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LA CRISIS DE LA MONARQUÍA Y EL FIN DEL ANTIGUO RÉGIMEN
El tema que abordaremos a continuación, que engloba el periodo que va desde 1789 a
1833, es fundamental para comprender la Historia de España. El liberalismo no pudo
ser implantado por la vía reformista defendida por el despotismo ilustrado, por lo que
finalmente, la Revolución Francesa de 1789 inició una serie de revoluciones liberales
que el expansionismo napoleónico extendió a otros países europeos. En España, la
crisis del Antiguo Régimen era ya evidente con Carlos IV pero el detonante fue Guerra
de Independencia (1808-1814), teniendo su reflejo en la Constitución de 1812 y
finaliza con la muerte de Fernando VII. Su reinado se caracteriza por avances y
retrocesos en la instauración del sistema liberal.
A finales s.XVIII, España seguía presentando estructuras propias de A. Régimen
(monarquía absoluta, población estancada, economía señorial y sociedad estamental).
Aunque primeros indicios de crisis de este sistema en España fueron en el reinado de
Carlos II, será con su hijo, Carlos IV (1788- 1808), cuando las estructuras del A. régimen
den síntomas de agotamiento.
Las medidas puestas en marcha por Manuel Godoy tendrán como objetivo minimizar
el impacto de la revolución francesa en España, pero terminarán incorporando al país
como órbita de actuación de la Francia de Napoleón a través de tratados como
Fontainebleau (1807) por el que se permitía paso de tropas francesas por España para
atacar Portugal. Estas medidas contribuirán a crear clima de rechazo hacia Manuel
Godoy, lo que desembocará en el Motín de Aranjuez (marzo 1808) Y supondrá su
destitución.
Napoleón pondrá fin a esta inestabilidad reuniendo a la Familia Real en Bayona y
nombrando a su hermano José I Bonaparte como rey de España en un proceso
conocido como abdicaciones de bayona, abril 1808.
El rechazo de sociedad española a tropas Napoleón provocará el levantamiento del 2
de mayo de 1808 en Madrid y la extensión al resto de España mediante creación de
Juntas para organizar resistencia. Así se inició la Guerra De Independencia (1808-1814)
que supondrá un punto de inflexión como Guerra Civil entre Afrancesados Y Patriotas
Españoles y como periodo revolucionario (juntismo, guerrilla, impago rentas). Para
organizar resistencia y ayuda exterior se creó la Junta Suprema Central, que pasará a
llamarse Consejo De Regencia (1810). El final de guerra vendrá con Tratado De
Valençay (1814), reconocía a FERNANDO VII Como Rey de España.
Este contexto bélico supondrá inicio de revolución liberal española a partir de decisión
del consejo de regencia de convocar unas cortes en Cádiz (ciudad libre de franceses)
en enero de 1810. A pesar de problemas iniciales (dificultad por guerra, diferencias
entre diputados liberales...) se conseguirá poner en marcha una serie de reformas.
El gran cambio legislativo será la constitución de 1812 (“La Pepa”), en la cual se
establecían los principios del liberalismo en España: soberanía nacional residente en
pueblo español, clara división de poderes con ejecutivo en manos de monarca
constitucional y legislativo unicameral elegido a través de sufragio universal masculino,
reconocimiento de derechos y libertades (libertad de prensa, igualdad ante la ley),
implantación de liberalismo económico, centralización administrativa y catolicismo
como única religión. a pesar de ello, la constitución estará llena de incertidumbres.
Una de estas incertidumbres era si rey Fernando VII la aceptaría. Su opinión se conoció
nada más regresar al trono con el Decreto del 4 de mayo de 1814, por el que quedaba
abolida constitución 1812 y supuso la vuelta al absolutismo. Así se inició el llamado
Sexenio Absolutista (1814-1820), un periodo dominado por gran inestabilidad (crisis
hacienda, independencia colonias americanas).
La represión contra liberales llevará a sectores militares a sublevarse como el
pronunciamiento de Rafael del Riego (1820) que inaugurará el periodo conocido como
Trienio Liberal (1820-1823). Durante trienio se estableció la Constitución de 1812 con
abolición señoríos, restitución de milicia y descentralización política. Sin embargo, la
intervención de los cien mil hijos de San Luis (1823) derribará al gobierno liberal y
restaurará absolutismo.
Vuelta a absolutismo dio inicio a Década Ominosa (1823-1833), uno de los periodos
más oscuros de historia española por fuerte represión contra liberales y por cuestión
sucesoria surgida del conflicto entre los partidarios de derogar ley sálica para permitir
que Isabel heredara trono y los carlistas, que defendían el derecho de hermano rey,
Carlos María Isidro, de ocupar corona. La aprobación de la Pragmática Sanción (1830)
resolvió cuestión a favor de Isabel. Tras muerte de Fernando VII (1833), trono quedaría
en manos de la Regente María Cristina de Borbón.
El reinado de Fernando VII, como hemos visto, fue un periodo de enorme inestabilidad
que marca el inicio del fin del antiguo régimen, promulgándose la primera constitución
liberal de España en el marco de la Guerra de Independencia. Sin embargo, la muerte
del rey abrió nuevos frentes, como las guerras sucesorias, denominadas guerras
carlistas, que marcarán el resto del siglo XIX.