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Introducción: El texto analiza las transformaciones de los modos de desarrollo en Argentina y otros países

latinoamericanos, resaltando la crisis en el empleo y la revalorización del mercado sobre el Estado. Esto ha llevado a
problemas como el desempleo y la precariedad laboral, desigualdad social, pobreza e indigencia. Las
transformaciones del mercado laboral han llevado a un aumento de la precariedad y la informalidad, lo cual se
traduce en una distribución desigual del ingreso y una reducción de la participación de los trabajadores en el ingreso
nacional

Contexto de la Post-Convertibilidad en Argentina: El país ha atravesado diferentes fases económicas, desde la crisis
del régimen de Convertibilidad (1991-2002), seguido por el período de fuerte crecimiento durante el kirchnerismo
(2003-2015), hasta la elección de Mauricio Macri, que introdujo un nuevo modelo económico

Primeras Medidas del Kirchnerismo: Tras la devaluación de 2002, se instauró un Tipo de Cambio Real Competitivo, lo
cual benefició la producción nacional y permitió el pago de la deuda con el FMI, favoreciendo la autonomía
económica. Sin embargo, esta estrategia no alteró de manera fundamental la estructura desigual del mercado de
trabajo. Durante el período de 2003-2015, se buscó fomentar la inclusión social y el crecimiento económico. Sin
embargo, la estructura productiva permaneció dependiente de sectores de bajo valor agregado, lo cual limitó el
impacto en la generación de empleo de calidad. Hasta 2008, el crecimiento permitió absorber desempleo y mejorar
la situación laboral. Sin embargo, la crisis global afectó la dinámica, limitando la capacidad del modelo para seguir
mejorando las condiciones de vida. A pesar de los esfuerzos por promover la industrialización mediante la
sustitución de importaciones, la estructura productiva no se transformó sustancialmente, con una participación
limitada de la industria en el PIB. La crisis mundial desaceleró el crecimiento económico argentino, afectando las
exportaciones y limitando la capacidad de seguir aumentando el empleo registrado, lo cual evidenció la
vulnerabilidad del modelo ante factores externos.

Cambio de Modelo con Macri (2015-2019): La llegada de Mauricio Macri marcó un giro hacia un enfoque neoliberal,
caracterizado por la apertura comercial, la búsqueda de inversiones extranjeras, y un ajuste fiscal orientado a reducir
costos y mejorar la competitividad. La tendencia a la desindustrialización y la reprimarización de la economía
mantuvo altos niveles de trabajo informal y precario, afectando particularmente a jóvenes y mujeres, quienes
enfrentan mayores barreras para acceder a empleos formales. Esto derivó en un incremento de los despidos y una
mayor conflictividad social: el gobierno de Macri impulsó reformas que buscaron reducir la conflictividad laboral y
limitar las mejoras salariales, generando tensiones con sindicatos y un aumento de la precariedad laboral,
especialmente en sectores industriales intensivos en mano de obra, como el textil y el automotriz. Tambien, la
reducción del empleo público y la desaceleración del empleo en el sector privado llevaron a un aumento significativo
del desempleo, afectando especialmente a sectores industriales que no lograron competir con productos
importados

El ajuste generó ganadores y perdedores, con sectores como la agroindustria que se beneficiaron, mientras que
otros, como las PyMEs y los trabajadores, enfrentaron dificultades económicas y sociales debido a la reducción de la
demanda y el poder adquisitivo. La inflación persistente afectó los salarios reales, reduciendo el poder adquisitivo de
la población y exacerbando la desigualdad. Las medidas de ajuste fiscal y la liberalización de precios intensificaron
estas problemáticas. La caída de la demanda interna, derivada de la pérdida de poder adquisitivo y el desempleo,
afectó especialmente a la clase media y a los sectores más vulnerables, incrementando los niveles de pobreza e
indigencia. El modelo de Macri promovió la apertura al comercio exterior y el endeudamiento en divisas, lo cual
aumentó la exposición de Argentina a las fluctuaciones del mercado internacional y creó desafíos de sostenibilidad
fiscal. Las reformas del período se centraron en reducir el rol del Estado en la economía, promoviendo la inversión
privada como motor del crecimiento, aunque esto no logró revertir problemas estructurales como la desigualdad y la
pobreza. Las políticas de ajuste incluyeron despidos masivos en el sector público y restricciones presupuestarias que
afectaron áreas como la ciencia y la tecnología, generando reacciones y movilizaciones de los trabajadores. La lucha
contra la inflación fue un objetivo central del gobierno, aunque la liberalización de precios y el ajuste generaron
tensiones con la economía real, afectando el poder adquisitivo de los salarios y la estabilidad social. La respuesta de
los sindicatos ante la política de ajuste incluyó huelgas y movilizaciones masivas, resaltando la defensa de los
derechos laborales y la oposición a la precarización del empleo

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