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Introducción

¿Qué es un impuesto?

Para hablar de los impuestos al patrimonio, debemos definir primero que son
los impuestos. Los impuestos son tributos o cargas que los ciudadanos están
obligados a pagar como consecuencia de determinados hechos o actos sin que
exista una contraprestación directa por su pago.

Los impuestos son establecidos con el fin principal de solventar los gastos del
estado. Como bien se destaca en la definición que hemos brindado, en el caso
de los impuestos no existe una contraprestación directa por parte del estado,
diferenciándose así de las tasas; cuya contraprestación es la realización de un
servicio o actividad pública (el ejemplo más claro es la tasa de alumbrado,
barrido y limpieza); y de las contribuciones especiales, cuya contraprestación
es determinado gasto público, sea en obras de infraestructura u otras
actividades.

Es decir que los impuestos son establecidos para financiar el gasto público en
general, no determinados elementos de este. De ahí la importancia que tienen
dichos tributos para el funcionamiento del estado mismo, ya que este necesita
recaudar fondos para poder cumplir con sus fines, tanto del estado mismo
como de los diferentes gobiernos de turno.

La obligación de establecer impuestos

La potestad tributaria es la facultad jurídica del Estado de exigir contribuciones


con respecto a las personas o bienes que se hallan en su jurisdicción. Se
considera que la potestad tributaria deriva del “poder de imperio” que tiene el
Estado, y que lo ejerce en el ámbito de su jurisdicción por medio de los poderes
legislativo, ejecutivo y judicial.

La Constitución de la Nación Argentina fija, en materia tributaria, ciertos


principios constitucionales que deben cumplir los impuestos:

Legalidad: Todo tributo debe estar creado por una ley. Esto proviene del
artículo 19 de la Constitución Nacional que establece que “Ningún habitante de
la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que
ella no prohíbe.”

Igualdad: Entre semejantes, es decir tributos iguales entre personas que se


encuentren en situaciones análogas. El artículo 16 de la Constitución Nacional
establece que la igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

Generalidad: Los tributos deben abarcar las distintas formas de exteriorizar la


capacidad contributiva. Deben abarcar íntegramente a las distintas personas y
a los diferentes bienes. Proviene del artículo 16 que dispone que todos los
habitantes son iguales ante la ley.

No confiscatoriedad: Deben garantizar la propiedad privada. No deben abarcar


una parte sustancial de la propiedad privada o de su renta. Esto deriva del
artículo 17 que dispone que la propiedad es inviolable, y ningún habitante de la
Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley.

Proporcionalidad: Los tributos deben estar de acuerdo con la capacidad


contributiva. En correspondencia al patrimonio, a las ganancias y a los
consumos de las personas. El artículo 4 es quien establece que las
contribuciones que establezca el congreso deben ser equitativas y
proporcionales a la población.

Equidad: También llamado principio de justicia. Sintetiza a todos los demás


principios tributarios.

Clasificación de impuestos

Se pueden realizar diversas clasificaciones de los impuestos, por ejemplo, se


pueden clasificar en:

Directos: Son aquellos que gravan de forma directa la capacidad contributiva


del sujeto pasivo. Por ejemplo, impuesto a las ganancias o impuesto a los
bienes personales.

Indirectos: Son aquellos que se aplican a bienes y servicios y por tanto gravan
de forma indirecta la capacidad contributiva de los sujetos. El más conocido es
el Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA).

Personales: Tiene en cuenta las circunstancias personales.

Reales: Son aquellos que no están relacionados con las circunstancias


personales. En estos, lo importante es que la persona realiza un hecho que va
a ser gravado con un tributo, con independencia de condiciones familiares o de
edad.

Ordinarios: o permanentes: son aquellos que no tienen una duración


determinada en el tiempo, por dicho motivo son permanentes.

Extraordinarios: o también denominados transitorios, por el contrario, poseen


una vigencia limitada en el tiempo.

A su vez también podemos clasificar a los impuestos según los conceptos que
gravan. En este sentido tenemos tres grandes grupos de impuestos: aquellos
que gravan la renta de los sujetos, los que gravan el patrimonio de estos
sujetos y los que gravan el consumo o el gasto que llevan a cabo dichos
sujetos.
Impuesto a la renta: este tipo de impuestos grava los beneficios económicos de
los sujetos pasivos ya sean personas físicas o sociedades. En Argentina existe
el impuesto a las ganancias que es un impuesto anual que recae sobre
personas físicas y jurídicas. A los beneficios económicos de estos sujetos se
les permite detraer los costos relacionados con su actividad y las demás
deducciones que la Ley de Impuesto a las Ganancias admita. Es un impuesto
progresivo ya que establece diferentes niveles de alícuotas y montos fijos a
pagar para los diferentes niveles de ganancia obtenidas

Este impuesto contiene ciertas contemplaciones para las personas humanas


tales como el estado civil y la cantidad de hijos que dependan económicamente
de él. Lo que hace que la carga impositiva sobre ciertas personas sea más leve
que sobre otras.

Impuesto al consumo: en Argentina el impuesto al consumo es el Impuesto al


Valor Agregado, un impuesto de liquidación mensual que grava las ventas,
obras, locaciones y prestaciones de servicios en general, es decir, que el
común de ventas, obras, locaciones y prestaciones están gravadas, excepto
ciertos casos exceptuados por la misma ley de IVA.

La alícuota por excelencia del Impuesto al Valor Agregado es del 21%, pero
existen otras alícuotas como la del 27% que se aplica por lo general a ciertos
servicios públicos, y la tasa reducida del 10.5% que se aplica, entre otros, a
ciertos alimentos de necesidad primaria.

Cabe destacar que el IVA recae tanto sobre personas humanas como personas
jurídicas.

Impuestos al patrimonio: en Argentina existe el Impuesto a los Bienes


Personales, el cual es anual y grava los bienes pertenecientes a las personas
humanas, tales como inmuebles, automóviles, depósitos en moneda local y
extranjera, entre otros, ya estén ubicados en el país o en el extranjero, al 31 de
diciembre de cada año.

Este es un impuesto progresivo ya que al igual que el impuesto a las ganancias


tiene diferentes escalas que gravan el patrimonio y son más gravosas para los
que poseen mayor cantidad de patrimonio. Cabe destacar que existe un
mínimo no imponible que en caso de que una persona humana no lo supere no
estará obligado a efectuar declaraciones juradas ni el pago de las mismas,
sobre el impuesto a los bienes personales.

Debemos mencionar que en nuestro país existió un impuesto extraordinario al


patrimonio que recibió el nombre de Aporte Solidario Temporario, aunque es
más conocido como impuesto a las grandes fortunas o simplemente impuesto a
la riqueza, el cual fue aplicado por única vez en el año 2020, como
consecuencia del aumento del gasto público que ocasiono la pandemia de
Covid-19 en el mencionado año. Analizaremos en profundidad este impuesto
más adelante. También existió hasta el año 2016, un impuesto al patrimonio de
las personas jurídicas llamado Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta que
fue derogado en dicho año y no está vigente desde el año 2017.

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