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María en el Plan de Salvación

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Dios...

se hizo carne, y puso su morada entre


REDEMPTORIS MATER nosotros.» (Jn 1, 1. 14), haciéndose nuestro hermano.
Esta misma plenitud señala el momento en que el
CARTA ENCÍCLICA DEL SUMO Espíritu Santo, que ya había infundido la plenitud de
PONTÍFICE gracia en María de Nazaret, plasmó en su seno
virginal la naturaleza humana de Cristo. Esta plenitud
JUAN PABLO II
define el instante en el que, por la entrada del eterno
SOBRE LA MADRE DEL REDENTOR en el tiempo, el tiempo mismo es redimido y,
llenándose del misterio de Cristo, se convierte
definitivamente en « tiempo de salvación.» Designa,
finalmente, el comienzo arcano del camino de la
 INTRODUCCIÓN Iglesia. En la liturgia, en efecto, la Iglesia saluda a
María de Nazaret como a su exordio,[3] ya que en la
 I Parte: MARÍA EN EL MISTERIO DE CRISTO Concepción inmaculada ve la proyección, anticipada
en su miembro más noble, de la gracia salvadora de
 II Parte: LA MADRE DE DIOS EN EL CENTRO la Pascua y, sobre todo, porque en el hecho de la
DE LA IGLESIA PEREGRINA Encarnación encuentra unidos indisolublemente a
Cristo y a María: al que es su Señor y su Cabeza y a
 III PARTE: MEDIACIÓN MATERNA
la que, pronunciando el primer fiat de la Nueva
 CONCLUSIÓN Alianza, prefigura su condición de esposa y madre.

2. La Iglesia, confortada por la presencia de Cristo


 Contenido
(cf. Mt 28, 20), camina en el tiempo hacia la
Venerables hermanos, consumación de los siglos y va al encuentro del
Amadísimos hijos e hijas: Señor que llega. Pero en este camino --deseo
¡Salud y bendición apostólica! destacarlo enseguida-- procede recorriendo de nuevo
el itinerario realizado por la Virgen María, que
«avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo
INTRODUCCIÓN fielmente la unión con su Hijo hasta la Cruz.»[4]
Tomo estas palabras tan densas y evocadoras de la
1. LA MADRE DEL REDENTOR tiene un lugar Constitución Lumen gentium, que en su parte final
preciso en el plan de la salvación, porque «al llegar la traza una síntesis eficaz de la doctrina de la Iglesia
plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido sobre el tema de la Madre de Cristo, venerada por
de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se ella como madre suya amantísima y como su figura
hallaban bajo la ley, para que recibieran la filiación en la fe, en la esperanza y en la caridad.
adoptiva. La prueba de que sois hijos es que Dios ha
enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo Poco después del Concilio, mi gran predecesor Pablo
VI quiso volver a hablar de la Virgen Santísima,
que clama: ¡Abbá, Padre!» (Gál 4, 4-6)
exponiendo en la Carta Encíclica Christi Matri y más
Con estas palabras del apóstol Pablo, que el Concilio tarde en las Exhortaciones Apostólicas Signum
Vaticano II cita al comienzo de la exposición sobre la magnum y Marialis cultus [5] los fundamentos y
bienaventurada Virgen María,[1] deseo iniciar criterios de aquella singular veneración que la Madre
también mi reflexión sobre el significado que María de Cristo recibe en la Iglesia, así como las diferentes
tiene en el misterio de Cristo y sobre su presencia formas de devoción mariana --litúrgicas, populares y
activa y ejemplar en la vida de la Iglesia. Pues, son privadas-- correspondientes al espíritu de la fe.
palabras que celebran conjuntamente el amor del
Padre, la misión del Hijo, el don del Espíritu, la 3. La circunstancia que ahora me empuja a volver
sobre este tema es la perspectiva del año dos mil, ya
mujer de la que nació el Redentor, nuestra filiación
cercano, en el que el Jubileo bimilenario del
divina, en el misterio de la «plenitud de los tiempos.
nacimiento de Jesucristo orienta, al mismo tiempo,
»[2]
nuestra mirada hacia su Madre. En los últimos años
Esta plenitud delimita el momento, fijado desde toda se han alzado varias voces para exponer la
la eternidad, en el cual el Padre envió a su Hijo «para oportunidad de hacer preceder tal conmemoración
que todo el que crea en él no perezca sino que tenga por un análogo Jubileo, dedicado a la celebración del
vida eterna. (Jn 3, 16). Esta plenitud señala el nacimiento de María.
momento feliz en el que «la Palabra que estaba con
Redemptoris Mater

En realidad, aunque no sea posible establecer un los cristianos, la verdad sobre la maternidad divina de
preciso punto cronológico para fijar la fecha del María fue confirmada solemnemente como verdad de
nacimiento de María, es constante por parte de la fe de la Iglesia. María es la Madre de Dios
Iglesia la conciencia de que María apareció antes de (Theotókos), ya que por obra del Espíritu Santo
Cristo en el horizonte de la historia de la concibió en su seno virginal y dio al mundo a
salvación.[6] Es un hecho que, mientras se acercaba Jesucristo, el Hijo de Dios consubstancial al Padre.[9]
definitivamente «la plenitud de los tiempos», o sea el «El Hijo de Dios... nacido de la Virgen María... se
acontecimiento salvífico del Emmanuel, la que había hizo verdaderamente uno de los nuestros...»,[10] se
sido destinada desde la eternidad para ser su Madre hizo hombre. Así pues, mediante el misterio de
ya existía en la tierra. Este «preceder» suyo a la Cristo, en el horizonte de la fe de la Iglesia
venida de Cristo se refleja cada año en la liturgia de resplandece plenamente el misterio de su Madre. A
Adviento. Por consiguiente, si los años que se acercan su vez, el dogma de la maternidad divina de María
a la conclusión del segundo Milenio después de fue para el Concilio de Éfeso y es para la Iglesia
Cristo y al comienzo del tercero se refieren a aquella como un sello del dogma de la Encarnación, en la que
antigua espera histórica del Salvador, es plenamente el Verbo asume realmente en la unidad de su persona
comprensible que en este período deseemos la naturaleza humana sin anularla.
dirigirnos de modo particular a la que, en la «noche»
de la espera de Adviento, comenzó a resplandecer 5. El Concilio Vaticano II, presentando a María en el
como una verdadera «estrella de la mañana» (Stella misterio de Cristo, encuentra también, de este modo,
matutina). En efecto, igual que esta estrella junto con el camino para profundizar en el conocimiento del
la «aurora» precede la salida del sol, así María desde misterio de la Iglesia. En efecto, María, como Madre
su concepción inmaculada ha precedido la venida del de Cristo, está unida de modo particular a la Iglesia,
Salvador, la salida del «sol de justicia» en la historia «que el Señor constituyó como su Cuerpo».[11] El
del género humano.[7] texto conciliar acerca significativamente esta verdad
sobre la Iglesia como cuerpo de Cristo (según la
Su presencia en medio de Israel --tan discreta que enseñanza de las Cartas paulinas) a la verdad de que
pasó casi inobservada a los ojos de sus el Hijo de Dios «por obra del Espíritu Santo nació de
contemporáneos-- resplandecía claramente ante el María Virgen». La realidad de la Encarnación
Eterno, el cual había asociado a esta escondida «hija encuentra casi su prolongación en el misterio de la
de Sión» (cf. So 3, 14; Za 2, 14) al plan salvífico que Iglesia-cuerpo de Cristo. Y no puede pensarse en la
abarcaba toda la historia de la humanidad. Con razón realidad misma de la Encarnación sin hacer
pues, al término del segundo Milenio, nosotros los referencia a María, Madre del Verbo encarnado.
cristianos, que sabemos como el plan providencial de
la Santísima Trinidad sea la realidad central de la En las presentes reflexiones, sin embargo, quiero
revelación y de la fe, sentimos la necesidad de poner hacer referencia sobre todo a aquella «peregrinación
de relieve la presencia singular de la Madre de Cristo de la fe», en la que « la Santísima Virgen avanzó»,
en la historia, especialmente durante estos últimos manteniendo fielmente su unión con Cristo.[12] De
años anteriores al dos mil. esta manera aquel doble vínculo, que une la Madre de
Dios a Cristo y a la Iglesia, adquiere un significado
4. Nos prepara a esto el Concilio Vaticano II, histórico. No se trata aquí sólo de la historia de la
presentando en su magisterio a la Madre de Dios en Virgen Madre, de su personal camino de fe y de la
el misterio de Cristo y de la Iglesia. En efecto, si es «parte mejor» que ella tiene en el misterio de la
verdad que «el misterio del hombre sólo se esclarece salvación, sino además de la historia de todo el
en el misterio del Verbo encarnado» --como Pueblo de Dios, de todos los que toman parte en la
proclama el mismo Concilio [8]--, es necesario misma peregrinación de la fe.
aplicar este principio de modo muy particular a
aquella excepcional «hija de las generaciones Esto lo expresa el Concilio constatando en otro pasaje
humanas», a aquella «mujer» extraordinaria que llegó que María «precedió», convirtiéndose en «tipo de la
a ser Madre de Cristo. Sólo en el misterio de Cristo Iglesia... en el orden de la fe, de la caridad y de la
se esclarece plenamente su misterio. Así, por lo perfecta unión con Cristo».[13] Este «preceder» suyo
demás, ha intentado leerlo la Iglesia desde el como tipo, o modelo, se refiere al mismo misterio
comienzo. El misterio de la Encarnación le ha íntimo de la Iglesia, a cual realiza su misión salvífica
permitido penetrar y esclarecer cada vez mejor el uniendo en sí --como María-- las cualidades de madre
misterio de la Madre del Verbo encarnado. En este y virgen. Es virgen que «guarda pura e íntegramente
profundizar tuvo particular importancia el Concilio la fe prometida al Esposo» y que «se hace también
de Éfeso (a. 431) durante el cual, con gran gozo de madre... pues ...engendra a una vida nueva e inmortal

2
Juan Pablo II

a los hijos concebidos por obra del Espíritu Santo y vista formal, esta expresión indica no sólo la
nacidos de Dios».[14] conclusión de un proceso cronológico, sino sobre
todo la madurez o el cumplimiento de un período
6. Todo esto se realiza en un gran proceso histórico y, particularmente importante, porque está orientado
por así decir, «en un camino». La peregrinación de la hacia la actuación de una espera, que adquiere, por
fe indica la historia interior, es decir la historia de las tanto, una dimensión escatológica. Según Ga 4, 4 y su
almas. Pero ésta es también la historia de los contexto, es el acontecimiento del Hijo de Dios quien
hombres, sometidos en esta tierra a la transitoriedad y revela que el tiempo ha colmado, por así decir, la
comprendidos en la dimensión de la historia. En las medida; o sea, el período indicado por la promesa
siguientes reflexiones deseamos concentrarnos ante hecha a Abraham, así como por la ley interpuesta por
todo en la fase actual, que de por sí no es aún historia, Moisés, ha alcanzado su culmen, en el sentido de que
y sin embargo la plasma sin cesar, incluso en el Cristo cumple la promesa divina y supera la antigua
sentido de historia de la salvación. Aquí se abre un ley.
amplio espacio, dentro del cual la bienaventurada
Virgen María sigue «precediendo» al Pueblo de [3] Cf. Misal Romano, Prefacio del 8 de diciembre,
Dios. Su excepcional peregrinación de la fe en la Inmaculada Concepión de Santa María Virgen;
representa un punto de referencia constante para la S. Ambrosio, De Institutione Virginis, V, 93-94; PL
Iglesia, para los individuos y comunidades, para los 16, 342; Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
pueblos y naciones, y, en cierto modo, para toda la Iglesia Lumen gentium, 68.
humanidad. De veras es difícil abarcar y medir su
radio de acción. [4] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
Iglesia Lumen gentium, 58.
El Concilio subraya que la Madre de Dios es ya el
cumplimiento escatológico de la Iglesia: «La Iglesia [5] Pablo VI, Carta Enc. Christi Matri (15 de
ha alcanzado en la Santísima Virgen la perfección, en septiembre de 1966): AAS 58 (1966) 745-749;
virtud de la cual no tiene mancha ni arruga (cf. Ef 5, Exhort. Apost. Signum magnum (13 de mayo de
27)» y al mismo tiempo que « los fieles luchan 1967): AAS 59 (1967) 465-475; Exhort. Apost.
todavía por crecer en santidad, venciendo Marialis cultus (2 de febrero de 1974): AAS 66
enteramente al pecado, y por eso levantan sus ojos a (1974) 113-168.
María, que resplandece como modelo de virtudes
para toda la comunidad de los elegidos».[15] La [6] El Antiguo Testamento ha anunciado de muchas
peregrinación de la fe ya no pertenece a la Madre del maneras el misterio de María: cf. S. Juan Damasceno,
Hijo de Dios; glorificada junto al Hijo en los cielos, Hom. in Dormitionem I, 8-9: S. Ch. 80, 103-107.
María ha superado ya el umbral entre la fe y la visión
«cara a cara» (1 Cor 13, 12). Al mismo tiempo, sin [7] Cf. Enseñanzas, VI/2 (1983), 225 s., Pío IX, Carta
embargo, en este cumplimiento escatológico no deja Apost. Ineffabilis Deus (8 de diciembre de 1854): Pii
de ser la «Estrella del mar» (Maris Stella) [16] para IX P. M. Acta , pars I, 597-599.
todos los que aún siguen el camino de la fe. Si alzan
[8] Cf. Const. past. sobre la Iglesia en el mundo
los ojos hacia ella en los diversos lugares de la
actual Gaudium et spes, 22.
existencia terrena lo hacen porque ella « dio a luz al
Hijo, a quien Dios constituyó primogénito entre [9] Conc. Ecum. Ephes.: Conciliorum
muchos hermanos (cf. Rom 8, 29)»,[17] y también Oecumenicorum Decreto, Bologna 1973(3), 41-44;
porque a la «generación y educación» de estos 59-61 (DS 250-264), cf. Conc. Ecum. Calcedon.: o.c.,
hermanos y hermanas «coopera con amor 84-87 (DS 300-303).
materno».[18]
[10] Conc. Ecum. Vat II, Const. past. sobre la Iglesia
[1] Cf. Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, en el mundo actual Gaudium et spes, 22.
52 y todo el cap. VIII, titulado «La bienaventurada
Virgen María, Madre de Dios, en el misterio de [11] Const dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium,
Cristo y de la Iglesia». 52.
[2] La expresión «plenitud de los tiempos» (pléroma [12] Cf. ibid., 58.
tou jrónou) es paralela a locuciones afines del
judaísmo tanto bíblico (cf. Gn 29, 2l, 1 S 7, 12; Tb l4, [13] Ibid., 63; cf. S. Ambrosio, Expos. Evang. sec.
5) como extrabíblico, y sobre todo del N.T. (cf. Mc 1, Luc., II, 7:CSEL, 32/4, 45; De Institutione Virginis,
l5; Lc 21, 24; Jn 7, 8; Ef l, 10). Desde el punto de XIV, 88-89: PL 16, 341.

3
Redemptoris Mater

[14] Cf. Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen I Parte:


gentium, 64.
MARÍA EN EL MISTERIO DE CRISTO
[15] Ibid., 65.
 1. Llena de gracia
[16] « Elimina este astro del sol que ilumina el
mundo y ¿dónde va el día? Elimina a María, esta  2. Feliz la que ha creído
estrella del mar, sí, del mar grande e inmenso ¿qué
permanece sino una vasta niebla y la sombra de  3. Ahí tienes a tu madre
muerte y densas nieblas?: S. Bernardo, In Nativitate
B. Mariae Sermo-De aquaeductu, 6: S. Bernardi
Opera, V, 1968, 279; cf. In laudibus Virginis Matris 1. Llena de gracia
Homilia II, 17: Ed. cit., IV, 1966, 34 s.
7. «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
[17] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de
63. bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo» (Ef
1, 3). Estas palabras de la Carta a los Efesios revelan
[18] Ibid., 63. el eterno designio de Dios Padre, su plan de salvación
del hombre en Cristo. Es un plan universal, que
comprende a todos los hombres creados a imagen y
semejanza de Dios (cf. Gén 1, 26). Todos, así como
están incluidos «al comienzo» en la obra creadora de
Dios, también están incluidos eternamente en el plan
divino de la salvación, que se debe revelar
completamente, en la «plenitud de los tiempos», con
la venida de Cristo. En efecto, Dios, que es «Padre de
nuestro Señor Jesucristo, --son las palabras sucesivas
de la misma Carta-- «nos ha elegido en él antes de la
fundación del mundo, para ser santos e inmaculados
en su presencia, en el amor; eligiéndonos de
antemano para ser sus «hijos adoptivos por medio de
Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para
alabanza de la gloria de su gracia, con la que nos
agració en el Amado. En él tenemos por medio de su
sangre la redención, el perdón de los delitos, según la
riqueza de su gracia» (Ef 1, 4-7).

El plan divino de la salvación, que nos ha sido


revelado plenamente con la venida de Cristo, es
eterno. Está también --según la enseñanza contenida
en aquella Carta y en otras Cartas paulinas--
eternamente unido a Cristo. Abarca a todos los
hombres, pero reserva un lugar particular a la
«mujer» que es la Madre de aquel, al cual el Padre ha
confiado la obra de la salvación.[19] Como escribe el
Concilio Vaticano II, «ella misma es insinuada
proféticamente en la promesa dada a nuestros
primeros padres caídos en pecado», según el libro del
Génesis (cf. 3, 15). «Así también, ella es la Virgen
que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será
Emmanuel», según las palabras de Isaías (cf. 7,
14).[20] De este modo el Antiguo Testamento
prepara aquella «plenitud de los tiempos», en que
Dios «envió a su Hijo, nacido de mujer,... para que
recibiéramos la filiación adoptiva». La venida del
Hijo de Dios al mundo es el acontecimiento narrado

4
Juan Pablo II

en los primeros capítulos de los Evangelios según misma vida en Cristo (cf. 2 P 1, 4): es la salvación en
Lucas y Mateo. la participación de la vida sobrenatural. El efecto de
este don eterno, de esta gracia de la elección del
8. María es introducida definitivamente en el hombre, es como un germen de santidad, o como una
misterio de Cristo a través de este acontecimiento: la fuente que brota en el alma como don de Dios
anunciación del ángel. Acontece en Nazaret, en mismo, que mediante la gracia vivifica y santifica a
circunstancias concretas de la historia de Israel, el los elegidos. De este modo tiene lugar, es decir, se
primer pueblo destinatario de las promesas de Dios. hace realidad aquella bendición del hombre «con toda
El mensajero divino dice a la Virgen: «Alégrate, llena clase de bendiciones espirituales», aquel «ser sus
de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1, 28). María hijos adoptivos ... en Cristo» o sea en aquel que es
«se conturbó por estas palabras, y discurría qué eternamente el «Amado» del Padre.
significaría aquel saludo» (Lc 1, 29). Qué
significarían aquellas extraordinarias palabras y, en Cuando leemos que el mensajero dice a María «llena
concreto, la expresión «llena de gracia» de gracia», el contexto evangélico, en el que
(Kejaritoméne).[21] confluyen revelaciones y promesas antiguas, nos da a
entender que se trata de una bendición singular entre
Si queremos meditar junto a María sobre estas todas las «bendiciones espirituales en Cristo». En el
palabras y, especialmente sobre la expresión «llena misterio de Cristo María está presente ya «antes de la
de gracia», podemos encontrar una verificación creación del mundo» como aquella que el Padre «ha
significativa precisamente en el pasaje anteriormente elegido» como Madre de su Hijo en la Encarnación, y
citado de la Carta a los Efesios. Si, después del junto con el Padre la ha elegido el Hijo, confiándola
anuncio del mensajero celestial, la Virgen de Nazaret eternamente al Espíritu de santidad. María está unida
es llamada también « bendita entre las mujeres» (cf. a Cristo de un modo totalmente especial y
Lc 1, 42), esto se explica por aquella bendición de la excepcional, e igualmente es amada en este «Amado»
que «Dios Padre » nos ha colmado « en los cielos, en eternamente, en este Hijo consubstancial al Padre, en
Crist ». Es una bendición espiritual, que se refiere a el que se concentra toda «la gloria de la gracia». A la
todos los hombres, y lleva consigo la plenitud y la vez, ella está y sigue abierta perfectamente a este
universalidad («toda bendición»), que brota del amor «don de lo alto» (cf. St 1, 17). Como enseña el
que, en el Espíritu Santo, une al Padre el Hijo Concilio, María «sobresale entre los humildes y
consubstancial. Al mismo tiempo, es una bendición pobres del Señor, que de El esperan con confianza la
derramada por obra de Jesucristo en la historia del salvación ».[22]
hombre desde el comienzo hasta el final: a todos los
hombres. Sin embargo, esta bendición se refiere a 9. Si el saludo y el nombre «llena de gracia»
María de modo especial y excepcional; en efecto, fue significan todo esto, en el contexto del anuncio del
saludada por Isabel como «bendita entre las ángel se refieren ante todo a la elección de María
mujeres». como Madre del Hijo de Dios. Pero, al mismo
tiempo, la plenitud de gracia indica la dádiva
La razón de este doble saludo es, pues, que en el alma sobrenatural, de la que se beneficia María porque ha
de esta «hija de Sión» se ha manifestado, en cierto sido elegida y destinada a ser Madre de Cristo. Si esta
sentido, toda la «gloria de su gracia», aquella con la elección es fundamental para el cumplimiento de los
que el Padre «nos agració en el Amado». El designios salvíficos de Dios respecto a la humanidad,
mensajero saluda, en efecto, a María como « llena de si la elección eterna en Cristo y la destinación a la
gracia»; la llama así, como si éste fuera su verdadero dignidad de hijos adoptivos se refieren a todos los
nombre. No llama a su interlocutora con el nombre hombres, la elección de María es del todo
que le es propio en el registro civil: «Miryam» excepcional y única. De aquí, la singularidad y
(María), sino con este nombre nuevo: «llena de unicidad de su lugar en el misterio de Cristo.
gracia». ¿Qué significa este nombre? ¿Porqué el
arcángel llama así a la Virgen de Nazaret? El mensajero divino le dice: «No temas, María,
porque has hallado gracia delante de Dios; vas a
En el lenguaje de la Biblia «gracia» significa un don concebir en el seno y vas a dar a luz un Hijo, a quien
especial que, según el Nuevo Testamento, tiene la pondrás por nombre Jesús. El será grande y será
propia fuente en la vida trinitaria de Dios mismo, de llamado Hijo del Altísimo» (Lc 1, 30-32). Y cuando
Dios que es amor (cf. 1 Jn 4, 8). Fruto de este amor la Virgen, turbada por aquel saludo extraordinario,
es la elección, de la que habla la Carta a los Efesios. pregunta: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco
Por parte de Dios esta elección es la eterna voluntad varón?», recibe del ángel la confirmación y la
de salvar al hombre a través de la participación de su explicación de las palabras precedentes. Gabriel le

5
Redemptoris Mater

dice: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del después de aquel primer pecado cuyos efectos pesan
Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha sobre toda la historia del hombre en la tierra (cf. Gén
de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios» (Lc 3, 15). Viene al mundo un Hijo, el «linaje de la
1, 35). mujer» que derrotará el mal del pecado en su misma
raíz: «aplastará la cabeza de la serpiente». Como
Por consiguiente, la Anunciación es la revelación del resulta de las palabras del protoevangelio, la victoria
misterio de la Encarnación al comienzo mismo de su del Hijo de la mujer no sucederá sin una dura lucha,
cumplimiento en la tierra. El donarse salvífico que que penetrará toda la historia humana. «La
Dios hace de sí mismo y de su vida en cierto modo a enemistad», anunciada al comienzo, es confirmada en
toda la creación, y directamente al hombre, alcanza el Apocalipsis, libro de las realidades últimas de la
en el misterio de la Encarnación uno de sus vértices. Iglesia y del mundo, donde vuelve de nuevo la señal
En efecto, este es un vértice entre todas las de la «mujer», esta vez «vestida del sol » (Ap 12, 1).
donaciones de gracia en la historia del hombre y del
cosmos. María es «llena de gracia», porque la María, Madre del Verbo encarnado, está situada en el
Encarnación del Verbo, la unión hipostática del Hijo centro mismo de aquella «enemistad», de aquella
de Dios con la naturaleza humana, se realiza y lucha que acompaña la historia de la humanidad en la
cumple precisamente en ella. Como afirma el tierra y la historia misma de la salvación. En este
Concilio, María es «Madre de Dios Hijo y, por tanto, lugar ella, que pertenece a los «humildes y pobres del
la hija predilecta del Padre y el sagrario del Espíritu Señor», lleva en sí, como ningún otro entre los seres
Santo; con un don de gracia tan eximia, antecede con humanos, aquella «gloria de la gracia» que el Padre
mucho a todas las criaturas celestiales y «nos agració en el Amado», y esta gracia determina
terrenas».[23] la extraordinaria grandeza y belleza de todo su ser.
María permanece así ante Dios, y también ante la
10. La Carta a los Efesios, al hablar de la «historia de humanidad entera, como el signo inmutable e
la gracia» que «Dios Padre... nos agració en el inviolable de la elección por parte de Dios, de la que
Amado», añade: «En él tenemos por medio de su habla la Carta paulina: «Nos ha elegido en él (Cristo)
sangre la redención» (Ef 1, 7). Según la doctrina, antes de la fundación del mundo,... eligiéndonos de
formulada en documentos solemnes de la Iglesia, esta antemano para ser sus hijos adoptivos» (Ef 1, 4.5)
«gloria de la gracia» se ha manifestado en la Madre Esta elección es más fuerte que toda experiencia del
de Dios por el hecho de que ha sido redimida «de un mal y del pecado, de toda aquella «enemistad» con la
modo eminente».[24] En virtud de la riqueza de la que ha sido marcada la historia del hombre. En esta
gracia del Amado, en razón de los méritos redentores historia María sigue siendo una señal de esperanza
del que sería su Hijo, María ha sido preservada de la segura.
herencia del pecado original.[25] De esta manera,
desde el primer instante de su concepción, es decir de 2. Feliz la que ha creído
su existencia, es de Cristo, participa de la gracia
salvífica y santificante y de aquel amor que tiene su 12. Poco después de la narración de la anunciación, el
inicio en el «Amado», el Hijo del eterno Padre, que evangelista Lucas nos guía tras los pasos de la Virgen
mediante la Encarnación se ha convertido en su de Nazaret hacia «una ciudad de Judá» (Lc 1, 39).
propio Hijo. Por eso, por obra del Espíritu Santo, en Según los estudiosos esta ciudad debería ser la actual
el orden de la gracia, o sea de la participación en la Ain-Karim, situada entre las montañas, no distante de
naturaleza divina, María recibe la vida de aquel al Jerusalén. María llegó allí «con prontitud» para
que ella misma dio la vida como madre, en el orden visitar a Isabel su pariente. El motivo de la visita se
de la generación terrena. La liturgia no duda en halla también en el hecho de que, durante la
llamarla «madre de su Progenitor» [26] y en saludarla anunciación, Gabriel había nombrado de modo
con las palabras que Dante Alighieri pone en boca de significativo a Isabel, que en edad avanzada había
San Bernardo: «hija de tu Hijo».[27] Y dado que esta concebido de su marido Zacarías un hijo, por el poder
«nueva vida» María la recibe con una plenitud que de Dios: «Mira, también Isabel, tu pariente, ha
corresponde al amor del Hijo a la Madre y, por concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto
consiguiente, a la dignidad de la maternidad divina, mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna
en la anunciación el ángel la llama «llena de gracia». cosa es imposible a Dios» (Lc 1, 36-37). El
mensajero divino se había referido a cuanto había
11. En el designio salvífico de la Santísima Trinidad acontecido en Isabel, para responder a la pregunta de
el misterio de la Encarnación constituye el María: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco
cumplimiento sobreabundante de la promesa hecha varón?» (Lc 1, 34). Esto sucederá precisamente por el
por Dios a los hombres, después del pecado original,

6
Juan Pablo II

«poder del Altísimo», como y más aún que en el caso cooperación perfecta con « la gracia de Dios que
de Isabel. previene y socorre » y una disponibilidad perfecta a
la acción del Espíritu Santo, que, « perfecciona
Así pues María, movida por la caridad, se dirige a la constantemente la fe por medio de sus dones ».[32]
casa de su pariente. Cuando entra, Isabel, al
responder a su saludo y sintiendo saltar de gozo al La palabra del Dios viviente, anunciada a María por
niño en su seno, «llena de Espíritu Santo», a su vez el ángel, se refería a ella misma « vas a concebir en el
saluda a María en alta voz: «Bendita tú entre las seno y vas a dar a luz un hijo » (Lc 1, 31). Acogiendo
mujeres y bendito el fruto de tu seno» (cf. Lc 1, 40- este anuncio, María se convertiría en la « Madre del
42). Esta exclamación o aclamación de Isabel entraría Señor » y en ella se realizaría el misterio divino de la
posteriormente en el Ave María, como una Encarnación: « El Padre de las misericordias quiso
continuación del saludo del ángel, convirtiéndose así que precediera a la encarnación la aceptación de parte
en una de las plegarias más frecuentes de la Iglesia. de la Madre predestinada ».[33] Y María da este
Pero más significativas son todavía las palabras de consentimiento, después de haber escuchado todas las
Isabel en la pregunta que sigue: «¿de donde a mí que palabras del mensajero. Dice: « He aquí la esclava del
la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1, 43). Isabel Señor; hágase en mí según tu palabra » (Lc 1, 38).
da testimonio de María: reconoce y proclama que Este fiat de María --« hágase en mí »-- ha decidido,
ante ella está la Madre del Señor, la Madre del desde el punto de vista humano, la realización del
Mesías. De este testimonio participa también el hijo misterio divino. Se da una plena consonancia con las
que Isabel lleva en su seno: «saltó de gozo el niño en palabras del Hijo que, según la Carta a los Hebreos,
su seno» (Lc 1, 44). EL niño es el futuro Juan el al venir al mundo dice al Padre: « Sacrificio y
Bautista, que en el Jordán señalará en Jesús al oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo
Mesías. ... He aquí que vengo ... a hacer, oh Dios, tu voluntad
» (Hb 10, 5-7). El misterio de la Encarnación se ha
En el saludo de Isabel cada palabra está llena de realizado en el momento en el cual María ha
sentido y, sin embargo, parece ser de importancia pronunciado su fiat: « hágase en mí según tu palabra
fundamental lo que dice al final: «¡Feliz la que ha », haciendo posible, en cuanto concernía a ella según
creído que se cumplirían las cosas que le fueron el designio divino, el cumplimiento del deseo de su
dichas de parte del Señor!» (Lc 1, 45).[28] Estas Hijo. María ha pronunciado este fiat por medio de la
palabras se pueden poner junto al apelativo « llena de fe. Por medio de la fe se confió a Dios sin reservas y
gracia » del saludo del ángel. En ambos textos se « se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del
revela un contenido mariológico esencial, o sea, la Señor, a la persona y a la obra de su Hijo ».[34] Y
verdad sobre María, que ha llegado a estar realmente este Hijo --como enseñan los Padres-- lo ha
presente en el misterio de Cristo precisamente porque concebido en la mente antes que en el seno:
« ha creído ». La plenitud de gracia, anunciada por el precisamente por medio de la fe.[35] Justamente, por
ángel, significa el don de Dios mismo; la fe de María, ello, Isabel alaba a María: « ¡Feliz la que ha creído
proclamada por Isabel en la visitación, indica como la que se cumplirían las cosas que le fueron dichas por
Virgen de Nazaret ha respondido a este don. parte del Señor! ». Estas palabras ya se han realizado.
María de Nazaret se presenta en el umbral de la casa
13. «Cuando Dios revela hay que prestarle la de Isabel y Zacarías como Madre del Hijo de Dios.
obediencia de la fe» (Rom 16, 26; cf. Rom 1, 5; 2 Cor Es el descubrimiento gozoso de Isabel: « ¿de donde a
10, 5-6), por la que el hombre se confía libre y mí que la Madre de mi Señor venga a mí? ».
totalmente a Dios, como enseña el Concilio.[29] Esta
descripción de la fe encontró una realización perfecta 14. Por lo tanto, la fe de María puede parangonarse
en María. El momento « decisivo » fue la también a la de Abraham, llamado por el Apóstol «
anunciación, y las mismas palabras de Isabel « Feliz nuestro padre en la fe » (cf. Rom 4, 12). En la
la que ha creído » se refieren en primer lugar a este economía salvífica de la revelación divina la fe de
instante.[30] Abraham constituye el comienzo de la Antigua
Alianza; la fe de María en la anunciación da
En efecto, en la Anunciación María se ha comienzo a la Nueva Alianza. Como Abraham «
abandonado en Dios completamente, manifestando « esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho
la obediencia de la fe » a aquel que le hablaba a padre de muchas naciones » (cf. Rom 4, 18), así
través de su mensajero y prestando « el homenaje del María, en el instante de la anunciación, después de
entendimiento y de la voluntad ».[31] Ha respondido, haber manifestado su condición de virgen (« ¿cómo
por tanto, con todo su « yo » humano, femenino, y en será esto, puesto que no conozco varón? »), creyó que
esta respuesta de fe estaban contenidas una por el poder del Altísimo, por obra del Espíritu Santo,

7
Redemptoris Mater

se convertiría en la Madre del Hijo de Dios según la mí según tu palabra » (Lc 1, 38 ). Desde el primer
revelación del ángel: « el que ha de nacer será santo y momento, María profesa sobre todo « la obediencia
será llamado Hijo de Dios » (Lc 1, 35). de la fe », abandonándose al significado que, a las
palabras de la anunciación, daba aquel del cual
Sin embargo las palabras de Isabel « Feliz la que ha provenían: Dios mismo.
creído » no se aplican únicamente a aquel momento
concreto de la anunciación. Ciertamente la 16. Siempre a través de este camino de la «obediencia
anunciación representa el momento culminante de la de la fe» María oye algo más tarde otras palabras;
fe de María a la espera de Cristo, pero es además el las pronunciadas por Simeón en el templo de
punto de partida, de donde inicia todo su « camino Jerusalén. Cuarenta días después del nacimiento de
hacia Dios », todo su camino de fe. Y sobre esta vía, Jesús, según lo prescrito por la Ley de Moisés, María
de modo eminente y realmente heroico --es mas, con y José « llevaron al niño a Jerusalén para presentarle
un heroísmo de fe cada vez mayor-- se efectuará la « al Señor » (Lc 2, 22) El nacimiento se había dado en
obediencia » profesada por ella a la palabra de la una situación de extrema pobreza. Sabemos, pues,
divina revelación. Y esta « obediencia de la fe » por por Lucas que, con ocasión del censo de la población
parte de María a lo largo de todo su camino tendrá ordenado por las autoridades romanas, María se
analogías sorprendentes con la fe de Abraham. Como dirigió con José a Belén; no habiendo encontrado «
el patriarca del Pueblo de Dios, así también María, a sitio en el alojamiento », dio a luz a su hijo en un
través del camino de su fiat filial y maternal, « establo y « le acostó en un pesebre » (cf. Lc 2, 7).
esperando contra esperanza, creyó ». De modo
especial a lo largo de algunas etapas de este camino Un hombre justo y piadoso, llamado Simeón, aparece
la bendición concedida a « la que ha creído » se al comienzo del « itinerario » de la fe de María. Sus
revelará con particular evidencia. Creer quiere decir « palabras, sugeridas por el Espíritu Santo (cf. Lc 2, 25-
abandonarse » en la verdad misma de la palabra del 27), confirman la verdad de la anunciación. Leemos,
Dios viviente, sabiendo y reconociendo en efecto, que « tomó en brazos » al niño, al que --
humildemente «¡cuan insondables son sus designios e según la orden del ángel-- « se le dio el nombre de
inescrutables sus caminos!» (Rom 11, 33). María, que Jesús » (cf. Lc 2, 21). El discurso de Simeón es
por la eterna voluntad del Altísimo se ha encontrado, conforme al significado de este nombre, que quiere
puede decirse, en el centro mismo de aquellos « decir Salvador: « Dios es la salvación ». Vuelto al
inescrutables caminos » y de los « insondables Señor, dice lo siguiente: « Porque han visto mis ojos
designios » de Dios, se conforma a ellos en la tu salvación, la que has preparado a la vista de todos
penumbra de la fe, aceptando plenamente y con los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria
corazón abierto todo lo que está dispuesto en el de tu pueblo Israel » (Lc 2, 30-32). Al mismo tiempo,
designio divino. sin embargo, Simeón se dirige a María con estas
palabras: « Este está puesto para caída y elevación de
15. María, cuando en la anunciación siente hablar del muchos en Israel, y para ser señal de contradicción ...
Hijo del que será madre y al que «pondrá por nombre a fin de que queden al descubierto las intenciones de
Jesús» (Salvador), llega a conocer también que a el muchos corazones »; y añade con referencia directa a
mismo « el Señor Dios le dará el trono de David, su María: « y a ti misma una espada te atravesará el
padre » y que «reinará sobre la casa de Jacob por los alma (Lc 2, 34-35). Las palabras de Simeón dan
siglos y su reino no tendrá fin» (Lc 1, 32-33) En esta nueva luz al anuncio que María ha oído del ángel:
dirección se encaminaba la esperanza de todo el Jesús es el Salvador, es « luz para iluminar» a los
pueblo de Israel. EL Mesías prometido debe ser « hombres. ¿No es aquel que se manifestó, en cierto
grande », e incluso el mensajero celestial anuncia que modo, en la Nochebuena, cuando los pastores fueron
« será grande », grande tanto por el nombre de Hijo al establo? ¿No es aquel que debía manifestarse
del Altísimo como por asumir la herencia de David. todavía más con la llegada de los Magos del Oriente?
Por lo tanto, debe ser rey, debe reinar « en la casa de (cf. Mt 2, 1-12). Al mismo tiempo, sin embargo, ya al
Jacob ». María ha crecido en medio de esta comienzo de su vida, el Hijo de María --y con él su
expectativa de su pueblo, podía intuir, en el momento Madre-- experimentarán en sí mismos la verdad de
de la anunciación ¿qué significado preciso tenían las las restantes palabras de Simeón: « Señal de
palabras del ángel? ¿Cómo conviene entender aquel « contradicción » (Lc 2, 34). El anuncio de Simeón
reino » que no « tendrá fin »? parece como un segundo anuncio a María, dado que
le indica la concreta dimensión histórica en la cual el
Aunque por medio de la fe se haya sentido en aquel Hijo cumplirá su misión, es decir en la
instante Madre del « Mesías-rey », sin embargo incomprensión y en el dolor. Si por un lado, este
responde: « He aquí la esclava del Señor; hágase en anuncio confirma su fe en el cumplimiento de las

8
Juan Pablo II

promesas divinas de la salvación, por otro, le revela aquel que lo engendra en el eterno « hoy » (cf. Sal 2,
también que deberá vivir en el sufrimiento su 7), María, la Madre, está en contacto con la verdad de
obediencia de fe al lado del Salvador que sufre, y que su Hijo únicamente en la fe y por la fe. Es, por tanto,
su maternidad será oscura y dolorosa. En efecto, bienaventurada, porque « ha creído » y cree cada día
después de la visita de los Magos, después de su en medio de todas las pruebas y contrariedades del
homenaje (« postrándose le adoraron »), después de período de la infancia de Jesús y luego durante los
ofrecer unos dones (cf. Mt 2, 11), María con el niño años de su vida oculta en Nazaret, donde « vivía
debe huir a Egipto bajo la protección diligente de sujeto a ellos » (Lc 2, 51): sujeto a María y también a
José, porque « Herodes buscaba al niño para matarlo José, porque éste hacía las veces de padre ante los
» (cf. Mt 2, 13). Y hasta la muerte de Herodes tendrán hombres; de ahí que el Hijo de María era considerado
que permanecer en Egipto (cf. Mt 2, 15). también por las gentes como « el hijo del carpintero »
(Mt 13, 55).
17. Después de la muerte de Herodes, cuando la
sagrada familia regresa a Nazaret, comienza el largo La Madre de aquel Hijo, por consiguiente,
período de la vida oculta. La que « ha creído que se recordando cuanto le ha sido dicho en la anunciación
cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del y en los acontecimientos sucesivos, lleva consigo la
Señor » (Lc 1, 45) vive cada día el contenido de estas radical « novedad » de la fe: el inicio de la Nueva
palabras. Diariamente junto a ella está el Hijo a quien Alianza. Esto es el comienzo del Evangelio, o sea de
ha puesto por nombre Jesús; por consiguiente, en la la buena y agradable nueva. No es difícil, pues, notar
relación con él usa ciertamente este nombre, que por en este inicio una particular fatiga del corazón, unida
lo demás no podía maravillar a nadie, usándose desde a una especie de a noche de la fe » --usando una
hacía mucho tiempo en Israel. Sin embargo, María expresión de San Juan de la Cruz--, como un « velo »
sabe que el que lleva por nombre Jesús ha sido a través del cual hay que acercarse al Invisible y vivir
llamado por el ángel «Hijo del Altísimo» (cf. Lc 1, en intimidad con el misterio.[36] Pues de este modo
32). María sabe que lo ha concebido y dado a luz « María, durante muchos años, permaneció en
sin conocer varón », por obra del Espíritu Santo, con intimidad con el misterio de su Hijo, y avanzaba en
el poder del Altísimo que ha extendido su sombra su itinerario de fe, a medida que Jesús « progresaba
sobre ella (cf. Lc 1, 35), así como la nube velaba la en sabiduría ... en gracia ante Dios y ante los hombres
presencia de Dios en tiempos de Moisés y de los » (Lc 2, 52). Se manifestaba cada vez más ante los
padres (cf. Ex 24, 16; 40, 34-35; 1 Rom 8, 10-12). Por ojos de los hombres la predilección que Dios sentía
lo tanto, María sabe que el Hijo dado a luz por él. La primera entre estas criaturas humanas
virginalmente, es precisamente aquel « Santo », el « admitidas al descubrimiento de Cristo era María , que
Hijo de Dios », del que le ha hablado el ángel. con José vivía en la casa de Nazaret.

A lo largo de la vida oculta de Jesús en la casa de Pero, cuando, después del encuentro en el templo, a
Nazaret, también la vida de María está «oculta con la pregunta de la Madre: « ¿por qué has hecho esto?»,
Cristo en Dios» (cf. Col 3, 3), por medio de la fe. Jesús, que tenía doce años, responde « ¿No sabíais
Pues la fe es un contacto con el misterio de Dios. que yo debía estar en la casa de mi Padre? », y el
María constantemente y diariamente está en contacto evangelista añade: « Pero ellos (José y María) no
con el misterio inefable de Dios que se ha hecho comprendieron la respuesta que les dio » (Lc 2, 48-
hombre, misterio que supera todo lo que ha sido 50) Por lo tanto, Jesús tenía conciencia de que «
revelado en la Antigua Alianza. Desde el momento nadie conoce bien al Hijo sino el Padre » (cf. Mt 11,
de la anunciación, la mente de la Virgen-Madre ha 27), tanto que aun aquella, a la cual había sido
sido introducida en la radical « novedad » de la revelado más profundamente el misterio de su
autorrevelación de Dios y ha tomado conciencia del filiación divina, su Madre, vivía en la intimidad con
misterio. Es la primera de aquellos «pequeños», de este misterio sólo por medio de la fe. Hallándose al
los que Jesús dirá: « Padre ... has ocultado estas cosas lado del hijo, bajo un mismo techo y « manteniendo
a sabios e inteligentes, y se las has revelado a fielmente la unión con su Hijo », « avanzaba en la
pequeños » (Mt 11, 25). Pues « nadie conoce bien al peregrinación de la fe »,como subraya el
Hijo sino el Padre » (Mt 11, 27). ¿Cómo puede, pues, Concilio.[37] Y así sucedió a lo largo de la vida
María «conocer al Hijo»? Ciertamente no lo conoce pública de Cristo (cf. Mc 3, 21,35); de donde, día tras
como el Padre; sin embargo, es la primera entre día, se cumplía en ella la bendición pronunciada por
aquellos a quienes el Padre « lo ha querido revelar » Isabel en la visitación: « Feliz la que ha creído ».
(cf. Mt 11, 26-27; 1 Cor 2, 11). Pero si desde el
momento de la anunciación le ha sido revelado el 18. Esta bendición alcanza su pleno significado,
Hijo, que sólo el Padre conoce plenamente, como cuando María está junto a la Cruz de su Hijo (cf. Jn

9
Redemptoris Mater

19, 25). El Concilio afirma que esto sucedió « no sin Cruz, es decir, desde el interior mismo del misterio
designio divino »: « se condolió vehementemente con de la redención, se extiende el radio de acción y se
su Unigénito y se asoció con corazón maternal a su dilata la perspectiva de aquella bendición de fe. Se
sacrificio, consintiendo con amor en la inmolación de remonta « hasta el comienzo » y, como participación
la víctima engendrada por Ella misma »; de este en el sacrificio de Cristo, nuevo Adán, en cierto
modo María « mantuvo fielmente la unión con su sentido, se convierte en el contrapeso de la
Hijo hasta la Cruz »: [38] la unión por medio de la fe, desobediencia y de la incredulidad contenidas en el
la misma fe con la que había acogido la revelación pecado de los primeros padres. Así enseñan los
del ángel en el momento de la anunciación. Entonces Padres de la Iglesia y, de modo especial, San Ireneo,
había escuchado las palabras: « El será grande ... el citado por la Constitución Lumen gentium: « El nudo
Señor Dios le dará el trono de David, su padre ... de la desobediencia de Eva fue desatado por la
reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su obediencia de María; lo que ató la virgen Eva por la
reino no tendrá fin » (Lc 1, 32-33). incredulidad, la Virgen María lo desató por la fe
»,[41] A la luz de esta comparación con Eva los
Y he aquí que, estando junto a la Cruz, María es Padres --como recuerda todavía el Concilio-- llaman
testigo, humanamente hablando, de un completo a María « Madre de los vivientes » y afirman a
desmentido de estas palabras. Su Hijo agoniza sobre menudo: a la muerte vino por Eva, por María la vida
aquel madero como un condenado. «Despreciable y ».[42]
desecho de hombres, varón de dolores ... despreciable
y no le tuvimos en cuenta»: casi anonadado (cf. Is 53, Con razón, pues, en la expresión « feliz la que ha
35) ¡Cuan grande, cuan heroica en esos momentos la creído » podemos encontrar como una clave que nos
obediencia de la fe demostrada por María ante los « abre a la realidad íntima de María, a la que el ángel
insondables designios » de Dios! ¡Cómo se « ha saludado como « llena de gracia ». Si como a llena
abandona en Dios » sin reservas, « prestando el de gracia » ha estado presente eternamente en el
homenaje del entendimiento y de la voluntad » [39] a misterio de Cristo, por la fe se convertía en partícipe
aquel, cuyos « caminos son inescrutables »! (cf. Rom en toda la extensión de su itinerario terreno: « avanzó
11, 33). Y a la vez ¡cuan poderosa es la acción de la en la peregrinación de la fe » y al mismo tiempo, de
gracia en su alma, cuan penetrante es la influencia del modo discreto pero directo y eficaz, hacía presente a
Espíritu Santo, de su luz y de su fuerza! los hombres el misterio de Cristo. Y sigue haciéndolo
todavía. Y por el misterio de Cristo está presente
Por medio de esta fe María está unida perfectamente entre los hombres. Así, mediante el misterio del Hijo,
a Cristo en su despojamiento. En efecto, « Cristo, ... se aclara también el misterio de la Madre.
siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el
ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo, 3. Ahí tienes a tu madre
tomando la condición de siervo, haciéndose
semejante a los hombres »; concretamente en el 20. El evangelio de Lucas recoge el momento en el
Gólgota « se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta que « alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo,
la muerte y muerte de cruz » (cf. Flp 2, 5-8). A los dirigiéndose a Jesús: « ¡Dichoso el seno que te llevó y
pies de la Cruz María participa por medio de la fe en los pechos que te criaron! » (Lc 11, 27). Estas
el desconcertante misterio de este despojamiento. Es palabras constituían una alabanza para María como
ésta tal vez la más profunda « kénosis » de la fe en la madre de Jesús, según la carne. La Madre de Jesús
historia de la humanidad. Por medio de la fe la Madre quizás no era conocida personalmente por esta mujer.
participa en la muerte del Hijo, en su muerte En efecto, cuando Jesús comenzó su actividad
redentora; pero a diferencia de la de los discípulos mesiánica, María no le acompañaba y seguía
que huían, era una fe mucho más iluminada. Jesús en permaneciendo en Nazaret. Se diría que las palabras
el Gólgota, a través de la Cruz, ha confirmado de aquella mujer desconocida le hayan hecho salir, en
definitivamente ser el « signo de contradicción », cierto modo, de su escondimiento.
predicho por Simeón. Al mismo tiempo, se han
cumplido las palabras dirigidas por él a María: « ¡y a A través de aquellas palabras ha pasado rápidamente
ti misma una espada te atravesará el alma! ».[40] por la mente de la muchedumbre, al menos por un
instante, el evangelio de la infancia de Jesús. Es el
19. ¡Sí, verdaderamente « feliz la que ha creído »! evangelio en que María está presente como la madre
Estas palabras, pronunciadas por Isabel después de la que concibe a Jesús en su seno, le da a luz y le
anunciación, aquí, a los pies de la Cruz, parecen amamanta maternalmente: la madre-nodriza, a la que
resonar con una elocuencia suprema y se hace se refiere aquella mujer del pueblo. Gracias a esta
penetrante la fuerza contenida en ellas. Desde la maternidad Jesús --Hijo del Altísimo (cf. Lc 1, 32)--

10
Juan Pablo II

es un verdadero hijo del hombre. Es «carne», como un modo especialísimo. ¿No es tal vez María la
todo hombre: es « el Verbo (que) se hizo carne » (cf. primera entre « aquellos que escuchan la Palabra de
Jn 1, 14). Es carne y sangre de María.[43] Dios y la cumplen »? Y por consiguiente ¿no se
refiere sobre todo a ella aquella bendición
Pero a la bendición proclamada por aquella mujer pronunciada por Jesús en respuesta a las palabras de
respecto a su madre según la carne, Jesús responde de la mujer anónima? Sin lugar a dudas, María es digna
manera significativa: « Dichosos más bien los que de bendición por el hecho de haber sido para Jesús
oyen la Palabra de Dios y la guardan » (cf. Lc 11, Madre según la carne (« ¡Dichoso el seno que te llevó
28). Quiere quitar la atención de la maternidad y los pechos que te criaron! »), pero también y sobre
entendida sólo como un vínculo de la carne, para todo porque ya en el instante de la anunciación ha
orientarla hacia aquel misterioso vínculo del espíritu, acogido la palabra de Dios, porque ha creído, porque
que se forma en la escucha y en la observancia de la fue obediente a Dios, porque «guardaba» la palabra y
palabra de Dios. « la conservaba cuidadosamente en su corazón » (cf.
Lc 1, 38. 45; 2, 19. 51 ) y la cumplía totalmente en su
El mismo paso a la esfera de los valores espirituales vida. Podemos afirmar, por lo tanto, que el elogio
se delinea aun más claramente en otra respuesta de pronunciado por Jesús no se contrapone, a pesar de
Jesús, recogida por todos los Sinópticos. Al ser las apariencias, al formulado por la mujer
anunciado a Jesús que su «madre y sus hermanos desconocida, sino que viene a coincidir con ella en la
están fuera y quieren verle», responde: « Mi madre y persona de esta Madre-Virgen, que se ha llamado
mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de solamente « esclava del Señor» (Lc 1, 38). Si es
Dios y la cumplen » (cf. Lc 8, 20-21). Esto dijo « cierto que « todas las generaciones la llamarán
mirando en torno a los que estaban sentados en corro bienaventurada » (cf. Lc 1, 48), se puede decir que
», como leemos en Marcos (3, 34) o, según Mateo aquella mujer anónima ha sido la primera en
(12, 49) « extendiendo su mano hacia sus discípulos confirmar inconscientemente aquel versículo
». profético del Magníficat de María y dar comienzo al
Magníficat de los siglos.
Estas expresiones parecen estar en la línea de lo que
Jesús, a la edad de doce años, respondió a María y a Si por medio de la fe María se ha convertido en la
José, al ser encontrado después de tres días en el Madre del Hijo que le ha sido dado por el Padre con
templo de Jerusalén. el poder del Espíritu Santo, conservando íntegra su
virginidad, en la misma fe ha descubierto y acogido
Así pues, cuando Jesús se marchó de Nazaret y dio la otra dimensión de la maternidad, revelada por
comienzo a su vida pública en Palestina, ya estaba Jesús durante su misión mesiánica. Se puede afirmar
completa y exclusivamente « ocupado en las cosas que esta dimensión de la maternidad pertenece a
del Padre » (cf. Lc 2, 49). Anunciaba el Reino: « María desde el comienzo, o sea desde el momento de
Reino de Dios » y « cosas del Padre », que dan la concepción y del nacimiento del Hijo. Desde
también una dimensión nueva y un sentido nuevo a entonces era « la que ha creído ». A medida que se
todo lo que es humano y, por tanto, a toda relación esclarecía ante sus ojos y ante su espíritu la misión
humana, respecto a las finalidades y tareas asignadas del Hijo, ella misma como Madre se abría cada vez
a cada hombre. En esta dimensión nueva un vínculo, más a aquella « novedad » de la maternidad, que
como el de la « fraternidad », significa también una debía constituir su « papel » junto al Hijo. ¿No había
cosa distinta de la « fraternidad según la carne », que dicho desde el comienzo: « He aquí la esclava del
deriva del origen común de los mismos padres. Y aun Señor; hágase en mí según tu palabra »? (Lc 1, 38).
la « maternidad », en la dimensión del reino de Dios, Por medio de la fe María seguía oyendo y meditando
en la esfera de la paternidad de Dios mismo, aquella palabra, en la que se hacía cada vez más
adquiere un significado diverso. Con las palabras transparente, de un modo « que excede todo
recogidas por Lucas Jesús enseña precisamente este conocimiento » (Ef 3, 19), la autorrevelación del Dios
nuevo sentido de la maternidad. viviente. María madre se convertía así, en cierto
sentido, en la primera « discípula » de su Hijo, la
¿Se aleja con esto de la que ha sido su madre según la
primera a la cual parecía decir: « Sígueme » antes aún
carne? ¿Quiere tal vez dejarla en la sombra del
de dirigir esa llamada a los apóstoles o a cualquier
escondimiento, que ella misma ha elegido? Si así
otra persona (cf. Jn 1, 43).
puede parecer en base al significado de aquellas
palabras, se debe constatar, sin embargo, que la 21. Bajo este punto de vista, es particularmente
maternidad nueva y distinta, de la que Jesús habla a significativo el texto del Evangelio de Juan, que nos
sus discípulos, concierne concretamente a María de presenta a María en las bodas de Caná. María aparece

11
Redemptoris Mater

allí como Madre de Jesús al comienzo de su vida muestra sólo un aspecto concreto de la indigencia
pública: « Se celebraba una boda en Caná de Galilea humana, aparentemente pequeño y de poca
y estaba allí la Madre de Jesús. Fue invitado también importancia « No tienen vino »). Pero esto tiene un
a la boda Jesús con sus discípulos (Jn 2, 1-2). Según valor simbólico. El ir al encuentro de las necesidades
el texto resultaría que Jesús y sus discípulos fueron del hombre significa, al mismo tiempo, su
invitados junto con María, dada su presencia en introducción en el radio de acción de la misión
aquella fiesta: el Hijo parece que fue invitado en mesiánica y del poder salvífico de Cristo. Por
razón de la madre. Es conocida la continuación de los consiguiente, se da una mediación: María se pone
acontecimientos concatenados con aquella invitación, entre su Hijo y los hombres en la realidad de sus
aquel « comienzo de las señales » hechas por Jesús -- privaciones, indigencias y sufrimientos. Se pone « en
el agua convertida en vino--, que hace decir al medio », o sea hace de mediadora no como una
evangelista: Jesús «manifestó su gloria, y creyeron en persona extraña, sino en su papel de madre,
él sus discípulos» (Jn 2, 11). consciente de que como tal puede --más bien « tiene
el derecho de »-- hacer presente al Hijo las
María está presente en Caná de Galilea como Madre necesidades de los hombres. Su mediación, por lo
de Jesús, y de modo significativo contribuye a aquel tanto, tiene un carácter de intercesión: María «
« comienzo de las señales », que revelan el poder intercede » por los hombres. No sólo: como Madre
mesiánico de su Hijo. He aquí que: « como faltaba desea también que se manifieste el poder mesiánico
vino, le dice a Jesús su Madre: "no tienen vino". del Hijo, es decir su poder salvífico encaminado a
Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? socorrer la desventura humana, a liberar al hombre
Todavía no ha llegado mi hora» (Jn 2, 3-4). En el del mal que bajo diversas formas y medidas pesa
Evangelio de Juan aquella « hora » significa el sobre su vida. Precisamente como había predicho del
momento determinado por el Padre, en el que el Hijo Mesías el Profeta Isaías en el conocido texto, al que
realiza su obra y debe ser glorificado (cf. Jn 7, 30; 8, Jesús se ha referido ante sus conciudadanos de
20; 12, 23. 27; 13, 1; 17, 1; 19, 27). Aunque la Nazaret « Para anunciar a los pobres la Buena Nueva,
respuesta de Jesús a su madre parezca como un para proclamar la liberación a los cautivos y la vista a
rechazo (sobre todo si se mira, más que a la pregunta, los ciegos ... » (cf. Lc 4, 18).
a aquella decidida afirmación: « Todavía no ha
llegado mi hora »), a pesar de esto María se dirige a Otro elemento esencial de esta función materna de
los criados y les dice: « Haced lo que él os diga » (Jn María se encuentra en las palabras dirigidas a los
2, 5). Entonces Jesús ordena a los criados llenar de criados: « Haced lo que él os diga ». La Madre de
agua las tinajas, y el agua se convierte en vino, mejor Cristo se presenta ante los hombres como portavoz de
del que se había servido antes a los invitados al la voluntad del Hijo, indicadora de aquellas
banquete nupcial. exigencias que deben cumplirse. para que pueda
manifestarse el poder salvífico del Mesías. En Caná,
¿Qué entendimiento profundo se ha dado entre Jesús merced a la intercesión de María y a la obediencia de
y su Madre? ¿Cómo explorar el misterio de su íntima los criados, Jesús da comienzo a « su hora ». En Caná
unión espiritual? De todos modos el hecho es María aparece como la que cree en Jesús; su fe
elocuente. Es evidente que en aquel hecho se delinea provoca la primera « señal » y contribuye a suscitar la
ya con bastante claridad la nueva dimensión, el nuevo fe de los discípulos.
sentido de la maternidad de María. Tiene un
significado que no está contenido exclusivamente en 22. Podemos decir, por tanto, que en esta página del
las palabras de Jesús y en los diferentes episodios Evangelio de Juan encontramos como un primer
citados por los Sinópticos (Lc 11, 27-28; 8, 19-21; Mt indicio de la verdad sobre la solicitud materna de
12, 46-50; Mc 3, 31-35). En estos textos Jesús intenta María. Esta verdad ha encontrado su expresión en el
contraponer sobre todo la maternidad, resultante del magisterio del último Concilio. Es importante señalar
hecho mismo del nacimiento, a lo que esta « cómo la función materna de María es ilustrada en su
maternidad » (al igual que la « fraternidad ») debe ser relación con la mediación de Cristo. En efecto,
en la dimensión del Reino de Dios, en el campo leemos lo siguiente: « La misión maternal de María
salvífico de la paternidad de Dios. En el texto hacia los hombres de ninguna manera oscurece ni
joánico, por el contrario, se delinea en la descripción disminuye esta única mediación de Cristo, sino más
del hecho de Caná lo que concretamente se bien muestra su eficacia », porque « hay un solo
manifiesta como nueva maternidad según el espíritu y mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús,
no únicamente según la carne, o sea la solicitud de hombre también » (1 Tm 2, 5). Esta función materna
María por los hombres, el ir a su encuentro en toda la brota, según el beneplácito de Dios, « de la
gama de sus necesidades. En Caná de Galilea se superabundancia de los méritos de Cristo... de ella

12
Juan Pablo II

depende totalmente y de la misma saca toda su virtud él solo. Siguiendo la tradición, el Concilio no duda en
».[44] Y precisamente en este sentido el hecho de llamar a María « Madre de Cristo, madre de los
Caná de Galilea, nos ofrece como una predicción de hombres ». Pues, está « unida en la estirpe de Adán
la mediación de María, orientada plenamente hacia con todos los hombres...; más aún, es verdaderamente
Cristo y encaminada a la revelación de su poder madre de los miembros de Cristo por haber
salvífico. cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia
los fieles ».[48]
Por el texto joánico parece que se trata de una
mediación maternal. Como proclama el Concilio: Por consiguiente, esta « nueva maternidad de María
María « es nuestra Madre en el orden de la gracia ». », engendrada por la fe, es fruto del « nuevo » amor,
Esta maternidad en el orden de la gracia ha surgido que maduró en ella definitivamente junto a la Cruz,
de su misma maternidad divina, porque siendo, por por medio de su participación en el amor redentor del
disposición de la divina providencia, madre-nodriza Hijo.
del divino Redentor se ha convertido de « forma
singular en la generosa colaboradora entre todas las 24. Nos encontramos así en el centro mismo del
creaturas y la humilde esclava del Señor » y que cumplimiento de la promesa, contenida en el
«cooperó ... por la obediencia, la fe, la esperanza y la protoevangelio: el « linaje de la mujer pisará la
encendida caridad, en la restauración de la vida cabeza de la serpiente » (cf. Gén 3, 15). Jesucristo, en
sobrenatural de las almas».[45] «Y esta maternidad efecto, con su muerte redentora vence el mal del
de María perdura sin cesar en la economía de la pecado y de la muerte en sus mismas raíces. Es
gracia ... hasta la consumación de todos los significativo que, al dirigirse a la madre desde lo alto
elegidos».[46] de la Cruz, la llame «mujer » y le diga: «Mujer, ahí
tienes a tu hijo». Con la misma palabra, por otra
23. Si el pasaje del Evangelio de Juan sobre el hecho parte, se había dirigido a ella en Caná (cf. Jn 2, 4).
de Caná presenta la maternidad solícita de María al ¿Cómo dudar que especialmente ahora, en el
comienzo de la actividad mesiánica de Cristo, otro Gólgota, esta frase no se refiera en profundidad al
pasaje del mismo Evangelio confirma esta misterio de María, alcanzando el singular lugar que
maternidad de María en la economía salvífica de la ella ocupa en toda la economía de la salvación?
gracia en su momento culminante, es decir cuando se Como enseña el Concilio, con María, « excelsa Hija
realiza el sacrificio de la Cruz de Cristo, su misterio de Sión, tras larga espera de la promesa, se cumple la
pascual. La descripción de Juan es concisa: « Junto a plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva
la cruz de Jesús estaban su Madre y la hermana de su economía, cuando el Hijo de Dios asumió de ella la
madre. María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. naturaleza humana para librar al hombre del pecado
Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a mediante los misterios de su carne ».[49]
quien amaba, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu
hijo". Luego dice al discípulo: "Ahí tienes a tu Las palabras que Jesús pronuncia desde lo alto de la
madre". Y desde aquella hora el discípulo la acogió Cruz significan que la maternidad de su madre
en su casa » (Jn 19, 25-27). encuentra una « nueva » continuación en la Iglesia y
a través de la Iglesia, simbolizada y representada por
Sin lugar a dudas se percibe en este hecho una Juan. De este modo, la que como « llena de gracia »
expresión de la particular atención del Hijo por la ha sido introducida en el misterio de Cristo para ser
Madre, que dejaba con tan grande dolor. Sin su Madre, es decir, la Santa Madre de Dios, por
embargo, sobre el significado de esta atención el « medio de la Iglesia permanece en aquel misterio
testamento de la Cruz » de Cristo dice aún más. Jesús como « la mujer » indicada por el libro del Génesis
ponía en evidencia un nuevo vínculo entre Madre e (3, 15) al comienzo y por el Apocalipsis (12, 1) al
Hijo, del que confirma solemnemente toda la verdad final de la historia de la salvación. Según el eterno
y realidad. Se puede decir que, si la maternidad de designio de la Providencia la maternidad divina de
María respecto de los hombres ya había sido María debe derramarse sobre la Iglesia, como indican
delineada precedentemente, ahora es precisada y algunas afirmaciones de la Tradición para las cuales
establecida claramente; ella emerge de la definitiva la « maternidad » de María respecto de la Iglesia es el
maduración del misterio pascual del Redentor. La reflejo y la prolongación de su maternidad respecto
Madre de Cristo, encontrándose en el campo directo del Hijo de Dios.[50]
de este misterio que abarca al hombre --a cada uno y
a todos--, es entregada al hombre --a cada uno y a Ya el momento mismo del nacimiento de la Iglesia y
todos-- como madre. Este hombre junto a la cruz es de su plena manifestación al mundo, según el
Juan, « el discípulo que él amaba ».[47] Pero no está Concilio, deja entrever esta continuidad de la

13
Redemptoris Mater

maternidad de María: « Como quiera que plugo a Evang. sec. Lucam, II, 9: CSEL 34/4, 45 s.; S.
Dios no manifestar solemnemente el sacramento de la Agustín, Sermo 291, 4-6: PL 38, 1318 s.;
salvación humana antes de derramar el Espíritu Enchiridion, 36, 11: PL 40, 250; S. Pedro Crisólogo,
prometido por Cristo, vemos a los apóstoles antes del Sermo 142: PL 52, 579 s.; Sermo 143: PL 52, 583; S.
día de Pentecostés "perseverar unánimemente en la Fulgencio De Ruspe, Epistola 17, VI, 12: PL 65, 458;
oración, con las mujeres y María la Madre de Jesús S. Bernardo, In laudibus Virginis Matris, Homilía III
y los hermanos de Este" (Hch 1, 14); y a María , 2-3: S. Bernardi Opera, IV, 1966, 36-38.
implorando con sus ruegos el don del Espíritu Santo,
quien ya la había cubierto con su sombra en la [22] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium,
anunciación».[51] 55.

Por consiguiente, en la economía de la gracia, [23] ibid., 53.


actuada bajo la acción del Espíritu Santo, se da una
particular correspondencia entre el momento de la [24] Cf. Pío IX, Carta Apost. Ineffabilis Deus (8 de
encarnación del Verbo y el del nacimiento de la diciembre de 1856): Pii IX P. M. Acta, pars I, 616;
Iglesia. La persona que une estos dos momentos es Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia
María: María en Nazaret y María en el cenáculo de Lumen gentium, 53.
Jerusalén. En ambos casos su presencia discreta, pero
esencial, indica el camino del « nacimiento del [25] Cf. S. Germán. Cost., In Anntiationem SS.
Espíritu ». Así la que está presente en el misterio de Deiparae Hom.: PG 98, 327 s.; S. Andrés Cret.,
Cristo como Madre, se hace --por voluntad del Hijo y Canon in B. Mariae Natalem, 4: PG 97, 1321 s.; In
por obra del Espíritu Santo-- presente en el misterio Nativitatem B. Mariae, I: PG 97, 811 s.; Hom. in
de la Iglesia. También en la Iglesia sigue siendo una Dormitionem S. Mariae 1: PG 97, 1067 s.
presencia materna, como indican las palabras
[26] Liturgia de las Horas, del 15 de Agosto, en la
pronunciadas en la Cruz: « Mujer, ahí tienes a tu hijo
Asunción de la Bienaventurada Virgen María, Himno
»; « Ahí tienes a tu madre ».
de las I y II Vísperas; S. Pedro Damián, Carmina et
[19] Sobre la predestinación de Maria, cf. S. Juan preces, XLVII: PL 145, 934.
Damasceno, Hom. in Nativitatem, 7; 10: S. Ch. 80,
[27] Divina Comedia, Paraíso XXXIII, 1; cf. Liturgia
65; 73; Hom. in Dormitionem I, 3: S. Ch. 80, 85: « Es
de las Horas, Memoria de Santa María en sábado,
ella, en efecto, que, elegida desde las generaciones
Himno II en el Officio de Lectura.
antiguas, en virtud de la predestinación y de la
benevolencia del Dios y Padre que te ha engendrado [28] Cf. S. Agustín, De Sancta Virginitate, III, 3: PL
a ti (oh Verbo de Dios) fuera del tiempo sin salir de sí 40, 398; Sermo 25, 7: PL 16, 937 s.
mismo y sin alteración alguna, es ella que te ha dado
a luz, alimentado con su carne, en los últimos [29] Const. dogm. sobre la divina revelación Dei
tiempos ... ». Verbum, 5.
[20] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, [30] Este es un tema clásico, ya expuesto por S.
55. Ireneo: « Y como por obra de la virgen desobediente
el hombre fue herido y, precipitado, murió, así
[21] Sobre esta expresión hay en la tradición también por obra de la Virgen obediente a la palabra
patrística una interpretación amplia y variada: cf. de Dios, el hombre regenerado recibió, por medio de
Orígenes, In Lucam homiliae, VI, 7: S. Ch. 87, 148; la vida, la vida ... Ya que era conveniente y justo ...
Severiano De Gabala, In mundi creationem, Oratio que Eva fuera «recapitulada» en María, con el fin de
VI, 10: PG 56, 497 s.; S. Juan Crisóstomo (pseudo), que la Virgen, convertida en abogada de la virgen,
In Annuntiationem Deiparae et contra Arium disolviera y destruyera la desobediencia virginal por
impium, PG 62, 765 s.; Basilio De Seleucia, Oratio obra de la obediencia virginal »; Expositio doctrinae
39, In Sanctissimaé Deiparae Annuntiationem, 5: PG apostolicae, 33: S. Ch. 62, 83-86; cf. también
85, 441-446; Antipatro De Ostra, Hom. II, In Adversus Haereses, V, 19, 1: S. Ch. 153, 248-250.
Sanctissimae Deiparae Annuntiationem, 3-11: PG,
1777-1783; S. Sofronio de Jerusalén, Oratio II, In [31] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
Sanctissimae Deiparae Annnuntiationem, 17-19: PG divina revelación Dei Verbum, 5.
87/3, 3235-3240; S. Juan Damasceno, Hom. in
Dormitionem, I, 7: S. Ch. 80, 96-101; S. Jerónimo, [32] Ibid., 5; cf. Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen
Epistola 65, 9: PL 22, 628; S. Ambrosio, Expos. gentium , 56.

14
Juan Pablo II

[33] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la [48] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium,
Iglesia Lumen gentium, 56. 54 y 53; este último texto conciliar cita a S. Agustín,
De Sancta Virgintitate, VI, 6: PL 40, 399.
[34] Ibid., 56.
[49] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium,
[35] Cf. ibid., 53; S. Agustín, De Sancta Virginitate, 55.
III, 3: PL 40, 398; Sermo 215, 4: PL 38, 1074; Sermo
196, I: PL 38, 1019; De peccatorum meritis et [50] Cf. S. León Magno, Tractatus 26, de natale
remissione, I, 29, 57: PL 44, 142; Sermo 25, 7: PL Domini, 2: CCL 138, 126.
46, 937 s.; S. León Magno, Tractatus 21; De natale
Domini, I: CCL 138, 86. [51] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium,
59.
[36] Cf. Subida del Monte Carmelo, L. II, cap. 3, 4-6.

[37] Cf. Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen


gentium, 58.

[38] Ibid., 58.

[39] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la


divina revelación Dei Verbum, 5.

[40] Sobre la participación o « compasión » de María


en la muerte de Cristo, cf. S. Bernardo, In Dominica
infra octavam Assumptionis Sermo, 14: S. Bernardi
Opera, V, 1968, 273.

[41] S. Ireneo, Adversus Haereses, III, 22, 4: S. Ch.


211, 438-444; cf. Const. dogm. sobre la Iglesia
Lumen gentium, 56, nota 6.

[42] Cf. Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen


gentium, 56 y los Padres citados en las notas 8 y 9.

[43] « Cristo es verdad, Cristo es carne, Cristo verdad


en la mente de María, Cristo carne en el seno de
María »: S. Agustín, Sermo 25 (Sermones inediti), 7:
PL 46, 938.

[44] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium,


60.

[45] Ibid., 61.

[46] Ibid., 62.

[47] Es conocido lo que escribe Orígenes sobre la


presencia de María y de Juan en el Calvario: « Los
Evangelios son las primicias de toda la Escritura, y el
Evangelio de Juan es el primero de los Evangelios;
ninguno puede percibir el significado si antes no ha
posado la cabeza sobre el pecho de Jesús y no ha
recibido de Jesús a María como Madre »: Comm. in
Ioan., 1, 6: PG 14, 31; cf. S. Ambrosio, Expos.
Evang. sec. Luc., X, 129-131: CSEL, 32/4, 504 s.

15
Redemptoris Mater

II Parte: Precisamente en este camino --peregrinación


eclesial-- a través del espacio y del tiempo, y más aún
LA MADRE DE DIOS EN EL CENTRO a través de la historia de las almas, María está
presente, como la que es « feliz porque ha creído »,
DE LA IGLESIA PEREGRINA
como la que avanzaba « en la peregrinación de la fe
 1. La Iglesia, Pueblo de Dios radicado en todas las », participando como ninguna otra criatura en el
naciones de la tierra misterio de Cristo. Añade el Concilio que « María ...
habiendo entrado íntimamente en la historia de la
 2. El camino de la Iglesia y la unidad de todos los salvación, en cierta manera en sí une y refleja las más
cristianos grandes exigencias de la fe ».[58] Entre todos los
creyentes es como un « espejo », donde se reflejan
 3. El Magníficat de la Iglesia en camino del modo más profundo y claro « las maravillas de
Dios » (Hch 2, 11).

1. La Iglesia, Pueblo de Dios radicado en todas las 26. La Iglesia, edificada por Cristo sobre los
naciones de la tierra apóstoles, se hace plenamente consciente de estas
grandes obras de Dios el día de Pentecostés, cuando
25. « La Iglesia, "va peregrinando entre las los reunidos en el cenáculo « quedaron todos llenos
persecuciones del mundo y los consuelos de del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras
Dios",[52] anunciando la cruz y la muerte del Señor, lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse »
hasta que El venga (cf. 1 Co 11, 26)».[53] « Así (Hch 2, 4). Desde aquel momento inicia también
como el pueblo de Israel según la carne, el peregrino aquel camino de fe, la peregrinación de la Iglesia a
del desierto, es llamado alguna vez Iglesia de Dios través de la historia de los hombres y de los pueblos.
(cf. 2 Esd 13, 1; Núm 20, 4; Dt 23, 1 ss.), así el nuevo Se sabe que al comienzo de este camino está presente
Israel... se llama Iglesia de Cristo (cf. Mt 16, 18), María, que vemos en medio de los apóstoles en el
porque El la adquirió con su sangre (cf. Hch 20, 28), cenáculo «implorando con sus ruegos el don del
la llenó de su Espíritu y la proveyó de medios aptos Espíritu».[59]
para una unión visible y social. La congregación de
todos los creyentes que miran a Jesús como autor de Su camino de fe es, en cierto modo, más largo. El
la salvación y principio de la unidad y de la paz, es la Espíritu Santo ya ha descendido a ella, que se ha
Iglesia convocada y constituida por Dios para que sea convertido en su esposa fiel en la anunciación,
sacramento visible de esta unidad salutífera para acogiendo al Verbo de Dios verdadero, prestando « el
todos y cada uno ».[54] homenaje del entendimiento y de la voluntad, y
asintiendo voluntariamente a la revelación hecha por
El Concilio Vaticano II habla de la Iglesia en camino, El », más aún abandonándose plenamente en Dios
estableciendo una analogía con el Israel de la Antigua por medio de « la obediencia de la fe »,[60] por la
Alianza en camino a través del desierto. El camino que respondió al ángel: « He aquí la esclava del
posee un carácter incluso exterior, visible en el Señor; hágase en mí según tu palabra ». El camino de
tiempo y en el espacio, en el que se desarrolla fe de María, a la que vemos orando en el cenáculo, es
históricamente. La Iglesia, en efecto, debe « por lo tanto « más largo » que el de los demás
extenderse por toda la tierra », y por esto « entra en la reunidos allí: María les «precede», « marcha delante
historia humana rebasando todos los límites de de » ellos.[61] El momento de Pentecostés en
tiempo y de lugares ».[55] Sin embargo, el carácter Jerusalén ha sido preparado, además de la Cruz, por
esencial de su camino es interior. Se trata de una el momento de la Anunciación en Nazaret. En el
peregrinación a través de la fe, por « la fuerza del cenáculo el itinerario de María se encuentra con el
Señor Resucitado »,[56] de una peregrinación en el camino de la fe de la Iglesia ¿De qué manera?
Espíritu Santo, dado a la Iglesia como invisible
Consolador (parákletos) (cf. Jn 14, 26; 15, 26; 16, 7): Entre los que en el cenáculo eran asiduos en la
« Caminando, pues, la Iglesia a través de los peligros oración, preparándose para ir « por todo el mundo »
y de tribulaciones, de tal forma se ve confortada por después de haber recibido el Espíritu Santo, algunos
la fuerza de la gracia de Dios que el Señor le habían sido llamados por Jesús sucesivamente desde
prometió ... y no deja de renovarse a sí misma bajo la el inicio de su misión en Israel. Once de ellos habían
acción del Espíritu Santo hasta que por la cruz llegue sido constituidos apóstoles, y a ellos Jesús había
a la luz sin ocaso».[57] transmitido la misión que él mismo había recibido del
Padre: «Como el Padre me envió, también yo os
envío» (Jn 20, 21), había dicho a los apóstoles

16
Juan Pablo II

después de la resurrección. Y cuarenta días más tarde, acontecimientos del Calvario habían cubierto de
antes de volver al Padre, había añadido: cuando « el tinieblas aquella promesa; y ni siquiera bajo la Cruz
Espíritu Santo vendrá sobre vosotros ... seréis mis había disminuido la fe de María. Ella también, como
testigos... hasta los confines de la tierra » (cf. Hch 1, Abraham, había sido la que «esperando contra toda
8). Esta misión de los apóstoles comienza en el esperanza, creyó» (Rom 4, 18). Y he aquí que,
momento de su salida del cenáculo de Jerusalén. La después de la resurrección, la esperanza había
Iglesia nace y crece entonces por medio del descubierto su verdadero rostro y la promesa había
testimonio que Pedro y los demás apóstoles dan de comenzado a transformarse en realidad. En efecto,
Cristo crucificado y resucitado (cf. Hch 2, 31-34; 3, Jesús, antes de volver al Padre, había dicho a los
15-18; 4, 10-12; 5, 30-32). apóstoles: « Id, pues, y haced discípulos a todas las
gentes ... Y he aquí que yo estoy con vosotros todos
María no ha recibido directamente esta misión los días hasta el fin del mundo » (Mt 28, 19.20). Así
apostólica. No se encontraba entre los que Jesús había hablado el que, con su resurrección, se reveló
envió « por todo el mundo para enseñar a todas las como el triunfador de la muerte, como el señor del
gentes » (cf. Mt 28, 19), cuando les confirió esta reino que « no tendrá fin », conforme al anuncio del
misión. Estaba, en cambio, en el cenáculo, donde los ángel.
apóstoles se preparaban a asumir esta misión con la
venida del Espíritu de la Verdad: estaba con ellos. En 27. Ya en los albores de la Iglesia, al comienzo del
medio de ellos María « perseveraba en la oración » largo camino por medio de la fe que comenzaba con
como « madre de Jesús » (Hch 1, 13-14), o sea de Pentecostés en Jerusalén, María estaba con todos los
Cristo crucificado y resucitado. Y aquel primer que constituían el germen del « nuevo Israel ». Estaba
núcleo de quienes en la fe miraban « a Jesús como presente en medio de ellos como un testigo
autor de la salvación »,[62] era consciente de que excepcional del misterio de Cristo. Y la Iglesia
Jesús era el Hijo de María, y que ella era su madre, y perseveraba constante en la oración junto a ella y, al
como tal era, desde el momento de la concepción y mismo tiempo, « la contemplaba a la luz del Verbo
del nacimiento, un testigo singular del misterio de hecho hombre ». Así sería siempre. En efecto, cuando
Jesús, de aquel misterio que ante sus ojos se había la Iglesia « entra más profundamente en el sumo
manifestado y confirmado con la Cruz y la misterio de la Encarnación », piensa en la Madre de
resurrección. La Iglesia, por tanto, desde el primer Cristo con profunda veneración y piedad.[63] María
momento, « miró » a María, a través de Jesús, como « pertenece indisolublemente al misterio de Cristo y
miró » a Jesús a través de María. Ella fue para la pertenece además al misterio de la Iglesia desde el
Iglesia de entonces y de siempre un testigo singular comienzo, desde el día de su nacimiento. En la base
de los años de la infancia de Jesús y de su vida oculta de lo que la Iglesia es desde el comienzo, de lo que
en Nazaret, cuando « conservaba cuidadosamente debe ser constantemente, a través de las
todas las cosas en su corazón » (Lc 2, 19; cf. Lc 2, generaciones, en medio de todas las naciones de la
51). tierra, se encuentra la que « ha creído que se
cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del
Pero en la Iglesia de entonces y de siempre María ha Señor » (Lc 1, 45). Precisamente esta fe de María,
sido y es sobre todo la que es « feliz porque ha creído que señala el comienzo de la nueva y eterna Alianza
»: ha sido la primera en creer. Desde el momento de de Dios con la humanidad en Jesucristo, esta heroica
la anunciación y de la concepción, desde el momento fe suya « precede » el testimonio apostólico de la
del nacimiento en la cueva de Belén, María siguió Iglesia, y permanece en el corazón de la Iglesia,
paso tras paso a Jesús en su maternal peregrinación escondida como un especial patrimonio de la
de fe. Lo siguió a través de los años de su vida oculta revelación de Dios. Todos aquellos que, a lo largo de
en Nazaret; lo siguió también en el período de la las generaciones, aceptando el testimonio apostólico
separación externa, cuando él comenzó a « hacer y de la Iglesia participan de aquella misteriosa
enseñar » (cf. Hch 1, 1 ) en Israel; lo siguió sobre herencia, en cierto sentido, participan de la fe de
todo en la experiencia trágica del Gólgota. Mientras María.
María se encontraba con los apóstoles en el cenáculo
de Jerusalén en los albores de la Iglesia, se Las palabras de Isabel « feliz la que ha creído »
confirmaba su fe, nacida de las palabras de la siguen acompañando a María incluso en Pentecostés,
anunciación. El ángel le había dicho entonces: « Vas la siguen a través de las generaciones, allí donde se
a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien extiende, por medio del testimonio apostólico y del
pondrás por nombre Jesús. El será grande.. reinará servicio de la Iglesia, el conocimiento del misterio
sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no salvífico de Cristo. De este modo se cumple la
tendrá fin » (Lc 1, 32-33). Los recientes profecía del Magníficat: « Me felicitarán todas las

17
Redemptoris Mater

generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras herencia los pueblos (Sal 2, 8), al que el Padre ha
grandes por mí; su nombre es santo » (Lc 1, 48-49). dado « el trono de David su padre », por lo cual «
En efecto, al conocimiento del misterio de Cristo reina sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino
sigue la bendición de su Madre bajo forma de no tendrá fin ».
especial veneración para la Theotókos. Pero en esa
veneración está incluida siempre la bendición de su En este tiempo de vela María, por medio de la misma
fe. Porque la Virgen de Nazaret ha llegado a ser fe que la hizo bienaventurada especialmente desde el
bienaventurada por medio de esta fe, de acuerdo con momento de la anunciación, está presente en la
las palabras de Isabel. Los que a través de los siglos, misión y en la obra de la Iglesia que introduce en el
de entre los diversos pueblos y naciones de la tierra, mundo el Reino de su Hijo.[68] Esta presencia de
acogen con fe el misterio de Cristo, Verbo encarnado María encuentra múltiples medios de expresión en
y Redentor del mundo, no sólo se dirigen con nuestros días al igual que a lo largo de la historia de
veneración y recurren con confianza a María como a la Iglesia. Posee también un amplio radio de acción;
su Madre, sino que buscan en su fe el sostén para la por medio de la fe y la piedad de los fieles, por medio
propia fe. Y precisamente esta participación viva de de las tradiciones de las familias cristianas o «
la fe de María decide su presencia especial en la iglesias domésticas », de las comunidades
peregrinación de la Iglesia como nuevo Pueblo de parroquiales y misioneras, de los institutos religiosos,
Dios en la tierra. de las diócesis, por medio de la fuerza atractiva e
irradiadora de los grandes santuarios, en los que no
28. Como afirma el Concilio: « María ... habiendo sólo los individuos o grupos locales, sino a veces
entrado íntimamente en la historia de la salvación ... naciones enteras y continentes, buscan el encuentro
mientras es predicada y honrada atrae a los creyentes con la Madre del Señor, con la que es bienaventurada
hacia su Hijo y su sacrificio, y hacia el amor del porque ha creído; es la primera entre los creyentes y
Padre ».[64] Por lo tanto, en cierto modo la fe de por esto se ha convertido en Madre del Emmanuel.
María, sobre la base del testimonio apostólico de la Este es el mensaje de la tierra de Palestina, patria
Iglesia, se convierte sin cesar en la fe del pueblo de espiritual de todos los cristianos, al ser patria del
Dios en camino: de las personas y comunidades, de Salvador del mundo y de su Madre. Este es el
los ambientes y asambleas, y finalmente de los mensaje de tantos templos que en Roma y en el
diversos grupos existentes en la Iglesia. Es una fe que mundo entero la fe cristiana ha levantado a lo largo
se transmite al mismo tiempo mediante el de los siglos. Este es el mensaje de los centros como
conocimiento y el corazón. Se adquiere o se vuelve a Guadalupe, Lourdes, Fátima y de los otros
adquirir constantemente mediante la oración. Por diseminados en las distintas naciones, entre los que
tanto « también en su obra apostólica con razón la no puedo dejar de citar el de mi tierra natal Jasna
Iglesia mira hacia aquella que engendró a Cristo, Gora. Tal vez se podría hablar de una específica a «
concebido por el Espíritu Santo y nacido de la geografía » de la fe y de la piedad mariana, que
Virgen, precisamente para que por la Iglesia nazca y abarca todos estos lugares de especial peregrinación
crezca también en los corazones de los fieles ».[65] del Pueblo de Dios, el cual busca el encuentro con la
Madre de Dios para hallar, en el ámbito de la materna
Ahora, cuando en esta peregrinación de la fe nos presencia de « la que ha creído », la consolidación de
acercamos al final del segundo Milenio cristiano, la la propia fe. En efecto, en la fe de María, ya en la
Iglesia, mediante el magisterio del Concilio Vaticano anunciación y definitivamente junto a la Cruz, se ha
II, llama la atención sobre lo que ve en sí misma. vuelto a abrir por parte del hombre aquel espacio
como un « único Pueblo de Dios ... radicado en todas interior en el cual el eterno Padre puede colmarnos «
las naciones de la tierra », y sobre la verdad según la con toda clase de bendiciones espirituales »: el
cual todos los fieles, aunque a esparcidos por el haz espacio « de la nueva y eterna Alianza ».[69] Este
de la tierra comunican en el Espíritu Santo con los espacio subsiste en la Iglesia, que es en Cristo como
demás »,[66] de suerte que se puede decir que en esta « un sacramento ... de la íntima unión con Dios y de
unión se realiza constantemente el misterio de la unidad de todo el género humano ».[70]
Pentecostés. Al mismo tiempo, los apóstoles y los
discípulos del Señor, en todas las naciones de la tierra En la fe, que María profesó en la Anunciación como
« perseveran en la oración en compañía de María, la « esclava del Señor » y en la que sin cesar « precede
madre de Jesús » (cf. Hch 1, 14). Constituyendo a » al « Pueblo de Dios » en camino por toda la tierra,
través de las generaciones « el signo del Reino » que la Iglesia « tiende eficaz y constantemente a
no es de este mundo,[67] ellos son asimismo recapitular la Humanidad entera ... bajo Cristo como
conscientes de que en medio de este mundo tienen Cabeza, en la unidad de su Espíritu ».[71]
que reunirse con aquel Rey, al que han sido dados en

18
Juan Pablo II

2. El camino de la Iglesia y la unidad de todos los todavía ejemplo y que debe guiarlos a la unidad
cristianos querida por su único Señor y tan deseada por quienes
están atentamente a la escucha de lo que hoy « el
29. « El Espíritu promueve en todos los discípulos de Espíritu dice a las Iglesias » (Ap 2, 7. 11. 17).
Cristo el deseo y la colaboración para que todos se
unan en paz, en un rebaño y bajo un solo pastor, Entre tanto es un buen auspicio que estas Iglesias y
como Cristo determinó ».[72] El camino de la Iglesia, Comunidades eclesiales concuerden con la Iglesia
de modo especial en nuestra época, está marcado por católica en puntos fundamentales de la fe cristiana,
el signo del ecumenismo; los cristianos buscan las incluso en lo concerniente a la Virgen María. En
vías para reconstruir la unidad, por la que Cristo efecto, la reconocen como Madre del Señor y
invocaba al Padre por sus discípulos el día antes de la consideran que esto forma parte de nuestra fe en
pasión: « para que todos sean uno. Como tú, Padre, Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Estas
en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en Comunidades miran a María que, a los pies de la
nosotros para que el mundo crea que tú me has Cruz, acoge como hijo suyo al discípulo amado, el
enviado » (Jn 17, 21). Por consiguiente, la unidad de cual a su vez la recibe como madre.
los discípulos de Cristo es un gran signo para suscitar
la fe del mundo, mientras su división constituye un ¿Por qué, pues, no mirar hacia ella todos juntos como
escándalo.[73] a nuestra Madre común, que reza por la unidad de la
familia de Dios y que « precede » a todos al frente del
El movimiento ecuménico, sobre la base de una largo séquito de los testigos de la fe en el único
conciencia más lúcida y difundida de la urgencia de Señor, el Hijo de Dios, concebido en su seno virginal
llegar a la unidad de todos los cristianos, ha por obra del Espíritu Santo?
encontrado por parte de la Iglesia católica su
expresión culminante en el Concilio Vaticano II. Es 31. Por otra parte, deseo subrayar cuan
necesario que los cristianos profundicen en sí mismos profundamente unidas se sienten la Iglesia católica, la
y en cada una de sus comunidades aquella « Iglesia ortodoxa y las antiguas Iglesias orientales por
obediencia de la fe », de la que María es el primer y el amor y por la alabanza a la Theotókos. No sólo «
más claro ejemplo. Y dado que « antecede con su luz los dogmas fundamentales de la fe cristiana: los de la
al pueblo de Dios peregrinante, como signo de Trinidad y del Verbo encarnado en María Virgen han
esperanza segura y consuelo », ofrece gran gozo y sido definidos en concilios ecuménicos celebrados en
consuelo para este sacrosanto Concilio el hecho de Oriente »,[77] sino también en su culto litúrgico « los
que tampoco falten entre los hermanos separados Orientales ensalzan con himnos espléndidos a María
quienes tributan debido honor a la Madre del Señor y siempre Virgen ... y Madre Santísima de Dios».[78]
Salvador, especialmente entre los Orientales ».[74]
Los hermanos de estas Iglesias han conocido
30. Los cristianos saben que su unidad se conseguirá vicisitudes complejas, pero su historia siempre ha
verdaderamente sólo si se funda en la unidad de su fe. transcurrido con un vivo deseo de compromiso
Ellos deben resolver discrepancias de doctrina no cristiano y de irradiación apostólica, aunque a
leves sobre el misterio y ministerio de la Iglesia, y a menudo haya estado marcada por persecuciones
veces también sobre la función de María en la obra de incluso cruentas. Es una historia de fidelidad al
la salvación.[75] Los diferentes coloquios, tenidos Señor, una auténtica « peregrinación de la fe » a
por la Iglesia católica con las Iglesias y las través de lugares y tiempos durante los cuales los
Comunidades eclesiales de Occidente,[76] convergen cristianos orientales han mirado siempre con
cada vez más sobre estos dos aspectos inseparables confianza ilimitada a la Madre del Señor, la han
del mismo misterio de la salvación. Si el misterio del celebrado con encomio y la han invocado con
Verbo encarnado nos permite vislumbrar el misterio oraciones incesantes. En los momentos difíciles de la
de la maternidad divina y si, a su vez, la probada existencia cristiana « ellos se refugiaron bajo
contemplación de la Madre de Dios nos introduce en su protección »,[79] conscientes de tener en ella una
una comprensión más profunda del misterio de la ayuda poderosa. Las Iglesias que profesan la doctrina
Encarnación, lo mismo se debe decir del misterio de de Éfeso proclaman a la Virgen « verdadera Madre
la Iglesia y de la función de María en la obra de la de Dios », ya que a nuestro Señor Jesucristo, nacido
salvación. Profundizando en uno y otro, iluminando del Padre antes de los siglos según la divinidad, en
el uno por medio del otro, los cristianos deseosos de los últimos tiempos, por nosotros y por nuestra
hacer --como les recomienda su Madre-- lo que Jesús salvación, fue engendrado por María Virgen Madre
les diga (cf. Jn 2, 5), podrán caminar juntos en de Dios según la carne ».[80] Los Padres griegos y la
aquella « peregrinación de la fe », de la que María es tradición bizantina, contemplando la Virgen a la luz

19
Redemptoris Mater

del Verbo hecho hombre, han tratado de penetrar en enseñanza de los santos Padres y la tradición
la profundidad de aquel vínculo que une a María, universal de la Iglesia, se podían proponer a la
como Madre de Dios, con Cristo y la Iglesia: la veneración de los fieles, junto con la Cruz, también
Virgen es una presencia permanente en toda la las imágenes de la Madre de Dios, de los Ángeles y
extensión del misterio salvífico. de los Santos, tanto en las iglesias como en las casas
y en los caminos.[84] Esta costumbre se ha
Las tradiciones coptas y etiópicas han sido mantenido en todo el Oriente y también en
introducidas en esta contemplación del misterio de Occidente. Las imágenes de la Virgen tienen un lugar
María por san Cirilo de Alejandría y, a su vez, la han de honor en las iglesias y en las casas. María está
celebrado con abundante producción poética.[81] El representada o como trono de Dios, que lleva al
genio poético de san Efrén el Sirio, llamado « la Señor y lo entrega a los hombres (Theotókos), o como
cítara del Espíritu Santo », ha cantado camino que lleva a Cristo y lo muestra (Odigitria), o
incansablemente a María, dejando una impronta bien como orante en actitud de intercesión y signo de
todavía presente en toda la tradición de la Iglesia la presencia divina en el camino de los fieles hasta el
siríaca.[82] En su panegírico sobre la Theotókos, san día del Señor (Deisis), o como protectora que
Gregorio de Narek, una de las glorias más brillantes extiende su manto sobre los pueblos (Pokrov), o
de Armenia, con fuerte inspiración poética, como misericordiosa Virgen de la ternura (Eleousa).
profundiza en los diversos aspectos del misterio de la La Virgen es representada habitualmente con su Hijo,
Encarnación, y cada uno de los mismos es para él el niño Jesús, que lleva en brazos: es la relación con
ocasión de cantar y exaltar la dignidad extraordinaria el Hijo la que glorifica a la Madre. A veces lo abraza
y la magnífica belleza de la Virgen María, Madre del con ternura (Glykofilousa); otras veces, hierática,
Verbo encarnado.[83] parece absorta en la contemplación de aquel que es
Señor de la historia (cf. Ap 5, 9-14).[85]
No sorprende, pues, que María ocupe un lugar
privilegiado en el culto de las antiguas Iglesias Conviene recordar también el Icono de la Virgen de
orientales con una abundancia incomparable de Vladimir que ha acompañado constantemente la
fiestas y de himnos. peregrinación en la fe de los pueblos de la antigua
Rus'. Se acerca el primer milenio de la conversión al
32. En la liturgia bizantina, en todas las horas del cristianismo de aquellas nobles tierras: tierras de
Oficio divino, la alabanza a la Madre está unida a la personas humildes, de pensadores y de santos. Los
alabanza al Hijo y a la que, por medio del Hijo, se Iconos son venerados todavía en Ucrania, en
eleva al Padre en el Espíritu Santo. En la anáfora o Bielorusia y en Rusia con diversos títulos; son
plegaria eucarística de san Juan Crisóstomo, después imágenes que atestiguan la fe y el espíritu de oración
de la epíclesis, la comunidad reunida canta así a la de aquel pueblo, el cual advierte la presencia y la
Madre de Dios: « Es verdaderamente justo protección de la Madre de Dios. En estos Iconos la
proclamarte bienaventurada, oh Madre de Dios, Virgen resplandece como la imagen de la divina
porque eres la muy bienaventurada) toda pura y belleza, morada de la Sabiduría eterna, figura de la
Madre de nuestro Dios. Te ensalzamos, porque eres orante, prototipo de la contemplación, icono de la
más venerable que los querubines e gloria: aquella que, desde su vida terrena, poseyendo
incomparablemente más gloriosa que los serafines. la ciencia espiritual inaccesible a los razonamientos
Tú, que sin perder tu virginidad, has dado al mundo humanos, con la fe ha alcanzado el conocimiento más
el Verbo de Dios. Tú, que eres verdaderamente la sublime. Recuerdo, también, el Icono de la Virgen
Madre de Dios ». del cenáculo, en oración con los apóstoles a la espera
del Espíritu. ¿No podría ser ésta como un signo de
Estas alabanzas, que en cada celebración de la esperanza para todos aquellos que, en el diálogo
liturgia eucarística se elevan a María, han forjado la fraterno, quieren profundizar su obediencia de la fe?
fe, la piedad y la oración de los fieles. A lo largo de
los siglos han conformado todo el comportamiento 34. Tanta riqueza de alabanzas, acumulada por las
espiritual de los fieles, suscitando en ellos una diversas manifestaciones de la gran tradición de la
devoción profunda hacia la « Toda Santa Madre de Iglesia, podría ayudarnos a que ésta vuelva a respirar
Dios ». plenamente con sus « dos pulmones », Oriente y
Occidente. Como he dicho varias veces, esto es hoy
33. Se conmemora este año el XII centenario del II más necesario que nunca. Sería una ayuda valiosa
Concilio ecuménico de Nicea (a. 787), en el que, al para hacer progresar el diálogo actual entre la Iglesia
final de la conocida controversia sobre el culto de las católica y las Iglesias y Comunidades eclesiales de
sagradas imágenes, fue definido que, según la Occidente.[86] Sería también, para la Iglesia en

20
Juan Pablo II

camino, la vía para cantar y vivir de manera más bendiciones se referían directamente al momento de
perfecta su Magníficat. la anunciación. Después, en la visitación, cuando el
saludo de Isabel da testimonio de aquel momento
3. El Magníficat de la Iglesia en camino culminante, la fe de María adquiere una nueva
conciencia y una nueva expresión. Lo que en el
35. La Iglesia, pues, en la presente fase de su camino, momento de la anunciación permanecía oculto en la
trata de buscar la unión de quienes profesan su fe en profundidad de la « obediencia de la fe », se diría que
Cristo para manifestar la obediencia a su Señor que, ahora se manifiesta como una llama del espíritu clara
antes de la pasión, ha rezado por esta unidad. La y vivificante. Las palabras usadas por María en el
Iglesia « va peregrinando ..., anunciando la cruz del umbral de la casa de Isabel constituyen una inspirada
Señor hasta que venga ».[87] « Caminando, pues, la profesión le su fe, en la que la respuesta a la palabra
Iglesia en medio de tentaciones y tribulaciones, se ve de la revelación se expresa con la elevación espiritual
confortada con el poder de la gracia de Dios, que le y poética de todo su ser hacia Dios. En estas sublimes
ha sido prometida para que no desfallezca de la palabras, que son al mismo tiempo muy sencillas y
fidelidad perfecta por la debilidad de la carne, antes totalmente inspiradas por los textos sagrados del
al contrario, persevere como esposa digna de su pueblo de Israel,[89] se vislumbra la experiencia
Señor y, bajo la acción del Espíritu Santo, no cese de personal de María, el éxtasis de su corazón.
renovarse hasta que por la cruz llegue a aquella luz Resplandece en ellas un rayo del misterio de Dios, la
que no conoce ocaso ».[88] gloria de su inefable santidad, el eterno amor que,
como un don irrevocable, entra en la historia del
La Virgen Madre está constantemente presente en hombre.
este camino de fe del Pueblo de Dios hacia la luz. Lo
demuestra de modo especial el cántico del Magníficat María es la primera en participar de esta nueva
que, salido de la fe profunda de María en la revelación de Dios y, a través de ella, de esta nueva
visitación, no deja de vibrar en el corazón de la «autodonación» de Dios. Por esto proclama: « ha
Iglesia a través de los siglos. Lo prueba su recitación hecho obras grandes por mí; su nombre es santo ».
diaria en la liturgia de las Vísperas y en otros muchos Sus palabras reflejan el gozo del espíritu, difícil de
momentos de devoción tanto personal como expresar: « se alegra mi espíritu en Dios mi salvador
comunitaria. ». Porque « la verdad profunda de Dios y de la
salvación del hombre ... resplandece en Cristo,
« Proclama mi alma la grandeza del Señor, mediador y plenitud de toda la revelación ».[90] En
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador; su arrebatamiento María confiesa que se ha
porque ha mirado la humillación de su esclava. encontrado en el centro mismo de esta plenitud de
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, Cristo. Es consciente de que en ella se realiza la
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; promesa hecha a los padres y, ante todo, « en favor
su nombre es santo de Abraham y su descendencia por siempre »; que en
y su misericordia llega a sus fieles ella, como madre de Cristo, converge toda la
de generación en generación. economía salvífica, en la que, « de generación en
El hace proezas con su brazo: generación », se manifiesta aquel que, como Dios de
dispersa a los soberbios de corazón, la Alianza, se acuerda « de la misericordia ».
derriba del trono a los poderosos,
enaltece a los humildes, 37. La Iglesia, que desde el principio conforma su
a los hambrientos los colma de bienes camino terreno con el de la Madre de Dios,
y a los ricos los despide vacíos. siguiéndola repite constantemente las palabras del
Auxilia a Israel, su siervo, Magníficat. Desde la profundidad de la fe de la
acordándose de la misericordia Virgen en la anunciación y en la visitación, la Iglesia
--como lo había prometido a nuestros padres-- llega a la verdad sobre el Dios de la Alianza, sobre
en favor de Abraham y su descendencia por siempre Dios que es todopoderoso y hace « obras grandes » al
» hombre: « su nombre es santo ». En el Magníficat la
(Lc 1, 46-55). Iglesia encuentra vencido de raíz el pecado del
comienzo de la historia terrena del hombre y de la
36. Cuando Isabel saludó a la joven pariente que mujer, el pecado de la incredulidad o de la « poca fe
llegaba de Nazaret, María respondió con el » en Dios. Contra la « sospecha » que el «padre de la
Magníficat. En el saludo Isabel había llamado antes a mentira» ha hecho surgir en el corazón de Eva, la
María « bendita » por « el fruto de su vientre », y primera mujer, María, a la que la tradición suele
luego « feliz » por su fe (cf. Lc 1, 42. 45). Estas dos llamar « nueva Eva » [91] y verdadera « madre de los

21
Redemptoris Mater

vivientes » [92], proclama con fuerza la verdad no La Iglesia, por tanto, es consciente --y en nuestra
ofuscada sobre Dios: el Dios Santo y todopoderoso, época tal conciencia se refuerza de manera particular-
que desde el comienzo es la fuente de todo don, aquel - de que no sólo no se pueden separar estos dos
que «ha hecho obras grandes ». Al crear, Dios da la elementos del mensaje contenido en el Magníficat,
existencia a toda la realidad. Creando al hombre, le sino que también se debe salvaguardar
da la dignidad de la imagen y semejanza con él de cuidadosamente la importancia que « los pobres » y «
manera singular respecto a todas las criaturas la opción en favor de los pobres » tienen en la palabra
terrenas. Y no deteniéndose en su voluntad de del Dios vivo. Se trata de temas y problemas
prodigarse no obstante el pecado del hombre, Dios se orgánicamente relacionados con el sentido cristiano
da en el Hijo: «Porque tanto amó Dios al mundo que de la libertad y de la liberación. « Dependiendo
dio a su Hijo único» (Jn 3, 16). María es el primer totalmente de Dios y plenamente orientada hacia El
testimonio de esta maravillosa verdad, que se por el empuje de su fe, María, al lado de su Hijo, es
realizará plenamente mediante lo que hizo y enseñó la imagen más perfecta de la libertad y de la
su Hijo (cf. Hch 1, 1) y, definitiva mente, mediante su liberación de la humanidad y del cosmos. La Iglesia
Cruz y resurrección. debe mirar hacia ella, Madre y Modelo para
comprender en su integridad el sentido de su misión
La Iglesia, que aun « en medio de tentaciones y ».[93]
tribulaciones » no cesa de repetir con María las
palabras del Magníficat, « se ve confortada » con la [52] S. Agustín, De Civitate Dei, XVIII, 51: CCL 48,
fuerza de la verdad sobre Dios, proclamada entonces 650.
con tan extraordinaria sencillez y, al mismo tiempo,
con esta verdad sobre Dios desea iluminar las [53] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
difíciles y a veces intrincadas vías de la existencia Iglesia Lumen gentium, 8.
terrena de los hombres. El camino de la Iglesia, pues,
ya al final del segundo Milenio cristiano, implica un [54] Ibid., 9.
renovado empeño en su misión. La Iglesia, siguiendo
a aquel que dijo de sí mismo: « (Dios) me ha enviado [55] Ibid., 9.
para anunciar a los pobres la Buena Nueva » (cf. Lc
[56] Ibid., 8.
4, 18), a través de las generaciones, ha tratado y trata
hoy de cumplir la misma misión. [57] Ibid., 9.
Su amor preferencial por los pobres está inscrito [58] Ibid., 65.
admirablemente en el Magníficat de María. El Dios
de la Alianza, cantado por la Virgen de Nazaret en la [59] Ibid., 59.
elevación de su espíritu, es a la vez el que « derriba
del trono a los poderosos, enaltece a los humildes, a [60] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los divina revelacion Dei Verbum,5.
despide vacíos, ... dispersa a los soberbios ... y
conserva su misericordia para los que le temen ». [61] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
María está profundamente impregnada del espíritu de Iglesia Lumen gentium, 63.
los « pobres de Yahvé », que en la oración de los
Salmos esperaban de Dios su salvación, poniendo en [62] Cf. ibid., 9.
El toda su confianza (cf. Sal 25; 31; 35; 55). En
cambio, ella proclama la venida del misterio de la [63] Cf. ibid., 65.
salvación, la venida del « Mesías de los pobres » (cf.
Is 11, 4; 61, 1). La Iglesia, acudiendo al corazón de [64] Ibid., 65.
María, a la profundidad de su fe, expresada en las
[65] Ibid., 65.
palabras del Magníficat, renueva cada vez mejor en sí
la conciencia de que no se puede separar la verdad [66] Cf. ibid., 13.
sobre Dios que salva, sobre Dios que es fuente de
todo don, de la manifestación de su amor [67] Cf. ibid., 13.
preferencial por los pobres y los humildes, que,
cantado en el Magníficat, se encuentra luego [68] Cf. ibid., 13.
expresado en las palabras y obras de Jesús.
[69] Cfr. Misal Romano, fórmula de la consagración
del cáliz en las Plegarias Eucarísticas.

22
Juan Pablo II

[70] Conc. Ecum. Vat. II. Const. dogm. sobre la [87] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
Iglesia Lumen gentium, 1. Iglesia Lumen gentium, 8.

[71] Ibid., 13. [88] Ibid., 9.

[72] Ibid., 15. [89] Como es sabido, las palabras del Magníficat
contienen o evocan numerosos pasajes del Antiguo
[73] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. sobre el Testamento.
ecumenismo Unitatis redintegratio, 1.
[90] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
[74] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, divina revelación Dei Verbum, 2.
68, 69. Sobre la Santísima Virgen María, promotora
de la unidad de los cristianos y sobre el culto de [91] Cf. por ejemplo S. Justino, Dialogus cum
María en Oriente, cf. León XIII, Carta Enc. Tryphone Iudaeo, 100: Otto II, 358; S. Ireneo,
Adiutricem populi (5 de septiembre de 1895): Acta Adversus Haereses III, 22, 4: S. Ch. 211, 439-449;
Leonis, XV, 300-312. Tertuliano, De carne Christi, 17, 4-6: CCL 2, 904 s.

[75] Cf. Conc Ecum. Vat. II, Decr. sobre el [92] Cf. S. Epifanio, Panarion, III, 2;Haer. 78, 18: PG
ecumenismo Unitatis redintegratio, 20. 42, 727-730

[76] Ibid., 19. [93] Congregación para la Doctrina de la Fe,


Instrucción sobre Libertad cristiana y liberación (22
[77] Ibid., 14. de marzo de 1986), 97.

[78] Ibid., 15.

[79] Conc. Ecum. Vat II, Const. dogm., sobre la


Iglesia Lumen gentium, 66.

[80] Conc. Ecum. Calced., Definitio fidei:


Conciliorum Oecumenicorum Decreta, Bologna
1973(3), 86 (DS 301)

[81] Cf. el Weddâsê Mâryâm (Alabanzas de María),


que está a continuación del Salterio etíope y contiene
himnos y plegarias a María para cada día de la
semana. Cf. también el Matshafa Kidâna Mehrat
(Libro del Pacto de Misericordia); es de destacar la
importancia reservada a María en los Himnos así
como en la liturgia etíope.

[82] Cf. S. Efrén, Hymn. de Nativitate: Scriptores


Syri, 82: CSCO, 186.

[83] Cf.. S. Gregorio De Narek, Le livre des prières:


S. Ch. 78, 160-163; 428-432.

[84] Conc. Ecum. Niceno II: Conciliorum


Oecumenicorum Decreta, Bologna 1973(3), 135-138
(DS 600-609).

[85] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la


Iglesia Lumen gentium, 59.

[86] Cf Conc. Ecum. Vat. II, Decr. sobre el


ecumenismo Unitatis redintegratio, 19.

23
Redemptoris Mater

III PARTE: Iglesia no duda en confesar esta función subordinada


de María, la experimenta continuamente y la
MEDIACIÓN MATERNA recomienda a la piedad de los fieles, para que,
apoyados en esta protección maternal, se unan con
 1. María, Esclava del Señor mayor intimidad al Mediador y Salvador ».[98] Esta
función es, al mismo tiempo, especial y
 2. María en la vida de la Iglesia y de cada extraordinaria. Brota de su maternidad divina y
cristiano puede ser comprendida y vivida en la fe, solamente
sobre la base de la plena verdad de esta maternidad.
 3. El sentido del Año Mariano Siendo María, en virtud de la elección divina, la
Madre del Hijo consubstancial al Padre y «
compañera singularmente generosa » en la obra de la
1. María, Esclava del Señor redención, es nuestra madre en el orden de la gracia
».[99] Esta función constituye una dimensión real de
38. La Iglesia sabe y enseña con San Pablo que uno su presencia en el misterio salvífico de Cristo y de la
solo es nuestro mediador: « Hay un solo Dios, y Iglesia.
también un solo mediador entre Dios y los hombres,
Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí 39. Desde este punto de vista es necesario considerar
mismo como rescate por todos » (1 Tm 2, 5-6). « La una vez más el acontecimiento fundamental en la
misión maternal de María para con los hombres no economía de la salvación, o sea la encarnación del
oscurece ni disminuye en modo alguno esta Verbo en la anunciación. Es significativo que María,
mediación única de Cristo, antes bien sirve para reconociendo en la palabra del mensajero divino la
demostrar su poder » [94]: es mediación en Cristo. voluntad del Altísimo y sometiéndose a su poder,
diga: « He aquí la esclava del Señor; hágase en mí
La Iglesia sabe y enseña que « todo el influjo según tu palabra » (Lc 1, 3). El primer momento de la
salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres ... sumisión a la única mediación « entre Dios y los
dimana del divino beneplácito y de la hombres » --la de Jesucristo-- es la aceptación de la
superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya maternidad por parte de la Virgen de Nazaret. María
en la mediación de éste, depende totalmente de ella y da su consentimiento a la elección de Dios, para ser
de la misma saca todo su poder. Y, lejos de impedir la Madre de su Hijo por obra del Espíritu Santo.
la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la Puede decirse que este consentimiento suyo para la
fomenta ».[95] Este saludable influjo está mantenido maternidad es sobre todo fruto de la donación total a
por el Espíritu Santo, quien, igual que cubrió con su Dios en la virginidad. María aceptó la elección para
sombra a la Virgen María comenzando en ella la Madre del Hijo de Dios, guiada por el amor esponsal,
maternidad divina, mantiene así continuamente su que « consagra » totalmente una persona humana a
solicitud hacia los hermanos de su Hijo. Dios. En virtud de este amor, María deseaba estar
siempre y en todo « entregada a Dios », viviendo la
Efectivamente, la mediación de María está virginidad. Las palabras « he aquí la esclava del
íntimamente unida a su maternidad y posee un Señor » expresan el hecho de que desde el principio
carácter específicamente materno que la distingue del ella acogió y entendió la propia maternidad como
de las demás criaturas que, de un modo diverso y donación total de sí, de su persona, al servicio de los
siempre subordinado, participan de la única designios salvíficos del Altísimo. Y toda su
mediación de Cristo, siendo también la suya una participación materna en la vida de Jesucristo, su
mediación participada.[96] En efecto, si « jamás Hijo, la vivió hasta el final de acuerdo con su
podrá compararse criatura alguna con el Verbo vocación a la virginidad.
encarnado y Redentor », al mismo tiempo « la única
mediación del Redentor no excluye, sino que suscita La maternidad de María, impregnada profundamente
en las criaturas diversas clases de cooperación, por la actitud esponsal de « esclava del Señor »,
participada de la única fuente »; y así « la bondad de constituye la dimensión primera y fundamental de
Dios se difunde de distintas maneras sobre las aquella mediación que la Iglesia confiesa y proclama
criaturas ».[97] respecto a ella,[100] y continuamente « recomienda a
la piedad de los fieles » porque confía mucho en esta
La enseñanza del Concilio Vaticano II presenta la mediación. En efecto, conviene reconocer que, antes
verdad sobre la mediación de María como una que nadie, Dios mismo, el eterno Padre, se entregó a
participación de esta única fuente que es la la Virgen de Nazaret, dándole su propio Hijo en el
mediación de Cristo mismo. Leemos al respecto: « La misterio de la Encarnación. Esta elección suya al

24
Juan Pablo II

sumo cometido y dignidad de Madre del Hijo de 40. Después de los acontecimientos de la resurrección
Dios, a nivel ontológico, se refiere a la realidad y de la ascensión, María, entrando con los apóstoles
misma de la unión de las dos naturalezas en la en el cenáculo a la espera de Pentecostés, estaba
persona del Verbo (unión hipostática). Este hecho presente como Madre del Señor glorificado. Era no
fundamental de ser la Madre del Hijo de Dios supone, sólo la que « avanzó en la peregrinación de la fe » y
desde el principio, una apertura total a la persona de guardó fielmente su unión con el Hijo « hasta la Cruz
Cristo, a toda su obra y misión. Las palabras « he », sino también la « esclava del Señor », entregada
aquí la esclava del Señor » atestiguan esta apertura por su Hijo como madre a la Iglesia naciente: « He
del espíritu de María, la cual, de manera perfecta, aquí a tu madre ». Así empezó a formarse una
reúne en sí misma el amor propio de la virginidad y relación especial entre esta Madre y la Iglesia. En
el amor característico de la maternidad, unidos y efecto, la Iglesia naciente era fruto de la Cruz y de la
como fundidos juntamente. resurrección de su Hijo. María, que desde el principio
se había entregado sin reservas a la persona y obra de
Por tanto María ha llegado a ser no sólo la « madre- su Hijo, no podía dejar de volcar sobre la Iglesia esta
nodriza » del Hijo del hombre, sino también la « entrega suya materna. Después de la ascensión del
compañera singularmente generosa » [101] del Hijo, su maternidad permanece en la Iglesia como
Mesías y Redentor. Ella --como ya he dicho-- mediación materna; intercediendo por todos sus hijos,
avanzaba en la peregrinación de la fe y en esta la madre coopera en la acción salvífica del Hijo,
peregrinación suya hasta los pies de la Cruz se ha Redentor del mundo. Al respecto enseña el Concilio:
realizado, al mismo tiempo, su cooperación materna «Esta maternidad de María en la economía de la
en toda la misión del Salvador mediante sus acciones gracia perdura sin cesar ... hasta la consumación
y sufrimientos. A través de esta colaboración en la perpetua de todos los elegidos».[103] Con la muerte
obra del Hijo Redentor, la maternidad misma de redentora de su Hijo, la mediación materna de la
María conocía una transformación singular, esclava del Señor alcanzó una dimensión universal,
colmándose cada vez más de «ardiente caridad» hacia porque la obra de la redención abarca a todos los
todos aquellos a quienes estaba dirigida la misión de hombres. Así se manifiesta de manera singular la
Cristo. Por medio de esta « ardiente caridad », eficacia de la mediación única y universal de Cristo «
orientada a realizar en unión con Cristo la entre Dios y los hombres ». La cooperación de María
restauración de la « vida sobrenatural de las almas participa, por su carácter subordinado, de la
»,[102] María entraba de manera muy personal en la universalidad de la mediación del Redentor, único
única mediación « entre Dios y los hombres », que es mediador. Esto lo indica claramente el Concilio con
la mediación del hombre Cristo Jesús. Si ella fue la las palabras citadas antes.
primera en experimentar en sí misma los efectos
sobrenaturales de esta única mediación --ya en la « Pues --leemos todavía-- asunta a los cielos, no ha
anunciación había sido saludada como « llena de dejado esta misión salvadora, sino que con su
gracia »-- entonces es necesario decir, que por esta múltiple intercesión continúa obteniéndonos los
plenitud de gracia y de vida sobrenatural, estaba dones de la salvación eterna ».[104] Con este carácter
particularmente predispuesta a la cooperación con de « intercesión », que se manifestó por primera vez
Cristo, único mediador de la salvación humana. Y tal en Caná de Galilea, la mediación de María continúa
cooperación es precisamente esta mediación en la historia de la Iglesia y del mundo. Leemos que
subordinada a la mediación de Cristo. María « con su amor materno se cuida de los
hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se
En el caso de María se trata de una mediación hallan en peligros y ansiedad hasta que sean
especial y excepcional, basada sobre su «plenitud de conducidos a la patria bienaventurada».[105] De este
gracia», que se traducirá en la plena disponibilidad de modo la maternidad de María perdura incesantemente
la «esclava del Señor». Jesucristo, como respuesta a en la Iglesia como mediación intercesora, y la Iglesia
esta disponibilidad interior de su Madre, la expresa su fe en esta verdad invocando a María « con
preparaba cada vez más a ser para los hombres « los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro,
madre en el orden de la gracia ». Esto indican, al Mediadora ».[106]
menos de manera indirecta, algunos detalles anotados
por los Sinópticos (cf. Lc 11, 28; 8, 20-21; Mc 3, 32- 41. María, por su mediación subordinada a la del
35; Mt 12, 47-50) y más aún por el Evangelio de Juan Redentor, contribuye de manera especial a la unión
(cf. 2, 1-12; 19, 25-27), que ya he puesto de relieve. de la Iglesia peregrina en la tierra con la realidad
A este respecto, son particularmente elocuentes las escatológica y celestial de la comunión de los santos,
palabras, pronunciadas por Jesús en la Cruz, relativas habiendo sido ya « asunta a los cielos ».[107] La
a María y a Juan. verdad de la Asunción, definida por Pío XII, ha sido

25
Redemptoris Mater

reafirmada por el Concilio Vaticano II, que expresa sea todo en todas las cosas (cf. 1 Co 15, 27-
así la fe de la Iglesia: « Finalmente, la Virgen 28)».[114] María, esclava del Señor, forma parte de
Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de este Reino del Hijo.[115] La gloria de servir no cesa
culpa original, terminado el decurso de su vida de ser su exaltación real; asunta a los cielos, ella no
terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria termina aquel servicio suyo salvífico, en el que se
celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina manifiesta la mediación materna, « hasta la
universal con el fin de que se asemeje de forma más consumación perpetua de todos los elegidos ».[116]
plena a su Hijo, Señor de señores (cf. Ap 19, 16) y Así aquella, que aquí en la tierra « guardó fielmente
vencedor del pecado y de la muerte ».[108] Con esta su unión con el Hijo hasta la Cruz », sigue estando
enseñanza Pío XII enlazaba con la Tradición, que ha unida a él, mientras ya « a El están sometidas todas
encontrado múltiples expresiones en la historia de la las cosas, hasta que El se someta a Sí mismo y todo
Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente. lo creado al Padre ». Así en su asunción a los cielos,
María está como envuelta por toda la realidad de la
Con el misterio de la Asunción a los cielos, se han comunión de los santos, y su misma unión con el
realizado definitivamente en María todos los efectos Hijo en la gloria está dirigida toda ella hacia la
de la única mediación de Cristo Redentor del mundo plenitud definitiva del Reino, cuando « Dios sea todo
y Señor resucitado: « Todos vivirán en Cristo. Pero en todas las cosas ».
cada cual en su rango: Cristo como primicias; luego,
los de Cristo en su Venida » (1 Co 15, 22-23). En el También en esta fase la mediación materna de María
misterio de la Asunción se expresa la fe de la Iglesia, sigue estando subordinada a aquel que es el único
según la cual María « está también íntimamente unida Mediador, hasta la realización definitiva de la «
» a Cristo porque, aunque como madre-virgen estaba plenitud de los tiempos », es decir, hasta que « todo
singularmente unida a él en su primera venida, por su tenga a Cristo por Cabeza » (Ef 1, 10).
cooperación constante con él lo estará también a la
espera de la segunda; « redimida de modo eminente, 2. María en la vida de la Iglesia y de cada cristiano
en previsión de los méritos de su Hijo »,[109] ella
tiene también aquella función, propia de la madre, de 42. El Concilio Vaticano II, siguiendo la Tradición,
mediadora de clemencia en la venida definitiva, ha dado nueva luz sobre el papel de la Madre de
cuando todos los de Cristo revivirán, y « el último Cristo en la vida de la Iglesia. « La Bienaventurada
enemigo en ser destruido será la Muerte » (1 Co 15, Virgen, por el don ... de la maternidad divina, con la
26).[110] que está unida al Hijo Redentor, y por sus singulares
gracias y dones, está unida también íntimamente a la
A esta exaltación de la «Hija excelsa de Sión»,[111] Iglesia. La Madre de Dios es tipo de la Iglesia, a
mediante la asunción a los cielos, está unido el saber: en el orden de la fe, de la caridad y de la
misterio de su gloria eterna. En efecto, la Madre de perfecta unión con Cristo ».[117] Ya hemos visto
Cristo es glorificada como «Reina universal».[112] anteriormente como María permanece, desde el
La que en la anunciación se definió como « esclava comienzo, con los apóstoles a la espera de
del Señor » fue durante toda su vida terrena fiel a lo Pentecostés y como, siendo « feliz la que ha creído »,
que este nombre expresa, confirmando así que era a través de las generaciones está presente en medio
una verdadera « discípula » de Cristo, el cual de la Iglesia peregrina mediante la fe y como modelo
subrayaba intensamente el carácter de servicio de su de la esperanza que no desengaña (cf. Rom 5, 5).
propia misión: el Hijo del hombre « no ha venido a
ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate María creyó que se cumpliría lo que le había dicho el
por muchos » (Mt 20, 28). Por esto María ha sido la Señor. Como Virgen, creyó que concebiría y daría a
primera entre aquellos que, « sirviendo a Cristo luz un hijo: el « Santo », al cual corresponde el
también en los demás, conducen en humildad y nombre de « Hijo de Dios », el nombre de « Jesús »
paciencia a sus hermanos al Rey, cuyo servicio (Dios que salva). Como esclava del Señor,
equivale a reinar »,[113] Y ha conseguido permaneció perfectamente fiel a la persona y a la
plenamente aquel « estado de libertad real », propio misión de este Hijo. Como madre, « creyendo y
de los discípulos de Cristo: ¡servir quiere decir reinar! obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Hijo del
Padre, y esto sin conocer varón, cubierta con la
«Cristo, habiéndose hecho obediente hasta la muerte sombra del Espíritu Santo ».[118]
y habiendo sido por ello exaltado por el Padre (cf.
Flp 2, 8-9), entró en la gloria de su reino. A El están Por estos motivos María « con razón es honrada con
sometidas todas las cosas, hasta que El se someta a Sí especial culto por la Iglesia; ya desde los tiempos
mismo y todo lo creado al Padre, a fin de que Dios más antiguos ... es honrada con el título de Madre de

26
Juan Pablo II

Dios, a cuyo amparo los fieles en todos sus peligros y Esposo ».[125] La Iglesia es, pues, la esposa de
necesidades acuden con sus súplicas ».[119] Este Cristo, como resulta de las cartas paulinas (cf. Ef 5,
culto es del todo particular: contiene en sí y expresa 21-33; 2 Co 11, 2) y de la expresión joánica « la
aquel profundo vínculo existente entre la Madre de esposa del Cordero » (Ap 21, 9). Si la Iglesia como
Cristo y la Iglesía.[120] Como virgen y madre, María esposa custodia « la fe prometida a Cristo », esta
es para la Iglesia un « modelo perenne ». Se puede fidelidad, a pesar de que en la enseñanza del Apóstol
decir, pues, que, sobre todo según este aspecto, es se haya convertido en imagen del matrimonio (cf. Ef
decir como modelo o, más bien como « figura », 5, 23-33), posee también el valor tipo de la total
María, presente en el misterio de Cristo, está también donación a Dios en el celibato « por el Reino de los
constantemente presente en el misterio de la Iglesia. cielos », es decir de la virginidad consagrada a Dios
En efecto, también la Iglesia « es llamada madre y (cf. Mt 19, 11-12; 2 Cor 11, 2). Precisamente esta
virgen », y estos nombres tienen una profunda virginidad, siguiendo el ejemplo de la Virgen de
justificación bíblica y teológica.[121] Nazaret, es fuente de una especial fecundidad
espiritual: es fuente de la maternidad en el Espíritu
43. La Iglesia « se hace también madre mediante la Santo.
palabra de Dios aceptada con fidelidad ».[122] Igual
que María creyó la primera, acogiendo la palabra de Pero la Iglesia custodia también la fe recibida de
Dios que le fue revelada en la anunciación, y Cristo; a ejemplo de María, que guardaba y meditaba
permaneciendo fiel a ella en todas sus pruebas hasta en su corazón (cf. Lc 2, 19. 51) todo lo relacionado
la Cruz, así la Iglesia llega a ser Madre cuando, con su Hijo divino, está dedicada a custodiar la
acogiendo con fidelidad la palabra de Dios, « por la Palabra de Dios, a indagar sus riquezas con
predicación y el bautismo engendra para la vida discernimiento y prudencia con el fin de dar en cada
nueva e inmortal a los hijos concebidos por el época un testimonio fiel a todos los hombres.[126]
Espíritu Santo y nacidos de Dios ».[123] Esta
característica « materna » de la Iglesia ha sido 44. Ante esta ejemplaridad, la Iglesia se encuentra
expresada de modo particularmente vigoroso por el con María e intenta asemejarse a ella: « Imitando a la
Apóstol de las gentes, cuando escribía: «¡Hijos míos, Madre de su Señor, por la virtud del Espíritu Santo
por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver conserva virginalmente la fe íntegra, la sólida
a Cristo formado en vosotros!» (Gál 4, 19). En estas esperanza, la sincera caridad ».[127] Por
palabras de san Pablo está contenido un indicio consiguiente, María está presente en el misterio de la
interesante de la conciencia materna de la Iglesia Iglesia como modelo. Pero el misterio de la Iglesia
primitiva, unida al servicio apostólico entre los consiste también en el hecho de engendrar a los
hombres. Esta conciencia permitía y permite hombres a una vida nueva e inmortal: es su
constantemente a la Iglesia ver el misterio de su vida maternidad en el Espíritu Santo. Y aquí María no sólo
y de su misión a ejemplo de la misma Madre del es modelo y figura de la Iglesia, sino mucho más.
Hijo, que es el « primogénito entre muchos hermanos Pues, «con materno amor coopera a la generación y
» (Rom 8, 29). educación» de los hijos e hijas de la madre Iglesia.
La maternidad de la Iglesia se lleva a cabo no sólo
Se puede afirmar que la Iglesia aprende también de según el modelo y la figura de la Madre de Dios, sino
María la propia maternidad; reconoce la dimensión también con su «cooperación». La Iglesia recibe
materna de su vocación, unida esencialmente a su copiosamente de esta cooperación, es decir de la
naturaleza sacramental, « contemplando su arcana mediación materna, que es característica de María, ya
santidad e imitando su caridad, y cumpliendo que en la tierra ella cooperó a la generación y
fielmente la voluntad del Padre ».[124] Si la Iglesia educación de los hijos e hijas de la Iglesia, como
es signo e instrumento de la unión íntima con Dios, lo Madre de aquel Hijo « a quien Dios constituyó como
es por su maternidad, porque, vivificada por el hermanos ».[128]
Espíritu, « engendra » hijos e hijas de la familia
humana a una vida nueva en Cristo. Porque, al igual En ello cooperó --como enseña el Concilio Vaticano
que María está al servicio del misterio de la II-- con materno amor.[129] Se descubre aquí el valor
encarnación, así la Iglesia permanece al servicio del real de las palabras dichas por Jesús a su madre
misterio de la adopción como hijos por medio de la cuando estaba en la Cruz: « Mujer, ahí tienes a tu hijo
gracia. » y al discípulo: « Ahí tienes a tu madre » (Jn 19, 26-
27). Son palabras que determinan el lugar de María
Al mismo tiempo, a ejemplo de María, la Iglesia es la en la vida de los discípulos de Cristo y expresan --
virgen fiel al propio esposo: « también ella es virgen como he dicho ya-- su nueva maternidad como Madre
que custodia pura e íntegramente la fe prometida al del Redentor: la maternidad espiritual, nacida de lo

27
Redemptoris Mater

profundo del misterio pascual del Redentor del María a Juan, en la medida en que confía Juan a
mundo. Es una maternidad en el orden de la gracia, María. A los pies de la Cruz comienza aquella
porque implora el don del Espíritu Santo que suscita especial entrega del hombre a la Madre de Cristo,
los nuevos hijos de Dios, redimidos mediante el que en la historia de la Iglesia se ha ejercido y
sacrificio de Cristo: aquel Espíritu que, junto con la expresado posteriormente de modos diversos. Cuando
Iglesia, María ha recibido también el día de el mismo apóstol y evangelista, después de haber
Pentecostés. recogido las palabras dichas por Jesús en la Cruz a su
Madre y a él mismo, añade: « Y desde aquella hora el
Esta maternidad suya ha sido comprendida y vivida discípulo la acogió en su casa » (Jn 19, 27). Esta
particularmente por el pueblo cristiano en el sagrado afirmación quiere decir con certeza que al discípulo
Banquete --celebración litúrgica del misterio de la se atribuye el papel de hijo y que él cuidó de la
Redención--, en el cual Cristo, su verdadero cuerpo Madre del Maestro amado. Y ya que María fue dada
nacido de María Virgen, se hace presente. como madre personalmente a él, la afirmación indica,
aunque sea indirectamente, lo que expresa la relación
Con razón la piedad del pueblo cristiano ha visto íntima de un hijo con la madre. Y todo esto se
siempre un profundo vínculo entre la devoción a la encierra en la palabra « entrega ». La entrega es la
Santísima Virgen y el culto a la Eucaristía; es un respuesta al amor de una persona y, en concreto, al
hecho de relieve en la liturgia tanto occidental como amor de la madre.
oriental, en la tradición de las Familias religiosas, en
la espiritualidad de los movimientos contemporáneos La dimensión mariana de la vida de un discípulo de
incluso los juveniles, en la pastoral de los Santuarios Cristo se manifiesta de modo especial precisamente
marianos María guía a los fieles a la Eucaristía. mediante esta entrega filial respecto a la Madre de
Dios, iniciada con el testamento del Redentor en el
45. Es esencial a la maternidad la referencia a la Gólgota. Entregándose filialmente a María, el
persona. La maternidad determina siempre una cristiano, como el apóstol Juan, « acoge entre sus
relación única e irrepetible entre dos personas: la de cosas propias » [130] a la Madre de Cristo y la
la madre con el hijo y la del hijo con la Madre. Aun introduce en todo el espacio de su vida interior, es
cuando una misma mujer sea madre de muchos hijos, decir, en su « yo » humano y cristiano: « La acogió
su relación personal con cada uno de ellos caracteriza en su casa » Así el cristiano, trata de entrar en el
la maternidad en su misma esencia. En efecto, cada radio de acción de aquella « caridad materna », con la
hijo es engendrado de un modo único e irrepetible, y que la Madre del Redentor «cuida de los hermanos de
esto vale tanto para la madre como para el hijo. Cada su Hijo»,[131] « a cuya generación y educación
hijo es rodeado del mismo modo por aquel amor coopera » [132] según la medida del don, propia de
materno, sobre el que se basa su formación y cada uno por la virtud del Espíritu de Cristo. Así se
maduración en la humanidad. manifiesta también aquella maternidad según el
espíritu, que ha llegado a ser la función de María a
Se puede afirmar que la maternidad « en el orden de los pies de la Cruz y en el cenáculo.
la gracia » mantiene la analogía con cuanto a en el
orden de la naturaleza » caracteriza la unión de la 46. Esta relación filial, esta entrega de un hijo a la
madre con el hijo. En esta luz se hace más Madre no sólo tiene su comienzo en Cristo, sino que
comprensible el hecho de que, en el testamento de se puede decir que definitivamente se orienta hacia
Cristo en el Gólgota, la nueva maternidad de su él. Se puede afirmar que María sigue repitiendo a
madre haya sido expresada en singular, refiriéndose a todos las mismas palabras que dijo en Caná de
un hombre: « Ahí tienes a tu hijo ». Galilea: « Haced lo que él os diga ». En efecto es él,
Cristo, el único mediador entre Dios y los hombres;
Se puede decir además que en estas mismas palabras es él « el Camino, la Verdad y la Vida » (Jn 4, 6); es
está indicado plenamente el motivo de la dimensión él a quien el Padre ha dado al mundo, para que el
mariana de la vida de los discípulos de Cristo; no hombre « no perezca, sino que tenga vida eterna » (Jn
sólo de Juan, que en aquel instante se encontraba a 3, 16). La Virgen de Nazaret se ha convertido en la
los pies de la Cruz en compañía de la Madre de su primera « testigo » de este amor salvífico del Padre y
Maestro, sino de todo discípulo de Cristo, de todo desea permanecer también su humilde esclava
cristiano. El Redentor confía su madre al discípulo y, siempre y por todas partes. Para todo cristiano y todo
al mismo tiempo, se la da como madre. La hombre, María es la primera que « ha creído », y
maternidad de María, que se convierte en herencia precisamente con esta fe suya de esposa y de madre
del hombre, es un don: un don que Cristo mismo hace quiere actuar sobre todos los que se entregan a ella
personalmente a cada hombre. El Redentor confía como hijos. Y es sabido que cuanto más estos hijos

28
Juan Pablo II

perseveran en esta actitud y avanzan en la misma, consiguiente, María acoge, con su nueva maternidad
tanto más María les acerca a la «inescrutable riqueza en el Espíritu, a todos y a cada uno en la Iglesia,
de Cristo» (Ef 3, 8). E igualmente ellos reconocen acoge también a todos y a cada uno por medio de la
cada vez mejor la dignidad del hombre en toda su Iglesia. En este sentido María, Madre de la Iglesia, es
plenitud, y el sentido definitivo de su vocación, también su modelo. En efecto, la Iglesia --como
porque «Cristo ... manifiesta plenamente el hombre al desea y pide Pablo VI-- « encuentra en ella (María) la
propio hombre».[133] más auténtica forma de la perfecta imitación de
Cristo ».[137]
Esta dimensión mariana en la vida cristiana adquiere
un acento peculiar respecto a la mujer y a su Merced a este vínculo especial, que une a la Madre
condición. En efecto, la feminidad tiene una relación de Cristo con la Iglesia, se aclara mejor el misterio
singular con la Madre del Redentor, tema que podrá de aquella « mujer » que, desde los primeros
profundizarse en otro lugar. Aquí sólo deseo poner de capítulos del Libro del Génesis hasta el Apocalipsis,
relieve que la figura de María de Nazaret proyecta luz acompaña la revelación del designio salvífico de Dios
sobre la mujer en cuanto tal por el mismo hecho de respecto a la humanidad. Pues María, presente en la
que Dios, en el sublime acontecimiento de la Iglesia como Madre del Redentor, participa
encarnación del Hijo, se ha entregado al ministerio maternalmente en aquella « dura batalla contra el
libre y activo de una mujer. Por lo tanto, se puede poder de las tinieblas » [138] que se desarrolla a lo
afirmar que la mujer, al mirar a María, encuentra en largo de toda la historia humana. Y por esta
ella el secreto para vivir dignamente su feminidad y identificación suya eclesial con la «mujer vestida de
para llevar a cabo su verdadera promoción. A la luz sol » (Ap 12, 1),[139] se puede afirmar que « la
de María, la Iglesia lee en el rostro de la mujer los Iglesia en la Beatísima Virgen ya llegó a la
reflejos de una belleza, que es espejo de los más altos perfección, por la que se presenta sin mancha ni
sentimientos, de que es capaz el corazón humano: la arruga »; por esto, los cristianos, alzando con fe los
oblación total del amor, la fuerza que sabe resistir a ojos hacia María a lo largo de su peregrinación
los más grandes dolores, la fidelidad sin límites, la terrena, « aún se esfuerzan en crecer en la santidad
laboriosidad infatigable y la capacidad de conjugar la ».[140] María, la excelsa hija de Sión, ayuda a todos
intuición penetrante con la palabra de apoyo y de los hijos --donde y como quiera que vivan-- a
estímulo. encontrar en Cristo el camino hacia la casa del
Padre.
47. Durante el Concilio Pablo VI proclamó
solemnemente que María es Madre de la Iglesia, es Por consiguiente, la Iglesia, a lo largo de toda su
decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los vida, mantiene con la Madre de Dios un vínculo que
fieles como de los pastores ».[134] Más tarde, el año comprende, en el misterio salvífico, el pasado, el
1968 en la Profesión de fe, conocida bajo el nombre presente y el futuro, y la venera como madre
de « Credo del pueblo de Dios », ratificó esta espiritual de la humanidad y abogada de gracia.
afirmación de forma aún más comprometida con las
palabras « Creemos que la Santísima Madre de Dios, 3. El sentido del Año Mariano
nueva Eva, Madre de la Iglesia continúa en el cielo su
misión maternal para con los miembros de Cristo, 48. Precisamente el vínculo especial de la humanidad
cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida con esta Madre me ha movido a proclamar en la
divina en las almas de los redimidos ».[135] Iglesia, en el período que precede a la conclusión del
segundo Milenio del nacimiento de Cristo, un Año
El magisterio del Concilio ha subrayado que la Mariano. Una iniciativa similar tuvo lugar ya en el
verdad sobre la Santísima Virgen, Madre de Cristo, pasado, cuando Pío XII proclamó el 1954 como Año
constituye un medio eficaz para la profundización de Mariano, con el fin de resaltar la santidad
la verdad sobre la Iglesia. El mismo Pablo VI, excepcional de la Madre de Cristo, expresada en los
tomando la palabra en relación con la Constitución misterios de su Inmaculada Concepción (definida
Lumen gentium, recién aprobada por el Concilio, exactamente un siglo antes) y de su Asunción a los
dijo: « El conocimiento de la verdadera doctrina cielos.[141]
católica sobre María será siempre la clave para la
exacta comprensión del misterio de Cristo y de la Ahora, siguiendo la línea del Concilio Vaticano II,
Iglesia ».[136] María está presente en la Iglesia como deseo poner de relieve la especial presencia de la
Madre de Cristo y, a la vez, como aquella Madre que Madre de Dios en el misterio de Cristo y de su
Cristo, en el misterio de la redención, ha dado al Iglesia. Esta es, en efecto, una dimensión
hombre en la persona del apóstol Juan. Por fundamental que brota de la mariología del Concilio,

29
Redemptoris Mater

de cuya clausura nos separan ya más de veinte años. Así, mediante este Año Mariano, la Iglesia es
El Sínodo extraordinario de los Obispos, que se ha llamada no sólo a recordar todo lo que en su pasado
realizado el año 1985, ha exhortado a todos a seguir testimonia la especial y materna cooperación de la
fielmente el magisterio y las indicaciones del Madre de Dios en la obra de la salvación en Cristo
Concilio. Se puede decir que en ellos --Concilio y Señor, sino además a preparar, por su parte, cara al
Sínodo-- está contenido lo que el mismo Espíritu futuro las vías de esta cooperación, ya que el final del
Santo desea « decir a la Iglesia » en la presente fase segundo Milenio cristiano abre como una nueva
de la historia. perspectiva.

En este contexto, el Año Mariano deberá promover 50. Como ya ha sido recordado, también entre los
también una nueva y profunda lectura de cuanto el hermanos separados muchos honran y celebran a la
Concilio ha dicho sobre la Bienaventurada Virgen Madre del Señor, de modo especial los Orientales. Es
María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la una luz mariana proyectada sobre el ecumenismo. De
Iglesia, a la que se refieren las consideraciones de modo particular, deseo recordar todavía que, durante
esta Encíclica. Se trata aquí no sólo de la doctrina de el Año Mariano, se celebrará el Milenio del bautismo
fe, sino también de la vida de fe y, por tanto, de la de San Vladimiro, Gran Príncipe de Kiev (a. 988),
auténtica « espiritualidad mariana », considerada a la que dio comienzo al cristianismo en los territorios de
luz de la Tradición y, de modo especial, de la la Rus' de entonces y, a continuación, en otros
espiritualidad a la que nos exhorta el Concilio.[142] territorios de Europa Oriental; y que por este camino,
Además, la espiritualidad mariana, a la par de la mediante la obra de evangelización, el cristianismo se
devoción correspondiente, encuentra una fuente extendió también más allá de Europa, hasta los
riquísima en la experiencia histórica de las personas y territorios septentrionales del continente asiático. Por
de las diversas comunidades cristianas, que viven lo tanto, queremos, especialmente a lo largo de este
entre los distintos pueblos y naciones de la tierra. A Año, unirnos en plegaria con cuantos celebran el
este propósito, me es grato recordar, entre tantos Milenio de este bautismo, ortodoxos y católicos,
testigos y maestros de la espiritualidad mariana, la renovando y confirmando con el Concilio aquellos
figura de san Luis María Grignion de Montfort, el sentimientos de gozo y de consolación porque «los
cual proponía a los cristianos la consagración a Cristo orientales ... corren parejos con nosotros por su
por manos de María, como medio eficaz para vivir impulso fervoroso y ánimo en el culto de la Virgen
fielmente el compromiso del bautismo.[143] Observo Madre de Dios».[144] Aunque experimentamos
complacido cómo en nuestros días no faltan tampoco todavía los dolorosos efectos de la separación,
nuevas manifestaciones de esta espiritualidad y acaecida algunas décadas más tarde (a. 1054),
devoción. podemos decir que ante la Madre de Cristo nos
sentimos verdaderos hermanos y hermanas en el
49. Este Año comenzará en la solemnidad de ámbito de aquel pueblo mesiánico, llamado a ser una
Pentecostés, el 7 de junio próximo. Se trata, pues, de única familia de Dios en la tierra, como anunciaba ya
recordar no sólo que María « ha precedido » la al comienzo del Año Nuevo: «Deseamos confirmar
entrada de Cristo Señor en la historia de la esta herencia universal de todos los hijos y las hijas
humanidad, sino de subrayar además, a la luz de de la tierra ».[145]
María, que desde el cumplimiento del misterio de la
Encarnación la historia de la humanidad ha entrado Al anunciar el año de María, precisaba además que su
en la « plenitud de los tiempos » y que la Iglesia es el clausura se realizará el año próximo en la solemnidad
signo de esta plenitud. Como Pueblo de Dios, la de la Asunción de la Santísima Virgen a los cielos,
Iglesia realiza su peregrinación hacia la eternidad para resaltar así « la señal grandiosa en el cielo », de
mediante la fe, en medio de todos los pueblos y la que habla el Apocalipsis. De este modo queremos
naciones, desde el día de Pentecostés. La Madre de cumplir también la exhortación del Concilio, que
Cristo, que estuvo presente en el comienzo del « mira a María como a un «signo de esperanza segura y
tiempo de la Iglesia », cuando a la espera del Espíritu de consuelo para el pueblo de Dios peregrinante».
Santo rezaba asiduamente con los apóstoles y los Esta exhortación la expresa el Concilio con las
discípulos de su Hijo, « precede » constantemente a siguientes palabras: « Ofrezcan los fieles súplicas
la Iglesia en este camino suyo a través de la historia insistentes a la Madre de Dios y Madre de los
de la humanidad. María es también la que, hombres, para que ella, que estuvo presente en las
precisamente como esclava del Señor, coopera sin primeras oraciones de la Iglesia, ahora también,
cesar en la obra de la salvación llevada a cabo por ensalzada en el cielo sobre todos los bienaventurados
Cristo, su Hijo. y los ángeles, en la comunión de todos los santos,
interceda ante su Hijo, para que las familias de todos

30
Juan Pablo II

los pueblos, tanto los que se honran con el nombre Assumptionis Sermo, 3: S. Bernardi Opera, V, 1968,
cristiano como los que aún ignoran al Salvador, sean 263 s.
felizmente congregados con paz y concordia en un
solo Pueblo de Dios, para gloria de la Santísima e [109] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
individua Trinidad ».[146] Iglesia Lumen gentium, 53.

[94] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la [110] Sobre este aspecto particular de la mediación
Iglesia Lumen gentium, 60. de María como impetradora de clemencia ante el Hijo
Juez, cf. S. Bernardo, In Dominica infra oct.
[95] Ibid., 60. Assumptionis Sermo, 1-2: S. Bernardi Opera, V,
1968, 262 s.; León XIII, Cart. Enc. Octobri mense
[96] Cf. Ia fómula de mediadora « ad Mediatorem » (22 de septiembre de 1891): Acta Leonis, XI, 299-
de S. Bernardo, In Dominica infra oct. Assumptionis 315.
Sermo, 2: S. Bernardi Opera, V, 1968, 263. María
como puro espejo remite al Hijo toda gloria y honor [111] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium,
que recibe: Id., In Nativitate B. Mariae Sermo-De 55.
aquaeductu, 12: ed. cit. , 283.
[112] Ibid., 59.
[97] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
Iglesia Lumen gentium, 62. [113] Ibid., 36.

[98] Ibid., 62. [114] Ibid., 36.

[99] Ibid., 61. [115] A propósito de María Reina, cf. S. Juan


Damasceno, Hom. in Nativitatem, 6, 12; Hom. in
[100] Ibid., 62. Dormitionem, I, 2, 12, 14; II, 11; III, 4: S. Ch. 80, 59
s.; 77 s.; 83 s.; 113 s.; 117; 151 s.; 189-193.
[101] Ibid., 61
[116] Conc. Ecum. Vat. II, Const. sobre la Iglesia
[102] Ibid., 61 Lumen gentium, 62

[103] Ibid., 62. [117] Ibid., 63.

[104] Ibid., 62. [118] Ibid., 63.

[105] Ibid., 62; también en su oración la Iglesia [119] Ibid., 66.


reconoce y celebra la « función materna » de María,
función « de intercesión y perdón, de impetración y [120] Cf. S. Ambrosio, De Institutione Virginis, XIV,
gracia, de reconciliación y paz » (cf. prefacio de la 88-89: PL 16, 341; S. Agustín, Sermo 215, 4: PL 38,
Misa de la Bienaventurada Virgen María, Madre y 1074; De Sancta Virginitate, II, 2; V, 5; VI, 6: PL 40,
Mediadora de gracia, en Collectio Missarum de Beata 397; 398 s.; 399; Sermo 191, II, 3: PL 38, 1010 s.
Maria Virgine, ed. typ. 1987, I, 120.
[121] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
[106] Ibid., 62. Iglesia Lumen Gentium, 63.

[107] Ibid., 62; S. Juan Damasceno, Hom. in [122] Ibid., 64.


Dormitionem, I, 11; II, 2, 14: S. Ch. 80, 111 s.; 127-
131; 157-161; 181-185; S. Bernardo, In Assumptione [123] Ibid., 64.
Beatae Mariae Sermo, 1-2: S Bernardi Opera, V,
1968, 228-238. [124] Ibid., 64.

[108] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, [125] Ibid., 64.
59; cf. Pío XII, Const. Apost. Munificentissimus
Deus (1 de noviembre de 1950): AAS 42 (1950) 769- [126] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
771; S. Bernardo presenta a María inmersa en el divina revelación Dei Verbum, 8; S. Buenaventura,
esplendor de la gloria del Hijo: In Dominica infra oct. Comment. in Evang. Lucae, Ad Claras Aquas, VII,
53, n. 40; 68, n. 109.

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Redemptoris Mater

[127] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la [142] Cf. Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen
Iglesia Lumen gentium, 64. gentium, 66-67.

[128] Ibid., 63. [143] Cf. S. Luis María Grignion de Montfort, Traité
de la vraie dévotion á la sainte Vierge. Junto a este
[129] Ibid., 63. Santo se puede colocar también la figura de S.
Alfonso María de Ligorio, cuyo segundo contenario
[130] Como es bien sabido, en el texto griego la de su muerte se conmemora este año: cf. entre sus
expresión «eis ta ídia» supera el límite de una obras, Las glorias de María.
acogida de María por parte del discípulo, en el
sentido del mero alojamiento material y de la [144] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium ,
hospitalidad en su casa; quiere indicar más bien una 69.
comunión de vida que se establece entre los dos en
base a las palabras de Cristo agonizante. Cf. S. [145] Homilía del 1 de enero de 1987.
Agustín, In Ioan. Evang. tract. 119, 3: CCL 36, 659: «
La tomó consigo, no en sus heredades, porque no [146] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen Gentium,
poseía nada propio, sino entre sus obligaciones que 69.
atendía con premura ».

[131] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la


Iglesia Lumen gentium, 62.

[132] Ibid., 63.

[133] Conc. Ecum. Vat II, Const past. sobre la Iglesia CONCLUSIÓN
en el mundo actual Gaudium et Spes, 22.
51. Al final de la cotidiana liturgia de las Horas se
[134] Cf. Pablo VI, Discurso del 21 de noviembre de eleva, entre otras, esta invocación de la Iglesia a
1964: AAS 56 (1964) 1015. María: « Salve, Madre soberana del Redentor, puerta
del cielo siempre abierta, estrella del mar; socorre al
[135] Pablo VI, Solemne Profesión de Fe (30 de junio pueblo que sucumbe y lucha por levantarse, tú que
de 1968), 15: AAS 60 (1968) 438 s. para asombro de la naturaleza has dado el ser humano
a tu Creador ».
[136] Pablo VI, Discurso del 21 de noviembre de
1964: AAS 56 (1964) 1015. «Para asombro de la naturaleza». Estas palabras de la
antífona expresan aquel asombro de la fe, que
[137] Ibid., 1016. acompaña el misterio de la maternidad divina de
María. Lo acompaña, en cierto sentido, en el corazón
[138] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. sobre la de todo lo creado y, directamente, en el corazón de
Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, 37. todo el Pueblo de Dios, en el corazón de la Iglesia.
Cuán admirablemente lejos ha ido Dios, creador y
[139] C[sterling]. S. Bernardo, In Dominica infra oct.
señor de todas las cosas, en la « revelación de sí
Assumptionis Sermo: S. Bernardi Opera, V, 1968,
mismo » al hombre.[147] Cuán claramente ha
262-274.
superado todos los espacios de la infinita «distancia»
[140] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la que separa al creador de la criatura. Si en sí mismo
Iglesia Lumen gentium, 65. permanece inefable e inescrutable, más aún es
inefable e inescrutable en la realidad de la
[141] Cf. Cart. Enc. Fulgens corona (8 de septiembre Encarnación del Verbo, que se hizo hombre por
de 1953): AAS 45 (1953) 577-592. Pío X con la Cart. medio de la Virgen de Nazaret.
Enc. Ad diem illum (2 de febrero de 1904), con
ocasión del 50 aniversario de la definición dogmática Si El ha querido llamar eternamente al hombre a
de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada participar de la naturaleza divina (cf. 2 P 1, 4), se
Virgen María, había proclamado un Jubileo puede afirmar que ha predispuesto la « divinización »
extraordinario de algunos meses de duración: Pii X P. del hombre según su condición histórica, de suerte
M. Acta, I, 147-166. que, después del pecado, está dispuesto a restablecer
con gran precio el designio eterno de su amor
mediante la « humanización » del Hijo,

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Juan Pablo II

consubstancial a El. Todo lo creado y, más desafío a toda la conciencia histórica del hombre: el
directamente, el hombre no puede menos de quedar desafío a seguir la vía del « no caer » en los modos
asombrado ante este don, del que ha llegado a ser siempre antiguos y siempre nuevos, y del
partícipe en el Espíritu Santo: « Porque tanto amó «levantarse», si ha caído.
Dios al mundo que dio a su Hijo único » (Jn 3, 16).
Mientras con toda la humanidad se acerca al confín
En el centro de este misterio, en lo más vivo de este de los dos Milenios, la Iglesia, por su parte, con toda
asombro de la fe, se halla María, Madre soberana del la comunidad de los creyentes y en unión con todo
Redentor, que ha sido la primera en experimentar: « hombre de buena voluntad, recoge el gran desafío
tú que para asombro de la naturaleza has dado el ser contenido en las palabras de la antífona sobre el «
humano a tu Creador ». pueblo que sucumbe y lucha por levantarse » y se
dirige conjuntamente al Redentor y a su Madre con la
52. En la palabras de esta antífona litúrgica se invocación « Socorre ». En efecto, la Iglesia ve --y lo
expresa también la verdad del « gran cambio », que confirma esta plegaria-- a la Bienaventurada Madre
se ha verificado en el hombre mediante el misterio de de Dios en el misterio salvífico de Cristo y en su
la Encarnación. Es un cambio que pertenece a toda su propio misterio; la ve profundamente arraigada en la
historia, desde aquel comienzo que se ha revelado en historia de la humanidad, en la eterna vocación del
los primeros capítulos del Génesis hasta el término hombre según el designio providencial que Dios ha
último, en la perspectiva del fin del mundo, del que predispuesto eternamente para él; la ve
Jesús no nos ha revelado « ni el día ni la hora » (Mt maternalmente presente y partícipe en los múltiples y
25, 13). Es un cambio incesante y continuo entre el complejos problemas que acompañan hoy la vida de
caer y el levantarse, entre el hombre del pecado y el los individuos, de las familias y de las naciones; la ve
hombre de la gracia y de la justicia. La liturgia, socorriendo al pueblo cristiano en la lucha incesante
especialmente en Adviento, se coloca en el centro entre el bien y el mal, para que « no caiga » o, si cae,
neurálgico de este cambio, y toca su incesante « hoy « se levante ».
y ahora », mientras exclama: « Socorre al pueblo que
sucumbe y lucha por levantarse ». Deseo fervientemente que las reflexiones contenidas
en esta Encíclica ayuden también a la renovación de
Estas palabras se refieren a todo hombre, a las esta visión en el corazón de todos los creyentes.
comunidades, a las naciones y a los pueblos, a las
generaciones y a las épocas de la historia humana, a Como Obispo de Roma, envío a todos, a los que están
nuestros días, a estos años del Milenio que está por destinadas las presentes consideraciones, el beso de la
concluir: « Socorre, si, socorre al pueblo que paz, el saludo y la bendición en nuestro Señor
sucumbe ». Jesucristo. Así sea.

Esta es la invocación dirigida a María, « santa Madre Dado en Roma, junto a san Pedro, el 25 de marzo,
del Redentor », es la invocación dirigida a Cristo, que solemnidad de la Anunciación del Señor del año
por medio de María ha entrado en la historia de la 1987, noveno de mi pontificado.
humanidad. Año tras año, la antífona se eleva a
María, evocando el momento en el que se ha JOANNES PAULUS PP. II.
realizado este esencial cambio histórico, que perdura
irreversiblemente: el cambio entre el « caer » y el « [147] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la
levantarse ». divina revelación Dei Verbum, 2: «Por esta
revelación Dios invisible habla a los hombres como
La humanidad ha hecho admirables descubrimientos amigo, movido por su gran amor y mora con ellos
y ha alcanzado resultados prodigiosos en el campo de para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos
la ciencia y de la técnica, ha llevado a cabo grandes en su compañía».
obras en la vía del progreso y de la civilización, y en
épocas recientes se diría que ha conseguido acelerar
el curso de la historia. Pero el cambio fundamental,
cambio que se puede definir « original », acompaña
siempre el camino del hombre y, a través de los
diversos acontecimientos históricos, acompaña a
todos y a cada uno. Es el cambio entre el « caer » y el
« levantarse », entre la muerte y la vida. Es también
un constante desafío a las conciencias humanas, un

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