BEUCHOT, Ensayo Sobre Teoria de La Argumentacion
BEUCHOT, Ensayo Sobre Teoria de La Argumentacion
TEORIA DE LA ARGUMENTACION
BIBLIOTECA
UNIVERSIDAD
PANAMERICANA
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[) se hallan
LOS CAMPOS DE LA ARGUMENTACION
33
Beuchot I González
Naturaleza de la argumentación
¿Qué es argumentar? Argumentar es dar razones en apoyo de un
enunciado que uno cree. Eso que uno cree es la tesis que se sostiene, la cual
se sigue como conclusión de las razones que se aducen a favor de ella. De
modo que las razones son las premisas y la tesis es la conclusión. Por 10 general
adoptamos una tesis y después ofrecemos las razones que la apoyan. Aunque
suene curioso, pues, primero establecemos la conclusión (como tesis) y luego
buscamos las premisas (Le. damos las razones que la sostienen). A las
premisas solas, sin la conclusión, los lógicos escolásticos las llaman "argu
mento" (o "argumentos"); a las premisas junto con la conclusión la llamaban
fI argumentación". Al proceso de construir argumentaciones le podemos llamar
filosofia, México: UAM, 1986, pp. 31-41; S. Toulmin, The Uses 01 Argument, Cambridge:
University Press, 1958; H. W. Johnstone, Philosophy and Argumenl, The Pennsylvania State
University Press, 1959.
2 Cfr. Ch. L. Hamblin, Fal/acies, London: Methuen, 1970, p. 228.
34
Teoria de la argum,entl~cí(}n
derada propiamente como una inferencia -pues una proposición no debe ser
confundida con una inferencia-. 3 (b) "P, luego Q", del que se decía que era
poyo de un
una ilación consecuencial; es la que ahora se llamaría inferencia válida y
me, la cual
corresponde a la implicación formal o estricta, que sólo permite el paso de lo
de ella. De
verdadero a lo verdadero. Y (c) "Q porque P", del que se decía que era una
rlo general
ilación causal; y, además de la condición de pasar de lo verdadero a lo
m. Aunque
verdadero, exige que las premisas sean causa de la conclusión, es decir, tienen
;is) y luego
que ser relevantes a la conclusión y manifestar su relación causal. De esta
en). A las
manera, la argumentación sin más no connota implicación (puede ser inválida
nan "argu
y aun incorrecta). Pero donde hay implicación material, la argumentación es
a llamaban
correcta (la cual argumentación era poco usada y aun no admitida por todos),
mos llamar
y donde la hay formal, la argumentación es válida. Y además de la validez se
:aClones le
requiere la relevancia y la conexión causal. Esto nos mueve, ya,de entrada, a
e".
distinguir entre inferencia y prueba; algo que ya había hecho la lógica
, sin inter escolástica: un argumento puede ser válido, pero no probar, como sucede en
ógica, esto algunos casos de la petición de principio, en los que la conclusión verdadera
tasegunda se sigue de premisas verdaderas, pero no prueban la conclusión, ya que no
tienen con ella esa conexión causal que es requerida.
r, Cambridge: 3 Cfr. P. Th. Geach,Reason andArgument, Berkeley and Los Angeles: University ofCalifornia
>ylvania State Press - London: Basil Blackwell, 1976, p. 17.
4 ¡bid., p. 3.
5 Cfr. Aristóteles, Metaphysica, IV, 4, 100008-11.
35
Beuchot / González
directa, i.e. mediante otros principios. Pero también hay otros motivos por los
que no conviene argumentar, pues no se llegaría a nada. Por ejemplo, quitando
impedimentos socio-éticos, y sin ir hasta los primeros principios, cuando no
se comparten creencias básicas, se está argumentando por lo que el otro no
cree, yeso es petición de principio. No se puede argumentar así, no tiene caso
continuar hasta no haber convencido antes de esos presupuestos al interlocu
tor.
En cambio, los mejores resultados se obtienen en la polémica
cuando se está de acuerdo sobre principios y reglas, i.e. sobre creencias básicas
y reglas de inferencia. Si alguien no acepta la lógica, es inútil argumentarle
lógicamente; si acepta la lógica, pero sigue una lógica con principios y/o
reglas distintos, también es inútil la polémica. Siempre es necesario llegar a
ciertos acuerdos básicos que, si no se dan, es preferible no perder el tiempo
construyendo argumentos que el otro por principio jamás aceptará.
6
vos parlas verdad o falsedad de las proposiciones o enunciados. Ponemos en ejercicio
), quitando la crítica (para los griegos" crítica" venía de "krínein", que es lo mismo que
cuando no "juzgar"). Los enunciados constan, pues, de términos (puestos como sujetos
el otro no y predicados). Y los enunciados son lo que se usa como premisas de una
tiene caso argumentación. Surge una nueva relación lógica, la' que buscamos entre los
interlocu enunciados y que recibe el nombre de "inferencia". La inferencia la ejercita
mos en la tercera operación del argumentar. Es el aspecto más decisivo de la
argumentación. Para que una argumentación tenga efecto, la conclusión debe
, polémica inferirse de las premisas. Puede tratarse de una inferencia lineal como en la
ias básicas lógica monológica (í.e. la que no implica diálogo) o puede ser una secuencia
:umentarle de intervenciones de los interlocutores como en la lógica dialógica (i.e. la
cipios y/o lógica del diálogo), pero siempre hay una pertinencia entre los enunciados
io llegar a que permite que se hable de inferencia, de alguna manera. Tiene que haber en
el tiempo 7
ellos cierta implicación. Como lo establece Hamblin, en una argumentación
(i) las premisas deben ser verdaderas. y
(ii) la conclusión debe estar implicada por ellas (en algún sentido
aceptable del término "implicar").
Estos tres ciclos o etapas de la argumentación eran denominados
)mentos o por los filósofos escolásticos como "los tres modos de saber". porque en
tercera es realidad sintetizan los tres modos principales del conocimiento -según lo
neyreúne hemos visto-; tales modos de saber eran: (a) la definición, (b) la división y
e entender (c) la argumentación. La definición y la división (que se entiende aquí tanto
laramente como clasificación cuanto como enunciación que separa conceptos o térmi
lClas a esa nos) eran los preliminares de la argumentación, y propiamente la argumenta
lVeniente. ción era el raciocinio o inferencia demostrativa. Inclusive. para los
)s ni am escolásticos la argumentación era el objeto principal de la lógica, y la lógica
argumen
limos que
operación
a", de ahí 6 Ya se entienda la verdad en sentido coherentista, correspondentista o pragmatista, ésta se da s610
en los juicios (mentales) y en las proposiciones o enunciados (orales o escritos). En los juicios
pretar. Al se da la verdad como en su sede propia, en su aspecto mental, y en proposiciones y enunciados
nosenun se da como en su signo, como en la expresión de los anteriores. En suma, los juicios son los
:;onduce a portadores de la verdad de manera propia y las proposiciones o enunciados lo !lOn como en un
signo.
'pretación 7 Ch. L. H.amblin, Op. cit., p. 324.
I1prensión
¡namos la
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Beuchot / González
misma era vista como una teoría de los modos de saber. 8 Era una lógica llena
de vida, orientada hacia la argumentación en la disputa filosófica.
Modos de argumentar
Desde la antigüedad se han distinguido dos grandes clases o
modos de la argumentación. Aristóteles las denominaba" analítica" y "tópica",
ya que una era la que exponía en sus libros Analíticos Primeros y Segundos,
y la otra en su libro sobre los Tópicos. Ambos tipos de argumentación tienen
la misma fuerza inferencial o deductiva, pero diferente fuerza en las premisas.
La argumentación analítica tiene principios o premisas necesarias y autoevi
dentes, mientras que la argumentación tópica tiene premisas contingentes y
opinables. La argumentación analítica procede por esos principios o axiomas
y además por reglas de inferencia, mientras que la argumentación tópica no
cuenta con axiomas, sino sólo con reglas de inferencia (como en nuestros
actuales sistemas lógicos de inferencia natural). En ambos tipos de argumen
tación se supone la verdad de los principios o premisas, pero en la inferencia
analítica esa verdad de las premisas es evidente (de manera lógica, no
necesariamente empírica), y en la inferencia tópica la verdad de las premisas
es pragmática o por convención (pues sólo se puede utilizar una premisa si es
aceptada por el interlocutor en el diálogo o debate).
La argumentación analítica es, pues, la que corresponde a la de
un sistema axiomático (que, aun cuando parezca que no necesita argumenta
ción polémica, era concebido desde los griegos en términos de discusión y de
diálogo).9 A diferencia de ella, la argumentación tópica es como un sistema
de reglas de inferencia. En efecto, los tópicos, aunque en cierta manera pueden
ser vistos como principios, son más bien reglas (o esquemas) de pro
cedimiento basadas en principios (al modo como en la lógica actual las leyes
8 Cfr. v. MuñozDelgado,La obra lógica de Pedro de laSema (1583-1642). La lógica como una
filosofía de los modos de saber, Madrid: Eds. de la revista Estudios, 1966.
9 Así, en los Analflicos Posteriores, de Aristóteles, los conceptos técnicos de la axiomática eran
definidos por relación al maestro y al alumno como interlocutores de un diálogo: axioma era lo
que entendían y aceptaban tanto el maestro como el alumno; áUema o postulado era lo que
entendía el maestro y todavía no el alumno, pero el maestro le pedía (i.e. postulaba) que lo
aceptara y vería los resultados, etc.
38
TeOlía de la argumentación
Jgica llena lógicas se transforman en, o se usan como, reglas lógicas), son ciertas
"recetas" de procedimiento u operación.
La tópica, por lo demás, es el tipo de argumentación más rica y
diversificada. La analítica es, como dijimos, la deducción en un sistema
axiomático. Pero pocas veces nos encontramos en la posibilidad de recurrir a
s clases o ese procedimiento argumentativo. Y es entonces cuando se tiene que recurrir
I
y"tópica", a la argumentación tópica o de inferencia natural, la cual era subdividida en
Segundos, dialéctica y retórica (ambas palabras con un sentido que cuidadosamente
~ión tienen tenemos que definir).
¡premIsas.
yautoevi
ingentes y La argumentación tópica-dialéctica
oaxiomas
La argumentación tópica se presta más que la analítica para el
l tópica no
diálogo vivo. Más que inferencia lineal, es una sucesión de intervenciones
n nuestros
alternadas. lO La tópica dialéctica que es toda una lógica dialógica tiene como
:argumen
fin aportar el método para disputar de manera probable acerca de cualquier
inferencia
tema o problema, utilizando el razonamiento dialéctico o silogismo tópico. 11
lógica, no
A diferencia de la lógica analítica, que no podía tratar de cualquier cosa, la
s premIsas
lógica tópica sí puede hacerlo, porque es más lo que se puede tratar de manera
~misa si es
probable, y aun lo apodíctico es susceptible de ese tratamiento. En la lógica
tópica se trata del predicado dialéctico, del problema dialéctico, de la proposi
lde a la de ción dialéctica, de la proposición probable y del silogismo tópico, junto con
rgumenta los tópicos o lugares de los que se toman los esquemas o reglas de argumen
usión y de tación dialéctica y dialógica.
JO sistema
Los términos del enunciado son dos: sujeto y predicado, pero el
;rapueden
predicado es la parte principal del mismo, por ello se tratará del predicado
.) de pro
dialéctico. Los predicados posibles son cuatro, según el esquema tradicional:
tI las leyes
(i) género, (H) definición, (iii) propio y (iv) accidente. Son los predicados que
'icacomo una
iomática eran 10 Cfr. P. Noriega y E. González Ruiz, "Los sistemas dialógicos y algunas de sus aplicaciones", en
axioma era lo Ila Reunión de Inteligencia Artificial, Monterrey (México), 1985, pp. 85 ss.
:lo era lo que 11 Seguimos la exposición que de los tópicos hace Antonio Rubio en su Logica Mexicana ...
ulaba) que lo C011lmentarii Breviores 11Iaxime perspicui in universa11l Aristote/is Dialecticam, una cum dubiis
et quaestionibus, hac tempestate agitari solitis... , Lyon: A. PiIlehott, 1620, p. 664.
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Beuchot I González
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Teona de la argumentación
41
Beuchot I González
propiedad del todo a una propiedad de la parte", o como entimemas, i.e. como
silogismos truncos, a los que les falta una premisa, y que con sólo una premisa
obtienen la conclusión, p. ej. "esto puede hacerlo un inferior, luego puede
hacerlo el superior", o "una parte de este ejército puede vencer a este enemigo,
luego todo el ejército podrá hacerlo". El entimema se convertía fácilmente en
silogismo completo, pues la premisa faltante tenía el mismo término medio
que la otra. Pero originalmente se presentaban en forma esquemática, ya sea
como simples entimemas o como principios generales acompañados de
estrategias (o reglas) argumentativas que se derivaban de ellos. l. e. consistían
en una estrategia argumentativa a la que se adjuntaba un principio en el que
se apoyaba; p. ej. se decía: "del todo a la parte, porque 10 que conviene al todo
conviene asimismo a la parte". Además, al principio se le llamaba la "proposi
ción máxima", o "máxima" simplemente, y a la clase de casos se llamaba la
"diferencia de la máxima". P. ej., en el tópico del todo la máxima es: "lo que
conviene al todo conviene a la parte", y la diferencia de la máxima es: "del
todo a la parte" .
Los tópicos eran, por tanto, algo más cercano a esquemas argu
mentativos o reglas de inferencia que a leyes y mucho menos a axiomas. 16
Aunque algunos de ellos tienen carácter de principios, no se toman aquí como
axiomas, sino como reglas inferencia les. Pues, según se dijo, la dialéctica o
tópica es la lógica de lo probable, y, en consecuencia, no puede partir de
axiomas, ya que ello la haría lógica de 10 cierto y apodíctico. Más bien es una
lógica que procede por reglas de inferencia o estrategias, sin axiomas. Tales
reglas de inferencia (p. ej. "es válido pasar del todo a la parte") son los tópicos.
Se intenta el cambio de creencias por parte de los contrincantes,
y, si la prueba tuviera un carácter apodíctico, el cambio de creencias se daría
automático e instantáneo, como una corrección o rectificación de un error.
Pero vemos que en la dialéctica es muy arduo hacer cambiar de creencia al
contrincante. El objetivo sigue siendo el cambio de creencias, y, sin embargo,
justamente el procedimiento dialéctico es ir poco a poco aportando los
elementos para que ese cambio se produzca. Inclusive puede decirse que la
16 Cfr. E. Stump, "Dialectic in Ancient and Medieval Logíc", en su traducción de Boecio,De topicis
d¡fferentiis, Ithaca and London: Cornell University Press, 1978.
42
Teoría de la argumentación
43
Beuchot / González
44
Teoria de la
rente a ese
(proposiciones). En cuanto a la materia remota o términos, tenemos como
al sujeto o
causa de la falacia a los vocablos que se emplean, en los que la significación
le están los
varía, pero aparenta ser idéntica, se llama falacia en la dicción (sofismas
debidos al lenguaje o lingüísticos); en cuanto a la materia próxima o proposi
>ico de los ciones, tenemos como causa de la falacia los conceptos que se unen en la
e del otro predicación y que se refieren a realidades, se llamaJalacia en las cosas ofuera
.e da en un de la dicción (sofismas debidos a las cosas o extralingüísticos).19
se pone el
De entre los sofismas debidos a la dicción, podemos distinguir los
) es de día,
siguientes: falacia de equívoco, falacia de anfibología, falacia de composi~
lo menos),
ción, falacia de división, falacia de acento y falacia de figura de dicción.
t autoridad
en lo que (i) Falacia de equívoco: es aquella en la que un nombre equívoco
I no puede o con diferentes significados es usado como si tuviera uno solo. P. ej. "Los
TIene a un gramáticos aprenden; pero los gramáticos son sabios; luego los sabios apren
:es (lo que den". Aquí el término "aprender" es equívoco, pues de una manera se dice
"aprender" al acto de entender al que enseña algo, y así, aun los sabios
aprenden; y de otra manera se dice "aprender" al acto de recibir de otro una
ciencia (en este caso la gramática, que los sabios aJordori conocen), y así los
sabios no aprenden.
tado de los (ii) Falacia de anfibología: es aquella en la que toda una oración
le defensa. que significa diversas cosas es usada como si significara la misma. P. ej. "Todo
laran para lo que es de Aristóteles es propiedad de Aristóteles; este libro es de
a de sabio Aristóteles; luego es propiedad de Aristóteles". Aquí la expresión lllibro de
1error o se Aristóteles" puede tener dos sentidos: o que la doctrina contenida en el libro
~ definía el fue escrita por Aristóteles en la antigüedad, o que el libro es actualmente
semejanza posesión de Aristóteles.
verdad. La
(iii) y (iv) Falacias de composición y de división: aquellas en las
a la forma, que dos expresiones pueden significar distintas cosas unidas o separadas, y
verdadera, se usan como si tuvieran una sola significación. P. ej. "Todo número que se
tlogística). compone de dos y de tres, es dos y tres; pero el número cinco no es dos y tres;
ypróxima
luego el número cinco no se compone de dos y de tres". Aquí "dos y tres"
19 Seguimos la exposici6n que de los elencos sofisticos de Aristóteles hace Santo Tomás en su
opúsculo ffDefaJlaciís", en M. Beuchot (ed.), Tomás de Aquino. Opúsculos filosóficos selectos,
México: SEP, 1986, pp. 197- 234.
4S
Beuchot / González
tienen diferentes significados y son tornados corno si tuvieran uno solo; pero
pueden entenderse del sujeto separadamente y resultar así una verdad; se trata
de una falacia de composición. Lo cual se ve si la compararnos con ésta:
"Todas las cosas que son dos y tres, son dos; pero cinco es dos y tres; luego
cinco es dos". Aquí sucede lo contrario a lo anterior; si la expresión "dos y
tres" se torna en sentido compuesto, resulta verdad; se trata por ello de una
falacia de división.
(v) Falacia de acento: es poco frecuente y casi ridícula; consiste
en dar a una expresión diferentes significados según se la pronuncia. P. ej.
"sábana" y "sabana" son diferentes según el acento con que se las pronuncie,
y lo mismo otras.
(vi) Falacia de figura de dicción: es aquella en la que se torna una
dicción corno semejante a otra que en realidad no lo es, existiendo la siguiente
relación: una tiene sentido propio, la otra tiene un sentido figurado o trasla
ticio. P. ej. "Hombre es especie; Sócrates es hombre; luego Sócrates es
especie". Aquí hay una confusión proveniente de la dicción "hombre", que se
torna en doble significado: corno esencia universal y corno individuo o
persona.
De entre los sofismas debidos a la cosa, podernos distinguir los
siguientes: falacia de accidente, falacia del paso de lo relativo a lo absoluto,
falacia de ignorancia del elenco, falacia de petición de principio, falacia de
consecuente, falacia de causa falsa, y falacia de intetrogación múltiple.
(i) Falacia de accidente: es aquella en la que algo se predica de la
misma manera del accidente y de la substancia, y que se tornan corno una sola
cosa, siendo que sólo son una accidentalmente. P. ej. "Este perro es tuyo, y es
padre; luego es tu padre". Esta falacia se debe a que "perro" y "padre" son uno
por accidente, esto es, sólo en este caso.
(ií) Falacia del paso de lo relativo a lo absoluto: es aquella en la
que se concluye que convienen de manera absoluta cosas que sólo convienen
relativamente. P. ej. "El etíope es blanco de dientes; luego es blanco". Esta
falacia resulta de tornar corno blanco el todo, siendo que se predicó sólo de
una de sus partes.
46
Teoría de la
) solo; pero (iii) Falacia de ignorancia del elenco (tomada del voca,blo griego
lad; se trata "élenjos", que significa silogismo contradictorio, en el que se contradice algo;
s con ésta: su vicio procederá de la ignorancia de lo que es el silogismo y de 10 que es la
tres; luego contradicción): es la falacia en la que se ignora el modo de contradecir algo,
,ión "dos y por lo cual se trata de una contradicción sólo aparente. La contradicción debe
~1l0 de una ser de lo mismo, según lo mismo, respecto de su misma manera de ser,
respecto del mismo lugar y respecto del mismo tiempo. P. ej. "La casa está
cerrada por la noche, pero no por el día; luego está cerrada y no está cerrada".
a; consiste
En esta falacia se concluye una contradicción aparente, pues no se toma en
ncia. P. ej.
cuenta la simultaneidad del tiempo.
pronuncie,
(iv) Falacia de petición de principio: es aquella en la que una cosa
se toma como prueba de sí misma con otras palabras, asumiendo así, como
e toma una
principio de prueba, lo mismo que debe ser probado. P. ej. "Platón es hijo de
a siguiente
Sócrates; porque Sócrates es padre de Platón". Aquí se toma como prueba lo
lo o trasla·
:ócrates es mismo que debe ser probado, cambiando sólo el modo de decirlo. Y sucede
de otras formas, como cuando se quiere probar el universal por sus individuos
Ire", que se
(que son igualmente cuestionables), o cuando se argumenta por 10 que el otro
tdividuo o
no acepta, etc. 20
(v) Falacia de consecuente: es aquella en la que se estima que el
tinguir los
antecedente se sigue del consecuente de la misma manera que el consecuente
) absoluto,
se seguía del antecedente. P. ej. "Si algo es asno, es animal; pero tú eres
falacia de
animal; luego tú eres asno". No se sigue, porque intenta inferir 10 más común
tiple.
de lo menos común, confiando en que lo menos común sí se había seguido de
edica de la lo más común.
la una sola
(vi) Falacia de ignorancia de la causa o de falsa causa: es aquella
,tuyo, y es
en la que se pone entre las premisas alguna que no causa la conclusión ni
en son uno
47
Beuchot I González
influye en que se siga. P. ej. "El alma y la vida son idénticas; la muerte y la
vida son contrarias; la generación y la corrupción son contrarias; pero la
muerte es corrupción; luego la vida es generación". Esto significaría que vivir
es ser engendrado, lo cual es falso, porque lo que vive ya ha sido engendrado.
Pero lo que ocurre es que se han opuesto muerte y vida como contrarias, siendo
en realidad opuestas por privación de lo otro; hay una premisa falsa y que
además no hace al caso; se ha fallado al asignar en la premisa mayor la causa
de la conclusión, y se puso una premisa impertinente o irrelevante.
(vii) Falacia de pregunta múltiple: es aquella en la que se responde
a varias interrogaciones como si fueran una sola, pensando así que no exige
más que una y la misma respuesta. P. ej. "¿Eres hombre y asno? Si respondes
negativamente, entonces no eres hombre; si respondes afirmativamente,
entonces eres asno". Esta falacia se debe a que no se han tomado por separado
las preguntas que van implicadas en la que se expresa, para responderlas cada
una según se requiere.
Para refutar fácilmente las falacias, hay que tener en cuenta que,
si la falacia procede de la materia, puede tratarse de la materia remota
(términos) o de la materia próxima (proposiciones). Procede de la materia
remota cuando se debe a la ambigüedad de los términos de que constan las
proposiciones que constituyen las premisas; en este caso se pide hacer
distinciones en cuanto a la dicción. Procede por la materia próxima cuando
se debe a la falsedad de las proposiciones que constituyen las premisas; en
este caso se niegan sin más. Y si la falacia procede de la forma, se trata de
algún vicio en la disposición argumentativa de la que depende la inferencia,
no hay consecuencia buena, y entonces se rechaza la consecuencia o inferen
cia.
La argumentación tópica-retórica
La retórica se ha entendido muchas veces como una especie dé
sofistica o sofistiquería, que mueve tramposamente la inteligencia y la volun
tad hacia algo. Pero en la concepción tradicional no es asÍ. La retórica se
inscribía en una teoría de la praxis o teoría de la acción que se conecta con la
ética, de acuerdo con la cual intenta mover a los hombres hacia el bien de la
polis o sociedad. Con ella se trata de aludir a todo el hombre (no sólo a su
48
Teoria de la argumentación
49
Beuchot I González
50
Teoría de la argum1entl:lCl(m
, necesano, ánimo que tengan, y éste puede producirse y modificarse (por la psicagogía).
plausible y Los argumentos que son más cercanos a la lógica y a la teoría de la argumen
10 tanto del tación, en sentido propio de discurso racional, son los que radican en el
argumento discurso mismo, y se basan en que se muestra lo verdadero o 10 verosímil
ipido de la según lo que en cada caso parece persuasivo. Respecto a esto, dice Aristóteles
aléctica no que la persuasión se basa en el conocimiento de la argumentación y en el
conocimiento de la psicología humana; por ello el que sabe razonar lógica
mente y el que conoce los caracteres y las virtudes, a sí como las pasiones, es
.0 objeto la
el que puede realizar bien el convencimiento. Por eso puede decirse que la
suasión de
retórica es algo que ha crecido a la vera de la dialéctica y de la psicología
~erca de 10
social o política; y es más cercana a la dialéctica que a la política, pues la han
) probable,
acercado a la política quienes quieren hacer abuso de ella, pero se encuentra
sas que son
más vinculada a la dialéctica o lógica porque, al igual que eH'}, no tiene un
mdo, pues,
objeto particular sobre el que versa, sino que ambas se encargan de procurar
to que aquÍ razones o argumentos?4 La retórica, así, participa de la dialéctica en cuanto
Jsímil para produce razones conforme a la lógica, y participa de la política en cuanto las
23
comota1. produce conforme a la psicagogía, que es como la psicología al servicio de la
ldir más al política. Según ambas se produce la persuasión.
te retórica. Los medios persuasivos que se ponen al alcance de la retórica en
; en extrín
la dimensión raciocinativa o lógica dependen de la dialéctica. Según ésta, son
tura y otros
de dos clases principales: inducción (epagogé) y deducción (syllogismós).
que se van También la dialéctica nos enseña que la inducción abreviada es el paradigma
¡lina).
o ejemplo y que la deducción abreviada es el entimema. Por eso Aristóteles
:res clases: llega a decir que el entimema es el silogismo retórico o deducción retórica y
)rovocar al que el paradigma o ejemplo es la inducción retórica. 25 A eso añade que los
), según lo discursos que proceden mayormente por entimemas son mejores que los que
os (i) y (ií) son más abundantes en ejemplos. Y en todos estos casos se tiende a lo
~icos, pues persuasible, verosímil o creíble. Por ello, aunque algunas premisas de los
ms buenas entÍmemas retóricos sean necesarios, la mayoría son contingentes. Y lo
~linación a contingente es aquello que ocurre de ordinario, lo que los escolásticos
emejantes: llamarán contingens ut in p/uribus, y es lo mismo que lo verosímil. Aristóteles
estado de dice que se puede razonar por indicios o por argumentos, pero en ambos casos
51
Beuchot I González
26 Cfr. ¡bid., 1, 2, 1357a4. Sobre estos temas puede verse Ch. Perelman, The New Rhetoric and Ihe
Humanilies, Dordrecht: Reidel, 1979 y H. W. Johnstone, Valtdity andRhetoric in Philosophícal
Argument, Pennsylvania: The Free Press ofMan and World, 1977.
S2