Técnicas de Sutura en Cirugía Bucal
Técnicas de Sutura en Cirugía Bucal
Resumen
El presente artículo tuvo como propósito analizar por medio de una revisión documental
los aspectos fundamentales relacionados con la sutura en el área de la cirugía bucal. En
un comienzo se estudió los objetivos que persigue, así como los principios esenciales y
las condiciones que rigen una correcta técnica de sutura, luego se describió los
instrumentos básicos y se especificó los tipos de agujas e hilos quirúrgicos, en este
sentido se hizo hincapié en destacar los nuevos materiales que son empleados en la
actualidad para el cierre eficiente de las heridas, después se analizó de manera detallada
cada una de las técnicas de sutura más utilizadas para realizar el cosido quirúrgico de
las distintas heridas que pueden crear el cirujano bucal u odontólogo al momento de
intervenir los tejidos bucales. Finalmente, se dieron las recomendaciones
postoperatorias para asegurar la cicatrización de la herida sin complicaciones, así como
las pautas a tomar en cuenta al momento de retirar el hilo de sutura.
Abstract
The purpose of this research was to analyze, through a documental review, the main
aspects related to suture in the area of the oral surgery. At a beginning the objectives
that it pursues were studied as well as the essential principles and conditions that rule a
correct suture technique, then the basic instruments were described and the specific
types of needles and surgical threads were specified, in this sense attention was focused
on the new materials that are currently used for the efficient closing of the wounds.
Then, each one of the suture techniques most used to perform surgical sewing of the
different wounds that can be created by oral surgeon when working on the buccal
tissues. Finally, postoperative recommendations to assure the healing of the wound
without complications, as well as the rules to take into account when moving away the
suture thread were given.
Introducción
El cierre adecuado de una herida a través de la sutura permite que la cicatrización ocurra
satisfactoriamente, reduciendo las posibilidades de complicaciones durante la fase de
reparación de los tejidos. El cirujano bucal u odontólogo debe tener un conocimiento
detallado de los distintos materiales e instrumentos, así como el dominio de las técnicas
para efectuar la sinéresis de los tejidos, en tal sentido debido a la importancia que reviste
para la odontología el manejo apropiado de las heridas quirúrgicas, este trabajo describió
de manera detallada los aspectos básicos de la sutura relacionados específicamente con
el área de la cirugía bucal, destacando las ventajas, desventajas y aplicación clínica de
cada una de las técnicas de sutura. Por otra parte, se destacó los nuevos sistemas y
materiales que han surgido con el objetivo de mejorar los resultados estéticos, a la vez
de facilitar la aproximación de los bordes de la herida. También este trabajo describió
de forma práctica y sencilla los pasos para llevar a cabo las técnicas de sutura más
utilizadas en cirugía bucal y que permiten la síntesis apropiada de los tejidos
intervenidos, por último se destacó la manera como se debe retirar el hilo quirúrgico sin
comprometer la integridad de la herida.
Es importante señalar que en la cavidad bucal, una herida puede originarse de manera
accidental (un traumatismo) o producto de la incisión realizada por el cirujano bucal
cuando interviene a un paciente y que son propias de la técnica quirúrgica aplicada 8,
en ambos casos el uso de la sutura es fundamental para la cicatrización, al
reposicionar el tejido en su ubicación original, o en ciertos casos en otra diferente
según los objetivos terapéuticos. Además puntualiza Gay 4 que la sutura no esta
reservada únicamente a las grandes intervenciones, todo lo contrario ante cualquier
herida operatoria debe valorarse la necesidad de suturar, inclusive una exodoncia simple
puede ameritar la toma de puntos de sutura. En conclusión, la síntesis de los tejidos
busca mantener unidos los bordes de la herida hasta que se complete el proceso de
cicatrización.
2. Objetivos de la sutura
Entre los objetivos principales que persigue suturar una herida se pueden señalar:
2.1 La coaptación
Consiste en aproximar los bordes de la herida, llevándolos hacia su posición original 4,10 o
a una ubicación distinta según las expectativas terapéuticas que considere el cirujano,
hasta que se complete la cicatrización.
2.2 La hemostasia
La adaptación apropiada de los ¡colgajos de la herida por medio de los hilos de sutura
favorece la hemostasia a través de un efecto mecánico. En este aspecto, realizar una
cirugía con el menor grado de injuria a los tejidos, respetando los principios básicos de
cualquier intervención, evitando laceraciones o traumas para preservar los bordes de la
herida y asegurar que el colgajo mucoperióstico descanse sobre hueso sano son entre
otros los factores que colaboran con la hemostasia al momento de suturar. Cuando se
presenta un sangrado interno importante en la piel o en la mucosa bucal no es
conveniente suturar la herida, pues si esta hemorragia se mantiene existe el riesgo que
se forme un hematoma, el cual puede constituirse en un foco de cultivo para ciertos
microorganismos que con seguridad van a infectar secundariamente a la herida,
interfiriendo en la cicatrización 7; ahora bien en el caso de producirse posterior a una
exodoncia un sangrado excesivo en el alvéolo, resulta útil recurrir a la sutura para
mantener apósitos hemostáticos dentro del mismo, que permitan estabilizar el coágulo
y de esta forma controlar la hemorragia 8,10.
Por último, en ciertas situaciones de emergencia el uso de la sutura puede ser eficaz
para cohibir la presencia de un vaso sangrante, en este caso se anuda el hilo con un
poco más de firmeza que para un nudo simple y común 11.
Finalmente, los cementos quirúrgicos como el Coe-pak y el Peripac pueden usarse como
apósitos para proteger la superficie cruenta de una herida que cicatrizará por segunda
intención 1.
Durante el acto operatorio se puede utilizar la sutura para mantener los colgajos
mucoperiósticos separados, este gesto facilita la intervención quirurgica y reduce el
riesgo de lesionar los tejidos blandos 13, además permite una mejor visión del campo
operatorio al controlar los tejidos según la necesidad de la intervención, como en el caso
de la eliminación de torus palatinos, frenillos linguales 14, durante la extracción de
caninos superiores por palatino y en los colgajos desplazados, entre otros
procedimientos.
Es importante al momento de suturar que la herida presente sus bordes bien definidos,
el cirujano bucal debe realizar incisiones en una sola intención, sin segundos cortes
accesorios y tener cuidado al momento de realizar el despegamiento del colgajo para no
desgarrar el tejido 8, todo esto permite presentar al final de la cirugía una herida con
sus bordes en buen estado, lo que favorece la perfecta readaptación y sin complicaciones
del tejido intervenido.
Una excesiva tensión en la sutura al momento de anudar produce una disminución del
riego sanguíneo en los extremos terminales de la herida, sostienen Peterson, Hupp, Ellis
y Tucker 10 que clínicamente se visualiza un área de color blanco a consecuencia de la
isquemia, con el peligro de provocar una necrosis. Así pues, los hilos deben anudarse
aplicando una fuerza que permita mantener los tejidos en su posición sin afectar la
irrigación de los bordes de la herida, además debido a las características propias del
tejido bucal es posible que se produzca un desgarro si la fuerza aplicada es desmedida
al momento de anudar. Se dice que el material de sutura no debe ser más fuerte que el
tejido a suturar. En caso contrario, si se anuda incorrectamente el hilo o los puntos
quedan flojos es posible que se desaten antes de tiempo, con el riesgo de una
dehiscencia en la herida.
Ahora bien, cuando se sutura en la piel es importante tener presente las líneas de
Langers 12, estas representan las áreas de distribución de la tensión en la piel, se
recomienda que en la medida de lo posible los puntos se coloquen perpendiculares a
ellas, esto permite que la herida no sea sometida a grandes tensiones y de esta forma
poder obtener un buen resultado estético.
La sinéresis debe ser efectuada por planos para que se unan los tejidos de la misma
naturaleza 4,5,7,15, como por ejemplo la mucosa con mucosa, el periostio con periostio o
el músculo con músculo. Además, en el tejido bucal es necesario lograr el afrontamiento
con una cierta eversión que proyecte los bordes de la herida hacia afuera para asegurar
una correcta cicatrización.
Es preciso que los bordes de la herida se encuentren sin daño, más allá del generado
por la manipulación durante el acto operatorio. Estos márgenes deben presentar un
color sano, por lo tanto antes de suturar es pertinente descartar el tejido desgarrado o
que tenga comprometido su irrigación, así mismo se debe evaluar la condición de la
herida y considerar realizar la exéresis de aquel tejido en mal estado, de lo contrario
existe el riesgo de la necrosis, la infección, la hemorragia y la dehiscencia entre otras
posibles complicaciones de la cicatrización.
El afrontar de manera incorrecta los bordes de la herida en sus planos profundos origina
la formación de un espacio muerto, este favorece la acumulación de sangre (hematoma)
que puede infectarse secundariamente al constituirse en un sustrato óptimo para la
proliferación bacteriana, lo que comprometerá la cicatrización 4. Para evitar este
inconveniente se recomienda que el punto de sutura abarque todo el grosor de la mucosa
y que sea proporcional tanto en superficie como en profundidad.
4. Instrumental para la sutura
Entre los instrumentos básicos necesarios para que el cirujano bucal u odontólogo realice
la síntesis adecuada de una herida se encuentran lo siguientes:
Se encuentra con dientes y sin dientes, para llevar a cabo la sutura en cirugía bucal se
recomienda utilizar la pinza sin dientes o también llamada atraumática, porque permite
manipular el tejido sin el riesgo de comprometer la integridad del mismo. La más
conocida es la pinza de Adson 4,10,16, esta se caracteriza por tener un tamaño pequeño
lo que facilita su maniobrabilidad, constituyéndose en la continuación de las manos del
cirujano. Presenta en su parte activa unos bocados largos y finos que permiten sujetar
y estabilizar los bordes de la herida mientras es atravesada por la aguja quirúrgica,
reduciendo las posibilidades de trauma y desgarro en el tejido 16.
4.2 El portaagujas
Es una pinza de forcipresión o presión continúa que sirve para sujetar la aguja al
momento de suturar tanto incisiones intrabucales como extrabucales 16,17, además de
usarse al momento de efectuar el anudado instrumental. Existen diversos modelos con
variados tamaños y formas, siendo el más conocido el portaagujas tipo Mayo.
anexos. Finalmente, las tijeras destinadas para la técnica de sutura no se deben utilizar
para cortar tejidos u otros materiales ya que pierden la eficacia de su corte 19.
Las agujas se clasifican según su forma en rectas y curvas, en cirugía bucal se utilizan
las agujas curvas pues facilitan el cosido quirúrgico en áreas donde el acceso es
complicado. La curvatura permite recuperar la punta de la aguja a medida que se
profundiza en los tejidos, en este sentido entre más profundo es el tejido mayor es la
necesidad de que la aguja tenga una curvatura pronunciada.
Según el radio de su circunferencia las agujas curvas pueden ser de ¼- 3/8- ½- 5/8 de
círculo, las más empleadas son las de ½ de círculo y 3/8 de círculo 4, ya que facilitan la
sutura de los tejidos bucales.
Respecto a las agujas rectas, estas se utilizan para suturar en la piel u otros tejidos
superficiales donde es posible el anudado manual, como por ejemplo en el tracto
gastrointestinal, sólo en casos excepcionales este tipo de agujas pueden ser utilizadas
en la cavidad bucal (hemorragias en el piso de la boca).
2,5
Otra manera de clasificar a la aguja quirúrgica es según su forma al corte transversal ,
pudiendo ser: cilíndrica, espatulada, triangular convencional y triangular invertido.
Se emplea para suturar tejidos de consistencia suave y que sean fáciles de penetrar,
este tipo de aguja crea un orificio más pequeño si se compara con la aguja de corte
triangular, por lo que se conoce también como aguja atraumática. Se utiliza en áreas
donde se busca obtener el menor trauma posible, como por ejemplo cuando se sutura
en el tejido muscular y en la aponeurosis.
La selección del tipo de material de sutura dependerá de una variedad de factores tales
como: la naturaleza del tejido; la ubicación, el acceso y las características de la herida;
la evolución postoperatoria esperada; los objetivos estéticos y funcionales así como el
grado de tensión entre otros.
Indica Raspall 2 que el hilo de sutura ideal debe exhibir con una serie de cualidades entre
las que se pueden destacar las siguientes: tener una buena resistencia a la tracción, ser
un material fácil de manipular, generar una escasa reacción tisular, no provocar
reacciones alérgicas; por otra parte el hilo no debe absorber líquidos, así como presentar
una escasa adherencia bacteriana, además de mantener sus propiedades a lo largo del
tiempo.
Son digeridos progresivamente por la acción enzimática del organismo 5, debido a esto
no requieren ser removidos del tejido una vez colocados. El uso de los hilos reabsorbibles
se recomienda en los siguientes casos: para suturar tejidos en planos profundos, donde
se dificulte el retiro posterior del hilo quirúrgico; en pacientes pediátricos poco
colaboradores (de esta forma el niño no debe acudir a otra cita para retirarle la sutura);
para cerrar heridas en pacientes antes que sean sometidos a bloqueos intermaxilares;
para suturar en la lengua y en el piso de la boca; en pacientes que por su ubicación
geográfica se les dificulte regresar a la consulta y para suturar tejidos que cicatricen
rápidamente, entre otros motivos.
Estos deben ser retirados transcurrido cierto tiempo, ya que no son afectados por la
acción de las enzimas corporales, si no se remueven de la herida pueden generar
englobamientos de tejido cicatrizal. Los hilos no reabsorbibles se emplean para suturar
tejidos que cicatrizan lentamente, tienen la ventaja de permanecer el tiempo suficiente
para asegurar la correcta reparación de la herida, además permiten llevar el seguimiento
y control de la evolución del paciente, pues este debe regresar a la consulta pasado unos
días para que le sean retirados los hilos de sutura.
Esta sutura reabsorbible de origen sintético al igual que el ácido poliglicólico es mejor
tolerado por el organismo que el catgut, algunos cirujanos encuentran a la poliglactina
fácil de manipular, asimismo sus nudos resisten más. No se degrada por acción
enzimática o proteolítica sino por mecanismos menos agresivos.
4.5.2.3.1 La seda
4.5.2.4.1 El nailon
Para finalizar, existen otros materiales sintéticos no reabsorbibles entre los que se
pueden señalar: el poliéster y el polipropileno, este último es un material de sutura que
provoca una reacción tisular mínima, es más fácil de manipular y anudar que el nailon
aunque raramente se utiliza en la boca 2, respecto al poliéster indica Fuller 5 que es la
más fuerte de todas las suturas, este se presenta trenzado pudiendo estar recubierto de
teflón.
Estas se forman por la reunión de varias hebras. También se conocen con el nombre
de suturas polifilamentos o hilos trenzados. Entre sus ventajas están la de tener mayor
resistencia a las fuerzas tensoras, además son más fáciles de manejar y anudar si
se comparan con las suturas monofilamentos 20, aunque tienen el inconveniente de
sufrir los fenómenos de capilaridad y de favorecer la acumulación de
gérmenes, lo que puede interferir con la cicatrización. Entre las suturas trenzadas
tenemos: la seda, el algodón y el nailon entre otras.
Cuando se realiza la síntesis en la piel se recomienda utilizar hilos con diámetros finos,
como por ejemplo 5-0 ó 6-0 12,20.
Por último, para reducir la reacción tisular es conveniente seleccionar la sutura con el
menor diámetro posible y que sea capaz de resistir las fuerzas de tensión, de esta forma
se asegura la cicatrización apropiada del tejido.
El micropore 1,2,4,5 es un material adhesivo que consiste en unas cintas largas y estrechas
dispuestas en paquetes estériles. Para su aplicación la piel debe estar seca y los bordes
de la herida limpios e intactos, esto con el objetivo de asegurar un afrontamiento
correcto, las cintas se colocan con una separación de 0,5 cm aproximadamente entre
ellas y como sólo aproximan en superficie es necesario tomar puntos de sutura en
profundidad para evitar la dehiscencia de la herida 4.
Entre los pegamentos tópicos se pueden señalar a la fibrina autóloga 6,22 y el
cianoacrilato 7,22 , el primero es un adhesivo tisular de origen natural que en pruebas
experimentales a dado buenos resultados en relación a la capacidad de resistir las
fuerzas tensoras y su uso se ha asociado a pocas complicaciones en la cicatrización; con
respecto a los pegamentos de origen artificial se tiene al cianoacrilato, este es un
monómero que se utiliza para cerrar incisiones pequeñas localizadas en la piel de la cara
que no excedan los 3 cm de longitud y que no requieran de suturas profundas, además
la herida debe estar libre de tensión 22. El cianoacrilato tiene las siguientes ventajas:
favorece la hemostasia y una vez que endurece por acción de la polimerización es inerte
y permanece rígido, aparte de tener propiedades bacteriostáticas. La técnica para su
aplicación consiste en colocar una capa delgada del producto y mantener los bordes de
la herida en su posición durante 30 a 60 segundos 7,22, hasta que endurezca. El
cianoacrilato permite el cierre hermético de la herida, se degrada en una o dos semanas
obteniéndose unos resultados estéticos satisfactorios.
Otro sistema que permite el rápido cierre de una herida es la grapadora 6,20 , esta no se
usa en la mucosa y sólo se limita en el caso de la cirugía maxilofacial para el cierre
cutáneo en el área del cuello, así como para tratar laceraciones en el cuero cabelludo 12.
Las grapadoras se presentan desechables con cargas de 35 a 40 grapas de alambres 2,
requieren del uso de pinzas tisulares para aproximar los bordes de la herida y facilitar la
acción del dispositivo.
6. Selección de la sutura
Una pregunta frecuente de los estudiantes de cirugía bucal es como seleccionar la sutura
correcta, en tal sentido, se puede responder que todo depende de la naturaleza del
tejido; de las necesidades, la experiencia, preferencias personales y habilidades del
cirujano.
-Diámetro del hilo expresado en ceros, donde el grosor del filamento es inversamente
proporcional al número de ceros.
Finalmente, el alto costo de los materiales de sutura demanda por parte del cirujano
bucal de una selección correcta de los casos que requieran ser suturados, en
consecuencia es necesario hacer un uso racional de los mismos.
En este apartado se tratará los aspectos relacionados con la técnica para realizar
correctamente la sutura a nivel de los tejidos intrabucales, para luego describir cada una
de las técnicas de anudado.
Nunca debe tomarse la aguja por la punta o por el ojal 11, si se prensa cerca de la punta
la longitud de la aguja será limitada, por lo que tropezará prematuramente la punta del
portaagujas con los tejidos; por el contrario, si se toma cerca del ojal es posible que al
momento de penetrar en el tejido se fracture o se doble la aguja, también existe el
peligro que se desprenda el hilo de la unión con el ojal.
Con la ayuda de una pinza para tejidos (pinza de Adson) el cirujano bucal adapta el
colgajo en la posición correcta 16. La herida debe limpiarse usando solución fisiológica y
gasas, además se puede utilizar la succión para visualizar los bordes de la herida, estos
deben estar intactos y presentar un corte nítido. La integridad de los tejidos blandos
dependerá de una técnica quirúrgica depurada así como de la aplicación de los principios
de una buena cirugía 4.
8.3. Lazada
Si los dos bordes de la herida están próximos entre si la lazada puede ejecutarse en un
tiempo, es decir, la aguja atraviesa los labios de la herida en una sola intención.
Aunque, para reducir el riesgo de desgarrar, traumatizar o deformar el tejido, es
preferible efectuar la lazada en dos tiempos 11, en este caso se atraviesa primero un
borde, luego se toma la aguja nuevamente con el portaagujas y finalmente se vuelve a
pasar por el otro labio de la incisión. La elección de hacer la lazada en uno o dos
tiempos dependerá entre otros factores de la habilidad y destreza del cirujano; de la
brecha entre los bordes de la herida y de las limitaciones de espacio en el área.
Es importante que el cirujano bucal sea cuidadoso en sus movimientos, en tal sentido
para evitar que la delicada punta de la aguja se doble o se fracture esta no debe tropezar
con el hueso durante la lazada.
En ciertos casos, el paso de la aguja por el borde adherido o fijo de la herida resulta
problemático, sobre todo si se trata de la encía adherida, debido a lo delgado y frágil del
tejido. Para solucionar este problema es conveniente realizar un leve desprendimiento
en el lado fijo de la herida 8,10,21, utilizando para ello un periostótomo y así obtener un
pequeño colgajo mucoperióstico, este gesto permite el avance de la aguja sin el riesgo
de dañar el tejido al momento de suturar.
8.6 Perforación
La punta de la aguja debe perforar el tejido en ángulo recto 4,10, esto permite alcanzar
una buena profundidad sin el riesgo de desgarrar los bordes de la herida, si la aguja
entra en un ángulo obtuso posiblemente se desgarre el margen del tejido.
Los puntos de sutura deben ubicarse equidistantes uno de los otros, con una separación
de 5 mm aproximadamente entre ellos. Los tejidos bucales a diferencia de la piel son
más susceptibles de desgarros, en tal sentido la aguja debe perforar tanto en
profundidad como en superficie los labios de la herida, dejando como mínimo entre 3
mm a 5 mm de distancia respecto a la línea de incisión, esto evita que al momento de
anudar o hacer tensión con el hilo se desgarre el tejido bucal, además de producir cierta
eversión de los bordes de la herida con lo que se favorece la cicatrización. Como se
indicó previamente se comienza colocando puntos de referencia en los ángulos de la
incisión, suturando de distal a mesial para aprovechar el largo del hilo y de esta forma
facilitar la técnica de sutura.
Por último, es común el desgarro cuando se sutura en un tejido delicado y escaso, como
por ejemplo la encía insertada que se encuentra cerca de los cuellos dentarios, para
evitar esta complicación una vez atravesado el tejido por la aguja se procede a empujarla
con cuidado desde su parte posterior para que siga la curvatura y emerja sin la necesidad
de prensar la punta con el portaagujas.
8.7 Ligadura
La técnica de ligadura o anudado tiene como propósito fijar la sutura para que no se
suelte y de esta manera pueda permanecer el tiempo suficiente en los tejidos, para
asegurar el contacto de los labios de la herida y permitir su correcta cicatrización. El
anudado puede ser hecho con un “ amarre con instrumentos” o un “ amarre
manual” 20. Por el acceso limitado y las características del área bucal se prefiere el
anudado con instrumentos. Al momento de anudar, se debe aplicar tensión a la sutura
para valorar si el colgajo mucoperióstico se ubica correctamente, si no se asegura una
reposición satisfactoria se debe retirar la sutura para volver a ubicarla en la posición
correcta.
El nudo debe aproximar sin causar isquemia, una gran tensión al momento de anudar
puede comprometer el riego sanguíneo en el margen de la herida con la consecuente
necrosis del tejido 4,10,24, en caso contrario una sutura floja puede provocar la
dehiscencia de los bordes de la herida.
Se recomienda que los nudos queden siempre para el lado vestibular, esto facilita el
retiro posterior de la sutura, además en esa zona molestan menos al paciente. Para
finalizar, los nudos deben colocarse a los lados de la línea de incisión para no interferir
con la cicatrización, es importante anotar en el informe quirúrgico el número y ubicación
de los puntos colocados, esta información permite el control subsiguiente y orienta al
cirujano al momento de retirar el hilo quirúrgico.
9.1. Lazada
Consiste en el paso de la aguja y del hilo por los labios de la herida, aclaran Peterson,
Hupp, Ellis, Tucker 10 que puede ser acometida en un tiempo o dos. Según la técnica de
sutura las lazadas pueden ser simples, dobles y continuas.
Una vez que se ha completado la lazada, el cirujano bucal procede a tomar con la mano
izquierda el extremo del hilo que contiene la aguja montada, tirando hasta dejar en el
otro borde de la herida un hilo de 4 ó 5 cm de largo. El portaagujas sostenido con la
mano derecha se ubica con su parte activa por delante del hilo que es sostenido por la
mano contraria, en este momento el cirujano procede a dar al hilo un movimiento
circular en sentido de las agujas del reloj alrededor del portaagujas 2; entonces con el
portaagujas se prensa el extremo final del hilo y se tira al mismo tiempo que se cruzan
las manos para obtener el primer seminudo; de inmediato se suelta el extremo corto
del hilo prensado con el portaagujas.
Al efectuar el primer seminudo, el cirujano puede dar una vuelta (nudo simple) o realizar
dos vueltas (nudo doble de cirujano) alrededor del portaagujas, siendo esta última la
maniobra más recomendada porque asegura que el nudo no se desate.
A diferencia del seminudo de sostén, el cirujano coloca el portaagujas por detrás del hilo,
a continuación se efectúa una sola vuelta con un movimiento circular en sentido
antihorario.
9.4. Seminudo de remate
Igual al seminudo de sostén pero con la única diferencia que se realiza una sola vuelta
en sentido horario.
El cirujano debe cruzar las manos al momento de hacer cada seminudo con el
portaagujas, esto con la finalidad de evitar que se afloje el nudo, además se recomienda
terminar de adaptar cada seminudo utilizando los dedos índices para regular la fuerza
transmitida a la sutura y en consecuencia evitar una tensión excesiva en los bordes de
la herida o la ruptura del hilo quirúrgico.
9.5. Cabo
Es la parte final del nudo, se compone de los extremos sobrantes del hilo quirúrgico una
vez que ha sido cortado con la tijera, se recomienda no dejar estos cabos muy largos
porque pueden molestar al paciente, de la misma manera si el cabo queda muy corto
el nudo puede aflojarse o desatarse con mayor facilidad.
También llamada sutura interrumpida, puntos sueltos o puntos separados, esta técnica
de sutura es la más utilizada en cirugía bucal tanto para cerrar pequeñas como grandes
incisiones 4,25, consiste en colocar puntos independientes fijados cada uno por un nudo,
con una separación aproximada de 0,5 cm entre ellos.
Existe una gran variedad de puntos separados que pueden utilizarse para cerrar de
manera efectiva cualquier herida a consecuencia de los distintos procedimientos de
cirugía bucal, entre los más utilizados se pueden señalar los siguientes: el punto simple
o de cirujano; puntos tipo colchonero horizontal y vertical; punto en “ X” . A
continuación se describe cada uno de estos puntos discontinuos referido a la técnica,
ventajas, desventajas y aplicación clínica:
Consiste en realizar una lazada simple, ayudado siempre con una pinza para tejidos 1 (
pinza de Adson), luego se efectúa el seminudo de sostén, para evitar que se desate se
recomienda que este seminudo sea doble (nudo doble de cirujano), luego se efectúan
los seminudos de fijación y de remate respectivamente como se explicó antes, para
finalizar el cirujano prensa con el portaagujas los dos extremos del hilo, luego los tensa
con el objetivo de poder corta el hilo con la ayuda de una tijera (tijera de Dean) dejando
unos cabos de aproximadamente 0,5 cm a un 1 cm de largo, esto resulta útil al momento
de retirar la sutura y evita que se desate el nudo.
Conocido también con el nombre de Blair-Donati o en U vertical 3,4, este punto consiste
en una lazada semejante a la que se hace para tomar un punto simple, pero en vez de
anudar se vuelve a introducir la aguja en el mismo borde pero a una distancia y
profundidad mayor (más de 5 mm), en tal sentido la aguja emerge por el borde de la
herida donde comenzó la lazada manteniendo el mismo plano transversal, la sutura se
termina con un nudo simple o doble de cirujano. Debido al recorrido de la aguja en los
bordes cruentos se llama también “ cerca-cerca y lejos-lejos” . Una modificación de este
punto es el de Ebani en donde la doble lazada se hace “ lejos-cerca y cerca-lejos” 3,4.
Este tipo de punto favorece la hemostasia debido a que ejerce una buena tensión, tiene
la ventaja de evitar la invaginación de los labios de la herida como puede ocurrir con los
puntos simples, además de aumentar la superficie de contacto lo que permite una
adecuada cicatrización del tejido 3,4,25. Por la eversión que provoca explica Kruger 11 se
usa para cerrar heridas que no tienen un soporte óseo como ocurre por ejemplo en los
casos de quistetomías y en la extracción de cordales; también resulta útil emplearlo
cuando la contracción de la herida pueda causar la dehiscencia o dejar una gran
cicatriz 10,25, para finalizar el punto colchonero horizontal sirve para suturar los alvéolos
postextracción donde se reduce la cantidad de puntos simples necesarios para aproximar
las papilas interproximales 10.
10.1.4 Sutura en “ X”
Recibe este nombre debido a la forma final que adopta el punto, es muy práctico en los
casos donde no se cuente con suficiente tejido para poder cerrar totalmente la herida 2,
o cuando se requiera mantener por ejemplo ciertos materiales dentro de un
alvéolo 10 (hemostáticos locales), de este modo se colabora con la reducción del
sangrado al aguantar el coágulo subyacente con una mínima tensión. El procedimiento
para efectuar un punto en “ X” es el siguiente: la lazada comienza por mesiovestibular
de la herida, luego siguiendo una dirección diagonal y opuesta se emerge por
distolingual, se vuelve a entrar por mesiolingual y se sale diagonal por distovestibular,
al final se anuda quedando los cabos del nudo por vestibular lejos de la herida.
En la cavidad bucal esta técnica de puntos continuos puede ser útil en los siguientes
casos: para suturar incisiones amplias 1,2,4,10; para cerrar grandes desgarros de la
mucosa bucal (yugal o labial ) 4; para tratar
Sostiene Gay 4 que las lazadas pueden orientarse perpendiculares u oblicuas respecto a
la línea de incisión, pero siempre deben ubicarse paralelas entre si manteniendo el eje
de la primera lazada y según comenta López 1,3 con una separación aproximada de 0,5
cm a 1 cm entre cada una de ellas.
A medida que se va realizando cada lazada es importante verificar que los bordes de la
herida sean afrontados de una manera correcta, a la vez de tensar el hilo para asegurar
que la sutura no se afloje 1.
También conocida con el nombre de sutura continua cruzada, en ojal o entrelazada 1,3,4,
comienza al igual que la sutura continua simple con un nudo inicial, pero después de la
primera lazada la aguja se hace pasar por el ojal que se forma al momento que la aguja
atraviesa los bordes de la herida, es decir, se entrecruza el hilo, luego se tensa para ir
adaptando los labios de la incisión, se repite esta maniobra hasta completar toda la
longitud de la herida 1, al final se fija con un punto simple. La sutura continua en ojal
ejerce buena tensión y a diferencia de la sutura continua simple no eleva los bordes de
la herida 4.
Por último, la sutura en ojal señala López 3 contribuye a dar una mayor rigidez y
estabilidad a la herida, aunque puede comprometer la irrigación del tejido cuando la
tensión no es la correcta.
Las suturas se remueven tan pronto como sea posible 3,4, el tiempo viene determinado
por algunos factores tales como: la naturaleza del tejido, el grado de tensión en la herida
y las características de la línea de incisión. Por ejemplo, las suturas cutáneas se retiran
entre los 4 a 5 días; las faciales de 3 a 4 días y las intraorales de 5 a 7 días 2,4,20. Dejar
los puntos un tiempo mayor puede causar la irritación y la contaminación del tejido
circundante, al convertirse la sutura en un caldo de cultivo para ciertos gérmenes que
pueden infectar la herida, además de provocar defectos en la cicatrización como los
llamados “ trazos de la aguja” 1,18; por el contrario si la sutura se retira antes de lo
previsto, la tensión sobre la herida puede provocar la dehiscencia de la misma.
defecto; en otros casos los puntos pueden descartarse prematuramente antes de los 4
ó 5 días, siempre que el tejido cicatrice con rapidez y la herida no este sometida a
tensión.
Señala Raspall 9 que la sutura debe retirarse cuando la fuerza tensional de la herida sea
suficiente para garantizar la aproximación de los bordes y antes que se produzca un
trastorno de la cicatrización.
El procedimiento para retirar la sutura comienza colocando al paciente cómodamente en
el sillón dental, con una buena iluminación y el cirujano provisto de instrumentos
estériles. Primero se limpia la herida y los cabos de la sutura utilizando soluciones
antisépticas 1,2 (clorhexidina, povidona yodada, peróxido de hidrógeno), esto reduce el
riesgo de una infección posterior en la herida. Luego, con el uso de una pinza de Adson
se toma firmemente el nudo sin traumatizar la herida, entonces con la ayuda de una
tijera se corta inmediatamente por debajo del nudo, es decir, al ras de la piel o de la
mucosa 4 según el caso, esto con la finalidad de que sólo una pequeña parte del hilo
expuesto al medio bucal recorra el interior de la herida y de esta forma no hacer una
siembra bacteriana profunda 4,25, por último se tira del hilo con un movimiento suave
hacia la línea de incisión, para no desgarrar la herida 2.
Cuando se usan las tijeras o cualquier otro instrumento articulado dentro de la boca, se
debe colocar el dedo índice cerca de la bisagra del instrumento para tener un buen
control en los movimientos, además se reduce el peligro de dañar el labio y otros tejidos
blandos si el instrumento se abre y se cierra en sentido vertical y no en sentido
horizontal 4, 21.
Como se explico antes, las suturas en piel se retiran a los 4 días aproximadamente, pero
al existir el riesgo de dejar la herida sin un buen soporte a la tensión se puede usar un
esparadrapo quirúrgico microporoso 3,4 por 1 ó 2 semanas y así proporcionar un apoyo
adicional a la herida para que permanezca intacta y de esta forma comenta Gay 4 obtener
unos buenos resultados estéticos.
Conclusiones
La sutura constituye el paso final de la técnica operatoria y requiere por parte del
cirujano bucal u odontólogo del dominio de los componentes teóricos y de las habilidades
manuales pertinentes. El cierre de una herida a través del cosido quirúrgico favorece la
cicatrización al reducir el riesgo de complicaciones en el tejido intervenido. Es importante
antes de realizar la técnica de sutura que la herida presente sus bordes bien definidos,
sin desgarros, con vitalidad y apoyados sobre una base ósea sana, además la tensión
transmitida al hilo de sutura debe ser mesurada, para no comprometer el aporte vascular
del tejido. La selección del hilo quirúrgico es fundamental para el éxito de la síntesis en
las heridas, en tal sentido en cirugía bucal es común el uso de la seda, aunque la elección
final dependerá entre otros factores de las características del tejido, el grado de tensión
y de la experiencia del cirujano. Por otra parte, las técnicas de sutura se clasifican en
continuas o discontinuas, las primeras son útiles para el cierre de incisiones amplias; por
el contrario, la sutura discontinua permite la sinéresis de heridas pequeñas en el área
bucal, con la ventaja de no generar tanta tensión en cada segmento de la herida.
Finalmente, se han desarrollado nuevos materiales como los pegamentos y adhesivos
tisulares los cuales buscan entre otros objetivos obviar el uso del hilo quirúrgico para de
esta manera obtener mejores resultados estéticos y funcionales.
Referencias
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