Introducción:
El consumo nocivo de alcohol, al tratarse de una sustancia psicoactiva que provoca
dependencia, tiene aparejados numerosos costos sociales como la violencia, criminalidad,
estigmatización y aislamiento (Organización Panamericana De La Salud, 2008)(Risor, 2016).
Además de ello, constituye el principal factor de riesgo de mortalidad y discapacidad en la
región de las Américas, y uno de los cuatro principales factores de riesgo comportamentales
de las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT). Las ENT representan la carga de
enfermedad más grande a nivel mundial, con un rol importante y creciente en las economías,
afectando desproporcionadamente a aquellas de ingresos bajos y medios (World Health
Organization, 2011) (Organización Panamericana De La Salud, 2008). Al mismo tiempo, la
Organización Panamericana de la Salud prevé un aumento en el consumo de alcohol y los
daños que ocasiona a medida que los países de la región se desarrollen económicamente
(Organización Panamericana de la Salud, 2015).
En cuanto a las consecuencias del consumo de alcohol, hay un consenso en que no son las
mismas para todos los individuos de una sociedad. Las diferencias pueden explicarse por el
impacto que tienen factores como el desarrollo económico, la cultura, la disponibilidad de
alcohol y la efectividad de las políticas sobre los distintos grupos de la sociedad (Peña et al.,
2017) (Organización Panamericana de la Salud, 2015). En general, los más vulnerables a daños
ocasionados por el consumo de alcohol son los niños, adolescentes, ancianos, mujeres y
personas de los estratos socioeconómicos más bajos. A su vez, quienes son más susceptibles a
consumir alcohol de forma nociva son los hombres respecto de su contraparte femenina y las
poblaciones de los estratos socioeconómicos más bajos respecto de los más pudientes. Un
grupo poblacional particularmente vulnerable en América Latina es el de los pueblos
indígenas: estudios y anécdotas documentadas indican que sufren daños sustanciales por el
consumo de alcohol, los cuales se explican en parte por el acceso limitado a servicios de salud
y otro tipo de intervenciones en caso de adicción, no obstante se reconoce la necesidad de
ampliar los conocimientos acerca de las repercusiones que tiene el alcohol en los grupos
indígenas (Organización Panamericana De La Salud, 2006) (Organización Panamericana de la
Salud, 2015).
Con respecto la vulnerabilidad de los pueblos indígenas, (Banco Mundial, 2015) afirma que
aunque se logró una importante reducción de la pobreza y una expansión de la clase media en
la región latinoamericana en la pasada década, los pueblos indígenas no se beneficiaron
proporcionalmente debido a que aún “afrontan barreras estructurales y culturales que
impiden su inclusión social y económica plena” y sugieren ampliar los conocimientos en esta
área.
Bolivia está entre los países de la región que tiene una importante proporción de indígenas en
su población. Según (Instituto Nacional de Estadística (INE), 2013), el 29% de los jefes de hogar
se identificaron con algún pueblo indígena, siendo la zona del altiplano la que concentra la
mayor proporción de indígenas. En (Banco Mundial, 2015) se exponen las brechas persistentes
en contra de la población indígena, en aspectos como el acceso a servicios básicos, niveles de
educación e ingresos. Si bien ciudades como El Alto – la cual ha tomado forma y dimensión en
los últimos 50 años acogiendo a población indígena que migra de zonas rurales hacia la urbe
(Risor, 2016) -son un ejemplo del potencial que tienen centros urbanos para reducir esta
brecha, hay posturas que consideran que las altas tasas de crecimiento poblacional superan la
capacidad de planificación del Estado, lo cual tiene consecuencias directas sobre la seguridad
civil exponiendo a la población a altas tasas de criminalidad, y acompañado de aspectos
culturales, propicia un entorno favorable para el desarrollo de patrones nocivos de consumo
de alcohol (Andersen, 2002) (Banco Mundial, 2015) (Risor, 2016) (Organización Panamericana
De La Salud, 2006).
Sobre la problemática del consumo de alcohol, aunque los datos que proporciona
(Organización Mundial de la Salud, 2018) indican que el consumo de alcohol per cápita en
Bolivia es menor al promedio de la región, encontrándose por debajo de países como Chile,
Argentina y Perú; es importante tener en cuenta que en Bolivia, la producción,
comercialización y consumo de bebidas alcohólicas se dan en un escenario que resulta difícil
de vigilar y cuantificar, desencadenando en una posible subestimación de los niveles y
patrones de consumo y los daños asociados (Organización Panamericana de la Salud, 2015).
En base a lo expuesto, el presente trabajo se propone analizar los aspectos socioeconómicos y
demográficos que tienen relación con el gasto en bebidas alcohólicas que realizan los hogares
de la zona urbana del altiplano boliviano, región que concentra la mayor proporción de
población indígena y contempla los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí (Morales et al.,
2000). Al no disponer de datos acerca de las cantidades ni tipos de bebidas alcohólicas
consumidas o compradas por los integrantes de los hogares analizados, ni los precios a los que
se enfrentan, analizamos el gasto en alcohol, tomándolo como una variable aproximada de los
patrones de compra alcohol. El nivel de gasto en bebidas alcohólicas de un hogar implica un
costo de oportunidad, el cual es más elevado para aquellos integrantes que no consumen
alcohol, a quienes se les asigna menos recursos a medida que el gasto en alcohol se eleva, para
un nivel dado de ingresos (García Arancibia, 2014).
En tal sentido, se caracteriza el mercado de bebidas alcohólicas en Bolivia y luego, usando los
datos disponibles de la Encuesta de Hogares onda 2013 para la zona urbana del altiplano
boliviano, realizamos una descripción comparativa de las características socioeconómicas,
demográficas y el gasto en alcohol de los hogares indígenas y no indígenas. Posteriormente
realizamos una estimación paramétrica del gasto de los hogares en bebidas alcohólicas como
una función de algunas variables socioeconómicas y demográficas, entre ellas la condición
indígena del hogar. Finalmente desarrollamos la discusión y conclusiones del trabajo.