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ORIENTACIONES PASTORALES

PARA CRECER EN LA
COMUNIÓN DIOCESANA

Obispado de Tortosa
Pentecostés.
Escena del Retablo Mayor de la Catedral de Tortosa. S. XIV

-2-
ORIENTACIONES PASTORALES
PARA CRECER
EN LA COMUNIÓN DIOCESANA

Diócesis de Tortosa
«La Iglesia “en salida” es una Iglesia con las puertas abiertas.
Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas
no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido.
Muchas veces es más bien detener el paso,
dejar de lado la ansiedad por mirar a los ojos y escuchar,
o renunciar a las urgencias por acompañar
al que se quedó cerca del camino.
A veces es como el padre del hijo pródigo,
que se queda con las puertas abiertas para que,
cuando regrese, pueda entrar sin dificultad»

(Evangelii gaudium, 46)

-3-
-4-
Gratitud a tantos seglares, sacerdotes y consagrados; a tantos
padres y madres de familia, catequistas, misioneros, educadores y
profesores cristianos; a tantos animadores de grupos y
movimientos; a tantos hombres y mujeres que, insertados en
medio de las realidades temporales, trabajan gastándose y
desgastándose por el Reino de Dios, en la Iglesia y para el mundo.
Como fermento en la masa generan y regeneran la vida nueva que
brota del bautismo, se alimentan en la Eucaristía y, fortalecidos
por el Espíritu Santo, siguen a Jesucristo en fidelidad, poniendo
sus vidas al servicio de la evangelización.

Conferencia Episcopal Española, Plan Pastoral 2016-2020

-5-
INTRODUCCIÓN

1. Descubrir los signos de esperanza

Queridos hermanos y hermanas en el Señor: hace tres años


ofrecimos unas líneas de acción pastoral inspiradas en la
exhortación apostólica del papa Francisco La alegría del
Evangelio. A partir de la constatación de la necesidad de dar un
nuevo dinamismo evangelizador a la vida eclesial, estas líneas de
acción pastoral estaban centradas en tres objetivos fundamentales:
la necesidad de revisar nuestras actitudes evangelizadoras para
convertirnos; la preparación y la vivencia de la visita pastoral de
manera que este momento singular en la vida de las parroquias
fuera una ocasión para reflexionar sobre la situación de la
comunidad cristiana; y el reto de poner en práctica en el trabajo
de las diferentes sedes de Cáritas que existen en nuestra diócesis,
las orientaciones del Plan estratégico preparado por Cáritas
diocesana y, de esa forma, avanzar en lo que el papa Francisco
nos propone en La alegría del Evangelio: promover la pobreza
evangélica en una Iglesia pobre y para los pobres.

La visita pastoral que he hecho a lo largo de estos años a


muchas parroquias y que, si Dios quiere, podré terminar antes de
la celebración de la Pascua de 2018, me ha permitido comprobar
que la fe está viva en nuestras parroquias, que existen muchos
4

-6-
elementos de vida cristiana, que un considerable número de
cristianos que participan activamente en la vida de las
comunidades sienten como algo propio la misión de la Iglesia.
Debemos ser conscientes de la gran riqueza que eso supone y
hacer el esfuerzo de ofrecer a todos los que se sienten llamados a
participar en la vida de nuestras parroquias la posibilidad de
encontrar su lugar y descubrir su misión. Que todos sientan que
están acompañados en su trabajo y que su compromiso ayuda a la
edificación del Pueblo de Dios.

Un elemento decisivo a tener en cuenta es que aún hoy


existe un campo amplio de posibilidades para poder anunciar el
Evangelio en nuestra diócesis. A pesar del ambiente secularizado
que nos rodea, es un hecho que en nuestros pueblos el nivel de la
práctica sacramental es bastante significativo, que en los colegios
de titularidad eclesial se educan un número importante de chicos
y chicas, que bastantes de quienes estudian en colegios de
titularidad pública se matriculan en la asignatura de religión, y
que en muchas parroquias existen grupos de jóvenes que se
reúnen para formarse y orar. Estos hechos no garantizan una
eficaz transmisión de la fe, pero nos ofrecen un campo donde se
puede sembrar la semilla de la Palabra en muchas personas. Un
planteamiento pastoral debe partir de este hecho y convertirlo en
una oportunidad.

2. Claves fundamentales y dinámica de estas orientaciones

Las reflexiones anteriores nos dan una primera clave para


entender lo que pretenden estas líneas pastorales: no podemos
5

-7-
partir de la convicción de que todo debe empezar de nuevo, ni se
trata de sustituir totalmente la vida ordinaria de nuestras
parroquias. Se trata de ofrecer una ayuda para que hagamos mejor
todo lo que forma parte de la vida de cada día en nuestras
comunidades e instituciones eclesiales e intentar responder a
algunos retos para vivir con más ánimo la misión que constituye
la razón de ser de la Iglesia.

Las anteriores orientaciones pastorales llevaban por título


Líneas pastorales para un nuevo dinamismo evangelizador.
Estaban centradas en la vida de los evangelizadores, de las
parroquias y en el compromiso de aquellos que se sienten
llamados a servir al Señor en los más pobres. La acción más
visible, aunque no la única, ha sido la visita pastoral a las
parroquias de la diócesis. Estas tienen como título Orientaciones
pastorales para crecer en la comunión diocesana. Los objetivos y
las propuestas que se hacen no se centran en el ámbito de la
parroquia, sino en los niveles arciprestal y diocesano buscando
una mayor coordinación entre todos nosotros. Debemos ser
conscientes de que la respuesta que como Iglesia debemos dar a
los retos que nos plantea la situación social y eclesial del
momento actual, no las debemos dar individualmente, sino
eclesialmente. Por ello, todas las propuestas que se hacen se
deben trabajar en los arciprestazgos y en los organismos
diocesanos. En estas orientaciones se pasa del ámbito parroquial a
una dimensión arciprestal y diocesana. Se trata de que en cada
arciprestazgo y en las delegaciones diocesanas, sin dejar de
atender las tareas ordinarias, nos pongamos al servicio de este

-8-
pequeño programa pastoral, para dar una respuesta conjunta a los
retos que hoy se plantean para la evangelización.

En estas orientaciones se sugiere una metodología que


tiene un carácter gradual para conseguir los objetivos que se
proponen. Dentro de cada uno de los objetivos generales, las
instituciones directamente afectadas deberán hacer una
programación para los próximos tres años que es el plazo de estas
líneas de acción pastoral.

3. Los objetivos fundamentales para los próximos tres años

Estas orientaciones tienen como punto de referencia dos


hechos eclesiales que hemos vivido estos últimos años: la visita
pastoral y el Jubileo de la Misericordia. Se trata de responder con
un espíritu de comunión eclesial a algunas situaciones que
estamos viviendo, para mejorar nuestra vida diocesana y que no
se olvide el mensaje que el papa Francisco ha querido dar en la
Iglesia. Los dos primeros objetivos quieren dar respuesta a dos
preocupaciones que constantemente aparecen en las reflexiones
de los organismos diocesanos y que también hemos constatado en
las encuentros que he tenido en el marco de la visita pastoral,
tanto con los presbíteros como con los agentes de pastoral: se trata
de la necesidad de mejorar la coordinación arciprestal en las
diferentes tareas pastorales, empezando por los presbíteros y de
poner los instrumentos necesarios para responder mejor a las
dificultades que el momento actual plantea a la tarea de transmitir
la fe. El tercero está inspirado en el Jubileo de la Misericordia.

-9-
El primer objetivo tiene como ámbito de actuación los
arciprestazgos. La situación nos empuja a la necesidad de una
mejor organización de las tareas de los presbíteros, a buscar
caminos para una mejor coordinación entre todos y a la
superación de hábitos individualistas para dar respuestas
conjuntas a las tareas pastorales de cada arciprestazgo. Los
organismos responsables de poner en práctica este objetivo son la
delegación diocesana del clero y los equipos arciprestales de
presbíteros.

El segundo nace de la preocupación de mejorar en la


transmisión de la fe, que es fundamental para el futuro de la
Iglesia. En todas las parroquias hay catequistas de primera
comunión y de confirmación; en algunas existen grupos de
postcomunión, grupos juveniles más o menos vinculados a la
Iglesia o grupos de jóvenes que pertenecen a algún movimiento o
participan en algunas acciones eclesiales concretas. Además
tenemos dos hechos que nos ofrecen la posibilidad de revitalizar
nuestra pastoral juvenil: la celebración en Pentecostés del año
2018 del Aplec de l'Esperit en nuestra diócesis y la próxima
celebración del sínodo de los obispos convocado por el papa
Francisco sobre el acompañamiento pastoral y vocacional de los
jóvenes. Los organismos encargados de realizar este objetivo son
las delegaciones de catequesis, de pastoral juvenil, de familia y de
apostolado seglar.

El tercer objetivo pretende que lo que ha significado el


Jubileo de la Misericordia ayude a mejorar el testimonio de la
caridad en nuestra diócesis. En comunión con el papa Francisco,
que ha ofrecido a toda la Iglesia la carta Misericordia et misera,
8

- 10 -
deseamos que este documento sea un criterio de revisión de como
estamos viviendo esta dimensión de la vida eclesial en nuestras
parroquias. Si en las anteriores líneas de acción pastoral se
propuso el estudio y la aplicación del plan estratégico redactado
por Cáritas diocesana, desearíamos que estos tres años en las
parroquias y grupos de acción social y caritativa se estudiase este
documento para ir mostrando el rostro de una Iglesia que anuncie
al mundo la misericordia del Padre. En el testimonio de la caridad
no solo debemos buscar la eficacia sino que debemos intentar
crecer en una espiritualidad de la misericordia. En esta dimensión
de la vida eclesial el cómo hacemos las cosas es tan importante
como lo que hacemos. Los organismos encargados de llevar a
cabo este objetivo son Cáritas diocesana, la delegación de pastoral
de la salud y la delegación de pastoral penitenciaria.

Finalmente me gustaría que no olvidáramos que en todas


estas acciones siempre debemos tener la celebración de la
Eucaristía como momento fundamental de la vida de las nuestros
parroquias y comunidades. El Concilio Vaticano II nos ha
recordado que este sacramento es la fuente y la meta de la
evangelización. Una tarea concreta de los consejos de pastoral
debería ser preguntarnos cómo mejorar las celebraciones y cómo
fomentar la participación en la Eucaristía de todos los que de una
manera u otra asisten a alguna de las actividades de nuestras
parroquias.

- 11 -
Con el deseo de que estas sugerencias nos ayuden a crecer
en el espíritu de comunión diocesana os animo a hacer el esfuerzo
de ponerlas en práctica.

Recibid mi bendición,

+ Enrique Benavent Vidal


Obispo de Tortosa

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OBJETIVOS
Y ACCIONES

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Primero objetivo
CRECER EN LA COMUNIÓN ARCIPRESTAL
Y EN UNA PASTORAL CONJUNTA

Lo importante es no caminar solos,


contar siempre con los hermanos y especialmente
con la guía de los obispos, en un sabio y realista
discernimiento pastoral.
(Evangelii gaudium, 33)

1. Retos

1.1. Para la vida de los presbíteros

 Acumulación de tareas pastorales cada vez más


numerosas.
 Peligro de no valorar adecuadamente las diferentes tareas
según la importancia objetiva que deberían tener en la vida
del presbítero.
 Peligro de que la dispersión externa llegue a convertirse en
una dispersión interior.

1.2. Para la coordinación pastoral

 Objetivar las realidades eclesiales que necesitan una


atención pastoral en el ámbito arciprestal superando los
límites de la parroquia.

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 Adquirir un hábito de compartir experiencias pastorales
concretas para coordinar mejor el trabajo a nivel
arciprestal.
 Vivir las tareas pastorales en clave de misión, lo que lleva
a que cada uno de nosotros estemos abiertos a un
compromiso que vaya más allá de los límites de la propia
parroquia.
 Reflexionar sobre la posible incorporación de laicos,
diáconos permanentes y personas consagradas, de una
manera estable, en la pastoral arciprestal.

2. Acciones
 Primer año: Que en las reuniones de arciprestazgo los
presbíteros, sin dejar de tratar las cuestiones de la pastoral
ordinaria, dediquen un tiempo a reflexionar sobre las
prioridades en la vivencia del propio ministerio,
confrontando la propia vida con la manera como Jesús
vivió su misión. Se ofrecerá como material para esta
reflexión la ponencia del cardenal Martini “El ejercicio del
ministerio, fuente de espiritualidad sacerdotal”. 1

 Segundo año: Que en cada arciprestazgo se reflexione


sobre la atención pastoral que necesita cada parroquia y
sobre las realidades que, sin ser propiamente parroquiales,

1
Comisión Episcopal del Clero. Espiritualidad Sacerdotal. Congreso.
Conferencia Episcopal Española. Madrid 1989, pp. 173-191.
13

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se deben atender pastoralmente (hospitales, colegios,
grupos juveniles...) para una mejor distribución del trabajo
de los presbíteros.

 Tercer año: Que teniendo en cuenta las conclusiones de


las reflexiones de los dos años anteriores, se estudie la
posibilidad de organizar equipos arciprestales de pastoral
en los que se integren diáconos, laicos y donde sea posible
religiosos o religiosas, para atender mejor la pastoral de
los núcleos pequeños en clave misionera. Sería
conveniente continuar reflexionando sobre la implantación
del diaconado permanente en nuestra diócesis.

3. Responsables de estas acciones

 La delegación diocesana del clero y los equipos


arciprestales de presbíteros.

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Segundo objetivo
POTENCIAR LAS ESTRUCTURAS
PARA LA TRANSMISIÓN DE LA FE

Tenemos que reconocer


que la llamada a la revisión y renovación de las parroquias
todavía no ha dado suficientes frutos
en orden a que estén todavía más cerca de la gente,
que sean ámbitos de viva comunión y participación,
y que se orienten completamente a la misión.
(Evangelii gaudium, 28)

1. Retos

1.1. Implicar a la familia en la transmisión de la fe

 Que las familias den al crecimiento en la fe la importancia


que debe tener en la vida de sus hijos y que no vivan la
catequesis simplemente como el cumplimiento de una
tradición, como una actividad extraescolar o únicamente
con el objetivo de recibir un sacramento, sino como un
camino de iniciación a la fe y a la vida cristiana.

1.2. Los catequistas

 Acompañar los catequistas en su formación y en su vida


espiritual para a que comprendan mejor la fe de la Iglesia
y sean unos referentes de vida cristiana y eclesial para
aquellos chicos y chicas que están siguiendo un proceso
catequético.

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1.3. Identificar nuestras debilidades

 Debilidad en los procesos catequéticos en las etapas


siguientes a la recepción de los sacramentos
(postcomunión, postconfirmación....).
 Debilidad en el desconocimiento y la falta de coordinación
entre las diferentes realidades de pastoral juvenil.

2. Acciones

2.1. En la pastoral familiar y de los laicos

 Que se asegure la continuidad de los encuentros de laicos


para momentos de formación y de retiro que se han hecho
estos últimos años.
 Que se haga un estudio a nivel diocesano sobre la
celebración del sacramento del matrimonio y la
preparación para el matrimonio en nuestra diócesis, y que
en los próximos tres años, reflexionando con los que hoy
se dedican a esta tarea, elaborar un programa de
preparación al matrimonio común a toda la diócesis y dar
a conocer los movimientos de pastoral familiar.
 Tal vez nos podemos proponer el objetivo de asegurar la
continuidad de la celebración de las 24 horas para el Señor
como una acción concreta que comprometa a todas las
parroquias de los arciprestazgos y que puede ser un

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momento interesante de evangelización y de renovación
eclesial.

2.2. Para los catequistas

 Que la delegación de catequesis ofrezca un programa de


formación para los tres cursos centrado en los catecismos
y materiales que se utilizan en la catequesis para que los
catequistas lleguen a comprender bien lo que explican.
Que la programación de los encuentros de catequistas de
estos próximos tres años esté centrada en los núcleos
teológicos y en los aspectos pedagógicos de los
catecismos Jesús es el Señor y Testigos del Señor.
Además, que se promueva la participación de los
catequistas en los retiros organizados para los laicos en el
tiempo de Adviento y Cuaresma.

2.3. Para los niños y los jóvenes

 Que la delegación de pastoral de jóvenes, en coordinación


con las realidades que están funcionando en nuestra
diócesis, organice algún curso para preparar monitores de
poscomunión. Puede ser interesante la implicación de la
escuela de tiempo libre de la diócesis y la participación de
los movimientos que tienen estas actividades: Acción
Católica o “esplais” que están funcionando.
 Que se cuiden las jornadas diocesanas de niños y de
jóvenes, animando a que sean un momento de comunión
diocesana.

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 Que se trabaje la encuesta para el sínodo sobre los jóvenes
entre aquellos que están trabajando en realidades de
pastoral con jóvenes en nuestra diócesis.
 Que se prepare la celebración en nuestra diócesis del
Aplec de l'Esperit como una oportunidad para reavivar la
pastoral con jóvenes.

3. Responsables de estas acciones

 Delegación de pastoral familiar, delegación de catequesis,


delegación de apostolado seglar, delegación de jóvenes,
los arciprestazgos, los movimientos, el servicio diocesano
de colonias y “esplais” y la escuela de tiempo libre.

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Tercero objetivo
CRECER EN UNA ESPIRITUALIDAD
DE LA MISERICORDIA

Esforcémonos entonces en concretar la caridad y, al mismo


tiempo, en iluminar con inteligencia la práctica de las obras de
misericordia. Esta posee un dinamismo inclusivo mediante el cual
se extiende en todas las direcciones, sin límites. En este sentido,
estamos llamados a darle un rostro nuevo a las obras de
misericordia que conocemos de siempre.
(Misericordia et misera, 19)

1. Retos

 Que la presencia de Cáritas tenga una identidad eclesial


cada vez más clara y una vinculación parroquial más
fuerte.
 Que se avance en la coordinación de todas las sedes de
Cáritas que hay en la diócesis trabajando con criterios
comunes.
 Que los voluntarios de Cáritas lleguen a vivir una
espiritualidad de la caridad y no solo se valore la acción de
Cáritas o Manos Unidas por la eficacia de la organización
o la cantidad de recursos, sino que se tenga presente que el
centro de nuestra actuación son las personas.
 Que la celebración del Jubileo de la Misericordia no sea
un hecho sin continuidad.

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2. Acciones

 Que en todas las realidades de acción social y caritativa se


estudie la carta Misericordia et misera del papa Francisco
para que llegue a ser un criterio de revisión de esta
dimensión de nuestra vida eclesial.
 Potenciar las jornadas de formación de voluntarios y el
encuentro anual de las realidades de acción social y
caritativa.
 Que las delegaciones de pastoral de la salud y de pastoral
penitenciaria preparen una programación de sus
actividades y que la den a conocer.
 Potenciar la animación misionera que ya se está llevando a
cabo a nuestra diócesis.

3. Responsables de estas acciones

 Cáritas, Manos Unidas y las delegaciones de misiones, de


pastoral de la salud y de pastoral penitenciaria.

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