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Oratoria y Retórica en Cicerón

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ORATORIA Y RETÓRICA

En Roma, la enseñanza superior, lo que hoy llamamos enseñanza universitaria, a la que tenían acceso
exclusivamente los jóvenes de familias acomodadas y con pretensiones políticas, se impartía en las escuelas
de retórica, donde el rhetor enseñaba a sus discípulos las reglas y procedimientos para componer discursos.

La oratoria romana, ligada a la libertad de expresión, floreció en los tiempos republicanos y fue
declinando en época imperial, cuando quedó reducida a una retórica de salón, aunque los romanos siempre
apreciaron el arte del discurso y la elocuencia.

En la historia de la oratoria romana hay un antes y un después de Cicerón.

MARCO TULIO CICERÓN (106 - 43 a. C.)


1
Cicerón vivió en una época especialmente propicia para el ejercicio de la oratoria: había una fuerte
tensión entre los distintos partidos, por lo que la opinión pública estaba atenta a sus políticos y los aplaudía o
censuraba sin reparos.

Cicerón estuvo comprometido políticamente con los acontecimientos de su época y fue testigo de
cuatro enfrentamientos civiles: el de Mario contra Sila y el de César contra Pompeyo; así como la rebelión de
Espartaco y la conjuración de Catilina. En su obra se nota que trató siempre de defender el modelo de la
República. Tras el asesinato de César, al que siempre consideró ambicioso y peligroso para el estado, arremetió
contra Marco Antonio, considerado su sucesor y eso le costó la muerte.

OBRA ORATORIA

Los discursos de Cicerón suelen dividirse en dos grupos:

1. Discursos judiciales, pronunciados ante un tribunal, tanto en calidad de abogado defensor (comienzan por
pro…) como de fiscal acusador (comienzan por in…).

2. Discursos políticos, pronunciados en el Senado o en el Foro.

1. Discursos judiciales

- Pro Archia poeta (en defensa del poeta Arquias): Cicerón defiende a un amigo y maestro suyo llamado
Arquias, un poeta griego que fue acusado de usurpar la ciudadanía romana. Arquias había nacido en Antioquía
y había vivido en Heraclea. Se trasladó a Roma esperando adquirir plenamente el título de ciudadano, pero un
edicto empezó a rechazar falsas solicitudes de ciudadanía romana por parte de extranjeros. Arquias fue
acusado porque en Heraclea no constaba que estuviese inscrito en el censo y tampoco constaba en el censo
de Roma. Sin embargo Cicerón argumentó que los archivos de Heraclea habían sido destruidos, y presentó
testigos de que Arquias era un ciudadano de Heraclea, y si no constaba en el censo de Roma era porque había
participado en una campaña militar. Arquias fue absuelto.

- In C. Verrem (Verrinas o contra Verres): se trata de siete discursos contra Cayo Verres, que fue gobernador
de Sicilia, y estaba acusado de corrupción y de abusos de autoridad, entre otras cosas. Los dos primeros
discursos que Cicerón pronunció como acusador fueron tan eficaces que Verres se declaró culpable y se
desterró voluntariamente.

- Pro Roscio Amerino (en defensa de Roscio de Ameria): Roscio de Ameria había sido acusado de parricidio por
un liberto del dictador Sila, que había acaparado grandes fortunas aprovechándose de las proscripciones de
su amo y ambicionaba la fortuna de Roscio. Cicerón consiguió que fuese absuelto de la acusación de asesinato,
pero no está claro si su fortuna le fue devuelta.
2. Discursos políticos

- In L. Catilinam (Catilinarias): son cuatro discursos pronunciados entre noviembre y diciembre del año 63,
cuando siendo cónsul, Cicerón descubrió un intento de subversión de las estructuras del estado romano
(conjuración) por parte de Lucio Sergio Catilina.

Catilina era un patricio arruinado que reunió en torno a él a un grupo de descontentos. Presentó su
candidatura a cónsul dos veces, la primera vez fue borrado de las listas, y la segunda perdió contra Cicerón.
Después de esta humillación reunió un ejército en Etruria y diseñó un plan de desórdenes en Roma que incluía
el asesinato de varios miembros de la nobleza, y por lo visto también de Cicerón. Cicerón lo acusó ante el
Senado con un discurso que comienza con una increpación muy directa quousque tandem abutere Catilina
patientia nostra? No tenía pruebas, pero forzó la salida de Catilina de Roma. Poco después fueron detenidos
en las afueras de Roma unos legados que llevaban cartas comprometedoras dirigidas a Catilina. Con esas 2
pruebas Cicerón los hizo detener y reunió al Senado. El castigo que se proponía era, o bien cadena perpetua o
bien pena de muerte. Se impuso este último. Catilina murió más tarde, luchando con su ejército en Pistoya. La
condena a muerte de los cómplices de Catilina atrajo hacia Cicerón simpatías y antipatías de distintos sectores
sociales, y en el año 58 fue enviado al exilio por una ley que condenaba a todo aquel que hubiese condenado
a muerte a ciudadanos romanos sin juicio.

- Pro Marcello, Pro Q. Ligario, pro rege Deiotaro (los discursos cesarianos): en la batalla de Farsalia (48 a. C.)
César y sus legiones derrotaron a Pompeyo, que fuera apoyado por el Senado. Cicerón, que también era
partidario de Pompeyo, pide a César indulgencia para sí mismo y para algunos partidarios de Pompeyo. Tuvo
éxito con Marcelo y Ligario, pero no con el rey Deyótaro de los gálatas.

- In M. Antonium orationes Philipicae (Filípicas): son catorce discursos violentos redactados contra Marco
Antonio, que acaparaba demasiado poder. En realidad deberían llamarse Antonianae, pero el nombre de
Filípicas es un homenaje a los discursos del griego Demóstenes (s. IV a. C.) contra Filipo de Macedonia, por sus
intentos expansionistas sobre Grecia. Los discursos estaban pensados para ser pronunciados ante el Senado y
ante el pueblo, pero parece que no todos lo fueron. De hecho, en el segundo de estos discursos, Cicerón
concentra todas sus habilidades retóricas en denigrar la figura de Marco Antonio acusándolo de todos los
vicios existentes, y si este discurso hubiese sido pronunciado, probablemente Cicerón habría sido condenado
a muerte mucho antes.

A través de las Filípicas puede seguirse la situación política de Roma durante esta época, que se caracteriza
por una gran inestabilidad. Marco Antonio trata de vengar la muerte de César y sucederle en el control político
de Roma, mientras que Cicerón y parte de la aristocracia senatorial creen que se va a recuperar el antiguo
esplendor republicano. Sin embargo, la aparición del sobrino y sucesor de César, Octavio, que se presenta
como garante de la libertad ante el Senado, da un giro a esta situación. Octavio, aliado con Marco Antonio y
con Lépido, constituye el segundo triunvirato, y esto será fatal para Cicerón, ya que Marco Antonio le hará
pagar con su vida los ataques contra su persona.

Características de la oratoria de Cicerón.

- Al principio el estilo de Cicerón era asiático (recargado y con frases largas, frente al ático que era más sobrio),
pero la reflexión y la edad lo hicieron más comedido. En realidad, Cicerón pretende situarse entre ambas
corrientes, aunque lo cierto es que el artificio lo atrajo más que la concisión, y a veces una sola idea es
expresada con varios giros.

- En sus discursos se nota la amplitud de sus conocimientos jurídicos, literarios, científicos y artísticos.

- Sabe agradar y mantener la atención del oyente con anécdotas, chistes, juegos de palabras y caricaturas.
Cicerón aprendió a actuar, como un actor de teatro, y como tal ensayaba sus discursos antes de pronunciarlos.
OBRA RETÓRICA

Cicerón escribió también tratados teóricos de retórica en los que exponía sus puntos de vista sobre la
manera de componer un discurso, así como las cualidades y los conocimientos que debe poseer un orador.
Sus obras más importantes son:

- De oratore: (sobre el orador) es un escrito en forma de diálogo entre dos grandes oradores romanos, Antonio
y Lucio Craso, que habían sido maestros de Cicerón. A través de ellos el autor expone sus ideas sobre la
formación del orador político, que debe poseer dotes innatas (tono de voz, memoria), además de una amplia
cultura literaria, filosófica y jurídica, y por supuesto, el conocimiento y el dominio de la técnica del discurso.

- Brutus: (Bruto) también escrito en forma de diálogo entre Bruto, Ático y el propio Cicerón. Después de un 3
breve resumen sobre la elocuencia en Grecia, se describe la historia de la elocuencia romana, desde los
orígenes hasta la época actual. Primero trata las figuras de Catón, los Gracos, Craso y Antonio o su
contemporáneo Hortensio. Después Cicerón deja que sus interlocutores lo elogien a él como cumbre de la
oratoria romana. Además critica a los defensores del aticismo, partidarios de un discurso demasiado simple.
Por otra parte, en esta obra se nota cierta amargura por el momento histórico que se vive: Cicerón se refiere
a Hortensio como un hombre dichoso, en cuya época había más libertad para hablar.

- Orator (el orador): se describe el retrato del orador ideal, que es un autorretrato. Trata la triple función del
orador (docere, delectare y movere, es decir, instruir, deleitar y emocionar), pero se centra en la elocutio,
explicando las figuras de palabra y pensamiento y la composición de las frases que deben adecuarse según los
estilos; sencillo, mediano y sublime. Un buen orador debe ser capaz de dominar los tres, y por supuesto, no
debe descuidar el estudio de la filosofía.

La elaboración de un discurso

Basándose en los escritos de los rétores griegos, Cicerón explica las cinco partes del proceso que exige
un discurso:

1. Inventio: búsqueda de los argumentos.

2. Dispositio: distribución y organización de los argumentos.

3. Elocutio: adornar las ideas con la sintaxis precisa.

4. Memoria.

5. Actio: pronunciación teniendo en cuenta los gestos, la voz, el énfasis…

También explicó Cicerón las partes en las que se estructura un discurso:

1. Exordium: introducción al tema.

2. Narratio: exposición del asunto del discurso.

3. Argumentatio: con dos partes: probatio (exposición probada de los argumentos), y refutatio (rechazo de las
objeciones posibles).

4. Peroratio: conclusión final.

Cada parte tiene una técnica especial para llevar a buen puerto el discurso, cuya finalidad es docere
(instruir), delectare (deleitar) y movere (emocionar).

Después de Cicerón, la oratoria se refugió en las escuelas de retórica, donde su obra fue una referencia
y de consulta obligada.

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