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Formación III 3ro

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Formación III 3ro.

“F”

 Conformen equipos de cuatro integrantes, leen las “Historias de Juan, el súper


papá, y su familia” de la hoja “Aprendiendo a ser tolerante”. Deben descubrir
posibles prejuicios y comportamientos intolerantes, y plantear cómo se deberían
afrontar las distintas situaciones aceptando las diferencias. A continuación,
comparten tres situaciones de intolerancia con las que se han encontrado en la
vida real y sugieren propuestas para resolverlas. Para terminar, ya en gran grupo,
se realiza puesta en común de lo trabajado en los grupos pequeños.

“Historias de Juan, el superpapá, y su familia”


Todo el mundo lo dice: “Juan es un hombre bueno, honrado e íntegro”. Todo un
superpapá. Juan está felizmente casado con María y tiene tres hijos: Joaquín (16 años),
Raquel (15 años) y Manuel (14 años). Juan es siempre puntual en su trabajo. Bueno..., casi
siempre. Algunos lunes se pone “enfermo”. Sus compañeros le creen, porque Juan es un
hombre bueno. Suena el teléfono. Su cuñado ha tenido un accidente. Juan toma su coche
para llegar pronto al hospital. ¡Vaya, la salida del garaje se encuentra taponada: una
furgoneta se halla descargando! – Apártese, que tengo prisa, dice Juan. – No se
impaciente, hombre, le responde el conductor de la furgoneta. – Tengo mucha prisa.
Apártese o llamo a la grúa. – En seguida terminamos, hombre. Juan llama a la grúa. Multa
y todo lo demás. El conductor grita: – ¡Malaleche, cabrón! Juan no replica. Juan cree que
las normas están para cumplirlas, y son normas para todos. A Joaquín, el hijo mayor de
Juan, no le gusta el futbol ni el baloncesto, prefiere entretenerse haciendo colecciones y
trabajos manuales en casa. En su clase, lo más “in” es ser hincha del Real Madrid y ver los
partidos de la NBA. Un día, en una discusión tonta, un compañero le dice: “eres un tío
raro, no hay quien salga contigo”. Joaquín se siente dolido. Piensa que aunque no le gusta
ir a jugar al fútbol, estaría encantado en quedar con sus compañeros de clase para ir al
cine. De regreso del trabajo, Juan entra a comprar tabaco. Deja el coche donde puede.
¡Cómo está la circulación! Llega por detrás un coche y comienza a sonar el claxon. –
¡Apártese, hombre, que molesta! – ¡Un poco de paciencia, que ya voy!, responde Juan. –
Apártese, o llamo a la grúa. Juan escucha la amenaza. A Juan le duele. Él es un hombre
comprensivo con los otros, y le duele que los otros no sean comprensivos con él. Manuel,
el menor de los hijos de Juan, es llamado “marica” por casi todos los compañeros de su
clase porque tiene modales que parecen “afeminados” a los demás. Manuel se enfada y
contraataca insultándoles o pegándoles. La cosa empeora. Juan ha sido citado a las siete
de la tarde por el director del colegio del chaval. Son las 19,30 cuando el director le recibe.
– ¿Sabe Ud. qué hora es? – Sí, las siete y media. – ¿Cree Ud. que tengo el tiempo para
perderlo? – Discúlpeme, no he podido... – No valen las disculpas. ¿Qué seriedad enseñan
Uds. a los alumnos, si Uds. mismos son los primeros que no cumplen? Para Juan hay que
predicar con el ejemplo, incluso en los pequeños detalles. María, la mujer de Juan, es
militante política de un partido de derechas. Hoy en el trabajo, discute con varios
compañeros y uno le suelta: “eres una facha asquerosa”. Ella le responde: “y tú un
comunista endemoniado”. Juan está enojado por la poca tolerancia que hay en algunos
ambientes de trabajo.
Juan preside la comunidad de vecinos de su casa. Una familia gitana va a vivir en el ático.
Se convoca una junta de la comunidad. – ¿Qué sabemos de ellos? Pueden ser unos
ladrones. – No estamos seguros. – En todo caso, seguro que son unos guarros, y nos van a
dejar la escalera y el ascensor hechos una porquería. – Pueden ser un peligro. Como
presidente, Juan ha de velar por la seguridad de los vecinos. Juan siempre piensa en los
demás. Además, es un demócrata. – No podemos admitir un peligro en nuestra casa,
asevera Juan. Raquel, la hija de Juan, mide 1,55 y pesa 63 Kg. Sus compañeras han
acabado acomplejándola porque le dicen cada poco que es una enana regordeta. Raquel
ha perdido seguridad en sí misma y no quiere ir a las fiestas con sus compañeras. Juan es
un buen padre, que se preocupa de su hija y decide apuntarla a un gimnasio. No todos los
padres se desviven por sus hijos como Juan.
 Respondemos a las siguientes preguntas:
¿Es coherente Juan en todo momento?
¿Qué posibles prejuicios hemos descubierto en el texto?
¿Y qué comportamientos intolerantes?
¿Cómo se debería afrontar cada situación intolerante del texto aceptando las diferencias?
Pasando a la vida real, enumeren tres situaciones de intolerancia con las que se han
encontrado en su entorno cercano y sugieran propuestas para resolverlas:
1.
2.
3.
 Conformar equipos de cuatro integrantes.
- Redactar dos normas que promueva el buen trato.
- Exponerlas al resto del grupo.
- En grupo elijan las más idóneas para elaborar un “DECÁLOGO DEL BUEN TRATO”, el
cual promueva el respeto, la empatía, la comunicación afectiva y la sana
convivencia dentro del aula y la comunidad escolar.

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