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Historia Constructiva de San Miguel

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UNIVERSIDAD NACIONAL

AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

SAN MIGUEL: HISTORIA CONSTRUCTIVA DE UNA


PARROQUIA NOVOHISPANA

TESIS

QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE:

LICENCIADA EN HISTORIA

P R E S E N T A:

DOMÍNGUEZ HERNÁNDEZ LETICIA

A S E S O R A:
DRA. ALEJANDRA GÓNZALEZ LEYVA

SINODALES:
DRA. CLARA BARGELLINI CIONI
MTRA. GABRIELA CRUZ UGALDE GARCÍA
DRA. ELSA MINERVA ARROYO LEMUS
DRA. RIE ARIMURA

MÉXICO, CIUDAD UNIVERSITARIA ENERO 2019


Índice

Agradecimientos…………………………………………………………………………. 1

Introducción………………………………………………………………………………. 3

1. Las parroquias de la Ciudad de México……………………………………….. 7


1.1 La ayuda de parroquia del santo arcángel San Miguel………………….. 9
1.2 Primera etapa constructiva: el acondicionamiento de un nuevo espacio;
la iglesia provisional, 1690………………………………………………… 11
1.3 Segunda fase de construcción. El arquitecto Juan de Zepeda,
proyección y edificación de la parroquia, 1696………………………….. 15
1.4 Tercera campaña constructiva. Pedro de Arrieta, arquitecto y maestro de
las portadas y de la cúpula de San Miguel………………………………. 28
1.5 La parroquia de San Miguel antes y después de la cédula real de
Fernando VI de 1749………………………………………………………. 36
1.6 Cuarta etapa constructiva: la sacristía…………………………………… 37
1.7 El curato de San Miguel Arcángel, 1769………………………………….53
1.8 Quinto proceso constructivo: la capilla de Nuestra Señora de la
Merced...………………………………………………………………………56
1.9 Sexta campaña de construcción: la casa cural, 1789……………………61

2. Los cambios y las alteraciones de la parroquia en el siglo XIX…………… 67


2.1 La representación del espacio de la parroquia de San Miguel Arcángel
en los planos de los siglos XVIII y XIX…………………………………… 67
2.2 Séptima fase constructiva. El gusto decimonónico, el nuevo retablo
mayor y las torres, 1802 …………………………………………………... 71
2.3 Octava etapa constructiva. La capilla de Nuestra Señora del Pilar de
Zaragoza, 1844……………………………………………………………... 78
2.4 La gente se acostumbró a ver la destrucción. Los sismos de 1845 y de
1858………………………………………………………………………….. 85
2.5 Robo, saqueo y ruina. Los efectos de las Leyes de Reforma en la iglesia
de San Miguel: primera etapa destructiva……………………………….. 86
2.6 Novena campaña de construcción. La delimitación del espacio, 1877..87
2.7 Décima fase constructiva. La incorporación del sepulcro de don Alonso
de Villaseca…………………………………………………………………. 93
2.8 Los inicios de la modernidad: el alumbrado público y el empedrado de
las calles…………………………………………………………………….. 98
3. La interpretación de la arquitectura novohispana…………………………. 102
3.1 Etapa de reconstrucción. La modernización de los espacios, el
neocolonial, de 1925 a 1948…………………………………………….. 102
3.2 Segunda campaña destructiva. La apertura de la calle 20 de noviembre
en 1936………………………………………………………………………110
3.3 Décima segunda fase constructiva. El proyecto fallido y la
reconstrucción de la fachada lateral, 1944………………………………115

4. Las restauraciones del siglo XX. Los últimos cambios…………………….123


4.1 Las transformaciones de la parroquia de San Miguel reflejadas en
fotografías…………………………………………………………………. 123
4.2 La parroquia en nuestros días, 2000-2013…………………………….. 140
4.3 Los efectos del sismo del 19 de septiembre del 2017………………....147

Conclusiones…………………………………………………………………………... 149

Acervo documental……………………………………………………………………. 154

Bibliografía……………………………………………………………………………... 173
Siglas institucionales

- Archivo General de la Nación (AGN)


- Archivo Geográfico de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos
del INAH (AGJECNMH)
- Archivo de la Parroquia de San Miguel Arcángel (APSMA)
- Archivo de Histórico del Distrito Federal (AHDF)
- Archivo Histórico del Arzobispado en México (AHAM)
- Archivo del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales
(INDABIN)
- Archivo de la Delegación Cuauhtémoc (ADC)
- Archivo de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural
(CONACULTA)
Agradecimientos
Dentro de mi camino y formación en la licenciatura de historia he conocido
personas que se han convertido en parte fundamental de mi crecimiento personal
y académico. A lo largo de estos seis años descubrí mi verdadero camino dirigido
a la historia del arte. Este gusto y pasión se originó en la primera clase que tomé
en segundo semestre sobre arte prehispánico, pero la vida me dirigió a conocer y
estudiar con la Dra. Alejandra González Leyva, con quien descubrí mi gusto y a lo
que me quiero dedicar toda mi vida: la historia del arte.
Esta tesis es sólo la base de un trabajo largo, tortuoso pero muy
satisfactorio. No puedo dejar de lado cada una de las en enseñanzas de mis
profesores de la Facultad, con quienes descubrí el verdadero quehacer del
historiador. Nunca olvidaré mis andanzas por los caminos de Filosofía y Letras,
mis visitas diarias a la biblioteca y mi estadía eterna de más de ocho horas en la
escuela, siempre a lado de mi mejor amiga, todo por disfrutar mis optativas y
materias elegidas. Sin dudarlo, siempre tendré presente al Dr. Roberto Castro,
quien me inspiró y enamoró cada lunes y miércoles con sus clases de
historiografía, filosofía y coleccionismo. Aunque el esfuerzo por adentrarme a la
filosofía siempre estuvo presente, la historia del arte me llamó desde el primer
momento en que lo estudié. Nunca olvidaré cada una de las materias de arte y
cada profesora que me hizo apasionarme en ella.
Sin embargo, en el camino de la vida académica hay una persona que te
motiva, guía, exige y alienta en crecer cada día. En mi caso fue la doctora
Alejandra, a quien nunca podré tutear por el inmenso respeto y admiración que le
tengo como profesora, investigadora y mujer. Resulta sencillo decir que estudié
sus cursos de arte europeo y novohispano por más de cinco años, en cada clase
aprendo algo nuevo y pasé de ser una alumna más a ser parte de su equipo de
investigación. Ella me inspiró el amor por los edificios y me di cuenta que mi
pasión era la arquitectura novohispana, aunado a su materialidad. Siempre tendré
presente en mis pensamientos su frase “esto que ves, no es”, cuánta razón hay en
esta sencilla oración. Con la doctora me enseñé a escribir, y a redactar de la mejor
manera posible, esperando que mi trabajo la hiciera sentir orgullosa. Espero que
siempre sea así.
No fue un camino fácil, hubo altas y bajas, momentos muy crudos y difíciles
donde lloraba porque las ideas no salían de mi mente o porque no lo expresaba
adecuadamente, pero cada regaño o corrección me hizo entender la verdadera
meta del historiador y me hizo apreciar más mi esfuerzo. Dentro del seminario de
Arte Novohispano en el semestre 2017-1 descubrí y me enamoré de “mi
pinchurrienta”, como llamé a mi objeto de estudio, ya que sin pensarlo una iglesia
tan sencilla me dio mucho más de lo que esperaba e imaginaba. Este tema de
tesis me dio la oportunidad de ganarme la amistad y el apoyo de un maravilloso
1
equipo. Abril, Greta, Perla y Gissel estamos iniciando nuestro camino que sé,
continuará por mucho tiempo. El seminario me dio la oportunidad de adentrarme a
la investigación, de conocer a la doctora Elsa Arroyo, Rie Arimura y a la maestra
Eumelia a quienes admiro y agradezco sus conocimientos en la materialidad e
historia del arte novohispano que he aprendido de ellas en este corto periodo.
Gracias a mis sinodales por corregir, leer y dedicar parte de su tiempo a
mejorar este trabajo que presento con tanto orgullo. Gracias a ellas esta tesis no
hubiera crecido y mejorado tanto.
Sin duda la historia me ha dado la oportunidad de conocer y participar en
grandes proyectos. Las brigadas de rescate de la pintura mural, organizado por el
IIE, fue el plus al hacerme tan feliz al estudiar, trabajar y apoyar en el rescate de
nuestro patrimonio novohispano. En los proyectos de investigación y gracias al
equipo del cual me siento afortunada de pertenecer, conocí a personas
fundamentales de mi vida. Fernando, el “arqui”, es uno de ellos, quien me ha
apoyado en los momentos más complicados de mi vida. Claudia, Luis, Cynthia, a
cada uno de ellos los quiero y les doy gracias por tener la posibilidad de trabajar
juntos.
El camino de la licenciatura no lo recorrí sola, conocí a mi mejor amiga.
Perla ha sido la chica que más apoyo y amor sincero pudo darme. La admiro, la
adoro y me siento tan orgullosa de ella al ver cómo hemos crecido, siempre juntas.
A ella le debo mucho aprendizaje, pero sobre todo una amistad sincera y única
que espero siga por muchos años más, unidas por un mismo amor que es la
historia del arte. Junto a ello, la danza fue y sigue siendo una parte esencial de mí,
es el lugar donde puedo expresarme corporalmente y disfrutar de la vida a lado de
personas que tanto quiero. Mayra, Diego, Daniela, Denisse y Reina han estado en
mi vida dándome amor y las experiencias más divertidas de mi vida. Junto a ellos
y al folklor conocí a Óscar, a su lado todo ha sido más sencillo y el amor que
creció en ambos me dio la oportunidad de no rendirme y lograr mis metas.
Mi familia es el punto más importante de mi vida, al presentar esta tesis
espero que se sientan orgullosos de mí y hacerles ver que esto es lo que me hace
feliz. Los amo, mi mamá, mi hermana, Panchis, Roberto y mi sobrina María Paula
son las personas a las que más quiero demostrar lo que hago, quiero que se
adentren conmigo en mi camino y adentrarlos en la historia del arte.
En estos seis años compartí mi camino con personas que admiro y
agradezco ser su colega, Samantha, Omar, Alfredo, Gonzalo, Fernanda, Janet,
Marcos, Chava, Majo, Vianey, Gris, Vanessa, Diego, Yuli, June, Mariano, Huitzilin,
Iván… Los quiero y agradezco su amistad, su aliento por cumplir nuestras metas,
su apoyo y sobre todo la felicidad y diversión que en cada semestre nos unía más.

Esto es el inicio de un largo camino dirigido a la Historia del Arte. Lety


Enero 2019
2
Introducción

La arquitectura, así como la pintura y la escultura, responde al gusto de cada


época. La vida de las obras de arte no termina en el momento en que concluye su
creación, sino que las distintas sociedades que se apropian de ellas las alteran y
las modifican a través del tiempo. Para comprender las trasformaciones
arquitectónicas que han sufrido los edificios es preciso comenzar a estudiarlos
desde los inicios de su construcción hasta la actualidad, puesto que su historia
continúa. En la presente investigación pretendo dar a conocer la vida de la
parroquia de San Miguel no sólo a partir de sus distintas etapas constructivas y de
los materiales empleados en ella, sino también de los acontecimientos históricos y
de las fuentes que se resguardan en la misma parroquia. La unión de todos estos
datos me da pie para desarrollar los aspectos artísticos, sociales y religiosos de la
iglesia.
Gracias a las investigaciones que me anteceden, puedo hacer un cotejo de
datos, así como comparar dicha información con la propia localizada en los
diversos acervos documentales, con la finalidad de crear una nueva interpretación
sobre la parroquia de San Miguel. Los estudios previos dejan ver elementos que

3
hacen único a este edificio, pero los sistemas constructivos, el acercamiento a su
materialidad y a su historia plantean la posibilidad de ver más allá de lo que está a
simple vista.
Los historiadores e historiadores del arte están acostumbrados a ver la
historia del arte desde la metodología de los estilos artísticos como una forma de
abordar a la arquitectura de la Nueva España. Sin embargo, la nueva metodología
que ha empleado la Dra. Alejandra González Leyva1 en sus investigaciones ha
propuesto estudiar a los edificios a partir de su historia constructiva. Como marco
teórico retomé esta novedosa metodología que se ha destacado por estudiar la
forma y el material con el cual se construyeron cada uno de los elementos
arquitectónicos del objeto estudiado. Además, con ella es posible identificar las
alteraciones o intervenciones que sufrió dicho inmueble a lo largo de su vida.
Para cumplir con los objetivos planteados y lograr esclarecer cada uno de
los periodos constructivos de la parroquia de San Miguel fue necesario realizar
una investigación profusa en las fuentes documentales, en los archivos históricos
y en el inmueble. En un principio no tenía los conocimientos necesarios para
estudiar de lleno a un edificio histórico tan valioso, pero los seminarios y las clases
sobre arte novohispano de la Dra. González Leyva me dieron las herramientas
para abordar a la iglesia de una forma diferente.
Como primer paso fue necesario hacer una revisión historiográfica de la
parroquia de San Miguel para tener el conocimiento sobre lo que se había escrito.
Ésto se fue complementando con las referencias documentales que, en un primer
momento, se obtuvieron del Archivo General de la Nación, del Archivo Geográfico
“Jorge Enciso” de la Coordinación de Monumentos Históricos del INAH y del
Archivo de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural
CONACULTA. La interpretación de datos se realizó a la par del estudio del edificio
con una aproximación directa. En las visitas iniciales sólo podía reconocer

1González Leyva, Alejandra, El convento de Yanhuitlán y sus capillas de visita. Construcción y arte
en el país de las nubes. México, UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, CONACYT, 2009. 419 p.,
Yuriria. Construcción, historia y arte de un convento agustino, México, UNAM, Facultad de Filosofía
y Letras, 2008, 195 p., Tlaxcala: La invención de un convento, México, UNAM, Facultad de
Filosofía y Letras, 2014, 243 p.

4
elementos comunes a la arquitectura novohispana, pero a lo largo de dos años fui
descubriendo las pistas que el mismo edificio me otorgaba. Gracias a estos
primeros datos pude plantear en un principio siete etapas constructivas y dos
destructivas. Conforme fui avanzando en la investigación del inmueble me percaté
que no era suficiente conocer sólo la historia de la iglesia, sino que su contexto era
una parte fundamental para entender los crecimientos arquitectónicos de la
parroquia. Por ello, la visita y revisión de la documentación en el Archivo del
Distrito Federal, el Archivo Histórico del Arzobispado en México y de la Delegación
Cuauhtémoc me permitieron unificar dicha información. Junto con ello, la llegada
al Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel me dio las respuestas a muchas
preguntas que no podía resolver, pero al mismo tiempo me generó mayores dudas
y cuestionamientos sobre la edificación y transformación de San Miguel.
Gracias al apoyo y a la confianza que me brindó el párroco David Flores y el
sacristán José Juan Flores Encarnación pude adentrarme diariamente en los
documentos del siglo XVII. Al mismo tiempo que caminaba sobre las bóvedas,
media los muros de la iglesia y fotografiaba cada detalle que demostrara los
cambios en el edificio con el cual me había encariñado tanto. La paleografía de los
documentos y la lectura de los mismos se volvió complicada, pero pude localizar
más de treinta fojas donde se mencionaban los materiales y los cambios
arquitectónicos que sufrió el inmueble a lo largo de cuatro siglos. Sin duda, uno de
los mayores descubrimientos fue la localización de los mosaicos originales del
siglo XVIII que pertenecieron a la cúpula, y que olvidados en una caja esperaban
ser rescatados y admirados. El trabajo en archivo puede ser pesado y fatigoso,
pero el tesoro que pude encontrar en ellos son la mejor recompensa a tan arduo
esfuerzo.
Asimismo, los planos y los mapas históricos tuvieron un papel fundamental
para vislumbrar en una planta arquitectónica los crecimientos que tuvo el edificio.
Uno de los objetivos planteados en la investigación era demostrar en planos cada
una de las etapas edilicias de la parroquia de San Miguel y gracias al trabajo del
dibujante y arquitecto Arturo Reséndiz se lograron plasmar cada una de ellas. De
igual forma, las fotografías que se observan en la tesis fueron realizadas por el

5
fotógrafo Brian Nolasco, quien con mi guía pudo captar en una imagen cada
elemento que constituye la historia de la parroquia de San Miguel.
Trabajar con sistemas constructivos marca una novedad, ya que pocos son
los investigadores que se han dedicado a analizar la arquitectura novohispana a
partir de la materialidad, como por ejemplo los tipos de rocas o morteros utilizados
en los edificios. En esta investigación se hizo una aproximación a los materiales a
partir del análisis histórico y no del estudio científico, por ello es necesario
comprender que la historia material se puede desarrollar a partir de la observación
minuciosa, la identificación y el reconocimiento de los elementos, así como del
sustento documental. Es importante señalar que los estudios de materialidad
parten de una relación interdisciplinaria, donde se conjuga el trabajo de
arqueólogos, restauradores, historiadores, geógrafos, geólogos, arquitectos e
ingenieros.
Esta investigación se compone de cuatro capítulos, donde se explican las
doce etapas constructivas, así como las dos destructivas, junto con los sucesos
históricos más relevantes de la Ciudad de México que impactaron a la iglesia
desde el siglo XVII hasta el XXI. Es por ello, que en el presente trabajo se puede
conocer la vida de la parroquia de San Miguel y comprender su valor histórico-
artístico, para que con el paso de los años siga construyendo su propia historia.

6
1. Las parroquias de la Ciudad de México

El clero de la iglesia en la Nueva España se conformó de dos sectores, el regular y


el secular. Este último dependía de la provincia eclesiástica mexicana creada en
1546, cuyos representantes eran el arzobispo de México y los obispos de distintas
diócesis. Su sede era la catedral metropolitana y el cabildo eclesiástico fue el
encargado de los diferentes aspectos de la administración. Las parroquias que
integraban las diócesis se dedicaron a impartir los sacramentos y a recoger “las
limosnas y las obvenciones (pagos por misas, matrimonios y bautizos)”. 2
En las ciudades existía una mayor cantidad de población española que
requería de los servicios religiosos, por ello se realizaron fundaciones dedicadas a
la atención de españoles y criollos. En la Ciudad de México “fueron diez
[parroquias]: cuatro para criollos y españoles y las demás para indios y castas”. 3
La principal fue el Sagrario, fundado en 1534, pero debido al aumento poblacional
español, la parroquia no se dió abasto y “la administración de los sacramentos
adolecía de ineficacia y de molestia para los feligreses”.4 Por esta razón, se

2 Antonio Rubial, La iglesia en el México colonial, UNAM, México, 2013, p. 42.


3 Francisco de la Maza, La Ciudad de México en el siglo XVII, Fondo de Cultura Económica,
México, 1995, 3ª edición, p. 56.
4 José María Marroqui, La ciudad de México, tomo l, Jesús Medina, México, 1969, 2ª edición, p.

548.
7
realizaron peticiones a Carlos V y a Felipe II solicitando nuevas fundaciones
parroquiales. Sin embargo, la demanda no podía llevarse a cabo debido a la falta
de recursos, puesto que todos se habían destinado a la construcción de la primera
catedral. Una solución fue la reutilización de espacios que pertenecían a ermitas.
Por ejemplo, en la cofradía de los Caballeros “fundada por D. Fernando Cortés,
con título de la Veracruz, donde levantó una capilla para sus ejércitos piadosos
hacia el poniente de la Ciudad”5 se erigió la parroquia de la Santa Veracruz en
1568. Lo mismo ocurrió con la iglesia de Santa Catarina Mártir, que previamente
había pertenecido a la cofradía de dicha patrona en la zona norte. Pese a la
fundación de estos nuevos templos, no fueron suficientes para la cantidad de
devotos españoles que había en la ciudad (figura 1).

Figura 1. Mapa de las parroquias en la Ciudad de México (Localizado en el Atlas Histórico,


fotografía: Leticia Domínguez, 2017).

5 Ibid., p. 550.

8
En el año de 1614, el cabildo de la ciudad mandó al virrey y al arzobispo
una cédula donde informaba sobre la situación referente al aumento de las
parroquias y el 30 de enero de 1615 el virrey pidió la fundación de tres iglesias “ya
edificadas para evitar el trabajo, costo y dilación de que forzosamente habría de
haber si se edificasen de nuevo”.6 Se había considerado a la iglesia de la
Santísima Trinidad, la iglesia de San Antón y por último la de San Martín, cada
una con una delimitación específica en la zona oriente de la ciudad. Sin embargo,
la gran inundación de 1629 evitó que esta cédula se llevara a cabo.
El virrey Conde de Galve se interesó en que se realizaran los mandatos en
torno a la fundación de nuevas parroquias; por ello envió una nueva cédula el 18
de junio de 1689 para recordar que la erección de las iglesias seguía en pie. Como
respuesta, el 19 de diciembre del mismo año se aprobó la fundación de una ayuda
de parroquia7 bajo la advocación del Arcángel San Miguel.

1.1 La ayuda de parroquia del santo arcángel San Miguel

Una ayuda de parroquia se refiere a una iglesia que está sujeta a otra más
importante, la cual necesita de apoyo para realizar las funciones sacramentales a
toda la población que le corresponde. San Miguel fue ayuda del Sagrario
Metropolitano, ya que el arzobispo pretendía que estuviera regulada por una
iglesia más capaz,8 hasta que la parroquia contara con sus propios curas y
feligreses que pudieran hacerse responsables de ella. Los barrios que se le
asignaron fueron San Antón, San Pablo y San Juan.9
La fundación de San Miguel, como institución, se realizó el 21 de enero de
169010 con la participación del corregidor don Alfonso Alberto de Velasco y se
posó al Santísimo como parte de la ceremonia. Este evento fue en la ermita de

6 Ibid., p. 551.
7 Más adelante se especifica qué es una ayuda de parroquia.
8 Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel (en adelante APSMA), sección sacramental, serie

bautismos, caja 2, libro 1 Bautismos de españoles desde 1690-1712, documento colocado entre
las fojas 42-43. Foja 1. Véase anexo documental no. 1.
9 Ibid., foja 1.
10 APSMA, sección sacramental, serie bautismos, caja 1, libro de españoles de 1690, foja 3. Véase

anexo documental no. 2.


9
San Lucas, ubicada a espaldas de la casa pública del Rastro,11 ya que fue el
primer espacio que se utilizó mientras se tenían los recursos suficientes para la
construcción de un nuevo edificio (figura 2). Un mes después, el 23 de febrero,12 el
corregidor don Juan Núñez de Villavicencio, el Cabildo y el Regimiento de la
Ciudad otorgaron el espacio donde se edificaría la nueva parroquia, que iba de la
calle de San Pablo a Monserrate y tenía ochenta varas de oriente a poniente
(66.87 metros) y de norte a sur setenta varas y media (58.93 metros). 13 Para la
realización del diseño del templo se contrató al maestro mayor de arquitectura
Juan de Zepeda,14 quien debía edificar una iglesia pequeña antes de realizar la
definitiva (figura 3).

Figura 2. Mapa del Curato de San Pablo de la Ciudad de México y el límite del Curato de San
Miguel (fotografía: Leticia Domínguez, 2017).

11 APSMA, sección sacramental, serie bautismos, caja 2, libro 1 Bautismos de españoles desde
1690-1712, documento colocado entre las fojas 42-43. Foja 1.
12 Ibid., vuelta 1.
13 Idem.
14 Idem.

10
Figura 3. Placa conmemorativa del año de fundación de San Miguel Arcángel (fotografía: Roberto
Samael, 2013).

1.2 Primera etapa constructiva. El acondicionamiento de un nuevo espacio: la


iglesia provisional, 1690

Juan de Zepeda fue el arquitecto solicitado para diseñar la parroquia de San


Miguel Arcángel. Él tenía la tarea de construir un edificio provisional para poder
dejar libre la ermita de San Lucas y tener un espacio propio. Hay un documento
donde se estipuló que la primera construcción debía ser de veinte varas de largo y
ocho de ancho (16.72 x 6.68 metros), que después serviría como la sacristía y la
capilla del Santísimo en el templo definitivo. Esta pequeña edificación a su vez
tendría una sacristía, tres salas con su corredor, una estancia donde pudieran vivir
los sacristanes y sus ayudantes y un campanario con tres campaniles. 15 Este
espacio seguramente es el actual baptisterio y la capilla del Santísimo, porque
tiene las mismas proporciones de la nave a las que se refiere el documento. La

15 Idem.

11
fábrica de la primera iglesia se inició el 29 de marzo de 1690 con el dinero
recaudado por los fieles y por las limosnas.16 Al término de dicho trabajo la
administración de la parroquia se trasladó a la nueva iglesia y fue bendecida por el
arzobispo Dr. don Francisco de Aguiar y Seijas el 8 de agosto de 1692. 17
Posteriormente, el 17 de agosto del mismo año,18 se celebró la dedicación de
dicha parroquia, donde se realizó la procesión del Santísimo desde la ermita de
San Lucas hasta el nuevo templo.
Pienso que dicho espacio posiblemente es el que ahora se conoce como el
baptisterio y la capilla del Santísimo (figuras 4-5). Esto puede ser cierto toda vez
que los muros son muy gruesos y probablemente de tres capas, sistema
constructivo empleado en las edificaciones de la época, el cual consiste en dos
muros externos con uno de relleno al centro, plano 1.

Fig. 4 Arco de acceso a la Capilla del Santísimo, primera etapa constructiva (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).
Fig. 5 Detalle de la piedra clave del arco de la Capilla del Santísimo, primera etapa de construcción
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

16 Idem.
17 Idem.
18 Ibid., foja 2.

12
AV. 20 DE NOVIEMBRE

Salón N
Capilla de Sacristía de
Nuestra Actos
Señora de Ábside
la Merced

Garage

4a CALLE DE SAN JERÓNIMO


Crucero
JOSÉ MA. IZAZAGA

wc
Bodega muje- Archivo Oficina
í res

Capilla de Nuestra Capilla


Señora del Pilar de
Zaragoza

Capilla del TEMPLO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Santísimo Bautisterio
Sacramento
Plano 1

Primera etapa constructiva, 1690

Sotocoro

Arq. Arturo L. Reséndiz Cruz


14
1.3 Segunda fase de construcción. El arquitecto Juan de Zepeda, proyección y
edificación de la parroquia definitiva, 1696

Por el momento no hay un documento que confirme a Juan de Zepeda como el


arquitecto que diseñó la parroquia definitiva de San Miguel. Sin embargo, el hecho
de que él fuera elegido para construir la iglesia provisional da pautas para
considerarlo como tal. La factura de la iglesia inició a finales del siglo XVII, ya que
la primera piedra para la edificación del templo se colocó el 1 de agosto de 1696.19
Para llevar a cabo la construcción de un edificio es necesario colocar
cimientos, pues éstos son la base de los muros. El suelo donde se construyó la
parroquia es lacustre y fangoso, por ello la cimentación posiblemente se debió
realizar con pilotes de madera20 o con muros de mampostería en escarpe. En el
primer caso, los troncos se tendrían que haber clavado en el subsuelo con la
punta hacia abajo dejando la parte más ancha en el extremo superior. 21 Los
maderos, según Leon Battista Alberti en su tratado De Re Aedificatoria, tendrían
una longitud de por lo menos un octavo de la altura de la pared y al clavarse todos
juntos formarían una superficie del doble del ancho de los muros. 22 Tal vez para
finalizar se colocó una plataforma realizada con rocas unidas con mortero y sobre
ella se puso una capa de cal. Con esto, posiblemente se tuvo un área plana donde
quizá se inició el levantamiento del edificio. El segundo proceso de cimentación
que probablemente pudo utilizarse es similar al de los pilotes, sólo que en vez de
ocupar madera se colocan muros de mampostería del doble del ancho de los
paramentos de la nave, éstos van disminuyendo su grosor en la forma de escarpe
hasta llegar al nivel del arranque de la pared.23
El edificio fue construido con dos tipos de rocas comunes en la Ciudad de
México: la chiluca de color gris y el tezontle, piedra porosa rojiza. Estos materiales
pétreos tienen como característica ser de origen volcánico y se conocen con la
denominación de ígneas. La primera tiene una resistencia de 300-500 kg/cm2 y
19 APSMA, sección sacramental, serie bautismos, Libro 1. Bautismos de españoles desde 1690 a
1703, foja 142, “Razón notable”. Véase anexo documental 3.
20 Vitruvio, Los diez libros de arquitectura, Madrid, Alianza, 1997, p. 145.
21 Leon Battista Alberti, De Re Aedificatoria, Madrid, Akal, 1991, p.129.
22 Ibid., p. 132.
23 Vitruvio, ibid, p.

15
una masa de 2,000-2,600 kg/m3, posee una porosidad que permite la absorción
del agua y se utiliza para la ornamentación y el labrado debido a su permanencia;
tal vez ésta se obtuvo del cerro del Ajusco o de la Villa. 24 La piedra pómez, como
también fue conocido el tezontle en la época novohispana, es muy ligera y porosa,
con una adherencia a los morteros muy fuerte, proviene de la lava volcánica y a
diferencia de la chiluca, ésta se utiliza para la mampostería, su resistencia es de
45-75 kg/cm2 y su masa es de 1,313 kg/cm3. Es posible que la roca se extrajera
del cerro de Santa María o del Peñón.25 No tengo la certeza de que la cantera gris
que se observa sea chiluca o un tipo de cantera color gris conocida como toba, ya
que esto sólo puede precisarse mediante el estudio químico de ambas.26
La nave de la parroquia tiene una planta en forma de cruz latina y según el
tratadista Carlos Borromeo, la edificación de un templo debe tener la forma de
cruz, puesto que sigue la disposición del cuerpo humano y porque remite a la
crucifixión de Cristo.27 Los muros de la nave probablemente son de relleno,28
realizados con mampostería de tezontle, esto quiere decir que quizá se emplearon
piedras amorfas careadas -planas por un sólo lado- unidas con algún tipo de
mortero, ya que los paramentos son muy gruesos. El levantamiento de los muros
tal vez se realizó por encastre, el cual consistía en poner hiladas29 de roca unidas
con mortero y en cada nivel se iban colocando vigas de madera perpendiculares al
muro, es decir, tenían la función de andamios, para así facilitar la tarea de los
trabajadores. Alberti apunta en su tratado que un muro de gran espesor no
requiere de andamiajes,30 pero es probable que en los paramentos de
mampostería sí se necesitaran. Esta hipótesis sólo podría confirmarse al observar
los muros sin el enlucido que tienen actualmente, ya que sin él sería posible

24 Albert González Avellaneda, Manual técnico de procedimientos para la rehabilitación de


Monumentos Históricos en el D.F., México, Departamento del D.F., INAH, 1988, p. 46.
25 Ibid, p. 47.
26 Faustino Roel y Ezequiel Ordoñez, “Análisis químico de la chiluca y de la cantera”, Boletín de la

Sociedad Geológica Mexicana, no. 2, México, 1906, p. 47.


27 Carlos Borromeo, Instrucciones de la fábrica y del ajuar eclesiásticos, México, UNAM, 2010, p. 7.
28 Leon Battista Alberti, ibid, p. 137 y 142.
29 Ibid., p. 146.
30 Vitruvio, ibid., p. 114.

16
apreciar las huellas que dejaron las vigas de los andamios y observar cómo es la
estructura de los paramentos, plano 2.
Es importante señalar que para la construcción se requiere de un módulo,
éste es la relación de las partes con el todo según el sistema de proporción, que
debe dar una armonía al edificio.31 En el caso de San Miguel, es viable que posea
un sistema modular a partir del ancho de la nave, porque al repetirse tres veces se
tiene la longitud de la misma. Esto se comprueba con ayuda de los planos
existentes del edificio y se puede corroborar directamente en la iglesia.

Figura 6. Bóveda de arista, detalle de las hiladas (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

La bóveda es en forma de arista y está construida con sillarejos de tezontle


unidos con algún tipo de mortero. En ella se observan las hiladas colocadas en
horizontal, en la parte central de la misma y en las aristas se ven las dovelas en
sentido vertical (figura 6). El recubrimiento actual es de cemento con ladrillo e
impermeabilizante, aunque la zona del sotocoro y del coro continúa con un
recubrimiento de cemento con chapopote para evitar la humedad en la estructura
(figuras 7-8).

31 Alejandra González Leyva, El convento de Yanhuitlán y sus capillas de visita. Construcción y

arte en el país de las nubes, México, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, 2009, p. 102.

17
Figura 7. Recubrimiento de las bóvedas del templo de ladrillo y chapopote (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).

Figura 8. Detalle del impermeabilizante con chapopote en la bóveda del templo (fotografía: Leticia
Domínguez, 2018).

18
Figura 9. Interior del templo con vista al coro (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

La bóveda se dividió en cinco tramos, el primero pertenece al coro y al


sotocoro; en el segundo se halla la unión con la primera etapa constructiva y el
acceso lateral al templo del lado sur; en el tercero se encuentran los retablos
laterales; en el cuarto tramo está el crucero y por último el ábside de forma
rectangular. Cada uno está dividido por un arco fajón, el cual descansa sobre
impostas y éstas en jambas, que a su vez hacen la función de pilastras (figuras 9-
10). Los arcos están construidos con estereotomía (corte de sólidos geométricos)
y la roca empleada fue de chiluca, además, la piedra clave está decorada con un
ángel debajo de una venera (figura 11). Probablemente la nave de la iglesia se
terminó el año de 1699, ya que es en ese momento que se estableció el
baptisterio y se colocó la pila bautismal. El baptisterio se encuentra en lo que fue
el primer templo, lo que me permite inferir que ya existía el espacio adecuado para
realizar las labores religiosas y así poder asignar nuevas funciones a los que ya
existían.

19
Figura 10. Interior de la nave con vista hacia el presbiterio (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

20
Figura 11. Detalle de la piedra clave del arco fajón (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

En el diseño definitivo del edificio, posiblemente realizado por Zepeda, se


observa que las torres fueron contempladas desde su origen porque están
arriostradas al muro (figura 12). Los cubos de las torres son de planta ochavada
(figura 13). En esta segunda fase de construcción se realizaron los primeros dos
cuerpos de las mismas, ambos son de mampostería de tezontle y los aristones
son de cantera. El mortero empleado así como el aplanado original es de cal con
arena y agua (figura 14-15). La torre norte tiene en su interior una escalera de
caracol que permite el acceso a lo alto de la misma y se une con el acceso al coro.
Estas secciones se determinaron como la segunda fase constructiva debido a los
cambios de materiales en los cuerpos consecutivos y porque existe un documento
que comprueba que las torres fueron terminadas entre 1805 y 1806.32

32 APSMA, sección Disciplinar, serie Fábrica, caja 254, vol. 5, expediente 1, 1805-1806.
21
Figura 12. Torre sur (fotografía: Brian Nolasco,
2018).

Figura 13. Detalle de los primero dos cuerpos de


la torre sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

22
Figura 14. Detalle del aplanado del interior de la torre norte (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

23
La cofradía del Santísimo Sacramento se estableció en la parroquia de San
Miguel en el año de 1706, convirtiéndose en la responsable de cubrir los gastos
necesarios para la finalización del templo (figura 16). En la Gazeta de México de
mayo de 1732 se da la noticia de quiénes fueron los que otorgaron el dinero para
esta actividad, entre ellos se encontraba el tesorero Alferres D. Lorenzo García
Xalón, quien dio más de nueve mil pesos para la realización del retablo mayor. 33
Según datos encontrados por Guillermo Tovar de Teresa en un inventario de la
parroquia realizado en 1770, dicho retablo fue ejecutado por Manuel de Nava en
1714,34 empero, no se tiene el conocimiento de cómo fue, ya que en el siglo XIX
se reemplazó al igual que los que se encontraban en la nave. 35

Figura 16. Sumario de Indulgencias y Gracias de 1746 de la parroquia de San Miguel


(fotografía: Leticia Domínguez, 2018).

33 Gazeta de México, no. 64, México, Hemeroteca Nacional, mayo 1732, p. 426.
34 Guillermo Tovar de Teresa, La ciudad de los palacios: crónica de un patrimonio perdido, México,
Ed. Vuelta, 1991, Tomo 1, p. 12.
35 Guillermo Tovar de Teresa, “La destrucción de las ciudades de México”, Vuelta, no. 125, abril

1978.
24
AV. 20 DE NOVIEMBRE

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Capilla del TEMPLO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Santísimo Bautisterio
Sacramento
Plano 2

Primera etapa constructiva, 1690

Segunda fase de construcción, 1696

Sotocoro

Propiedad Privada

Arq. Arturo L. Reséndiz Cruz


26
Fig. 17 Pedro de Arrieta, Plano de la Ciudad de México, 1737 (fotografía: Mediateca del INAH
https://mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/search/catch_all_fields_mt%3A(plano%20pe
dro%20de%20arrieta)

27
1.4 Tercera campaña constructiva. Pedro de Arrieta, arquitecto y maestro de las
portadas y de la cúpula de San Miguel

Al arquitecto Pedro de Arrieta se le atribuye la finalización de la parroquia y esto


se verifica en su testamento.36 En el documento se lee con las propias palabras de
Arrieta que él fue quien concluyó la iglesia. Aunque no se tiene la fecha exacta,
sabemos que colocó la cúpula y las portadas, ya que en su plano realizado por
mandato del Cabildo del Ayuntamiento de la Ciudad de México en 1736, la
parroquia se representa con dichos elementos37 (figuras 17-18).

Fig. 18 Detalle del plano de la Ciudad de México de Pedro de Arrieta con vista de la parroquia de San Miguel
(fotografía: Leticia Domínguez, 2016).

36 Enrique Berlín, “Artífices de la catedral de México “en Anales del Instituto de Investigaciones

Estéticas, volumen III, no. 11, México, UNAM-IIE, 1944, p. 32.


37 Francisco de la Maza y Luis Ortiz Macedo, Plano de la ciudad de México de Pedro de Arrieta,

1737, México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 2008, p. 163.

28
La portada principal está realizada con estereotomía y se conforma por dos
cuerpos (figura 19). Éstos se encuentran flanqueados por las dos torres
ochavadas. En el primer cuerpo hallamos un arco de medio punto con su piedra
clave y moldurado en el extradós que descansa en impostas y éstas a su vez en
jambas cajeadas. A los costados hay un par de columnas clásicas de género
toscano con el imoscapo más ancho que el sumoscapo, las cuales se localizan
sobre una basa y un pedestal corrido, en el intercolumnio tiene una moldura. El
entablamento con su arquitrabe, friso y cornisa muestra resaltos y retraimientos,
provocando con esto claro oscuros en la arquitectura. El arquitrabe está roto por la
piedra clave del arco. El friso es pulvinato,38 una alteración a la norma clásica ya
que este tipo de ornamento corresponde al género jónico según el tratadista
Palladio39 (figura 20). El segundo cuerpo es de mayor altura que el primero, otra
regla modificada, puesto que Alberti estipula que el primer cuerpo debe ser de
mayor tamaño a los sucesivos. En él observamos un relieve con la figura del
arcángel San Miguel en un marco acodado donde éstos se encuentran adornados
con flores. Sobre él existe una tronera que tiene como función la ventana coral,
ubicada dentro de un paralelepípedo moldurado. Éstos son flanqueados por una
columna toscana y un pináculo, ambos están sobre una basa y en un pedestal
corrido almohadillado con diferentes planos de profundidad. El entablamento está
roto en el centro por el óculo, pero se observa que hay un doble friso, el primero
es pulvinato y en la segunda parte se encuentran rosetas y el relieve de un ángel.
La cornisa también presenta movimientos al tener resaltos y retraimientos (figuras
21-22). La portada remata con un relieve de la Virgen de Guadalupe en un
recuadro y se halla acompañado por roleos y por cubos cajeados (figura 23).

38 Palladio es el primer tratadista que modifica la forma del friso de la columna jónica, ya que el
borde del mismo termina en curva, a lo que se denomina como pulvinato. Andrea Palladio, Los
cuatro libros de la arquitectura, Madrid, Akal, 2015, p. 99-100.
39 “Los triglifos, junto con las metopas, deben colocarse sobre el arquitrabe y tendrán de altura un

módulo y medio y de anchura un módulo” en Vitruvio, Los diez libros de arquitectura, Madrid,
Alianza, 1997, p. 1.
29
Fig. 19 Portada de la parroquia de San Miguel (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

30
Fig. 20. Detalle del primer cuerpo de la portada
principal (Leticia Domínguez, 2016).

Figura 21 Detalle del segundo cuerpo de la


fachada principal (fotografía: Brian Nolasco,
2018).

Figura 22 Relieve de San Miguel Arcángel


(fotografía tomada de internet)

Figura 23. Detalle del remate de la portada


principal (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

31
Figura 24. Barda sur de la parroquia y fachada lateral (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

La portada lateral se ubica en el lado sur del templo y se conforma por dos
cuerpos (figura 24). El primero presenta las mismas características que la fachada
principal con un arco poligonal, elemento utilizado por Arrieta en la mayoría de sus
obras como por ejemplo el Palacio de la Inquisición (figura 25-26). El segundo
tiene una ventana con arco escarzano, abocinado, y debajo de ella hay una
moldura acodada, ambas están flanqueadas por columnas de género dórico y
pináculos que descansan sobre un pedestal corrido almohadillado. Posee un
entablamento con resaltos y
retraimientos en la cornisa
(figura 27).

Figura 27. Detalle del segundo


cuerpo de la fachada lateral
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

32
Fig. 25 Detalle del primer cuerpo
de la portada lateral (fotografía:
Brian Nolasco, 2018).

Fig. 26 Arco poligonal en el


Palacio de la Inquisición de Pedro
de Arrieta (fotografía tomada de
Wikipedia)

33
La cúpula es de planta ochavada realizada con sillarejo en tezontle, el
tambor está decorado con óculos y vanos rebajados, y remata con una linternilla
(figuras 28-29). La cubierta está decorada con cerámica esmaltada, aunque
actualmente los mosaicos ya no son los originales debido a que se quitaron en
una restauración del 200940 (figura 30).
En las portadas se observa el cambio en el diseño de la arquitectura con
respecto a la nave, ya que mientras Juan de Zepeda posiblemente empleó las
normas establecidas por los tratadistas del siglo XVI, Pedro de Arrieta alteró las
reglas y cambió los elementos establecidos. Por ello, se advierte la intervención de
otro arquitecto en el edificio.

Fig. 28 Cúpula de la
parroquia (fotografía:
Brian Nolasco,
2018).

40 APSMA, caja sin número, “Obras de restauración consistentes en rehabilitación integral de la

cubierta del templo”, enero 2009.


34
Fig. 29 Interior de la cúpula del templo
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 30 Detalle de los mosaicos que decoran la


linternilla de la cúpula del templo (fotografía:
Brian Nolasco, 2018).

35
1.5 La parroquia de San Miguel antes y después de la cédula real de Fernando VI
en 1749

El proceso de secularización de la iglesia novohispana tuvo un mayor impulso a


partir del oficio que decretó Fernando VI el 4 de octubre de1749,41 donde se
incluyeron los arzobispados de México, Lima y Santa Fe. En el documento se
explicó y justificó por qué razones el clero secular podía estar frente a las
doctrinas, una de ellas fue que ya contaban con el número necesario de
sacerdotes para hacerse cargo de todo el territorio, dando a entender que el apoyo
del clero regular era innecesario.
Mientras en los pueblos de indios seguían los conflictos entre ambos cleros,
las parroquias de la ciudad continuaron con sus actividades cotidianas.
El principal cambio estaba siendo impulsado desde las parroquias mismas: la
recuperación demográfica de la población influyó en la organización parroquial,
pues con el aumento de fieles demandó más atención espiritual y servicios
sacramentales; además, hubo también un cambio cualitativo en la composición
social: españoles, mestizos y mulatos, antes ausentes en las doctrinas, ahora
residían en mayor número y promovían cambios en la organización parroquial.42

Es hasta finales del siglo XVIII que el arzobispo José Lanciego Eguilaz
ordenó a los fieles asistir a la parroquia más cercana a su lugar de residencia,
olvidando por completo las divisiones de castas y propiciando una nueva
organización social dentro de las iglesias seculares.
En 1761, la feligresía de la Santa Veracruz cedió parte de sus terrenos a la
parroquia de San Miguel. La zona abarcaba los ranchos, arrabales y casas
situadas frente al convento y hospital de San Antonio Abad. El cura don Diego
Orozco aceptó las casas el 25 de junio de 1761,43 dando como resultado el
aumento a la jurisdicción de San Miguel.

41 Antonio Rubial García, La iglesia en el México colonial, op. cit., p. 438.


42 Rodolfo Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política
eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, México, UNAM-IISUE, 2012, p. 350.
43 APSMA, sección disciplinar, serie mandatos, caja 257, volumen 4, foja 8.

36
1.6 Cuarta etapa constructiva: la sacristía

A pesar de los cambios sociales y religiosos ocurridos por la secularización, en la


parroquia de San Miguel continuaron las actividades sacramentales, así como los
trabajos arquitectónicos. La edificación de la sacristía actual probablemente
finalizó antes de 1767, ya que dicha fecha se encuentra en la piedra clave de una
de las puertas del salón de actos, ubicado en el segundo nivel del edificio a la
misma altura que la sacristía (figuras 31-32). Es importante señalar que
posiblemente, la primera sacristía se encontraba en la actual capilla del Santísimo,
ya que en el documento de fundación se indica que este espacio sería utilizado
como tal al construirse la iglesia definitiva.44

Fig. 31 Puerta del salón de actos del segundo nivel


de la casa cural (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 32 Detalle de la placa con la fecha de 1767


(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

44APSMA, sección sacramental, serie bautismos, caja 2, libro 1 Bautismos de españoles desde
1690-1712, documento colocado entre las fojas 42-43. Foja 1.
37
Fig. 33 Plano de la Parroquia de San Miguel de 1909 (fotografía: Leticia Domínguez, 2016).

Carlos Borromeo indica en su tratado Instrucciones de la fábrica y del ajuar


eclesiásticos, que la sacristía –lugar donde se oculta el sacro ajuar-,45 debe estar
cerca del altar mayor para facilitar el trayecto del cura de un sitio a otro. Dentro de
ella tiene que presentarse un altar, “ante el cual los sacerdotes que van a celebrar
misa se visten con los sacros vestidos”.46 Asimismo, en ella debe existir un
aguamanil, un armario donde se guardan los sacros instrumentos, uno para los
libros y otro para los instrumentos canónicos.47 Este lugar es uno de los sitios más
importantes de una parroquia, ya que en él se resguardan los objetos litúrgicos.
La sacristía de San Miguel, según el plano consultado de 1909, 48 tiene
muros de tres capas, empero, éstos son más delgados en comparación con los
que posee la nave de la iglesia; además, no existe una proporción en relación al
templo diseñado por Zepeda, lo cual indica que fue edificado con posterioridad
(figura 33). Para ingresar a ella existen dos entradas principales, la que se dirige al

45 Carlos Borromeo, Instrucciones de la fábrica y del ajuar eclesiásticos, op. cit., p. 78.
46 Ibid, p. 79.
47 Ibid, p. 82.
48 Plano de la Parroquia de San Miguel Arcángel México, México, AGN, 1909.

38
templo y la segunda a la casa cural (figuras 34-35). Debido a la apertura de la
avenida 20 de Noviembre en 1936, en el muro oeste hay una puerta y dos vanos
en esviaje (figura 36). En ella se conservan dos cajoneras, una de ellas
confeccionada en 1804; un espejo decorado con roleos, rocalla y veneras; una
mesa de madera al centro y sillas tapizadas con diseños florales, probablemente
del siglo XIX (figuras 37-42). En la esquina suroeste se observa un aguamanil
cubierto con cerámica esmaltada en tonos azules y amarillos con un nicho en
forma de concha, los grifos del agua son rostros humanos de los cuales brota el
agua de sus bocas (figuras 43-44).
El muro sur está decorado con dos obras pictóricas de posible factura
dieciochesca. La primera es La Anunciación y la segunda es un Ecce Homo (figura
45).
En el muro oeste hay esculturas de distintas vírgenes. La primera es la
Virgen de la Inmaculada Concepción y se encuentra sobre una peana de madera
con formas mixtilíneas y guardamalletas en diferentes planos de profundidad,
roleos, rocalla y querubines sobre veneras (figura 46). La segunda escultura es
una Virgen Dolorosa, la cual está sobre una peana de acero decorada con rocalla
(figura 47).
En el muro este se encuentran dos puertas de acceso a la casa cural. Al
centro se localiza el armario donde se resguardan los objetos de la liturgia y del
lado derecho se halla un busto de cera en tres cuartos del S. Coron. D. Diego
Fernández De Ceballos, caballero de la Orden se Alcántara Corregidor D. E. N. C.
Y Bienhechor d esta Parroiia d San Miguel, el cual fue realizado por Bonifacio
Reyna en 181749 (figuras 48-49).
En la zona norte de la sacristía hay un retablo de pintura y escultura, de
posible factura dieciochesca (figura 50). Éste se compone por dos cuerpos, una
calle central y dos laterales, éstos son de la misma factura y con posterioridad se
agregaron dos calles más flanqueado el retablo original. En la calle central se
encuentra la escultura de la Virgen de la Asunción sobre una peana inscrita en un
nicho plano con rocalla alrededor. La imagen es una figura esbelta en forma de

49 Datos tomados de la escritura localizada alrededor del busto.


39
media luna y en posición orante (figura 51). De igual manera, en el segundo
cuerpo existe un crucifijo incrustado en un nicho plano con marcos acodados en
forma de cruz (figura 52).
Las pinturas que decoran el retablo son la representación de los martirios
de distintos obispos. En el primer cuerpo de izquierda a derecha observamos el
martirio de San Simón, obispo de Selzucia; el pontífice San Esteban; el Papa San
Martín y el martirio de San Simón junto con San Milo. En el segundo cuerpo se
identifican los martirios del obispo San Estanislao; San Narciso, prelado de Pirona;
el ordinario San Pedro y al mitrado San Antonio. Cada lienzo posee la descripción
de la escena que se narra en él, aunque en ninguno de ellos aparece la firma del
artista ni la fecha. Los ocho cuadros advierten una manufactura realizada,
probablemente, en el siglo XVIII, toda vez que los cuerpos no tienen una
proporción y son esbeltos; los rostros son idealizados y en algunos casos
inexpresivos; los paños son gruesos y con movimiento; no existe una relación
psicológica entre los personajes ni el espectador; no hay un manejo de la
perspectiva; los fondos son neutros, difuminados o entre nubes; la composición de
las pinturas es en diagonal y la luz proviene del ángulo superior derecho. Las
tonalidades que se observan en las obras son de tonos pardos y azules (figura
53).
En la sacristía se conservan gran parte de las obras pictóricas de la
parroquia, sin embargo, en el salón de actos que se encuentra en la parte superior
de la misma, se resguardan diez pinturas al óleo de la misma época. Entre ellas se
hallan dos retratos de virreyes sin identificar y una predela que refiere a la escena
del lavatorio de pies (figuras 54-56). Junto a ella está el retrato de los obispos
Medardo y Gildardo, realizado por Nicolás Rodríguez Juárez, y el Patrocinio de la
Virgen firmado por Nicolás Enríquez en 1734 (figuras 57-61). La edificación del
salón de actos se concluyó en 1767, fecha inscrita en la piedra clave del arco
adintelado de la puerta. Esto quiere decir que fue lo primero que se realizó como
parte de la casa cural, plano 3.

40
Fig. 34 Acceso a la sacristía lado
oriente (fotografía: Brian Nolasco,
2018).

Fig. 35 Acceso a la sacristía desde el


presbiterio (fotografía: Brian Nolasco,
2018).

Fig. 36 Ventanas sin proporción


dirigidas a la av. 20 de Noviembre
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

41
Fig. 37 Sacristía (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 38 Cajonera de 1804 (fotografía: Brian Nolasco, 2018).


Fig. 39 Fecha de 1804 en la manija de la cajonera (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

42
Fig. 40 Espejo y vestimentas del párroco
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 41 Mesa y sillas (fotografía: Brian Nolasco,


2018).

Fig. 42 Silla decimonónica (fotografía: Leticia


Domínguez, 2018).

43
Fig. 43 Lavamanos (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).

Fig. 44 Detalle de las llaves del agua


(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

44
Fig. 45 Pinturas que decoran el muro sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 46 Escultura de la Virgen de la Inmaculada Concepción (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 47 Virgen Dolorosa (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

45
Fig. 48 Repositorio de objetos litúrgicos (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 49 Busto en cera de don Diego Fernández de Ceballos (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 50 Retablo del siglo XVIII (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

46
Fig. 51 Escultura de la virgen de la Asunción (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 52 Crucifijo del retablo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 53 El martirio de San Simón junto con San Milo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

47
Fig. 54 Retrato de virrey sin identificar (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 55 Retrato de virrey sin identificar (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 56 Predela del tema del lavatorio de pies (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

48
Fig. 57 Nicolás Rodríguez Juárez,
Retrato de los obispos Medardo y
Gildardo (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).

Fig. 58 Acercamiento a la firma


de Nicolás Rodríguez Juárez
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

49
Fig. 59 S/a, Patrocinio de la Virgen, 1734 (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 60 Nicolás Enríquez, (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 61 Detalle de la firma de Nicolás Enríquez, (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

50
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Santísimo Bautisterio
Sacramento
Plano 3

Primera etapa constructiva, 1690

Segunda fase de construcción, 1696

Cuarta campaña constructiva, 1767


Sotocoro

Propiedad Privada

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52
1.7 El curato de San Miguel Arcángel, 1769

El arzobispo don Francisco Antonio Lorenzana Buytron mandó establecer un


nuevo orden eclesiástico en la Ciudad de México en 1769. Este consistió en la
institución de curatos, los cuales poseían una parroquia autónoma con una
jurisdicción propia y un territorio delimitado. Aunado a ello, tenían una gran
cantidad de feligreses a su cargo. A partir de este momento, la división entre
parroquias de indios, castas y españoles dejó de existir.
Aunque las nuevas normas fueron promulgadas por el arzobispo en la Real
Cédula de 1769, los curas no estaban de acuerdo con los nuevos lineamientos y
por ello, se reunieron en una audiencia para manifestar su inconformidad y escribir
una carta dirigida al virrey. En la audiencia participaron cuatro curas de la catedral;
los doctores don Nuño de Villavicencio, don Joseph Pereda, don Alonso
Velázquez Gastelu y el licenciado don Juan Francisco Domínguez. 50 De igual
forma, los sacerdotes de las parroquias de españoles se hicieron presentes: el
licenciado don Bartolomé Sandoval, de San Miguel; el doctor don Joaquín Del
Pino, de Santa Catarina y el licenciado don Joseph Tinisco Díaz, cura de la Santa
Veracruz.51 En la carta se describen las razones por las cuales, los párrocos no
están de acuerdo con la Real Cédula del 12 de marzo de 176952 y solicitaron al
virrey aplazar la orden de distribución de los nuevos curatos proyectada por el
arzobispo Lorenzana.
Uno de los puntos más importantes que se aborda en el documento es la
administración de las parroquias y su buen funcionamiento. En el texto se explica
cuántos curas, vicarios, sacristanes y cofradías se encargaban de manejar las
limosnas, al igual que los ejercicios de explicación de la doctrina realizada en
calles, cárceles y plazas.53 Es importante hacer hincapié en estas descripciones
porque las cuatro parroquias de españoles tenían una buena dirección económica
y religiosa con su feligresía, la cual al ser redistribuida causó un descontrol en la

50 APSMA, sección disciplinar, serie mandatos, caja 257, expediente 1, legajo 4, foja 1.
51 Ibid, foja 1.
52 Idem.
53 Ibid, vuelta 3- vuelta 4.

53
organización ya establecida. Además, si al dividirse los territorios e incrementar el
número de iglesias, los sacerdotes quedaron con una limitada renta sin poder
solventar sus necesidades y las obvenciones no fueron suficientes para cubrir con
lo fundamental.
En la carta se hace mención de la gran diferencia entre las parroquias de
indios y las de españoles, las cuales al unirse presentarían grandes
complicaciones debido a las distintas formas de organización y de
comportamiento. En los templos de indios, los ministros de su misma casta
conocían a cada miembro de la feligresía y los llevaban a misa, a la doctrina y a
otros ejercicios litúrgicos; en el caso de unirse a otra, los indígenas no tendrían la
misma atención y no podrían realizar todo lo necesario dentro de la iglesia. Por
otro lado, “los indios son dados a cosas ruidosas en sus fiestas y procesiones, que
no podrán practicar en consorcio con los españoles por su opuesto carácter”.54 Por
ello, nunca se había pretendido eliminar esta separación entre ellos y al hacerlo
podría causar graves problemas al intentar manejar diversas reglas y costumbres.
Aunado a esto, el pago del tributo también figuraba como un problema grave, ya
que al no tener un control de cuántos indígenas existían en cada curato, no se
podría determinar el pago correcto a la corona.
Pese al disgusto e inconformidad de los sacerdotes, la división de los
territorios se llevó a cabo y se formaron trece curatos, cada uno con su respectiva
parroquia y con su propia jurisdicción aunada a un territorio. Entre ellos se
encuentra el curato de San Miguel, que pasó de ser una parroquia dependiente del
Sagrario a ser una de las más importantes de la ciudad.
El curato comprendía las calles de la Garrapata, la calle de San Miguel y la
calle verde al sur; la calle de Alfaro al oeste; la calle de las capuchinas y San
Bernardo al norte y la calle de Balvanera al sur. Dentro de su jurisdicción se
encontraba el convento de Regina Coelhi, San Gerónimo, Jesús Nazareno, San
José de Gracia, el convento de San Agustín, la capilla de la Concepción y San
Bernardo.

54 Ibid, vuelta 7.

54
El arzobispo Lorenzana Buytron encargó a José Antonio Alzate y Ramírez
la elaboración de un plano de la Ciudad de México que mostrara la nueva división
de parroquias y curatos establecidos.55 Alzate entregó el plano terminado al
secretario de gobierno don Melchor de Peramac en 1772 y en él se observa con
gran detalle la nueva disposición territorial (figuras 62-63).

Fig. 62 José Antonio Alzate y Ramírez, Plano de la Ciudad de México, 1769 (fotografía: Leticia
Domínguez, 2018).

Fig. 63 Detalle del curato de San Miguel en el plano de la


Ciudad de México de 1769 (fotografía: Leticia Domínguez,
2018).

55Sonia Lombardo Ruiz, Atlas histórico de la ciudad de México, México, Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, INAH, 1996, vol. l, p. 54.
55
1.8 Quinto proceso constructivo. La capilla de Nuestra Señora de la Merced

Es posible que se construyera un nuevo espacio junto al ábside del templo, el cual
estuvo dedicado a la capilla de Nuestra Señora de la Merced. Esta sección no se
encuentra unida a los muros del templo y se puede observar que en la estructura
original no estaba contemplada (figuras 64-66). Debido al grosor de los muros, la
edificación de la capilla se puede datar alrededor de 1770 ya que éstos no son tan
gruesos como los paramentos de la nave y son similares a los que posee la
sacristía. La única noticia que se tiene respecto a la capilla es hasta 1808, donde
se sustituyeron los vidrios de la ventana (figura 67), plano 4.
La capilla de Nuestra Señora de la Merced tiene una bóveda de pañuelo y
cuenta con una ventana al sur y un acceso. Es posible que su función se adecuara
de acuerdo al uso del templo y se convirtiera en el repositorio de restos funerarios
en el siglo XIX. Esto puede ser cierto debido a que en sus muros se encuentran
lápidas mortuorias del mismo siglo. Y actualmente tiene esa utilidad.

Fig. 64 Acceso a la Capilla de Nuestra Señora de la


Merced y la pintura de Pedro Ramírez Jesús servido
por los ángeles
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

56
Fig. 65 Vista de la capilla de Nuestra Señora de la Merced lado sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 66 Muros de la capilla de Nuestra Señora de la Merced adosados al crucero de la nave (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).
Fig. 67 Vista de la capilla de Nuestra Señora de la Merced (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

57
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Santísimo Bautisterio
Sacramento
Plano 4

Primera etapa constructiva, 1690

Segunda fase de construcción, 1696

Cuarta campaña constructiva, 1767


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Quinto proceso constructivo

Propiedad Privada

Arq. Arturo L. Reséndiz Cruz


60
1.9 Sexta campaña de construcción. La casa cural, 1789

El licenciado Bartolomé Juaquin Sandoval56 cura de la parroquia de San Miguel,


fue el comitente encargado de solventar los gastos para la construcción de la casa
cural, la cual se terminó alrededor de 1789.57 Gracias a los ahorros del párroco, a
las obvenciones58 y a una donación de quinientos doce pesos, realizada por la
Archicofradía del Santísimo Sacramento,59 la edificación pudo realizarse.
Antes de que se construyera este espacio, los campaneros y el sacristán
tenían que pasar la noche en la iglesia debido a que se encargaban de cuidarla,60
por ello al no tener habitaciones ni donde comer se alojaban en la nave del templo,
inclusive guardaban sus colchones y trastos en la mesa del altar o en el sotabanco
del retablo.61 Debido a esa situación, el párroco Sandoval decidió mandar a
construir una casa cural inmediata a la iglesia, para así facilitar la administración
de los sacramentos. Aunado a ello, la edificación debía tener la capacidad
necesaria para albergar al párroco con su familia, a los tenientes y a los
sacristanes;62 además requeriría de oficinas, un segundo nivel para las
habitaciones y un jardín.63 El terreno se compró a la Provincia de Religiosos
Agustinos y tuvo una extensión de un mil cuatrocientas varas cúbicas (1,173 m). 64
Carlos Borromeo escribió en su tratado Instrucciones de la fábrica y del
ajuar eclesiásticos cómo debe ser la disposición de la casa cural con respecto a la
iglesia.65 En él se establece que junto al templo no deben edificarse los domicilios
de los ministros de la iglesia o de los párrocos, sino que deben instalarse en casas
cercanas al templo. Sin embargo, dice que junto a la sacristía se pueden construir
las habitaciones de los sacristanes para que las cosas eclesiásticas estén
protegidas y bajo supervisión, para así evitar cualquier tipo de incidente. En esta

56 APSMA, sección disciplinar, serie mandatos, caja 258, volumen 3, legajo 1, foja 17.
57 Ibid.
58 Ibid, foja 18.
59 Ibid, vuelta 18.
60 Ibid, vuelta 17.
61 Ibid, foja 18.
62 Idem.
63 Ibid, vuelta 24.
64 Ibid, vuelta 18.
65 Carlos Borromeo, Instrucciones de la fábrica y del ajuar eclesiásticos, op. cit., p. 5.

61
construcción se debe cuidar que no dañen los muros de la nave del templo ni se
obstruya el paso de la luz, además sólo debe existir una puerta de acceso entre la
casa cural y la sacristía.
La casa de los párrocos, en un inicio, pudo cumplir con lo establecido por
Borromeo, pero al tener diversas modificaciones a lo largo del tiempo, resulta
difícil identificar cuál pudo ser el diseño original y qué fue añadido con
posterioridad. Con base en el plano de 1909,66 la casa parroquial se componía de
dos niveles y un patio central con un arco de medio punto que indicaba la entrada
al edificio desde la calle de San Miguel. En el primer piso se encontraban seis
habitaciones, de las cuales dos eran de mayor tamaño y funcionaban como salón
de actos y bodega. Había también una recepción y un pasillo que unía la entrada
del baptisterio con el edificio (figuras 68-69). En los planos no se observa cuál era
la disposición de las habitaciones en el segundo piso, no obstante, se tiene la
certeza de su existencia debido a que en ellos se dibujan las escaleras y ello
constata con la descripción realizada por el licenciado Sandoval en su carta, plano
5.

Fig. 68 José María Lupercio, Patio de la casa cural no. 1 (Fototeca Constantino Reyes Valerio,
INAH, ca. 1920).
Fig. 69 José María Lupercio, Patio de la casa cural no. 3 (Fototeca Constantino Reyes Valerio,
INAH, ca. 1920).

66Plano del templo de San Miguel Arcángel ubicado en las calles- San Jerónimo y 20 de
Noviembre en México D.F., México, Archivo de Bienes y Monumentos Nacionales, 1959.

62
El cura Bartolomé Sandoval se adjudicó la casa cural aunque se edificó en
el suelo de la parroquia. Él contaba con sus propias escrituras y al ser fábrica de
su dinero no tenía la obligación de cederla a la comunidad parroquial de San
Miguel, a menos que decidiera donarla.67 Por ello se originó un pleito y un juicio
entre el licenciado Sandoval y el párroco sucesor el Dr. Antonio Venegas, ya que
no se le había permitido habitar en la casa por ser propiedad privada. 68 Para evitar
mayores conflictos por la casa, el licenciado Sandoval donó la construcción a la
Archicofradía del Santísimo Sacramento el 12 de julio de 1792, 69 con la condición
de que el tesorero de la misma recibiera de forma mensual cuatro reales para las
reparaciones pertinentes, y en caso de que necesitara reedificarse se contará con
el dinero suficiente.70
Lo que se puede considerar como original de esa primera casa cural se
observa en una sección del segundo cuerpo, en los vanos de acceso a las
habitaciones y en arcos estructurales (figuras 70-72). Estos elementos se
construyeron con sillería de cantera gris, facturadas posiblemente en el siglo XVIII.

Fig. 70 Dintel de una de las puertas de la casa parroquial (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 71 Detalle del acceso a la casa cural en el segundo piso (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 72 Arcos estructurales en la planta alta de la casa cural (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

67 APSMA, sección disciplinar, serie mandatos, caja 258, volumen 3, legajo 1, foja 6.
68 Ibid, foja 3.
69 Ibid, foja 2.
70 Ibid, vuelta 22.

63
Actualmente el edificio cuenta con dos niveles. En la planta baja del lado
oriente se encuentra la sacristía, el salón de actos y el sanitario para hombres; al
norte se halla el acceso de los coches y hay dos arcos de medio punto; en el área
poniente está la recepción, el archivo documental, el sanitario para mujeres y una
pequeña bodega; en la zona sur hay una plataforma y las escaleras que llevan al
primer piso (figuras 73-74). En el segundo nivel se localizan las habitaciones del
párroco y actualmente del obispo, además de la cocina, el área de lavandería, la
sala, y una habitación que se une con la capilla del Santísimo que lleva a las
azoteas del templo y de la casa cural (figuras 75).

Fig. 73 Vista panorámica de la planta baja de la casa cural (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 74 Patio de la casa cural (fotografía: Brian Nolasco, 2018).


Fig. 75 Arquería del primer nivel y columnas del segundo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

64
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Santísimo Bautisterio
Sacramento
Plano 5

Primera etapa constructiva, 1690

Segunda fase de construcción, 1696

Cuarta campaña constructiva, 1767


Sotocoro
Quinto proceso constructivo

Propiedad Privada Sexta fase constructiva

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66
2. Los cambios y las alteraciones de la parroquia en el siglo XIX

2.1 La representación del espacio de la parroquia de San Miguel en los planos


de los siglos XVIII y XIX

El terreno perteneciente a la parroquia de San Miguel, que se estableció desde la


fundación de la iglesia, se ha transformado a través del tiempo. Estos cambios han
quedado reflejados en la arquitectura y en los planos facturados a lo largo de los
siglos XVIII y XIX. En ellos se notan diversas modificaciones que pudo haber
sufrido el templo, por lo tanto es fundamental revisarlos.
La representación de la iglesia de San Miguel no fue de mucho interés para
dibujantes o artistas, pero al ubicarse en uno de los principales cuadrantes de la
ciudad, siempre estuvo presente en un plano o en las vistas aéreas de la misma.
La primera aparición de la parroquia fue en el plano del arquitecto novohispano
Pedro de Arrieta, donde se observan algunos detalles de su arquitectura como la
cúpula, una de las torres sin terminar (lado sur) y el terreno original que ocupaba
en 1736 (véase figuras 17-18).

67
José Antonio de Francisco Rodríguez Juárez grabó el Mapa plano de la muy
noble Leal e Imperial Ciudad de México en 1753 y dentro de él la parroquia de San
Miguel está dibujada con dos torres inconclusas (figuras 76-77). Una
representación totalmente diferente fue la que hicieron Carlos López y Diego
Troncoso titulada Planta y descripción de la Imperial Ciudad de México en la
América en 1760, ya que dicho edificio aparece con una barda que rodea todo el
conjunto religioso (figuras 78-79). En Planta y descripción de la muy noble e
Imperial Ciudad de México se pintó sobre lienzo una vista de la ciudad a mediados
del siglo XVIII y al igual que en el grabado anterior, la parroquia tiene una barda
atrial pero las torres no tienen remate, inclusive se logra observar la casa cural
(figuras 80-81).

Fig. 76 Francisco Rodríguez Juárez, Plano de la muy noble leal e


imperial Ciudad de México, 1753 (fotografía: Leticia Domínguez,
2018).
Fig. 77. Detalle de la parroquia de San Miguel Arcángel en el
Plano de la muy noble leal e imperial Ciudad de México
(fotografía: Leticia Domínguez, 2018).

68
Fig. 78 Grabado de Carlos López y Diego Troncoso de la
Ciudad de México de 1760 (fotografía: Leticia Domínguez,
2018).
Fig. 79 Detalle de la parroquia de San Miguel Arcángel en el
grabado de Carlos López y Diego Troncoso de 1760 (fotografía:
Leticia Domínguez, 2018).

Fig. 80 Planta y descripción de la muy noble e Imperial Ciudad


de México (fotografía: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 81 Detalle de la parroquia de San Miguel Arcángel en
Planta y descripción de la muy noble e Imperial Ciudad de
México (fotografía: Leticia Domínguez, 2018).

69
En el siglo XIX, los mapas se realizaban con ayuda de los viajes por globo y
las vistas aéreas resultaban ser una copia fidedigna de la ciudad. Una litografía
editada por Decaen en 1855, muestra una toma de globo, donde la iglesia se ve
con dos torres terminadas y ya no tenía la barda alrededor del edificio. Además,
para este momento aún no se llevaban a cabo las Leyes de Reforma, por lo cual
se muestra el terreno original que ocupaba el inmueble a mediados de siglo al
igual que en la Vista de pájaro de la Ciudad de México realizado por Wellge en
1890 (figuras 82-83).
Los planos son esenciales dentro del estudio de la arquitectura novohispana,
ya que son un reflejo de lo que los edificios fueron en una época determinada. Sin
embargo, deben revisarse de manera cuidadosa y de forma crítica, puesto que los
artistas realizaron diversas interpretaciones de la realidad.

Fig. 82 H. Wellge, Vista de pájaro de la Ciudad de


México,1890 (fotografía: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 83 Detalle de la parroquia de San Miguel Arcángel de
Vista de pájaro de la Ciudad de México (fotografía: Leticia
Domínguez, 2018).

70
2.2 Séptima fase constructiva. El gusto decimonónico, el nuevo retablo mayor y
las torres, 1802

A inicios del siglo XIX la parroquia tenía bajo su cargo un gran número de
feligreses españoles, mestizos, negros y mulatos. El ingreso económico de la
iglesia aumentó y como resultado de estas aportaciones, el cura doctor y
licenciado don Juan José Güereña fue el encargado de realizar obras para
cambiar la decoración del templo y de las oficinas.71 En el archivo de San Miguel
existe un expediente dedicado a resguardar los comprobantes de pago que inician
el 1 de enero de 1801 y concluyen el 2 de abril de 1806, donde se demuestra el
manejo del dinero que se destinó al gasto de materiales como la madera, los
clavos, el yeso, la cola, las cuñas de madera, las cerchas, la cantera, los ladrillos,
entre otros. Asimismo, está registrado el pago otorgado a los trabajadores de
acuerdo a su número de jornadas, como a los pedreros, a los carpinteros, a los
herreros, a los canteros y a los doradores, todos con sus respectivos oficiales. Por
otro lado, en estos documentos se explican cuáles fueron los trabajos realizados y
qué objetos se sustituyeron por otros.
Entre las modificaciones realizadas se encuentra el cambio del altar mayor y
de los retablos de la nave. El retablo mayor fue financiado por los feligreses de la
parroquia, entre ellos estaba la condesa de la Valenciana, los marqueses de Santa
Cruz de Ynguano, don José Benavente, don José Mariano Ramírez de la Torre,
don José Campos, don Juan Lueli, don Juan Villamil, doña Ysabel Monge y la
viuda de don Miguel Prieto, así como por el párroco doctor licenciado don Juan
José Güereña.72 El dinero recaudado fue entregado a Pedro Joseph de Beramieta
el 12 de marzo de 180273 y posiblemente él pudo ser el autor de la obra. Los cinco
retablos ubicados a lo largo de la nave y en la capilla del Santísimo, quizá se
encargaron a Marcos López, puesto que en noviembre de 1803 se le pagaron
quinientos pesos para terminar las piezas.74 En el caso específico del retablo

71 APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, libro 1, foja 1.


72 Ibid, foja 35.
73 Idem.
74 Ibid, foja 207.

71
dedicado a San José en la capilla del Santísimo se hicieron reparaciones a las
repisa y se colocó un nuevo punto.75 Las tareas involucraron a oficiales y a
doradores que concluyeron su trabajo el 22 de octubre de 1803. 76 De igual
manera, en el libro de cuentas se hallan recibos sobre las nuevas esculturas o
pinturas que se confeccionaron para los retablos, como la figura de la virgen de la
Concepción para el altar de la misma advocación.77
Los nuevos retablos sustituyeron a aquellos creados en el siglo XVIII y
fueron diseñados de acuerdo al gusto estético que imperaba en la época, el
llamado neoclásico. Esta reciente manifestación artística retomaba elementos
clásicos de la Antigüedad, tales como el uso de columnas, entablamentos y
decoraciones de grutescos, pero aunado a ello, la moda francesa se hizo presente
al emplear molduras doradas sobre blancos, rocalla y elementos mixtilíneos. Los
nuevos cánones se difundieron a través de la Real Academia de San Carlos
(1783), donde se propusieron modelos que retomaban un ideario clasicista 78 para
crear otro tipo de arte, sin olvidar algunos elementos dieciochescos como la
rocalla. En la Academia se realizaron talleres de dibujo de ornato, en los cuales se
incluía a todos los artistas, principalmente a los artesanos, con la finalidad de
“introducir paulatinamente a las nuevas formas del estilo neoclásico y poder
cumplir con las demandas de la sociedad que anhelaba entrar a la modernidad”.79
Asimismo, los tratados de arquitectura eran una fuente figurativa muy importante,
ya que de ellos los arquitectos tomaron los diferentes diseños para incluirlos en
sus obras. De esta manera, la decoración de San Miguel se fue transformando de
acuerdo a los modelos impuestos desde finales del siglo XVIII por el
academicismo.
Actualmente existen siete retablos con formas clásicas: el altar mayor,
cuatro distribuidos en el crucero y la nave; y por último uno ubicado en la capilla

75 Ibid, foja 37.


76 Idem.
77 Ibid, foja 224.
78 Elizabeth Fuentes Rojas, La Academia de San Carlos y los constructores del neoclásico. Primer

catálogo de dibujo arquitectónico 1779-1843, México, UNAM, Escuela Nacional de Artes Plásticas,
2002, p. 17.
79 Elizabeth Fuentes Rojas, La enseñanza de dibujo de ornato. Academia de San Carlos 1780-

1904: artistas y artesanos, México, UNAM, Facultad de Artes y Diseño, 2016, p. 41.

72
del Santísimo. El retablo mayor, dedicado a San Miguel Arcángel, está
conformado por un ciprés al centro, un cuerpo con columnas corintias con su
entablamento y lo remata un frontón con la escultura de San Miguel. El ciprés,
actualmente resguarda en su interior la figura de Cristo crucificado. Las columnas
que decoran esta sección son corintias con molduras doradas sobre blanco. A sus
lados se observan otras columnas del mismo orden y en los intercolumnios hay
nichos con esculturas de ángeles. El entablamento presenta resaltos y
retraimientos; el friso está decorado con querubines y coronas de laurel; y el
frontón que lo remata es circular, aunque está interrumpido por la escultura del
arcángel (figura 84).

Fig. 84 Retablo principal dedicado a San Miguel Arcángel Vista de pájaro de la Ciudad de
México,1890 (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

73
Los retablos ubicados en el crucero y en la nave son del mismo diseño: un
solo cuerpo decorado con una pintura o una escultura de la Virgen María
respectivamente. Las columnas que flanquean la imagen son de orden corintio y el
intercolumnio está adornado con una moldura dorada sobre blanco. El
entablamento presenta resaltos y retraimientos, donde el friso está ornamentado
con figuras vegetales. Todos poseen un frontón triangular, el cual conserva vasos
en sus extremos (figuras 85-88).

Fig. 85 Retablo del crucero sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).


Fig. 86 Retablo del crucero del lado norte (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 87 Retablo lateral dedicado a la Virgen Dolorosa (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 88 Retablo lateral dedicado a la Virgen de Guadalupe (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

74
El retablo dedicado a San José en la capilla del Santísimo está constituido
por un cuerpo que se encuentra sobre un pedestal corrido con molduras pintadas
en dorado. Al centro se observa la figura de San José con el Niño sobre un nicho
con una venera y está flanqueado por un haz de columnas con capitel compuesto;
éstas no son clásicas, ya que no poseen más ancho el imoscapo que el
sumoscapo y tiene un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa. El friso está
adornado con elementos vegetales y con ovas y dardos en una de las molduras.
Remata con un frontón circular con el tímpano decorado con elementos fitomorfos
y está flanqueado por vasos (figura 89).

Fig. 89 Retablo dedicado a San José en la capilla del Santísimo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Las torres también fueron intervenidas en este momento. El doctor y


licenciado don Juan José Güereña fungió como comitente al dar la cantidad de mil
ochocientos siete pesos para completar los cuerpos que habían quedado
inconclusos desde el periodo de Pedro de Arrieta.80 En las torres se observa un
cambio de materiales entre los primeros cuerpos y el remate, lo que indica que
esa sección se construyó en esta época. El trabajo arquitectónico posiblemente
fue encargado a Thomás Huistagún, ya que él recibió el pago81 (figuras 90-91).

80 APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, expediente 1, legajo de 63 memorias

semanarias que contienen el gasto de las torres de la Parroquia de Fro. Miguel Arcángel que
comenzaron el 14 de enero de 1805 y se concluyeron en 29 de marzo de 1806. Foja 1.
81 Idem.

75
Fig. 90 Detalle del cambio de materiales en la torre sur (fotografía: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 91 Remate de la torre sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Con los documentos se puede inferir sobre el procedimiento de


construcción de las torres, puesto que en ellos se especifican los materiales y su
respectivo uso. Por ejemplo, en un recibo se menciona el empleo de 300 cuñas de
madera para la cantera,82 que posiblemente se utilizaron para cortar cada uno de
los bloques. De igual manera, en los archivos se lee sobre el trabajo realizado por
el maestro cantero de nombre Diego y sus peones en el corte de las rocas en
formas rectangulares y circulares.83 Así como existen recibos por la roca tallada,
también hay cuentas sobre los gastos que se hicieron por la madera. Ésta se
ocupó para las cerchas,84 que se utilizaron para colocar las dovelas de los arcos y
en el remate de las torres.
El tercer cuerpo de las torres posee una forma ochavada, es de sillarejo de
chiluca y está decorado con elementos arquitectónicos clásicos como arcos de
medio punto, pilastras con capitel compuesto, cornisa con molduras de dentículos
y sobre ella hay balaustradas (figuras 92-93). En cada lado del octágono hay un
arco de medio punto muy alargado y moldurado en el intradós que cae sobre

82Ibid, foja 40.


83APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, libro 1, foja 39.
84 APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, expediente 1, legajo de 63 memorias

semanarias que contienen el gasto de las torres de la Parroquia de Fro. Miguel Arcángel que
comenzaron el 14 de enero de 1805 y se concluyeron en 29 de marzo de 1806. Foja 40.
76
impostas y a su vez en jambas, las cuales se observan debajo de las medias
muestras compuestas que lo flanquean. Éstos crean un juego entre sí, de forma
alternada un arco está cerrado y el otro no. Los arcos están acompañados por una
balaustrada y en ella se aprecian las grapas de metal85 (figura 94). El cuerpo
posee arquitrabe, friso y cornisa para rematar con un ático, donde en cada
esquina hay un vaso a la manera francesa y culmina con una pequeña cúpula
decorada con mosaicos azules y amarillos; sobre ellos se encuentra la cruz
encima de una esfera o poma.
En los primeros diez años del siglo XIX, la parroquia tuvo una gran cantidad
de adecuaciones, composturas y reparaciones, todas ordenadas por el doctor y
licenciado don Juan José Güereña. Un ejemplo de ello fue el pago realizado a
Mariano Parelo para cambiar las vidrieras de la capilla de Nuestra Señora de la
Merced y en la capilla del Santísimo en 1809.86 De igual forma se realizaron
arreglos al baptisterio87 y al coro.88 Inclusive se puede leer la solicitud para realizar
nuevas alacenas, bancas y muebles en las distintas áreas de la iglesia y de las
oficinas. El párroco realizó todo esto con el fin de modernizar los espacios y
colocar a San Miguel dentro de la vanguardia artística decimonónica.

Fig. 92 Detalle del capitel y del entablamento de


la torre norte (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

85 “Las grapas de metal eran utilizadas en la arquitectura desde la Antigüedad y tenían como
función unir cada uno de los sillares. Para colocarlas, cada dovela debía tener una horadación
donde se ponía la aleación de plomo y hierro, que al enfriarse dejaba unidas ambas piezas. El tipo
de grapa que se observa en las torres es la grapa greca y posiblemente los bloques de cantera se
unieron con este sistema constructivo”. Información tomada el 18 de febrero del 2016 en la clase
de Sistemas constructivos y escultóricos de la Antigüedad (Grecia y Roma) de la doctora Alejandra
González Leyva.
86 APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, libro 1, foja 233.
87 APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, expediente 1, legajo de 63 memorias

semanarias que contienen el gasto de las torres de la Parroquia de Fro. Miguel Arcángel que
comenzaron el 14 de enero de 1805 y se concluyeron en 29 de marzo de 1806. Foja 40.
88 APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, libro 1, foja 42.

77
Fig. 93 Balaustradas de la torre norte (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 94 Grapa greca de metal y huellas de grapas en la balaustrada de la torre norte (fotografía:
Brian Nolasco, 2018).

2.3 Octava etapa constructiva. La capilla de Nuestra Señora del Pilar de


Zaragoza, 1844

El cura Dr. don José María Aguirre fundó la cofradía de la Virgen del Pilar de
Zaragoza en la iglesia de San Miguel en 1838.89 En el archivo parroquial se
conservan los expedientes que refieren a las fiestas que se realizaron en honor a
dicha virgen. Los legajos van desde 1838 hasta 1849 y en ellos se puede leer la
organización que los sacerdotes y los feligreses tenían para poder llevar a cabo la
celebración anualmente. En las cuentas se da razón del pago de los músicos,90
cantores, peones que cargaban a la virgen durante la procesión, 91 la venta de
escapularios92 y hasta del empleo de fuegos artificiales en la fiesta de 1849.93
La devoción a la Virgen del Pilar resultó sumamente importante y se
organizaron procesiones anuales desde 1838, además, la parroquia tenía la
concesión para realizarlas. Debido a esto, se generó un gran culto que provocó
hacia 1844 la construcción de un nuevo espacio dedicado a dicha virgen.

89 APSMA, sección disciplinar, serie cofradías, caja 232, exp. 1 “expediente formado por los gastos
hechos en la función solemne de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza “. Foja 1.
90 Ibid, exp. 3, foja 16 y 17.
91 Ibid, exp. 3, foja 19.
92 Ibid, exp. 4, foja 13.
93 Ibid, exp. 6, foja 7.

78
La capilla de Nuestra Señora del Pilar fue inaugurada por orden del papa
Gregorio XVI el 26 de marzo de 1844. Esto se lee en una placa que decora el
tímpano del frontón circular que posee la puerta de la capilla. Su función era la de
celebrar la misa de difuntos, puesto que el papa Gregorio XVI había concedido el
permiso para que cualquier sacerdote pudiera sacar a las almas del purgatorio94
(figuras 95-96).
El espacio se construyó con muros de mampostería de tezontle y ladrillo, el
guardapolvo era de sillarejo de cantera y recinto (figuras 97-98). Los arcos
escarzanos de los vanos y de las puertas son de dos vistas, 95 como era la
costumbre en la época novohispana, y se realizaron con sillería de cantera gris
(figura 99). Hubo dos accesos: el primero dirigido a la nave de la iglesia en el
crucero sur y el segundo, al exterior del templo. Es posible que haya tenido una
techumbre de viguería, ya que se observa la huella de los machinales donde se
colocaban las vigas de madera. La entrada a la capilla, por el crucero sur, es un
dintel decorado con un frontón circular moldurado en el intradós que cae sobre
triglifos y éstos a su vez culminan con dentículos (figura 95), plano 6.
La decoración de la puerta es igual a las que tiene la sacristía y la capilla de
la Merced, posiblemente se facturaron al mismo tiempo, puesto que el trabajo es
muy semejante entre ellas. Además, en estos momentos se estaban realizando las
mejoras al templo (figuras 100-101).

Fig. 96 Detalle de la placa


conmemorativa colocada en el tímpano
del vano (fotografía: Brian Nolasco,
2018).

94 APSMA, sección disciplinar, serie comunicaciones, 1840-1853, vol. 1, 2 mayo 1844.


95 Alejandra González Leyva, Yanhuitlán.op. cit., p. 108.

79
Fig. 95 Acceso a la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 99 Arco escarzano de doble vista en la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (fotografía:
Brian Nolasco, 2018).
Fig. 97 Paramento de mampostería de tezontle, ladrillo y recinto en la capilla de Nuestra Señora del Pilar
de Zaragoza (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 98 Detalle del paramento original de la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (APSMA,
reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).80
Fig. 100 Dintel en el acceso de la sacristía
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 101 Puerta en el crucero norte (fotografía:
Brian Nolasco, 2018).

81
82
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Capilla de Sacristía de
Nuestra Actos
Señora de Ábside
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Señora del Pilar de
Zaragoza

Capilla del TEMPLO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Santísimo Bautisterio
Sacramento
Plano 6

Primera etapa constructiva, 1690

Segunda fase de construcción, 1696

Cuarta campaña constructiva, 1767


Sotocoro
Quinto proceso constructivo

Propiedad Privada Sexta fase constructiva

Octava etapa de construcción 1844

Arq. Arturo L. Reséndiz Cruz


84
2.4 La gente se acostumbró a ver la destrucción. Los sismos de 1845 y de 1858

“A las tres horas cuarenta y siete minutos de la tarde del día siete de abril se sintió
en la capital un fuerte terremoto que duró dos minutos”.96 Este evento natural
ocurrido en 1845, causó graves daños arquitectónicos a diversas construcciones
de la capital; iglesias, hospitales, comercios, edificios públicos y casas se vieron
afectados por el sismo, en algunos casos se cayó parte de su estructura y en otros
se destruyeron por completo. La parroquia de San Miguel, a diferencia de otros
templos, no sufrió daños, siguió abierta al culto y sirvió como refugio para todos
aquellos vecinos que perdieron sus casas.97 Además, el espacio eclesiástico
funcionó como antesala del hospital al brindar apoyo y hospedaje a los heridos. A
pesar de que la iglesia siguió en funcionamiento, el muro sur de la casa cural tuvo
que ser apuntalado, puesto que estaba en riesgo de caerse. En este momento, la
sociedad entró en una crisis al perder su vivienda o ver parte de sus templos
semidestruidos, pero esto no afectó en su vida cotidiana, ya que muchos
simplemente cambiaron su residencia o iban a misa a distintas parroquias,
dejando que la destrucción propiciada por el terremoto formara parte de su
entorno.
El sismo de 1858, conocido como el temblor de Santa Juliana, alcanzó una
magnitud de 8.0 grados Richter y fue uno de los fenómenos que más impacto tuvo
en la Ciudad de México.98 Pese a la gran destrucción que sufrieron conventos,
parroquias y hospitales, San Miguel no tuvo afectaciones en su estructura.
Los desastres naturales también son parte de la vida de un edificio. Así
como van cambiando debido a la intervención del hombre, de igual forma se ven
afectados por eventos meteorológicos o sísmicos. Comúnmente se suelen dejar
de lado estos acontecimientos y no se les presta atención, aunque con ellos se
explican cambios estructurales o se puedan fechar algunas alteraciones
arquitectónicas. En el caso de San Miguel, los muros más frágiles de la casa cural

96 Virginia García Acosta y Gerardo Suárez Reynoso, Los sismos en la historia de México: el
análisis social, FCE, 1996, p. 237.
97 Idem.
98 Virginia García Acosta, Los sismos en la historia de México. Tomo ll: El análisis social, op. cit., p.

229.
85
tuvieron una mayor afectación en contraste con los muros de la nave que se
construyeron de mayor grosor, lo que nos explica por qué razón resistieron los
paramentos facturados en el siglo XVII y no los contemporáneos al sismo.

2.5 Robo, saqueo y ruina. Los efectos de las Leyes de Reforma en la iglesia de
San Miguel: primera etapa destructiva

Con el gobierno de Ignacio Comonfort y la nueva constitución de 1857, se


estipularon leyes que afectaron directamente a la Iglesia mexicana y a sus
funciones económicas dentro del país. Pensadores radicales como Benito Juárez,
Sebastián Lerdo de Tejada y José María Iglesias, redactaron decretos que
atacaban en todos los aspectos al clero mexicano y a las comunidades indígenas.
La reforma más dañina para los inmuebles religiosos fue la Ley Lerdo, donde
se estipuló la desamortización de los bienes eclesiásticos de la Iglesia. En ella se
ordenó la venta de terrenos, como fincas o propiedades arrendadas, a manos
privadas.
Téngase presente que lo que se desamortiza son los bienes, es el fruto del trabajo
y de las economías de nuestros bisabuelos, de nuestros abuelos, de nuestros
padres, de nosotros mismos quizá, que por virtud, por costumbre, por fanatismo,
en una palabra, porque hemos sido dueños de lo nuestro y hemos podido,
conforme a derecho, disponer libremente de ellos, lo hemos dado, prestado, o
legado para el culto y para las corporaciones.99

La venta de terrenos, edificios, objetos sacros y todo tipo de riquezas, se


llevó a cabo en todo el territorio mexicano y la Ciudad de México fue la más
afectada. La parroquia de San Miguel perdió gran parte de los terrenos aledaños
al templo y fueron subastados a particulares. Las primeras posesiones que se
vendieron fueron dos terrenos de la parcialidad de San Miguel en $1,583.35 a

99Manuel Payno, La reforma social en España y México. Apuntes históricos y principales leyes
sobre desamortización de bienes eclesiásticos, México, Dirección General de Publicaciones,
Imprenta Universitaria, 1958, p. 49.
86
Pedro Labastida el 31 de julio de 1856,100 y una casa en el número diecinueve de
la calle Merced perteneciente a la cofradía de San Miguel en $16,000 a Ysidro A.
Echave el 19 de septiembre del mismo año.101 El único documento que muestra
los efectos de la desamortización en el templo es el plano de 1909. En él se
muestra la esquina de la entonces calle de San Miguel y la calle del Rastro como
propiedad particular, lo mismo sucedió con el espacio existente entre el baptisterio
y la torre norte, donde al venderse se construyó un hotel (véase figura 33).
La verdadera base de la desamortización es destruir el monopolio, en distribuir
entre el pueblo la propiedad raíz, en formar de la noche a la mañana multitud de
propietarios, es respetar los derechos de los inquilinos mexicanos dándoles la
preferencia en todo, y en no dejar salir, ni aún por vía de remate, de manos de los
mexicanos la propiedad que se trataba de desamortizar.102

La parroquia no dejó de adquirir el diezmo y no perdió la casa cural, ya que


a pesar de tratarse de un edificio anexo a la iglesia, era considerado como un
lugar que se habitaba por oficio.103 San Miguel no sufrió de igual forma que otros
conjuntos religiosos, como conventos u hospitales, sino que se conservó y adaptó
a las nuevas leyes establecidas.

2.6 Novena campaña de construcción. La delimitación del espacio, 1877

En la esquina de la barda del lado sur se conserva una placa con el año de 1877,
que tal vez se refiera a su factura decimonónica, aunque es posible que esa placa
sólo haya sido recolocada porque la mampostería está adherida con mortero de
cemento, el cual comenzó a utilizarse en México a finales del siglo XIX (figuras
102-104). Es probable que dicho paramento se construyera con el fin de dar
acceso a dos secciones del templo; el primero a la nave y el segundo a la capilla

100 Archivo Histórico del Distrito Federal (En adelante AHDF), sección Secretaria de Gobierno,
fondo Gobierno del D.F., serie 1.18 desamortización 1856-1913, caja 1, expediente 1, foja 27.
101 AHDF, sección Secretaria de Gobierno, fondo Gobierno del D. F., serie 1.18 desamortización

1856-1913, caja 1, expediente 1, foja 12 vuelta.


102 Manuel Payno, ibid., p. 44.
103 Ibid, p. 86.

87
de Nuestra Señora del Pilar. En él se encuentra un arco de medio punto que indica
la entrada a la nave por el lado sur y en el centro del muro se observa un relieve a
modo de nicho con la representación de las ánimas del purgatorio y una cartela
(figura 105). En el interior existen dos nichos construidos con ladrillo y concreto,
además tiene dos contrafuertes de mampostería con concreto que sostienen la
barda. Esto último se colocó en la restauración de 1994 (figuras 106-107), plano
7.

Fig. 102 Acceso lateral de la parroquia de


San Miguel (Fototeca Constantino Reyes
Valerio, sin fecha).
Fig. 103 Arco de medio punto tapiado en la
barda sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 104 Placa de 1877 en la barda sur
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

88
Fig. 106 Contrafuertes de mampostería con cemento al
interior de la barda sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 107 Nicho de ladrillo con rajueleado (fotografía:
Brian Nolasco, 2018).

89
En el relieve de las ánimas se observan tres personajes desnudos, en el
centro hay un hombre con una birreta en la cabeza, que se puede identificar como
un canónigo de la Iglesia, y a su lado dos mujeres arrodilladas dentro de las
llamas del purgatorio. Las figuras son esbeltas, sin un trabajo anatómico y sin una
proporción entre sí, son inexpresivas y están colocadas de perfil y en posición de
tres cuartos. La composición está dentro de un arco de medio punto con cada
dovela marcada y moldurada en el intradós, descansa sobre una cornisa y ésta a
su vez en las partes de un friso dórico con triglifos; este último detalle se ve en los
entablamentos de las puertas adinteladas de la iglesia. El conjunto está
enmarcado por otro arco de medio punto moldurado en el extradós que cae sobre
impostas. Debajo del relieve existe una cartela donde se inscribe la siguiente
oración: “si te mueve a compasión mortal mi necesidad sácame de la prisión y
dame la libertad por medio de una estación” (figura 108).

Fig. 105 Relieve de las ánimas del purgatorio (Fototeca Constantino Reyes Valerio, sin fecha).
Fig. 108 Relieve de las ánimas del purgatorio pintado con grafiti (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

90
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Nuestra Actos
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TEMPLO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Plano 7
Capilla del
Santísimo Primera etapa constructiva, 1690
bautisterio
Sacramento
Segunda fase de construcción, 1696

Cuarta campaña constructiva, 1767

Quinto proceso constructivo

Sexta fase constructiva


Sotocoro Octava etapa de construcción 1844

Noveno proceso constructivo, 1877


Propiedad Privada

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92
2.7 Décima fase constructiva. La incorporación del sepulcro de don Alonso de
Villaseca

La portada lateral del templo se tapió con mampostería de tezontle y dejó de tener
función debido a que se colocó en este lugar el sepulcro de don Alonso de
Villaseca realizado en el siglo XVI. El señor Villaseca fue quien donó el dinero
necesario para la fundación del Colegio de San Pedro y San Pablo de la
Compañía de Jesús; por esta razón, al morir en 1580, los jesuitas encargaron un
sepulcro muy suntuoso para depositar el cuerpo (figura 109). En la crónica de
Francisco Florecía, se describe la tumba de la siguiente forma:
Un ostentoso mausoleo todo de mármol blanco obra corintia con columnas
acanaladas, que sustenta un vistoso remate, que forman dos roleos que están
teniendo un hermoso escudo de sus armas, que son un castillo, en el superior
cuartel de mano derecha con una estrella de ocho rayos encima de la almena de
en medio; y trece roeles en campo de oro con tres flores de lis, y una orla
colorada, en el de abajo: con dos de la mano izquierda una águila, y una banda
negra con perfiles colorados en campo de oro con su orladura atravesada de
esquina a esquina, sobre el escudo un morrión su penacho de plumas, y un brazo
con una espada. Estas eran las armas de su profana nobleza, las de su hidalguía
christiana, son las cuatro virtudes cardinales, prudencia, justicia, fortaleza y
templanza; en lis cuatro niquios de los intercolumnios. Es de advertir, que sólo el
castillo y banda son los cuarteles de Villaseca. La fe y la esperanza por remate de
los roleos, y la caridad (todas con sus insignias) debajo del arco redondo, que
cierra el Niquio principal, en que está su estatua de cuerpo entero de rodillas
mirando al altar mayor; con tal disposición, que dicha virtud está sobre la cabeza,
como corona. […] A un lado, y otro de su estatua, están dos cigüeñas de bronce
doradas, y debajo sobre la loza de su sepulcro cuatro leones del mismo metal,
preseas que dejó vinculadas al Mayorazgo espiritual de su Fundación, y se
estiman como prendas suyas.104

104Francisco de Florencia, Historia de la provincia de la Compañía de Jesús de Nueva España,


México, Editorial Academia Literaria, 1955, reproducción facsímil de 1694, libro V cap. IV, p. 322-
323.
93
Debido a la expulsión de los jesuitas en 1767, los restos fueron extraídos del
colegio de San Pedro y San Pablo y se colocaron en la capilla de la Purísima en
1784.105 Al no tener un archivo que nos pueda dar indicios de cuándo llegó el
sepulcro a la parroquia, es probable que fuera a finales del siglo XIX.

Fig. 109 Gonzalo Obregón, Dibujo hipotético del mausoleo de


Alonso de Villaseca (Reproducción fotográfica del artículo
publicado por el autor en la Revista de Anales no. 33, 1964)
Fig. 110 Mausoleo de Alonso de Villaseca (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).

El mausoleo es de mármol y está conformado por un cuerpo y su remate


(figura 110). En el primer cuerpo se encuentra un arco de medio punto moldurado
con formas fitomorfas en el extradós y el intradós, descansa sobre impostas y
jambas cajeadas decoradas con motivos alusivos a la muerte (figuras 111-113).
En las enjutas se aprecian flores y vegetales. El arco está flanqueado por un par
de columnas de género corintio, que descansan en un pedestal corrido con
decoración del escudo de la Compañía de Jesús (figura 114). En el interior del
arco se forma un nicho, el cual está decorado con un alto relieve de la caridad y
casetones (figuras 115-116). El sepulcro ya no conserva las esculturas ni el
remate de roleos que menciona el cronista jesuita.

105Gonzalo Obregón, “Un sepulcro plateresco en México”, Anales del Instituto de Investigaciones
Estéticas, tomo IX, no. 33, México, 1964, p. 45-51.

94
Fig. 111 Detalle ornamental de las columnas del sepulcro (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 112 Motivos florales en los casetones (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 113 Decoración en las jambas del arco del mausoleo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 114 Pedestales que decoran el sepulcro (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
95
Fig. 115 Detalle del relieve de la Caridad (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 116 Detalle de los motivos mortuorios en el intradós del arco (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

96
Al incorporar el sepulcro de Villaseca en la nave de la iglesia, se buscó que
tuviera relación decorativa con los demás. Por ello, se le colocaron dos grupos de
columnas con capitel compuesto y un frontón triangular como remate de color
blanco con dorado (figuras 117-118). Debido a su adecuación ya no es posible
apreciar las formas originales del mausoleo, las cuales son únicas al hallarse
inmersas en un edificio del siglo XVII.

Fig. 117 Reproducción fotográfica de la imagen


publicada por Obregón en su artículo en la Revista de
Anales no. 33, 1964 (fotografía: Leticia Domínguez,
2016).
Fig. 118 Detalle de la sobre posición de las columnas
decimonónicas en el mausoleo (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).

97
2.8 Los inicios de la modernidad: el alumbrado público y el empedrado de las
calles

Las calles de la Ciudad de México se transformaron debido a la destrucción de


inmuebles religiosos y a la apertura de avenidas por causa de las Leyes de
Reforma, inclusive algunos de ellos se convirtieron en edificios públicos, como
bibliotecas, colegios, hospitales y vecindades. Todo esto provocó un
reordenamiento del espacio y la constitución de un nuevo paisaje
arquitectónico.106 La urbanización de los espacios se gestó a partir del empedrado
de las calles, la colocación de alumbrado, la tubería de plomo 107 y la libre
circulación de vehículos y peatones. Además, el ayuntamiento se encargó de
publicar reglamentos donde se estipularon cómo debían ser las nuevas avenidas,
ya que se tenía como objetivo aumentar la sanidad y crear un espacio agradable
para los ciudadanos.108 La calle donde se encuentra la parroquia de San Miguel
fue una de las principales vías en la cual se colocó la banqueta y el empedrado,
precisamente en las calles de San Miguel y Balvanera109 (figuras 119-120).
La tubería subterránea y el alumbrado público fueron mejoras que se
gestionaron con el gobierno de Porfirio Díaz a finales del siglo XIX. El
ayuntamiento se encargó de realizar todas las modificaciones a los espacios
públicos. En el plano de 1896 “se indica la ubicación de las lámparas de arco de
dos mil y de mil doscientas bujías”.110 En el mapa se identifica el terreno de la
parroquia de San Miguel, donde se observa la posición de dos lámparas de mil
doscientas bujías en cada extremo de la nave del templo (figuras 121-122).
La electricidad fue de gran importancia para la iluminación de las calles y las
casas, asimismo fue esencial para darle la bienvenida al tranvía eléctrico en 1900.
En un principio todas las líneas salían del Zócalo, donde se encontraban las

106 María Dolores Morales, “Expansión urbanística entre 1858 y 1910” en Gustavo Garza, comp.,
La Ciudad de México en el fin del segundo milenio, México, COLMEX, 2000.
107 María Dolores Morales “Cambios en la traza de la estructura vial de la Ciudad de México, 1770-

1855” en Regina Hernández Franyuti, comp., La Ciudad de México en la primera mitad del siglo
XIX, t. II, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1994, p. 206.
108 Ibid, p. 197.
109 Atlas histórico de la Ciudad de México, t. II, lámina 259.
110 Ibid, lámina 265.

98
casetas para comprar los boletos de viaje (figura 123). La primera línea iba de
México a Tacubaya. Para el correcto funcionamiento de los tranvías, era necesario
colocar las vías en calles pavimentadas y con alumbrado, San Miguel tenía ambas
cosas y por ello fue una de las paradas obligadas del viaje (figura 124). En las
calles confluían los tranvías, las mulas, las carretas, las bicicletas y los primeros
automóviles, que fueron un ejemplo del avance tecnológico hacia la modernidad
del siglo XX (figura 125).

Fig. 125 La llegada del siglo XX, litografìa (fotografía: Leticia Domínguez, 2018).

99
Fig. 119 Plano que representa las calles compuestas en el semestre de enero a junio de 1866
(Reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 120 Detalle de las calles de la parroquia de San Miguel Arcángel en el Plano que representa
las calles compuestas en el semestre de enero a junio de 1866 (Reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

Fig. 121 Plano de la distribución del Alumbrado Público de la Ciudad de México, a que se refiere la
Convocatoria del H. Ayuntamiento 1896 (reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 122 Detalle de las calles de la parroquia de San Miguel Arcángel en el Plano de la distribución
del Alumbrado Público de la Ciudad de México, a que se refiere la Convocatoria del H.
Ayuntamiento 1896 (reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).

100
Fig. 123 Vista de la plaza mayor en 1916 (imagen tomada de internet, 2018).

Fig. 124 Parroquia de San Miguel, vista de


la fachada, s/f (Fototeca Constantino
Reyes Valerio)

101
3. La interpretación de la arquitectura novohispana

3.1 La modernización de los espacios, el neocolonial. Etapa de reconstrucción


de 1925 a 1948

El neocolonial fue una interpretación decorativa que se realizó en los edificios


novohispanos y modernos. En él se buscó retomar las formas arquitectónicas de
los siglos XVII y XVIII principalmente, pero con los materiales contemporáneos,
tales como el cemento y la pintura vinílica. Los arquitectos en conjunto con los
historiadores de Monumentos Coloniales fueron los responsables de alterar la
arquitectura novohispana, dando como resultado una mala interpretación de las
formas y propiciando que los estudiosos consideraran como original aquello que
fue intervenido en el siglo XX.
A partir de la fotografía y documentos localizados en el archivo parroquial,
así como por la fecha encontrada en la cúpula (1925), planteo la hipótesis de que
la iglesia de San Miguel sufrió cambios en su arquitectura, tanto en su decoración
interior como exterior entre los años de 1925-1948. Estas modificaciones siguieron
el gusto específico del sacerdote en turno, influido por la moda neocolonial.

102
Una de estas alteraciones se realizó en la cúpula del templo, la cual fue
diseñada por Pedro de Arrieta en 1736. La estructura arquitectónica es de
mampostería de tezontle, a la cual se le agregó un aplanado de cemento; mientras
que a la cúpula, de sillarejo de tezontle, se le dio un recubrimiento de ladrillo y
concreto colocado en el 2012.111 La reconstrucción de la cúpula posiblemente fue
de 1925, toda vez que la fecha se encuentra en uno de los vitrales que la decora
(figuras 126-127). Es importante mencionar que las medidas del tambor no son las
originales, ya que el sistema de medición empleado en la época novohispana fue
la vara castellana y no en el sistema métrico decimal como se advierte en la
construcción, utilizado en México desde 1905.112

Fig. 126 Vitral de San Miguel Arcángel que decora la cúpula del templo (fotografía: Brian Nolasco,
2018).
Fig. 127 Detalle de la fecha de 1925 en el vitral (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

La decoración arquitectónica que se encuentra en la parte externa del


tambor es de cemento y no corresponde al siglo XVIII; periodo en el cual se realizó
la cúpula original. Las pilastras no poseen ningún capitel, lo cual no era aceptable
en la época novohispana. La linternilla fue modificada y presenta los mismos
elementos que el tambor, además en el remate se incorporaron los azulejos
dieciochescos con fines ornamentales y como protección para la lluvia. De igual
forma, sobre ella se colocó una cruz (figura 128).

111APSMA, caja sin clasificar, expediente sin número, enero 2012.


112Rubén Rocha Martínez, “La vara” en Boletín de Monumentos Históricos, Tercera época, núm.
28, mayo-agosto, 2013, p. 70.
103
Fig. 128 Detalle de la linternilla de la cúpula del templo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

A partir de fotos históricas es posible apreciar la decoración que existía en


el interior de la cúpula, las pechinas y las bóvedas entre 1915 y 1930. 113 En el
aplanado se encontraba la representación de elementos geométricos y florales, los
cuales probablemente se hicieron con un esténcil o plantilla al verlos repetidos en
otras edificaciones novohispanas como por ejemplo la parroquia de la Santa
Veracruz de la Ciudad de México (figuras 129-130). Esta pintura se cambió en
1934, ya que el párroco Ignacio Viveros solicitó un permiso a la Dirección de
Bienes Nacionales para pintar los muros y las bóvedas.114 Dicha institución
autorizó las obras solicitadas con la condición de no pintar las partes de cantera y
utilizar colores claros sin ningún tipo de ornamentación en los muros, las bóvedas
y las pechinas. Pese a las indicaciones, éstas no se llevaron a cabo y en una
inspección realizada meses después se encontró que el templo se estaba
pintando con colores rosas y verdes.115

113 Fototeca Constantino Reyes Valerio, Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, INAH,
San Miguel, templo, Dc LXIII-68 Compañia Industrial Fotográfica (Compañía Editora de Portales),
ca. 1915 “308 México San Miguel”, altar principal.
114 Archivo Geográfico Jorge Enciso, Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (En

adelante AGJE, CNMH), INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 1934, foja 6.
115 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 28 diciembre 1934.

104
Fig. 129 Altar principal de San Miguel, ca. 1915 (Fototeca Constantino Reyes Valerio)
Fig. 130 San Miguel Arcángel, interior del templo, ca. 1915 (Fototeca Constantino Reyes Valerio)

Otra modificación realizada en este periodo fue la incorporación de un reloj


de marca Esmeralda en la fachada del templo el 28 de junio de 1929,116 el cual fue
retirado en los años 40. Aún se conserva la huella de dicha estructura, ya que
junto al remate de la portada se observa el cemento colocado entre las torres para
sostener la maquinaria del reloj (figuras 131-132).
El párroco Enrique Mercado solicitó permiso a la Dirección de Bienes
Nacionales para colocar piso nuevo en la parroquia en abril de 1945. Los pisos del
templo se adecuaron al gusto del momento, en la nave de la iglesia y en la
sacristía se colocaron losetas de “estilo colonial”,117 donde se emplearon azulejos
de color ladrillo y pequeñas piezas que imitaron la talavera poblana (figuras 133-
134). En la zona del presbiterio se colocaron placas de mármol, ya que según el

116 APSMA, sección disciplinar, serie fábrica, caja 254, libro 1805-1806, p. 66.
117 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, abril 1945, foja 13.
105
cura Mercado, este material era digno para la divinidad118 (figura 135). Aún se
conserva la decoración del pavimento anterior debajo del que se observa
actualmente y éste era de color gris, blanco y negro con flores y figuras
geométricas (figuras 136-137). De igual forma, los guardapolvos también se
decoraron con el mismo mosaico (figura138).

Fig. 131 Litografía de la fachada de la parroquia de


San Miguel Arcángel, ca. 1969 (Fototeca
Constantino Reyes Valerio)

Fig. 132 Huella de la estructura de cemento del


reloj (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

El altar mayor, el ciprés y el retablo del sagrario fueron redecorados y


bendecidos por el arzobispo Dr. Don Luis Ma. Martínez el 30 de mayo de 1948.
Debido a la presencia del arzobispo se imprimieron a manera de recuerdo, las
fotos del altar. La nueva ornamentación radicó en pintar el retablo de color blanco
y las molduras de dorado, además se incluyeron nuevas esculturas en los nichos
(figuras 139-140).

118 Idem.

106
Fig. 133 Mosaico del piso de la nave de templo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 134 Mosaico del piso de la sacristía (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 135 Balaustrada de mármol del presbiterio (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 136 Piso de mosaico color blanco con negro (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 137 Piso de mosaico color blanco con negro (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

107
Fig. 138 Guardapolvos de mosaico en la nave del templo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 139 Recuerdo fotográfico del nuevo altar de 1948 (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 140 Inscripción de la foto del recuerdo de 1948 (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

108
Es probable que en los años cincuentas se instalara una pequeña bodega
en el costado sureste del templo, junto a la torre y a la barda. Esta estructura era
de concreto con varillas de metal y ladrillos. Hacia 1992, se destruyó y sólo queda
la huella de los muros en el paramento sur de la nave (figura 141). Es posible
datar la bodega entre 1950-1957 puesto que existe un plano realizado por la
Coordinación de Monumentos Nacionales en 1957 donde se advierte su
construcción, plano 8.

Fig. 141 Huella de la estructura de concreto


(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Los sacerdotes que estuvieron al cuidado de la iglesia de San Miguel


buscaron mejorar la apariencia del templo. Sin embargo, para este momento
comenzaban a gestarse las propuestas urbanas para mejorar la vialidad en la
Ciudad de México que afectarían permanentemente a la parroquia.

109
3.2 Segunda campaña destructiva. La apertura de la calle 20 de Noviembre en
1936

La situación urbana en la Ciudad de México era deficiente, ya que no se tenían las


avenidas ni las calles adecuadas para una libre circulación automovilística en la
zona centro.119 En los años posteriores a la Revolución, el gobierno planteó
nuevos proyectos de urbanización y planificación vial con el objetivo de crear una
zona ideal para el desarrollo social. Dentro de las propuestas se encontraba la
construcción de mercados, escuelas, cementerios, lugares de esparcimiento
(plazas y parques), campos deportivos y reservas forestales. La legislación urbana
y las leyes de zonificación proponían hacer del centro de la ciudad un mejor lugar
para vivir y sobre todo para desplazarse a distintos puntos de la capital.
Dentro de estas propuestas estuvo el proyecto de la avenida 20 de
Noviembre realizado por el arquitecto Vicente Urquiaga (figura 142). En él se
pretendía crear un acceso directo entre la zona centro y sur de la capital, para
vincular las avenidas principales y las nuevas áreas residenciales120 (figura 143).
Dicho trabajo fue aprobado por el presidente Abelardo Rodríguez, por el secretario
del Departamento del Distrito Federal Aarón Sáenz y por el secretario general del
Distrito Federal José Benítez el 4 de agosto de 1933.121 El “Decreto que crea la
avenida veinte de Noviembre” fue publicado en el Diario Oficial el 14 de diciembre
de 1933122 y tres meses después se iniciaron los trabajos de urbanización.123

119 Guadalupe Lozada León, “La polémica avenida 20 de Noviembre que abrió el paso hacia el
zócalo en 1936” en Relatos e historias en México, año IX, no.105, mayo de 2017, p. 18.
120 Vicente Urquiaga y Rivas, “La avenida 20 de Noviembre” en Arquitectura y decoración, vol. II,

no. 7, mayo de 1938, p. 36.


121 Ibid, p. 37.
122 Diario Oficial, 14 de diciembre de 1933, Hemeroteca Nacional, UNAM.
123 Vicente Urquiaga y Rivas, “La avenida 20 de Noviembre” en Arquitectura y decoración, vol. II,

no. 7, mayo de 1938, p. 46.

110
Fig. 142 Reproducción fotográfica, Proyecto de la avenida 20 de Noviembre del arquitecto Vicente
Urquiaga, junio 2018.
Fig. 143 Reproducción fotográfica, Dibujo del proyecto de la avenida 20 de Noviembre del
arquitecto Vicente Urquiaga, junio 2018.

Fig. 144 Reproducción fotográfica, proyecto de la avenida 20 de Noviembre del arquitecto Vicente
Urquiaga, junio 2018.

111
El proyecto del arquitecto Urquiaga consistió en la apertura de una avenida
ancha que le diera una vista estética a la catedral, y al mismo tiempo estableciera
una conexión del centro con el sur de la ciudad (figuras 144-145). La calzada San
Antonio Abad y la carretera Cuernavaca-Acapulco fueron los puntos más
importantes para desplazarse hacia el sureste, mientras que al suroeste se
llegaría por la avenida Claudio Bernal y la calzada Niño Perdido, las cuales
terminarían en la avenida de los Insurgentes. En dicha propuesta ya se tenían
contemplados los terrenos que debían modificarse o quitarse para establecer la
calle. Uno de ellos fue el que pertenecía a la parroquia de San Miguel (figura 146).

Fig. 145 Reproducción


fotográfica, avenida 20 de
Noviembre, junio 2018.

Fig. 146 Reproducción fotográfica, Plano de la apertura de la avenida 20 de Noviembre, tomado


del texto de Tovar de Teresa.

112
Dentro del decreto firmado por el presidente Abelardo Rodríguez, se
aclararon los puntos más importantes para realizar adecuadamente la obra. Uno
de ellos indicaba respetar la iglesia de San Miguel y afectar sólo lo que se utilizaba
como cementerio.124 Sin embargo, este terreno había sido vendido como
propiedad privada por mandato de las Leyes de Reforma y en él se encontraban
pequeñas casas habitación unidas al templo y a la casa cural. En el archivo
parroquial existe documentación acerca de los permisos concedidos al gobierno
del D.F, para realizar dichas obras. Incluso, se conservan los mapas y los croquis
que especifican el lugar donde se establecía la apertura de la avenida 125 (figura
147).

Fig. 147 Plano de la Jurisdicción


parrroquial de San Miguel Arcángel
(APSMA, reproducción fotográfica:
Leticia Domínguez, 2018).

124 Ibid, p. 50.


125 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número.
113
La parroquia de San Miguel tuvo afectaciones importantes en su
arquitectura al finalizar el trabajo de zonificación en 1936. Fueron demolidos
elementos constructivos, como muros que estaban adheridos a la casa cural. Ello
provocó la pérdida de estructuras originales del templo novohispano y se dejaron
al descubierto los paramentos, los vanos y las puertas de la zona oeste del
inmueble. Esto debió restaurarse previo a la inauguración de la nueva avenida y
posteriormente ser protegido por el gobierno, pero no se hizo ningún tipo de
reparación hasta 1944 (figuras 148-149).

Fig. 148 Luis Limón, Iglesia de San Miguel Arcángel,


ábside, ca. 1940, Fototeca Constantino Reyes Valerio.

Fig. 149 Luis Limón, Iglesia de


San Miguel Arcángel, ábside,
ca. 1940, Fototeca Constantino
Reyes Valerio.

114
3.3 Décima segunda fase constructiva. El proyecto fallido y la reconstrucción de
la fachada lateral, 1944

Como consecuencia de la apertura de la nueva avenida 20 de Noviembre en 1936,


el edificio que fue demolido en la parroquia de San Miguel dejó al descubierto el
muro poniente del templo.126 Esto provocó un mal aspecto a la calle y una
inestabilidad del paramento (figuras 150-151). Debido a la falta de atención en su
reparación, el párroco Enrique Mercado solicitó a la Dirección de Monumentos
Históricos una reconstrucción del área dañada el 26 de septiembre de 1944.127

Fig. 150 R. Ploret, Acuarela del ábside del templo, ca. 1940.
Fig. 151 Manuel Ramos, relieve del anagrama de María, 1934

126 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, septiembre 26 de 1944, foja 11.
127 Idem.

115
El párroco Mercado y el ingeniero Roberto España realizaron una
propuesta,128 pero no fue admitida por la Dirección de Monumentos Históricos ya
que lo consideraron inadecuado para un inmueble novohispano. 129 Por ello, la
institución gubernamental recomendó un nuevo proyecto el 17 de octubre de
1944.130 No obstante, la autorización para llevar acabo la intervención en la
fachada poniente del edificio se aprobó seis años después131 (figura 152).

Fig. 152 Reproducción fotográfica, Proyecto de adaptación, plano 2, julio 1957, Archivo Geográfico
Jorge Enciso.

Los planos del proyecto de “Adaptación de la fachada posrior con vista a la


calle 20 de Noviembre de la iglesia de San Miguel” fueron diseñados por el
arquitecto J. Gorbea y dibujados por M. Morales Guerra en octubre de 1944. Dicho
documento se conserva en el Archivo Geográfico Jorge Enciso de la Coordinación
Nacional de Monumentos Históricos y en él se observa el alzado de la fachada y
los elementos arquitectónicos decorativos, tales como los vasos, las gárgolas, los
capiteles y los dinteles de las puertas y las ventanas.132

128 Idem.
129 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, octubre 17 de 1944, foja 12.
130 Idem.
131 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, octubre 11 de 1950, foja 21.
132 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, plano 2- fachada, portada,

proyecto de adaptación, julio 1957.


116
En el proyecto de Gorbea se retomaron formas novohispanas empleadas
en la arquitectura del siglo XVIII. En el prototipo de la fachada neocolonial se
buscó utilizar los materiales típicos de la construcción virreinal: el tezontle para los
muros y la cantera de chiluca para los elementos decorativos. 133 La portada es de
un solo cuerpo conformada por dos niveles señalados con una serie de ventanas y
otra de balcones. A manera de guardapolvo se observa una moldura mixtilínea y
una hilada de roca cortada en recinto. Los vanos están adintelados y rematan con
un capitel que se une a la cornisa con resaltos y retraimientos. Las puertas que
dan acceso a la casa cural se componen por dos cuerpos; el primero es un dintel
con una cornisa y el segundo es una ventana, igual en diseño que las demás, pero
como remate tiene dos roleos que se encuentran con una cruz. En la parte
superior se observan gárgolas ornamentadas con formas curvilíneas.
Las obras de reconstrucción iniciaron el 25 de septiembre de 1950. 134 Jorge
Enciso, subdirector del instituto, cuidó que el proyecto del arquitecto Gorbea se
hiciera según lo establecido en el plano. Empero, después de dos años de haber
comenzado la adaptación arquitectónica de la fachada se registraron quejas ante
la Dirección de Monumentos acerca de una mala intervención del inmueble.135
Esto provocó su primera suspensión el 7 de agosto de 1952, 136 aunque días
después reiniciaron los trabajos. Además, se llevó a cabo una inspección por parte
de Monumentos Históricos,137 en donde se percataron que las molduras talladas
en la cantera no eran las correctas138 y una vez más se detuvieron los trabajos el
13 de septiembre del mismo año.139 A lo largo de ese año se presentaron muchas
irregularidades y sin un arquitecto responsable la obra se detenía
constantemente.140
La última noticia documental en la cual se tiene registro del avance de la
obra fue en agosto de 1957. En este archivo se explica que después de la

133 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, septiembre 25 1950, foja 20.
134 Idem.
135 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 22.
136 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, agosto 7 de 1952, foja 23.
137 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 25.
138 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 26.
139 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 27.
140 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 28.

117
inspección de junio de 1956 se determinó cambiar el proyecto original al quitar la
ventana del ángulo de la calle 20 de Noviembre e Izazaga. 141 Para este momento,
la fachada estaba a punto de concluirse y es posible que a finales de 1957 la
portada haya quedado lista.
La actual fachada de 20 de Noviembre no difiere del proyecto original
(figuras 153-154). En ella se observan los muros construidos con sillarejos de
tezontle; las molduras, los dinteles y los aristones son de estereotomía en chiluca;
y se conserva el anagrama de María en el ábside del templo. La única diferencia
que hay es el remate de las puertas, pues está conformado por un pequeño nicho
de medio punto flanqueado por columnas de orden dórico con entablamento y a
los extremos tiene roleos mixtilíneos junto a dos cubos con un pináculo (figuras
155-156).

Fig. 153 Vista de la parroquia desde la avenida 20 de Noviembre (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

141 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 34.
118
Fig. 154 Fachada poniente en la avenida 20 de Noviembre (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 155 Detalle de la reconstrucción de la fachada poniente (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 156 Detalle en la decoración de la cantera (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

119
120
AV. 20 DE NOVIEMBRE

Salón N
Capilla de Sacristía de
Nuestra Actos
Señora de Ábside
la Merced

4a CALLE DE SAN JERÓNIMO


Garage

Crucero
JOSÉ MA. IZAZAGA

wc
Bodega muje- Archivo Oficina
res

Capilla de Nuestra Capilla


Señora del Pilar de
Zaragoza
TEMPLO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Plano 8
Capilla del
Santísimo Primera etapa constructiva, 1690
bautisterio
Sacramento
Segunda fase de construcción, 1696

Cuarta campaña constructiva, 1767

Quinto proceso constructivo

Sexta fase constructiva


Sotocoro Octava etapa de construcción 1844

Noveno proceso constructivo, 1877


Propiedad Privada
Decima tercera campaña constructiva, 1950

Arq. Arturo L. Reséndiz Cruz


122
4. Las restauraciones del siglo XX. Los últimos cambios

4.1 Las trasformaciones de la parroquia de San Miguel reflejadas en fotografías

A lo largo del siglo XX, la parroquia de San Miguel ha sido sometida a diversas
intervenciones arquitectónicas por parte de las instituciones encargadas de
preservar los bienes nacionales. Esto se realizó gracias al interés que tenían los
párrocos en conservar y en proteger dicho inmueble, proponiendo soluciones e
informando sobre las situaciones que dañaban al edificio. De igual manera, el
apoyo y los permisos otorgados por la Dirección de Monumentos Coloniales, por la
Dirección General de Bienes Inmuebles y por el Instituto Nacional de Antropología
e Historia fueron esenciales para llevar a cabo las labores de rescate,
conservación y restauración del templo.
Aunado al interés de cuidar el patrimonio, los sacerdotes procuraron
documentar todas las reparaciones ejecutadas en la parroquia y junto a los
archivos se anexaron los registros fotográficos de cada proyecto. Gracias a esto,
se puede conocer cómo era el edificio, cómo se transformó y evolucionó a partir
de cada nueva intervención.

123
Una de las primeras intervenciones fue la reparación de la barda sur del
edificio por iniciativa del párroco Joaquín Soto Ibarra, ya que ésta se encontraba
desplomada y existía el riesgo de caerse142 (figura 157). Sin embargo, el
arquitecto José Corbea, director de Monumentos Coloniales, no dio el permiso y
sólo se cambió el aplanado de cemento, junto con la reposición de algunos
ladrillos en el remate del paramento en abril de 1957143 (figura 158).

Fig. 157 Desplome de la barda sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).


Fig. 158 Arco de acceso de la barda sur tapiada, 1960 (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

Tres años más tarde, en las bóvedas de la nave existían problemas de


humedad, lo que provocó el desprendimiento de los aplanados.144 Como solución,
el párroco Soto solicitó autorización a la Dirección de Monumentos Coloniales para
quitar los enlucidos de la nave, los cruceros, el presbiterio y la cúpula. El
arquitecto Gorbea concedió licencia para hacerlo, sólo si la roca de tezontle
estaba cortada.145 Como la bóveda presentaba dicha característica se quedó sin
aplanado en septiembre de 1960146 (figura 159).

142 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 4 de abril de 1957.
143 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México ,12 de abril de 1957, foja 32.
144 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 25 de agosto de 1960, foja 37.
145 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 5 de septiembre de 1960, foja 38.
146 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 23 de septiembre de 1960, foja 41.

124
Fig. 159 Retiro de los aplanados de la
cúpula del templo, 1960 (APSMA,
reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

A principios de 1966 la parroquia de San Miguel fue intervenida por la


Dirección de Monumentos Coloniales, tanto en la iglesia como en la casa cural.
Los trabajos fueron aprobados por el arquitecto Carlos Flores Marini,147 el
licenciado Guillermo Lerdo de Tejada148 y el doctor Eusebio Dávalos Hurtado149 en
abril del mismo año.150 En la nave del templo se colocaron los aplanados a las
bóvedas, se repusieron los enlucidos en mal estado y los muros se pintaron de
color blanco; en el exterior se quitaron los recubrimientos de los paramentos y se
dejó a la vista el tezontle. En la fachada norte de la calle de San Jerónimo se
eliminó el aplanado y se restauró dicho muro, donde se colocó rajueleado en la
mampostería (figuras 160-162). En la casa cural se instaló un sanitario para
mujeres en el lado poniente, se arregló el piso del patio y se modificó el nivel de
desagüe. Además, todas las puertas y ventanas se limpiaron y posteriormente se
aplicó una solución de aceite de linaza con DDT al 50% para quitar las capas de
pintura vinílica sobre ellas.151 Quizás en este mismo periodo se colocaron dos
tarimas de madera en la zona del coro, con el objetivo de ampliar el espacio del
mismo, pero debido al material no fueron lo suficientemente resistentes y
actualmente son un peligro para el organillero y la feligresía (figuras 163-164).

147 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 47.
148 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 52.
149 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 56.
150 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México foja 57.
151 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 46-47.

125
Fig. 164 Fachada norte (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 165 Acceso a la casa cural por la calle de San Jerónimo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 166 Placa con la dirección de la parroquia y detalle de la mampostería con cemento
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

126
Fig. 167 Tarimas colocadas en el coro (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 168 Detalle de la madera del lado sur del coro (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

El paisaje urbano de la parroquia también se transformó en este periodo. El


mayor cambio fue la creación de un jardín frente a la portada del templo, el cual se
construyó a causa de la instalación de uno de los accesos al metro de la línea uno
de la estación Pino Suárez. En un principio la fachada no podía observarse
adecuadamente debido a que frente a ella existía un edificio de dos niveles que
imposibilitaba su apreciación. Inclusive Jorge Enciso escribió su inconformidad al
no poder observar con mayor libertad la portada y el relieve de San Miguel en
1193152 (véase figura 124). No se tiene el registro documental de la fecha exacta
en la cual se demolió la construcción y se vendió el terreno, pero gracias a las
fotos históricas es posible establecer un año aproximado. La última vez que
aparece la vivienda es en 1959, puesto que en un recorte de periódico se realizó
la toma fotográfica desde la azotea del mismo (figura 165).

Fig. 165 Vista de la parroquia desde


la azotea (Fototeca Constantino
Reyes Valerio, 1959)

152 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 3.
127
En el periodo presidencial de Gustavo Díaz Ordaz inició la construcción del
Sistema de Transporte Colectivo Metro y la primera etapa se desarrolló entre
1967-1972, años en los cuales comenzó la instalación de los accesos a las
distintas estaciones, incluida Pino Suárez (figuras 166-167) Al finalizar los trabajos
del metro se colocó un jardín que decoró el espacio de la parroquia así como de
las estaciones (figuras 168-169). En fotos históricas se aprecia que entre el parque
y la entrada principal del templo existía una calle por la cual transitaban los
automóviles, pero posteriormente se eliminó y se unió la iglesia con el jardín
(figuras 170-171). Este espacio se ha cuidado gracias al interés de la feligresía de
San Miguel e inclusive han solicitado mejorarlo con apoyo de la delegación
Cuauhtémoc (figura 172).

Fig. 166 Construcción de la


estación del metro Pino Suárez
(Fototeca Constantino Reyes
Valerio, s/f)

Fig. 167 Construcción de la estación del metro Pino Suárez


(Fototeca Constantino Reyes Valerio, s/f)

128
Fig. 168 Portada de la parroquia de San Miguel Arcángel (Fototeca Constantino Reyes Valerio, ca.
1970).
Fig. 169 Portada de la parroquia de San Miguel Arcángel (Fototeca Constantino Reyes Valerio, ca.
1970).

Fig. 170 Parroquia de San Miguel, vista de la fachada (Fototeca Constantino Reyes Valerio, 1960).
Fig. 171 Parroquia de San Miguel Arcángel (Fototeca Constantino Reyes Valerio, s/f).

129
Fig. 172 Parroquia de San Miguel Arcángel (Fototeca Constantino Reyes Valerio, s/f).

Asimismo, los terrenos aledaños a la parroquia también fueron de interés


para los sacerdotes. Uno de ellos fue la recuperación de una construcción ubicada
en el noreste del templo junto a la entrada principal. Dicho espacio se expropió por
las Leyes de Reforma y se vendió a particulares en 1856, posteriormente se
convirtió en hotel en 1934153 (figura 173). Los párrocos consideraron que las
actividades realizadas al interior del edificio no eran las adecuadas al estar cerca
de la iglesia y por ello pretendían clausurarlo. La Dirección de Monumentos
Coloniales apoyó la solicitud en junio de 1960.154 La petición fue estudiada por el
arquitecto José Gorbea para determinar si la fracción del terreno había
pertenecido a la parroquia de San Miguel y poder recuperar el inmueble.155 Los
curas querían utilizarlo con un fin comunitario, puesto que pretendían organizar un
comedor, talleres de oficios (peluquería, costura), taller de música y danza, y una
guardería.156 Empero, el Departamento del Distrito Federal y la delegación
Cuauhtémoc se hicieron responsables de él desde 1991. Actualmente son locales
comerciales (figuras 174-176).

153 Archivo CONACULTA, Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural,
Templo de San Miguel Arcángel-1971, 70/632, sin número de foja.
154 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 36.
155 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, foja 42.
156 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, 29 de abril de 1991.

130
Fig. 173 Hotel decimonónico (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 174 Edificio comercial (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 175 Plano de la parroquia de San Miguel Arcángel, Archivo de CONACULTA (fotografía:
Leticia Domínguez, 2016).
Fig. 176 Detalle de la zona donde se ubicaba el hotel como propiedad privada en Plano de la
parroquia de San Miguel, Archivo de CONACULTA (fotografía: Leticia Domínguez, 2016)

131
El sacerdote Raúl Ordaz Talavera propuso realizar diversas intervenciones
a la iglesia de San Miguel en la década de los noventa. El párroco solicitó permiso
para realizar obras de reparación en el inmueble al Arzobispo Primado de México
Ernesto Card. Corripio Ahumado157 y al arquitecto Alfredo Velazco, director de
Patrimonio Religioso en 1991.158 Entre las actividades que se efectuaron fue la
limpieza de azoteas junto con la impermeabilización del templo y la casa cural; la
reposición de vidrios y chapas; la instalación eléctrica en la nave de la iglesia; la
habilitación de los baños y el conducto de gas en la cocina de la casa; 159 la
reposición de cantera en las torres y la fachada poniente; y el mantenimiento y
limpieza del mármol del sepulcro de Villaseca (figuras 177-179).

Fig. 177 Restauración con yeso las partes de cantera de la nave del templo (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).
Fig. 178 Restauro con cemento (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 179 Reposición de los aristones de cantera de la torre sur (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Un año después el párroco Raúl Ordaz Talavera tuvo la autorización por


parte del arquitecto Fernando Pineda Gómez, director de obras de la Catedral

157 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, 1991.


158 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, mayo 1991.
159 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, 1991.

132
Metropolitana, para reparar la puerta principal de la iglesia y el piso del vestíbulo
de la entrada.160 En esta intervención se realizaron trabajos de carpintería y se
barnizó la madera, además se descubrió parte del piso que existía antes de 1945
(figuras 180-181, véase figuras 136-137).

Fig. 180 Reparación de la puerta de la iglesia en 1992 (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 181 Reparación de la puerta de la iglesia en 1992 (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

En la parroquia se llevó a cabo un importante proyecto de rescate y


conservación de las tumbas que existían en la capilla de San José, actualmente la
capilla del Santísimo, y en la capilla de Nuestra Señora de la Merced, hoy capilla
de Cenizas. En él se identificaron y registraron cada una de las criptas en mayo de
1993.161 Además, se colocó piso nuevo y se realizaron aplanados de cemento en
la capilla de Nuestra Señora de la Merced (figuras 182-185).

Fig. 182 Plano del proyecto de


rescate de tumbas en 1993
(APSMA, reproducción fotográfica:
Leticia Domínguez, 2018).

160 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número 9 de marzo de 1992.
161 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número. Planos y fotos.
133
Fig. 183 Reparación y reubicación de las tumbas en 1993 (APSMA, reproducción fotográfica:
Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 184 Reparación y reubicación de las tumbas en 1993 (APSMA, reproducción fotográfica:
Leticia Domínguez, 2018).

Fig. 185 Placa de Manuel Lanograve 1910 (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

134
Una de las zonas más desprotegidas era la barda sur, junto con el patio
interior y los anexos de la iglesia que había en él. Desde 1957, los párrocos
pidieron permiso a la Dirección de Monumentos Coloniales para reconstruir el
paramento y así evitar un mayor daño, pese al riesgo de caerse no se autorizaron
las obras y el muro siguió deteriorándose.162 Es hasta 1992 que el párroco Raúl
Ordaz Talavera tuvo interés en arreglar la zona sur del templo, pero se enfrentó a
un problema mayor, puesto que todo el espacio había sido cubierto con más de 2
metros de tierra y cascajo163 (figuras 186-189). Esto provocó un grave daño a la
cantera de la portada lateral y a los espacios que se encontraban tapiados por la
capa de escombro (figuras 190-193). No se tiene algún tipo de registro que
pudiera dar razón de cuándo o porqué se llenó el terreno de ripio, pero en marzo
de 1994 se contrataron a trabajadores y albañiles para sacar toda la tierra y la
maleza que estaban en el predio. Esto quedó documentado en fotografías
tomadas por el párroco Ordaz y en ellas se observa el grosor de la capa de
coscote, el daño causado a la sillería e incluso se aprecian los cimientos de la
nave.164 Asimismo, se demolió una pequeña bodega de tabique rojo, con cemento
y varillas que se construyó alrededor de 1950165 (figuras 194-196). Debajo de ella
se descubrieron restos óseos, de los cuales no existe un estudio o investigación
que permita datarlos, inclusive no se tiene conocimiento de dónde están
actualmente166 (figuras 197-200).
El arquitecto Vicente Luis Rivas Sobrantes realizó una inspección a la
parroquia en septiembre de 1999. A partir de ella, el arquitecto planteó una
propuesta de intervención a la iglesia y la presentó al arquitecto Carlos Martínez
Ortiaga, subdirector de Proyectos y Obras. En el proyecto se buscó solucionar
problemas de humedad y de agrietamiento en los muros de la nave; la restitución
de aplanados de cal con arena en las áreas desprotegidas; y la recuperación de la

162 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México ,12 de abril de 1957, foja 32.
163 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, 10 de diciembre de 1992.
164 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, registro fotográfico “Barda 1994” y “Sacada

de tierra 1994”.
165 Idem.
166 Idem.

135
capilla de Nuestra Señora del Pilar.167 A mediados del año 2000, iniciaron los
trámites para la llevar a cabo la remodelación de los espacios.168

Fig. 186 Acceso tapiado a la Capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (APSMA,
reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 187 Limpieza del patio sur de la parroquia (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 188 Liberación de cantera de los escombros (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 189 Liberación del pedestal de cantera (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez,
2018).

167 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 24 de septiembre de 1999, foja
79-83.
168 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México ,17 de mayo del 2000, foja 87.

136
Fig. 190 Cantera erosionada (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 191 Cantera erosionada de la portada lateral del templo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 192 Liberación de cantera de los escombros (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 193 Cantera erosionada a causa del cascajo (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

137
Fig. 194 Demolición del cuarto de concreto (APSMA,
reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 195 Demolición del cuarto de concreto (APSMA,
reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 196 Demolición del cuarto de concreto con varillas y
ladrillos (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).

138
Fig. 197 Descubrimiento de un entierro humano debajo del cuarto de concreto en el patio sur
(APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 198 Descubrimiento de un entierro humano debajo del cuarto de concreto en el patio sur
(APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 199 Huesos humanos encontrados en el patio sur (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 200 Huesos humanos encontrados en el patio sur resguardados en una caja (APSMA,
reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).

139
4.2 La parroquia en nuestros días, 2000-2013

En el segundo milenio, la parroquia de San Miguel fue intervenida


arquitectónicamente por el INAH y por CONACULTA. Los trabajos se realizaron en
la capilla de Nuestra Señora del Pilar y en la cúpula del templo. En ambas
restauraciones los arquitectos buscaron conservar cada uno de los espacios,
aunque esto provocara alteraciones constructivas al incorporar materiales ajenos
al edificio, como lo fue el cemento.
La capilla de Nuestra la Señora del Pilar se inauguró en 1844, 169 con el
paso del tiempo dejó de tener dicha función para convertirse en bodega, lo que
provocó su descuido. No se tiene la documentación necesaria que permita datar
en qué momento cambió su función o por ejemplo, cuándo el techo de viguería se
sustituyó por láminas, lo que generó graves problemas de humedad en la
techumbre y en los muros. El arquitecto Vicente Luis Rivas Dorantes propuso
reconstruir la capilla y colocar viguería en la cubierta en 1999,170 aunque su
proyecto se tomó en cuenta un año después. El arquitecto Carlos Ortiz y Flores
autorizó al ingeniero Jorge Lozada Beltrán trabajar en la restauración de dicha
construcción el 6 de junio del 2000.171
Las condiciones en las que estaba la capilla eran deplorables. En algunos
muros aún se conservaba pintura decimonónica con figuras geométricas y
vegetales, las puertas originales de madera y la cantera de los vanos se estaban
desbaratando. Al interior se encontraban tablas, andamios y los únicos residentes
del lugar eran las palomas. La falta de recubrimiento en los paramentos permitía
observar su sistema constructivo de mampostería con roca de recinto y ladrillo. El
proyecto de intervención consistió en la restitución del techo de lámina por una
bóveda de concreto con una techumbre de viguería; la reposición de los
aplanados con cemento y pintura vinílica color blanco; la sustitución del piso por
mosaico rojo; el cambio de la herrería en las puertas y las ventanas; así como la
colocación de un retablo en madera con la escultura de la Virgen del Pilar.

169 APSMA, sección disciplinar, serie comunicaciones, 1840-1853, vol. 1, 2 mayo 1844.
170 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 24 de septiembre de 1999, foja 80.
171 AGJE, CNMH, INAH, San Miguel, templo, Ciudad de México, 6 de junio del 2000, foja 97.

140
Actualmente, permanece cerrada al público y sólo se accede a ella con un permiso
(figuras 201-211).

Fig. 201 Detalle de la pintura decimonónica que decoraba la capilla de Nuestra Señora del Pilar de
Zaragoza (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 202 Estructura de la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (APSMA, reproducción
fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).

Fig. 203 Paramentos de mampostería (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez,


2018).
Fig. 204 Paramentos de mampostería de roca volcánica (APSMA, reproducción fotográfica: Leticia
Domínguez, 2018).
Fig. 205 Ventana de mampostería de la capilla de Nuestra Señora del Pilar (APSMA, reproducción
fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).

141
Fig. 206 Restauración de la construcción de la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza
(APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 207 Restauración de la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (APSMA,
reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 208 Capilla de Nuestra Señora del Pilar (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

.
Fig. 209 Ventana y techo de viguería de la capilla de Nuestra Señora del Pilar (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).
Fig. 210 Resultado de la intervención arquitectónica a la capilla de Nuestra Señora del Pilar
(APSMA, reproducción fotográfica: Leticia Domínguez, 2018).
Fig. 211 Retablo de la capilla de Nuestra Señora del Pilar (APSMA, reproducción fotográfica:
Leticia Domínguez, 2018).

142
La cúpula del templo fue intervenida por la Dirección General de Sitios y
Monumentos del Patrimonio Cultural a causa del deterioro sufrido por la humedad
y por los movimientos telúricos, lo cual provocó el desprendimiento de la
mampostería con los aplanados. Los trabajos iniciaron en enero del 2009, 172 con
el apoyo económico del Programa Operativo Anual.173 Como producto de esta
primera etapa se encontraron azulejos del siglo XVIII que decoraban la linternilla y
retrataban escenas de la vida cotidiana o del paisaje, para su conservación se
retiraron y se reemplazaron por piezas contemporáneas que simulaban el diseño
original.174 Asimismo, se retiraron los aplanados internos y externos de la cúpula,
donde se colocó un refuerzo estructural de ladrillo y cantera175 (figura 212). En
este momento las piezas de cerámica esmaltada están resguardadas en una caja
del archivo parroquial, en espera de un estudio profuso de estas representaciones
dieciochescas (figuras 213-219).

Fig. 212 Cúpula de la parroquia de


San Miguel en el periódico
Reforma, 2009 (registro
fotográfico: Leticia Domínguez,
2018)

172 “Cerca del cielo” en Periódico Reforma, primera plana, martes 20 de enero del 2009.
173 Archivo de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural (en adelante ADSMPC),
templo de San Miguel Arcángel, expediente 319, s/n de foja.
174 “Descubren tesoros sólo vistos por Dios y estarán al alcance de todos” en Eco Semanal, año IV,

número 166, domingo 23 de agosto del 2009, p. 1 y 12.


175 Idem.

143
Fig. 213-217 Mosaico del siglo XVIII (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Fig. 218-219 Mosaicos del 2009 (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

La tercera etapa de restauración integral de las bóvedas y la limpieza de la


fachada principal fue el nombre que se le dio al proyecto de CONACULTA
ejecutado en la parroquia de San Miguel en el 2011.176 En él se tenía como
objetivo consolidar la estructura con cantera, rejunteo de tezontle y con mortero de
cal-hydra con arena. A partir del informe de actividades realizado por

176 ADSMPC, templo de San Miguel Arcángel, expediente 319, s/n de foja.
144
CONACULTA es posible conocer cuáles fueron los trabajos hechos en cada zona
y qué materiales se emplearon.177
En la cúpula se quitaron gárgolas de PVC; se eliminaron los azulejos en mal
estado y se reemplazaron por nuevos; se colocaron injertos de cantera de los
Remedios en las cornisas siguiendo el diseño original con preventivo de
exfoliación y con hojas de polietileno; se aplanó con mortero de cal hidratada con
arena y cemento; se limpió la herrería de las ventanas para poder pintarlas con
esmalte mate; y por último, se colocó un sellador transparente para proteger la
cantera. Asimismo, el vitral de San Miguel Arcángel se limpió y se restituyeron las
piezas que faltaban178 (figuras 220-221).

Fig. 220 Vista de las ventanas restauradas


en el tambor de la cúpula (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).

Fig. 221 Vitral del arcángel San Miguel con


rajueleado (fotografía: Brian Nolasco,
2018).

177 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, Obras de restauración. Catálogo de
conceptos. CONACULTA.
178 Idem.

145
En el presbiterio, la nave y el crucero se quitaron los aplanados de cemento
con arena para completar la mampostería de tezontle y rellenar las grietas con cal
hidratada, arena y un aditivo expansor. Después se puso un entortado de cal-hidra
para posteriormente colocar el enladrillado y el impermeabilizante (figura 222).
También se consolidó la cantera con una inyección de resina epóxica. Al finalizar
se aplicó un sellador transparente en toda la bóveda.179

Fig. 222 Desprendimiento del aplanado del ábside


(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

Las torres fueron lavadas con químicos para eliminar los desechos de las
palomas, se retiraron los aplanados en el interior, se sustituyeron las piezas de
recinto en el rodapié y se colocaron nuevas balaustradas de cantera según el
diseño original (figura 223). Además, se limpió la herrería y se pintó de color negro
mate.180

Fig. 223 Restauración al interior de las torres


(fotografía: Brian Nolasco, 2018).

179 Idem.
180 Idem.

146
La intervención tuvo como propósito conservar la estructura arquitectónica
de San Miguel en mejores condiciones, pero la humedad siempre ha sido el mayor
enemigo de los edificios. Por ello, el párroco David Flores Encarnación colocó de
nueva cuenta enladrillado e impermeabilizó las bóvedas del templo y de la casa
cural el 18 de enero del 2012181 (figura 224). Empero, las lluvias y el mal aseo de
las azoteas provocaron la absorción del agua en los muros que se vieron
afectados en el temblor ocurrido el 16 de junio del 2013, donde la parte más
dañada fue la linternilla.182

Fig. 224 Cemento sobre el tezontle al colocar el


enladrillado de las bóvedas (fotografía: Brian
Nolasco, 2018).

4.3 Los efectos del sismo del 19 de septiembre del 2017

El cuidado y el mantenimiento de la parroquia de San Miguel basta el momento


han evitado que sea dañada por los sismos, pero no está exenta del deterioro. En
el pasado sismo del 19 de septiembre del 2017 el templo sufrió pocas pérdidas en
su arquitectura, las más importantes se originaron en el retablo mayor que tuvo un
desfase de la cornisa, así como la escultura de San Nicolás de Bari que se
fracturó al caer del pedestal del retablo lateral183 (figuras 225-226). De igual
manera, se cayó un pináculo de la torre norte, que aún se puede observar en la
bóveda del edificio contiguo. El INAH realizó un informe de los daños, sin embargo
no se han dado propuestas de intervención.
181 APSMA, caja sin clasificar, expedientes sin número, 12 de enero del 2012.
182 ADSMPC, templo de San Miguel Arcángel, expediente 319, s/n de foja.
183 Comunicación verbal con el sacristán de la parroquia de San Miguel Arcángel el señor José

Juan Flores Encarnación, marzo 2018.


147
Aunado a estos problemas, la parroquia presenta hundimientos a lo largo
de la nave y es posible que se intensificaran a causa del sismo, ya que previo a él
no se percibían. Actualmente, se observan en el piso las ondulaciones que
provocan los valles y las crestas del subsuelo, provocando un hundimiento
discontinuo que puede afectar la estructura de la iglesia al no tener una estabilidad
en los cimientos (figura 227). Para evitar un mayor daño en la estructura del
inmueble sería oportuno que las autoridades encargadas de resguardar el edificio
realizaran un estudio del subsuelo e intervinieran los cimientos para evitar
mayores daños en ella, puesto que si no se detiene el daño podría tener fuertes
afectaciones en toda la arquitectura de la parroquia.184

Fig. 230 Daños en la escultura de San Nicolás Bari tras el sismo del 19 de septiembre del 2017
(fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 231 Restos de cantera que se desprendió de las torres a causa del sismo del 19 de
septiembre del 2017 (fotografía: Brian Nolasco, 2018).
Fig. 232 Desnivel del piso de la nave del templo (fotografía: Brian Nolasco, 2018).

184
Albert González Avellaneda, Manual técnico de procedimientos para la rehabilitación de
Monumentos Históricos en el D.F., México, Departamento del D.F., INAH, 1988, p. 164.

148
Conclusiones
En esta tesis se realizó un estudio sobre el devenir histórico de la parroquia de
San Miguel Arcángel, tanto constructivo como históricamente, al abordar como
temporalidad desde sus orígenes hasta la actualidad. Además, se buscó hacer
dicha investigación con una metodología novedosa que explicara el desarrollo del
inmueble a lo largo del tiempo, puesto que sólo se había estudiado desde el siglo
XVII, como si su historicidad hubiera terminado.
La parroquia de San Miguel fue la cuarta fundación secular destinada a la
impartición de los sacramentos a los españoles y a los criollos. En un principio fue
ayuda del Sagrario Metropolitano y se fundó el 21 de enero de 1690 en la ermita
de San Lucas. Los barrios que se le asignaron fueron San Antón, San Pablo y San
Juan. Posteriormente, el maestro de arquitectura Juan de Zepeda fue contratado
para diseñar la primera iglesia de San Miguel. Ésta inició su edificación el 29 de
marzo de 1690 y actualmente es el baptisterio y la capilla del Santísimo, toda vez
que los muros son de tres capas y éste era el sistema de construcción empleado
en la época.

149
Seis años después dio comienzo la construcción del actual templo, tal vez
bajo la dirección arquitectónica de Juan de Zepeda. Para ello posiblemente se
requirió colocar cimientos con pilotes de madera que formarían una plataforma
como base para iniciar la edificación de la iglesia. Es probable que los paramentos
sean de tres capas, dos muros externos con uno de relleno al centro, de
mampostería careada unida con mortero. La roca empleada fue de tezontle y
cantera de chiluca, ambas de origen volcánico y utilizadas como material
constructivo en la Ciudad de México. Las bóvedas de la nave son de pañuelo y se
construyeron a partir de hiladas, los arcos fajones dividen cada uno de los cinco
tramos que componen la iglesia y éstos se realizaron con estereotomía (corte de
la roca con escuadras). Los dos primeros cuerpos de las torres también se
hicieron en esta etapa, los cuales se terminaron hasta el siglo XIX. En el caso de
San Miguel, es viable que posea un sistema modular a partir del ancho de la nave,
porque al repetirse tres veces se tiene la longitud de la misma.
Pedro de Arrieta fue quien colocó la cúpula y las portadas de San Miguel. En
ellas se observa el cambio del diseño arquitectónico con respecto a la nave, ya
que mientras Juan de Zepeda posiblemente empleó las normas establecidas por
los tratadistas del siglo XVI, Arrieta alteró las reglas y cambió los elementos
establecidos. Por ello, se advierte la intervención de otro arquitecto en el edificio.
La cúpula no puede estudiarse como obra de dicho arquitecto debido a que se
intervino en 1925 y en el 2011. La sacristía posiblemente se construyó en 1767 y
en ella se resguarda gran parte del ajuar eclesiástico y de las obras pictóricas
dieciochescas.
La parroquia de San Miguel se convirtió en curato en 1769, lo que provocó el
aumento en su feligresía y dio como consecuencia un mayor control eclesiástico
en la Ciudad de México. Dentro de su jurisdicción se encontraba el convento de
Regina Coeli, San Jerónimo, Jesús Nazareno, San José de Gracia, el convento de
San Agustín, la capilla de la Concepción y San Bernardo. Gracias a su
demarcación, la iglesia tuvo un incremento económico que originó grandes
intervenciones dentro del templo en los inicios del siglo XIX.

150
El licenciado Bartolomé Juaquin Sandoval, cura de la parroquia de San
Miguel, fue el comitente encargado de solventar los gastos para la construcción de
la casa cural. Ésta se terminó alrededor de 1789 y el párroco Sandoval la donó a
la Archicofradía del Santísimo Sacramento el 12 de julio de 1792. Actualmente, lo
que se conserva de la sexta campaña constructiva son los dinteles de las puertas
y los vanos de sillería gris, junto con los arcos estructurales que se observan en el
segundo nivel.
En los inicios del siglo XIX, el párroco Güereña gestionó las mejoras a la
iglesia de San Miguel, donde destaca el cambio de los altares barrocos por altares
neoclásicos y la construcción de las torres. Los cinco retablos ubicados a lo largo
de la nave y en la capilla del Santísimo, quizá se encargaron a Marcos López, ya
que se le pagó por ellos en noviembre de 1803. El trabajo arquitectónico en las
torres posiblemente fue encargado a Thomás Huistagún en 1809. En esta fase
constructiva se retomaron los elementos clásicos de la Antigüedad y se ven
manifestados en el uso de columnas o entablamentos, además se hace presente
el gusto francés al incorporar balaustradas y el color blanco con molduras
doradas.
La devoción a las vírgenes se ve manifestada en la construcción de nuevos
espacios dedicados a su culto. El primero de ellos se destinó a la Virgen de la
Merced y el segundo a la Virgen del Pilar de Zaragoza, el cual se edificó en 1844.
Ambas sufrieron cambios en su uso, lo que provocó que una de ellas fuera
abandonada y recuperada en el 2000.
Las Leyes de Reforma propiciaron la pérdida de terrenos correspondientes
a la parroquia de San Miguel, lo que ocasionó una modificación estructural en el
edificio. Las primeras posesiones que se vendieron fueron dos propiedades de la
parcialidad de San Miguel y una casa en el número diecinueve de la calle Merced
perteneciente a dicha cofradía, ambas fueron subastadas en 1856. Además,
quedó el registro de los espacios privatizados en el plano de 1909, donde destaca
el hotel construido en la zona oriente del templo.
Al quedar limitados los espacios parroquiales de San Miguel se construyó
una barda en la zona sur y es probable que dicho paramento diera acceso a la

151
portada lateral y a la capilla de Nuestra Señora del Pilar en 1877. Empero, al ser
colocado el mausoleo de Alonso de Villaseca en el acceso sur del templo se tapó
el arco de la barda, ocultando este espacio.
El sepulcro de Villaseca se incorporó a la nave de la iglesia y se buscó que
tuviera relación decorativa con los altares. Por ello, se convirtió en un retablo
lateral y se adecuó con dos grupos de columnas con capitel compuesto y un
frontón triangular como remate. Esto provocó que las formas del siglo XVI
quedaran ocultas tras la ornamentación decimonónica.
Gracias a las primeras fotografías que existen de la parroquia de San Miguel
y a los archivos se pueden conocer parte de las intervenciones que se realizaron
en el templo a partir del gusto que imperaba en el siglo XX, el cual es denominado
como neocolonial. El más importante fue la reconstrucción de la cúpula en 1925,
en donde se hizo una interpretación de las formas dieciochescas en las pilastras
sin capitel o en las ventanas en esviaje, todas a partir del sistema métrico decimal.
Un reflejo de la modernidad en la parroquia fue la incorporación de un reloj
como remate de la portada, así como el cambio en la decoración pictórica de los
muros de la nave o la eliminación del aplanado en las bóvedas y los paramentos
del templo. Sin duda, la apertura de la calle 20 de Noviembre ha sido uno de los
procesos destructivos más importantes que sufrió el templo de San Miguel en este
siglo.
La parroquia de San Miguel tuvo afectaciones importantes en su arquitectura
al finalizar el trabajo de zonificación en 1936. Con él se demolieron muros
adheridos a la casa cural y al templo, dejando al descubierto el ábside y parte de
la estructura del conjunto religioso. Catorce años después el muro poniente se
reconstruyó bajo la Dirección de Monumentos Coloniales y actualmente es lo que
observamos en la calle 20 de Noviembre.
Con la llegada del párroco Soto la iglesia tuvo procesos de conservación en
su arquitectura. En éstos se quitaron los aplanados de los muros y de las bóvedas
en 1960. El párroco Talavera reparó la puerta del templo, aprobó un proyecto de
restauración de las tumbas que existen en la iglesia y el proyecto más importante
fue el rescate de la barda sur junto con el patio en 1992.

152
En el siglo XXI, CONACULTA y el INAH realizaron obras de restauración en la
capilla de Nuestra Señora del Pilar, la cual se encontraba en un grave deterioro, y
en las bóvedas de la parroquia junto con la cúpula. En este último se restituyeron
piezas de cantera, se limpiaron las azoteas y se impermeabilizaron con el objetivo
de evitar posibles daños estructurales en la iglesia a causa de la humedad. Sin
embargo, los movimientos telúricos son un factor importante que provocan
deterioro en la arquitectura de la parroquia.
Con el estudio de los materiales y los cambios arquitectónicos en la
parroquia de San Miguel se identificaron doce etapas constructivas, dos fases de
destrucción y una de reconstrucción desde finales del siglo XVII hasta principios
del siglo XXI. Con ellas se puede crear una nueva historia del edificio, siempre de
la mano con la información histórica encontrada en los archivos.
La arquitectura virreinal ha sido encasillada en los estilos artísticos y esto
sólo ha provocado que los edificios no sean investigados en su totalidad. Esto ha
dado como resultado un mal entendimiento de su construcción así como de su
materialidad, originando malas intervenciones, daños irreparables o
interpretaciones erróneas del mismo. Es necesario escribir una nueva historia del
arte novohispano, considero que esta tesis da cuenta de la historicidad del
inmueble y demuestra que la vida de los edificios se sigue escribiendo, pero sobre
todo viviendo. Las edificaciones son ejemplo de nuestra identidad, son parte de
nuestro entorno y principalmente son nuestro patrimonio, el cual debe ser
protegido, resguardado y amado.

153
Anexo documental185

Documento 1. La noticia entera de la fundación; y dedicación de dicha Ayuda de


Parroquia del Santo Archangel San Miguel esta a las quarenta y dos a la Buleta deste
libro.186
Foja 1
Erigiosa Aiuda de Parrochia en virtud de Cedula Real con titulo de San Miguel, y por no
estar hecha la iglesia se dio principio en la Hermita de San Lucas; la qual Aiuda de
Parrochia, es, y pertenece a los Curas de la Santa Iglesia Cathedral de Mexico colocose en
dicha Hermita el Santísimo Sacramento por el Doctor Don Alonso Alberto de Velasco el dia
21 de Enero de este año de 1690. Siendo Virrey de esta Nueba España el Excelentísimo
Señor Conde de Galve, y Arzobispo de este Arzobispado el Ilustrísimo Señor Doctor Don
Francisco de Aguiar y Seixas, y Curas de dicha Santa Iglesia dicho Doctor Don Alonso
Alberto de Velasco, Licenciado Don Joseph de Lerama, Licenciado Don Domingo Pensado
de Caamaño Doctor Don Manuel Muñoz de Aumada, Licenciado Don Diego Nana
Velasquez.
Entro haciendo primera semana, fundando dicha Aiuda de Parrochia dicho Licenciado Don
Domingo Pensado de Caamaño, y se siguieron los demás Señores Curas arriba expresados,
haciendo cada uno su semana, y administrando los Santos Sacramentos por si y sus
vicarias, que lo fue el primero el Bachiller Don Luis de Arteaga, y sachristan semanero
Thomas Maldonado. Y para que conste se puso esta razon en dicho dia mes y año arriba
mencionado, y lo firmó dicho Señor Cura Semanero
[Rúbrica] Fernando Peniada

185 Transcripción de Leticia Domínguez Hernández en el Archivo Parroquial de San Miguel


Arcángel de la Ciudad de México en febrero-mayo del 2018.
186 Archivo de la Parroquia de San Miguel Arcángel, sección sacramental, serie bautismos, caja 1,

libro de españoles de 1690.


154
155
Documento 2. Noticia de la Fundacion y Dedicacion de esta Ayuda de Parochia del Santo
Archangel San Miguel187

Foja 1
Haviendo mandado por Cedula de Su Magestad, dada en Madrid a diez y ocho de Junio de
mil seiscientos y ochenta y nueve, que su Excelencia el Señor Virrey Conde de Galve, con
acuerdo del Señor Arzobispo de Mexico, diesse orden, para que se fundasen en esta
Ciudad tres Parrochias: una en la Iglesia de San Antonio, otra en la de la Santissima
Trinidad ; desmembrandolas de la Cathedral, con ciertos linderos expressados en dicha
Real Cedula: y otra en la Iglesia de San Martin (que solía ser visita de los Frayles
Franciscanos de Santiago Tlatilulco) desmembrandola de la Parrochia de Santa Catharina
Martyr; y llevándose al Real Acuerdo por voto consultivo, con vista de su parecer por
Decreto de diez y nueve de Diziembre de ochenta y nueve (por tener conferida su
Excelencia la materia con el Ilustrísimo Señor Arzobispo se dispuso, se erigiesse Ayuda de
Parrochia para los Barrios de San Pablo, San Anton, y parte del de San Juan, con los
términos, y confines mas proporcionados al cumplimiento de dicha Real Cedula, y con la
condición de haver de servirse, y administrarse dicho Beneficio por el interim de la fabrica,
o mutacion a otra Iglesia mas capaz, y regulada al centro de la Feligresia, fuesse en la
Ermita de San Lucas, que cae à espaldas de la casa publica del Rastro: poniéndose un
teniente, ó Ayudante de Cura de los del Sagrario de la Santa Iglesia Cathedral, hasta la
primera vacante de uno de estos Curatos: porque, vacando, avia de quedar extinto, y
subrogarle en su lugar la Provision de Cura propietario en dicha Nueva Parrochia con
independencia de los Curas de la Cathedral: y que para todo diesse su Señoría Ilustrísima
Las ordenes convenientes. Y en este estado los Curas del Sagrario de dicha Santa Iglesia
presentaron ante su Excelencia un Escripto dilatado, proponiendo largamente los
inconvenientes de Hecho, y de Derecho, que avis para que en dicha Iglesia de San Anton
no se pusiesse Parrochia, ni Ayuda de Parrochia, para la Administracion de los Santos
Sacramentos. A que su Excelensia proveyó, que el Corregidor de esta Ciudad, con
asistencia del Maestro mayor de Architectura, y otros, señalasse sitio proporcionado para
la Fabrica de la Nueva Parrochia; y en quanto a la contradicción, que hazian los Curas
sobre la situación de dicha Parrochia en la Iglesia de San Anton, en atención a estar
proveido lo contrario en prevención de dichos inconvenientes, que se proponían, se
guardasse dicho Decreto de diez y nueve de Diziembre. Y en virtud de estos, y otros
Decretos de su Excelencia Don Juan Nuñez de Villavicencio, Corregidor, y el Cabildo, y
Regimiento de esta Ciudad, señalo, y adjudico para la Fabrica de dicha Parrochia un sitio

Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel, sección sacramental, serie bautismos, caja 2, libro 1
187

Bautismos de españoles desde 1690-1712, documento colocado entre las fojas 42-43.
156
eriazo en la calle, que va de San Pablo para Monserrate, que tiene ochenta varas de
oriente a Poniente

Vuelta 1
Y de Norte a Sur sesenta varas y media; excepto las diez, de que avia parecido Dueño. La
qual acceptada por los Curas del Sagrario, se confirmó por su Excelensia por su
mandamiento de veinte y tres de Febrero de noventa años. Y en virtud de Comission
especial del Ilustrísimo Señor Doctor Don Francisco de Aguiar y Seijas, Arzobispo de
Mexico, el Señor Doctor Don Diego de la Sierra, Provisor y Vicario general deste
Arzobispado, hizo erección en forma de dicha Ayuda de Parrochia: que se situasse en
dicha Ermita de San Lucas, en interim, y hasta tanto que se fabricasse Iglesia Nueva del
Titulo de San Miguel en el dicho sitio aplicado para dicho efecto; sirviendose por los
Tenientres, ó Ayudantes, que pusiessem los curas de dicha Santa Iglesia; con condición,
que luego que vacasse el primer Curato de la Cathedral, se havia de extinguir; y subrogar
su Provisión, y Presentación de Cura Propietario en dicha Iglesia y Parrochia; y colocó en
ella el Santísimo Sacramento; y desde dicho día se empezaron à administrar los Santos
Sacramentos en dicha Ermita de San Lucas à los feligreses de dichos Barrios por los Curas
de dicha Santa Iglesia; que fueron siguiéndose por semanas, y dos Ayudantes assimesmo
por semanas.
Y, haviendose encomendado de común consentimiento de Su Excelensia y de su
Ilustrísima y de los Curas la Fabrica nueva de dicha Parrochia al cuidado, y diligencia de
dicho Doctor Alfonso Alberto de Velasco, cura mas Antiguo de dicha Santa Iglesia: solicitó
con el Maestro Juan de Zepeda, que lo es de Architectura: maestrasse dicha Fabrica: como
lo hizo de Limosna, y sin estipendio alguno. Y habiendo dispuesto el fabricar por ahora una
Iglesia pequeña de veinte varas poco mas de largo, y ocho varas de ancho, (que dividida
después por en medio pueda servir su mitad para Sacristia de la Iglesia grande; y la otra
mitad para Capilla de Sagrario); y una Sacristia competente; y tres salas con su comedor, ó
portal, para la mansión, y assistencia de los Ayudantes, y Sacristanes; con su patio, y
puertas a una, y otra calle: se dió principio a la Fabrica, Miercoles infraoctavo de la
Resurrección veinte y nueve de marzo de mil seiscientos y noventa: à expensas de la
Divina Providencia, y de las limosnas, que dieron el Señor Virrey, y el Señor Arzobispo; y se
solicitaron con los Devotos del Santo Archangel San Miguel: se fue prosiguiendo con
algunas intermissiones, según ocurrían las Limosnas, y oportunidad de tiempo. Y
haviendose acabado la dicha Iglesia pequeña, su campanario con tres campaniles, la
Sacristia, el Saguan, y puerta, que sale a la calle de San Gerónimo; un aposento para los
Ayudantes; y el sitio d los otros dos aposentos cercado con pared de alto de mas de dos
varas, con una puerta en el patio, que cae a la parte del Sur, y calle, que va de San Pablo a

157
Monserrate; por no aver podido acabar toda la dicha Vivienda, por falta de limosnas, y ser
las gastadas assiendo

Foja 2
Lo material, como en parte de su ornato: mas de seis mil pesos: e instar la necesidad de
mudar la Administracion a dicha Iglesia Nueva: La bendixo su Santidad Ilustrísima el Señor
Arzobispo Doctor Don Francisco Aguiar y Seijas, viernes ocho de agosto de mil seiscientos
y noventa y dos año: y juntamente consagro sus campanas, que son quatro: La mayor, que
pesa diez y seis arrobas, y se llama San Joseph, y tiene un rotulo alrededor, que dize: San
Joseph, ora pro nobis. La segunda, que pesa quatro arrobas, y veinte y dos libras, y se
llama San Miguel, y tiene un rotulo alrededor, que dize: S. Michael, ora pro nobis. Otra
pequeña, que pesa dos arrobas, y se llama San Pedro. Y otra mas pequeña, que pesa
veinte y dos libras, y se llama San Pablo: que estas dos pequeñas, que están en el campanil
mas alto, no tienen rotulo. Y el Domingo, diez y siete de Agosto de dicho año de noventa y
dos, se celebró la Dedicación de dicha Iglesia Parrochial, (á devoción, y expensas de su
Excelencia el Ser Conde de Galve; à que coadiuvaron los Señores Curas con su limosna.)
Saliendo la Procession del Santisimo Sacramento a las nueve de la mañana de la Ermita de
San Lucas; è inmediatamente, después de colocado el Santisimo Sacramento en la Iglesia
Nueva, con asistencia de su Santidad Ilustrísima el Señor Doctor Don Francisco de Aguiar y
Seijas, Arzobispo de Mexico, celebró la Missa Solemne el Señor Doctor Diego Franco
Velasquez; y predicó el Señor Doctor Don Manuel Muñoz de Ahumada, Curas de esta
Santa Iglesia Parrochial. Gobernando la Santa Iglesia Catholica Romana Nuestro Santísimo
Padre y Señor Innocencio Duodecimo; y siendo Rey de las Españas el Señor Carlos
Segundo; Virrey desta Nueva España el Excelentísimo Ser Conde de Galve; Arzobispo de
Mexico el Ilustrísimo Señor Doctor Don Francisco de Aguiar y Seijas; Curas de la Santa
Iglesia Cathedral, y desta Ayuda de Parrochia, el Doctor Alonso Alberto de Velasco,
Abogado de presos y consultor del Santo Officio de la Inquisicion desta Nueva España: El
Licenciado Don Joseph de Lizamis; el Doctoro Don Manuel Muñoz de Ahumada; el Doctor
Don Diego Franco Velasquez: Curas propietarios; y cura interino el Doctor Don Juan
Parzero, y Ulloa; Y Vicarios de dichos Curas en esta Ayuda de Parrochia: los Licenciados
Sebastian Garcia de Quessada, y Don Nicolas de Poblete. Y para que en todo tiempo
conste, se puso esta razón: que es fecha en esta Ayuda de Parrochia del Santo Archangel
San Miguel de Mexico, en veinte y nueve de Agosto de mil seiscientos y noventa y dos
años.

158
159
Documento 3. Razón de la primera piedra188

En primero de Agosto de mil seiscientos y noventa y seis años el Ilustrísimo Reverendisimo


Señor Doctor Don Francisco de Aguiar y Seixas del Consejo de su Magestad Arxobispo de
esta Methropolitana Iglesia de Mexico Puso La pximexa piedxa en el nuevo templo que se
a empesado A edificar en esta iglesia y Parroquia del glorioso señor San Miguel con
asistencia de los Señoxes Axes Don Francisco de Aguilax = Don Joan Fexnandez de Rivexa =
Don Francisco Ximenez Paniagua, Y Don Diego Real Pxebendado de esta santa iglesia
siendo Vixxey Governador, Y Cappitan General de esta nueva España, Y Pxecidente de esta
Real Audiencia el Ilustrisimo Licenciado Exelentisimo Señor Doctor Don Jooan de Oxtega
Montañes Obispo de la Santa Iglesia de Valladolid y Cura Intexino de esta Paxxochia=

188Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel, Sección sacramental, Serie bautismos, Libro 1.
Bautismos de españoles desde 1690 a1703, foja 142, “Razón notable”.
160
Documento 4. División de las parroquias de esta capital hecha en tiempo del señor cura
don Bartolomé Sandoval.189

Foja 1
Señor
Los doctores don nuño Núñez de Villavicencio, don Joseph pereda , don Alonso
Velázquez Gastelu, y el licenciado don juan francisco Domínguez todos cuatro curas de la
esta iglesia catedral de México, el licenciado don Bartolomé Sandoval cura también de la
parroquia de san miguel el doctor don Joaquín del pino de la santa Catarina y el licenciado
don Joseph Tinisco Díaz cura así mismo de la parroquia de la santa Veracruz
respectivamente todo 7 curas beneficiados por vuestra majestad en los curatos que
llaman de españoles de la referida ciudad de México. A, L. R. P. de vuestra majestad con el
más profundo rendimiento dicen: qué haciéndoseles hechos haber fue el reverendo
arzobispo de aquella ciudad una real cédula de vuestra majestad con fecha de 12 de
marzo de este presente año por la que vuestra majestad se ha dictado confirma y aprobar
la división y distribución de parroquias proyectada por dicho reverendo arzobispo en
aquella ciudad en cargando le al mismo tiempo el pronto cumplimiento y ejecución de ella
no pueden menos de recurrir a la piedad de vuestra majestad con la más referente y
humilde representación a fin de que enterada la Benignidad de

Vuelta 1
vuestra majestad de los motivos que les obliga a dirigir su súplica al trono cedió le mandar
se les oiga en justicia suspendiendo por ahora la ejecución de dichas real cédula hasta
tanto que deducidas en juicio sus razones se determine lo que fuere conforme derecho.
No ignoran los curas que vuestra majestad como señor natural como soberano y como
patrono dueño de disponer de los territorios en la forma que más sea de su real agrado
por eso están muy lejos de llegar al delirio de quererse oponer a las resoluciones
dimanadas del trono son uno vasallos más que fieles y están prontos a sacrificar sus vidas
sus honores y sus poco saberes a la menor y sino acción de tan superiores órdenes pero
como ven que la presente no es tomada vuestra majestad a impulso de su clemencia y
propia satisfacción, si no voy flujo de unos informes equívocos y ajenos de lo que pasa en
estas parroquias sólo aspiran hacer oídos y a que se tenga presente los inconvenientes
que resultará a las iglesias a los feligreses a los propios párroco si al público todo para que
en su vista ser tomé la re resolución que vuestra majestad estime por mas conveniente;
usando en esto de las facultades que vuestra majestad cede en su reales leyes a todo fiel
vasallo para que pueda exponer sus agrarios dirigiendo

189Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel, sección disciplinar, serie mandatos, caja 257,
expediente 1, legajo 4, foja 1.
161
Foja 2
Sus humildes súplica a la real personas. tampoco ignorar que los reverendo obispos, como
delegados de la silla apostólica tienen facultades en ciertos casos para poder unir, o dividir
las parroquias señalando para una ciertos límites, y distribuyendo las utilidades que traen
consigo la pesadísima carga de pastor a proporción del rebaño; pero son tan raros estos
casos que sólo en tres señalados les ha cometido esta facultad el sagrario concilio de
Trento, y no comprenden los curas cómo se pueda aplicar ninguno de los expresados en
dicho sagrado concilio a la división de parroquias en la ciudad de México. Las parroquias, y
curatos de México tienen, y han tenido siempre linderos, términos, y límites fijos e
invariables que lo distingue unos de otros; los de españoles están divididos en 7; cuatro en
la parroquia del sagrario de la catedral que tiene por territorio la parte del medio de la
ciudad considerada de poniente oriente: 1 san miguel cuyo territorio es el lado del sur:
otro es santa Catarina por el lado del norte: y otro en la santa Veracruz de lado del
poniente, y todos separados por las acequias principales que sirven al desagüe de la
ciudad: consiguientemente hallándose, como se hayan separados

Vuelta 2
Y divididos con porción de territorio y número distinto de feligreses ya no se les puede
señalar en el día sin causar les un gravísimo perjuicio. La distancia de los lugares en
comodidad de los feligreses para concurrir a los actos de religión de qué habla también el
sagrado concilio está muy lejos de poder ser aplicado a una ciudad como la de México sólo
puede tener lugar en las parroquias real en donde la inclemencia del tiempo concurrida
con la distancia pero no en una población unidad en que la mayor distancia siempre es
cortísima : noveno otra cosa más que ciudades enteras muy pobladas y extensas como un
solo párroco sin que por eso quejen los feligreses de su incomodidad ni los reverendo
obispos intenten aumentar los consiguiente mente tampoco pueden obstar a los curas de
México está sagrado decisión del concilio. El pueblo numeroso que también tuviera
presente los padres del concilio está providencia por los mismos bajo de otras reglas sólo
concede a los ordinarios la facultad y obligar a los párroco correctores ja que ponga el
suficiente número de tutores o teniente cuanto sea necesarios para la pronta
administración de sacramentos y abundante pasto espiritual de sus ovejas no les permiten
otra cosa en este caso y éstos se son los tres casos tan justamente providenciados por el
sagrado concilio, pero ninguno de ellos aplicable

162
Foja 3
A las parroquias de México.
Pero, cuando alguno de dichos casos expresados militara contra los curas, debieran estos
ser citados, y oídos, para que con su formal audiencia se procediese al nuevo arreglo que
se intenta está necesaria dicha audiencia de los curas cuando se trata de dividirles los
territorios, de añadirles nuevas cargas, y de mudar enteramente la substancia, y aspecto
de los beneficios, que por todo derecho se tiene por indispensable; y lo contrario cualifica
las más célebres canonistas por injusticia notoria: se trata de quitar a los pastores una
porción del rebaño que Jesucristo les ha cometido, y se intenta asimismo privarles de gran
parte de las utilidades que poseen con justo título en virtud de la institución canónica, que
los hizo dueños dispensadores de ellas; y no hay derecho alguno que pueda cohonestar la
privación de lo adquirido legítima mente sin audiencia, o citación del poseedor; por eso
fines del siglo pasado, cuando en el sagrario se extingue un curato para erigir la parroquia
de san miguel se practicaron todas la diligencias con audiencia de los curas, y no se
verificó la nueva parroquia hasta que murió uno de ellos; disposición en todo conforme
con lo establecido por el sagrado concilio.
No sucede esto en la proyectada división; en ella no se ha citado, ni oído a los actuales

Vuelta 3
Justos motivos no los disimularía el notorio, y siente celo del actual prelado.
Está de tal modo arreglada la administración, que el mismo orden, y método con que se
procede las parroquias demuestra bastantemente la diligencia, y cuidado con que se
procura siendo su actual estado el siguiente.
Sagrario
Tiene 4 curas, 10 vicario, que alterna por horas, y semanas respectivamente para viático,
baptista, óleos, entierros y misas. un archivista que cuida de los libros, con escribiente
para el propio asiento de cuánto ocurre, y despacho de la certificaciones que se piden. un
ministro diputado sólo para leer, y apuntar las proclamas de los casamientos, y
ordenandos en sus tiempos. Cuatro sacerdotes para que por semanas acompañen al señor
cuándo va a los enfermos. uno de los curas asiste continuamente (alternando por
semanas) para cuidar de todo lo económico, firmar las partidas, administrar con los
vicario, tomar la capa en los entierro de pompa, y los otros tres ejercen el confesionario.
los domingos todos por la tarde hay dos pláticas de doctrina cristiana. en la cuaresma se
hacen semanario mente 3 pláticas morales por las noches, y en la penúltima semanas
explica

163
Foja 4
La doctrina cristiana, no sólo en aquella iglesia, sino en todas las que no son de regulares,
en las cárceles, plazas, y calles haciéndolo los curas por si, por sus vicario, y otros
sacerdote seculares, que solicitan. la administración es tan puntual, y ejecutiva, que sin
hipérbole se puede asegurar su práctica en la hora misma en que acuden los feligreses así
en el día como en la noche. Las matrículas de todos los sujetos capaces de comunión, se
forman todos los años al principio de la cuaresma, siendo de cargo de cada cura un
cuartel de los cuatro, en que sólo para este fin tienen dividido el territorio, y pasado el
tiempo, por prescrito para el cumplimiento anual, se recogen las cédulas, para venir en
conocimiento de los negligentes, y hacerlas cumplir con su deber.
San Miguel.
Tiene un cura, dos vi varios, un sacristán, sacerdotes que acompañan al viatico, una
devota cofradía del Santísimo, a cuyo cargo esta lo perteneciente a gastos del culto,
percibiendo las limosnas destinadas por arancel: y en cuanto a los ejercicios de explicación
de doctrina, sigue el método de la anterior, añadiendo dos tandas de sermones morales
en la cuaresma.
Santa Cruz
En ella ay un cura, dos vicarios, un sacristán, y en la capilla que llaman del salto del agua
tiene un vicario de pie tiro, que ayuda a la administración :

Vuelta 4
se explica la doctrina cristiana todos los domingos, y en la cuaresma ay tres pláticas cada
semana.
Santa Catharina
Tiene un cura, dos vicarios, un sacristán, tres sacerdotes que acompañan al señor: ay los
mismos ejercicios doctrinales semanariamente, y en la cuaresma. siendo de advertir que
los sacristanes de todas estas iglesias son sacerdotes, que ayudan a la a la administración.
Por este orden, y método, que se observa en las parroquias de México, se evidencia el
ningún fundamento que puede tener la voz de que por descuido, y negligencia de los
curas conocen sus ovejas el pasto espiritual: la administración no puede estar más bien
arreglada, los curas son por lo general unos hombres de carrera literaria, llenos de
experiencia y méritos, que no pueden ignorar su obligación: no los mueve la ambición a
aparecer estás iglesias, a que todo hombre de carrera aspira, y considera por terminó de
sus fatigas; no porque sean ricas, como muchos con equivocó imaginan, pues muchos de
los pueblos, y lugares exceden incomparablemente sí porque aquí logra los curas, o una
cátedra en la universidad, cuya corta renta les ayuda, o el pronto alivio, y socorro de sus
enfermedades, o la dulzura de la comunicación con gentes instruidas, que hace llevaderas
las agudísimas espinas del ejercicio

164
Foja 5
De cura de almas. Estas comodidades, que no consisten en intereses pecuniarios,
estimular a sujetos llenos de méritos, y trabajos a qué aspiren, y se den por satisfechos
con un curato de está capital, en el que si no viven sobrados (como es así) al menos tienen
proporción de continuar la línea de cátedras, y emplearse en la administración con
desembarazo de las ocurrencias que tienen en los lugares, donde es preciso sean al mismo
tiempo jueces eclesiástico o logran aquel imaginado descanso que es compatible con los
afanes de su ocupación: si la nueva planta se ejecutan cesaran todas estas comodidades,
porque no pueden hacer conveniencia cuando falta lo necesario para disfrutarla; los que
hoy son siete curatos, en cuatro parroquias, deben multiplicarse a trece, y a proporción
de la división de territorios han de ser también la de obvenciones, de modo que el cura
que hoy tiene tres en el nuevo sistema tomar a tener uno.
La decantada riqueza de las parroquias de españoles de esta capital es una voz falsa,
esparcida por sujetos, que carecen absolutamente de conocimiento de las mismas
parroquias: los curas del sagrario, y san miguel no tienen renta o pie de altar fijo, sino la
cortísima contribución de $65 anuales, que se les dan de la masa capítulo de la catedra

Vuelta 5
Y 80 pesos en que arrienda los diezmos de territorio comprendido en las 5 leguas de los
alrededores de la ciudad por sus parte oriental, y central. Los curas de santa Catalina y
santa Veracruz sólo gozan las primicias de los otros vientos a la misma distancia que vale
lo mismo poco más, o menos, unas, y otros están atenidos a las obvenciones casuales
tasadas con la mayor moderación por los aranceles en todo favorables al pueblo;
leyéndose la partida que trata de Baptismos se verá en ella que los curas nada pueden
pedir por ofrenda, y sólo recibir lo que voluntaria, y graciosamente les quieran dar: de lo
que resulta que viven con precisión de usar de una economía estrecha para mantenerse
que apenas les sobra para dar una limosna de consideración, y de todos al morir dejar a
los suyos en la mayor necesidad; lo que hace evidente cuanto han fallecido de algunos
años de esta parte, de los que no se asignará uno siquiera que haya dejado facultades, y
por lo contrario se hallaron varios, a quienes fue preciso costear de limosna los funerales.
cuando la renta de los curas de México llegar a $3000 anuales, lo que está muy distante
de eso, no parece se debe considerar por exorbitante esta cantidad en un pueblo donde
todo cuesta caro, y solo en la casa se va al 500: en España y dentro de la

165
Foja 6
Misma corte de Madrid hay curatos que exceden esta suma, al mismo tiempo que otros
están pobres, sin que por eso se intente su igualdad. pocos años hace que los oidores de
está real audiencia tenían el mismo sueldo, y porque se vio se vio que era imposible su
decente subsistencia se les aumentó a 4000; lo mismo gozan los inquisidores con el
agregado de casas, y ya se ve como lo pasan con la mayor moderación, y estrechez, siendo
por lo común sujetos solos, y sin familia, lo que no sucede regularmente a los curas que
como patricios suelen verse con la indispensable carga de madre, hermanas, o sobrinos, y
no siendo así, tienen por hijos a todos los pobres de sus parroquias, que con justicia les
piden.
Estas mismas parroquias y el culto divino, a que están destinadas, son también unos
perpetuo acreedores, que innecesariamente les están ejecutando: la suma pobreza de las
actuales es tan notoria, que apenas se puede mantener en ellas el culto divino con alguna
decencia, sino a fuerza de industrias, y costeando los curas no pocos renglones, que no
deberían ser de su cargo: si se dividen los territorios, y se aumenta el número de
parroquias, quedarán los párroco con una limitadísima renta sin poder subvenir a estás
necesidades, las parroquias lo padecerán, careciendo de ornamentos, lámparas, y otros

Vuelta 6
Utensilios tan preciso como debidos al alto fu á que son destinados; no habrá los precisos
sirvientes, porque no tendrán de que subsistir; si eso sucede en las antiguas, que en
tantos años no han podido adquirir para sus indispensables menesteres, peor será para las
nuevas, pues no tendrán de donde tomarlo: la del sagrario no tiene un real siquiera para
pagar un sacristán: será preciso que todo lo necesario para la administración, y culto
divino se exija de contribuciones de los feligreses, estos hoy no dan lo que han menester
cuatro parroquias, acaso porque los aranceles aprobados pocos años hace por vuestra
majestad están en lo renglones de fábrica más que moderados: luego si se han de verificar
las trece parroquias, será forzoso mudar los aranceles argumentando a proporción los
derechos, para evitar la suma indecencia que de lo contrario se vería en las iglesias, y por
consiguiente al público vendría a sentir el perjuicio del mayor desembolso, que hoy no
tiene.
Esta necesidad fue la que dio motivo, por pocos años ha, para que las parroquias de la
Santa Veracruz y santa Catarina en donde había dos curas en cada una, se extinguiese uno
de los títulos en entrambas; conociendo no era posible mantenerse con decadencia dos
párrocos; no obstante se hizo esto, como era justo, con precio, y solemne

166
Foja 7
Conocimiento de causa con anuencia del (no entiendo abreviatura) dice patrono, oídas las
partes interesadas, y practicadas todas las diligencias necesarias, y con todo esto no se
verificó la extinción hasta sus vacantes, y a la verdad si entonces se trató de evitar la
pobreza de las parroquias, en el día parece se trata de aumentarla: verificada la
proyectada división será mucho mayor, e imposible a los curas su socorro por que ellos no
tendrán ni aun los precisos alimentos, y las feligresías, como constáis, y la de los varios de
gentes miserables incapaces de subvenir a las necesidades.
Si acaso se dice que las parroquias de los indios están pobres, y las otras abundantes, que
sus párrocos viven en estrechez, y los de españoles en opulencia; quedando ya
demostrada la moderación de estos, poca fuerza pueden hacer las voces vulgares: pero se
debe reflexionar que las feligresías de indios de México tienen mucho mayor número de
vecinos, de los que proviene la Ley de Yndias Recopilada, los padrones de estas parroquias
lo harán constar, consiguientemente mayores obvenciones que antiguamente, y cuando
no las tuvieran no comprehenden los curas cómo puede ser justo árbitro, para socorrer
parroquias pobres, destruir otras, como el caso presente, en que sin duda quedarán del
todo arruinadas

Vuelta 7
La de españoles por adelantar las que son de indios en las leyes municipales tiene vuestra
majestad prescriptos los arbitrios para la subsistencia de las iglesias de estos.
Las parroquias que hasta hoy sirvieron a la administración de indios, tienen aquel
gobierno proprio de tan miserables gentes, girando su economía por medio de sus
fiscales, y ministriles, que como de su propia casta les conocen, y saben sus habitaciones,
y entretenimiento le llevan a misa, a la doctrina, y demás ejercicios: nada de esto podrá
verificarse si las parroquias se ponen indistintas, porque confundidos en la multitud, y
ocupados los ministros en la administración de otras gentes, quedarán los indios a proprio
arbitrio, pasándose los años enteros sin que oigan la voz de su párroco: ellos son
llevadísimos de todo lo que es exterioridad, dados a cosas ruidosas en sus fiestas, y
procesiones, que no podrán practicar en consorcio con los españoles, por su opuesto
carácter, o será en sumo disgusto de ambos partidos: y acaso por esto todos los
reverendos arzobispos, que han gobernado aquella diócesis, y tenido siempre a la vista las
parroquias de su capital, no han intentado tumbar, ni extinguir la separación de unas y
otras; antes

167
Foja 8
Si han cuidado de que los indios sean doctrinados por propios, y privativos pastores, como
que esto es lo que conviene para su comodidad, y gobierno espiritual, y aún temporal.
Nunca podrá ser esté tan arreglado como al presente, si los territorios se ponen con la
indistinción que se intenta; porque o los indios se han de sujetar al arancel común, o han
de quedar gobernados por sus propios, y peculiares directorios, que son diversos en todas
sus parroquias? si lo primero, sentirán los indios un gravamen acaso sobre sus fuerzas: si
lo segundo, será una confusión para los curas con el manejo de diversos feligreses, con
distintas reglas, y atención acaso contrarias.
Los tributos reales que es otra parte del gobierno que merece la mayor atención serán
minorados con mucha facilidad; en el día no es menester más que la inspección de los
libros de las parroquias de ellos, para saber quiénes eran detal calidad; pero mezclados
con los españoles, y sujetos a un solo párroco, raros serán los que confiesen su naturaleza,
por más que se produce tener libros distintos: buen cuidado tendrá ellos de fingirse de
otras castas, sabiendo que han de asentarse con separación para el fin de hacerles

Vuelta 8
Pagar el tributo, a qué son tan repugnantes.
últimamente señor, cuando hubiera alguna razón, o motivo justo para la proyectada
división, no vería esta ejecutarse durante los actuales poseedores; tienen un derecho real,
y verdaderamente adquirir a todas las utilidades de que hoy gozan, y al honor con que se
les mira, reportándose estos beneficios por los principios en la línea, y ni el derecho, ni la
razón permite se prive a uno de lo adquirido legítimamente sin propia culpa, y delito. los
actuales curas fueron canónicamente instruidos en sus beneficios según su presente
estado, en el mismo le deben disfrutar todo el tiempo que la divina majestad se lo
permita, o su propio delito les cauce la privación.
Mirando a esto, cuando por Real Cédula del Señor Carlos segundo se exigió la parroquia
san miguel desmembrada de la del sagrario, no tuvo efecto hasta la primera vacante de
uno de los curatos de ella; así lo previno su majestad y así ejecutó con arreglo lo dispuesto
por derecho, y a lo que los Padres de Concilio de Trento, que tan justamente
providenciaron la unión de dos parroquias pobres, dejaron establecido se hiciera sin
prejuicio de los actuales curas: Por todo lo cual.
Suplican a vuestra majestad se digne mandar que por ahora se sobresea en la ejecución
de la Real Cédula de 12 de marzo de este presente año por lo que
Se ha servido vuestra majestad aprobar, y confirmar la división de los territorios de dicha
Ciudad de México hasta formar trece parroquias, ínterin que con formal audiencia de los
curas, y de más que sean partes en el asunto, se determine en justicia, y se les oiga sobre
ella: la misma que esperan de la Piedad de vuestra majestad.

168
Documento 5. 22 de octubre de 1789190

Foja 1
El licenciado Bartolomé Juaquín Sandoval curan propiedad de la parroquia del arcángel
señor San Miguel de esta capital y cuarto cura del Sagrario de esta Santa Yglesia Catedral,
dijo:

Vuelta 1
Que para evitar los sacrilegios insultos a que estaba expuesta a la Yglesia Parroquial de su
cargo, y los que llegaron a experimentarse sin embargo del zelo y vigilancia con que
siempre intentó precaverlos de exhumar los cadáveres, los propios campanero y sacristán
que estaban encargados de cuidar y velar dicha Yglesia para desposarles de las mortajas y
demás ropa interior haciendo de lo dicho una exsecrable grangería; como también los que
hubo de cometer uno de los refugiados o retraidos de la citada iglesia, cuyo colchón en
que pernoctaba con su amaria y las naguas de esta con los platos en que cenaban y otros

Foja 2
Inmundos muebles llegaron a sacarse debajo del sotabanco, o mesa del altar del
Divinísimo Señor. El Sacramentado determinó fabricar a espensas de su bolsillo, y de los
ahorros que de sus obensiones Parrochiales economizaba, una casa inmediata a dicha
Parrochia con capacidad bastante para que havitando en ella desentemente su párroco
con su familia y tenientes, tubiesen los feligreses mas prontos los auxilios espirituales,
fuese más cómoda y exacta la administración de los de los santos sacramentos, y se
pusiere término a los sacrilegios y atrevidos inhumanos excesos y que quedan referidos,
fue con efecto en el modo dicho y dedicándose de la obra con las fatigas y afanes que
dejan entenderse, labró no solo una casa con la magnificencia, hueco, y recreación

Vuelta 2
Y recreación debida a su decoro, y al de sus sucesores; sino dibersas oficinas cómodas y
necesarias a la insinuada Parroquia que le ermosean, restando las paredes y embigando
los pisos de otras: comprando para lograr más estención de sitio a la Provincia de
Religiosos Agustinos de esta capital, un mil y quatrocientas varas cúbicas del terreno; no
temiendo para todos los dichos costos más al miniculo que el que generoso le
franquearon de sus bolsillos los Diputados de la Ylustre Archicofradía del Santísimo
Sacramento de la misma parroquia, de quinientos doce por S. Ygualmente representó el

190 Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel, Sección disciplinar, serie mandatos, caja 258,
volumen 3, legajo 1.
169
citado licenciado, que su intención siempre había sido de donar dicha casa a los párrocos
sus sucesores, bajo los auspicios e intervención legal de los

Foja 3
Sugetos que compusiesen la Ylustre Mesa de la enunciada Archicofradía, como Patrona
que había sido, y era de todas las dotaciones hasta entonces fundadas; pero con la calidad
de que en recompensa del beneficio y notoria comodidad que les rentaría de dicha casa, y
de la utilidad de vivir en ella sin del embolso alguno de alquileres, previa tazasion y valuo
que de dicha finca, y su total valor se mandare hacer por alguno, ó algunos de los
Maestros de obras: sobre el expresado valor y con la cantidad de perpetua, se dignase su
Excelensia Ilustrísima imponer una leve carga con quedarse pensionada dicha finca, de
modo que fuese llevadera a sus sucesores; pidiendo que de la cantidad de la relacionada
pensión, a vista de su monto se hiciesen tres partes, de las que una se destinase

Vuelta 3
A hacer fondo para los votos de reparo de dicha finca, y composiciones que se ofreciesen,
de que llevarse cuenta formal la mencionada Archicofradía perciviendo el tesorero de ella
la cantidad referida de este destino; y las dos restantes parece se aplicasen para el
aniversario, o Memoria de Muras por la Alma de dicho licenciado, que su excelencia
Ilustrísima estimase junta sin gravamen esencial de los sucesores, quedando estos en la
obligación, así de cumplir, o hacer cumplir dicha memoria; como de entregar cada año el
importe de la relacionada tercia parte. Y concluyó suplicando en su representación, que
aceptando sus intenciones dicho Exelentísimo e Ylustrísimo Señor, le concediese licencia
para otorgar la correspondiente escritura de donación intervino a favor.

Foja 4
De la citada Archicofradía; que procediéndose a practicar las diligencias que fuesen
oportunas, se le dice Feutimonis del expediente. En vista de la referida representación,
por decreto de diez y ocho de diciembre del año próximo de ochenta y ocho, mandó su
exelencia Ylustrísima que el Maestro mayor de obras de esta nobilísima Ciudad Don
Ignacio Castera valuase la de la casa, y demás citadas por dicho licenciado Don Bartolomé
y diese cuenta con su valua. Lo que así executó, reconociendo, midiendo, y apresiando las
insimadas obras y por el valuo jurado en forma que produjo en diez y siete de enero del
año de la fecha expresado en él por menor las piezas de que se compone la enunciada
casa, los materiales de que se construyó, y demás; informar

170
Vuelta 4
De la firmeza de la finca, la custodia, que por su disposición proporciona a la Yglesia, y la
comodidad que fingiera para la puntual administración de su destino, llamándola por este
el modelo de los edificios de esta clase y por último expuso que su total valor ascendía de
la cantidad de diez ocho mil quatro cientos pesos, no incluyendo los costos impedidos en
diversas obras que se variaron para conseguir la mayor comodidad y perfección de ellas
me menos los crecidos gastos de cuadros la pila bautismal pinturas cajones de
ornamentos aguamanil estantes canceles bastidores y vidrieras habiéndose dado cuenta
con este valuo o mando dicho excelentísimo ilustrísimo señor arzobispo que informarse la
ilustre archicofradía citado sobre la solicitud.

Foja 5
De dicho párroco Don Bartolomé Joaquín y por él quedó en 10 y 8 de marzo del presente
año después de elogiar difusamente la liberalidad exactitud empeño franqueza y celosa
actividad de su cura rector y de confesar que todo lo fabricado le costó de su caudal sólo
con la corta ayuda de ésta Le hizo de $512 acepto dicha donación de la casa cural y demás
oficinas y se obligó a contribuir con todos sus arbitrios a la mayor estabilidad de tam pa12
recomendable fundación a recaudar la tercera parte de la cantidad en c pensionarse a los
curas superiores y a cuidar celosamente los reparos y composiciones que se ofreciese
nievando cuenta formal y separada de sus costos suplicando a su excelencia ilustrísima

Vuelta 5
Se sirviese aprobar y confirmar La expresada donación e imponer a dichos párrocos
Sucesores el gravamen o cargo moderado que fuese de su favor arbitrio en vista del cual
informe mandó su excelencia ilustrísima que para proveer oportunamente pasas el
expediente al defensor de testamentos capellanías y Obras pías para que sobre la
mencionada solicitud es pusiese su dictamen y por el que con fecha del 14 del último Julio
producto calificó al enunciado licenciado Don Bartolomé acreedor a los mayores elogios
por el empeño y vigilancia con que ha solicitado los aumentos de su parroquia y su mejor
arreglo en lo espiritual y temporal ya que su excelencia ilustrísima en la atención

Foja 6
Cada mes se debe dar $12 4 reales al tesorero de la archicofradía para que se ocupen
reparaciones de la casa en lo que sobre deberá guardarse para que en caso de que la casa
necesite reedificarse se tenga dinero

171
Vuelta 6
Con su propio caudal suntuosamente ha levantado y fabricado con guante la toca y
pertenece en lo alto y bajo de sus viviendas con el jardín y terreno

Documento 6. Respuesta por parte de Bartolomé191

Foja 1
La casa a pesar de compartir suelo de la parroquia, el cura tiene las escrituras propias de
la casa y al ser la fábrica de su propio dinero no tiene la obligación de darla, a menos que
quiera donarla a la parroquia.

Foja 1
Señor don Bartolomé fabricó una casa en el suelo de la misma parroquia y sobre la
sacristía y bautisterio y que después la donó a la Archicofradía del Santísimo, con el
destino de que la havitasen los curas y sus sucesores, cuya donación solicitose aprobare
por su Excelencia Máxima, con los granamenes, que estimare oportunamente

Foja 2
La contribución de doce pesos, cuatro reales en cada mes, para la compostura y reparos
de dicha casa. De todo se advierte, que la donación la hizo dicho señor a la parrochia de la
fábrica desde el día que la comenzó a formar en el suelo de ella, según el mutrillado
principio de que el edificio cede al suelo; y cuando se edifica sabiendo que el suelo es
ageno, conforme a la decisión de la Ley de Partida, se entiende, que el que lo hace es con
ánimo de donar; y quanto más en un cura, que edifica en el suelo de la Parroquia, y para
seguridad y el mayor cuidado de ella.

Foja 3
En este concepto, no hay duda que mi derecho, como cura de la misma parroquia, es claro
para que se me entregué la casa inmediatamente.
Firma Doctor Antonio Venegas.
21 de julio de 1792

191 Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel, Sección disciplinar, serie mandatos, caja 258,
volumen 3, legajo 1.
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Archivos

- Archivo General de la Nación (AGN)


- Archivo Geográfico de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos
del INAH (AGJECNMH)
- Archivo de la Parroquia de San Miguel Arcángel (APSMA)
- Archivo de Histórico del Distrito Federal (AHDF)
- Archivo Histórico del Arzobispado en México (AHAM)
- Archivo del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales
(INDABIN)
- Archivo de la Delegación Cuauhtémoc (ADC)
- Archivo de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural
(CONACULTA)

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