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Osteomielitis: Abordaje Diagnóstico Terapéutico

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Archivos Venezolanos de Farmacología y

Terapéutica
ISSN: 0798-0264
[email protected]
Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y
Terapéutica
Venezuela

Osteomielitis: abordaje diagnóstico


terapéutico
Llerena Freire, Luis Francisco; Guaman Gavilanes, Jhonatan Miguel; Suárez Caillagua, Yesenia Soledad;
Martínez López, Josué Andrés; Sinchiguano Velasco, Shirley Julissa; Aldaz Vargas, Andrea Maricela;
Acurio Chingo, Daysi Jhomara; Lozada Cadme, Johanna Cristina; Castillo Ramírez, Andrea Verónica
Osteomielitis: abordaje diagnóstico terapéutico
Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, vol. 38, núm. 1, 2019
Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica, Venezuela
Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55959379012
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Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
Luis Francisco Llerena Freire, et al. Osteomielitis: abordaje diagnóstico terapéutico

Artículos

Osteomielitis: abordaje diagnóstico terapéutico


Osteomyelitis: diagnostic therapeutic approach
Luis Francisco Llerena Freire Redalyc: https://www.redalyc.org/articulo.oa?
Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Hospital id=55959379012
General Ambato, Ecuador
[email protected]

Jhonatan Miguel Guaman Gavilanes


Hospital General Ambato, Ecuador
[email protected]

Yesenia Soledad Suárez Caillagua


Centro de Salud Archidona, Ecuador
[email protected]

Josué Andrés Martínez López


Canela-Zamora Chinchipe, Ecuador
[email protected]

Shirley Julissa Sinchiguano Velasco


Centro de Salud Arosemena Tola, Ecuador
[email protected]

Andrea Maricela Aldaz Vargas


Hospital Básico Pelileo, Ecuador
[email protected]

Daysi Jhomara Acurio Chingo


Hospital Básico Pelileo., Ecuador
[email protected]

Johanna Cristina Lozada Cadme


Puesto de salud Puruhuay San Gerardo: Riobamba,
Ecuador
[email protected]

Andrea Verónica Castillo Ramírez


Hospital General Ambato, Ecuador
[email protected]

Resumen:
La osteomielitis es una patología infecciosa de carácter inflamatorio del hueso, la cual es más frecuente observar en pacientes de
países en vías de desarrollo, esta representa un problema de salud pública debido a la elevada morbilidad asociada a la potencial
incapacidad en la persona a causa de la enfermedad. Por lo cual, de no ser tratada de forma adecuada tiene efectos devastadores y un
pronóstico sombrío para el individuo afectado. Los agentes causales de la osteomielitis por lo general están relacionados con ciertos
factores de riesgo que favorecen el crecimiento de un microorganismo en particular. Entre los agentes infecciosos más comúnmente
asociados con la enfermedad se encuentran agentes bacterianos como el Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis. Sin
embargo, en algunos casos, en especial cuando hay algún tipo de compromiso del sistema inmunitario o enfermedades crónicas
debilitantes, los agentes etiológicos implicados pueden ser bacterias atípicas o agentes micóticos. El protocolo terapéutico a utilizar

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dependerá ante todo de la correcta clasificación y estadio de la enfermedad, siendo necesario utilizar en la fase aguda inicial
tratamiento antibiótico empírico con agentes farmacológicos sistémicos que tengan efecto y buena penetración en el tejido óseo.
En algunos casos es necesario también el uso de tratamiento farmacológico local por medio de sistemas e implantes biodegradables
y no biodegradables, adicional a un abordaje de desbridamiento quirúrgico.
Palabras clave: osteomielitis, infección, hueso, antibiótico, microoganismo.

Abstract:
Osteomyelitis is an infectious and inflammatory disease of the bone, which is more frequent in patients from developing countries;
this represents a public health problem due to the high associated morbidity and the potential disability in affected subjects.
erefore, if not treated adequately, it has devastating effects and a gloomy prognosis. e causative agents of osteomyelitis are
usually related to certain risk factors that favor the growth of a particular microoganism. Among the infectious agents most
commonly associated with the disease are bacterial agents such as Staphylococcus aureus and Staphylococcus epidermidis. However,
in some cases, especially when there is an immune system compromise or chronic debilitating diseases, the etiologic agents involved
may be atypical bacteria or fungi. e therapeutic protocol to be use will depend on the correct disease classification and stage,
being necessary to use in the initial acute phase empirical antibiotic treatment with systemic pharmacological agents that have
effect and good penetration in bone tissue. In some cases, it is also necessary to use local pharmacological treatment specifically
biodegradable and non-biodegradable systems and implants, in addition to a surgical debridement approach.
Keywords: osteomyelitis, infection, bone, antibiotic, microoganism.

INTRODUCCIÓN

La osteomielitis consiste en un proceso infeccioso e inflamatorio del hueso, pudiendo verse afectada la
corteza, el periostio y la porción medular ósea, el cual puede ser causado por bacterias formadoras de pus,
micobacterias u hongos 1 , esto conlleva a la necrosis y destrucción del tejido óseo 2 . La osteomielitis es
una enfermedad heterogénea en su fisiopatología, presentación clínica y manejo, esta puede extenderse por
contigüidad de un sitio de infección de tejidos blandos y articulaciones adyacentes, por vía hematógena,
siembra o inoculación directa de bacterias en el hueso como resultado de traumatismo o cirugía 3, 4 .
El diagnóstico y tratamiento de la osteomielitis ha mejorado en las últimas décadas y una clasificación
sistemática ayuda a definir planes de tratamiento 5 .
El agente causal más frecuentemente asociado a la osteomielitis es el Staphylococcus aureus, las
infecciones producidas por el Staphylococcus epidermidis (Staphylococcus coagulasa negativo) se observan
principalmente en pacientes expuestos a la colocación de implantes corporales, la Pseudomona aeruginosa
está relacionada con la aparición de osteomielitis en el paciente con pie diabético, mientras que las infecciones
micóticas asociadas al desarrollo de osteomielitis por lo general ocurren en el paciente inmunodeprimido
6
. Las manifestaciones clínicas son poco precisas e incluyen fiebre, escalofríos, dolor crónico, presencia de
fistulas, entre otros; al examen físico puede evidenciarse inestabilidad articular, eritema localizado y signos
de flogosis. Cada una de estas manifestaciones se presentara en mayor o menor medida dependiendo de si la
osteomielitis se encuentra en fase aguda o en fase crónica 7 .
El tratamiento adecuado de la osteomielitis dependerá en gran medida de la capacidad presentada por el
antibiótico de elección de penetrar en el tejido óseo, lo ideal en todos los casos es obtener una muestra para
cultivo donde se pueda identificar el patógeno y la sensibilidad presentada por el mismo y así optar por un
tratamiento farmacológico individualizado para cada paciente 8 . Este tratamiento puede llegar a variar en los
casos de osteomielitis aguda, en el cual la duración del mismo oscila entre 4 a 6 semanas y puede acompañarse
de otros procedimientos como desbridamiento y limpieza quirúrgica; por su parte en la osteomielitis crónica
la antibioticoterapia dura en promedio un periodo de entre 3 a 6 meses; en estos casos siempre debe ir
acompañado de desbridamiento quirúrgico, uso de antibióticos a nivel sistémico (por vía oral o parenteral)
y el uso de dispositivos de liberación del fármaco de acción local 9 .

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Por lo antes expuesto el objetivo de esta revisión bibliográfica es describir los hallazgos más recientes en
relación con la osteomielitis, con un enfoque especial en el tratamiento a base del uso de la antibioticoterapia
tanto local como sistémica.

OSTEOMIELITIS

La osteomielitis fue descrita en 1852 por el medico investigador Édouard-Pierre-Marie Chassaignac y


consiste en un proceso infeccioso e inflamatorio del hueso, donde se ve afectada la corteza, el periostio
y la porción medular ósea; es causado por bacterias formadoras de pus, micobacterias o por hongos 1 y
desencadena en la necrosis y destrucción del tejido óseo 2 . Las bacterias pueden llegar al hueso mediante
inoculación directa posterior a heridas traumáticas, diseminación a través de un foco adyacente afectado
por artritis séptica o celulitis, o mediante vía hematógena 10, la osteomielitis es una causa importante de
discapacidad permanente en niños y adultos a nivel mundial 11 .

EPIDEMIOLOGÍA

En los países con altos ingresos económicos la osteomielitis aguda ocurre en aproximadamente 8 por cada
100.000 niños por año 12 . Sin embargo, esta patología es mucho más frecuente en países subdesarrollados. En
relación al sexo, la frecuencia de la enfermedad es 2:1 a favor del sexo masculino. La osteomielitis se considera
una enfermedad con una alta tasa de secuelas, en especial en países de bajos recursos económicos, en los
cuales los pacientes pueden llegar a desarrollar una enfermedad avanzada, crónica y asociada a complicaciones
clínicas importantes y en algunos casos evolucionar hasta la muerte del paciente 10. En la osteomielitis aguda
generalmente se ven afectados las metáfisis de huesos largos, con predominio especial del fémur (30%), tibia
(22%) y húmero (12%). La mayoría de estos casos son unifocales mientras que las infecciones multifocales
se observan más frecuentemente en el recién nacido 13 .
En los adultos es una patología menos frecuente y se encuentra mayormente asociada a factores de riesgo
como traumatismos con alta probabilidad de infección, siendo la osteomielitis inducida por traumatismo la
causa más común, con tasas de infección en fracturas abiertas de huesos largos que oscilan entre el 4% y el
64%, mientras que las tasas de recurrencia después de una infección ósea se han reportado en 20% a 30%. Por
otro lado, las infecciones protésicas articulares representan una entidad relativamente nueva de osteomielitis,
su incidencia oscila entre 1,5-2,5%, aunque se han reportado tasas de hasta 20% luego de la revisión quirúrgica
12
.

FACTORES DE RIESGO

Existen ciertos factores predisponentes los cuales hacen a la persona más propensa al desarrollo de
osteomielitis, estos factores los podemos dividir en dos grandes grupos: los sistémicos y los locales 2, 7.
· Factores de riesgo sistémicos: uso de nicotina (es el factor de riesgo sistémico más importante para la
adquisición de la enfermedad), obesidad, desnutrición, diabetes mellitus, artritis reumatoide, úlceras por
presión, alergias contra los componentes del implante, edad y grado de inmunidad del paciente, uso de drogas
intravenosas, hipoxia crónica, alcoholismo, procesos cancerosos, falla renal o hepática.
· Factores de riesgo locales: traumatismo, hipoperfusión del área donde ocurre el traumatismo (arteriopatía
oclusiva), estasis venosa, linfaedema crónico, arteritis, fibrosis, cicatrización severa de una cirugía previa,
colocación de implantes quirúrgicos.

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ETIOLOGÍA

El agente causal más frecuentemente asociado a la osteomielitis es el Staphylococcus aureus, bacteria gram
positiva la cual se encuentra frecuentemente en las superficies cutáneas y mucosas del cuerpo 14 . Las
infecciones producidas por el Staphylococcus epidermidis (Staphylococcus coagulasa negativo) se observan
más frecuentemente en pacientes expuestos a la colocación de implantes corporales 15 , en el caso del desarrollo
de la osteomielitis postquirúrgica, postraumática, de origen nosocomial y de evolución crónica por lo general
son los bacilos gram negativos los que están asociados con estos procesos 16. La Pseudomona aeruginosa está
relacionada con la aparición de osteomielitis en el paciente con pie diabético, mientras que la afectación por
parte de microorganismos anaerobios se observa con mayor frecuencia en pacientes con lesiones cercanas
a la cavidad oral, pacientes con ulceras por presión, pie diabético isquémico y lesiones producidas por
mordeduras. Finalmente cabe mencionar que las infecciones micóticas asociadas al desarrollo de osteomielitis
por lo general ocurren en el paciente inmunodeprimido, dentro de estos agentes causales encontramos con
mayor frecuencia a la Candida spp., Aspergillus spp., Mucor spp 6 ( Tabla 1 ).
TABLA 1
Espectro bacteriano de la osteomielitis

FISIOPATOLOGÍA

La osteomielitis como ya se mencionó previamente se debe a diversos agentes infecciosos que ingresan y se
diseminan por diferentes mecanismos, la evolución de la enfermedad desde la fase aguda hasta la crónica
origina diferentes características patológicas las cuales pueden variar según la edad del paciente 17 . Los agentes
causales pueden llegar mediante la siembra hematógena, la inoculación directa o la contaminación en el
aire. La osteomielitis fúngica es más probable que resulte de una infección micótica diseminada que de la
inoculación directa del hueso. A su vez, este proceso infeccioso se puede diseminar por diferentes vías 2 :
· Osteomielitis secundaria a un foco contiguo de infección (por ejemplo, después de un traumatismo,
cirugía o inserción de una prótesis articular).
· Osteomielitis secundaria a la propagación hematógena de la infección, el cual representa el principal
mecanismo en la osteomielitis vertebral y en los niños.
· Osteomielitis secundaria a un foco contiguo de infección asociada con insuficiencia vascular, la cual se
presenta principalmente en pacientes con diabetes mellitus y/o enfermedad vascular periférica
Como ya se mencionó previamente, el Staphylococcus aureus representa uno de los principales agentes
causales responsables de osteomielitis, este microorganismo cuenta con adhesinas que le permiten adherirse
al tejido óseo y componentes de la matriz ósea 18 . La expresión de moléculas de adhesión de unión al colágeno

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permite la unión del patógeno al cartílago; durante la infección aguda, los fagocitos intentan contener
microorganismos invasores y, en el proceso, generan radicales libres tóxicos y liberan enzimas proteolíticas
que pueden producir lisis de los tejidos circundantes19. El pus resultante de la respuesta inflamatoria se
extiende a los canales vasculares, elevando la presión intraósea y afectando el flujo sanguíneo. Con la
progresión a un estado crónico, la necrosis isquémica del hueso produce la separación de los fragmentos
no vascularizados y a esto se lo conoce como secuestro óseo 20 . Los microorganismos evitan los mecanismo
defensivos del sistema inmunitario del huésped y de los antibióticos a través de una multiplicidad de
mecanismos que incluyen sobrevivir en un estado latente dentro de los osteoblastos, desarrollar una capa de
biofilm protectora y adquiriendo una tasa metabólica muy lenta 2 .

CLASIFICACIÓN DE LA OSTEOMIELITIS

No existe una clasificación universalmente aceptada para la osteomielitis y esto se debe a la presentación
multifacética de la enfermedad, cada especialista medico puede preferir una clasificación diferente de la
osteomielitis ya que cada uno de ellos puede enfrentarse a una faceta diferente de la enfermedad 21 .

Clasificación según estadio clínico

Es importante definir la duración de la infección en el paciente con osteomielitis ya que el manejo de esta
patología dependerá de acuerdo a su cronicidad. Por lo general la osteomielitis aguda puede ser tratada solo
con antibioticoterapia, mientras que la osteomielitis crónica siempre requiere un tratamiento combinado
con antibiótico y cirugía 22 .

Osteomielitis aguda

En términos generales es aquella cuyo proceso infeccioso y afectación ósea tiene una duración menor de 2
semanas 10 , la osteomielitis aguda puede desarrollarse después de una bacteriemia, principalmente en niños
prepúberes y en pacientes ancianos y su detección temprana es crucial dado que un retraso en el diagnóstico
de solo 4 días es un factor de riesgo para secuelas a largo plazo 2 .
La mayor parte de la osteomielitis en edad pediátrica se origina como una infección del torrente sanguíneo,
la ruta de entrada puede ser el tracto respiratorio, aquí están implicados en especial agentes como el S. pyogenes
y S. pneumoniae, mientras que la piel puede ser un puerto de entrada común para S. aureus. Con menos
frecuencia, la osteomielitis aguda se propaga desde tejidos contiguos o desde la inoculación directa después
de un traumatismo o cirugía 23 .

Osteomielitis subaguda

Se habla de osteomielitis subaguda cuando la duración de la patología oscila entre las 2 semanas y los tres
meses 10 .

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Osteomielitis crónica

La osteomielitis crónica se define como una infección ósea con presencia de osteonecrosis, se clasifica de esta
manera cuando la persistencia de la infección es mayor a tres meses 10 . Se asocia con la formación de una gran
área de hueso muerto no vascularizado y secuestro óseo 2 , puede presentarse como una enfermedad recurrente
o intermitente, con periodos de inactividad y duración variable. Los pacientes suelen recaer posterior a una
terapia aparentemente exitosa. El agente causal más frecuentemente asociado con la enfermedad crónica es el
Staphylococcus aureus, sin embargo, últimamente se ha observado un aumento en los casos producidos por
las Enterobacteriaceae y la Pseudomona spp 1 .

Clasificación según su patogénesis

Osteomielitis exógena

La osteomielitis exógena resulta de la inoculación directa de bacterias en el hueso la cual ocurre posterior a un
traumatismo o intervención quirúrgica, está relacionada con el uso de dispositivos o cuerpos extraños, como
complicación del reemplazo articular (infección articular periprotésica), después del uso de medios de fijación
interna o luego del uso de medios de fijación externa. En el caso del desarrollo de este tipo de osteomielitis la
persona debe ser manejada quirúrgicamente acompañado de terapia antimicrobiana prolongada 22 .

Osteomielitis hematógena

Este tipo de osteomielitis se caracteriza porque los agentes causales de la misma se acumulan en la cavidad
medular ósea, formando así un foco infeccioso. En los huesos largos, la región que está más predispuesta a la
infección es la metáfisis, porque tiene un flujo sanguíneo lento. La metáfisis también es propensa a la infección
porque existe una discontinuidad en el revestimiento endotelial de las paredes de los vasos metafisarios, los
espacios en los vasos metafisarios permiten que las bacterias escapen del torrente sanguíneo a la cavidad
medular. En los huesos planos, las regiones equivalentes donde las infecciones tienden a originarse son las
uniones cartilaginosas óseas 11.
En la osteomielitis hematógena, los agentes causales ingresan a través de una vía de entrada remota para
posteriormente diseminarse por vía sanguínea y eventualmente producir la patología, este tipo afecta con
mucha más frecuencia a las poblaciones pediátricas 11 .

Osteomielitis secundaria a un foco contiguo

Las infecciones que se originan en los tejidos blandos y las articulaciones pueden propagarse de forma
contigua al hueso, esto ocurre a menudo en el contexto de insuficiencia vascular, como en pacientes con
diabetes mellitus o enfermedad vascular periférica, en los cuales hay una respuesta inmune disminuida
secundaria a la mala perfusión de la región infectada. En estos pacientes, las extremidades inferiores son las
más afectadas, ya que hay neuropatía periférica asociada, lo que predispone a microtraumas repetidos 24 .
En el caso de pacientes con diagnóstico previo de diabetes se deben realizar consideraciones especiales, las
infecciones del pie diabético están definidas por la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA)
como la presencia de inflamación (p. Ej., enrojecimiento, calor, hinchazón o induración, sensibilidad, dolor
y secreción purulenta) en cualquier herida del pie que puede ocurrir debido a la propagación de diversos

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patógenos a un sitio de la herida, como una úlcera en el pie. Se ha demostrado que la osteomielitis ocurre en
el 20% al 29% de la infecciones por pie diabético y puede conllevar a múltiples complicaciones, incluida la
amputación de una extremidad en gran parte de los casos 25 .

Osteomielitis por inoculación directa

La siembra directa de bacterias en el hueso puede ocurrir como resultado de fracturas abiertas, inserción de
implantes metálicos o prótesis articulares, mordeduras humanas o animales y heridas por punción 11 .

Clasificación según anatomía y comorbilidades

Este sistema de estatificación fue descrito por Cierny–Mader y permite la estratificación de la osteomielitis
de huesos largos para un adecuado manejo quirúrgico, este tipo de clasificación es útil para determinar
el tratamiento de la osteomielitis crónica postraumática, delimitando diversas pautas para un tratamiento
quirúrgico correcto, así como pronóstico 1 .
En relación al tipo anatómico, el sistema de clasificación según Cierny–Mader ( Tabla 2 ), la clasifica en
varios tipos. La osteomielitis tipo I indica que la infección está limitada a la médula ósea, incluye infecciones
hematógenas primarias. La osteomielitis tipo II ocurre principalmente mediante una inoculación directa o
un foco contiguo de infección. La osteomielitis tipo III generalmente involucra hueso cortical; aunque la
estabilidad del hueso se mantiene, es necesario eliminar las áreas necróticas. La osteomielitis tipo IV indica
que todas las capas de hueso están infectadas y que se debe extraer todo el hueso necrótico, por lo tanto;
la estabilidad estructural del hueso está comprometida. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las
categorías de osteomielitis de este sistema de clasificación pueden cambiar dinámicamente según la condición
del paciente, la administración de terapia con antibióticos y otros tratamientos 28 ; asimismo, el sistema
incluye una clasificación según el estado fisiológico (Tabla 2).
TABLA 2
Sistema de Clasificación según Cierny–Mader

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TABLA 2
Sistema de Clasificación según Cierny–Mader

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Las manifestaciones clínicas son poco precisas e incluyen dolor crónico, fiebre, escalofríos y presencia de
fistulas, al examen físico puede evidenciarse inestabilidad articular, eritema localizado y signos de flogosis.
Cada una de estas manifestaciones se presentará en mayor o menor medida dependiendo de si la osteomielitis
se encuentra en fase aguda o en fase crónica. ( Tabla 3 ).
TABLA 3
Espectro de manifestaciones clínicas según el tipo de osteomielitis

DIAGNÓSTICO

El diagnostico se basa en la historia clínica del paciente, exámenes de laboratorio y técnicas de imágenes, es
importante mencionar que a excepción de la radiografía, los estudios de imágenes más extensos se utilizarán
cuando el diagnóstico de la enfermedad no esté del todo claro..

Diagnostico analítico y microbiológico

Se basa en el uso de hemograma, cultivos bacterianos, Proteína C Reactiva (PCR) e incluso la tasa de
sedimentación eritrocítica (ESR), en todos los casos tienen que apoyarse de estudios de imágenes debido a la
falta de especificidad de estos medios diagnósticos bioquímicos 6 . Los marcadores inflamatorios séricos como
la ESR, los glóbulos blancos (WBC) y la procalcitonina (PCT) también se han utilizado para el diagnóstico de
infecciones tisulares. Sin embargo, aún existe incertidumbre acerca de la utilidad de estos paraclínicos como
seguimiento tras el uso de antibioticoterapia. En este sentido, Michail et al., realizaron un estudio prospectivo

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cuyo objetivo fue examinar el rendimiento de los marcadores inflamatorios séricos para el diagnóstico y
seguimiento de pacientes con osteomielitis, observándose una sensibilidad y especificidad para el diagnóstico
de osteomielitis de PCR (valor de corte >14 mg/L) de 0,85 y 0,83, de ESR (valor de corte >67 mm/h) 0,84
y 0,75, de WBC (valor de corte >14×10./ L) 0.75 y 0.79, y de PCT (valor de corte >0.30 ng/mL) 0.81 y
0.71, respectivamente. Todos los niveles disminuyeron después del inicio del tratamiento con antibióticos;
los valores de WBC, PCR y PCT volvieron a niveles casi normales en el día 7, mientras que los niveles de
ESR se mantuvieron altos hasta el tercer mes solo en pacientes con infección ósea, a partir de los marcadores
inflamatorios, se recomienda el uso de la ESR para el seguimiento de pacientes con osteomielitis 29.

Estudios de imágenes

Radiografía: la radiografía simple tiene baja sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de osteomielitis
aguda, se estima que un 80% de los pacientes que acuden a consulta para realizarse este tipo de estudios de
imágenes, presentarán una radiografía normal hasta 2 semanas después de haber adquirido la infección. Una
de las primeras características patológicas visibles de esta enfermedad es el edema, seguido de una reacción
perióstica secundaria a la elevación del periostio. En algunos casos puede llegar a evidenciarse un absceso
intraóseo e inflamación de los tejidos blandos. Así como también, fracturas por estrés, tumores óseos o
infecciones de tejido blando. Sin embargo, ninguno de estos hallazgos es específico de la osteomielitis 11 ,
siendo necesaria la utilización de un examen de rayos x en dos planos 7 .
La radiografía simple puede evidenciar en la osteomielitis crónica un secuestro óseo como una lesión
esclerótica focal con un borde lucido, también puede observarse una marcada destrucción cortical con un
patrón trabecular desorganizado y áreas de lucidez ósea mal definidas. Estos hallazgos en la enfermedad
crónica se evidencian con mayor facilidad en la tomografía computarizada 11 .
Resonancia magnética (RM): es un estudio de imagen el cual presenta alta sensibilidad para el diagnóstico
de la osteomielitis, tiene la ventaja de facilitar la detección de procesos inflamatorios que afecten los tejidos
blandos y el periostio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hasta la sexta semana posterior a la cirugía
los efectos secundarios de la misma son indistinguibles de una lesión in situ. Durante este procedimiento es
indispensable el uso de material de contraste, secuencias con supresión de grasa e imágenes de sustracción ya
que esto aumentará considerablemente la precisión diagnostica 7 .
En cuanto a los hallazgos en la osteomielitis aguda se menciona la presencia de edema de médula ósea
como el primer hallazgo patológico (al igual que en la radiografía), este puede observarse entre 1 a 2 días
posteriores al inicio de la infección ósea, en la osteomielitis aguda se produce una congestión de la médula
ósea con fluido y secreciones purulentas, también pueden evidenciarse abscesos intraóseos y subperiósticos,
localizándose un anillo de bordes delgados, el cual está representado por tejido de granulación hipervascular
que rodea al mismo. El tracto sinusal se ve como una estructura lineal llena de líquido, la cual se extiende
desde el hueso hasta la superficie de la piel. Otro de los hallazgos llamativos es la periostitis, que se observa
como una elevación del periostio en la superficie cortical del hueso 11 .
Por su parte, en la osteomielitis crónica el médico puede sospechar la presencia de secuestro óseo, el cual a
pesar de que es difícil de evidenciar, ya que se corresponde con un fragmento necrótico de apariencia oscura
en el estudio de imágenes, la región afectada está rodeada por tejido de granulación hipervascular. Al tratar de
crear una nueva formación ósea en esta zona de necrosis aparece el involucrum, el cual se observa como una
nueva capa de hueso engrosada alrededor del área de secuestro. La cloaca por otro lado, puede evidenciarse
tanto en la osteomielitis aguda como en la osteomielitis crónica y aparece como un defecto cortical que drena
pus desde la médula hasta los tejidos blandos circundantes 11 .
Tomografía computarizada (TC): es útil para examinar especialmente la morfología ósea, este estudio
de imágenes resulta más eficiente para determinar la presencia de diferentes cambios óseos como la

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destrucción cortical, secuestro óseo y reacciones periósticas. En algunos casos también puede evidenciarse gas
intramedular, por estas razones este estudio es más utilizado que la RM 30 .
Escintigrafía ósea: este método de detección es para excluir la infección y para detectar la afectación
articular 31.
Tomografía por emisión de positrones (PET): se utiliza para detectar procesos infecciosos en los tejidos
hipermetabólicos que tienen una alta captación por la glucosa, esta prueba tiene una mayor sensibilidad que
otras técnicas radionucleares para detectar la osteomielitis crónica 32 . Existen otros métodos de diagnóstico
nucleares como técnicas de gammagrafía (Tc99 en tres fases, galio y leucocitos marcados) los cuales a pesar de
su elevada sensibilidad, no se utilizan como método de rutina para el diagnóstico de la osteomielitis 6 .
PET–TC: la combinación de ambas se considera actualmente como el mejor método diagnóstico
disponible, sin embargo; debido a su alto costo es de difícil acceso..
Ultrasonido: la ecografía presenta múltiples limitaciones en el diagnóstico de la osteomielitis ya que esta
no puede valorar el estado del hueso. Sin embargo, puede ser útil para estudiar colecciones de tejidos blandos
o abscesos subperiósticos, el edema de tejidos blandos se observa como áreas de hipervascularidad alrededor
del hueso afectado 11.

TRATAMIENTO EMPÍRICO DE LA OSTEOMIELITIS

En comparación con otras enfermedades infecciosas la osteomielitis presenta una peor respuesta frente a
la antibioticoterapia, esto se debe en parte a la mayor dificultad por parte del fármaco a penetrar en los
tejidos y foco infeccioso. El tratamiento empírico se utiliza con la finalidad de evitar la evolución de los
casos de osteomielitis aguda a una osteomielitis crónica y la elección del fármaco a utilizar dependerá del
agente causal sospechado que esté produciendo la infección aguda. En los casos de osteomielitis producida
por Staphylococcus aureus, se recomienda el uso de linezolid, daptomicina o vancomicina. Tanto el linezolid
como la daptomicina presentan una alta penetración y concentración ósea; por su parte, si se opta por
el uso de la vancomicina se recomienda la administración de dosis altas debido a la baja penetración y
concentración ósea que alcanza a nivel tisular. Si se sospecha de osteomielitis hematógena, postraumática o
postquirúrgica está aconsejado el uso de fármacos que cubran bacilos gram negativos y estafilococos, dentro
de los más recomendados se encuentran las cefalosporinas de tercera y cuarta generación, así como también
de fluoroquinolonas. En los casos de pacientes con pie diabético, ulceras por presión e infección posterior a
mordeduras, se deben anexar antibióticos que tengan eficacia contra bacterias anaerobias; como por ejemplo
el uso de ertapenem o amoxicilina/ácido clavulánico 6 .

Tratamiento farmacológico

El tratamiento adecuado de la osteomielitis dependerá en gran medida de la capacidad presentada por el


antibiótico de elección de penetrar en el tejido óseo (Tabla 4), lo ideal en todos los casos es obtener una
muestra por cultivo bacteriano donde se pueda identificar el patógeno y la sensibilidad presentada por el
mismo y así optar por un tratamiento farmacológico adecuado e individualizado para cada paciente. Este
tratamiento puede llegar a variar en los casos de osteomielitis aguda, en el cual la duración del mismo oscila
entre 4 a 6 semanas y puede acompañarse, según cada caso, de procedimientos de desbridamiento y limpieza
quirúrgica. Por su parte en la osteomielitis crónica la antibioticoterapia debe utilizarse en promedio un
periodo de 3 a 6 meses, en estos casos siempre debe ir acompañado de desbridamiento quirúrgico, uso de
antibióticos a nivel sistémico (por vía oral o parenteral) y el uso de dispositivos de liberación del fármaco de
acción local.. La extensión del desbridamiento quirúrgico debe ser planeada teniendo en cuenta el tipo de

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huésped, el área implicada y la probable necesidad de cobertura y estabilización de los tejidos blandos, un
desbridamiento adecuado es la clave para el éxito del tratamiento, y todos los tejidos muertos e isquémicos
deben eliminarse 33 .
TABLA 4
Penetración de antibióticos a nivel óseo

Tratamiento farmacológico local de la osteomielitis crónica


La osteomielitis crónica muestra una alta resistencia a los antibióticos, incluso en aquellos casos en los que
la bacteria no es resistente per se a la actividad del mismo. Esto se debe a la formación de una biopelícula
que se adhiere al hueso o a un cuerpo extraño implantado en el paciente (prótesis, medios de fijación,
entre otros). Esta capa protege a las bacterias del propio sistema inmune del huésped, así como también
de la antibioticoterapia. Es debido a ello que para una correcta acción del medicamento, este debe contar
con una alta disponibilidad a nivel óseo, las dificultades para el correcto tratamiento con fármacos en los
casos de osteomielitis crónica, se ha optado por un tratamiento combinado el cual consiste en realizar
desbridamiento quirúrgico acompañado de tratamiento antibiótico sistémico prolongado (de 4 a 6 semanas)

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y antibioticoterapia local, la cual esta mediada por dispositivos capaces de liberar una dosis activa del fármaco
localmente en el área afectada 35-37 .
En este sentido, Jiang et al. realizaron un estudio retrospectivo en el sur de China, para determinar las
características clínicas y el tratamiento implementado para la osteomielitis crónica, en total se incluyeron
394 pacientes (307 hombres y 87 mujeres), y un promedio de edad de 42 años. El tipo más frecuente fue la
osteomielitis por inoculación directa posterior a traumatismo (66,5%), que fue causada principalmente por
lesiones abiertas (63,4%) y durante un accidente de tráfico (34,7%). La infección en un solo sitio anatómico
representó el 81,9%, con tibia, fémur, calcáneo y dedos de los pies como los sitios principales. La tasa positiva
de cultivo intraoperatorio fue de 70,6%, de las cuales un 78,9% fueron una infección monomicrobiana; las
bacterias más frecuentes fueron Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa y Escherichia coli. El grupo
de antibióticos más comúnmente utilizados fueron las cefalosporinas, tratamiento que fue complementado
por diferentes procedimientos quirúrgicos; la tasa de curación general fue del 77,7% y una tasa de amputación
total del 16,8% 38 .

Efectividad del tratamiento oral versus tratamiento parenteral

Tanto para la osteomielitis aguda como crónica está indicado el uso de antibióticos tanto por vía oral como
por vía parenteral, existen estudios que han evaluado la relación entre la efectividad de estos antibióticos y su
vía de administración en pacientes con osteomielitis aguda posterior al alta hospitalaria. En una investigación
que tuvo una muestra poblacional de 2060 niños y adolescentes diagnosticados con osteomielitis, de los
cuales 1005 recibieron antibióticos administrados por vía oral, mientras que a los otros 1055 pacientes se les
administró un esquema de antibioticoterapia por vía parenteral, se demostró que los pacientes tratados con
antibióticos por vía oral no presentaron un mayor fracaso terapéutico en relación a aquellos que recibieron
tratamiento por vía parenteral (IC95%: -0,1% a 2,5% en el grupo de pacientes extrahospitalarios y un
IC95%: -0,2% a 3,0% en los casos intrahospitalarios). Además, las tasas de efectos adversos fueron ligeramente
superiores en pacientes con tratamiento parenteral (IC95%: 0,1% a 3,3% en pacientes extrahospitalarios y
IC95%: 0,3% a 3,8% en los intrahospitalarios). Finalmente, con respecto a la aparición de complicaciones,
158 pacientes que recibieron antibioticoterapia parenteral a través de catéter intravenoso presentaron
algún tipo de complicación, la cual requirió de una nueva visita al departamento de emergencia (n=96),
rehospitalización (n=38) o ambas (n=24). Con lo cual se pudo concluir que debido a las complicaciones
presentadas por el grupo de pacientes que fueron expuestos a tratamiento parenteral y al no observar una
diferencia estadísticamente significativa en relación a la efectividad del tratamiento por vía oral, el médico
debe de reconsiderar la vía de administración indicada de los diferentes antibióticos para el tratamiento de
la osteomielitis posterior al alta hospitalaria 34 .

Sistemas no biodegradables

Estos sistemas tienen la ventaja de tener un efecto local en el hueso y disminuir los efectos secundarios
adversos tras la administración de antibióticos sistémicos tanto por vía oral como parenteral. Sin embargo,
presentan la notable desventaja de ser considerados como un medio útil para la eventual colonización
bacteriana cuando este pierde su efectividad farmacológica. El sistema local no biodegradable más
comúnmente utilizado para la antibioticoterapia es el polimetilmetacrilato (PMMA), este compuesto en
conocido por su capacidad de producir una consolidación adecuada entre implante y el hueso (razón
por la que también se le llama cemento óseo) y fue Buchholz y Gartmann quienes propusieron en 1970
cargar el PMMA con antibióticos de forma profiláctica para combatir diferentes tipos de infecciones y
colonización bacteriana. El agente antibiótico a utilizar debe presentar por norma general un amplio espectro

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antibacteriano, debe ser biocompatible con el tejido, capaz de difundirse a través de los poros de la matriz del
polímero y su forma de presentación debe ser en polvo, soluble en agua e hidrófilo para facilitar su liberación.
Dentro de los fármacos más comúnmente utilizados en el PMMA encontramos a los aminoglicósidos, en
especial a la gentamicina y la tobramicina. Otros antibióticos que han sido utilizados son la vancomicina y
la eritromicina. Un aspecto a considerar con el uso de la vancomicina es que debido a su tamaño molecular
produce una liberación inadecuada por parte del PMMA, llegando a niveles indetectables hasta 12 días
después de la colocación del implante (el resto de los antibióticos tienen una media de liberación de 90 días).
Sin embargo, el uso de la vancomicina aumenta con el paso del tiempo debido a la necesidad de combatir
pacientes con diagnóstico de osteomielitis cuyo agente causal sea el Staphylococcus aureus resistente a la
meticilina; otros fármacos utilizados son la ampicilina, cefoxitina, cefazolina, clindamicina, estreptomicina
o combinaciones de vancomicina más clindamicina 37.
Por su parte, Wang et al. llevaron a cabo una investigación retrospectiva mediante el uso de técnicas
de membrana inducida por medio de la implantación de cemento de PMMA en los defectos óseos para
inducir la formación de membranas después del desbridamiento radical y la reconstrucción de los defectos
óseos utilizando un injerto de hueso esponjoso autólogo en un lapso de cuatro a ocho semanas. Un total
de 32 casos de osteomielitis postraumática fueron estudiados con una edad media de 40 años a los cuales se
les insertó cemento de PMMA cargado de antibióticos en los defectos posterior al desbridamiento radical.
Después de aproximadamente ocho semanas, los defectos se implantaron con injerto óseo, los pacientes
fueron seguidos durante 27,5 meses (24 a 32). La unión ósea radiográfica se produjo a los seis meses en 81%
de los casos y la curación clínica se produjo en 90% a los diez meses. Un total de seis casos tuvieron un
segundo desbridamiento antes del injerto óseo debido a la recurrencia de la infección y un paciente requirió
un tercer desbridamiento, demostrando con esto que la técnica de membrana inducida para el tratamiento
de la osteomielitis postraumática es un método simple y confiable, con buenos resultados iniciales 39 .

Sistemas biodegradables

Estos dispositivos presentan una ventaja muy clara en relación a los sistemas no biodegradables y es que estos
al utilizarse como medios locales para la administración de antibióticos para tratar los casos de osteomielitis
crónica, se degradan luego de liberar toda su carga antibiótica, sin dejar un medio fijo viable para la
colonización bacteriana. Los sistemas biodegradables se clasifican en tres grandes grupos:
Polímeros naturales: están hechos a partir de proteínas como el chitosán, trombina, coágulo de sangre
autólogo y colágeno; siendo esta última la más estudiada debido a su alta biocompatibilidad. La degradación
del colágeno ocurre en las primeras 8 semanas y dentro de los antibióticos que se difunden más rápidamente
a través de este tipo de sistema biodegradable se encuentra la gentamicina, con una velocidad de liberación
de 1,5 horas del 94% de este fármaco.
Materiales de injerto óseo y sustitutos: comprendidos por materiales de hueso autólogo, aloinjertos
y sustitutos de injerto óseo, son necesarios para el tratamiento de algunos casos de osteomielitis crónica
posterior al desbridamiento radical de grandes cantidades de hueso necrosado. Estos materiales de injerto
óseo autólogo además de estar cargados con grandes cantidades de antibióticos para actuar frente el
agente infeccioso, también poseen propiedades osteogénicas y osteoinductoras, las cuales promueven la
formación de tejido óseo sano. Los injertos óseos impregnados con antibióticos tienen la característica
de presentar una alta liberación del fármaco basada en la difusión, especialmente en las primeras horas
posterior a su implementación. Uno de los sustitutos de injerto óseo más frecuentemente utilizados es el
hemihidrato (CaSO.-0,5H.O), el cual es una biocerámica natural formada a partir de sulfato de calcio,
durante la intervención quirúrgica también se suelen utilizar cristales de alfahemihidrato, cuya velocidad de
degradación dependerá de la densidad del cristal. Estos cristales usualmente pueden estar impregnados de

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diversos antibióticos como aminoglucósidos, vancomicina, daptomicina y teicoplanina. La liberación de estos


antibióticos por parte del sulfato de calcio suele ocurrir en una proporción de 45-80% del fármaco durante
las primeras 24 horas.
Polímeros sintéticos: estos están representados por los poliésteres como el ácido poliglicólico,
polidiláctico amorfo y copolímeros de ácido poliláctico y poliglicólico. Todos estos poliésteres tienen la
ventaja de ayudar en la reparación ósea, además de servir como medios de liberación local de antibióticos.
En el caso del polidiláctico amorfo este tarda más de un año en degradarse mediante un proceso de difusión
simple en el que la mayoría de los fármacos es liberada. Por su parte, el copolímero de ácido poliláctico y
poliglicólico se degrada en un periodo comprendido entre 1 a 6 meses; la administración de estos antibióticos
ocurre principalmente en forma de microesferas, microcápsulas, nanoesferas o nanofibras y la liberación de los
fármacos se produce mediante un proceso de difusión o de erosión en masa, mientras que otros compuestos
sintéticos como el policarbonato de trimetileno son más biocompatibles, fáciles de trabajar y promueven la
regeneración ósea 40 .

CONCLUSIÓN

La osteomielitis es una patología infecciosa del hueso que genera una elevada morbilidad en los afectados,
su abordaje diagnóstico oportuno permitiría el inicio de una antibioticoterapia efectiva guiada por la
correcta clasificación e interpretación de manifestaciones clínicas que permitan establecer cuál es el agente
infeccioso potencialmente involucrado, siempre conociendo el gran arsenal diagnóstico disponible no solo
para determinar el pronóstico sino también para identificar el patógeno responsable de la enfermedad y
establecer posibles estrategias terapéuticas adicionales a la farmacoterapia.

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