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Ley Chaco: Erradicación Violencia Política

Proyecto de Ley de Emergencia Electrica y endeudamiento de la Provincia del Chaco

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María Pía Chiacchio Cavana

Diputada Provincial

"2024, Año 30º Aniversario de la Reforma de la Constitución Nacional o Provincial" Ley 3988-A

LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA
PROVINCIA DEL CHACO SANCIONA CON FUERZA DE LEY

PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS


MUJERES E IDENTIDADES DIVERSAS EN LA VIDA POLÍTICA

CAPÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES

ARTÍCULO 1°: Objeto. Esta ley tiene por objeto la prevención, sanción y erradicación de
la violencia contra las mujeres e identidades diversas en la vida política a fin de asegurar
que ejerzan plenamente sus derechos políticos y participen en forma paritaria y en
condiciones de igualdad en todos los espacios y funciones de la vida política y pública,
particularmente en los cargos de gobierno.

ARTÍCULO 2°: Definición de Violencia Política. Debe entenderse por violencia contra
las mujeres e identidades diversas, en la vida política, cualquier acción, conducta u
omisión, realizada de forma directa o a través de terceros que, basada en su género y/o
identidad de género autopercibida, cause daño o sufrimiento a una o a varias mujeres e
identidades diversas, y que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el
reconocimiento, goce o ejercicio de sus derechos políticos. La violencia contra las
mujeres e identidades diversas en la vida política puede incluir, entre otras, violencia
física, sexual, psicológica, moral, económica o simbólica.

ARTÍCULO 3º: Derechos Políticos. Los derechos políticos que se incluyen, como
mínimo, son los siguientes:
a) Votar en todas las elecciones y referéndums públicos y ser elegibles para todos los
organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas;
b) Participar en forma paritaria en la formulación de las políticas gubernamentales y en la
ejecución de éstas, y ocupar cargos públicos y ejercer todas las funciones públicas en
todos los planos gubernamentales, es decir, nacionales, provinciales y municipales;
c) Participar en organizaciones no gubernamentales y asociaciones que se ocupen de la
vida pública y política de la sociedad, incluyendo a partidos políticos y sindicatos.

ARTÍCULO 4º: Ámbitos donde puede tener lugar la violencia. La violencia contra las
mujeres e identidades diversas, en la vida política tiene por objeto o por resultado
menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos políticos de las
mujeres y puede tener lugar:
a) Dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal;
b) En cualquier ámbito público, incluyendo todas las organizaciones de carácter público,
privado y mixto que operan en la vida pública como los partidos políticos, los sindicatos,
las organizaciones sociales, incluidas las organizaciones de defensa de los derechos
humanos, los medios de comunicación y las redes sociales.
c) Que sea perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes, donde quiera que ocurra.
María Pía Chiacchio Cavana
Diputada Provincial

"2024, Año 30º Aniversario de la Reforma de la Constitución Nacional o Provincial" Ley 3988-A

ARTÍCULO 5°: Manifestaciones de la violencia contra las mujeres e identidades


diversas en la vida política. Se consideran actos de violencia contra las mujeres e
identidades diversas en la vida política, entre otras, aquellas acciones u omisiones que:
a) Causen, o puedan causar, la muerte violenta de mujeres e identidades diversas en
razón de su participación o actividad política;
b) Agredan físicamente y/o sexualmente a una o varias mujeres e identidades diversas,
con objeto o resultado de menoscabar o anular sus derechos políticos;
c) Realicen proposiciones, tocamientos, acercamientos o invitaciones no deseadas, de
naturaleza sexual, que influyan en las aspiraciones políticas de la mujer e identidades
diversas, y/o en las condiciones o el ambiente donde desarrolla su actividad política y
pública;
d) Amenacen, asusten o intimiden en cualquier forma a una o varias mujeres e
identidades diversas, y/o a sus familias, y que tengan por objeto o resultado anular sus
derechos políticos, incluyendo la renuncia al cargo o función que ejercen o postulan;
e) Restrinjan o anulen el derecho al voto libre y secreto de las mujeres e identidades
diversas;
f) Difamen, calumnien, injurien o realicen cualquier expresión o acción que desacredite a
las mujeres e identidades diversas en ejercicio de sus funciones políticas, con base en
estereotipos de género, con el objetivo o el resultado de menoscabar su imagen pública
y/o limitar o anular sus derechos políticos;
g) Amenacen, agredan o inciten a la violencia contra las defensoras de los derechos
humanos por razones de género, o contra aquellas defensoras que defienden los
derechos de las mujeres y disidencias;
h) Usen indebidamente el derecho penal sin fundamento con el objeto de criminalizar a
las mujeres e identidades diversas en el ejercicio de la función pública y/o derechos
políticos;
i) Discriminen a la mujer en el ejercicio de sus derechos políticos, por encontrarse en
estado de embarazo, parto, puerperio, licencia por maternidad o de cualquier otra
licencia justificada, de acuerdo a la normativa aplicable;
j) Divulguen imágenes, mensajes o revelen información privada de las mujeres e
identidades diversas, en ejercicio de sus derechos políticos, por cualquier medio físico o
virtual, en la propaganda político-electoral o en cualquier otra que, basadas en
estereotipos de género transmitan y/o reproduzcan relaciones de dominación,
desigualdad y discriminación, con el objetivo de menoscabar su imagen pública y/o
limitar sus derechos políticos;
k) Obstaculicen o impidan el acceso a la justicia para proteger sus derechos políticos;
l) Impongan sanciones injustificadas y/o abusivas, impidiendo o restringiendo el ejercicio
de sus derechos políticos en condiciones de igualdad;
m) Limiten o nieguen arbitrariamente el uso de cualquier recurso y/o atribución inherente
al cargo político que ocupan, impidiendo el ejercicio del cargo en condiciones de
igualdad;
n) Eviten por cualquier medio que las mujeres e identidades diversas en ejercicio de sus
derechos políticos asistan a cualquier actividad que implique la toma de decisiones, en
igualdad de condiciones;
ñ) Proporcionen información falsa, errada o imprecisa y/u omitan información, que
induzca al inadecuado ejercicio de sus derechos políticos en condiciones de igualdad;
o) Restrinjan el uso de la palabra en ejercicio de sus derechos políticos, impidiendo el
derecho a opinar, de acuerdo a la normativa aplicable y en condiciones de igualdad;
p) Impongan por estereotipos de género la realización de actividades y tareas ajenas a
las funciones y atribuciones de su cargo o posición o que tengan como resultado la
limitación del ejercicio de la función política.
María Pía Chiacchio Cavana
Diputada Provincial

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CAPÍTULO II
AUTORIDAD DE APLICACIÓN

ARTÍCULO 6°: Será autoridad de aplicación el Ministerio de Gobierno, Justicia, Trabajo y


Derechos Humanos y/o dependencia u organismos que en el futuro lo reemplace.

ARTÍCULO 7°: Funciones. La autoridad de aplicación deberá:


a) Establecer un protocolo que coordine la actuación de los órganos competentes para la
prevención, atención y erradicación de la violencia contra las mujeres e identidades
diversas en la vida política, así como para la efectiva resolución de los casos;
b) Incorporar la violencia contra las mujeres e identidades diversas en la vida política en
los protocolos de atención e investigación;
c) Asegurar el acceso a las víctimas de violencia en la vida política a los servicios y/o
Equipos profesionales especializados;
d) Desarrollar acciones para la investigación y recopilación de estadísticas sobre las
causas, consecuencias y frecuencia de la violencia contra las mujeres e identidades
diversas en la vida política, determinando los medios para su divulgación, en
coordinación con el organismo de estadística estatal competente;
e) Incorporar la problemática de la violencia en la vida política en los planes de formación
y educación, especialmente en las capacitaciones de autoridades y personal funcionario
del gobierno provincial y municipal;
f) Incluir estrategias de cooperación con los medios de comunicación, agencias de
publicidad y redes sociales, para difundir los derechos políticos de las mujeres e
identidades diversas.
g) Crear un Sistema de Monitoreo y Evaluación para supervisar y evaluar de manera
continua la implementación y efectividad de las medidas adoptadas para la prevención,
sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres e identidades diversas en la
vida política.
h) Desarrollar mecanismos que garanticen la participación activa de organizaciones de la
sociedad civil vinculadas a la temática en particular, en instancias de implementación y
monitoreo de la presente ley.
i) Remitir a la Cámara de Diputados de la Provincia, informe anual de los avances, metas
y grado de implementación de la presente ley, los cuales deberán ser publicados en
medios oficiales, garantizando procesos de transparencia en el acceso a la información.

ARTÍCULO 8°: Articulación con el Tribunal Electoral. En lo relativo a la prevención y


en el marco de las competencias respectivas, la autoridad de aplicación, en articulación
con el Tribunal Electoral, realizará campañas de sensibilización y de prevención sobre la
violencia contra las mujeres e identidades diversas en la vida política; así como
campañas de conocimiento y promoción de sus derechos en general, y en particular, de
la aplicación de esta ley.

ARTÍCULO 9°: Competencias del Tribunal Electoral. En el marco de sus atribuciones


deberá adoptar las siguientes medidas:
a) Establecer un protocolo de actuación de carácter interno que identifique las
dependencias responsables, así como las medidas y sanciones aplicables, ante los
casos de violencia en la vida política que lleguen a su conocimiento;
b) Recopilar estadísticas sobre violencia contra las mujeres e identidades diversas en la
vida política en el ámbito electoral que permita diagnosticar el problema y diseñar
acciones concretas;
María Pía Chiacchio Cavana
Diputada Provincial

"2024, Año 30º Aniversario de la Reforma de la Constitución Nacional o Provincial" Ley 3988-A

c) Incorporar la prevención y la erradicación de la violencia como un componente de las


políticas de educación cívica y democrática; así como en la totalidad de los programas de
formación y capacitación que el órgano electoral lleve a cabo;
d) Implementar campañas periódicas para prevenir y erradicar la violencia contra las
mujeres e identidades diversas en la vida política, y evaluar el impacto de las mismas;
e) Promover que los medios de comunicación y las redes sociales no violenten los
derechos de las mujeres e identidades diversas, la imagen de aquellas que participan en
la vida pública y su privacidad, y combatan los contenidos que refuerzan, justifican o
toleran la violencia en la vida política.

CAPÍTULO III
PARTIDOS POLÍTICOS

ARTÍCULO 10°: Son obligaciones de los partidos políticos, que serán incorporadas a sus
estatutos, las siguientes:
a) Prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres e identidades diversas
en la vida política;
b) Rechazar y sancionar cualquier expresión que implique violencia en la vida política en
su propaganda política o electoral;
c) Promover la participación política paritaria y en igualdad de condiciones;
d) Desarrollar y aplicar protocolos para prevenir, atender, sancionar y erradicar la
violencia contra las mujeres e identidades diversas en los partidos políticos.

ARTÍCULO 11°: Es obligación de los precandidatos, o candidatos a cargos de elección


popular y democrática, abstenerse de cualquier acción o conducta que implique violencia
contra las mujeres e identidades diversas en la vida política. En caso contrario, deberá
ser sancionado con la exclusión a la aspiración del cargo, de acuerdo a los estatutos
partidarios.

ARTÍCULO 12º: Medios de Comunicación. El Poder Ejecutivo Provincial tomará las


medidas necesarias para garantizar que los medios de comunicación elaboren, de
común acuerdo, directrices adecuadas de difusión que contribuyan a erradicar la
violencia en la vida política, a evitar toda expresión que denigre a las mujeres e
identidades diversas con base a estereotipos de género y asegurar el respeto de sus
derechos políticos.
Estas medidas tendrán carácter permanente y prestarán particular atención al periodo
legal de campaña electoral.

ARTÍCULO 13º: Financiamiento. Los recursos que demande el cumplimiento de la


presente ley deben incorporarse a las partidas del Presupuesto General de la Provincia,
autorizándose al Poder Ejecutivo Provincial a realizar las asignaciones presupuestarias
pertinentes.

ARTÍCULO 14°: Vigencia. La presente ley entrará en vigencia a partir de su publicación


en el Boletín Oficial y el Poder Ejecutivo deberá reglamentarla dentro de los treinta (30)
días de su publicación.

ARTÍCULO 15°. Comuníquese al Poder Ejecutivo Provincial.


María Pía Chiacchio Cavana
Diputada Provincial

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FUNDAMENTOS

La Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra


la Mujer, conocida por sus siglas en inglés como la CEDAW, fue adoptada en diciembre
del 1979 por Resolución Nº 34/180 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Nuestro país aprobó este tratado internacional mediante Ley Nacional Nº 23179 del año
1985, y desde el año 1994, con la última reforma constitucional, en virtud del artículo 75
inciso 22, adquirió jerarquía constitucional junto a otros tratados internacionales que
velan por el respeto de los Derechos Humanos.
La CEDAW toma como punto de partida la discriminación estructural e histórica
hacia las mujeres, reconociendo sus derechos e instando a una protección real y efectiva
de los mismos, confirmando que ésta menoscaba y anula el goce y ejercicio de los
derechos humanos de las mujeres, limitando la participación de las mismas en la vida
política, social, económica y cultural de los países. Es así que, a lo largo de los 30
artículos que la conforman, promueve la igualdad y persigue la erradicación de las
diferentes formas en que se manifiesta la discriminación contra las mujeres.
Este instrumento internacional define puntualmente a la discriminación contra las mujeres
como “toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo, que tenga por
objeto o por resultado, menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio
por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad
del hombre y de la mujer, de los derechos humanos y las libertades individuales
fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en
cualquier otra”.
Asimismo, el Comité de CEDAW-órgano de control y encargado de supervisar la
aplicación de la Convención en los Estados Partes como la Argentina-, a través de las
recomendaciones generales que dictamina, amplió la noción de violencia contra las
mujeres, tomando en consideración la violación de los derechos de las mismas tanto en
el ámbito público como privado, en las esferas institucionales como en el marco de las
relaciones familiares.
En el año 2006, luego de una ardua lucha de los movimientos de mujeres en
nuestro país, se aprobó el Protocolo Facultativo de la CEDAW-mediante la ley nacional
Nº 26171, que establece el mecanismo de denuncia e investigación, otorgando
competencia al Comité para la Eliminación de la Discriminación de la Mujer, lo que pone
a la Argentina y, por consiguiente, a la Provincia, ante la responsabilidad de dar cuenta
de los avances y desafíos que se emprendan en el marco del cumplimiento y vigencia de
este instrumento.
Por su parte, en el marco del Sistema Interamericano de Protección de Derechos
Humanos, la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) promovió la adopción de la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra
la Mujer, más conocida como Convención de Belém do Pará en el año 1994. Esta
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Convención entró en vigor en el año 1995, mientras que, en el año 2004, los Estados
Parte de la Convención acordaron la creación del Mecanismo de Seguimiento a la
Convención Belém do Pará (MESECVI) con el objetivo de monitorear la implementación
de la Convención en los países de la región.
En el marco de su trabajo, el MESECVI ha reconocido los avances de los Estados
en la prevención y sanción de la violencia contra las mujeres en el ámbito privado, sin
embargo, también ha enfatizado de forma reiterada que “dichas acciones no cubren
todas las manifestaciones de violencia contra las mujeres, especialmente las producidas
en el ámbito público”, y ha afirmado la necesidad de avanzar en la legislación que
sancione la violencia contra las mujeres que se perpetra en el ámbito público.
En esa línea de pensamiento, en octubre del año 2015, la Sexta Conferencia de los
Estados Parte de la Convención de Belém do Pará aprobó la Declaración sobre la
Violencia y el Acoso Políticos contra las mujeres, primer acuerdo regional íntegro que
aborda esta problemática, en el que los países firmantes declararon, entre otros, la
necesidad de impulsar la adopción de normas para la erradicación de la violencia y el
acoso políticos contra las mujeres. Es así que, en octubre del año 2016, se presenta la
Ley Modelo Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las
Mujeres en la Vida Política, adoptada por el Comité de Expertas del Mecanismo de
Seguimiento de la Convención de Belém do Pará, base del presente proyecto.
En la legislación nacional, la Ley Nº 26485 de “Protección Integral para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen
sus relaciones interpersonales”, fue sancionada por nuestro país en el año 2009, y su
correspondiente Decreto Reglamentario Nº 1011 en el año siguiente. Nuestra ley
nacional sienta sus bases principalmente en la Convención sobre la Eliminación de todas
las Formas de Discriminación contra la Mujer-CEDAW, en la Convención Interamericana
de Belem do Pará, y en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña, y entiende
por violencia contra las mujeres a “toda conducta, acción u omisión, que de manera
directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una
relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física,
psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal.
Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Se considera
violencia indirecta, a los efectos de la presente ley, toda conducta, acción u omisión,
disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con
respecto al varón”.
La ley nacional distingue entre los tipos y las modalidades de violencia, es decir,
los tipos se refieren a las formas de expresión de las mismas, y las modalidades a los
ámbitos en los cuales pueden ser manifestadas e identificadas los distintos tipos de
violencias contra las mujeres. Precisamente, entre los últimos cambios impulsados
durante el año 2019, se modificó la normativa para incluir la violencia política por
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motivos de género como un tipo y modalidad de violencia que atenta contra la


autonomía y dignidad de las mujeres. De modo que, se amplió a los ya conocidos tipos
de violencia física, psicológica, sexual, económica y patrimonial, y simbólica, y
modalidades de violencia doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva,
obstétrica, mediática, contra las mujeres en el espacio público.
En la definición de violencia contra las mujeres del Artículo 4 se incorpora la
afectación a la participación política. Asimismo, en el Artículo 5 se incorpora a los tipos:
“Política: La que se dirige a menoscabar, anular, impedir, obstaculizar o restringir la
participación política de la mujer, vulnerando el derecho a una vida política libre de
violencia y/o el derecho a participar en los asuntos públicos y políticos en condiciones de
igualdad con los varones.” Mientras que en el Artículo 6, se agrega la modalidad:
“Violencia pública-política contra las mujeres: aquella que, fundada en razones de
género, mediando intimidación, hostigamiento, deshonra, descrédito, persecución, acoso
y/o amenazas, impida o limite el desarrollo propio de la vida política o el acceso a
derechos y deberes políticos, atentando contra la normativa vigente en materia de
representación política de las mujeres, y/o desalentando o menoscabando el ejercicio
político o la actividad política de las mujeres, pudiendo ocurrir en cualquier espacio de la
vida pública y política, tales como instituciones estatales, recintos de votación, partidos
políticos, organizaciones sociales, asociaciones sindicales, medios de comunicación,
entre otros.”
Más allá de las consideraciones teóricas desarrolladas en cada instrumento legal
y/o documento y/o biografías consultadas, debemos entender que la violencia política
contra las mujeres trata de un tipo de violencia que busca limitar y restringir su
participación en el espacio público-político, en el ejercicio de sus derechos civiles y
políticos, en los espacios de toma de decisión y fundamentalmente, en el derecho a una
vida libre de violencias. No obstante, esto, se pone de manifiesto que se trata de una
violencia generalmente invisibilizada y naturalizada.
Siguiendo el informe1 elaborado por la Dirección General de Igualdad-
Observatorio de Género y Equidad Parlamentaria de la Cámara de Diputados y
Diputadas de la Nación, “según ELA-Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, para
ser calificados dentro de la categoría de violencia política contra las mujeres es necesario
que los actos cumplan con dos condiciones: por un lado que se trate de acciones que
estén dirigidas hacia mujeres por el hecho de serlo o que la conducta las afecte de
manera desproporcionada; y por otro que su objetivo o resultado sea impedir total o
parcialmente a las mujeres gozar de sus derechos políticos.”. Así, la violencia política por
razones de género se puede ejercer de manera individual pero conlleva un mensaje
que es social, y va dirigido a todo el colectivo de políticas o que aspiran a serlo

1 “Violencia Política por motivos de género en las elecciones 2021. Monitoreo de redes sociales”. Dirección General
de Igualdad-Observatorio de Género y Equidad Parlamentaria de la Cámara de Diputados y Diputadas de la Nación.
María Pía Chiacchio Cavana
Diputada Provincial

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con el objetivo de disciplinarlas, por ello, algunas teóricas lo consideran un “delito


mensaje”, ya que su impacto se extiende al conjunto de las mujeres más allá de aquellas
que son directamente afectadas (Krook y Restrepo Sanín 2016a: 140).
En este sentido, autoras como Krook afirman que la violencia política es
considerada una forma de “contragolpe” (backlash) respecto de la mayor participación de
las mujeres en la vida pública y el acceso a derechos desde los años 90 a la actualidad.
Es decir, esta violencia que aparece cuando la cantidad de mujeres aumenta en la vida
política se da como una respuesta al hecho de haber “sobrepasado” el “cupo femenino
tolerable” para el antropocentrismo. Aún en contexto de paridad, las mujeres
enfrentan una gran exposición a la violencia política: se las humilla y degrada,
invisibiliza, silencia y acosa, es decir, al acceder a cargos electivos se enfrentan con
prácticas de deslegitimación,silenciamiento y disciplinamiento patriarcal.
Esta materia en particular fue y sigue siendo objeto de estudio e investigación,
tanto en el ámbito internacional como nacional. Por ejemplo, en el año 2016 la Unión
Interparlamentaria presentó un boletín temático que determinaba que “las parlamentarias
que defienden activamente los derechos de las mujeres y que desarrollan sus
actividades en contextos nacionales de inseguridad general o en países en los que existe
una clara reticencia con respecto a los derechos de las mujeres están más expuestas a
todas las formas de violencia…Incluso señalan que los factores que agravan las
manifestaciones de violencia política dirigida a las parlamentarias son: pertenecer a la
oposición, a un grupo minoritario y/o ser joven”.
Por otro lado, a nivel nacional existe un informe del Equipo Latinoamericano de
Justicia y Género (ELA) publicado en el año 2018 titulado “Violencia política contra las
mujeres. Experiencias en primera persona”, 8 de cada 10 mujeres políticas a nivel
nacional mencionan haber sufrido violencia política a lo largo de sus carreras políticas. Y
un nuevo documento de marzo de 2023 titulado “Un secreto a voces: violencia política
por razones de género en Argentina”, reafirma que el diagnóstico es claro, el ámbito
político es hostil para las mujeres y diversidades, la violencia política busca amedrentar y
aleccionar a las mujeres y diversidades, siendo inadmisible en un sistema democrático.
Otro antecedente destacable es el informe realizado por la Fundación Friedrich
Ebert Stiftung (FES), FUNDECO, y el Observatorio de la violencia contra las mujeres en
política “Julieta Lanteri” en 2019, basado en los resultados de la Primera Encuesta
Nacional sobre las mujeres en política que impulsaron, titulado No son las reglas, es
violencia, se basó en 517 casos de legisladoras nacionales, provinciales, funcionarias
públicas, referentas de partidos políticos y mujeres políticas, de organizaciones sociales,
sindicales y estudiantiles con un carácter federal, evidencian que: “el 90% de las mujeres
encuestadas percibe haber sufrido algún tipo de violencia en el ámbito político”. Mientras
que las principales manifestaciones de esta violencia que señalan 9 de cada 10 mujeres
encuestadas son: distribución desigual del trabajo político y del uso de la palabra;
María Pía Chiacchio Cavana
Diputada Provincial

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horarios de las reuniones y de los actos políticos que no contemplan las realidades de las
mujeres con tareas de cuidado familiar; ridiculización; falta de convocatoria a reuniones y
actividades; difusión información personal para dañar su imagen.
En este sentido, al igual que el informe de ELA anteriormente citado, la violencia
psicológica es el tipo más vivenciado por las mujeres en política. Además, señalan
que las redes sociales y los medios de comunicación son espacios particularmente
propicios para la aparición de violencia simbólica. En cuanto a las amenazas por redes
sociales, el informe señala que “si la violencia hacia las mujeres en política está poco
visibilizada, esta manifestación particular lo está aún más; se esconde a través de
perfiles falsos, trolls, comentarios anónimos, utilizados como soporte del disciplinamiento
hacia las mujeres, propagando una pedagogía de la desigualdad, que nos condena por
ser mujeres para menospreciar nos como actoras políticas” (FUNDECO et al. 2019: 15).
Este proyecto de ley se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, particularmente con el ODS 5: "Lograr la
igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas". La
erradicación de la violencia contra las mujeres e identidades diversas en la vida política
no solo es una cuestión de derechos humanos fundamentales, sino también un
imperativo para el desarrollo sostenible y la democracia inclusiva.
Al adoptar medidas concretas para prevenir, sancionar y eliminar todas las formas
de violencia política, este proyecto contribuye a garantizar la plena y efectiva
participación de las mujeres y las identidades diversas en todos los niveles de toma de
decisiones en la vida política, económica y pública, tal como lo establece la meta 5.5 del
ODS 5. Asimismo, promueve la igualdad de oportunidades y la eliminación de barreras
que históricamente han excluido a las mujeres y otras identidades de los espacios de
poder y representación política, avanzando así hacia una sociedad más justa, equitativa
y sostenible.
En conclusión, en miras de hacer efectivos los derechos y cumplir con las
obligaciones asumidas a nivel internacional e interamericano, es necesario avanzar en
mayor capacitación y medidas de sensibilización, fortalecer la participación efectiva de
mujeres y diversidades, consolidar alianzas que permita extender redes entre mujeres
políticas de distintos partidos, promoviendo pactos políticos y sociales para una
comunicación sin violencia.
Por todo ello, es que solicitamos a los Señores/as Diputados/as que nos acompañen con
su voto positivo en la presente iniciativa.
María Pía Chiacchio Cavana
Diputada Provincial

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