante-
riores dejaron muchos daños en la infraestructura y en el ambiente, e importantes
pérdidas económicas, además de varias personas fallecidas y decenas de heridos (Bar-
quero y Boschini, 1991).
 22 de abril de 1991 (IMM X, MW 7,7). Fue otro sismo importante ocurrido en esta
región, conocido como el terremoto de Limón, sumamente destructivo, que provo-
có grandes pérdidas, dejó 585 heridos y 102 muertes entre Costa Rica y Panamá.
Generó intensidades máximas de I X en la zona mesosísmica y provocó un levanta-
miento vertical entre 0,5 y 1,5 m, a lo largo del sector Caribe, desde Puerto Limón
hasta una zona próxima a la frontera de Panamá. La ruptura se inició a una profun-
didad cercana a 20 km y se propagó hacia arriba alcanzando el piso oceánico y gene-
rando un tsunami. La zona donde se localizaron las réplicas indica una falla que tuvo
una longitud de 85 km por unos 45 km de ancho, medidos a lo largo de la inclina-
ción de la falla, que pertenece al sector oeste de la zona sísmica del Cinturón Defor-
mado del Norte de Panamá-Costa Rica (Ponce et al., 1994).
 10 de julio de 1993 (IMM VIII, MW 6,0). Terremoto de Pejibaye. Su epicentro coin-
cide prácticamente con las trazas de las fallas Atirro-Tucurrique y Turrialba. Este
evento generó daños en Pejibaye, El Humo, Tuís y Turrialba y en la zona mesosís-
mica se presentaron deslizamientos (Barquero y Peraldo, 1993).
 20 de noviembre de 2004 (IMM VII +, MW 6,4). Este sismo tuvo lugar en Dumas y
fue asociado a un fallamiento tipo normal profundo, con inicio de ruptura a 25 km
de profundidad. Provocó licuefacción como uno de sus principales efectos secunda-
rios. En la zona de Parrita, Quepos y en poblaciones de la zona de León Cortés, hubo
caída de objetos y daños importantes en estructuras con bajo nivel de ingeniería. En
San José también se sintió con fuerza y se reportó la caída de objetos y ventanas que-
bradas (Barquero y Rojas, 2004; Pacheco et al., 2006).
 8 de enero de 2009 (IMM IX, MW 6,2). Este sismo ocurrido recientemente en Chin-
chona fue el último terremoto de cadena volcánica, que provocó la muerte de 25 per-
sonas, 15 desaparecidos, cerca de 300 heridos y gran destrucción de infraestructura
y carreteras en la zona de Varablanca, Poasito y Cinchona, además de provocar prác-
ticamente la desaparición de este último poblado, el cual será reubicado en otro sec-
tor de la región (Barquero, 2009).

Los parámetros sísmicos de localización y tamaño correspondientes a los sismos


referidos se listan en la Tabla 10.1.

240
Costa Rica

Tabla 10.1. Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ≥7 y/o I ≥ VIII


sentidos en Costa Rica

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 M


(oN) (oW)
15/02/1772 – 10,12 84,20 10 Barva VIII 6,0
07/05/1822 06:30 9,63 83,15 20 Valle de la Estrella IX 7,6
02/09/1841 12:30 9,84 83,95 10 Cartago IX 6,4
24/08/1853 – 10,42 84,90 10 Cañas VIII 6,0
30/12/1888 10:12 10,14 84,18 10 Fraijanes VIII 6,0
05/05/1910 00:47 9,84 83,91 9 Cartago VIII 6,4
29/08/1911 04:06 10,21 84,28 8 Bajos del Toro IX 6,2
10/10/1911 13:37 10,60 84,92 10 Guatuso VIII 6,5
27/02/1916 21:34 10,70 85,99 50 Papagayo IX 7,3
04/03/1924 10:07 9,83 84,56 15 Orotina X 7,0
21/12/1939 20:54 9,87 84,35 70 Puriscal VIII 7,3
05/12/1941 20:46 8,70 83,20 28 Golfito IX 7,4
05/10/1950 16:09 10,1 85,30 55 Nicoya VIII 7,8
09/09/1952 12:54 8,72 84,25 20 Quepos VIII 7,0
30/12/1952 12:07 10,30 83,50 10 Patillos VIII 6,2
01/09/1955 17:33 10,22 84,30 3 Bajos del Toro VIII 6,1
14/04/1973 08:34 10,45 84,9 10 Tilarán IX 6,5
03/04/1983 02:50 8,50 83,50 34 Golfito VIII 7,3
03/07/1983 17:13 9,49 83,67 14 P. Zeledón VIII 6,2
25/03/1990 13:22 9,62 84,93 16 Cóbano VIII 7,1
22/12/1990 17:27 9,91 84,31 4 Piedras Negras VIII 6,0
22/04/1991 21:56 9,63 83,15 23 Limón X 7,7
10/07/1993 20.40 9,75 83,67 14 Turrialba VIII 6,0
20/08/1999 10:02 9,01 84,18 22 Quepos VIII 6,9
25/12/2003 07:11 8,28 82,84 15 Península Burica VIII 6,5
20/11/2004 08:07 9,469 84,254 25 Damas VII+ 6,4
08/01/2009 19:21 10,193 84,177 4,6 Cinchona IX 6,2

Los epicentros de los sismos contenidos en la tabla anterior son representados en la


Figura 10.1 con una simbología que diferencia los eventos corticales (h ≤ 25 km), de
los de subducción interfase (25 km < h ≤ 60 km) y subducción intraplaca (h > 60 km).

241
242
Figura 10.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Costa Rica
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Costa Rica

10.4. RESULTADOS DEL NUEVO ESTUDIO DE AMENAZA

En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, San José. En los
siguientes apartados se presentan dichos resultados.

10.4.1. Mapas de amenaza

Se han generado mapas de amenaza para todo el país expresada en términos de aceleración
pico (PGA), a nivel de lecho rocoso, para periodos de retorno PR de 500, 1.000 y 2.500
años. Estos mapas se muestran en las Figura 10.2, en la Figura 10.3 y en la Figura 10.4.
Un primer análisis de los mismos permite enfatizar los siguientes resultados:

 Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico (PGA) se pre-
dicen en zonas cercanas a la costa pacífica del país, y a todo lo largo de la mis-
ma, así como en el valle central, donde se suma la influencia de importante acti-
vidad de fallamiento superficial junto con la de la zona de subducción. No
obstante, en todos los mapas los mayores valores de PGA aparecen concentrados
en tres zonas:

1. La parte noroeste de la península de Nicoya.


2. Un área que podemos enmarcar entre Tárcoles y Parrita.
3. La parte sur de la península de Osa y Punta Burica.

Estas tres áreas son muy similares a las definidas como de máxima amenaza en el
estudio de Laporte et al. (1994), que aparecen incluidas en áreas mayores de acuerdo a
la representación escogida para los mapas en este informe. Un área que no aparece refle-
jada como un máximo es la de Limón, probablemente debido a la zonificación sísmica
utilizada.
En la ciudad de San José se estimaron valores máximos de PGA entorno a 500 gal
para 500 años de periodo de retorno, bastante similar al estimado por Rojas et al.
(1998) y Rojas et al. (2005), aunque un poco mayor al estimado por Laporte et al.
(1994) y Fernández y Rojas (2000).
La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, con las líneas de isoaceleración presentando una distribución con
un rumbo preferencial NW-WE, en gran parte reflejo de la disposición y geometría de
la zona de subducción y los principales sistemas de fallas al interior del país. En estos
mapas se alcanzan valores mayores que llegan a ser del orden de 700 y 850 gal, respec-
tivamente, en las zonas de máxima amenaza.

243
244
Figura 10.2. Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA para PR = 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 10.3. Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA para PR = 1.000 años
Costa Rica

245
246
Figura 10.4. Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA para PR = 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Costa Rica

10.4.2. Resultados específicos para San José

Para San José se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de movi-
miento fuerte, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para periodos de
retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además, se ha efectuado la desagregación para los
movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) para cada uno de los perio-
dos de retorno considerados.

10.4.2.1. Curvas de amenaza

Las curvas que representan la amenaza sísmica de San José, en términos de PGA, y ace-
leraciones espectrales SA (T) para T= (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s), se incluyen en la
Figura 10.5.

Figura 10.5. Curvas de amenaza para San José

1,E+02

1,E+01

1,E+00
Probabilidad Anual Excedencia

1,E-01

1,E-02

1,E-03

1,E-04

1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)

PGA SA(0.2s) SA(1.0s)


SA(0.1s) SA(0.5s) SA(2.0s)

Como era de esperar, en todos los casos los mayores valores se predicen para las ace-
leraciones espectrales de (0,1 s) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente coin-
cidentes. A éstas les siguen, en orden decreciente de valores, las curvas de PGA, muy simi-
lares a las de SA (0,5 s), quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).

247
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

10.4.2.2. Espectros de respuesta uniforme

La Figura 10.6 representa los espectros de amenaza uniforme resultantes del estudio
realizado para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la ciudad de San José.
Los resultados numéricos se incluyen en la Tabla 10.2.

Figura 10.6. Espectros UHS en San José, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500

2000

1500
SA (gal)

1000

500

0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)

PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años

Tabla 10.2. Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno


en San José

San José Periodo de retorno (años)


Aceleración (gales) 500 1.000 2.500
PGA 513 628 810
SA(0,1s) 1307 1627 2175
SA(0,2s) 1154 1440 1901
SA(0,5s) 586 731 969
SA(1 s) 297 376 505
SA(2 s) 125 161 222

248
Costa Rica

10.4.2.3. Resultados de la desagregación

En la Figura 10.7 se presentan los resultados de la desagregación en San José para los
movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) obtenidos en el cálculo de
la amenaza para periodos de retorno de 500 y 2.500 años. Se tienen así las contribu-
ciones parciales de distintos intervalos de magnitud y distancia a esos movimientos
objeto, resultando un total de cuatro gráficos que componen la figura de desagregación
en la ciudad de San José. Con ello se trata de tener una idea de los sismos de control
que más contribuyen a los movimientos de corto y largo periodo del movimiento, con
la menor y mayor probabilidad de excedencia para las que se realizó el estudio. Los sis-
mos de control que resultan de la interpretación de los resultados mostrados en las figu-
ras se indican en la Tabla 10.3.

Figura 10.7. Resultados de desagregación en San José para los movimientos objeto dados
por: a) PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con PR = 2.500
años; d) SA (1,0 s) con PR = 2.500 años

A) San José, PGA, PR = 500 años B) San José, SA(1s), PR = 500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

249
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

C) San José, PGA, PR = 2500 años D) San José, SA(1s), PR = 2500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

Tabla 10.3. Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación


en San José

San José
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,5 15 – –
SA (0,2 s) 500 6,5 15 – –
SA (1,0 s) 500 6,75 15 – –
PGA 1.000 6,5 15 – –
SA (0,2 s) 1.000 6,5 15 – –
SA (1,0 s) 1.000 6,75 15 – –
PGA 2.500 6,75 15 – –
SA (0,2 s) 2.500 (6,5,6,75) 15 – –
SA (1,0 s) 2.500 6,75 15 – –

250
Costa Rica

Es interesante observar cómo, en muchos casos, las gráficas de contribución a la


amenaza presentan distribuciones bimodales, evidenciando dos posibles sismos de con-
trol en diferentes intervalos de distancia, si bien generalmente uno de ellos presenta
mayor densidad de probabilidad. Esto ha sucedido en algunas capitales de Centroamé-
rica (Informe Regional “Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica”, pro-
yecto RESIS II). También es de destacar cómo en algunas capitales se producen cam-
bios importantes con el periodo de retorno y/o con el periodo estructural, poniendo de
manifiesto que el sismo de control puede variar con ambos, dado que la influencia de
una determinada fuente sísmica sobre otra depende de la probabilidad de excedencia
que se considere (o periodo de retorno) y desde luego del periodo de movimiento que
se analice. Para periodos cortos es de esperar mayor influencia de sismos próximos,
mientras que para periodos largos de movimiento van cobrando más importancia los
sismos lejanos, cuyos espectros presentan mayor contenido en esos periodos. Si exami-
namos los resultados en la ciudad de San José (Figura 10.7), se evidencia que la distri-
bución de contribuciones de pares (M, R) a la amenaza presenta un solo modo que se
asocia a un único sismo de control, para M del orden de 6,5 y R de 15 km, a periodo
de retorno de 500 años. La magnitud de este sismo aumenta ligeramente, siendo del
orden de 6,7 para 2.500 años de periodo de retorno. Parece que la subducción no pre-
senta una contribución marcada en este caso.

10.5. CONCLUSIONES GENERALES

Según los resultados obtenidos en este estudio, se puede indicar que la amenaza sísmi-
ca en el país se distribuye en forma alargada en la dirección NW-SE, siguiendo un con-
torno ligeramente paralelo a la ubicación de la trinchera y al arco volcánico, y se obser-
va una mayor amenaza hacia la costa pacífica de todo el país, así como en el valle
central, disminuyendo hacia la región Caribe. La zona ubicada al sureste de la ciudad
de Limón (Caribe Sur) no aparece como una de las zonas de mayor amenaza, tal como
ocurría en el estudio de Laporte et al. (1994). Lo anterior, muy probablemente, es debi-
do a que la zona sísmica relacionada con esta región se incluyó en el presente estudio
en una gran zona denominada Cinturón Deformado del Norte de Panamá, distribu-
yendo toda la sismicidad en una zona muy grande y por tanto disminuyendo la ame-
naza en esta región. Una revisión de esta fuente debe realizarse en futuras actualizacio-
nes de la amenaza.
A nivel nacional, el mapa estimado de amenaza sísmica para 500 años de periodo
de retorno (en roca) muestra valores pico de PGA que varían entre 200 gal —en la
región Caribe— y 600 gal —en la Zona Pacífica—. Valores mayores a 350 gal son con-
siderados como moderados a altos y deben ser tomados en cuenta en el diseño de obras
futuras. Los valores máximos, de hasta 600 gal, aparecen en la zona de la costa del gol-
fo de Papagayo, la región sureste de la península de Nicoya, la región cercana a la cos-
ta entre Herradura y Quepos y la parte sureste de la península de Osa y Punta Burica.

251
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

En el caso de San José, el valor de PGA es del orden de los 500 gal, bastante similar al
obtenido por Rojas et al. (1998) y Rojas et al. (2005), pero un poco mayor a los esti-
mados por Laporte et al. (1994) y Fernández y Rojas (2000).
Estudios de amenaza sísmica realizados a nivel regional, como el de Shedlock
(1999) y Montero et al. (1997), han estimado para San José valores de PGA de 500 a
550 gal el primero y de 300 a 400 gal el segundo (para 500 años de periodo de retor-
no), mostrando, al igual que los anteriores estudios, cierta variación con los resultados
del presente estudio, variaciones muy posiblemente relacionadas con los modelos sis-
motectónicos y de atenuación utilizados.
Los mapas de amenaza para 1.000 y 2.500 años de periodo de retorno, muestran
una morfología bastante similar a la que presenta el mapa de 500 años de periodo de
retorno, con máximos hacia la costa pacífica y disminuyendo hacia la zona Caribe.
Interpretando los resultados de la desagregación en San José, la distribución de con-
tribuciones de pares (M, R) a la amenaza presenta un solo modo, que se asocia a un
único sismo de control, para M del orden de 6,5 y R de 15 km a periodo de retorno
de 500 años. La magnitud de este sismo aumenta ligeramente, siendo del orden de 6,7
para 2.500 años de periodo de retorno. Parece que la subducción no presenta una con-
tribución marcada en este caso. Esta condición podría estar asociada a las bajas tasas de
ocurrencia anual de eventos sísmicos estimadas para las fuentes interplaca e intraplaca
de Costa Rica, o que efectivamente la amenaza sísmica en el valle central del país está
regida principalmente por el fallamiento local superficial. Ésta es otra tarea que debe ser
retomada en futuras actualizaciones de la amenaza, realizando estimaciones de desagre-
gación en diferentes lugares del país y comparando los resultados.
La forma espectral del espectro de respuesta estimada en este trabajo es bastante
concordante con el espectro del Código Sísmico de Costa Rica para periodos menores
a (0,2 s), así como con el máximo del factor espectral dinámico (FED). Para periodos
mayores a (0,2 s), el espectro normalizado del código estima valores de respuesta mayo-
res, y la razón de decaimiento de los dos espectros es bastante coincidente a partir de
ese periodo.
A diferencia de otros estudios de amenaza realizados a nivel nacional, que han uti-
lizado un único modelo de atenuación para todos los entornos, en esta ocasión se aso-
ció a cada sistema de fuentes sismogenéticas un modelo de atenuación particular, cali-
brado con datos instrumentales locales, lo que permitió utilizar varias combinaciones
de fuente-modelo de atenuación en los cálculos finales.
La mayoría de la infraestructura en Costa Rica se ubica en zonas sísmicamente acti-
vas, amenazadas no sólo por las fuentes sísmicas corticales, sino también por eventos de
subducción, lo que hace esperar que en casi toda la zona costera del país y hacia el inte-
rior puedan presentarse intensidades mayores a I VII en la escala Mercalli Modificada
y en algunos casos hasta de I X (de acuerdo a la sismicidad histórica reportada y los
resultados de este estudio), por lo que es importante seguir al pie de la letra las norma-
tivas de diseño sísmico y de construcción vigentes en el país, con el fin de reducir la vul-
nerabilidad de las obras civiles que se construyan en el futuro.

252
Costa Rica

Se debe recordar que éste es un estudio realizado a nivel nacional y no debe usarse
estrictamente para emplazamientos específicos de grandes obras de ingeniería que
requieran estudios de mayor detalle. Además, existen riesgos secundarios ligados al
fenómeno sísmico en Costa Rica, derivados de la condición del suelo, cuya consisten-
cia y otras características pueden ser modificadas por las ondas sísmicas, provocando
amplificación de las oscilaciones y resonancia, por lo que, para ciertas obras críticas, es
recomendable el estudio del periodo característico del suelo unido al de sus condicio-
nes geotécnicas.

253
Parte I1
PANAMÁ
CAPÍTULO 11.
PANAMÁ

11.1. INTRODUCCIÓN

Por su conformación sismotectónica y proximidad a límites de placas, el istmo de Pana-


má ha sido sacudido por sismos fuertes a lo largo de su historia. El primer registro de
un sismo en América por parte de los conquistadores españoles fue el del Licenciado
Gaspar de Espinoza, quien reportó un fuerte sismo en la península de Azuero a princi-
pios del mes de mayo de 1516, que fue sentido por miembros de su expedición.
El 2 de mayo de 1621, la Ciudad de Panamá sufrió graves daños a causa de un
terremoto que, según el cronista Requejo Salcedo (1640): “Comenzó entre las nueve y
diez de la mañana con un remezón y vaivén que fue el nuncio de los dem[…]; pero no
imaginamos los que estarían por venir; duró poco y pasó presto. A las cuatro y media o
tres cuartos de la tarde asegundó con tanta violencia, estremeciéndose y temblando los
edificios [...] el que se hallaba en ellas apenas se podía tener sin muy grande artificio”.
Desde el gran sismo del 7 de septiembre de 1882 (MW 7,9), el cual causó grandes
pérdidas a las obras del canal francés y un tsunami que ahogó al menos a 75 personas
en el archipiélago de San Blas, en Panamá han ocurrido sismos destructivos en 1904,
1913, 1916, 1934, 1943, 1974, 1976 y 1991, lo cual demuestra que el istmo no está
exento de terremotos y evidencia la necesidad de que la sociedad participe en la gestión
del riesgo sísmico y se tomen en consideración las normativas del Reglamento Estruc-
tural Panameño (REP2004) en cuanto al diseño y construcción sismorresistentes.
La evaluación de la amenaza o peligro sísmico es el primer paso en la evaluación del
riesgo sísmico, que requiere combinar el peligro sísmico con las condiciones locales del
terreno y con la vulnerabilidad estructural de las edificaciones. Sismos fuertes en áreas
remotas causan una peligrosidad sísmica alta, pero no representan ningún riesgo, debi-
do a que no hay estructuras que puedan verse afectadas significativamente; por otro
lado sismos moderados en zonas densamente habitadas y urbanizadas pueden repre-
sentar una amenaza pequeña pero un alto grado de riesgo, debido a la alta densidad de
la población y edificaciones.

257
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

El minimizar las pérdidas de vidas, los daños a las edificaciones y a la propiedad y


las interrupciones en la vida económica y social por causa de terremotos depende, en
buena parte, de estimaciones confiables del peligro sísmico. Los gobiernos nacionales,
provinciales y locales, los tomadores de decisiones, ingenieros, planificadores y autorida-
des de protección civil y el público en general, requieren estimaciones de amenaza o peli-
gro sísmico, cada vez con menor incertidumbre, para la adecuada planificación del uso
del territorio, mejor diseño y construcción de las edificaciones, mejor respuesta ante las
emergencias sísmicas, predicciones económicas más confiables, y muchas otras medidas
de mitigación del riesgo sísmico, que permitan un desarrollo sostenible más seguro.
En este capítulo se presentan los resultados de una nueva evaluación de la amena-
za sísmica desarrollada en el marco del proyecto RESIS II, resultados que servirán de
base para mejorar el Reglamento Estructural Panameño y serán de gran utilidad para
las instituciones financieras, de seguros y turísticas. Igualmente, permitirán que las
autoridades nacionales y locales cuenten con una herramienta que facilite la gestión del
riesgo sísmico y el ordenamiento territorial.

11.2. ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA EN PANAMÁ

La mayoría de los estudios de amenaza sísmica en Panamá han sido realizados para la
Compañía del Canal de Panamá, conocida a mediados de los años ochenta como la
Comisión del Canal de Panamá. Posteriormente, al pasar el Canal de Panamá a con-
trol panameño, los estudios fueron continuados para su sucesora, la Autoridad del
Canal de Panamá. Estudios importantes de amenaza también se realizaron para los pro-
yectos hidroeléctricos Tabasará y Fortuna, el segundo puente sobre el Canal de Pana-
má o Puente Centenario, la Autopista Panamá-Colón y algunos otros proyectos hidro-
eléctricos importantes desarrollados en el occidente de Panamá. Sin embargo, estos
estudios son de uso reservado y confidencial para sus propietarios.
Las primeras publicaciones científicas sobre la amenaza sísmica en Panamá fueron
hechas por Vergara (1990, 1991). En ellas se presentan los niveles probabilistas de ame-
naza sísmica y mapas de amenaza para distintos periodos de retorno en términos de
intensidad macrosísmica. El primer estudio de amenaza probabilista en términos de
PGA fue publicado por Camacho et al., 1997. En el mismo también se presentaron tres
mapas nacionales con tres niveles de probabilidad de excedencia y se obtuvieron valo-
res de PGA de 0,2 g para la Ciudad de Panamá, para un periodo de retorno de 500
años.
Bajo el proyecto RESIS l, se realizó la microzonificación sísmica de la Ciudad de
David, en el occidente de Panamá, desarrollándose una curva de peligrosidad y un
espectro de amenaza uniforme probabilista para la misma (Camacho et al., 2000).
El Reglamento Estructural Panameño estipula 475 años de periodo de retorno, sin
embargo, se está considerando la posibilidad de usar periodos de retorno más altos,
principalmente para los edificios de más de 20 pisos y obras vitales.

258
Panamá

11.3. ACTIVIDAD SÍSMICA

11.3.1. Catálogo sísmico

Existen diversos estudios de sismicidad histórica a nivel de América Central y el Cari-


be en donde se mencionan sismos ocurridos en Panamá (Grases, 1975, 1994; Feldman,
1993; Peraldo y Montero, 1999; Ambraseys y Adams, 2001). Estudios enfocados en la
sismicidad histórica de Panamá han sido realizados por Kirpatrick (1920), Acres
(1982), Viquez y Toral (1987), Camacho y Víquez (1994), Camacho et al. (2000) y
Peraldo et al., (2007).
Aparte de los trabajos de sismicidad histórica mencionados anteriormente, Cama-
cho (1991) relocalizó los sismos de la serie sísmica de 1934, que fueron incluidos en el
catálogo de Rojas et al. (1993a). También se han relocalizado y estimado los mecanis-
mos focales de sismos históricos en el sur de Panamá (Villaseñor, comunicación perso-
nal) y se han continuado recolectando boletines y sismogramas históricos de los even-
tos más importantes ocurridos en Panamá y alrededores, recalculándose sus magnitudes
y parámetros focales.
En el presente trabajo se ha elaborado un catálogo basado en el desarrollado por
Rojas et al. (1993a), que ha sido actualizado hasta diciembre de 2007, incorporando
nuevas relocalizaciones de sismos históricos e información de las redes nacionales de
Centroamérica y Colombia.
El catálogo se confeccionó en formato SEISAN y se ha homogenizado a magnitud
momento MW, incluyendo todos los sismos de magnitud MW > 3,5. Cada país ha tra-
bajado en su propio catálogo, analizando la sismicidad en el cuadrante asignado según
una distribución definida para cubrir toda la región.
Para la confección del catálogo de cada país se ha analizando toda la sismicidad del
área asignada y tomado una única solución para cada evento, siguiendo los criterios
adoptados que se describen más adelante. Asimismo, el parámetro de tamaño se ha
homogeneizado a magnitud momento MW, para lo cual se han aplicado correlaciones
locales cuando este dato no era originalmente calculado. Una vez revisados, depurados
y homogeneizados los catálogos nacionales, se han unido configurando un único catá-
logo regional, conformado por 29.700 sismos de magnitudes mayores o iguales a 3,5.
En Panamá existen sismógrafos desde 1882, cuando la Compañía del Canal Fran-
cés instaló un instrumento en el Ateneo de la Ciudad de Panamá, el cual registró el gran
sismo del 7 de septiembre de 1882 (Canelle Aillaud, 1882).
A finales del siglo XIX el cónsul británico, lord Mallet, reportó los sismos sentidos
en Ciudad de Panamá u otras partes del país. En 1909, la compañía del Canal de Pana-
má instaló la Estación Sismológica (BHP), que funcionó hasta 1976. A mediados de
1932 se instalaron dos sismógrafos Wood-Anderson y en 1933 se instaló el primer ace-
lerógrafo, que registró el terremoto de Puerto Armuelles del 18 de julio de 1934. En
1960 BHP se incorporó a la red mundial WWSSN y operó ininterrumpidamente has-
ta 1976. Durante un lapso de 7 años no hubo sismógrafos en Panamá hasta que, en

259
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

1983, dichos instrumentos fueron reinstalados en el observatorio sismológico de la


Universidad de Panamá.
A partir de 1995 se cuenta con una red sísmica de cobertura nacional y, en 2004,
la autoridad del Canal de Panamá instaló una red sísmica en Panamá Central. En Ciu-
dad de Panamá existen más de 40 edificios instrumentados con acelerógrafos y las Uni-
versidades de Panamá y Tecnológica de Panamá son responsables de la operación de
redes de acelerógrafos en campo libre. Los eventos del catálogo nacional de Panamá son
localizados integrando los datos de la red sísmica permanente con la temporal y los de
las redes nacionales de Costa Rica y Colombia. Además, se le han incorporado las relo-
calizaciones, mecanismos focales y reestimación de magnitudes efectuados a los sismos
anteriores a 1960.
En diciembre de 2007, mediante el proyecto RESIS II de cooperación horizontal,
se efectuó un trabajo conjunto entre la RSN de Costa Rica y la Universidad de
Panamá, donde el catálogo nacional de Panamá se revisó y se integró incluso con el
catálogo del noroeste de Colombia recopilado por la Red Sismológica Nacional de
Colombia, operada por INGEOMINAS, y se actualizaron los catálogos de ambos
países hasta diciembre de 2007, quedando un total de 2.800 sismos de magnitud
mayor a 3,5.

11.3.2. Principales terremotos históricos de Panamá

A continuación se presenta una breve descripción de los terremotos más importantes


ocurridos en Panamá, que causaron los mayores daños o pérdidas humanas y econó-
micas. Las fechas y tiempo origen son UTC.

Terremotos relacionados con el Cinturón Deformado del Norte de Panamá

 7 de mayo de 1822 (IMM IX, MS 7,6). Este terremoto ocurrió en horas de la madru-
gada y provocó deformaciones permanentes a lo largo de la costa atlántica de Costa
Rica, Nicaragua y Panamá. Se reporta en Matina que ningún vecino había sentido
un sismo más fuerte que éste y que se produjeron grietas profundas, licuefacción e
inundaciones por tsunami. Se registró destrucción en los alrededores de Cartago,
Costa Rica y Santa Fe de Veraguas, en Panamá. Hubo muertos y heridos en el valle
central de Costa Rica. El sismo está relacionado con la fuente sísmica del sector oes-
te del Cinturón Deformado del Norte de Panamá y también causó un tsunami
(Camacho y Víquez, 1994).
 7 de septiembre de 1882 (IMM IX, MW 7,9). Este terremoto ocurrió en horas de la
madrugada (3:18 hora local) y está relacionado con la convergencia entre la placa
Caribe y la microplaca de Panamá. Es el terremoto de subducción que más daños ha
causado en Panamá en tiempos históricos. La magnitud estimada para este sismo es
MW 7,9 y las intensidades en Ciudad de Panamá alcanzaron los IMM VIII. Provocó
daños en muchas edificaciones, gran cantidad de deslizamientos y varios heridos.

260
Panamá

Fue seguido por un tsunami que ahogó al menos a 75 personas en el archipiélago de


San Blas, en la costa noreste del Caribe de Panamá.
 26 de abril de 1916 (IMM IX, MW 7,0). Este sismo se originó en el Cinturón Defor-
mado del Norte de Panamá, frente a las costas de Bocas del Toro. Causó graves pér-
didas en las islas Colón, Carenero y Bastimentos y en el puerto de Almirante. Ade-
más originó un tsunami moderado que se observó a lo largo del archipiélago de Bocas
del Toro y la laguna de Chiriquí.
 22 de abril de 1991 (IMM IX, MW 7,7). Otro sismo importante, que causó muchos
daños en Bocas del Toro es el terremoto de Limón o del valle de la Estrella. Causó
licuefacción masiva y deslizamientos. Provocó grandes pérdidas, con 585 heridos y
102 muertes, entre Costa Rica y Panamá. Generó intensidades máximas de I X en la
zona mesosísmica y provocó un levantamiento vertical entre 0,5 y 1,5 m, a lo largo
del sector caribe, desde Puerto Limón hasta cerca de la frontera de Panamá. La rup-
tura se inició a una profundidad cercana a 20 km y se propagó hacia arriba hasta
alcanzar el piso oceánico, generando un tsunami. La zona donde se localizaron las
réplicas indican una falla que tuvo una longitud de 85 km por unos 45 km de ancho
medidos a lo largo de la inclinación de la falla, que pertenece al sector oeste de la
zona sísmica del Cinturón Deformado del Norte de Panamá-Costa Rica (Ponce et
al., 1994).

Terremotos originados en el Cinturón Deformado del Sur de Panamá

 5 de enero de 1951 (IMM VII, MW 7,1). Este terremoto de profundidad intermedia (64
km) se originó en el océano Pacífico frente a las costas de la península de Azuero y su
profundidad sugiere que está asociado a la subducción de la placa de Nazca bajo el blo-
que de Panamá. A este sismo se le ha determinado un mecanismo inverso con una fuer-
te componente transcurrente (Antonio Villaseñor, comunicación personal).
El evento se sintió en todo el país. En Penonomé, en la provincia de Coclé, se caye-
ron estantes pesados y tejas de los tejados. Se sintió un precursor (M 6,7) y varias
réplicas. En otros pueblos de la península de Azuero y la provincia Veraguas, la
población salió a las calles. En algunos poblados, los habitantes huyeron hacia los
campos cercanos.

Terremotos originados en la Zona de Fractura de Panamá

 18 de julio de 1934 (IMM XI, MW 7,4). Éste es el terremoto más fuerte y destructivo
originado en la falla de transformación entre las placas del Coco y Nazca (zona fron-
teriza entre Panamá y Costa Rica), mejor conocida como la Zona de Fractura de
Panamá. Su secuencia de réplicas se extendió hasta el mes de agosto de ese año
(Camacho, 1991). Este sismo registró una intensidad máxima de I XII, produjo
muchos daños y personas heridas en Puerto Armuelles, David y el sur de Costa Rica.
Además generó un tsunami moderado.

261
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 25 de diciembre de 2003 (IMM VIII, MW 6,5). Este sismo, originado en la Zona de


Fractura de Panamá, causó desplome de casas y edificaciones de mampostería sin
refuerzo en Puerto Armuelles, Panamá y la zona de Corredores, en Costa Rica. Dañó
seriamente el muelle de Puerto Armuelles y se observó licuefacción del terreno masi-
va e innumerables deslizamientos por toda la península de Burica. En Vila Nelly,
Costa Rica, el hospital quedó muy dañado.

Terremotos originados por fallamiento local (cortical)

 2 de mayo de 1621 (IMM VIII, MW 6,5-7). Este sismo superficial ocurrió muy cerca
de la Ciudad de Panamá, alrededor de las cinco de la tarde y parece estar asociado a
la falla Pedro Miguel, que con rumbo NNW-SSE surca la parte central de Panamá
hasta internarse en la bahía de Panamá. Causó graves daños y colapsó las edificacio-
nes de cal y canto de Ciudad de Panamá. Los daños fueron muy localizados, ya que
no existen reportes de otras poblaciones como Portobelo o Nata, y las réplicas se
sucedieron durante más de tres meses. También se reportó un pequeño tsunami aso-
ciado a este evento.
 2 de octubre de 1913 (IMM VIII, MW 6,9). En la península de Azuero, a lo largo de
la falla de Tonosi, ocurrió este evento que causó muchos deslizamientos y graves
daños a las poblaciones del sur de Azuero. El cable submarino se rompió al sur de
Azuero y se reportó un pequeño tsunami en el golfo de San Miguel, provincia de
Darién.
 13 de julio de 1974 (IMM VIII, MS 7,3). Este sismo se originó en la falla de Sambú,
al este de Panamá y muy cerca de la frontera con Colombia. Causó daños en Gara-
chiné, Jaqué y otras poblaciones de la provincia de Darién, agrietamiento de edifi-
caciones de mampostería y desplome de casas con construcción deficiente. Hubo
deslizamientos y licuefacción masiva del terreno en Jaqué, Darién.
 11 de julio de 1976 (IMM IX, MS 7,0). Este sismo fue muy superficial y fue precedi-
do por un precursor con M 6,7. Su epicentro está muy cerca de la población de
Jaqué, provincia de Darién y se originó en la falla Jaqué. El sismo causó gran defo-
restación en 450 km2 de los cuales 54 km2 corresponden a deslizamientos en zonas
de bosques de montaña (Garwood et al. 1979). En Jaqué hubo 5 muertos y una
migración masiva de los indígenas que habitaban las zonas montañosas de Darién.

Los parámetros sísmicos de localización y tamaño correspondientes a los sismos


referidos se listan en la Tabla 11.1.

262
Panamá

Tabla 11.1. Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ≥ 7 y/o I ≥ VIII


sentidos en Panamá

Fecha Hora Latitud Longitud Prof. (km) Población de Imax I0 M


(oN) (oW)
15/02/1
1621/05/02 Somera Panamá VIII 6,9
1822/05/07 6:30-7:00 9,5 83,0 Somera Sixaola IX 7,6
1882/09/07 08:18 10,0 79,0 Somera Ailigandi IX 7,9
1913/10/02 04:23:28 7,5 80,75 Somera Tonosí VIII 6,9
1916/04/26 02:21:52 9,6 82,0 Somera Almirante IX 7,0
1934/07/18 01:36:24 7,9 82,6 20,0 Islas Paridas XI 7,4
1951/01/05 - - - 64 Costa Pacífico VII 7,1
1974/07/13 01:18:23 7,74 77,68 12,0 Jaqué VIII 7,3
1976/07/11 20:41:47 7,4 78,1 3,0 Jaqué IX 7,0
1991/04/22 21:56:52 9,7 83,1 10,0 Guabito IX 7,7
2003/12/25 07:11:11, 8,4 82,8 33,0 Pto. Armuelles VIII 6,5

Los epicentros de los sismos contenidos en la tabla anterior son representados en la


Figura 11.1 con una simbología que diferencia los eventos corticales (h ≤ 25 km) de los
de subducción interfase (25 km < h ≤ 60 km) y subducción intraplaca (h > 60 km).

263
264
Figura 11.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Panamá
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Panamá

11.4. RESULTADOS DEL NUEVO ESTUDIO DE AMENAZA

Se presentan en este apartado los resultados finales del cálculo de la amenaza sísmica
desarrollado para la República de Panamá en el marco del proyecto RESIS II, plasma-
dos en mapas de amenaza para todo el país, en términos de aceleración pico PGA para
periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Estos resultados se complementan con
otros específicos para la Ciudad de Panamá, que incluyen curvas de amenaza para todos
los parámetros de movimiento considerados, espectros de amenaza uniforme (UHS) y
sismos de control correspondientes a los pares magnitud-distancia (M, R) obtenidos
por desagregación para los tres periodos de retorno mencionados.

11.4.1. Mapas de amenaza

Se han generado mapas de amenaza para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500
años, en términos de aceleración pico (PGA) cubriendo todo el territorio panameño,
que se muestran en la Figura 11.2, en la Figura 11.3 y en la Figura 11.4. Un primer
análisis de estos mapas permite enfatizar los siguientes resultados:

 Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA se pre-
dicen en la Zona de Fractura de Panamá, donde se suma la influencia de la acti-
vidad de fallamiento local junto con la de la Zona de Subducción.
 Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA entor-
no a 600 gal para la Zona de Fractura de Panamá. Fuera de esta zona, situada en
una línea paralela a la trinchera, la PGA decae hacia el interior del istmo, alcan-
zando valores menores de 300 gal.

La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500


años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser del
orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de amenaza máxima.

265
266
Figura 11.2. Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA para PR = 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 11.3. Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA para PR = 1.000 años
Panamá

267
268
Figura 11.4. Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA para PR = 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Panamá

11.4.2. Resultados específicos para Ciudad de Panamá

En la capital del país, Ciudad de Panamá, se han representado las curvas de amenaza
para diferentes parámetros de movimiento fuerte, además de los espectros de amenaza
uniforme, UHS, para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. También se ha
efectuado la desagregación para los movimientos objeto dados por los valores de PGA
y SA (1 s) para cada uno de los periodos de retorno considerados. Los resultados se pre-
sentan en los siguientes apartados.

11.4.2.1. Curva de amenaza

Las curvas de amenaza resultantes para la Ciudad de Panamá, expresadas en términos


de aceleración pico PGA y aceleraciones espectrales SA (T), para T = (0,1), (0,2), (0,5),
(1) y (2 s), se representan en la Figura 11.5.

Figura 11.5. Curvas de amenaza para Ciudad de Panamá

1,E+02

1,E+01

1,E+00
Probabilidad Anual Excedencia

1,E-01

1,E-02

1,E-03

1,E-04

1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)

PGA SA(0.2s) SA(1.0s)


SA(0.1s) SA(0.5s) SA(2.0s)

Como era de esperar, en todos los casos, los mayores valores se predicen para las
aceleraciones espectrales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente
coincidentes. A éstas les siguen las curvas de PGA, muy similares a las de SA (0,5 s),
quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).

269
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

11.4.2.2. Espectros de amenaza uniforme

Los espectros de amenaza uniforme resultantes del estudio para periodos de retorno de
500, 1.000 y 2.500 años en la Ciudad de Panamá son representados en la Figura 11.6.
Los resultados numéricos correspondientes se incluyen en la Tabla 11.2.

Figura 11.6. Espectros UHS en Ciudad de Panamá, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
1000

900

800

700

600
SA (gal)

500

400

300

200

100

0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años

Tabla 11.2. Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno


en ciudad de Panamá

Panamá Periodo de retorno (años)


Aceleración (gales) 500 1.000 2.500
PGA 252 315 414
SA (0,1 s) 529 669 898
SA (0,2 s) 504 637 858
SA (0,5 s) 302 386 520
SA (1 s) 152 194 265
SA (2 s) 68 89 123

270
Panamá

11.4.2.3. Resultados de la desagregación

Para la Ciudad de Panamá, se representan los resultados de la desagregación para los


movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) obtenidos en el cálculo de
la peligrosidad para periodos de retorno de 500 y 2.500 años. Se tienen así las contri-
buciones parciales de distintos intervalos de magnitud y distancia a esos movimientos
objeto, resultando un total de cuatro gráficos que componen la figura de desagregación
en la capital del país. Con ello se trata de tener una idea de los sismos de control que
más contribuyen a los movimientos de corto y largo periodo del movimiento, con la
mayor y menor probabilidad de excedencia para las que se ha efectuado el estudio. Los
resultados se incluyen en la Figura 11.7. Los sismos de control que resultan de la inter-
pretación de los resultados gráficos se indican en la Tabla 11.3, en la que aparecen tam-
bién los resultados para SA (0,2 s) y periodo de retorno de 1.000 años.

Figura 11.7. Resultados de desagregación en Ciudad de Panamá para los movimientos


objeto dados por: a) PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con
PR = 2.500 años; d) SA (1,0 s) con PR = 2.500 años

A) Ciudad de Panamá, PGA, PR = 500 años B) Ciudad de Panamá, SA(1s), PR = 500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

271
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

C) Ciudad de Panamá, PGA, PR = 2500 años D) Ciudad de Panamá, SA(1s), PR = 2500 años

4.5 5.25 5.75 6.25 6.75 7.25 7.75


4.75 5.5 6 6.5 7 7.5 8
5 7 25

Tabla 11.3. Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación en


Ciudad de Panamá

Managua
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 (4,5-7,0) (45-60) - -
SA (0,2 s) 500 6,75 60 - -
SA (1,0 s) 500 6,75 60 - -
PGA 1.000 (4,5-7,0) (45-60) - -
SA (0,2 s) 1.000 6,75 60 - -
SA (1,0 s) 1.000 6,75 60 - -
PGA 2.500 (4,75-7,0) (45-60) - -
SA (0,2 s) 2.500 6,75 60 - -
SA (1,0 s) 2.500 7 60 - -

272
Panamá

El análisis de resultados lleva a identificar los sismos de control asociados a los pares
magnitud distancia dominantes (M, R) para los diferentes periodos de retorno.
Si examinamos los resultados, se evidencia que, en la Ciudad de Panamá, para los
movimientos de periodos cortos, no hay un claro sismo de control, sino sismos que
cubren un rango de MW (4,5 a 7) y a distancias entre 45 km y 60 km. Sin embargo,
para los periodos largos, la distribución de las contribuciones se agrupa en torno a MW
6,8 y R = 60 km y todo ello ocurre tanto para periodo de retorno de 500 años como
de 2.500 años. Esto parece indicar que para los periodos largos del movimiento del
terreno es dominante la influencia de la subducción en el Cinturón Deformado del
Norte de Panamá (CDNP), mientras que para los periodos cortos son los sismos de
diferentes magnitudes y a distancias intermedias los que generan contribuciones simi-
lares.

11.5. CONCLUSIONES GENERALES

Este estudio realizado en el marco del proyecto RESIS II contribuye de forma impor-
tante al conocimiento de la amenaza sísmica de Panamá, ya que es la primera vez que
se presentan resultados en forma de valores de aceleración espectral SA (T), en adición
a los de PGA. Esto ha permitido obtener espectros de amenaza uniforme, UHS, en la
Ciudad de Panamá, además de curvas de amenaza para los seis parámetros de movi-
miento evaluados. En todos los casos se consideran emplazamientos genéricos en roca,
tanto para los mapas como para los resultados de la Ciudad de Panamá, lo que signifi-
ca que el efecto local no ha sido incluido en esta fase del estudio.
La evaluación no se ha restringido a un periodo de retorno de 500 años, sino que
se ha ampliado a periodos de 1.000 y 2.500 años, para permitir aplicaciones en gran-
des obras de ingeniería civil. También es de destacar, como nuevo aporte respecto a
otras evaluaciones previas, los resultados de la desagregación, con la consiguiente
deducción de los pares (M, R) con mayor contribución a la amenaza, representativos
de los sismos de control. Esto se ha hecho tanto para movimientos objeto de corto
periodo, caracterizados por la PGA, como para los de largo periodo representados por
SA (1 s), unos y otros resultantes de la evaluación de amenaza a 500 y 2.500 años de
periodo de retorno.
Las principales conclusiones que se pueden extraer de este nuevo cálculo de ame-
naza sísmica en la República de Panamá, son:

 Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico, PGA, apare-
cen en la Zona de Fractura de Panamá. Para PR de 500 años se alcanzan valores
máximos de PGA entorno a 500 gal en la zona del suroeste, alrededor del puer-
to de Armuelles y los valores decrecen hacia el interior del país. En la región más
occidental, próxima a la frontera con Colombia, la amenaza vuelve a crecer lle-
gando a valores de PGA entre 350 y 400 gal para PR de 500 años.

273
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

 La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500


años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de máximo.
 Además de los mapas, se han obtenido resultados de amenaza más específicos
para la Ciudad de Panamá: se han trazado las curvas de amenaza en términos de
los seis parámetros de movimiento analizados, los espectros de amenaza unifor-
me UHS, para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años y se han dedu-
cido los resultados de la desagregación para los movimientos objeto a esos perio-
dos de retorno.
 Finalmente, para la Ciudad de Panamá se pone de manifiesto que para el movi-
miento de periodo corto no hay un claro sismo de control, sino sismos barrien-
do un rango de M (4,5 a 7) a distancias entre 45 y 60 km. Sin embargo, para el
largo periodo, la distribución de contribuciones se agrupa entorno a M 6,75 y R
= 60 km, y todo ello ocurre tanto para periodo de retorno de 500 años como de
2.500 años. Esto parece indicar que en el periodo largo del movimiento es domi-
nante la influencia de la subducción, mientras que en el periodo corto, sismos de
diferentes magnitudes y a distancias intermedias generan contribuciones similares.
 Se recomienda que se mantenga el espectro de diseño actual del Reglamento
Estructural Panameño (REP-2004), ya el mismo presenta valores más conserva-
dores que la modificación que se pretende incorporar. Especialmente para los
periodos mayores a (1,0 s), que son los de interés para los edificios altos y en
especial para aquellos construidos con losas postensadas.

Todos los resultados parciales y finales del estudio de amenaza realizado se han
integrado en un SIG que es accesible para todos los componentes del grupo de trabajo
y que previsiblemente facilitará la explotación y difusión de resultados.

274
Parte 1II
REFERENCIAS,

ANEXOS, GLOSARIO E INDICES


Parte 1II
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297
Parte 1II
ANEXOS
ANEXO A
(CAP. 3)

FUNCIÓN DE DISTRIBUCIÓN DE PROBABILIDAD ACUMULATIVA (CDF)


Y FUNCIÓN DE DENSIDAD DE PROBABILIDAD (PDF)

La función de distribución de probabilidad acumulativa F(x), que también se denota


como CDF, es la probabilidad de que una variable aleatoria x, discreta o continua,
tome valores menores que X (Harris y Stocker, 1998):

F(x) = P [x < X] [6,1]

Puesto que en peligrosidad sísmica se considera la probabilidad de excedencia de un


valor dado, lo que realmente interesa conocer es la expresión de la probabilidad com-
plementaria, es decir:

P[y>Y] = 1 – P [y<Y] = 1 – F(y) [6,2]

La función densidad de probabilidad fX(x), denominada también PDF, es una fun-


ción no negativa que verifica:

[6,3]

También se cumple que:

[6.4]

Y si la integral se evalúa entre límites finitos, entonces se tiene:

[6,5]

301
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Así pues, la Ecuación 6,5 se puede expresar en términos de las densidades de pro-
babilidad de esta manera:

[6,6]

donde M’, R’ y ε’ es la terna de valores tales que m ≥ M’, r ≥ R’ y  ε ≥ ε’, y > Y.


Restringiendo la anterior ecuación a los rangos de variación de m, r y ε para la fuen-
te sísmica considerada se tiene:

[6,7]

Esta expresión, que da la probabilidad de excedencia de Y debida a una fuente i


caracterizada por las funciones fi(m) y fi(r), se ha deducido mediante un razonamiento
puramente matemático y sin tener en cuenta ningún modelo de recurrencia temporal
de terremotos. Esta ecuación es válida en el caso general en el que la probabilidad de
excedencia se calcule en t años.
Ahora bien, si se considera un modelo temporal de ocurrencia de terremotos en la fuente
i poissoniano, entonces la probabilidad anual de excedencia de Y es equivalente a la tasa anual
de excedencia de Y. Basta multiplicar la probabilidad de excedencia de Y en t años (dada por
la Ecuación 6,7) por la tasa anual de ocurrencia de terremotos en la fuente i (νi) para obtener
la tasa anual de excedencia de Y debida a la fuente i, denotada por λi[y > Y], esto es:

[6,8]

Si se tienen N fuentes sísmicas que potencialmente pueden causar excedencia del


movimiento Y en el sitio, entonces la tasa anual de excedencia de Y debida a la acción
de todas las fuentes, denotada por Ï (y>Y), es la suma de las tasas de excedencia de Y de
cada una de las fuentes:

[6,9]

en la que las integrales se calculan entre los límites particulares de cada zona.

DEDUCCIÓN DE LAS FUNCIONES F(M) Y F(R) A PARTIR DE LA RELACIÓN


DE GUTENBERG-RICHTER

El modelo empleado de distribución de magnitudes en una zona sísmica está basado en


el trabajo de Gutenberg y Richter (1944), que establece una relación lineal entre el
logaritmo del número de sismos que superan una determinada magnitud y la magni-
tud. La ley de Gutenberg-Richter relaciona la cantidad de terremotos N de magnitud
igual o superior a una dada con dicha magnitud dada:

302
Anexos

log N = a – b·m [6,10]

donde m es la magnitud dada, N es el número de terremotos de magnitud igual o


mayor a m, y a y b son números positivos. Esta ley se puede expresar también en tér-
minos del logaritmo natural, quedando:

ln N = α – β ·m [6.11]

donde α = a·ln 10, β = b·ln 10,

Para estudios de peligrosidad sísmica se utiliza una variante de este modelo en la


que se trunca el rango de magnitudes considerado entre una magnitud mínima umbral
M0, por debajo de la cual la sismicidad no sólo carece de interés desde el punto de vis-
ta de la peligrosidad, sino que además puede desvirtuar los resultados del mismo, y una
magnitud máxima esperada MM, que generalmente se deduce a partir del catálogo sís-
mico mediante diversos métodos de estimación (p, ej., Cosentino et al., 1977). La ley
Gutenberg-Richter truncada queda de la forma:

log N = a – b·(m – M0) [6,12]

o de manera equivalente:

ln N = α – β·(m – M0) [6,13]

con M0 ≤ m ≤ MM y · y β positivos.

A continuación se deducen las funciones de distribución y de densidad de proba-


bilidad para este modelo.
Consideraremos que el espacio de muestreo es el intervalo de magnitudes acotado
por las magnitudes máxima (MM) y mínima (M0). Así pues, la cantidad N(MM) deno-
tará el número de terremotos de magnitud igual a MM (no decimos igual o mayor
porque por definición, no se contemplan terremotos de magnitud mayor a MM). Por
su parte, la cantidad N(M0) denotará el número de sismos de magnitud igual o
mayor a M0 y correspondería al valor máximo de la función N(m). No obstante,
como N(m) está truncada superiormente por MM, el número total de terremotos
cuyas magnitudes estén comprendidas entre M0 y MM (ámbos incluidos) será N(M0)
– N(MM), Análogamente, el número de sismos de magnitud mayor o igual a una
magnitud M dada (M0 ≤ M ≤ MM), será N(M0) – N(m), con m ≥ M, La probabilidad
de que ocurra un sismo con magnitud mayor o igual a M, condicionado a que M0 ≤ M
≤ MM [definición de distribución de probabilidad F(m)] vendrá dada por el cociente
entre el número de terremotos de magnitud mayor o igual a m y el número total de
terremotos:

303
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

F(m) = P[M>m | M0 ≤ M ≤ MM] = [6,14]

Eliminando el factor común eα y dividiendo denominador y numerador por e-β·Mo


queda:

[6.15]

que es la expresión habitual de la función de distribución de probabilidades (Cosenti-


no et al, 1977, Figura 6,1):

, con M0 ≤ m ≤ MM [6,16]

La función de densidad de probabilidad de magnitud, según este modelo, se obtie-


ne simplemente derivando (Figura 6.2):

, con M0 ≤ m ≤ MM [6,17]

Figura 6.1. Representación gráfica de la función de distribución de magnitud N(m) según la


Ley de Gutenberg-Richter, para · =2,5, ‚ = 1,3, M0 = 4,5 y MM = 8,0

14
12
10
N(m)

8
6
4
2
0
4 5 6 7 8
Magnitud

304
Anexos

Figura 6.2. Representación gráfica de la funciones de distribución F(m) y densidad de


probabilidades f(m) de magnitud, para ‚ = 1.3, M0 = 4,5 y MM = 8,0

14
12
10
8
N(m)

6
4
2
0
4 5 6 7 8
Magnitud

F(m) f(m)

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305
ANEXO B
(CAP, 4)

La información de esta tabla fue proporcionada por:

 INETER, Nicaragua (Instituto de Estudios Territoriales de Nicaragua).


 SNET, El Salvador (Servicio Nacional de Estudios Territoriales de El Salvador).
 ICE, LIS-IINI-UCR, Costa Rica (Instituto Costarricense de Electricidad (ICE);
Laboratorio de Ingeniería Sísmica; Universidad de Costa Rica).

307
308
Tabla 6.1. Datos acelerométricos empleados para el contraste de modelos de atenuación

COSTA RICA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199203070153 CCH roca 63,5 85 106,1 106,1 6,5 24,9 18,3
199203070153 FRA roca 43,7 85 95,6 95,6 6,5 130 102
199203070153 QPS roca 68,7 85 109,3 109,3 6,5 36,6 28,1
199203070153 ALJ suelo 24,7 85 88,5 88,5 6,5 127 91,8
199203070153 CTG suelo 52,9 85 100,1 100,1 6,5 97,4 70,9
199203070153 HTO suelo 29,7 85 90,0 90,0 6,5 105 90,4
199203070153 PCL suelo 19,8 85 87,3 87,3 6,5 55,9 42
199203070153 SRM suelo 19,5 85 87,2 87,2 6,5 181 155
199203070153 GTS suelo 37,6 85 92,9 92,9 6,5 62,1 44,7

199807201417 NFL roca 126,7 186 225,1 4,7 5,76 4,43


199807201417 CDN roca 140,0 186 232,8 4,7 1,03 1,02
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

199807201417 FIR roca 108,3 186 215,2 4,7 1,95 1,86


199807201417 CAR suelo 120,9 186 221,8 4,7 3,48 3,48
199807201417 HAT suelo 117,3 186 219,9 4,7 4,69 3,41
199807201417 ECA suelo 118,8 186 220,7 4,7 2,65 2,08
199807201417 ROH suelo 114,8 186 218,6 4,7 3,62 2,89
199807201417 DES suelo 122,5 186 222,7 4,7 1,45 1,33

200006290217 CDN roca 65,4 101,8 121,0 4,4 2,87 2,03


200006290217 QPS roca 94,1 101,8 138,6 4,4 1,78 1,58
200006290217 ECA suelo 45,0 101,8 111,3 4,4 7,06 4,7
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200006290217 SLG suelo 63,0 101,8 119,7 4,4 4,26 3,26

200012290845 CDN roca 26,1 60 65,4 4,5 3,01 2,84 6,2 0,5 8,0 0,4
200012290845 FRA roca 8,5 60 60,6 4,5 6,2 6,12 8,5 0,5 3,6 0,2
200012290845 OVS roca 33,4 60 68,7 4,5 3,39 6,3 11,7 0,5 21,4 0,7
200012290845 QPS roca 30,1 60 67,1 4,5 11,6 6,59 41,5 2,1 21,5 0,7
200012290845 ISD suelo 57,4 60 83,0 4,5 2,64 4,11 6,3 0,8 8,5 0,8
200012290845 LPF suelo 27,3 60 65,9 4,5 8,4 6,38 8,5 0,8 8,6 0,4
200012290845 SLG suelo 27,7 60 66,1 4,5 4,6 5,43 9,4 0,9 9,6 0,5

200309162003 APSDb roca 105,9 55 119,3 5,4 4,25 5,26 14,8 3,0 15,8 4,8
200309162003 APSMe roca 12,6 55 56,4 5,4 11,42 6,62 21,6 4,9 8,4 3,5
200309162003 CDN roca 50,4 55 74,6 5,4 10,2 8,18 27,7 5,2 27,4 3,6
200309162003 FRA roca 36,0 55 65,7 5,4 10,1 8,87 23,8 2,4 21,6 4,0
200309162003 OVS roca 34,0 55 64,7 5,4 3,62 2,4 8,9 3,8 7,8 1,4
200309162003 QPS roca 51,0 55 75,0 5,4 20,9 18,9 33,9 6,7 46,7 7,0
200309162003 AETG suelo 48,7 55 73,4 5,4 14,16 18,11 59,3 5,6 83,7 5,5
200309162003 ALJ suelo 26,9 55 61,2 5,4 23,7 16,4 30,6 9,1 46,8 11,0
200309162003 ECA suelo 33,0 55 64,1 5,4 39,9 34,1 108,0 17,2 99,2 9,7
200309162003 ISD suelo 100,0 55 114,1 5,4 14 13,9 30,0 11,2 44,2 5,2
200309162003 LPF suelo 37,0 55 66,3 5,4 17,7 16,7 38,3 7,8 54,4 5,6
200309162003 RAL suelo 48,0 55 73,0 5,4 15,3 11 25,4 4,5 52,2 6,8
200309162003 RGA suelo 20,8 55 58,8 5,4 15,9 13,4 19,6 3,9 25,1 2,0
200309162003 SLG suelo 50,0 55 74,3 5,4 35,7 22,1 123,0 12,7 79,6 14,2
Anexos

309
310
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200512281527 APCB roca 72,2 43 84,0 5,5 14,38 8,7 37,4 7,2 24,2 4,8
200512281527 APPI roca 19,8 43 47,3 5,5 16,83 10,99 23,7 6,1 18,7 4,2
200512281527 APSMe roca 32,7 43 54,0 5,5 5,78 7,56 10,6 3,7 13,5 3,6
200512281527 FRA roca 26,7 43 50,6 5,5 41,9 21 101,0 12,9 38,6 8,4
200512281527 PAR roca 49,5 43 65,6 5,5 268 129 210,0 5,6 206,0 8,4
200512281527 QPS roca 27,6 43 51,1 5,5 49,3 42 130,0 29,4 80,1 32,4
200512281527 TBA roca 72,0 43 83,9 5,5 26 25,5 34,5 4,3 19,0 2,8
200512281527 GTS suelo 36,0 43 56,1 5,5 27,9 22,4 66,1 2,2 32,8 1,5
200512281527 RAL suelo 46,7 43 63,5 5,5 38,5 37,8 49,9 2,2 50,6 1,6
200512281527 RMO suelo 135,1 43 141,8 5,5 10,3 7,7 37,0 8,4 27,8 9,6
200512281527 AETG suelo 42,0 43 60,1 5,5 62,99 46,66 95,4 15,6 122,1 9,6
200512281527 ALJ suelo 41,5 43 59,7 5,5 17 16,5 48,8 16,3 47,9 10,3
200512281527 HTO suelo 38,0 43 57,4 5,5 28,4 21,4 29,2 4,4 14,5 2,6
200512281527 PCL suelo 22,5 43 48,5 5,5 21,2 14,2 27,9 2,5 19,3 2,0

200603152140 APMD suelo 20,2 43 47,5 4,3 7,74 15,31 8,2 0,3 26,5 0,9
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

200603152140 AETG suelo 41,5 43 59,8 4,3 2,87 3,57 8,7 0,5 8,7 0,6
200603152140 FRA roca 26,3 43 50,4 4,3 3,8 1,84 9,9 0,4 2,0 0,1
NICARAGUA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20000910-2357 BOAN Roca 136,0 66 151,2 6,27 2,30 3,97 3,0 1,0 2,0 0,8
20000910-2356 GRAN Suelo 65,4 66 92,9 6,27 5,60 5,05 42,0 4,2 11,0 3,8
20000910-2356 DCAN Suelo 82,9 66 106,0 6,27 116,11 78,38 350,0 30,0 230,0 35,0
20000910-2357 MAAN Suelo 68,0 66 94,7 6,27 21,23 24,52 40,0 15,0 30,0 12,0
20000910-2357 RAAN Suelo 85,7 66 108,1 6,27 20,76 18,58 50,0 18,0 80,0 22,0
20000910-2357 CHAN Suelo 172,9 66 185,1 6,27 12,13 9,23 20,0 2,0 15,0 4,0
20000910-2357 ESAN Suelo 191,8 66 202,8 6,27 0,77 0,51 1,5 2,0 0,1 0,2

20010412-2024 BOAN Roca 139,5 104 174,0 5,77 1,67 2,06 3,0 0,4 4,4 0,8
20010412-2024 JUIN Roca 134,3 104 169,9 5,77 0,40 0,48 0,9 0,5 1,6 0,7
20010412-2024 CHAN Suelo 62,9 104 121,5 5,77 10,60 10,97 15,0 2,0 8,4 2,4
20010412-2024 ESAN Suelo 118,3 104 157,5 5,77 1,20 0,69 1,6 2,0 1,4 1,6
20010412-2024 GRAN Suelo 92,6 104 139,3 5,77 2,15 1,70 3,4 5,0 4,4 4,8
20010412-2024 MGA Suelo 63,3 104 121,7 5,77 3,96 4,98 8,0 2,6 10,0 3,6
20010412-2024 LEAN Suelo 33,7 104 109,3 5,77 13,91 13,54 20,0 6,0 15,0 15,0
20010412-2024 RAAN Suelo 55,8 104 118,0 5,77 13,83 10,49 40,0 4,0 30,0 6,0
20010412-2024 RIAN Suelo 130,0 104 166,5 5,77 2,95 3,16 5,0 2,0 4,0 2,0
20010412-2025 DCAN Suelo 60,7 104 120,4 5,77 15,90 14,64 26,0 4,2 30,0 10,0

20010707-0459 CHAN Suelo 63,3 68 92,9 5,99 18,29 13,51 20,0 6,0 15,0 1,4
20010707-0459 DCAN Suelo 161,6 68 175,3 5,99 5,28 5,25 8,0 0,6 10,0 0,8
20010707-0459 ESAN Suelo 145,7 68 160,8 5,99 1,16 1,20 2,6 2,4 2,0 2,6
20010707-0459 MGA Suelo 163,3 68 176,9 5,99 2,58 2,53 3,0 0,6 3,0 0,6
20010707-0459 LEAN Suelo 89,5 68 112,4 5,99 11,59 8,45 14,0 2,4 10,0 1,0
20010707-0459 RAAN Suelo 155,5 68 169,7 5,99 5,04 4,01 10,0 0,6 12,0 0,9
Anexos

311
312
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010826-2000 CHAN Suelo 51,4 75 90,9 5,62 22,13 13,70 20,0 4,0 10,0 0,6
20010826-2000 MGA Suelo 127,6 75 148,0 5,62 2,38 2,17 6,0 0,5 3,4 0,2
20010826-2001 DCAN Suelo 125,7 75 146,4 5,62 6,81 3,62 16,0 0,6 10,0 0,3
20010826-2000 LEAN Suelo 64,2 75 98,7 5,62 5,28 6,68 3,0 0,5 3,0 0,4

20020115-1441 RIAN Suelo 29,6 99 103,3 5,69 3,85 5,62 3,0 0,3 2,0 0,3
20020115-1441 CHAN Suelo 152,5 99 181,8 5,69 4,21 3,92 3,0 1,0 2,6 0,8
20020115-1441 RAAN Suelo 66,1 99 119,0 5,69 4,52 6,84 15,0 6,0 20,0 1,4
20020115-1442 LEAN Suelo 117,8 99 153,9 5,69 3,85 4,03 8,6 2,0 6,4 2,0
20020115-1444 DCAN Suelo 63,9 99 117,8 5,69 6,98 6,95 30,0 1,0 20,0 1,2

20020802-1613 JIAN Roca 158,0 61 169,4 6,06 1,68 1,51 2,2 0,6 4,0 0,8
20020802-1612 MGA Suelo 81,9 61 102,1 6,06 17,67 16,80 48,0 8,0 30,0 5,0
20020802-1612 CHAN Suelo 73,9 61 95,8 6,06 19,58 26,12 26,0 4,0 16,0 5,0
20020802-1612 LEAN Suelo 54,0 61 81,5 6,06 44,67 36,36 62,0 20,0 60,0 12,0
20020802-1613 GRAN Suelo 97,0 61 114,6 6,06 2,74 5,20 16,0 2,0 16,0 2,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

20020802-1613 RAAN Suelo 74,6 61 96,3 6,06 46,23 45,60 210,0 10,0 220,0 14,0
20020802-1613 RIAN Suelo 125,2 61 139,3 6,06 9,57 10,37 6,0 0,5 5,0 0,7
20020802-1613 ESAN Suelo 141,0 61 153,6 6,06 1,13 1,13 3,0 2,0 2,4 2,2

20021122-1832 MGA Suelo 77,6 71 105,2 5,77 8,15 7,87 10,0 4,2 6,0 1,2
20021122-1832 LEAN Suelo 38,6 71 80,8 5,77 26,71 35,30 20,0 6,0 22,0 12,0
20021122-1834 RAAN Suelo 70,1 71 99,8 5,77 11,03 11,09 20,0 1,4 22,0 1,4
20021122-1834 RIAN Suelo 139,5 71 156,5 5,77 3,36 3,12 1,4 0,2 1,1 0,1

20041009-2126 MATN Roca 246,7 48 251,3 6,62 2,14 2,52 7,8 7,8 5,0 6,0
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20041009-2126 JIAN Roca 255,8 48 260,2 6,62 3,11 4,09 8,0 4,0 8,0 3,0
20041009-2126 BOAN Roca 220,6 48 225,8 6,62 3,34 3,09 8,0 3,2 7,0 6,0
20041009-2126 RAAN Suelo 149,8 48 157,3 6,62 38,96 40,27 80,0 20,0 150,0 46,0
20041009-2126 RIAN Suelo 78,7 48 92,2 6,62 26,95 21,01 60,0 24,0 40,0 30,0
20041009-2126 DCAN Suelo 149,5 48 157,0 6,62 59,48 78,92 200,0 16,0 190,0 16,0

20050106-1510 DCAN Suelo 46,8 74 87,6 5,62 8,19 9,89 14,0 1,0 36,0 1,4

20050307-0717 LEAN Suelo 146,5 74 164,1 5,77 6,34 4,68 16,0 0,2 16,0 0,2

20050401-0736 LEAN Suelo 62,1 111 127,2 5,77 3,97 4,39 6,2 1,8 6,0 2,0

20050723-2009 JUIN Roca 34,5 171 174,5 5,99 0,75 0,80 1,0 2,0 0,8 2,0
20050723-2008 RAAN Suelo 105,7 171 201,0 5,99 2,89 2,62 6,0 2,0 6,0 2,8
20050723-2008 MAAN Suelo 33,9 171 174,3 5,99 2,31 1,58 2,6 4,0 2,0 2,2
20050723-2008 DCAN Suelo 32,6 171 174,1 5,99 4,24 4,96 10,0 2,6 14,0 4,0

20001126-0003 DCAN Suelo 136,3 29 139,4 5,54 1,19 0,88 2,0 0,7 1,5 0,7
20001126-0003 MGA Suelo 139,5 29 142,5 5,54 0,51 0,42 0,8 0,4 0,8 0,3
Anexos

313
314
EL SALVADOR
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
19-jun-1982 OB Suelo 47,5 80,0 93,05 7,3 162,23 181,27 390,0 534,0 528,0 536,0

18-jul-1983 UC Roca 245,0 91,0 261,38 6,4 17,97 11,95


18-jul-1983 OB Suelo 241,2 91,0 257,84 6,4 22,43 20,28
18-jul-1983 SM Suelo 162,3 91,0 186,06 6,4 12,41 15,21

17-nov-1987 OB Suelo 264,7 93,0 280,6 6,4 23,21 19,79

3-nov-1988 UC Roca 143,4 69,0 159,2 6,0 37,94 60,74


3-nov-1988 AH Suelo 75,8 69,0 102,5 6,6 90,20 126,00
3-nov-1988 IV Suelo 146,0 69,0 161,5 6,6 24,32 28,29

13-ene-2001 CA Roca 139,6 60,0 151,9 86,5 7,7 106,30 95,90 209,5 282,8 226,8 183,9
13-ene-2001 CM Roca 168,2 60,0 178,6 144,1 7,7 13,56 12,39 20,9 25,6 23,1 18,0
13-ene-2001 CU Roca 95,8 60,0 113,0 113,6 7,7 76,26 77,66 180,2 150,2 206,3 100,0
13-ene-2001 QC Roca 64,6 60,0 88,2 87,2 7,7 149,20 183,00 577,2 164,5 366,3 209,5
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

13-ene-2001 RF Roca 94,4 60,0 111,8 81,0 7,7 203,90 204,90 478,2 234,5 471,2 252,6
13-ene-2001 SE Roca 91,8 60,0 109,6 108,7 7,7 80,58 59,59 190,9 71,3 214,1 115,6
13-ene-2001 ST Roca 97,1 60,0 114,1 79.4 7,7 587,70 761,40 1123.8 517,0 2582,6 345,2
13-ene-2001 VF Roca 96.6 60,0 113,7 86,5 7.7 201,60 184,70
13-ene-2001 LI Roca 86,9 60.0 105,6 61,3 7,7 1092.00 564,00 1290,0 285,0 958.0 237,0
13-ene-2001 ZA Roca 56,6 60,0 82.5 72,0 7,7 255,00 305.00 362,0 140,0 410,0 229.0
13-ene-2001 PA Roca 84,1 60,0 103,3 75.4 7,7 173,00 151,00 223.0 174,0 182,0 111,0
13-ene-2001 NO Roca 67.8 60,0 90,6 78,9 7.7 569,00 479,00 1063,0 402.0 1789,0 319,0
13-ene-2001 TE Roca 96,1 60.0 113,3 79,2 7,7 486.00 477,00 1103,0 385,0 1112.0 389,0
13-ene-2001 AH Suelo 160,5 60,0 171,4 114,8 7,7 210,00 143,10 335,9 337,1 318,9 325,8
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
13-ene-2001 DB Suelo 91,2 60,0 109,2 87,1 7,7 220,70 245,20 504,2 184,4 474,5 525,1
13-ene-2001 MG Suelo 70,9 60,0 92,9 91,9 7,7 118,10 133,20 215,9 253,1 205,3 226,5
13-ene-2001 OB Suelo 90,9 60,0 108,9 81,4 7,7 419,50 372,00 1101,1 557,8 1057,6 509,9
13-ene-2001 RS Suelo 94,4 60,0 111,8 81,0 7,7 317,10 298,20 1211,8 282,2 1030,0 270,3
13-ene-2001 SA Suelo 143,2 60,0 155,3 112,1 7,7 132,90 83,63 169,4 175,7 374,6 409,0
13-ene-2001 SM Suelo 52,6 60,0 79,8 77,7 7,7 864,20 702,40 2021,8 417,6 1615,6 351,6
13-ene-2001 SS Suelo 94,7 60,0 112,1 83,2 7,7 266,80 246,70 546,1 212,6 658,8 331,4
13-ene-2001 VS Suelo 96,6 60,0 113,7 86,5 7,7 305,50 301,40
13-ene-2001 EX Suelo 93,9 60,0 111,5 83,7 7,7 295,00 273,00 962,0 441,0 584,0 394,0
13-ene-2001 BA Suelo 87,2 60,0 105,9 85,2 7,7 154,00 195,00 615,0 491,0 485,0 454,0
13-ene-2001 AR Suelo 119,2 60,0 133,4 87,3 7,7 589,00 445,00 751,0 1050,0 1183,0 657,0
13-ene-2001 TO Suelo 94,6 60,0 112,0 92,0 7,7 258,00 230,00 594,0 424,0 611,0 208,0

13-dic-2004 ACAJ Roca 37,3 54,8 66,3 5,7 14,46 14,24


13-dic-2004 AIES Roca 81,7 54,8 98,4 5,7 28,07 29,76
13-dic-2004 HERR Roca 89,5 54,8 105,0 5,7 44,37 57,29
13-dic-2004 LUNA Roca 210,2 54,8 217,2 5,7 5,71 4,97
13-dic-2004 MAGT Roca 72,2 54,8 90,7 5,7 22,86 23,71
13-dic-2004 PERQ Roca 192,0 54,8 199,7 5,7 4,84 4,23
13-dic-2004 SEMF Roca 78,6 54,8 95,8 5,7 14,01 13,87
13-dic-2004 SONS Roca 55,2 54,8 77,8 5,7 42,35 33,20
13-dic-2004 CEUC Suelo 80,8 54,8 97,6 5,7 23,68 22,34
13-dic-2004 CHIN Suelo 157,3 54,8 166,6 5,7 8,95 9,66
13-dic-2004 CPRS Suelo 76,0 54,8 93,7 5,7 27,44 28,33
13-dic-2004 SEMS Suelo 78,6 54,8 95,8 5,7 19,90 17,92
13-dic-2004 SJAC Suelo 78,8 54,8 96,0 5,7 29,26 33,69
Anexos

315
316
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
13-dic-2004 SMIG Suelo 176,2 54,8 184,5 5,7 17,61 13,65
13-dic-2004 SNET Suelo 76,9 54,8 94,4 5,7 20,18 31,98
13-dic-2004 UDBS Suelo 85,3 54,8 101,4 5,7 55,69 51,38
13-dic-2004 UESS Suelo 81,8 54,8 98,4 5,7 40,93 29,56
13-dic-2004 UNCO Suelo 85,7 54,8 101,8 5,7 9,30 8,11

10-mar-2005 AIES Roca 78,6 47,9 92,1 5,6 55,75 49,55


10-mar-2005 CPRF Roca 112,0 47,9 121,8 5,6 7,70 8,71
10-mar-2005 HERR Roca 63,9 47,9 79,8 5,6 14,59 21,13
10-mar-2005 MAGT Roca 115,0 47,9 124,6 5,6 7,56 8,83
10-mar-2005 SEMF Roca 112,6 47,9 122,3 5,6 8,04 7,43
10-mar-2005 SONS Roca 151,6 47,9 159,0 5,6 17,08 16,11
10-mar-2005 CHIN Suelo 76,5 47,9 90,2 5,6 6,60 6,72
10-mar-2005 CPRS Suelo 112,0 47,9 121,8 5,6 11,40 13,73
10-mar-2005 SEMS Suelo 112,6 47,9 122,3 5,6 11,19 12,30
10-mar-2005 SJAC Suelo 108,4 47,9 118,5 5,6 17,93 18,43
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

10-mar-2005 SMIG Suelo 79,8 47,9 93,1 5,6 12,02 9,85


10-mar-2005 SNET Suelo 111,6 47,9 121,5 5,6 14,42 15,64
10-mar-2005 UDBS Suelo 109,6 47,9 119,6 5,6 23,61 20,02
10-mar-2005 UESS Suelo 112,7 47,9 122,5 5,6 28,41 26,68
10-mar-2005 UNCO Suelo 157,7 47,9 164,8 5,6 5,10 5,79

17-mar-2005 AIES Roca 314,2 198,0 371,4 6,3 2,11 3,65


17-mar-2005 MAGT Roca 278,2 198,0 341,4 6,3 2,47 1,91
17-mar-2005 SONS Roca 238,6 198,0 310,1 6,3 8,22 8,57
17-mar-2005 SNET Suelo 282,9 198,0 345,3 6,3 2,83 2,13
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
17-mar-2005 UDBS Suelo 287,9 198,0 349,4 6,3 2,16 1,82
17-mar-2005 UESS Suelo 283,5 198,0 345,8 6,3 2,76 1,98

18-nov-2005 AIES Roca 33,5 77,1 84,1 5,6 45,29 34,75


18-nov-2005 CPRF Roca 45,5 77,1 89,5 5,6 28,10 48,31
18-nov-2005 HERR Roca 38,9 77,1 86,4 5,6 25,24 20,77
18-nov-2005 MAGT Roca 44,8 77,1 89,2 5,6 29,74 29,41
18-nov-2005 SEMF Roca 47,7 77,1 90,7 5,6 11,63 16,26
18-nov-2005 SONS Roca 66,5 77,1 101,8 5,6 27,12 25,54
18-nov-2005 CEUC Suelo 63,0 77,1 99,5 5,6 10,27 12,17
18-nov-2005 CHIN Suelo 107,1 77,1 131,9 5,6 4,50 7,87
18-nov-2005 CPRS Suelo 45,5 77,1 89,5 5,6 85,68 73,72
18-nov-2005 SJAC Suelo 45,3 77,1 89,4 5,6 25,74 20,79
18-nov-2005 SMIG Suelo 125,5 77,1 147,3 5,6 5,53 5,33
18-nov-2005 SNET Suelo 45,8 77,1 89,7 5,6 68,41 62,14
18-nov-2005 UDBS Suelo 51,0 77,1 92,4 5,6 20,91 15,81
18-nov-2005 UESS Suelo 50,1 77,1 92,0 5,6 29,05 32,13
18-nov-2005 UNCO Suelo 81,5 77,1 112,2 5,6 4,99 3,26

22-ene-2006 AIES Roca 227,8 50,0 233,3 5,5 2,06 1,83


22-ene-2006 MAGT Roca 200,8 50,0 206,9 5,5 3,51 3,81
22-ene-2006 SONS Roca 155,1 50,0 163,0 5,5 14,92 12,50
22-ene-2006 CEUC Suelo 193,7 50,0 200,1 5,5 3,19 2,81
22-ene-2006 JUA Suelo 152,1 50,0 160,1 5,5 9,78 9,11
22-ene-2006 SNET Suelo 206,7 50,0 212,7 5,5 6,73 5,83
22-ene-2006 UDBS Suelo 215,0 50,0 220,7 5,5 4,20 3,77
Anexos

317
318
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
22-ene-2006 UESS Suelo 210,0 50,0 215,9 5,5 4,53 6,04
22-ene-2006 UNCO Suelo 176,3 50,0 183,3 5,5 2,67 3,24

9-abr-2006 AIES Roca 44,8 46,6 64,6 5,4 8,30 7,41


9-abr-2006 HERR Roca 41,7 46,6 62,5 5,4 10,78 10,01
9-abr-2006 LUNA Roca 153,1 46,6 160,0 5,4 2,55 2,78
9-abr-2006 SONS Roca 89,4 46,6 100,8 5,4 15,80 14,37
9-abr-2006 CEUC Suelo 86,0 46,6 97,8 5,4 9,09 9,93
9-abr-2006 CPRS Suelo 67,0 46,6 81,6 5,4 18,71 12,98
9-abr-2006 JUA Suelo 101,4 46,6 111,6 5,4 15,26 14,70
9-abr-2006 MAGT Suelo 67,2 46,6 81,7 5,4 15,47 11,27
9-abr-2006 SJAC Suelo 65,8 46,6 80,7 5,4 12,50 13,00
9-abr-2006 SMIG Suelo 122,0 46,6 130,6 5,4 5,27 4,39
9-abr-2006 SNET Suelo 67,1 46,6 81,7 5,4 11,85 11,99
9-abr-2006 UCHI Suelo 106,2 46,6 116,0 5,4 11,61 10,85
9-abr-2006 UDBS Suelo 70,7 46,6 84,7 5,4 22,66 13,49
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

9-abr-2006 UESS Suelo 70,9 46,6 84,8 5,4 11,36 19,69


9-abr-2006 UNCO Suelo 105,2 46,6 115,1 5,4 4,34 4,52

24-abr-2006 AIES Roca 124,7 50,0 134,3 5,4 6,28 7,64


24-abr-2006 LUNA Roca 89,0 50,0 102,0 5,4 4,39 4,86
24-abr-2006 MAGT Roca 161,3 50,0 168,8 5,4 3,46 2,82
24-abr-2006 SONS Roca 199,4 50,0 205,6 5,4 3,25 4,74
24-abr-2006 JUA Suelo 209,8 50,0 215,7 5,4 4,38 3,81
24-abr-2006 SMIG Suelo 89,0 50,0 102,1 5,4 14,51 9,55
24-abr-2006 SNET Suelo 157,4 50,0 165,1 5,4 4,86 5,35
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
24-abr-2006 UCHI Suelo 97,2 50,0 109,3 5,4 11,35 16,30
24-abr-2006 UDBS Suelo 154,3 50,0 162,2 5,4 7,03 7,63
24-abr-2006 UESS Suelo 157,9 50,0 165,6 5,4 10,24 10,63

22-ago-2006 AIES Roca 107,6 50,0 118,7 5,5 23,30 18,02


22-ago-2006 CPRF Roca 140,8 50,0 149,4 5,5 5,18 6,24
22-ago-2006 HERR Roca 92,8 50,0 105,4 5,5 27,25 19,29
22-ago-2006 LUNA Roca 83,4 50,0 97,2 5,5 10,89 6,83
22-ago-2006 MAGT Roca 144,2 50,0 152,7 5,5 8,43 8,18
22-ago-2006 SONS Roca 182,9 50,0 189,7 5,5 7,93 9,04
22-ago-2006 CEUC Suelo 162,6 50,0 170,1 5,5 3,33 3,31
22-ago-2006 CPRS Suelo 140,8 50,0 149,4 5,5 12,44 11,91
22-ago-2006 JUA Suelo 193,2 50,0 199,5 5,5 4,45 6,31
22-ago-2006 SJAC Suelo 136,8 50,0 145,7 5,5 14,32 11,40
22-ago-2006 SMIG Suelo 77,0 50,0 91,8 5,5 14,74 16,21
22-ago-2006 SNET Suelo 140,3 50,0 148,9 5,5 11,50 12,06
22-ago-2006 UCHI Suelo 82,6 50,0 96,5 5,5 9,23 12,60
22-ago-2006 UDBS Suelo 137,1 50,0 146,0 5,5 10,35 11,06
22-ago-2006 UESS Suelo 140,8 50,0 149,4 5,5 12,15 14,19
22-ago-2006 UNCO Suelo 186,8 50,0 193,4 5,5 3,37 2,95

30-dic-2006 CPRF Roca 180,0 50,0 186,8 5,6 8,78 8,41


30-dic-2006 MAGT Roca 175,0 50,0 182,0 5,6 4,72 6,17
30-dic-2006 SONS Roca 129,4 50,0 138,7 5,6 17,02 21,48
30-dic-2006 CEUC Suelo 168,1 50,0 175,4 5,6 4,61 4,05
30-dic-2006 CPRS Suelo 180,0 50,0 186,8 5,6 13,60 15,84
Anexos

319
320
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
30-dic-2006 JUA Suelo 126,6 50,0 136,1 5,6 9,91 10,35
30-dic-2006 SNET Suelo 180,9 50,0 187,7 5,6 16,72 12,41
30-dic-2006 UDBS Suelo 189,2 50,0 195,7 5,6 6,32 7,54
30-dic-2006 UESS Suelo 184,3 50,0 190,9 5,6 8,42 12,92
30-dic-2006 UNCO Suelo 151,2 50,0 159,2 5,6 6,82 4,41
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
COSTA RICA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199003251323 ALJ suelo 90,4 17 92,0 70,0 7,0 169,00
199003251323 CTG suelo 117,4 17 118,6 90,5 7,0 87,00
199003251323 HTO suelo 96,6 17 98,1 72,8 7,0 86,00
199003251323 SRM suelo 70,8 17 72,8 52,0 7,0 103,00
199003251323 GTS suelo 101,5 17 102,9 78,6 7,0 64,40
199003251323 QPS roca 86,3 17 88,0 72,8 7,0 69,40
199003251323 RCP roca 113,2 17 114,5 87,3 7,0 57,20

199908201002 ECA suelo 105,6 22 107,9 82,5 6,9 40,90 58,10 121,0 94,0 198,0 46,7
199908201002 ISD suelo 65,1 22 68,7 39,8 6,9 85,50 62,80 245,0 149,0 250,0 76,7
199908201002 MGL suelo 111,5 22 113,6 85,0 6,9 49,90 43,70 113,0 43,1 122,0 50,6
199908201002 CDN roca 97,5 22 100,0 69,6 6,9 15,60 16,60 36,7 14,2 52,9 20,0
199908201002 GUA roca 105,6 22 107,9 79,6 6,9 22,80 26,70 48,1 16,2 53,5 14,0
199908201002 NFL roca 113,7 22 115,8 84,9 6,9 42,50 47,30 84,2 17,8 152,0 11,9
199908201002 OVS roca 112,6 22 114,7 85,2 6,9 16,50 17,30 41,0 41,4 65,0 12,7

199908201042 ECA suelo 113,3 19 114,9 5,4 3,86 3,70 11,8 6,8 7,8 3,7
199908201042 MGL suelo 118,5 19 120,0 5,4 4,08 3,96 7,4 5,3 9,0 4,7
199908201042 CDN roca 102,0 19 103,7 5,4 2,09 2,26 6,1 3,5 5,9 2,6
199908201042 GUA roca 114,2 19 115,8 5,4 2,22 2,01 5,2 0,8 4,9 1,2
199908201042 NFL roca 120,0 19 121,5 5,4 2,84 2,27 4,6 2,0 7,4 1,4
199908201042 OVS roca 120,5 19 122,0 5,4 1,42 1,56 2,9 2,0 4,9 1,7

199908211049 ECA suelo 117,1 28 120,4 6,1 7,96 10,50 19,2 13,4 25,8 13,1
199908211049 ISD suelo 62,2 28 68,2 6,1 10,60 15,70 39,6 5,7 56,9 15,3
199908211049 MGL suelo 122,2 28 125,4 6,1 14,10 9,79 33,2 15,8 29,4 10,2
Anexos

321
322
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199908211049 CDN roca 105,4 28 109,1 6,1 8,63 4,42 15,0 10,6 13,7 7,2
199908211049 GUA roca 118,2 28 121,4 6,1 4,90 3,65 11,0 2,1 6,1 3,0
199908211049 NFL roca 123,6 28 126,7 6,1 5.99 7,41 13,6 3,9 13.6 3,9
199908211049 OVS roca 124,4 28 127,5 6.1 4,24 4,56 12,9 3.3 13,9 3,5

200411200807 AETG suelo 45,6 25 52.0 6,2 109,30 130,92 249.7 30,4 221,4 39,8
200411200807 ALJ suelo 55.3 25 60,7 6,2 96,90 123.00 250,0 191,0 329,0 74.6
200411200807 ECA suelo 48,0 25 54,1 6,2 173.00 101,00 713,0 58,8 381.0 91,3
200411200807 ISD suelo 58,9 25 63,9 6.2 58,60 57,60 162,0 32.2 177,0 18,0
200411200807 RAL suelo 51,5 25 57.2 6,2 57,80 52,00 123,0 37,7 185,0 44,3
200411200807 RMO suelo 133,9 25 136,2 6,2 31,70 29,80 95,4 19,8 63,8 18,7
200411200807 SLG suelo 50,1 25 56,0 6,2 69,00 96,60 220,0 73,4 167,0 74,9
200411200807 APSDb roca 142,9 25 145,1 6,2 14,98 8,94 25,7 39,7 23,5 23,9
200411200807 APSGb roca 121,3 25 123,8 6,2 12,36 11,38 34,5 13,5 32,2 22,1
200411200807 CCH roca 57,8 25 63,0 6,2 26,10 40,10 81,3 15,0 89,5 28,9
200411200807 CDN roca 48,0 25 54,1 6,2 65,90 51,40 120,0 23,1 151,0 23,9
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

200411200807 FRA roca 31,3 25 40,1 6,2 103,00 108,00 475,0 26,3 281,0 51,1
200411200807 OVS roca 54,4 25 59,8 6,2 11,40 12,30 29,0 18,3 44,8 23,4
200411200807 QPS roca 11,9 25 27,7 6,2 226,00 231,00 795,0 423,0 737,0 278,0
200411200807 RGA roca 54,4 25 59,9 6,2 103,00 100,00 254,0 33,4 154,0 28,7
200411200807 RTU roca 72,4 25 76,6 6,2 39,70 49,90 58,2 22,8 97,1 44,1

200507020216 AETG suelo 402,7 30 403,8 6,6 4,13 3,34 12,1 2,5 11,5 4,7
200507020216 APSGb roca 291,0 30 292,6 6,6 11,66 5,74 20,5 18,9 16,7 15,2
200507020216 FRA roca 389,5 30 390,7 6,6 1,48 1,27 2,9 1,8 2,6 1,5
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200611181913 APMD suelo 4,4 33,4 33,7 5,0 40,91 33,80 42,7 2,0 80,8 3,9
200611181913 APANca roca 59,9 33,4 68,6 5,0 8,67 10,10 11,7 3,5 7,1 4,2
200611181913 APCB roca 73,2 33,4 80,5 5,0 3,80 3,81 4,6 0,6 3,8 0,6
200611181913 APPI roca 4,4 33,4 33,7 5,0 16,02 7,26 5,5 1,2 7,5 1,3
200611181913 FRA roca 14,4 33,4 36,4 5,0 26,30 43,10 32,5 3,5 128,0 4,4
200611181913 QPS roca 24,5 33,4 41,4 5,0 34,90 28,10 77,7 6,4 66,2 6,7

200611211231 APMD suelo 70,9 35 79,0 4,8 8,16 4,49 18,2 1,2 7,4 0,6
200611211231 APANca roca 101,3 35 107,2 4,8 6,36 6,52 7,5 1,1 9,3 0,8
200611211231 QPS roca 50,9 35 61,8 4,8 7,00 5,14 12,0 2,0 11,2 1,6
Anexos

323
324
NICARAGUA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010113-1734 JIAN Roca 328,3 33 329,9 7,45 6,27 5,34 18,0 6,0 16,0 5,0
20010113-1734 MATN Roca 355,7 33 357,2 7,45 2,59 2,73 6,5 4,5 5,0 7,0
20010113-1734 BOAN Roca 403,2 33 404,5 7,45 3,43 3,43 7,0 7,0 8,0 8,0
20010113-1734 JUIN Roca 439,1 33 440,3 7,45 2,56 2,94 4,5 5,0 4,5 5,8
20010113-1733 CHAN Suelo 239,7 33 242,0 7,45 88,27 68,41 100,0 80,0 160,0 70,0
20010113-1733 LEAN Suelo 270,3 33 272,3 7,45 39,07 36,36 90,0 40,0 70,0 30,0
20010113-1733 ESAN Suelo 286,9 33 288,8 7,45 13,85 10,43 25,0 35,0 20,0 25,0
20010113-1734 DCAN Suelo 342,2 33 343,8 7,45 44,35 43,48 150,0 40,0 160,0 38,0
20010113-1734 RAAN Suelo 336,2 33 337,8 7,45 55,90 44,26 150,0 30,0 150,0 58,0
20010113-1734 MGA Suelo 344,0 33 345,6 7,45 33,07 40,61 90,0 38,0 88,0 35,0
20010113-1734 GRAN Suelo 378,0 33 379,4 7,45 8,69 8,97 22,0 14,0 22,0 14,0

20010114-2241 CHAN Suelo 223,5 33 225,9 6,56 4,93 3,79 35,0 4,5 25,0 7,0
20010114-2242 MGA Suelo 326,8 33 328,5 6,56 1,41 1,48 3,6 2,0 3,0 1,5
20010114-2242 RAAN Suelo 319,5 33 321,2 6,56 3,52 2,53 8,0 2,0 8,0 3,5
20010114-2242 DCAN Suelo 325,3 33 327,0 6,56 2,57 2,89 5,0 2,0 10,0 1,5
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

20010217-0117 CHAN Suelo 197,1 20 198,1 6,06 2,09 2,15 5,0 1,4 4,6 0,9
20010217-0118 RAAN Suelo 294,5 20 295,1 6,06 1,84 1,29 3,8 0,5 4,0 0,9
20010217-0118 DCAN Suelo 300,5 20 301,2 6,06 1,51 1,87 6,0 0,7 8,5 0,7
20010217-0118 LEAN Suelo 228,0 20 228,9 6,06 0,91 0,84 2,4 0,5 2,2 0,6

20010602-1936 CHAN Suelo 127,5 20 129,1 5,77 7,78 8,53 14,0 4,0 8,0 2,0
20010602-1937 DCAN Suelo 229,4 20 230,3 5,77 2,18 2,10 4,0 0,6 6,0 1,2
20010602-1936 LEAN Suelo 157,0 20 158,3 5,77 3,91 2,50 4,2 1,0 3,0 1,4
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010704-2218 CHAN Suelo 122,2 24 124,5 5,69 2,02 2,48 3,0 0,7 4,0 0,8
20010704-2219 DCAN Suelo 117,9 24 120,3 5,69 1,70 1,39 4,0 0,6 3,0 1,5

20010705-0113 CHAN Suelo 118,8 25 121,4 5,54 2.64 2,24 5,4 0,5 5.0 0,7
20010705-0113 LEAN Suelo 104,4 25 107,4 5.54 1,27 1,15 3,4 0.6 3,0 0,3
20010705-0113 DCAN Suelo 115,2 25 117.9 5,54 4,38 2,82 3.0 0,4 2,4 0,7
20010705-0113 RAAN Suelo 112.8 25 115,6 5,54 1,91 1,71 4,0 0,4 4,0 0,6

20020106-1849 JIAN Roca 195,7 26 197,5 5,84 1,06 1,02 2,0 0,5 2,0 0,4
20020106-1849 MATN Roca 208,7 26 210,3 5,84 0,39 0,33 0,8 0,8 0,6 0,5
20020106-1848 CHAN Suelo 81,6 26 85,7 5,84 33,73 24,82 35,0 18,0 36,0 10,0
20020106-1849 ESAN Suelo 162,8 26 164,9 5,84 1,24 0,84 3,0 2,6 1,6 2,0
20020106-1849 RAAN Suelo 166,1 26 168,1 5,84 10,20 5,42 20,0 2,0 16,0 3,0
20020106-1849 RIAN Suelo 240,6 26 242,0 5,84 1,93 2,23 2,0 0,4 1,2 0,3
20020106-1852 DCAN Suelo 172,0 26 173,9 5,84 7,30 5,76 16,0 2,6 10,0 2,6

20020317-0900 ESAN Suelo 156,4 28 158,9 6,06 1,74 0,99 2,6 2,5 2,2 2,2
20020317-0900 DCAN Suelo 179,3 28 181,5 6,06 7,85 10,42 20,0 2,0 40,0 3,0

20021002-1941 JIAN Roca 164,0 21 165,4 5,54 0,63 1,30 2,4 0,4 4,0 0,3
20021002-1940 CHAN Suelo 46,7 21 51,2 5,54 15,40 15,27 16,0 2,0 8,0 2,6
20021002-1941 LEAN Suelo 65,4 21 68,7 5,54 6,51 8,29 6,2 0,6 6,2 1,6
20021002-1941 RAAN Suelo 127,4 21 129,1 5,54 5,12 3,03 12,0 0,4 8,0 0,8

20050315-0014 MAAN Suelo 147,0 34 150,9 5,99 2,29 2,69 5,0 6,0 7,0 4,4
20050315-0015 LEAN Suelo 200,3 34 203,2 5,99 1,53 1,43 3,8 2,6 4,2 4,0
Anexos

325
326
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20050702-0227 DCAN Suelo 124,0 21 125,8 5,77 6,35 5,88 20,0 3,6 16,0 2,4
20050702-0227 LEAN Suelo 161,3 21 162,6 5,77 2,63 2,61 10,0 1,6 8,0 1,8
20050702-0227 RAAN Suelo 125,3 21 127,1 5,77 5,60 4,05 14,0 3,6 14,0 3,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
EL SALVADOR
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
28-feb-2001 UC Roca 85,3 41,6 94,9 6,0 29,43
28-feb-2001 DB Suelo 88,5 41,6 97,8 6,0 36,16 25,22
28-feb-2001 OB Suelo 84,9 41,6 94,5 6,0 66,30 61,94
28-feb-2001 RS Suelo 86,1 41,6 95,6 6,0 40,74 40,19

16-mar-2001 UC Roca 97,5 44,9 107,3 5,9 26,93


16-mar-2001 OB Suelo 96,7 44,9 106,6 5,9 32,10 41,20
16-mar-2001 RS Suelo 98,2 44,9 108,0 5,9 31,02 25,97

21-ene-2003 ACAJ Roca 134,4 35,2 138,9 6,4 5,19 6,22


21-ene-2003 AIES Roca 219,8 35,2 222,6 6,4 12,88 9,48
21-ene-2003 HERR Roca 231,3 35,2 234,0 6,4 10,06 10,00
21-ene-2003 PERQ Roca 316,5 35,2 318,5 6,4 2,42 1,29
21-ene-2003 SONS Roca 147,7 35,2 151,8 6,4 29,80 25,60
21-ene-2003 SMIG Suelo 315,8 35,2 317,7 6,4 4,84 2,69
21-ene-2003 STAN Suelo 165,8 35,2 169,5 6,4 8,65 8,26

9-oct-2004 AIES Roca 384,4 27,9 385,4 7,0 8,24 8,27


9-oct-2004 HERR Roca 369,7 27,9 370,8 7,0 7,26 5,31
9-oct-2004 LUNA Roca 283,3 27,9 284,7 7,0 7,22 8,07
9-oct-2004 MAGT Roca 420,7 27,9 421,7 7,0 4,07 6,10
9-oct-2004 PERQ Roca 360,0 27,9 361,0 7,0 4,54 3,21
9-oct-2004 SONS Roca 460,5 27,9 461,4 7,0 2,94 2,75
9-oct-2004 CHIN Suelo 333,9 27,9 335,0 7,0 4,18 7,36
9-oct-2004 SMIG Suelo 314,2 27,9 315,4 7,0 10,32 10,06
9-oct-2004 SNET Suelo 416,3 27,9 417,3 7,0 4,30 4,40
Anexos

327
328
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
9-oct-2004 UDBS Suelo 412,0 27,9 413,0 7,0 7,56 6,60
9-oct-2004 UESS Suelo 416,1 27,9 417,1 7,0 8,13 10,05
9-oct-2004 UNCO Suelo 462,7 27,9 463,5 7,0 2,07 1,44

20-nov-2004 ACAJ Roca 87,3 30,9 92,6 5,9 6,69 8,82


20-nov-2004 AIES Roca 164,7 30,9 167,6 5,9 8,97 13,22
20-nov-2004 HERR Roca 173,7 30,9 176,4 5,9 11,76 10,58
20-nov-2004 MAGT Roca 146,4 30,9 149,6 5,9 11,06 11,59
20-nov-2004 PERQ Roca 271,5 30,9 273,2 5,9 2,16 1,97
20-nov-2004 SONS Roca 107,6 30,9 111,9 5,9 26,77 21,60
20-nov-2004 CHIN Suelo 240,9 30,9 242,9 5,9 3,12 4,30
20-nov-2004 SJAC Suelo 155,0 30,9 158,1 5,9 13,05 13,52
20-nov-2004 SMIG Suelo 260,3 30,9 262,1 5,9 5,51 4,19
20-nov-2004 SNET Suelo 152,1 30,9 155,2 5,9 16,53 11,74
20-nov-2004 UDBS Suelo 160,9 30,9 163,9 5,9 10,90 11,08
20-nov-2004 UESS Suelo 156,5 30,9 159,5 5,9 13,25 13,58
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

20-nov-2004 UNCO Suelo 138,0 30,9 141,4 5,9 11,19 8,27

7-oct-2005 AIES Roca 78,7 32,1 85,0 5,7 31,87 40,33


7-oct-2005 CPRF Roca 81,3 32,1 87,4 5,7 13,58 10,64
7-oct-2005 HERR Roca 83,4 32,1 89,4 5,7 18,03 20,44
7-oct-2005 MAGT Roca 78,4 32,1 84,7 5,7 12,79 11,05
7-oct-2005 SONS Roca 71,7 32,1 78,5 5,7 54,09 39,86
7-oct-2005 CEUC Suelo 90,8 32,1 96,3 5,7 23,59 33,15
7-oct-2005 CHIN Suelo 151,5 32,1 154,8 5,7 4,01 5,59
7-oct-2005 CPRS Suelo 81,3 32,1 87,4 5,7 24,49 16,33
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
7-oct-2005 SJAC Suelo 83,1 32,1 89,1 5,7 19,08 23,67
7-oct-2005 SMIG Suelo 168,9 32,1 171,9 5,7 8,80 8,54
7-oct-2005 SNET Suelo 82,0 32,1 88,1 5,7 20,88 14,90
7-oct-2005 UDBS Suelo 89,6 32,1 95,2 5,7 25,41 29,16
7-oct-2005 UESS Suelo 87,0 32,1 92,7 5,7 23,78 23,77
7-oct-2005 UNCO Suelo 99,8 32,1 104,9 5,7 6,86 12,20

3-dic-2006 AIES Roca 273,5 15,1 273,9 5,9 3,46 2,71


3-dic-2006 MAGT Roca 243,2 15,1 243,6 5,9 4,84 4,89
3-dic-2006 SONS Roca 197,1 15,1 197,7 5,9 14,42 14,74
3-dic-2006 CEUC Suelo 233,0 15,1 233,5 5,9 3,77 3,86
3-dic-2006 JUA Suelo 191,5 15,1 192,1 5,9 9,78 8,03
3-dic-2006 SNET Suelo 249,0 15,1 249,4 5,9 8,84 5,14
3-dic-2006 UDBS Suelo 256,6 15,1 257,1 5,9 5,92 4,70
3-dic-2006 UESS Suelo 251,7 15,1 252,1 5,9 8,26 7,22
3-dic-2006 UNCO Suelo 212,5 15,1 213,0 5,9 5,06 4,19

19-ene-2007 AIES Roca 75,5 29,7 81,2 6,0 8,47 21,53


19-ene-2007 CPRF Roca 85,2 29,7 90,2 6,0 11,85 10,73
19-ene-2007 HERR Roca 77,2 29,7 82,7 6,0 38,27 43,76
19-ene-2007 MAGT Roca 83,1 29,7 88,3 6,0 13,33 14,13
19-ene-2007 SONS Roca 84,7 29,7 89,8 6,0 21,23 31,75
19-ene-2007 CEUC Suelo 98,0 29,7 102,4 6,0 11,01 17,17
19-ene-2007 CPRS Suelo 85,2 29,7 90,2 6,0 21,66 20,19
19-ene-2007 JUA Suelo 97,1 29,7 101,5 6,0 12,97 14,68
19-ene-2007 SMIG Suelo 160,0 29,7 162,8 6,0 6,60 5,63
Anexos

329
330
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
19-ene-2007 SNET Suelo 85,7 29,7 90,7 6,0 12,19 11,88
19-ene-2007 UCHI Suelo 143,8 29,7 146,8 6,0 6,25 9,84
19-ene-2007 UDBS Suelo 92,3 29,7 96,9 6,0 11,72 13,39
19-ene-2007 UESS Suelo 90,5 29,7 95,2 6,0 14,89 17,20
19-ene-2007 UNCO Suelo 110,4 29,7 114,3 6,0 5,26 3,46
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199012221727 AG1 Suelo 25,9 6,5 26,7 6,0 116,95 110,09 179,0 28,4 229,0 53,1
199012221727 ALJ suelo 16,0 6,5 17,3 6,0 262,40 411,80 708,0 182,0 1230,0 338,0
199012221727 CTG Suelo 43,0 6,5 43,5 6,0 235,62 284,60 357,0 48,3 394,0 58,9
199012221727 GTS Suelo 30,5 6,5 31,2 6,0 158,32 74,27 287,0 78,1 218,0 53,3
199012221727 HTO Suelo 23,4 6,5 24,3 6,0 173,50 216,66 337,0 59,9 510,0 57,5
199012221727 SRM Suelo 27,5 6,5 28,2 6,0 162,97 170,65 251,0 214,0 278,0 412,0
199012221727 APSMe roca 5,0 6,5 8,2 6,0 494,60 367,40 550,0 70,0 500,0 55,0
199012221727 CCH roca 58,4 6,5 58,8 6,0 42,96 29,76 46,4 23,2 41,5 15,7

199012221729 AG1 suelo 27,2 5 27,7 5,0 22,71 27,19 52,7 31,2 54,3 49,3
199012221729 ALJ suelo 21,0 5 21,6 5,0 117,17 109,66 207,0 164,0 273,0 183,0
199012221729 CTG suelo 42,7 5 43,0 5,0 22,61 23,29 73,6 15,5 58,6 29,0
199012221729 GTS suelo 30,2 5 30,6 5,0 27,95 28,76 92,1 13,6 65,3 18,9
199012221729 HTO suelo 24,2 5 24,7 5,0 25,76 30,18 100,0 28,0 94,4 30,4
199012221729 SRM suelo 31,0 5 31,4 5,0 74,77 79,95 77,4 76,4 220,0 84,9
199012221729 APSMe roca 10,0 5 11,2 5,0 71,00 98,40 120,0 47,0 200,0 55,0

199104222157 ALJ suelo 124,6 15 125,5 105,5 7,7 108,36 107,39 270,0 163,0 322,0 112,0
199104222157 GTS suelo 100,3 15 101,4 84,5 7,7 100,95 65,58 228,0 94,0 161,0 111,0
199104222157 HTO suelo 108,2 15 109,3 91,3 7,7 119,15 78,32 205,0 98,3 199,0 116,0
199104222157 ISD suelo 61,7 15 63,5 63,0 7,7 187,40 136,96 405,0 141,0 442,0 105,0
199104222157 PCL suelo 146,0 15 146,8 98,0 7,7 85,64 63,56 170,0 81,1 202,0 70,7
199104222157 APSQ roca 61,0 15 62,8 33,9 7,7 761,30 265,70 1100,0 500,0 710,0 250,0
199104222157 CCH roca 74,6 15 76,1 58,5 7,7 139,77 76,18 268,0 183,0 160,0 145,0
199104222157 GLF roca 106,2 15 107,3 98,0 7,7 55,15 41,49 158,0 39,6 158,0 50,6
199104222157 ICE roca 109,7 15 110,7 91,0 7,7 84,42 89,70 145,0 64,3 316,0 61,9
Anexos

331
332
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199104222157 QPS roca 111,5 15 112,5 109,0 7,7 35,03 31,60 76,9 40,6 79,0 60,9

199104222206 ALJ suelo 63,7 10 64,5 5,6 21,69 31,70 110,0 16,2 91,6 22,1
199104222206 CTG suelo 27,3 10 29,1 5,6 52,42 99,36 55,1 25,6 73,0 16,9
199104222206 PCL suelo 65,2 10 65,9 5,6 24,38 21,09 120,0 52,5 286,0 63,2
199104222206 CCH roca 17,3 10 20,0 5,6 40,47 38,35 122,0 21,4 72,2 39,8

199908101455 ECA suelo 79,6 18 81,6 5,6 23,80 30,60 110,0 7,6 109,0 2,0
199908101455 ISD suelo 48,4 18 51,7 5,6 10,20 10,30 27,7 5,4 37,5 3,6
199908101455 CDN roca 71,7 18 73,9 5,6 11,40 11,50 58,1 4,7 37,9 3,7
199908101455 GUA roca 79,8 18 81,8 5,6 40,50 46,00 109,0 6,3 40,8 2,7
199908101455 OVS roca 86,6 18 88,5 5,6 18,60 28,20 47,5 3,8 101,0 4,4

200101300431 ECA suelo 4,1 5,2 6,6 4,2 35,80 28,30 112,0 4,6 90,5 2,7
200101300431 LPF suelo 0,7 5,2 5,2 4,2 23,50 29,10 23,2 0,7 47,9 3,2
200101300431 SLG suelo 17,1 5,2 17,9 4,2 5,00 1,85 9,7 0,4 5,1 0,4
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

200101300431 CDN roca 19,4 5,2 20,0 4,2 2,87 2,99 3,7 0,2 4,2 0,2
200101300431 FRA roca 20,5 5,2 21,1 4,2 4,44 9,10 4,6 0,2 11,8 0,4
200101300431 OVS roca 9,1 5,2 10,4 4,2 3,75 6,75 12,8 0,4 16,4 0,8

200111090047 ALJ suelo 220,7 17 221,4 6,0 6,53 7,60 18,2 7,2 31,1 7,1
200111090047 ISD suelo 167,4 17 168,2 6,0 11,30 8,54 28,4 6,4 23,4 10,9
200111090047 RAL suelo 189,1 17 189,8 6,0 6,05 9,62 14,7 4,8 24,7 6,0
200111090047 RMO suelo 99,4 17 100,9 6,0 31,70 39,10 82,2 41,7 89,1 38,5
200111090047 SLG suelo 186,8 17 187,6 6,0 8,11 11,40 29,0 11,1 27,1 6,2
200111090047 FRA roca 201,1 17 201,8 6,0 2,51 2,67 6,9 2,3 5,8 1,6
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200111090047 GLF roca 160,1 17 161,0 6,0 9,87 9,66 30,7 8,1 34,0 5,8

200207310017 ALJ suelo 284,3 20 285,0 6,2 26,30 18,40 44,8 40,9 36,7 24,4
200207310017 ISD suelo 194,2 20 195,2 6,2 11,00 11,40 26,7 15,1 38,6 14,2
200207310017 RAL suelo 257,2 20 258,0 6,2 13,10 11,00 21,8 11,9 21,9 12,9
200207310017 RMO suelo 240,3 20 241,2 6,2 12,90 13,70 22,2 18,9 29,4 21,5
200207310017 SLG suelo 253,4 20 254,2 6,2 13,80 12,60 55,2 30,7 28,2 19,6
200207310017 CDN roca 250,2 20 251,0 6,2 4,97 5,52 15,8 5,0 12,2 4,1
200207310017 FRA roca 250,0 20 250,8 6,2 5,69 4,30 18,4 7,2 15,2 5,1
200207310017 GLF roca 95,3 20 97,4 6,2 23,50 32,60 60,3 36,4 79,9 24,8
200207310017 QPS roca 227,3 20 228,1 6,2 18,00 18,00 38,7 11,3 35,9 8,2

200310170007 LPF suelo 35,0 10 36,4 4,2 11,00 10,00 20,5 1,7 20,5 1,7
200310170007 RAL suelo 22,4 10 24,5 4,2 18,00 11,10 17,8 2,1 23,9 2,8
200310170007 SLG suelo 18,6 10 21,1 4,2 16,70 51,40 53,0 2,3 111,0 7,5
200310170007 CDN roca 16,1 10 19,0 4,2 19,50 26,30 41,8 2,3 62,7 3,5
200310170007 FRA roca 28,6 10 30,3 4,2 8,31 12,00 22,1 0,9 8,7 0,5

200312250711 AETG suelo 213,5 26 215,1 207,0 6,6 24,96 26,41 63,3 14,1 59,0 13,9
200312250711 ALJ suelo 248,4 26 249,7 239,0 6,6 26,30 18,40 68,5 86,6 94,7 66,4
200312250711 ECA suelo 232,9 26 234,3 222,0 6,6 31,70 33,00 76,6 2,1 71,1 43,0
200312250711 ISD suelo 157,4 26 159,5 145,0 6,6 20,70 24,20 44,5 67,5 53,5 48,2
200312250711 LPF suelo 230,2 26 231,7 217,4 6,6 23,30 36,10 47,4 19,3 79,4 28,4
200312250711 RAL suelo 219,0 26 220,5 206,3 6,6 17,10 19,30 37,9 22,3 71,1 29,5
200312250711 RMO suelo 192,8 26 194,5 194,5 6,6 13,60 11,90 32,3 22,7 23,8 18,8
200312250711 SLG suelo 215,1 26 216,7 204,0 6,6 32,10 33,20 98,4 43,9 70,2 82,8
Anexos

333
334
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200312250711 APPI roca 209,6 26 211,2 190,0 6,6 8,72 7,65 20,6 15,2 23,6 15,0
200312250711 APSDb roca 352,4 26 353,4 343,0 6,6 2,84 3,20 5,6 65,1 6,0 9,3
200312250711 CDN roca 212,1 26 213,7 194,5 6,6 10,10 11,20 25,4 12,3 31,4 19,1
200312250711 FRA roca 214,5 26 216,1 200,9 6,6 8,46 8,57 28,0 9,7 29,6 14,6
200312250711 GLF roca 57,4 26 63,0 45,0 6,6 114,00 105,00 374,0 65,8 365,0 43,3
200312250711 OVS roca 239,6 26 241,0 226,9 6,6 6,12 5,96 12,6 14,3 13,8 11,2
200312250711 QPS roca 197,0 26 198,7 189,5 6,6 27,70 41,30 58,9 50,4 56,2 28,9
200312250711 RGA roca 252,6 26 254,0 240,5 6,6 9,72 12,20 20,9 11,1 39,2 16,9
200312250711 RTU roca 206,0 26 207,6 193,4 6,6 6,45 8,57 13,8 12,7 18,5 10,5

200401071042 AETG suelo 212,9 15 213,4 5,5 7,47 9,29 21,2 2,2 24,2 2,4
200401071042 ALJ suelo 247,2 15 247,7 5,5 8,72 9,03 19,1 5,9 20,2 59,0
200401071042 ECA suelo 232,0 15 232,5 5,5 10,20 8,06 32,5 5,1 23,2 3,4
200401071042 LPF suelo 229,5 15 230,0 5,5 9,65 11,60 29,3 2,4 30,7 4,0
200401071042 APPI roca 207,5 15 208,1 5,5 2,04 2,72 6,2 1,2 10,3 1,8
200401071042 CDN roca 211,7 15 212,2 5,5 3,51 3,19 7,8 1,2 8,3 1,4
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

200401071042 FRA roca 213,1 15 213,7 5,5 3,47 3,44 9,3 1,3 9,9 1,5
200401071042 GLF roca 55,8 15 57,8 5,5 43,40 35,20 174,0 14,1 124,0 11,4

200402041159 ALJ suelo 221,7 14 222,1 5,8 22,00 25,80 46,7 36,4 70,3 27,8
200402041159 ECA suelo 206,9 14 207,3 5,8 13,00 12,10 46,1 12,3 36,6 29,6
200402041159 ISD suelo 131,5 14 132,2 5,8 12,30 17,60 32,9 14,5 47,1 19,0
200402041159 LPF suelo 204,7 14 205,1 5,8 31,40 46,90 73,1 10,7 146,0 13,9
200402041159 RAL suelo 194,5 14 195,0 5,8 8,57 12,60 18,0 9,0 27,5 17,4
200402041159 RMO suelo 183,8 14 184,3 5,8 17,50 14,50 27,9 19,3 26,6 33,7
200402041159 SLG suelo 190,6 14 191,2 5,8 18,60 22,20 56,1 16,0 51,4 27,4
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200402041159 CDN roca 187,4 14 188,0 5,8 8,56 7,66 24,2 4,0 17,0 10,3
200402041159 FRA roca 187,4 14 187,9 5,8 5,72 8,95 20,9 7,3 29,3 16,0
200402041159 GLF roca 34,2 14 36,9 5,8 92,30 81,90 235,0 31,2 142,0 43,3
200402041159 OVS roca 214,0 14 214,5 5,8 3,03 4,23 7,2 8,2 8,5 9,8
200402041159 QPS roca 166,0 14 166,6 5,8 13,40 18,00 52,9 26,0 54,3 16,7
200402041159 RGA roca 225,1 14 225,5 5,8 7,16 5,71 15,6 6,3 19,0 7,5
200402041159 RTU roca 185,3 14 185,8 5,8 5,37 6,58 14,2 8,4 18,6 10,0

200404072023 ISD suelo 64,0 6,6 64,3 5,5 4,31 6,00 10,0 7,4 13,6 5,3
200404072023 LPF suelo 110,7 6,6 110,9 5,5 11,50 9,05 34,1 6,6 29,7 7,6
200404072023 RMO suelo 159,5 6,6 159,6 5,5 12,70 9,21 20,3 33,7 13,8 17,1
200404072023 SLG suelo 104,0 6,6 104,2 5,5 11,00 5,63 35,8 17,5 14,0 6,5
200404072023 CDN roca 100,9 6,6 101,1 5,5 3,58 2,94 9,3 5,2 7,7 3,2
200404072023 FRA roca 90,2 6,6 90,5 5,5 5,87 4,02 15,8 3,3 12,1 2,6
200404072023 OVS roca 117,5 6,6 117,7 5,5 1,32 2,48 3,1 3,9 7,1 2,8
200404072023 QPS roca 55,0 6,6 55,4 5,5 27,50 24,10 69,7 8,4 63,5 11,7
Anexos

335
336
NICARAGUA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010207-1024 JIAN Roca 302,9 2 302,9 6,27 0,84 0,56 2,2 0,2 1,5 0,2
20010207-1023 CHAN Suelo 197,3 2 197,3 6,27 5,20 6,75 15,0 1,5 16,0 2,0
20010207-1024 LEAN Suelo 228,0 2 228,0 6,27 2,19 2,10 7,5 1,0 6,2 1,2
20010207-1024 RAAN Suelo 290,7 2 290,7 6,27 4,31 3,33 12,0 1,0 18,0 1,5
20010207-1024 DCAN Suelo 296,2 2 296,2 6,27 3,42 5,61 10,0 1,0 16,0 1,6
20010207-1024 MGA Suelo 297,3 2 297,3 6,27 1,62 1,60 4,2 0,8 4,0 2,0

20010213-1423 JIAN Roca 117,9 2 117,9 6,49 1,59 2,01 3,0 1,5 3,0 0,9
20010213-1423 MATN Roca 132,9 2 132,9 6,49 0,70 0,41 0,7 1,6 0,7 1,0
20010213-1422 CHAN Suelo 166,3 2 166,3 6,49 2,88 2,73 8,0 4,0 7,6 4,0
20010213-1422 DCAN Suelo 222,0 2 222,0 6,49 0,89 1,28 2,4 1,5 3,6 1,8
20010213-1422 LEAN Suelo 187,6 2 187,6 6,49 1,08 1,44 2,2 2,0 2,2 2,2
20010213-1423 ESAN Suelo 113,5 2 113,5 6,49 1,61 2,10 2,4 2,8 2,6 5,0

20010318-1543 JIAN Roca 194,2 15 194,8 6,06 1,25 1,09 3,4 0,4 3,0 0,4
20010318-1542 CHAN Suelo 79,4 15 80,8 6,06 18,50 15,25 36,0 10,0 35,0 7,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

20010318-1542 LEAN Suelo 99,4 15 100,6 6,06 13,24 9,09 30,0 8,0 24,0 5,0
20010318-1543 DCAN Suelo 161,1 15 161,8 6,06 7,06 8,72 22,0 2,2 26,0 3,0
20010318-1543 ESAN Suelo 162,7 15 163,4 6,06 1,52 1,28 4,0 4,0 2,6 2,0
20010318-1543 GRAN Suelo 195,1 15 195,7 6,06 1,31 1,05 3,0 0,8 2,2 0,9
20010318-1543 MGA Suelo 163,1 15 163,8 6,06 6,83 4,97 20,0 1,5 15,0 1,0
20010318-1543 MAAN Suelo 182,9 15 183,6 6,06 1,09 1,27 2,2 1,0 2,6 0,8
20010318-1543 RAAN Suelo 155,4 15 156,1 6,06 8,57 7,83 30,0 2,2 16,0 3,0

20010812-1553 CHAN Suelo 151,7 5 151,8 5,69 6,21 5,39 10,0 4,0 8,0 10,0
20010812-1553 DCAN Suelo 118,9 5 119,0 5,69 3,94 5,05 7,6 1,4 14,0 1,6
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010812-1553 MGA Suelo 122,7 5 122,8 5,69 1,86 2,26 4,0 0,9 4,0 1,8
20010812-1553 LEAN Suelo 129,8 5 129,9 5,69 3,84 4,52 8,0 4,0 14,0 12,0
20010812-1553 RAAN Suelo 118,0 5 118,1 5,69 2,91 2,84 8,0 1,6 8,0 2,6

20011008-1230 MGA Suelo 168,0 10 168,3 5,77 1,82 1,85 4,0 0,4 5,0 0,4
20011008-1230 CHAN Suelo 80,8 10 81,4 5,77 14,49 10,35 26,0 2,6 20,0 3,6
20011008-1231 RAAN Suelo 160,2 10 160,5 5,77 3,43 2,46 6,0 0,4 6,4 0,7

20021202-0218 GRAN Suelo 120,2 12 120,8 5,69 1,36 0,72 2,2 2,2 1,4 1,2
20021202-0218 MGA Suelo 135,5 12 136,0 5,69 1,02 0,86 1,4 1,4 1,4 1,6

20050702-0216 BOAN Roca 140,6 3 140,6 6,42 2,30 2,26 4,0 4,6 4,0 4,6
20050702-0216 JUIN Roca 172,8 3 172,9 6,42 2,44 2,95 5,0 4,4 5,0 6,0
20050702-0215 LEAN Suelo 183,0 3 183,0 6,42 11,77 7,12 36,0 6,0 22,0 6,6
20050702-0216 RAAN Suelo 200,4 3 200,4 6,42 16,70 19,18 60,0 24,0 60,0 20,0
20050702-0216 DCAN Suelo 204,8 3 204,8 6,42 25,68 25,15 80,0 22,0 100,0 24,0
20050702-0216 CHAN Suelo 141,6 3 141,6 6,42 6,20 5,91 16,0 4,0 20,0 4,0

20050702-0410 JUIN Roca 145,9 0 145,9 6,06 1,05 1,36 2,0 2,6 2,0 4,0
20050702-0410 RAAN Suelo 195,6 0 195,6 6,06 4,42 4,45 10,0 4,0 12,0 4,2
20050702-0410 DCAN Suelo 194,2 0 194,2 6,06 6,44 6,78 16,0 4,0 20,0 4,4
20050702-0410 LEAN Suelo 169,5 0 169,5 6,06 2,28 1,43 6,0 1,4 4,0 1,4
20050702-0410 CHAN Suelo 145,5 0 145,5 6,06 1,40 1,71 4,0 0,8 4,2 0,8

20050803-0927 JUIN Roca 125,5 1 125,5 5,62 4,27 2,94 2,6 1,0 4,0 1,4
20050803-0927 BOAN Roca 119,7 1 119,7 5,62 2,44 2,47 4,0 2,2 6,0 1,8
Anexos

337
338
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20050803-0926 MAAN Suelo 120,7 1 120,7 5,62 1,15 1,35 2,0 1,0 3,0 1,0
20050803-0926 DCAN Suelo 127,2 1 127,2 5,62 3,13 3,55 8,0 2,2 12,0 2,6
20050803-0927 RAAN Suelo 84,4 1 84,4 5,62 1,56 2,20 4,6 2,0 6,0 2,0
20050803-0927 MGA Suelo 92,2 1 92,2 5,62 1,03 1,18 3,0 1,4 3,4 1,6

20050803-1102 JUIN Roca 86,8 5 87,0 6,06 12,00 15,25 24,0 8,0 44,0 7,0
20050803-1102 BOAN Roca 119,9 5 120,0 6,06 8,24 15,18 16,0 8,0 24,0 8,0
20050803-1102 MATN Roca 92,7 5 92,8 6,06 4,07 4,18 8,0 2,4 9,0 4,2
20050803-1102 MAAN Suelo 183,7 5 183,8 6,06 3,84 4,57 10,0 4,0 8,0 7,0
20050803-1102 RAAN Suelo 121,0 5 121,1 6,06 6,96 6,18 16,0 10,0 16,0 10,0
20050803-1102 DCAN Suelo 129,0 5 129,0 6,06 10,61 12,85 26,0 7,0 36,0 9,0
20050803-1102 MGA Suelo 125,7 5 125,8 6,06 3,89 4,12 8,0 6,0 7,0 7,0

20050923-1349 JUIN Roca 485,1 10 485,2 6,49 1,03 1,10 1,4 1,6 1,4 2,6
20050923-1349 ESAN Suelo 344,5 10 344,7 6,49 2,68 2,55 4,0 8,0 5,4 7,0
20050923-1349 DCAN Suelo 451,7 10 451,8 6,49 0,60 0,98 2,0 1,0 2,0 1,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

20060220-0655 MATN Roca 131,5 15 132,4 6,13 3,33 2,93 2,4 1,8 2,6 2,4
20060220-0655 ESAN Suelo 82,7 15 84,1 6,13 6,49 10,60 20,0 8,0 30,0 8,0
20060220-0655 LEAN Suelo 57,2 15 59,1 6,13 4,50 5,35 8,0 3,0 6,4 10,0
EL SALVADOR
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
10-oct-1986 CI Roca 3,6 10,0 10,6 5,70 441,73 680,80 1290,0 433,0 1830,0 629,0
10-oct-1986 HSH Roca 7,8 10,0 12,7 5,70 213,90 295,62 504,0 149,0 594,0 356,0
10-oct-1986 UC Roca 5,9 10,0 11,6 5,70 374,10 408,84 695,0 263,0 736,0 548,0
10-oct-1986 HCR Suelo 6,1 10,0 11,7 5,70 421,07 338,68 931,0 339,0 846,0 449,0
10-oct-1986 IG Suelo 5,3 10,0 11,3 5,70 391,65 524,45 632,0 655,0 870,0 901,0
10-oct-1986 IV Suelo 6,5 10,0 11,9 5,70 667,77 379,75 542,0 430,0 1530,0 401,0

1-mar-1999 SV Suelo 1,6 7,4 7,6 4,26 152,60 161,00

17-mar-1999 SV Suelo 4,7 6,6 8,1 4,26 168,70 159,50

3-abr-1999 CU Roca 24,7 12,80 27,8 5,39 34,17 47,85


3-abr-1999 SM Suelo 96,1 12,80 96,9 5,39 6,30 4,75

3-abr-1999 CU Roca 23,6 7,40 24,7 5,72 66,58 80,15


3-abr-1999 SM Suelo 94,8 7,40 95,1 5,72 11,37 7,29

13-feb-2001 CI Roca 25,6 10,00 27,4 19,3 6,60 135,30 69,14 180,1 63,5 217,8 162,1
13-feb-2001 QC Roca 41,0 10,0 42,2 27,4 6,60 18,75 25,55 81,7 28,9 60,7 24,5
13-feb-2001 RF Roca 32,6 10,0 34,1 26,2 6,60 39,86 42,56 88,0 43,4 88,0 45,9
13-feb-2001 ST Roca 37,9 10,0 39,2 32,6 6,60 40,81 37,85 58,6 44,0 67,0 70,4
13-feb-2001 UC Roca 32,1 10,0 33,7 25,7 6,60 58,75 175,9 91,1
13-feb-2001 VF Roca 30,1 10,0 31,7 24,3 6,60 39,92 41,49 69,1 71,6 50,3 49,6
13-feb-2001 LI Roca 46,7 10,0 47,8 40,5 6,60 90,00 92,00 261,8 23,2 121,5 21,4
13-feb-2001 ZA Roca 18,6 10,0 21,2 15,5 6,60 400,00 296,00 709,9 279,0 751,8 155,2
13-feb-2001 PA Roca 26,8 10,0 28,6 20,2 6,60 182,00 105,00 236,6 46,5 127,7 31,4
Anexos

339
340
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
13-feb-2001 TE Roca 36,8 10,0 38,1 30,3 6,60 46,00 40,00 58,6 54,7 71,2 38,3
13-feb-2001 DB Suelo 23,9 10,0 25,9 18,2 6,60 98,08 92,13 272,2 108,7 295,3 134,5
13-feb-2001 OB Suelo 27,9 10,0 29,6 21,7 6,60 101,90 104,70 261,8 142,0 286,9 63,5
13-feb-2001 RS Suelo 32,6 10,0 34,1 26,2 6,60 63,52 57,01 142,4 52,2 157,1 40,8
13-feb-2001 SS Suelo 31,0 10,0 32,6 24,9 6,60 69,90 64,12 117,3 72,3 125,7 30,8
13-feb-2001 VS Suelo 30,1 10,0 31,7 24,3 6,60 74,63 60,23 121,5 56,5 157,1 91,1
13-feb-2001 EX Suelo 29,3 10,0 30,9 23,1 6,60 121,00 97,00 188,5 120,0 207,3 52,2
13-feb-2001 BA Suelo 18,5 10,0 21,0 12,5 6,60 104,00 139,00 339,3 258,2 391,6 286,5
13-feb-2001 AR Suelo 61,3 10,0 62,1 55,1 6,60 28,00 36,00 73,3 27,6 56,5 26,4
13-feb-2001 TO Suelo 22,4 10,0 24,5 18,0 6,60 238,00 246,00 626,2 487,6 695,3 179,1
13-feb-2001 VI Suelo 16,9 10,0 19,7 2.5 6,60 425,00 232,00 538.2 51,5 370,7 30,8

17-feb-2001 CI Roca 8.6 6,4 10,7 5,10 147.80 170,90


17-feb-2001 UC Roca 1,7 6,4 6.6 5,10 127,30
17-feb-2001 VF Roca 7,5 6.4 9,9 5,10 72,65 69.69
17-feb-2001 DB Suelo 11,0 6,4 12,7 5.10 78,31 64,38
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

17-feb-2001 OB Suelo 5,9 6.4 8,7 5,10 192,30 182.40


17-feb-2001 VS Suelo 7,5 6,4 9,9 5,10 95,15 124,90

8-may-2001 QC Roca 15,1 7,0 16,7 5,41 31,00 46,88


8-may-2001 QC Roca 11,4 6,9 13,4 5,30 42,33 52,81

20-mar-2003 SNET Suelo 3,7 9,4 10,1 4,59 15,99 20,26

16-feb-2004 CPRF Roca 4,5 9,0 10,1 3,94 7,42 9,92


16-feb-2004 MAGT Roca 7,7 9,0 11,8 3,94 12,70 10,45
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
16-feb-2004 SEMF Roca 2,4 9,0 9,3 3,94 4,74 7,16
16-feb-2004 CPRS Suelo 4,5 9,0 10,1 3,94 10,72 11,32
16-feb-2004 SEMS Suelo 2,4 9,0 9,3 3,94 12,84 13,65
16-feb-2004 SJAC Suelo 6,4 9,0 11,0 3,94 9,03 13,20
16-feb-2004 SNET Suelo 4,1 9,0 9,9 3,94 5,21 8,20
16-feb-2004 UDBS Suelo 7,9 9,0 12,0 3,94 7,92 7,93
16-feb-2004 UESS Suelo 3,0 9,0 9,5 3,94 15,76 15,89

4-may-2005 ACAJ Roca 35,1 1,9 35,2 5,00 21,05 19,07


4-may-2005 AIES Roca 87,7 1,9 87,7 5,00 2,42 2,21
4-may-2005 MAGT Roca 52,7 1,9 52,8 5,00 4,25 3,85
4-may-2005 SONS Roca 15,7 1,9 15,8 5,00 76,34 87,86
4-may-2005 SNET Suelo 58,1 1,9 58,1 5,00 5,17 5,56
4-may-2005 UDBS Suelo 64,9 1,9 64,9 5,00 3,64 3,22
4-may-2005 UESS Suelo 60,1 1,9 60,1 5,00 3,94 5,63
4-may-2005 UNCO Suelo 23,9 1,9 24,0 5,00 14,51 13,19

20-feb-2006 LUNA Roca 40,5 10,0 41,7 5,58 30,94 34,08


20-feb-2006 SMIG Suelo 77,0 10,0 77,7 5,58 8,09 7,36

25-oct-2006 LUNA Roca 21,8 5,0 22,4 5,00 25,25 17,84


25-oct-2006 SMIG Suelo 58,7 5,0 58,9 5,00 4,15 5,67
25-oct-2006 UCHI Suelo 80,7 5,0 80,9 5,00 2,98 3,30
28-oct-2006 LUNA Roca 22,6 5,0 23,2 5,17 23,19 31,24
28-oct-2006 SMIG Suelo 59,2 5,0 59,4 5,17 6,27 6,58
28-oct-2006 UCHI Suelo 81,1 5,0 81,3 5,17 3,42 4,58
Anexos

341
342
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s

20-dic-2006 SONS Roca 28,1 9,3 29,6 4,35 4,29 3,01


20-dic-2006 CEUC Suelo 48,0 9,3 48,9 4,35 1,77 2,16
20-dic-2006 JUA Suelo 15,7 9,3 18,2 4,35 7,44 11,72
20-dic-2006 UNCO Suelo 26,1 9,3 27,7 4,35 6,79 4,64

20-dic-2006 SONS Roca 30,0 5,0 30,4 4,76 4,08 3,49


20-dic-2006 CEUC Suelo 51,3 5,0 51,6 4,76 3,71 3,80
20-dic-2006 JUA Suelo 17,6 5,0 18,3 4,76 11,66 13,47
20-dic-2006 UESS Suelo 72,3 5,0 72,5 4,76 2,74 2,64
20-dic-2006 UNCO Suelo 29,3 5,0 29,7 4,76 18,56 7,35
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
ANEXO C
(CAP. 4)

A continuación, se presenta la distribución de residuos con la distancia correspondien-


tes a los datos de PGA de Centroamérica respecto a las predicciones con diferentes
modelos de movimiento fuerte para las diferentes zonas sísmicas, Los puntos represen-
tan los residuos (Ln PGA observada – Ln PGA predicha) y las líneas continuas repre-
sentan la desviación estándar de cada modelo (± 1Û), En algunos casos se utiliza log.

343
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 6.3. Residuos para PGA para fuentes superficiales de la corteza

Cepeda et al., 2004 Spudich et al., 1999


3 3

2 2

1 1
Residuos

Residuos
0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

Schmidt et al., 1997 Schmidt et al., 1997


Epicentral Hipocentral
3 3

2 2

1 1
Residuos

0 0
Residuos

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

Zhao et al., 2006 Climent et al., 1994

3 3

2 2

1 1
Residuos

0 0
Residuos

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

344
Anexos

Figura 6.4. Residuos PGA de las fuentes de subducción interplaca

Youngs et al., 1997 Atkinson y Boore, 2003


3 3

2 2

1 1
Residuos

Residuos
0 0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

Climent et al., 1994 Zhao et al., 2006


3 3

2 2

1 1
Residuos

Residuos

0 0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

345
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 6.5. Residuos PGA de las fuentes de subducción intraplaca

Youngs et al., 1997 Garcia et al., 2005


3 3

2 2

1 1
Residuos

Residuos
0 0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 350 400 0 100 200 300 400
Distancia (km) Distancia (km)

Atkinson y Boore 2003 Cepeda et al., 2004


2
3

2
1
1
Residuos

0
Residuos

-1
-1
-2

-2 -3
0 100 200 300 400 0 100 200 300 400
Distancia (km) Distancia (km)

Climent et al., 1994


3
Zhao et al., 2006
3
2
2
1
1
Residuos

0
Residuos

-1
-1

-2 -2

-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 350 400
0 100 200 300 400 500
Distancia (km)
Distancia (km)

346
Anexos

Las figuras siguientes muestran la distribución de residuos con la distancia correspon-


dientes a los datos de Sa (1,0 s) de Centroamérica respecto a las predicciones con diferentes
modelos de movimiento fuerte para las diferentes zonas sísmicas, Los puntos representan los
residuos [Ln Sa (1,0 s) observada – Ln Sa (1,0 s) predicha] y las líneas continuas representan
la desviación estándar de cada modelo (± 1Û). En algunos casos se emplea log.

Figura 6.6. Residuos para la ordenada espectral de (1,0 s) para fallamiento superficial
de la corteza

Cepeda et al., 2004 Spudich et al., 1999


3 3

2 2

1 1
Residuos

0 0
Residuos

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

Schmidt et al., 1997 Schmidt et al., 1997


epicentral hipocentral
3 3

2 2

1
Residuos espectrales (gals)

1
Residuos

0 0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km)
Distancia (km)

Zhao et al., 2006 Climent et al., 1993


3
3
2
2
1
1
Residuos

0
Residuos

0
-1
-1
-2
-2
-3
-3
0 100 200 300 400 500
0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

347
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 6.7. Residuos de la ordenada espectral de (1,0 s) para la fuente de subducción


interplaca

Youngs et al., 1997 Atkinson y Boore, 2003


3 3

2 2

1 1
Residuos

Residuos
0 0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

Climent et al., 1994 Zhao et al., 2006


3 3

2 2

1 1
Residuos
Residuos

0 0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)

348
Anexos

Figura 6.8. Residuos de la ordenada espectral de (1,0 s) para la fuente de subducción


intraplaca

Youngs et al., 1997 Atkinson y Boore, 2003


3 3

2 2

1 1

Residuos
0 0
Residuos

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 0 50 100 150 200 250 300
Distancia (km) Distancia (km)

Garcia et al., 2005 Cepeda et al., 2004


3 3

2 2

1 1
Residuos

Residuos

0 0

-1 -1

-2 -2

-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 0 50 100 150 200 250 300
Distancia (km) Distancia (km)

Zhao et al., 2006


3

0
Residuos

-1

-2

-3
0 50 100 150 200 250 300
Distancia (km)

349
Parte 1II
GLOSARIO DE TÉRMINOS
Aceleración básica (ab): es un valor característico de la aceleración horizontal de la
superficie del terreno proporcionado por la Norma NCSE-02, resultante de un
estudio de peligrosidad. La Norma NCSE-02 da los valores de ab para un periodo
de retorno de 500 años en aquellos municipios en los que supera el valor de 0,04
g y un mapa de aceleración básica del territorio español.
Aceleración de cálculo (ac): según la definición de la Norma NCSE-02, es el producto
de la aceleración básica por un coeficiente adimensional de riesgo (Ú, función de
la probabilidad aceptable de que se exceda ac en el período de vida para el que se
proyecta la construcción) y un coeficiente de amplificación del terreno.
Aceleración espectral (de período Ù) [SA (Ù)]: es la aceleración máxima de respuesta
de un oscilador libre de un grado de libertad, ante un movimiento de entrada en
su base y de período Ù. La velocidad espectral y la aceleración espectral se pueden
relacionar mediante la expresión SA (Ù) = 2··SV(Ù)/Ù?.
Aceleración máxima del suelo: véase Aceleración pico del suelo.
Aceleración pico del suelo (PGA): valor máximo que toma la aceleración en el acelero-
grama. Normalmente se considera que la PGA es la aceleración espectral de perío-
do cero.
Árbol lógico: herramienta lógica que se utiliza para incorporar distintas opciones en el
cálculo de la peligrosidad sísmica, asignándoles pesos que representan la verosimi-
litud del analista de que la opción correspondiente reproduzca el caso real. El árbol
lógico se compone de nodos, que representan elementos que intervienen en el cál-
culo, y ramas, que representan diferentes opciones alternativas para esos elementos.
Desagregación: técnica de tratamiento de los resultados del estudio probabilista de peli-
grosidad sísmica utilizada para definir el terremoto de control. Consiste en deter-
minar las contribuciones relativas a la peligrosidad de diferentes intervalos de mag-
nitud, distancia y otras variables, siendo el intervalo que mayor contribución
presenta el que define el terremoto de control. La desagregación se puede realizar
para cada variable por separado o para varias variables conjuntamente.

353
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Escala EMS: Escala Europea de Intensidad Macrosísmica (en inglés, European Macro-
seismic Scale).
Escala MSK: Escala de Intensidad Macrosísmica de Medvedev, Sponheuer y Karnik,
ampliamente utilizada en Europa, sobre todo hasta la aparición de la escala EMS.
Espectro de diseño: espectro de respuesta utilizado en diseño de estructuras.
Espectro de respuesta: es una curva que representa la aceleración máxima de un oscila-
dor libre de periodo natural Ù en respuesta a una excitación producida en su base
por el acelerograma, en función del período Ù. El espectro de respuesta se utiliza
en el diseño de estructuras.
Falla: zona de fractura que materializa el contacto entre dos partes de una roca, o terre-
no en general, que han experimentado desplazamiento una respecto de la otra.
Falla activa: falla que presenta evidencias de desplazamientos en tiempos recientes (por
ejemplo, en los últimos 10.000 años).
Forma espectral normalizada: curva sintética compuesta por varios tramos que, multi-
plicada por factores de suelo, de importancia de estructura, etc., proporciona el
espectro de respuesta especificado en diferentes normativas sismorresistentes, como
la española NCSE-02 o el Eurocódigo EC8.
Intensidad macrosísmica: parámetro de tamaño del terremoto basado en sus efectos
sobre estructuras y el terreno.
Ley de atenuación: véase Modelo del movimiento fuerte del suelo.
Ley de Gutenberg-Richter: es una relación exponencial entre el número de terremotos
N que superan una magnitud dada M y esa magnitud, de la forma log N = a + b
M. Los coeficientes a y b se determinan mediante ajuste por regresión de los datos.
Magnitud de la fase Lg (mbLg): parámetro de tamaño del terremoto que se basa en la
amplitud y en el periodo del tren de ondas Lg. Es el tipo de magnitud utilizado en
el catálogo del IGN.
Magnitud momento (MW): parámetro de tamaño del terremoto derivado del momen-
to sísmico escalar que se define como el producto de la superficie de ruptura en el
plano de falla, el desplazamiento neto en la falla o dislocación y el coeficiente de
rigidez. Es el parámetro de tamaño que mejor correlaciona con la energía liberada
por el terremoto.
Magnitud de ondas internas (mb): parámetro de tamaño del terremoto deducido a par-
tir de la amplitud y del periodo de ondas internas.
Magnitud de ondas superficiales (MS): parámetro de tamaño del terremoto deducido a
partir de la amplitud y del periodo de ondas superficiales.
Modelo del movimiento fuerte del suelo: o, simplemente, modelo del movimiento, es
una expresión matemática que da el valor del parámetro del movimiento en un
emplazamiento dado en función de su distancia a la fuente y de la magnitud del sis-
mo y, frecuentemente, en función de otras variables como el tipo de suelo, el meca-
nismo focal, etc. También se denomina ley de atenuación y relación de predicción
del movimiento. Frecuentemente se considera que el logaritmo del parámetro del
movimiento predicho con el modelo del movimiento sigue una distribución normal.

354
Glosario de términos

Modelo del terremoto característico: modelo de ocurrencia de terremotos donde se asu-


me que las fallas liberan la energía sísmica fundamentalmente a través de un terre-
moto de tamaño máximo o característico.
Movimiento objeto: es el valor de un determinado parámetro del movimiento que se
toma como base para realizar un estudio de desagregación.
Nivel del movimiento: término empleado para referirse de manera genérica al valor (o
amplitud) del movimiento del suelo.
Parámetro alfa (·): parámetro de sismicidad relacionado con el número acumulado de
terremotos ocurridos en un área dada, derivado de la ley de Gutenberg-Richter,
según la fórmula · = a ? ln(10).
Parámetro beta (‚): parámetro de sismicidad relacionado con la proporción entre terre-
motos de magnitud grande y magnitud pequeña ocurridos en un área dada. Se deri-
va a partir de ley de Gutenberg-Richter, según la fórmula ‚ = b • ln(10).
Parámetro épsilon (Â): es un número entero que representa el número de desviaciones
estándar utilizadas para calcular el valor del parámetro del movimiento por medio
de un modelo del movimiento del fuerte del suelo.
Parámetro del movimiento: término empleado para definir el tipo de movimiento del
suelo empleado en el análisis. Los parámetros del movimiento más comunes son la
aceleración pico del suelo, la aceleración espectral, la velocidad pico del suelo y la
velocidad espectral.
Peligrosidad sísmica: la peligrosidad sísmica en un emplazamiento se define como la
probabilidad de excedencia de un determinado nivel del movimiento del suelo a
causa de los terremotos que afectan a dicho emplazamiento. Su inversa es el perio-
do de retorno.
Periodo de recurrencia: es el intervalo de tiempo que transcurre entre la ocurrencia de
un gran terremoto y otro en el modelo del terremoto característico.
Periodo de retorno: es la inversa de la probabilidad de excedencia del movimiento del
suelo.
Periodo de recurrencia: número medio de años que transcurren desde la ocurrencia de
un terremoto de magnitud determinada hasta la ocurrencia del siguiente.
PGA: véase Aceleración pico del suelo.
PGV: véase Velocidad pico del suelo.
Probabilidad de excedencia: es la probabilidad de que un nivel del movimiento dado
sea superado en un emplazamiento a causa de la acción de los terremotos del área
de influencia.
Relación de predicción del movimiento: véase Modelo del movimiento fuerte del
suelo.
SA(Ù): véase Aceleración espectral.
SV(Ù): véase Velocidad espectral.
Tasa anual de ocurrencia de terremotos (?0): número de terremotos de magnitud igual
o superior a una magnitud umbral (por debajo de la cual la influencia de los sismos
en la peligrosidad es despreciable) que ocurren anualmente en una zona dada.

355
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Terremoto característico: terremoto de gran magnitud que ocurre aproximadamente de


forma periódica y que define la sismicidad de una fuente sismogenética de acuerdo
con el modelo del mismo nombre.
Terremoto de control: es el terremoto que presenta mayor contribución a la peligrosi-
dad para un nivel de movimiento objeto determinado. En estudios probabilistas, se
usa la técnica de la desagregación de la peligrosidad para conocer las características
de dicho terremoto (comúnmente, la magnitud y la intensidad).
Velocidad espectral (de período Ù) [SV(Ù)]: es la velocidad máxima de respuesta de un
oscilador libre de un grado de libertad, ante un movimiento de entrada en su base
y de período Ù. La velocidad espectral y la aceleración espectral se pueden relacio-
nar mediante la expresión SA (Ù) = 2··SV(Ù)/Ù.
Velocidad pico del suelo (PGV): valor máximo que toma la velocidad en el registro o
historia temporal de velocidades.
Zona sismogenética: zona extensa que representa la proyección en superficie de un volu-
men de litosfera con características sismotectónicas homogéneas. Se considera que la
ocurrencia de un sismo en el interior de la zona es equiprobable en el espacio.
Zonificación: es una división del territorio en diferentes fuentes sismogenéticas (zonas
o fallas) de acuerdo con criterios sísmicos, tectónicos, geomorfológicos, etc.

356
Parte 1II
ÍNDICES
ÍNDICE DE FIGURAS

Capítulo 2. Marco sismotectónico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Figura 2. 1 Mapa tectónico de Centroamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 2. 2 Mecanismos focales de eventos con Mw > 6,0 ocurridos
en América Central Septentrional durante el período 1976-2007
(Global CMT, 2008). Las líneas en negro indican los límites de placas
tectónicas. Los mecanismos son normales en la Depresión de Honduras
y transcurrentes sinestrales en la fallas del Cisne y de Motagua . . . . . . . . . . . . .
Figura 2. 3. Mecanismos focales de eventos con Mw > 6,0 ocurridos
en América Central Septentrional durante el período 1976-2007.
(Global CMT, 2008). Las líneas en negro indican los límites de placas
tectónicas. En el caso de Panamá se utilizaron los sismos con Mw > 5.5,
para delimitar mejor los límites de la microplaca de Panamá . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 3. Metodología de cálculo. (Aspectos teóricos) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Figura 3. 1 Fases del cálculo de la amenaza mediante un método probabilista
(modificado de Benito y Jiménez, 1999) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 3. 2 Representación típica de la ley de Gutenberg-Richter (1954)
para una zona sismogenética o falla, cuya sismicidad sigue un modelo
de Poisson, truncada con un umbral inferior de magnitud mo
y uno superior mu. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 3. 3 Modelo del terremoto característico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 3. 4 Modelo del movimiento del suelo (dado mediante la aceleración
pico, PGA medida en g) en función de la distancia (en Km.) para dos valores
de magnitud. El modelo fue deducido mediante regresión de registros de
movimiento fuerte correspondientes a sismos reales (puntos). Las líneas
continuas dan la variación de la PGA media y las discontinuas las de
los percentiles del 5% (PGA-95%) y del 95% (PGA+95%). A la izquierda
se ven las distribuciones representativas del movimiento a distancia de 1 Km . . . . . .

359
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 3. 5. Curva de atenuación del movimiento (ln y) para un valor


de magnitud M = m2 a diferentes distancias (trazo negro). Para varias
distancias ( r1, r2, r3,… rn, ) se indica también la distribución de probabilidad
de excedencia del movimiento Y (representado por la línea roja) condicionada
a M=mi y R = ri (i = 1, 2, 3, 4….n), es decir, P [ y > Y | m= m i, r = ri ].
Las áreas verdes representan la probabilidad de excedencia (con) de Y para
cada una de las distancias consideradas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 3. 6 Curva de amenaza para un emplazamiento expresada en función
del período de retorno TR (izq) o de la probabilidad anual
de excedencia l (dcha) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 3. 7 a) Estructura general de árbol lógico para la estimación probabilista
de la amenaza sísmica. b) Ejemplo de una parte de árbol lógico
correspondiente a la estimación de la magnitud máxima. Los números
entre paréntesis son los pesos asociados a cada opción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 4. Evaluación de la amenaza sísmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Figura 4. 1 Zonas asignadas para la confección del catálogo de cada país
de Centro América . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 2 Distribución acumulada de eventos desde 1522 para diferentes rangos
de magnitud, a partir del catálogo sísmico de Centroamérica para
profundidades menores que 34 km, homogenizado a magnitud
momento (Mw). Se indican los años de referencia adoptados mediante
inspección visual (ver Tabla 4. 1) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 3 Distribución acumulada de eventos desde 1522 para diferentes
rangos de magnitud, a partir del catálogo sísmico de Centroamérica
para profundidades mayores que 34 km, homogenizado a magnitud
momento Mw. Se indican los años de referencia adoptados mediante
inspección visual (ver Tabla 4.1) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 4 Zonificación sísmica regional. Zonas corticales superpuestas
a la batimetría y tectónica de la región . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 5 Zonificación sísmica regional. Zonas de subducción interfase
superpuestas a la batimetría y tectónica de la región . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 6 Zonificación sísmica regional. Zonas de subducción intraplaca
superpuestas a la batimetría y tectónica de la región . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 7 Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas corticales
superpuestas a la sismicidad superficial, con epicentros de sismos
para profundidad h < 25 km . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 8 Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas de subducción
interfase superpuestas a la sismicidad intermedia, con epicentros de sismos
para profundidad 25<h<60 km . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

360
Índices

Figura 4. 9 Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas de subducción


intraplaca superpuestas a la sismicidad profunda, con epicentros
de sismos para profundidad h > 60 km . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 10 Distribución de la magnitud con respecto a la profundidad
(dcha.) y la distancia (izq.) de la base de datos acelerométrica utilizada
en el análisis de contraste de modelos de atenuación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 11 Distribución de residuos con la distancia correspondientes
a los datos de PGA de Centroamérica respecto a las predicciones con
diferentes modelos de movimiento fuerte para zonas de subducción
interplaca. Los puntos representan los residuos (Ln PGA observada –
Ln PGA predicha) y las líneas continuas representan la desviación
estándar de cada modelo (± 1Û). En el caso del modelo AYB03
se utiliza log10. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 12 Curvas de predicción de PGA para los modelos de atenuación
seleccionados y para las fuentes sísmicas de fallamiento superfical (a),
interplaca (b) e intraplaca (c) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 13 Leyes de Gutenberg-Richter para zonas corticales.
Zonificación Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 14 Leyes de Gutenberg-Richter para zonas de subducción interfase.
Zonificación Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 15 Leyes de Gutenberg-Richter para zonas de subducción intraplaca.
Zonificación Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 16 Leyes de Gutenberg-Richter para zonas corticales.
Zonificación Nacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 17 Leyes de Gutenberg-Richter para zonas subducción interfase.
Zonificación Nacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 18 Leyes de Gutenberg-Richter para zonas subducción intraplaca.
Zonificación Nacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 4. 19 Modelo en perfil de zonas sísmicas en profundidad: Mw es
la magnitud máxima esperada, Nz es el número de zonas locales asociadas
a la región sismotectónica, b es el índice sísmico característico de la región
sismotectónica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 5. Resultados. Discusión e interpretación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Figura 5. 1 Mapa de amenaza sísmica en términos de PGA (gal)
para PR=500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 5. 2 Mapa de amenaza sísmica en términos de SA (0.2s) expresada
en gales para PR=500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 5. 3 Mapa de amenaza sísmica en términos de SA (1.0s) expresada
en gales para PR=500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 5. 4 Mapa de amenaza en términos de PGA (gal)
para PR=1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

361
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 5. 5 Mapa de amenaza en términos de SA (0.2s) expresada en gales


para PR=1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 5. 6 Mapa de amenaza en términos de SA (1.0s) expresada en gales
para PR=1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 5. 7 Mapa de amenaza en términos de PGA (gal) para PR=2500 años . . . . .
Figura 5. 8 Mapa de amenaza en términos de SA (0.2s) expresada en gales
para PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 5. 9 Mapa de amenaza en términos de SA (1.0s) expresada en gales
para PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 6. Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.2.Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.3 Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.4 Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.5 Curvas de amenaza para ciudad de Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.6 Espectros UHS en ciudad de Guatemala, para PR =500, 1000
y 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.7 Resultados de desagregación en ciudad de Guatemala
para los movimientos objeto dados por: (a) PGA con PR=500 años, (b)
SA(1.0s) con PR=500 años, (c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1.0s)
con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 7. Honduras
Figura 7.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Honduras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.2 Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.3 Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.4 Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.5 Curvas de amenaza para Tegucigalpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.6.Espectros UHS en Tegucigalpa, para PR =500, 1000 y 2500 años . . . . .
Figura 7.7 Resultados de desagregación en Tegucigalpa para
los movimientos objeto (a) PGA con PR=500 años, (b) SA(1,0 s)
con PR=500 años, (c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1,0 s)
con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

362
Índices

Capítulo 8. El Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.1 Mapas de amenaza en términos de PGA (g) con una probabilidad
del 10 % de excedencia en 50 años, según diversos autores
(Fuente: Bommer et al., 1996) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.2 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en El Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.3 Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos de PGA (gal)
para PR=500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.4 Mapa de amenaza sísmica de El salvador en términos de PGA
(gal) para PR=1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.5 Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos
de PGA (gal) para PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.6 Curvas de amenaza para San Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.7 Espectros UHS en San Salvador, para PR =500, 1000 y 2500 años . . . .
Figura 8.8 Resultados de desagregación en San Salvador para los movimientos
objeto (a) PGA con PR=500 años, (b) SA(1.0s) con PR=500 años,
(c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1.0s) con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 9. Nicaragua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Nicaragua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.2 Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.3 Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.4 Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.5 Curvas de amenaza para Managua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.6 Espectros UHS en Managua, para PR =500, 1000 y 2500 años . . . . . . .
Figura 9.7 Resultados de desagregación en Managua para los movimientos
objeto dados por: (a) PGA con PR=500 años, (b) SA(1.0s) con PR=500 años,
(c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1.0s) con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 10. Costa Rica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Figura 10.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Costa Rica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 10.2 Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA
para PR=500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 10.3 Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA
para PR=1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 10.4 Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA
para PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

363
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Figura 10.5 Curvas de amenaza para San José . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Figura 10.6 Espectros UHS en San José, para PR =500, 1000 y 2500 años . . . . . .
Figura 10.7 Resultados de desagregación en San José para los movimientos
objeto dados por:. (a) PGA con PR=500 años, (b) SA( 1.0 s)
con PR=500 años, (c) PGA con PR=2500 años, (d) SA (1,0 s)
con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 11. Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Figura 11.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 11.2 Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA
para PR=500 años. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 11.3 Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA
para PR=1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 11.4 Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA
para PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 11.5 Curvas de amenaza para Ciudad de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 11.6 Espectros UHS en Ciudad de Panamá, para PR =500, 1000
y 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 11.7 Resultados de desagregación en Ciudad de Panamá para
los movimientos objeto dados por: (a) PGA con PR=500 años,
(b) SA(1.0s) con PR=500 años, (c) PGA con PR=2500 años,
(d) SA(1.0s) con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Anexos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 1 Representación gráfica de la función de distribución de magnitud
N(m, según la Ley de Gutenberg-Richter,
para · =2.5, ‚ = 1.3, M0 = 4.5 y MM = 8.0 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 2 Representación gráfica de la funciones de distribución F(m) y densidad
de probabilidades f(m) de magnitud, para ‚ =1.3, M0 = 4.5 y MM = 8.0 . . . . .
Figura 6. 3 Residuos para PGA para fuentes superficiales de la corteza . . . . . . . . . .
Figura 6. 4 Residuos PGA de las fuentes de subducción interplaca . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 5 Residuos PGA de las fuentes de subducción intraplaca . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 6 Residuos para la ordenada espectral de 1.0 s para fallamiento
superficial de la corteza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 7 Residuos de la ordenada espectral de 1.0 s para la fuente
de subducción interplaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 8 Residuos de la ordenada espectral de 1.0 s para la fuente
de subducción intraplaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

364
ÍNDICE DE TABLAS

Capítulo 4. Evaluación de la amenaza sísmica

Tabla 4. 1 Años de referencia a partir de los cuales se considera completo


el catálogo sísmico de Centroamérica para cada intervalo de magnitud,
derivado de un análisis independiente por profundidades . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 2 Número de eventos sísmicos y registros aportados por país
(incluye registros para condición de roca y suelo). SA corresponde
a T= 0.3 y 1 s. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 3 Modelos de atenuación utilizados en el análisis y resumen
de sus características: parámetro del movimiento que se predice en
el modelo, fuente de los datos y rango de aplicabilidad en magnitud
y distancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 4 Distribución del número de residuos (%) correspondientes
a los datos de Centroamérica (respecto a los valores predichos por
los modelos) que se encuentran dentro del intervalo Ì ± 1Û propio
de cada modelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 5 Parámetros sísmicos de las zonas corticales. Zonificación regional,
siglas (CAc) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 6 Parámetros sísmicos de las zonas de subducción interplaca
o interfase. Zonificación regional, siglas (CAsi) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 7 Parámetros sísmicos de las zonas de subducción intraplaca
de Centro América. Zonificación regional, siglas (CAsp) . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 8 Parámetros sísmicos de las zonas corticales. Zonificación nacional
(siglas con letra inicial del país) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 4. 9 Parámetros sísmicos de las zonas de subducción interplaca.
Zonificación nacional, siglas (si) precedidas de la letra inicial del país . . . . . . . .
Tabla 4. 10 Parámetros sísmicos de las zonas de subducción intraplaca.
Zonificación nacional siglas (sp) precedidas de la letra inicial del país . . . . . . . .

365
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS

Capítulo 6. Guatemala
Tabla 6.1 Antecedentes de estudios de amenaza sísmica realizados
en Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.2 Catálogos o estudios específicos utilizados en la descripción
de los sismos históricos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.3 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Guatemala. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.4 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno
en ciudad de Guatemala. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.5 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en ciudad de Guatemala. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 7. Honduras
Tabla 7.1 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Honduras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 7.2 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno
en Tegucigalpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 7.3 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en Tegucigalpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 8. El Salvador
Tabla 8.1 Valores de PGA estimados para San Salvador, con una probabilidad
del 10 % de excedencia en 50 años (Bommer et al., 1996;
Alvarenga et al., 1997). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 8.2 Parámetros de localización y tamaño de los sismos reportados en
El Salvador con I ? VIII y/o M ? 7 para los que tienen su origen en la zona
de subducción y con I ? VII y/o M ? 6 para los asociados
a fallamiento local. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 8.3 Parámetros resultantes de amenaza para San Salvador. . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 8.4 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en San Salvador. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 9. Nicaragua
Tabla 9.1 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Nicaragua. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 9.2 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno
en Managua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 9.3 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en Managua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

366
Índices

Capítulo 10. Costa Rica


Tabla 10.1 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Costa Rica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 10.2 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes períodos
de retorno en San José . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 10.3 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en San José . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Capítulo 11. Panamá


Tabla 11.1 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 11.2 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos
de retorno en ciudad de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 11.3 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en Ciudad de Panamá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Anexos
Tabla 6. 1 Datos acelerométricos empleados para el contraste de modelos
de atenuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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