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Montería, octubre de 2024.

Señores,
JUZGADO PROMISCUO DEL CIRCUITO DE PLATO MAGDALENA.
E. S. D.

Ref. Proceso: Verbal de Responsabilidad Civil Extracontractual.


Demandante: LUZ MARY PADILLA ANILLO Y OTROS.
Demandado: ANA MARIA CASTIBLANCO MARTINEZ, JAVIER
ENRIQUE ESPITIA ALCALA
Radicado: 2019-00146-00.

ASUNTO: CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA.

JAVIER ALFONSO RAMOS PEÑA, mayor y vecino de la ciudad de


Montería, identificado con la cédula de ciudadanía número
1.073.828.400, abogado en ejercicio, portador de la tarjeta profesional
número 380.543 expedida por el Consejo Superior de la Judicatura,
acudo a su despacho en calidad de apoderado sustituto de ANA MARIA
CASTIBLANCO MARTINEZ y JAVIER ENRIQUE ESPITIA ALCALA;
demandados dentro del proceso de la referencia, con el fin de
manifestarle que por medio del presente escrito procedo a la
contestación de la demanda presentada por LUZ MARY PADILLA
ANILLO Y OTROS, lo cual paso a desarrollar a renglón seguido
observando los parámetros exigidos en la ley:

I. IDENTIFICACIÓN Y UBICACIÓN DEL DEMANDADO Y SU


REPRESENTANTE.

A) Demandada: ANA MARIA CASTIBLANCO MARTINEZ,


identificada con Cedula de Ciudadanía No. 52.102. 269 cuyo
domicilio principal se encuentra ubicado en la calle 57 No.69 -34
Ciudad de Bogotá.

B) Demandado: JAVIER ENRIQUE ESPITIA ALCALA, identificado


con Cedula de Ciudadanía No. 79.165.777 cuyo domicilio principal
se encuentra ubicado en la Calle 81 b No.80-27 Ciudad de Bogotá.

II. IDENTIFICACION Y UBICACIÓN DEL APODERADO DE LA


DEMANDADA.

Apoderado: JAVIER ALFONSO RAMOS PEÑA, mayor y vecino de la


ciudad de Montería, identificado con la cédula de ciudadanía número
2

1.073.828.400, abogado en ejercicio, portador de la tarjeta profesional


número 380.543 expedida por el Consejo Superior de la Judicatura,
apoderado judicial de ANA MARIA CASTIBLANCO MARTINEZ y
JAVIER ENRIQUE ESPITIA ALCALA, tiene su domicilio en la ciudad de
Montería, con oficina en Centro, Calle 30 N° 5-65. Barrio Centro – Oficina
101, Tels.: 317 4337629 - 3116322581

III. PRONUNCIAMIENTO EXPRESO Y CONCRETO SOBRE LOS


HECHOS DE LA DEMANDA.

PRIMERO: Es parcialmente cierto, puesto que el día 9 de octubre de


2014 ocurrió accidente que involucra al señor JAVIER ENRIQUE
ESPITIA ALCALA quien conducía el vehículo de placas SVF282, sin
embargo, la forma en que la parte demandante narra los sucesos no es
fiel a la verdad, como quiera que, conforme se observa en el informe de
policía de accidente de tránsito que realizó la autoridad competente en
el lugar de los hechos y que se encuentra en el expediente; la víctima,
NAYIVIS DEL CARMEN FERNDEZ PADILLA fue codificada con la
causal de peatón No. 409: “Cruzar la calle sin observar”, por lo cual, fue
el actuar imprudente de la víctima es la causa principal del accidente
que a la postre causo las lesiones que sufrió y que posteriormente la
llevaron al fatal desenlace al ser impactada por la llanta delantera
derecha del tractocamión, en consecuencia se rompe el nexo causal,
siendo este un requisito esencial para que se configure la
responsabilidad civil extracontractual.

SEGUNDO: Es cierto, conforme se puede observar en diferentes


documentos que obran en el expediente mi defendido JAVIER ENRIQUE
ESPITIA ALCALA vehículo de placas SVF282 y que la misma es una
actividad peligrosa, sin embargo, ejercía dicha actividad conforme a los
lineamientos permitidos por la ley, pues dentro de las pruebas aportadas
por los demandantes no se observa que haya invasión del anden, ni
exceso de velocidad.

TERCERO: No es cierto, por cuanto la responsabilidad del accidente,


como la Genesis del mismo están en cabeza de la señora NAYIVIS DEL
CARMEN FERNDEZ PADILLA (Q.E.P.D.), pues tal como consta en el
informe de policía de accidente de tránsito, su actuar imprudente al
momento de cruzar la vía sin observar, fue la que provoco el impacto
que derivo en sus lesiones y posteriormente causaron la muerte. Ello
también queda de manifiesto en el informe “-FPJ 12- ENTREVISTA” en el
cual mi poderdante, JAVIER ENRIQUE ESPITIA ALCALA, declara que
hubo testigos que presenciaron el momento en que la víctima se
abalanza sobre el vehículo, lo cual es una clara infracción a los artículos
55, 57 y 58 del código nacional de transito mencionados por la parte
3

actora. Por otro lado, solo se afirman las infracciones cometidas por mi
poderdante, mas no hay pruebas que soporten las infracciones a los
artículos mencionados, en síntesis, lo sostenido por la parte demandante
en este hecho son apreciaciones subjetivas en las cuales ni siquiera se
subsume un comportamiento especifico en una norma.

CUARTO: Es cierto.

QUINTO: Es cierto.

SEXTO: Es cierto.

SEPTIMO: No es cierto. Puesto que, el deber de indemnizar solo nace


cuando se configura la responsabilidad civil extracontractual, que para
el caso concreto nunca nació, como quiera que no existe nexo causal,
pues fue el actuar imprudente y negligente de la señora NAYIVIS DEL
CARMEN FERNDEZ PADILLA (Q.E.P.D.) lo que ocasiono el fatal
desenlace, por lo cual mal haría la parte actora en atribuirle la
responsabilidad a los hoy demandados sin aportar una sola prueba que
dé cuenta de la existencia de la acción u omisión de mis representados
que produjera las lesiones.

IV. PRONUNCIAMIENTO EXPRESO SOBRE LAS PRETENSIONES.

PRIMERA: Nos oponemos a esta pretensión, toda vez que la


responsabilidad del accidente recae única y exclusivamente en la
víctima, por encontrarse dormida en medio de las basuras,
situación que no le era previsible al conductor del vehículo de
placas QEE-930, por lo cual existe un rompimiento del nexo de
causalidad por Culpa Exclusiva de la víctima.

SEGUNDA: Nos oponemos a que se declare la prosperidad de esta


pretensión como quiera deriva su procedencia de la declaratoria
de responsabilidad de los demandados, lo cual es improcedente en
el presente asunto por las excepciones que pasaremos a exponer.

V. EXCEPCIONES PRINCIPALES FRENTE A LAS PRETENSIONES


DE LA DEMANDA.

1. AUSENCIA DE ELEMENTOS QUE CONFIGUREN LA


RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL.
4

La Corte Suprema de Justicia ha analizado a profundidad el tema de la


responsabilidad civil extracontractual, concluyendo que “para que
resulte comprometida la responsabilidad de una persona natural o
jurídica, a título extracontractual, se precisa de la concurrencia de tres
elementos que la doctrina más tradicional identifica como ‘culpa, daño y
relación de causalidad entre aquélla y este’. Condiciones estas que
además de considerar el cuadro axiológico de la pretensión en
comentario, definen el esquema de la carga probatoria del demandante,
pues es a este a quien le corresponde demostrar el menoscabo
patrimonial o moral (daño) y que este se originó en la conducta
culpable de quien demanda, porque al fin y al cabo la responsabilidad se
engasta en una relación jurídica entre dos sujetos: el autor del daño y
quien lo padeció”. Corte Suprema de Justicia, Sala Civil. Exp. 5012,
sentencia de octubre 25 de 1999. Cfr. Sentencia C-1008 de 2010.

Teniendo en cuenta lo anterior es menester entrar a analizar si dentro


del presente asunto se cumplen con los tres elementos de la
responsabilidad, a saber, la culpa, el daño y el nexo causal.

Iniciando con el elemento culpa, tenemos que según la jurisprudencia de


la sala civil de la Corte Suprema de Justicia la culpa es la acción u
omisión que realiza el sujeto activo.

Tratándose de accidentes de tránsito la Corte ha manifestado que la


culpa tiene relación con la falta del deber objetivo del cuidado del
sujeto, lo cual supone siempre una valoración de la acción del
demandado por no haber observado los estándares de conducta debida
que de él pueden esperarse según las circunstancias en que se
encontraba. (…)”. (CSJ SC Sent. Dic 18 de 2012, radicación n. 2006-
00094).

Aplicando el anterior concepto al caso concreto, tenemos que no se


cumple con este presupuesto como quiera que el deber objetivo del
cuidado al que estamos obligados los conciudadanos se encuentra
ligado con la característica de la PREVISIBILIDAD, toda vez que se deben
tomar precauciones siempre que nos sea posible evitar un riesgo o
peligro.

No obstante en el presente caso al Sr RIGOBERTO BERROCAL GARCES le


fue totalmente IMPREVISIBLE e IRRESISTIBLE el presente incidente, toda
vez que no es lógico o común que una persona escoja un centro de
acopio de basuras para dormir.

Es decir el Sr RIGOBERTO BERROCAL GARCES no podía pronosticar que


se encontraba en una situación de peligro, pues desconocía que la Sra.
María Eugenia Espitia Rada estaba camuflada con las basuras.
5

El segundo elemento es el daño. Daño es todo menoscabo material o


moral que sufre una persona, ya en sus bienes naturales, ya en su
propiedad o en su patrimonio, causado en contravención a una norma
jurídica, y por el cual ha de responder otra.

La Corte ha manifestado que el sufrimiento de un mal, menoscabo o


detrimento en sentido ‘natural’ no es motivo suficiente para considerar
la presencia de un daño resarcible, pues debe tratarse de una lesión a
un bien jurídico que goza de protección constitucional o legal, de suerte
que dicha trasgresión faculta a su titular para exigir su indemnización
por la vía judicial, es decir que el bien vulnerado ha de tener un valor
para el derecho, y tal situación se deduce del amparo que el
ordenamiento le otorga. El criterio para establecer la existencia del daño
es, entonces, normativo; lo que quiere decir que los valores, principios y
reglas del propio sistema jurídico dictan las pautas para determinar lo
que debe considerarse como daño.[1]

Dentro del caso sub examine el accionante aduce que con ocasión del
supuesto accidente ocurrido el día 30 de Marzo de 2018 se le causaron
perjuicios a la parte demandante que no estaban en el deber de
soportar, no obstante a lo anterior dentro del presente proceso no se
evidencia o vislumbra la causación de perjuicios, como quiera que de
acuerdo a los hechos de la demanda, la Sra. MARIA EUGENIA ESPITIA
RADA, era una habitante de calle, es decir que no compartía con su
núcleo familiar puesto que hubo una ruptura de las relaciones familiares
desde que la Sra. MARIA EUGENIA ESPITIA RADA, deambulaba por las
calles.

Por lo anterior no se encuentra acreditado un padecimiento congoja o


afectación por lazos sentimentales como quiera que las demandantes no
contaban con una relación familiar con la Sra MARIA EUGENIA ESPITIA
RADA.

Por último y no por ello menos importante se encuentra el elemento


denominado nexo causal, el cual consiste en la relación existente entre
la conducta voluntaria del sujeto y el daño.[2]

El vínculo causal supone dos relaciones dependientes e integradas que


deben acreditarse: En primer término, sólo es obligado a la
indemnización quien haya provocado un daño y en segundo término el
daño debe ser el resultado de una conducta voluntaria que deviene en
conducta normativa, culpa, por tal causa.[3]

Esta relación causal o también denominado nexo causal tampoco se


encuentra configurado en este caso, como quiera que de conformidad a
6

informe de accidente de tránsito anexo al presente proceso se puede


evidenciar que el agente croquista le atribuye a la víctima la causación
del accidente, toda vez que se encuentra codificada con la causal N° 411
correspondiente a otra: “PEATON DURMIENDO EN LA BASURA”.

En ese sentido encontrándose probado dentro del proceso la violación


de las normas de tránsito por parte de la Sra. MARIA EUGENIA ESPITIA,
se traduce en consecuencia en la configuración exonerante de
responsabilidad denominada CULPA EXCLUSIVA DE LA VICTIMA, la cual
rompe con el nexo de causalidad alegado en la demanda.

El accionante no puede pretender que solo con enunciar la supuesta


existencia de una conducta reprochable, se le deba conceder de forma
instantánea las solicitudes económicas que realiza por concepto de
reparación integral del daño.

En consecuencia, de lo anterior, al no estar configurados los elementos


de la responsabilidad civil extracontractual no es procedente acceder a
las pretensiones del accionante.

[1] Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, Radicación nº


05001-31-03-003-2005-00174-01, Magistrado Ponente ARIEL SALAZAR
RAMÍREZ
[2] Institución de Responsabilidad Civil Tomo I, segunda edición, Jorge
Santo Ballesteros, Pontificia Universidad Javeriana 2006.
[3] Ibídem

2. CULPA EXCLUSIVA DE LA VICTIMA.

Recordemos que para este tipo de casos en los que se debate


responsabilidad por accidentes de tránsito, la prueba Idónea es el
informe policía de accidente de tránsito- Croquis, teniendo en cuenta
que los policías de tránsito son la autoridad imparcial que llega al sitio
del siniestro y observa de primera mano las circunstancias que rodearon
el accidente, así como también recibe las versiones de los conductores y
los testigos presenciales del mismo para determinar así las posibles
causas del siniestro.

En el caso sub-examen vemos que el informe policía de accidente de


tránsito- Croquis claramente achaca responsabilidad a la víctima, pues
fue plasmada la codificación No 411 correspondiente a “otra” el cual el
agente croquista denomino “Peatón durmiendo en la basura”; por
lo que a la parte demandante no le asiste el derecho a impetrar acción a
efectos de recibir indemnización por la muerte de la Sra. MARIA
7

EUGENIA ESPITIA RADA, toda vez que esta última fue quien incremento
el peligro exponiendo su vida al dormir en medio de las basuras. Veamos
la codificación:

De las circunstancias objetivas que se demuestran con la información


consignada en el Informe de Accidente de Tránsito realizado por el
agente de tránsito, única prueba documental que nos puede aclarar lo
ocurrido durante el siniestro, se evidencia que el origen del accidente de
transito recae en cabeza de la víctima quien dormía en la basura que se
encontraba en la intersección o esquina de la calle 38 Con Cra 8W del
barrio Juan XXIII, resultando evidente, que la conducta reprochable de la
Sra. MARIA EUGENIA ESPITIA, cuenta con la suficiencia entidad para
erigirse como la causa determinante del siniestro al desconocer las
normas de tránsito peatonales exponiéndose al dormir debajo de las
basuras próximas a la vía por donde transitaba el Sr RIGOBERTO
BERROCAL GARCES.
En ese sentido se encuentra demostrado que la victima puso en riesgo
su propia vida, e integridad física, lo que exonera de responsabilidad a
mi representado pues la culpa determinante de la Victima debe
imponerse sobre el presunto causante con una fuerza que aniquile su
propia capacidad de acción y para que tenga un efecto exoneratorio,
tiene que revertir también las características de imprevisibilidad e
irresistibilidad, lo cual se presenta en el caso sub judice, por cuanto el
señor RIGOBERTO BERROCAL GARCES conductor del vehículo QEE-
930, no podía prever o conocer que un tercero violaría las normas de
tránsito, pues es jurisprudencialmente conocido que aquello que el ser
humano puede prever, es lo que es legal, legítimo y permitido, es decir,
las personas deben confiar en que todos acataremos las normas y no
prever que las mismas serán infringidas1.

1
“…Tal principio de confianza opera en una comunidad determinada de interrelación, cuando quien realiza el riesgo
tolerado conforme a las normas que disciplinan la actividad correspondiente puede esperar que quienes intervienen en el
tráfico jurídico también observen a su vez las reglas pertinentes, de modo que no se le puede imputar un resultado
antijurídico en desarrollo de la actividad riesgosa permitida conforme al deber de atención, si en ésta interfiere un tercero
que desatiende la norma de cuidado que le es exigible, o si a pesar de no atender la norma de cuidado esta desatención
no fue determinante en tal producto, sino la injerencia, dolosa o culposa, de ese tercero… CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA. SALA DE CASACIÓN PENAL. MAGISTRADO PONENTE: ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN. Aprobado:
Acta No. 34. Bogotá, D. C., veinte (20) de abril de dos mil seis (2006)
8

La víctima tuvo la oportunidad de valorar las circunstancias de riesgo a


las que se enfrentaba, es decir, los sucesos que comportaban un
incremento ostensible en el riesgo creado, no le eran ajenos, sino que,
por el contrario, los conoció y aceptó de antemano, desde ese punto de
vista, es evidente que asumió su propio riesgo cuando actuó
desconociendo las reglas de tránsito, situación fáctica que comportaba
un aumento del peligro social y jurídicamente aceptable.

Al arribo de los planteamientos esbozados con precedencia, se infiere


con certeza, la existencia del rompimiento del nexo causal, lo cual
resalta, que el accionamiento negligente e imprudente de la víctima que
generó el siniestro que en la actualidad es objeto de debate, por lo que
constituye una causal exonerante de responsabilidad para el conductor
del vehículo de placas QEE-930 consistente en la CULPA EXCLUSIVA DE
LA VICTIMA.

3. IMPROCEDENCIA DEL PAGO DE PERJUICIOS MORALES.

Cuando se hace referencia al daño moral, se alude al generado en el


plano psíquico interno del individuo, reflejado en los dolores o
padecimientos sufridos a consecuencia de la lesión a un bien. Este daño
tiene existencia autónoma y se configura una vez satisfechos los
criterios generales del daño: que sea particular, determinado o
determinable, cierto, no eventual y que tenga relación con un bien
jurídicamente tutelado, sin embargo corresponde a la parte interesada el
probar los hechos que alega a su favor para la consecución de un
derecho.

Entre las pretensiones indemnizatorias elevadas en el libelo


introductorio la demandante solicita que le sean reconocidos y pagados
los perjuicios inmateriales padecidos, ahora bien, es importante precisar
que la simple solicitud de indemnización a raíz del accidente de tránsito
en cita, no implican un reconocimiento inmediato de dichas sumas sino
que la accionante debe proporcionar al juzgador los suficientes
elementos de juicio que acrediten el sufrimiento padecido y que
contribuyan a su cuantificación conforme al caso concreto.

Así lo dejan ver los pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia,


entre los cuales cabe destacar la sentencia del 05 de mayo de 1999
M.P. JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES.

“Tal perjuicio, como se sabe, es una especie de daño que incide en


el ámbito particular de la personalidad humana en cuanto toca
sentimientos íntimos tales como la pesadumbre, la aflicción, la
9

soledad, la sensación de abandono o de impotencia que el evento


dañoso le hubiese ocasionado a quien lo padece, circunstancia
que, si bien dificulta su determinación, no puede aparejar el dejar
de lado la empresa de tasarlos, tarea que, por lo demás, deberá
desplegarse teniendo en cuenta que las vivencias internas
causadas por el daño, varían de la misma forma como cambia la
individualidad espiritual del hombre, de modo que ciertos
incidentes que a una determinada persona pueden conllevar
hondo sufrimiento, hasta el extremo de ocasionarle severos
trastornos emocionales, a otras personas, en cambio, puede
afectarlos en menor grado”.

Pues bien en el caso subjudice no se evidencia o vislumbra la causación


de perjuicios a la parte demandante, como quiera que de acuerdo a los
hechos de la demanda, la Sra. MARIA EUGENIA ESPITIA RADA, era una
habitante de calle, es decir que no compartía con su núcleo familiar o
parientes toda vez que hubo una ruptura de las relaciones familiares
desde que la Sra. MARIA EUGENIA ESPITIA RADA, deambulaba por las
calles.

Lo que hace suponer que la occisa al momento del incidente no contaba


con lazos afectivos con sus familiares, toda vez que esta dormía en las
calles, sin realizar ningún tipo de actividad afectiva con su hija hoy
demandante.

Por lo anterior no se encuentra acreditado un padecimiento moral como


quiera que no existía una relación familiar al momento del siniestro.

Como se observa, la existencia de perjuicios, ya sean patrimoniales o


extrapatrimoniales, presuponen la reparación de daños causados a
quienes no estaban en disposición de soportarlos. Sin embargo su
reparación no opera de forma automática, pues con objeto de su
tasación deben los afectados acreditar tales circunstancias
(sentimientos de dolor, aflicción, pesadumbre magnitud del impacto,
incidencia del daño en la persona, el grado de intensidad del golpe y
dolor, la sensibilidad y capacidad de sufrir de cada sujeto),
circunstancias que no cuentan con respaldo probatorio dentro del
presente proceso.

I. EXCEPCIONES REFERENTES AL CONTRATO DE SEGUROS:

1. LA RESPONSABILIDAD DE LA COMPAÑÍA DE SEGUROS TIENE


SU GÉNESIS EN LA DECLARATORIA DE RESPONSABILIDAD DEL
ASEGURADO.
10

En el caso objeto de estudio, se pretende la afectación del amparo de


Responsabilidad Civil extracontractual, pues bien, el artículo 1127 del
Código de Comercio establece la naturaleza jurídica del mismo e indica
textualmente:

“El seguro de responsabilidad impone a cargo del asegurador


la obligación de indemnizar los perjuicios patrimoniales que
cause el asegurado con motivo de determinada
responsabilidad en que incurra de acuerdo con la ley y tiene
como propósito el resarcimiento de la víctima, la cual, en tal
virtud, se constituye en el beneficiario de la indemnización, sin
perjuicio de las prestaciones que se le reconozcan al asegurado
(…)”

De conformidad con el artículo señalado, la obligación de la compañía


SEGUROS GENERALES SURAMERICANA S.A., surge en caso de que
la empresa asegurada SERVIGENERALES S.A. E.S.P y/o el conductor
autorizado, sean declarados responsables del siniestro y en
consecuencia se encuentren obligados a reparar el daño sufrido por los
demandantes.

A contrario sensu, si la asegurada SERVIGENERALES S.A. E.S.P y/o el


conductor autorizado por esta son declarados NO responsables de los
daños relacionados en la demanda, deberá exonerarse igualmente a la
aseguradora SEGUROS GENERALES SURAMERICANA S.A.

2. VALOR ASEGURADO COMO LÍMITE MÁXIMO DE


RESPONSABILIDAD DE LA ASEGURADORA.

Solicitamos al señor Juez que tenga en cuenta los límites contractuales


que delimitan la responsabilidad de la aseguradora frente a la asunción
de los riesgos del asegurado, y entre los cuales nos permitimos destacar
el consistente en que el valor asegurado representa el máximo de
responsabilidad a cargo de la compañía de seguros.

En efecto, conforme a lo establecido en el artículo 1079 del Código de


Comercio, la responsabilidad de la aseguradora no puede ir más allá del
valor asegurado, por lo que en el evento de una condena debe tenerse
dicho monto como el límite máximo a cargo de la compañía de seguros.

La norma en comento es del siguiente tenor literal:

“ART. 1079. —El asegurador no estará obligado a responder


sino hasta concurrencia de la suma asegurada, sin perjuicio de
lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 1074.”
11

En consecuencia, armonizando lo establecido en el acápite


inmediatamente anterior y en el actual, la indemnización a que
eventualmente sea obligado SEGUROS GENERALES SURAMERICANA
S.A., no podrá extenderse más allá del monto señalado de la póliza
como suma asegurada.

3. DEDUCIBLE.

Así mismo, debe tenerse de presente que la cobertura de DAÑOS A


TERCEROS de la póliza que contiene el amparo de “Muerte o lesiones a
una persona”, tiene establecido un deducible de 15 % del valor de la
indemnización; y si este 15% llega a ser menor a 3 S.M.L.M.V, deberá
entonces la empresa asegurada asumir los 3. S.M.L.M.V como deducible
pactado.

Debido a lo anterior, en caso de una sentencia condenatoria en la que se


vincule a la Aseguradora, deberá respetarse el monto de este deducible
cuyo pago deberá estar a cargo de SERVIGENERALES S.A. E.S.P.

Así las cosas, en el evento remoto de que el Juzgador estime afectado


alguno de los demás amparos, deberán tener en cuenta que la póliza
tiene contemplado un valor por concepto de deducible y aplicarlo al
monto de la indemnización que finalmente determine a cargo de la
aseguradora.

Lo anteriormente dicho tiene fundamento en lo establecido por el


artículo 1103 del Código de Comercio:

“ART. 1103.- La clausulas según cuales el asegurado deba


soportar una cuota en el riesgo o en la perdida, o afrontar la
primera parte del daño, implican, salvo estipulación en
contrario, la prohibición para el asegurado de protegerse
respecto de tales cuotas, mediante la contratación de un
seguro adicional. La infracción de esta norma producirá la
terminación del contrato original.”

4. PRINCIPIO INDEMNIZATORIO.

De otra parte, la obligación condicional a cargo de la aseguradora se


encuentra delimitada igualmente por el monto de los perjuicios
12

efectivamente padecidos por el demandante de forma que la


indemnización a cargo de aquella no puede superar este valor. Lo
anterior no es más que la aplicación del principio indemnizatorio que
impera en el contrato de seguros y que se encuentra consagrado en el
artículo 1088 del Código de Comercio que es del siguiente tenor literal:

“ART. 1088. —Respecto del asegurado, los seguros de daños


serán contratos de mera indemnización y jamás podrán
constituir para él fuente de enriquecimiento. La indemnización
podrá comprender a la vez el daño emergente y el lucro
cesante, pero éste deberá ser objeto de un acuerdo expreso.”
(Subrayas fuera del texto).”

En consecuencia, la obligación que se reconozca a cargo de la


aseguradora no puede ir más allá del monto de los perjuicios
efectivamente causados.

VI. PRUEBAS.

DOCUMENTALES.

-Póliza N° 7556150-9 expedida por Seguros Generales Suramericana


S.A.
-Condicionado aplicable de la póliza N° 7556150-9 expedida por Seguros
Generales Suramericana S.A.

INTERROGATORIO DE PARTE.

-Sírvase señor Juez hacer citar a la Sra. ANGIE ARROYO ESPITIA hoy
demandante, para que absuelva interrogatorio de parte que le
formulare en audiencia o en sobre cerrado, sobre los hechos narrados en
la demanda y en esta contestación, y otros temas que se le plantearán
el día de la audiencia. La demandante puede ser citada en la dirección
suministrada por esta en el proceso o a través de su apoderado.

PRUEBA TESTIMONIAL.

-Sírvase señor Juez, hacer citar y comparecer al señor ARNALDO JAVIER


VARILLA DIAZ identificado con C.C. N° 10.934.312, acompañante del
conductor del vehículo de placas QEE- 930 al momento del accidente,
con el fin de que declare sobre las circunstancias de tiempo, modo y
lugar, en el que se desarrolló el accidente de tránsito del 30 de Marzo de
2018 objeto del presente litigio y otros temas que se le plantearán el día
13

de la audiencia, el Sr VARILLA DIAZ puede ser ubicado en la calle 29 N°


14-121 barrio el Eden, de la ciudad de Montería. Tel. 7814162.

-Sírvase señor Juez hacer citar y comparecer al señor ALFIDES MANUEL


GALVIS HERNANDEZ identificado con C.C N° 1.062.679.006,
acompañante del conductor del vehículo de placas QEE- 930 al momento
del accidente, con el fin de que declare sobre las circunstancias de
tiempo, modo y lugar, en el que se desarrolló el accidente de tránsito del
30 de Marzo de 2018 objeto del presente litigio y otros temas que se le
plantearán el día de la audiencia, el Sr GALVIS HERNANDEZ puede ser
ubicado en la calle 29 N° 14-121 barrio el Eden, de la ciudad de
Montería. El. 7814162.

VII. NOTIFICACIONES

Para efectos de la notificación de las decisiones que se adopten en el


curso de este proceso, informamos como dirección procesal la
correspondiente a nuestra oficina ubicada en la Ciudad de Montería,
Calle 30 #5-65, Montería, Tel: 317 4337629 - 3116322581. E-mail
[email protected].

Atentamente,

JAVIER ALFONSO RAMOS PEÑA


C. C. N.º 1.073.828.400 de San Pelayo.
T. P. 380.543 del C. S. de la Jud.

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