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Nicolás Maquiavelo es un representante de la época del

Renacimiento y actualmente es recordado por sus contribuciones


a la filosofía. Principalmente, a la filosofía política. Se le suele
identificar en la tradición del realismo político,

Su obra más representativa, El Príncipe, relata una serie de


enseñanzas que Maquiavelo adquirió mediante su experiencia
diplomática y la lectura de autores clásicos. Resultando en
lecciones dirigidas y dedicadas a Lorenzo de Medici, expríncipe
florentino. En la obra más representativa de Maquiavelo, se
enseñan múltiples estrategias acerca de cómo mantenerse en el
poder. Por lo que resulta en una especie de manual para
gobernantes.

En cuanto a la crítica a su obra, se trata de un autor que sirvió al


poder y no a la libertad ni la emancipación personal,
características que son inherentes a la creación filosófica.

Así pues, Maquiavelo se constituyó como un filósofo diferente que


vivió y sirvió al poder. Llegando a ponerse en duda incluso en el
ámbito académico si se le puede conceder el título de «filósofo».
Aunque, a decir verdad, en su obra bien se pueden identificar sus
apreciaciones personales sobre la naturaleza y el comportamiento
humano, así como la apreciación de la realidad. Por lo que, en
todo caso, Maquiavelo se constituye como un filósofo atípico,
pragmático y partidario de la defensa de los intereses derivados
de la ambición más grande del ser humano, el poder.

Por tanto, a continuación, se presentan algunos de los puntos


más importantes de su obra, así como una breve crítica de cada
uno de ellos para nutrir el debate.

– Obra con dedicatoria especial: El Príncipe fue escrito


expresamente para Lorenzo de Medici, quien fungió como
príncipe florentino y perteneció a la clase noble de aquel
entonces. Fue además un estratega, y pensador pragmático que
se interesó en mantener y aumentar su poder. La influencia que
tuvo en la historia política de su época fue de amplia relevancia y
conformó uno de los gobiernos más eficaces de la historia junto a
otros miembros de su familia. Las monarquías de entonces
debían mantenerse en el poder y Maquiavelo aportó a este fin con
una serie de consejos valiosos para todo gobernante interesado
en mantener su influencia.

Frase: Maquiavelo sirvió al poder y no a la libertad ni la


emancipación personal, características que son inherentes a la
creación filosófica

Principados hereditarios: Maquiavelo consideraba que el poder


derivado de los principados hereditarios resultaba más
provechoso y fácil de mantener que el de los nuevos principados.
Esto debido a que el pueblo estaba acostumbrado a regirse por
normas ya establecidas desde un tiempo considerable y a no
buscar desesperadamente la libertad. En este punto, vale la pena
preguntarse ¿poder a costa de libertad? Es esto ¿digno de un
filósofo?

– Control sobre nuevos principados: la lección en estos casos


radicaba en que se debía erradicar el linaje político anterior para
instaurar al nuevo régimen y así evitar el recuerdo de las buenas
acciones del linaje anterior y prevenir una probable rebelión.
Como se puede notar, este punto sigue siendo muy utilizado
como herramienta política en la mayor parte de Estados en el
mundo. Por lo que, las lecciones de Maquiavelo no se limitan en
su aplicabilidad aún en este siglo y en repúblicas y democracias
que han superado ya la monarquía como única forma de
gobierno.

– Maneras de gobernar nuevos territorios: De acuerdo con el


autor de El Príncipe, existen tres formas de gobernar nuevos
territorios: destruyéndolos, viviendo un tiempo dentro del territorio
para ganar aceptación o dejar que la gente siga viviendo con las
leyes que ya tenían, pero cobrándoles un tributo e instaurando un
gobierno oligárquico que asegure la lealtad hacia el principado.
Como se puede notar, las características de inmoralidad en las
enseñanzas de Maquiavelo eran evidentes propias del realismo
político.

– El uso de la fuerza en el mantenimiento del poder y el gobierno


de nuevos territorios: un principado fuerte y con ambición debía
cuidar de manera eficiente su armamento y tenerlo disponible. Así
pues, un principado con armas y efectivos suficientes listos para
usar la fuerza mantendría su poderío, mientras que uno
desarmado, lo perdería.

– El uso inteligente de la maldad y de la fuerza: Maquiavelo


consideró que el príncipe debía tener convicción firme en su toma
de decisiones. Y que cando debiera utilizar la fuerza lo hiciera con
máxima intensidad y por corto periodo de tiempo, arrasar con los
opositores al régimen para no temer después de su venganza y el
resto del tiempo tratar al pueblo con moralidad y benevolencia
para no causar miedo excesivo y hartazgo que pudiera conllevar
un levantamiento de los gobernados.

– La maldad, la bondad y la naturaleza humana: Maquiavelo


señala que el ser humano es vil por naturaleza y que la realidad
es mala. Así pues, todo hombre que se constituya bueno en un
mundo de malvados está destinado a planificar su propia ruina.
Por lo que, sugiere que las personas deben aprender a no ser
buenos. En este punto, la descripción fenomenológica de la
realidad y los efectos naturales de comportamiento del ser
humano dan muestra de la vena filosófica del autor.

– La suerte y la virtud: existen dos tipos de gobiernos, los


adquiridos por suerte (solo por herencia o por alineación por azar
de las circunstancias para el beneficio personal) y por virtud. Para
Maquiavelo, la inteligencia y la virtud mantendrían por más tiempo
y de manera más eficiente el poder. Esto dependería del grado de
adiestramiento del príncipe y sus objetivos.

Oración: Se le suele adjudicar a Maquiavelo que el fin justifica los


medios, aunque la realidad es que no la escribió textualmente en
su obra
Aparentar y no ser: Maquiavelo, al igual que otros realistas
políticos, consideró que el ser humano con intenciones de poder
debía saber cuándo ser león y cuando ser zorro. León cuando
fuese necesario atacar sin compasión y zorro cuando se
necesitara ser intrépido y librar las trampas. Consideró que el
vulgo solo se dejaba guiar por las apariencias y que realmente no
conocía a profundidad al gobernante. Y en cuestión estratégica,
por ejemplo, al político le convendría aparentar ser religioso
porque si de verdad lo fuese, quizás al momento de emplear la
fuerza, su propia ideología y creencia limitaría la eficacia de su
estrategia. Como pude verse, Maquiavelo fue un maestro de la
estrategia y la manipulación.

– Un texto atemporal: como ya hemos visto, si bien las lecciones


de El Príncipe fueron escritas en 1513, muchas de sus
enseñanzas siguen siendo válidas incluso en otras formas de
gobierno o como parte de las estrategias que personas o
instituciones sigan con la intención de dominar. Eso sí, con ligeros
ajustes a la situación particular y que hoy en día se podrían poner
en duda su legitimidad debido a factores contemporáneos como la
separación de poderes, el republicanismo y el Estado de derecho.
Sin embargo, la naturaleza humana, de acuerdo con realistas
políticos como lo fue Maquiavelo, siempre busca imponerse por
medio del instinto y la fuerza natural, más allá de normas o
costumbres.

– ¿El fin justifica los medios?: esta famosa frase se le suele


adjudicar a Maquiavelo, aunque la realidad es que no la escribió
textualmente en su obra. Más bien, es una forma de entender a
grandes rasgos su pensamiento y sus formas de ver el poder y la
vida. Las enseñanzas de inmoralidad social y consejería acerca
de cómo mantener el poder pueden resumirse en esta frase
popular.

Como se puede apreciar, el texto de El Príncipe tiene una utilidad


práctica en múltiples niveles y más allá de que es un manual para
mantener el poder en un principado, su aplicabilidad va más allá
por los diferentes elementos de naturaleza humana que utiliza.
Sin duda, el debate académico de considerar a Maquiavelo como
un filósofo o un no filósofo continúa. Para algunos, ciertamente lo
es; mientras que para otros es simplemente un diplomático y
analista político que sirvió a la cúpula del poder del siglo XVI y
que plasmó sus ideas por medio de la literatura. En todo caso,
quizá sea una cosa u otra o todas a la vez.

En conclusión, si bien sus apreciaciones y descripciones


fenomenológicas de la naturaleza humana lo pueden identificar
como filósofo; la época en la que vivió y su contexto favorecieron
su sumisión hacia el poder enorme de los Medici de aquél
entonces. En todo caso, autores posteriores del Realismo político
como es el caso de Thomas Hobbes, ahondaron en descripciones
y análisis más profundos y detallados de la naturaleza humana y
su comportamiento en la realidad. Sin embargo, Maquiavelo sigue
siendo un referente en el estudio clásico de la realismo político y
un libro de culto para filósofos, asesores, políticos, politólogos,
internacionalistas y el mundo literario en general.

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