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Título
Mariana Atencia Navarro
Yuris Lopez Porto
Docente
Leidys Tovar Castillo
Corporación Universitaria del Caribe – CECAR
Facultad de Humanidades y Educación
Programa de Psicología
Sincelejo
2024
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[Link]
El conflicto armado en Colombia ha sido un proceso prolongado y doloroso que ha dejado
profundas heridas en el tejido social. Desde sus orígenes en la segunda mitad del siglo XX, el
país ha visto el surgimiento de diversas formas de violencia, impulsadas por desigualdades
sociales y económicas, que derivaron en la creación de grupos armados de carácter guerrillero y,
posteriormente, de fuerzas paramilitares. Este contexto complejo ha afectado a millones de
colombianos, quienes han experimentado desplazamientos forzados, desapariciones y una serie
de vulneraciones de derechos humanos que han marcado generaciones enteras.
Para hacer frente a esta realidad, Colombia implementó la Ley 1448 de 2011, conocida como la
Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Esta política pública tiene el objetivo de brindar una
reparación integral a las víctimas del conflicto, promoviendo su derecho a la verdad, la justicia y
la restitución de tierras. Sin embargo, la aplicación de esta normativa enfrenta numerosos
desafíos en su implementación, debido a factores como la falta de recursos, la burocracia y las
dificultades de acceso en áreas rurales. A pesar de estos avances legislativos, aún existen
importantes vacíos que obstaculizan una reparación efectiva para las víctimas.
Este informe explora el impacto de estas políticas en el contexto del Centro de Orientación y
Servicios a Víctimas (COSV), institución que desempeña un papel crucial en la atención de
personas afectadas por el conflicto. Con un equipo multidisciplinario de profesionales en
psicología y trabajo social, el COSV proporciona apoyo psicosocial y asesoría jurídica a los
afectados. No obstante, su alcance es limitado y enfrenta barreras de cobertura y financiamiento,
evidenciando una necesidad de fortalecer los mecanismos de reparación para que se ajusten a las
necesidades de cada comunidad. El análisis presentado busca proporcionar una visión crítica de
las políticas públicas de reparación en Colombia, examinando tanto sus logros como sus áreas de
oportunidad.
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2. Introducción
El conflicto Armado en Colombia es un acontecimiento complejo que ha perdurado por más de
cinco décadas, caracterizado por enfrentamientos entre el Estado, grupos guerrilleros,
paramilitares y, organizaciones criminales. Este conflicto ha causado millones de víctimas, entre
desplazados, desaparecidos y afectados por la violencia directa e indirecta.
Su origen esta hasta mediados del siglo XX, cuando la desigualdad socioeconómica, el limitado
acceso a la tierra y la exclusión política promovieron el surgimiento de grupos guerrilleros, como
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional
(ELN). Estos grupos se autodenominaban representantes de los campesinos y otros sectores
marginados, luchando contra lo que consideraban un sistema injusto. En contraposición, durante
la década de 1980, surgieron los grupos paramilitares, especialmente las Autodefensas Unidas de
Colombia (AUC), que se formaron como reacción al poder de las guerrillas y en muchos casos
contaron con apoyo de ciertos sectores empresariales y políticos. La respuesta del Estado ha sido
variada, desde la confrontación militar hasta la implementación de políticas de paz y justicia
transicional. Ejemplo de ello son la Ley de Justicia y Paz de 2005, que buscaba la
desmovilización de grupos paramilitares, y la Ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas y Restitución
de Tierras), que reconoce los derechos de las víctimas a la verdad, justicia y reparación.
El conflicto Armado ha tenido profundas consecuencias para el país colombiana afectando el
tejido social y generando traumas colectivos. Aunque en 2016 se firmó un acuerdo de paz entre
el gobierno y las FARC, el país aún enfrenta retos en términos de violencia y reparación,
especialmente en áreas rurales donde persisten otros actores armados. La lucha que vive el país
colombiano día a día , buscando respuestas a tanto conflicto y que el estado repare por las
familias perjudicadas tanto económicamente como emocional , muchas madres solo desean saber
dónde está enterrado su hijo con el fin de tener tranquilidad y paz .
La Ley N° 1448 de 2011 Ley de Víctimas y Restitución de Tierras simboliza un avance
significativo en las políticas públicas para las víctimas del conflicto armado en Colombia. Esta
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ley establece un marco de protección y reparación para las personas que han sufrido violencia
relacionada con el Conflicto Armado, como desplazamientos forzados, desapariciones y otros
tipos de violencia a la que estuvieron expuestos, esta ley busca reconocer los derechos a la
verdad, justicia y reparación de las víctimas y establecer mecanismos para la restitución de
tierras a quienes fueron desalojados de sus viviendas.
El presente informe tiene como objetivo dar a conocer como se encuentra el país en cuanto a la
problemática de la violencia, sus cifras de cómo influye en la vida de las personas, el sufrimiento
que viven muchas familias afectadas por el conflicto armado, esta muy claro que el estado ayuda
económicamente, pero muchas de esas personas no prefieren el dinero si no paz en la tumba de
sus familiares fallecidos.
[Link] del contexto
El COSV está constituido por distintos centros los cuales son los siguientes; Centro de familia,
centro de arquitectura, centro de administración de empresas, también poseen una ruta de
atención, como primera instancia tenemos la recepción, continuando con una caracterización
luego una valoración psicosocial ya sea en un contexto familiar e individual y por último nos
dirigimos al área jurídica.
Dentro del COSV se encuentran profesionales en área de coordinación profesional en psicología,
psicólogos profesionales y psicólogos en formación, también el área de trabajo social en el cual
hay dos estudiantes en práctica, una estudiante de trabajo social hace caracterización y luego
activa para una valoración sociofamiliar luego se remite al usuario para atención de valoración
psicosocial y pasa al área jurídica.
En la caracterización se le pregunta usuario, nombre, teléfono, apellido, sexo escolaridad, grupo,
familiar, motivo de consulta, y se da continuación a una activación valoración familiar o
individual dependiendo de la necesidad que tenga el usuario. Por otra parte, se pregunta en la
ficha psicológica los hechos victimizantes, daños, alguna enfermedad, muerte de un miembro
familiar, si es un desplazamiento forzado, desaparición forzada, reclutamiento, amenaza,
secuestro, torturas, el año.
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Equipo psicosocial: Esta conformado por trabajo social, psicología
Ficha psicológica: Evaluar, observación, como este vestido y si está orientado ya de allí se hace
una valoración mental, Estado actual, examen actual, orientación, atención, memoria,
motricidad, actitud, apariencia, lenguaje, pensamiento, historia personal, historia familiar,
relaciones interpersonales, historia ocupacional, que servicios ha tenido como víctima,
recomendaciones.
A nivel nacional Según el Registro Único de Víctimas, hay más de 9.4 millones de personas
registradas como víctimas del conflicto armado en Colombia, que incluyen desplazados,
personas afectadas por minas antipersonal, y víctimas de violencia sexual y feminicidio, las
cuales se encuentran registradas en diferentes características hay personas por desplazamiento
forzado que son aproximadamente 8 millones de personas han sido desplazadas, muchas de ellas
de comunidades rurales y étnicas, actualmente las mujeres son el género que se encuentra
enfrentando altos índices de violencia , de los feminicidios reportados en 2024, un número
significativo afecta a mujeres jóvenes, y hay un aumento notable, al igual que con cientos de
niños quedando sin padres debido a la violencia, la población Étnica también ha sido afectada
por la violencia y el desplazamiento, enfrentando desafíos adicionales en el acceso a la atención
y reparación.
Las problemáticas que abarcan la violencia en Colombia son muchas, pero hay unas que cada
día siguen aumentando como la Violencia de género, el Desplazamiento y Conflicto Territorial,
y el acceso a Derechos y Servicios.
[Link]íticas Públicas
Las políticas públicas para víctimas del conflicto armado en Colombia se fundamentan en la Ley
1448 de 2011, que establece medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas
del conflicto armado. Estas políticas buscan garantizar los derechos a la verdad, la justicia, la
reparación y las garantías de no repetición, promoviendo la dignidad y el respeto hacia las
víctimas. Por otra parte, estas políticas según el Registro Único de Víctimas, hay más de 9
millones de personas registradas como víctimas, lo que indica el gran alcance de la política. Sin
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embargo, el acceso a servicios y derechos sigue siendo desigual, especialmente en áreas rurales y
en comunidades étnicas, así mismo la efectividad de estas políticas ha sido mixta puesto que se
han logrado avances en el reconocimiento de las víctimas y en la restitución de tierras, muchas
personas aún enfrentan obstáculos significativos para acceder a la atención de salud, educación y
generación de ingresos. La falta de coordinación entre entidades y niveles de gobierno ha
limitado el impacto de las iniciativas. Aun así, esta política tiene distintos vacíos y desafíos tales
como, desigualdad en el acceso, la burocracia y falta de recursos y la estigmatización y
exclusión.
5. Análisis Crítico
La Ley 1448 de 2011, conocida como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, representa un
paso fundamental en la construcción de un marco normativo que reconozca los derechos de las
víctimas del conflicto armado en Colombia, garantizando su acceso a la verdad, la justicia y la
reparación. Este enfoque busca un cambio integral, promoviendo no solo la restitución de tierras
y la compensación económica, sino también el acompañamiento psicosocial, la protección de
derechos humanos y la construcción de garantías de no repetición. Sin embargo, en la práctica, el
proceso de implementación de esta ley enfrenta obstáculos significativos, evidenciando una
desconexión entre la teoría y la realidad en las regiones más afectadas. Nuestra observación
particularmente en el contexto del Centro de Orientación y Servicios a Víctimas (COSV),
evidencian que muchos de los servicios prometidos como la restitución de tierras y el apoyo
psicosocial no siempre llegan con la prontitud y cobertura necesarias, los esfuerzos locales son a
menudo insuficientes para abarcar la magnitud de las necesidades de las víctimas. A pesar de la
dedicación de los profesionales en áreas psicosociales y jurídicas, las limitaciones de recursos
financieros y humanos restringen su capacidad de respuesta, especialmente en áreas rurales.
Estos centros cumplen un papel clave al proporcionar apoyo psicológico, asesoría jurídica y
seguimiento de los casos, pero su cobertura es desigual y sus recursos limitados, lo que lleva a
tiempos de espera prolongados y a un acceso desigual a los servicios. Los problemas de
coordinación entre entidades gubernamentales, la carga burocrática y las barreras de
infraestructura, especialmente en zonas de difícil acceso, complican la entrega oportuna de los
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beneficios estipulados en la ley. Además, se observa que la falta de una estrategia de
comunicación adecuada impide que muchas víctimas comprendan sus derechos o sepan cómo
acceder a ellos, lo que incrementa su frustración y perpetúa un sentimiento de abandono. Este
contexto evidencia las contradicciones entre los principios de la ley, que apuntan a una atención
integral e inclusiva, y la realidad de su aplicación en terreno, reflejando la necesidad urgente de
adaptar la política nacional a las complejidades y particularidades de cada contexto local.
6. Conclusiones y Recomendaciones.
La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras ha sido crucial en el reconocimiento de los
derechos de las víctimas en Colombia y en la consolidación de un marco de reparación que
pretende abarcar sus necesidades de manera integral. Sin embargo, el análisis en terreno revela
que, a pesar de los avances, la implementación de esta política enfrenta retos estructurales y
operativos que limitan su impacto en las comunidades afectadas. Para maximizar la efectividad
de la ley y garantizar que las víctimas reciban una reparación justa, se hace imprescindible
mejorar aspectos claves. En primer lugar, la descentralización y el fortalecimiento de recursos en
las regiones más remotas son esenciales, dado que la centralización de recursos en áreas urbanas
impide una atención adecuada en las zonas rurales, donde la violencia ha dejado una huella más
profunda. Asimismo, es crucial simplificar los trámites administrativos, ya que la burocracia y
las duplicidades en el proceso son factores que desincentivan a muchas víctimas a participar en
el sistema de reparación. Capacitar continuamente al personal, incorporando un enfoque
diferencial que responda a las necesidades específicas de mujeres, comunidades étnicas y otros
grupos vulnerables, también es fundamental para brindar una atención sensible y
contextualizada. La coordinación interinstitucional representa otro de los ejes de mejora;
fomentar una comunicación efectiva y cooperación entre las distintas entidades permitiría
optimizar los recursos disponibles y crear un sistema más eficiente y coherente en la atención. La
inclusión activa de las víctimas en el diseño y ejecución de los programas de reparación
contribuiría no solo a hacer que estos sean más efectivos, sino también a devolverles la agencia y
el protagonismo en su proceso de reparación. El rol de las instituciones gubernamentales, los
profesionales y la sociedad civil es fundamental para que esta política sea efectiva. Las
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instituciones deben comprometerse a cumplir sus promesas de reparación, y los profesionales de
áreas psicosociales y jurídicas, como los presentes en el COSV, deben recibir el respaldo
adecuado para que su labor se traduzca en un impacto real en la vida de las víctimas. La sociedad
civil y las organizaciones sociales, por su parte, juegan un rol crucial como veedores del proceso
y pueden colaborar en la promoción de ajustes y mejoras al sistema. En conclusión, la
construcción de una paz sostenible en Colombia y la reparación de las víctimas solo será posible
mediante un esfuerzo conjunto, en el que todos los actores de la sociedad contribuyan a la
creación de un sistema de reparación efectivo, justo y adaptado a las necesidades particulares de
cada comunidad afectada por el conflicto.
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