NUESTRA SEÑORA DEL CISNE
SANTUARIO GUAYAQUIL
Por iniciativa de Simón Bolívar, cada año, el 15 de agosto, se reúnen
devotos de todas partes para rendir culto a María "la madre de Dios",
que hizo una aparición por primera vez en El Cisne en el año 1594.
Los testigos de la aparición, unos indígenas de la región, decidieron
rendir culto a tal virgen en el auge del catolicismo de la época y
decidieron hacer una imagen de ella, viajando desde Chayalama - Loja a
la ciudad de Quito capital de la Real Audiencia en ese entonces.
Cuenta la historia, en 1594 en Chayalama, la región de El Cisne, una
señora con una inigualable belleza acompañaba a una pastora indígena
a esquilar ovejas todos los días, por esos tiempos una fuerte sequía
azotaba a la comunidad indígena que vivía en el lugar, cuando el pueblo
decidió abandonar la zona, la pastora afirmó que la señora con la que
siempre hablaba prometió que al hacerle una ofrenda, esculpiendo una
imagen suya, ella acabaría con la sequía que los atormentaba.
Nadie hizo caso del pedido de la señora, ya que ellos tenían sospechas de
que la señora con la que siempre hablaba la pastora era la Virgen
María. Un grupo de hombres salió en búsqueda del español Diego de
Robles quien había esculpido anteriormente la imagen de la Virgen del
Quinche con anterioridad. Una vez hecha la imagen el 12 de octubre de
1594 regresaron a la región de Chayalama y elaboraron un santuario
para colocar la imagen.
Desde entonces el santuario fue visitado por muchos católicos de todas
partes, y en una de esas visitas el obispo de Quito, fray Luis López de
Solís, llegó al santuario y le dio el nombre a la imagen bautizándola
como Virgen del Cisne.
Nandy Lincango Quinto E.G.B.
NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD
Aparición de Nuestra Señora de la Caridad
La historia de “aparición” de la Santísima Virgen de la Caridad data de muchos siglos
atrás. Narraban nuestros antepasados que apareció la Imagen cuando Mira era un
Asentamiento en la hacienda Pueblo Viejo, sector San Marcos. Allí apareció la
Imagen. Contaban nuestros mayores que apareció en el centro de este pequeño
poblado; una mula cargada un cajón, al ver que el animal no se movía del lugar y no
asomaba su dueño. Los primeros habitantes de ese entonces, bajaron la carga y al
abrir el cajón se encontraron con la Imagen de la Santísima Virgen, que en principio
se la conocía con el nombre de la Purísima Concepción y sus primeras fiestas
celebraban con ese nombre.
Decían así mismo nuestros mayores, que la Imagen podía ser de procedencia de
Roma, ya que los padres jesuitas eran dueños de muchas haciendas en el sector de
Mira, y la Comunidad de jesuitas tenía su cede en Roma.
Según deducciones hechas por varios estudiosos, decían: que los jesuitas transitaban
por los caminos de Mira hacia las haciendas del Valle del Chota occidental, donde
ellos tenían varias haciendas. Se decía que la mula se les escapó; y, fue a parar al sitio
antes indicado, dejando la hermosa Imagen.
Otra versión es que los jesuitas lo hicieron a propósito de dejar al animal cargado con
la “preciada carga”.
El nombre de Virgen de la Caridad le pusieron los negros de la hacienda Chamanal.
Ya que eran maltratados por los jesuitas; y, para aplacar el levantamiento de los
negros, era la Imagen llevada frecuentemente. Los negros ponen el nombre de La
Caridad, por la forma de las manos de la Imagen que las tiene juntas como estar
suplicando algo, o demostrando humildad ante el Padre Celestial.
Es evidente que los jesuitas se asentaron en esta zona en 1680; y, que el párroco de
Mira de apellido Valdospinos fue el mentalizador de la devoción a la Santísima
Virgen de la Caridad y sus primeras fiestas ya están citadas por este párroco a partir
de 1698.
Nandy Lincango Quinto E.G.B.
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ
Durante siglos, el pueblo colombiano da gloria a Dios por medio de su Madre la
Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de
Chinquinquirá.
Es este uno de los más importantes y frecuentados santuarios de Colombia. La Virgen
está representada en un lienzo, con el Niño en brazos y, como parece lógico, con el
Santo Rosario en la mano.La tradición nos cuenta que hace cuatro siglos don Antonio
de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, solicitó al español
Alonso de Narváez (h. 1560) que pintara una imagen de la Virgen del Rosario, para
colocarla en una pequeña capilla.
La pintura fue realizada sobre una tela de algodón de procedencia indígena, media
44 pulgadas de alto por 49 de ancho, Alonso de Narváez usó colores al temple,
realizó una imagen de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, y a los lados puso al
Apóstol San Andrés y a San Antonio de Padua.
El cuadro fue ubicado en la capilla que poseía don Antonio en sus aposentos de Suta,
estuvo allí durante más de una década, pero la capilla tenía el techo de paja, lo que
provoco que la humedad deteriorara la pintura hasta dejarla completamente borrosa.
Tras la muerte de Santana, su viuda, se trasladó a Chiquinquirá, hacia el año 1577-
78. La imagen fue llevada a ese lugar, pero se encontraba en tan mal estado que fue
abandonada en un cuarto, habitación que tiempo atrás había sido usada como
oratorio.
Al comenzar el año 1586, se estableció en Chiquinquirá, una piadosa mujer, María
Ramos, nacida en Sevilla (España), la señora reparó el viejo oratorio y colgó en el
mejor lugar de la capilla, la deteriorada pintura de la Virgen del Rosario.
El día 26 de diciembre de 1586, María salía de la capilla, cuando pasó frente a ella
una mujer indígena llamada Isabel y su pequeño hijo. En ese momento Isabel grito a
María "mire, mire Señora..." Ella dirigió la mirada hacia la pintura, la imagen
aparecía rodeada de vivos resplandores, prodigiosamente los colores y su brillo
original habían reaparecido, los rasguños y agujeros de la tela habían desaparecido.
Con tan maravilloso suceso se inició la devoción a Nuestra Señora de Chiquinquirá.
Nandy Lincango Quinto E.G.B.