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Introducción al Comercio Exterior

Habla del comercio internacional
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CAPÍTULO 1.

COMERCIO EXTERIOR

1. Conceptos generales sobre el comercio exterior

Cualquiera que sea la estructura de un gobierno, su orientación política, sus


relaciones internacionales y sea cual fuere la dimensión de un país o su grado
de desarrollo industrial, existe siempre una preocupación: su comercio exterior.
¿Por qué esta preocupación unánime? Hasta no hace mucho tiempo, el
comercio exterior era patrimonio exclusivo de algunos países altamente
industrializados que tenían una situación geográfica privilegiada y mante-
nían relaciones diplomáticas muy extensas.
En la actualidad asistimos a una verdadera conmoción, una revolución to-
tal de los principios de una especialidad; el comercio exterior ya no es un cam-
po limitado, sino que ha pasado a ser un problema de dirección empresarial,
una técnica esencial de gestión o dicho de una manera generalizada: un im-
perativo nacional. Esta aseveración se apoya en tres fundamentales razones:

a) Es un problema empresarial por exigencias de actualidad. La actividad


ocupa cada vez más un lugar muy importante en la vida moderna y las em-
presas, así como los países, tienden a agruparse no solo en razón de ideo-
logía, sino fundamentalmente para obtener el máximo rendimiento de sus
modernos medios de producción.
b) Por exigencias de mercado. Esta actividad resulta tan necesaria para
la prosperidad del Estado como para la prosperidad de las empresas y, en
este sentido, permite al primero controlar los remanentes ociosos de pro-
ducción, que son derivados a sectores que la apetecen.
c) Por exigencias de información. La tecnología de un país que proyecta
hacia el exterior se estanca y llega a convertirse en una rémora obsoleta
y poco práctica que nada hace en beneficio del adelanto cultural y técnico
de los pueblos que así proceden. El comercio exterior abre, en este y otro
sentido, un extenso campo de conocimientos y avances tecnológicos.

Con la introducción que antecede estamos en condición de decir que


comercio exterior es el acto de comercio celebrado entre residentes
de un país (exportador) con los de otro Estado extranjero (importador),
revestido de los recaudos y solemnidades administrativas, bancarias y
fiscales, que ambas legislaciones exigen respecto de la materia.
En el caso particular de nuestro país, al Acto de Comercio así expresa-
do le caben las prescripciones del Art. 8 de nuestro Código de Comercio.
Y que, en esta actividad, tales disposiciones son controladas minuciosa y
efectivamente por el Estado, en distintas dependencias y reparticiones téc-
nicas que cumplimentan estrictamente su observancia.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

Comercio internacional designa un conjunto de movimientos comer-


ciales y financieros, que desarrollan los Estados y particulares o los Esta-
dos entre sí, a nivel mundial.

2. Diferencia entre comercio exterior y comercio internacional

Con cierta frecuencia, se puede comprobar la confusión existente entre


ambos términos. A pesar de que suelen ser utilizados indistintamente, es
necesario que recalquemos, aquí y ahora, la diferencia que los caracteriza:
Cuando una persona se expresa en términos nacionales, debe hablarse
de comercio exterior. Al hablar del comercio exterior argentino, por ejem-
plo, significa que se piensa en la situación de nuestro país con relación a
otros u otros países extranjeros.
Hablar de comercio exterior es como referirnos a un sector de la activi-
dad económica de un país que, efectivamente, plantea problemas origina-
les y exige disposiciones especiales.
Esta comodidad de lenguaje no es más que una expresión subjetiva, que
únicamente tiene sentido en la colectividad donde se produce, y que, ade-
más, puede dar lugar al error de conferir a los cambios a los que se aplica
un carácter complementario, accesorio y periférico.
La noción de comercio exterior, dice Gerard Le Pan de Ligny en su ma-
nual del comercio exterior, «no puede ser un término que se emplea ais-
ladamente, sino que debe ir unido al nombre del país al que se aplica». De
donde sería ambiguo e impropio encubrir con el vocablo «internacional» lo
que en realidad corresponde a una parte nacional –la parte argentina– de
los cambios universales.
De esta manera, al hablar de comercio internacional estamos frente a
un ensanche del horizonte geográfico y comercial.
De lo dicho anteriormente podemos ejemplificar diciendo que comer-
cio internacional es el continente y comercio exterior, el contenido.
La expresión «internacional» abre inmediatamente el ángulo de visión
de tal forma que dejamos de representar a nuestro país como el Mercado
Central y el objetivo pasa a ser «el mundo en un conjunto».
Siempre siguiendo al tratadista Le Pan de Ligny decimos que «para
comprender mejor esta noción de comercio internacional y diferenciarla
de comercio exterior, conviene corregir la visión habitual». El autor plan-
tea un ejemplo hermoso y además gráfico cuando expresa que es «como
al niño que después de haber estudiado por mucho tiempo en forma deta-
llada y a gran escala su país, advierte, al encontrarlo pequeño en el mapa-
mundi, sus verdaderas proporciones».
Esta fundamental distinción que hace Le Pan de Ligny, que es menester
tener siempre en cuenta, acusa el carácter universal del comercio interna-
cional por oposición al carácter nacional y regional del comercio exterior
1. COMERCIO EXTERIOR

de un país. Este es el conjunto de actos de tal índole realizados por residen-


tes nacionales, sujetos a prescripciones legales y que actúan como sujetos
del Derecho Internacional Privado; mientras que, esos mismos actos, cuan-
do son realizados por los Estados, que actúan como sujetos del Derecho
Internacional Público, configuran el comercio internacional.

3. Hipótesis sobre el comercio exterior

Cuando analizamos la economía internacional, lo podemos hacer: a) desde


el punto de vista comercial, es decir, a través del intercambio de mercade-
rías y servicios, que los pueblos primitivos realizaban para satisfacer sus
necesidades y cuya especialización en la elaboración de distintos produc-
tos, dio lugar al intercambiando de excedentes, surgiendo así el comercio
internacional; y b) como ciencia, estudiando las relaciones internacionales
desde los aspectos, políticos, culturales y económicos.
La relación y dependencia que mantienen entre sí los hace interdepen-
dientes, y en forma tal que es imposible pensar en realizar operaciones de
comercio internacional si no se conjugan.
Esta hipótesis o teoría considera que el comercio exterior es la disci-
plina científica que estudia las relaciones económicas y comerciales que
mantienen los ciudadanos de un país con los de otros países, y a los que
genéricamente se los denomina extranjeros.
Hoy que los estados y naciones han adquirido personalidad propia y
desarrollan, o pueden desarrollar actividades distintas de las de los ciuda-
danos que los conforman, el comercio exterior comprende no solamente
este tipo de relaciones entre los particulares, sino también entre estos y el
Estado. Esta hipótesis se fundamenta en cuatro principios, a saber:

a) Averiguar el motivo por el cual se produce la especialización y el inter-


cambio de mercaderías y servicios.
b) Explicar qué fuerzas determinan el movimiento de las mercaderías y
que mercancías son objeto del comercio exterior.
c) Indagar en qué cantidad, o en qué proporción o a qué precios se produce
el intercambio.
d) Establecer qué efectos sobre la economía mundial y las economías na-
cionales producen dichos intercambios.

Además, debemos considerar que como cada país tiene su propia política
económica, la teoría pura del comercio exterior trata de establecer me-
diante qué mecanismos se logra una relación internacional equilibrada.
De las relaciones económicas internacionales, las relaciones moneta-
rias internacionales y sus instrumentos se ocupa la teoría monetaria o teo-
ría de la balanza de pagos.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

La política comercial es aquella que analiza y procura explicar las es-


clusas, barreras, frenos o restricciones que las economías de los Estados
aplican al intercambio internacional y los efectos que esto produce tanto a
nivel regional como mundial.
Esta teoría pretende analizar y explicar la organización de las relacio-
nes económicas internacionales y la forma de alcanzarla a través de la coo-
peración internacional, la integración económica, el desarrollo económico
y el establecimiento de instituciones económicas mundiales. Estudia las
consecuencias que producen el comercio internacional sobre el progreso
y la expansión de cada país.
Se puede considerar a la teoría pura de comercio internacional y a la
política comercial como aspectos microeconómicos de la economía inter-
nacional, mientras que la teoría monetaria o de la balanza de pagos consti-
tuye el aspecto macroeconómico.
Hasta mediados del siglo XV y por varios motivos –como por ejemplo
la escasa seguridad, las inciertas comunicaciones, los precarios medios de
transporte– la economía feudal prácticamente se transformó en una eco-
nomía conjuntiva, lo que producía un escaso o nulo comercio entre los feu-
dos y lo circunscribía a cada Estado, feudo o ciudad, o cuanto más hasta el
pueblo cercano.
Con la mejora de las comunicaciones y, fundamentalmente el transpor-
te, estas economías fueron evolucionando hacia el «mercantilismo».
Este tipo de economía mercantilista se mantuvo hasta finales del siglo
XVIII y en lo que filosóficamente se establecía era que lo fundamental con-
sistía en establecer un Estado «económicamente rico», lo que lo llevaba a
ser «políticamente poderoso».
Aplicar este principio llevaba a los Estados a obtener y mantener la ma-
yor cantidad de metales preciosos (utilizados como medio de pago). Esto
implicaba vender sus productos (fomentando las exportaciones) para, de
esta manera, hacerse de oro y restringir al máximo las compras, aplicando
barreras proteccionistas (desalentar las importaciones) para evitar la sali-
da de oro hacia el exterior.
Los mercantilistas tuvieron una concepción globalizadora de la econo-
mía de los países, aunque se ocuparon fundamentalmente del comercio,
del dinero y del movimiento de capital comercial.
La identificación de la riqueza con el dinero constituyó la base del des-
envolvimiento de la doctrina mercantilista. La fuente de riqueza, según
esta escuela, radicaba en el comercio exterior, mediante el cual se podían
transformar los bienes en dinero. El comercio interior es útil –decían los
mercantilistas–, pero no hace que aumente en el país la cantidad de dinero,
dado que el capital comercial no se incrementa y, por lo tanto, la nación no
percibe beneficios.
Únicamente el intercambio con el resto del mundo enriquece al Estado
1. COMERCIO EXTERIOR

bajo la férrea consigna de exportar más e importar menos o no importar; o


sea, obtener del sector externo más ingresos que gastos.
Pese a lo equivocado, en parte, de esta idea, ya que el criterio fundamen-
tal del comercio exterior es «exportar para poder importar aquello que no
se produce, o se produce más caro», los mercantilistas contribuyeron con
importantes aportes al desarrollo del pensamiento económico de los clási-
cos, entre los que se pueden destacar: a) la teoría cuantitativa del dinero: la
cantidad de dinero influye en forma directamente proporcional sobre los
precios; b) la teoría de la balanza comercial: los saldos de la balanza comer-
cial (exportaciones menos importaciones) significaban un ingreso o egre-
so de metales preciosos según su signo; c) la fijación del tipo de cambio entre
las monedas de dos países, cuya paridad surge por la relación de contenido
de oro entre ambas; d) los propietarios de capital tienen derecho a percibir
intereses, ya que el dinero estimula la producción y e) la desigual distribu-
ción de los factores productivos a nivel internacional es la fuente generadora
del comercio mundial.
Fue a mediados del siglo XVIII que el economista David Hume supuso
que, si a un país ingresa mayor cantidad de oro que lo que requiere para ha-
cer frente al pago de sus importaciones, sus precios internos aumentarán
en comparación con los del exterior (por aplicación de la teoría cuántica
del dinero). Por lo tanto, como sus precios internos son cada vez más altos,
el país exportará menos e importará más (puesto que los precios de los
bienes extranjeros son más baratos).
Entonces esto significa que las variaciones de los precios explican el
por qué del movimiento metálico, nivelación de precios internos y exter-
nos y cómo una balanza comercial en desequilibrio restablecería el equili-
brio al producir efectos sobre dicho movimiento y los precios.
Los impulsores del libre comercio y el librecambio (los clásicos) mostraron
lo negativo de las restricciones mercantilistas al intercambio internacional.
Los clásicos Adam Smith, David Ricardo, Jean-Baptiste Say, John Stuart
Mill son sus principales exponentes y de sus ideas surge la primera teoría
del comercio internacional, que explica los motivos, efectos y beneficios
que produce el intercambio de productos.
De la teoría de estos economistas clásicos se desprendieron los neo-
clásicos como Marshall, Haberler, Heckscher y Ohlin, cuyas teorías pre-
dominaron hasta Keynes, y que se caracterizan por establecer una visión
marginal en lo referente a la producción y distribución, negando que el
trabajo fuese el único generador del valor económico de los bienes, incor-
porando a los otros factores de la producción (capital y tierra) y determi-
nando con Haberler los costos de oportunidad y una teoría del precio.
Simplemente, y como una visión global de cómo la economía interna-
cional marca en cierta manera al comercio internacional, mencionaremos
las teorías de los clásicos y los neoclásicos.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

4. Teorías clásicas

4.1. Adam Smith

Con Adam Smith (1723-1790), nacido en Escocia (Gran Bretaña), la ciencia


económica comienza a transitar un nivel disciplinario superior.
Como uno de los principales protectores del librecambio defendió y de-
mostró que el comercio internacional posibilita a los países intervinientes
aumentar su riqueza en términos de ingresos reales, basándose en el prin-
cipio de la división del trabajo.
Adam Smith concretó su propósito en 1776, cuando fue publicada su
obra cumbre: Investigación sobre la naturaleza y causas de las riquezas de las
naciones. La obra está compuesta por cinco partes. El libro primero se de-
nomina «De las causas del progreso en las facultades productivas del tra-
bajo y del modo cómo un producto se distribuye naturalmente entre las
diferentes clases del pueblo». En él se encuentran desarrolladas las teorías
sobre la división del trabajo y la del valor-trabajo. En la primera de ellas,
establece una relación directa entre división del trabajo y creación de la
riqueza social y descubre los límites de aquella respecto del tamaño del
mercado. Opinaba que, para lograrse el intercambio internacional, era im-
prescindible que un país (en este caso el exportador) tuviera una ventaja ab-
soluta en relación al resto de los países, es decir, que, a igualdad de capital y
trabajo, ese país debía lograr una mayor producción que cualquier otro. Es
prácticamente imposible que un país tenga un predominio absoluto sobre
otro en la producción de algún bien.
El libro segundo, titulado «Sobre la naturaleza, acumulación y empleo
de capital», está dedicado a la investigación de esta categoría económica.
Establece la desagregación entre capital fijo y capital circulante, estudian-
do los elementos que lo componen.
El libro tercero, llamado «De los diferentes progresos de la opulencia en
distintas naciones», constituye un compendio de historia económica.
En el libro cuarto, «De los sistemas de economía política», entabla la discusión
ideológica contra el mercantilismo, refutando científicamente sus argumentos.
Finalmente, el libro quinto, «De los ingresos del soberano o de la repú-
blica», constituye un verdadero tratado de finanzas públicas.
Smith consideraba en su análisis que el cambio dinámico de la socie-
dad descansa sobre la teoría de la acumulación, la cual está condicionada
por la distribución del ingreso entre las diversas clases sociales y, parti-
cularmente, la correspondiente a los terratenientes y a los capitalistas. Es
improbable que los asalariados recibieran lo suficiente para satisfacer sus
necesidades y además lograrán mantener un excedente, cosa que sí podían
lograr los otros dos grupos sociales, inclusive para financiar inversiones y
mantener sus niveles de vida. El excedente podría destinarse a un incre-
1. COMERCIO EXTERIOR

mento en el consumo, pero para la sociedad sería mucho más beneficio-


so que se ahorrara y esos ingresos se convertirían en fondos que con el
tiempo ampliarían la producción. Smith sostenía que el mejoramiento de
la sociedad dependía de la acumulación de los beneficios.

4.2. David Ricardo

David Ricardo (1772-1823), de nacionalidad inglesa, vivió durante las fases de


gran desarrollo de la Revolución industrial. Continuó, amplió y desarrolló
en gran medida el bagaje doctrinario de Adam Smith y aportó también sus
propias teorías, que enriquecieron notablemente a la ciencia económica.
Publicó varios libros, su obra cumbre fue Principios de economía política
y tributación, que se editó en 1817. Dentro de su vasta labor de economista
científico, se destacan sus teorías sobre el valor-trabajo, los salarios, la tasa
media de beneficio, la renta agraria y el principio de las ventajas compa-
rativas. Esta última sentó las bases de la especialización productiva en el
campo de las relaciones económicas internacionales.
Ricardo priorizó para el desarrollo del análisis económico a la distribu-
ción por sobre la producción, siendo una de sus grandes aportaciones la
teoría del valor-precio.
Se interesó por los precios relativos más que por los absolutos; deseaba
descubrir la base de las relaciones del intercambio entre las mercancías.
Estas obtienen su valor de dos fuentes: de su escasez y de la cantidad de
trabajo necesario para producirlas.
El desarrollo de la teoría de los costos comparativos y su análisis de la
renta de la tierra fueron sus contribuciones más significativas al mundo de
la economía, como justificación del comercio internacional.
Ricardo señaló que el proceso de expansión económica podría eliminar
sus propios fundamentos, es decir, la acumulación de capital a partir de los
beneficios de modo que, al reducirse la tasa de beneficios, emergería el Es-
tado estacionario en el que ya no habría acumulación neta ni crecimiento.
En el desarrollo de su teoría de los costos comparativos, sostenía que
cada país debería especializarse en aquellos productos que tuvieran un
costo comparativo más bajo e importar aquellos cuyo costo comparativo
fuese más elevado. Con esto estableció la base de la política de libre comer-
cio para los bienes manufacturados.
De esta política surge que cada país debe dedicar su capital y trabajo a
aquellas producciones que le resulten más beneficiosas. De esta manera se
distribuye más eficientemente al trabajo, aumentando al mismo tiempo la
cantidad total de bienes, contribuyendo esto al bienestar general.
En su teoría del valor, Ricardo establece que el valor de un producto está
dado por su costo de trabajo y supone que, en el comercio internacional, el
principio del costo del trabajo no domina el valor de cambio, pues entiende
que los factores de la producción son inmóviles en dicho comercio.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

¿Qué es lo que produce el intercambio entre dos países? Es decir, ¿qué


le venderá y comprará el país «A» al país «B» y viceversa? Carlos Ledesma,
en su libro Principios de Comercio Internacional (4.ª edición), nos propone el
siguiente ejemplo:

Producción hombre/día
País «A» País «B»
Trigo (en kg) 6 2
Tela (en m) 2 6

Sin ninguna duda, el país «A» exportará trigo e importará tela porque
tiene, de acuerdo al criterio de Adam Smith, una ventaja absoluta en el tri-
go, mientras que el país «B» lo tiene sobre la tela. Pero supongamos que
en el país «A» se mejora alguno de los factores de la producción y ahora la
relación es la siguiente:

Producción hombre/día
País «A» País «B»
Trigo (en kg) 6 2
Tela (en m) 10 6

En este caso, la mano de obra en el país «A» es más eficiente y, por lo


tanto, los salarios serán mayores. Aquí ambos países exportarán e impor-
tarán aquel producto en que cada uno que tenga una ventaja comparativa.
Si bien es cierto que el país «A» tiene una ventaja absoluta en los productos,
le conviene especializarse en trigo e importar tela. ¿Por qué? Porque en
el trigo tiene una ventaja comparativa mayor con respecto al país «B» en
términos de tela y viceversa.
En consecuencia, en ausencia del comercio internacional en el país «A»
pueden adquirirse 10 m de tela con 6 kg de trigo, mientras en el país «B»,
con 6 kg de trigo se pueden adquirir 18 m de tela. Esto da una relación de
precios en aislamiento para ambos mercados de 6/10 y 6/18.
Una vez abierto el comercio internacional a cualquier precio más ba-
rato de tela que el de 10 a 6, y que se acerque lo más posible al de 18 a 6,
al país «A» le convendrá dejarlo de producir e importar tela del país «B», y
viceversa en el caso de este para el trigo.
De la teoría de Ricardo podemos concluir que cada país se especializará
en la producción de aquellos productos en los que sus costos de trabajo en
aislamiento sean relativamente o comparativamente más bajos.
1. COMERCIO EXTERIOR

4.3. Jean Baptiste Say

J. B. Say (1767-1852), francés, elaboró la denominada «Ley de los mercados»,


también conocida como «Ley de las salidas», cuyas conclusiones funda-
mentales son las siguientes:

• Cuanto más numerosa es la cantidad de oferentes y más grande el volu-


men de producción en una nación, más amplia y fluida será la venta de los
bienes. Dicho en otras palabras, la oferta crea su propia demanda.
• Las importaciones favorecen las exportaciones, ya que solamente se
pueden comprar bienes en el exterior como contrapartida de las ventas de
los productos propios. O sea, la misma idea anterior aplicada al comercio
internacional.
• La promoción del consumo como medio para lograr el surgimiento de
nuevos bienes no incrementa la riqueza de un país. Para que el consumo
sea favorable, solo se requiere que cumpla su función esencial: satisfacer las
necesidades.

5. Teorías neoclásicas

5.1. Williams Haberler

En su teoría, Haberler dice que un producto no solamente está producido


por el trabajo, como lo establece David Ricardo en su teoría del valor, sino
por los restantes factores de la producción tierra y capital.
Haberler, con su teoría de «Costos de oportunidad», indica qué cantidad se
tiene que dejar de producir de un bien para obtener más de otro a cambio.
Esto se puede entender más fácilmente mediante las curvas de posibi-
lidades de producción o curva de transformación. Con esto, en lugar de
indicar que el trabajo permite producir en el país «A» 6 kg de trigo o 10 m
de tela, se afirma que son todos los factores de la producción los que pueden
producir esas cantidades o cantidades intermedias.
Una curva de transformación recta indica que los costos de oportunidad
son constantes, por lo que se supone que los costos por unidad de producto
no varían cualquiera fuera el volumen producido. Por lo tanto, la curva
de oferta es elástica, es decir, horizontal, y cualquier curva de demanda
la cortará en el mismo precio. Suponer que los costos de producción son
constantes es un absurdo. Por lo cual, en una situación de costos crecientes
(cuando el costo por unidad de producto aumente o disminuya conforme
a cómo lo hagan las cantidades producidas) la curva de transformación es
cóncava hacia el origen.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

Con costos de oportunidad crecientes se produce la especialización


parcial. Por esto, en el país «A» se aumentará la producción de trigo aumen-
tando sus costos (y precios), pero simultáneamente bajarán los precios en
el país «B».
El equilibrio se logrará en un precio común al que se lo denomina relación
real de intercambio (RRI), y cuya determinación se analizará a continuación.

5.2. John Stuart Mill

John Stuart Mill (1806-1873), inglés, expuso varias teorías conocidas del
pensamiento clásico. Entre ellas la del fondo de salarios y la del comer-
cio internacional. Esta última concluye en afirmar que el precio relativo
a que tendrá lugar el intercambio entre dos países que venden dos bienes
diferentes queda determinado por los costos de producción y la demanda
recíproca en ambas naciones.
Por RRI se quiere significar en qué proporción los productos se inter-
cambian unos por otros internacionalmente. Es decir, la cantidad de im-
portaciones que se obtienen a cambio de cierto volumen de exportaciones,
ya sea mediante permuta, trueque o medidas en dinero constante.
La pregunta que surge es ¿dónde se fijará el precio? Mill encontró la
respuesta a través de su Ley de la Demanda Recíproca.
Se establece que lo que determina el precio no es solamente el costo
de producción, sino la fuerza o la interacción de la demanda recíproca, es
decir, la intensidad de la demanda de trigo y de tela en el país «A» y la fuerza
recíproca de la demanda del país «B» para los mismos productos.
El intercambio se efectuará en la proporción que determine la deman-
da recíproca mediante la fijación de la RRI, cuyos límites serán los costos
de cada país en aislamiento.
Así pues, la demanda recíproca tiene que hallar un precio que haga po-
sible que el valor total de las importaciones de cada país sea igual al valor
total de sus exportaciones. Cuando los países son de distinta dimensión no
interacciona la demanda recíproca, sino que prevalecerá el precio del país
mayor; por el contrario, cuando la diferencia de dimensión entre los países
no es tan importante entra en juego la Ley de Mill.

5.3. Heckscher y Ohlin

Los costos de producción en cada uno de los países en aislamiento son di-
ferentes. Heckscher y Ohlin lo explican por la desigualdad de cantidades
y calidades relativas de los factores de producción. Y porque, además, los
distintos productos requieren diferentes proporciones de recursos pro-
ductivos a nivel tecnológico.
1. COMERCIO EXTERIOR

Cuanto mayor es la oferta de cualquier factor de la producción, en com-


paración con las ofertas de los restantes, más económico será relativamen-
te ese factor.
Otro motivo que soporta la diferencia en los costos comparativos es
que se requieren factores de producción en proporciones diferentes para
cada uno de los productos. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, algún
factor de la producción o grupo de factores será preponderante por nece-
sidad tecnológica.
Se puede, por lo manifestado, decir que un país se especializará en la
producción y exportación de aquellas mercaderías que requieren para su
obtención factores de la producción cuya oferta interna es relativamente
abundante, e importará aquellos otros que precisan de recursos producti-
vos cuya oferta es escasa en ese país.

6. Economías de escala

En determinadas industrias, mayor es la productividad a medida que au-


menta la escala de producción, y esto se refleja en costos productivos me-
dios y marginales más bajos a medida que aumenta la cantidad de unidades.
Cuando la producción aumenta en gran escala, lo cual puede ocurrir a
nivel interno (en la propia empresa) o externo (la que genera una industria
en su conjunto) necesariamente requiere de un mercado proporcional-
mente ampliado.
El establecimiento de mercados ampliados, como lo son las zonas de
libre comercio o mercados comunes, posibilita la producción en escala al
incrementar notoriamente su tamaño, pues el país (o la empresa) que la
realizará no solo atenderá los requerimientos de la demanda interna, sino
también la de los restantes países agrupados.
Las propiedades técnicas de la producción a largo plazo se establecen
en torno del concepto de rendimientos de escala, y este se aplica solo al caso
en que todos los factores varíen simultáneamente en la misma proporción.
Existen rendimientos o economías de escala crecientes cuando al variar la
cantidad utilizada de todos los factores en una determinada proporción, la
cantidad obtenida del producto varía en una proporción mayor. Este sería
el caso si al doblar las cantidades utilizadas de todos los factores obtuviése-
mos más del doble del producto.

7. Beneficios del comercio internacional

Así como la especialización dentro de una empresa o un país aumenta la efi-


ciencia y el nivel de ingreso real, por las mismas razones la especialización
internacional aumenta la eficiencia y la producción de la economía mundial.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

El principal motivo de las exportaciones es el de hacer frente al pago


de las importaciones, pues estas son el fin del comercio internacional y
aquellas son el medio.
El exportar implica un costo social ya que se sacrifica una parte de la pro-
ducción destinada al consumo doméstico, al retraerla del mercado. Por lo
tanto, habrá que considerar si el sacrificio (exportaciones) es compensado
con lo que se recibe a cambio (importaciones). El costo social de las impor-
taciones equivale a las exportaciones necesarias para pagarlas, y el costo de
estas es igual al sacrificio de los bienes y servicios para consumo interno.
El intercambio internacional hace que un país pueda proveerse de
mercaderías que no puede elaborar o producir, o que produce en cantidad
insuficiente o que, de poder producirlas, las importa a un costo relativa-
mente menor.
El comercio internacional hace posible que cada país posea una mayor
cantidad de todos los bienes que los que podría producir en aislamiento, a
una determinada cantidad de factores de la producción.
Mientras más favorables sean para sí las relaciones reales del inter-
cambio, mayor será el beneficio para cada país que participe. Por lo cual,
los beneficios del comercio internacional se distribuirán conforme a la in-
tensidad y elasticidad de la demanda recíproca internacional que es la que
determina dichas relaciones de intercambio.

8. Balanza de pagos

También llamada «balance de pagos», se puede definir como el registro, o


sistema de cuentas y también de movimientos contables, que detalla y or-
dena las transacciones económicas y financieras de un país con el resto del
mundo en un período determinado, que al igual que en el caso de la balanza
comercial es generalmente de un año. En otras palabras, en la balanza de
pagos se registran las operaciones entre los residentes de un país, ya sean
personas físicas o jurídicas y del sector privado o del sector público.
El concepto de residente comprende, en cuanto a personas físicas, a
aquellas que viven en un país permanentemente, así como las que tienen
allí su centro de interés, vivan o no en él. También se los considera como
residentes a los miembros del personal diplomático y consular, las misio-
nes oficiales y las personas que están cursando estudios o recibiendo tra-
tamiento médico en el exterior.
En lo que se refiere a las personas ideales, son residentes el gobierno
nacional, los gobiernos provinciales y municipales, los organismos públi-
cos y descentralizados, las empresas del Estado y las agencias y sucursales
de empresas extranjeras, como también las demás empresas privadas y las
entidades sin fines de lucro que tengan constituido domicilio en el país. Los
organismos internacionales se consideran como no residentes, aunque su
sede se encuentre en el país.
1. COMERCIO EXTERIOR

La balanza de pagos no tiene saldo y carece de saldo por utilizar el mé-


todo de la partida doble. Las que sí pueden tener saldo, positivo o negativo,
son cada una de las sub-balanzas o cuentas que la componen, pero su su-
matoria siempre nos dará como resultado cero.

Balanza corriente: es aquella cuyo saldo es la diferencia entre el ahorro y la


inversión, contempla las partidas de todos los bienes y servicios y transfe-
rencias corrientes (excepto capital). Esta balanza tendrá saldo positivo cuan-
do el ahorro es superior a la inversión, o sea, cuando el país haya concedido
créditos al exterior; tendrá saldo negativo cuando la inversión sea superior
al ahorro, es decir, que el país ha debido tomar créditos del exterior.

Balanza básica: es aquella que comprende la balanza corriente más los ca-
pitales a largo plazo (más de un año).

Balanza comercial: comprende la compra y venta de todas las mercaderías


a valor FOB (según recomendación del FMI), incluyendo en oportunidades
las compras y ventas del oro no monetario, es decir, es la balanza que refle-
ja las transacciones visibles de un país dado y que constituyen, a la vez, una
de las cuatro partidas con que el FMI aconseja dividir la balanza de pagos.

Balanza de servicios: comprende las transacciones invisibles que realiza


un país, tales como regalías, patentes, turismo, contratos de asistencia y/o
tecnología (Know How), seguros, incluyendo asimismo a la balanza de fletes.

Balanza de fletes: refleja las transacciones de fletes entre los residentes de


un país y armadores extranjeros y armadores nacionales con residentes del
resto del mundo, los combustibles, reparaciones, servicios y armamentos
suministrados en el país a buques extranjeros, como los facilitados en el ex-
terior a buques nacionales, gastos de la tripulación y pasajes internacionales.

Existen distintas maneras de presentar la balanza de pagos según el or-


ganismo que la utilice, y una de ellas, aunque no la más utilizada, es aquella
en la cual sus principales componentes son: la cuenta corriente, la cuenta
capital y la cuenta liquidaciones

9. Cuenta corriente

Esta incluye, los bienes, servicios y transferencias unilaterales corrientes.


Si desagregamos servicios, nos estamos refiriendo a viajes y transportes,
así como a ingresos y egresos sobre inversiones extranjeras.
Transferencias se refiere a pagos efectuados por Estados o individuos
particulares en concepto de comisiones, derechos de autor, regalías, hono-
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

rarios, etc., efectuados por nacionales a extranjeros, los que han tenido su
origen en transacciones realizadas entre ambas partes.
De la misma manera, juega la situación inversa, de extranjeros a nacio-
nales, cuando la transferencia es por cobro.
La exportación de bienes, servicios, tecnología y transferencias recibi-
das entran en esta cuenta corriente como créditos (+). Sucede lo contra-
rio por el recibo de pagos por regalías, honorarios, gastos efectuados por
cuenta de terceros, derechos de autor, etc., realizados por los nacionales a
extranjeros, ya que juegan el mismo rol que las importaciones y figuran en
esta cuenta corriente como débitos (-).

10. Cuenta de capital

Muestra el flujo de inversiones y préstamos internacionales a corto y largo


plazo. Los movimientos internacionales se reflejan según los períodos de
vencimiento –corto o largo plazo–. Los de largo plazo se refieren a présta-
mos a mas de un año, incluyendo inversiones directas (puede ser en fábri-
cas, en financiamiento de fábricas llave en mano, inversiones de bolsa, etc.,
y/u otro tipo de préstamos a un año o más).
A estos movimientos se los acostumbra a dividir en préstamos oficiales
o particulares (los oficiales pueden ser a bancos oficiales para ser usados
en la financiación del comercio de los países que estos representan).
Baste decir que la disminución en los activos extranjeros y los aumen-
tos en los pasivos de la misma procedencia representan aumentos de capi-
tal o créditos (+) porque, a la postre, son pagos a recibir del exterior; por lo
tanto, son débitos (-) al país.

11. Cuenta de liquidaciones oficiales

Esta mide el cambio en los pasivos líquidos y no líquidos de un país frente


a las entidades oficiales extranjeras, así como el cambio de un país durante
el período en que se considera el balance.
Debemos recordar que las reservas internacionales oficiales del país
considerado, están constituidas por su oro, divisas convertibles, derechos
especiales de giros (DEG) y la posición neta del país en el FMI.
Recordemos que el pasivo de un país frente a las entidades oficiales ex-
tranjeras y una disminución de las reservas internacionales son créditos
(+), mientras que la situación inversa constituye débitos (-).

12. Contabilidad de partida doble

Cada transacción económica internacional, se incorpora como débito o


crédito a la balanza de pagos del país, pero cada vez que una transacción
1. COMERCIO EXTERIOR

(débito o crédito) es incorporada, también genera una compartida de dé-


bito o crédito compensatorio en alguna de las tres cuentas anteriormente
analizadas, por la misma cantidad. A este movimiento se le denomina téc-
nicamente «contabilidad de partida doble de balance de pagos».
La balanza de pagos incluye también a la balanza comercial, pues las
exportaciones e importaciones representan una de las cuentas que se re-
gistran, ya que responden a operaciones comerciales entre residentes y no
residentes del país.

13. Balanza comercial

Es el conjunto de transacciones comerciales realizadas por un país con


otros del resto del mundo en un período determinado.
Tales transacciones están referidas a la compra y venta de mercaderías,
es decir, a importaciones y exportaciones efectuadas por el país que anali-
za el comportamiento de tal balanza.
Su saldo será equilibrado o nivelado cuando el monto de M = X. Esta
situación prácticamente no se da nunca.
Cuando esto no sucede y las importaciones son mayores que las expor-
taciones, tendremos una balanza deficitaria o superávit en la situación in-
versa, es decir, cuando las exportaciones son mayores.
Otro de los procedimientos contables para confeccionar la balanza de
pagos es el que sugiere el FMI, por el cual se la divide en tres rubros princi-
pales que, a su vez, se subdividen en distintas partidas. Además, existe un
cuarto rubro que no especifica movimientos, ya que se destina a eliminar
los desajustes y se denomina «errores u omisiones». Los tres rubros de re-
ferencia son los siguientes:

a) Bienes y servicios: en él se asientan las transacciones por exportaciones


e importaciones, los fletes y seguros, los viajes al y del exterior, transportes
diversos, servicios diversos, etc.
b) Transferencias unilaterales: estas son las que no se realizan por com-
pensaciones, es decir, por pago de mercancías o servicios; pueden ser de
carácter privado o gubernamental.
c) Capital y oro monetario: aquí se reflejan los movimientos que implican
cambios en los activos y pasivos del país sobre el exterior, por lo que se
asientan los pagos por transacciones comerciales, servicios, préstamos y
cualquier otra operación financiera; las partidas que conforman este ru-
bro corresponden al sector privado y al sector público y captan los movi-
mientos de capitales a largo y corto plazo.

Al aplicar el principio de partida doble, el saldo del conjunto de estas tran-


sacciones financieras es igual, en valores absolutos, pero con signo con-
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

trario al saldo de las transacciones de bienes (mercancías y servicios) y


transferencias unilaterales.
La elaboración de la balanza de pagos utiliza el sistema de partida doble,
por lo que de cada operación surgen dos asientos: en el crédito y en el débi-
to de dos cuentas diferentes. En consecuencia, igual que cualquier balance,
la balanza de pagos arroja sumas iguales en el crédito y en el débito, o sea,
en el activo y en el pasivo, por tanto no puede tener superávit ni déficit. Sin
embargo, es corriente hablar de balanza de pago favorable o deficitaria.
Esto es porque del movimiento de capitales surge un excedente o un déficit
que se carga a las reservas, las que pueden aumentar si ocurre el primer
caso, o disminuir si se presenta el segundo.
Errores y omisiones: por el método de registración utilizado, la suma de
los créditos debería ser igual a la de los débitos y, en términos de variación de
activo neto, la suma algebraica igual a cero. Ante los problemas que se presen-
tan en la práctica para la captación integral de cada una de las transacciones
realizadas, al incorporar este rubro se permite igualar débitos y créditos.

14. Ubicación del sector externo

Es nuestra intención señalar, aunque brevemente, algunas de las variables que


revisten fundamental importancia en el desarrollo económico de los países.
Sin pretender acotar el tema que nos ocupa, podemos afirmar que la
migración internacional de los factores de la producción, el volumen y
composición del comercio exterior de los distintos países, las relaciones
reales de intercambio y el sistema de pago internacionales desempeñan
roles vitales en el desarrollo intensivo y extensivo de las naciones.
Si bien el comercio exterior de un país está constituido por importacio-
nes y exportaciones, el sector de exportación puede considerarse como un
sector clave propulsivo del desarrollo, esto se fundamenta en lo siguiente:

a) Amplía el mercado de bienes, ya que las industrias que comercializan


sus productos en el exterior crecerán a un ritmo más acelerado que si se
vendieran en el mercado interno.
b) Promueve el crecimiento de las industrias de exportación, evitándose
la inversión de capital propio para obras de infraestructura, gastos de ser-
vicio y otros, necesarios en la comercialización interna de los productos.
c) Las exportaciones generan demanda efectiva externa, que se traduce en
un incremento de la demanda interior de un país.

La magnitud de la influencia del sector externo varía conforme a los paí-


ses, originando en muchos casos que sus industrias adquieran relevancia
a la luz de los mercados exteriores. Son numerosos los ejemplos que se po-
drían citar, entre ellos el caso de Gran Bretaña donde, en el período 1870-
1. COMERCIO EXTERIOR

1913, las exportaciones textiles alcanzaron tal importancia cuantitativa


que contribuyeron en grado sumo al desarrollo alcanzado.
La conquista de mercados en diferentes puntos del orbe le permitió co-
locar una cuantiosa producción, la cual hubiese sido excesiva para el mer-
cado interno solamente.
El saldo que arrojó el vertiginoso incremento de las exportaciones fue
la posibilidad de abaratar los métodos de producción y aumentar el capital,
provocándose una expansión de las ventas en el mercado interno. El desa-
rrollo industrial también trajo aparejado una movilidad del factor trabajo
y la redistribución de la población urbana y rural.
Todos estos aspectos desencadenaron efectos multiplicadores adicio-
nales, como el aumento de la renta, favoreciéndose la inversión en otras
industrias, gastos de capital, transportes, construcción, etc.
Para enfatizar la importancia que reviste el sector externo en el desa-
rrollo de un país, decimos que la retracción en el ritmo de expansión in-
dustrial que Gran Bretaña sufrió en las últimas décadas del siglo XIX fue
motivada, principalmente, por una declinación de sus exportaciones.
De lo expuesto deducimos que, a menos que no se incremente el gasto
público, el nivel de consumo, o la inversión interna, una reducción de las
exportaciones provocará un retardo en el ritmo de desarrollo intensivo de
la economía de un país. Esto debe ser evitado mediante la implementación
de políticas adecuadas que permitan la expansión del sector y el manteni-
miento de una posición competitiva en los mercados internacionales.

15. Breve reseña de los antecedentes jurídicos/históricos del


comercio exterior argentino

Podemos distinguir períodos bien definidos con respecto a las medidas


más sobresalientes dictadas por la autoridad del Estado en la evolución
cronológica de nuestro comercio exterior, pero nos referimos únicamente
a lo acaecido en esta materia en las tres últimas décadas, destacando en
ellas los hechos más importantes.

• Ley 810 de 1876, Ordenanzas de Aduana: comienza a regir desde el


01.01.1887 y fue la legislación del fondo en materia aduanera, vigente hasta
el 24.09.81, fecha en que entró en varias modificaciones, casi siempre de
carácter formal, adecuándola a los tiempos (ADLA T1).
• Ley 11250: establece el arancel consular por la intervención en toda la docu-
mentación en que se afecte con destino al comercio exterior y otras (1923).
• Ley 11281: conocida también como Ley de Aduana, con diferentes modi-
ficaciones, rige hasta el 24.09.81, fecha en que entra en vigencia el Código
Aduanero Argentino (1923).
• Ley 12155: crea el BCRA (1935) y sus correlativas.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

• Ley 2156: conocida como Ley de Bancos.


• Ley 12160: organización del BCRA.
• Decreto 108295/37: crea la Superintendencia de Seguros.
• Decreto 15345/46: crea el instituto mixto Argentino de Reaseguros, cuyos
considerandos respecto del controlador de las divisas provenientes del co-
mercio exterior, son muy vigorosos.
• Decreto 15350/46: crea el Instituto Argentino de Promoción del Inter-
cambio (IAPI), de tan controvertidos resultados.
• Ley 12988: ratifica y modifica el Decreto 15345/46 (1947).
• Ley 13000: reglamentaria de la profesión de Despachantes de Aduana. (1947).
• Ley 14121: crea el Ministerio de Asuntos Económicos y cambia la denomi-
nación del Ministerio Secretaría de Estado de Economía, por el Ministerio
Secretaría de Estado de Comercio Exterior (1952).
• Ley 14303: ratifica el tratado de Montevideo, creando la Asociación Lati-
no Americana de Libre Comercio (ALALC) (1960).
• Ley 17325 del 28.06.67: deroga la Ley 13000, Reglamentaria de la Profe-
sión de Despachantes de Aduana, establece nuevas normas. Nada dice res-
pecto de la anterior en cuanto a la carrera universitaria que esta ordenaba.
• Ley 18250: obligatoriedad de transportar en buque de bandera nacional
toda la importación con destino al Estado, extensiva al sector particular en
casos de que sus importaciones gocen de franquicias aduaneras y/o trata-
mientos arancelarios especiales (1969).
• Ley 19877: modificatoria de la anterior (1972).
• Decreto 6942/72: sustitución del Decreto 5030/69, reglamentando la Ley
18250, derogada por el Decreto 2284/91.
• Decreto 2284/91 del 30.10.91: publicado BO 01.11, desregulando el comer-
cio exterior argentino.

16. Argentina en el comercio internacional

El comportamiento de nuestro sector externo durante la década de 1980 res-


pondía más bien a un esquema de complementariedad del mercado interno
que a una verdadera estrategia de ingreso a los mercados internacionales.
Estos años se caracterizaron por la caída de los precios de los productos
agropecuarios de los mercados internacionales, con el conocido deterioro
de los términos de intercambio que, para el período 1985-1991, fue un 19%
del PBI, acumulativo. La tendencia regresiva que venía observándose se re-
virtió a partir del año 1991, con un aumento del 8,9% y en 1992 con un incre-
mento del 8,7%, continuando en los años subsiguientes con esta tendencia.
Uno de los motivos constituyó la instrumentación de cambios estruc-
turales de envergadura en nuestro comercio exterior: el lanzamiento de
la Ley de Reforma del Estado, en agosto de 1989, persiguió una reducción
del déficit público, instrumentando un plan integral de privatizaciones de
1. COMERCIO EXTERIOR

todas las empresas estatales y una reforma sustancial de la Administración


Nacional. Asimismo, la desregulación alcanzó al comercio interior, los ser-
vicios profesionales, seguros, comercio exterior, inversiones nacionales y
extranjeras y transacciones en los mercados financieros y de capitales.
Por su parte, la Ley de Convertibilidad de abril de 1992 contribuyó a orien-
tar el curso de la macroeconomía al disponer un reordenamiento integral de
las finanzas nacionales y recuperar la solvencia fiscal y monetaria.
A comienzos de la década de 1980, Argentina exportaba tan solo en
11,1% de su PBI. Luego, mediante programas de promoción de exportación
puestos en práctica a partir del advenimiento de la democracia, este por-
centual se vio incrementado hacia 1989-1990 a un 21% de PBI.
En este contexto, desde 1991 en adelante, un sostenido crecimiento en
las exportaciones argentinas se ha venido observando, con un marcado
dinamismo de las manufacturas de origen industrial.
Si analizamos la evolución de las exportaciones argentinas, se observa
que, para el año 1994, las manufacturas de origen industrial representaron
un 29,16% del total, presentándose como el elemento más dinámico de las
exportaciones. Entre los principales sectores que integran el rubro se en-
cuentran los metales comunes y sus manufacturas, los materiales de trans-
porte y las maquinarias, aparatos y material eléctrico, que conforman el
59,2% de las mercaderías de origen industrial (MOI).
Para el año 1995, las MOI han alcanzado niveles superiores a los 5.900 mi-
llones de dólares, constituyendo un récord histórico. En lo relativo a su partici-
pación en la canasta de exportaciones, las MOI representaron un 30% del total.
Durante el año 1994, la mayor concentración de las exportaciones se
daba en la región pampeana, representando un 75% del total de las expor-
taciones nacionales. En términos de participación regional, le siguen en
importancia la Patagonia, el NOA, Cuyo y el NEA. Sin embargo, la región
más dinámica durante el año mencionado fue la Patagonia, seguida de
Cuyo, mostrando un crecimiento del 63%. Realizando un análisis por pro-
vincias para los últimos años, entre 1988 y 1994, vemos que Neuquén elevó
el nivel de sus exportaciones en 924% para el período bajo análisis; Tierra
del Fuego lo hizo en 884% y La Rioja, en 687%. El resto de las provincias,
a excepción de Entre Ríos que presentó niveles decrecientes, incrementó
significativamente su nivel de exportaciones.

17. El comercio exterior argentino por regiones

Realizando un sintético análisis de la estructura del comercio exterior ar-


gentino para los años 1993 y 1994, se observó un marcado incremento en
las exportaciones acompañado por un muy importante aumento en el ni-
vel de importaciones. Estas disminuyeron drásticamente luego de la deva-
luación y salida de la convertibilidad el 06.01.2002.
ERNESTO LUCIO SBRIGLIO

Durante el año1995, la economía argentina registró un leve crecimien-


to, que se reflejó en una tasa sensiblemente inferior a la alcanzada para
igual período en 1994. Una importante contracción en las ventas internas
se contrastó con un significativo aumento en las exportaciones, que a par-
tir de ese año comenzaron a disminuir.
En lo referente a la composición por rubros del aumento de las exporta-
ciones nacionales en 1995, el 67% está constituido por productos primarios,
alimentos y combustibles y el 33% restante, por manufacturas industriales,
en especial siderurgia, químicos y textiles. Los productos primarios en ge-
neral (cereales, fibras de algodón y pescados) y las manufacturas de origen
agropecuario (fruta seca, productos lácteos, grasas y aceites) registraron
la tendencia ascendente más significativa, en especial en lo referido a los
países del MERCOSUR.
La evolución de las relaciones comerciales de Argentina con el MERCO-
SUR será analizada en el Capítulo 2 al estudiar los procesos de integración
en América Latina.

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