UNIVERSIDAD CENTROAMERICANA
JOSÉ SIMEÓN CAÑAS
DEPARTAMENTO DE TEOLOGÍA
Nombres: Mairon Miguel Á. Rodríguez Chamalé.
Oscar Mauricio Vargas Olivares
La búsqueda del Dios vivo, trazar las fronteras de la Teología de Dios.
En este libro la búsqueda del Dios vivo, de Elizabeth A. Johnson, nos lleva hacer un
recorrido por diferentes puntos, explicándonos la búsqueda que el ser humano ha realizado
en la historia, especialmente en las diferentes culturas.
Nos explica como los seres humanos sentían que la trayectoria de su vida estaba
determinada por fuerzas invencibles que impregnaban el mundo con propósitos que no
podían controlar, pero con los que sí podían sintonizar, y pues lo hacían mediante relatos,
símbolos y ritos que posteriormente serían incluidos dentro del término, general de religión,
también nos explica la transición de las sociedades de mera subsistencia de cazadores –
recolectores nómadas a los asentamientos sedentario, en aldeas y después en grandes
ciudades.
Es sorprendente nos dice que cabría pensar que esta búsqueda es continua finaliza
en las religiones cuyos orígenes se remontan claramente a la revelación divina…La tesis de
este libro, es que el cristianismo actual está viviendo un vibrante nuevo capítulo de esa
búsqueda. Es decir, hay nuevas formas acerca de Dios, entonces es importante mencionar
que el punto de partida; es el teísmo moderno. El teólogo alemán Wolfhart Pannenberg hizo
esta punzante observación; “Las religiones mueren cuando les falla sus luces”, es decir
cuando su doctrina ya no ilumina la vida como sus miembros viven. Estas observaciones
están fuertes, pero no podemos negar que es la realidad, es importante tener en cuenta, una
tradición que no cambia no puede ser preservada cuando las personas experimentan que
Dios sigue teniendo algo que decir, las luces permanecen encendidas.
El misterio de la gracia siempre mayor y más cercano. A veces omiten informarnos
de la más grandiosa verdad que somos llamados a una inmediatez con el misterio de Dios
que se nos auto comunica en una inefable cercanía… decía Rahner – lo más frecuente suele
ser que las palabras del predicador caigan del pulpito sin ninguna eficacia como pájaros
congelados que caen muertos de un cielo invernal.
Misterio siempre mayor, aquí iniciamos por lo humano, es decir lo contrario de
antes, porque durante siglos, el modo normal de llegar a Dios era comenzar por el mundo
natural y después, reflexionando sobre su existencia y organización. –Observa Rahner –
tiene una nomenclatura diferente para Dios, términos que evocan la totalidad. En este
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invierno eclesial, misterio sagrado será la expresión adecuada para nosotros. Misterio no se
utiliza en el siniestro sentido de algo extraño o fantasmagórico.
El Dios crucificado de la compasión, en un contexto de un sufrimiento
inimaginable, es importante conocer el contexto en el que lo plantea la escritora, para poder
considerar la idea de Dios surgida en el continente Europeo hecho trizas por la segunda
Guerra Mundial, millones de muertos, ciudades en ruinas, cese del cultivo de la tierra y de
la distribución de alimentos, hundimiento económico…un sufrimiento que no concluyo, en
el centro del horror presente en forma de gritos y susurros, se cernía el Holocausto nazi de
los Judíos, y el enfrentamiento que tenían que hacer los teólogos en este momento ante el
fracaso del Cristianismo a la hora motivar a las personas en la fe a oponerse al mal. Para
esto nos dicen los teólogos que la solución consiste en ignorar el sufrimiento
intelectualmente ni tratar de evitarlo en términos prácticos.
La visión central, recuerdan que Jesús padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado, en medio del tormento físico de esa forma romana de ejecución
también una agonía espiritual en ese angustiado grito desde la cruz: Dios mío, Dios mío
¿porque me has abandonado? (Mc 15,34). En aquel infierno ¿donde estaba Dios?,
respondiendo a esta pregunta; la cruz significa que es amor, y cuya voluntad es la antítesis
de ese sufrimiento, y que se asume libremente en medio de ese dolor y experimenta hasta el
final su amargura en orden a la salvación. Llevar a nuestra mente y corazón, solo podemos
conocer el amor de Dios cuando nos hacemos parte de él. Sólo podemos conocer a Dios de
la compasión en la resistencia comprometida a toda forma de sufrimiento injusto infligido a
los demás.
El Dios liberador de la vida, es decir el mismo Dios a lado del necesitado del
empobrecido por los sistemas, la pobreza, en el sentido material de no tener cubiertas las
necesidades básicas de la vida, es un hecho brutal que aflige a miles de millones de
personas en nuestro mundo, el documento de puebla retrató con palabras los rostros de los
pobres para hacer la crisis gráfica y concreta. Dios mismo ha resucitado a este Jesús que fue
crucificado, los pueblos crucificados pueden tener esperanza.
EL Dios femenino, en este punto nos enseña, la experiencia de las mujeres, esto se
convierte en el descubrimiento que ha puesto una gracia para el mundo merced al encuentro
de las mujeres con el Dios liberador de la vida de nuestros días, en este punto hay una
diversidad; la teología elaborada con la vista en la experiencia de las mujeres fue
originalmente identificada con el adjetivo, feminista, del latín fémina. Es también de
mencionar que bajo el patriarcado las mujeres no tienen nunca igual acceso al poder en la
esfera social, pero es de tener presente, enseñar que Dios es la fuerza creadora, amiga y
compañera, que quiere a las mujeres en su alegría y su dolor, en su gratitud y su ira, en su
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capacidad de cambiar al mundo, y para reforzar Dios no es literalmente un padre, un rey ni
señor, sino algo siempre mucho mayor, Ésta es la verdad más profunda.
A lo largo de los capítulos el enfoque teológico también propones una visión
complementaria de la labor pastoral de forma creativa y esencial. En palabras de la autora
acercándonos a ser testigos de una revolución en la teología de Dios de manera profunda de
la comparación divina en la vida del ser humano.
Además de incentivar en cada uno de los capítulos a aquellos que buscan ampliar el
horizonte del conocimiento en temas espirituales y que muchas veces se ven atacado por la
duda, es un apoyo para alcanza una madurez en la fe, es por eso que cada capitulo propone
un posible razonamiento de Dios desde las distintas aristas culturales, sociales y religiosas.
En síntesis, Elizabeth apela a que cada lector compruebe los limites de sus ideas
sobre el concepto de Dios y como este enriquece su fe, ese Dios que es energía y espíritu
que trasciende y que sigue vivo no como misterio lejano sino liberador y en el cual todo ser
humano puede encontrar esa relación presente en el tiempo y la historia. Y que cultiva esa
relación de amor como centro de nuestro ser.
Esta propuesta de la experiencia de Dios que llega a nosotros, como un atisbo de
Creador que emerge desde múltiples pensamientos ya no de la eurocentralidad proponiendo
el discipulado en fidelidad a la respuesta firme y vivificante desde varias propuestas de
teología que buscan emendar este mundo roto; Y aun cuando debamos pasar por las
tinieblas del conocimiento encadenado, para llegar a nuevos lugares iluminados por la
verdad del Dios vivo que irrumpe en la historia de la humanidad.