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Llamamiento Divino al Ministerio

Teologia Pastoral

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Luis Dominguez
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Instituto Bíblico Teológico de Capacitación Ministerial “El Buen Samaritano” San Félix – Ciudad Guayana.

REPUBLICA BLIVARIANA DE VENEZUELA


Instituto Bíblico Teológico de Capacitación Ministerial
“El Buen Samaritano”
San Félix – Ciudad Guayana.
Materia: Teología Pastoral
Profesor: Luis Dominguez
*********************************************************************
Teología Pastoral
Llamamiento de Dios al Santo Ministerio.
El llamamiento de Dios al Santo Ministerio es un alto honor y privilegio que
puede recibir un hombre o una mujer después de aceptar a Jesucristo como
Salvador.

El llamado de Dios, es una marca de Dios en la vida de un hombre o mujer.

Jeremías 20:7-9. “7Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste
que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.
8
Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque
la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 9Y dije: No
me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en
mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y
no pude.”.

Lucas 24:32. “Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,
mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?”

El Ministerio es dado por Dios. El Señor hace el llamado y el Espíritu Santo nos
dirige para el desarrollo del ministerio.

Efesios 4:11. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a


otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,”

El llamamiento de Dios es un Credencial que Dios mismo expide.

2ª Corintios 3:2-6 “1¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros


mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación
para vosotros, o de recomendación de vosotros? 2Nuestras cartas sois
vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los

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hombres; 3siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros,
escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra,
sino en tablas de carne del corazón. 4Y tal confianza tenemos mediante Cristo
para con Dios; 5no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar
algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de
Dios, 6el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no
de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.”

El llamado de Dios lo reconocen los consiervos del ministerio.

1ª Samuel. 3:8. “Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó


y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió
Elí que Jehová llamaba al joven.”

La Iglesia a veces discierne al que puede desarrollar un Ministerio o puede ser


llamado por Dios.

El que ha sido llamado por Dios, esta en el deber y la responsabilidad de


capacitarse en todas las áreas posibles para ser efectivo en el ministerio.

No debemos olvidar que somos Embajadores de Dios.

2ª Corintios 5:20 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como


si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo:
Reconciliaos con Dios.”

2° Corintios 6:1. “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os


exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios”

Enoc recibió el llamado de Dios como profeta.

Génesis. 5:21-24. “21Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a


Matusalén. 22Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén,
trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23Y fueron todos los días de Enoc
trescientos sesenta y cinco años. 24Caminó, pues, Enoc con Dios, y
desapareció, porque le llevó Dios.”

Judas. 14. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo:
He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares,”

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El Ministerio, es una evidencia de que Dios esta tratando con el hombre.

El Ministerio es a veces muy exigente, y es necesario que la persona que


ejerce o desea ejercerlo deba pagar el precio, sabiendo que el Señor
recompensará abundantemente a su debido tiempo.

El Ministerio se ejerce en nuestra vida terrenal. Pero es estimado antes de


nuestro nacimiento.

Jeremías 1:4-5. “4Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: 5Antes que te
formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por
profeta a las naciones.”

Isaías 45:11. “Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador:


Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca
de la obra de mis manos.”

FORMAS DE LLAMAMIENTO:

1. A través de un sueño (José). Génesis 37:5-10, “Y soñó José un sueño,


y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. 6Y él les
dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: 7He aquí que atábamos manojos en
medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y
que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. 8Le
respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre
nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.
9
Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he
soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban
a mí. 10Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le
dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus
hermanos a postrarnos en tierra ante ti?

2. Por una necesidad (Nehemías). Nehemías 2:2-5, “2me dijo el rey: ¿Por
qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de
corazón. Entonces temí en gran manera. 3Y dije al rey: Para siempre viva el
rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros
de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? 4Me dijo
el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, 5y dije al rey: Si le
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place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la


ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.

3. Por una visión (Moisés). Éxodo 3:1-12, “1Apacentando Moisés las


ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del
desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. 2Y se le apareció el Ángel de
Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la
zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3Entonces Moisés dijo: Iré yo
ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. 4Viendo
Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés,
Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de
tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 6Y dijo: Yo soy el Dios
de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés
cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 7Dijo luego Jehová: Bien
he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a
causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8y he descendido
para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra
buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del
heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9El clamor, pues, de
los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con
que los egipcios los oprimen. 10Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón,
para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 11Entonces Moisés
respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a
los hijos de Israel? 12Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te
será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al
pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.

4. Por voz audible (Abraham). Génesis 17: 1-8, “1Era Abram de edad de
noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios
Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 2Y pondré mi pacto entre mí
y ti, y te multiplicaré en gran manera. 3Entonces Abram se postró sobre su
rostro, y Dios habló con él, diciendo: 4He aquí mi pacto es contigo, y serás
padre de muchedumbre de gentes. 5Y no se llamará más tu nombre Abram,
sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de
muchedumbre de gentes. 6Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones
de ti, y reyes saldrán de ti. 7Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu
descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser
tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. 8Y te daré a ti, y a tu
descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán
en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.”

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5. A través de la Palabra de Dios. (Lucas). Lucas 1: 1-4,“1Puesto que ya


muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre
nosotros han sido ciertísimas, 2tal como nos lo enseñaron los que desde el
principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, 3me ha
parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las
cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, 4para
que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.”

El Ministro de Dios debe tener en alta estima a sus consiervos.

Un Ministro de Dios puede valorar lo que significa un ministerio, por la


experiencia vivida en el desarrollo del mismo. El ministerio demanda
dedicación, trabajo y muchas vicisitudes.

1 P. 5:1-4 “1Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano


también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también
participante de la gloria que será revelada: 2Apacentad la grey de Dios que
está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no
por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3no como teniendo señorío
sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4Y
cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona
incorruptible de gloria.”

Su hermano en Cristo: Lcdo: Luis Dominguez

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