Los dos Amigos y el Osos
Un día dos hombres que se consideraban amigos llamados “gordis” y “flaquis”
paseaban tranquilamente por el bosque. Iban charlando tan animadamente que no se
dieron cuenta de que un enorme oso se les estaba acercando.
Ellos no tenían armas y sintieron un gran temor el ver avanzar a aquel animal tan
grande y no precisamente con aire de buenas intenciones. Sin poder hacer algo o reaccionar
ante el suceso el enorme oso se plantó frente a ellos a pocos metros de distancia.
Horrorizado, uno de los hombres sin pensar más que en su propia salvación y sin decir
una sola palabra a su amigo, corrió rápidamente al árbol más cercano y de un brinco alcanzó
una rama bastante resistente por la que trepó a toda velocidad hasta ponerse a salvo.
El otro al ver que ya no tenía tiempo de imitar a su amigo y escapar, no le quedó
otra opción más que tumbarse en el suelo y fingir estar muerto. Era su única opción y si salía
mal estaba perdido. Así que se quedó quieto muy quieto. sin respirar y solo esperó.
El hombre subido en el árbol observaba quieto como una estatua y no se atrevía a
bajar a ayudarle. Confiaba en que tuviera buena suerte y el plan le saliera bien.
El oso se acercó al hombre que yacía en el suelo y comenzó a olfatearlo. Se dice que
esos animales huyen de los cuerpos sin vida y el hombre, recordando esto permaneció sin
pestañear ni un instante, mientras la fiera, aproximando el hocico a su cabeza, lo olio una y
otra vez sin tener éxito. Incluso le dio con la pata en un costado y vio que no se movía.
Tampoco abría los ojos y su respiración era muy débil. El animal le escudriño minuciosamente
durante un buen rato y al final, desilusionado, pensó que estaba más muerto que vivo y se
alejó de allí con aire indiferente, perdiéndose lentamente entre los arboles del bosque.
Pasando el susto, y comprobando que ya no había peligro alguno, el amigo cobarde
bajó del árbol y muy preocupado corrió a abrazar a su amigo, al mismo tiempo de querer saber
que le había dicho el oso cuando lo estaba olfateando.
Valerie: ¡Amigo que susto hemos pasado! ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algún daño ese oso
entrometido – sofocado?
El hombre, sudoroso y aun temblando por el miedo que había pasado le respondió con
claridad.
Nelly :Por suerte estoy bien. Y digo por suerte porque he estado a punto de morir a
causa de ese oso. Sin embargo, mientras me olfateaba me dijo: “Que me cuidara de los
amigos que me abandonan cuando me amenaza el peligro”. Pensé que eras mi amigo, pero
cuando viste el peligro saliste corriendo a salvarte tú y a mí me abandonaste a mi suerte. A
partir de ahora, cada uno ira por su propio lado, por su propio camino porque yo, ya no confío
en ti.
Y así fue como un susto tan grande sirvió para demostrar que no siempre las amistades
son lo que parecen.
MORALEJA
La verdadera amistad se demuestra en los momentos difíciles. Si alguien que
consideras tu amigo te abandona en un momento de peligro o en el que necesites de su
ayuda, no confíes demasiado en él porque probablemente, no es un amigo de verdad