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Criterio para Eligir Secaderos

DESDE EL PATIO DE ACOPIO, HASTA LA DISPOSICIÓN DE LA MADERA PARA LA FABRICACIÓN DE LOS ELEMENTOS EN MADERA DE UN PALET (LARGUEROS, TABLAS Y TACOS), INDICANDO CADA UNA DE LAS FASES, MAQUINAS EMPLEADAS, Y PRODUCTOS OBTENIDO
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Criterio para Eligir Secaderos

DESDE EL PATIO DE ACOPIO, HASTA LA DISPOSICIÓN DE LA MADERA PARA LA FABRICACIÓN DE LOS ELEMENTOS EN MADERA DE UN PALET (LARGUEROS, TABLAS Y TACOS), INDICANDO CADA UNA DE LAS FASES, MAQUINAS EMPLEADAS, Y PRODUCTOS OBTENIDO
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CRITERIOS PARA ELEGIR SECADEROS Por: Daniel ALEON (C.T. B.) ANTONIO Varios son los procedimientos que se presentan hoy en dia para secar la madera. La eleccién de un sistema, entre los que tene- mos en el mercado, debe ser el resultado de un estudio concien- zudo, En realidad, muchas veces los secaderos existentes, no res- ponden mds que parcialmente a las necesidades de sus utilizado- res, Los criterios que deben te- nerse en cuenta son numerosos: Nivel de produccion, energia dis- ponible, especie de madera, hu- medades inicial y final, espesor, ete., imbricéndose unos en otros lo que deja al término “necesi- dad de secar” algo confuso. La necesidad de secar no se ex- presa de la misma manera segtin el volumen de la madera a secar. Distinguiremos tres niveles de produccién, sabiendo que se tra- ta de una noci6n relativa al tama- fio de los secaderos a utilizar y que varia con las caracteristicas de la madera a secar: los limites entre estos diferentes niveles de produccién son muy arbitrarios. CASO DE PEQUENAS PRO- DUCCIONES (hasta 20 mde ro- ble de 27 mm de grueso a 80 m* de coniferas de 27 mm de grue- 80, al mes, En este caso, el factos més im- portante, que fija el criterio de la eleccién del secadero, es la elevada repercusibn de la amor- tizacibn de los equipos sobre el precio final del secado. Por ello, se deben elegir aquellos que no necesitan de una caidera, como Traduccién y adaptacién: CAMACHO ATALAYA es el caso de los secaderos por deshumificacién 0 de bomba de calor, que ademds de cumplir con este requisito presenta la ventaja de consumir poca ener- gia. El principal inconveniente que tiene este método de secado, es que la temperatura de trabajo es demasiado baja (de 36 a 400 C) dificultando la distribucién ho- mogénea de la humedad en todo el interior de la camara, En efecto, aunque se pudiera pensar que el empleo de bajas temperaturas asegura un buen secado, esto no es del todo cier- to, ya que el coeficiente de di- fusion del vapor de agua en la madera, aumenta muy répida- mente con la temperatura, En- tonces si la temperatura es baja se fomenta el desequilibrio de humedades en el interior de la mara y con ello irregularidades en el secado de la madera. En el caso del roble, el colapso y las decoloraciones debidas a la de- gradacién de los taninos y polife- noles, se fomentan por un aumen- to de temperatura, cuando la hu- medad de la madera esta por en- cima del punto de saturacién de {a fibra (30%), por ello, en este caso particular el empleo de ba- jas temperaturas es mds recomen- dable. Para minorizar este inconve- niente las cémaras debertin com- partimentarse de forma que las anchuras de las pilas en el sentido de la circulacién del aire sean pe- queftas, para una mejor distribu cién de la humedad. Deberd tam- bién ayudarse de ventiladores que faciliten el movimiento del aire Como a pesar del diseio ade- cuado de la forma de las cdmaras no se elimina totalmente este in- conveniente, es también aconse- Jable (excepto para el roble), a pesar de unos mayores costes de amortizacion y de consumo ener- gético, pero en raz6n a una mejo- ra de la calidad de secado, el uti- lizar secaderos convencionales por calor, En este caso el secadero dispon- dra de unos elementos de calefac- cin por electricidad que permita temperaturas de hasta 800 C y de palverizadores de agua con los que regular la humedad de la cd- mara. Por tiltimo deberé poseer ventiladores para la circulacion del aire no muy rdpida. Ademés de estos dos tipos de secaderos, es seguramente renta- ble los secaderos por energia so- lar, sobre todo en nuestro pats, por el elevado numero de dias de insolacion. Debe tenerse en cuenta que es- te tipo de empresas son las que predominan en Espaiia y de ahi el particular interés que éstos tienen. Ast mismo deberia estu- diarse, por parte de los fabrican- tes de maquinaria, los inconve- nientes de estos secaderos, con el fin de minorizarlos, lo que sin duda llevaria a una mayor practi- ca de estas operaciones en las em- presas. CASO DE PRODUCCIONES MEDIAS (De 20 a 100 mde ro- ble de 27 mm o de 80 a 400 m° de coniferas de 27 mm al mes). Este caso es mucho mds com- plejo que el anterior, ya que el criterio de eleccién debe tener en cuenta el tipo de madera a se- car, en cuando a especie, espeso- res y humedad inicial 'y final También debe tenerse en cuenta los medios disponibles por la em- presa. Caso de coniferas de espesor pe- quefio o mediano. En este caso lo més aconsejable e8 utilizar secaderos tradicionales por ealor, actuando a la madxima temperatura posible. Si la empresa dispone de caldera de vapor para aprovechamiento de desperdicios, utilizar ésta para el'suministro de calor y humeded, actuando con temperaturas de hasta 120° C. A esta temperatura la ventila- cién debe ser forzada para una mejor distribucion de las condi- ciones del aire, si bien tampoco debe ser exagerada, porque la evaporacion en la superficie de la madera seria muy grande, pudien- do ocasionar defectos en la ma- dera. Por debajo del punto de sa- turacién de la fibra (30 %) la cir- culacion del aire debe reducirse. Si la empresa no dispone previa- mente de caldera, generalmente no es rentable su adquisicion en raz6n de la inversion tan elevada que representa. Por ello, en este caso los sistemas de secado acon- sejables son los mismos que los sefialados para el caso de empre- sas pequenas, Caso del secado del roble del- gado 0 medio. Si la empresa dispone previa- mente de una caldera, el tipo de secadero mds conveniente a utili- zar es el convencional por calor, utilizando temperatura bajas de 30 a 350 C hasta que la madera Uegue al 30% de humedad, para luego elevarse progresivamente hasta los 70 u 800 C. Sino existiese la caldera, se de- be optar por el secadero por des- humificacién, ayudado al final del secado por un mecanismo eléctrico que le haga aumentar la temperatura de la camara. En todo momento se debe ayu- dar la circulacion del aire hasta valores de 1,5 m/sg., mediante ventiladores. Caso del secado de otras fron- dosas o de coniferas gruesas, El procedimiento més aconseja- ble es el de secaderos por calor actuando con temperaturas de hasta 100° C, no siendo aconse- jable aumentar esta temperatura por los posibles defectos que ello podria llevar consigo al aumentar considerablemente las tensiones del secado. También puede emplearse con resuitados muy satisfactorios el método de secado por vacio. Caso de secado de roble muy grueso. Se puede aplicar cualquiera de los métodos anteriormente des- critos para esta especie, pero sila humedad final ha de ser bastante baja, el secado mds aconsejado es por vacio, preferiblemente dis- continuo, y sobre apoyos calien- tes para evitar posibles cementa- ciones en la madera u otros tipos de defectos como pueden ser las Fendas. CASO DE PRODUCCIONES ELEVADAS (mds de 100 m° de roble de 27 mm de grueso o de 400 m% de coniferas de 27 mm al mes). El criterio de humedad inicial tiene en este caso una gran im- portancia, ya que es dificil dis- poner de grandes voluimenes de madera con una humedad poco dispersada. Es por ello por lo que es indispensable, antes de proceder al secado propiamen- te dicho, uniformizar la hume- dad de la madera antes de proce- der al secado, propiamente cho. Esta operacién se realiza en secaderos por deshumificaciin, en donde las condiciones del aire son constantes, Para el secado propiamente di- cho, el criterio mds importante, que va a decidir la eleccién del secadero, es el de la velocidad de secado, Este tipo de secadero puede ser: Tradicional por calor, funcio- nando entre 100 y 120° C para coniferas de poco espesor y de 80 a 100° en frondosas y conife- ras gruesas. Por alta frecuencia 0 de micro- ondas que tiene la ventaja de ca- lentar toda la masa de madera, evitando ast la tendeneia del agua @ emigrar a las zonas frias (inte- rior de la madera) como ocurre con el secado tradicional y con ello dando més rapidez en el se- cado. Combinando simultdneamente alta frecuencia 0 microondas y vacio, CONCLUSIONES Los criterios para elegir un se- cadero son mumerosos, Su exa- men demuestra que seré preferi- ble, en la mayoria de los casos, orientarse hacia el empleo de temperaturas mds altos que las que en Ia actualidad se emplean, Esto no se conseguird mis que con un mejor dominio de la hu- medad relative del aire, esto es, una mejora tecnoldgica del seca do, y en este sentido seria nece sario que los esfuerzos de inves- tigacién se orienten de esta for- ma, ARTICULOS DE A.I.T.I.M. A CON- SULTAR, Secado de madera en cémaras. Boletin 47, pag. 2. Por qué y como se seca la madera. An- tonio Camacho Atalaya. Boletines 100-101 y 102. Secaderos de Madera a base de deshu- mificadores. Boletin 6a, pag. 35 Utilizacién racional de’ secaderos de madera por deshumificacion. Boletin 97, pag. 5. Aplicacién de la energia solar at secado de madera. Boietin 98, pag. 6. Secaderos de madera por el sistema de vacio, Boletin 88, pag. 21 Secado de madera por vacio. Boletin 97, pag, 22. Secado de madera por corrientes de al- ta frecuencia. Boletines Ly 4. Secado de resinosas en un campo alter- nativo de alta frecuencia. Boletin 9, pag. 18. Ensayos sobre el secado artificial de la madera con microondas. Boletin 22. El secado de madera por procedimien- tos no tradicionales. Antonio Guin- deo Casassus. Boletin 92. oda. 25.

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