Fase 3 componente práctico – prácticas Simuladas
Claudia Patricia Alarcon Cetina
Grupo: 15
Tutor
Edwin Hernando Castro Cervero
Universidad Nacional Abierta y a Distancia – UNAD
Escuela de Ciencias Administrativas, Contables, Económicas y de Negocios – ECACEN
Curso Finanzas Social Solidaria
Octubre, 2024
Desarrollo de la Actividad
Ensayo Expositivo
Tema: Evaluación económica, social y ambiental de los proyectos
La evaluación de los proyectos es un elemento importante que analiza los diferentes
escenarios para valorar la viabilidad y el impacto que genera desde múltiples ángulos,
incluyendo aspectos económicos, sociales y ambientales; durante este análisis es imperioso
adquirir y comparar magnitudes, someterlas a juicio y conseguir resultados específicos que
indiquen cómo se debe proceder a la transformación de una situación y a costa de qué esfuerzo
(Córdoba Padilla, 2011, pág. 2), es decir, que permite identificar riesgos y oportunidades,
asegurando que el proyecto no solo sea rentable y sostenible, sino que también aporte beneficios
significativos a la sociedad y el medio ambiente.
En un mundo donde la sostenibilidad ha pasado de ser una mera tendencia a convertirse
en una necesidad vital, la evaluación integral de proyectos emerge como una herramienta
indispensable, es decir, que la evaluación económica, social y ambiental no solo garantiza la
viabilidad financiera de los proyectos, sino que también asegura que las decisiones tomadas sean
equitativas para la sociedad y responsables con el medio ambiente.
La evaluación económica se centra en la eficiencia y rentabilidad financiera, permitiendo
medir los costos y beneficios asociados, permitiendo determinar si el proyecto es
financieramente viable y rentable; algunas de las herramientas que se usan son el análisis de
costo-beneficio que compara los costos totales del proyecto con los beneficios económicos
asociados, y el análisis de costo-efectividad que permite maximizar el rendimiento de la
inversión, asegurando que los recursos se utilicen de manera eficiente. Cuando se estiman los
costos y beneficios incrementales de las alternativas, se puede realizar la evaluación económica,
calculando el VAN y TIR tanto de los precios privados como sociales para cada alternativa,
teniendo en cuenta la tasa de descuento social y privada (Córdoba Padilla, 2011, pág. 269). La
VAN y el TIR social son indicadores que ayudan a medir la rentabilidad a nivel social de un
proyecto.
Por otro lado, la evaluación social aborda aspectos como la generación de empleo, la
cohesión social y el impacto en las comunidades locales, es decir, que sean proyectos que
contribuyan al bienestar colectivo, permitiendo que mejore la calidad de vida de las personas,
brindando como mínimo el acceso a servicios básicos como la educación, la salud y la vivienda.
La evaluación social es crucial en los proyectos, ya que ayuda a identificar tanto los beneficios
como los posibles impactos negativos que se puedan generar en la comunidad, por lo tanto, se
necesita un análisis detallado y minucioso porque se consideran aspectos del proyecto que no
tienen una valoración precisa y cuantificable. Esta evaluación busca medir cómo el proyecto
contribuye al bienestar nacional, tomando en cuenta no solo los beneficios económicos, sino
también aquellos intangibles como la calidad de vida y el bienestar social, que no pueden ser
expresados en términos monetarios (Córdoba Padilla, 2011, pág. 271).
Una de las opciones para realizar la evaluación es realizando comparaciones como
analizar el proyecto al principio y luego en el tiempo, evaluar los resultados contra los objetivos
planteados por el proyecto, confrontar con otros proyectos similares dentro de un "clúster" o
"familia" de proyectos o también usando un grupo similar al que no se aplicó la intervención
para comparar resultados. Por consiguiente, es importante destacar unos aspectos clave como
convertir los datos recopilados en conocimiento nuevo y útil; se desarrolla en un ambiente de
aprendizaje colaborativo, involucrando tanto a quienes evalúan como a los que son parte de la
acción evaluada; además, promueve el empoderamiento de las personas, la democratización de
los procesos y la construcción de una ciudadanía activa y participativa.
En el caso de la evaluación ambiental, no solo incluye el análisis de cómo los proyectos
afectan el medio ambiente, sino que también incluyen factores como la emisión de
contaminantes, la utilización de recursos naturales y la alteración de ecosistemas, es decir, que es
una herramienta formal y sistemática que se utiliza para anticipar los posibles impactos que una
decisión puede tener en el medio ambiente, como cumplir con las normas ambientales e
implementar políticas y actividades que ayuden a desarrollar de manera sostenible el proyecto.
Por medio de este proceso, se pueden analizar cuidadosamente las consecuencias ambientales
que genera el proyecto anticipadamente, permitiendo que los responsables de tomar tales
decisiones consideren estos factores junto con las consideraciones socioeconómicas, porque el
principal objetivo de la evaluación ambiental es garantizar que todas las decisiones que se tomen
sean ambientalmente sostenibles desde su concepción, de modo que promuevan un enfoque
integral que asegure la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible.
Por otra parte, los impactos potenciales comúnmente en un proyecto son la
contaminación del agua y aire, la degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad, la emisión
de gases de efecto invernadero y la generación de alto niveles de ruido y vibraciones que pueden
afectar la fauna y la salud humana, por lo tanto, es fundamental que se ejerzan procesos de
evaluación adecuados como la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) que permite identificar,
describir y evaluar adecuadamente cada caso en particular con base a las norma legales vigentes,
además, de realizar antes de desarrollar el proyecto la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) y
la Evaluación de Impacto Social (EIS) como también ejercer monitoreos continuos y auditorías
ambientales que permitan crear obras y actividades de mitigación (planes de reforestación,
tratamiento de aguas residuales, zonas de amortiguamiento, medidas de conservación de energía
y de educación ambiental) en caso de que se generen riesgos en el medioambiente y el entorno
del ser humano.
Integración de las tres evaluaciones:
En muchos casos, la evaluación ambiental se integra con la económica y social por medio
de costo-beneficio ambiental y análisis de costo-efectividad, buscando equilibrar los beneficios
económicos con los costos ambientales, asegurando que las decisiones de inversión no
comprometan la sostenibilidad ambiental a largo plazo. Además, esta perspectiva integral lo que
hace es asegurar que los proyectos no solo sean viables financieramente, sino que también sean
socialmente justos y ambientalmente sostenibles.
Estos proyectos con los años han permitido mejorar la calidad de vida tanto de la
sociedad como de la naturaleza, algo que es beneficioso, pero es un reto complejo para quienes
lo van a ejecutar porque deben analizar los riesgos y oportunidades que pueden generar. Con
base a esto, deben emplear procesos de investigación como inversión, viabilidad y eficiencia
económica, comúnmente realizan comparaciones antes de desarrollar un proyecto en caso de que
se quiere un beneficio tanto económico como sostenible; en estos casos emplean estrategias de
comparación como el análisis multicriterio, método MAUT (teoría de la Utilidad Multi-atributo),
proceso Analítico Jerárquico (AHP), proceso Analítico de Red (ANP) y modelo Secuencial
Interactivo para la Sustentabilidad Urbana (SIMUS); estas técnicas tienen diferentes enfoques
que permiten evaluar varias alternativas de inversión, teniendo en cuenta no solo los costos, sino
también los beneficios potenciales en términos de eficiencia económica, retorno de la inversión y
el medioambiente.
En conclusión, la evaluación económica, social y ambiental de los proyectos se presenta
como una herramienta indispensable para tomar decisiones estratégicas que apuntan al desarrollo
sostenible, ya que el mundo es cada vez más responsable y consciente con los impactos que
puede generar un proyecto en la sociedad y la naturaleza, por lo tanto, fundamental que realicen
un análisis detallado donde se tome en cuenta los aspectos intangibles, como el bienestar y la
equidad social de tal modo que puedan promover el empoderamiento y la participación activa de
la ciudadanía, siendo proyectos económicamente viables y también justos socialmente.
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