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35 GEOGRAFÍA E
HISTORIA
El pensamiento político moderno:
del Humanismo a la Ilustración
21-14720-13
Temario 1993
tema 35
geografía e historia
2.2. El calvinismo
4.3. La Enciclopedia
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geografía e historia
INTRODUCCIÓN
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geografía e historia
Puedes complementar los contenidos sobre la formación del estado moderno con el
estudio del tema 30.
Carlos VIII de Francia decidió invadir Italia en 1498 con el objetivo de hacer valer sus derechos sobre
el trono napolitano. De esta forma se rompió el equilibrio político de la Península, que venía durando
desde la creación de la Liga Italiana en 1455. Esta invasión supuso la entrada en conflicto con Fer-
nando II de Aragón, que a su vez, también hizo valer sus derechos sobre la corona de Nápoles. Así,
comenzaron una serie de conflictos bélicos entre las dos potencias que permanecieron en Italia sin
que los italianos pudiesen deshacerse de ninguna de ellas. La invasión francesa provocó, además, la
caída de los Médicis de Florencia iniciándose un período de inestabilidad que cesó en 1532 con la
conversión de la república en ducado hereditario.
Es en el contexto de reacción a esta crisis en el que debemos situar la obra de Nicolás Maquiavelo
(tal y como se conoce al florentino Niccolò Macchiavelli). Destituido de su cargo en la república con
la restauración de los Médicis en 1512, se dedicó a escribir para recuperar el favor de la familia. Este
autor puede considerarse el inventor del sentido actual del concepto de estado.
Su obra principal fue El Príncipe, de 1513. La función tradicional de este tipo de tratados era la de
analizar la educación de los príncipes y aconsejar la forma moralmente correcta de gobernar. Él no
plantea lo que un gobernante debería hacer, sino lo que tendrá que hacer para lograr su único fin,
es decir, la preservación del poder y el mantenimiento de la estabilidad social (lo que él denomina
«la preservación del estado»). En su obra, Maquiavelo aconseja determinadas prácticas políticas con-
denadas por la moralidad de raíz aristotélica y cristiana imperante. De esta forma, considera que con
tal de conservar la supervivencia de su estado, un gobernante puede actuar como sea necesario:
puede usar la mentira, las guerras de agresión, el asesinato, etc. Por tanto considera que la ética de
los príncipes no es la misma que la de las personas particulares.
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geografía e historia
Tradicionalmente se ha tendido a pensar que Maquiavelo, en su afán por eximir a los príncipes de
lo que podemos llamar ley moral, carece de sistema ético. Esto no es así, ya que sigue el parámetro
ético según el cual el interés general y la estabilidad social del estado en su conjunto, debe ser pre-
servado.
De hecho, él mismo prefería el sistema republicano moderado (como puede apreciarse en Discur-
sos sobre los diez primeros libros de Tito Livio), en el que había desarrollado su carrera política. Parece
dispuesto a aceptar un gobernante autoritario (en El Príncipe así lo demuestra) porque piensa que la
república requiere un pueblo dispuesto a poner el interés general por encima del personal (dotado
de «virtud»), fenómeno que considera que no se produce en la ciudad de Florencia. Los florentinos,
según la visión de Maquiavelo, estaban divididos y corrompidos moralmente. Por tanto no podían
gobernarse a sí mismos y necesitaban al príncipe.
Maquiavelo se inspiraba en la república romana (a la que tenía idealizada) y en Polibio, pero consi-
deraba que en su época sólo la mitad de los desenlaces políticos se debían a la sabiduría del gober-
nante. La otra mitad dependía de circunstancias externas.
Esta visión pesimista compartida con su compatriota Francesco Guicciardini (aún menos confiado
en la capacidad política de los estados italianos), se debe a que los habitantes de la Península Itálica
estaban perdiendo en control de su propio destino a manos de potencias extranjeras como Francia
o la Monarquía Hispánica.
Durante la primera mitad del siglo XVI el poder de las monarquías europeas aumentó de forma con-
siderable y aparecieron tratados políticos que criticaban este creciente poder del rey. Especialmente
destacado es el caso francés
XX Hotman y la Francogallia
En esta situación, y después de la Matanza de San Bartolomé de 1572, en la que el rey Carlos IX
influenciado por la reina madre Catalina de Médicis, apoyó a los autores del asesinato de miles de
protestantes, empezaron a aparecer tratados redactados por propagandistas protestantes en los
que se justificaba la resistencia armada al monarca.
El más importante fue la Francogallia (1573) de François Hotman, humanista y jurista. Hotman se
centra en la oposición al desprecio de los funcionarios reales por los Estados Generales y el Parla-
mento de París. Afirma que la monarquía fue creada por los representantes del pueblo y que los
Estados Generales podían retirar de su cargo al rey si éste faltaba a su obligación de preservar la vida
y las propiedades de sus súbditos.
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pueblo. Pero el individuo deberá obedecer al rey. La resistencia activa se justifica a través de la acción
colectiva ejercida por unos líderes constituidos que representan al pueblo (nobleza, asambleas de
estamentos, consejos municipales, etc.).
Desde un punto de vista más radical, las obras de George Buchanan eliminan los elementos medios
(las corporaciones o representantes del pueblo), argumentando que éste no delega en nadie. Estos
planteamientos eran muy radicales para su época, pero en la Inglaterra del siglo XVII influirían nota-
blemente.
Aun destacando la proliferación durante la segunda mitad del siglo XVI de ideas referentes al dere-
cho natural, el contrato político o la resistencia, se fue asentando la llamada monarquía «absoluta».
Esto fue debido a las sangrientas guerras civiles (por ejemplo en Francia) que provocaron un temor
al desorden y a las teorías que pudieran fomentar la revolución. De esta forma se fueron conforman-
do dos teorías a favor del absolutismo regio: una es la del derecho divino de los reyes y otra más
racionalista representada por Jean Bodin.
La teoría del derecho divino se basaba en la Biblia (Romanos 113, 1-7), donde dice que se debe acep-
tar la autoridad política establecida. De esta forma, el derecho del rey a ejercer el poder no le había
sido delegado por el pueblo, sino por Dios. El defensor más destacado de este concepto fue el rey
Jacobo VI de Escocia a finales del siglo XVI.
La teoría del jurista francés Bodino (Jean Bodin) se refleja en sus dos obras más importantes: Metho-
dus ad facilem historiarum cognitionem (Método para una comprensión fácil de la historia, 1566) y Six
livres de la République (Seis libros de la República, 1576). Bodino defendía una monarquía fuerte pero
limitada por ciertas leyes y costumbres. Sostenía que las libertades del pueblo eran menos impor-
tantes que la preservación del orden social. Bodino argumenta que el soberano tiene la facultad de
legislar sin el consentimiento de nadie y auque oprima al pueblo, ningún súbdito tiene derecho a
ofrecer resistencia en nombre de la justicia. Un rey no está sometido a las leyes, simplemente es él
mismo quien las hace. La limitación principal que Bodin atribuye al rey es el respeto a la propiedad
privada de los súbditos, preciso para la existencia de la familia que Bodin considera la base del esta-
do, ya que de esta depende el orden social.
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2.1. El luteranismo
La obra de Martín Lutero no responde a una finalidad política clara y a una doctrina coherente desde
un principio. El pensamiento luterano pone un énfasis especial en la obediencia a las autoridades
políticas, ya que en caso contrario podría sucederse el caos, que hundiría la jerarquía social que hace
posible la rebelión espiritual. Por tanto no se mostró partidario de reformas sociales importantes,
sino de la obediencia a los príncipes. Esta idea es expresada en la «teoría de los dos reinos», el espiri-
tual y el temporal, desligados completamente uno del otro.
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2.2. El calvinismo
La principal aportación de Juan Calvino, en lo que se refiere a la esfera del pensamiento político, fue
la idea de revolución religiosa.
Exiliado francés en Ginebra, Calvino influyó notablemente sobre los reformadores de la ciudad y la
organizó como un centro modélico de la Reforma. No pensó en fundar un nuevo tipo de Reforma
religiosa, pero fue precisamente en algunas ciudades suizas donde se conservó el sistema de refor-
ma no luterana.
Calvino compartía la idea de Lutero referente a la sumisión a la autoridad pública pero pensó que las
conciencias piadosas debían desempeñar un papel importante en el establecimiento de una mora-
lidad pública. De esta forma no pretendía crear una teocracia, sino impregnar de fe las instituciones
civiles creando una «ciudad-iglesia».
El pensamiento político de Calvino se llevó a la práctica en la ciudad de Ginebra, cuyo organismo
supremo era el «consistorio»: tribunal dogmático, moral y político. De esta forma impuso una riguro-
sa disciplina eliminando la disidencia política, la herejía y las malas costumbres. La vida era austera y
muy rígida. La bebida, el baile y el canto profano se eliminaron de la vida de la ciudad y las actitudes
consideradas inmorales fueron severamente perseguidas.
Es en Ginebra donde las teorías políticas y religiosas (que iban ligadas) tomaron forma. A diferencia
de Lutero, el pensamiento calvinista se muestra más sistemático y claro. De hecho publicó dos obras,
Ordennaces Ecclesiástiques, y Ordennaces sur le Régime du Peuple, en donde expone claramente sus
ideas.
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Escritor inglés perteneciente a la pequeña nobleza rural, fue nombrado caballero por Carlos I. Defen-
sor acérrimo del absolutismo monárquico, sus ideas se reflejan en El Patriarca (publicada póstuma-
mente en 1680). Mantenía que el poder del rey era indivisible y lo comparaba con la autoridad del
padre de familia respecto a sus hijos.
Bossuet era un clérigo católico, predicador e intelectual francés que fue preceptor del delfín de
Francia, para quien redactó el Discurso sobre la Historia Universal (1681). En esta obra defendía una
historia claramente providencialista. Participó en las disputas entre el rey de Francia Luis XIV y la Igle-
sia, y se mostró favorable a una mayor independencia de la jerarquía eclesiástica francesa respecto
del papado romano.
Anteriormente había escrito La política sacada de las mismas palabras de la Sagrada Escritura (1679),
en la que considera al soberano como ungido por Dios para regir a su pueblo.
Bossuet defendió la teoría del poder de origen divino otorgado al rey, en el que sólo si éste atentaba
contra Dios se podían contradecir sus dictámenes.
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Hobbes, filósofo y tratadista político inglés, fue tutor del conde de Devonshire. Intervino en la polé-
mica entre el monarca y el parlamento con el tratado Elementos del Derecho Natural y Político, en el
que defendía al monarca y la regia prerrogativa. Testigo de la guerra civil inglesa, tuvo que exiliarse
en París.
Su obra más importante fue el Leviatán o la esencia, forma y poder de una comunidad eclesiástica y civil
(publicada bajo el gobierno de Cromwell, en 1651), en la que justifica sus ideas sobre la soberanía.
En esta obra presenta el «estado de naturaleza» como una situación caótica de lucha total de todos
contra todos (se muestra pesimista frente a la condición humana), en la que se da la supremacía del
más fuerte. Precisamente por este motivo, el individuo tiene que renunciar a su libertad para entre-
gársela al estado (el Leviatán) y tiene que someterse sin poder discutir en qué forma éste ejerce su
autoridad, aunque se muestre injusto. El estado no tiene que ser un rey necesariamente.
Este es el contrato social según Hobbes, y en él sólo reconoce al estado la obligación de preservar
la vida de sus súbditos (no menciona la propiedad privada). Por tanto vemos cómo reconoce que
existe un pacto entre rey y pueblo pero niega cualquier quebrantamiento de este pacto y, a la vez,
el derecho de deponer al monarca si no obra correctamente.
Aun así, este autor no defendió el origen divino del poder monárquico, con lo que se diferencia
substancialmente de autores como Bossuet. De hecho, Hobbes no era partidario del tolerantismo,
si bien insistió en que el estado debía ser laico y libre de las manos de la Iglesia. Él prefería una única
religión establecida por el soberano, independientemente de su veracidad.
Grotius, tal y como era conocido Huig de Groot, el jurista, naturalista, escritor, matemático y poeta
holandés, fue una de las principales figuras que se opusieron al absolutismo monárquico desde el
punto de vista de las teorías iusnaturalistas.
En su estudio Mare Liberum (1609) sentó las bases del derecho internacional oponiéndose al domi-
nio del mar por parte de cualquier potencia. Consideraba que si se tomaba posesión de una parte
del mar se contrariaba la ley natural y el derecho de gentes.
En otro tratado llamado De iuere belli ad pacis (El derecho de la guerra y de la paz, 1625) analizó el tema
de la guerra, que veía como contraria a la ley natural si la fuerza se dirigía contra los principios de la
sociedad. Si se usaba para la defensa de una nación o una persona que intentase quitar los derechos
a otro sí que tenía plena validez. Esto le llevó a afirmar que una guerra sería justa si se declarase con
el fin de alcanzar o restablecer los fines naturales de la humanidad, que estarían siempre orientados
hacia la consecución de la paz.
Grotius también defiende el estado contractual, estableciendo que mediante el contrato los miem-
bros de la sociedad deciden voluntariamente someter la autoridad pública a un poder soberano y
perpetuo que tiene como misión asegurar la paz. Pero si en algún momento, por su conducta, los
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Autor neerlandés, cuya familia era de origen judío portugués, su pensamiento político se condensa
en dos obras: el Tractatus théologico-politicus (1670) y el Tractatus politicus, obra inacabada y póstu-
ma.
Spinoza, contradiciendo entre otros a Hobbes, afirma que en una ciudad que es útil a quienes la
constituyen «debe permitirse a cada uno pensar lo que quiera y decir lo que piensa».
En su primera obra intenta establecer una distinción entre el campo de la fe y el de la razón, ya
que considera que la aplicación de la teología a los asuntos políticos tiene como consecuencia el
desarrollo del espíritu de sumisión en detrimento del de libertad. Nunca puede darse un pacto de
desposeimiento del poder individual, ya que el reconocimiento de una instancia superior es siempre
provisional y si ya no tiene utilidad por el motivo que sea, se puede suprimir sin más.
Define la ciencia política como una aplicación de la racionalidad galileica, ya que presenta una física
de la sociedad política. La sociedad estaría compuesta por un conjunto de cuerpos individuales.
Considera que el estado tiene que modificar el efecto de las pasiones, en el sentido de la utilidad
común, mediante disposiciones calculadas. De ninguna forma reducirlas por la obediencia.
Para Spinoza un estado fuerte es aquel que incluye el mayor número posible de individuos, asocián-
dolos a su vez, a la gestión del orden político. De esta forma se conformará una sociedad con libertad
de pensamiento capaz de emprender, construir o comerciar, en función de un fin exterior. Porque la
actividad sin trabas es la afirmación del hombre y la razón.
Tratadista, político y filósofo inglés, máximo representante del liberalismo. El pensamiento de John
Locke tuvo una gran repercusión después del triunfo de la Revolución Gloriosa de 1688, que instauró
la supremacía del Parlamento. Adquirió cierta experiencia política como secretario de un líder whig
y del Consejo de Comercio de Inglaterra.
En sus Tratados sobre el gobierno civil (1690), se opuso fuertemente a la monarquía de derecho divino,
pero también al pesimismo de Thomas Hobbes. Consideraba que la soberanía residía en el pueblo y
no en el estado, tal y como afirmaba Hobbes. Para Locke el estado no es un poder supremo y respe-
table si no salvaguarda los Derechos Civiles, que identifica con la Ley Natural. Para Locke, los derechos
naturales del hombre eran: la vida, la libertad y la propiedad privada. Por tanto, el poder ejecutivo del
rey está sometido a la ley y al Parlamento.
Locke hace alusión a viejas concepciones que sostenían la viabilidad del tiranicidio y destaca el de-
recho y el deber del pueblo a rebelarse con las armas contra el rey por una causa justa. Propugnaba
el control de los gobiernos, a los que exigía una especialización de tipo funcional (adelantándose a
la división de poderes de Montesquieu, que veremos posteriormente). También insistió en la sepa-
ración entre la religión y el estado y en el hecho de que los hombres eran buenos por naturaleza y
era la tiranía del mal gobierno la causa de las diferencias sociales, la degradación y la pérdida de la
independencia e igualdad.
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Cita, al menos, una obra de Grotius, Spinoza y Locke e indica qué postulados defendía
cada uno de ellos.
XX El absolutismo
Las teorías absolutistas vieron su máxima realización en Francia, especialmente durante el largo rei-
nado personal de Luis XIV (1661-1715), aunque de hecho, tuvieron una gran repercusión en la ma-
yoría de territorios europeos después de la Guerra de los Treinta Años y las crisis político-sociales de
mediados de siglo, que crearon un clima favorable a un poder real fuerte.
De esta manera, aparte del paradigmático caso francés, el sistema de gobierno absolutista se fue ex-
tendiendo por estados como: Brandenburgo-Prusia, Rusia, Dinamarca, Saboya-Piamonte, Portugal,
etc. De forma menos contundente también existió absolutismo en la Monarquía Hispánica. Limitado
el poder monárquico en la corona de Aragón por sus instituciones tradicionales (Cortes, Diputación,
Generalidad, etc.), el avance del absolutismo real se notó considerablemente, y aun más en la de
Castilla, donde no existían barreras de tipo foral que pudieran contener las crecientes tendencias
absolutistas. Después de la Guerra de Sucesión española se convertirá definitivamente en absoluta.
De todas formas, el poder real estuvo sometido a diversas limitaciones, como la ley cristina o las nor-
mas sucesorias. Tampoco podía prescindir de las elites nobiliarias y eclesiásticas, y en muchos casos
de parlamentos provinciales, que continuaron existiendo incluso en la Francia de Luis XIV.
XX El parlamentarismo
Durante la misma época en que el absolutismo se extendía por Europa, en algunos lugares del con-
tinente se desarrollaron sistemas parlamentarios y preliberales.
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La Ilustración fue un amplio movimiento intelectual del siglo XVIII que ejerció una gran influencia en
toda Europa. Sus ideas básicas se difundieron mediante la Enciclopedia, publicada en Francia entre
1751 y 1764.
En un primer momento, consistió en una forma de analizar la sociedad y sus problemas basada en
el pensamiento racionalista del filósofo francés del siglo XVII, René Descartes. Se trataba de poner
en duda las ideas y los conocimientos adquiridos, sometiéndolos a una crítica exhaustiva hasta que
solo quedasen los que pareciesen más lógicos y evidentes.
Basándose en esta premisa, el pensamiento ilustrado ponía en tela de juicio los principios que ci-
mentaban las leyes, las costumbres, los valores, etc., de forma que sólo se aceptaban aquellos que
fueran capaces de resistir una crítica racional.
En el plano político destacaban que la felicidad se basa en el hecho de gozar de los derechos na-
turales: libertad, propiedad e igualdad ante la ley. La finalidad primera de un gobierno, por tanto,
recaía en garantizar estas premisas básicas. La idea de tolerancia era fundamental en esta corriente
de pensamiento y, por este motivo, solicitaban la supresión de la censura y el control de las ideas y
su difusión, garantizando la libertad y pluralidad de pensamiento.
El pensamiento ilustrado no se limitaba a expresar ideas, sino que aspiraba a producir cambios en
el terreno político, social, cultural y económico. Por este motivo, algunos ilustrados colaboraron en
gobiernos o mantuvieron correspondencia con monarcas europeos. La colaboración de ilustrados
con las monarquías absolutas se conoce como despotismo ilustrado.
La mayoría de ilustrados pertenecían a élites urbanas: nobles, comerciantes, funcionarios, profesio-
nales liberales, etc. Por poner algunos ejemplos, Montesquieu era aristócrata, Rousseau de origen
menestral acomodado, Voltaire un burgués ennoblecido, Capmany un funcionario de familia aris-
tocrática, Kant un profesor universitario, etc. Por tanto, vemos cómo el mundo campesino (que su-
ponía la mayor parte de la población europea, con diferencia) quedó prácticamente al margen de
la Ilustración.
Durante el siglo XVIII se fueron difundiendo ideas ya expresadas en el XVII y anteriormente que ha-
blaban de un contrato existente entre el rey y sus súbditos que se podía cancelar si no se cumplía.
En torno a 1800 la mayoría de monarquías europeas, excepto Francia (que había sido centro del
pensamiento político absolutista) y Polonia (que había sido repartida entre sus vecinos), continua-
ban mostrando unas características parecidas a las que encontrábamos el siglo anterior, pero ciertas
tendencias estaban transformando el significado de la política y del gobierno de forma decisiva.
En este apartado se estudiarán los principales pensadores ilustrados en el campo del pensamiento
político, así como su repercusión en la política de los estados.
Charles Louis de Sécondat, barón de Montesquieu fue un noble y jurista francés de Burdeos, gran
conocedor del mundo romano, quizás el primer gran filósofo ilustrado. En sus Cartas Persas (1721),
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reflexiona sobre la política francesa de finales del reinado de Luis XIV, con grandes dosis de sátira, por
boca de unos viajeros persas.
Después de viajar por diversos países europeos, estuvo dos años en Inglaterra. El sistema político
inglés (por el que sentía una fuerte admiración) se refleja en su obra más importante: El espíritu de
las Leyes (probablemente el texto político de más impacto del siglo XVIII, de 1748), muy influenciada
por Locke. En esta obra realiza un estudio comparativo y sistemático de los regímenes políticos y
se muestra partidario de una monarquía limitada o moderada al estilo inglés, con separación de los
poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Esta obra fundamental fue editada veintidós veces en siete
años, lo que muestra su enorme éxito.
En ella establece tres clases de gobierno: el republicano, el monárquico y el despótico. A cada go-
bierno le otorga un principio fundamental: en el régimen republicano el poder es ostentado por el
pueblo y prevalece el amor a la res pública, con el principio de virtud; en el monárquico gobierna el
rey con leyes fijas y establecidas, creándose un vínculo entre monarquía y aristocracia, otorgándole
el principio de nobleza; y en el despótico gobierna un monarca pero de forma mucho más totalita-
ria, basándose en el principio del miedo.
Según Montesquieu, el poder judicial no puede dividirse, pero el legislativo y el ejecutivo deberán
repartirse entre el pueblo, la nobleza y la monarquía. Estos tres estados deberán encontrar un siste-
ma de mutuo acuerdo sin que puedan abusar de sus respectivos poderes.
Uno de los más destacados ilustrados, hijo de un notario de París y de una noble de Portu-Charentes
y educado por los jesuitas, François Marie Arouet, más conocido como Voltaire, estuvo, como su
compatriota Montesquieu, muy influenciado por John Locke. Sin embargo siempre se mostró más
provocativo que él.
Voltaire también había conocido Inglaterra y contribuyó a difundir sus ideas en el continente. Su
admiración por las ideas del inglés Locke puede constatarse, entre otras obras, en sus Cartas inglesas
o Cartas filosóficas (1734). En ellas arremete contra las instituciones francesas del Antiguo Régimen,
cuyo poder represivo había experimentado personalmente en su juventud cuando, por criticar al
regente marqués de Orleáns, había permanecido un año encarcelado en la Bastilla (en 1717) y había
sido desterrado a Inglaterra en 1726.
En el Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones (quizás su obra más importante, 1756),
Voltaire expone una filosofía ilustrada de la historia alternativa y opuesta a la de Bossuet.
Otro aspecto a destacar es el que se refiere a la idea de tolerancia religiosa, que defendió desde su
residencia de Suiza (donde se refugiaba de las persecuciones en Francia), y ejerció (a partir de 1760)
una gran influencia en toda Europa. Su obra más representativa al respecto es el Tratado sobre la
tolerancia (1767).
Para analizar la sociedad y poder modificarla recurrió muchas veces a la historia, que le servía para
criticar las deficiencias del absolutismo francés.
Jean-Jaques Rousseau era hijo de un relojero suizo protestante (de Ginebra). Junto con Montesquieu
y Voltaire fue uno de los más influyentes pensadores ilustrados (aun mostrándose crítico con la Ilus-
tración), aunque sin llegar a conseguir un reconocimiento tan elevado como Voltaire.
Los orígenes de las desigualdades sociales preocuparon mucho a este autor. Considera que existen
dos tipos de desigualdades: la natural o física, y la moral o política. Su interés se decanta hacia la se-
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gunda, que parece haber sido establecida por los hombres tras algún tipo de convención. Para él la
sociedad civil o política nació de una sucesión de accidentes por los cuales se crearon las comunida-
des patriarcales y la división del trabajo y de la propiedad. En la sociedad política se garantiza la des-
igualdad pero, por ser una construcción artificial, existe la posibilidad de deshacerla o modificarla.
Desde el punto de vista del pensamiento político, su aportación más importante fue sin duda El
contrato social (1762). En él postula la soberanía popular, traducida en la voluntad mayoritaria y un
estado que garantice los derechos naturales de los individuos. Destaca el concepto de «voluntad
general», alrededor del cual articula su discurso. Es esta voluntad la que induce las características
esenciales de la soberanía: es inalienable, indivisible, infalible y absoluta. Considera que toda ley no
ratificada por el pueblo directamente (sin representantes de por medio), no es tal ley. El problema
reside en que «la voluntad particular actúa sin cesar contra la voluntad general, de la misma forma
que el gobierno hace un esfuerzo contínuo contra la soberanía».
4.3. La Enciclopedia
El movimiento ilustrado tuvo una notable influencia en la mayoría de los estados europeos del siglo
XVIII. Surgió la figura del déspota ilustrado o monarca absoluto con preocupaciones ilustradas. Es
decir, que tenía la intención de implantar reformas que recogían a grandes rasgos el pensamiento
de la Ilustración. Algunos de los grandes déspotas ilustrados serían: José II de Austria, Catalina II de
Rusia o Federico II de Prusia.
Esta denominación ha sido duramente criticada por la historiografía a causa de la contradicción
entre el mantenimiento de una monarquía absoluta (sin pretender la desaparición de una sociedad
privilegiada) y las ideas ilustradas, que como hemos visto, eran contrarias a ésta.
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Aun así es evidente un claro sentido reformador en el campo de la agricultura, la economía, el co-
mercio, la tolerancia religiosa, etc. En muchos casos los proyectos reformistas a duras penas traspa-
saron las fronteras del papel y no se aplicaron en toda su magnitud. Un ejemplo claro de la escasa
aplicación de los proyectos reformistas lo podemos observar en el caso del reino de España.
Fue con la Revolución Americana (1775) primero, y la Revolución Francesa (1789) después, que las
ideas ilustradas se empezaron a aplicar, en ocasiones de forma radical.
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CONCLUSIÓN
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BIBLIOGRAFÍA
BIBLIOGRAFÍA COMENTADA
webgrafía
Rosseau:
http://cepa.newschool.edu/het/profiles/image/Rousseau.gif
Voltaire:
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Montesquieu:
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1728-Giclee-Print-C12448804.jpeg
Maquiavelo:
http://www.esoteric.msu.edu/VolumeVII/Images/machiavelli.jpg
Locke:
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La Ilustración:
http://www.claseshistoria.com/antiguoregimen/ilustracionpensamiento.htm
Clase de historia sobre el Antiguo régimen
http://www.claseshistoria.com/antiguoregimen/politica.htm
Portal de Historia en el que se profundiza en la Enciclopedia.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/ilustracion.2.htm
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RESUMEN
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AUTOEVALUACIÓN
2. ¿Qué autor defendió el papel de las instituciones representativas francesas frente al poder real en la
Francogallia?
a. Maquiavelo.
b. Buchanan.
c. Bodin.
d. Toman.
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10. ¿Cuál fue la primera revolución en la que influyeron las ideas de la Ilustración?
a. Revolución Francesa.
b. Revolución Americana.
c. Revolución Rusa.
d. Revolución Italiana.
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