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Historia y Fundamentos de la Epidemiología

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Generalidades

La epidemiología estudia los procesos de Salud y Enfermedad


que afectan a la población.
La unidad de análisis en la investigación epidemiológica suele
ser la población humana. Esta población puede ser de un
tamaño muy variable y tiende a estar definida geográficamente
y/o por determinadas características.
Se interesa por conocer las características de los grupos que se
ven afectados; cómo se distribuyen geográficamente y en el
tiempo los eventos de Salud y Enfermedad; con qué frecuencia
se manifiestan y cuáles son las causas o factores asociados a su
surgimiento.
El término "Epidemiología" proviene del griego, donde "epi"
significa arriba, "demos": pueblo y "logos": estudio o tratado.
Esto implica que la Epidemiología es el estudio que se efectúa
sobre el pueblo o la comunidad, en lo referente a los procesos de
Salud y Enfermedad.

Existen numerosas definiciones sobre la epidemiología, se


tomará la de la Organización Mundial de la Salud:

La epidemiología es el estudio de la distribución y los


determinantes de estados o eventos (en particular de
enfermedades) relacionados con la salud y la aplicación de esos
estudios al control de enfermedades y otros problemas de salud
(OMS).
Hay diversos métodos para llevar a cabo investigaciones
epidemiológicas: la vigilancia y los estudios descriptivos se
pueden utilizar para analizar la distribución, y los estudios
analíticos permiten analizar los factores determinantes.

Se podría decir que sus principales propósitos son:

● La descripción del estado de salud de la población


(caracterizando las frecuencias relativas de las
enfermedades y sus tendencias)
● El intentar explicar las posibles causas de las
enfermedades poblacionales. ¿Qué las provoca? ¿Qué
influye en su desarrollo?
● Tratar de predecir las enfermedades que ocurrirán.

● Buscar prolongar la vida por medio de estrategias útiles


para el control de las enfermedades y su prevención en las
poblaciones en riesgo.

En referencia a sus aplicaciones, entre otras estas son:

● La identificación de necesidades o problemas relevantes

● La Identificación de prioridades en Salud

● La Identificación de las causas de un evento

● La Medición de riesgos ante exposiciones peligrosas

● La evaluación de:
● La efectividad de una medida de prevención o un
tratamiento
● Las necesidades y tendencias de los Servicios de Salud

● El impacto de las actividades realizadas sobre el sujeto, el


medio ambiente y las condiciones de vida

Entre sus campos de acción se pueden mencionar algunos


de ellos:

● Los Estudios de la situación de Salud (ASIS) en diferentes


grupos de población y sus determinantes
● La Vigilancia Epidemiológica de las enfermedades y otros
problemas de salud o eventos positivos de salud
● La Investigación de los determinantes de la salud y la
explicación de los problemas prioritarios
● La Evaluación de los servicios de salud y de las acciones
o intervenciones en las poblaciones, así también como la
valoración del ambiente, de las condiciones de vida y de la
tecnología en la salud

En síntesis: la epidemiología permite identificar necesidades o


problemas relevantes en salud, las causas de un nuevo
síndrome; medir los riesgos asociados con exposiciones
peligrosas; determinar la efectividad de una medida de
prevención o un tratamiento; identificar las necesidades y las
tendencias en la utilización de los servicios de salud; evaluar el
impacto de los servicios de salud y otras actividades en el
individuo, el medio ambiente y las condiciones de vida y aportar
metodología que permita obtener información útil para otras
ciencias y áreas de la salud.

Contexto histórico
¿Cómo fue el desarrollo de la Epidemiología a lo largo de la
historia?

El interés sobre la salud ha existido desde épocas antiguas.

A lo largo de la historia la humanidad se ha visto inmersa en la


necesidad de observar poblaciones humanas y su
comportamiento. Un espíritu observador la llevó a hacer
minuciosas descripciones de síntomas, desarrollo, evolución y
pronóstico de las enfermedades que asolaban -muchas veces en
forma de epidemia- a las poblaciones.

Cuando revisamos cuál era la creencia o a qué se le atribuía la


causa de la enfermedad en las poblaciones, podemos ver que
ésta fue cambiando en el devenir del tiempo. Estos cambios
tienen que ver con avances de tipo científico y tecnológico que
permiten complejizar la mirada acerca de las causas y/o los
determinantes como generadores de enfermedad.

Tanto el objeto, como los métodos de estudio de la


Epidemiología se han modificado sustancialmente desde su
origen hasta la actualidad. La Epidemiología es una disciplina
viva, dinámica, con conceptos en permanente revisión y en
constante movimiento.
Revisemos un poco de la historia sobre el concepto de
epidemiología

Hipócrates:
Como ya hemos mencionado, desde la medicina, los primeros
relatos que se conocen sobre el concepto de epidemiología son
los escritos de Hipócrates, utilizando los términos Epidemia para
referirse a las enfermedades que visitan las regiones y Endemia
haciendo referencia a las enfermedades locales.
En su texto Aires, aguas y lugares escrito hace 2500 años en la
Escuela de Cos (Antigua Grecia), propone que para el buen
desarrollo de las ciencias médicas se debe conocer cada
estación del año de la región, la salida de los vientos, dónde se
proveen los nativos del agua y qué características tiene la
misma, así como, el modo de vida que les place a sus
habitantes.
Este escrito permite abrir camino a las investigaciones
epidemiológicas actuales, en tanto define la distribución de las
enfermedades en términos de persona (población afectada),
tiempo y lugar. Conceptualización que, muchos años después,
llevaría a definir el término de triada epidemiológica.

Miasma
En 1546, GirolamoFracastoro publicó, en Venecia, el libro De
contagione et contagiosismorbis et eorumcuratione, en donde por
primera vez describe
todas las enfermedades que en ese momento podían calificarse
como contagiosas (peste, lepra, tisis, sarna, rabia, erisipela,
viruela, ántrax y tracoma) y agrega, como entidades nuevas, el
tifus exantemático y la sífilis.
GirolamoFracastoro
Fracastoro fue el primero en establecer claramente el concepto
de enfermedad contagiosa, en proponer una forma de contagio
secundaria a la transmisión de

lo que denomina seminariacontagiorum (es decir, semillas vivas


capaces de provocar la enfermedad) y en establecer por lo
menos tres formas posibles de infección:

A.por contacto directo (como la rabia y la lepra),


B.por medio de fomites transportando los seminaria prima
(como las ropas de los enfermos),
C. por inspiración del aire o miasmas* infectados con los
seminaria (como en la tisis).

A este médico italiano también le cabe el honor de establecer en


forma precisa la separación, actualmente tan clara, entre los
conceptos de infección, como causa, y de epidemia, como
consecuencia.

Fue a finales del siglo XVIII, con el impulso que el Renacimiento


le dio al conocimiento, que se comenzó a realizar una actividad
sistemática para reconocer las causas de las enfermedades en
las comunidades y a llevar registros de las razones por las
cuales las personas se enfermaban o se morían.
Se usó el nombre de peste para describir cualquier tipo de
enfermedad que hacía estragos en las comunidades.
En aquella época, había poco conocimiento sobre las causas de
las enfermedades y por ello, los daños en cuanto a número de
poblaciones afectadas y muertes, eran muchos. Además, existía
una gran influencia de las explicaciones que las religiones daban
a las enfermedades. Es así como las enfermedades pestilentes
se asocian a causas ocultas, enojos de los dioses, etc.

Cuando en el año 1854 el médico patólogo John Snow describe


una epidemia de cólera en la ciudad de Londres, todavía faltaban
30 años para que Luis Pasteur demostrara la teoría de los
gérmenes. Sin embargo, Snow observando el comportamiento
de la enfermedad en la población, las características de los que
enfermaban y/o morían por la enfermedad, y los caminos que
seguían las rutas de la enfermedad, pudo establecer el modo de
transmisión del cólera y algunas reglas generales que aún están
vigentes en cuanto a la transmisión de esta enfermedad.
Snow observó que los excrementos de los enfermos de cólera se
mezclaban con el agua que usaban para beber y para el
consumo doméstico, ya sea atravesando el terreno que rodeaba
los pozos o cisternas, o bien, corriendo por canales que
desaguan en ríos de donde, algunas veces, poblaciones enteras
se abastecen de agua.
Al investigar las diferencias entre las poblaciones que
enfermaban y las que no, Snow encontró que los más afectados
se proveían agua de una bomba de la calle. Logró que las
autoridades clausuraron la bomba y así, se pudo controlar la
epidemia. De este modo, en la práctica se demostró la eficacia
de las intervenciones de la Salud Pública.

John Snow
Las observaciones de Snow apoyaron el desarrollo de la teoría
de la contagiosidad de las enfermedades. Esta demostración de
que la enfermedad se propagaba mediante la existencia de una
materia mórbida (hoy claramente identificado como el Vibrio
Cólera), orientó el desarrollo de la Epidemiología hacia la
importancia de la observación sistemática de los fenómenos para
comprender el desarrollo de los mismos.

Las técnicas y métodos que utiliza la Epidemiología surgieron


con la búsqueda de una causa única que explicara la aparición
de cada enfermedad
La teoría de los miasmas
En aquel tiempo, la ciencia médica atribuía la aparición de las
enfermedades a los miasmas, que eran emanaciones de
sustancias fétidas (cuerpos muertos), de la basura en
descomposición, de los desechos malolientes de las casas o de
las personas que no se higienizaban. La teoría de los miasmas,
que fue dominante hasta fines del siglo XIX, tuvo su mayor
desarrollo en un momento en el que las consecuencias de la
revolución industrial habían generado grandes bolsones de
pobreza y enormes basurales en la periferia de las grandes
ciudades europeas. Su planteo supuso un conjunto de
propuestas que incluían, entre otras cosas, sistemas de cloacas,
abastecimiento de agua, drenajes de las casas y estructuras de
caminos.

GERMEN
Para la misma época en que Snow, en Inglaterra, propone su
hipótesis sobre la epidemia de cólera, en Austria un médico
obstetra llamado Ignaz Semmelweis observa que la frecuencia
de casos de fiebre puerperal en su sala de internación era
superior a la de la sala vecina y se esfuerza por encontrar las
diferencias entre ambas, seguro de que en esas diferencias se
encontraba la causa de las fiebres. Tiempo y esfuerzo le llevó
concluir que la causa del aumento de fiebre puerperal se debía a
que en su sala -y no en la otra- ingresaban los estudiantes de
medicina provenientes de la morgue y, al realizar tactos a las
internadas, arrastraban restos cadavéricos que causaban la
enfermedad.

IgnazSemmelweis
Semmelweis propuso primero el lavado de manos de los
médicos con cloruro cálcico (la misma sustancia que se usaba
para limpiar las cloacas) antes de ingresar a la sala y,
posteriormente, entre la atención de paciente a paciente,
logrando reducir la incidencia de fiebre puerperal aún sin conocer
la existencia de los microorganismos. De este modo abrió el
camino a una de las prácticas básicas en la profilaxis de la
infección intrahospitalaria: el lavado de manos.

Desde el punto de vista de la Epidemiología, utilizó de modo


intuitivo el método epidemiológico: primero describió a las
poblaciones de las salas (Epidemiología descriptiva) y luego
analizó qué factores las diferenciaban (Epidemiología analítica);
posteriormente propuso acciones que ajustó a través de las
evaluaciones (midió la frecuencia de la enfermedad antes y
después del lavado de manos).

La teoría del germen


Es recién en el siglo XIX, que Luis Pasteur logró demostrar que
algunos procesos de las enfermedades eran debidos a la
actividad de microorganismos vivos. A partir de estas
experiencias junto con las demostraciones de Koch, se confirmó
la teoría infecciosa de las enfermedades y el saber en salud se
orientó prioritariamente hacia la búsqueda del germen que
produce una enfermedad, con importantes desarrollos en la
implementación de cuidados de salud de la población,
introducción del uso de antibióticos y vacunas.

Tal fue el impacto de la teoría de los gérmenes, que se adjudicó


la producción de las enfermedades a una única causa, dando
lugar a la teoría unicausal de la enfermedad, que años después
resultó insuficiente para explicar la aparición de las mismas.

RIESGO
Los avances en la prevención de las enfermedades
infectocontagiosas permitieron, entre otras cosas, un
considerable aumento de la esperanza de vida en la población,
sobre todo en los países desarrollados.
Pero este aumento de la esperanza de vida vino acompañado
del aumento de la frecuencia de un conjunto de enfermedades
no infectocontagiosas, que actualmente son las mayores
responsables del daño a la salud. Nos referimos a las
enfermedades crónicas degenerativas como el cáncer, la
enfermedad cardiovascular o las enfermedades reumáticas.
Estas nuevas enfermedades generaron la aparición de modelos
de abordaje que buscan explicar la relación que tienen con
diferentes factores a los que están expuestas las personas, de
modo de poder actuar sobre éstos últimos para reducir sus
consecuencias. Así, la preocupación de la Epidemiología se fue
centrando cada vez más en la identificación de la asociación de
los factores de riesgo con la probabilidad de sufrir un daño.
Un cambio importante en las concepciones dominantes ocurre en
1848, cuando preocupados por la influencia de las condiciones
de vida en la salud de la población, Jules Guerin (alemán)
introduce el concepto de "medicina social" que compendiaba los
conceptos de fisiología, patología, higiene y terapia social”
Jules Guerin
“Se proponía la intervención estatal para el saneamiento y
organización de los espacios urbanos, reglamentando la
duración de la jornada de trabajo y las condiciones mínimas de
higiene que se debían cumplir. Todas medidas muy
revolucionarias para la época, por cierto”.
El descubrimiento de condiciones asociadas a las enfermedades
llevó a la identificación de una complicada red de causas para
cada padecimiento. La Epidemiología contemporánea ha basado
sus principales acciones en este modelo, denominado red de
causalidad y formalizado por Brian MacMahon, en 1970.
Desde la red de causalidad se propone que las relaciones
establecidas entre las condiciones que participan en el proceso -
denominadas causas o efectos, según su lugar en la red- son tan
complejas, que forman una unidad imposible de conocer
completamente. Este modelo, conocido como de la caja negra,
es la metáfora con la que se representa un fenómeno cuyos
procesos internos están ocultos al observador y, quienes
sostienen el modelo sugieren que la Epidemiología debe
limitarse a la búsqueda de aquellas partes de la red en las que
es posible intervenir –efectivamente rompiendo la cadena causal,
haciendo innecesario conocer todos los factores intervinientes en
el origen de la enfermedad.
De este modelo se desprenden un conjunto de herramientas que
permiten, no sólo medir la frecuencia de enfermedad y muerte en
la población, sino también los fenómenos que actúan como
causales.
Siguiendo con el desarrollo histórico, en 1949 se crea la OMS
con el objeto de extender los beneficios de los desarrollos
médicos a todo el mundo.
Hoy día La OMS es la autoridad directiva y coordinadora de la
acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas.
Es la responsable de desempeñar una función de liderazgo en
los asuntos sanitarios mundiales, configurar la agenda de las
investigaciones en salud, establecer normas, articular opciones
de política basadas en la evidencia, prestar apoyo técnico a los
países y vigilar las tendencias sanitarias mundiales

En el siglo XXI, la salud es una responsabilidad compartida.


Los aportes de Richard Doll y Bradford Hill (y sus estudios
epidemiológicos sobre la relación entre el tabaco y el cáncer de
pulmón) entre 1951 y 1961 incorporando a las técnicas de
estudio utilizando métodos de análisis de caso-control y la
aleatoriedad en la selección de los individuos en estudio
generaron grandes avances hacia la epidemiología moderna. La
producción científica en esta etapa creció considerablemente, al
igual que la aplicación de metodologías estadísticas cada vez
más elaboradas.
Otro aporte importante fue el de William Kanell (1974) quien
mediante el estudio de Framingham (de cohorte para
enfermedades cardiovasculares), realizando un análisis
minucioso y prolongado de distintos factores de riesgo y sus
daños consecuentes.
Este modelo de análisis, que permitió establecer la relación de
un sin número de factores de riesgo con enfermedades
infecciosas y no infecciosas, es cuestionado desde la década del
80 por su dificultad para promover intervenciones eficaces sobre
algunos problemas de salud complejos como las adicciones, la
violencia o las enfermedades mentales.
Epidemiología crítica
HACIA UNA NUEVA MIRADA…EPIDEMIOLOGÌA CRÌTICA

la Epidemiología ha demostrado ser dinámica, respondiendo con


distintos modelos a lo largo de los últimos doscientos años. Pero
está lejos de haber resuelto los debates, de tal modo que, en la
actualidad, si bien existe un modelo dominante, existen otras
alternativas para pensarla.

Desde la mitad del siglo XX, el paradigma vigente que más


desarrollo ha generado es el del Riesgo o Epidemiología de las
enfermedades crónicas, que se constituye como la llamada
Epidemiología Clásica. En este sentido las críticas que recibe
tienen fundamento en la imposibilidad de incluir algunas
variables de enorme peso en la determinación del daño en salud,
como las características sociales o culturales, por ejemplo

La Epidemiología social latinoamericana, siguiendo a Parra-


Cabrera (1999), se concibe como un proceso social, que asume
características distintas en los grupos humanos según su
inserción específica en la sociedad. Visión que obliga a dar
cuenta de la complejidad e integralidad del hecho epidemiológico
y a reconocer la dimensión social y biopsiquíca”. Desde esta
perspectiva no se puede dar cuenta del proceso biológico o
psíquico sin considerar su carácter social e histórico. Las
desigualdades sociales, los modos de vida y la red social se
constituyen como categorías esenciales. Este planteo remite a la
existencia también, de condiciones de vida (nivel económico,
vivienda, trabajo, alimentos, etc.) en el sentido de un conjunto de
condicionamientos que suponen el aumento de la vulnerabilidad
y las posibilidades de accionar sobre la realidad. Esta
perspectiva reconoce tres niveles de abordaje al proceso salud-
enfermedad: El micro o individual, que refiere al atributo
individual que cada sujeto tenga por su pertenencia a un grupo
social y que lo predisponga a un conjunto de procesos
protectores o destructores; el nivel familiar, que le brinde al
individuo un conjunto de estrategias de resolución de
necesidades y una red de contención o apoyo; y el nivel macro
que supone la existencia de una estructura social que organiza la
vida de los diferentes grupos.

Según las nuevas corrientes latinoamericanas, a la


Epidemiología también le cabe el rol de identificar las prioridades
del sistema de atención sanitaria, sin dejar de lado la
preocupación predominante por la relación médico-paciente,
pero motivando el interés por lo colectivo. En ese sentido, tendría
como objetivo estimular, en los trabajadores de la salud y en la
comunidad, la conciencia de las necesidades sociales en materia
de salud. Los fenómenos estudiados por la Epidemiología
pertenecen al ámbito colectivo, y por lo tanto, deben remitir a lo
social. Entonces, ¿Tiene sentido pensar en algún proceso
biológico que sea independiente del contexto social? ¿Es posible
pensar al individuo aislado, desenraizado de la sociedad en que
vive?

La Epidemiología social se distingue por la insistencia en


estudiar explícitamente los determinantes sociales del proceso
salud-enfermedad. Los factores sociales, económicos, culturales,
demográficos, son pensados como partes de un conjunto más
amplio de causas que incluye factores del ambiente físico y
biológico en un componente designado como ambiente. El
compromiso histórico de la Epidemiología con la mejora de salud
de las poblaciones y con la reducción de las desigualdades
sociales desafía a todos los epidemiólogos a seguir en el
desarrollo de nuevas teorías, nuevas estrategias de investigación
y nuevas herramientas de análisis que puedan ofrecer elementos
correctos para orientar las intervenciones sociales en el campo
de la salud, reconociendo los derechos de la ciudadanía, en la
garantía de libertades democráticas y en la búsqueda de la
felicidad humana.

La Epidemiología comunitaria tiene sus raíces en las situaciones


de vida marginales, desfavorecidas, periféricas con respecto a
los distintos estratos sociales, económicos y los recursos
sanitarios. Esto no significa que la Epidemiología Comunitaria se
interesa exclusivamente en lo que sucede en las periferias y en
las realidades más cercanas o locales. Comunidad y comunitario
definen, sobre todo, un estilo de trabajo y un objetivo: hacer
epidemiologia, no sobre o alrededor de grupos humanos (o
poblaciones), sino con estos mismos grupos. Comunidad y
comunitario se refiere en este sentido a realidades pequeñas,
donde se practica más la participación. La Epidemiologia
Comunitaria es un área de experimentación de la capacidad y
posibilidad que las poblaciones dejen de ser objetos de
conocimientos y sí sujetos de derechos, de conocimiento y de
vida. Por todo ello, tiene como prioridad aplicar las técnicas de la
Epidemiología en condiciones locales que permitan una micro
planificación, una micro evaluación. En cambio, la Epidemiología
clásica mira y mide lo que pasa en las comunidades como si las
comunidades fueran un objeto de observación. La Epidemiología
Comunitaria considera que la salud debe ser un constante
desarrollo de la mirada autónoma de las comunidades sobre sus
propios problemas de salud y la participación activa para
resolverlos y aliviarlos.

Reconocer las limitaciones actuales de la epidemiología en el


ámbito cultural desarrollando una Epidemiología Sociocultural
permite un acercamiento real y tangible a la población, y una
base más adecuada para el impulso de acciones de salud con
participación social. Por ejemplo, esta limitante se acrecienta
cuando nos referimos a comunidades rurales e indígenas, en
cuyo contexto cultural opera un conjunto de problemas de
salud/enfermedad que, aun cuando son percibidos por la
población, no encuentran lugar en la medicina oficial, por tanto,
en ocasiones no suelen ser reconocidos por el equipo de salud y
las instituciones sanitarias, siendo el resultado la negación del
problema. Entre las demandas de curación con sanadores en
algunas comunidades, se reconocen como problemas de salud
frecuentes el mal de ojo, aires, envidias, espanto, latido, brujería,
mientras que para los profesionales de la salud las principales
causas de consulta reconocidas son padecimientos
infectocontagiosos, respiratorios y digestivos. Como resultado se
presentan situaciones de riesgo y enfermedad no identificadas
en términos epidemiológicos como necesidades de prevención y
atención. Estos síndromes culturalmente delimitados y otros
padecimientos de índole sociocultural, son problemas reales en
la cotidianeidad de la población, que generan sufrimiento,
incapacidad y muerte.

Una de las referentes más importantes de la llamada


Epidemiología Crítica es Asa Cristina Laurell, quien como
Coordinadora de la Maestría en Medicina Social en la
Universidad Autónoma Metropolitana de México, escribía en
1982 que “No es en el estudio de los enfermos de tuberculosis
que vamos a aprehender mejor el carácter social de la
enfermedad, sino en los “perfiles patológicos* que presentan los
grupos sociales”. Las sociedades con distintos grados de
desarrollo y de organización social, exhiben patologías colectivas
diferentes. Y dentro de una misma sociedad, las clases que la
componen mostrarán condiciones de salud distintas.
Entonces, para demostrar el carácter social de la enfermedad, es
necesario estudiar el tipo, la frecuencia y la distribución de esta
entre los distintos grupos sociales, que componen la sociedad.
Es decir, al existir una articulación entre el proceso social y el
proceso de salud y enfermedad, éste debe asumir características
distintas según el modo diferencial que cada uno de los grupos
se inserta en la producción y se relaciona con el resto de los
grupos sociales. Existe documentación empírica, que comprueba
que la distribución de la enfermedad y de la muerte es desigual,
y que es posible detectar perfiles patológicos específicos de los
grupos sociales si se construyen con criterios objetivos.

Uno de los pocos estudios latinoamericanos que comprueba la


probabilidad diferencial de morir en la temprana infancia según la
clase social, fue realizado por Behm en Costa Rica. Esta
investigación demuestra que el riesgo de morir durante los dos
primeros años está directamente relacionado con la ocupación
del padre, o sea, con el modo como éste se inserta en la
producción. Así la probabilidad de que un niño proletario urbano
muera antes de los dos años de edad es cuatro veces mayor de
que el hijo de la alta o mediana burguesía lo haga; el riesgo del
niño campesino es cinco veces mayor.

Por todo esto, es que existe la necesidad de avanzar de una


posición crítica a la explicación biologista de la enfermedad, hay
que avanzar hacia la construcción de una interpretación distinta
del proceso salud enfermedad que teniendo como eje su carácter
social pueda impulsar la generación de un nuevo conocimiento
respecto a éste. La importancia de eso no sólo reside en que
puede añadir algunos elementos novedosos, sino porque ofrece
la posibilidad de abordar toda la problemática de salud desde un
ángulo distinto, ya que la aborda como fenómeno colectivo y
como hecho social. Este enfoque tiene implicaciones profundas
para la práctica, ya que la medicina hospitalaria poco tiene que
ver con el proceso salud enfermedad en la sociedad. Una nueva
práctica, sin embargo, no depende sólo de una interpretación del
proceso salud enfermedad sino de que descansa sobre bases
sociales que la puedan impulsar y sostener.

Otro referente importante de la Epidemiología Crítica es el


brasileño Naomar Almeida Filho, quien explica que la
Epidemiología Crítica es un término utilizado para expresar una
propuesta latinoamericana, frente a la llamada Epidemiología
Convencional de tradición más anglosajona y de Hemisferio
Norte. Esta se concibe como uno de los ejes disciplinares del
movimiento de la Medicina Social, en conjunto con la
planificación y las ciencias sociales en salud. Es decir que se
ubica en un contexto como disciplina dinamizadora de la Salud
Colectiva como movimiento alternativo de Salud Pública.

Desde sus escritos se pueden puntuar algunas diferencias marca


entre la Epidemiología Convencional o clásica y la Crítica:
A.La Epidemiología Crítica está inmersa en el paradigma
histórico-social y la Epidemiología Convencional en el
positivista.
B.La Epidemiología Crítica tiene como objeto de estudio el
proceso salud enfermedad en los colectivos, la
Epidemiología Convencional tiene como objeto la
ocurrencia, distribución y factores asociados a las
enfermedades en las poblaciones. Aquí se da una diferencia
entre lo “poblacional” lo “colectivo”. Lo “poblacional” se
entiende como un conjunto unidimensional o una sumatoria
de individuos. El “colectivo” implica un grupo humano que es
social e histórico.
C. La Epidemiología Crítica pretende ser una
“Epidemiología de la desigualdad”, pone de manifiesto que
el principal determinante para enfermar y morir lo
constituyen las condiciones socioeconómicas de los grupos
poblacionales.

Para la Epidemiología Convencional los socio-económico


aparentemente es solo un factor de riesgo más como lo
biológico, el ambiente o los servicios de salud.
D. El principal instrumento de trabajo de la Epidemiología
Crítica es el análisis de los procesos de reproducción social
en los diferentes determinantes del proceso salud-
enfermedad. Para la Epidemiología Convencional la principal
herramienta son los factores de riesgo y la causalidad. La
Epidemiología Convencional es cuantitativa y la Crítica
triangula lo cuali y cuantitativo. La Epidemiología
Convencional privilegia los abordajes analíticos
experimentales sobre los descriptivos, para la Epidemiología
Crítica esta jerarquía es innecesaria en el sentido que los
estudios descriptivos están más ubicados en su contexto
histórico- social, y los analíticos y experimentales son más
“artificiales”.

E.La Epidemiología Convencional es de naturaleza inductiva lo


cual se refiere a que a medida que se van acumulando datos
que confirman una teoría, o aumenta la posibilidad de que
esta sea verdadera. La Epidemiología Critica es más
deductiva en el sentido que plantea determinantes
estructurales de tipo socioeconómico como favorecedores
del proceso de enfermar y morir, y que en general son
aplicables para todos los colectivos.
F. La Epidemiología Crítica reconoce más la politicidad de su
accionar en el sentido que puede favorecer
transformaciones en los procesos que producen
enfermedad. El epidemiólogo debería asumir un papel
militante en cuanto a que se le considera un sujeto político
que puede producir movilización social para afectar los
determinantes estructurales o socioeconómicos. Para la
Epidemiología Convencional su accionar es más limitado
como disciplina de la Salud Pública y reconoce que es a
esta última a quien le corresponden las intervenciones.

La llamada “crisis de la Epidemiología”, que da pie al nacimiento


de la epidemiología social, colectiva y crítica, se sitúa
concretamente en Latinoamérica en el contexto del surgimiento
de la Salud Colectiva como “movimiento de resistencia” y
alternativo frente a una salud pública hegemónica caracterizada
por una visión preventivista de acción comunitaria limitada a
factores de riesgo.

La crisis se da cuando el enfoque de Epidemiología


Convencional no responde a los requerimientos de la Salud
Colectiva y por el reconocimiento que tanto la teoría como
práctica de la Epidemiología requieren de otro paradigma
alternativo en el cual el objeto del estudio se materialice no en la
enfermedad del individuo sino de las colectividades entendidas
más que como la simple sumatoria de individuos.
La fortaleza de la Epidemiología Convencional ha sido
precisamente su instrumentación metodológica que ha permitido
aportes concretos en problemas de salud pública a lo largo de la
historia, por ejemplo demostrar la asociación entre cigarrillo en el
cáncer de pulmón, o la asociación entre el virus del papiloma
humano y el cáncer de cuello uterino, o la relación entre hepatitis
B y cáncer de hígado. El cuestionamiento de la Epidemiología
Crítica es reconocer la “politicidad “de la Epidemiología, y su
vocación de discurso contra-hegemónico frente a una
Epidemiología Convencional que califica como institucional,
estatal, para la cual la comunidad es solo generadora pasiva de
datos.

Por último, citaremos a Jaime Brehil (Argentino), también como


referente importante de la epidemiología crítica, quien en 2013
proponía que la determinación social de la salud es una de las
tres categorías centrales de la propuesta para una epidemiología
crítica. Es una propuesta de ruptura con el paradigma dominante
de la salud pública. Por eso la epidemiología es un terreno de
lucha de ideas, de disputa sobre cómo enunciar la salud y cómo
actuar, y esa disputa obedece a intereses sociales encontrados.

Saber que cuando se hace epidemiología hay una politicidad


implícita y un nexo evidente o tácito con intereses estratégicos
de un sector social, no solo es un acto de transparencia ética,
sino un signo de rigurosidad metodológica. Cuestión básica,
sobre todo cuando el objeto de estudio, constituye un elemento
sensible de la evaluación de un proyecto social o de gobierno,
por ser un recurso “diagnóstico” con el que se define la imagen
sanitaria de la sociedad, con el que valoramos el éxito o fracaso
de las políticas y, sobretodo, con el que construimos evidencias
de los impactos generados por la producción y el vivir social.
La epidemiología convencional en cambio, incluso con las
mejores intenciones, estructura su discurso metódico de manera
que hace invisibles las relaciones de determinación generadas
por el sistema económico de acumulación de capital, las
relaciones de inequidad que lo reproducen y la destrucción de la
naturaleza.

El carácter crítico de la propuesta se fundamenta en la


vinculación con las luchas de los pueblos por superar un régimen
social centrado en la acumulación de la riqueza y el
reconocimiento de la incompatibilidad del sistema social
imperante y el modo de civilización que lo reproduce, frente a la
construcción de modos de vivir saludables.

A la epidemiología convencional, a pesar de su robusto arsenal


formal estadístico, no le es posible explicar la relación entre el
sistema social, los modos de vivir y la salud; ni entender la
distribución por clases de las formas e intensidades de
exposición humana a procesos peligrosos; ni la vulnerabilidad
diferencial de los colectivos situados en inserciones sociales
distintas; ni comprender en profundidad el metabolismo
sociedad-naturaleza y su impacto social. Y finalmente, con este
modelo, resulta imposible “conocer la sociedad para
transformarla” hacia una salud profunda, que fuese el pilar no
sólo de una nueva salud pública, sino de la construcción de un
nuevo modelo civilizatorio saludable.

Con este recorrido se arriba al desarrollo más reciente, al


planteamiento de las 4”s” de la vida–como se explica más
adelante-, para confrontar la expansión violenta de la
acumulación de capital, basada en los mecanismos
devastadores de convergencia malsana de tecnologías; el
despojo fraudulento de los recursos vitales de las sociedades
subordinadas (i. e tierra, agua, genoma); y finalmente para situar
en el contexto de esa matriz social devastadora los impactos de
la triple inequidad inherente a las relaciones sociales y modos de
vivir, que han sufrido los asalariados, subasalariados, los
pequeños productores y aun la clase media.

El paradigma de la epidemiología crítica trabaja, en la


construcción popular-académica de una sociedad centrada en la
vida, la equidad y la plena bioseguridad (socio-biocéntrica),
mediante una investigación intercultural, interdisciplinaria y
basada en la comunidad, que busca alimentar un proceso de
reforma crítica, cuyo eje estratégico es el apoyo desde la ciencia
epidemiológica a la defensa de los derechos. Una investigación y
monitoreo enfocados en los procesos críticos de la salud, y
proyectados hacia le horizonte de una nueva civilización que
pueda ser saludable y biosegura, produciendo conocimientos
críticos, instrumentos técnicos y herramientas para la rendición
de cuentas y control social sobre los grandes dominios de la

determinación social general que se expresan en las 4 “S” de la


vida (civilización sustentable, soberana, solidaria,
saludable/biosegura).
En el marco de este paradigma, se asume como meta
fundamental e irrenunciable de la lucha sanitaria la denuncia y
proposición de alternativas frente a la acumulación de capital
como principio rector, de los sistemas laborales que destruyen
masivamente la salud en los espacios de trabajo, de los patrones
consumistas que degradan los modos de vivir, y para lograr el
control y un giro total de la lógica extractivista y derrochadora de
la industria que degrada también la relación sociedad -
naturaleza.La epidemiología crítica contiene una vocación
expresa de derrotar la civilización actual para construir la salud,
no remozarla ni pretender tornarla saludable. La epidemiología
es pragmáticamente utópica; para serlo tiene que ser en modo
teórico y aplicado, cuantitativa y cualitativa; académica y popular;
filosófica, económico política, sociológica, antropológica, histórico
geográfica y ecológica; tiene que ser brazo de ruptura y no de
gobernanza de la salud pública.Para la epidemiología crítica el
tema no es la inequidad aislada, sino el cambio integral del
sistema social de acumulación/mercado que impide la
construcción de las 4 “S” de la vida y la transformación del
modelo civilizatorio en los cincos espacios claves donde la
reproducción social media la construcción de la salud.

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