0% encontró este documento útil (0 votos)
32 vistas10 páginas

Apunte Clase 2

Cargado por

pilargomezdiz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
32 vistas10 páginas

Apunte Clase 2

Cargado por

pilargomezdiz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CLASE 2: 25/09

1) Posibilidad de los conocimientos a priori:

La clase pasada llegamos a ver que Kant distingue entre dos tipos de juicios: los analíticos,
que no ensanchan el conocimiento porque solo descomponen conceptos ya conocidos y los
sintéticos que ensanchan el conocimiento al aportar algo nuevo. Además, según la fuente de
conocimiento a la que están vinculados, los juicios pueden ser sintéticos a posteriori,
dependientes de la experiencia, o sintéticos a priori, independientes de la experiencia.
Ahora, esta segunda clase de juicios, sintéticos a priori, parece ser muy poco intuitiva. Kant
nos está diciendo que existen juicios que amplían nuestro conocimiento y que sin embargo no
se derivan de la experiencia, sino que expresan un conocimiento necesario y universal. Sin
embargo, habíamos visto a partir de la crítica a Platón que Kant creía que todo conocimiento
racional empieza por la experiencia. ¿Cómo son entonces posibles los juicios sintéticos a
priori? Para aclarar esta cuestión, Kant proporciona ejemplos en tres áreas fundamentales del
conocimiento: la matemática, la física y la metafísica.

● Respecto de la matemática, ofrece como juicio sintético a priori "7 + 5 = 12". Este
juicio es sintético porque el concepto de "12" no está contenido en los conceptos de
"7" y "5" y a priori porque es un concepto al que podemos acceder sin recurrir a la
experiencia.

● Respecto de la física, sostiene que un ejemplo de un juicio sintético a priori en la


física es la ley de causalidad, la afirmación de que "todo acontecimiento tiene una
causa". El juicio es sintético porque no se deriva de la mera definición de los
conceptos "acontecimiento" o "causa". El concepto de un acontecimiento no incluye
necesariamente la idea de una causa. Y es a priori puesto que no depende de la
experiencia empírica, es decir, no necesitamos observar cada acontecimiento en el
universo para afirmar que todos ellos tienen una causa.
En este sentido, podemos advertir una diferencia notable entre la propuesta kantiana y
la propuesta empirista que ofrece David Hume en su ensayo Investigación sobre el
entendimiento humano. Hume había argumentado que la idea de causalidad no es algo
que podamos conocer a priori sino el resultado de la costumbre; asociamos los

1
eventos porque siempre los hemos observado juntos en el pasado. A diferencia de esta
propuesta Kant está diciendo que la causalidad es una categoría a priori que la mente
impone sobre la experiencia, permitiendo que los fenómenos naturales se comprendan
como ligados por leyes universales y necesarias.

● Finalmente, respecto de la metafísica, es decir, el estudio de conceptos que


trascienden la experiencia sensible, como Dios, la inmortalidad del alma y la libertad;
Kant cuestiona su estatus científico y la posibilidad de emitir juicios sintéticos a priori
acerca de estos conceptos. Un ejemplo de juicio metafísico sintético a priori sería la
proposición "Dios existe". Este es un juicio que intenta afirmar algo sobre la
existencia de una entidad suprasensible, es decir, que no se puede verificar a través de
la experiencia directa. Este juicio sería sintético porque la existencia de Dios no se
deriva del análisis del concepto de "Dios" (amplíaría el conocimiento). Y sería a
priori puesto que la existencia de Dios no es un conocimiento dependiente de la
experiencia. Sin embargo Kant pone en duda que el juicio “Dios existe” pueda ser
considerado como sintético a priori. Advierte que a diferencia de lo que sucede con la
física y la matemática que se encuentran en el camino de la ciencias, la validez de los
juicios en la metafísica es problemática. Debido a esto , uno de los objetivos de la
Crítica de la razón pura va a ser el de delimitar hasta qué punto es posible tener
conocimiento metafísico a partir de juicios sintéticos a priori. Es decir, hasta qué
punto puede la metafísica ser considerada una ciencia.

2) Sensibilidad y entendimiento

Habiendo establecido la existencia de ciertos juicios sintéticos a priori, como los de la


matemática y la física, Kant debe abocarse a pensar cómo es que estos son posibles, y si
acaso los juicios sintéticos a priori de la metafísica también constituyen verdadero
conocimiento “científico”, es decir, universal y necesario. Para esto, debemos detenernos en
la teoría de conocimiento kantiana, que va a repensar la relación sujeto-objeto e investigar, a
través de la razón, a la razón misma.
Kant, luego de haber “despertado del sueño dogmático” gracias a Hume, considera que todo
conocimiento parte necesariamente de la experiencia, pero, sin embargo, va a decir que no
todo conocimiento se deriva de ella. Es decir, hay ciertos conocimientos a priori,

2
independientes de la experiencia, que vamos a tener en virtud de cómo conocemos. Veamos
entonces esto.
Para conocer, señala Kant, podemos distinguir en la razón dos facultades. Por un lado, la
sensibilidad, que es una facultad pasiva a partir de la cual el sujeto es afectada por los
objetos. Es decir, a través de la sensibilidad los objetos nos son dados, recibimos
“impresiones”, para decirlo en términos humeanos. En terminología kantiana, a través de la
sensibilidad obtenemos intuiciones sensibles, que es el modo en el que el conocimiento se
refiere inmediatamente a los objetos. Por otro lado, el entendimiento es la facultad activa
que permite darle unidad a esa multiplicidad de intuiciones sensibles a través de conceptos.
Así, estos conceptos le dan unidad a la experiencia, que de otra forma consistiría en una
multiplicidad de intuiciones independientes entre sí, básicamente, un caos. Cuando
percibimos algo, como un pizarrón, lo hacemos a través de varias impresiones sensoriales
separadas: vemos el color blanco, notamos la forma rectangular, y sentimos la dureza al
tocarlo. Si no pudiéramos combinar todas estas impresiones, solo experimentaríamos
sensaciones aisladas, sin poder entender que pertenecen al mismo objeto. Lo que hace el
entendimiento es reunir todas esas impresiones bajo un concepto, en este caso, el concepto de
"pizarrón". Esto nos permite reconocer que esas impresiones (blanco, rectangular, duro)
forman parte de un mismo objeto, dándonos una idea clara y organizada de lo que
percibimos. Necesitamos las intuiciones de la sensibilidad, pero también los conceptos, para
que esas intuiciones puedan ser organizadas y nos permitan, entonces, conocer los objetos.
Para sintetizar, entonces, Kant va a decir:

Así, ambas facultades de la razón, la sensibilidad y el entendimiento, son necesarias para


poder conocer los objetos que nos son dados en la experiencia. Ahora bien, si solamente

3
podemos conocer aquello que nos es dado en la experiencia, ¿cómo es posible el
conocimiento a priori? ¿Cómo podemos conocer a priori algo de los objetos? ¿Cómo es
posible que existan juicios sintéticos a priori que ensanchen nuestro conocimiento sobre los
objetos, independientemente de toda experiencia?
La respuesta de Kant va a implicar un giro en el pensamiento moderno, que cambió nuestra
manera de pensar el conocimiento.

3) Giro copernicano

Kant, entonces, va a plantear dos posibilidades con respecto al conocimiento: o bien son los
objetos los que determinan nuestro conocimiento, o bien es el sujeto el que determina al
objeto al conocerlo. Lo que Kant va a establecer es que estas dos opciones no se
contraponen: de hecho, el objeto nos determina. ¿En qué sentido? En el sentido que son las
características del objeto las que me obligan a percibirlo de una manera o la otra: no elegimos
ver el pizarrón blanco, el pizarrón determina que lo percibamos de ese modo. Solo podemos
saber que es blanco una vez que lo vemos, lo percibimos, es decir, a partir de la experiencia:
a posteriori. Pero también, va a decir Kant, somos nosotros los que determinamos al objeto.
¿De qué manera? El sujeto de conocimiento desempeña un papel activo a la hora de conocer
los objetos. No recibimos solo impresiones, sino que hay ciertas estructuras mentales, hay
algo en el sujeto que determina el conocimiento de los objetos, que lo organiza, le da forma.
Un conocimiento que entonces es independiente de toda experiencia: un conocimiento a
priori.

4
En este pasaje, plantea un paralelismo entre el descubrimiento de Copérnico y el cambio que
él propone en la manera de entender el conocimiento y la relación entre el sujeto y el objeto.
Antes de Copérnico, se creía que las estrellas y los planetas giraban alrededor de la Tierra.
Copérnico propuso que la Tierra, en realidad, giraba alrededor del Sol, lo que proporcionaba
una explicación más coherente de los movimientos celestes. Kant toma esta idea y la traslada
a la filosofía del conocimiento: en lugar de pensar que el conocimiento depende
completamente de cómo son los objetos en sí mismos, Kant sugiere que el sujeto juega un
papel activo en la percepción de los objetos. No son los objetos los que determinan cómo los
percibimos, sino que nuestras facultades cognitivas organizan y estructuran nuestra
experiencia de los objetos. Nuestra capacidad de conocer el mundo no depende solo de los
objetos externos, sino también de las estructuras internas de nuestra mente, realizando, según
él, un cambio de enfoque similar al de Copérnico. Ahora bien, podríamos preguntarnos,
¿cuáles son estas estructuras internas que determinan la manera en que conocemos los
objetos? ¿Qué es aquello que todxs tenemos que permite que conozcamos los objetos de la
misma manera?

4) Espacio y tiempo como formas puras de la sensibilidad:

Para Kant, el espacio y el tiempo son las formas que nuestra mente usa para organizar todo
lo que percibimos. No son formas que existan fuera de nosotros o en los objetos mismos, sino
que son la manera en que nuestra mente estructura todo lo que percibimos. Siempre
percibimos las cosas a través del espacio y del tiempo. No podemos percibir algo sin
ubicarlas en estas dos formas; son "puras" -es decir, a priori, e independientes de la
experiencia- porque están presentes antes de que percibamos algo concreto.
● El espacio: es la forma a priori mediante la cual percibimos las cosas externas. Todo
lo que percibimos fuera de nosotros mismos (una mesa, una casa, una montaña, etc)
aparece necesariamente ordenado en el espacio. Para ejemplificar esta cuestión,
podemos hacer el siguiente experimento mental: podemos imaginar una habitación
completamente vacía pero no podemos pensar en un objeto, por ejemplo una mesa,
sin ubicarla en ningún lugar o como no ocupando ningún espacio.
● El tiempo: es la forma a priori mediante la cual percibimos los cambios y todo lo que
ocurre tanto externamente como internamente. Todo lo que experimentamos sucede
en una secuencia temporal, las cosas para nosotros ocurren antes o después, duran

5
más o menos tiempo, o suceden simultáneamente. Para ejemplificar esta cuestión,
podemos pensar en cuando escuchamos música, las notas no suenan todas de golpe,
sino en una secuencia que tiene duración en el tiempo. La manera que tenemos de
percibir el tiempo, entonces, no es contingente, es decir, no podemos “decidir”
escuchar primero la última nota y como última nota la primera. El tiempo, en tanto
estructura mental, organiza nuestra experiencia necesariamente de esta determinada
manera sucesiva.

5) Las categorías del entendimiento:

Kant sostiene que, además del espacio y el tiempo, nuestra mente también opera mediante
ciertas categorías a priori del entendimiento, que son conceptos fundamentales que nos
permiten organizar y dar sentido a nuestra experiencia. Así como el espacio y el tiempo son
formas en las que percibimos el mundo, las categorías o conceptos a priori son estructuras
mentales que determinan como interpretamos y comprendemos lo que percibimos. Estas
categorías son universales y necesarias, ya que no dependen de la experiencia particular, sino
que son parte de la constitución de nuestra mente. Veamos algún ejemplo.
Mientras que para Hume la idea de “sustancia”, al no derivarse de ninguna impresión
sensible, se originaba tan solo en la costumbre, el hábito de ver ciertas impresiones siempre
reunidas, para Kant el concepto de sustancia va a ser un concepto a priori. ¿Qué quiere decir
esto? Que la noción de sustancia no es algo que derivemos de ninguna experiencia, ni del
hábito de ver ciertas impresiones reunidas, sino un concepto que está en nuestra mente, que
estructura el modo que tenemos de percibir los objetos. No elegimos ver un pizarrón como
una sustancia con accidentes -como ser blanco, ser duro-, sino que simplemente lo
conocemos de ese modo: como un objeto, del que podemos predicar ciertos atributos como la
blancura o la dureza.
Algo similar dice Kant sobre la causalidad. Para Hume, la idea de “causalidad” era
simplemente el nombre que le poníamos al hecho de ver usualmente que de ciertos
acontecimientos generalmente se siguen otros, sin que aparezca en absoluto la idea de
necesidad, sino tan solo la idea de hábito o costumbre. Sin embargo, para Kant, el concepto
de causa también es a priori. ¿En qué sentido? En el sentido de que es un concepto que
organiza toda nuestra experiencia necesariamente, es la forma en la que nuestro
entendimiento piensa y conoce las relaciones entre objetos. Donde Hume ve un mecanismo
instintivo, una mera costumbre, Kant ve una necesidad dada por la forma en la que todo

6
sujeto conoce. Estas categorías, estos conceptos a priori, serían entonces el modo necesario
en el que el entendimiento organiza y estructura toda experiencia posible.
Así, la combinación de las formas de percepción (espacio y tiempo) y las categorías a priori
del entendimiento permite a la mente organizar y entender la experiencia, haciendo posibles
los juicios sintéticos a priori, que son fundamentales en la construcción del conocimiento.
Kant responde a la pregunta sobre cómo son posibles los juicios sintéticos a priori al afirmar
que nuestra mente está equipada con estructuras a priori, como las formas puras de la
sensibilidad (espacio y tiempo) y las categorías del entendimiento (como cantidad, calidad,
relación y modalidad). Estas estructuras no se aprenden a través de la experiencia; son
condiciones necesarias que permiten que la percepción y la interpretación del mundo ocurran.
A través de la sensibilidad, recibimos impresiones sensoriales, y el entendimiento aplica estas
categorías para organizarlas y darles sentido. Así, los juicios sintéticos a priori, que aportan
información nueva y son necesarios y universales, se producen mediante la interacción activa
entre la sensibilidad y el entendimiento, mediada por el sujeto trascendental. Esto permite que
construyamos un conocimiento coherente y significativo de la realidad.

7
6) Posibilidad de los juicios sintéticos a priori

Ahora sí, hemos llegado al final de este primer recorrido. Finalmente, podemos ver por qué
Kant considera, a diferencia de Hume, que existen los juicios sintéticos a priori. Veámoslo a
partir del siguiente ejemplo:

La recta es la distancia más corta entre dos puntos.

Este juicio de la geometría, habíamos visto, es sintético porque ensancha nuestro


conocimiento, es decir, nos proporciona más información que la que se encuentra en el
concepto “recta”, y nos dice, además, que la recta es la distancia más corta entre dos puntos.
Pero, este juicio nos brinda un conocimiento a priori, es decir, no necesitamos de ninguna
experiencia para confirmar este enunciado, que es siempre verdadero, al ser necesario y
universal. Pero, ¿cómo es posible?
La respuesta de Kant, va a aparecer como resultado del giro copernicano. Como vimos, el
sujeto tiene ciertas estructuras mentales, ciertas formas de organizar la experiencia, que son
necesarias y universales. Así, al ser la forma en la que percibimos los objetos, todo nuestro
conocimiento va a estar organizado a partir de estas estructuras. Habíamos visto también que
el espacio era una de estas formas: toda nuestra experiencia de objetos externos se estructura
y organiza espacialmente.
El juicio sintético a priori de la geometría, entonces, lo que estaría haciendo es afirmar algo
sobre nuestra forma de nuestra sensibilidad, el espacio mismo, y es por eso que se trata de un
juicio que afirma un conocimiento a priori. Lo que nos está revelando este juicio es algo
sobre nuestra manera de organizar la experiencia: toda experiencia, en todo momento. Es por
esto que es a priori. Pero, además, se trata de un juicio sintético. Este juicio de la geometría
afirma algo sobre nuestra manera de organizar espacialmente la experiencia, pero nos agrega
una información que no teníamos: la recta es la distancia más corta entre dos puntos.
Así, los juicios sintéticos a priori de la geometría y la matemática se basarían en la forma de
nuestra sensibilidad -el espacio y el tiempo respectivamente-, y es por eso que son válidos.
Porque nos están contando algo sobre la manera en la que organizamos necesariamente todas
nuestras experiencias.

8
7) ¿Y la metafísica?

Lamentablemente para lxs metafísicxs, los aportes de Kant tienen una conclusión negativa: la
metafísica ha sido excluida del ámbito de la ciencia. ¿Por qué? Bueno, porque los juicios
sintéticos a priori de la metafísica pretendían ir más allá de los límites de la razón de modo
ilegítimo. La metafísica pretendía conocer y ensanchar nuestro conocimiento con la mera
razón, como una paloma que, porque le molesta la resistencia del aire, pretende volar en el
vacío.
Los juicios de la metafísica hablan de cosas como el “alma”, el “mundo” o de “Dios”, que
están más allá de la experiencia. Y, a diferencia de la matemática o la geometría, la metafísica
tampoco afirma nada sobre el modo en el que organizamos la experiencia a partir del espacio
y el tiempo o conceptos como el de sustancia o causa. En cambio, pretenden hablar de lo que
no se puede hablar, más allá de nuestra experiencia y nuestro modo de organizarla. Así, para
Kant, solamente podemos tener conocimiento a priori si este se basa en estas estructuras de la
mente, que son las que organizan nuestra experiencia, su “condición de posibilidad”.

9
8) Crítica al sujeto universal de conocimiento:

Como resumen, podemos decir entonces que, según Kant, el conocimiento no se basa
únicamente en lo que percibimos a través de los sentidos, sino también en cómo nuestra
mente organiza esa información mediante estructuras que todxs compartimos. Estas
estructuras universales, como el espacio, el tiempo y las categorías del entendimiento, son lo
que Kant llama el "sujeto trascendental", que actúa como la base común que hace posible el
conocimiento. El sujeto trascendental es, en esencia, esa estructura universal de la mente que
permite que todes podamos conocer el mundo de manera similar, asegurando que el
conocimiento sea objetivo y válido para cualquier persona, sin importar sus experiencias
particulares. Sin embargo, esta idea de un "sujeto universal", que surge con la doctrina
kantiana, será fuertemente cuestionada por las corrientes filosóficas que la sucedieron.
Uno de los críticos más destacados de esta visión fue Nietzsche, a quien profundizaremos en
las próximas clases. Lo que podemos adelantar es que Nietzsche cuestiona la posibilidad de
un conocimiento universal y objetivo, ya que cree que este está profundamente condicionado
por quiénes somos y en qué contexto vivimos. Desde esta perspectiva, la idea kantiana del
conocimiento como algo "neutral" y "universal" no refleja la diversidad de experiencias
humanas, sino más bien una visión limitada y situada del sujeto.
Asimismo, tanto el feminismo como los estudios decoloniales han sido fundamentales para
criticar esta noción de universalidad. Desde estas perspectivas, la idea de que todxs
conocemos el mundo de la misma manera ignora las diferencias de género, raza, clase y
cultura, las cuales influyen profundamente en cómo nos relacionamos con la realidad. En
lugar de un "sujeto trascendental" que represente a todes, se plantea que este sujeto refleja en
realidad una posición de poder específica: el varón, blanco y occidental. Esta crítica ha
llevado a filósofxs y teóricxs como Donna Haraway, Gayatri Chakravorty Spivak o Judith
Butler a proponer nuevas formas de entender el conocimiento, reconociendo las voces y
experiencias históricamente excluidas.

10

También podría gustarte