La clasificación de las rocas sedimentarias se basa principalmente en su origen,
distinguiendo entre rocas clásticas y no clásticas. Sin embargo, es crucial recordar que
esta división no es absoluta, ya que muchas rocas sedimentarias presentan
características de ambos tipos.
Rocas Clásticas: Fragmentos del Pasado
Las rocas clásticas son el resultado de la acumulación de fragmentos de rocas
preexistentes, conocidas como clastos. Estos clastos pueden variar en tamaño, desde
grandes bloques en los conglomerados hasta partículas microscópicas en las lutitas. El
proceso de formación de las rocas clásticas involucra varias etapas:
1. Meteorización: Las rocas preexistentes, expuestas a los agentes atmosféricos
como la lluvia, el viento y los cambios de temperatura, se fragmentan en
pedazos más pequeños. Este proceso puede ser físico, químico o biológico.
o Meteorización física: La roca se rompe en fragmentos sin que se altere
su composición química. Ejemplos de este tipo de meteorización son la
gelifracción, donde el agua se congela en las grietas de las rocas, y la
expansión térmica, donde los cambios de temperatura causan la
expansión y contracción de la roca.
o Meteorización química: La composición química de la roca se altera
debido a reacciones con sustancias como el agua, el oxígeno y los ácidos.
La disolución de minerales como la calcita y la oxidación de minerales
como el hierro son ejemplos de meteorización química.
o Meteorización biológica: Los seres vivos contribuyen a la
fragmentación de las rocas. Las raíces de las plantas, por ejemplo,
pueden crecer en las grietas de las rocas, ejerciendo presión y causando
su ruptura. Los animales excavadores también pueden contribuir a la
fragmentación de las rocas.
2. Erosión: Los fragmentos de roca producidos por la meteorización son
movilizados y transportados por agentes como el agua, el viento o el hielo. La
erosión no solo implica el transporte de los fragmentos, sino también su desgaste
y reducción de tamaño durante el proceso.
3. Transporte: Los clastos son transportados a diferentes distancias, dependiendo
del agente de transporte y de la energía del mismo. El agua, por ejemplo, puede
transportar clastos de diferentes tamaños, desde grandes bloques en ríos de
montaña hasta partículas finas en suspensión. El viento es un agente de
transporte eficaz para partículas de tamaño arena y limo, mientras que el hielo
puede transportar clastos de todos los tamaños, incluso grandes bloques.
4. Sedimentación: Cuando la energía del agente de transporte disminuye, los
clastos se depositan en capas, generalmente en zonas bajas como valles, lagos o
cuencas oceánicas. La sedimentación puede ocurrir en diferentes ambientes,
cada uno con sus características particulares que influyen en el tipo de roca que
se forma.
5. Diagénesis: El conjunto de procesos físicos y químicos que transforman los
sedimentos sueltos en roca sólida. La diagénesis incluye la compactación, donde
la presión de las capas superiores reduce el espacio entre los clastos, y la
cementación, donde los minerales disueltos en el agua intersticial precipitan,
uniendo los clastos.
La clasificación de las rocas clásticas se basa principalmente en el tamaño de los
clastos:
Conglomerados: Formados por clastos redondeados de tamaño grava (>2 mm).
Si los clastos son angulosos, la roca se denomina brecha.
Areniscas: Compuestas por clastos de tamaño arena (1/16 a 2 mm). Las
areniscas se clasifican a su vez según la composición de los clastos y la matriz
que los une. Las areniscas de cuarzo, ricas en cuarzo, son las más comunes. Las
arcosas son ricas en feldespato, mientras que las grauvacas contienen una mezcla
de fragmentos de roca, cuarzo y feldespato.
Lutitas: Formadas por partículas de tamaño limo (1/256 a 1/16 mm) y arcilla
(<1/256 mm). Las lutitas son las rocas sedimentarias más abundantes.
Rocas No Clásticas: Precipitación y Acumulación
Las rocas no clásticas se forman por procesos distintos a la acumulación de fragmentos
de rocas. Se dividen en dos subgrupos: químicas y biogénicas.
Rocas Químicas: Cristalización a partir de Soluciones
Las rocas químicas se forman por la precipitación de minerales disueltos en soluciones
acuosas. Este proceso puede ocurrir en diferentes ambientes, como lagos, mares o aguas
subterráneas. Algunos ejemplos de rocas químicas son:
Calizas: Formadas principalmente por carbonato de calcio (CaCO3),
generalmente en forma de calcita. Las calizas se forman en ambientes marinos
cálidos y poco profundos, donde la evaporación del agua favorece la
precipitación del carbonato de calcio. Las calizas pueden tener diferentes
texturas, desde masivas hasta oolíticas, y a menudo contienen fósiles.
Dolomías: Compuestas principalmente por dolomita, un mineral de carbonato
de calcio y magnesio (CaMg(CO3)2). Las dolomías se forman a partir de la
alteración de las calizas, donde el magnesio reemplaza parte del calcio en la
estructura cristalina.
Chert: Roca silícea formada por la precipitación de sílice (SiO2) en forma de
cuarzo microcristalino o criptocristalino. El chert puede formarse en diferentes
ambientes, incluyendo ambientes marinos profundos, donde se acumula la sílice
proveniente de los esqueletos de organismos como diatomeas y radiolarios.
Evaporitas: Formadas por la precipitación de sales disueltas en agua debido a la
evaporación. Las evaporitas se forman en ambientes áridos y semiáridos, como
lagos salados y mares cerrados. Algunos ejemplos de evaporitas son el yeso
(CaSO4⋅2H2O), la anhidrita (CaSO4) y la halita (NaCl).
Rocas Biogénicas
Las rocas biogénicas se forman a partir de la acumulación de restos de organismos,
como conchas, esqueletos o materia vegetal. Los procesos de degradación y
precipitación de minerales también juegan un papel importante en la formación de estas
rocas. Algunos ejemplos de rocas biogénicas son:
Calizas biogénicas: Formadas por la acumulación de conchas y esqueletos de
organismos marinos, como corales, moluscos y foraminíferos. Las coquinas, por
ejemplo, son calizas compuestas principalmente por fragmentos de conchas.
Carbón: Formado por la acumulación y transformación de materia vegetal en
ambientes pantanosos. La turba, el lignito, la hulla y la antracita son diferentes
tipos de carbón, que varían en su contenido de carbono y en su poder calorífico.
Diatomitas: Rocas silíceas formadas por la acumulación de esqueletos de
diatomeas, algas unicelulares con una cubierta silícea.
Ambientes Sedimentarios: El Escenario de la Formación
Los ambientes sedimentarios son los lugares donde se depositan los sedimentos y se
forman las rocas sedimentarias. Cada ambiente tiene características físicas, químicas y
biológicas únicas que influyen en el tipo de sedimento que se acumula y, por lo tanto, en
el tipo de roca que se forma. Algunos ejemplos de ambientes sedimentarios son:
Ambientes continentales: Incluyen ríos, lagos, glaciares y desiertos. Los ríos
transportan sedimentos de diferentes tamaños, desde grandes bloques hasta
partículas finas. Los lagos son ambientes de aguas tranquilas donde se depositan
sedimentos finos. Los glaciares transportan grandes cantidades de sedimentos de
diferentes tamaños, que se depositan en forma de morrenas. En los desiertos, el
viento es el principal agente de transporte y sedimentación.
Ambientes transicionales: Zonas de transición entre los ambientes
continentales y marinos, como deltas, estuarios y lagunas costeras. Los deltas se
forman en la desembocadura de los ríos, donde los sedimentos se depositan en
forma de abanico. Los estuarios son zonas donde se mezclan el agua dulce de los
ríos y el agua salada del mar. Las lagunas costeras son cuerpos de agua poco
profundos separados del mar por una barrera de arena.
Ambientes marinos: Incluyen plataformas continentales, taludes continentales,
cuencas oceánicas y arrecifes de coral. Las plataformas continentales son zonas
poco