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UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE LOS ANDES

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS, CONTABLES Y SOCIALES

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

Proyecto de investigación:

“Estudiar la simulación absoluta en los contratos de compraventa en Andahuaylas – 2023”

Asesor:

Mg. Altamirano Navarro Yahayra Verushka

Autores:

Huarancca Huamán Meliza Stefany

Sivipaucar Huamaní Deisy Edith

Solano Ramírez Rosse Katerin

Vilchez Aguila Janeth Gabriela

Andahuaylas - Apurímac – Perú

2024
Dedicatoria

Dedicamos este trabajo a nuestras familias;

para nuestros padres, por su comprensión y apoyo

que me dan día a día para poder seguir con mis

metas. Nos han enseñado a enfrentarnos a las

adversidades sin perder nuestra dignidad ni

desfallecer en el intento.
Agradecimiento

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que han

sido parte de este trabajo y han contribuido a nuestro crecimiento personal y profesional.

Agradecemos a nuestra familia y amigos por brindarnos su amor y apoyo incondicional, y al

equipo de docentes de la Escuela Profesional de Derecho de la Universidad Tecnológica de los

Andes Filial Andahuaylas, por ser facilitadores y orientadores en nuestros logros de nuestras

metas profesionales propuestas.


Introducción
Índice
CAPITULO I

1. Ley Aplicable a los Contratos en el derecho internacional

La ley aplicable a los contratos en el ámbito del derecho internacional se refiere al

conjunto de normas que determinan qué legislación regirá un contrato cuando las

partes involucradas tienen vínculos con diferentes jurisdicciones. Este aspecto es

fundamental en el campo del derecho internacional privado, ya que las relaciones

contractuales pueden implicar múltiples sistemas jurídicos, lo que genera la

necesidad de establecer criterios claros para resolver posibles conflictos de leyes. La

globalización del comercio ha intensificado la relevancia de esta cuestión, ya que las

transacciones internacionales son cada vez más frecuentes y complejas.

1.1. enfoques que determinan la ley aplicable a los contratos

1.1.1. Elección de la Ley

Las partes tienen la facultad de acordar explícitamente qué ley regirá su

contrato. Este principio de autonomía de la voluntad es ampliamente

reconocido y permite a las partes adaptar las normas legales a sus

necesidades y expectativas específicas. La capacidad de elegir la ley

aplicable es fundamental para que las partes puedan diseñar sus

relaciones contractuales de manera más eficiente. Como señala el artículo

3 del Reglamento Roma I, "las partes pueden elegir la ley que regirá su

contrato", lo que subraya la importancia de este principio en el contexto

europeo (Giuliano & Lagarde, 1980). Esta libertad contractual proporciona

un ambiente en el que las partes pueden negociar términos que se alineen


mejor con sus intereses, contribuyendo así a una mayor armonía en sus

relaciones comerciales.

1.1.2. Normas Supletorias

En caso de que las partes no hayan elegido una ley aplicable, los

tribunales recurrirán a normas supletorias para determinar la ley que regirá

el contrato. Estas normas se basan en criterios objetivos, como el lugar de

residencia de las partes o el lugar de ejecución del contrato. Por ejemplo,

el artículo 4 del Reglamento Roma I establece que, en ausencia de una

elección de ley, la ley aplicable se determinará según el tipo de contrato

(Basedow, 2009). Estas normas son esenciales para asegurar que, en

caso de que no se llegue a un acuerdo sobre la ley aplicable, haya un

mecanismo claro y predecible para resolver la cuestión. Esta previsibilidad

es fundamental para las empresas que operan en múltiples jurisdicciones,

ya que les permite evaluar los riesgos legales de sus transacciones.

1.1.3. Normas de Orden Público

Las leyes de orden público son aquellas normas que deben aplicarse

obligatoriamente, independientemente de la elección de ley realizada por

las partes. Estas leyes son fundamentales para proteger intereses

esenciales de la sociedad y pueden incluir normas relacionadas con el

derecho laboral, la protección al consumidor, y otros ámbitos de interés

público. Según el artículo 9 del Reglamento Roma I, los tribunales pueden

aplicar las leyes imperativas de su propio país, incluso si las partes han

elegido una ley extranjera (Carrascosa González, 2013). Este principio


actúa como una salvaguarda para garantizar que las partes no puedan

eludir normas fundamentales a través de la elección de leyes que podrían

permitir conductas contrarias a los intereses sociales.

2. Instrumentos Internacionales y Normativas

La regulación de la ley aplicable a los contratos en el contexto internacional se

encuentra respaldada por varios instrumentos jurídicos, entre los que se destacan:

2.1. Reglamento Roma

Este reglamento de la Unión Europea establece un marco claro para la

determinación de la ley aplicable a las obligaciones contractuales. El reglamento

permite la elección de la ley por parte de las partes y proporciona normas supletorias

en ausencia de dicha elección (Giuliano & Lagarde, 1980). Este reglamento es

particularmente relevante en un entorno comercial europeo, donde las empresas

buscan claridad y consistencia en la aplicación de normas legales.

2.2. Convención de La Haya

Esta convención se enfoca en la ley aplicable a los contratos de compraventa

internacional de mercancías y permite a las partes elegir la ley que regirá su

contrato. En ausencia de elección, establece criterios para determinar la ley aplicable

(Kessedjian, 1999). A pesar de su relevancia, su ratificación ha sido limitada, lo que

ha llevado a muchos países a adoptar otros marcos normativos.

Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa

Internacional de Mercaderías (CISG): Aunque no aborda directamente la cuestión de


la ley aplicable, la CISG proporciona un marco sustantivo uniforme para los contratos

de compraventa, facilitando así el comercio internacional al reducir las

incertidumbres asociadas con las diferencias entre los sistemas jurídicos nacionales

(Schlechtriem & Schwenzer, 2016). La CISG es un instrumento clave en el comercio

internacional, ya que alienta a las partes a realizar transacciones con mayor

confianza y menos preocupaciones sobre la divergencia en las normas legales.

3. Importancia de la Ley Aplicable

La determinación de la ley aplicable a los contratos es esencial para garantizar la

seguridad jurídica y la previsibilidad en las relaciones comerciales internacionales. Al

permitir que las partes elijan la ley que regirá su contrato, se fomenta la confianza en

el comercio transfronterizo y se minimizan los riesgos asociados a la incertidumbre

legal. Esto no solo beneficia a las partes involucradas en la transacción, sino que

también contribuye al desarrollo y crecimiento del comercio internacional en su

conjunto.

La existencia de normas supletorias proporciona un marco claro para la resolución

de disputas y el cumplimiento de obligaciones contractuales, contribuyendo a la

estabilidad de las relaciones comerciales en un contexto globalizado. En un mundo

donde las interacciones comerciales trascienden fronteras, contar con un sistema

normativo robusto que rija la ley aplicable a los contratos es fundamental para el

éxito de las transacciones internacionales.

Además, la adecuada aplicación de la ley aplicable permite a las partes gestionar de

manera más efectiva los riesgos legales, lo que resulta en una mayor competitividad
en el mercado global. Las empresas pueden estructurar sus contratos de manera

que se alineen con las leyes más favorables o adecuadas, optimizando así sus

operaciones y estrategias comerciales.

4. El Principio de Autonomía de la Voluntad en los Contratos Internacionales

4.1. Definición y Alcance

El principio de autonomía de la voluntad es fundamental en el ámbito del derecho

contractual, tanto a nivel nacional como internacional. Este principio permite a las

partes de un contrato elegir libremente la ley que regirá su relación contractual,

proporcionando un marco flexible para adaptar las normas legales a sus

necesidades y expectativas específicas. La autonomía de la voluntad es reconocida

en la mayoría de los sistemas jurídicos y se encuentra consagrada en tratados

internacionales, como el Reglamento Roma I y el Convenio de La Haya sobre la Ley

Aplicable a los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías.

Este principio no solo confiere flexibilidad, sino que también proporciona

previsibilidad a las partes. La capacidad de anticipar las consecuencias legales de su

contrato reduce la incertidumbre asociada a los conflictos de leyes. Por ejemplo, el

artículo 3 del Reglamento Roma I establece: “el contrato se regirá por la ley elegida

por las partes”, lo que pone de manifiesto la importancia de la autonomía de la

voluntad en el derecho contractual europeo (Giuliano & Lagarde, 1980).

4.2 Formas de Elección de la Ley Aplicable


La elección de la ley aplicable puede manifestarse de dos maneras: expresa e

implícita. La elección expresa se lleva a cabo mediante una cláusula en el contrato

donde se especifica claramente qué ley regirá la relación. Esta forma es la más

común y recomendable, ya que proporciona seguridad jurídica y minimiza posibles

conflictos futuros. Por otro lado, la elección implícita puede surgir de las

circunstancias del contrato, como el comportamiento de las partes o la naturaleza de

la transacción.

Sin embargo, la elección implícita puede dar lugar a incertidumbres. En caso de

disputas, corresponderá a los tribunales determinar si existió una voluntad tácita de

las partes para someterse a una ley específica. Este tipo de situaciones puede

resultar en litigios complejos y costosos, lo que explica por qué en la práctica

comercial internacional se prefiere la elección expresa (Boggiano, 2015).

4.3 Limitaciones a la Autonomía de la Voluntad

A pesar de la libertad que confiere el principio de autonomía de la voluntad, esta no

es absoluta. Existen limitaciones significativas que deben ser consideradas al

seleccionar la ley aplicable. Dos de las restricciones más relevantes son el orden

público y las leyes imperativas de la jurisdicción en la que se ejecutará o resolverá el

contrato.

Orden Público: Se refiere a aquellas normas y principios esenciales que una

jurisdicción considera fundamentales para el funcionamiento de su sistema jurídico y

que no pueden ser vulnerados por una elección de ley extranjera. Por ejemplo, las

leyes que protegen los derechos de los consumidores o de los trabajadores suelen
considerarse de orden público, y por lo tanto no pueden ser derogadas por acuerdo

contractual. Así, aunque las partes elijan una ley extranjera, un tribunal podría aplicar

las disposiciones de orden público del país en cuestión si considera que la elección

de ley las vulnera (Carrascosa González, 2013).

Leyes Imperativas: Estas son normas que deben aplicarse obligatoriamente, sin

importar la ley elegida por las partes. Generalmente, están relacionadas con

cuestiones de interés público, como la protección al consumidor o el derecho laboral.

En ciertos casos, los tribunales pueden aplicar estas leyes imperativas incluso si las

partes han elegido otra ley para regir su contrato.

5. Instrumentos Internacionales que Regulan la Ley Aplicable a los Contratos

Internacionales

5.1 El Convenio de Roma de 1980 y el Reglamento Roma I

El Convenio de Roma de 1980 fue el primer instrumento que abordó

sistemáticamente la cuestión de la ley aplicable a los contratos en Europa. Este

convenio fue sustituido por el Reglamento Roma I en 2008, que actualmente regula

la ley aplicable a las obligaciones contractuales en la Unión Europea.

El Reglamento Roma I establece que las partes tienen el derecho de elegir la ley

aplicable a su contrato. En ausencia de una elección expresa, se aplicarán reglas

supletorias para determinar la ley aplicable en función de ciertos criterios objetivos

(Basedow, 2009). El artículo 4 del Reglamento Roma I establece que, en ausencia

de elección de ley por las partes, la ley aplicable se determinará en función del tipo

de contrato. Por ejemplo, para un contrato de compraventa de bienes, la ley


aplicable será la del país donde el vendedor tenga su residencia habitual. En los

contratos de prestación de servicios, la ley aplicable será la del país donde el

prestador de servicios tenga su residencia habitual. Estas normas supletorias buscan

ofrecer una solución predecible en caso de que las partes no hayan elegido una ley

aplicable (Giuliano & Lagarde, 1980).

El Reglamento Roma I también incluye importantes disposiciones sobre la aplicación

de leyes imperativas y el respeto por el orden público. Según el artículo 9, un tribunal

puede aplicar las leyes imperativas de su propio país, incluso si las partes han

elegido una ley extranjera, siempre que estas leyes sean fundamentales para

proteger intereses esenciales de la sociedad (Carrascosa González, 2013).

5.2 Convenio de La Haya de 1955 sobre la Ley Aplicable a los Contratos de

Compraventa Internacional de Mercaderías

El Convenio de La Haya de 1955 regula específicamente la ley aplicable a los

contratos de compraventa internacional de bienes. Este convenio permite a las

partes elegir libremente la ley aplicable a su contrato. En ausencia de una elección

expresa, establece que la ley aplicable será la del país donde la parte que realiza la

obligación característica del contrato tenga su residencia habitual. En los contratos

de compraventa, esto suele ser la ley del país del vendedor, ya que su obligación

principal es entregar los bienes (Kessedjian, 1999).

Aunque el Convenio de La Haya ha sido ratificado por un número limitado de países,

en muchos casos ha sido reemplazado por la Convención de las Naciones Unidas

sobre los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías (CISG), que


proporciona un marco más integral para regular los contratos de compraventa

internacional (Boggiano, 2015).

5.3 La Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa

Internacional de Mercaderías (CISG)

La CISG, adoptada en 1980, es uno de los instrumentos más importantes en el

ámbito del derecho contractual internacional. A diferencia de otros instrumentos, la

CISG regula directamente los aspectos sustantivos de los contratos de compraventa

internacional de bienes, como la formación del contrato, las obligaciones de las

partes y los remedios por incumplimiento. La CISG se aplica automáticamente a los

contratos entre partes que tienen su residencia en diferentes países signatarios,

salvo que las partes decidan excluir su aplicación (Schlechtriem & Schwenzer, 2016).

Aunque la CISG no aborda la cuestión de la ley aplicable de manera directa, su

implementación reduce significativamente la necesidad de recurrir a las normas de

conflicto de leyes nacionales. Esto se debe a que la CISG proporciona un conjunto

uniforme de reglas que las partes pueden seguir, lo que facilita el comercio

internacional al eliminar las incertidumbres asociadas a las diferencias entre los

sistemas jurídicos nacionales (Boggiano, 2015).

6. Normas Supletorias en la Determinación de la Ley Aplicable

Cuando las partes no han elegido expresamente una ley aplicable, los tribunales

deben recurrir a las normas supletorias para determinar qué ley regirá el contrato.

Estas normas están diseñadas para ofrecer una solución objetiva basada en los

vínculos más estrechos entre el contrato y una jurisdicción en particular.


En el contexto europeo, el Reglamento Roma I establece reglas específicas para

distintos tipos de contratos. Por ejemplo, en los contratos de compraventa de bienes,

la ley aplicable será la del país donde el vendedor tenga su residencia habitual. En

los contratos de prestación de servicios, será la ley del país donde el prestador de

servicios tenga su residencia habitual. Estas reglas se basan en la idea de que la

parte que realiza la obligación característica del contrato debería estar sujeta a su

propia ley nacional (Giuliano & Lagarde, 1980).

En ausencia de normas específicas para ciertos tipos de contratos, los tribunales

también pueden aplicar otros criterios, como la ley del lugar de ejecución del contrato

o la ley de la residencia habitual de las partes. Estos criterios están diseñados para

garantizar que el contrato esté regido por la ley del país con el que tiene los vínculos

más estrechos (Basedow, 2009).

7. Orden Público y Leyes Imperativas

Uno de los principios fundamentales del derecho internacional privado es que los

tribunales de un país no están obligados a aplicar una ley extranjera si esta es

contraria al orden público de su jurisdicción. Este principio actúa como una

salvaguarda para evitar que se apliquen leyes que violen los principios esenciales

del sistema jurídico local.

Además, las leyes imperativas son normas que deben aplicarse obligatoriamente,

independientemente de la ley elegida por las partes. Estas leyes suelen estar

relacionadas con cuestiones de interés público, como la protección al consumidor o


el derecho laboral. Los tribunales pueden aplicar estas leyes imperativas incluso si

las partes han optado por una ley extranjera, lo que limita

8. Elementos que Determinan la Internacionalidad de un Contrato

La internacionalidad de un contrato es un concepto esencial dentro del ámbito del

derecho internacional privado, ya que refleja la conexión del acuerdo con más de un

país. Esta relación transnacional es fundamental para determinar la ley aplicable y

resolver potenciales conflictos que puedan surgir durante la ejecución del contrato. A

continuación, se analizarán en profundidad los elementos que determinan la

internacionalidad de un contrato, así como su importancia en el marco legal global.

8.1. Elemento Extranjero

La presencia de un elemento extranjero es crucial para establecer la

internacionalidad de un contrato. Entre los aspectos relevantes se incluyen

8.2. Partes Contratantes

La nacionalidad y la residencia de las partes son factores determinantes

para la evaluación de la internacionalidad. Si las partes involucradas tienen

nacionalidades distintas o residen en países diferentes, esto indica que el

contrato tiene un carácter internacional. Por ejemplo, un contrato entre una

empresa española y una firma de consultoría estadounidense pone de

manifiesto esta relación internacional. Este elemento permite a los

tribunales reconocer la necesidad de aplicar normas de conflicto que

aborden la cuestión del derecho aplicable (Basedow, 2009). Además, este

factor no solo implica una diversidad de sistemas legales, sino que también
puede reflejar diferentes culturas comerciales y expectativas sobre la

relación contractual.

8.3. Objeto del Contrato

La naturaleza del objeto contractual también influye en su

internacionalidad. En contratos que implican la venta de bienes que serán

transportados a través de fronteras o en la prestación de servicios en

distintas jurisdicciones, se refuerza la dimensión internacional del acuerdo.

Por ejemplo, un contrato de suministro de maquinaria que será enviada

desde Alemania a Brasil no solo presenta un objeto internacional, sino que

también establece vínculos entre diferentes legislaciones y regulaciones

aduaneras. Además, la complejidad del objeto del contrato puede

involucrar la aplicación de diversas normativas internacionales, lo que

acentúa la necesidad de un marco legal coherente (Schlechtriem &

Schwenzer, 2016).

8.4. Lugar de Ejecución

El lugar donde se cumplen las obligaciones contractuales puede ser un

indicador de la internacionalidad del contrato. Si las partes acuerdan que

parte de las obligaciones se ejecutará en un país diferente a la residencia

de alguna de las partes, se consolida la conexión internacional. Por

ejemplo, un contrato en el que una empresa británica contrata a una firma

de ingeniería en Italia para un proyecto en un país tercero implica un

vínculo con múltiples jurisdicciones, lo que resalta la necesidad de un

marco legal que regule las relaciones entre las partes (Giuliano & Lagarde,
1980). Esta situación también puede generar desafíos logísticos y legales

que deben ser cuidadosamente gestionados por las partes involucradas.

8.5. Medios de Ejecución

El uso de medios de transporte y comunicación que cruzan fronteras, así

como la aplicación de leyes de diferentes países, también contribuyen a la

internacionalidad del contrato. Por ejemplo, un contrato de transporte

marítimo entre una empresa estadounidense y una firma naviera europea

es un claro ejemplo de esta relación. La inclusión de estos elementos en la

evaluación de la internacionalidad permite a los tribunales y a las partes

anticipar las implicaciones legales que podrían surgir. Asimismo, la

utilización de tecnologías de comunicación modernas puede facilitar la

ejecución de contratos internacionales, pero también puede complicar la

determinación de la ley aplicable en casos de disputa (Carrascosa

González, 2013).

9. Importancia de la Determinación de la Ley Aplicable en Contratos

Internacionales

La determinación de la ley aplicable a los contratos internacionales es de vital

importancia por diversas razones:

9.1. Previsibilidad y Seguridad Jurídica

Al establecer qué legislación regirá el contrato, se proporciona a las partes

una mayor previsibilidad respecto a sus derechos y obligaciones. Esto

reduce la incertidumbre y permite que las partes planifiquen sus acciones

con base en el marco legal que aplicará. Según Carrascosa González


(2013), la seguridad jurídica es fundamental para fomentar la confianza en

el comercio internacional y garantizar que las partes puedan actuar con un

conocimiento claro de sus derechos. En un contexto internacional, donde

las diferencias culturales y legales pueden ser significativas, la seguridad

jurídica se convierte en un pilar esencial para la confianza mutua entre las

partes.

9.2. Resolución de Conflictos

Conocer de antemano qué ley se aplicará facilita la resolución de

conflictos. Las partes pueden anticipar los procedimientos y las posibles

consecuencias legales, lo que agiliza el proceso de litigio o arbitraje. Esto

es crucial para mantener relaciones comerciales saludables y evitar

enfrentamientos prolongados. Según el Reglamento Roma I, esto permite

que los tribunales tengan una base clara sobre la cual decidir, lo que es

esencial en un contexto internacional donde las partes pueden tener

expectativas y prácticas comerciales diferentes (Giuliano & Lagarde,

1980). Este marco de resolución de conflictos también contribuye a la

reducción de costos y al ahorro de tiempo, elementos vitales en el mundo

empresarial actual.

9.3. Evitación de Normas Desfavorables

La selección de la ley aplicable permite a las partes evitar la aplicación de

normas que podrían resultar desfavorables. Esto es especialmente

relevante en el contexto de normas de orden público o leyes imperativas

que pudieran restringir la libertad de las partes para acordar sus términos
contractuales. Por ejemplo, las leyes que protegen derechos laborales o

derechos de los consumidores pueden ser invocadas en caso de que se

considere que la elección de la ley aplicable infringe estos derechos

(Carrascosa González, 2013). La capacidad de las partes para negociar

los términos legales de su contrato también refleja una dinámica de poder

que puede ser vital para el éxito de la relación comercial.

9.4. Facilitación del Comercio Internacional

Al contar con normas claras sobre la ley aplicable, se fomenta el comercio

internacional. Las empresas están más dispuestas a participar en

transacciones internacionales si saben que existe un marco legal que

regulará sus relaciones. Esto contribuye al crecimiento económico y al

desarrollo de mercados internacionales, facilitando así la cooperación

económica entre naciones y promoviendo un entorno comercial más

estable (Boggiano, 2015). La facilitación del comercio internacional

también está relacionada con la creación de alianzas estratégicas y la

expansión a nuevos mercados, lo que puede ser beneficioso para todas

las partes involucradas.

10. Principios Generales de la Ley Aplicable a los Contratos

Los principios generales que rigen la ley aplicable a los contratos son fundamentales

para entender cómo se aborda la cuestión en el ámbito del derecho internacional. A

continuación, se exponen los principios más relevantes:

10.1. Autonomía de la Voluntad de las Partes


10.1.1. Derecho de las Partes a Elegir la Ley

La autonomía de la voluntad permite a las partes elegir libremente la ley

que regirá su contrato. Este principio está en el corazón del derecho

contractual internacional y fomenta la libertad de las partes para

estructurar sus relaciones contractuales de acuerdo a sus necesidades y

expectativas. Según el Reglamento Roma I, "las partes pueden elegir la

ley que regirá su contrato", lo que refleja la importancia de la autonomía de

la voluntad en el ámbito europeo (Giuliano & Lagarde, 1980). Esta libertad

es esencial para fomentar un entorno en el que las partes puedan negociar

de buena fe y llegar a acuerdos que sean mutuamente beneficiosos.

10.1.2. Límites a la Autonomía

A pesar de la amplia libertad otorgada a las partes, existen límites a esta

autonomía. Dos de las principales restricciones son el respeto por el orden

público y la aplicación de normas imperativas. Las normas de orden

público son aquellas que se consideran fundamentales para el

funcionamiento del sistema jurídico de una jurisdicción y que no pueden

ser vulneradas, incluso si las partes han acordado otra ley. Por ejemplo,

las leyes que protegen derechos laborales o derechos de los

consumidores pueden ser invocadas en caso de que se considere que la

elección de la ley aplicable infringe estos derechos (Carrascosa González,

2013). Estos límites son esenciales para garantizar que las relaciones

contractuales se desarrollen en un marco de respeto y equidad,

especialmente en contextos donde una de las partes puede ser vulnerable.


11. Ausencia de Elección Expresa de la Ley Aplicable

11.1. Aplicación de Normas de Conflicto de Leyes: En situaciones donde las

partes no han elegido expresamente una ley aplicable, los tribunales deben

recurrir a las normas de conflicto de leyes para determinar la ley que regirá el

contrato. Estas normas establecen criterios que permiten identificar cuál es el

sistema jurídico más pertinente en relación con el contrato. Según el

Reglamento Roma I, en ausencia de elección, la ley aplicable se determinará

de acuerdo con el lugar de residencia habitual de las partes o el lugar donde

se realiza la obligación contractual principal (Basedow, 2009). Esta

determinación es crucial para asegurar que las partes estén sujetas a un

marco legal coherente y predecible.

12. Principios Generalmente Aceptados: Entre los principios generalmente

aceptados se incluyen:

12.1. Lex Loci Contractus: Este principio establece que la ley aplicable es la del

lugar donde se celebró el contrato. Este enfoque se utiliza comúnmente para

proporcionar una base clara para la determinación de la ley aplicable.

12.2. Lex Loci Executionis: Según este principio, la ley aplicable es la del lugar

donde se ejecutan las obligaciones contractuales. Este enfoque es relevante

en contratos donde las obligaciones son cumplidas en diferentes

jurisdicciones. Este principio permite a los tribunales determinar qué

legislación es más apropiada en función del contexto específico del contrato

(Carrascosa González, 2013).


13. Normas Imperativas Internacionales

13.1. Normas que Limitan la Elección de las Partes

Las normas imperativas internacionales son aquellas que deben ser

aplicadas obligatoriamente, sin importar la elección de ley que hayan

hecho las partes. Estas normas están diseñadas para proteger intereses

fundamentales de la sociedad y suelen abarcar áreas como el derecho

laboral, la protección al consumidor y la competencia desleal. La

existencia de estas normas subraya la importancia de garantizar que

ciertas protecciones mínimas estén en su lugar para todos los

involucrados en un contrato internacional.

13.2. Implicaciones de las Normas Imperativas

La existencia de normas imperativas implica que las partes no pueden

eludir su aplicación a través de la elección de una ley extranjera. Esto

asegura que ciertas protecciones mínimas estén garantizadas, lo que

puede resultar especialmente significativo en contextos donde una de las

partes es considerada más vulnerable, como en contratos de consumo

(Carrascosa González, 2013). Este aspecto es esencial para promover un

equilibrio en las relaciones contractuales y asegurar que todos los actores

en el comercio internacional operen en un marco de equidad y justicia

Basedow, J. (2009). International Contract Law: Principles, Practices, and Methods.

Carrascosa González, A. (2013). Derecho Internacional Privado.


Giuliano, F., & Lagarde, P. (1980). Report on the Convention on the Law Applicable to Contractual
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Schlechtriem, P., & Schwenzer, I. (2016). Commentary on the UN Convention on the International Sale
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Boggiano, A. (2015). Derecho Internacional Privado: Contratos y Obligaciones. Abeledo Perrot.

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Fernández Arroyo, D. P. (2006). Derecho Internacional Privado. Editorial Lexis Nexis.

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