Introducción
la importancia que ha tenido la mujer a través de la historia, está en su situación humana y
propia de ser mujer, con sus particulares características físicas, psicológicas y emocionales; siendo una
integrante de un entorno social en el que por las razones culturales, muchas veces, no se respetó sus
derechos, recibiendo un trato injusto.
El rol de la mujer en Israel, desde tiempos antiguos hasta la época de Jesús, se caracteriza por
una evolución continua dentro de una estructura social y cultural dominada por normas patriarcales.
Aunque la mujer generalmente estuvo sujeta a roles domésticos y familiares, ciertos periodos históricos
y figuras femeninas marcaron hitos importantes en su participación y reconocimiento. A continuación,
se detalla una línea de tiempo ampliada que describe la transformación del rol de la mujer en Israel a lo
largo de diversas etapas históricas.
No obstante tenemos como ideal hablar del rol de la mujer en Israel. A la vez no podriamos
dejar aún lado su origen y valor, debido al caso que podria ser variante por los elementos de su entorno,
este el más ponderante su cultura.
El libro del Génesis posee dos relatos respecto a la creación de la especie humana y en ambos la
mujer es mencionada con detención e intencionalidad. En el primer relato de la creación en Génesis
cap.1:27-28, se nos permite descubrir elementos decidores acerca de la naturaleza y valor de la mujer:
Dios creó al ser humano ( )ָֽה ָאָד םa su imagen; lo creó a imagen de Dios. Macho( )ָז ָ֥כרy hembra( )ְנ ֵק ָב הlos
creó(Gn.1:27 RV60).
Este texto fundamental, podría derribar cualquier pretensión de establecer una supuesta
superioridad del varón sobre la mujer. Dios no ha creado seres humanos de segunda clase, o de
categoría inferior, todos: mujeres y hombres, han sido creados a su imagen. No existe superioridad de
uno sobre el otro, sino que ambos forman el único nosotros, que constituye el ser humano pleno creado
por Dios.
Y los ()ֹאָת םbendijo Dios, y les ()ָל ֶ֜ה םdijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y
señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la
tierra. (Gn.1:28 RV60)
Como confirmación del propósito de Dios de constituir a la mujer y al varón como
representantes de su imagen, Génesis 1:28 expresa que “ambos” fueron bendecidos y recibieron la
comisión del Señor de ser sus mayordomos al cuidado y administración de su perfecta creación. El uso
en el texto hebreo de dos pronombres en tercera persona plural: “Y los (‘otam) bendijo Dios y les
(lahem)dijo…” confirma la misión y responsabilidad ecológica-teológica que la mujer y el varón asumen
como resultado de ser imagen del Dios Creador y sustentador de todo lo que existe.
La mujer entra en los designios divinos en el mismo plano que el varón. No existe aquí evidencia
textual alguna de diferenciación de rango, valía o dignidad entre ellos. El segundo relato de la creación
(Gn.2:4b-25), pertenece a una tradición hebrea más antigua, con carácter de narración antropomórfica,
y podríamos decir, que complementa a la tradición del primer capítulo, de carácter más sintético y
general.
Si el primer relato nos presenta una igualdad de los dos sexos en sus derechos y deberes
comisionados por Dios mismo, el segundo relato (cap.2) va más allá. Dios está descrito
antropomórficamente con la imagen del Dios alfarero. El ser humano no es la cumbre de la creación,
sino el inicio de ella; alrededor del hombre, Dios va colocando los animales, sin embargo, este no es
feliz. El varón no es un ser pleno, necesita una ayuda que sea semejante a él (Gn.2:18).
Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una
de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla ( )ַה ֵּצ ָ֛לעque Jehová Dios tomó del hombre (
)ָֽה ָאָ֖ד ם, hizo una mujer ()ִא ָּׁ֑ש ה, y la trajo al hombre. (Gen 2:21-22 RV60)
El escritor bíblico describe que de una costilla del varón, extraída por Dios, forma a la mujer. En
realidad, la expresión tsela’, que aparece en el Tanaj hebreo cerca de 40 veces, se debe traducir como:
costado, parte de un todo, una porción. Dando a entender, que de la misma materia, parte de la
naturaleza del varón, Dios creó a la mujer. Por ello es llamada ‘ishah, varona, feminización singular del
masculino ‘ish, varón.
Si Dios hubiese formado a la mujer de una figura de arcilla independiente del varón, la
cosmovisión hebrea de la época bíblica, habría entendido que se trataba de otra criatura distinta al
ha’adam (Pikaza, 2013, p.321). No se debe olvidar que los animales también fueron creados a partir de
la tierra (ha’arets y ‘adamah) en el primer relato de Génesis (1:24-25), pero se trataba de especies
distintas al ser humano. La mujer (ishah), al ser tomada del varón (‘ish), comparte exactamente la misma
naturaleza, misma humanidad. Esto explicaría por qué el varón al contemplarla exclama:
Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ( )ֶ֚ע ֶצ ם ֵֽמ ֲע ָצ ַ֔מ י ּוָב ָׂ֖ש ר ִמ ְּב ָׂש ִ֑ר יésta será
llamada Varona ()ִא ָּׁ֔ש ה, porque del varón ( )ִ֖א יׁשfue tomada. (Gen.2:23 RV60). La expresión hebrea
‘etsem me’atsenay ubasar mibesari, podría ser traducida efectivamente como: ella es mi misma
naturaleza y materia. En simples palabras, pertenecientes a la misma clase, especie y esencia.
La misma expresión es empleada en el Antiguo Testamento como un hebraísmo para señalar
pertenencia al mismo clan familiar, la misma tribu o nación (Jue.9:2; 2Sam.19:13; 1Cr.11:1) de la familia
patriarcal. Sin embargo, hay otras figuras de mujeres que no corresponden a ese prototipo, y en estas
mujeres, Dios se ha manifestado permitiendo que aparezcan en un papel predominante en la historia de
salvación.
Es necesario tener presente que los autores bíblicos están condicionados intrínsecamente por la
historia y reflejan la cultura de su propio lugar y época, lo que hace que se deba admirar en ese
contexto, los relatos sobre Sara, Rebeca, Raquel y Lía, Miriam la hermana de Moisés, Débora, Jael y
Judit, Abigail, Vasti, Noemí y Rut, Safira y Puah, la mujer sabia de Tecoa y todas aquellas mujeres, sin
nombre, mencionadas en la tradición bíblica del Antiguo Testamento, En honor y consideración a las
compañeras de imagen y semejanza, coherederas de la vida eterna otorgada en Cristo Jesús, quien fue y
es Maestro y Señor de mujeres y hombres.
La jerarquía del varón sobre la mujer no está en el diseño de Dios. La primera mención de un
gobierno masculino está en Gén 3:16, A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus
preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. que lo
identifica como un resultado directo de la caída. Como todos los otros resultados de la caída, este es un
cambio negativo.
La llegada del cristianismo y su rápida difusión modificará en un primer momento este
panorama patriarcal y se le permitirá a la mujer acceder a ámbitos que le estaban vedados, como el del
aprendizaje (Luc. 10:38-42) o simplemente el de poder formar parte libremente de un grupo de
seguidores de un rabbí (Luc.8:1 -3). Pablo habla de una igualdad para vivir la fe en Cristo, esta es la
fórmula prepaulina recogida en la Ep. a los Gálatas 3:28 "Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni
hombre ni mujer; ya que todos vosotros sois uno en Cristo.
El ROL DE LA MUJER EN ÉPOCA DE JESÚS (C. 4 A.C. – 30 D.C.)
A) Contexto Histórico: Bajo el dominio romano, la sociedad judía experimentaba fuertes
tensiones políticas y económicas. En este contexto, Jesús emerge como un líder espiritual, predicando
un mensaje de amor y redención que desafiaba muchas normas de la época.
B) Revolución en el Trato a las Mujeres por Jesús: Jesús mostró una actitud sin
precedentes hacia las mujeres, acercándose a ellas sin prejuicios y permitiéndoles participar
activamente en su ministerio. Mujeres como María Magdalena, Marta y su hermana María de Betania
recibieron enseñanzas de Jesús y participaron en momentos significativos de su vida. María Magdalena,
en particular, fue la primera en recibir la noticia de la resurrección, lo que refleja el respeto y el valor
que Jesús les otorgaba.
C) Mujeres en el Ministerio y la Comunidad Cristiana Primitiva: Tras la muerte de Jesús,
las mujeres desempeñaron papeles importantes en la iglesia primitiva. Aunque no se les otorgaron
posiciones formales de liderazgo en la estructura eclesiástica, su papel en la expansión y consolidación
de la comunidad cristiana fue vital. La comunidad cristiana temprana promovió una igualdad de dignidad
y respeto sin precedentes, influenciada por el trato de Jesús hacia las mujeres y su inclusión en su
mensaje espiritual.
Conclusión
El rol de la mujer en Israel, desde la antigüedad hasta los días de Jesús, fue evolucionando desde
una función doméstica y familiar hacia una participación más activa en el ámbito religioso y social. A lo
largo de las diferentes épocas, aunque las mujeres generalmente enfrentaron limitaciones impuestas
por la sociedad patriarcal, lograron una influencia notable en momentos clave de la historia de Israel. La
llegada de Jesús marcó un punto de inflexión, abriendo la puerta a una visión de igualdad espiritual y
social que se reflejaría en las primeras comunidades cristianas. El mensaje y trato de Jesús hacia las
mujeres impulsaron un cambio que, con el tiempo, transformaría el papel de la mujer en la fe y la
sociedad.