Universidad Pedagógica Nacional
Licenciatura en filosofía
Filosofía de la religión
Yeudy Alejandro Ortiz Aroca
Miguel Angel Daza Cardona
Replica
El presente texto tiene como objetivo responder a las preguntas y comentarios relacionados
con nuestra exposición sobre el nihilismo. Para ello, esta réplica se organizará en los
siguientes temas: la diferencia entre nihilidad y nihilismo; el significado del nihilismo más
allá de la pérdida de la creencia expresada en la frase "Dios ha muerto"; la interpretación de
Nietzsche según Nishitani; y la ruptura de la conciencia desde la perspectiva de Nishitani.
Finalmente, abordaremos la pregunta: ¿Cómo es posible crear valores en una civilización o
socialización ya establecida?
Nihilidad y nihilismo
Desde la perspectiva de Nishitani sobre el nihilismo en el texto The Starting point of my
philosophy, para comprender realmente este fenómeno es necesario reconocer cómo se
produce un resurgimiento de la nihilidad después de atravesar una situación de profunda
desesperación. La nihilidad, en su forma inicial, se manifiesta como una sensación de vacío
existencial o falta de significado. Sin embargo, este vacío no se limita a ser un estado
pasivo, sino que reacciona ante las respuestas que el mundo le ofrece, respuestas que
intentan dar sentido o una salida a esa experiencia del vacío. Cuando estas respuestas, sean
religiosas o éticas, no logran ofrecer una solución efectiva y el vacío persiste, la nihilidad
resurge, pero ya transformada en nihilismo. Este resurgimiento ocurre cuando la nihilidad
se resiste a las respuestas tradicionales que buscan llenar ese vacío, como si estas
soluciones fuesen inadecuadas o superficiales. Es en este punto cuando la nihilidad ya no
solo es una falta de sentido momentánea, sino que se convierte en un retorno al vacío, un
proceso en el cual la nihilidad se presenta como nihilismo. Aquí, el nihilismo se caracteriza
por un vacío que se encuentra consigo mismo, un vacío que ya no busca ser resuelto
mediante mediaciones externas, como la religión o las estructuras sociales, sino que se
establece en su propia negación. Nishitani utiliza la imagen de una bacteria o virus que se
resiste a un medicamento que alguna vez fue efectivo; de manera similar, el nihilismo se
presenta como una forma del vacío que ya no responde a las respuestas o "medicamentos"
que antes parecían ofrecer una solución.
“Nihilismo es la nihilidad que contiene una conciencia a un punto de vista de
resistencia de la religión, o más bien a un punto de equilibrio de una negación de
religión, y sin embargo una nihilidad que llega a entrar en escena con fundamento.”
(Nishitani, pág. 26).
Entonces, la diferencia radica en que la nihilidad, en un primer momento, puede ser
superada o resuelta mediante la religión o respuestas éticas que la vida ofrece. Sin embargo,
si esta nihilidad resurge y vuelve a manifestarse en la persona, es ahí cuando debe
enfrentarse de manera personal, sin depender de las mediaciones o explicaciones que el
mundo proporciona para continuar la existencia después de situaciones de profunda
desesperación. En este punto, las respuestas externas ya no resultan suficientes, y el
individuo debe afrontar el vacío desde sí mismo. Como diría Freud, es un momento en el
que no queda más que "apretar los dientes" y enfrentar los problemas directamente, sin el
apoyo de respuestas externas que antes parecían dar sentido.
Dios ha muerto
“Dios ha muerto”, la frase nietzscheana no viene a ser una sentencia para las grandes masas
de creyentes en Europa, en ese momento de la historia las personas estaban dejando estas
creencias de lado. La ciencia (física, matemática, psicología, etc.), ya había comenzado a
minar la dimensión religiosa, y la idea del mecanicismo que, en un momento parecía la
mejor forma de mostrar la perfección de Dios, solo revelo la capacidad de la naturaleza de
funcionar sin un creador; incluso sin nuestra intervención. Se erigía entonces un nuevo
horizonte el de la tecnociencia. Así las cosas, el “Dios ha muerto” que anunciaba Nietzsche
en la voz del loco, viene a ser la mejor metáfora, la mejor sentencia contra todo telos1, todo
orden y principio fundamental que pretendía darle sentido a lo existente se desmorona. A
partir de ese momento todo lo que sucede en el universo, lo que produce, no es más que el
movimiento de un mecanismo inerte, indiferente a todas nuestras ideas de sentido.
Nietzsche no ha muerto, firmado: Nishitani
Nishitani recupera la religión pasada por la forja y los martillazos de Nietzsche. La fuerza
del mecanicismo rompe con toda teleología religiosa y es remplazada por la idea de la no
diferenciación, no hay un universo que conspire a nuestro favor, no importa si son
seguidores de Coelho, buenos, malos, creyentes, no creyentes el universo funciona de
manera mecánica, absolutamente indiferente a nuestras inclinaciones. Sumado a esto, el
nihilismo debe pulir la religión para cuestionar toda idea de consuelo y promesa futura,
para ponernos en conflicto con el sentido de nuestra propia vida; esta duda abre un mar
infinito de sentido, como diría Nietzsche, donde se cuestiona el propio ser. Y sin duda,
Nishitani también concuerda con la idea de superar el nihilismo a través del nihilismo
mismo, desarrollarlo hasta sus últimas consecuencias para romper el velo que nos impide
descubrir la verdadera realidad de todo: la pura experiencia. La religión debe ser purgada
por el nihilismo y el mecanicismo, para que pueda transformarse en la posibilidad de una
realización real de la existencia, una religión que procura despertar a la realidad que se
realiza aquí en nosotros y con los otros con el mundo, esa es nuestra gran realización de la
mano de esta religión purificada.
1
Telos del griego Τέλος, que refiere a: fin, propósito, meta.
Romper la conciencia desde adentro
Alguna vez llego a mis manos una pequeña muñeca matrioshka 2. No sabía muy bien su
función, pero esperaba hallar dentro de ella algún regalo inesperado. Destape la primera
muñeca y dentro había otra un poco más pequeña; solo unos segundos bastaron para llegar
a la más diminuta de estas, pensé que ese era el regalo, al tomar la muñeca entre mis
manos me fije que se podía seguir destapando, y así lo hice… nada… no había nada
contenido en ella.
Aunque el ejemplo suena un poco infantil, diría que es el mismo principio de romper desde
adentro con la conciencia; pues, se trata de hacer evidente el velo: el “yo” egocéntrico que
cubre la verdadera experiencia del mundo. En occidente hemos tenido como fundamento al
“yo” que constituye la dualidad, finito-infinito, mente-cuerpo, sujeto-objeto, etc.; la
conciencia es el lugar donde reside ese “yo” 3, es el “lugar” de los conceptos y
representaciones que le dan forma al mundo. Sin embargo, para poder experimentar la
realidad tal cual como se presenta, hay que derrumbar el campo de separación entre interior
y exterior para alcanzar la dimensión elemental. Cuando la nihilidad aparece, empieza a
tambalear todo fundamento, incluido ese “yo” de la conciencia. Al buscar adentro de la
conciencia se revela que antes del “yo” hay algo más, algo que permite superar el
solipsismo al que nos condena esta idea; el “yo” se muestra como una posibilidad de algo
más fundamental, siendo esto: la realidad como experiencia pura, todo lo existente es una
totalidad, una unidad indiferenciada sin dualismos, sin yoes; la conciencia se difumina con
la totalidad de la realidad.
¿Cómo es posible crear valores en una civilización o socialización ya establecida?
Esta cuestión sobre cómo el nihilismo nos muestra el sinsentido de la vida y cómo las
respuestas ofrecidas por la religión y la ciencia - como la idea del universo funcionando
como un mecanismo indiferente a los intereses humanos - no logran proporcionarnos una
forma de superar el vacío existencial ante una situación de desesperación que cualquier
persona puede enfrentar. Sin embargo, para Nietzsche, el nihilismo no es solo una
afirmación negativa de un mundo sin sentido o sin alternativas. Al contrario, en su obra La
ciencia jovial, señala una posibilidad positiva:
“finalmente el horizonte se nos aparece libre de nuevo, aun cuando no esté
despejado; finalmente podrán zarpar de nuevo nuestros barcos, zarpar hacia
cualquier peligro, de nuevo se permite cualquier riesgo para los que conocen; el
mal, nuestro mar, yace abierto allí de nuevo, tal vez nunca hubo un ‘mar tan
abierto’" (Nietzsche, pág. 204).
2
La matrioshka es una muñeca rusa que simboliza la maternidad, se puede destapar
hasta culmina con una muñeca mucho más pequeña que se abre.
3
El yo se auto justifica a sí mismo para poder verse como fundamento de todo.
Aquí, Nietzsche sugiere que, tras la pérdida de las viejas certezas, se abre un nuevo espacio
de posibilidades, invitándonos a explorar y arriesgarnos en este nuevo horizonte. Por otro
lado, la postura de Nishitani, que guarda una sincronía con la propuesta de Nietzsche,
señala que la nihilidad es aquello a lo que nos enfrentamos tanto en momentos de
desesperación como en lo cotidiano de la vida, ya que cualquier existencia puede estar
cercana a este vacío que la nihilidad presenta, más aún con el nihilismo, que nos confronta
directamente sin ninguna mediación externa. Sin embargo, esta situación nos lleva a una
reflexión más profunda sobre la existencia y la vida misma, no solo sobre la vida de un
"yo" como el que propone Descartes, centrado en la autoconciencia. Mientras el cogito
cartesiano se basa en la existencia del "yo" que se piensa a sí mismo, no aborda la cuestión
más amplia de la vida en su totalidad. Nishitani sugiere que, en lugar de limitarse a esta
perspectiva egocéntrica, debemos plantearnos la gran duda budista, que no nos reduce a una
diferenciación entre el "yo" y el mundo, sino que abarca toda la existencia sin separar al
individuo de esa totalidad.
“La duda metódica no puede ser el tipo de duda que la que yo y las cosas son
transformadas en una única duda: ni la duda que se hace presente al yo como la
realidad básica del yo y las cosas” (Nishitani, pág. 59).
Nishitani también sugiere que el nihilismo nos muestra un mundo más amplio, donde
nuestra relación con él no se basa en la diferenciación, sino en una perspectiva de totalidad,
en la que somos parte integral. En lugar de vernos separados del mundo, podemos
interactuar y crear con lo que la vida nos ofrece, incluso con su indiferencia y con las cosas
que no controlamos. El mundo sigue su curso por sí mismo, sin que nuestras intenciones lo
determinen completamente. Por eso, la transformación que Nietzsche describe en la figura
del niño representa a las personas que desean superar el nihilismo y crear valor en este
vasto "mar" que se nos presenta. El niño simboliza la capacidad de aceptar y jugar con la
realidad tal como es, sin distinguirnos de ella, entendiendo que somos parte de esa totalidad
y que nuestra realidad se vive en el presente, en el aquí y ahora. Como dice Nietzsche:
“Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por
sí misma” (Nietzsche, pág. 55). Esta imagen del niño representa la renovación y la
posibilidad de creación desde el seno de un mundo indiferente.
Bibliografía
NIETZSCHE, Friedrich. La ciencia jovial. Caracas: Monte Ávila, 1985.
NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zaratustra. Madrid: Alianza, 2005.
NISHITANI, Keiji. “The Starting Point of My Philosophy.” Tr. Jeff Shore. FAS Society
Journal (1986): 24–29.
NISHITANI, Keiji. La religión y la nada. Tr. Raquel Bouso García. Chisokudō, 2017.