0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas7 páginas

Historia

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas7 páginas

Historia

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Periodo NeoBatllsimo 1946-1966

El neobatllismo en Uruguay, que abarca aproximadamente


desde 1946 hasta 1966, representa un período significativo en
la historia política, económica y social del país. Esta corriente
política se enmarca dentro de la tradición batllista, iniciada por
José Batlle y Ordóñez a principios del siglo XX, y busca la
modernización del estado uruguayo en un contexto de
transformaciones globales y locales.
Contexto histórico: Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo
experimentó una serie de cambios significativos. La creación de
organismos internacionales y la promoción de políticas de
bienestar social marcaron el nuevo orden mundial.
Uruguay, en este contexto, se vio influenciado por las ideas del
Estado de Bienestar que estaban surgiendo en Europa y
América.

A finales de los años 40, Uruguay enfrentó una crisis económica


caracterizada por el aumento de la inflación, el desempleo y la
pobreza. Estos problemas generaron descontento social y una
búsqueda de soluciones políticas.

El batllismo original se había centrado en la promoción de la


justicia social, la educación y la intervención estatal en la
economía. Estas ideas fueron reinterpretadas y adaptadas por
los líderes del neobatllismo.

Luis Batlle Berres, primo de José Batlle y Ordóñez, fue una figura
central en este período. Su gobierno se enfocó en la
modernización del país y en la creación de un Estado más activo
en la economía.
Políticas de Bienestar: Se implementaron políticas que
favorecían la salud, la educación y la vivienda, promoviendo así
el bienestar social.
Fomento a la Industria: Se buscó diversificar la economía,
apoyando la industrialización y la creación de empleo. Se
llevaron a cabo obras de infraestructura y se incentivó la
inversión en el sector industrial.

Durante este período, se fortalecieron los derechos laborales, se


promovieron mejoras en las condiciones de trabajo y se
reconocieron los derechos de los sindicatos.
Se establecieron políticas de vivienda que buscaban resolver el
déficit habitacional, mejorando la calidad de vida de amplios
sectores de la población.
El neobatllismo promovió la democracia participativa,
fomentando la participación de los ciudadanos en el ámbito
político y social.
Se impulsaron reformas en el sistema educativo, con el objetivo
de garantizar el acceso a la educación para todos.

A mediados de la década de 1950, la economía uruguaya


comenzó a mostrar signos de debilidad. La inflación y el déficit
fiscal afectaron la sostenibilidad de las políticas implementadas.
Las crisis económicas, junto con la presión de sectores
conservadores y liberales, llevaron a la pérdida de apoyo
político.

Durante los años 60, se intensificaron las movilizaciones


sociales. Los movimientos estudiantiles y sindicales comenzaron
a demandar reformas más profundas y rápidas.
La respuesta del gobierno fue a veces represiva, lo que
incrementó las tensiones sociales y políticas.

Aunque el neobatllismo como corriente política declinó a finales


de los años 60, las tensiones acumuladas y la inestabilidad
política culminaron en el golpe militar de 1973, que derrocó al
gobierno democrático.
El golpe trajo consigo un período de dictadura que revirtió
muchas de las conquistas sociales y políticas logradas durante
el neobatllismo.

El neobatllismo dejó un legado duradero en la política uruguaya.


Sus principios de justicia social, equidad y promoción del
bienestar continúan influyendo en los discursos políticos y en las
políticas públicas hasta la actualidad. La lucha por los derechos
sociales y laborales que se intensificó en este período sentó las
bases para los movimientos posteriores en la década de 1970 y
más allá.

COLEGIADO BLANCO 1967

El "Colegiado Blanco" en Uruguay se refiere a la estrategia


adoptada por el Partido Nacional (también conocido como
Partido Blanco) en 1967, un año clave en la política uruguaya.
Este movimiento se produjo en un contexto de crisis política y
social y se asoció con la necesidad de un liderazgo colectivo en
vez de un solo candidato presidencial.
El Partido Nacional estaba dividido entre distintas facciones, lo
que dificultaba su capacidad para presentar un frente unido
ante el gobierno del Partido Colorado y ante el auge de la
izquierda.

En 1967, el Partido Nacional decidió formar un "Colegiado", un


órgano colegiado que asumió funciones ejecutivas y de
liderazgo, en lugar de elegir un único candidato para las
elecciones presidenciales de 1966.

El colegiado estaba compuesto por representantes de las


diversas corrientes internas del partido, lo que buscaba reflejar
la pluralidad y la necesidad de consenso dentro de la
organización.

La principal meta del Colegiado era lograr la unidad del Partido


Nacional en un momento de fragmentación. Se buscaba
construir una plataforma común que pudiera atraer a diversos
sectores de la sociedad uruguaya.

La estrategia del Colegiado se centró en la presentación de un


programa político que incluía reformas económicas y sociales,
así como un enfoque en la seguridad y el orden, buscando
contrarrestar el crecimiento de la izquierda. El Colegiado
promovió la participación de la base militante del partido,
buscando fortalecer la conexión entre la dirección del partido y
sus simpatizantes.

El Colegiado Blanco es recordado como un intento de consolidar


la unidad y el liderazgo en un momento de crisis dentro del
Partido Nacional. Aunque no logró su objetivo en el corto plazo,
esta experiencia sirvió como referencia para futuras estrategias
de organización y coalición dentro del partido, y su legado
continúa influenciando la política nacional en Uruguay.

El proceso hacia el golpe de estado en Uruguay, que ocurrió el


27 de junio de 1973, estuvo marcado por una serie de eventos
políticos y sociales que culminaron en la instauración de un
régimen autoritario. A continuación se describen algunos de los
factores clave:

Contexto Político: Desde la década de 1960, Uruguay


experimentó una creciente polarización política. La crisis
económica, el aumento de la inflación y el desempleo generaron
descontento social.
Auge de la Guerrilla: La aparición de movimientos guerrilleros,
como el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros,
intensificó la violencia política y la represión por parte del
Estado. Esto llevó a una escalada de conflictos entre el gobierno
y grupos de oposición.
Gobierno de Juan María Bordaberry: En 1972, Bordaberry, quien
asumió la presidencia en 1972, trató de controlar la situación
mediante medidas autoritarias y el respaldo de las Fuerzas
Armadas, lo que debilitó la democracia.

Apoyo Militar: La colaboración entre Bordaberry y las Fuerzas


Armadas fue crucial. El Ejército, preocupado por el avance de la
guerrilla y la inestabilidad, apoyó la idea de un golpe de estado.

Golpe de Estado: El 27 de junio de 1973, el gobierno disolvió el


Parlamento y prohibió actividades políticas, estableciendo una
dictadura que se mantendría hasta 1985. La represión se
intensificó, con violaciones a los derechos humanos y la
persecución de opositores.

Este proceso marcó un periodo oscuro en la historia uruguaya,


con profundas repercusiones sociales y políticas que aún se
sienten hoy.

Las elecciones de 1971 en Uruguay se llevaron a cabo el 28 de


noviembre y fueron un momento crucial en la historia política
del país. Aquí algunos puntos clave:

Contexto: Las elecciones se desarrollaron en un clima de


creciente tensión política, con un aumento de la violencia y la
actividad guerrillera, especialmente por parte del Movimiento de
Liberación Nacional-Tupamaros.
Partidos Políticos: Participaron los principales partidos
tradicionales: el Partido Nacional (PN), el Partido Colorado (PC) y
la Unión Popular, que representaba a la izquierda.

Resultados: El Partido Nacional, liderado por Juan María


Bordaberry, ganó las elecciones, pero sin una mayoría clara.
Bordaberry asumió la presidencia en marzo de 1972, en un
contexto de crisis económica y social.
Consecuencias: La falta de estabilidad política y el aumento de
la violencia llevaron a Bordaberry a tomar medidas autoritarias.
Esto sentó las bases para el golpe de estado de 1973.
Estas elecciones reflejaron un momento de polarización y fueron
un paso hacia el establecimiento de un régimen militar que
cambiaría drásticamente el rumbo del país.

El golpe de estado en Uruguay ocurrió el 27 de junio de 1973 y


marcó el inicio de un régimen autoritario que duraría hasta
1985. Aquí están los aspectos más destacados:

Contexto Previo: La situación política y social se había


deteriorado durante los años anteriores, con un aumento de la
violencia política, la actividad guerrillera del Movimiento de
Liberación Nacional-Tupamaros y una crisis económica
creciente.

Gobierno de Bordaberry: Juan María Bordaberry asumió la


presidencia en 1972, impulsando políticas autoritarias y
fortaleciendo la colaboración con las Fuerzas Armadas, lo que
generó tensiones con la oposición política.
Disolución del Parlamento: El 27 de junio, Bordaberry, apoyado
por el ejército, disolvió el Parlamento y prohibió las actividades
políticas, justificando la acción como necesaria para restaurar el
orden.

Represión y Control: Tras el golpe, se estableció un régimen


militar que implementó una severa represión, con violaciones
sistemáticas de los derechos humanos, detenciones arbitrarias y
torturas.
Impacto a Largo Plazo: La dictadura dejó profundas huellas en la
sociedad uruguaya, con miles de desaparecidos y un legado de
trauma que aún se busca abordar en la actualidad.

Este golpe fue un punto de inflexión en la historia de Uruguay,


alterando radicalmente su estructura política y social.

La dictadura cívico-militar en Uruguay, que se extendió desde


1973 hasta 1985, fue un periodo caracterizado por la represión,
la violación de derechos humanos y el autoritarismo. A
continuación, se detallan sus principales aspectos:

Instauración del Régimen: El golpe de estado del 27 de junio de


1973 disolvió el Parlamento y prohibió las actividades políticas.
Juan María Bordaberry, en colaboración con las Fuerzas
Armadas, tomó el control del gobierno.

Características del Régimen:


Represión: Se implementó una intensa persecución de
opositores políticos. Miles de personas fueron arrestadas,
torturadas y desaparecidas.

Censura: La prensa fue controlada y censurada. La disidencia


fue silenciada, y se prohibieron los partidos políticos y las
organizaciones sociales.

Violaciones a Derechos Humanos: Instituciones como la OCOA


(Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas)
llevaron a cabo operaciones represivas. Se estima que alrededor
de 200 personas fueron desaparecidas y miles fueron detenidas.

Economía: La dictadura aplicó políticas económicas neoliberales


que inicialmente generaron estabilidad, pero que también
llevaron a un aumento de la desigualdad y el desempleo a largo
plazo.

Resistencia y Oposición: A pesar de la represión, surgieron


movimientos de resistencia y luchas sociales. Organizaciones de
derechos humanos comenzaron a documentar abusos y exigir
justicia.

Transición a la Democracia: La presión interna e internacional,


junto con crisis económicas, llevaron a un proceso de apertura
política. En 1980, un plebiscito para ratificar la constitución
promovida por la dictadura fue rechazado, lo que aceleró la
caída del régimen.

Retorno a la Democracia: En 1985, se restableció la democracia


con la elección de un nuevo gobierno, aunque el legado de la
dictadura continúa influyendo en la política y la sociedad
uruguaya.

Este periodo es fundamental para entender las


dinámicas sociales y políticas de Uruguay en la actualidad, así
como los esfuerzos por la memoria, verdad y justicia.

La restauración democrática en Uruguay, que se produjo entre


1985 y 1990, fue un periodo crucial en el que el país transitó de
un régimen autoritario a un sistema democrático. Aquí se
destacan los aspectos más relevantes:

Fin de la Dictadura: Tras la crisis económica y la presión social,


la dictadura militar comenzó a perder legitimidad. El plebiscito
de 1980, que buscaba legitimizar la constitución del régimen,
fue rechazado, lo que marcó el inicio del proceso de transición.

Elecciones de 1984: En noviembre de 1984 se celebraron


elecciones libres. El Frente Amplio y el Partido Nacional se
presentaron, pero el Partido Colorado, bajo la conducción de
Julio María Sanguinetti, ganó las elecciones. Sanguinetti asumió
la presidencia en marzo de 1985.

Reconciliación Nacional: El nuevo gobierno enfrentó el desafío


de reconciliar a una sociedad polarizada. Se impulsaron políticas
de diálogo y reconciliación, aunque el tema de los derechos
humanos y las violaciones cometidas durante la dictadura
seguía siendo sensible.

Leyes de Impunidad: En 1986, se aprobó la Ley de Caducidad,


que otorgó impunidad a los militares involucrados en violaciones
de derechos humanos. Esto generó controversia y protestas de
organismos de derechos humanos.

Estabilidad Política y Económica: Durante este periodo, el


gobierno de Sanguinetti implementó políticas para estabilizar la
economía, que incluían medidas de ajuste y reformas
estructurales, aunque enfrentaron desafíos y críticas.

Elecciones de 1989: En las elecciones de 1989, el Partido


Nacional ganó, liderado por Luis Alberto Lacalle. Este resultado
consolidó la alternancia política y el retorno a la democracia.

La restauración democrática sentó las bases para un sistema


político plural y estable en Uruguay, aunque los ecos de la
dictadura y las demandas de justicia por las violaciones a los
derechos humanos continuaron siendo temas centrales en la
agenda política.

También podría gustarte