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UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE MÉXICO

METAFÍSICA CONTEMPORÁNEA

ONTOLOGÍA DE
HEIDEGGER

ALUMNA: NILDA MICHELLE ROSAS ANGELES


28/11/19

GRUPO 51
INTRODUCCIÓN

En el siguiente ensayo pretendo hacer un análisis de algunas ideas de la ontología de


Heidegger propuestas en la introducción del libro Ser y tiempo. Divido el ensayo en dos
partes, en la primera establezco la crítica que hace el filósofo a la metafísica tradicional y la
novedad de su propuesta para replantear la pregunta por el ser. Posteriormente hago una
distinción del plano óntico y ontológico con la finalidad de hacer un estudio del ser ahí el
cual se encuentran presentes ambas dimensiones.

De la metafísica tradicional a la ontología


En la introducción de Ser y tiempo, Heidegger hace una crítica a la metafísica tradicional,
ya que esta no responde a la pregunta por el ser. En la filosofía se ha olvidado la pregunta
por el ser, debido a que existen ciertos prejuicios de fondo, los cuales enuncia de la
siguiente manera.

Se dice: <<ser>> es el más universal y vacío de los conceptos. En cuanto tal, resiste a todo
intento de definición. Este es de los conceptos más universales y, por ende, indefinible,
tampoco ha menester de definición. Todos lo usamos constantemente y comprendemos
también lo que en cada caso queremos decir con él.1

En efecto, la metafísica tradicional, es decir de la metafísica que se realizó desde la Grecia


antigua hasta inicios de la edad moderna, hacía un estudio del ser en general, en su
indeterminación. Dicho de otra manera, se abordaba al ser en su condición existencial más
amplia. Sin embargo es evidente que para Heidegger fue una tarea infértil porque termina
reduciendo al ser a un concepto tan universal que no se puede definir, y a la vez, se da por
hecho como comprensible.
Considero que la propuesta de Heidegger es oportuna para volver a orientar el camino de la
filosofía, es necesario replantear la pregunta que interroga por el ser. Ya que a pesar de
grandes esfuerzos de pensadores como Parmenides, Aristoteles, Platón, Tomás de Aquino y
Hegel, no fueron capaces de dar respuesta a la pregunta por el ser. La originalidad de
Heidegger radica en que no sólo busca dar respuesta sino que encuentra la raíz del

1
Martín Heidegger, El ser y el tiempo, FCE, Traducción José Gaos, México, 1983, p.11.

2
problema, es necesario replantear la pregunta, ya no por el ser mismo, sino por el sentido
del ser. Al respecto dice: “No sólo falta la respuesta por la pregunta que interroga por el ser,
sino que hasta la pregunta misma es oscura y carece de dirección.”2
Por esta razón, Heidegger propone una ontología que se distancia de la metafísica
tradicional. Aunque ambas traten el estudio del ser, la diferencia radicará en que mientras
una estudia al ser en general, la ontología a partir de este momento se preguntara del ser de
los entes.
Es probable que a partir de la concreción del ser al ser objeto, el estudio ontológico deja de
ser indeterminado y estéril. En adelante, será un estudio que hable sobre la manifestación
del ser en cuanto objetos, es decir, en lo que es, las cosas. De tal manera que la pregunta
por un sentido del ser no queda en un plano abstracto sino que tendrá implicaciones en la
existencia misma.

El Ser ahí, un puente entre lo óntico y lo ontológico


Para empezar, es necesario hacer una distinción entre el plano óntico y ontológico para
analizar un tercero en el que se encuentran reunidos ambos. En primer lugar, el ente refiere
a “todo aquello de que hablamos, que mentamos, relativamente a lo que nos conducimos de
tal o cual manera.”3 Por lo que, el plano óntico es la existencia en sí de las cosas, porque
refiere a ellas mismas, a partir de las cuales se puede preguntar y enunciar. De tal forma
que funge como el suelo de comprensión del ser.
En cambio, el plano ontológico es una interpretación del ser humano que busca conocer los
entes, el sustrato de sentido del conocimiento óntico. Es un ejercicio donde se contempla y
se pregunta por el ser de los entes, Heidegger lo explica de la siguiente forma “Desarrollar
la pregunta que interroga por el ser quiere, según esto, decir: hacer “ver a través” de un ente
—el que pregunta— bajo el punto de vista de su ser.4
Ahora bien, Heidegger establece un criterio para hacer la distinción de un ser que no es del
todo óntico ni ontológico, es decir el ser ahí. Este es un ente que no se limita a ser como los
demás entes. A mi entender el ser ahí es un puente entre el nivel óntico y ontológico,

2
Íbid., p.14.
3
Ídem.
4
Íbid., p. 16.
3
porque es un ente pero su característica propia es comprender en su ser, es decir, se
comprende a sí mismo desde su existencia. En otras palabras, el ser ahí tiene una
dimensión óntico-ontológica ya que es “aquel que se debe preguntar ontológicamente con
anterioridad a todos los demás entes.”5
Así, pues el ser ahí, tiene algunas características que considero importante señalar. En
primer lugar, como ya lo mencionaba, le es inherente la comprensión, debido a que tiene la
tendencia de preguntarse por su ser y el mundo en el que se desenvuelve. Posteriormente,
toma conciencia de su ser en el mundo y la refleja en el modo en que se conduce conforme
a sus posibilidades. Debido a que comprende es capaz de interpretar, pues es la forma en
que se muestra a sí mismo y por sí mismo.
Además, el ser ahí se considera en el mundo como arrojado a la existencia y un ser para la
muerte. Lo cual implica que considere su existir de manera fáctica, es decir, de modo
contingente y accidental. Contingente debido a que podríamos no haber existido o si
dejáramos de existir nada cambiaria, ya que estamos determinados ontológicamente por el
tiempo. “La <<actualidad>> en cuanto a modo de la facticidad podrá determinarse en su
carácter ontológico sólo cuando se haya hecho visible de modo explícito el fenómeno
fundamental de la facticidad: <<la temporalidad>>.6
Finalmente, la existencia del ser ahí es encontrar y descubrir su ser oculto, debido a que su
ser humano no es esencializable sino que se constituye empíricamente. De ahí que la
existencia del ser ahí puede ser inautentica si no es una persona autónoma y su vida
depende de lo que otros le asignen. Y autentica, cuando el ser humano se encuentra como
una posibilidad abierta en la cual es capaz de elegir lo que le conviene para su existencia.
Por lo que refiere al ser ahí, podríamos deducir que Heidegger hace alusión a los seres
humanos, lo afirma de la siguiente manera “el “ser ahí” es ónticamente no sólo algo
cercano o incluso lo más cercano —nosotros mismos somos en cada caso él.” 7 Sin
embargo, es probable que no todos cumplirían las características de el ser ahí, y podemos
cuestionarnos si realmente el ser ahí es el ser humano en general. Considero que solo unos

5
Íbid., p.23.
6
Martin Heidegger, Hermenéutica de la facticidad, Alianza Editorial, Madrid, 1999, p.51.

7
Martín Heidegger, El ser y el tiempo, p.25.

4
cuantos entrarían en ésta denominación, sólo aquel sujeto que a pesar de las situaciones de
la vida cotidiana, se pregunta y busca comprender su existencia y el mundo. Además, aquel
que se sabe un ser para la muerte, y finalmente, aquel que tiene una existencia auténtica.
CONCLUSIÓN

En suma, la ontología de Heidegger busca acabar con la realidad que se piensa en términos
de substancia o entes. Hay de fondo una superación de la metafísica tradicional para
replantear la pregunta por el ser, ya no se preguntará por el ser en su indeterminación sino
por el sentido del ser, que da cuenta del ser de los entes.
Para concluir, hay una diferencia ontológica entre el ser y el ente, la cual se encuentra unida
por el ser ahí, el cual es un ente pero su característica propia es comprender en su ser, es
decir, se comprende a sí mismo desde su existencia. Además, su existencia es problemática
y no determinada por lo que es una posibilidad que se construye. Finalmente el ser ahí es
fáctico porque se sabe un ser arrojado y contingente en el mundo. De tal manera que, podría
no ser el ser humano como especie sino aquellos que cumplen las características del ser ahí.

BIBLIOGRAFÍA

Martin Heidegger, Hermenéutica de la facticidad, Alianza Editorial, Madrid, 1999.


Martín Heidegger, El ser y el tiempo, FCE, Traducción José Gaos, México, 1983.

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