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Tema 16 El Espacio y El Tiempo

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TEMA 16. EL ESPACIO Y EL TIEMPO.

LA ORGANIZACIÓN DE LOS
ESPACIOS Y DEL TIEMPO. CRITERIOS PARA UNA ADECUADA
DISTRIBUCIÓN Y ORGANIZACIÓN ESPACIAL Y TEMPORAL. RITMOS Y
RUTINAS. LA EVALUACIÓN DE LOS ESPACIOS Y DEL TIEMPO.

INTRODUCCIÓN

Los espacios escolares son muy importantes para maestros y alumnos, puesto
que en ellos se desarrolla la creatividad, la autonomía de los niños y el
aprendizaje. En estos espacios, los estudiantes pasan muchas horas de su
vida, y, es por ello, por lo que no deben pasar desapercibidos. Motivar el
aprendizaje y conseguir “emocionar” el cerebro de los estudiantes para
aprender, son dos de los objetivos principales que persiguen docentes y
centros escolares.

En cuanto al tiempo escolar, al que podríamos definir como la planificación y


realización de las actividades educativas, constituye un elemento organizativo
de primer orden, y de su correcta planificación y precisión dependerá la
adquisición de los objetivos. Los niños/as tienen de ir estableciendo marcos de
referencia espacio-temporales dentro de un marco de flexibilidad que debe
caracterizar a los horarios en la Educación Infantil, el establecimiento de unas
rutinas que ayuden al niño/a a interiorizar ritmos y le permitan anticipar lo que
va a suceder. Esto le proporcionará la seguridad y confianza necesarias para
poder crecer.

El Decreto 37/2022, de 29 de septiembre, por el que se establece la ordenación


y el currículo de la educación infantil en la Comunidad de Castilla y León en su
artículo 11, que habla de los principios metodológicos nos dice que los
principios guiarán a los docentes en la selección de metodologías que integren
estilos, estrategias y técnicas de enseñanza, tipos de agrupamientos y formas
de organización del espacio y el tiempo, y recursos y materiales de desarrollo
curricular adecuados, a fin de que el diseño y puesta en práctica de las
situaciones de aprendizaje permitan al alumnado movilizar los contenidos y
alcanzar los aprendizajes esenciales.

1
Y una vez vista la introducción y justificación del tema, vamos a ver algunas de
las cuestiones a las que daré respuesta con el desarrollo del mismo. Entre
estas están:

¿Cuáles son los criterios para una adecuada distribución de los espacios?

¿Cuáles son los criterios para una adecuada distribución del tiempo?

¿Qué importancia tienen los ritmos y las rutinas?

¿Cómo podemos evaluar los espacios y los tiempos en educación infantil?

(Y así, sin más demora, comenzamos con el primer apartado del tema
denominado…) Por ejemplo. Ayuda al tribunal a saber por dónde vas.

1. LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESPACIOS Y DEL TIEMPO.

En la Ley Orgánica de Educación 3/2020, del 29 de Diciembre, (LOMLOE) en


su artículo 14 que nos habla de la ordenación y principios pedagógicos nos
dice que los métodos de trabajo en ambos ciclos se basarán en las
experiencias de aprendizaje emocionalmente positivas, las actividades y el
juego y se aplicarán en un ambiente de afecto y confianza, para potenciar su
autoestima e integración social y el establecimiento de un apego seguro.

La organización espacial es importante ya que es el lugar donde los alumnos


pasan el mayor tiempo de su jornada escolar y es aquí donde realizan gran
parte de sus aprendizajes. Un ambiente cálido y acogedor que propicia las
relaciones con los demás y con el maestro. Cada docente necesita encontrar la
organización espacial más adecuada a las características de su grupo que
debe ser flexible para conseguir que en cualquier momento, los espacios sean
aprovechados e igualmente educativos.

Otra característica que se precisa en la formación del espacio es que sea un


ambiente ordenado, de modo que estimule a mantener que cada material esté
en su sitio y se consiga el desarrollo de actividades, tanto de grupo individual
como trabajo en grupo y relación con los demás además de favorecer su
autonomía.

2
Dentro de ellos señalaremos la organización del aula en rincones o zonas,
como una de las formas más habituales para distribuir el aula de infantil. Estos
son espacios organizados, dentro del aula, que tienen que ser polivalentes, es
decir, tener diferentes valores y varias alternativas para conseguir objetivos,
hábitos, contenidos etc.

Los rincones serán espacios delimitados por las esquinas del aula, e incluso el
mobiliario, ayudan a la configuración de los rincones. El número y el tipo de
rincones que se establezcan en el aula será decisión del docente.

En ellos los niños realizan pequeñas investigaciones, llevan a cabo sus


proyectos, manipulan, desarrollan su creatividad a partir de las técnicas
aprendidas en los talleres, se relacionan con los compañeros y con los adultos,
satisfacen sus necesidades etc.

Las actividades que se realizan en los rincones generalmente no tienen un


tiempo de duración determinado, porque cada niño actúa a su ritmo según sus
preferencias e intereses. Están conformados por material específico y
adecuado a cada necesidad. Nos ayudarán a que nuestros planteamientos se
adecuen a nuestros planteamientos metodológicos a fin de favorecer y
potenciar una metodología basada en el intercambio de ideas, en las
interrelaciones grupales, en las estrategias de investigación y descubrimiento,
en la actividad autónoma, en la intervención individualizada y en la atención a
las necesidades de los niños.

Algunos de los rincones que podemos encontrar son el rincón de la asamblea,


alfombra o de usos múltiples, el rincón de las construcciones, el rincón del
juego simbólico, el rincón de la plástica, rincón de la lógico matemática, rincón
de las experiencias , rincón de la lengua, rincón de la naturaleza, rincón de las
Tics etc.

3
Pedagogías alternativas como la de Reggio Emilia cuidan mucho los
materiales, donde el arte es una herramienta esencial y consideran el espacio
como “un tercer maestro”, por lo que se cuida mucho la distribución del aula.

Lo mismo podemos decir con Montessori en el que el ambiente está preparado


para que cada componente tenga su utilidad en el desarrollo de los niños. El
espacio está ordenado y es amplio para favorecer que el niño explore como
proceso de aprendizaje.

En Waldorf los métodos de enseñanza relacionados con esta pedagogía parten


siempre del juego, la propia búsqueda, la experimentación… Para ello, se
realizan talleres en grupos cooperativos, proyectos, temas de investigación,
aprendizajes de un área en concreto… que se reflejan en su entorno y
materiales.

Por tanto, por último podemos considerar, que el espacio escolar es otra forma
de pedagogía. En la actualidad ya son muchas las investigaciones desde el
campo de la neurociencia y la neuroeducación que analizan el espacio como
elemento de aprendizaje. Existe una neuroarquitectura donde arquitectos y
neurocientíficos investigan cómo el entorno modifica la química cerebral y por
tanto, su funcionamiento así como la influencia en las emociones y el
comportamiento. Su función es crear espacios que fomenten emociones
positivas, la productividad y la calidad de vida. Se tienen en cuenta elementos
como la abertura de los espacios, la iluminación, la altura de los techos, los
colores, el contacto con la naturaleza y el espacio exterior etc.

En relación a la distribución del tiempo escolar está muy relacionada con los
planteamientos pedagógicos del centro y las actividades que se fomentan. Es
preciso que el docente lo considere como un marco de referencia que le ayude
a la hora de decidir el proceso de actividades que se va a seguir, así como la
duración de las mismas. En la secuencia temporal se mantiene una de las
características de esta distribución que es la flexibilidad, por lo que se
presentarán ocasiones en las que el profesorado pueda ajustar, bien reducir o
prolongar, el tiempo dedicado a algunas actividades en función de los intereses

4
o motivaciones que se generan en los alumnos, como por ejemplo, cuando los
alumnos tengan que finalizar las actividades.

Una vez que el docente ha establecido su horario, se recomienda que realice


para sus alumnos un horario visual con el propósito de que el alumnado tenga
puntos de referencia claros para orientarse en la jornada escolar. El
mantenimiento más o menos constante de las actividades se conoce como
rutinas de las que hablaremos después.

2. CRITERIOS PARA UNA ADECUADA DISTRIBUCIÓN Y


ORGANIZACIÓN ESPACIAL Y TEMPORAL.

En relación al punto anterior, cada educador ha de buscar la organización más


adecuada para las características de su grupo. Se pueden ofrecer datos
referentes al número de metros cuadrados de los que se dispone, el tipo de
iluminación, de ventilación, así como describir el diferente mobiliario con el que
se cuenta y cómo se organiza el aula mediante rincones, zonas de trabajo etc.

En el Real Decreto 132/2010, de 12 de febrero, por el que se establecen los


requisitos mínimos de los centros que impartan las enseñanzas del segundo
ciclo de la educación infantil, la educación primaria y la educación
secundaria. En esta norma se recogen los requisitos de instalaciones comunes
a todos los centros (artículo 3) y las instalaciones y condiciones materiales de
los centros que ofrecen el segundo ciclo de educación infantil (artículo 6).

A continuación se proponen algunos criterios que pueden ayudar a planificar su


propuesta en lo que se refiere a la distribución y organización del espacio, los
materiales y el tiempo.

CRITERIOS PARA LA ORGANIZACIÓN ESPACIAL

● Los espacios se establecerán siempre con una intención educativa.

● Es muy importante crear un ambiente cálido y confortable, próximo al


hogar, en el que los niños y niñas se sientan a gusto siendo este a su
vez un ambiente estimulante y a la vez ordenado.

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● Se ha de potenciar la manipulación de objetos, el aprendizaje cognitivo,
activo y por descubrimiento, el juego y la creatividad.
● Es importante que la organización del espacio facilite el encuentro entre
los miembros del grupo, a la vez que permita el aislamiento, el trabajo y
el juego individual. Debe favorecer también la socialización entre
iguales, fomentando el aprendizaje colaborativo llevando a cabo
aprendizajes significativos.
● La disposición del espacio debe realizarse de forma que propicie su
utilización autónoma.
● Es necesario aprovechar todos los espacios. La flexibilidad es un criterio
indispensable. No es aconsejable una especialización excesiva de los
espacios y los materiales que en ellas se contienen sino que debe haber
polivalencia.
● Debe cuidarse la colocación de los muebles y demás equipamientos que
deben tener una intencionalidad educativa y no a una moda.
● Debe ser seguro y no entrañar peligros guardando limpieza en ellos.
Reunir las condiciones de seguridad estructural, de seguridad en caso
de incendio, de seguridad de utilización, de salubridad, de protección
frente al ruido y de ahorro de energía que señala la legislación vigente.
Asimismo, deberán cumplir los requisitos de protección laboral
establecidos en la legislación vigente.
● Se debe considerar a los niños con necesidades especiales.

● Debe haber un lugar de contacto entre padres, niños y educadores.


Puede ser el vestíbulo, el porche o el patio. En él se produce un
encuentro diario y despedida, así como contactos esporádicos con los
educadores.
● Debemos contar con lugares donde los profesores hagan sus reuniones,
reciban a los padres y programen su actividad, sala de profesores,
despacho de dirección, secretaria etc.
● Servicios higiénicos, sanitarios y alimenticios. Los aseos y servicios
higiénicos sanitarios adecuados al número de puestos escolares, a las
necesidades de alumnado y del personal educativo del centro, así como

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aseos y servicios higiénicos sanitarios adaptados para personas con
discapacidad en el número, proporción y condiciones de uso funcional
que la legislación aplicable en materia de accesibilidad establece.
● Espacios necesarios para impartir el apoyo a alumnos con necesidades
específicas de apoyo educativo. Se ha de favorecer la integración de la
diversidad con la propuesta de actividades que puedan ser realizadas
por todo el alumnado. Disponer de las condiciones de accesibilidad y
supresión de barreras exigidas por la legislación vigente relativa a las
condiciones básicas de accesibilidad universal y no discriminación de
personas con discapacidad, sin prejuicio de los ajustes razonables que
deban adoptarse.
● Un patio de juegos, de uso exclusivo del centro, con una superficie
adecuada al número de puestos escolares autorizados, con horario de
utilización diferenciado en el caso de que se escolaricen alumnos de
otras etapas educativas.

La estructura del centro ha de ser sólida, con cámaras de insonorización y


acondicionamiento de la temperatura e iluminación a ser posible lo más natural
posible. La decoración interior, considerada un elemento más del
equipamiento, debe ser obra de los mismos niños como parte de sus
actividades diarias.

Por último, preferentemente debe situarse en edificios independientes, de una


sola planta o en la planta baja destinados exclusivamente a uso escolar, si bien
sus instalaciones podrán ser utilizadas fuera del horario escolar para la
realización de otras actividades de carácter educativo, cultural o deportivo.

CRITERIOS PARA LA ORGANIZACIÓN TEMPORAL

La organización del tiempo en la escuela infantil responde a una concepción


pedagógica. Las necesidades biológicas son las que marcan en un principio,
los ritmos y frecuencias necesarias para su orientación temporal. En relación a
la organización temporal, en la etapa de educación infantil, tenemos que hablar
directamente de la importancia de establecer unas buenas rutinas que le

7
permitan al niño conocer que va a hacer y así poder adelantar su mente y
organizarla temporalmente.
.
Cada sujeto ha de disponer del tiempo necesario para crecer y desarrollarse,
de acuerdo con sus ritmos individuales. Respetar los principios del desarrollo
cognitivo y socioafectivo, manteniendo una organización lo más natural posible,
sin forzar el ritmo de actividad y el mantenimiento de determinadas constantes
temporales o rutinas, ya que las experiencias desorganizadas son tan
deshumanizadoras como las excesivamente tecnificadas.

Se puede señalar como se distribuye el tiempo a lo largo de la jornada escolar


y qué factores se tienen en cuenta; nos referimos a los momentos de mayor
concentración y rendimiento de los alumnos, la posibilidad de alternar
actividades que impliquen más rendimiento físico con aquellas que se
requieran más relajación, obteniendo como resultado un horario abierto y
flexible. Los horarios se estructuran a través de ciertas rutinas que ayuden a los
niños a orientarse temporalmente y que les faciliten la adquisición de
determinados hábitos. En cuanto a la organización del tiempo dentro del aula,
las sesiones deben ir promoviendo, paulatinamente, el aumento de la
capacidad de concentración del niño frente a la inicial dispersión.

A la hora de hablar de este aspecto, el tiempo, conviene comenzar destacando


la dificultad que entraña para el niño adquirir este concepto; de hecho, no se
orientará temporalmente hasta los 6 años. El niño utiliza primero en la acción
las nociones temporales y posteriormente adquiere su representación
simbólica; el niño primero vive el tiempo y después mide el tiempo. Al principio,
el niño sitúa su acción y las rutinas de cada día en el ciclo: sueño/vigilia,
mañana/ tarde/noche, desayuno/ comida/ merienda/cena. El niño aprende a
conocer el tiempo solo a través de las medidas convencionales que el hombre
le ha asignado y que a veces son medidas nada fáciles de asimilar.
Entonces ¿Cómo asimila el niño la idea del transcurrir del tiempo durante la
etapa infantil?
● Se debe tener en cuenta la edad, las características del grupo, el
momento de escolarización, la forma de ser y la formación del docente,

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la duración de la jornada, la organización escolar y las características de
los espacios y de los recursos humanos y materiales.
● Se debe evitar la fatiga y favorecer la concentración. Cada actividad
debe realizarse en periodos cortos, ya que los niños de esta edad no
pueden concentrarse y mantener la atención durante mucho tiempo
seguido.
● Tener en cuenta el periodo de adaptación.

● Debe haber una intencionalidad educativa.

● Debe tenerse en cuenta las estaciones del año, la ubicación del centro,
las tradiciones y fiestas populares, peculiaridades de la región, localidad,
barrio etc.
● A partir de sus propias acciones, basándose en lo que él hace en un
tiempo determinado.
● Mediante los fenómenos de la naturaleza aprende a distinguir épocas
del año.
● A partir de hoy como punto de referencia, aprende las demás referencias
temporales.
● A través de sus propias vivencias: la celebración del cumpleaños para
comprender el espacio del tiempo en la vida humana, el sueño para
comprender que hay que dedicar unos tiempos concretos y
secuenciados para comer a lo largo del día.
● Debe haber tiempo para atender a todos y cada uno de los alumnos.

● Hay que buscar un equilibrio entre las actividades de movimiento y de


reposo más o menos tranquilas.
● A la hora de elaborar los horarios, tendremos en cuenta la organización
familiar, la climatología, las condiciones pedagógicas y las condiciones
organizativas.
● El tiempo de la actividad es necesario considerar que la actividad
conlleva un momento de preparación, otro de realización y otro de
recogida y evaluación. Cada actividad requiere de un tiempo
determinado.

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3. RITMOS Y RUTINAS.

Como ya mencionamos en puentes anteriores, los minis en su actividad diaria


necesitan de hábitos y rutinas. Entendemos por rutina el hábito de hacer algo
de manera mecánica, sistemática y continua en el transcurso de los días. Los
hábitos o rutinas permiten a los niños fijar secuencias y modos de hacer, que
les otorgan gran seguridad y confianza en sí mismos y percibir pautas de
estructuración temporal.

La adquisición de la autonomía progresiva en actividades cotidianas como la


alimentación, el sueño, el control de esfínteres, la limpieza etc. tienen una
extraordinaria importancia para el niño en su etapa de desarrollo de 0 a 6 años.
Las rutinas, por tanto, deben ser algo esencial en el aula, repitiendo durante la
semana el mismo horario para que el niño sepa que le toca en cada momento y
preparar su mente para la siguiente actividad a realizar. Para ello podría ser
interesante realizar un horario con pictogramas o palabras sencillas y tenerlo
en un lugar visible del aula.

En cuanto al ritmo se trata de un concepto diferente a las rutinas pero


relacionado. El ritmo es la forma de organización personal del tiempo. Es
nuestro tiempo y depende de nuestra personalidad y de las experiencias
personales. Es por ello, que los docentes lo tendremos en cuenta en el diseño
de las actividades, proporcionando alternativas, ya sean de refuerzo o
ampliación. Al realizar las rutinas, en el ritmo obtenemos autonomía en la
ejecución, le ofrecen adaptar su propia velocidad a la realización de las tareas
y le permiten predecir la sucesión de momentos, lo que, como hemos señalado,
le va a aportar seguridad y le va a ayudar a estructurar la concepción del
tiempo.

Las rutinas en el aula se organizan en torno a varios momentos:

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1. La entrada: Prever y planificar el ambiente donde se integrará el niño a
su llegada, la recepción cariñosa, el saludo individual, el intercambio de
información con los padres…
2. Juego y actividad: Los tiempos de juego y actividad se enmarcan
dentro de la atención de las necesidades básicas, y cumplen una función
muy precisa dentro de la organización del horario, pues además son los
recursos para que el niño integre nuevos esquemas temporales, como
pueden ser los de principio, durante, fin.
3. Recreo almuerzo: Se trata de dos momentos importantes de relación,
de disfrute. El tiempo de comida será suficiente para todos los niños, ni
largo, ni corto, pero con un comienzo y un final precisos.
4. Aseo baño: Se trataría igualmente de dotar a esta dimensión de un
sentido inequívocamente educativo. Trataremos de que los niños
identifiquen el momento en el que deben realizar las acciones, que
comprendan el porqué de la necesidad de realizar acciones de higiene
personal y las realicen lo más autónomamente posible, que sean
capaces de llevar a cabo determinadas destrezas motrices, que
adquieran un cierto control sobre su propio cuerpo…
5. La salida: Planteamos este momento como un sentido educativo,
evitando las prisas y agobios, haciendo balance y reflexión de la jornada,
cantando una canción para despedirnos….

A la hora de establecer una rutina en el aula será importante ir adelantando a


los niños que es lo que haremos y también lo que hemos hecho, para lo cual
intentaremos dentro de lo posible, mantener el orden de nuestras rutinas, sobre
todo con los más pequeños. También podemos anunciar cada momento o
actividad, con un gesto, sonido o canción.

4. LA EVALUACIÓN DE LOS ESPACIOS Y DEL TIEMPO.

La evaluación ha de vincularse al desarrollo del proceso de enseñanza


aprendizaje, de modo que constituya para el maestro una práctica habitual para
valorar los procesos, avances y resultados de la acción educativa. El proceso
de evaluación tiene como fin la identificación de los aprendizajes adquiridos,
así como la valoración del desarrollo alcanzado y, a su vez proporciona datos

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relevantes para tomar decisiones individualizadas al tener presente su carácter
formativo.

En este sentido adquiere gran importancia la evaluación de cada uno de los


componentes del proceso educativo, de los elementos curriculares y, entre
ellos, de la organización del espacio y del tiempo. Para realizar esta
evaluación, se pueden utilizar instrumentos como el diario del profesor entre
otros.

Los ítems que deben evaluarse con respeto a las condiciones físicas de la
escuela o de las zonas comunes del centro, según MAIQUE MARCH Y
FERNANDEZ MARCH son:

● La distancia de la escuela al núcleo comunitario.


● Distancia de vías de circulación y de conducciones eléctricas o de gas.
● Superficie por alumno para las aulas y para patios.
● Conducciones de seguridad e higiene, como la existencia de escaleras
con barandillas, de paredes lavables, de iluminación adecuada,
existencia de ventanas, temperatura apropiada, plan de evaluación y
distribución de alarmas, extintores, mangueras etc.
● Dependencias que posee a nivel interno y condiciones de estas.
● Zonas externas que posee y su estado, es decir, zonas verdes, zonas
de juego, zona de recreo etc.

CON RESPECTO AL AULA, podríamos sugerir los siguientes:

● ¿Favorece la libre iniciativa del niño y su creatividad?


● ¿De qué espacio dispondremos?
● ¿Se permite al niño autoevaluar sus logros y aprender a distribuirse el
trabajo?
● ¿Los rincones son lo suficientemente amplios para permitir el
movimiento?
● ¿Están decorados estos espacios con elementos que estimulen al niño?
● ¿Los elementos están al alcance de los niños?
● ¿El clima es propicio para que el niño se sienta seguro y sepa apreciarlo
y valorarlo?

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● ¿Permite experiencias de aprendizaje semejantes a la situación real y
favorece la transferencia?
● ¿Es una continuación del ambiente familiar?
● ¿Desarrolla integralmente al sujeto mediante el trabajo juego y favorece
la formación de hábitos?
● ¿Los niños han participado en su organización con el adorno, su
cuidado, limpieza, decoración?
● ¿Están las áreas de trabajo claramente diferenciadas?
● ¿Atienden estas áreas a las necesidades del niño?
● ¿Favorecen el desarrollo personal, así como a la cooperación?
● ¿Están distanciadas espacialmente las zonas de trabajo o juegos
ruidosos de las zonas de trabajo individual silencioso que exige
concentración?

Muchas de las conductas antes señaladas con respecto al espacio pueden


servirnos para detectar que la organización temporal propuesta no es la
adecuada. Nosotros señalamos los siguientes ítems para evaluar la distribución
temporal:

● ¿Se adapta al desarrollo psicológico del niño?


● ¿Se adapta a la complejidad de las tareas?
● ¿Se tiene en cuenta la curva de fatiga del alumno?
● ¿Se han tenido en cuenta los valores sociales y las circunstancias
ambientales?
● ¿Se respetan los ritmos individuales para la realización de rutinas?
● ¿Existe tiempo para el trabajo individual y en grupo?
● ¿La planificación temporal permite la libre expresión del niño?
● ¿Se cuida la sucesión de ejercicios y actividades de forma que no sea
algo tedioso y sin sentido?
● ¿El niño conoce básicamente como se distribuye el tiempo y las formas
escolares?

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CONCLUSIÓN

La mayoría de los niños están ansiosos por conocer, aprender y explorar todo
lo que hay a su alrededor. El reto del educador consiste en trabajar a partir de
sus necesidades, de sus intereses, de ofrecerles un ambiente y unos
materiales con los estímulos necesarios para responder a esas necesidades,
tanto de manera individual como colectiva, y extraer de cada niño el máximo
desarrollo posible. Y todo ello sin olvidar, que los medios han de estar al
servicio del proyecto educativo y no al revés.

Los distintos ambientes en los que los niños viven, participan en su proceso de
desarrollo y aprendizaje. El ambiente escolar no funciona como escenario
estático en la educación, sino que es moldeador de la acción. Por ello es
fundamental que cualquier planteamiento metodológico tenga en cuenta tanto
el espacio como el tiempo, de tal manera que sea capaz de estimular la
interacción entre iguales y con los adultos, la manipulación, la observación, la
experimentación etc. y a la vez ofrezca una seguridad emocional y segura para
el niño.

Por último, es preciso no olvidar la continua revisión y evaluación para que


nuestro proceso de enseñanza aprendizaje sea eficiente.

REFERENCIAS

Ibáñez, C. (2018). El proyecto de Educación Infantil y su práctica en el aula.


Editorial La Muralla.

Ponce De León, A. & Alonso, R.A. (2012). La programación de aula en


educación infantil paso a paso. Editorial CCS.

Madrid, D. & Mayorga, M.J. (2012). La organización del espacio en el aula


infantil: de la teoría a las experiencias prácticas. Editorial Octaedro.

14
Trueba, B. (2015). Espacios en armonía: propuestas de actuación en
ambientes para la infancia. Editorial Octaedro.

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