Benito 2010
Benito 2010
Central, realizado en el marco del proyecto RESIS II, financiado por el Gobierno
GOBIERNO
DE ESPAÑA
Gobierno
de Noruega
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© De la obra: XXX
© Del texto:
Las editoras: Mª Belén Benito Oterino y Yolanda Torres Fernández
Los autores:
De los primeros 5 capítulos: Mª Belén Benito, Conrad Lindholm, Eduardo Camacho, Álvaro Climent,
Griselda Marroquín, Enrique Molina, Wilfredo Rojas, Emilio Talavera, José Jorge Escobar,
Guillermo Alvarado y Mercedes Pérez Escalante
Del capítulo 6: Enrique Molina y Mª Belén Benito
Del capítulo 7: José Jorge Escobar, Eduardo Camacho y Belén Benito
Del capítulo 8: Griselda Marroquín y Mª Belén Benito
Del capítulo 9: Emilio Talavera y Mª Belén Benito
Del capítulo 10: Álvaro Climent, Wilfredo Rojas, Guillermo Alvarado y Mª Belén Benito
Del capítulo 11: Eduardo Camacho y Belén Benito
De la cartografía: Yolanda Torres Fernández
© Entimema, 2009
Fuencarral, 70
28004 Madrid
Tel. 91 532 05 04
Fax 91 532 43 34
www.entimema.com
ISBN: 978-84-8319-474-4
Depósito legal:
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PRESENTACIÓN
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Presentación
Esta evaluación, además, cuenta con el soporte y apoyo de expertos e instituciones aca-
démicas y científicas de reconocida trayectoria y calidad a nivel internacional y se pone con
ese rigor, a la disposición de la región y de sus países.
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AGRADECIMIENTOS
El trabajo que se presenta en esta edición se ha desarrollado dentro del proyecto regio-
nal RESIS II, financiado por el Gobierno de Noruega bajo la gestión del Centro de
Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central
(CEPREDENAC). Los expertos sismólogos han trabajado conjuntamente en el marco
de un taller celebrado en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en abril de
2008, durante el cual se realizó gran parte de la evaluación de amenaza sísmica en Amé-
rica Central. Los autores agradecemos el soporte prestado por esta universidad, así
como la ayuda inestimable de Jorge M. Gaspar Escribano, Raquel M. Gómez Hernán-
dez, Alicia Rivas Medina y M. José García Rodríguez del grupo de Ingeniería Sísmica
de la UPM, dirigido por María Belén Benito. También agradecemos a Mario Ordaz,
del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
quien facilitó generosamente el programa de cálculo empleado en el estudio. Al Insti-
tuto Colombiano de Geología y Minería por facilitar el catálogo de la región fronteri-
za con Panamá, al Centro Sismológico de América Central (CASC), con sede en la
Universidad de Costa Rica, que facilitó el banco de datos sismológico para complemen-
tar el catálogo sísmico de cada país, y a Alberto Vargas por su ayuda con el manejo del
Sistema de Información Geográfica que ha dado soporte a parte del trabajo realizado.
Agradecemos igualmente la financiación adicional de Risk Management Solutions
(RMS), California, Estados Unidos, que permitió la participación de los seis países de
América Central en el estudio.
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Agradecimientos
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ÍNDICE
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
REFERENCIAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 277
ANEXOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 297
Anexo A (Capítulo 3) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
Anexo B (Capítulo 4) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 305
Anexo C (Capítulo 4) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 341
ÍNDICES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 361
Índice de figuras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363
Índice de tablas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 369
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PRÓLOGO
Este libro presenta los últimos desarrollos referentes a la estimación de la amenaza sís-
mica en América Central. No obstante, como la amenaza por su propia naturaleza
incorpora y cuantifica el conocimiento de los terremotos pasados y su distribución en
tiempo y espacio, el tema requiere empezar revisando el estado del conocimiento y
cómo éste ha ido completándose a través de un continuo monitoreo de la sismicidad.
Ha sido un privilegio seguir los desarrollos de la sismología en América Central
durante prácticamente dos décadas. A finales de los años ochenta y aun en los noventa
muchos países estuvieron luchando con un régimen político y económico inestable que
dificultó los desarrollos de la ciencia en general y de la sismología en particular. Ni
siquiera las duras experiencias de graves catástrofes sísmicas pudieron aportar argumen-
tos suficientes como para recabar la necesaria financiación que permitiera mantener las
redes de monitoreo sísmico. Desde comienzos de los años noventa esta situación empe-
zó a cambiar ligeramente. Aún era necesario luchar por cada dólar de fondos naciona-
les para mantener operativas las redes, sin embargo fueron donados otros fondos pro-
cedentes de organizaciones internacionales, contribuyendo así al fortalecimiento de las
redes locales existentes.
La sismología es, por naturaleza, una ciencia internacional. En cada país es típica-
mente abordada por un pequeño grupo de científicos entusiastas e idealistas que deben
interactuar para permitir el intercambio de datos relevantes entre los países limítrofes.
La colección de datos a través de redes sísmicas es habitualmente costosa y también es
crítica, si se quiere comprender la sismicidad regional y local, llegando al conocimien-
to detallado de la magnitud, localización, profundidad y dependencia temporal de los
terremotos en cuestión. Si un sismo no es registrado, una valiosa información se pier-
de para siempre. Y precisamente por esta razón es tan importante mantener las redes
nacionales operativas: esas redes pueden recolectar datos para generaciones futuras de
la misma forma que ahora dependemos de los datos registrados por los predecesores
de nuestro trabajo. Y podemos observar con gran entusiasmo cómo las redes naciona-
les en América Central se han expandido y sofisticado durante los últimos 20 años.
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Prólogo
Sin embargo, no todos los países han participado de esos avances y es todo un reto para
la comunidad sismológica saber explicar a las agencias proveedoras de fondos que el
monitoreo de los pequeños terremotos a lo largo del tiempo genera un conocimiento
que también contribuye a combatir los efectos de los grandes terremotos menos fre-
cuentes.
Con gran satisfacción podemos introducir este libro, en el que por primera vez se
presentan resultados, tanto nacionales como regionales, de un estudio de amenaza sís-
mica desarrollado de forma homogénea para todos los países de la región.
En el fondo de este estudio subyace la combinación de una base de financiación y
de un compromiso científico: la base de financiación fue establecida a través de proyec-
tos de colaboración auspiciados por los Gobiernos de Noruega y de España. Las bases
y el compromiso científico tienen un origen mucho más amplio: los múltiples proyec-
tos de cooperación financiados a través de Naciones Unidas, el Banco Mundial, SICA,
Noruega, España, Estados Unidos y otros países que han contribuido al necesario
conocimiento y a la competencia básica que se requieren en un estudio de amenaza sís-
mica del carácter y dimensiones del que aquí se presenta.
Por ello, aún mayor que el orgullo de presentar el trabajo de este libro es nuestro
agradecimiento por el hecho de estar “cosechando de una tierra que ha sido cultivada”
por muchos colegas contemporáneos y predecesores.
Un mapa de amenaza sísmica es un mapa que predice el movimiento o sacudida
sísmica. Esas predicciones son típicamente dadas para bajas probabilidades anuales de
excedencia (por ejemplo, 10-3), pero están basadas en cortos periodos de registro histó-
rico, a menudo incompletos e imprecisos. Para tener en cuenta las incertidumbres inhe-
rentes al cuándo, dónde y qué tamaño tendrá el próximo terremoto, una rama científica
de la sismología ha desarrollado técnicas de computación. La estimación probabilista
de la amenaza sísmica hace uso de métodos estadísticos para elaborar los mapas predic-
tivos del movimiento en un cierto rango de frecuencias y de probabilidades anuales
de excedencia. Un aspecto fundamental de la estimación concierne a la propagación de
incertidumbres (que necesariamente es inherente a cualquier modelo de actividad sís-
mica) en los resultados finales.
Los resultados presentados en este libro pudieron ser alcanzados con éxito única-
mente porque un número de sismólogos de cada país de América Central habían adqui-
rido el nivel necesario de experiencia y comprensión de los principios de computación
de la amenaza sísmica. Más aún, fue necesario disponer de un espacio común para rea-
lizar el trabajo. Ese espacio (físico, pero fundamentalmente mental) fue facilitado a tra-
vés de una sesión de trabajo de un mes de duración celebrada en Madrid, en abril de
2008. Dentro de las instalaciones de la Universidad Politécnica de Madrid y bajo la
guía de la profesora Mª Belén Benito, siete sismólogos de los seis países de América Cen-
tral trabajaron colectivamente de forma exhaustiva: Enrique Molina, Griselda Marro-
quín, José Jorge Escobar, Emilio Talavera, Álvaro Climent, Wilfredo Rojas y Eduardo
Camacho. Durante este mes los catálogos sísmicos fueron reexaminados y los grandes
sismos históricos fueron discutidos en detalle, en lo referente a su tamaño y localización.
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Prólogo
Las magnitudes fueron homogeneizadas a una escala de magnitud momento MW, por
medio de regresiones entre las escalas usadas por las diferentes agencias nacionales. Se
intercambiaron los datos, se discutieron las zonas de actividad frente a las zonas de cal-
ma y se prestó una atención especial al tema de las relaciones de movimiento fuerte,
que fueron revisadas y evaluadas a la luz de los datos acelerométricos registrados en los
últimos años correspondientes a los fuertes terremotos ocurridos en la región. Como
resultado, por primera vez en la historia de América Central, un modelo unificado de
actividad cubriendo toda la región fue propuesto y establecido por científicos naciona-
les, como base para el cálculo de la amenaza. Los resultados contenidos en este libro son
fruto directo de este trabajo.
Estos resultados de amenaza no son un mero ejercicio académico: en cada país la
construcción de edificios es regulada por medio de un número de códigos o normati-
vas que tienen en cuenta los resultados de amenaza, de modo que éstos influyen de for-
ma directa, a través de los códigos, en el diseño y calidad de nuevas estructuras y con-
secuentemente en la resistencia sísmica ante futuros terremotos.
Los estudios nacionales que siguieron al regional de amenaza han sido llevados a
cabo por expertos nacionales. Estos estudios, incluidos también en este libro, son pio-
neros para algunos países, mientras que para otros son “la última rama de un viejo
árbol”. Sabemos ya que para alguno de estos países los resultados de este libro se inclui-
rán en las futuras revisiones de los códigos sismorresistentes, y creemos y esperamos que
así sea también para los demás países. De hecho, éste es el último objetivo con el que
fueron concebidos los estudios incluidos en este libro: que sus resultados fueran usados
como base para los códigos de construcción.
Al tiempo que está justificado tomar un descanso y disfrutar de los logros que este
libro representa, no podemos olvidar que, al igual que las demás ciencias, la amenaza
sísmica está en continuo desarrollo y evolución. Así pues, cabe esperar que nos encon-
tremos con nuevos desafíos en el desempeño de investigaciones futuras y, desde una
perspectiva histórica, lo mejor que podemos imaginar es que, al mirar atrás, este libro
haya dejado una importante huella en la materia.
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INTRODUCCIÓN
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Introducción
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Parte 1
ESTUDIO
REGIONAL
CAPÍTULO 1.
ANTECEDENTES DE ESTUDIOS DE AMENAZA SÍSMICA
EN CENTROAMÉRICA
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Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
amenaza sísmica para todos los países de Centroamérica y para varias capitales de la
región. En todas las evaluaciones de amenaza se usó el programa NPRISK (Dahle,
1994) basado en la metodología planteada por Cornell (1968) y Esteva (1967, 1968),
que incorpora además el algoritmo de árbol lógico para considerar las incertidumbres
en los parámetros del modelo.
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CAPÍTULO 2.
MARCO SISMOTECTÓNICO
2.1. INTRODUCCIÓN
25
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
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Estudio Regional
Figura 2.2. Mecanismos focales de eventos con Mw > 6,0 ocurridos en América Central
Septentrional durante el período 1976-2007 (Global CMT, 2008). Las líneas en negro
indican los límites de placas tectónicas. Los mecanismos son normales en la Depresión
de Honduras y transcurrentes sinestrales en la fallas del Cisne y de Motagua
Figura 2.3. Mecanismos focales de eventos con Mw > 6,0 ocurridos en América Central
Septentrional durante el período 1976-2007. (Global CMT, 2008). Las líneas en negro
indican los límites de placas tectónicas. En el caso de Panamá se utilizaron los sismos
con Mw > 5.5, para delimitar mejor los límites de la microplaca de Panamá
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Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
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Estudio Regional
El arco volcánico se extiende desde Guatemala, a partir del volcán Tacaná, hasta el vol-
cán La Yeguada, en el oeste de Panamá, y es interrumpido por la cadena de Intrusivos
de la Cordillera de Talamanca, ubicada entre los volcanes Turrialba, en Costa Rica, y
Barú, en Panamá. Desde el año 1900 han ocurrido en esta fuente 32 sismos destructi-
vos con magnitudes que van desde MW 5,7 hasta MW 6,9, a distancias de hasta 10 km
del eje del arco volcánico. En esta zona han tenido lugar sismos superficiales con mag-
nitudes tan pequeñas como MW 5,7, que han causado intensidades de hasta I MM VII a
pocos kilómetros del epicentro, mientras que sismos de subducción del orden de Mw
7,0 no produjeron intensidades mayores a IMM VI. Alrededor del volcán Barú, provin-
cia de Chiriquí, se han registrado desde 1930 episodios de enjambres sísmicos, con
intervalos de aproximadamente 30 años, que duran de 4 a 6 semanas, con magnitudes
menores a 4,5 y mecanismos focales transcurrentes. El último episodio de este tipo ocu-
rrió en mayo de 2006.
El intervalo de recurrencia para sismos superficiales desde 1700 d.C., cerca de San
Salvador, tiene un promedio de 30 años y el sismo más grande en el registro local (MS
6,6) ocurrió en 1854 (Harlow et al., 1993). Según estos mismos autores, esta magni-
tud podía representar el límite máximo para sismos superficiales, porque la estructura
geológica es compleja y heterogénea, sin fallas capaces de romper en largas extensiones.
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Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Los sismos destructivos más recientes ocurridos en esta región son el sismo de San Sal-
vador de 1986 (MS 5,4, MW 5,7) y el sismo de San Vicente del 13 de febrero de 2001
(MW 6,6). Éste tuvo lugar en el segmento Ilopango-San Vicente, de la Zona de Falla de
El Salvador (Martínez-Díaz et al., 2004), en una falla de desgarre de dirección E-W con
movimiento lateral derecho. La longitud de rotura máxima obtenida a partir de la nube
de réplicas se estima en unos 40 km, rompiendo toda la corteza sismogenética, unos 12
km (Martínez-Díaz et al., 2004). La magnitud de este sismo alcanzó el límite máximo
apuntado por Harlow et al., 1993.
En Panamá, el arco volcánico se extiende desde el complejo volcánico Colorado-
Tisingal, en la provincia de Chiriquí hasta el Cerro Trinidad, en la provincia de Pana-
má, y a unos pocos kilómetros al este del volcán El Valle, en la provincia de Coclé.
En Guatemala, el evento más grande con este origen ocurrió en 1930 en el Sures-
te con M 6,9-6,8 (White y Harlow, 1993; Ambraseys, 1995). Sólo durante el siglo XX
ocurrieron al menos cinco eventos que generaron intensidad IMM ≥ VII. Los que más
daños causaron fueron los de la serie de cinco sismos con 5,1 ≤ MS ≤ 6,2, entre diciem-
bre de 1917 y enero de 1918, que destruyeron Ciudad de Guatemala.
En Nicaragua, el estilo de fallamiento asociado a los sismos históricos es similar al
de El Salvador. Sismos destructivos bajo Managua ocurrieron en 1931, dos en 1951
(MS 6,0) y uno en 1972, en una zona de falla de rumbo NE que tiene un ancho de
entre 5 y 10 km (Brown et al., 1973). Este sismo fue de magnitud M 6,5 y sus réplicas
definieron una zona de ruptura de rumbo NE, de 15 km de longitud por 7 km de pro-
fundidad.
En Costa Rica, las ciudades de San José y Cartago han sufrido daños repetidos cau-
sados por sismos locales de magnitud moderada, una vez en 1841 y dos veces en 1910.
Otras localidades han experimentado sismos similares en 1852, 1988, 1911, 1912,
1952 y 1955 (Rojas et al., 1993). Las magnitudes muchas veces son inciertas. Sin
embargo, el sismo de 1952 fue registrado telesísmicamente, lo que sugiere una magni-
tud probable alrededor de MW 6,0 (Montero y Dewey, 1982). En el noroeste de Cos-
ta Rica ocurrió en 1973 un sismo de magnitud MS 6,5, pero el catálogo de sismos his-
tóricos indica que desde el año 1660 ha habido una sismicidad baja en el norte del país.
Estudios de mecanismos focales de microsismos en las tierras altas del Occidente de
Panamá (Cowan et al., 1996; Camacho et al., 2008) indican la existencia de fallamiento
transcurrente con planos nodales muy pronunciados, con rumbo ENE-WSW y corri-
miento lateral izquierdo o rumbo NW-SE y corrimiento lateral derecho, similares a los
de las fallas de la cadena volcánica de El Salvador y el centro de Costa Rica.
Este límite, en su parte continental, está formado por tres sistemas de fallas con rum-
bos aproximadamente en dirección EW, que de Norte a Sur son: Chixoy-Polochic,
Motagua y Jocotán-Chamelecón. La falla del Motagua se considera la continuación de
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Estudio Regional
la falla de Swan en el Caribe (Mann et al., 1990; Plafker, 1976), configura la cuenca
del río Motagua y su traza se pierde en el Occidente de Guatemala.
La falla del Polochic tiene una traza continua y clara en la mayor parte de su reco-
rrido, pero en su extensión hacia el Oeste, en el estado de Chiapas (México), parece
dividirse en dos ramales y en su extremo este forma la cuenca del lago de Izabal; su con-
tinuación en esta dirección y la posible conexión con la falla de Motagua no están cla-
ras (Burkart, 1978).
La falla Jocotán se extiende hacia el Sur y es paralela a la falla del Motagua. Su tra-
za es visible desde el Oriente de Guatemala hasta el Noroccidente de Honduras. No
muestra actividad desde el Neógeno y su traza está segmentada por fallas normales con
rumbo casi N-S, por lo cual se considera inactiva (Mann et al., 1990; Plafker, 1976;
Burkart, 1978).
Mediciones con GPS a lo largo de tres perfiles transversales a estos tres sistemas de
fallas indican que el desplazamiento relativo entre las placas Norteamérica-Caribe (NA-
CA) es de 1,7 cm/año en la sección oriente y disminuye gradualmente hacia el Oeste,
donde es casi nulo. Modelos de deformación elástica indican que la falla de Motagua
es la que absorbe la mayor parte de la deformación, mientras que la falla Polochic pare-
ce contribuir con menos del 30% (Lyon-Caen et al., 2006).
Gordon y Muelhberger (1994) consideran que la mayor parte del desplazamiento,
de cientos de kilómetros, en la parte continental del límite NA-CA ha sido acomoda-
do, en forma alterna o simultánea, en los sistemas de fallas de rumbo Polochic-Mota-
gua-Jocotán, quedando algunas decenas de kilómetros acomodados en el sistema de
grabens inmediatamente al sur y otra parte posiblemente en las fallas en el norte y
oriente de Honduras (subparalelas a la falla de Swan o del Cisne y falla Guayape res-
pectivamente).
Esta fuente sísmica comprende las zonas que están al NE del Arco Volcánico. La parte
occidental de la Placa Caribe sufre deformación, tal como lo evidencian las extensiones
E-W a través de los grabens y las fallas de rumbo en la franja del Arco Volcánico de
América Central.
Varios modelos tectónicos han sido propuestos para explicar estas estructuras en el
interior de la Placa Caribe (Plafker, 1976; Burkart, 1983; Mann y Burke, 1984; Bur-
kart y Self, 1985; Gordon y Muelhberger, 1994; DeMets et al., 2007; Álvarez-Gómez
et al., 2008). Todos ellos suponen que los campos de esfuerzo locales son producto de
desplazamientos diferenciales en esta porción de la Placa Caribe producidos principal-
mente por la interacción interplacas NA-CA. El modelo más aceptado es el que limita
el campo de esfuerzos de tensión a la región con forma de cuña, confinada al norte por
la falla de Motagua y al sur por la franja del AVCA, desde el graben de la Ciudad de
Guatemala hasta el graben de Honduras. El mismo modelo considera la franja del
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Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
AVCA como un límite que separa a la franja costera del Pacífico del resto de la placa
del Caribe (Guzmán-Speciale et al., 2005; Cáceres et al., 2005; Lyon-Caen et al.,
2006).
Los principales rasgos tectónicos en este ambiente se describen a continuación.
Existe una serie de horst y graben orientados aproximadamente de Norte a Sur desde
las montañas Mayas de Belice hasta el golfo de Fonseca, que se conoce en conjunto
como Depresión de Honduras, a pesar de que no se evidencia una continuidad entre
ellos, sino que se trata más bien de una zona de cuencas extensionales, bordeadas por
fallas normales con rumbo Norte. Gordon y Muehlberger (1994) resumen la trayecto-
ria de la Depresión de Honduras de la forma que se indica a continuación. Comienza
en la zona de la fractura del Cisne en el Caribe. En tierra firme, el valle de Sula con-
forma la cuenca más septentrional de la depresión, la cual reaparece en la cuenca tec-
tónica del lago de Yojoa, que está bordeado por fallas en la rivera occidental (Finch,
1991), apresada en el límite norte por conos volcánicos alcalinos (Mertzman, 1976). Al
sureste del lago, la depresión continúa en otra cuenca tectónica bordeada por fallas, el
valle de Comayagua. Finalmente, la falla normal de Goascorán representa la expresión
más meridional de la Depresión de Honduras, continuando hacia el Sur hasta la depre-
sión volcánica centroamericana. La existencia de esta depresión podría ser una conse-
cuencia directa de la deriva de la placa del Caribe respecto de la norteamericana y de la
geometría de las zonas transcurrentes de Motagua-Polochic-Isla de Swan y del Arco
Volcánico de Centroamérica (Álvarez-Gómez et al., 2008).
La Depresión de Honduras es una zona sísmicamente activa, como lo demuestran
los mapas de sismicidad compilados por la UNAH, CASC, PDE, ISC, etc. Al menos
tres eventos importantes están relacionados con la Depresión de Honduras, los ocurri-
dos en 1774, 1851 y 1982.
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Estudio Regional
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Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
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Estudio Regional
Costa Rica, Panamá y Estados Unidos (EE UU), Peraldo et al. (2007) descubrieron un
sismo ocurrido en 1879, en la zona limítrofe entre Panamá y Costa Rica, que causó gra-
ves daños en la Ciudad de David y que parece tener características similares a las del
terremoto de 1934.
Esta zona también se conoce como la zona de sutura de Panamá y está asociada a la
convergencia en dirección este de la microplaca de Panamá con respecto a la placa sura-
mericana (Colmenares y Zoback, 2003), a una tasa de 10-22 mm/año (Trenkamp et al.,
2002). Los mecanismos focales de esta zona son del tipo inverso y lateral izquierdo. Aquí
se localizan fallas transcurrentes con rumbo NW-SE y corrimiento lateral izquierdo,
como las de Uramita, Murri-Mutata o la Bahía Solano o Utría, que corren paralelas a la
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Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
costa pacífica de Colombia hasta internarse en Panamá (Toussaint et al., 1987). La falla
más extensa de esta zona es la de Atrato-Murindo, que es una falla transcurrente lateral
izquierda con buzamiento oeste y una componente de transgresión. La misma se extiende
en Colombia a lo largo del flanco oeste de los Andes Occidentales, desde la bahía de Bue-
naventura, en el Pacífico, hasta el golfo de Urabá, en el Caribe. Éste sería el límite entre el
Bloque de Panamá y el Bloque Norandino (Duque-Caro, 1990). Esto parece haber sido
confirmado por el patrón de réplicas del sismo de Murindo de 1992 (MS 7,3) y por su
mecanismo focal transcurrente lateral derecho con una fuerte componente inversa.
Esta zona ha sido la fuente de sismos mayores a MW 7,0 en 1883 y 1992, origina-
dos en la falla del Atrato-Murindo, que es del tipo lateral izquierdo con una compo-
nente inversa.
El Cinturón Deformado del Norte de Panamá (CDNP) es una amplia zona de defor-
mación originada por la convergencia entre la Placa Caribe y la microplaca de Panamá,
que se extiende en forma de arco paralela al margen Caribe de Panamá, desde la entra-
da del golfo de Urabá, en Colombia, hasta Puerto Limón, en el Caribe de Costa Rica
(Stephan et al., 1988, Silver et al., 1990).
La tasa de convergencia entre la Placa Caribe y la microplaca de Panamá es de (7 ± 2)
mm/año (Trenkamp et al., 2002). Esta tasa ha sido sugerida en base a datos de GPS. En el
extremo oeste la gran mayoría de los mecanismos focales son inversos, pero en el extremo
este, se encuentran inversos y normales, en ambos casos con una componente transcurrente.
Empleando datos telesísmicos, se ha determinado la existencia de una zona de Wada-
ti-Benioff en el extremo este del CDNP, sugieriéndose que frente a la costa Caribe de
Panamá la Placa Caribe se introduce bajo la microplaca de Panamá buzando con un ángu-
lo de 50° (Wolters, 1986; Adamek et al. 1988). La existencia de esta zona de Wadati-
Benioff ha sido también confirmada empleando datos de redes locales (Camacho et al.,
2008). Los sismos de 1914 (MW7,1), 1930 (MW 6,1) y 1935 (MW 6,4) y 2000 (MW 6,3),
por su profundidad y relocalización, están asociados a esta subducción. En esta zona, el sis-
mo más grande en tiempos históricos ocurrió el 7 de septiembre de 1882 (7,7 < MS < 8,0).
Este terremoto causó grandes daños a las obras del canal francés y originó un tsunami que
ahogó a unas 75 personas en el archipiélago de San Blas, al noreste de Panamá. Mendoza
y Nishenko (1989) estiman una recurrencia de 250 años o más para sismos similares a éste.
En la parte oeste del CDNP, a lo largo de la costa Caribe de Costa Rica y el noro-
este de Panamá, se han registrado sismos grandes el 2 de mayo de 1822 (MW 7,5), el 24
de abril de 1916 (MW 7,2), el 26 de abril de 1916 (MW 6,9) y el 22 de abril de 1991
(MW 7,7) (Camacho y Víquez, 1994). Todos estos sismos tienen un mecanismo focal
de tipo inverso de bajo ángulo.
El sismo de 1991 fue somero (h = 20 km) y de fallamiento inverso, producto de
una ruptura de falla inversa de 40 x 80 km buzando a 30°. Se observaron levanta-
36
Estudio Regional
En la zona de Panamá que se extiende desde el Este a una longitud de 79º W, hasta la
zona fronteriza con Colombia, están comprendidas las cuencas de Bayano, Tuira y
Chucunaque y los macizos de Majé, San Blas-Darién, Sapo, Bagre y Pirre (Coates et
al., 2004). Esta región se caracteriza por la presencia de estructuras tectónicas comple-
jas y por una sismicidad difusa. Esta zona también se conoce como el Cinturón Defor-
mado del este de Panamá (Case y Holcombe, 1980; Kolarski, 1992) y como Terreno
Cuna (Toussaint y Restrepo, 1986; Restrepo y Toussaint, 1989). Esta zona y la región
del Baudó en Colombia constituyen un terreno alóctono que está adherido al Bloque
Norandino (Toussaint et al., 1987; Restrepo y Toussaint, 1988).
El fallamiento en esta zona incluye fallas normales como las de Chucunaque (Tous-
saint, 1987), fallas de rumbo siniestral como las de Sambú, Río Jaqué y Sanson Hills,
que se extienden en tierra con rumbo subparalelo a la costa pacífica y otras con igual
rumbo ENW-ESE que se extienden mar afuera, en la región sureste del golfo de Pana-
má (Toussaint et al., 1987; Mann y Corrigan, 1990; Kolarski, 1992).
Otras fallas son inversas, como las fallas Ungía y del Pirre, que se extienden con
rumbo NE a lo largo de la región montañosa fronteriza con Colombia (Mann y Corri-
gan, 1990) y la de Utría, que corre paralela a la costa pacífica de Colombia hasta inter-
narse en Panamá (Toussaint et al., 1987). Los mecanismos focales de los eventos en esta
zona son de lo más variado, existiendo de tipo inverso, normal y lateral izquierdo (Pen-
nington, 1981; Wolters, 1986). En la Figura 2.12 se muestran los mecanismos focales
típicos de esta zona.
En esta región, localizada en la zona fronteriza entre Panamá y Colombia, ocurrie-
ron dos sismos destructivos el 13 de julio de 1974 (MS 7,3), que se originó en la falla
de Sambú, y el 11 de julio de 1976 (MS 7,0), con origen mar afuera en la falla de Jaqué.
La magnitud máxima para eventos en esta zona está alrededor de MS 7,3. Vergara (1989)
estima para esta zona un tiempo medio de recurrencia para eventos con MS >7,0 de 15,8 años
y una magnitud máxima de MS 7,2, con una probabilidad de excedencia del 90% en 50 años.
Esta zona posee un fallamiento predominantemente transcurrente, siendo las fallas más
importantes, por su longitud, la de Pedro Miguel, lateral derecha con rumbo NNW-SSE
y la Gatún, lateral izquierda con rumbo WSW-ENE. En esta región también existe una
37
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
falla de rumbo sinestral, la falla de Las Perlas o San Miguel, que se extiende con rum-
bo NNW-SSE desde el archipiélago de las Perlas, atravesando la bahía de Panamá.
Recientemente, en la vertiente atlántica de esta zona se han hecho levantamientos
geofísicos que han determinado fallamiento activo de tipo transcurrente en la bahía de
Limón, al noreste de la Ciudad de Colón (Pratt et al. 2002).
La sismicidad en esta zona es muy baja e históricamente sólo ha dado origen a un
evento destructor, el 2 de mayo de 1621, que causó graves daños en la Ciudad de Pana-
má alcanzó una intensidad IMM VIII (Víquez y Camacho, 1993). Sus réplicas se sintie-
ron, de forma casi diaria, desde mayo hasta agosto.
Otros eventos que se han originado en esta zona causando alarma en la población
y daños menores ocurrieron en julio de 1854 cerca de la isla Taboga; el 17 de octubre
de 1921 (MS 5,2), que causó derrumbes en la zona montañosa de Pacora; el 30 de julio
de 1930 (MS 5,4), sentido en la Ciudad de Panamá y Ciudad Colón con intensidad de
IMM VI y originado, tal vez, por la falla de Chame; y el 20 de enero de 1971 (MS 5,6,
PDE), originado en la falla Las Perlas y fue sentido en la Ciudad de Panamá con una
intensidad de IMM VI. La estación sismológica de Balboa (BHP) registró 30 réplicas en
un lapso de 15 días, de las cuales cinco fueron sentidas por la población. Por la longi-
tud de las fallas, se ha estimado que la magnitud máxima para esta zona es MS 7,2.
38
Estudio Regional
2004). En su segmento sur, se originaron los terremotos de 1906 (MW 8,6) y 1979 (MW
8,1), que son los más grandes ocurridos en Colombia durante el siglo XX.
Su segmento norte corresponde a la subducción de la placa de Nazca bajo el extre-
mo noroeste de Colombia, con una longitud de la fosa de 200 km, y orientado con un
azimut de 310°. Al Norte termina contra una pequeña elevación en la zona de Falla de
Jordan, a la entrada del golfo de Panamá y su terminación sur se localiza frente al cabo
Corrientes, lugar donde converge la falla Hey. La sismicidad más cercana a la fosa es de
carácter superficial (h < 60 km), con aumento de profundidad hacia el Noreste y con-
centrada hacia los extremos del segmento. Este segmento ha registrado sismos de mag-
nitud considerable y sus mecanismos focales son predominantemente del tipo inverso
y normal.
El último sismo importante en esta zona ocurrió el 28 de septiembre de 1970,
cuando el municipio de Bahía Solano, en la costa pacífica de Colombia, fue sacudido
por un fuerte sismo (MS 6,5), el cual causó grandes daños, hundimientos de 0,2 m a
0,3 m, licuefacción masiva de suelos y además fue acompañado por un tsunami local
(Ramírez, 1971).
39
CAPÍTULO 3.
METODOLOGÍA DE CÁLCULO (ASPECTOS TEÓRICOS)
3.1. INTRODUCCIÓN
41
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Existen varios métodos para estimar la amenaza sísmica, que difieren entre ellos funda-
mentalmente en la manera de considerar la sismicidad del área de influencia.
Los primeros propuestos durante la década de los años sesenta son métodos deter-
ministas que dan cuenta del movimiento esperado en el emplazamiento a causa del
escenario sísmico más desfavorable (por ejemplo, ocurrencia del sismo de mayor tama-
ño en la zona-fuente más cercana) y, por tanto, proporcionan la información sísmica
de entrada necesaria en los estudios de zonificación, es decir, el sismo de diseño. Sin
embargo, los métodos deterministas no permiten determinar la probabilidad de exce-
dencia de dicho movimiento, lo que supone un problema desde el punto de vista del
diseño sismorresistente.
Posteriormente, surgieron los métodos probabilistas (Cornell, 1968; Esteva, 1967
y 1968) que tuvieron una amplia aceptación durante los años setenta por su capacidad
42
Estudio Regional
43
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
la línea PSHA propone introducir distintas opciones sobre la información básica (catá-
logos sísmicos, geometría y caracterización de zonas fuente, distribución temporal,
espacial y de magnitud dentro de cada zona, leyes de atenuación del movimiento del
suelo, etc.) y llevar a cabo un análisis de las incertidumbres asociadas (Bernreuter et al.,
1989; Budnitz et al., 1997). La aplicación de la metodología PSHA hace uso de herra-
mientas como el juicio de expertos y el árbol lógico para fijar las opciones de cálculo y
para evaluar las incertidumbres inherentes al conjunto de resultados.
La metodología PSHA constituye una mejora de los métodos convencionales del cál-
culo probabilista de la amenaza sísmica porque incorpora nuevos elementos cuya rele-
vancia se ha venido evidenciando durante los últimos años, como el análisis cuantitati-
vo de incertidumbres y la desagregación de la amenaza.
Los primeros métodos probabilistas, desarrollados en la década de los setenta, no
contenían un análisis concienzudo de la incertidumbre involucrada en los cálculos y
proporcionaban, como único resultado, las curvas de amenaza derivadas de opciones
concretas de cálculo sin incluir ningún tipo de medida de error o de incertidumbre.
Más adelante, y ante la notoria variabilidad de los parámetros y opciones de entrada, se
establecieron procedimientos para la selección consensuada de éstos a través de consul-
tas a comités de expertos.
Uno de los desencadenantes principales del cambio de filosofía en los cálculos de la
amenaza sísmica se produjo a finales de los años ochenta, cuando las estimaciones de la
amenaza sísmica para un emplazamiento en el este de EE UU (destinado a albergar una
estructura crítica) proporcionadas por dos entidades diferentes —i. e., Lawence Liver-
more National (LLNL) y Electric Power Research Institute (EPRI)— presentaron dis-
crepancias significativas (Bernreuter et al., 1989; EPRI, 1989). Los resultados obteni-
dos, tanto por el LLNL como por el EPRI, se basaban en procedimientos igualmente
44
Estudio Regional
Todas estas fases, que serán seguidas en el presente estudio, se describen en los suce-
sivos apartados.
45
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
En la Figura 3.1 se esquematizan las fases en las que típicamente se estructura el cálcu-
lo probabilista de la amenaza en un emplazamiento considerando sólo un conjunto de
opciones de entrada. Dichas fases son:
46
Estudio Regional
Tectónica
Actividad Sísmica
de cada fuente
Log N
Zonificación
Curvas de Peligrosidad
Pr
M
Catálogo Sísmico Leyes de atenuación
M
A
47
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
48
Estudio Regional
dades). En el análisis PSHA se asume que la ley de recurrencia obtenida para el pasado
es extrapolable para la predicción de la sismicidad en el futuro.
Uno de los modelos o leyes más empleados para tal fin es el modelo de Gutenberg-
Richter (Gutenberg y Richter, 1944) y algunas de sus variantes (modelo doblemente
truncado de Cosentino et al., 1977). La ley Gutenberg-Richter (Figura. 3.2) establece
una proporción constante entre el número de sismos grandes y pequeños para una
determinada zona, asumiendo que el número acumulativo de sismos que superan cada
grado de magnitud varía linealmente con este parámetro. La expresión matemática de
ley de Gutenberg-Richter es:
[3.1]
donde M es la magnitud, N es el número de sismos que tienen igual o mayor magnitud que
M, y a y b son constantes. Dicha ley es invariante con la escala, es decir, que la proporción
entre el número de sismos grandes y pequeños, dentro de un rango especificado de magni-
tudes, es constante. Esta invarianza con la escala es la base para la aplicabilidad de una distri-
bución fractal (o distribución de ley de potencias) a la sismicidad (Turcotte, 1997).
Este modelo es comúnmente usado en la caracterización de zonas sismogenéticas y de
fallas activas, truncando la magnitud en un determinado rango, lo que supone considerar
que la sismicidad se ajusta a una ley de recurrencia de tipo exponencial entre dos valores
extremos de magnitud que son, respectivamente, la mínima, M0, y la máxima de la zona,
MU. Es equivalente a considerar que el modelo de distribución es un modelo de Poisson.
Para el ajuste de la sismicidad de una zona a este modelo se consideran general-
mente los datos de sismicidad histórica e instrumental y se determinan los parámetros
a y b mediante análisis de regresión.
Figura 3.2. Representación típica de la ley de Gutenberg-Richter (1954) para una zona
sismogenética o falla, cuya sismicidad sigue un modelo de Poisson, truncada con un umbral
inferior de magnitud mo y uno superior mu
N(m0)
?
Log N (m)
m0 mu m
49
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
[3.2]
100
Número de terremotos por año
Magnitudigual o mayor que M
10
0,1
0,01
0,001
3 4 8 6 7 8 9
Magnitud Mmax
Con cualquiera de los modelos adoptados, los parámetros que definen la sis-
micidad en cada zona o falla necesarios para el cálculo de la amenaza son las mag-
nitudes máxima (MU o MMÁX) y mínima (M0), la tasa de sismos por encima de la
magnitud mínima N (M0) y la pendiente de la relación , además de la anchura
50
Estudio Regional
del intervalo de magnitud máxima para el caso del modelo de terremoto caracte-
rístico.
En nuestro caso, la sismicidad de la mayor parte de las zonas será modelizada por
una ley Gutenberg-Richter doblemente truncada, si bien contemplamos la posibilidad
de modelo de terremoto característico especialmente en las zonas de subducción.
[3.3]
donde:
El término Lny se denomina término de error del modelo del movimiento y tie-
ne gran importancia en los estudios de amenaza. Consta de dos factores:
1. El parámetro es un número real que indica el número de desviaciones están-
dar Lny utilizadas para evaluar el movimiento Lny. Por ejemplo, si = 1, esta-
ríamos prediciendo el movimiento como el valor medio (para cierta m y r)
más una desviación, ln y = 苶 ln y ln y.
51
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
[3.4]
Existen varias maneras de definir las variables incluidas en los modelos del movimiento
(por ejemplo, Abrahamson y Shedlock, 1997), lo que se traduce en diferentes definiciones de
magnitud, distancia, etc. (por ejemplo, MS, MW, ML, REP, RHIP, RRUP, etc.). En rigor, esto
impediría la comparación directa de los modelos que usan diferentes definiciones y compli-
caría la elección del modelo que mejor se ajustase a las características específicas de un cierto
emplazamiento. Ante esta situación, se hace necesario establecer los procedimientos adecua-
dos de selección del modelo (Cotton et al., 2004), lo cual implica recurrir al uso de fórmulas
de conversión entre diferentes tipos de variables, que además proporcionen una estimación
de la propagación de la incertidumbre asociada (Sabetta et al., 2005).
Figura 3.4. Modelo del movimiento del suelo (dado mediante la aceleración pico, PGA
medida en g) en función de la distancia (en Km.) para dos valores de magnitud. El modelo
fue deducido mediante regresión de registros de movimiento fuerte correspondientes a
sismos reales (puntos). Las líneas continuas dan la variación de la PGA media y las
discontinuas las de los percentiles del 5% (PGA-95%) y del 95% (PGA+95%). A la izquierda
se ven las distribuciones representativas del movimiento a distancia de 1 Km.
1
8
6
4
2
PGA (g)
PGA (+95%)
8
6
4
PGA
2
PGA (-95%)
0,01
2 4 6 8 2 4 6 8 2
1 10 100
Distancia (Km)
52
Estudio Regional
La Figura 3.4 muestra un ejemplo de ajuste de datos de PGA a una ley de atenua-
ción y representa el modelo promedio para dos magnitudes con los correspondientes
intervalos de confianza del 95%, pudiendo apreciarse la variabilidad de los datos res-
pecto a la media del modelo (r,m,...).
Una amplia recopilación y discusión general de modelos de movimiento fuerte a
nivel mundial puede encontrarse en Douglas (2003) y algunos de los más utilizados
para EE UU se recogen en un volumen especial de SRL (Abrahamson y Sheldock,
1997a).
En este trabajo se han analizado diversos modelos propuestos para entornos tectó-
nicos afines al de la región centroamericana y se han contrastado con datos locales, para
seleccionar los más idóneos al caso que nos ocupa. En la sección 4.1.3 se describe el
proceso seguido de análisis y contraste de modelos de atenuación.
Una vez establecidos los modelos de recurrencia de terremotos, las zonas sismogenéti-
cas donde éstos ocurren y los modelos de predicción del movimiento fuerte del suelo
en el emplazamiento, se tienen todos los elementos necesarios para resolver la integral
de la amenaza según el planteamiento probabilista de Cornell (1968) y Esteva (1967,
1968). La amenaza se evalúa entonces como la probabilidad de superación de un valor
umbral del parámetro de movimiento en el emplazamiento debido a la actividad de
todas las zonas sismogenéticas que rodean al mismo y que pueden contribuir al movi-
miento esperado.
La forma funcional de la integral de la amenaza debida a un conjunto de N fuen-
tes sísmicas es la siguiente:
[3.5]
donde la triple integral tiene como límites las magnitudes y distancias mínimas y máxi-
mas de la fuente y los valores en los que se trunca la relación de predicción del movi-
miento (proporcionales al número de desviaciones estándar de la ecuación del modelo
del movimiento). Si ésta no se trunca, entonces la integral se evalúa entre ∞ y ∞.
En la Ecuación 3.5 (y >Y) representa la tasa anual de excedencia del nivel del
movimiento Y, debida a ocurrencia de terremotos en las N fuentes, que es suma de las
tasas anuales de excedencia i (y >Y) por cada una de las fuentes (las cuales presentan
una tasa anual de ocurrencia de terremotos i).
El término Pi [y>Y兩m,r, ] da la probabilidad de excedencia de Y condicionada a las
variables m, r y . Por último, las funciones fMi (m), fri (r), fi () son las funciones de
densidad de probabilidad (o PDF,s) de magnitud, distancia y épsilon, respectivamente.
Si se considera que la probabilidad de excedencia de Y es función de las variables
m, r y únicamente, entonces Pi [y>Y兩m,r, ] sólo puede tomar los valores uno o cero
(Abrahamson, 2000). Cuando se produce excedencia del movimiento, es decir, los
53
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
valores de las variables r, m y usados para evaluar el movimiento y son tales que y >
Y, la probabilidad de excedencia vale uno. En caso de que no se produzca excedencia,
entonces la probabilidad condicionada Pi [y>Y兩m,r, ] toma el valor cero. Matemática-
mente, esta duplicidad de valores que puede tomar Pi [y>Y兩m,r, ] se expresa mediante
la función H(ln y – lnY), donde H( ) es la función de Heaviside o función escalón. Esta
función vale uno cuando ln y – lnY , y cero en caso contrario. Así pues, la ecuación
anterior se puede expresar de la forma:
[3.6]
, con Mo ≤ m ≤ M Mi [3.7]
donde M0I y MMI son las magnitudes mínima y máxima asignadas a la fuente i. Para
más detalles sobre la formulación de esta ecuación, véase CSN (2008). De la fórmula
de la distribución de probabilidad se deriva directamente la expresión para la tasa anual
de ocurrencia de terremotos a magnitud mínima M0I en la fuente i:
con M0 ≤ m ≤ MM [3.9]
54
Estudio Regional
Caso 2: fuente lineal de longitud L, cuyos extremos equidistan del sitio en el que
se calcula la amenaza, siendo Rmin y Rmax las distancias fuente-emplazamiento
mínima y máxima, respectivamente:
[3.10]
Sitio
con Rmax
Rmin
L
[3.11]
con [3.12]
Rmax
Sitio
[3.13]
55
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Pese a que estos casos representan situaciones poco realistas, tienen gran importan-
cia para calibrar métodos numéricos de cálculo de las PDFs de distancias, como así han
realizado diversos autores (Chapman, 1995; Bazzurro y Cornell, 1999; Benito et al.,
2004; Ordaz, 2004).
[3.14]
[3.15]
En esta ecuación, el valor de viene directamente dado por el modelo del movi-
miento (Ecuación 3.3).
Así pues, el parámetro denota el número de desviaciones estándar usadas a la hora
de evaluar el valor del parámetro del movimiento en el sitio mediante la ley de atenua-
ción, y es, por tanto, una medida de la tolerancia admitida a la hora de usar dicha ley.
Luego, si se denota mediante trunc al valor de truncamiento de épsilon, se tiene que:
[3. 16]
y la tolerancia máxima permitida (desviación con respecto a 苶 ln y) es: trunc Ln y. Ello
significa que no se consideran posibles valores de lny predichos con un número de des-
viaciones Ln y superiores en número a trunc. Es decir:
56
Estudio Regional
Figura 3.5. Curva de atenuación del movimiento (ln y) para un valor de magnitud
M = m2 a diferentes distancias (trazo negro). Para varias distancias (r1, r2, r3,… rn,) se
indica también la distribución de probabilidad de excedencia del movimiento Y
(representado por la línea roja) condicionada a M = mi y R = ri (i = 1, 2, 3, 4….n),
es decir, P [ y > Y | m= m i, r = ri ]. Las áreas verdes representan la probabilidad de
excedencia (con trunc → ∞) de Y para cada una de las distancias consideradas
r1 r2 log R
r3
rN
[3. 17]
57
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
[3. 18]
[3. 19]
[3. 20]
Los valores de Fi (W) se toman de tablas, con lo cual no es necesario recurrir a nin-
guna técnica numérica de resolución de la integral indefinida. Sustituyendo en la Ecua-
ción 3.17, la tasa de excedencia del movimiento resulta ser:
[3.21]
58
Estudio Regional
Figura 3.6. Curva de amenaza para un emplazamiento expresada en función del período
de retorno TR (izq) o de la probabilidad anual de excedencia l (dcha)
Para establecer esta curva se requiere resolver la integral de la amenaza para varios
valores del parámetro del movimiento de referencia Y. Los puntos de la Figura 3.6 indi-
can los resultados del estudio. En los tramos continuos de la curva realmente no se han
obtenido resultados y por lo general se determinan mediante interpolación lineal de
pares (T, Y) [o alternativamente (P, Y)] sucesivos en la curva.
Una vez determinado el valor de la probabilidad media anual de excedencia o
periodo de retorno correspondiente a un determinado nivel de movimiento del terre-
no, el cálculo de la probabilidad de excedencia de dicho movimiento en un periodo de
t años es inmediato:
59
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
60
Estudio Regional
61
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
[3. 26]
donde n’ indica el número de nodos cuyos pesos son distintos de cero, e es cada
variable con incertidumbre epistémica reflejada en el árbol lógico, (i / e)la
varianza de i condicionada a la variable e y p( e) la probabilidad asignada a la varia-
ble e.
En la expresión anterior la varianza w se compone de dos términos:
En general, como resultado del análisis de amenaza se presentan varias curvas que
representan, en ordenadas, la tasa o probabilidad anual de excedencia para la media
y diversos niveles de confianza (percentiles) determinados y, en abcisas, el valor del
parámetro del movimiento. La cuantificación de la incertidumbre lleva a establecer
así el intervalo en el cual se encontrará el valor del parámetro de medida de la ame-
naza con una cierta probabilidad, que es fijada en función del nivel de riesgo que se
requiere asumir dependiendo de la aplicación a la que vaya dirigida la estimación.
Es práctica habitual, a la vez que recomendable, acompañar estos resultados de grá-
ficas o mapas que indiquen la variabilidad y/o incertidumbre involucrada en el estu-
dio PSHA, incluyendo análisis de sensibilidad de los resultados a diferentes opcio-
nes de entrada.
62
Estudio Regional
variable
B)
Tipo de falla Máximo Magnitud
desplazamiento máxima
por evento
2 m (0,3) 7,1
strike-slip 3 m (0,5) 7,3
4 m (0,2) 7,4
1 m (0,4) 7,0
inversa 1,5 m (0,4) 7,3
2 m (0,2) 7,5
63
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Así, valores bajos de COVi indican que los valores de la distribución están muy
agrupados en torno al valor central (el de la media), de modo que la dispersión o incer-
tidumbre total en el punto considerado es relativamente baja. Recíprocamente, valores
relativamente altos de COVi señalan que la distribución que representa la amenaza pre-
senta gran dispersión de valores con respecto a la media, con lo que la incertidumbre
total en el punto considerado es relativamente alta.
El umbral de significación de COV se sitúa entre el 10 y el 20% (valores de COV
entre 0,1 y 0,2), dependiendo del nivel de movimiento del suelo especificado (Cramer
et al., 2002). Los mapas del COV sirven para dos propósitos: primero, ayudan en la
visualización del efecto de nuestra carencia de información en los resultados finales
(zonas de alta incertidumbre epistémica) y segundo, enfatizan las áreas donde las mejo-
ras en el entendimiento científico pueden tener un impacto en los futuros mapas de
amenaza (Cramer, 2001).
En resumen, el resultado de un análisis de amenaza viene dado por un mapa de la
medida del movimiento del suelo para un periodo de retorno determinado (por ejem-
plo, mapa de valores medios de SA a frecuencia 2 Hz) y por una medida de la incerti-
dumbre asociada (por ejemplo, mapa de COV). Los mapas obtenidos mediante el pro-
cedimiento del árbol lógico ofrecen una medida del movimiento resultante de
promediar la acción de un conjunto de opciones que reflejan el estado del conoci-
miento actual de la manera más consensuada posible (Newman et al., 2001).
Los métodos probabilistas de evaluación de la amenaza dan como resultado una curva
que representa las probabilidades de excedencia de diferentes niveles del movimiento
del suelo a causa de la ocurrencia de terremotos en cualquiera de las zonas sismogené-
ticas cercanas al sitio. Dicha curva integra la acción de todas las zonas que puedan tener
influencia en el movimiento esperado del emplazamiento en cuestión. Más concreta-
mente, el cálculo de la amenaza requiere sumar las contribuciones de aquellos conjun-
tos de valores magnitud-distancia-épsilon que efectivamente contribuyen a la exceden-
cia del movimiento.
Sin embargo, la curva de amenaza no da información específica sobre las caracte-
rísticas del sismo (fundamentalmente tamaño y localización) que con mayor probabili-
dad causará la excedencia del movimiento en el emplazamiento, también denominado
terremoto de control para la frecuencia espectral considerada. Determinar las caracterís-
ticas de este sismo requiere encontrar el conjunto de valores de las variables magnitud-
distancia-épsilon [en adelante denominado terna (m, r, )] que presenta mayor contri-
bución a la amenaza. Este proceso de descomposición de la amenaza total en
contribuciones parciales debidas a los sismos caracterizados por una terna (m, r, ) se
conoce como desagregación de la amenaza. En la práctica, la desagregación se lleva a
cabo descomponiendo la amenaza total en contribuciones de sismos cuyos parámetros
magnitud-distancia-épsilon pertenecen a unos intervalos (Δm, Δr, Δ ) previamente
64
Estudio Regional
especificados. Por lo tanto, el resultado del análisis de desagregación depende del esque-
ma de definición de celdas empleado.
La descomposición o desagregación de la amenaza total en contribuciones parcia-
les, de acuerdo con un esquema de celdas dado, da lugar a una distribución de contri-
buciones de amenaza. Precisamente la terna (m r ) que presente una mayor con-
tribución a la amenaza representa el sismo de control y puede haber más de uno. En el
caso ideal, la sustitución de los parámetros (mo ro o), correspondientes al sismo de con-
trol, en la ecuación del modelo del movimiento fuerte reproduciría el movimiento de
referencia en el emplazamiento, Y, cuya excedencia se usa para definir la amenaza
(Bazurro y Cornell, 1999).
Los primeros métodos de desagregación aparecidos en la literatura computaban la
contribución relativa a la amenaza sólo por la magnitud y la distancia, mientras que la
otra variable importante, el parámetro , era despreciada. Posteriormente se ha puesto
de manifiesto que este parámetro, que entra en juego en el cálculo a través de la ley de
atenuación, tiene una importancia fundamental en desagregación.
En un principio, se consideraban los valores medios de la distribución (M 苵 , 苵R) para
definir el sismo de control (por ejemplo, McGuire y Shedlock, 1981). Actualmente, los
valores modales son preferidos a los medios (por ejemplo, Chapman, 1995). La venta-
ja estadística de usar valores medios es que son fáciles de interpretar y de calcular, pero
no describen rigurosamente la magnitud más probable ni tampoco la distancia que pue-
de inducir un nivel específico de aceleración en el sitio (Bazurro y Cornell, 1999). Un
ejemplo en el que el par (M 苵 , 苵R) no representa un terremoto físico posible es el caso de
un emplazamiento afectado por dos fuentes igualmente peligrosas, una próxima, capaz
de generar sismos pequeños, y otra distante, capaz de causar sismos de mayor tamaño.
Los sismos que más contribuyen a la amenaza en el sitio por parte de las respectivas
fuentes vendrán definidos por sendos pares (M1 , R1) y (M2 , R2). En este caso, el corres-
pondiente par medio (M 苵 , 苵R), dado por la distancia media entre R1 y R2 y la magnitud
media entre M1 y M2 corresponderá a un evento no generado en ninguna de esas dos
fuentes, lo que hace que adoptar valores medios carezca de sentido físico alguno.
Es de destacar que, en cualquier caso, los valores medios y los modales cambian
para diferentes niveles del movimiento y para diferentes frecuencias espectrales. Cuan-
do la amenaza es dominada por varios eventos, la técnica de la desagregación indica que
existen varias celdas (M, R, ) que presentan contribuciones apreciables y todas ellas
definen diferentes sismos de control. Es conveniente en estos casos identificar las con-
tribuciones multimodales a la amenaza.
65
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
por funciones continuas (por ejemplo, magnitud máxima esperable en una zona sis-
mogenética). Ésta no es una tarea trivial, en parte porque la naturaleza aleatoria de los
fenómenos asociados impide establecer un modelo preferente con certeza absoluta y,
sobre todo, a causa de la limitación de datos que ayuden a constreñir los rangos de
variabilidad de los parámetros implicados en ese modelo.
La asignación de pesos presenta una importancia decisiva en los resultados del estu-
dio PSHA, cobrando un acento extremo cuando se trata de evaluar la amenaza sísmica
de un emplazamiento donde se asienta una estructura crítica o de características espe-
ciales, como presas y túneles de gran envergadura, centrales nucleares, depósitos de resi-
duos radiactivos, etc. En estas situaciones particulares no se delega toda la responsabi-
lidad en un solo analista, sino que se distribuye entre un comité de especialistas que en
sucesivas reuniones van adoptando una solución consensuada. Si bien la opinión del
comité de expertos tiende a suplir las lagunas del conocimiento, la diversidad de opi-
niones puede causar gran dispersión entre las curvas de peligrosidad para un mismo
emplazamiento. Así pues, el asunto de incluir la opinión de los expertos de una mane-
ra uniformizada y calibrada adquiere una importancia crítica (Reiter, 1990) y para ello
se ha diseñado un proceso formal de juicio estructurado denominado licitación de
expertos. Éste sigue un protocolo dividido en diferentes fases que se ejecutan secuen-
cialmente hasta obtener una interpretación final de los resultados con sus medidas de
dispersión (Budnizt et al., 1997).
Finalmente, la metodología PSHA introduce la posibilidad de efectuar análisis de
sensibilidad de las opciones de entrada o de las opiniones de expertos en los resultados
de amenaza. Esto es importante, ya que el valor que toman diferentes parámetros de
entrada (por ejemplo, magnitud máxima en cada fuente, tasa anual de ocurrencia de
terremotos) así como algunas de las opciones de cálculo (por ejemplo, modelos del
movimiento, zonificaciones, etc.) no están definidos de manera unívoca y por tanto
presentan cierta incertidumbre, bien sea aleatoria o epistémica. A fin de cuantificar la
variabilidad de los resultados finales del estudio en función de los valores de entrada
escogidos para diferentes nodos del árbol lógico y detectar los que son más influyentes
en los resultados, se llevan a cabo estudios de sensibilidad. Una vez reconocidos los
nodos que más influyen en los resultados, se pueden diseñar proyectos destinados a
reducir la incertidumbre asociada a los mismos y, por ende, la incertidumbre total del
estudio.
Por lo general, los análisis de sensibilidad de los resultados finales a un nodo del
árbol lógico se realizan mediante el método de las medias marginales (Rabinowitz et al.,
1998). La media marginal asociada a una de las ramas del nodo bajo consideración se
define como la media de la distribución parcial constituida por los resultados obteni-
dos, teniendo en cuenta todas las opciones que parten de esa rama del árbol lógico en
cuestión. Así pues, un nodo tendrá tantas medias marginales como ramas partan de él.
Si las medias marginales correspondientes a las diferentes ramas de un nodo son simi-
lares, la sensibilidad de los resultados a la variabilidad de opciones para ese nodo será
baja. Recíprocamente, si las medias marginales de un nodo toman valores bastante dife-
66
Estudio Regional
rentes entre sí, entonces los resultados del estudio serán muy sensibles a la variabilidad
de la opción representada por ese nodo. Por lo tanto, el rango de variación de la media
marginal es un indicador de la sensibilidad de los resultados a las diversas opciones
alternativas de un determinado nodo.
El rango de variación de las medias marginales también se puede representar gráfi-
camente, ofreciendo una imagen visual de cómo varía geográficamente la sensibilidad
de los resultados a las diferentes opciones de cálculo. El parámetro que frecuentemen-
te se usa al respecto es el coeficiente de variación individual del nodo considerado (en
inglés, Individual Coefficient of Variation, ICOV), calculado como el cociente de la des-
viación estándar de la distribución resultante (al variar solamente un nodo) y la media
de la misma (Cramer et al., 2002).
La realización de análisis de sensibilidad como complemento a los estudios de peli-
grosidad sísmica es una práctica común, como se recoge en la literatura. Por lo general,
dichos análisis apuntan a que la elección del modelo de atenuación es el factor que pre-
senta mayor impacto en los resultados finales, por encima incluso de los valores de los
pesos asignados a diferentes ramas del árbol lógico en determinadas condiciones.
67
CAPÍTULO 4.
EVALUACIÓN DE LA AMENAZA SÍSMICA
Diversos autores han trabajado sobre la sismicidad histórica en América Central (Gra-
ses, Feldaman; White y Harlow, 1993; White et al. 2004; Ambraseys y Adams, 2001;
Peraldo y Montero, 1999).
En el presente trabajo se ha elaborado un catálogo regional y actualizado hasta
diciembre de 2007 abarcando los países de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Hondu-
ras, Costa Rica y Panamá. Para ello se ha partido del catálogo de Rojas et al. (1993), actua-
lizado hasta el año 2007 con los datos del Centro Sismológico para América Central
69
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.1. Zonas asignadas para la confección del catálogo de cada país de Centro
América
70
Estudio Regional
4.1.1.1. Guatemala
La red sísmica de Guatemala opera a partir del año 1977 en el Instituto Nacional de
Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) y está confor-
mada actualmente por 12 estaciones sísmicas permanentes y 12 acelerógrafos, propie-
dad de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).
El catálogo de Rojas (1993) fue actualizado hasta diciembre de 2007 con los datos
del CASC, que incluyen los datos de la Red Sísmica Nacional. Además se utilizaron las
publicaciones existentes para grandes eventos, MW > 7,0, o que generaron intensidades
IMM > VII (Ambraseys y Adams, 1996; Pacheco y Sykes, 1996; White et al., 2004; Whi-
te y Harlow, 1993; White, 1991).
Desde 1992 los datos sismológicos de la Red del INSIVUMEH son enviados perió-
dicamente al CASC, con sede en la Universidad de Costa Rica, donde se integran con
los de las redes vecinas. El total de sismos del área de Guatemala empleados en el pro-
ceso de este estudio, de magnitudes mayores o iguales a 3,5, es de 6.200 eventos hasta
2007.
4.1.1.2. El Salvador
71
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
(NEIC). De igual manera, se han añadido las magnitudes MW obtenidas de los catálo-
gos de HARVARD-CMT.
Con el objeto de homogenizar el catálogo sísmico a magnitud MW se han analiza-
do una serie de sismos provenientes de la base del SNET para encontrar relaciones
empíricas que permitieran pasar los datos de magnitudes MD, ML y mb a magnitud MW.
Estas relaciones han sido después aplicadas para convertir los datos de las diferentes
magnitudes a MW para todo el catálogo sísmico.
4.1.1.3. Honduras
72
Estudio Regional
4.1.1.4. Nicaragua
El primer catálogo de sismos históricos de Nicaragua fue presentado por Leeds (1973).
Después del terremoto de Managua en diciembre de 1972, se impulsó la vigilancia sís-
mica en el país. Así la primera red sísmica nacional en Nicaragua se instaló en el año
1975, con 16 estaciones de periodo corto, en el marco de un proyecto conjunto con el
Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).
El primer boletín sísmico se preparó en octubre de 1975, junto con el primer mapa
de epicentros.
Catástrofes naturales que ocurrieron en 1992 en Nicaragua, como la erupción del
volcán Cerro Negro (abril de 1992) y el maremoto en el océano Pacífico (septiembre
de 1992) dieron nuevos impulsos a la sismología en el país, aumentando de nuevo su
red a finales de 1994 hasta un total de 17 estaciones. En 1999 se instaló una red de 16
estaciones acelerográficas digitales, que en 2001 se amplió hasta un total 57 estaciones,
36 de ellas telemétricas. En el año 2004, el Gobierno de Japón efectuó la donación de
12 estaciones sísmicas de banda ancha, las cuales están instaladas en el territorio nacio-
nal, transmitiendo su información en tiempo real mediante un sistema de fibra óptica,
en colaboración con la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (ENATREL).
En el año 2005, se instaló una red de 8 estaciones de periodo corto en el volcán
Cerro Negro con la colaboración de la Comunidad Europea. Estas estaciones transmi-
ten la información sísmica a la central sísmica situada en el Instituto Nicaraguense de
Estudios Territoriales (INETER), utilizando protocolos de comunicación digital en
tiempo real.
Actualmente, la Red Sísmica Nacional cuenta con más de 70 estaciones sísmicas,
contribuyendo de ese modo a una mejor determinación de los parámetros de los even-
tos sísmicos, lo que repercute muy positivamente a la base de datos del catálogo sísmi-
co de Nicaragua.
El catálogo sísmico de Nicaragua incluye dos tipos de información. Desde 1522
hasta marzo de 1975 los datos proceden de las siguientes fuentes: catálogo histórico de
Alfaro et al. (1990), catálogo del Preliminary Determination of Epicenters (PDE), catá-
logo del International Seismological Center (ISC) y catálogo de sismos históricos e ins-
trumentales, presentado por Rojas et al. (1993).
Desde abril de 1975 hasta la fecha presente el catálogo contiene la información
recopilada por la Red Sísmica Nacional de Nicaragua, compuesta por datos contenidos
en los boletines mensuales y anuales, hasta un total de unos 5.100 eventos de magni-
tud mayor de MW 3,5.
73
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
4.1.1.6. Panamá
En Panamá existen sismógrafos desde 1882, cuando la Compañía del Canal Francés
instaló un instrumento en el Ateneo de la Ciudad de Panamá, el cual registró el gran
sismo del 7 de septiembre de 1882 (Canneille Alland, 1882).
74
Estudio Regional
A finales del siglo XIX, el cónsul británico, Lord Mallet, reportó los sismos senti-
dos en Ciudad de Panamá y otras partes del país. En 1909, la Compañía del Canal de
Panamá instaló la estación sismológica (BHP), que funcionó hasta 1976. A mediados
de 1932 se instalaron dos Wood-Anderson y en 1933 se instaló el primer acelerógrafo,
que registró el terremoto de Puerto Armuelles del 18 de julio de 1934. En 1960, BHP
se incorporó a la red mundial World Wide Seismic Station Network (WWSSN) y operó
ininterrumpidamente hasta 1976. Durante un lapso de 7 años no hubo sismógrafos en
Panamá, hasta que en 1983 dichos instrumentos fueron reinstalados en el observatorio
sismológico de la Universidad de Panamá (UPA).
Existen varios trabajos sobre sismos históricos de Panamá (Kirpatrick, 1920; Acres,
1982; Víquez y Toral 1987). Además, Camacho (1991) relocalizó los sismos de la serie
sísmica de 1934, que fueron incluidos en el catálogo de Rojas (1993). También se han
relocalizado y estimado los mecanismos focales de sismos históricos en el sur de Pana-
má (Villaseñor, comunicación personal). Se ha continuado recolectando boletines y sis-
mogramas históricos de los eventos más importantes ocurridos en Panamá y alrededo-
res, recalculándose sus magnitudes y parámetros focales.
A partir de 1995 se cuenta con una red sísmica de cobertura nacional y en 2004, la
autoridad del Canal de Panamá, instaló una red sísmica en Panamá Central. Además,
en Ciudad de Panamá existen más de 40 edificios instrumentados con acelerógrafos y
las Universidades de Panamá y Tecnológica de Panamá operan redes de acelerógrafos
en campo libre. Los eventos del catálogo nacional de Panamá son localizados integran-
do los datos de la red sísmica permanente con otras temporales, así como con datos de
las redes nacionales de Costa Rica y Colombia. Además, se han incorporado datos de
las relocalizaciones, mecanismos focales y reevaluación de magnitudes para los sismos
anteriores a 1960.
En diciembre de 2007, mediante el proyecto RESIS II, de cooperación horizontal,
se efectuó un trabajo conjunto entre la RSN de Costa Rica y la UPA en la UPA, don-
de se revisó el catálogo y se integró incluso con el catálogo del noroeste de Colombia
recopilado por la RSN de Colombia, operada por INGEOMINAS. Se actualizaron
entonces los catálogos de ambos países hasta noviembre de 2007, quedando un total de
2.800 sismos de magnitud superior a 3,5.
Con los catálogos de los diferentes países previamente descritos se confeccionó un catá-
logo regional de proyecto, homogeneizado a magnitud MW e integrado por todos los
sismos de MW > 3,5. Para ello, tras incluir los datos de sismicidad de los diferentes catá-
logos nacionales en un único catálogo, se realizó un proceso de revisión y depuración
para asegurar que no existieran sismos repetidos, es decir, diferentes soluciones focales
para un mismo evento, algo que se detectó principalmente en las zonas fronterizas.
Tras esa labor de depuración se procedió al análisis de completitud para el cálculo
probabilista de la amenaza, necesario por la razón que a continuación se expone. Uno
75
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
76
Estudio Regional
Figura 4.2. Distribución acumulada de eventos desde 1522 para diferentes rangos de
magnitud, a partir del catálogo sísmico de Centroamérica para profundidades menores que
34 km, homogenizado a magnitud momento (Mw). Se indican los años de referencia
adoptados mediante inspección visual (ver Tabla 4. 1)
Figura 4.3. Distribución acumulada de eventos desde 1522 para diferentes rangos de
magnitud, a partir del catálogo sísmico de Centroamérica para profundidades mayores que
34 km, homogenizado a magnitud momento Mw. Se indican los años de referencia
adoptados mediante inspección visual (ver Tabla 4.1)
77
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Tabla 4.1. Años de referencia a partir de los cuales se considera completo el catálogo
sísmico de Centroamérica para cada intervalo de magnitud, derivado de un análisis
independiente por profundidades
h ≤ 34 km h > 34 km
Magnitud MW Año de referencia Año de referencia
3,5 – 3,9 1984 1983
4,0 – 4,4 1976 1980
4,5 – 4,9 1971 1972
5,0 – 5,4 1957 1965
5,5 – 5,9 1932 1959
6,0 – 6,4 1865 1953
6,5 – 6,9 1745 1850
7,0 – 7,4 1732 1825
7,5 – 7,9 1522 1522
> 8,0 1522 1522
Uno de los elementos básicos que involucra un estudio de amenaza sísmica siguiendo
un método zonificado es la adopción de una zonificación adecuada que englobe las
diversas fuentes sismogenéticas que representan una amenaza para una determinada
región. Para definir esta zonificación hemos considerado tanto la zona de subducción
como la región cortical que alberga los sistemas de fallas locales. La zonificación toma
en consideración diversos criterios, como las características geométricas de las zonas
donde se producen los sismos, similitudes en los patrones de fallamiento y sismicidad,
mecanismos de ruptura y tamaño de ésta, etc.
En base a la distribución espacial de la sismicidad y a las principales características
sismotectónicas descritas en la sección anterior, se han propuesto dos zonificaciones
para Centroamérica con diferente grado de detalle: regional y nacional. La primera dis-
tingue grandes zonas sismogenéticas englobando las principales unidades sísmicas y tec-
tónicas de la región, mientras que la segunda supone un aumento de escala diferen-
ciando zonas dentro de cada país. Ambas zonificaciones son coherentes, de modo que
las zonas a nivel nacional encajan dentro de la zonificación regional. A su vez, dentro
de cada zonificación se han clasificado las zonas en tres grandes grupos: corticales, de
subducción interfase o interplaca y de subducción intraplaca. Las Figuras 4.4 a 4.6
muestran estas agrupaciones para la zonificación regional, estando las zonas superpues-
tas al mapa con la batimetría y las principales estructuras tectónicas de la región. Las
78
Estudio Regional
Figuras 4.7 a 4.9 presentan las zonas con la misma agrupación para la zonificación
nacional, superpuestas en este caso a la sismicidad del correspondiente rango de pro-
fundidad. Concretamente, las zonas corticales se representan con los epicentros de sis-
mos superficiales, con profundidad menor de 25 km, las de subducción interfase abar-
can profundidades en el rango de 25 a 60 km, y las de subducción intraplaca
corresponden a la sismicidad profunda, con h > 60 km.
Para la denominación abreviada de las zonas se ha seguido el criterio que a conti-
nuación se expone:
79
80
Figura 4.4. Zonificación sísmica regional. Zonas corticales superpuestas a la batimetría y tectónica de la región
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.5. Zonificación sísmica regional. Zonas de subducción interfase superpuestas a la batimetría y tectónica de la región
Estudio Regional
81
82
Figura 4.6. Zonificación sísmica regional. Zonas de subducción intraplaca superpuestas a la batimetría y tectónica de la región
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.7. Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas corticales superpuestas a la sismicidad superficial, con epicentros de sismos
para profundidad h < 25 km
Estudio Regional
83
84
Figura 4.8. Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas de subducción interfase superpuestas a la sismicidad intermedia, con epicentros
de sismos para profundidad 25<h<60 km
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.9. Zonificación sísmica a detalle nacional. Zonas de subducción intraplaca superpuestas a la sismicidad profunda, con epicentros de
sismos para profundidad h > 60 km. Base cartográfica de las figuras 4.4 a 4.9 obtenidas de ArcGIS (ESRI)
Estudio Regional
85
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Para las fallas en la franja del Arco Volcánico, White y Harlow (1993) encontraron que el
evento de 1930 en el sureste de Guatemala con MW 6,9 es el mayor asociado a este sistema
en toda la región. Durante el siglo XX los eventos destructores originados en este ambiente
tectónico ocurrieron en promedio cada 2,5 años en Centroamérica. Esta sección del Arco
Volcánico también se caracteriza por la ocurrencia de actividad sísmica tipo enjambre.
Existe una serie de horst y graben orientados aproximadamente de Norte a Sur, desde
las montañas Mayas de Belice hasta el golfo de Fonseca, que se conoce en conjunto
como Depresión de Honduras, a pesar de que no existe una continuidad entre ellos,
86
Estudio Regional
sino más bien se trata de una zona de cuencas extensionales bordeadas por fallas nor-
males con rumbo Norte. Gordon y Muehlberger (1994) resumen la trayectoria de la
depresión de Honduras de la siguiente manera: comienza en la zona de la fractura del
Cisne en el Caribe. En tierra firme, el valle de Sula conforma la cuenca más septen-
trional de la depresión, la cual reaparece en la cuenca tectónica del lago de Yojoa, que
está bordeado por fallas en la rivera occidental (Finch), apresado en el límite norte por
conos volcánicos alcalinos (Mertzman, 1976). Al sureste del lago, la depresión conti-
núa en otra cuenca tectónica bordeada por fallas, el valle de Comayagua. Finalmente,
la falla normal de Goascorán representa la expresión más meridional de la Depresión
de Honduras, continuando hacia el Sur hasta la depresión volcánica centroamericana.
La Depresión de Honduras es una zona sísmicamente activa, como lo demuestran
mapas de sismicidad compilados por la UNAH, CASC, PDE, ISC, etc. Al menos tres
eventos importantes están relacionados con la depresión de Honduras: el terremoto de
Comayagua de 1774, el evento de noviembre de 1851 y el sismo de abril de 1982.
En el sistema de graben, el evento de mayor magnitud que afectó a Guatemala es
el de 1934 con MW 6,2. El evento más grande, siempre en este ambiente tectónico, ocu-
rrió en Honduras en 1915 con MS 6,4 (White y Harlow, 1993).
Ésta es una zona de fallas paralelas de rumbo E-W y corrimiento lateral izquierdo: Chi-
xoy-Polochic, Motagua y Jocotan-Chamelecon (Plafker, 1976; Mann et al., 1990).
White (1991) estima un periodo de recurrencia de grandes eventos de 225 ± 50
años. White y Harlow (1993) incluyen, entre los eventos destructivos ocurridos duran-
te el siglo XX y asociados a este límite, dos eventos localizados a, aproximadamente, 50
km al norte de la traza de la falla Polochic. Si bien estos dos eventos son producto de
las deformaciones en el límite NA-CA, claramente ocurren en fallas secundarias que no
necesariamente siguen el rumbo o tipo de mecanismo del sistema Polochic-Motagua.
Como ejemplo, White y Harlow (1993) presentan otro evento en la misma zona con
mecanismo focal de falla normal y planos nodales casi transversales al límite NA-CA.
Todo esto sugiere que se podría pensar en otro ambiente tectónico asociado a la franja
deformada al norte de la falla Polochic.
La continuación hacia el Oeste del sistema de fallas de Motagua y Chixoy-Polochic no
es clara. Unos autores consideran que cruzan el sureste de México hasta llegar a la Trinche-
ra de América Central (Plafker, 1976; Burkart, 1978 y 1983), formando un punto triple.
Otros consideran que este sistema de fallas termina en el occidente de Guatemala y sureste
de México (Guzman-Speziale y Meneses-Rocha, 2000; Guzman-Speziale et al., 1989).
Medidas con GPS a lo largo de tres perfiles transversales a los sistemas de fallas indi-
can que el desplazamiento relativo es de 1,7 cm/año en la sección oriente, disminuyendo
gradualmente hacia el Oeste en donde es prácticamente nulo. Modelos de deformación
estática indican que la falla del Motagua es la que absorbe la mayor parte de la deforma-
ción y la falla Polochic parece contribuir con menos del 20% (Lyon-Caen et al., 2006).
87
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Por razones puramente de nomenclatura se utilizó este nombre para la extensión del
límite Norteamérica-Caribe (NA-CA) hacia el Este, que estrictamente corresponde a la
falla de Swan.
Empleando técnicas geológico-geomorfológicas se ha determinado que la tasa de
desplazamiento en este límite de placas es de 1,3 a 20 mm/año (Mann et al., 1990),
mientras que empleando modelos de tectónica global resulta ser de 9 a 34 mm/año
(Heubeck y Mann, 1991; Guzman-Speziale, 2001).
Ésta es una zona de baja sismicidad y espacialmente muy dispersa, que comprende el
norte de Guatemala y Belice. Se incluyó con sismicidad de fondo localizada dentro de
los límites de la zona.
Comprende la parte superficial de la zona de subducción entre el límite de las placas Coco
y Caribe (CO-CA) y la costa salvadoreña. Según el catálogo instrumental compilado para
el presente informe no se tienen sismos con magnitud grande, el sismo mayor ha sido el
reportado por Ambraseys y Adams (2001) en el año 1900 con magnitud MS 6,9.
Dentro de esta zona hay un graben que atraviesa al país en toda su longitud y se ubica para-
lelamente a la Fosa Mesoamericana. Localmente, a esta estructura se la conoce como Gra-
ben Central y en él se localiza el vulcanismo asociado a la subducción de la placa del Coco
bajo la placa del Caribe. Esta zona está caracterizada por la presencia de fallas de rumbo
tanto derecho como izquierdo. El último sismo relevante en esta zona ocurrió el 13 de
febrero del 2001 con una magnitud de MW 6,6. La historia sísmica muestra que los sismos
con origen en esta zona han generado pérdidas en vidas humanas y cuantiosos daños mate-
riales, aun cuando las magnitudes observadas han sido moderadas, tal como fue el caso del
sismo del 10 de octubre de 1986, con magnitud 5,4 mb. Un aspecto relevante de este fenó-
meno lo constituye el hecho de que este tipo de sismos ocurren a profundidades someras
y en las cercanías de centros de población o infraestructura importante.
Comprende el golfo de Fonseca y parte oeste del territorio nicaragüense. Dentro del
golfo existen varias islas que se consideran de origen volcánico y tiene un sistema de
fallas en la dirección NNW-SSE. En los últimos años, en esta zona han ocurrido varios
88
Estudio Regional
enjambres sísmicos con magnitudes superiores a 5,0. El sismo más significativo de los
últimos años ocurrió en abril de 1999 con magnitud MW 5,9. Los mecanismos focales
sugieren fallas de rumbo.
Este sistema de fallas corresponde a una zona de fallas con desplazamiento lateral
izquierdo y con ancho entre 2 a 20 km de rumbo N 30º E y que se extienden 290 km
desde el límite entre Nicaragua y Honduras hasta el Caribe. La actividad en este siste-
ma de fallas, hoy en día, está evidenciada únicamente por una pobre sismicidad en los
catálogos, a pesar de su clara definición topográfica y de la presencia de aguas termales
en varios puntos. Según Finch y Ritchie (1991), la falla Guayape muestra evidencia de
movimientos recientes en su extremo noreste. Kozuch (1989) sugiere que el evento del
27 de julio de 1990 (mb 5,4), así como previos reportes sobre temblores en el área de
Catacamas en 1989, pueden estar asociados a esta falla. También adelanta la idea de
que ciertas estructuras oblicuas o perpendiculares a la falla del Guayape son las causan-
tes de esta sismicidad.
89
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Ésta es una amplia zona situada en la región central del país y caracterizada por sismos
de magnitud relativamente bajos. Sismos de cierta importancia se han localizado por la
red sísmica nacional en el llamado triángulo minero.
Consiste en una amplia y gruesa planicie aluvial con más de 150 km de ancho en la par-
te este de Centroamérica. Es una de las partes más húmedas del mundo. Se formó
durante el Cenozoico encima de una masa de arenas deltaicas y depósitos de gravas pro-
venientes de la erosión de las tierras altas del Oeste. Esos depósitos alcanzaron espeso-
res de 4.500 m en algunas áreas, llegando a ser profundos. El Neógeno elevó las tierras
altas resultando en la incisión profunda del drenaje de los ríos y produciendo un pulso
de sedimentación de clastos gruesos en la llanura el Caribe.
El promontorio de Cabo Gracias a Dios en el límite Nicaragua-Honduras marca el
vértice de un delta masivo de la edad Plioceno-Pleistoceno, formado por grava y arras-
trado por los ríos Patuca-Coco.
90
Estudio Regional
Esta zona sísmica comprende la zona de Fractura de Panamá y las fallas asociadas de la
península de Burica y muestra una gran actividad sísmica con muchos eventos entre MS
6,0 y 7,0. La zona ha sido sacudida durante el presente siglo por eventos de MS > 7,0:
el 20 de agosto de 1927, el 18 de julio de 1934 y el 18 de septiembre de 1962, así como
en el año 1871. En la década de los treinta sucedieron varios eventos con magnitudes
entre MW 6 y 6,5 alcanzándose, en alguno de ellos, intensidades de hasta IMM VI en
David. Es importante mencionar que desde el sismo de 1934, cuya magnitud ha sido
recalculada como de MW 7,4 (Camacho et al., 2008), esta zona no ha sido sacudida por
un evento tan fuerte como éste. Recientemente, Peraldo et al. (2007) descubrieron un
sismo en 1879 que causó daños graves en David y que podría ser similar a la serie de
2003. El último evento que causó daños en esta zona ocurrió el 1 de julio de 1979 (MS
6,5, PDE). Su foco está localizado a unos 20 km al noroeste de Puerto Armuelles a una
profundidad de 12 km (Adamek, 1988). Este mismo autor obtuvo un mecanismo focal
normal para este evento.
Se considera que el evento máximo probable para esta fuente sísmica es MW 7,7.
91
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Por las evidencias históricas y la situación sismotectónica, para esta fuente sísmica
podría considerarse una magnitud máxima esperable de MW 6,8.
Esta zona sísmica incluye una serie de fallas distribuidas a lo largo del eje volcánico cen-
tral de Costa Rica y en diversos sectores del Valle Central, limitando al sur con las estri-
baciones de la cordillera de Talamanca. Al noroeste de esta zona sísmica, existe una serie
de fallas inversas (Montero et al., 1998), entre las que tenemos las fallas Florencia-La
Palmera y San Miguel, así como una serie de fallas normales y de rumbo que incluye
las fallas Zarcero, Gata y Carbonera, que aparecen descritas en Alvarado et al. (1988).
En esta zona sísmica ocurrieron los terremotos destructivos de Toro Amarillo de agos-
to de 1911 (MS 6,0), el de julio de 1912 (MS 6,5) y el de septiembre de 1955 (MS 5,8).
En la parte norte de esta zona sísmica están las fallas Guápiles, Guácimo y Siquirres-
Matina, en las que hubo sismos después del terremoto de Limón del 22 de abril de
1991, uno de los cuales alcanzó magnitud MS 6,0.
En los sectores este y noreste, se localiza el sistema de fallas de Cipreses, con el que
se asocia el terremoto de Tres Ríos de febrero de 1912 (M 5,0). Otro es el sistema de
fallas Lara-Río Sucio, que representa una amenaza para poblaciones del sector oeste y
suroeste de las estribaciones del volcán Irazú. El terremoto del 2 de septiembre de 1841,
que causó una enorme destrucción entre Cartago y San José, puede estar relacionado
con esta falla (Peraldo y Montero, 1999). En esta zona ocurrió el terremoto de Patillos
del 30 de diciembre de 1952 (MW 6,3) (Montero y Alvarado, 1995). En la cima de los
volcanes Irazú y Turrialba se ubican la falla Irazú y la falla Ariete, en las que se han
generado enjambres en los últimos veinte años (Fernández et al., 1998).
En el sector oeste está la falla de Alajuela, propuesta como una falla inversa por Bor-
gia et al. (1990). La falla Ángel, ubicada dentro de esta región, se relaciona con la de
Alajuela. Es posible asociar con estas fallas los terremotos de Barba de 1772 (Peraldo y
Montero, 1994) y de Fraijanes del 30 de diciembre de 1888 (Alvarado et al., 1988).
Sin embargo, otra posibilidad es que dicho evento se relacione con la falla Vara Blan-
ca. En el sector suroeste de la zona están las fallas de San Antonio y Picagres-Jateo, que
se reactivaron durante el enjambre de temblores de Puriscal de mayo y junio de 1990
(Montero et al., 1991). Otra de las fallas que se ubica en dicho sector es la Virilla, que
ha sido relacionada con el terremoto ocurrido el 22 de diciembre de 1990 con MW 6,0.
Hacia el sur y sureste de la zona se ubica un sistema de fallas que pasa al sur de la ciu-
dad de Cartago, la principal de las cuales es la falla Agua Caliente, donde se originó
posiblemente el terremoto que destruyó la ciudad de Cartago el 4 de mayo de 1910 (M
6,4). Esta falla está conectada hacia el Suroeste con el sistema de fallas de Escazú, Belo
Horizonte, Aserrí y Jericó (Montero, 2000; Montero et al., 2007). Otra interconecta-
da con este sistema es la falla Navarro, con la que se asocia el terremoto de Paraíso del
21 de agosto de 1951 (M 5,4). También pertenece a este sector la falla Orosi, de rum-
bo NE.
92
Estudio Regional
La evidencia histórica indica que el sismo máximo ocurrido en esta zona es de 6,5;
sin embargo, considerando el tamaño de las fallas activas presentes, podrían sugerirse
magnitudes esperables cercanas a MW 6,8.
Regionalmente, esta zona se extiende desde el golfo de Urabá hasta la región Caribe del
noreste de Costa Rica y Bocas del Toro (Panamá) e incluye el sistema de fallas inversas
del sector oeste del Cinturón Deformado del norte de Panamá (zona C8-P8). El terre-
moto de Limón del 22 de abril de 1991 (MW 7,7) se originó en este sistema de fallas
(Ponce et al., 1994). La falla Río Blanco tuvo un desplazamiento durante este sismo
(Denyer et al., 1994) y se ubicaría en el límite al noroeste de esta zona sísmica. Histó-
ricamente, el terremoto mayor ocurrido en esta zona es el de San Blas al norte de Pana-
má, en 1882, de MW 8,0, que generó un tsunami. El segmento oriental del Cinturón
Deformado del norte de Panamá tiene periodos de recurrencia muy largos para even-
tos mayores a MS 7,0, en el rango de los 250 años o más (Mendoza y Nishenko, 1989)
93
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
y su magnitud máxima esperada podría ser, por los datos históricos y características sis-
motectónicas, de MW 8,1.
Comprende las llanuras del norte de Costa Rica además del sur de la depresión de Nica-
ragua. La sismicidad ocurre esporádicamente en fallas no claramente identificadas que
existen en esta zona. Algunos sismos que ocurrieron en esta región durante el siglo pasa-
do alcanzaron intensidad IMM VI y magnitud cercana a MW 6,0. Históricamente, en
Peraldo y Montero (1994) se discuten unos sismos que ocurrieron en 1648, 1651 y
1663, que podrían ubicarse en esta región. Es posible que estos temblores se relacionen
con procesos de extensión asociados con el graben de Nicaragua o con la prolongación
del escarpe de Hess.
Por las evidencias morfológicas del escarpe de Hess y la sismicidad localizada con
la red sismológica integrada de Centroamérica (CASC), se sugiere una magnitud máxi-
ma esperable cercana a MW 7,0 para esta fuente sísmica.
Esta zona sísmica está ubicada en la región Caribe de Costa Rica. Se caracteriza por
temblores con profundidades entre 15 y 30 km que ocurren bajo la zona de la costa, al
este de la desembocadura del río Parismina (Brenes, 1992). Después del terremoto de
Limón del 22 de abril de 1991, se localizaron algunos eventos sísmicos inducidos en
esta misma zona y el de mayor magnitud (MW 5,5) tuvo un movimiento de falla inver-
sa, sugiriendo que el sistema de fallas compresivas que bordea el litoral caribe al sures-
te de puerto Limón se puede extender al noroeste hasta esta zona. A esta fuente sísmi-
ca puede asociarse una magnitud máxima esperada de MW 6,5.
Esta zona está localizada en la parte sur de la microplaca de Panamá y se extiende des-
de la isla de Coiba, al Oeste, pasando por las penínsulas de Sona y Azuero, hasta la
entrada del golfo de Panamá, al Este. En la misma hay fallas inversas buzantes en
dirección N, desarrolladas en el prisma de acreción de la microplaca de Panamá que
cabalga a la placa de Nazca (Cowan et al., 1995). Asimismo, incorpora una serie de
fallas transcurrentes paralelas con movimiento sinestral de rumbo WNW, entre las
cuales se encuentran las fallas de Coiba Central y sur y de las islas Paridas (Kolarsky
y Mann, 1995), las fallas transcurrentes paralelas con corrimiento lateral izquierdo de
las penínsulas de Azuero y Soná, y el sistema de falla del sur de Panamá. Todos los
mecanismos focales conocidos de esta zona, con excepción del sismo de Montijo del
6 de marzo de 1991, que parece estar relacionado con la zona intraplaca, son del tipo
transcurrente.
94
Estudio Regional
La zona de subducción del Pacífico colombiano corresponde al límite activo entre las
placas de Nazca y Suramérica, cuyo borde superficial recorre el fondo marino más o menos
paralelo a la costa. El análisis integrado de la sismicidad con la morfología de la zona de
subducción (Zona de Benioff) de Colombia, permite delimitar que en la plataforma del
fondo marino de la placa suramericana, que es la cabalgante, se da un fallamiento predo-
minantemente normal y además permite postular tres segmentos asociados con esa zona
de Benioff, con características diferentes en el occidente de Colombia y en el segmento
norte, que representaría la subducción del bloque Coiba-Malpelo bajo el extremo noroes-
te de Colombia. El último sismo importante en esta zona ocurrió el 15 de noviembre de
2004, con una magnitud MW 6,7 y una profundidad menor a los 30 km.
Atrato-Murindo (P4)
Esta zona es la continuación del arco volcánico de América Central, que es interrumpi-
do por los intrusivos de la zona de Talamanca después del volcán Turrialba y luego con-
tinúa con los volcanes Barú y la Yeguada en Panamá. Se extiende desde la frontera con
Costa Rica y está constituida por fallamientos longitudinales paralelos y transversales a la
95
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
cordillera. Una de estas fallas, la falla de Chiriquí o Celmira, se cree que es una exten-
sión de la falla longitudinal de Costa Rica (Okaya y Ben Avraham, 1987; Corrigan et
al., 1990). Alrededor del 98% de los mecanismos focales para esta zona son del tipo
lateral derecho o lateral izquierdo, algunos con componentes normales o inversos
(Cowan et al., 1996).
96
Estudio Regional
como las de Sambú y Jaqué, que se extienden en tierra con rumbo subparalelo a la cos-
ta pacífica y otras fallas con igual rumbo ENW-ESE que se extienden mar afuera, en la
región sureste del golfo de Panamá (Toussaint et al., 1987; Mann y Corrigan, 1990;
Kolarski, 1992). Otras son fallas inversas, como las fallas Ungía y del Pirre, que se
extienden con rumbo NE a lo largo de la región montañosa fronteriza con Colombia
(Mann y Corrigan, 1990) y la de Utría, que corre paralela a la costa pacífica de Colom-
bia hasta internarse en Panamá (Toussaint et al., 1987). Los mecanismos focales de los
eventos en esta zona son de lo más variado, habiendo de tipo inverso, normal y lateral
izquierdo (Pennington, 1981; Wolters, 1986; Adamek, 1988). En 1974 y 1976 ocu-
rrieron sendos sismos con magnitudes de MW 7,1 y MW 7,0 respectivamente, que cau-
saron grandes deslizamientos y gran deforestación en las selvas del Darién (Víquez y
Toral, 1987).
La magnitud máxima para eventos en esta zona debe ser alrededor de MS 7,3. Ver-
gara (1989) estima un tiempo medio de recurrencia para eventos con MS > 7,0 de 15,8
años y una magnitud máxima de MS 7,2, con una probabilidad de excedencia del 90%
en 50 años.
97
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
El cambio de linealidad del litoral con punto de inflexión en Puerto Sandino y la mor-
fología contrastante a partir de ese punto, con cambio significativo de la topografía,
sugiere la búsqueda de contrastes en los segmentos de la subducción frente a estas dos
partes del litoral. Normal a los segmentos rectos mostrados se hicieron sendos cortes
sísmicos usando los sismos con mecanismo focal determinado.
El buzamiento de la zona de subducción frente a Nicaragua es un tanto irregular, con un
cambio significativo a 100 km de profundidad. En su primera parte (0-100 km) el buza-
miento es de 45º y de 75º en su segunda parte (mayor de 100 km). La mayor cantidad de
liberación de esfuerzos está asociada al rango de profundidad que no supera los 40 km.
Una mayor parte de la península de Nicoya subduce hacia el NE con un ángulo de 35º
hasta los 50 km de profundidad y está regida por un patrón de esfuerzos predominan-
temente compresivos que da como resultado el predominio de rupturas inversas. En
esta fuente ocurrió el sismo de mayor tamaño del margen convergente de Costa Rica
durante el siglo XX, el cual alcanzó una magnitud MS 7,75 (terremoto del 5 de octu-
bre de 1950). El área de ruptura de este terremoto define el límite con los segmentos
adyacentes. Asimismo, el límite con la zona sísmica de Quepos lo define la subducción
del levantamiento de Fisher, que actúa como una barrera geométrica. Si consideramos
los datos históricos (1800-1999), en la zona sísmica de Nicoya, los grandes sismos pre-
sentan una recurrencia entre 20 y 40 años y pueden generarse sismos hasta de MW 7,9.
Corresponde con la zona donde la placa del Coco subduce diversas montañas subma-
rinas y el plateau de Quepos, los cuales definen asperezas localizadas en la zona de
Beniof donde el ángulo de subducción es de 28º hasta los 45 km de profundidad. Se
98
Estudio Regional
Corresponde con la zona bajo el golfo de Chiriquí y sur de Panamá, donde la placa de
Nazca se subduce oblicuamente bajo la microplaca de Panamá a un ángulo cercano
a los 20º al Norte hasta los 50 km de profundidad (Moore et al., 1985). Incluye sis-
mos de bajo corrimiento (fallamiento inverso) y fallamiento de desplazamiento de
rumbo dextral relacionados con la subducción de la zona de fractura de Panamá al
oriente de los 83° 05’. Dentro de esta zona sísmica, el sismo histórico más importante
ocurrió el 1 de enero de 1904 (MW 7,4, h = 26 km) y su mecanismo focal es de tipo
inverso (Selva y Warner, 2004). Por la extensión de la zona se podrían dar eventos
máximos de MW 7,7.
Comprende la zona este de Panamá y noroeste de Colombia, donde los sismos tienen
profundidades mayores a los 33 km y están asociados a la convergencia entre la micro-
placa de Panamá y la placa del Caribe y entre la microplaca de Panamá y el blo-
que Norandino. La profundidad de la mayoría de la sismicidad registrada en esta
zona en los últimos 15 años es mayor a 40 km. Además, en la parte norte de la
fosa de Colombia, ocurre la subducción de la placa de Nazca bajo el extremo
noroeste de Colombia. Este segmento ha registrado sismos de magnitud impor-
tante, siendo el del 20 de enero de 1904 el máximo reportado (MW 7,4) (Ramos
y Prieto, 2004).
99
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Corresponde a la zona de Wadati-Benioff para el área de El Salvador. Dentro de esta zona han
ocurrido 2 sismos que han causado un impacto significativo para El Salvador en años recien-
tes. Dichos sismos ocurrieron el 19 de junio de 1982, de MW 7,3, y el 13 de enero de 2001,
de MW 7,7. Ambos sismos fueron de mecanismo normal. La mayor amenaza sísmica es aso-
ciada a sismos con profundidades menores a 100 km cerca de la costa, sin embargo, algunos
sismos más profundos pueden causar daños, como es el caso del sismo del 21 de mayo de 1932,
el cual causó daños en la parte sureste de El Salvador (Dewey et al., 2004) y según Ambraseys
Y Adams (2001) tuvo una profundidad de unos 150 km y una magnitud de MS 7,1.
Esta zona es una de las más activas en Nicaragua y se encuentra influenciada por la activi-
dad volcánica de la cordillera de los Maribios. En esta zona han ocurrido importantes sis-
mos que han causado efectos significativos a la población nicaragüense, como el más
reciente tsunami ocurrido en Centroamérica, el cual tuvo su epicentro en el océano Pacífi-
co, frente a las costas de Nicaragua, el 2 de septiembre de 1992. Los sismos en esta zona se
encuentran asociados a mecanismos de fallamiento inverso. Sin embargo en algunos casos
se han definido con mecanismos de rumbo en la parte somera (Segura et al., 2003).
Se ubica bajo el noroeste de Costa Rica, incluyendo la región bajo la cordillera volcá-
nica del Guanacaste. En esta zona sísmica, la subducción de profundidad intermedia
tiene un ángulo de 65º NE, entre los 50 y 200 km de profundidad. Al sureste se
encuentra separada de la zona intraplaca central por la contorsión brusca de Quesada,
la cual marca un cambio en la profundidad de los sismos (Protti et al., 1995). Estos
autores han sugerido que esta frontera se origina debido a que en ambos lados subdu-
ce litosfera de diferentes edades, siendo la intraplaca noroeste más vieja (edad 30 millo-
nes de años), un poco más fría y más densa, lo que permite su mayor profundización
dentro del manto. No se conocen sismos históricos, pero por similitud con las zonas
sísmicas adyacentes, existe potencial capaz de generar eventos máximos de MW 7,5.
100
Estudio Regional
Se caracteriza por que los temblores alcanzan profundidades máximas de 125 km y sub-
duce a un ángulo de 50º NE entre los 50 y 125 km de profundidad. En recientes inves-
tigaciones se ha observado claramente un cambio en la inclinación del plano subduci-
do, así como que su litosfera es más joven (20 millones de años), más caliente, menos
densa y de menor profundidad que la del lado noroeste. Se ubica bajo la cordillera vol-
cánica central, en el Valle Central, y continúa hacia el sureste hasta los 83º 55’ W. El
límite al Sureste se relaciona con la subducción de una falla transformada fósil de rum-
bo NS que separa dos provincias corticales de la placa del Coco de diferente edad,
teniendo el lado sureste unos 15 millones de años (Protti et al., 1995). Históricamen-
te se conoce un sismo ocurrido en esta fuente, en febrero de 1916 con M 7,3, por lo
que podrían esperarse eventos máximos del orden de MW 7,5.
En esta zona se presenta una subducción entre los 45 hasta los 60 km de profundidad,
con un ángulo de 38’ NNE. En ella misma se define la subducción del levantamiento
del Coco, el cual contribuye a una flotación mayor del bloque litosférico al sureste de
los 83° 55’, dada su corteza de mayor espesor y con rocas menos densas (Arroyo, 2001).
No se conocen terremotos históricos en esta fuente, pero por las condiciones geomé-
tricas y velocidad de la subducción, podrían esperarse eventos máximos del orden de
MW 7,4.
4.1.3. Atenuación
101
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
4.1.3.1. Metodología
Representación de todos los modelos de atenuación junto con los valores PGA
observados para una magnitud y distancia definida.
102
Estudio Regional
Representación de todos los modelos de atenuación junto con los valores espec-
trales observados para una magnitud y distancia definida.
Cálculo de los residuos obtenidos entre los valores observados y los valores esti-
mados, tanto correspondientes a los valores de PGA como a las ordenadas espec-
trales de 0,3 y 1,0 segundos. Estos residuos se representaron en función de la dis-
tancia y la magnitud, analizando su desviación (σ) respecto al valor medio (μ).
Teóricamente, si un modelo se ajusta bien a los datos, los residuos deben pre-
sentar media cero y varianza constante. Éste ha sido el principal criterio seguido
a la hora de determinar la bondad de los ajustes, además de considerar el por-
centaje de observaciones dentro de los intervalos de confianza dados por los valo-
res μ± σ y μ ± 2σ.
103
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
valores espectrales de aceleración SA para los periodos de (0,3) y (1,0 s). Para la obten-
ción de estos valores los acelerogramas fueron corregidos y procesados en cada país, uti-
lizando el programa SMA de Kinemetrics y filtrados entre 0,12 y 45 Hz.
104
Estudio Regional
Tabla 4.2. Número de eventos sísmicos y registros aportados por país (incluye registros
para condición de roca y suelo). SA corresponde a T = (0,3) y (1 s).
una observación hecha a nivel mundial: los sismos interplaca ocurren a profundidades
menores a 50 km (Tichelaar y Ruff, 1993; Youngs et al., 1997), de observaciones obte-
nidas en Japón (Zhao et al., 2006) y de resultados obtenidos en Costa Rica (Sallares, et
al., 2000; DeShon et al., 2006; Warren, et al., 2008).
Todos los modelos incluidos en este análisis son espectrales, de tal forma que su intro-
ducción en los cálculos de amenaza permitirá expresar los resultados como mapas
de PGA o de ordenadas espectrales SA (T) para diferentes periodos estructurales,
así como a través de curvas de amenaza de cada uno de los parámetros [PGA o SA
(T)] o de espectros de amenaza uniforme (UHS) en emplazamientos selecciona-
dos. En nuestro caso, reservaremos estas últimas representaciones para las 6 capi-
tales de Centroamérica, considerando emplazamientos genéricos en roca en todas
ellas.
En el proceso de selección de atenuaciones se consideraron inicialmente varias
ecuaciones para cada tipo de fuente, de modo que se garantizara la selección de al
menos una para cada régimen tectónico. En la Tabla 4.3 se presentan las características
principales de cada uno de los modelos empíricos de atenuación que fueron analizados
en este estudio. Y aunque en su gran mayoría todos ellos fueron desarrollados para dife-
rentes condiciones de sitio, en este estudio se utilizaron solamente para condición de
roca.
105
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
106
Estudio Regional
la diferencia entre los valores observados y los predichos con cada modelo, en térmi-
nos de logaritmo natural. Es decir:
Residuo = Ln y – Ln Y*
107
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
108
Estudio Regional
Tabla 4.4. Distribución del número de residuos (%) correspondientes a los datos de
Centroamérica (respecto a los valores predichos por los modelos) que se encuentran
dentro del intervalo μ ± 1σ propio de cada modelo
PGA SA
Superficial Interplaca Intraplaca Superficial Interplaca Intraplaca
1_ 1_ 1_ 1_ 1_ 1_
CEP04 45 48 37 37
SEA99 36 49
SCH97 60 59
ZH06 50 65 57 51 70 47
CLI94 46 48 55 46
YOUN97 74 64 57 39
AYB03 25 29 22 68
GAR05 50 52
109
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 4.12. Curvas de predicción de PGA para los modelos de atenuación seleccionados
y para las fuentes sísmicas de fallamiento superfical (a), interplaca (b) e intraplaca (c)
4.2.1. Generalidades
Una vez concluidos los trabajos para definir los parámetros o modelos de entrada en el
cálculo, se procede a evaluar la amenaza sísmica de toda la región de Centroamérica.
Siguiendo la línea metodológica PSHA, se configura un árbol lógico con un único
nodo para evaluar la incertidumbre epistémica asociada a los modelos de atenuación, si
bien se contempla además la incertidumbre paramétrica asociada a los parámetros sís-
micos de las zonas (valores de ‚ y MMÁX).
Los cálculos se efectúan con el programa CRISIS2007, versión 5.1 (Ordaz et al.,
2007), realizándose una primera ejecución en una malla cubriendo la región con pun-
tos equiespaciados cada medio grado en longitud y latitud, y partiendo del modelo de
110
Estudio Regional
zonas a nivel regional (Figuras 4.4, 4.5 y 4.6). Se efectúa así un análisis preliminar de
sensibilidad de los diferentes modelos de atenuación en los resultados, así como de los
valores de σ asociados a las distribuciones de MMÁX y ‚. Tras este análisis se fijan las com-
binaciones a incluir en el árbol lógico para el cálculo final, que se plantea con mayor
resolución en una malla equiespaciada cada 0,1º en latitud y longitud y partiendo de la
zonificación sismogenética con detalle nacional (Figuras 4.7, 4.8 y 4.9).
En todos los casos se estima la amenaza en términos de PGA y ordenadas espec-
trales SA (T) para periodos T de (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s) y se representan los
mapas de periodos de retorno 500, 1.000 y 2.500 años para PGA, SA (0,2 s) y SA
(1 s). Además, en las 6 capitales de Centroamérica se obtienen las curvas de amena-
za para estos parámetros, así como los espectros de amenaza uniforme para los tres
periodos de retorno mencionados. Finalmente se efectúa la desagregación también
en las capitales, para los movimientos objeto que resultan de las estimaciones de
amenaza para los mismos periodos de retorno, caracterizados por los valores de
PGA, SA (0,2 s) y SA (1 s).
Describimos a continuación cada una de las fases de cálculo.
111
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
En la zonificación regional, los valores de M1, M2, y se han fijado para cada tipo de
zona. Las Tablas 4.5, 4.6 y 4.7 recogen los valores adoptados, junto con los parámetros a
y b de la ley Gutenberg-Richter resultante del ajuste de la sismicidad para las zonas corti-
cales, de subducción interfase y de subducción intraplaca, respectivamente. Las Figuras
4.13, 4.14 y 4.15 representan los correspondientes modelos de recurrencia regionales.
A continuación, se han calculado los parámetros sísmicos de las zonas definidas a nivel
nacional siguiendo las mismas pautas que con la zonificación regional, a excepción de la
definición de las distribuciones de MMÁX. En este caso se ha analizado particularmente la
sismicidad y tectónica de cada zona y se han determinando valores específicos de M1, M2,
y . Las Tablas 4.8, 4.9 y 4.10 recogen los parámetros característicos de las zonas a nivel
nacional para zonas corticales, interfase e intraplaca, respectivamente, y las Figuras 4.16,
4.17 y 4.18 representan las correspondientes leyes de Gutenberg-Richter.
Tabla 4.5. Parámetros sísmicos de las zonas corticales. Zonificación regional, siglas (CAc).
112
Estudio Regional
Código Nombre de la zona Prof. (km) Buz Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
CAsi 1 Subd. Interplaca
del NW 34 – 60 30º NE 7,9 7,9 8,1 5,274 -0,939 11,170
CAsi 2 Subd. Interplaca
del SE 34 – 60 30º NE 7,4 7,8 8,0 3,569 -0,743 1,688
CAsi 3 Subd Interplaca.
Bloq Pan. 34 – 60 0º 7,3 7,0 7,6 3,651 -0,797 1,161
Tabla 4.7. Parámetros sísmicos de las zonas de subducción intraplaca de Centro América.
Zonificación regional, siglas (CAsp)
Código Nombre de la zona Prof. (km) Buz Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
CAsp 1 Subduc-Intraplaca-
C.Am 61- 250 65ºNE 7,7 7,4 8,0 6,024 -1,046 20,799
CAsp 2 Subduc-Intrap-Pan-
Ctral 61- 250 0º 7,1 6,6 7,5 1,804 -0,593 0,136
113
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Tabla 4.8. Parámetros sísmicos de las zonas corticales. Zonificación nacional (siglas con
letra inicial del país)
País Nombre de la zona Código Zona (km) Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Guatemala Guat. Pacífico Ctral. G1 20 7,5 7,2 7,7 4,71 0,92 3,51
Guat-El. Salv.
Antearco. Ctrl G2-S2 20 6,3 6,0 6,5 4,83 1,03 1,60
Guat. Acrc.Volc.
Oeste G3 10 6,7 6,5 7,0 2,27 0,67 0,18
Guat. Arc.Volc.Este G4 10 7,0 6,8 7,3 3,03 0,72 0,65
Guat-Sal-Hon.
Depresión ctrl. G5-S5-H1 10 6,8 6,5 7,0 3,95 0,88 0,97
Guat.
Polich-Motagua
Oeste G6 10 7,8 7,5 8,0 3,81 0,82 1,32
Guat. Poloch-
Motagoa NE G7 10 7,8 7,5 8,0 3,47 0,78 0,93
Guat. Norte
(Peten-Belice) G8 10 6,7 6,5 7,0 3,37 0,78 0,75
Honduras Guat-Sal-Hon.
Depres Ctrl. G5-S5-H1 10 6,8 6,5 7,0 3,95 0,88 0,97
Hond. Altiplano
Central H2 10 6,3 6,0 6,5 5,32 1,21 0,73
Hond-Nic.Zona
Gayape H3-N11 10 6,3 6,0 6,5 4,44 1,09 0,36
El Salvador El Salv.Pacífico
Central S1 20 7,5 7,2 7,7 8,03 1,56 9,77
Guat-El.Salv.
Antearco.Ctrl G2-S2 20 6,3 6,0 6,5 4,83 1,03 1,60
El Salv. Arco
Volcánico ctrl. S3 10 7,0 6,8 7,3 4,00 0,87 1,18
Salv.Nic.ArcVolc
(G.Fonsec) S4-N5-H4 10 6,6 6,4 6,9 4,09 0,97 0,52
Guat-Sal-Hon.
Depresión ctrl. G5-S5-H1 10 6,8 6,5 7,0 3,95 0,88 0,97
Nicaragua Nic. Pacífico Oeste N1 10 8,0 7,6 8,3 6,47 1,18 13,73
Nic. Pacíf. SE-
CR Papagayo N2-C1 20 7,4 7,1 7,6 7,73 1,41 25,03
Nic. Antearco
Oeste N3 20 6,8 6,5 7,0 4,09 0,88 1,35
Nic. Antearco Este N4 20 6,8 6,5 7,0 4,06 1,02 1,05
Salv-Nic.ArcVolc
(G.Foncec) S4-N5-H4 10 6,6 6,4 6,9 4,08 0,97 0,52
Nic. Arco Volc.
O-Ctral N6-N7 10 6,5 6,2 6,7 4,50 0,95 1,68
Nic. Arco Volc. SE N8 10 6,8 6,5 7,0 2,50 0,68 0,27
114
Estudio Regional
País Nombre de la zona Código Zona (km) Mag. máx. Índices sísmicos
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Nicaragua Nic. Depres.
Tras Arco N9-N10 10 6,8 6,7 7,0 1,61 0,50 0,24
Hond-Nic.Zona
Gayape H3-N11 10 6,3 6,0 6,5 4,46 1,09 0,36
Nic. Caribe Sur N12 10 6,2 5,9 6,4 5,11 1,21 0,44
Nic. Caribe
Noroeste N13-N14 10 6,2 5,9 6,4 4,64 1,08 0,57
Nic. Pacíf. SE-
CR Papagayo N2-C1 20 8,0 7,7 8,3 7,73 1,40 25,03
Costa Rica CR. Antearco
Noroeste C2 20 7,2 7,0 7,5 4,81 0,993 2,20
CR. Ante Acto
Pac. Ctral. C3 15 7,3 7,1 7,5 4,78 0,917 4,56
Pan-CR.ZFP-Burica P1-C4 5 7,5 7,4 7,6 6,09 1,06 19,61
CR. Arc.Voc.
Guanacaste C5 10 6,6 6,5 7,0 4,19 0,931 1,00
CR. Cord. Volc.
Ctral C6 10 7,1 6,9 7,2 4,04 0,89 1,09
CR-Talamanca. C7 10 7,1 6,9 7,5 5,74 1,18 2,76
Pan.Cint.Def.N.
Pan-Limón P8-C8 15 7,8 7,7 8,0 4,30 0,86 2,60
CR. Trascarco
Norte C9 10 6.3 6,1 7,0 3,77 0,97 0,25
CR. Carib.
Ctral-Parismina C10 20 6,2 6,8 6,6 4,72 1,13 0,44
Panamá Pan-CR.ZFPan-
Burica C4-P1 5 7,5 7,4 7,6 6,09 1,06 19,61
Pan. Cint.Def.
Sur-Pan P2 10 7,1 6,8 7,5 4,63 0,92 2,97
Pan. Antearo
Colombia P3 20 7,0 6,5 7,5 3,78 0,87 0,73
Pan. Zona de
Sutura Atrato P4 10 7,2 7,0 7,5 4,71 0,98 1,93
Pan Occidental P5 10 6,5 6,3 6,7 6,10 1,37 0,89
Pan. Central P6 10 6,7 6,5 7,2 3,68 1,06 0,08
Pan. Este-Darien P7 10 7,4 7,1 7,6 3,35 0,73 1,12
Pan.Cint.Def.N.
Pan-Limón P8-C8 15 7,8 7,7 8,0 4,30 0,86 2,60
115
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Código Nombre de la zona Código Prof. Buz. Mag. máx. Índices sísmicos
(km)
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Guatemala Guat. Interplaca Gsi 9 26 -70 30ºN 7.9 7.7 8.2 4.07 0.83 2.14
El Salvador El Salv. Interplaca Ssi 5 26 -70 30ºNNE 7.9 7.7 8.2 5.11 1.00 3.93
Nicaragua Nic.Interplaca
Noroeste Nsi 15 26 -70 45ºNE 7.9 7.7 8.2 6.61 1.33 4.32
Nic. Interplaca
Sureste Nsi 16 26 -70 45ºNE 7.9 7.7 8.2 3.79 0.78 1.94
Costa Rica CR. Interplaca
Nicoya Csi 11 26 -63 35ºNE 7.8 7.7 8.0 2.03 0.54 0.38
CR. Interplaca
Quepos Csi 12 26 -51 28ºNE 7.0 6.8 7.4 3.87 0.90 0.65
CR. Interplaca Osa Csi 13 26 -52 23ºNE 7.4 7.3 7.6 1.29 0.48 0.14
Panamá Pan. Interplaca
Sur.Pan Psi 9 26 -50 20ºN 7.1 6.7 7.5 3.90 0.92 0.58
Pan.Interp,S.Blas.
Darién -Chocó Psi 10 50 Fijo 0º 7.5 7.0 7.7 3.65 0.79 1.16
México Chiapas interplaca Chsi 1 25-120 35 ºNE 7.0 6.8 7.2 5.30 0.89 18.93
Código Nombre de la zona Código Prof. Buz. Mag. máx. Índices sísmicos
(km)
E(M) M1 M2 a b N(mo)
Guatemala Guat. Intraplaca Gsp 10 61- 250 60ºN 7.9 7.7 8.2 4.84 0.92 5.00
El Salvador El Salv. Intraplaca Ssp 6 61- 200 60ºN 7.9 7.7 8.2 5.11 1.00 4.49
Nicaragua Nic. Intraplaca Nsp 17 61- 200 75ºNE 7.3 7.0 7.5 6.53 1.20 13.76
Costa Rica CR. Intraplaca NW Csp 14 40- 177 65ºNE 7.0 6.5 7.4 4.70 1.05 0.98
CR. Intraplaca
Central Csp 15 40- 155 50ºNE 7.4 7.3 7.6 2.94 0.71 0.54
CR. Intraplaca SE Csp 16 40- 82 38ºN 6.8 6.2 7.4 2.19 0.70 0.11
Panamá Pan. Intraplaca Sur Psp 11 50- 100 70ºS 7.1 6.6 7.5 1.81 0.59 0.14
116
Estudio Regional
Nota: En las columnas encabezadas con “código” se indica el nombre de zona sís-
mica, dentro de la correspondiente zonificación. Las demás columnas responden a la
siguiente leyenda:
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Por favor, comprobar estos gráficos, pongo los datos que indican,
pero no me salen igual que en los que envian.
117
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
CAsp1 CAsp2
118
Estudio Regional
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
C10 C2 C3 C4-P1
C5 C6 C7 C9
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
GI G2-S2 G3 G4
G5-S5-H1 G6 G7 G8
119
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
2,5
2,0
1,5
1,0
0,5
Log (N)
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
P2 P3 P4 P5 P6
P7 P8-C8 S1 S3 S4-N5
120
Estudio Regional
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
Csi11 Csi12 Gsi9 Nsi15
Nsi16 Psi10 Psi9 Ssi5
0,0
-0,5
-1,0
-1,5
-2,0
-2,5
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
Mw
Csp14 Csp15 Csp16 Gsp10
Nsp17 Psp11 Ssp6
121
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Estos valores obtenidos son bastante consistentes si se comparan con los registrados
a nivel mundial, como los de Schorlemmer et al. (2005) para ese tipo de regímenes.
122
Estudio Regional
Rama 1 (CYY)
– Zonas corticales con modelo de atenuación Climent et al., 1994.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Youngs et al., 1997.
Rama 2 (CYZ):
– Zonas corticales con modelo de atenuación de Climent et al., 1994.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Zhao et al., 2006.
Rama 3 (ZYY):
– Zonas corticales con modelo de atenuación de Zhao et al., 2006.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Youngs et al., 1997.
Rama 4 (ZYZ):
– Zonas corticales con modelo de atenuación de Zhao et al., 2006.
– Zonas de subducción interfase con atenuación de Youngs et al., 1997.
– Zonas de subducción intraplaca con atenuación de Zhao et al., 2006.
123
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
una preferencia clara por ninguna de las combinaciones, se opta por ponderar cada una
con un peso de 0,25.
A continuación se calcula la amenaza a partir del modelo de zonas nacionales,
según el árbol lógico formulado. Como parámetros de entrada de cálculo de las zonas
se introducen los parámetros de sismicidad dados en las Tablas 4.8, 4.9 y 4.10. El cál-
culo se efectúa con el programa CRISIS07, en una malla de puntos cubriendo toda la
región, equiespaciados 0,1º en latitud y en longitud. Además de la amenaza total, gene-
rada por todo el conjunto de fuentes, se han efectuado análisis de desagregación en las
capitales. Los resultados se presentan en el siguiente capítulo.
124
CAPÍTULO 5.
RESULTADOS. DISCUSIÓN E INTERPRETACIÓN
Se presentan en este capítulo los resultados finales del cálculo de la amenaza sísmica en
Centroamérica desarrollado en este estudio, que corresponden a mapas de amenaza
para toda la región.
Se han generado mapas para periodos de retorno de PR = 500, 1.000 y 2.500 años,
para la aceleración pico (PGA) y para ordenadas espectrales SA (0,2 s) y SA (1 s). Resul-
tan así un conjunto de 9 mapas, que se muestran en las Figuras 5.1 a 5.3 para los tres
parámetros con PR = 500 años; Figuras 5.4 a 5.6 para PR = 1.000 años y 5.7 a 5.9 para
PR = 2.500 años.
Un primer análisis de estos mapas permite enfatizar los siguientes resultados:
Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA se pre-
dicen en la zona de la fractura de Panamá y en determinadas regiones de la cade-
na volcánica, donde se suma la influencia de la actividad de fallamiento local
junto con la de la zona de subducción.
Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA en
torno a 600 gal para la zona de fractura de Panamá y alrededor de 500 gal para
las otras zonas de máxima amenaza de la cadena volcánica ubicadas en Guate-
mala, El Salvador y Nicaragua. Fuera de estas zonas paralelas a la costa, la PGA
decae hacia el interior, presentando valores menores de 300 gal. Una excepción
se presenta al sur de Guatemala, donde las isolíneas dejan de ser paralelas a la
costa y la PGA decae más lentamente que en otros países, acusando la influen-
cia de la falla de Motagua. Como era de esperar, Honduras y el norte de Nica-
ragua presentan la menor amenaza sísmica de la región centroamericana.
La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de máxima amenaza.
125
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
126
Figura 5.1. Mapa de amenaza sísmica en términos de PGA (gal) para PR = 500 años
Estudio Regional
127
128
Figura 5.2. Mapa de amenaza sísmica en términos de SA (0,2 s) expresada en gales para PR = 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.3. Mapa de amenaza sísmica en términos de SA (1,0 s) expresada en gales para PR = 500 años
Estudio Regional
129
130
Figura 5.4. Mapa de amenaza en términos de PGA (gal) para PR = 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.5. Mapa de amenaza en términos de SA (0,2 s) expresada en gales para PR = 1.000 años
Estudio Regional
131
132
Figura 5.6. Mapa de amenaza en términos de SA (1,0 s) expresada en gales para PR = 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.7. Mapa de amenaza en términos de PGA (gal) para PR = 2.500 años
Estudio Regional
133
134
Figura 5.8. Mapa de amenaza en términos de SA (0,2 s) expresada en gales para PR = 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 5.9. Mapa de amenaza en términos de SA (1,0 s) expresada en gales para PR = 2.500 años.
Base cartográfica de las Figuras 5.1 a 5.9 obtenidas de ArcGIS (ESRI).
Estudio Regional
135
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
136
Estudio Regional
Los valores de PGA para periodos de retorno de 500 y 1.000 años obtenidos en
el presente estudio son, en general, más altos que los estimados por Rojas et al.
(1993) y Montero et al. (1997) y los correspondientes mapas presentan una
morfología muy diferente, con isolíneas más irregulares, evidenciando concen-
traciones en torno a las zonas más sísmicas. Esto se explica por la inclusión de
zonas sismogenéticas más pequeñas y con mayor detalle, lo que resulta más rea-
lista.
La misma diferencia de detalle se encuentra en la comparación con el mapa de
PGA para 475 años del proyecto GSHAP (Shedlock, 1999) y con los de Tanner
y Shedlock (2004), que incluyen además mapas de SA (0,2 s) y SA (1 s). En
éstos, el cálculo se ha desarrollado partiendo de modelos de zonas muy amplias,
reflejando de forma prácticamente uniforme para todo Centroamérica la
influencia de los grandes escenarios de subducción y de cadena volcánica. En
general, los valores dados, tanto para PGA como para SA (0,2 s) y SA (1 s), son
del mismo orden de valores que los obtenidos en nuestro estudio, si bien en
137
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Para finalizar, se presenta un resumen del estudio realizado, destacando las principales
conclusiones que se pueden extraer del cálculo de amenaza en Centroamérica en el mar-
co del proyecto RESIS II.
Se ha elaborado un catálogo sísmico regional, homogeneizado a magnitud momen-
to y actualizado hasta diciembre de 2007, que contiene la sismicidad reportada y/o
registrada desde 1522 con MW > 3,5. Dicho catálogo ha sido confeccionado a partir de
los catálogos nacionales y reúne el consenso de los sismólogos de la región.
El catálogo anterior ha sido filtrado de réplicas y premonitores y dividido en sub-
catálogos para diferentes rangos de profundidad —superficial, intermedia y profun-
da— que han sido asociados a diferentes tipos de zonas para la estimación de las corres-
pondientes leyes de recurrencia.
Se han propuesto dos zonificaciones sismogenéticas combinando criterios sísmicos
y tectónicos. Ambas contienen zonas englobadas en tres grandes grupos: corticales, de
138
Estudio Regional
139
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en la zona de la fractura de Panamá, en el sur de Guatemala y en determinadas
regiones de la cadena volcánica.
Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA en
torno a 600 gal para la zona de fractura de Panamá y alrededor de 500 gal para
140
Estudio Regional
Todos los resultados parciales y finales del estudio de amenaza realizado se han
integrado en un Sistema de Información Geográfica (SIG) que es accesible para todos
los componentes del grupo de trabajo y que previsiblemente facilitará la explotación y
difusión de resultados.
141
Parte I1
ESTUDIO
NACIONALES
Parte I1
GUATEMALA
CAPÍTULO 6.
GUATEMALA
6.1. INTRODUCCIÓN
147
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Fue a raíz del terremoto de 1976 cuando se hicieron los primeros estudios de amenaza
sísmica en Guatemala (Kiremidjian et al., 1977; Monzón, 1984), utilizando el progra-
ma STSHA de Standford Seismic Hazard Assessment para el cálculo de la amenaza.
Monzón (1984) propuso una zonificación sísmica para fines de cálculo estructural que
posteriormente fue incorporada en la Norma Recomendada para la Construcción, ela-
borada por la Asociación Guatemalteca de Ingeniería Estructural y Sísmica, AGIES.
Los estudios realizados entre 1990 y 2000 fueron motivados por “La Década Inter-
nacional para la Reducción de los Desastres Naturales”. Ésta dio origen al Centro de
Coordinación para la Reducción de Desastres en América Central (CEPREDENAC),
a través del cual la Agencia Noruega para el Desarrollo (NORAD) financió el proyec-
to RESIS I. Entre los principales resultados de este proyecto cabe citar las relaciones
espectrales de atenuación que se dedujeron para la región (Climent et al.,1994; Dahle
et al., 1995; Schmidt et al., 1997), el catálogo regional de eventos sísmicos con infor-
mación macrosísmica e instrumental (Rojas et al. 1993), las relaciones empíricas para
homogeneizar la magnitud a MW (Rojas et al., 1993b), la creación del Centro Sismo-
lógico de América Central (CASC), y las estimaciones de la amenaza sísmica para todos
los países y varias ciudades de la región, utilizando el programa NPRISK (Dahle, 1994,
NORSAR). En Guatemala los estudios de amenaza realizados dentro del proyecto
RESIS I fueron los de Villagrán et al. (1994), Ligorría et al. (1995) y Molina et al.
(1999).
Con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y del
Instituto Tecnológico GeoMinero de España (ITGE), Benito (1999) realizó un estu-
dio para la ciudad de Guatemala considerando en forma independiente la contribución
de cada fuente sísmica y aplicando los métodos probabilista (NPRISK) y determinista,
con las relaciones de atenuación de Schmidt et al. (1997) y el modelo de fuentes sís-
micas propuesto por Ligorría et al. (1995). Además, comparó los espectros de respues-
ta obtenidos con los propuestos por la norma de AGIES y la normativa Española.
Otro estudio financiado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón
(JICA) fue realizado para cinco ciudades del país utilizando el método determinista,
con las relaciones de atenuación de Schmidt et al. (1997) y considerando en forma ana-
lítica el efecto del suelo y el potencial de licuefacción.
En la Tabla 6.1 se presenta un sumario de los estudios de amenaza realizados en el
país, indicando los autores, área geográfica abarcada, metodología empleada y los prin-
cipales resultados obtenidos. Junto con los autores se incluyen las siglas de las institu-
ciones involucradas. En la metodología, se indica si la estimación fue probabilista (P),
determinista (D) o ambas, el programa utilizado para el cálculo, la relación de atenua-
ción, el tipo de geometría de las fuentes y si los resultados son para roca y/o consideran
el efecto del suelo.
En la tabla anterior no se incluyeron los estudios realizados a escala regional (Grá-
ses, 1975; Rojas et al., 1994; Tanner, 1997, Tanner y Shedlock 2004), o aquellos que
148
Guatemala
engloban varios países (Tavakoli y Monterroso, 2003), ni los presentados como traba-
jos de tesis o de investigación en varias universidades (Menéndez, 1982; López, et al.,
1993; Chavarría, 1999; Tvedt, 2000).
149
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
En este apartado se describen los sismos con IMM ≥ VIII en Guatemala ocurridos en el
periodo 1500-2007.
Los eventos fueron seleccionados de los catálogos o estudios específicos recogi-
dos en la Tabla 6.2. Para el periodo anterior a 1900 se parte del catálogo de Peral-
do y Montero (1999), que se prefiere a los demás catálogos por ser resultado de
consultas de fuentes primarias, indicar la calidad de la información y de los pará-
metros macrosísmicos obtenidos y, además, incluir los resultados de catálogos y
estudios publicados antes de 1999. Para los eventos del siglo XX en adelante se uti-
lizan los catálogos que presentan los valores de la magnitud y profundidad revisa-
dos con información instrumental. Hay que recordar que para las primeras déca-
das del siglo XX la localización epicentral es una combinación de información
instrumental y macrosísmica.
Los autores que figuran en la Tabla 6.2, que estudiaron la sismicidad de varios
siglos, concuerdan que el catálogo de sismicidad histórica está completo para even-
tos corticales (h ≤ 25 km) con MS ≥ 7,0 a partir del siglo XVIII y, posiblemente
para eventos más profundos (h > 25 km), en la zona de subducción, a partir del
siglo XIX.
Las magnitudes para los eventos anteriores a 1900 provienen de relaciones empíri-
cas entre distintas escalas de magnitud instrumental y parámetros macrosísmicos,
como, IMM máxima, áreas de IMM VI, VII y VIII, o la longitud mayor del área de IMM
VII (Rojas et al., 1993; Peraldo y Montero, 1999; White, 1985; White y Harlow,
1993). Las magnitudes estimadas con estas relaciones se denotan como MM, indicando
magnitud deducida a partir de datos macrosísmicos.
150
Guatemala
1526 (I VIII, M 7,1). No hay certeza del mes y día en que ocurrió este evento, ya
que en diferentes fuentes se mencionan indistintamente el 20 de julio y el 15 de
agosto. No se tienen reportes de daños. El principal efecto reportado hace alusión al
hecho de que las personas no podían mantenerse de pie. Esto sucedió en un lugar cer-
cano a la actual Ciudad de Antigua Guatemala. También fue sentido sensiblemente
en Tecpán, Chimaltenango y Cuscatlán, en El Salvador. Se considera que tuvo ori-
gen en la zona de subducción (Peraldo y Montero, 1999, y White y Cifuentes,
1988.)
151
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Septiembre de 1565 (I VIII). En este año tuvieron lugar una serie de eventos en
agosto y septiembre. Como consecuencia, posiblemente se produjo licuefacción en
Almolonga. Se reportaron daños en iglesias y conventos en Santiago de los Caballe-
ros (Antigua Guatemala) y en varias poblaciones en el estado mexicano de Chiapas
(I VIII). Peraldo y Montero (1999) sugieren fueron probablemente varios eventos en
la zona de subducción o un evento en el sistema de fallas Chixoy-Polochic.
1575 (I VIII). Se produjeron varios temblores con daños en Santiago de los Caba-
lleros. White y Cifuentes (1988) mencionan un terremoto que causó muchos daños
desde Chiapas hasta Nicaragua. Peraldo y Montero (1999) proponen un temblor
grande en la zona de subducción en la sección Guatemala-El Salvador.
29 de noviembre de 1577 (I VIII, M 7,2). Existen reportes de varios sismos sentidos
en el mes de noviembre, siendo la zona de máxima intensidad la de Sacatepéquez,
en el actual departamento de San Marcos. También hay reportes de daños en Anti-
gua y fue sentido fuertemente en Chiapas. Peraldo y Montero (1999) lo ubican en
la zona de subducción.
10 de agosto de 1742 (I VIII, M 7,2). Este sismo generó importantes daños en San
Antonio, Suchitepéquez, Cuyotenango y San Francisco Zapotitlán, en el suroeste del
país. Peraldo y Montero (1999) y White et al. (2004) lo asocian a la subducción.
4 de marzo de 1751 (I VIII, M 7,2). Se registraron temblores de San Casimiro. Los
daños más importantes se produjeron en Comalapa y Antigua (en 19 construccio-
nes, entre edificios públicos, iglesias y conventos) aunque también se generaron
daños en 9 poblaciones ubicadas en el altiplano central y oriental del país. Peraldo y
Montero (1999) y White, Ligorría y Cifuentes (2004) lo asocian a la subducción.
9 de febrero de 1853 (I VIII, M 7,2). En Quetzaltenango se produjeron los mayo-
res daños: 8 iglesias con daños severos y unas 200 casas destruidas en varios canto-
nes de la ciudad. Se tienen otros reportes de daños en Cantel, Zunil y San Marcos,
en el altiplano occidental, y fue también fuertemente sentido en Guatemala, Anti-
gua Guatemala, El Salvador y Trujillo (Honduras). Peraldo y Montero (1999) y
White et al. (2004) lo asocian a la subducción, y los últimos autores le asignan MM
6,8.
19 de diciembre de 1862 (I VIII, M 7,2). Los principales daños se registraron en
Tecpán y Santa Catarina Ixtahuacán, en el altiplano occidental. Se produjo agrieta-
miento del terreno y posible licuefacción en San Cristóbal Totonicapán. Afectó al
centro y este de Guatemala y a la zona occidental de El Salvador. Hay reportes de
daños y efectos en 85 poblaciones de ambos países. Las réplicas fueron sentidas has-
ta finales del mes de diciembre. El área estimada de IMM ≥ VII es de 29.400 km2, con
una longitud del eje mayor de 250 km en dirección paralela a la costa del Pacífico
(Peraldo y Montero, 2000). Peraldo y Montero (1999) y White et al. (2204) lo aso-
cian a la subducción, estos últimos con MM 8,1. El día 20 de diciembre del mismo
año ocurrió lo que podría ser una réplica grande o un evento intraplaca en la zona
del altiplano central de Guatemala inducido por cambios en el campo de esfuerzos
(Peraldo y Montero, 1999).
152
Guatemala
19 de abril de 1902 (I IX, MS 7,5). Este terremoto generó los mayores daños en
Quetzaltenango, San Marcos y San Pedro Sacatepéquez (San Marcos). Hay reportes
de daños en 77 lugares, principalmente en el altiplano y en la franja costera del Pací-
fico que se extiende de Guatemala hasta Chiapas, México. Asimismo, hay reportes
de derrumbes en Cerro Quemado y de licuefacción en Ocós. Hubo un sismo que
afectó a la misma zona el 18 de enero del mismo año (MS 6,3). Se estima que murie-
ron al menos 1.500 personas. Se sintieron un gran número de réplicas, principal-
mente en la zona de la costa. Su origen se asocia a la subducción.
6 de agosto de 1942 (I VIII, MS 7,9). Los departamentos de Chimaltenango y Saca-
tepéquez, con el 50 o el 60% de las casas destruidas, sufrieron los peores daños. Hay
reportes de intensidad en 65 lugares, incluyendo el sureste de México. Las réplicas
se sintieron hasta el mes de septiembre. A causa de este sismo murieron 38 personas
y las pérdidas fueron estimadas en 1 millón de dólares. Además, se produjeron des-
lizamientos en el altiplano que bloquearon la carretera Interamericana (CA-1). Está
asociado a la subducción.
23 de octubre de 1950 (I VIII, MS 7,3). Este evento fue acompañado de precurso-
res y réplicas. Los principales daños se produjeron en San Marcos, donde el 20% de
las viviendas quedaron destruidas y el 40% sufrieron daños severos. Hay reportes de
intensidad en 30 lugares. El mareógrafo del puerto de San José registró un pequeño
tsunami de 30 cm de amplitud. Esta serie de sismos se asocia a la subducción, con
profundidad entre 60-100 km.
153
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
154
Guatemala
y posible localización del epicentro es muy parecida a la del evento del 21 de abril
de 1830. Además, hubo una erupción del volcán de Pacaya el 3 de mayo.
18 de diciembre de 1885 (I VIII, M 6,0). Se sintieron sismos precursores desde fina-
les de noviembre y réplicas hasta inicios de enero de 1886. Los principales daños se
localizaron en Amatitlán y San Vicente Pacaya, en el altiplano central del país. Hay
reportes de deslizamientos y grietas en los alrededores del volcán de Pacaya, y de
incremento de la actividad hidrotermal en la orilla sur del lago de Amatitlán. Peral-
do y Montero (1999) y Del Cid (2007) lo asocian a fallas de la franja del AVCA.
8 de marzo de 1913 (I VIII, MS 5,9). Los principales daños se produjeron en Cuila-
pa y Barberena, del departamento de Santa Rosa. Este sismo dejó más de 60 muer-
tos y entre 600 y 900 casas destruidas. Su origen se asocia a las fallas del AVCA.
25 de enero de 1918 (I VIII, MS 6,2). Éste fue el sismo de mayor magnitud de una
serie de eventos que tuvo lugar desde finales de diciembre de 1917 a finales de ene-
ro de 1918. Los sismos anteriores al del 25 de enero ya habían causado daños graves
en ciudades de Guatemala y Amatitlán. En los catálogos de Ambraseys (1995) y de
White y Harlow (1993) hay reportados 6 y 4 eventos, respectivamente, con magni-
tudes de MS 5,1 a 6,2. Estos sismos están asociados a fallas en el AVCA o al graben
de la Ciudad de Guatemala.
14 de julio de 1930 (I VIII, MS 6,9). Se produjeron una serie de eventos desde prin-
cipios hasta mediados de julio, siendo el del día 14 el evento de mayor magnitud. En
los catálogos de Ambraseys (1995) y White y Harlow (1993) hay reportados 4 y 3
eventos, respectivamente, con magnitudes de 5,2 a 6,9. Están asociados a fallas en el
AVCA. Los principales daños se produjeron en las poblaciones de San Juan Tecua-
co y Santa María Ixhuatán, en el departamento de Santa Rosa.
4 de febrero de 1976 (I IX, MS 7,5). Las poblaciones de San Juan y San Pedro Saca-
tepéquez, en el altiplano central, registraron los mayores daños. Este terremoto cau-
só 23.000 muertos y 76.000 heridos y dejó 255.000 casas destruidas. Hubo gran
cantidad de deslizamientos en el altiplano central y licuefacción en el departamento
de Izabal. Afectó a 17 de los 23 departamentos del País. Fue producido por una rup-
tura compleja en la falla del Motagua. La traza de la falla fue observada a lo largo de
220 km, con un desplazamiento promedio, lateral-izquierdo, de 1 m. Un pequeño
tsunami de 45 cm de amplitud fue registrado en el mareógrafo de Puerto Cortéz,
Honduras. Las réplicas duraron varios meses y el evento activó el sistema de fallas de
Mixco, en el extremo oeste del graben de la Ciudad de Guatemela.
Mayo de 1566 (I VIII). Peraldo y Montero (1999) consideran que es posible que los
reportes se refieran al evento de 1565. White y Cifuentes (1988) estiman IMM VIII en
las poblaciones de Quetzaltenango y Taxisco en Guatemala y Sonsonate en El Salvador.
29 de septiembre de 1717 (I IX, M 7,4). Se produjeron temblores en San Miguel y
una erupción en el volcán de Fuego el 27 de agosto y los temblores continuaron
155
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
156
Guatemala
Moyuta, que bloquearon varios caminos. El material arrastrado por los ríos causó
inundaciones en Taxisco, en la planicie de la costa sur. Hay reportes de daños y efec-
tos en 8 poblaciones del sureste del país. Peraldo y Montero (1999) y Del Cid
(2007) lo asocian al sistema de fallas del AVCA. Existen reportes de otro evento ocu-
rrido un mes después, el 12 de junio, que afectó a la misma zona. White et al. (2004)
lo asocian con la subducción y asignan una magnitud MM 7,2. No está claro si se tra-
ta de dos eventos o de uno solo, con confusión en el mes.
3 de septiembre de 1874 (I VIII, M 6,5). Existen registros de precursores desde ini-
cios de agosto. En San Miguel Dueñas, Acatenango y Parramos, ubicados en el alti-
plano central del país, es donde se localizan los mayores daños. No obstante, hay
informes de daños en otras 13 poblaciones localizadas dentro de un radio de 20 a 30
km alrededor de la zona de intensidad máxima. Hay reportes de grietas y desliza-
mientos en las faldas del volcán de Acatenango y cerros vecinos, y corrientes de lodo
y escombros en varios ríos, que causaron muchos daños. Las réplicas fueron sentidas
hasta el mes de enero de 1985. Peraldo y Montero (1999) y Del Cid (2007) lo aso-
cian a fallas en el AVCA, aunque White, Ligorría y Cifuentes (2004) lo asocian a la
subducción con MM 7,1.
157
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Los epicentros de los sismos contenidos en la Tabla 6.3 son representados en la Figu-
ra 6.1, con una simbología que diferencia los eventos corticales (h ≤ 25 km), de los
de subducción interfase (25 km < h ≤ 60 km) y subducción intraplaca (h > 60 km).
158
Figura 6.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Guatemala
Guatemala
159
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, Ciudad de Gua-
temala. En los siguientes apartados se presentan dichos resultados.
Para todo el país se representan los mapas de amenaza en términos de aceleración pico
PGA correspondientes a periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la Figura
6.2, en la Figura 6.3 y en la Figura 6.4.
En general, los tres mapas muestran que la amenaza disminuye de Sur a Norte. Los
valores más altos de la PGA se alcanzan a lo largo de la costa sur y en el altiplano cen-
tral y oriental (en la franja del Arco Volcánico), con isolíneas casi paralelas a la costa.
En la parte central del país, la PGA disminuye más lentamente y las isolíneas son para-
lelas al rumbo de las fallas Polochic-Motagua. Al Norte, en el departamento del Petén
es donde se tiene la menor peligrosidad, con valores de la PGA del orden de un tercio
respecto a los de la costa sur y el altiplano.
160
Figura 6.2. Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 500 años
Guatemala
161
162
Figura 6.3. Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 6.4. Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 2.500 años
Guatemala
163
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
1,E+02
1,E+01
Probabilidad Anual Excedencia
1,E+00
1,E-01
1,E-02
1,E-03
1,E-04
1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)
Como era de esperar, en todos los casos, los mayores valores se predicen para las
aceleraciones espectrales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente
coincidentes. En orden decreciente siguen las curvas de PGA, muy similares a las de SA
(0,5 s), quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).
164
Guatemala
La Figura 6.6 presenta los espectros de amenaza uniforme para los periodos de retorno
de 500, 1.000 y 2.500 años resultantes del estudio. Los resultados numéricos se inclu-
yen en la Tabla 6.4.
Figura 6.6. Espectros UHS en Ciudad de Guatemala, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500
2000
1500
SA (gal)
1000
500
0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años
165
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
166
Guatemala
167
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Ciudad de Guatemala
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,5 15 [7,0-7,5] [135-150]
SA (0,2 s) 500 6,5 15 [7,0-7.5] [135-150]
SA (1,0 s) 500 6,5 15 [7,25-7,5] [135-150]
PGA 1000 6,5 15 [7,0-7,5] [135-180]
SA (0,2 s) 1000 6,5 15 [7,0-7,5] [135-180]
SA (1,0 s) 1000 6,5 15 [7,0-7,5] [135-180]
PGA 2500 6,5 15 [7,25-7,5] [150-180]
SA (0,2 s) 2500 6,5 15 [7,25-7,5] [150-180]
SA (1,0 s) 2500 6,5 15 [7,25-7,5] [135-180]
Mapas de amenaza para la PGA para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500
años. En todos los mapas la mayor amenaza se estima en la costa del Pacífico y
en la franja del altiplano central y oriental del país.
Además de los mapas, se obtuvieron resultados de amenaza más específicos para
la Ciudad de Guatemala. Concretamente, las curvas de amenaza en términos de
los seis parámetros de movimiento analizados, los espectros de amenaza unifor-
me, UHS, para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años, y la desagrega-
ción para los movimientos objeto a esos periodos de retorno. Las principales
conclusiones de esta parte son:
La curva de peligrosidad de la PGA en roca muestra valores superiores a las de
los estudios anteriores para periodos de retorno igual o mayor a 100 años y muy
parecidos para periodos de retorno menores.
Los espectros de amenaza uniforme, UHS, para periodos de retorno de 72 y 475
años se compararon con los correspondientes a los sismos frecuente y básico defi-
nidos en la NR-2 de AGIES. Los UHS tienen valores por encima de los de la
NR-2, para periodos igual o menor a 0,3 segundos y, por debajo, para periodos
mayores a éste.
168
Guatemala
Los valores espectrales de los dos sismos de control para 500 años de periodo de
retorno están muy por debajo de los valores del espectro de diseño del sismo básico de
la NR-2 de AGIES.
169
Parte I1
HONDURAS
CAPÍTULO 7.
HONDURAS
7.1. INTRODUCCIÓN
173
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
El primer estudio de amenaza sísmica para Honduras fue realizado por Kiremidjian et
al. (1979), y al igual que estudios posteriores encontró que la amenaza más alta se loca-
liza al suroeste del país, alcanzándose valores de hasta 0,55 g en Choluteca para 475
años de periodo de retorno. En 1998, en la Universidad de Bergen, en Noruega, José
Jorge Escobar presentó un estudio de amenaza sísmica para Honduras. En el año 2000
se realizaron dos estudios independientes de la amenaza sísmica a nivel nacional: uno
por Cáceres y Kulhanek (2000) y otro por Cruz et al. (2000). En el primero se obtu-
vieron, para una probabilidad de excedencia del 10% en 50 años, valores de PGA
mayores a 0,6 y 1,0 g para la zona más próxima a la fosa centroamericana, mientras que
para el mismo sitio e igual periodo de retorno, el segundo estudio obtuvo valores de 0,4
g y además proporcionó un espectro de amenaza probabilista uniforme. Nuevamente,
estas diferencias pueden deberse a las distintas ecuaciones de atenuación utilizadas en
ambos estudios.
174
Honduras
Julio de 1764 (IMM VIII, M 6-6,5). El sismo está ubicado en la Depresión de Hon-
duras. Se reportaron 108 casas destruidas y numerosas víctimas en Trujillo.
1777 (I MM VII). Fue un evento superficial asociado al sistema de fallas Polochic-
Motagua.
19 de octubre de 1820 (IMM VIII, M 6-6,5). Causó la ruina de Omoa y San Pedro
Sula, con algunas víctimas. Se produjeron deslizamientos, grietas y desprendimien-
to de laderas en los cauces de ríos. Se relaciona con el borde norte de la placa Cari-
be o con la depresión de Honduras.
14 de noviembre de 1851 (IMM VIII, M 6-6,3). Dejó algunas casas destruidas en
Tegucigalpa. Su epicentro se sitúa en la zona de depresión de Honduras.
25 de septiembre de 1855 (I VIII, M 6-6,5). Causó daños en Trujillo, movimientos
de ESE a WNW con duración de 15 s, acompañados por destellos de luz y de retum-
bos, en el borde norte de la placa Caribe, al norte de Honduras y también en Roa-
tan. Se observó un tsunami en la costa Caribe, en el golfo de Honduras.
4 de agosto de 1856 (IMM VIII, M 7-8). Fue un sismo terrible sentido a lo largo de la
costa de Honduras desde Omoa a Belice. Generó grietas y cambio de dirección de los
ríos. Se observó un tsunami en la costa Caribe, en el golfo de Honduras, reportándose
variaciones del nivel del mar de hasta de 5 m. Los sismos continuaron durante 8 días.
23 de abril de 1881 (IMM VII+, M 5,5-6,5). Sacudidas violentas y continuas a lo lar-
go de la costa Caribe de Honduras y casas dañadas en Belice. Se asocia al borde entre
placas.
11 de julio de 1999 (IMM VII, M 6,7). Se produjo en las inmediaciones de Puerto
Barrios y fue sentido en casi todo el país, aunque con mayor intensidad en Puerto
Cortés y San Pedro Sula.
175
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
13 de diciembre de 1773 (IMM VII, M 7,1). Fue el cuarto evento de una serie de
terremotos de Santa Martha, y el segundo en intensidad. Se traslada la capital de la
Capitanía General de Guatemala a su sitio actual en 1775. Se reportó ruina en la
Antigua y se registró como un sismo fuerte en Chimaltenango.
12 de julio de 1870 (IMM VIII, M 6,5). Dejó daños en Santa Rosa, al oeste de El Sal-
vador y en Jutiapa (Guatemala).
1897 (IMM VII, M 5-6). Causó algunos daños en las construcciones, en la parte noro-
este y central de Honduras, que coinciden con reportes de movimientos similares en
Guatemala y El Salvador.
176
Honduras
177
178
Figura 7.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Honduras
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Honduras
Se presentan en este capítulo los resultados finales del cálculo de la amenaza sísmica en
Honduras desarrollado en este estudio, que corresponden a mapas de amenaza para
toda la región y resultados específicos para Tegucigalpa.
Se han generado mapas para periodos de retorno de PR = 500, 1.000 y 2.500 años, para
la aceleración pico (PGA). Resultan 3 mapas, que se muestran en la Figura 7.2, en la
Figura 7.3 y en la Figura 7.4.
Un primer análisis de estos mapas resultantes permite enfatizar los siguientes resul-
tados:
Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico, PGA, se pre-
dicen en la zona norte y occidente, en determinadas regiones de la cadena vol-
cánica, donde se suma la influencia de la actividad de fallamiento local junto con
la de la zona de subducción.
Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA en
torno a 500 gal para la zona sur.
Los mayores valores de PGA se encuentran en las zonas fronterizas con Guatema-
la y El Salvador. Esto se debe a la cercanía de dichas fronteras a los límites de placa que
se encuentran en dichos países. La zona central de Honduras está bajo la influencia de
la depresión central. El oriente de Honduras presenta los valores más bajos, debido
posiblemente a la poca sismicidad registrada en un área tan extensa. La falla del Gua-
yape, que es una de las estructuras geológicas más notables de América Central, no
parece ejercer una influencia notable en la amenaza sísmica de esta zona. Resulta evi-
dente que la falta de información sobre dicha falla es una importante limitación para el
cálculo de la amenaza sísmica en la zona norte de América Central.
Las Islas de la Bahía, ubicadas en el norte de Honduras, se encuentran muy cerca
de la frontera de las placas de Norteamérica y la placa del Caribe. Debido a esto, estas
islas presentan valores más altos de PGA que la zona central de Honduras.
179
180
Figura 7.2. Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 73. Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 1.000 años
Honduras
181
182
Figura 74. Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Honduras
Para Tegucigalpa se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de
movimiento fuerte del suelo, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para
periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además se ha efectuado la desagrega-
ción para los movimientos objeto dados por los valores de PGA, y SA (1 s) para cada
uno de los periodos de retorno considerados.
Las curvas de amenaza resultantes para Tegucigalpa se incluyen en la Figura 7.5. Esta
figura contiene las curvas de todos los parámetros de movimiento con los que se ha
caracterizado la amenaza sísmica en nuestro estudio: PGA y ordenadas espectrales de
(0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s).
1,E+02
1,E+01
Probabilidad Anual Excedencia
1,E+00
1,E-01
1,E-02
1,E-03
1,E-04
1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)
Como era de esperar, en todos los casos los mayores valores se predicen para las ace-
leraciones espectrales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente
coincidentes. A éstas les siguen las curvas de PGA, que para valores superiores a 100 gal
se cruzan con las de SA (0,5 s) quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).
183
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
La Figura 7.6 representa los espectros de amenaza uniforme. Contiene los tres resul-
tantes para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la capital. Los resulta-
dos numéricos se incluyen en la Tabla 7.2.
Figura 7.6. Espectros UHS en Tegucigalpa, para PR =500, 1000 y 2500 años
1000
900
800
700
600
SA (gal)
500
400
300
200
100
0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años
184
Honduras
185
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Tegucigalpa
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (0,2 s) 500 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (1 s) 500 6,75 210 - -
PGA 1.000 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (0,2 s) 1.000 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (1 s) 1.000 7 210 - -
PGA 2.500 7 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (0,2 s) 2.500 6,75 210 [4,5-5,75] [0-15]
SA (1 s) 2.500 7,25 210 - -
186
Honduras
Como resultados de este estudio se generaron mapas para los tres periodos de retorno
de 500, 1.000 y 2.500 años, correspondientes a valores de aceleración máxima (PGA),
considerando condiciones de roca, por lo que los mapas resultantes no incluyen el efec-
to local o de sitio.
Igualmente se produjeron curvas de amenaza para PGA y aceleraciones espectrales
[SA (T)] para T = (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s) y espectros de amenaza uniforme o
UHS para aceleración máxima 500, 1.000 y 2.500 años.
Las conclusiones más destacables del estudio realizado son:
Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en la zona norte, Islas de la Bahía, Copan, la zona oriental y sur.
La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 850 gal, respectivamente, en las zonas de máximos.
187
Parte I1
EL SALVADOR
CAPÍTULO 8.
EL SALVADOR
8.1. INTRODUCCIÓN
La interacción entre las placas tectónicas Coco y Caribe es la principal causa de la sis-
micidad que afecta al territorio salvadoreño. La placa de Cocos se introduce por
debajo de la placa Caribe, generando sismos de grandes magnitudes, como el ocurri-
do el 13 de enero de 2001 frente a la costa del departamento de Usulután con mag-
nitud MW 7,6.
Los sismos de mayor magnitud ocurren frente a la costa salvadoreña, sin embargo
los sismos con mayor potencial de destrucción son los que ocurren en el eje volcánico,
debido a su cercanía con los centros de población y profundidades focales bastante
superficiales. Un sismo con estas características es el ocurrido el 10 de octubre de 1986,
en San Salvador, con magnitud mb 5,4 y 8 km de profundidad. Causó 1.500 muertos,
10.000 heridos, 100.000 damnificados y pérdidas económicas estimadas entre 1,5 y 2,0
billones de dólares.
Otro aspecto importante a destacar es la ocurrencia de sismos significativos en un
periodo corto de tiempo. Como ejemplo podemos citar los terremotos del 13 de ene-
ro (frente a Usulután) y 13 de febrero de 2001 (en San Vicente) con magnitudes MW
7,6 y 6,6 respectivamente, así como los sismos del 6 de mayo de 1951 en Jucuapa-
Chinameca con magnitudes MS 6,0 y 6,2 y una diferencia en sus tiempos de ocu-
rrencia de 5 minutos. También se tiene el caso de los sismos ocurridos el 7 de junio
de 1917 con magnitudes MS 6,5 y 6,4 y una diferencia temporal de 35 minutos
(Martínez, 1978).
Los antecedentes antes mencionados indican que la amenaza por sismos en El Sal-
vador es bastante alta. Para reducir la vulnerabilidad ante esta amenaza, es fundamen-
tal contar con una norma de diseño sismo-resistente, así como con los instrumentos
legales para su implementación. La primera norma en El Salvador se estableció en 1966
como una respuesta al impacto causado por el terremoto de 1965. La norma de cons-
trucción actualmente vigente fue introducida en 1994.
191
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
El primer estudio de amenaza sísmica para El Salvador fue realizado por Algermissen
et al. (1988). Un estudio más completo lo efectuaron Alfaro et al. (1990). Estos dos
estudios presentaron los resultados en forma de aceleración pico del movimiento del
terreno, PGA. Posteriormente, Singh et al. (1993) realizaron una evaluación que
incluía estimaciones espectrales de los movimientos esperados del terreno, SA (T). En
la Figura 8.1 se muestran los resultados de cada estudio, en términos de PGA, con una
probabilidad del 10% de excedencia en 50 años, equivalente a un periodo d retorno de
475 años.
Una revisión y comparación de los tres estudios arriba mencionados fue hecha por
Bommer et al. (1996), donde se pone de manifiesto las considerables diferencias en tér-
minos de la distribución geográfica de la amenaza y de los niveles de aceleración espe-
rados (Figura 8.1). Las diferencias se deben a las incertidumbres asociadas con los datos
de entrada y a los criterios particulares utilizados en cada trabajo.
Rojas et al. (1993b) y Lindholm et al. (1995) también presentan estimaciones de
PGA para El Salvador. En la Tabla 8.1 se muestran los valores de PGA esperados para
San Salvador según los estudios antes mencionados.
Alvarenga et al. (1997) presenta un análisis de sensibilidad de distintos paráme-
tros en los resultados de la peligrosidad sísmica realizado mediante la formulación
de un árbol lógico, utilizando como datos de entrada los resultados obtenidos por
Algermissen et al. (1988), Alfaro et al. (1990), Singh et al. (1993), Taylor et al.
(1992), Rojas et al. (1993b) y Lindholm et al. (1995). Se identifica que el modelo
de atenuación muestra mayor sensibilidad en los resultados en comparación con la
máxima magnitud. Los valores obtenidos en los diferentes estudios pueden consul-
tarse en la Tabla 8.1.
El actual Código Sísmico de El Salvador determina un periodo de retorno mínimo
de 475 años para las obras civiles y está basado en el estudio de peligrosidad realizado
por Singh et al. (1993).
192
Salvador
Tabla 8.1. Valores de PGA estimados para San Salvador, con una probabilidad del 10% de
excedencia en 50 años (Bommer et al., 1996; Alvarenga et al., 1997)
Figura 8.1. Mapas de amenaza en términos de PGA (g) con una probabilidad del 10% de
excedencia en 50 años, según diversos autores. Fuente: Bommer et al., 1996)
193
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
194
Salvador
Diversas poblaciones de El Salvador han sido afectadas en repetidas ocasiones por sis-
mos originados en el proceso de subducción de la placa de Coco bajo la placa del Cari-
be, así como por sismos originados por el movimiento de fallas corticales dentro del
territorio salvadoreño.
Diversos autores han recopilado y/o analizado documentos históricos sobre la ocu-
rrencia de sismos y su impacto hacia la población, ya sea a nivel nacional o regional.
Entre ellos cabe citar los estudios de Larde (1960), Martínez (1978), Harlow et al.
(1993), White y Harlow (1993), Peraldo y Montero (2000), Ambraseys y Adams
(2001), White et al. (2004), entre otros.
La revisión de la documentación existente lleva a concluir que un importante número
de sismos han causado daños de leves a severos en diversas partes de El Salvador. En el
informe de amenaza sísmica para El Salvador (Marroquín y Benito, 2009) se listan más de
80 sismos que han causado algún tipo de daños durante el periodo de 1556 a 2006.
Antes del año 1700, la información sobre las características de los sismos es bastante
limitada, debido a la falta de documentación suficiente para determinar la extensión de
daños o, en algunos casos, para poder diferenciar entre sismos ocurridos en la cadena
volcánica o en la zona de subducción (Harlow et al., 1993).
En el periodo anterior a 1900, los parámetros sísmicos han sido estimados usando
relaciones empíricas basadas en el diámetro de la isosista de intensidad I VII (White et
al., 2004; Harlow et al., 1993). Posteriormente a 1900, los parámetros sísmicos son
obtenidos usando datos registrados instrumentalmente.
195
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
196
Salvador
197
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Abril de 1765 (I VII +, MI 6,1). Arruina Ilopango, San Martín, San Pedro Perula-
pán y San Bartolomé Perulapía.
29 de noviembre de 1783 (I VII +, MI 6,6). Arruina gran parte de la entonces Villa
de San Vicente de Austria. Harlow et al. (1993) lo reportan con magnitud 5,9 y ori-
ginado por fallamiento local.
2 de febrero de 1798 (I VII +, MI 6,2). Se reportó destrucción en San Salvador a cau-
sa de este sismo. Las víctimas fueron numerosas, dada la vulnerabilidad de las abun-
dantes construcciones de adobe o ladrillo secado al sol. También se produjeron
daños en Cuscatlán.
Diciembre de 1838 (I VIII). Arruina completamente Chinameca, en el departa-
mento de San Miguel. Este sismo aparece reportado en Martínez, 1978.
22 de marzo de 1839 (I VII +, MI 6,2). Este terremoto causó estragos en San Salva-
dor y pueblos vecinos como Quezaltepeque y Nejapa.
23 de junio de 1847 (I VII +, MI 6,3). Causó daños en los pueblos del Bálsamo, en
particular en Armenia, Cacaluta y Jayaque.
16 de abril de 1854 (I VII +, MI 6,6). Se registraron una serie de sismos desde la
madrugada del día 14 de abril de 1854 hasta el día 16 en que tuvo lugar el terremoto
principal que causó destrucción en San Salvador y afectó a pueblos vecinos.
11 de junio de 1854 (I VII +, MI 6,2). A causa de este sismo se registró destrucción
en San Vicente y daños en Chinameca (Texacuangos).
6 de noviembre de 1857 (I VII +, MI 6,4). Las poblaciones más afectadas por este
terremoto fueron San Juan y San Miguel Tepezontes y muchas otras en las proxi-
midades de la zona oriental del lago de Ilopango.
21 de junio de 1860 (I VII +, MI 6,1). Se reportaron daños en Santa María Ostu-
ma, Guadalupe, Tepetitán y Verapaz (departamento de San Vicente).
4 de marzo de 1873 (I VIII, MI 6,4). Este sismo dejó destrucción en los Texacuan-
gos, Santo Tomás, Soyapango, Ilopango, Mejicanos, Aculhuaca (Ciudad Delgado),
198
Salvador
Paleca, etc. Martínez (1978) reporta que la sismicidad incrementó desde el día 22 de
febrero.
2 de octubre de 1878 (I VIII). Este violento terremoto causó la destrucción total de
Jucuapa, ruina parcial de Chinameca y grandes daños en El Triunfo, Santiago de
María.
25 de marzo de 1899 (MI 6,1). Causó la ruina de San Vicente, Apastepeque e Izte-
peque.
8 de junio de 1917 (I VIII, MS 6,5). Este sismo causó la destrucción de Armenia y
graves daños en Ateos, Sacacoyo y San Julián. Dejó 40 muertos y 100 heridos.
8 de junio de 1917 (I VIII, MS 6,4). Dejó daños en San Salvador, Apopa, Nejapa,
Quezaltepeque, Opico y Santa Tecla. A las 02:11 comenzó la erupción del volcán de
San Salvador. Se reportaron muchos muertos y heridos, además de 1.000 damnifi-
cados.
28 de abril de 1919 (I VII +, MS 6,0). Afectó severamente a Soyapango, San salva-
dor, San Marcos y los alrededores del Cerro de San Jacinto. Le siguieron varios sis-
mos de menor intensidad, muchos de ellos acompañados de retumbos.
20 de diciembre de 1936 (I VII-VIII, MS 6,1). A causa de este sismo, la ciudad de
San Vicente y la villa de San Esteban quedaron totalmente destruidas. El sismo cau-
só ruina parcial en Iztepeque, Tepetitán, Santo Domingo y Santa Clara. Dejó entre
100 y 200 muertos, 300 lesionados y 1.000 damnificados.
25 de diciembre de 1937 (I VIII, MS 5,8). Este sismo causó destrucción en Ahua-
chapán y Atiquizaya, daños en Turín, La Puerta, Junquillo, Palo Pique y Las Chi-
namas, 3 muertos y 50 damnificados.
6 de mayo de 1951 (I VIII, MS 6,2). Jucuapa quedó completamente destruida a cau-
sa de este terremoto, que además causó daños graves en Chinameca, San Buenaven-
tura, Nueva Guadalupe, Beneficio, San José y Las Marías. Dejó más de 400 muer-
tos, 1.100 heridos y unos 25.000 damnificados. Cinco minutos antes, ocurrió en la
misma zona un sismo con magnitud MS 6,0, dañando un 10% de las edificaciones
de Jucuapa y alrededores. El día 7 ocurrió un sismo de magnitud MS 5,8 que afectó
a Santiago de María y Berlín. Los 3 sismos fueron generados por fallamiento local.
3 de mayo de 1965 (I VIII, MS 6,0). Las ciudades más afectadas fueron San Salva-
dor, Ilopango, Soyapango, Ciudad Delgado, Cuscatancingo, Mejicanos y Ayutuxte-
peque. Generó numerosos derrumbes en los márgenes del lago de Ilopango. Fue pre-
cedido de premonitores desde principios del mes de febrero y originó una serie
sísmica en la que reportaron más de 11.000 eventos. Causó 125 muertos, 400 heri-
dos y 30.000 damnificados. La serie fue generada por fallamiento local.
10 de octubre de 1986 (I VIII-IX, mb 5,7). Se registraron graves daños en San Sal-
vador, 1.500 muertos, 10.000 heridos y 100.000 damnificados.
13 de febrero de 2001 (I VII-VIII, MW 6,5). Se reportan 315 fallecidos, 82 edificios
públicos dañados, 41.302 viviendas destruidas, 5 hospitales dañados, 73 iglesias
dañadas y 71 derrumbes [según datos del Comité de Emergencia Nacional
(COEN)].
199
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
200
Salvador
201
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
202
Figura 8.2. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en El Salvador
Salvador
203
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, San Salvador. En
los siguientes apartados se presentan dichos resultados.
Para todo el país se representan los mapas de amenaza en términos de aceleración pico
PGA correspondientes a periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la Figura 8.3,
en la Figura 8.4 y en la Figura 8.5.
Un primer análisis de estos mapas resultantes permite enfatizar los siguientes resul-
tados:
Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA se pre-
dicen en la zona de la cadena volcánica, donde se suma la influencia de la acti-
vidad de fallamiento local junto con la de la zona de subducción.
Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores del orden de los 500
gal., observándose los máximos valores en la parte occidental de la cadena vol-
cánica y en la zona costera limítrofe con Guatemala. Fuera de esta región, la
PGA decae hacia el interior, presentando valores inferiores. La morfología de los
mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500 años es muy similar,
si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser del orden de 700 y
850 gales, respectivamente.
204
Figura 8.3. Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos de PGA (gal) para PR = 500 años
Salvador
205
206
Figura 8.4. Mapa de amenaza sísmica de El salvador en términos de PGA (gal) para PR = 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 8.5. Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos de PGA (gal) para PR = 2.500 años
Salvador
207
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Para San Salvador se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de
movimiento fuerte, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para periodos
de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además, se ha efectuado la desagregación para
los movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) para cada uno de los
periodos de retorno considerados.
Las curvas que representan la amenaza sísmica de San Salvador, en términos de PGA,
y aceleraciones espectrales SA (T) para T= (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s), se incluyen en
la Figura 8.6.
1,E+02
1,E+01
Probabilidad Anual Excedencia
1,E+00
1,E-01
1,E-02
1,E-03
1,E-04
1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)
Como era de esperar, los mayores valores se predicen para las aceleraciones espec-
trales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente coincidentes. A
éstas les sigue la curva de PGA, muy similar a la de SA (0,5 s), quedando por debajo
las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).
208
Salvador
La Figura 8.7 representa los espectros de amenaza uniforme para periodos de retorno
de 500, 1.000 y 2.500 años en la ciudad de San Salvador. Los resultados numéricos se
incluyen en la Tabla 8.3.
Figura 8.7. Espectros UHS en San Salvador, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500
2000
1500
SA (gal)
1000
500
0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
209
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 8.8. Resultados de desagregación en San Salvador para los movimientos objeto: a)
PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con PR = 2.500 años; d)
SA (1,0 s) con PR = 2.500 años
210
Salvador
C) San Salvador, PGA, PR = 2500 años D) San Salvador, SA(1s), PR = 2500 años
San Salvador
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,5 15 - -
SA (0,2 s) 500 6,5 15 7,25 [150-180]
SA (1,0 s) 500 6,5 15 7,25 180
PGA 1.000 6,5 15 - -
SA (0,2 s) 1.000 6,5 15 7,25 [150-180]
SA (1,0 s) 1.000 6,5 15 7,25 180
PGA 2.500 6,5 15 - -
SA (0,2 s) 2.500 6,5 15 7,25 [150-180]
SA (1,0 s) 2.500 6,5 15 7,25 [150-180]
211
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
El análisis de resultados lleva a identificar los sismos de control asociados a los pares
magnitud distancia dominantes (M, R) para los diferentes periodos de retorno. Es inte-
resante observar cómo las gráficas de contribución a la amenaza presentan distribucio-
nes bimodales, evidenciando dos posibles sismos de control en diferentes intervalos de
distancia, si bien generalmente uno de ellos presenta mayor densidad de probabilidad.
Al examinar los resultados, se evidencia que en la ciudad de San Salvador se iden-
tifica un claro sismo de control asociado al par M 6,5 y R = 15 km, que domina para
todos los periodos de retorno y para el movimiento de corto periodo estructural, repre-
sentado por la PGA, y de largo periodo, dado por la SA (1 s). Un segundo sismo con
menor contribución se evidencia, sobre todo en el largo periodo de movimiento, para
M 7,25 y R entre 150 y 180 km, que puede estar representando al sismo de la zona de
subducción. Llama la atención que los resultados no cambian apreciablemente de 500
a 2.500 años de periodo de retorno.
212
Parte I1
NICARAGUA
CAPÍTULO 9.
NICARAGUA
9.1. INTRODUCCIÓN
215
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
216
Nicaragua
MC = ML
MS = (0,8 ML – 0,01 ML2 – 0,8)/0,63
MS = 1,74 mb – 3,95
Si MS ≤ 6,6 entonces: MW= (2/3) MS + 2,43
Si MS > 6,6 entonces: MW = MS
Mayo de 1844 (IMM VIII). Este mes se reportó un violento terremoto que destruyó
la ciudad de Rivas. Provocó cambios en el nivel de las aguas de los ríos Tipitapa y
San Juan. Las aguas del lago de Nicaragua también experimentaron cambios en su
nivel (Morales, 2008).
217
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
11 de octubre de 1885 (IMM VIII-IX). A las 10 de la noche de este día, domingo, ocu-
rrieron violentas sacudidas sísmicas que causaron serios daños en León, donde todas
las iglesias, los edificios públicos y gran cantidad de casas particulares sufrieron
daños. En Chinandega, las iglesias fueron reducidas a escombros, al igual que casas
particulares. Millares de personas perdieron sus hogares. En Managua, potentes rui-
dos subterráneos acompañaron a los fortísimos sismos, causando pánico general y
obligando a las personas a lanzarse a las calles mientras nubes de polvo de techos y
casas que caían oscurecían la ciudad. En el momento del sismo no se podía caminar.
Muchas casas se vieron caer y algunas personas sentían que el suelo se hundía bajo
sus pies. Todas las iglesias sufrieron daños, así como el Palacio Nacional. Se calculó
que la sacudida más larga duró 30 segundos. En Las Sierras de Managua el sismo se
sintió con mucha violencia. Se abrieron grietas en el suelo. Los caminos fueron obs-
truidos y cayeron muchas casas (Morales, 2008).
29 de abril de 1898 (IMM VIII). A las 10:45 de la mañana, en Managua, un fuerte y
destructor movimiento de tierra hizo que el suelo se ondulara como la superficie de
un lago durante una tempestad. Los edificios públicos e iglesias sufrieron daños
mayores y todas las casas particulares quedaron dañadas. En León (IMMVIII) fallecie-
ron siete personas al caerles una pared del mercado. Las naves de la iglesia catedral
quedaron cuarteadas. Todas las casas sufrieron daños. Se produjeron derrumbes en
el cráter del volcán Momotombo. En Chinandega (IMMVIII) no quedó una sola casa
en pie. Millares de personas quedaron sin hogar. Las campanas de las iglesias repica-
ron solas a la hora del sismo. En el cementerio, los mausoleos fueron seriamente
dañados. Los edificios públicos e iglesias quedaron completamente destruidos. Se
reportaron gran cantidad de heridos y muertos. Fuertes ruidos subterráneos acom-
pañaban cada sismo (Morales, 2008).
1 de septiembre de 1992 (M 7,2). Este terremoto ocurrió en el océano Pacífico. Una
ola gigantesca destruyó gran parte de la costa del océano Pacífico de Nicaragua. La
ola alcanzó entre 4 y 10 M de altura y causó 178 muertos (INETER, 2008).
218
Nicaragua
Los parámetros focales de los sismos sentidos en Nicaragua con IMM ≥ VIII, según
el catalogo del International Seismological Centre (ISC), son listados en laTabla 9.1.
219
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
220
Figura 9.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Nicaragua
Nicaragua
221
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, Managua. En los
siguientes apartados se presentan dichos resultados.
Se han generado mapas de amenaza para todo el país, expresada en términos de acele-
ración pico (PGA), a nivel de lecho rocoso, para periodos de retorno PR de 500, 1.000
y 2.500 años. Estos mapas se muestran en la Figura 9.2, en la Figura 9.3 y en la Figu-
ra 9.4. Un primer análisis de los mismos permite enfatizar los siguientes resultados:
Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en determinadas regiones de la cadena volcánica.
Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA entor-
no a de 500 gal para algunas zonas de la cadena volcánica ubicadas en Nicara-
gua. La PGA decae fuertemente hacia el interior del país. El norte de Nicaragua
presenta la menor amenaza sísmica.
La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 800 gal, respectivamente, en las zonas de máximo.
222
Figura 9.2. Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 500 años
Nicaragua
223
224
Figura 9.3. Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 1.000 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 9.4. Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal) para un periodo de retorno de 2.500 años
Nicaragua
225
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Para Managua se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de movi-
miento fuerte, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para periodos de
retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además, se ha efectuado la desagregación para los
movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) para cada uno de los perio-
dos de retorno considerados.
1,E+02
1,E+01
1,E+00
1,E-01
1,E-02
1,E-03
1,E-04
1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)
PGA SA(0.2s) SA(1.0s)
SA(0.1s) SA(0.5s) SA(2.0s)
Como era de esperar, los mayores valores se predicen para las aceleraciones espec-
trales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente coincidentes. A
éstas le siguen las curvas de PGA, que se cruzan con las de SA (0,5 s), para valores supe-
riores a unos 100 gal, quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).
226
Nicaragua
La Figura 9.6 representa los espectros de amenaza uniforme resultantes del estudio rea-
lizado para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en Managua. Los resulta-
dos numéricos se incluyen en la Tabla 9.2.
Figura 9.6. Espectros UHS en Managua, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500
2000
1500
SA (gal)
1000
500
0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Period (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años
227
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 9.7. Resultados de desagregación en Managua para los movimientos objeto dados
por: a) PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con PR = 2.500
años; d) SA (1,0 s) con PR = 2.500 años
228
Nicaragua
Managua
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6 15 – –
SA (0,2 s) 500 6 15 – –
SA (1,0 s) 500 6 15 7,25 75
PGA 1.000 6 15 – –
SA (0,2 s) 1.000 6 15 – –
SA (1,0 s) 1.000 6 15 7,25 75
PGA 2.500 6 15 – –
SA (0,2 s) 2.500 6 15 – –
SA (1,0 s) 2.500 6 15 7,25 75
229
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
El análisis de resultados lleva a identificar los sismos de control asociados a los pares
magnitud distancia dominantes (M, R) para los diferentes periodos de retorno. Es inte-
resante observar cómo en muchos casos las graficas de contribución a la amenaza pre-
sentan distribuciones bimodales, evidenciando dos posibles sismos de control en dife-
rentes intervalos de distancia, si bien generalmente uno de ellos presenta mayor
densidad de probabilidad.
Si examinamos los resultados se evidencia que en Managua la amenaza parece
dominada por un sismo local a R = 15 km de magnitud M 6, que estaría representan-
do a un sismo de cadena volcánica. En este caso, sólo para el largo periodo SA (1 s), se
acusa la influencia de un segundo sismo a distancia en torno a 75 km y M 7,25. Éste
podría ser un sismo de subducción.
Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico PGA aparecen
en determinadas regiones de la cadena volcánica.
Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA entor-
no a de 500 gal para algunas zonas de la cadena volcánica ubicadas en Nicara-
gua. La PGA decae fuertemente hacia el interior del país. El norte de Nicaragua
presenta la menor amenaza sísmica.
La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, si bien en éstos se alcanzan valores mayores que llegan a ser
del orden de 700 y 800 gal, respectivamente, en las zonas de máximo.
Además de los mapas, se han obtenido resultados de curvas de amenaza especí-
ficos en Managua, capital del país, donde también se han definido los UHS
correspondientes a periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años.
Como resultados de la desagregación de peligrosidad en Managua la amenaza
parece también dominada por un sismo local a R = 15 km, aunque de magnitud
menor, M 6, que estaría representando a un sismo de cadena volcánica. En este
caso, sólo para el largo periodo SA (1 s) se acusa la influencia de un segundo sis-
mo, a distancia entorno a 75 km y M 7,25. Éste podría ser un sismo de sub-
ducción, que por la mayor proximidad de la trinchera a la costa, presenta dis-
tancias menores a la capital.
230
Parte I1
COSTA RICA
CAPÍTULO 10.
COSTA RICA
10.1. INTRODUCCIÓN
233
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Varios estudios de amenaza sísmica se han realizado en Costa Rica a lo largo de los
años, reflejo del estado del conocimiento de la sismicidad, de la tectónica del país y de
la necesidad de reducir el riego sísmico en ese momento. Dichos estudios contaron con
la participación de reconocidos ingenieros, sismólogos y geólogos, tanto nacionales
como extranjeros.
Los primeros estudios de amenaza sísmica en Centroamérica fueron realizados a
escala nacional en los laboratorios del John Blume Earthquake Engineering Center, de
la Universidad de Stanford, California, a mediados de la década de los setenta. En Cos-
ta Rica el estudio lo realizaron Mortgat et al., 1977, utilizando la metodología proba-
bilística y dando como resultado mapas de isoaceleración e isoduración para periodos
de retorno de 50, 100, 500 y 1.000 años, los cuales fueron incluidos en el Código Sís-
mico de Costa Rica en 1986 (CFIA, 1987). El valor máximo de amenaza estimado en
ese estudio para San José fue de 0,31 g para un periodo de retorno de 500 años.
Laporte et al. (1994) realizaron un nuevo estudio de amenaza probabilístico (utili-
zando árbol lógico) a nivel nacional, en el cual se utilizó un modelo de atenuación de
las ondas sísmicas desarrollado para la región centroamericana (Climent et al., 1994),
cuyos resultados fueron mapas de isoaceleración para periodos de retorno de 50, 100,
500 y 1.000 años, curvas de amenaza para San José y Golfito, así como espectros de
pseudovelocidad de amenaza uniforme para periodos de retorno de 50, 100, 500 y
1.000 años. En este estudio se estimó en San José un valor de PGA de 0,37 g para 500
años de periodo de retorno.
Rojas et al. (1998), siguiendo la metodología probabilista y basados en una zonifi-
cación mixta de 15 áreas fuente y en el modelaje de cinco sistemas de fallas activas, pre-
sentaron tres mapas de isoamenaza para el Valle Central, para periodos de retorno de
234
Costa Rica
50, 100 y 500 años. En este estudio se utilizó la ecuación de atenuación desarrollada
por Schmidt et al. (1997) y se obtuvo un valor de PGA de 0,53 g para San José, para
500 años de periodo de retorno.
Fernández y Rojas (2000) publicaron un mapa de amenaza sísmica de Costa Rica
para un periodo de retorno de 500 años, basados en una zonificación de 21 áreas sís-
micas corticales y 2 intraplaca, aplicando las leyes de atenuación de Schmidt et al.
(1997), en el cual se determinó una PGA de 0,42 g para la ciudad San José.
El estudio nacional más reciente fue realizado por Rojas et al. (2005) como un estu-
dio particular para el Instituto Nacional de Seguros, en el que se incluyeron 36 zonas
sísmicas, entre ellas, 27 superficiales y 9 de subducción (interplaca e intraplaca), com-
binadas con 8 sistemas de fallas locales conocidos. En este estudio se estimó un valor
de PGA de 0,51 g para San José, para 500 años de periodo de retorno.
Los estudios anteriores a 2002 fueron considerados para la actualización del Códi-
go Sísmico de Costa Rica, que empezó a regir a partir de diciembre de 2003 (CFIA,
2003) y en el que se estipula un periodo de retorno de 500 años como mínimo para el
diseño de cualquier obra civil en el país.
Al igual que en otras partes de Centroamérica, en el país se ha realizado una gran
cantidad de estudios de amenaza sísmica para obras vitales, cuyos resultados son de uso
interno o reservado, como los realizados por el Instituto Costarricense de Electricidad
(ICE) desde 1980 utilizando diferentes metodologías y que son aplicados al diseño y
construcción de proyectos de generación eléctrica.
Como un avance importante en el desarrollo de los estudios de amenaza sísmica,
tanto para el país como a nivel centroamericano, destaca el desarrollo, en los años
noventa, de modelos espectrales de atenuación del movimiento fuerte propios para la
región (Taylor et al., 1992; Climent et al., 1994; Dahle et al., 1995; Schmidt et al.,
1997; las tres últimas espectrales) y que han sido utilizados en diversos estudios de ame-
naza a nivel regional en los últimos años.
235
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
236
Costa Rica
237
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
25 de diciembre de 2003 (IMM VIII, MW 6,5). Fue el último terremoto asociado a esta
fuente sísmica y ocurrió en Puerto Armuelles con MW 6,5. Dejó importantes daños,
efectos secundarios como asentamientos diferenciales y licuefacción, así como varios
heridos y el colapso de algunas construcciones en mal estado (Barquero, 2004).
15 de febrero de 1772 (IMM VIII, MW 6,0). En el siglo XVI se reportó en esta fecha
el primer terremoto histórico superficial en Costa Rica asociado a fallamiento local,
con una magnitud estimada de MW 6,0 (Peraldo y Montero 1994), conocido como
el terremoto de Barba de Heredia. Este evento está documentado en los archivos de
La Curia Metropolitana, ya que causó el colapso del convento y la iglesia de Barba.
Además hubo varias casas dañadas y personas heridas, y posiblemente está relacio-
nado con el sistema de falla de Alajuela (Peraldo y Montero, 1999).
7 de mayo de 1822 (IMM IX, MW 7,6). En el siglo XIX se recuerda este evento cono-
cido como terremoto de San Estanislao, con MW 7,6. Provocó deformaciones per-
manentes a lo largo de la costa atlántica de Costa Rica, Nicaragua y Panamá. Se
reporta en Matina que ningún vecino había sentido un sismo más fuerte que éste y
que se produjeron grietas profundas, licuefacción e inundaciones por tsunami. Se
registró destrucción en los alrededores de Cartago y hubo muertos y heridos. Se cree
que está relacionado con la fuente sísmica del sector oeste del Cinturón Deformado
del Norte de Panamá y Costa Rica (Rojas, 1993).
2 de septiembre de 1841 (IMM IX, MW 6,4). Éste fue el terremoto que produjo mayor
cantidad de muertes y pérdidas en el siglo XIX, que causó una enorme destrucción
entre Cartago y San José, en el que fallecieron 36 personas y hubo muchos heridos.
Este sismo, conocido como terremoto de Cartago, sirvió de base para que se desa-
rrollaran las primeras normas constructivas en Costa Rica, ya que el presidente de ese
momento, Lic. Braulio Carrillo, decretó fortalecer las construcciones y aumentar el
ancho de las calles para reducir el riesgo. El origen de este sismo puede estar relacio-
nado con el sistema de la falla Lara al norte de Cartago (Peraldo y Montero, 1999).
24 de agosto de 1853 (IMM VIII, MW 6,0). Conocido como Temblor de Cañas, este
evento afectó a la población de Cañas en el noroeste de Costa Rica. Se menciona que
los estragos en la Villa de Cañas fueron de bastante consideración, destechándose
enteramente todas las casas, cayendo algunas y quedando desplomadas las demás.
También se observó la destrucción de gran parte de la montaña, grandes oquedades
en la tierra y apertura de grietas (Peraldo y Montero, 1999).
30 de diciembre de 1888 (IMM VIII, MW 6,0). Éste fue uno de los terremotos del siglo
XIX más recordados en el Valle Central del país, conocido como el terremoto de
Fraijanes. Registró una intensidad I VIII en la zona del norte de Alajuela y provocó
muchos daños en las construcciones del Valle Central. Además hubo varios heridos
238
Costa Rica
239
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
3 de julio de 1983 (IMM VIII, MW 6,2). Conocido como terremoto de Buena Vista
de Pérez Zeledón. Este evento causó daños en pequeñas edificaciones, caminos y en
la carretera Interamericana, así como deslizamientos y la pérdida de una vida huma-
na, afectando un área de unos 400 km2. Este evento es atribuido a la falla Buenavis-
ta, con rumbo N120W, de tipo dextral con componente vertical y una longitud
mínima de 30 km (Boschini et al., 1988).
22 de diciembre de 1990 (IMM VIII, MW 6,0). Éste fue el terremoto de Piedras
Negras, asociado también a fallamiento local. Tanto este sismo como los dos ante-
riores dejaron muchos daños en la infraestructura y en el ambiente, e importantes
pérdidas económicas, además de varias personas fallecidas y decenas de heridos (Bar-
quero y Boschini, 1991).
22 de abril de 1991 (IMM X, MW 7,7). Fue otro sismo importante ocurrido en esta
región, conocido como el terremoto de Limón, sumamente destructivo, que provo-
có grandes pérdidas, dejó 585 heridos y 102 muertes entre Costa Rica y Panamá.
Generó intensidades máximas de I X en la zona mesosísmica y provocó un levanta-
miento vertical entre 0,5 y 1,5 m, a lo largo del sector Caribe, desde Puerto Limón
hasta una zona próxima a la frontera de Panamá. La ruptura se inició a una profun-
didad cercana a 20 km y se propagó hacia arriba alcanzando el piso oceánico y gene-
rando un tsunami. La zona donde se localizaron las réplicas indica una falla que tuvo
una longitud de 85 km por unos 45 km de ancho, medidos a lo largo de la inclina-
ción de la falla, que pertenece al sector oeste de la zona sísmica del Cinturón Defor-
mado del Norte de Panamá-Costa Rica (Ponce et al., 1994).
10 de julio de 1993 (IMM VIII, MW 6,0). Terremoto de Pejibaye. Su epicentro coin-
cide prácticamente con las trazas de las fallas Atirro-Tucurrique y Turrialba. Este
evento generó daños en Pejibaye, El Humo, Tuís y Turrialba y en la zona mesosís-
mica se presentaron deslizamientos (Barquero y Peraldo, 1993).
20 de noviembre de 2004 (IMM VII +, MW 6,4). Este sismo tuvo lugar en Dumas y
fue asociado a un fallamiento tipo normal profundo, con inicio de ruptura a 25 km
de profundidad. Provocó licuefacción como uno de sus principales efectos secunda-
rios. En la zona de Parrita, Quepos y en poblaciones de la zona de León Cortés, hubo
caída de objetos y daños importantes en estructuras con bajo nivel de ingeniería. En
San José también se sintió con fuerza y se reportó la caída de objetos y ventanas que-
bradas (Barquero y Rojas, 2004; Pacheco et al., 2006).
8 de enero de 2009 (IMM IX, MW 6,2). Este sismo ocurrido recientemente en Chin-
chona fue el último terremoto de cadena volcánica, que provocó la muerte de 25 per-
sonas, 15 desaparecidos, cerca de 300 heridos y gran destrucción de infraestructura
y carreteras en la zona de Varablanca, Poasito y Cinchona, además de provocar prác-
ticamente la desaparición de este último poblado, el cual será reubicado en otro sec-
tor de la región (Barquero, 2009).
240
Costa Rica
241
242
Figura 10.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Costa Rica
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Costa Rica
En el marco del proyecto RESIS II se han generado nuevos resultados de amenaza sís-
mica a nivel nacional, así como resultados específicos para la capital, San José. En los
siguientes apartados se presentan dichos resultados.
Se han generado mapas de amenaza para todo el país expresada en términos de aceleración
pico (PGA), a nivel de lecho rocoso, para periodos de retorno PR de 500, 1.000 y 2.500
años. Estos mapas se muestran en las Figura 10.2, en la Figura 10.3 y en la Figura 10.4.
Un primer análisis de los mismos permite enfatizar los siguientes resultados:
Para todos los periodos de retorno las mayores aceleraciones pico (PGA) se pre-
dicen en zonas cercanas a la costa pacífica del país, y a todo lo largo de la mis-
ma, así como en el valle central, donde se suma la influencia de importante acti-
vidad de fallamiento superficial junto con la de la zona de subducción. No
obstante, en todos los mapas los mayores valores de PGA aparecen concentrados
en tres zonas:
Estas tres áreas son muy similares a las definidas como de máxima amenaza en el
estudio de Laporte et al. (1994), que aparecen incluidas en áreas mayores de acuerdo a
la representación escogida para los mapas en este informe. Un área que no aparece refle-
jada como un máximo es la de Limón, probablemente debido a la zonificación sísmica
utilizada.
En la ciudad de San José se estimaron valores máximos de PGA entorno a 500 gal
para 500 años de periodo de retorno, bastante similar al estimado por Rojas et al.
(1998) y Rojas et al. (2005), aunque un poco mayor al estimado por Laporte et al.
(1994) y Fernández y Rojas (2000).
La morfología de los mapas de PGA para periodos de retorno de 1.000 y 2.500
años es muy similar, con las líneas de isoaceleración presentando una distribución con
un rumbo preferencial NW-WE, en gran parte reflejo de la disposición y geometría de
la zona de subducción y los principales sistemas de fallas al interior del país. En estos
mapas se alcanzan valores mayores que llegan a ser del orden de 700 y 850 gal, respec-
tivamente, en las zonas de máxima amenaza.
243
244
Figura 10.2. Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA para PR = 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 10.3. Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA para PR = 1.000 años
Costa Rica
245
246
Figura 10.4. Mapa de amenaza sísmica de Costa Rica, en términos de PGA para PR = 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Costa Rica
Para San José se han obtenido las curvas de amenaza para varios parámetros de movi-
miento fuerte, junto con los espectros de amenaza uniforme UHS para periodos de
retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Además, se ha efectuado la desagregación para los
movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) para cada uno de los perio-
dos de retorno considerados.
Las curvas que representan la amenaza sísmica de San José, en términos de PGA, y ace-
leraciones espectrales SA (T) para T= (0,1), (0,2), (0,5), (1) y (2 s), se incluyen en la
Figura 10.5.
1,E+02
1,E+01
1,E+00
Probabilidad Anual Excedencia
1,E-01
1,E-02
1,E-03
1,E-04
1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)
Como era de esperar, en todos los casos los mayores valores se predicen para las ace-
leraciones espectrales de (0,1 s) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente coin-
cidentes. A éstas les siguen, en orden decreciente de valores, las curvas de PGA, muy simi-
lares a las de SA (0,5 s), quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).
247
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
La Figura 10.6 representa los espectros de amenaza uniforme resultantes del estudio
realizado para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años en la ciudad de San José.
Los resultados numéricos se incluyen en la Tabla 10.2.
Figura 10.6. Espectros UHS en San José, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
2500
2000
1500
SA (gal)
1000
500
0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
248
Costa Rica
En la Figura 10.7 se presentan los resultados de la desagregación en San José para los
movimientos objeto dados por los valores de PGA y SA (1 s) obtenidos en el cálculo de
la amenaza para periodos de retorno de 500 y 2.500 años. Se tienen así las contribu-
ciones parciales de distintos intervalos de magnitud y distancia a esos movimientos
objeto, resultando un total de cuatro gráficos que componen la figura de desagregación
en la ciudad de San José. Con ello se trata de tener una idea de los sismos de control
que más contribuyen a los movimientos de corto y largo periodo del movimiento, con
la menor y mayor probabilidad de excedencia para las que se realizó el estudio. Los sis-
mos de control que resultan de la interpretación de los resultados mostrados en las figu-
ras se indican en la Tabla 10.3.
Figura 10.7. Resultados de desagregación en San José para los movimientos objeto dados
por: a) PGA con PR = 500 años; b) SA (1,0 s) con PR = 500 años; c) PGA con PR = 2.500
años; d) SA (1,0 s) con PR = 2.500 años
A) San José, PGA, PR = 500 años B) San José, SA(1s), PR = 500 años
249
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
C) San José, PGA, PR = 2500 años D) San José, SA(1s), PR = 2500 años
San José
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 6,5 15 – –
SA (0,2 s) 500 6,5 15 – –
SA (1,0 s) 500 6,75 15 – –
PGA 1.000 6,5 15 – –
SA (0,2 s) 1.000 6,5 15 – –
SA (1,0 s) 1.000 6,75 15 – –
PGA 2.500 6,75 15 – –
SA (0,2 s) 2.500 (6,5,6,75) 15 – –
SA (1,0 s) 2.500 6,75 15 – –
250
Costa Rica
Según los resultados obtenidos en este estudio, se puede indicar que la amenaza sísmi-
ca en el país se distribuye en forma alargada en la dirección NW-SE, siguiendo un con-
torno ligeramente paralelo a la ubicación de la trinchera y al arco volcánico, y se obser-
va una mayor amenaza hacia la costa pacífica de todo el país, así como en el valle
central, disminuyendo hacia la región Caribe. La zona ubicada al sureste de la ciudad
de Limón (Caribe Sur) no aparece como una de las zonas de mayor amenaza, tal como
ocurría en el estudio de Laporte et al. (1994). Lo anterior, muy probablemente, es debi-
do a que la zona sísmica relacionada con esta región se incluyó en el presente estudio
en una gran zona denominada Cinturón Deformado del Norte de Panamá, distribu-
yendo toda la sismicidad en una zona muy grande y por tanto disminuyendo la ame-
naza en esta región. Una revisión de esta fuente debe realizarse en futuras actualizacio-
nes de la amenaza.
A nivel nacional, el mapa estimado de amenaza sísmica para 500 años de periodo
de retorno (en roca) muestra valores pico de PGA que varían entre 200 gal —en la
región Caribe— y 600 gal —en la Zona Pacífica—. Valores mayores a 350 gal son con-
siderados como moderados a altos y deben ser tomados en cuenta en el diseño de obras
futuras. Los valores máximos, de hasta 600 gal, aparecen en la zona de la costa del gol-
fo de Papagayo, la región sureste de la península de Nicoya, la región cercana a la cos-
ta entre Herradura y Quepos y la parte sureste de la península de Osa y Punta Burica.
251
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
En el caso de San José, el valor de PGA es del orden de los 500 gal, bastante similar al
obtenido por Rojas et al. (1998) y Rojas et al. (2005), pero un poco mayor a los esti-
mados por Laporte et al. (1994) y Fernández y Rojas (2000).
Estudios de amenaza sísmica realizados a nivel regional, como el de Shedlock
(1999) y Montero et al. (1997), han estimado para San José valores de PGA de 500 a
550 gal el primero y de 300 a 400 gal el segundo (para 500 años de periodo de retor-
no), mostrando, al igual que los anteriores estudios, cierta variación con los resultados
del presente estudio, variaciones muy posiblemente relacionadas con los modelos sis-
motectónicos y de atenuación utilizados.
Los mapas de amenaza para 1.000 y 2.500 años de periodo de retorno, muestran
una morfología bastante similar a la que presenta el mapa de 500 años de periodo de
retorno, con máximos hacia la costa pacífica y disminuyendo hacia la zona Caribe.
Interpretando los resultados de la desagregación en San José, la distribución de con-
tribuciones de pares (M, R) a la amenaza presenta un solo modo, que se asocia a un
único sismo de control, para M del orden de 6,5 y R de 15 km a periodo de retorno
de 500 años. La magnitud de este sismo aumenta ligeramente, siendo del orden de 6,7
para 2.500 años de periodo de retorno. Parece que la subducción no presenta una con-
tribución marcada en este caso. Esta condición podría estar asociada a las bajas tasas de
ocurrencia anual de eventos sísmicos estimadas para las fuentes interplaca e intraplaca
de Costa Rica, o que efectivamente la amenaza sísmica en el valle central del país está
regida principalmente por el fallamiento local superficial. Ésta es otra tarea que debe ser
retomada en futuras actualizaciones de la amenaza, realizando estimaciones de desagre-
gación en diferentes lugares del país y comparando los resultados.
La forma espectral del espectro de respuesta estimada en este trabajo es bastante
concordante con el espectro del Código Sísmico de Costa Rica para periodos menores
a (0,2 s), así como con el máximo del factor espectral dinámico (FED). Para periodos
mayores a (0,2 s), el espectro normalizado del código estima valores de respuesta mayo-
res, y la razón de decaimiento de los dos espectros es bastante coincidente a partir de
ese periodo.
A diferencia de otros estudios de amenaza realizados a nivel nacional, que han uti-
lizado un único modelo de atenuación para todos los entornos, en esta ocasión se aso-
ció a cada sistema de fuentes sismogenéticas un modelo de atenuación particular, cali-
brado con datos instrumentales locales, lo que permitió utilizar varias combinaciones
de fuente-modelo de atenuación en los cálculos finales.
La mayoría de la infraestructura en Costa Rica se ubica en zonas sísmicamente acti-
vas, amenazadas no sólo por las fuentes sísmicas corticales, sino también por eventos de
subducción, lo que hace esperar que en casi toda la zona costera del país y hacia el inte-
rior puedan presentarse intensidades mayores a I VII en la escala Mercalli Modificada
y en algunos casos hasta de I X (de acuerdo a la sismicidad histórica reportada y los
resultados de este estudio), por lo que es importante seguir al pie de la letra las norma-
tivas de diseño sísmico y de construcción vigentes en el país, con el fin de reducir la vul-
nerabilidad de las obras civiles que se construyan en el futuro.
252
Costa Rica
Se debe recordar que éste es un estudio realizado a nivel nacional y no debe usarse
estrictamente para emplazamientos específicos de grandes obras de ingeniería que
requieran estudios de mayor detalle. Además, existen riesgos secundarios ligados al
fenómeno sísmico en Costa Rica, derivados de la condición del suelo, cuya consisten-
cia y otras características pueden ser modificadas por las ondas sísmicas, provocando
amplificación de las oscilaciones y resonancia, por lo que, para ciertas obras críticas, es
recomendable el estudio del periodo característico del suelo unido al de sus condicio-
nes geotécnicas.
253
Parte I1
PANAMÁ
CAPÍTULO 11.
PANAMÁ
11.1. INTRODUCCIÓN
257
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
La mayoría de los estudios de amenaza sísmica en Panamá han sido realizados para la
Compañía del Canal de Panamá, conocida a mediados de los años ochenta como la
Comisión del Canal de Panamá. Posteriormente, al pasar el Canal de Panamá a con-
trol panameño, los estudios fueron continuados para su sucesora, la Autoridad del
Canal de Panamá. Estudios importantes de amenaza también se realizaron para los pro-
yectos hidroeléctricos Tabasará y Fortuna, el segundo puente sobre el Canal de Pana-
má o Puente Centenario, la Autopista Panamá-Colón y algunos otros proyectos hidro-
eléctricos importantes desarrollados en el occidente de Panamá. Sin embargo, estos
estudios son de uso reservado y confidencial para sus propietarios.
Las primeras publicaciones científicas sobre la amenaza sísmica en Panamá fueron
hechas por Vergara (1990, 1991). En ellas se presentan los niveles probabilistas de ame-
naza sísmica y mapas de amenaza para distintos periodos de retorno en términos de
intensidad macrosísmica. El primer estudio de amenaza probabilista en términos de
PGA fue publicado por Camacho et al., 1997. En el mismo también se presentaron tres
mapas nacionales con tres niveles de probabilidad de excedencia y se obtuvieron valo-
res de PGA de 0,2 g para la Ciudad de Panamá, para un periodo de retorno de 500
años.
Bajo el proyecto RESIS l, se realizó la microzonificación sísmica de la Ciudad de
David, en el occidente de Panamá, desarrollándose una curva de peligrosidad y un
espectro de amenaza uniforme probabilista para la misma (Camacho et al., 2000).
El Reglamento Estructural Panameño estipula 475 años de periodo de retorno, sin
embargo, se está considerando la posibilidad de usar periodos de retorno más altos,
principalmente para los edificios de más de 20 pisos y obras vitales.
258
Panamá
259
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
7 de mayo de 1822 (IMM IX, MS 7,6). Este terremoto ocurrió en horas de la madru-
gada y provocó deformaciones permanentes a lo largo de la costa atlántica de Costa
Rica, Nicaragua y Panamá. Se reporta en Matina que ningún vecino había sentido
un sismo más fuerte que éste y que se produjeron grietas profundas, licuefacción e
inundaciones por tsunami. Se registró destrucción en los alrededores de Cartago,
Costa Rica y Santa Fe de Veraguas, en Panamá. Hubo muertos y heridos en el valle
central de Costa Rica. El sismo está relacionado con la fuente sísmica del sector oes-
te del Cinturón Deformado del Norte de Panamá y también causó un tsunami
(Camacho y Víquez, 1994).
7 de septiembre de 1882 (IMM IX, MW 7,9). Este terremoto ocurrió en horas de la
madrugada (3:18 hora local) y está relacionado con la convergencia entre la placa
Caribe y la microplaca de Panamá. Es el terremoto de subducción que más daños ha
causado en Panamá en tiempos históricos. La magnitud estimada para este sismo es
MW 7,9 y las intensidades en Ciudad de Panamá alcanzaron los IMM VIII. Provocó
daños en muchas edificaciones, gran cantidad de deslizamientos y varios heridos.
260
Panamá
5 de enero de 1951 (IMM VII, MW 7,1). Este terremoto de profundidad intermedia (64
km) se originó en el océano Pacífico frente a las costas de la península de Azuero y su
profundidad sugiere que está asociado a la subducción de la placa de Nazca bajo el blo-
que de Panamá. A este sismo se le ha determinado un mecanismo inverso con una fuer-
te componente transcurrente (Antonio Villaseñor, comunicación personal).
El evento se sintió en todo el país. En Penonomé, en la provincia de Coclé, se caye-
ron estantes pesados y tejas de los tejados. Se sintió un precursor (M 6,7) y varias
réplicas. En otros pueblos de la península de Azuero y la provincia Veraguas, la
población salió a las calles. En algunos poblados, los habitantes huyeron hacia los
campos cercanos.
18 de julio de 1934 (IMM XI, MW 7,4). Éste es el terremoto más fuerte y destructivo
originado en la falla de transformación entre las placas del Coco y Nazca (zona fron-
teriza entre Panamá y Costa Rica), mejor conocida como la Zona de Fractura de
Panamá. Su secuencia de réplicas se extendió hasta el mes de agosto de ese año
(Camacho, 1991). Este sismo registró una intensidad máxima de I XII, produjo
muchos daños y personas heridas en Puerto Armuelles, David y el sur de Costa Rica.
Además generó un tsunami moderado.
261
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
2 de mayo de 1621 (IMM VIII, MW 6,5-7). Este sismo superficial ocurrió muy cerca
de la Ciudad de Panamá, alrededor de las cinco de la tarde y parece estar asociado a
la falla Pedro Miguel, que con rumbo NNW-SSE surca la parte central de Panamá
hasta internarse en la bahía de Panamá. Causó graves daños y colapsó las edificacio-
nes de cal y canto de Ciudad de Panamá. Los daños fueron muy localizados, ya que
no existen reportes de otras poblaciones como Portobelo o Nata, y las réplicas se
sucedieron durante más de tres meses. También se reportó un pequeño tsunami aso-
ciado a este evento.
2 de octubre de 1913 (IMM VIII, MW 6,9). En la península de Azuero, a lo largo de
la falla de Tonosi, ocurrió este evento que causó muchos deslizamientos y graves
daños a las poblaciones del sur de Azuero. El cable submarino se rompió al sur de
Azuero y se reportó un pequeño tsunami en el golfo de San Miguel, provincia de
Darién.
13 de julio de 1974 (IMM VIII, MS 7,3). Este sismo se originó en la falla de Sambú,
al este de Panamá y muy cerca de la frontera con Colombia. Causó daños en Gara-
chiné, Jaqué y otras poblaciones de la provincia de Darién, agrietamiento de edifi-
caciones de mampostería y desplome de casas con construcción deficiente. Hubo
deslizamientos y licuefacción masiva del terreno en Jaqué, Darién.
11 de julio de 1976 (IMM IX, MS 7,0). Este sismo fue muy superficial y fue precedi-
do por un precursor con M 6,7. Su epicentro está muy cerca de la población de
Jaqué, provincia de Darién y se originó en la falla Jaqué. El sismo causó gran defo-
restación en 450 km2 de los cuales 54 km2 corresponden a deslizamientos en zonas
de bosques de montaña (Garwood et al. 1979). En Jaqué hubo 5 muertos y una
migración masiva de los indígenas que habitaban las zonas montañosas de Darién.
262
Panamá
263
264
Figura 11.1. Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos en Panamá
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Panamá
Se presentan en este apartado los resultados finales del cálculo de la amenaza sísmica
desarrollado para la República de Panamá en el marco del proyecto RESIS II, plasma-
dos en mapas de amenaza para todo el país, en términos de aceleración pico PGA para
periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. Estos resultados se complementan con
otros específicos para la Ciudad de Panamá, que incluyen curvas de amenaza para todos
los parámetros de movimiento considerados, espectros de amenaza uniforme (UHS) y
sismos de control correspondientes a los pares magnitud-distancia (M, R) obtenidos
por desagregación para los tres periodos de retorno mencionados.
Se han generado mapas de amenaza para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500
años, en términos de aceleración pico (PGA) cubriendo todo el territorio panameño,
que se muestran en la Figura 11.2, en la Figura 11.3 y en la Figura 11.4. Un primer
análisis de estos mapas permite enfatizar los siguientes resultados:
Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico PGA se pre-
dicen en la Zona de Fractura de Panamá, donde se suma la influencia de la acti-
vidad de fallamiento local junto con la de la Zona de Subducción.
Para periodo de retorno de 500 años se alcanzan valores máximos de PGA entor-
no a 600 gal para la Zona de Fractura de Panamá. Fuera de esta zona, situada en
una línea paralela a la trinchera, la PGA decae hacia el interior del istmo, alcan-
zando valores menores de 300 gal.
265
266
Figura 11.2. Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA para PR = 500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Figura 11.3. Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA para PR = 1.000 años
Panamá
267
268
Figura 11.4. Mapa de amenaza sísmica de Panamá en términos de PGA para PR = 2.500 años
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Panamá
En la capital del país, Ciudad de Panamá, se han representado las curvas de amenaza
para diferentes parámetros de movimiento fuerte, además de los espectros de amenaza
uniforme, UHS, para periodos de retorno de 500, 1.000 y 2.500 años. También se ha
efectuado la desagregación para los movimientos objeto dados por los valores de PGA
y SA (1 s) para cada uno de los periodos de retorno considerados. Los resultados se pre-
sentan en los siguientes apartados.
1,E+02
1,E+01
1,E+00
Probabilidad Anual Excedencia
1,E-01
1,E-02
1,E-03
1,E-04
1,E-05
10 100 1000 10000
Aceleración (cm/s2)
Como era de esperar, en todos los casos, los mayores valores se predicen para las
aceleraciones espectrales de (0,1) y (0,2 s), cuyas curvas de amenaza son prácticamente
coincidentes. A éstas les siguen las curvas de PGA, muy similares a las de SA (0,5 s),
quedando por debajo las curvas de SA (1 s) y SA (2 s).
269
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Los espectros de amenaza uniforme resultantes del estudio para periodos de retorno de
500, 1.000 y 2.500 años en la Ciudad de Panamá son representados en la Figura 11.6.
Los resultados numéricos correspondientes se incluyen en la Tabla 11.2.
Figura 11.6. Espectros UHS en Ciudad de Panamá, para PR = 500, 1.000 y 2.500 años
1000
900
800
700
600
SA (gal)
500
400
300
200
100
0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 2
Periodo (s)
PR=500 años PR=1000 años PR= 2500 años
270
Panamá
A) Ciudad de Panamá, PGA, PR = 500 años B) Ciudad de Panamá, SA(1s), PR = 500 años
271
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
C) Ciudad de Panamá, PGA, PR = 2500 años D) Ciudad de Panamá, SA(1s), PR = 2500 años
Managua
Aceleración P. Retorno Sismo de control 1 Sismo de control 2
(gales) (años)
MW Rhip (km) MW Rhip (km)
PGA 500 (4,5-7,0) (45-60) - -
SA (0,2 s) 500 6,75 60 - -
SA (1,0 s) 500 6,75 60 - -
PGA 1.000 (4,5-7,0) (45-60) - -
SA (0,2 s) 1.000 6,75 60 - -
SA (1,0 s) 1.000 6,75 60 - -
PGA 2.500 (4,75-7,0) (45-60) - -
SA (0,2 s) 2.500 6,75 60 - -
SA (1,0 s) 2.500 7 60 - -
272
Panamá
El análisis de resultados lleva a identificar los sismos de control asociados a los pares
magnitud distancia dominantes (M, R) para los diferentes periodos de retorno.
Si examinamos los resultados, se evidencia que, en la Ciudad de Panamá, para los
movimientos de periodos cortos, no hay un claro sismo de control, sino sismos que
cubren un rango de MW (4,5 a 7) y a distancias entre 45 km y 60 km. Sin embargo,
para los periodos largos, la distribución de las contribuciones se agrupa en torno a MW
6,8 y R = 60 km y todo ello ocurre tanto para periodo de retorno de 500 años como
de 2.500 años. Esto parece indicar que para los periodos largos del movimiento del
terreno es dominante la influencia de la subducción en el Cinturón Deformado del
Norte de Panamá (CDNP), mientras que para los periodos cortos son los sismos de
diferentes magnitudes y a distancias intermedias los que generan contribuciones simi-
lares.
Este estudio realizado en el marco del proyecto RESIS II contribuye de forma impor-
tante al conocimiento de la amenaza sísmica de Panamá, ya que es la primera vez que
se presentan resultados en forma de valores de aceleración espectral SA (T), en adición
a los de PGA. Esto ha permitido obtener espectros de amenaza uniforme, UHS, en la
Ciudad de Panamá, además de curvas de amenaza para los seis parámetros de movi-
miento evaluados. En todos los casos se consideran emplazamientos genéricos en roca,
tanto para los mapas como para los resultados de la Ciudad de Panamá, lo que signifi-
ca que el efecto local no ha sido incluido en esta fase del estudio.
La evaluación no se ha restringido a un periodo de retorno de 500 años, sino que
se ha ampliado a periodos de 1.000 y 2.500 años, para permitir aplicaciones en gran-
des obras de ingeniería civil. También es de destacar, como nuevo aporte respecto a
otras evaluaciones previas, los resultados de la desagregación, con la consiguiente
deducción de los pares (M, R) con mayor contribución a la amenaza, representativos
de los sismos de control. Esto se ha hecho tanto para movimientos objeto de corto
periodo, caracterizados por la PGA, como para los de largo periodo representados por
SA (1 s), unos y otros resultantes de la evaluación de amenaza a 500 y 2.500 años de
periodo de retorno.
Las principales conclusiones que se pueden extraer de este nuevo cálculo de ame-
naza sísmica en la República de Panamá, son:
Para todos los periodos de retorno, las mayores aceleraciones pico, PGA, apare-
cen en la Zona de Fractura de Panamá. Para PR de 500 años se alcanzan valores
máximos de PGA entorno a 500 gal en la zona del suroeste, alrededor del puer-
to de Armuelles y los valores decrecen hacia el interior del país. En la región más
occidental, próxima a la frontera con Colombia, la amenaza vuelve a crecer lle-
gando a valores de PGA entre 350 y 400 gal para PR de 500 años.
273
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Todos los resultados parciales y finales del estudio de amenaza realizado se han
integrado en un SIG que es accesible para todos los componentes del grupo de trabajo
y que previsiblemente facilitará la explotación y difusión de resultados.
274
Parte 1II
REFERENCIAS,
279
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
280
Referencias
281
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
282
Referencias
283
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
284
Referencias
285
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296
Referencias
297
Parte 1II
ANEXOS
ANEXO A
(CAP. 3)
[6,3]
[6.4]
[6,5]
301
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Así pues, la Ecuación 6,5 se puede expresar en términos de las densidades de pro-
babilidad de esta manera:
[6,6]
[6,7]
[6,8]
[6,9]
en la que las integrales se calculan entre los límites particulares de cada zona.
302
Anexos
ln N = α – β ·m [6.11]
o de manera equivalente:
con M0 ≤ m ≤ MM y · y β positivos.
303
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
[6.15]
, con M0 ≤ m ≤ MM [6,16]
, con M0 ≤ m ≤ MM [6,17]
14
12
10
N(m)
8
6
4
2
0
4 5 6 7 8
Magnitud
304
Anexos
14
12
10
8
N(m)
6
4
2
0
4 5 6 7 8
Magnitud
F(m) f(m)
BIBLIOGRAFÍA
305
ANEXO B
(CAP, 4)
307
308
Tabla 6.1. Datos acelerométricos empleados para el contraste de modelos de atenuación
COSTA RICA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199203070153 CCH roca 63,5 85 106,1 106,1 6,5 24,9 18,3
199203070153 FRA roca 43,7 85 95,6 95,6 6,5 130 102
199203070153 QPS roca 68,7 85 109,3 109,3 6,5 36,6 28,1
199203070153 ALJ suelo 24,7 85 88,5 88,5 6,5 127 91,8
199203070153 CTG suelo 52,9 85 100,1 100,1 6,5 97,4 70,9
199203070153 HTO suelo 29,7 85 90,0 90,0 6,5 105 90,4
199203070153 PCL suelo 19,8 85 87,3 87,3 6,5 55,9 42
199203070153 SRM suelo 19,5 85 87,2 87,2 6,5 181 155
199203070153 GTS suelo 37,6 85 92,9 92,9 6,5 62,1 44,7
200012290845 CDN roca 26,1 60 65,4 4,5 3,01 2,84 6,2 0,5 8,0 0,4
200012290845 FRA roca 8,5 60 60,6 4,5 6,2 6,12 8,5 0,5 3,6 0,2
200012290845 OVS roca 33,4 60 68,7 4,5 3,39 6,3 11,7 0,5 21,4 0,7
200012290845 QPS roca 30,1 60 67,1 4,5 11,6 6,59 41,5 2,1 21,5 0,7
200012290845 ISD suelo 57,4 60 83,0 4,5 2,64 4,11 6,3 0,8 8,5 0,8
200012290845 LPF suelo 27,3 60 65,9 4,5 8,4 6,38 8,5 0,8 8,6 0,4
200012290845 SLG suelo 27,7 60 66,1 4,5 4,6 5,43 9,4 0,9 9,6 0,5
200309162003 APSDb roca 105,9 55 119,3 5,4 4,25 5,26 14,8 3,0 15,8 4,8
200309162003 APSMe roca 12,6 55 56,4 5,4 11,42 6,62 21,6 4,9 8,4 3,5
200309162003 CDN roca 50,4 55 74,6 5,4 10,2 8,18 27,7 5,2 27,4 3,6
200309162003 FRA roca 36,0 55 65,7 5,4 10,1 8,87 23,8 2,4 21,6 4,0
200309162003 OVS roca 34,0 55 64,7 5,4 3,62 2,4 8,9 3,8 7,8 1,4
200309162003 QPS roca 51,0 55 75,0 5,4 20,9 18,9 33,9 6,7 46,7 7,0
200309162003 AETG suelo 48,7 55 73,4 5,4 14,16 18,11 59,3 5,6 83,7 5,5
200309162003 ALJ suelo 26,9 55 61,2 5,4 23,7 16,4 30,6 9,1 46,8 11,0
200309162003 ECA suelo 33,0 55 64,1 5,4 39,9 34,1 108,0 17,2 99,2 9,7
200309162003 ISD suelo 100,0 55 114,1 5,4 14 13,9 30,0 11,2 44,2 5,2
200309162003 LPF suelo 37,0 55 66,3 5,4 17,7 16,7 38,3 7,8 54,4 5,6
200309162003 RAL suelo 48,0 55 73,0 5,4 15,3 11 25,4 4,5 52,2 6,8
200309162003 RGA suelo 20,8 55 58,8 5,4 15,9 13,4 19,6 3,9 25,1 2,0
200309162003 SLG suelo 50,0 55 74,3 5,4 35,7 22,1 123,0 12,7 79,6 14,2
Anexos
309
310
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200512281527 APCB roca 72,2 43 84,0 5,5 14,38 8,7 37,4 7,2 24,2 4,8
200512281527 APPI roca 19,8 43 47,3 5,5 16,83 10,99 23,7 6,1 18,7 4,2
200512281527 APSMe roca 32,7 43 54,0 5,5 5,78 7,56 10,6 3,7 13,5 3,6
200512281527 FRA roca 26,7 43 50,6 5,5 41,9 21 101,0 12,9 38,6 8,4
200512281527 PAR roca 49,5 43 65,6 5,5 268 129 210,0 5,6 206,0 8,4
200512281527 QPS roca 27,6 43 51,1 5,5 49,3 42 130,0 29,4 80,1 32,4
200512281527 TBA roca 72,0 43 83,9 5,5 26 25,5 34,5 4,3 19,0 2,8
200512281527 GTS suelo 36,0 43 56,1 5,5 27,9 22,4 66,1 2,2 32,8 1,5
200512281527 RAL suelo 46,7 43 63,5 5,5 38,5 37,8 49,9 2,2 50,6 1,6
200512281527 RMO suelo 135,1 43 141,8 5,5 10,3 7,7 37,0 8,4 27,8 9,6
200512281527 AETG suelo 42,0 43 60,1 5,5 62,99 46,66 95,4 15,6 122,1 9,6
200512281527 ALJ suelo 41,5 43 59,7 5,5 17 16,5 48,8 16,3 47,9 10,3
200512281527 HTO suelo 38,0 43 57,4 5,5 28,4 21,4 29,2 4,4 14,5 2,6
200512281527 PCL suelo 22,5 43 48,5 5,5 21,2 14,2 27,9 2,5 19,3 2,0
200603152140 APMD suelo 20,2 43 47,5 4,3 7,74 15,31 8,2 0,3 26,5 0,9
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
200603152140 AETG suelo 41,5 43 59,8 4,3 2,87 3,57 8,7 0,5 8,7 0,6
200603152140 FRA roca 26,3 43 50,4 4,3 3,8 1,84 9,9 0,4 2,0 0,1
NICARAGUA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20000910-2357 BOAN Roca 136,0 66 151,2 6,27 2,30 3,97 3,0 1,0 2,0 0,8
20000910-2356 GRAN Suelo 65,4 66 92,9 6,27 5,60 5,05 42,0 4,2 11,0 3,8
20000910-2356 DCAN Suelo 82,9 66 106,0 6,27 116,11 78,38 350,0 30,0 230,0 35,0
20000910-2357 MAAN Suelo 68,0 66 94,7 6,27 21,23 24,52 40,0 15,0 30,0 12,0
20000910-2357 RAAN Suelo 85,7 66 108,1 6,27 20,76 18,58 50,0 18,0 80,0 22,0
20000910-2357 CHAN Suelo 172,9 66 185,1 6,27 12,13 9,23 20,0 2,0 15,0 4,0
20000910-2357 ESAN Suelo 191,8 66 202,8 6,27 0,77 0,51 1,5 2,0 0,1 0,2
20010412-2024 BOAN Roca 139,5 104 174,0 5,77 1,67 2,06 3,0 0,4 4,4 0,8
20010412-2024 JUIN Roca 134,3 104 169,9 5,77 0,40 0,48 0,9 0,5 1,6 0,7
20010412-2024 CHAN Suelo 62,9 104 121,5 5,77 10,60 10,97 15,0 2,0 8,4 2,4
20010412-2024 ESAN Suelo 118,3 104 157,5 5,77 1,20 0,69 1,6 2,0 1,4 1,6
20010412-2024 GRAN Suelo 92,6 104 139,3 5,77 2,15 1,70 3,4 5,0 4,4 4,8
20010412-2024 MGA Suelo 63,3 104 121,7 5,77 3,96 4,98 8,0 2,6 10,0 3,6
20010412-2024 LEAN Suelo 33,7 104 109,3 5,77 13,91 13,54 20,0 6,0 15,0 15,0
20010412-2024 RAAN Suelo 55,8 104 118,0 5,77 13,83 10,49 40,0 4,0 30,0 6,0
20010412-2024 RIAN Suelo 130,0 104 166,5 5,77 2,95 3,16 5,0 2,0 4,0 2,0
20010412-2025 DCAN Suelo 60,7 104 120,4 5,77 15,90 14,64 26,0 4,2 30,0 10,0
20010707-0459 CHAN Suelo 63,3 68 92,9 5,99 18,29 13,51 20,0 6,0 15,0 1,4
20010707-0459 DCAN Suelo 161,6 68 175,3 5,99 5,28 5,25 8,0 0,6 10,0 0,8
20010707-0459 ESAN Suelo 145,7 68 160,8 5,99 1,16 1,20 2,6 2,4 2,0 2,6
20010707-0459 MGA Suelo 163,3 68 176,9 5,99 2,58 2,53 3,0 0,6 3,0 0,6
20010707-0459 LEAN Suelo 89,5 68 112,4 5,99 11,59 8,45 14,0 2,4 10,0 1,0
20010707-0459 RAAN Suelo 155,5 68 169,7 5,99 5,04 4,01 10,0 0,6 12,0 0,9
Anexos
311
312
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010826-2000 CHAN Suelo 51,4 75 90,9 5,62 22,13 13,70 20,0 4,0 10,0 0,6
20010826-2000 MGA Suelo 127,6 75 148,0 5,62 2,38 2,17 6,0 0,5 3,4 0,2
20010826-2001 DCAN Suelo 125,7 75 146,4 5,62 6,81 3,62 16,0 0,6 10,0 0,3
20010826-2000 LEAN Suelo 64,2 75 98,7 5,62 5,28 6,68 3,0 0,5 3,0 0,4
20020115-1441 RIAN Suelo 29,6 99 103,3 5,69 3,85 5,62 3,0 0,3 2,0 0,3
20020115-1441 CHAN Suelo 152,5 99 181,8 5,69 4,21 3,92 3,0 1,0 2,6 0,8
20020115-1441 RAAN Suelo 66,1 99 119,0 5,69 4,52 6,84 15,0 6,0 20,0 1,4
20020115-1442 LEAN Suelo 117,8 99 153,9 5,69 3,85 4,03 8,6 2,0 6,4 2,0
20020115-1444 DCAN Suelo 63,9 99 117,8 5,69 6,98 6,95 30,0 1,0 20,0 1,2
20020802-1613 JIAN Roca 158,0 61 169,4 6,06 1,68 1,51 2,2 0,6 4,0 0,8
20020802-1612 MGA Suelo 81,9 61 102,1 6,06 17,67 16,80 48,0 8,0 30,0 5,0
20020802-1612 CHAN Suelo 73,9 61 95,8 6,06 19,58 26,12 26,0 4,0 16,0 5,0
20020802-1612 LEAN Suelo 54,0 61 81,5 6,06 44,67 36,36 62,0 20,0 60,0 12,0
20020802-1613 GRAN Suelo 97,0 61 114,6 6,06 2,74 5,20 16,0 2,0 16,0 2,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
20020802-1613 RAAN Suelo 74,6 61 96,3 6,06 46,23 45,60 210,0 10,0 220,0 14,0
20020802-1613 RIAN Suelo 125,2 61 139,3 6,06 9,57 10,37 6,0 0,5 5,0 0,7
20020802-1613 ESAN Suelo 141,0 61 153,6 6,06 1,13 1,13 3,0 2,0 2,4 2,2
20021122-1832 MGA Suelo 77,6 71 105,2 5,77 8,15 7,87 10,0 4,2 6,0 1,2
20021122-1832 LEAN Suelo 38,6 71 80,8 5,77 26,71 35,30 20,0 6,0 22,0 12,0
20021122-1834 RAAN Suelo 70,1 71 99,8 5,77 11,03 11,09 20,0 1,4 22,0 1,4
20021122-1834 RIAN Suelo 139,5 71 156,5 5,77 3,36 3,12 1,4 0,2 1,1 0,1
20041009-2126 MATN Roca 246,7 48 251,3 6,62 2,14 2,52 7,8 7,8 5,0 6,0
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20041009-2126 JIAN Roca 255,8 48 260,2 6,62 3,11 4,09 8,0 4,0 8,0 3,0
20041009-2126 BOAN Roca 220,6 48 225,8 6,62 3,34 3,09 8,0 3,2 7,0 6,0
20041009-2126 RAAN Suelo 149,8 48 157,3 6,62 38,96 40,27 80,0 20,0 150,0 46,0
20041009-2126 RIAN Suelo 78,7 48 92,2 6,62 26,95 21,01 60,0 24,0 40,0 30,0
20041009-2126 DCAN Suelo 149,5 48 157,0 6,62 59,48 78,92 200,0 16,0 190,0 16,0
20050106-1510 DCAN Suelo 46,8 74 87,6 5,62 8,19 9,89 14,0 1,0 36,0 1,4
20050307-0717 LEAN Suelo 146,5 74 164,1 5,77 6,34 4,68 16,0 0,2 16,0 0,2
20050401-0736 LEAN Suelo 62,1 111 127,2 5,77 3,97 4,39 6,2 1,8 6,0 2,0
20050723-2009 JUIN Roca 34,5 171 174,5 5,99 0,75 0,80 1,0 2,0 0,8 2,0
20050723-2008 RAAN Suelo 105,7 171 201,0 5,99 2,89 2,62 6,0 2,0 6,0 2,8
20050723-2008 MAAN Suelo 33,9 171 174,3 5,99 2,31 1,58 2,6 4,0 2,0 2,2
20050723-2008 DCAN Suelo 32,6 171 174,1 5,99 4,24 4,96 10,0 2,6 14,0 4,0
20001126-0003 DCAN Suelo 136,3 29 139,4 5,54 1,19 0,88 2,0 0,7 1,5 0,7
20001126-0003 MGA Suelo 139,5 29 142,5 5,54 0,51 0,42 0,8 0,4 0,8 0,3
Anexos
313
314
EL SALVADOR
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
19-jun-1982 OB Suelo 47,5 80,0 93,05 7,3 162,23 181,27 390,0 534,0 528,0 536,0
13-ene-2001 CA Roca 139,6 60,0 151,9 86,5 7,7 106,30 95,90 209,5 282,8 226,8 183,9
13-ene-2001 CM Roca 168,2 60,0 178,6 144,1 7,7 13,56 12,39 20,9 25,6 23,1 18,0
13-ene-2001 CU Roca 95,8 60,0 113,0 113,6 7,7 76,26 77,66 180,2 150,2 206,3 100,0
13-ene-2001 QC Roca 64,6 60,0 88,2 87,2 7,7 149,20 183,00 577,2 164,5 366,3 209,5
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
13-ene-2001 RF Roca 94,4 60,0 111,8 81,0 7,7 203,90 204,90 478,2 234,5 471,2 252,6
13-ene-2001 SE Roca 91,8 60,0 109,6 108,7 7,7 80,58 59,59 190,9 71,3 214,1 115,6
13-ene-2001 ST Roca 97,1 60,0 114,1 79.4 7,7 587,70 761,40 1123.8 517,0 2582,6 345,2
13-ene-2001 VF Roca 96.6 60,0 113,7 86,5 7.7 201,60 184,70
13-ene-2001 LI Roca 86,9 60.0 105,6 61,3 7,7 1092.00 564,00 1290,0 285,0 958.0 237,0
13-ene-2001 ZA Roca 56,6 60,0 82.5 72,0 7,7 255,00 305.00 362,0 140,0 410,0 229.0
13-ene-2001 PA Roca 84,1 60,0 103,3 75.4 7,7 173,00 151,00 223.0 174,0 182,0 111,0
13-ene-2001 NO Roca 67.8 60,0 90,6 78,9 7.7 569,00 479,00 1063,0 402.0 1789,0 319,0
13-ene-2001 TE Roca 96,1 60.0 113,3 79,2 7,7 486.00 477,00 1103,0 385,0 1112.0 389,0
13-ene-2001 AH Suelo 160,5 60,0 171,4 114,8 7,7 210,00 143,10 335,9 337,1 318,9 325,8
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
13-ene-2001 DB Suelo 91,2 60,0 109,2 87,1 7,7 220,70 245,20 504,2 184,4 474,5 525,1
13-ene-2001 MG Suelo 70,9 60,0 92,9 91,9 7,7 118,10 133,20 215,9 253,1 205,3 226,5
13-ene-2001 OB Suelo 90,9 60,0 108,9 81,4 7,7 419,50 372,00 1101,1 557,8 1057,6 509,9
13-ene-2001 RS Suelo 94,4 60,0 111,8 81,0 7,7 317,10 298,20 1211,8 282,2 1030,0 270,3
13-ene-2001 SA Suelo 143,2 60,0 155,3 112,1 7,7 132,90 83,63 169,4 175,7 374,6 409,0
13-ene-2001 SM Suelo 52,6 60,0 79,8 77,7 7,7 864,20 702,40 2021,8 417,6 1615,6 351,6
13-ene-2001 SS Suelo 94,7 60,0 112,1 83,2 7,7 266,80 246,70 546,1 212,6 658,8 331,4
13-ene-2001 VS Suelo 96,6 60,0 113,7 86,5 7,7 305,50 301,40
13-ene-2001 EX Suelo 93,9 60,0 111,5 83,7 7,7 295,00 273,00 962,0 441,0 584,0 394,0
13-ene-2001 BA Suelo 87,2 60,0 105,9 85,2 7,7 154,00 195,00 615,0 491,0 485,0 454,0
13-ene-2001 AR Suelo 119,2 60,0 133,4 87,3 7,7 589,00 445,00 751,0 1050,0 1183,0 657,0
13-ene-2001 TO Suelo 94,6 60,0 112,0 92,0 7,7 258,00 230,00 594,0 424,0 611,0 208,0
315
316
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
13-dic-2004 SMIG Suelo 176,2 54,8 184,5 5,7 17,61 13,65
13-dic-2004 SNET Suelo 76,9 54,8 94,4 5,7 20,18 31,98
13-dic-2004 UDBS Suelo 85,3 54,8 101,4 5,7 55,69 51,38
13-dic-2004 UESS Suelo 81,8 54,8 98,4 5,7 40,93 29,56
13-dic-2004 UNCO Suelo 85,7 54,8 101,8 5,7 9,30 8,11
317
318
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
22-ene-2006 UESS Suelo 210,0 50,0 215,9 5,5 4,53 6,04
22-ene-2006 UNCO Suelo 176,3 50,0 183,3 5,5 2,67 3,24
319
320
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
30-dic-2006 JUA Suelo 126,6 50,0 136,1 5,6 9,91 10,35
30-dic-2006 SNET Suelo 180,9 50,0 187,7 5,6 16,72 12,41
30-dic-2006 UDBS Suelo 189,2 50,0 195,7 5,6 6,32 7,54
30-dic-2006 UESS Suelo 184,3 50,0 190,9 5,6 8,42 12,92
30-dic-2006 UNCO Suelo 151,2 50,0 159,2 5,6 6,82 4,41
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
COSTA RICA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199003251323 ALJ suelo 90,4 17 92,0 70,0 7,0 169,00
199003251323 CTG suelo 117,4 17 118,6 90,5 7,0 87,00
199003251323 HTO suelo 96,6 17 98,1 72,8 7,0 86,00
199003251323 SRM suelo 70,8 17 72,8 52,0 7,0 103,00
199003251323 GTS suelo 101,5 17 102,9 78,6 7,0 64,40
199003251323 QPS roca 86,3 17 88,0 72,8 7,0 69,40
199003251323 RCP roca 113,2 17 114,5 87,3 7,0 57,20
199908201002 ECA suelo 105,6 22 107,9 82,5 6,9 40,90 58,10 121,0 94,0 198,0 46,7
199908201002 ISD suelo 65,1 22 68,7 39,8 6,9 85,50 62,80 245,0 149,0 250,0 76,7
199908201002 MGL suelo 111,5 22 113,6 85,0 6,9 49,90 43,70 113,0 43,1 122,0 50,6
199908201002 CDN roca 97,5 22 100,0 69,6 6,9 15,60 16,60 36,7 14,2 52,9 20,0
199908201002 GUA roca 105,6 22 107,9 79,6 6,9 22,80 26,70 48,1 16,2 53,5 14,0
199908201002 NFL roca 113,7 22 115,8 84,9 6,9 42,50 47,30 84,2 17,8 152,0 11,9
199908201002 OVS roca 112,6 22 114,7 85,2 6,9 16,50 17,30 41,0 41,4 65,0 12,7
199908201042 ECA suelo 113,3 19 114,9 5,4 3,86 3,70 11,8 6,8 7,8 3,7
199908201042 MGL suelo 118,5 19 120,0 5,4 4,08 3,96 7,4 5,3 9,0 4,7
199908201042 CDN roca 102,0 19 103,7 5,4 2,09 2,26 6,1 3,5 5,9 2,6
199908201042 GUA roca 114,2 19 115,8 5,4 2,22 2,01 5,2 0,8 4,9 1,2
199908201042 NFL roca 120,0 19 121,5 5,4 2,84 2,27 4,6 2,0 7,4 1,4
199908201042 OVS roca 120,5 19 122,0 5,4 1,42 1,56 2,9 2,0 4,9 1,7
199908211049 ECA suelo 117,1 28 120,4 6,1 7,96 10,50 19,2 13,4 25,8 13,1
199908211049 ISD suelo 62,2 28 68,2 6,1 10,60 15,70 39,6 5,7 56,9 15,3
199908211049 MGL suelo 122,2 28 125,4 6,1 14,10 9,79 33,2 15,8 29,4 10,2
Anexos
321
322
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199908211049 CDN roca 105,4 28 109,1 6,1 8,63 4,42 15,0 10,6 13,7 7,2
199908211049 GUA roca 118,2 28 121,4 6,1 4,90 3,65 11,0 2,1 6,1 3,0
199908211049 NFL roca 123,6 28 126,7 6,1 5.99 7,41 13,6 3,9 13.6 3,9
199908211049 OVS roca 124,4 28 127,5 6.1 4,24 4,56 12,9 3.3 13,9 3,5
200411200807 AETG suelo 45,6 25 52.0 6,2 109,30 130,92 249.7 30,4 221,4 39,8
200411200807 ALJ suelo 55.3 25 60,7 6,2 96,90 123.00 250,0 191,0 329,0 74.6
200411200807 ECA suelo 48,0 25 54,1 6,2 173.00 101,00 713,0 58,8 381.0 91,3
200411200807 ISD suelo 58,9 25 63,9 6.2 58,60 57,60 162,0 32.2 177,0 18,0
200411200807 RAL suelo 51,5 25 57.2 6,2 57,80 52,00 123,0 37,7 185,0 44,3
200411200807 RMO suelo 133,9 25 136,2 6,2 31,70 29,80 95,4 19,8 63,8 18,7
200411200807 SLG suelo 50,1 25 56,0 6,2 69,00 96,60 220,0 73,4 167,0 74,9
200411200807 APSDb roca 142,9 25 145,1 6,2 14,98 8,94 25,7 39,7 23,5 23,9
200411200807 APSGb roca 121,3 25 123,8 6,2 12,36 11,38 34,5 13,5 32,2 22,1
200411200807 CCH roca 57,8 25 63,0 6,2 26,10 40,10 81,3 15,0 89,5 28,9
200411200807 CDN roca 48,0 25 54,1 6,2 65,90 51,40 120,0 23,1 151,0 23,9
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
200411200807 FRA roca 31,3 25 40,1 6,2 103,00 108,00 475,0 26,3 281,0 51,1
200411200807 OVS roca 54,4 25 59,8 6,2 11,40 12,30 29,0 18,3 44,8 23,4
200411200807 QPS roca 11,9 25 27,7 6,2 226,00 231,00 795,0 423,0 737,0 278,0
200411200807 RGA roca 54,4 25 59,9 6,2 103,00 100,00 254,0 33,4 154,0 28,7
200411200807 RTU roca 72,4 25 76,6 6,2 39,70 49,90 58,2 22,8 97,1 44,1
200507020216 AETG suelo 402,7 30 403,8 6,6 4,13 3,34 12,1 2,5 11,5 4,7
200507020216 APSGb roca 291,0 30 292,6 6,6 11,66 5,74 20,5 18,9 16,7 15,2
200507020216 FRA roca 389,5 30 390,7 6,6 1,48 1,27 2,9 1,8 2,6 1,5
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200611181913 APMD suelo 4,4 33,4 33,7 5,0 40,91 33,80 42,7 2,0 80,8 3,9
200611181913 APANca roca 59,9 33,4 68,6 5,0 8,67 10,10 11,7 3,5 7,1 4,2
200611181913 APCB roca 73,2 33,4 80,5 5,0 3,80 3,81 4,6 0,6 3,8 0,6
200611181913 APPI roca 4,4 33,4 33,7 5,0 16,02 7,26 5,5 1,2 7,5 1,3
200611181913 FRA roca 14,4 33,4 36,4 5,0 26,30 43,10 32,5 3,5 128,0 4,4
200611181913 QPS roca 24,5 33,4 41,4 5,0 34,90 28,10 77,7 6,4 66,2 6,7
200611211231 APMD suelo 70,9 35 79,0 4,8 8,16 4,49 18,2 1,2 7,4 0,6
200611211231 APANca roca 101,3 35 107,2 4,8 6,36 6,52 7,5 1,1 9,3 0,8
200611211231 QPS roca 50,9 35 61,8 4,8 7,00 5,14 12,0 2,0 11,2 1,6
Anexos
323
324
NICARAGUA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010113-1734 JIAN Roca 328,3 33 329,9 7,45 6,27 5,34 18,0 6,0 16,0 5,0
20010113-1734 MATN Roca 355,7 33 357,2 7,45 2,59 2,73 6,5 4,5 5,0 7,0
20010113-1734 BOAN Roca 403,2 33 404,5 7,45 3,43 3,43 7,0 7,0 8,0 8,0
20010113-1734 JUIN Roca 439,1 33 440,3 7,45 2,56 2,94 4,5 5,0 4,5 5,8
20010113-1733 CHAN Suelo 239,7 33 242,0 7,45 88,27 68,41 100,0 80,0 160,0 70,0
20010113-1733 LEAN Suelo 270,3 33 272,3 7,45 39,07 36,36 90,0 40,0 70,0 30,0
20010113-1733 ESAN Suelo 286,9 33 288,8 7,45 13,85 10,43 25,0 35,0 20,0 25,0
20010113-1734 DCAN Suelo 342,2 33 343,8 7,45 44,35 43,48 150,0 40,0 160,0 38,0
20010113-1734 RAAN Suelo 336,2 33 337,8 7,45 55,90 44,26 150,0 30,0 150,0 58,0
20010113-1734 MGA Suelo 344,0 33 345,6 7,45 33,07 40,61 90,0 38,0 88,0 35,0
20010113-1734 GRAN Suelo 378,0 33 379,4 7,45 8,69 8,97 22,0 14,0 22,0 14,0
20010114-2241 CHAN Suelo 223,5 33 225,9 6,56 4,93 3,79 35,0 4,5 25,0 7,0
20010114-2242 MGA Suelo 326,8 33 328,5 6,56 1,41 1,48 3,6 2,0 3,0 1,5
20010114-2242 RAAN Suelo 319,5 33 321,2 6,56 3,52 2,53 8,0 2,0 8,0 3,5
20010114-2242 DCAN Suelo 325,3 33 327,0 6,56 2,57 2,89 5,0 2,0 10,0 1,5
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
20010217-0117 CHAN Suelo 197,1 20 198,1 6,06 2,09 2,15 5,0 1,4 4,6 0,9
20010217-0118 RAAN Suelo 294,5 20 295,1 6,06 1,84 1,29 3,8 0,5 4,0 0,9
20010217-0118 DCAN Suelo 300,5 20 301,2 6,06 1,51 1,87 6,0 0,7 8,5 0,7
20010217-0118 LEAN Suelo 228,0 20 228,9 6,06 0,91 0,84 2,4 0,5 2,2 0,6
20010602-1936 CHAN Suelo 127,5 20 129,1 5,77 7,78 8,53 14,0 4,0 8,0 2,0
20010602-1937 DCAN Suelo 229,4 20 230,3 5,77 2,18 2,10 4,0 0,6 6,0 1,2
20010602-1936 LEAN Suelo 157,0 20 158,3 5,77 3,91 2,50 4,2 1,0 3,0 1,4
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010704-2218 CHAN Suelo 122,2 24 124,5 5,69 2,02 2,48 3,0 0,7 4,0 0,8
20010704-2219 DCAN Suelo 117,9 24 120,3 5,69 1,70 1,39 4,0 0,6 3,0 1,5
20010705-0113 CHAN Suelo 118,8 25 121,4 5,54 2.64 2,24 5,4 0,5 5.0 0,7
20010705-0113 LEAN Suelo 104,4 25 107,4 5.54 1,27 1,15 3,4 0.6 3,0 0,3
20010705-0113 DCAN Suelo 115,2 25 117.9 5,54 4,38 2,82 3.0 0,4 2,4 0,7
20010705-0113 RAAN Suelo 112.8 25 115,6 5,54 1,91 1,71 4,0 0,4 4,0 0,6
20020106-1849 JIAN Roca 195,7 26 197,5 5,84 1,06 1,02 2,0 0,5 2,0 0,4
20020106-1849 MATN Roca 208,7 26 210,3 5,84 0,39 0,33 0,8 0,8 0,6 0,5
20020106-1848 CHAN Suelo 81,6 26 85,7 5,84 33,73 24,82 35,0 18,0 36,0 10,0
20020106-1849 ESAN Suelo 162,8 26 164,9 5,84 1,24 0,84 3,0 2,6 1,6 2,0
20020106-1849 RAAN Suelo 166,1 26 168,1 5,84 10,20 5,42 20,0 2,0 16,0 3,0
20020106-1849 RIAN Suelo 240,6 26 242,0 5,84 1,93 2,23 2,0 0,4 1,2 0,3
20020106-1852 DCAN Suelo 172,0 26 173,9 5,84 7,30 5,76 16,0 2,6 10,0 2,6
20020317-0900 ESAN Suelo 156,4 28 158,9 6,06 1,74 0,99 2,6 2,5 2,2 2,2
20020317-0900 DCAN Suelo 179,3 28 181,5 6,06 7,85 10,42 20,0 2,0 40,0 3,0
20021002-1941 JIAN Roca 164,0 21 165,4 5,54 0,63 1,30 2,4 0,4 4,0 0,3
20021002-1940 CHAN Suelo 46,7 21 51,2 5,54 15,40 15,27 16,0 2,0 8,0 2,6
20021002-1941 LEAN Suelo 65,4 21 68,7 5,54 6,51 8,29 6,2 0,6 6,2 1,6
20021002-1941 RAAN Suelo 127,4 21 129,1 5,54 5,12 3,03 12,0 0,4 8,0 0,8
20050315-0014 MAAN Suelo 147,0 34 150,9 5,99 2,29 2,69 5,0 6,0 7,0 4,4
20050315-0015 LEAN Suelo 200,3 34 203,2 5,99 1,53 1,43 3,8 2,6 4,2 4,0
Anexos
325
326
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20050702-0227 DCAN Suelo 124,0 21 125,8 5,77 6,35 5,88 20,0 3,6 16,0 2,4
20050702-0227 LEAN Suelo 161,3 21 162,6 5,77 2,63 2,61 10,0 1,6 8,0 1,8
20050702-0227 RAAN Suelo 125,3 21 127,1 5,77 5,60 4,05 14,0 3,6 14,0 3,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
EL SALVADOR
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
28-feb-2001 UC Roca 85,3 41,6 94,9 6,0 29,43
28-feb-2001 DB Suelo 88,5 41,6 97,8 6,0 36,16 25,22
28-feb-2001 OB Suelo 84,9 41,6 94,5 6,0 66,30 61,94
28-feb-2001 RS Suelo 86,1 41,6 95,6 6,0 40,74 40,19
327
328
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
9-oct-2004 UDBS Suelo 412,0 27,9 413,0 7,0 7,56 6,60
9-oct-2004 UESS Suelo 416,1 27,9 417,1 7,0 8,13 10,05
9-oct-2004 UNCO Suelo 462,7 27,9 463,5 7,0 2,07 1,44
329
330
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
19-ene-2007 SNET Suelo 85,7 29,7 90,7 6,0 12,19 11,88
19-ene-2007 UCHI Suelo 143,8 29,7 146,8 6,0 6,25 9,84
19-ene-2007 UDBS Suelo 92,3 29,7 96,9 6,0 11,72 13,39
19-ene-2007 UESS Suelo 90,5 29,7 95,2 6,0 14,89 17,20
19-ene-2007 UNCO Suelo 110,4 29,7 114,3 6,0 5,26 3,46
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199012221727 AG1 Suelo 25,9 6,5 26,7 6,0 116,95 110,09 179,0 28,4 229,0 53,1
199012221727 ALJ suelo 16,0 6,5 17,3 6,0 262,40 411,80 708,0 182,0 1230,0 338,0
199012221727 CTG Suelo 43,0 6,5 43,5 6,0 235,62 284,60 357,0 48,3 394,0 58,9
199012221727 GTS Suelo 30,5 6,5 31,2 6,0 158,32 74,27 287,0 78,1 218,0 53,3
199012221727 HTO Suelo 23,4 6,5 24,3 6,0 173,50 216,66 337,0 59,9 510,0 57,5
199012221727 SRM Suelo 27,5 6,5 28,2 6,0 162,97 170,65 251,0 214,0 278,0 412,0
199012221727 APSMe roca 5,0 6,5 8,2 6,0 494,60 367,40 550,0 70,0 500,0 55,0
199012221727 CCH roca 58,4 6,5 58,8 6,0 42,96 29,76 46,4 23,2 41,5 15,7
199012221729 AG1 suelo 27,2 5 27,7 5,0 22,71 27,19 52,7 31,2 54,3 49,3
199012221729 ALJ suelo 21,0 5 21,6 5,0 117,17 109,66 207,0 164,0 273,0 183,0
199012221729 CTG suelo 42,7 5 43,0 5,0 22,61 23,29 73,6 15,5 58,6 29,0
199012221729 GTS suelo 30,2 5 30,6 5,0 27,95 28,76 92,1 13,6 65,3 18,9
199012221729 HTO suelo 24,2 5 24,7 5,0 25,76 30,18 100,0 28,0 94,4 30,4
199012221729 SRM suelo 31,0 5 31,4 5,0 74,77 79,95 77,4 76,4 220,0 84,9
199012221729 APSMe roca 10,0 5 11,2 5,0 71,00 98,40 120,0 47,0 200,0 55,0
199104222157 ALJ suelo 124,6 15 125,5 105,5 7,7 108,36 107,39 270,0 163,0 322,0 112,0
199104222157 GTS suelo 100,3 15 101,4 84,5 7,7 100,95 65,58 228,0 94,0 161,0 111,0
199104222157 HTO suelo 108,2 15 109,3 91,3 7,7 119,15 78,32 205,0 98,3 199,0 116,0
199104222157 ISD suelo 61,7 15 63,5 63,0 7,7 187,40 136,96 405,0 141,0 442,0 105,0
199104222157 PCL suelo 146,0 15 146,8 98,0 7,7 85,64 63,56 170,0 81,1 202,0 70,7
199104222157 APSQ roca 61,0 15 62,8 33,9 7,7 761,30 265,70 1100,0 500,0 710,0 250,0
199104222157 CCH roca 74,6 15 76,1 58,5 7,7 139,77 76,18 268,0 183,0 160,0 145,0
199104222157 GLF roca 106,2 15 107,3 98,0 7,7 55,15 41,49 158,0 39,6 158,0 50,6
199104222157 ICE roca 109,7 15 110,7 91,0 7,7 84,42 89,70 145,0 64,3 316,0 61,9
Anexos
331
332
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
199104222157 QPS roca 111,5 15 112,5 109,0 7,7 35,03 31,60 76,9 40,6 79,0 60,9
199104222206 ALJ suelo 63,7 10 64,5 5,6 21,69 31,70 110,0 16,2 91,6 22,1
199104222206 CTG suelo 27,3 10 29,1 5,6 52,42 99,36 55,1 25,6 73,0 16,9
199104222206 PCL suelo 65,2 10 65,9 5,6 24,38 21,09 120,0 52,5 286,0 63,2
199104222206 CCH roca 17,3 10 20,0 5,6 40,47 38,35 122,0 21,4 72,2 39,8
199908101455 ECA suelo 79,6 18 81,6 5,6 23,80 30,60 110,0 7,6 109,0 2,0
199908101455 ISD suelo 48,4 18 51,7 5,6 10,20 10,30 27,7 5,4 37,5 3,6
199908101455 CDN roca 71,7 18 73,9 5,6 11,40 11,50 58,1 4,7 37,9 3,7
199908101455 GUA roca 79,8 18 81,8 5,6 40,50 46,00 109,0 6,3 40,8 2,7
199908101455 OVS roca 86,6 18 88,5 5,6 18,60 28,20 47,5 3,8 101,0 4,4
200101300431 ECA suelo 4,1 5,2 6,6 4,2 35,80 28,30 112,0 4,6 90,5 2,7
200101300431 LPF suelo 0,7 5,2 5,2 4,2 23,50 29,10 23,2 0,7 47,9 3,2
200101300431 SLG suelo 17,1 5,2 17,9 4,2 5,00 1,85 9,7 0,4 5,1 0,4
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
200101300431 CDN roca 19,4 5,2 20,0 4,2 2,87 2,99 3,7 0,2 4,2 0,2
200101300431 FRA roca 20,5 5,2 21,1 4,2 4,44 9,10 4,6 0,2 11,8 0,4
200101300431 OVS roca 9,1 5,2 10,4 4,2 3,75 6,75 12,8 0,4 16,4 0,8
200111090047 ALJ suelo 220,7 17 221,4 6,0 6,53 7,60 18,2 7,2 31,1 7,1
200111090047 ISD suelo 167,4 17 168,2 6,0 11,30 8,54 28,4 6,4 23,4 10,9
200111090047 RAL suelo 189,1 17 189,8 6,0 6,05 9,62 14,7 4,8 24,7 6,0
200111090047 RMO suelo 99,4 17 100,9 6,0 31,70 39,10 82,2 41,7 89,1 38,5
200111090047 SLG suelo 186,8 17 187,6 6,0 8,11 11,40 29,0 11,1 27,1 6,2
200111090047 FRA roca 201,1 17 201,8 6,0 2,51 2,67 6,9 2,3 5,8 1,6
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200111090047 GLF roca 160,1 17 161,0 6,0 9,87 9,66 30,7 8,1 34,0 5,8
200207310017 ALJ suelo 284,3 20 285,0 6,2 26,30 18,40 44,8 40,9 36,7 24,4
200207310017 ISD suelo 194,2 20 195,2 6,2 11,00 11,40 26,7 15,1 38,6 14,2
200207310017 RAL suelo 257,2 20 258,0 6,2 13,10 11,00 21,8 11,9 21,9 12,9
200207310017 RMO suelo 240,3 20 241,2 6,2 12,90 13,70 22,2 18,9 29,4 21,5
200207310017 SLG suelo 253,4 20 254,2 6,2 13,80 12,60 55,2 30,7 28,2 19,6
200207310017 CDN roca 250,2 20 251,0 6,2 4,97 5,52 15,8 5,0 12,2 4,1
200207310017 FRA roca 250,0 20 250,8 6,2 5,69 4,30 18,4 7,2 15,2 5,1
200207310017 GLF roca 95,3 20 97,4 6,2 23,50 32,60 60,3 36,4 79,9 24,8
200207310017 QPS roca 227,3 20 228,1 6,2 18,00 18,00 38,7 11,3 35,9 8,2
200310170007 LPF suelo 35,0 10 36,4 4,2 11,00 10,00 20,5 1,7 20,5 1,7
200310170007 RAL suelo 22,4 10 24,5 4,2 18,00 11,10 17,8 2,1 23,9 2,8
200310170007 SLG suelo 18,6 10 21,1 4,2 16,70 51,40 53,0 2,3 111,0 7,5
200310170007 CDN roca 16,1 10 19,0 4,2 19,50 26,30 41,8 2,3 62,7 3,5
200310170007 FRA roca 28,6 10 30,3 4,2 8,31 12,00 22,1 0,9 8,7 0,5
200312250711 AETG suelo 213,5 26 215,1 207,0 6,6 24,96 26,41 63,3 14,1 59,0 13,9
200312250711 ALJ suelo 248,4 26 249,7 239,0 6,6 26,30 18,40 68,5 86,6 94,7 66,4
200312250711 ECA suelo 232,9 26 234,3 222,0 6,6 31,70 33,00 76,6 2,1 71,1 43,0
200312250711 ISD suelo 157,4 26 159,5 145,0 6,6 20,70 24,20 44,5 67,5 53,5 48,2
200312250711 LPF suelo 230,2 26 231,7 217,4 6,6 23,30 36,10 47,4 19,3 79,4 28,4
200312250711 RAL suelo 219,0 26 220,5 206,3 6,6 17,10 19,30 37,9 22,3 71,1 29,5
200312250711 RMO suelo 192,8 26 194,5 194,5 6,6 13,60 11,90 32,3 22,7 23,8 18,8
200312250711 SLG suelo 215,1 26 216,7 204,0 6,6 32,10 33,20 98,4 43,9 70,2 82,8
Anexos
333
334
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200312250711 APPI roca 209,6 26 211,2 190,0 6,6 8,72 7,65 20,6 15,2 23,6 15,0
200312250711 APSDb roca 352,4 26 353,4 343,0 6,6 2,84 3,20 5,6 65,1 6,0 9,3
200312250711 CDN roca 212,1 26 213,7 194,5 6,6 10,10 11,20 25,4 12,3 31,4 19,1
200312250711 FRA roca 214,5 26 216,1 200,9 6,6 8,46 8,57 28,0 9,7 29,6 14,6
200312250711 GLF roca 57,4 26 63,0 45,0 6,6 114,00 105,00 374,0 65,8 365,0 43,3
200312250711 OVS roca 239,6 26 241,0 226,9 6,6 6,12 5,96 12,6 14,3 13,8 11,2
200312250711 QPS roca 197,0 26 198,7 189,5 6,6 27,70 41,30 58,9 50,4 56,2 28,9
200312250711 RGA roca 252,6 26 254,0 240,5 6,6 9,72 12,20 20,9 11,1 39,2 16,9
200312250711 RTU roca 206,0 26 207,6 193,4 6,6 6,45 8,57 13,8 12,7 18,5 10,5
200401071042 AETG suelo 212,9 15 213,4 5,5 7,47 9,29 21,2 2,2 24,2 2,4
200401071042 ALJ suelo 247,2 15 247,7 5,5 8,72 9,03 19,1 5,9 20,2 59,0
200401071042 ECA suelo 232,0 15 232,5 5,5 10,20 8,06 32,5 5,1 23,2 3,4
200401071042 LPF suelo 229,5 15 230,0 5,5 9,65 11,60 29,3 2,4 30,7 4,0
200401071042 APPI roca 207,5 15 208,1 5,5 2,04 2,72 6,2 1,2 10,3 1,8
200401071042 CDN roca 211,7 15 212,2 5,5 3,51 3,19 7,8 1,2 8,3 1,4
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
200401071042 FRA roca 213,1 15 213,7 5,5 3,47 3,44 9,3 1,3 9,9 1,5
200401071042 GLF roca 55,8 15 57,8 5,5 43,40 35,20 174,0 14,1 124,0 11,4
200402041159 ALJ suelo 221,7 14 222,1 5,8 22,00 25,80 46,7 36,4 70,3 27,8
200402041159 ECA suelo 206,9 14 207,3 5,8 13,00 12,10 46,1 12,3 36,6 29,6
200402041159 ISD suelo 131,5 14 132,2 5,8 12,30 17,60 32,9 14,5 47,1 19,0
200402041159 LPF suelo 204,7 14 205,1 5,8 31,40 46,90 73,1 10,7 146,0 13,9
200402041159 RAL suelo 194,5 14 195,0 5,8 8,57 12,60 18,0 9,0 27,5 17,4
200402041159 RMO suelo 183,8 14 184,3 5,8 17,50 14,50 27,9 19,3 26,6 33,7
200402041159 SLG suelo 190,6 14 191,2 5,8 18,60 22,20 56,1 16,0 51,4 27,4
COSTA RICA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
200402041159 CDN roca 187,4 14 188,0 5,8 8,56 7,66 24,2 4,0 17,0 10,3
200402041159 FRA roca 187,4 14 187,9 5,8 5,72 8,95 20,9 7,3 29,3 16,0
200402041159 GLF roca 34,2 14 36,9 5,8 92,30 81,90 235,0 31,2 142,0 43,3
200402041159 OVS roca 214,0 14 214,5 5,8 3,03 4,23 7,2 8,2 8,5 9,8
200402041159 QPS roca 166,0 14 166,6 5,8 13,40 18,00 52,9 26,0 54,3 16,7
200402041159 RGA roca 225,1 14 225,5 5,8 7,16 5,71 15,6 6,3 19,0 7,5
200402041159 RTU roca 185,3 14 185,8 5,8 5,37 6,58 14,2 8,4 18,6 10,0
200404072023 ISD suelo 64,0 6,6 64,3 5,5 4,31 6,00 10,0 7,4 13,6 5,3
200404072023 LPF suelo 110,7 6,6 110,9 5,5 11,50 9,05 34,1 6,6 29,7 7,6
200404072023 RMO suelo 159,5 6,6 159,6 5,5 12,70 9,21 20,3 33,7 13,8 17,1
200404072023 SLG suelo 104,0 6,6 104,2 5,5 11,00 5,63 35,8 17,5 14,0 6,5
200404072023 CDN roca 100,9 6,6 101,1 5,5 3,58 2,94 9,3 5,2 7,7 3,2
200404072023 FRA roca 90,2 6,6 90,5 5,5 5,87 4,02 15,8 3,3 12,1 2,6
200404072023 OVS roca 117,5 6,6 117,7 5,5 1,32 2,48 3,1 3,9 7,1 2,8
200404072023 QPS roca 55,0 6,6 55,4 5,5 27,50 24,10 69,7 8,4 63,5 11,7
Anexos
335
336
NICARAGUA
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010207-1024 JIAN Roca 302,9 2 302,9 6,27 0,84 0,56 2,2 0,2 1,5 0,2
20010207-1023 CHAN Suelo 197,3 2 197,3 6,27 5,20 6,75 15,0 1,5 16,0 2,0
20010207-1024 LEAN Suelo 228,0 2 228,0 6,27 2,19 2,10 7,5 1,0 6,2 1,2
20010207-1024 RAAN Suelo 290,7 2 290,7 6,27 4,31 3,33 12,0 1,0 18,0 1,5
20010207-1024 DCAN Suelo 296,2 2 296,2 6,27 3,42 5,61 10,0 1,0 16,0 1,6
20010207-1024 MGA Suelo 297,3 2 297,3 6,27 1,62 1,60 4,2 0,8 4,0 2,0
20010213-1423 JIAN Roca 117,9 2 117,9 6,49 1,59 2,01 3,0 1,5 3,0 0,9
20010213-1423 MATN Roca 132,9 2 132,9 6,49 0,70 0,41 0,7 1,6 0,7 1,0
20010213-1422 CHAN Suelo 166,3 2 166,3 6,49 2,88 2,73 8,0 4,0 7,6 4,0
20010213-1422 DCAN Suelo 222,0 2 222,0 6,49 0,89 1,28 2,4 1,5 3,6 1,8
20010213-1422 LEAN Suelo 187,6 2 187,6 6,49 1,08 1,44 2,2 2,0 2,2 2,2
20010213-1423 ESAN Suelo 113,5 2 113,5 6,49 1,61 2,10 2,4 2,8 2,6 5,0
20010318-1543 JIAN Roca 194,2 15 194,8 6,06 1,25 1,09 3,4 0,4 3,0 0,4
20010318-1542 CHAN Suelo 79,4 15 80,8 6,06 18,50 15,25 36,0 10,0 35,0 7,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
20010318-1542 LEAN Suelo 99,4 15 100,6 6,06 13,24 9,09 30,0 8,0 24,0 5,0
20010318-1543 DCAN Suelo 161,1 15 161,8 6,06 7,06 8,72 22,0 2,2 26,0 3,0
20010318-1543 ESAN Suelo 162,7 15 163,4 6,06 1,52 1,28 4,0 4,0 2,6 2,0
20010318-1543 GRAN Suelo 195,1 15 195,7 6,06 1,31 1,05 3,0 0,8 2,2 0,9
20010318-1543 MGA Suelo 163,1 15 163,8 6,06 6,83 4,97 20,0 1,5 15,0 1,0
20010318-1543 MAAN Suelo 182,9 15 183,6 6,06 1,09 1,27 2,2 1,0 2,6 0,8
20010318-1543 RAAN Suelo 155,4 15 156,1 6,06 8,57 7,83 30,0 2,2 16,0 3,0
20010812-1553 CHAN Suelo 151,7 5 151,8 5,69 6,21 5,39 10,0 4,0 8,0 10,0
20010812-1553 DCAN Suelo 118,9 5 119,0 5,69 3,94 5,05 7,6 1,4 14,0 1,6
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20010812-1553 MGA Suelo 122,7 5 122,8 5,69 1,86 2,26 4,0 0,9 4,0 1,8
20010812-1553 LEAN Suelo 129,8 5 129,9 5,69 3,84 4,52 8,0 4,0 14,0 12,0
20010812-1553 RAAN Suelo 118,0 5 118,1 5,69 2,91 2,84 8,0 1,6 8,0 2,6
20011008-1230 MGA Suelo 168,0 10 168,3 5,77 1,82 1,85 4,0 0,4 5,0 0,4
20011008-1230 CHAN Suelo 80,8 10 81,4 5,77 14,49 10,35 26,0 2,6 20,0 3,6
20011008-1231 RAAN Suelo 160,2 10 160,5 5,77 3,43 2,46 6,0 0,4 6,4 0,7
20021202-0218 GRAN Suelo 120,2 12 120,8 5,69 1,36 0,72 2,2 2,2 1,4 1,2
20021202-0218 MGA Suelo 135,5 12 136,0 5,69 1,02 0,86 1,4 1,4 1,4 1,6
20050702-0216 BOAN Roca 140,6 3 140,6 6,42 2,30 2,26 4,0 4,6 4,0 4,6
20050702-0216 JUIN Roca 172,8 3 172,9 6,42 2,44 2,95 5,0 4,4 5,0 6,0
20050702-0215 LEAN Suelo 183,0 3 183,0 6,42 11,77 7,12 36,0 6,0 22,0 6,6
20050702-0216 RAAN Suelo 200,4 3 200,4 6,42 16,70 19,18 60,0 24,0 60,0 20,0
20050702-0216 DCAN Suelo 204,8 3 204,8 6,42 25,68 25,15 80,0 22,0 100,0 24,0
20050702-0216 CHAN Suelo 141,6 3 141,6 6,42 6,20 5,91 16,0 4,0 20,0 4,0
20050702-0410 JUIN Roca 145,9 0 145,9 6,06 1,05 1,36 2,0 2,6 2,0 4,0
20050702-0410 RAAN Suelo 195,6 0 195,6 6,06 4,42 4,45 10,0 4,0 12,0 4,2
20050702-0410 DCAN Suelo 194,2 0 194,2 6,06 6,44 6,78 16,0 4,0 20,0 4,4
20050702-0410 LEAN Suelo 169,5 0 169,5 6,06 2,28 1,43 6,0 1,4 4,0 1,4
20050702-0410 CHAN Suelo 145,5 0 145,5 6,06 1,40 1,71 4,0 0,8 4,2 0,8
20050803-0927 JUIN Roca 125,5 1 125,5 5,62 4,27 2,94 2,6 1,0 4,0 1,4
20050803-0927 BOAN Roca 119,7 1 119,7 5,62 2,44 2,47 4,0 2,2 6,0 1,8
Anexos
337
338
NICARAGUA (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
20050803-0926 MAAN Suelo 120,7 1 120,7 5,62 1,15 1,35 2,0 1,0 3,0 1,0
20050803-0926 DCAN Suelo 127,2 1 127,2 5,62 3,13 3,55 8,0 2,2 12,0 2,6
20050803-0927 RAAN Suelo 84,4 1 84,4 5,62 1,56 2,20 4,6 2,0 6,0 2,0
20050803-0927 MGA Suelo 92,2 1 92,2 5,62 1,03 1,18 3,0 1,4 3,4 1,6
20050803-1102 JUIN Roca 86,8 5 87,0 6,06 12,00 15,25 24,0 8,0 44,0 7,0
20050803-1102 BOAN Roca 119,9 5 120,0 6,06 8,24 15,18 16,0 8,0 24,0 8,0
20050803-1102 MATN Roca 92,7 5 92,8 6,06 4,07 4,18 8,0 2,4 9,0 4,2
20050803-1102 MAAN Suelo 183,7 5 183,8 6,06 3,84 4,57 10,0 4,0 8,0 7,0
20050803-1102 RAAN Suelo 121,0 5 121,1 6,06 6,96 6,18 16,0 10,0 16,0 10,0
20050803-1102 DCAN Suelo 129,0 5 129,0 6,06 10,61 12,85 26,0 7,0 36,0 9,0
20050803-1102 MGA Suelo 125,7 5 125,8 6,06 3,89 4,12 8,0 6,0 7,0 7,0
20050923-1349 JUIN Roca 485,1 10 485,2 6,49 1,03 1,10 1,4 1,6 1,4 2,6
20050923-1349 ESAN Suelo 344,5 10 344,7 6,49 2,68 2,55 4,0 8,0 5,4 7,0
20050923-1349 DCAN Suelo 451,7 10 451,8 6,49 0,60 0,98 2,0 1,0 2,0 1,0
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
20060220-0655 MATN Roca 131,5 15 132,4 6,13 3,33 2,93 2,4 1,8 2,6 2,4
20060220-0655 ESAN Suelo 82,7 15 84,1 6,13 6,49 10,60 20,0 8,0 30,0 8,0
20060220-0655 LEAN Suelo 57,2 15 59,1 6,13 4,50 5,35 8,0 3,0 6,4 10,0
EL SALVADOR
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
10-oct-1986 CI Roca 3,6 10,0 10,6 5,70 441,73 680,80 1290,0 433,0 1830,0 629,0
10-oct-1986 HSH Roca 7,8 10,0 12,7 5,70 213,90 295,62 504,0 149,0 594,0 356,0
10-oct-1986 UC Roca 5,9 10,0 11,6 5,70 374,10 408,84 695,0 263,0 736,0 548,0
10-oct-1986 HCR Suelo 6,1 10,0 11,7 5,70 421,07 338,68 931,0 339,0 846,0 449,0
10-oct-1986 IG Suelo 5,3 10,0 11,3 5,70 391,65 524,45 632,0 655,0 870,0 901,0
10-oct-1986 IV Suelo 6,5 10,0 11,9 5,70 667,77 379,75 542,0 430,0 1530,0 401,0
13-feb-2001 CI Roca 25,6 10,00 27,4 19,3 6,60 135,30 69,14 180,1 63,5 217,8 162,1
13-feb-2001 QC Roca 41,0 10,0 42,2 27,4 6,60 18,75 25,55 81,7 28,9 60,7 24,5
13-feb-2001 RF Roca 32,6 10,0 34,1 26,2 6,60 39,86 42,56 88,0 43,4 88,0 45,9
13-feb-2001 ST Roca 37,9 10,0 39,2 32,6 6,60 40,81 37,85 58,6 44,0 67,0 70,4
13-feb-2001 UC Roca 32,1 10,0 33,7 25,7 6,60 58,75 175,9 91,1
13-feb-2001 VF Roca 30,1 10,0 31,7 24,3 6,60 39,92 41,49 69,1 71,6 50,3 49,6
13-feb-2001 LI Roca 46,7 10,0 47,8 40,5 6,60 90,00 92,00 261,8 23,2 121,5 21,4
13-feb-2001 ZA Roca 18,6 10,0 21,2 15,5 6,60 400,00 296,00 709,9 279,0 751,8 155,2
13-feb-2001 PA Roca 26,8 10,0 28,6 20,2 6,60 182,00 105,00 236,6 46,5 127,7 31,4
Anexos
339
340
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
13-feb-2001 TE Roca 36,8 10,0 38,1 30,3 6,60 46,00 40,00 58,6 54,7 71,2 38,3
13-feb-2001 DB Suelo 23,9 10,0 25,9 18,2 6,60 98,08 92,13 272,2 108,7 295,3 134,5
13-feb-2001 OB Suelo 27,9 10,0 29,6 21,7 6,60 101,90 104,70 261,8 142,0 286,9 63,5
13-feb-2001 RS Suelo 32,6 10,0 34,1 26,2 6,60 63,52 57,01 142,4 52,2 157,1 40,8
13-feb-2001 SS Suelo 31,0 10,0 32,6 24,9 6,60 69,90 64,12 117,3 72,3 125,7 30,8
13-feb-2001 VS Suelo 30,1 10,0 31,7 24,3 6,60 74,63 60,23 121,5 56,5 157,1 91,1
13-feb-2001 EX Suelo 29,3 10,0 30,9 23,1 6,60 121,00 97,00 188,5 120,0 207,3 52,2
13-feb-2001 BA Suelo 18,5 10,0 21,0 12,5 6,60 104,00 139,00 339,3 258,2 391,6 286,5
13-feb-2001 AR Suelo 61,3 10,0 62,1 55,1 6,60 28,00 36,00 73,3 27,6 56,5 26,4
13-feb-2001 TO Suelo 22,4 10,0 24,5 18,0 6,60 238,00 246,00 626,2 487,6 695,3 179,1
13-feb-2001 VI Suelo 16,9 10,0 19,7 2.5 6,60 425,00 232,00 538.2 51,5 370,7 30,8
341
342
EL SALVADOR (cont.)
Cod. Epi Prof. Hipo. Rrup PGA1 PGA2 SA 1 SA 1 SA 2 SA 2
Sismo Est, Cond, Sit, km km km km M cm/ss cm/ss 0.3 s 1,0 s 0,3 s 1,0 s
343
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
2 2
1 1
Residuos
Residuos
0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
2 2
1 1
Residuos
0 0
Residuos
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
3 3
2 2
1 1
Residuos
0 0
Residuos
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
344
Anexos
2 2
1 1
Residuos
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
2 2
1 1
Residuos
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
345
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
2 2
1 1
Residuos
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 350 400 0 100 200 300 400
Distancia (km) Distancia (km)
2
1
1
Residuos
0
Residuos
-1
-1
-2
-2 -3
0 100 200 300 400 0 100 200 300 400
Distancia (km) Distancia (km)
0
Residuos
-1
-1
-2 -2
-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 350 400
0 100 200 300 400 500
Distancia (km)
Distancia (km)
346
Anexos
Figura 6.6. Residuos para la ordenada espectral de (1,0 s) para fallamiento superficial
de la corteza
2 2
1 1
Residuos
0 0
Residuos
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
2 2
1
Residuos espectrales (gals)
1
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km)
Distancia (km)
0
Residuos
0
-1
-1
-2
-2
-3
-3
0 100 200 300 400 500
0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
347
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
2 2
1 1
Residuos
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
2 2
1 1
Residuos
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 100 200 300 400 500 0 100 200 300 400 500
Distancia (km) Distancia (km)
348
Anexos
2 2
1 1
Residuos
0 0
Residuos
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 0 50 100 150 200 250 300
Distancia (km) Distancia (km)
2 2
1 1
Residuos
Residuos
0 0
-1 -1
-2 -2
-3 -3
0 50 100 150 200 250 300 0 50 100 150 200 250 300
Distancia (km) Distancia (km)
0
Residuos
-1
-2
-3
0 50 100 150 200 250 300
Distancia (km)
349
Parte 1II
GLOSARIO DE TÉRMINOS
Aceleración básica (ab): es un valor característico de la aceleración horizontal de la
superficie del terreno proporcionado por la Norma NCSE-02, resultante de un
estudio de peligrosidad. La Norma NCSE-02 da los valores de ab para un periodo
de retorno de 500 años en aquellos municipios en los que supera el valor de 0,04
g y un mapa de aceleración básica del territorio español.
Aceleración de cálculo (ac): según la definición de la Norma NCSE-02, es el producto
de la aceleración básica por un coeficiente adimensional de riesgo (Ú, función de
la probabilidad aceptable de que se exceda ac en el período de vida para el que se
proyecta la construcción) y un coeficiente de amplificación del terreno.
Aceleración espectral (de período Ù) [SA (Ù)]: es la aceleración máxima de respuesta
de un oscilador libre de un grado de libertad, ante un movimiento de entrada en
su base y de período Ù. La velocidad espectral y la aceleración espectral se pueden
relacionar mediante la expresión SA (Ù) = 2··SV(Ù)/Ù?.
Aceleración máxima del suelo: véase Aceleración pico del suelo.
Aceleración pico del suelo (PGA): valor máximo que toma la aceleración en el acelero-
grama. Normalmente se considera que la PGA es la aceleración espectral de perío-
do cero.
Árbol lógico: herramienta lógica que se utiliza para incorporar distintas opciones en el
cálculo de la peligrosidad sísmica, asignándoles pesos que representan la verosimi-
litud del analista de que la opción correspondiente reproduzca el caso real. El árbol
lógico se compone de nodos, que representan elementos que intervienen en el cál-
culo, y ramas, que representan diferentes opciones alternativas para esos elementos.
Desagregación: técnica de tratamiento de los resultados del estudio probabilista de peli-
grosidad sísmica utilizada para definir el terremoto de control. Consiste en deter-
minar las contribuciones relativas a la peligrosidad de diferentes intervalos de mag-
nitud, distancia y otras variables, siendo el intervalo que mayor contribución
presenta el que define el terremoto de control. La desagregación se puede realizar
para cada variable por separado o para varias variables conjuntamente.
353
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Escala EMS: Escala Europea de Intensidad Macrosísmica (en inglés, European Macro-
seismic Scale).
Escala MSK: Escala de Intensidad Macrosísmica de Medvedev, Sponheuer y Karnik,
ampliamente utilizada en Europa, sobre todo hasta la aparición de la escala EMS.
Espectro de diseño: espectro de respuesta utilizado en diseño de estructuras.
Espectro de respuesta: es una curva que representa la aceleración máxima de un oscila-
dor libre de periodo natural Ù en respuesta a una excitación producida en su base
por el acelerograma, en función del período Ù. El espectro de respuesta se utiliza
en el diseño de estructuras.
Falla: zona de fractura que materializa el contacto entre dos partes de una roca, o terre-
no en general, que han experimentado desplazamiento una respecto de la otra.
Falla activa: falla que presenta evidencias de desplazamientos en tiempos recientes (por
ejemplo, en los últimos 10.000 años).
Forma espectral normalizada: curva sintética compuesta por varios tramos que, multi-
plicada por factores de suelo, de importancia de estructura, etc., proporciona el
espectro de respuesta especificado en diferentes normativas sismorresistentes, como
la española NCSE-02 o el Eurocódigo EC8.
Intensidad macrosísmica: parámetro de tamaño del terremoto basado en sus efectos
sobre estructuras y el terreno.
Ley de atenuación: véase Modelo del movimiento fuerte del suelo.
Ley de Gutenberg-Richter: es una relación exponencial entre el número de terremotos
N que superan una magnitud dada M y esa magnitud, de la forma log N = a + b
M. Los coeficientes a y b se determinan mediante ajuste por regresión de los datos.
Magnitud de la fase Lg (mbLg): parámetro de tamaño del terremoto que se basa en la
amplitud y en el periodo del tren de ondas Lg. Es el tipo de magnitud utilizado en
el catálogo del IGN.
Magnitud momento (MW): parámetro de tamaño del terremoto derivado del momen-
to sísmico escalar que se define como el producto de la superficie de ruptura en el
plano de falla, el desplazamiento neto en la falla o dislocación y el coeficiente de
rigidez. Es el parámetro de tamaño que mejor correlaciona con la energía liberada
por el terremoto.
Magnitud de ondas internas (mb): parámetro de tamaño del terremoto deducido a par-
tir de la amplitud y del periodo de ondas internas.
Magnitud de ondas superficiales (MS): parámetro de tamaño del terremoto deducido a
partir de la amplitud y del periodo de ondas superficiales.
Modelo del movimiento fuerte del suelo: o, simplemente, modelo del movimiento, es
una expresión matemática que da el valor del parámetro del movimiento en un
emplazamiento dado en función de su distancia a la fuente y de la magnitud del sis-
mo y, frecuentemente, en función de otras variables como el tipo de suelo, el meca-
nismo focal, etc. También se denomina ley de atenuación y relación de predicción
del movimiento. Frecuentemente se considera que el logaritmo del parámetro del
movimiento predicho con el modelo del movimiento sigue una distribución normal.
354
Glosario de términos
355
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
356
Parte 1II
ÍNDICES
ÍNDICE DE FIGURAS
359
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
360
Índices
361
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Capítulo 6. Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.2.Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.3 Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.4 Mapa de amenaza sísmica de Guatemala en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.5 Curvas de amenaza para ciudad de Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.6 Espectros UHS en ciudad de Guatemala, para PR =500, 1000
y 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6.7 Resultados de desagregación en ciudad de Guatemala
para los movimientos objeto dados por: (a) PGA con PR=500 años, (b)
SA(1.0s) con PR=500 años, (c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1.0s)
con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Capítulo 7. Honduras
Figura 7.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Honduras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.2 Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.3 Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.4 Mapa de amenaza sísmica de Honduras en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.5 Curvas de amenaza para Tegucigalpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 7.6.Espectros UHS en Tegucigalpa, para PR =500, 1000 y 2500 años . . . . .
Figura 7.7 Resultados de desagregación en Tegucigalpa para
los movimientos objeto (a) PGA con PR=500 años, (b) SA(1,0 s)
con PR=500 años, (c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1,0 s)
con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
362
Índices
Capítulo 8. El Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.1 Mapas de amenaza en términos de PGA (g) con una probabilidad
del 10 % de excedencia en 50 años, según diversos autores
(Fuente: Bommer et al., 1996) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.2 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en El Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.3 Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos de PGA (gal)
para PR=500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.4 Mapa de amenaza sísmica de El salvador en términos de PGA
(gal) para PR=1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.5 Mapa de amenaza sísmica de El Salvador en términos
de PGA (gal) para PR=2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.6 Curvas de amenaza para San Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 8.7 Espectros UHS en San Salvador, para PR =500, 1000 y 2500 años . . . .
Figura 8.8 Resultados de desagregación en San Salvador para los movimientos
objeto (a) PGA con PR=500 años, (b) SA(1.0s) con PR=500 años,
(c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1.0s) con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . .
Capítulo 9. Nicaragua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.1 Mapa de sismicidad correspondiente a los mayores sismos ocurridos
en Nicaragua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.2 Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.3 Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 1000 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.4 Mapa de amenaza sísmica de Nicaragua en términos de PGA (gal)
para un periodo de retorno de 2500 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.5 Curvas de amenaza para Managua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 9.6 Espectros UHS en Managua, para PR =500, 1000 y 2500 años . . . . . . .
Figura 9.7 Resultados de desagregación en Managua para los movimientos
objeto dados por: (a) PGA con PR=500 años, (b) SA(1.0s) con PR=500 años,
(c) PGA con PR=2500 años, (d) SA(1.0s) con PR=2500 años . . . . . . . . . . . . .
363
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Anexos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 1 Representación gráfica de la función de distribución de magnitud
N(m, según la Ley de Gutenberg-Richter,
para · =2.5, ‚ = 1.3, M0 = 4.5 y MM = 8.0 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 2 Representación gráfica de la funciones de distribución F(m) y densidad
de probabilidades f(m) de magnitud, para ‚ =1.3, M0 = 4.5 y MM = 8.0 . . . . .
Figura 6. 3 Residuos para PGA para fuentes superficiales de la corteza . . . . . . . . . .
Figura 6. 4 Residuos PGA de las fuentes de subducción interplaca . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 5 Residuos PGA de las fuentes de subducción intraplaca . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 6 Residuos para la ordenada espectral de 1.0 s para fallamiento
superficial de la corteza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 7 Residuos de la ordenada espectral de 1.0 s para la fuente
de subducción interplaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Figura 6. 8 Residuos de la ordenada espectral de 1.0 s para la fuente
de subducción intraplaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
364
ÍNDICE DE TABLAS
365
Evaluación de la Amenaza Sísmica en Centroamérica. Proyecto RESIS
Capítulo 6. Guatemala
Tabla 6.1 Antecedentes de estudios de amenaza sísmica realizados
en Guatemala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.2 Catálogos o estudios específicos utilizados en la descripción
de los sismos históricos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.3 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Guatemala. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.4 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno
en ciudad de Guatemala. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 6.5 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en ciudad de Guatemala. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Capítulo 7. Honduras
Tabla 7.1 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Honduras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 7.2 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno
en Tegucigalpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 7.3 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en Tegucigalpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Capítulo 8. El Salvador
Tabla 8.1 Valores de PGA estimados para San Salvador, con una probabilidad
del 10 % de excedencia en 50 años (Bommer et al., 1996;
Alvarenga et al., 1997). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 8.2 Parámetros de localización y tamaño de los sismos reportados en
El Salvador con I ? VIII y/o M ? 7 para los que tienen su origen en la zona
de subducción y con I ? VII y/o M ? 6 para los asociados
a fallamiento local. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 8.3 Parámetros resultantes de amenaza para San Salvador. . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 8.4 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en San Salvador. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Capítulo 9. Nicaragua
Tabla 9.1 Parámetros de localización y tamaño de los sismos de M ?7 y/o I ?
VIII sentidos en Nicaragua. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 9.2 Parámetros resultantes de amenaza para diferentes periodos de retorno
en Managua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tabla 9.3 Parámetros de los sismos de control resultantes de la desagregación
en Managua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
366
Índices
Anexos
Tabla 6. 1 Datos acelerométricos empleados para el contraste de modelos
de atenuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
367