FERNANDO CASTILLO CADENA
Magistrado ponente
SL716-2024
Radicación n.° 94406
Acta 03
Bogotá, D.C., siete (7) de febrero de dos mil
veinticuatro (2024).
Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por
LILIANA MARÍA GÓMEZ GALLO, contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Medellín, el 30 de junio de 2021, en el
proceso que instauró contra la ADMINISTRADORA DE
FONDOS DE PENSIONES Y CESANTÍAS PROTECCIÓN
S.A.
I. ANTECEDENTES
Liliana María Gómez Gallo llamó a juicio a la
Sociedad Administradora de Fondos de Pensiones y
Cesantías Protección S.A., con el fin de que se le
condenara al reconocimiento y pago de la pensión de
sobrevivientes por el fallecimiento de su hijo Andrés
Felipe Santana Gómez, las mesadas causadas desde el 17
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de agosto de 2017, los intereses moratorios hasta que se
efectúe el pago de las mesadas o, en su defecto, la
indexación y las costas.
Fundamentó sus peticiones, básicamente, en que: su
hijo Andrés Felipe Santana Gómez nació el 18 de mayo de
1996 y falleció el 17 de agosto de 2017, que para la data
del óbito estaba afiliado a la accionada, había cotizado
para esa fecha un total de 95.43 semanas, era soltero, sin
unión marital ni matrimonio y sin descendencia, aportaba
en dinero de forma mensual para los gastos de
alimentación, vivienda, servicios públicos domiciliarios,
educación de su hermana menor de edad escolar,
recreación y vestido; el 25 de octubre de 2017 solicitó la
pensión a la administradora, la cual se le negó mediante
comunicación del 29 de diciembre de esa misma
anualidad, por cuanto no probó la dependencia económica
del causante ni el aporte del afiliado; presentó recurso de
reconsideración en la que hizo una descripción de sus
gastos y obligaciones mensuales, pero la demandada
confirmó su negativa el 6 de julio de 2018.
Al dar respuesta a la demanda, la parte accionada se
opuso a las pretensiones y, en cuanto a los hechos,
aceptó la calidad de afiliado del causante, la fecha de
fallecimiento, el parentesco de la demandante, la
reclamación y su respuesta. En su defensa, propuso las
excepciones de inexistencia de la obligación, falta de
legitimación en la causa por pasiva, cobro de lo no
debido, reconocimiento de la prestación subsidiaria –
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devolución de saldos-, prescripción, buena fe y
compensación.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Octavo Laboral del Circuito de Medellín, al
que correspondió el trámite de la primera instancia,
mediante fallo del 15 de septiembre de 2020, condenó a
la demandada al reconocimiento y pago de la pensión de
sobrevivientes, a partir del 17 de agosto de 2017, en
cuantía equivalente al salario mínimo legal mensual
vigente, el retroactivo pensional hasta el 31 de agosto de
2020, incluyendo la mesada adicional, y de ahí en
adelante de forma vitalicia; los intereses de mora desde el
1 de marzo de 2018 hasta el cumplimiento de la
obligación, autorizó los descuentos a salud e impuso
costas a la demandada.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La Sala Segunda de Decisión Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá, mediante el fallo
confutado, al resolver el recurso de apelación de la
demandada, revocó la sentencia de primera instancia y la
absolvió de todas las pretensiones.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el
Tribunal consideró como fundamento de su decisión, y
luego de acudir a las sentencias CC C-111-2006, CSJ
SL552-2021, entre otras, que la prueba de la dependencia
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económica de la actora con respecto a su hijo debe ser
más exigente «al estar demostrado que la demandante es
beneficiaria de una pensión de sobrevivientes y activa
laboralmente, para el momento del fallecimiento de su
hijo […]».
A partir de las reglas de la carga de la prueba
contenidas en los artículos 164 y 167 CGP, anunció que en
el caso en estudio no se demostró la dependencia
económica de la promotora con respecto a su hijo al no
obrar prueba sólida, suficiente y contundente de la
misma.
Acto seguido procedió al estudio puntual de las
declaraciones de Alejandra María Vallejo Romero, Laura
Guzmán Cardona, el interrogatorio de parte de la
demandante, luego de lo cual indicó:
Analizada en su conjunto la prueba documental, testimonial e
interrogatorio de parte absuelto por la demandante, a la luz
de lo establecido en el artículo 61 del Código Procesal del
Trabajo y de la Seguridad Social, encuentra esta Sala de
Decisión Laboral que de la misma no se constata la existencia
de dependencia económica de la señora Liliana María Gómez
Gallo respecto de su hijo Andrés Felipe Santana Gómez; de allí
no se infiere la existencia de una contribución económica
cierta, regular e importante o significativas(sic), que conlleve
a concluir que se constituía en un verdadero soporte o
sustento económico para su vida en condiciones dignas; toda
vez que las declarantes no dan fe de lo anterior; es así como
la señora Alejandra María Vallejo Romero; manifestó saber
que el causante ayudaba con los servicios y la alimentación
porque cuando el causante daba los aportes, ni le consta tal
circunstancia “pero ellos lo comentaban” cuando estaban en
reuniones familiares. Por su parte la declarante Laura Guzmán
Cardona al ser preguntada en qué forma le colaboraba el
causante a su madre contestó: “Pues no. Lo que él me
comentó es que le colaboraba económicamente, pero con
cuánto no. Él decía que era el que le ayudaba con la
obligación”. Las declarantes en manera alguna dan certeza y
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credibilidad de la real existencia de la dependencia
económica que en estos casos se requiere, sin que exista
prueba documental idónea que de fe de la dependencia.
Además, no se demostró que esa contribución del causante -
que no fue demostrada en cuantía- fuera regular y periódica,
así como tampoco que fuera significativa respecto al total de
ingresos del hogar y que se constituyera en un verdadero
soporte o sustento económico; ni que una vez fallecido el
causante, la solvencia de la demandante se hubiera visto
amenazada, de manera que colocara en riesgo sus
condiciones dignas de vida, tal como se precisa por la
jurisprudencia antes referida. Es de anotarse que, en este
caso, tal como se dijo al comienzo de la parte considerativa,
se requería una prueba más exigente sobre la dependencia
económica de la madre con respecto al causante y no una
simple colaboración del hijo, que es apenas entendible dado
que vivía con su madre y generaba gastos, al estar
demostrado que la demandante es beneficiaria de una
pensión de sobrevivientes y activa laboralmente, para el
momento del fallecimiento de su hijo.
Con fundamento en lo anotado, revocó en todas sus
partes la sentencia apelada y absolvió a la administradora
de las pretensiones de la demanda y le impuso costas a la
actora.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por la demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende la recurrente que la Corte case la sentencia
recurrida para que, en sede de instancia, reconozca su
derecho al pago de la pensión de sobrevivientes por el
fallecimiento de su hijo y condene al pago de las mesadas
desde el 17 de agosto de 2017, incluyendo mesadas
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adicionales, intereses de mora, a partir del 1.° de marzo
de 2018 y hasta el cumplimiento de la obligación y se
impongan costas.
Para el efecto propone dos cargos que se estudiarán
conjuntamente por cuanto, aun cuando se dirigen por
diferente vía, persiguen idéntico fin y denuncian similar
elenco normativo.
VI. PRIMER CARGO
Por la vía directa se denuncia la «inaplicación
indebida del literal d) del artículo 13 de la Ley 797 de
2003, modificatorio del artículo 74 de la Ley 100 de 1993,
en relación con el artículo 61 del Código Sustantivo [d]el
Trabajo y del Código de Procedimiento Laboral [sic]».
Asevera que la decisión del Tribunal estribó en que
no se demostró la dependencia económica de la
demandante con respecto a su hijo al no haber aportado
«prueba sólida, suficiente y contundente de la misma»
que, en su concepto, «deviene en la interpretación
equivoca y ajustada que de la norma hace el juez de
segunda instancia, y no en el querer o sentir de la norma
referida, así como de la línea jurisprudencial en la que
fundamentó la sentencia atacada».
Invoca como fundamento de la decisión las
sentencias de la Corte Constitucional CC C-111-2006, y de
esta Corte CSJ SL102-2019, CSJ SL5605-2019, CSJ SL2022-
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2021 y CSJ SL1220-2021, entre otras, con base en las
cuales sostiene que se debe determinar la dependencia
económica en cada caso concreto, sin descartar ingresos
familiares adicionales a los del afiliado fallecido pero que,
de todos modos, los aportes de éste a la beneficiaria o
beneficiario deben ser significativos respecto al total de
los ingresos propios, de manera que representen un
verdadero soporte o sustento económico.
Agrega que la aplicación e interpretación de las
normas citadas en el cargo por parte del sentenciador,
viola el alcance normativo allí previsto al reclamar que el
derecho a la pensión de sobrevivientes impone que no
sea beneficiario de ninguna otra prestación pensional y/o
que no esté laboralmente activo y que, de ser así, debe
asumir la carga de probar que sus ingresos son
insuficientes para mantener su calidad de vida, su mínimo
vital y no sólo ostentar la calidad de beneficiario.
Con relación a la violación directa del artículo 61 del
«Código Sustantivo el trabajo y del Código de
Procedimiento Laboral [sic]» sostiene que «le impone un
límite al operador judicial, que no es otro que la misma
libertad probatoria, porque deberá encaminarse a
encontrar demostrados solo los supuestos de hecho
descritos en la norma». Añade que el colegiado hace una
interpretación extensiva de la norma, al exigir el
cumplimiento de cargas probatorias que no prevén los
supuestos de hecho de esta, «toda vez que, una cosa es
demostrar que el aporte económico del causante al
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momento del fallecimiento es representativo y necesario
para el sostenimiento familiar, y otra, es probar que los
ingresos actuales son insuficientes para acceder al
beneficio pensional».
VII. SEGUNDO CARGO
Por la vía indirecta se acusa la sentencia impugnada
por «violación indirecta e interpretación errónea del ar-
tículo 74 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo
13 de la Ley 797 de 2003, en relación con los artículos
164 y 167 del Código General del Proceso».
Considera que la transgresión legal ocurrió como
consecuencia de los siguientes errores evidentes de he-
cho:
1. Dar por demostrado, sin estarlo, que la señora LILIANA
MARÍA GÓMEZ GALLO, no tenía dependencia económica algu-
na, respecto del causante, ANDRÉS FELIPE SANTANA GÓMEZ
por estar activa laboralmente, así fuera ocasionalmente, al
momento de fallecimiento de su hijo, y por ser beneficiaria de
una pensión de sobrevivientes, que le permiten llevar un[a]
vida en condiciones dignas.
2. No dar por demostrado, estándolo, que la contribución
del causante, ANDRÉS FELIPE SANTANA GÓMEZ, al grupo fa-
miliar que integraba con su madre y la hermana menor de
edad, constituyó un verdadero soporte para el sustento eco-
nómico del hogar, y no solo una simple colaboración para cu-
brir su[s] gastos en el mismo.
Para su demostración sostiene que el sentenciador
incurrió en error de hecho al omitir tener en cuenta las
pruebas documentales allegadas en las que se demuestra
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que el causante reportaba aportes para los riesgos de
pensión de vejez sobre el salario mínimo legal mensual vi-
gente, de los cuales le aportaba entre $500.000 a
$550.000 que correspondían para la fecha de muerte en-
tre el 67% y el 75% de los ingresos que percibía.
Tampoco tuvo en cuenta que si bien es beneficiaria
de la pensión de sobrevivientes por el fallecimiento de su
esposo, la mesada que recibe es de un salario mínimo, va-
lor que no es suficiente para los gastos del hogar, como
los congruos y necesarios propios y de una hija menor de
edad; que está pagando una vivienda familiar a través de
un crédito hipotecario, los servicios públicos domiciliarios,
alimentación, recreación y educación y que pese al aporte
de su hijo se veía obligada a trabajar por días porque no le
alcanzaba para cubrir sus gastos de manutención y del
hogar en condiciones más dignas.
En cuanto a que de las pruebas no se lograba extraer
que los aportes económicos fueron regulares y periódicos,
el juzgador pasó por alto la declaración de la señora Ale-
jandra María Vallejo Romero que ratificó lo expuesto por la
demandante en el interrogatorio de parte. Estima que del
análisis en conjunto de las pruebas se deriva la dependen-
cia económica pues los ingresos no superaban los dos sa-
larios mínimos y que ante la falta del aporte de su hijo no
han tenido garantizada la vida en condiciones dignas jun-
to con su hija menor de edad.
VIII. RÉPLICA
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Sostiene que el primer cargo no logra demostrar los
yerros jurídicos enrostrados pues se basa en supuestos
equivocados, adjudica a la autoridad judicial afirmaciones
que no hizo, como que quien pretende la pensión de
sobrevivientes debe demostrar que sus ingresos son
insuficientes; revisada la decisión, lo que se dijo fue que
se requería demostrar la dependencia económica en cada
caso como lo ha señalado la jurisprudencia, por lo que no
se advierte un desacierto interpretativo.
Esboza que el colegiado tampoco esgrimió que la
actora no era dependiente económicamente de su hijo por
el hecho de recibir una pensión, expresamente indicó que
aquello no implicaba una autonomía económica.
Posteriormente, se refirió a la sentencia CSJ SL552-2021 y
sostuvo que la dependencia debe ser definida en cada
caso concreto, sin descartar ingresos adicionales, lo
determinante es que esta sea regular, periódica y
significativa respecto del total de ingresos. Analizó otras
decisiones y luego se adentró en el análisis probatorio y
no encontró prueba de la sujeción económica, al contrario,
halló que la demandante tenía otros ingresos superiores a
los de su hijo por lo que, en ejercicio de las reglas de la
sana crítica, consideró que la prueba fuera más clara y
contundente, sin que de ello se derive en una
equivocación.
Con relación al segundo embate, afirma que se
apoya en el análisis de probanzas que no son calificadas
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en casación, como la declaración de Alejandra María
Vallejo y en el interrogatorio de parte de la demandante,
por lo que no pueden ser analizadas por la Corte. Con
respecto a esta última, resalta que no puede servir como
prueba la propia afirmación de la suma que le daba su
hijo.
Agrega que, aun cuando la acusación no identifica
los documentos que acreditan los ingresos del causante y
de la demandante, no se le puede atribuir al tribunal un
error, pues estos sí fueron advertidos por el colegiado en
cuantía equivalente a un salario mínimo.
Por último, del testimonio ya referido, lo que estimó
el juez plural fue que de las aseveraciones de la
declarante en torno al aporte a los gastos de alimentación
y servicios públicos se podía evidenciar que no le
constaban directamente y tampoco respaldó la suma
señalada por la actora, luego no hubo error alguno en la
valoración de las pruebas. Por lo expuesto, considera que
los cargos no deben prosperar.
IX. CONSIDERACIONES
Como se recuerda, el Tribunal fundamentó su
decisión en que, en casos como el presente, la
dependencia económica que causa el derecho a la
pensión de sobrevivientes por parte de los padres no debe
ser total y absoluta, tal como lo ha señalado la
jurisprudencia; que, en el asunto concreto, no encontró
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prueba del monto que el afiliado aportaba a la
demandante a fin de establecer si este era significativo
con relación a los demás ingresos que esta tenía como
pensionada y como trabajadora activa.
La censura radica su inconformidad en que la
exigencia del sentenciador de demostrar que debía probar
que los ingresos que percibía no eran suficientes para su
manutención excede el supuesto normativo previsto en
las normas denunciadas y que hay suficiente prueba en el
expediente de la dependencia económica y de su monto,
lo cual se deriva de la prueba documental denunciada, del
interrogatorio de parte y del testimonio de Alejandra
María Vallejo.
Pues bien, esta Corporación aborda el estudio de la
acusación de la siguiente manera:
1. Sobre el alcance de la dependencia
económica en tratándose de los padres del
causante
1.1. Finalidad de la pensión de sobrevivientes
La pensión de sobrevivientes tiene como finalidad
menguar las consecuencias económicas que se genera en
el núcleo familiar por la intempestiva muerte de uno de
sus miembros, afiliado o pensionado al Sistema General
de Pensiones, que contribuye de manera sustancial al
mantenimiento de dicho grupo familiar; esto con el fin de
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paliar el cambio abrupto de las condiciones de
subsistencia de aquellos que dependían del causante y
que han sido considerados beneficiarios de esta
protección por la propia ley de seguridad social.
1.2. Dependencia económica de los padres
para ser considerados beneficiarios de una pensión
de sobrevivientes
La protección de los padres dependientes ha tenido
una evolución desde la creación de la Ley 100 de 1993.
Inicialmente el Decreto 1889 de 1994, estableció que
existía dependencia económica cuando los ingresos de los
padres eran equivalentes a medio salario mínimo, norma
declarada nula por el Consejo de Estado por exceder la
potestad reglamentaria bajo el entendimiento de que:
El art. 47 de la Ley 100 de 1993 [...] no exige que el
beneficiario no tenga ingreso o si los llegare a tener que éstos
sean inferior a la mitad de un salario mínimo legal mensual
vigente como lo hace el acto acusado, motivo por el cual se
suspendieron provisionalmente sus efectos. Este
razonamiento sería suficiente para que la Sala procediera a
declarar la nulidad del acto acusado por desbordar la
potestad reglamentaria. // Adicionalmente se precisa que el
recto entendimiento de la dependencia económica prevista en
los literales b, c y d del art. 47 de la Ley 100 de 1993 no
puede asumirse desde la óptica de la carencia de recursos
económicos. // La dependencia económica, para efectos de la
pensión de sobrevivientes, debe ser examinada
armónicamente con los postulados constitucionales y legales
que orientan la seguridad social tales como la protección
especial a aquéllas personas que por su condición económica,
física o mental, se encuentran en circunstancias de debilidad
manifiesta, protección integral de la familia, de las personas
de la tercera edad, calidad de vida acorde con la dignidad
humana, eficiencia y solidaridad entre otros. // Desde esa
perspectiva, aparece absurdo que el Decreto reglamentario
circunscriba el concepto de dependencia económica, a la
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carencia de ingresos (indigencia) o que estos sean inferiores a
la mitad del salario mínimo legal mensual, cantidad ésta
última que de todas maneras coloca a la persona en situación
de pobreza absoluta.// Las anteriores breves razones llevan a
la Sala a concluir que el Decreto acusado, al fijar los alcances
del concepto de ‘dependencia económica’ para acceder a la
pensión de sobrevivientes, so pretexto de reglamentar el
artículo 47 de la Ley 100 de 1993, no solo establece unas
condiciones no previstas en la norma que reglamenta, sino
que limita dicho concepto a situaciones extremas
desbordando la potestad reglamentaria e incurriendo en
contracción con los principios que orientan el régimen de
seguridad social integral en pensiones”. (Subrayado por fuera
del texto original).
Posteriormente, con la Ley 797 de 2003, se calificó la
dependencia como total y absoluta, la cual también fue
expulsada del ordenamiento jurídico por la Corte
Constitucional bajo el entendido que la exigencia
desconocía los derechos fundamentales a la vida, mínimo
vital, y la dignidad humana. En esa oportunidad dejó
sentado dicho Tribunal constitucional:
[…] pues si la finalidad de la pensión de sobrevivientes es
suplir la ausencia repentina del apoyo económico del
pensionado o del afiliado, y por ende, evitar que el deceso
implique un cambio sustancial en las condiciones mínimas de
subsistencia de los beneficiarios, ello no descarta la
posibilidad de que los padres puedan recibir un ingreso
adicional fruto de su propio trabajo, de una actividad privada
o de una pensión autónoma ([Link]. pensión de vejez o de
invalidez), siempre y cuando éstas no los conviertan en
autosuficientes económicamente, despareciendo así la
subordinación material que da fundamento a la citada
prestación.
De otra parte, esta Corporación, en nutrida
jurisprudencia, ha precisado que la dependencia
económica que es exigida a los padres para acreditar la
condición de beneficiarios de la pensión de sobrevivientes
no implica que los mismos se encuentren en estado de
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mendicidad, con lo cual pueden contar con recursos
propios u otras fuentes de recursos, no obstante, los
mismos no les permiten una autosuficiencia (CSJ SL9640–
2014, CSJ SL8928–2014, CSJ SL, 24 jul. 2007, rad. 30790,
CSJ SL, 11 may. 2004, rad. 22132, CSJ SL, 7 mar. 2005,
rad. 24141, CSJ SL, 1 feb. 2006, rad. 26406, CSJ SL, 24
may. 2007, rad. 30348, y CSJ SL, 30 jul. 2007, rad.
31025).
Lo anterior, en armonía con lo señalado por esta
Sala, entre otras, en la sentencia CSJ SL1759-2020,
memorada en la CSJ SL3129-2023, en la que se dijo:
“Y la circunstancia que independientemente de la posterior
declaración de inexequibilidad contenida en la sentencia C-
111 del 22 de febrero de 2006, el ad quem a re[n]glón
seguido haya estimado que pese a lo consagrado
originalmente en el citado literal d) del artículo 13, que
incorporó al ordenamiento la expresión ‘total y absoluta’,
debía entenderse que la dependencia allí exigida no podía
tener tal connotación, en la medida que en su sentir aquella
se configura cuando los beneficiarios de la prestación, no son
autosuficientes económicamente así tengan un ingreso o
patrimonio, y cuando para poder subsistir dignamente ‘se
hallan supeditados al ingreso proveniente del de cujus’;
tampoco esas aserciones constituyen un error jurídico, dado
que tales razonamientos están acordes a los parámetros
jurisprudenciales que de tiempo atrás la Sala de Casación
Laboral ha adoctrinado sobre esta precisa temática, antes y
después de la expedición de la norma de marras, e incluso
mientras estuvo en vigor el enunciado ‘de forma total y
absoluta’, en el sentido de que el requisito de la dependencia
económica, está concebido bajo el presupuesto de la
subordinación de los padres en relación con la ayuda
pecuniaria del hijo para poder subsistir, con la precisión de
que ‘no descarta que aquellos puedan recibir un ingreso
adicional fruto de su propio trabajo o actividad, siempre y
cuando éste no los convierta en autosuficientes
económicamente, desapareciendo así la subordinación que
predica la norma legal’, como se puede ver en la sentencia
del 11 de mayo de 2004 radicado 22132, reiterada en
decisiones del 7 de marzo de 2005 y 21 de febrero de 2006
con radicación 24141 y 26406 respectivamente. Así las cosas,
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al contrario de lo que asevera la censura, en ningún momento
el Tribunal pasó por alto el condicionamiento que introdujo la
mencionada disposición legal, lo que ocurrió fue que a la
misma le impartió una inteligencia y alcance, que, por lo atrás
dicho, se aviene a su genuino y cabal sentido, interpretación
que se repite, en últimas coincide con la postura inveterada
de la Corte. “Adicionalmente, cabe agregar que como también
lo ha expresado la Sala, esa dependencia económica en los
términos que se acaban de delinear, indudablemente se erige
como una situación que sólo puede ser definida y establecida
para cada caso concreto, pues si los ingresos que perciben los
padres fruto de su propio trabajo o los recursos que éstos
obtengan de otras fuentes, son suficientes para satisfacer las
necesidades básicas o relativas a su sostenimiento, no se
configura el presupuesto de la norma para poder acceder al
derecho pensional, y es por esto, que se ha puntualizado
jurisprudencialmente que la mera presencia de un auxilio o
ayuda monetaria del buen hijo, no siempre es indicativo de
una verdadera dependencia económica, y en esta
eventualidad no se cumpliría las previsiones señaladas en la
ley.
En ese contexto, se entiende que la dependencia
económica de los padres no tiene que predicarse de
manera total y absoluta respecto de su hijo fallecido; que
esta debe demostrarse en cada caso concreto, y si los
padres reciben otros ingresos que son suficientes para
satisfacer las necesidades básicas o relativas a su
sostenimiento, no se configura el presupuesto de la
norma para acceder al derecho pensional; con ello, deben
aplicarse criterios que permiten distinguir entre la simple
ayuda o colaboración propia de la solidaridad familiar, de
la dependencia real dirigida a que los ingresos que el hijo
procuraba a sus progenitores eran de tal entidad que sin
ellos tendrían un cambio sustancial en las condiciones de
su subsistencia.
1.3 Calificación de la dependencia
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El propósito normativo de establecer el requisito de
acreditar la dependencia económica contiene un fin
válido, dirigido a que la prestación llegue al real
beneficiario del hijo fallecido, que no es otro que aquel,
que ante la pérdida su filial, se vea de tal manera
abandonado que esto atenta contra su subsistencia.
La dependencia parte de la necesidad de la
protección del padre que se encuentra subordinado al
ingreso que el hijo le procuraba para salvaguardar sus
condiciones de subsistencia, con lo cual la ayuda
económica del hijo se torna imprescindible para asumir
los gastos ordinarios de los padres, ante la imposibilidad
material de los mismos de costearlos para subsistir.
Ha sido cristalino que la imposibilidad material de los
padres de suministrarse para sí mismos su propia
subsistencia, no implica, como se señaló, el encontrarse
en estado de mendicidad o la carencia total de recursos,
por lo que la determinación de esta imposibilidad conlleva
un juicio de autosuficiencia, entendida como aquella
autonomía de generar fuentes de recursos para atender
sus necesidades básicas que permitan su subsistencia.
Como consecuencia de ello, resulta pertinente
efectuar la calificación de la dependencia para lo cual,
esta Sala ya ha establecido los parámetros que deben
seguirse a efectos de determinar la existencia de
dependencia económica de un afiliado o pensionado
fallecido, partiendo de la premisa de que, si bien, la
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dependencia no debe ser total y absoluta, la entrega de
recursos a los familiares debe analizarse en cada caso a
fin de establecer si existe una verdadera sujeción material
de quienes aspiran a recibir la prestación del sistema de
seguridad social.
Lo expuesto nos lleva a los criterios que deben ser
analizados para calificar la dependencia, también
abordado, entre otras, en las sentencias anotadas que
reprodujeron la línea de pensamiento fijada en 2014, por
esta Sala en la sentencia CSJ SL14923-2014, y que se
recuerdan:
a) La dependencia económica debe ser:
Cierta y no presunta:
se tiene que demostrar efectivamente el suministro de
recursos de la persona fallecida hacia el presunto beneficiario,
y no se puede construir o desvirtuar a partir de suposiciones o
imperativos legales abstractos como el de la obligación de
socorro de los hijos hacia los padres.
Regular y periódica:
de manera que no pueden validarse dentro del concepto de
dependencia los simples regalos, atenciones, o cualquier otro
tipo de auxilio eventual del fallecido hacía el presunto
beneficiario.
Significativa, respecto al total de ingresos de
beneficiarios:
se constituyan en un verdadero soporte o sustento económico
de éste; por lo que, tales asignaciones deben ser
proporcionalmente representativas, en función de otros
ingresos que pueda percibir el sobreviviente, de tal manera
que si, por ejemplo, recibe rentas muy superiores al aporte
del causante, no es dable hablar de dependencia.
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En consecuencia, los padres deberán, mediante los
medios de convicción, acreditar: i) su imposibilidad de
autosuficiencia en la generación de fuentes de ingresos, y
ii) la sujeción material a los ingresos del hijo fallecido al
momento del óbito del mismo.
Así, al momento de estudiarse por parte de las
entidades de seguridad social y, el mismo juez, se deberá
adelantar la calificación de la dependencia bajo el estudio
de los parámetros fijados por esta Corte a efectos de
determinar la existencia o no de la misma.
De acuerdo con lo anotado, en atención a las consi-
deraciones expresadas por el tribunal, ningún yerro jurídi-
co se advierte en su inferencia de la jurisprudencia emiti-
da por esta Corporación sobre la dependencia económica
y la necesidad de acreditarla en cada caso.
En esa misma línea, estimó el fallador que la deman-
dante no logró demostrar que hubo una verdadera suje-
ción material de la demandante con respecto a su hijo, lo
que aunado a que esta recibe una pensión de sobrevivien-
tes y se encuentra activa laboralmente impide inferir la
existencia de una dependencia económica y, por ende, el
reconocimiento pensional deprecado.
Con base en lo anotado, se advierte, en últimas, que
la inconformidad de la recurrente radica en la valoración
del material probatorio incorporado al proceso de cuya es-
timación no encontró demostrada la aludida dependencia,
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19
Radicación n.° 94406
asunto sobre el cual la Sala dirige su atención como sigue.
2. Análisis de los elementos de persuasión
denunciados como no apreciadas por la sala
sentenciadora
Aun cuando la demanda de casación no es un
ejemplo de claridad, y de manera genérica denuncia la
falta de estimación de las pruebas documentales, en el
desarrollo del cargo menciona concretamente la
demanda, la certificación de aportes, el recurso de
reconsideración, el interrogatorio de parte y la declaración
de Alejandra María Vallejo Romero, con los que considera
demostrado que el causante reportaba aportes para los
riesgos de pensión sobre el salario mínimo legal que para
la época asciende a $737.717, «de los cuales, según
manifestó la señora LILIANA MARÍA GÓMEZ GALLO, le
aportaba de $500.000 a $550.000, que correspondía para
la fecha entre el 67% y el 75% de los ingresos que
percibía (Cfr. Pag. 11 de la sentencia; fl. 19, pág. 24 del
01expediente)».
Con base en lo anotado, procede la Sala al análisis
de cada uno de los medios de prueba denunciados, con la
advertencia de que, de no demostrarse un error de hecho
con respecto a alguna de las pruebas hábiles en casación,
se abstendrá del estudio de las que no lo son.
Demanda
De la revisión de la demanda no se deriva yerro
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20
Radicación n.° 94406
alguno del Tribunal, y menos que de ella se infiera el valor
de los aportes del causante a la actora como se afirma en
el cargo. Es claro que las afirmaciones del escrito
introductorio no constituyen prueba de su contenido, al
contrario, son éstos precisamente los que deben ser
objeto de prueba por parte del accionante en virtud de la
carga de la prueba, tal como lo dispone el artículo 167 del
CGP, que expresamente trajo a colación el sentenciador,
salvo que exista un eximente de prueba o que por vía de
la presunción deba tenerse por cierto, lo que no se
sostiene en el cargo.
Aportes a pensión
En efecto, a folio 24 del expediente digital se observa
el resumen de historia laboral del afiliado desde el periodo
2015/05 a 2017/07, en el que consta el salario que este
percibía a la fecha de su deceso que, como bien lo afirma
el censor, corresponde a $737.717; no obstante lo
anterior, el sentenciador no se remitió expresamente a
dicho documento y tampoco resulta relevante en cuanto a
la decisión, por cuanto dicho instrumento nada aporta a la
dependencia económica que no encontró demostrada ni a
la cuantía que éste aportaba para su sostenimiento, por lo
que no se encuentra un error en el grado de evidente que
conlleve a la prosperidad de la acusación.
Recurso de reconsideración
Obra a folios 43 y 44 del expediente, el recurso de
SCLAJPT-10 V.00
21
Radicación n.° 94406
reconsideración dirigido por la demandante a la
administradora en el que hace una relación de los gastos
mensuales de su hogar y el déficit de éstos en cuanto a
sus ingresos que eran solventados por su hijo. No
obstante lo anterior, dicho documento corresponde a la
propia afirmación de la actora, por lo que mal puede
endilgarse al tribunal un error al no apreciarla como plena
prueba de su contenido, pues ello a lo sumo corresponde
a una declaración de parte que no encontró el
sentenciador como suficiente prueba de su aserto,
aspecto que encuentra respaldo en el artículo 61 del
CPTSS, de acuerdo con el cual el juez puede formar su
convencimiento libremente, inspirado en los principios
científicos que informan la crítica de la prueba y
atendiendo las circunstancias relevantes del pleito y la
conducta de las partes.
En ese orden, la recurrente no logra demostrar el
error evidente del colegiado en la apreciación de las
pruebas y, por el contrario, pretende que éste adhiera a la
visión propia de las mismas, olvidando que la valoración
de los medios de convicción corresponde al juez y
solamente cuando se derive que incurrió en un evidente
error de hecho en su apreciación, entendiéndose por tal,
aquel que se produce cuando del contacto directo se aleja
de su contenido o que habiendo sido aportado no lo
observó, con la repercusión obvia que de haber advertido
su existencia la decisión hubiera sido otra.
Nótese, además, que las restantes pruebas que
SCLAJPT-10 V.00
22
Radicación n.° 94406
considera que fueron equivocadamente apreciadas no son
hábiles en casación, pues al efecto, la Sala ha señalado
con persistencia que la sola declaración de parte no
permite fundar un cargo en la medida en que no contenga
una confesión, pues valga anotar que en los términos del
artículo 7 de la Ley 16 de 1969 permite fundar el error de
hecho en la casación del trabajo únicamente en la
confesión judicial, el documento auténtico y la inspección
ocular (hoy judicial), de manera que únicamente en la
medida en que se demuestre un yerro fundado en alguna
de éstas, es posible acudir a los restantes medios de
convicción.
En efecto, el discurso argumentativo de la
impugnante está dirigido a demostrar una supuesta
contradicción de la decisión con las declaraciones
rendidas por la demandante, sin que en manera alguna se
derive de ellas una confesión que hubiera dejado de
apreciar el sentenciador de segunda instancia y, en todo
caso, fluye evidente de la providencia confutada que el
Tribunal no se apartó jurídicamente de la jurisprudencia
de esta Corporación en cuanto a que la dependencia
económica del causante con respecto a sus padres no
debe ser total y absoluta y que debe ser analizada en
cada caso, sin que pueda la Sala adentrarse en el análisis
probatorio restante por cuanto el planteamiento no lo
permite conforme a lo anotado.
Siendo coherentes con lo discurrido los cargos no
triunfan.
SCLAJPT-10 V.00
23
Radicación n.° 94406
Las costas en el recurso extraordinario estarán a
cargo de la parte recurrente, por cuanto su acusación no
salió avante y hubo réplica. Como agencias en derecho se
fija la suma de $5.900.000,oo que se incluirán en la
liquidación que haga el juez de primer grado, con arreglo
en lo dispuesto en el artículo 366 del CGP.
X. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia dictada el 30 de abril de 2021 por la
Sala Dos de Decisión Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Medellín, dentro del proceso ordinario
laboral seguido por LILIANA MARÍA GÓMEZ GALLO
contra ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES
Y CESANTÍAS PROTECCIÓN S.A.
Costas como se dijo.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
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24
Radicación n.° 94406
SALVAMENTO DE VOTO
Radicación: 94406
Recurrente: Liliana María Gómez Gallo
Opositor: Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías
Protección S.A.
Magistrado Ponente: Fernando Castillo Cadena
Como tuve la oportunidad de manifestarlo en la sesión en
la que se debatió el asunto, disiento de la determinación
mayoritaria, en la medida que, en mi criterio, el cargo que la
recurrente presentó por la vía directa y en la modalidad de
«aplicación indebida» del literal d) del artículo 13 de la Ley
797 de 2003, debía prosperar y, por tanto, era dable casar la
decisión impugnada.
Previamente a explicar las razones de mi disenso, cabe
recordar que el Tribunal concluyó que no se comprobó que la
contribución del causante a su progenitora fuera cierta,
regular e importante respecto al total de ingresos, o que al
morir su solvencia se viera amenazada. Por el contrario, halló
que la demandante era beneficiaria de una pensión y activa
laboralmente para esa fecha. Razón por la que en ese caso se
requería de una prueba más exigente sobre la dependencia, y
no una simple colaboración.
Por su parte, la recurrente señaló que conforme la
postura reiterada de esta Sala, la dependencia económica
debe determinarse en cada caso concreto, sin descartar
ingresos familiares adicionales a los del afiliado fallecido, pero,
que, de todos modos, los aportes dirigidos a la beneficiaria de
la pensión deben ser significativos respecto del total de
ingresos propios, de manera que representen un verdadero
soporte o sustento económico.
SCLAJPT-10 V.00
25
Radicación n.° 94406
Igualmente, indicó que la decisión acusada en casación
violó el alcance normativo invocado, en especial, el artículo 61
del Código de Procedimiento Laboral y de la Seguridad Social,
al requerir el cumplimiento de cargas probatorias que no
prevén los supuestos de hecho, pues infirió que para obtener
la pensión de sobrevivientes era necesario que el beneficiario
no fuera acreedor de otra prestación pensional, o que no
estuviera laboralmente activo, requisitos que no han sido
previsibles por la jurisprudencia de esta corporación.
En efecto, estimo que la Sala en la decisión de la que
disiento, después de aludir al alcance de la dependencia
económica tratándose de los padres del causante, determinó
que no había error del Tribunal en cuanto a la inferencia de la
jurisprudencia emitida por esta Corporación para analizar la
subordinación financiera. Conclusión de la que me aparto, por
las siguientes razones:
Respecto de los fines de la pensión de sobrevivientes: la
sentencia que es objeto de disenso, efectuó un recuento desde
la creación de la Ley 100 de 1993, y mencionó que con el
Decreto 1889 de 1994, se estableció que existía dependencia
cuando los ingresos de los padres eran equivalentes a medio
salario mínimo. Sin embargo, a mi juicio, no debe olvidarse
que esta norma fue declarada nula por el Consejo de Estado, y
si bien posteriormente, la Ley 797 de 2003 indicó que esta
debía ser total y absoluta, dicha expresión fue declarada
inexequible por la Corte Constitucional al considerar que el
objeto de la prestación era suplir la ausencia repentina del
apoyo económico del pensionado o del afiliado y, por ende,
evitar que el deceso implique un cambio sustancial en las
condiciones mínimas de subsistencia de los beneficiarios, lo
SCLAJPT-10 V.00
26
Radicación n.° 94406
cual no descarta que los padres puedan recibir un ingreso
adicional fruto de su trabajo, o de una actividad privada o de
una pensión, siempre que estas no los conviertan en
autosuficientes económicamente.
De modo que, en mi sentir, si tales normas
desaparecieron del ordenamiento jurídico, lo correcto, era
situar la finalidad de la pensión de sobrevivientes sobre el
actual entendimiento, y no a partir de preceptivas que ya
fueron declaradas nulas e inexequibles y que requerían una
subordinación financiera total y absoluta.
Adicionalmente, la providencia de la que difiero, hizo
referencia a que el juez está obligado a realizar una
«calificación jurídica» bajo las reglas que esta Sala ha
decantado respecto de la dependencia económica; no
obstante, de su recuento, se hizo abstracción de un supuesto
jurisprudencial que por mayoría la Corte ha sostenido relativo
a que en casos excepcionales ante la existencia de un núcleo
familiar en el que varios integrantes generan aportes de los
que se proveen no solo los padres, sino también los hijos y
demás sujetos del hogar, es improcedente desagregar los
egresos.
Lo anterior, debido a que los servicios públicos, salud,
vestuario, alimentación dentro y fuera del hogar y otras
actividades diarias, siempre que estén dentro del ámbito de la
congrua subsistencia y atiendan al concepto de una vida digna
entran en el presupuesto común de gastos (CSJ SL5294-2018,
reiterada en la CSJ SL988-2021 y CSJ SL475-2022, entre otras).
De modo, que como bien la Corte lo expuso en la
sentencia CSJ SL475-2022, la ley no exige que la dependencia
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Radicación n.° 94406
económica generadora de la pensión de sobrevivientes sea
exclusiva pues ello repudia el sentido común, dado que en el
caso de núcleos familiares éstos mantienen un nivel de vida
conforme a sus posibilidades, en tanto y en cuanto la
pluralidad de miembros que lo componen aportan
económicamente o se distribuyen cargas económicas propias
de la vida individual y en familia.
Por ese camino, estimo también que la regla jurídica
sentada por el Tribunal en cuanto a que la prueba de la
dependencia económica en asuntos como este debía «ser más
exigente» por estar demostrado que la demandante era
beneficiaria de una pensión de sobrevivientes y era activa
laboralmente para el deceso de su hijo, va en contravía de lo
que la Sala ha dispuesto de manera pacífica, según la cual este
supuesto que la norma exige no puede comprenderse en
términos absolutos; luego, el hecho de que existan otras
contribuciones o rentas en favor de los padres del afiliado
fallecido, no excluye su derecho a obtener una pensión de
sobrevivientes, la única condición que debe cumplirse es que
esos ingresos no sean suficientes para garantizar su
supervivencia en condiciones mínimas, dignas y decorosas (CSJ
SL, 12 feb. 2008, rad. 31346, reiterada en la CSJ SL2800-2014, CSJ
SL6558-2017 y la CSJ SL650-2020).
Adicionalmente, considero que el estudio de la
dependencia económica no puede situarse sobre reglas
absolutas, o sobre una calificación jurídica estricta y general,
pues será del estudio del caso a caso que podrá determinarse
la existencia de tal requisito, a fin de evidenciar si los ingresos
que perciben los padres son suficientes para satisfacer las
necesidades relativas a su sostenimiento y necesidades
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 94406
básicas, escenario bajo el cual no se configura el presupuesto
legal para acceder a la prestación pensional.
Lo anteriormente descrito, evidencia un sesgo jurídico
del artículo 13 de la Ley 797 de 2003, que condujo al estudio
probatorio desde un ángulo de derecho equivocado que
permitía casar la decisión impugnada y, en sede de instancia,
analizar los supuestos probatorios a partir de las reglas
jurisprudenciales explicadas, para concluir que no era dable
desvirtuar la dependencia económica de los padres del afiliado
fallecido por tener otros ingresos, pues ante la existencia de
varios aportantes en el mismo núcleo familiar y la
imposibilidad de desagregar los gastos en lo que toca al
presupuesto común, el aporte del causante era relevante en
las finanzas familiares, de manera que se podía inferir que el
requisito exigido estaba cumplido.
Así las cosas, estimo que debió casarse el fallo
impugnado, pues el Tribunal, como la censura lo anotó,
incurrió en el yerro jurídico enrostrado, al sostener que el
ordenamiento jurídico impone que para acceder a la pensión
de sobrevivientes no era posible que el progenitor fuera
beneficiario de otra prestación o que estuviera laboralmente
activo, casos en los cuales la prueba debía ser más exigente,
pues reitero, lo que esta Sala ha reiterado en estos asuntos es
que corresponde analizar cada caso particular.
En instancia, no está por demás precisar que la Corte
habría advertido que desde la demanda se afirmó que de los
egresos del causante la madre también sostenía a una hija
menor. En consecuencia, para analizar la subordinación
financiera no procedía desagregar los gastos básicos de cada
SCLAJPT-10 V.00
29
Radicación n.° 94406
integrante del grupo familiar y, por tanto, el requisito de la
dependencia no estaba desvirtuado.
Dejo en los anteriores términos consignadas las razones
de mi salvamento de voto.
Fecha ut supra,
SCLAJPT-10 V.00
30
Radicación n.° 94406
ACLARACIÓN DE VOTO
FERNANDO CASTILLO CADENA
Magistrado ponente
Radicación n.° 94406
LILIANA MARÍA GÓMEZ GALLO vs.
ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y
CESANTÍAS PROTECCIÓN S.A.
Como lo dejé asentado en la Sala respectiva, aun
cuando estoy de acuerdo con la decisión adoptada en el
presente asunto de no casar la sentencia proferida por la
Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Medellín el 30 de junio de 2021, debo aclarar mi voto en
cuanto a la afirmación que en sus considerandos se hace
respecto de la «Calificación de la dependencia», en tanto
no contempla en su análisis la figura de la
interdependencia económica familiar, como lo ha
aceptado la tesis mayoritaria de la Sala.
En efecto, dice la providencia objeto de la presente
aclaración:
1.3 Calificación de la dependencia
El propósito normativo de establecer el requisito de acreditar
la dependencia económica contiene un fin válido, dirigido a
que la prestación llegue al real beneficiario del hijo fallecido,
que no es otro que aquel, que ante la pérdida su filial, se vea
SCLAJPT-10 V.00
31
Radicación n.° 94406
de tal manera abandonado que esto atenta contra su
subsistencia.
La dependencia parte de la necesidad de la protección del
padre que se encuentra subordinado al ingreso que el hijo le
procuraba para salvaguardar sus condiciones de subsistencia,
con lo cual la ayuda económica del hijo se torna
imprescindible para asumir los gastos ordinarios de los
padres, ante la imposibilidad material de los mismos de
costearlos para subsistir.
Ha sido cristalino que la imposibilidad material de los padres
de suministrarse para sí mismos su propia subsistencia, no
implica, como se señaló, el encontrarse en estado de
mendicidad o la carencia total de recursos, por lo que la
determinación de esta imposibilidad conlleva un juicio de
autosuficiencia, entendida como aquella autonomía de
generar fuentes de recursos para atender sus necesidades
básicas que permitan su subsistencia.
Como consecuencia de ello, resulta pertinente efectuar la
calificación de la dependencia para lo cual, esta Sala ya ha
establecido los parámetros que deben seguirse a efectos de
determinar la existencia de dependencia económica de un
afiliado o pensionado fallecido, partiendo de la premisa de
que, si bien, la dependencia no debe ser total y absoluta, la
entrega de recursos a los familiares debe analizarse en cada
caso a fin de establecer si existe una verdadera sujeción
material de quienes aspiran a recibir la prestación del sistema
de seguridad social.
Lo expuesto nos lleva a los criterios que deben ser analizados
para calificar la dependencia, también abordado, entre otras,
en las sentencias anotadas que reprodujeron la línea de
pensamiento fijada en 2014, por esta Sala en la sentencia CSJ
SL14923-2014, y que se recuerdan:
a) La dependencia económica debe ser:
Cierta y no presunta:
se tiene que demostrar efectivamente el suministro de
recursos de la persona fallecida hacia el presunto beneficiario,
y no se puede construir o desvirtuar a partir de suposiciones o
imperativos legales abstractos como el de la obligación de
socorro de los hijos hacia los padres.
Regular y periódica:
SCLAJPT-10 V.00
32
Radicación n.° 94406
de manera que no pueden validarse dentro del concepto de
dependencia los simples regalos, atenciones, o cualquier otro
tipo de auxilio eventual del fallecido hacía el presunto
beneficiario.
Significativa, respecto al total de ingresos de
beneficiarios:
se constituyan en un verdadero soporte o sustento económico
de éste; por lo que, tales asignaciones deben ser
proporcionalmente representativas, en función de otros
ingresos que pueda percibir el sobreviviente, de tal manera
que si, por ejemplo, recibe rentas muy superiores al aporte
del causante, no es dable hablar de dependencia.
En consecuencia, los padres deberán, mediante los medios de
convicción, acreditar: i) su imposibilidad de autosuficiencia en
la generación de fuentes de ingresos, y ii) la sujeción material
a los ingresos del hijo fallecido al momento del óbito del
mismo.
Así, al momento de estudiarse por parte de las entidades de
seguridad social y, el mismo juez, se deberá adelantar la
calificación de la dependencia bajo el estudio de los
parámetros fijados por esta Corte a efectos de determinar la
existencia o no de la misma. (subrayas del texto)
Para sustentar el alejamiento de esa parte
argumentativa de la providencia, ha de tenerse en
cuenta, por ejemplo, lo dicho en la sentencia CSJSL475-
2022, respecto del entendimiento de la interdependencia
económica familiar:
Además, la interdependencia económica como la aquí
expuesta implica, precisamente, que varias personas del
grupo familiar contribuyen al sostenimiento del hogar, de
manera que la pérdida de alguno de sus miembros pone en
entredicho la sostenibilidad económica del núcleo familiar, por
lo menos en el nivel de vida que se tenía cuando el miembro
desaparecido concurría a su sostenimiento. En otras palabras,
la ley no exige que la dependencia económica generadora de
la pensión de sobrevivientes sea exclusiva, pues ello repudia
el sentido común, dado que, la mayor de las veces, como en
el caso de núcleos familiares como el de que aquí se trata,
éstos mantienen un nivel de vida conforme a sus
posibilidades, en tanto y en cuanto la pluralidad de miembros
que lo componen aportan económicamente o se distribuyen
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33
Radicación n.° 94406
cargas económicas propias de la vida individual y en familia.
De esa suerte, la dependencia se puede dar respecto de una
sola persona, como cuando aquella es la única responsable
del sostenimiento familiar; o de un grupo o núcleo familiar, en
donde dos o más personas que tienen un vínculo de esta
naturaleza, soportan solidariamente el sostenimiento del
hogar y la de por lo menos la atención de las necesidades
básicas del hogar. Ahora, no puede desconocerse que las
cargas familiares incluyen no solamente lo relativo a las
necesidades primarias, esto es, las necesidades vitales
mínimas de sustento, como son la alimentación, habitación,
vestido y asistencia médica, sino que también se extienden a
los gastos extraordinarios tales como los de esparcimiento de
la familia o formación de sus miembros conforme al nivel de
vida del núcleo familiar.
Por ello, merece especial atención la consideración del grupo
familiar como familia nuclear: pareja e hijos, en donde todos
ellos aportan --en proporción a sus respectivos ingresos-- para
satisfacer las distintas necesidades de las personas que
conviven en el hogar o trabajan para el mismo.
Esta perspectiva fue reiterada en la sentencia CSJ
SL3175-2023, en donde además se agregó:
La censura parece entender, equivocadamente, que la
contribución monetaria realizada para que sea válida a
efectos de demostrar la dependencia económica, debe tener
un destino unipersonal, dirigido específicamente a la persona
que reclama la prestación de sobrevivientes, dejando de lado
que la economía hogareña se sustenta, normalmente, en un
fenómeno de interdependencia colectiva entre los integrantes
del núcleo familiar.
En la misma línea de pensamiento, la sentencia CSJ
SL377-2024, expresó:
Por ese camino es que, ante casos excepcionales, bajo el
estudio probatorio pertinente, y solo en aquellos asuntos
donde se refiera al núcleo familiar en el que varios
integrantes generan aportes de los que se proveen no solo los
padres, sino también los hijos y demás sujetos del hogar, la
Corporación ha juzgado improcedente desagregar sus
egresos, dado que los relativos a servicios públicos, salud,
vestuario, alimentación dentro y fuera del hogar y otras
actividades diarias, siempre que estén dentro del ámbito de la
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 94406
congrua subsistencia y atiendan al concepto de una vida
digna entran en el presupuesto común de gastos (CSJ SL5294-
2018, reiterada en la CSJ SL988-2021).
En efecto, la palabra hogar desde el contexto socioeconómico
y estadístico suele identificarse como al grupo humano que
«comparte techo y presupuesto de alimentos», es decir, que
atiende necesidades básicas con cargo a un presupuesto
común en el que, generalmente, se comparten prescindencias
preponderantes, que se manifiestan en preferencias de la
familia como una unidad, elecciones que están restringidas
por un fondo de ingresos y egresos compartido.
De modo, que la ley no exige que la dependencia económica
generadora de la pensión de sobrevivientes sea exclusiva,
dado que en el caso de núcleos familiares como el de que
aquí se trata, mantienen un nivel de vida conforme a sus
posibilidades, conforme con la pluralidad de miembros que lo
componen aportan económicamente o se distribuyen cargas
económicas propias de la vida individual y en familia.
En ese orden, insisto, aunque comparto la decisión
adoptada, lo cierto es que, en mi parecer, la providencia
soslayó incluir en el capítulo atinente a la «Calificación de
la dependencia» lo relativo a la interdependencia
económica familiar o unidad económica familiar, que hace
parte del abanico de posibilidades que el juez debe
examinar, con el propósito de determinar si los
beneficiarios reclamantes satisfacen o no el requisito que
en tal materia exige la Ley 100 de 1993, con la
modificación introducida por la Ley 797 de 2003.
Por la brevedad debida, en los términos antedichos
dejo expresado mi pensamiento respecto de la aludida
afirmación contenida en la providencia en cita.
Fecha ut supra,
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 94406
SALVAMENTO DE VOTO
Recurrente: Liliana María Gómez Gallo
Demandado: Protección S.A.
Radicación: 94406
Magistrado Ponente: Fernando Castillo Cadena.
Con el acostumbrado respeto a mis compañeros de Sala
y tal como lo expresé en la sesión en la que se debatió el
asunto, manifiesto que salvo el voto de acuerdo con los
argumentos que expongo a continuación.
Para contextualizar, inicialmente es oportuno destacar
que en el fallo impugnado la Sala Laboral del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá absolvió a Protección S.A. del
reconocimiento y pago de la pensión de sobrevivientes que
Liliana María Gómez Gallo solicitó por el fallecimiento de su
hijo, al considerar, entre otras cosas, que: (i) la prueba de la
dependencia económica de la actora con respecto a su hijo
«debe ser más exigente» porque la demandante es
beneficiaria de una pensión de sobrevivientes y tiene ingresos
laborales: (ii) no se demostró la cuantía de la contribución del
causante, y (iii) no se acreditó que «una vez fallecido el
causante, la solvencia de la demandante se hubiera visto
amenazada».
Al respecto, en la decisión de la cual me aparto, no se
casó el fallo al advertir que: (i) el Tribunal no se equivocó al
analizar la jurisprudencia establecida por esta Sala respecto a
la dependencia económica prevista en el artículo 13 de la Ley
797 de 2003, y que (ii) las pruebas calificadas no demuestran
aquel presupuesto, «menos que de ella se infiera el valor de
los aportes del causante a la actora».
SCLAJPT-10 V.00
36
Radicación n.° 94406
Sin embargo, advierto que el Colegiado de instancia
cometió un claro desatino jurídico que no podía pasarse por
alto.
Me refiero, en particular, a que el Colegiado de instancia
se equivocó al señalar que no se acreditó que «la solvencia de
la demandante se hubiera visto amenazada» con posterioridad
a la muerte del causante. Ello porque la dependencia
económica si bien se estructura a partir de aportes ciertos,
regulares, periódicos y significativos, ello debe analizarse al
momento del deceso y no después de tal suceso.
De ahí que tenga razón la recurrente al señalar que «una
cosa es demostrar que el aporte económico del causante al
momento del fallecimiento es representativo y necesario para
el sostenimiento familiar, y otra, es probar que los ingresos
actuales son insuficientes para acceder al beneficio
pensional», aspecto sobre el cual no se realizó ningún
pronunciamiento.
Así, la censura tiene razón al señalar que el Tribunal le
dio un alcance equivocado a la figura de la dependencia
económica prevista en el artículo 13 de la Ley 797 de 2003, lo
que, en mi criterio, incidió en el estudio de las pruebas, pues
se analizaron bajo un contexto fáctico - condición económica
posterior a la muerte- que no es el regulado por la norma ni
identifica las contingencias que pretende proteger el sistema
pensional ante la ocurrencia del riesgo de muerte de un
afiliado.
SCLAJPT-10 V.00
37
Radicación n.° 94406
Adicionalmente, es oportuno aclarar que esta
Corporación no ha establecido en su jurisprudencia que
cuando los padres tienen ingresos, la demostración de la
dependencia económica deba ser más rigurosa como se
afirma en la sentencia recurrida, no solo porque la ley no
establece una exigencia en tal sentido, sino también porque
ello desconoce que en el marco del artículo 13 de la Ley 797
de 2003 la dependencia económica de los padres respecto a
sus hijos no debe ser total y absoluta; y así lo ha reconocido la
jurisprudencia constitucional.
De ahí que, si aquellos perciben recursos de su propio
trabajo o de otras fuentes, más que el simple concepto de
subsistencia del que al parecer parte el Tribunal para analizar
la dependencia, lo relevante es establecer si se afectaron los
derechos a la vida digna y decorosa de la actora por verse
privada de la ayuda que le proporcionaba el afiliado fallecido
(CSJ SL407-2024).
Asimismo, advierto que el Colegiado de instancia señaló
que la demandante debió acreditar el monto de la contribución
del causante.
Sin embargo, estimo oportuno aclarar en este punto que
ello no puede entenderse así, pues el criterio de esta
Corporación se refiere a que no se acredite un aporte
significativo (CSJ SL6502-2015 y CSJ SL365-2020), pues se ha
estimado que no es necesario en estricto sentido acreditar el
monto exacto del dinero aportado, porque tal requisito no está
previsto en la ley y, por esa razón, exigirlo al demandante
sería imponerle cargas adicionales que lo ubican en una
situación desventajosa, lo cual es diferente a que se requiera
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demostrar que existió un aporte significativo para la
supervivencia de los beneficiarios.
Lo anterior, debido a que «el monto exacto de la
contribución del causante al sostenimiento del hogar, es de
muy difícil consecución, si se tiene en cuenta que,
generalmente, el aporte económico y material no viene
representado en un suma de dinero única, sino en
contribuciones de distinta índole, orientadas a satisfacer
distintas necesidades, como la alimentación, transporte,
recreación, vivienda, entre otras».
Ello máxime cuando se trata de grupos familiares, en los
que es normal que las cargas se distribuyan entre sus
miembros de acuerdo con sus posibilidades económicas o
materiales, a efectos de cubrir necesidades mínimas vitales,
así como gastos extraordinarios, por ejemplo, los de
esparcimiento de la familia, entre otros, lo que tampoco se
tuvo en cuenta al valorar el asunto.
Por último, advierto que en el fallo del cual me aparto, la
Corte desarrolla un acápite que denomina «calificación de la
dependencia», en el cual concluye que:
los padres deberán, mediante los medios de convicción, acreditar: i) su
imposibilidad de autosuficiencia en la generación de fuentes de ingresos, y
ii) la sujeción material a los ingresos del hijo fallecido al momento del óbito
del mismo.
Al respecto, es preciso aclarar que si bien comparto el
argumento según el cual incumbe a los padres demostrar que
no pueden generar ingresos que les permitan ser
autosuficientes económicamente, estimo que para tales fines
es suficiente una manifestación en ese sentido, porque
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corresponde a una negación indefinida, que no requiere
prueba en los términos establecidos en el inciso 4.º del
artículo 167 del Código General del Proceso.
Dejo así planteadas las razones de mi salvamento de
voto.
Fecha ut supra.
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