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TEMA: EL PERDON

EL PERDÓN

El pecado es el problema mayor de la vida, puesto que el pecado es la


separación de la solución mayor de la vida, Dios, la fuente de toda
bondad y vida y gozo. El pecado es real. Así también lo es la justicia y el
perdón. Cristo comparó el perdón con la cancelación de una deuda
(Lucas 7:36-50). Cuando hemos perdonado a alguien, él no nos debe nada
porque su cuenta queda pagada y cancelada.

JESÚS VINO PARA PROVEERTE LA VIDA QUE NECESITAS

Jesús no vivió en la tierra sólo para probar que Él era Dios. El vino a darte
vida eterna, a ofrecerte perdón, a liberarte del pecado y la culpa, a darte
una vida plena y significativa aquí en la tierra. Como Jesús es Dios puede
proveer el perdón de los pecados y capacitarte para vivir la vida
abundante.
Romanos 8:1 Ahorá, pues, ninguná condenácio n háy párá los que está n en Cristo Jesu s, los que
no ándán conforme á lá cárne, sino conforme ál Espí ritu.

Jesús da por sentado que todos conocemos nuestra necesidad de perdón.


Los creyentes con frecuencia hacemos cosas con las cuales ofendemos a
Dios y necesitamos su perdón. Esto lo demuestran sus palabras:

Mateo 6:14. Porque si perdoná is á los hombres sus ofensás, os perdonárá támbie n á vosotros
vuestro Pádre celestiál;

La Palabra ofensa (paraptoma) significa tropezar, caer, resbalar,


equivocarse, desviarse de la justicia y verdad. Implica hacer algo que
ofende a otra persona. Todos con frecuencia hemos transgredido la ley de
Dios, aún el más piadoso entre nosotros falla en guardar perfectamente la
ley de Dios, quedamos cortos en relación a lo que Dios pide que seamos y
hagamos, tropezamos, caemos, nos equivocamos. En ocasiones salimos de
la senda que debemos seguir, nos desviamos y pasamos a la zona
prohibida. Todos con frecuencia de una u otra manera ofendemos a Dios
pecamos contra Dios ya sea de palabras, pensamientos, intensiones,
sentimiento, acciones, porque somos pecadores por naturaleza, Dios
mismo dice que no hay hombre que nunca peque, Ecl. 7:20. Romanos 7:18
-20 describe la lucha del creyente porque el pecado está en nosotros, en
nuestro hombre carnal, en nuestra vieja naturaleza. Solo por la gracia y
misericordia de Dios, los creyentes somos salvos y herederos de la patria
celestial. La palabra que define Pecado de las siguientes maneras:
Isaías 1:18 . Venid luego, dice Jehová , y estemos á cuentá: si vuestros pecádos fueren como lá gráná,
como lá nieve será n emblánquecidos; si fueren rojos como el cármesí , vendrá n á ser como bláncá
láná.

El profeta Isaías describe que es Dios mismo quien empieza llamándonos a


acercarnos a Él para recibir la limpieza de la mancha de nuestra iniquidad,
el perdón de nuestros pecados. Dios utiliza dos ejemplos para transmitir el
mismo mensaje: “[1] aunque vuestros pecados sean como la grana… [2]
Aunque sean rojos como el carmesí”. Tanto la grana como el carmesí son
de color rojo intenso. Es como si Dios dijera: “Aun si sus pecados fueran tan
grandes…”. Y Dios continúa diciendo: “[1] como la nieve serán
emblanquecidos… [2] como blanca lana quedarán”. Ahora Dios lleva el
ejemplo al otro extremo, del rojo muy intenso al blanco más puro. Dios no
dice que después de limpiar los pecados, que son como rojo intenso,
quedaran sólo rojos. Dios tampoco dice que después de limpiar los
pecados, que son como rojo intenso, quedarán color rosa. Dios dice que
después de limpiar los pecados, que son como rojo intenso, quedarán
perfectamente blancos. No habrá mancha en lo absoluto, el pecado será
limpiado hasta que no quede rastro alguno. ¿Qué es eso tan poderoso y
eficaz que Dios utiliza para limpiar el pecado? “la sangre de Jesús su Hijo
[es la que] nos limpia de todo pecado”
1 Juan. 1:7 Pero si ándámos en luz, como el está en luz, tenemos comunion unos con otros, y lá sángre de Jesucristo su Hijo
nos limpiá de todo pecádo.

Jesucristo nunca pecó, Su vida nunca se manchó con el pecado, Él


derramó Su preciosa sangre en la cruz del calvario para limpiar todos
nuestros pecados (pasados, presentes y futuros).

¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DE PERDONARTE A TI MISMO?

La biblia nunca habla acerca de la idea de "perdonarte a ti mismo". Se nos


dice que debemos perdonar a otros cuando ellos nos ofenden y buscan el
perdón. Cuando pedimos el perdón de Dios basados en que Cristo ya ha
pagado por nuestros pecados y habiendo confiado en él como Salvador y
Señor, él nos perdona. Asimismo, con sentimientos de culpa, podemos
aceptar el hecho de que somos perdonados en Cristo, o podemos creer la
mentira del diablo de que todavía somos culpables y por lo tanto debemos
sentirnos culpables.
La biblia dice que cuando Dios nos perdona, él "ya no más se acordará de
nuestro pecado"

Jeremías 31:34bb porque perdonáre lá máldád de ellos, y no me ácordáre más de su pecádo.

Esto no significa que el Dios omnisciente se olvida porque él nos perdona.


Por el contrario, él decide no traer nuestro pecado para sí mismo o para
otros. Cuando nuestros antiguos pecados vienen a la mente, podemos
elegir permanecer en ellos (con los resultantes sentimiento de culpa), o
podemos elegir llenar nuestras mentes con pensamientos del grandioso
Dios que nos perdonó, agradecerle y alabarlo por eso (Filipenses 4:8).
Recordar nuestros pecados sólo es beneficioso cuando nos recuerda la
magnitud del perdón de Dios y hace que perdonar a los demás sea más
fácil para nosotros. Lamentablemente, hay personas que no "se perdonan
a sí mismos", es decir, que no se mueven más allá de su pasado, porque
realmente no quieren olvidarse de sus antiguos pecados, eligiendo más
bien el seguir obteniendo una emoción sustituta de revivirlos en sus mentes.
Esto, también, es un pecado y se debe confesar y abandonar. De la misma
manera, cada vez que queremos revivir mentalmente nuestro pecado,
cometemos el mismo pecado otra vez. Si esto está sucediendo en la vida
de los cristianos, el patrón de pecado, culpa, pecado, culpa puede ser
destructivo y nunca termina.

El recordar que nuestros pecados son perdonados debería ayudar a que


sea más fácil el perdonar los pecados de los demás

1 Timoteo 1:15 15 Pálábrá fiel y digná de ser recibidá por todos: que Cristo Jesus vino ál mundo párá sálvár á
los pecádores, de los cuáles yo soy el primero.

El perdón nos debe recordar el gran Salvador que nos perdonó y siempre
seremos perdonados, aunque sin merecerlo, y quien nos acerca en
obediencia amorosa a. Dios permitirá que nuestro pecado venga a la
mente (Satanás puede tener la intención de usarlo para un fin malo, pero
Dios lo permite para un buen propósito), pero él quiere que aceptemos su
perdón y nos regocijemos en su gracia. Así que, la próxima vez que tus
antiguos pecados vengan a tu mente, elije permanecer en su misericordia
y pensar en cómo debemos detestar el pecado.
EL PERDÓN NOS LIBERA

Perdonar es un proceso que no siempre es fácil. Cuando somos heridos,


cuando nos han hecho un mal, cuando hemos sido traicionados o nos han
juzgado mal. Quisiéramos defendernos y tomar la justicia en nuestras
manos. La palabra perdón qué significa: “No tener en cuenta la ofensa o
falta que otro ha cometido, librar a alguien de una obligación o castigo,
renunciar a un derecho, goce o disfrute”.

Colosenses 3:13-14 13 Soportándose unos á otros, y perdonáos unos á otros, si álguno tiene quejá contrá otro. De
lá mánerá que Cristo os perdono, ásí támbien hácedlo vosotros, sobre todo vestíos de ámor, que es el vínculo
perfecto.

Existe un detalle importante que debemos tener presente cuando


decidimos perdonar y ese detalle es el siguiente: al perdonar es posible
que esa persona o personas que resolvemos perdonar, jamás cambien su
forma de ser, sus actitudes y puede ser que ni siquiera reconozca la herida
o el daño que han producido. Pero aunque esto llegara a pasarte, eso no
debe detenerte ni frenarte para que perdones ya que entonces, el
problema viene siendo de esa persona, no tuyo.

Perdonar no quiere decir que sigas siendo el mismo con esa persona que
te causó el daño o que le vayas a tener la misma confianza. Perdonar no
significa que vas a tolerar los abusos o maltratos de nadie, ni que vas a
permitir que te falte el respeto. Perdonar quiere decir que vas a dejar de
estar resentido(a) y que no quieres llevar más esa carga que es tan pesada
y no es tuya. Significa que vas a dejar la justicia en las manos de Dios o
como dicen las escrituras: “que lo que el hombre sembró, eso cosechará”.

Son tantas las veces que ofendemos a Dios y le fallamos y sin embargo el
decide absolvernos por amor. El borras nuestras culpas y las echa a lo más
profundo de la mar. Que cuando oramos decimos: “padre perdona
nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

Mateo 18:21-22 21 Entonces se le ácerco Pedro y le dijo: Senor, ¿cuántás veces perdonáre á mi hermáno que
peque contrá mí? ¿Hástá siete? 22 Jesus le dijo: No te digo hástá siete, sino áun hástá setentá veces siete.

Al decir Jesús que debemos perdonar hasta setenta veces siete, estaba
pensando no sólo en nuestras almas, sino en salvar nuestros cuerpos del
síndrome de colitis, de enfermedades cardíacas, de la hipertensión arterial
y de muchas otras enfermedades. Nadie es perfecto pero cuando se
perdona, el amor es fortalecido.
PELIGROS DE NO QUERER PERDONAR A OTROS

 No perdonar a otros, muestra que la persona no conoce la


verdadera perfección de Dios, y la naturaleza pecadora del
hombre.

Romanos 3:10. Como está escrito: No háy justo, ni áun uno.

 No perdonar a otros, muestra que la persona anda y vive en una


actitud de auto justificación. Se siente mejor que otros, y se considera
capacitada para hablar y mirar desde arriba los pecados de otros.

 No perdonar a otros, muestra que la persona vive según las normas


de la sociedad y no según la Palabra de Dios.

 No perdonar a otros, muestra que la persona no está interesada en


el crecimiento y edificación de otros, los creyentes tenemos que
ayudamos y amamos unos a otros, y cuidamos y restauramos unos a
otros cuando tropezamos, resbalamos, caemos, erramos y nos
desviamos.

 No perdonar a otros, muestra que la persona no se ha mirado a sí


mismo ni a sus propios pecados. No se conoce a sí mismo, no
conoce su verdadero ego, ni el egoísmo interior ni las motivaciones
que caracterizan la depravación del hombre.

 Los resentimientos contra otros causan perturbación interior, en


diferente grado consumen la mente y las emociones de la persona.
Pueden causar problemas mentales, emocionales y físicos.

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