TEMA: JURISDICCIÓN DE LAS COMUNIDADES CAMPESINAS
CURSO: DERECHO PROCESAL PENAL
DOCENTE: YAZMIN SARA CASTILLO PALOMO
ALUMNOS:
-Medina Vigo Margarita Estefany / N00342272
-Guedy Jeuz Sanchez Chiguala / N00204034
-Tamariz Garcia, Liseth Miriam / N00343866
-Grandez Perona, Clarisa Valeria / N00335188
-Gil Diaz Yerli Anali /N00346903
2024
LA JURISDICCIÓN DE LAS COMUNIDADES NATIVAS Y
CAMPESINA
I. NATURALEZA JURÍDICA DE LAS COMUNIDADES NATIVAS Y
CAMPESINAS
Las comunidades nativas y campesinas tienen una identidad cultural que es de
vital importancia para su desarrollo, y que está definida como un grupo
determinado de personas dentro de un área geográfica en donde presentan
manifestaciones culturales como costumbres, relaciones sociales, sistema de
valores propios y colectivos donde se manifiesta su identidad propia.
Con respecto a las Rondas Campesinas y Comunales el artículo 149° de la
Constitución nos establece que son sujetos colectivos titulares del derecho con
funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito geográfico, la norma antes
descrita guarda relación con el artículo 89 de la Constitución donde nos señala
que las comunidades nativas y campesinas tienen existencia legal y son
personas jurídicas. Bajo esta perspectiva el Estado ha reconocido de forma
oficial a las comunidades campesinas y nativas que constituyen pueblos
indígenas, definición que es conceptualizado por el Instituto Nacional de
Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuano (INDEPA) que es el
organismo rector encargado de proponer y supervisar el cumplimiento de las
políticas nacionales de desarrollo y defensa de los derechos ancestrales y
actuales de dichos pueblos.
Es por ello, las diferentes denominaciones no pueden ser interpretadas de
manera restringida sino de manera amplia como se puede apreciar en el
pronunciamiento del máximo intérprete de la constitución en la Demanda de
Inconstitucionalidad interpuesta por don Luis Alejandro Lobatón Donayre y más
de cinco mil ciudadanos señaló: El enfoque social de la persona humana se
condice con el hecho que, en el Estado peruano, los ciudadanos pertenecen a
una sociedad que es heterogénea tanto en sus costumbres como en sus
manifestaciones culturales. Por ello, la Constitución de 1993 ha reconocido a la
persona humana como miembro de un Estado multicultural y pluriétnico; de ahí
que no desconozca la existencia de pueblos y culturas originarias y ancestrales
del Perú. En esa medida, la Constitución reconoce la existencia legal de las
comunidades campesinas y nativas, así como su personería jurídica (artículo 88
de la Constitución); además, impone al Estado la obligación de respetar su
identidad cultural (artículo 89 de la Constitución). Pero también debe reconocer
la existencia de poblaciones afroperuanas y de otras tradicionalmente arraigadas
en el Perú. (Acción de Inconstitucionalidad, Nro. 0042-2004-AI/TC, 2005)
II. LA JUSTICIA PENAL EN EL ÁMBITO DE LAS COMUNIDADES NATIVAS
Y CAMPESINAS.
El sistema de administración de justicia ejercida por el Poder Judicial evoluciona
de manera constante un claro ejemplo es la aplicación del nuevo sistema
acusatorio frente al inquisitivo, pero este no es el único porque hoy en pleno siglo
XXI existe una justicia que reclama su autonomía porque su aplicación no está
basada en el derecho positivo, sino en el consuetudinario porque a través de
este sistema desean mantener viva su identidad cultural, conforme lo establece
el artículo 2.19 de la constitución donde el Estado reconoce y protege la
pluralidad étnica y cultural de la Nación. La justicia comunal de los pueblos
indígenas es conocida también como justicia comunitaria, jurisdicción indígena
entre otros términos.
La jurisdicción según el autor Devis Echandia señala que, “es el poder-deber del
Estado de realizar esa tarea, la de imponer la norma jurídica resolviendo los
casos concretos con el fin de lograr la paz social mediante la imposición del
derecho” (p.117). El máximo intérprete de la Constitución en la Acción de
Inconstitucionalidad realizó una clara definición indicando que tiene dos
facultades:
La primera relativa a la decisión y ejecución que se refieren al acto mismo; y las
segundas concernientes a la coerción y documentación que, de un lado, tienden
a remover los obstáculos que se oponen a su cabal ejercicio, y de otro, a
acreditar de manera fehaciente la realización de los actos jurisdiccionales,
otorgándoles permanencia, así como una fijación indubitable en el tiempo, es
decir, el modo y forma en que se desarrollan. El ejercicio de la potestad
jurisdiccional o la potestad de administrar justicia comprende, en lo esencial, lo
siguiente: la tutela de los derechos fundamentales, los derechos ordinarios e
intereses legítimos; la sanción de los actos delictivos; el control difuso de la
constitucionalidad; y el control de la legalidad de los actos administrativos.
(Acción de Inconstitucionalidad, Nro. 0023-2003-AI/TC, 2004)
La administración de justicia en materia penal que ejerce las comunidades
nativas y campesinas siempre ha sido materia de cuestionamiento al momento
de ser comparado con la justicia penal ordinaria, si bien es cierto estamos bajo
la vigencia del principio de la unidad y exclusividad de la función jurisdiccional
que es ejercida por una entidad “unitaria”, conforme lo señala el artículo 139.1
de la Constitución, donde se admite la excepcionalidad en el fuero militar y
arbitral. Pero conforme al artículo 149 se establece una interpretación amplia
donde las Comunidades Campesinas y Nativas, con el apoyo de las Rondas
Campesinas, ejercen las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial
teniendo como fuente del derecho a la costumbre y su aplicación debe estar
dentro de las garantías del Debido Proceso.
Podemos definir la justicia comunal como aquella que conjuga dos grandes
conceptos: justicia y comunidad. El concepto de Justicia puede entenderse como
aquel valor y acción material humano que, frente al conflicto, se orienta por una
distribución equitativa de bienes o intereses a partir de la decisión de los
miembros de un grupo social determinado. El concepto de comunidad, a su vez,
puede ser entendido como aquel grupo social o cultural en el que sus miembros
se ven integrados predominantemente bajo relaciones sentimentales y viven
regularmente en un espacio territorial definido bajo características económicas,
sociales, culturales e históricas comunes. Sumando ambos conceptos tenemos
el de justicia comunal, equivalente al ejercicio jurisdiccional (valorización y
materialización de la justicia) a nivel de las comunidades, o la presencia de
sistemas de resolución de conflictos bajo formas comunitarias. (Peña Jumpa,
2009, p. 12)
Las comunidades campesinas y nativas tienen el derecho a administrar sus
propios asuntos internos, incluyendo la justicia, siempre y cuando no
contravengan el ordenamiento jurídico nacional (Ley 24656, Ley de Derechos
Indígenas).
- Base en Costumbres: Sus sistemas de justicia se basan en normas y prácticas
ancestrales, transmitidas de generación en generación.
- Métodos de Resolución: La justicia tradicional se caracteriza por la oralidad, la
mediación, la conciliación y la aplicación de sanciones comunitarias.
- Objetivo: La justicia tradicional busca restaurar el equilibrio social y la armonía
entre las personas y la naturaleza.
La jurisdicción de las comunidades campesinas y nativas en el Perú es un
sistema complejo que busca integrar la justicia tradicional con el sistema de
justicia del Estado. La Ley 26656 reconoce la autonomía de las comunidades
indígenas en materia de justicia, pero también establece límites para garantizar
la seguridad nacional y el orden público. Es importante destacar que la aplicación
de la justicia tradicional y la justicia ordinaria en el Perú es un proceso en
constante evolución, con desafíos y oportunidades para la protección de los
derechos de las comunidades indígenas y campesinas.
III. LÍMITES DE LA JURISDICCIÓN PENAL ORDINARIA
Debido a la centralización que durante mucho tiempo atrás viene afrontando el
país, la justicia no llega a todas partes. Por lo que las comunidades más alejadas
empezaron a crear agrupaciones debidamente organizadas cuyo propósito era
el de impartir justicia. De esta manera nacieron las “rondas campesinas”
agrupaciones justicieras de las comunidades indígenas y nativas del Perú.
Con el fin de salvaguardar la integridad y autoridad de estas agrupaciones,
nuestra carta magna dice lo siguiente:
Las autoridades de las Comunidades Campesinas y Nativas, y en
su defecto las Rondas Campesinas, pueden ejercer las funciones
jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de conformidad con
el derecho consuetudinario, siempre que no violen los derechos
fundamentales de la persona. La ley establece las formas de
coordinación de dicha jurisdicción especial con los Juzgados de
Paz y con las demás instancias del Poder Judicial, observando las
normas internacionales enunciadas en el Convenio 169 de la OIT
sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes.
(Constitución Política del Perú, 1993, artículo 149)
De esta manera la jurisdicción ordinaria da un paso al costado, para que el
territorio de estas comunidades, las cuales son alrededor de un poco más del
35% del territorio nacional, sea regido por las normas locales.
Ahora, penalmente, algunas de las acciones de estas comunidades del país, son
amparadas y respetadas por el Código Penal (1991) en el artículo 15 donde nos
expresa que “el que por su cultura o costumbres comete un hecho punible sin
poder comprender el carácter delictuoso de su acto o determinarse de acuerdo
con esa comprensión, será eximido de responsabilidad”. Es decir, cualquier
persona que ignore que el acto cometido es punible debido a que es parte de su
cultura y/o costumbre, no puede ser perseguido penalmente.
A partir de la carta del 93 y la ratificación del convenio 169. La jurisdicción
especial es la competente para ver todo tipo de casos dentro del ámbito territorial
comunal, estén o no tipificados por el derecho oficial, ya que dicha jurisdicción
especial no se rige por la ley estatal, sino por su propio derecho.
El derecho de los pueblos indígena de aplicar sus propios métodos para la
persecución de los delitos cometidos por sus miembros va en un orden sucesivo
de importancia pleitos familiares, disputas por tierras, robos de bienes
materiales, daños por la entrada de animales a chacras ajenas, asaltos, robo de
animales, deudas no pagadas, disputa por agua, difamación, robos de cosechas,
violación, etc.
El único límite de la jurisdicción penal dispuesto en el artículo 18 del código
procesal penal peruano, al establecer que la jurisdicción penal ordinaria no es
competente para conocer de los hechos punibles en los casos previstos en el
artículo 149 de la constitución política del Perú, es decir, este artículo señala que
los jueces penales ordinarios no pueden conocer los hechos punibles en los
casos previstos en este artículo, esto es los que son de competencia de la
jurisdicción especial comunal. Por ende, el límite de la jurisdicción comunal
nativa y campesina está reconocida en la CCP, y es aplicada dentro de su ámbito
territorial respecto a que no violente los derechos fundamentales de la persona.
Sin embargo, la preocupación radica en saber cómo las autoridades comunales
conceptúan los derechos humanos. siendo el concepto de derechos humanos
uno de carácter moderno, consideramos que esta limitación debe interpretarse
de manera intercultural, de lo contrario sería un límite arbitrario. Obviamente, la
base de esta consideración se encuentra en el reconocimiento de la pluralidad
cultural que realiza la propia constitución.