Contraargumentos
Un contraargumento es un razonamiento con el que se busca contrarrestar una idea
previamente enunciada. Implica no solo cuestionar un argumento, sino dar razones
para explicar por qué no es válido.
Es un elemento constitutivo de la dialéctica y resulta fundamental en áreas como el
derecho, la política o la diplomacia.
Cabe destacar que un argumento puede ser refutado de muchas maneras y, por lo
tanto, existe la posibilidad de que haya más de un contraargumento para el mismo
argumento.
Para comprender cómo funciona un contraargumento, es importante recordar cómo se
componen los argumentos. Estos son razonamientos formados por premisas (una serie
de ideas consideradas verdaderas) y una conclusión (una idea derivada de las
anteriores).
Un ejemplo de argumento podría ser:
Premisa 1. Los perros de este criadero son de la raza setter irlandés.
Premisa 2. El cachorro que tengo en casa es de ese criadero.
Conclusión. El cachorro que tengo en casa es un setter irlandés.
Ver también: Tipos de argumentos
Tipos de contraargumentos
Un contraargumento puede ser:
Objeción. Un argumento puede ser objetable cuando la conclusión es incompatible con
alguna de las premisas de las que deriva. Por ejemplo, considerando la
argumentación anterior, se podría contraargumentar: No es cierto, los perros de ese
criadero son caniches.
Cuando se realiza una objeción, se desarma el vínculo entre las premisas y la
conclusión del argumento dado, y la discusión vuelve al comienzo.
Recusación. En una argumentación, la relación entre premisas y conclusión responde
a que se da por sentado un principio que las conecta de alguna forma. Ese principio
se llama garantía.
Las garantías son enunciados generales de tipo condicional que no son componentes
estrictos del argumento (no son las premisas), pero que el argumentador debe
enunciar si se lo solicitan (cuando se pregunta “¿y eso qué tiene que ver?” se pide
dejar en claro cuál es el vínculo entre premisas y conclusiones).
En el caso mencionado, la garantía podría ser: los perros que provienen de un mismo
criadero suelen ser de la misma raza (si P → Q, porque G).
Hay cuatro formas de recusación:
– Recusación de principio. Se da cuando se desacredita la garantía como regla
válida que sostiene el vínculo entre premisas y conclusión. Por lo tanto, el paso
de las premisas a la conclusión queda desarticulado. Por ejemplo:
Argumento:
Premisa 1. Los estudiantes que estudian mucho obtienen las mejores calificaciones.
Premisa 2. Para el próximo examen voy a estudiar mucho.
Conclusión. En el próximo examen obtendré la mejor calificación.
Garantía. Estudiar mucho asegura un buen desempeño en las evaluaciones.
Contraargumento: Quienes obtienen mejores calificaciones son alumnos muy
inteligentes o con buena memoria. Por lo tanto, estudiar mucho no es un medio para
obtener buenas calificaciones.
– Recusación de excepción. Se da cuando se concede la garantía como una regla
válida, pero que no es aplicable en el caso puntual que se argumenta, por
cuestiones excepcionales. Por ejemplo:
Argumento: Se realizó una encuesta y treinta alumnos dijeron que prefieren lengua a
matemática. Solo veinte alumnos dijeron lo contrario. Por lo tanto, la mayoría de
los alumnos prefiere lengua a matemática.
Contraargumento: El día en que se realizó la encuesta hubo treinta alumnos
ausentes, por lo que la encuesta tiene un margen de error considerable.
– Reserva. Se da cuando se considera que la garantía puede o no ser aplicable al
caso. La inferencia es cuestionable y se pone en duda su aplicabilidad. Por
ejemplo:
Argumento: La devaluación de la moneda hace que el valor del salario sea menos
rentable que en otros países…
Contraargumento: ...a menos que las empresas aumenten los salarios para que no
dejen de ser competitivos a nivel internacional.
– Contraanalogía. Se da cuando se invalida un argumento proponiendo otro análogo.
Este debe tener la misma estructura que el razonamiento que pretende desarticular y
su invalidez debe ser indiscutible. Es decir, debe ser un argumento equivalente.
Por ejemplo: Comer chatarra todos los días y esperar no tener colesterol es como
pretender hacer ejercicio sin cansarse. / Aplicar represión para contener la
rebeldía juvenil es como intentar apagar el fuego echándole combustible.
Refutación. La contraargumentación no invalida al argumento sino que propone otras
razones para llegar a una conclusión opuesta a la del argumento que pretende
desarticular o para que, al menos, se admitan como razones parejas. En la
refutación, cobra relevancia la ponderación de razones opuestas, es decir, es
importante determinar que hay algunas con mayor peso o relevancia que otras. Hay
tres formas de refutación:
– Refutación contradicente (A pero B). Cuando se aceptan las premisas y la
conclusión del argumento a refutar, pero se ofrece una premisa alternativa de mayor
peso, incompatible con ellas. Por ejemplo:
Argumento:
Premisa 1: La pulmonía se trata aplicando al paciente penicilina.
Premisa 2: El paciente tiene pulmonía.
Conclusión: Debe tratarse al paciente con penicilina.
Contraargumento: El paciente es alérgico a la penicilina y no puede someterse a ese
tratamiento.
– Refutación atenuante (A aunque B). Se da cuando el procedimiento es inverso. El
argumento inicial se contrarresta con una premisa alternativa de menor peso de modo
que, al contraponer argumento y contraargumento, la conclusión sigue siendo la
misma. A pesar de que el contraargumento no tiene la fuerza necesaria para
contrarrestar al argumento inicial, de algún modo lo debilita. Por ejemplo:
Argumento: Cirilo no es una persona de fiar. En reiteradas ocasiones ha mentido y
engañado a sus padres para salirse con la suya.
Contraargumento: Aunque sí es cierto que ha pedido disculpas por sus errores del
pasado y ha prometido que no lo volvería a hacer.
– Refutación invalidante (A y también B). Se da cuando se entiende que las premisas
del argumento y del contraargumento tienen el mismo o muy parecido peso. De este
modo, se pone en duda que de las premisas del argumento inicial se infiera su
conclusión. Por ejemplo:
Argumento: La oferta laboral en el exterior que recibió Benjamín es la mejor porque
le ofrecerá una excelente remuneración y calidad de vida.
Contraargumento: Pero también es cierto que deberá alejarse de su familia y amigos
por tiempo indeterminado.
Estructura de la contraargumentación
En la elaboración de una contraargumentación se intenta alcanzar la mayor
efectividad posible de la forma más evidente y directa, con la intención de
ahorrarle esfuerzo al interlocutor y que la potencia del contraargumento no se
diluya en una enunciación confusa o indirecta.
Por eso, se priorizan las objeciones por sobre las recusaciones y estas por sobre
las refutaciones.
La objeción resulta el procedimiento más evidente porque implica demostrar la
falsedad del argumento.
La recusación —en la que se desacredita la garantía, no las premisas de los
argumentos y se evalúan de acuerdo a si resultan más o menos confiables— supone una
estrategia más costosa.
La refutación compone la serie de contraargumentos con menor peso, porque involucra
la ponderación de razones cuyo resultado no es seguro.
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