ORIENTACION:
Depende directamente de la lucidez de la conciencia, que permita la ubicación en cada uno
de los instantes de la vida.
En realidad la conciencia y la orientación son inseparable, desde el momento que el
individuo sólo puede orientarse cuando su conciencia se mantiene en perfecta lucidez. Una
conciencia de amplitud y claridad normales capacita para el desempeño de la totalidad de la
función psíquica que, por otra parte, permite al individuo comprender cada uno de los
instantes de su vida, así como su ubicación con relación a sus semejantes y al medio
ambiental en que vive.
Esto no sólo requiere la integridad de la psique sino también de toda la organización
somática que, mediante los mecanismos sensoriales y nerviosos, facilita el permanente
contacto del “YO” con los mundos externos e internos, favoreciendo la formación de los
estados de conciencia que transmiten y facilitan la orientación témporo-espacial. En
conclusión, mediante la conciencia, sus elaboraciones psíquicas y el caudal de sus
conocimientos el hombre logra una correcta orientación.
TIPOS DE ORIENTACION:
De un modo general se establecen dos tipos fundamentales de orientación:
ORIENTACION AUTOPSIQUICA y ORIENTACION ALOPSIQUICA.
1. ORIENTACION AUTOPSIQUICA: es el conocimiento de la propia personalidad y a
su evolución a través del tiempo (referente a la persona con respecto a sí misma). El
hombre aprende desde su infancia a verse y a reconocerse a sí mismo como una entidad
individual, distinta de todas las demás personas que con él conviven en el ambiente
social. En los comienzos de la vida, esa noción de individualidad es muy precaria y
confusa, pero a medida que la evolución avanza se acentúa y adquiere nitidez. Este
reconocimiento se manifiesta primero en el orden somático; los caracteres físico, y en
especial los rasgos fisonómicos y la expresión, motora de los diversos actos
condicionados por la voluntad que traducen la elaboración, motora de los diversos actos
condicionados por la voluntad que traducen la elaboración mental del individuo, son los
que contribuyen primordialmente a la adquisición de la noción mencionada. Esa
individualización, que culmina con el conocimiento definitivo de la propia
personalidad, se afianza aún más cuando el hombre alcanza a comprender el transcurrir
de su vida psicológica con todas sus manifestaciones. Desde que empieza a conocer su
intimidad comprende que su vida es completamente independiente de la vida de sus
semejantes, comprende que constituye una persona con identidad propia y que no puede
ser otra cosa más que el mismo, a través del transcurso de toda su existencia. Conoce el
caudal de sus propios conocimientos, elaborados por su psiquis; sabe de todos los
tropiezos de su vida, de sus sinsabores, de sus angustias de sus alegrías, se conoce a sí
mismo en sus deseos, en sus inclinaciones, en sus tendencias y en sus ambiciones; sabe
cuáles son sus creencias y conoce sus errores y sus temores; por último conoce sus
actos y su conducta. La totalidad de la personalidad se integra así en su doble aspecto,
somáticos y psíquico, y de ella tiene clara conciencia el individuo merced a la memoria
que, en condiciones normales, puede, en cualquier momento, actualizar los hechos más
importantes que jalonan su vida.
2. ORIENTACION EN EL TIEMPO: para orientarse fácilmente en el tiempo el
hombre ha recurrido a su mediación por fracciones o períodos, mediante aparatos y
cálculos que permiten considerar desde años hasta segundos y fracciones de segundos.
Si bien no existen limitaciones para el tiempo, puesto que éste transcurre
ininterrumpidamente, el hombre lo mide por fracciones para su conveniencia y para
poder orientarse en su vida y en todas sus actividades (segundos, minutos, horas, días,
semanas, meses, años, etc.). La noción del tiempo y su mediación revisten un carácter
muy personal; cada uno tiene una conciencia muy particular y propia de cada fracción o
lapso, al punto que el registro de un mismo instante presenta divergencias de duración
entre las diversas personas que lo aceptaron. Existe una noción del tiempo de origen
puramente psíquico, como resultado de nuestras propias elaboraciones y a través de
nuestras vivencias, de nuestros pensamientos, de todo nuestro acontecer espiritual y de
las relaciones con los mundos externo e interno, hechos que la memoria se encarga de
escalonar con exactitud. El transcurso del tiempo es apreciado por el hombre por el
lapso o duración del período entre un hecho y otro, con lo que se establece su medición
por fracciones. Es decir, que el tiempo del transcurrir psíquico se calcula o se mide por
los períodos o fracciones o lapsos que integran cada uno de los estados de conciencia en
su rápida sucesión. Las relaciones que luego establece entre estas fracciones de tiempo
psicológico y el fraccionamiento convencionalmente aceptado del tiempo solar le
permiten la ubicación de los acontecimientos de su vida en determinadas épocas y
momentos de ese devenir. Asimismo la sucesión de una ordenada ilación de estados de
conciencia permite la noción del tiempo futuro, desde el momento que, según hemos
dicho, un estado de conciencia está integrado, en parte, por el que le precede
proyectándose a su vez en el que le continúa. Además el encadenamiento de la vida
psicológica, mediante el auxilio de la memoria, hace que el tiempo presente más el
tiempo pasado, se proyecten hacia el futuro.
3. ORIENTACION EN ESPACIO: el hombre, en su evolución ontogénica, adquiere
poco a poco la orientación en el espacio en que actúa y desenvuelve su vida. Esto se
consigue mediante la participación de todos los aparatos sensoriales, especialmente la
vista, el oído y el tacto, que permiten obtener la noción de diversas magnitudes a través
de las impresiones de distancia, longitud, espesor, altura y anchura, o sea que se
produce una noción de orden global o de conjunto que es el del volumen de las cosas y
del lugar que ocupan en el espacio. Estas nociones se adquieren debido a las
limitaciones y fraccionamientos que cada uno hace del espacio, que en realidad es
infinito e inconmensurable. Es decir que por medio de nuestros sentidos concebimos un
espacio finito y establecemos magnitudes y distancias. Para eso, el hombre ha creado
las distintas medidas (tiempo, longitud, magnitud, peso, capacidad, etc.), mediante las
cuales es posible la apreciación de magnitudes convencionales y, siempre dentro las
limitaciones que impone el alcance de sus aparatos sensoriales, cada uno construye su
propio espacio o ámbito personal, así como efectúa su proyección y desplazamiento en
el medio que actúa.
PERTURBACIONES DE LA ORIENTACION:
SINDROMES OLIGOFRENICO: depende del grado de insuficiencia:
DEBIL MENTAL: por lo general bien orientado auto y alopsiquicamente.
IMBECIL: se desorienta por la insuficiencia de los juicios e incapacidad de
comprender. Es difícil la noción de individualización e independencia del medio.
IDIOTA: no se orienta en absoluto por la agravación de los factores anteriores.
SINDROME DEMENCIAL: la desorientación de los dementes depende del grado de
debilitación psíquica. La amnesia es causa principal. Primero desorientación en el
tiempo, luego en el espacio y finalmente la autopsíquica.
SINDROME CONFUSIONAL: la desorientación, consecuencia de la obnubilación,
es una de las características más importantes; en el tiempo y en el espacio. La fatiga
psíquica debilitada la atención y la fijación; pérdida del encadenamiento normal de las
ideas; incoherencia y desorientación autopsiquica.
SINDROME ESQUIZOFRENICO: desorientación en el tiempo por el desinterés del
enfermo hacia el mundo exterior. Se orienta bien en el pasado remoto y en el espacio.
SINDROME DELIRANTE: salvo excepciones, los delirantes son lúcidos y están bien
orientados.
SINDROME DE EXCITACION PSICOMOTRIZ: los excitados, siempre que no
sean confusos, son lúcidos y están bien orientados.
SINDROME DE DEPRESION PSICOMOTRIZ: mala orientación en el tiempo, que
pasa insensiblemente porque la introversión los desconecta del mundo externo.
TEXTO 2
CONCIENCIA:
CONCEPTO: La conciencia es como la resultante del funcionamiento armónico de la
totalidad de la psique. Por consiguiente, ella se manifiesta cuando entran en juego los
mecanismos psicológicos y somáticos cuyas actividades determinan la realización del
proceso psíquico.
Por la conciencia y a través de estas elaboraciones, el espíritu se informa o adquiere el
conocimiento de cuanto acontece: en el MUNDO EXTERIOR, MUNDO INTERIOR
Y MUNDO PSIQUICO.
1. En el mundo exterior: captado por los aparatos sensoriales externos: oído, vista,
olfato, gusto y tacto;
2. En el mundo interior: captado por los aparatos sensoriales internos, censtésicos,
cinético y del equilibrio
3. En el mundo psíquico: al que pertenecen las actividades superiores, raciocinio e
imaginación que intervienen en la elaboración del pensamiento cuya captación se
efectúa por la conciencia misma.
La conciencia, hace posible un triple conocimiento, del mundo externo, del mundo interno
y del psicológico, permite al hombre una perfecta noción del YO y de su orientación
témporo-epacial; ella adquiere el conocimiento de su existencia, de su personalidad, de su
ubicación en el espacio y en el tiempo, de sus pensamientos, de sus deseos y de sus actos.
La conciencia identifica al YO y con la esencia misma del ser, es indispensable para la vida
psicológica del individuo y para su manifestación como ente pensante y perfectible.
DEFINICION: “ La conciencia es una superestructura psicológica, límite entre las
manifestaciones psíquicas, y el YO que, por su conducto, adquiere el conocimiento de sí
mismo y es informado de cuanto acontece fuera de él”.
CAMPO DE LA CONCIENCIA: se entiende por campo de la conciencia a todo el ámbito
posible de ser abarcado por la misma. Dentro del marco normal de la conciencia deben
considerarse distintas zonas, según la nitidez y precisión de los registros.
1. ZONA CONSCIENTE: es la zona de primordial importancia, en la que se obtiene el
máximo de precisión y perfecta nitidez. Se la conoce también con el nombre de
CENTRO O FOCO DE LA CONCIENCIA; por que allí es donde se obtiene mayor
intensidad de la atención y de concentración psíquica para su posterior elaboración; las
percepciones sensoriales, los reconocimientos mnemónicos, la estructuración del
pensamiento, los estados afectivos, las reflexiones y las meditaciones, son el resultado
de tales elaboraciones que se efectúan a plena luz de la conciencia. En la zona
consciente, culminan las elaboraciones psíquicas cuya finalidad útil y práctica es la
información definitiva que suministran el espíritu. Además tiene un umbral para que sea
consciente debe pasar ese umbral el estímulo.
2. ZONA INCONSCIENTE: bordea la zona consciente, pero se halla siempre
comprendida dentro del campo o ámbito de la conciencia. En ella coexiste un mayor
número de elementos, escalonados en forma tal que su nitidez va decreciendo y sus
imágenes se hacen tanto más borrosas cuanto más se alejan del foco de la conciencia. El
inconsciente hace las veces de un campo de operaciones preparatorias, donde se ordena
el material para la elaboración consciente y asimismo es el campo de las operaciones
definitivas que dan por resultado muchas de las creaciones del individuo.
3. ZONA INCONSCIENTE: en una región donde la conciencia no puede alcanzar
ningún objetivo, ni aún en forma borrosa, se extiende lo que se conoce bajo la
denominación de zona inconsciente. La actividad que en ella tiene lugar escapa a toda
posibilidad de percepción por el YO, hasta tanto el material que le pertenece no sea
llevado a la zona consciente. Sin embargo, determinados hechos y manifestaciones que
a menudo tienen lugar en esta zona revelan, en su oportunidad, la existencia y el valor
del inconsciente. Son manifestaciones que llegan a la conciencia en forma imprevista,
sorpresiva, automáticamente y fuera de todo control. Se trata así como un exabrupto en
el curso del pensamiento y cuya aparición resulta inexplicable para quien la
experimenta. El exabrupto determina que, secundariamente, los interlocutores evoquen
el hecho en su totalidad. El inconsciente es una zona de gran magnitud que abarca
cuanto ha sido registrada por la conciencia y que pasa a formar parte integrante de la
vida psicológica inconsciente del individuo. Por lo tanto, el inconsciente representa el
reservorio de conservación de todo lo registrado por la conciencia, tenga o no-
importancia; lo mismo pertenezca al campo de lo consciente como al campo del
preconsciente. Todo lo que ha sido vivenciado a través de la sensopercepción, que
informa sobre el mundo exterior y el mundo interior con todas las manifestaciones
neurovegetativas del organismo las vivencias intelectuales, pensamiento completos y
fragmentarios, conocimientos concretos y abstractos; la vivencia afectiva, estados de
ánimo, emociones intensas, grandes alegrías y grandes desplaceres; las vivencias
motoras, actos, etc., todo pasa a integrar la vida inconsciente una vez que abandona el
campo de la conciencia. Esa zona adquiere así una importancia extraordinaria, al punto
que el inconsciente se identifica con la memoria misma, centro y fuente de
conservación y evocación de las vivencias. El capital del inconsciente está integrado:
3.1. Por todo lo que has sido nítidamente vivenciado en la zona consciente;
3.2. Por cuanto ha pertenecido a la zona preconsciente, vivencia más o menos
borrosas y algunas de ellas, casi imperceptibles;
3.3. Por el importante y fundamental aporte de numerosas vivencias que se originan en
el núcleo instintivo-afectivo, en intima conexión con la vida orgánica y de los
instintos.
PSICOPATOLOGIA DE LA CONCIENCIA
Diversas circunstancias patológicas pueden empañar con mayor o menor intensidad la
lucidez de la conciencia.
OBNUBILACION DE LA CONCIENCIA: Consiste en un empañamiento de la
lucidez de la conciencia: en este caso se produce un enturbiamiento global que, de
acuerdo con la gravedad de los factores desencadenantes, puede llegar hasta la
suspensión total de la actividad psíquica. El vocablo obnubilación procede de nube, por
lo tanto, decir que la conciencia está obnubilada equivale a decir que está nublada, o sea
que esta sumergida en una nube que empaña su claridad. La consecuencia inmediata de
la obnubilación de la conciencia es la disminución o retardo en el ritmo de las
elaboraciones psíquicas, retardo que es tanto más marcado cuanto mayor es el
entorpecimiento de la conciencia. La atención, muy fatigable, no puede ser sostenida;
debido a su superficialidad e inestabilidad, la captación de los estímulos se hace muy
trabajosa, pues se entorpece enormemente la percepción que es lenta, imperfecta,
imprecisa y sin ninguna nitidez. A las anteriores alteraciones deben agregarse las que
sufre la memoria, ya que la mala percepción dificulta la fijación de los estímulos;
cuando algo se fija, se hace en forma muy superficial y borrosa, por lo que la evocación
es casi imposible y expuesta a numerosos errores. La concurrencia de estos trastornos
perturba el curso normal del pensamiento, que se fragmenta debido a interrupciones
más o menos prolongados. La asociación de las ideas se aparta de su mecanismo lógico
normal; las imágenes y representaciones que aflora a la conciencia son incapaces de
suscitar asociaciones correctas. Cuando se producen se hacen en forma muy irregular y
laxa hasta caer en la incoherencia. Todo se empobrece y se torna confuso en la
conciencia obnubilada y, cuando el trastorno es muy acentuado, se pierde hasta la
noción del YO y de las relaciones entre la personalidad y el mundo exterior. La
obnubilación de la conciencia puede presentar diversos grados de intensidad.
EMBOTAMIENTO O TORPEZA: es la forma más leve, propia de los estados de
fatiga física, o psíquica muy intensos, en que se produce un marcado
entorpecimiento de toda la actividad psíquica.
SOMNOLENCIA: es un grado más intenso que el simple embotamiento. Es una
perturbación mayor; la percepción así como toda la actividad psíquica se hallan más
dificultadas debido a una gran propensión al sueño; este fenómeno se observa en
condiciones fisiológicas normales en los estados de transición entre el sueño y la
vigilia. En condiciones patológicas se observa en los comienzos de la confusión
mental debida a procesos tóxicos e infecciosos. Tanto en el sueño como en un
estado intermedio entre el sueño y la vigilia puede existir una forma particular de
registro de la conciencia, cuyos diversos espectros son conocidos bajo la
denominación de estados de conciencia onírica.
COMA es el grado extremo de obnubilación; siempre patológico. En este caso se
produce la pérdida completa de la conciencia, la cual deja de registrar debido a su
extinción total. Se observa entre otras afecciones, en los casos de traumatismos
craneales graves, en la uremia y en la diabetes.
ESTRECHAMIENTO DEL CAMPO DE LA CONCIENCIA: es una verdadera
retracción del campo de la conciencia, con lo que una parte de la personalidad y sus
manifestaciones psíquicas quedan inactivas, a la vez que la conciencia del mundo
exterior queda reducida a un campo sumamente estrechado. En estos casos la
personalidad conserva algunas actividades en el orden motor, pero la memoria no fija
absolutamente nada. Se suelen encontrar en casos patológicos de naturaleza orgánica,
como acontece en la epilepsia, en los que produce ausencia de los mecanismos
inhibidores que posee la personalidad normal y que residen a nivel de la corteza que,
en tales casos, se halla inoperante. Por lo tanto, anda, actúa, ve, oye, pero su memoria es
incapaz de fijar por la falta de registro de la conciencia.
AMENCIA: constituye un estado patológico de la conciencia propio de los estados
confusionales oniroides. Pese a que la conciencia está obnubilada el enfermo realiza
esfuerzos para percibir y comprender lo que ocurre en su torno, cosa que resulta harto
difícil sino imposible dada la incoherencia que deriva de la interposición de las
numerosas alucinaciones oníricas y representaciones mnemónicas de naturaleza
paramnésica; como consecuencia se desorienta y se sume en la perplejidad, la
intranquilidad y la angustia.
ESTADO CREPUSCULAR: el estado crepuscular de la conciencia es otra forma de
obnubilación. La sensopercepción entorpecida en forma incompleta permite al enfermo
percibir y comprender situaciones poco complejas. Las situaciones más complicadas
requieren la intervención de los mecanismos mentales pertinentes determina la
incoherencia, que imposibilita toda comprensión perceptiva. En algunos momentos de
mayor claridad el enfermo puede responder adecuadamente a un interrogatorio simple,
pero bien pronto se fatiga y aparecen la incoherencia y la incomprensión. Por
consiguiente el umbral de conciencia esta muy reducido; la actividad psíquica
consciente sólo parece esbozarse. Se observa en algunos momentos de la confusión
mental, y en la epilepsia.
SONAMBULISMO: es un estado de conciencia parcial y muy reducida, semejante al
estado crepuscular. Son sonámbulas las personas que durante el sueño se levantan,
caminan, realizan diversas actos y después vuelven a la cama, continuando con el sueño
normal. Episodios no recordados por el enfermo.